El Cubrirse La Cabeza: Iglesia Cristiana El Redentor
El Cubrirse La Cabeza: Iglesia Cristiana El Redentor
la Cabeza
Introducción
“Las modas cambian y los gustos son distintos. Abundan las diferencias culturales entre los cristianos de
nacionalidades diferentes. El Nuevo Testamento sabiamente tiene en cuenta tales cosas y sobre el asunto del
vestido y la apariencia no va más allá que establecer los principios de la modestia (1 Timoteo 2:9) y la
asociación – por ejemplo, que debemos tener cuidado en no adoptar alguna apariencia que nos identifique
con gente muy mala para quienes un estilo o moda en particular es prácticamente un distintivo. Esto último
podría estar implícito en las palabras de Pablo de 1 Corintios 11:6, donde es probable que la cabeza rapada
se refiera a lo que distinguía a una prostituta. Dados estos dos principios, y el aceptar que en todas las cosas
un creyente debe adornar el evangelio con humildad y santidad, por lo general podemos juzgar con bastante
facilidad qué formas de vestido y apariencia son apropiadas para nosotros como cristianos. Sin embargo,
hay una prenda del atuendo cristiano que la Biblia no deja que se juzgue de esta manera. El asunto es el de
cubrirse la cabeza en la adoración pública.”
“El Nuevo Testamento insiste en que es requerido para las mujeres y es prohibido para los hombres. En
esta época de la así llamada “igualdad sexual” – un nombre equivocado para la filosofía del feminismo
radical y el humanismo anticristiano – esto puede parecer extraño. No es extraño. La Biblia establece estos
estándares por razones muy buenas.”
“Pablo dedica medio capítulo al tema de cubrirse la cabeza (1 Corintios 11:1-16). No da ninguna
indicación de que esté estableciendo una regla meramente para la situación local en Corinto. Introduce
palabras tales como “vergonzoso” y “afrenta su cabeza” (en última instancia, a Cristo, vs. 3). Estas ideas
muestran un tema moral de importancia permanente, no sólo alguna cuestión local. Pablo también hace una
referencia contundente a los ángeles de Dios (vs. 10) como la razón por la que una mujer se cubra la cabeza
en la adoración pública. Dice que la naturaleza enseña la misma cosa (vs. 14). Todo esto implica plenamente
que Pablo está estableciendo una regla general para todas las iglesias cristianas, sin importar su ubicación o
cultura local.”
“Esa conclusión se fortalece con lo que dice el versículo 4. Ahí el apóstol prohíbe a los hombres cubrirse
la cabeza en la adoración. Tanto los judíos como los romanos tenían la costumbre de exigir a los hombres
cubrirse la cabeza en la adoración religiosa. Claramente Pablo no está abordando meras cuestiones
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culturales. Estaba estableciendo lo que es correcto y apropiado para los cristianos sin importar la cultura en
que vivan. Por lo tanto tomamos lo que enseña 1 Corintios 11 como obligatorio para nosotros hoy.”
“En efecto esto resuelve el asunto de si una mujer debe cubrirse la cabeza o no en los cultos de la iglesia.
Ningún exégeta o comentarista respetado tiene la menor duda de que Pablo estaba insistiendo en que las
mujeres corintias debían cubrirse la cabeza en la adoración pública. No conocemos a ninguna iglesia que
cree en la Biblia que permita que los hombres usen sombreros o gorras en la adoración pública. Su razón es
que 1 Corintios 11:4 lo prohíbe. Nadie duda de que esta prohibición esté aún en vigor. ¿Por qué excepción
de la exégesis o de la lógica puede la prohibición paralela de que las mujeres adoren con la cabeza
descubierta ser considerada como un asunto meramente temporal en relación a los corintios pero no a
nosotros? A la luz de la clara intención de Pablo de establecer un principio universal de conducta, ¿cómo
podemos ignorar la enseñanza clara de que las mujeres cristianas deben cubrirse la cabeza en la adoración
pública? En la Iglesia Presbiteriana Libre no ignoramos tal enseñanza. La aceptamos con gozo.”
“Una de las razones por la que las mujeres deben cubrirse la cabeza es por los papeles concernientes a
los hombres y las mujeres en la creación y en la iglesia (versículos 7-8). Debemos tener cuidado de no
definir el valor o la dignidad de una persona por los estándares impíos del feminismo radical moderno o el
humanismo. La verdadera dignidad de una mujer está en saber y aceptar el lugar que su Creador y Redentor
le ha dado. Lo mismo es cierto para un hombre. El que una mujer se cubra la cabeza es un testimonio
elocuente de que acepta los estándares de Dios y no los del hombre. El principio básico se establece en el
versículo 3: “Cristo es la cabeza de todo varón, y el varón es la cabeza de la mujer, y Dios la cabeza de
Cristo.” Claramente se ve que el apóstol no está discutiendo el asunto de lo que el mundo llama “igualdad”
o “dignidad.” Está discutiendo el asunto del gobierno y la autoridad en el hogar cristiano y en la iglesia.
Además, las tres cláusulas en el versículo 3 siempre deben entenderse juntas. En otras palabras, Pablo no
está defendiendo la autoridad masculina sobre la mujer sin tener en cuenta la sumisión del hombre a la
autoridad de Cristo. Más bien, él está trayendo a los hombres y a las mujeres al lugar de sumisión a los pies
del Señor. Nuestros hogares e iglesias serían lugares más felices y más sanos si todos nosotros, hombres y
mujeres, reconociéramos totalmente el señorío de Cristo y le sirviéramos con obediencia en el papel y con la
capacidad que Él nos ha dado.”
“En la elaboración de la declaración básica del principio (vs. 3), Pablo añade otro en los versículos 4 y
5: los hombres que oran o profetizan con la cabeza cubierta afrentan a su cabeza, que es Cristo. Las mujeres
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que oran o profetizan sin cubrirse la cabeza afrentan a su cabeza, la autoridad que Dios ha puesto sobre
ellas. Aquí está la importancia de cubrirse la cabeza. Rechazarla es rebelión contra el orden de gobierno de
Dios en Su iglesia. Es tan malo como que una mujer venga a Dios con la cabeza rapada, lo que era un
distintivo vergonzoso de una prostituta (vs. 5-6).”
“Hay otra razón para cubrirse la cabeza. Se cubre como un símbolo de sumisión a la autoridad “por
causa de los ángeles” (vs. 10). La referencia a los ángeles nos recuerda que en la adoración estamos tratando
con un mundo invisible y que deberíamos ordenar nuestro comportamiento no de acuerdo a las ideas
predominantes del presente mundo malo, sino con los estándares duraderos de justicia que Dios ha
ordenado. Los ángeles están presentes en la adoración de la iglesia y no pueden desestimar el atuendo
inapropiado como un asunto de poca importancia. Rechazar la ordenanza de Dios en relación a cubrirse la
cabeza es inapropiado a la vista de los ángeles porque parece como rebelión contra la estructura de
autoridad ordenada divinamente. Los ángeles personalmente fueron testigos del estrago que tal rebelión
produjo en sus propias filas y en el huerto del Edén. Así que no pueden considerar insignificante cualquier
rechazo de algo que Dios ha establecido como necesario en la adoración de la iglesia.”
“Además, la misma presencia de los ángeles en nuestros servicios de adoración nos enseña algunas
lecciones muy importantes. Consideremos dos. En primer lugar, nos enseña que el que las mujeres
cristianas se cubren la cabeza en la adoración de Dios no es degradante para ellas. Los ángeles son
superiores en rango a los seres humanos (Salmo 8:5) y ellos mismos se cubren delante del Señor (Isaías
6:2). ¿Cómo puede entonces una mujer cristiana ver la ordenanza de Dios de que se cubra la cabeza como
una imposición o perjudicial para su dignidad? La segunda lección es que debemos aceptar con gozo cada
ordenanza de Dios para nuestro servicio y adoración. Aunque son superiores en rango a los hombres, los
ángeles voluntariamente se someten para ser los siervos de los creyentes (Hebreos 1:14). Es evidente,
entonces, que ninguna mujer cristiana debería rechazar el símbolo ordenado por Dios de su sumisión a Su
autoridad como una infracción de la libertad o una negación de su dignidad.”
“La belleza real de la enseñanza de Pablo de que las mujeres deben, y los hombres no deben, cubrirse la
cabeza en la adoración pública es que toda la gloria y la autoridad humana se ponen en donde correctamente
pertenece: a los pies de Cristo. El cabello de una mujer es su honra (1 Corintios 11:15). Es correcto que se lo
cubra en la adoración porque ahí toda la gloria debe ser de Cristo. Los hombres declaran la misma verdad al
no cubrirse la cabeza. Hasta el día de hoy los hombres se descubren la cabeza en la presencia de una
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autoridad superior. Así es. Por acciones diferentes, hombres y mujeres se unen en testificar que toda la
gloria y el honor pertenecen a Cristo.”
Una Objeción
“Algunos objetan que a una mujer “en lugar de velo le es dado el cabello” (vs. 15) y que no necesita
otro. Esto es contradecir todo lo que Pablo dice. Aquéllos que creen que el velo del que él habla es sólo el
cabello de la mujer sólo necesitan sustituir la palabra “cabello” por la cubierta en los versículos 5 y 6 para
ver que su argumento no tiene sentido y es imposible. Pablo ha aclarado que está hablando del velo que se
coloca sobra la cabeza. En el versículo 4 cubierta significa literalmente “tener algo sobre la cabeza.” Ése es
el tema de Pablo. La naturaleza le da a una mujer un velo contenido en su cabello. “Es una gloria para ella
porque es un velo. El velo mismo, entonces, debe ser apropiado y decoroso en una mujer” (Charles
Hodge).”
“De hecho, puede haber un pensamiento adicional en el versículo 15, que literalmente dice, “en vez de
velo le es dado el cabello.” En este versículo la palabra ‘velo’ es una nueva palabra. En Hebreos 1:12 (su
única otra aparición en el Nuevo Testamento) se traduce como “vestido.” Significa algo echado encima
alrededor de una persona y Pablo puede estar diciendo que las mujeres cristianas no tienen necesidad de
usar la degradante cobertura total que algunas religiones imponen a sus mujeres.”
“La única respuesta correcta a una enseñanza bíblica es la aceptación y sumisión gozosa. Si la gente
quiere discutir con nosotros a pesar de lo que 1 Corintios 11 dice, entonces nuestra respuesta debe ser la
misma de Pablo: “Si alguno quiere ser contencioso, nosotros no tenemos tal costumbre, ni las iglesias de
Dios” (vs. 16). El apóstol da por terminado todo argumento con una declaración de autoridad divina. Dice
que las iglesias de Dios no tienen la costumbre de que las mujeres participen en la adoración pública sin
cubrirse la cabeza o de que los hombres participen cubriéndosela, no importa lo que los otros grupos puedan
pensar sobre nuestra práctica.”
“En la Iglesia Presbiteriana Libre creemos que debemos obedecer a Dios antes que a los hombres – ¡o a
las mujeres! Ésta es la razón por la que seguimos la única costumbre sobre este asunto que Dios alguna vez
estableció en Su iglesia – que los hombres no deben participar en la adoración pública con la cabeza
cubierta y las mujeres no deben participar sin la cabeza cubierta. Para nosotros no es servidumbre legal sino
un testimonio gozoso del evangelio solo para la gloria de Cristo en Su iglesia.”
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“Si los hombres ejercen su derecho para adorar con sus cabezas cubiertas, afrentan a su cabeza, Cristo.
A la inversa, si las mujeres ejercen su derecho para adorar con sus cabezas descubiertas, afrentan a su
cabeza, el hombre. Alguna violación del orden establecido por Dios es, en última instancia, una afrenta
contra Dios mismo. Aunque los requisitos para el hombre y la mujer son declarados con la misma claridad
y autoridad, no han recibido obediencia igual. Mientras que hay pocos hombres que serían tan irreverentes
como para llevar un sombrero o una gorra durante el culto, hay muchas mujeres que sí demuestran tal
irreverencia cuando adoran con sus cabezas descubiertas.”
“El cubrirse la cabeza para las mujeres es distintivamente cristiano. En la comunidad judía los hombres
debían orar con sus cabezas cubiertas. En la comunidad griega pagana tanto los hombres como las mujeres
adoraban con cabezas descubiertas. La nueva práctica cristiana establecida por el apóstol era contraria a las
costumbres del mundo del primer siglo. La conformidad a las costumbres no fue una opción que el apóstol
permitió para la iglesia antigua ni para la iglesia moderna. La cabeza descubierta para los hombres y la
cabeza cubierta para las mujeres llegaron a ser símbolos del orden divinamente establecido en Cristo. Los
símbolos son diseñados para representar la realidad espiritual. Aunque la realidad existe
independientemente del símbolo, un rechazo deliberado del símbolo representa una rebelión contra la
realidad.”
“De hecho, un fracaso de cumplir el requisito no solamente constituye rebelión aparente contra el orden
de Dios, sino también degrada a la mujer misma. Si la mujer participa en la adoración con su cabeza
descubierta, ella es igual que una persona que ha sido rapada. Pablo usa dos sinónimos para describir lo que
debe ser hecho a la persona que afrenta a su cabeza. La palabra traducida se corte implica el cortar el
cabello con tijeras, mientras que la palabra rapado implica el uso de una navaja. Hay dos implicaciones
posibles relacionadas con este corte extremo del cabello, y ambos de las cuales involucran gran vergüenza a
la mujer. Podría ser la marca de la prostitución. Se ha sugerido que el cabello cortado de esta manera era la
marca para públicamente identificar aquellos que habían sido culpables de la impureza sexual. Eso sería
una vergüenza para una mujer que profesó la fe en Cristo. Si ésta es la imagen, era una vergüenza no más
severa que el adorar con la cabeza descubierta. Por otro lado, podría representar la conducta extrema que es
la extensión lógica del hecho de la adoración incorrecta. Si la mujer deja a un lado la cubierta de su cabeza
en la adoración y por ello borra el símbolo de su subordinación al hombre, ella también podría ser
congruente con su actitud expresada y raparse a sí misma, así completamente quitando lo que Pablo
identifica como honroso (vs. 15). Para una mujer el abandonar su papel dado por Dios y usurpar la
autoridad y función del hombre es igual a dejar una posición de honor y traer vergüenza sobre sí misma.
Para evitar estas implicaciones vergonzosas la mujer debe cubrirse su cabeza.”
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“Debido a la posición de la mujer impuesta por la creación, “debe tener señal de autoridad sobre su
cabeza” (vs. 10). La palabra traducida debe aquí y en el versículo 7 es un término fuerte que expresa
obligación o deber; consiguientemente, no hay opción ni elección en el asunto. La expresión “señal de
autoridad sobre su cabeza” requiere una explicación. Significa el acto de cubrirse la cabeza, el
reconocimiento simbólico de la subordinación, que da a la mujer el derecho, la autoridad, y el privilegio de
acercarse a Dios y a participar en la adoración pública. El reconocimiento de la posición y función
apropiadas en el orden de Dios es esencial a la adoración aceptable. El cubrirse la cabeza es el símbolo de
ese reconocimiento.”
“La declaración final del versículo 10, “por causa de los ángeles,” agrega un pensamiento sobrio a la
obligación. Puesto que la palabra ángeles puede tener la simple idea de un mensajero, algunos han
identificado a los ángeles aquí como los ministros de la iglesia (Apocalipsis 2 y 3). Esta interpretación
agrega poco al versículo, y por eso sería mejor el interpretar la palabra en su sentido usual como los seres
creados sobrenaturales. En otra ocasiones Pablo denota que esas criaturas angélicas son testigos de la
actividad del hombre (I Corintios 4:9; Efesios 3:10; I Timoteo 5:21). Job 38:7 indica que los ángeles (los
hijos de Dios) fueron testigos de la creación. Esto encaja bien con el contexto. Las mujeres deben adorar
con cabeza cubiertas no solamente para un testimonio público ante los hombres, sino también como un
testimonio a los ángeles que fueron testigos de la creación de la mujer y conocen su posición ordenada por
Dios.”
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“Los versículos 11 y 12 son un aviso en contra de llegar a la conclusión equivocada sobre la posición
subordinada de la mujer. Gálatas 3:28 enseña que en la esfera de fe todos comparten los mismos beneficios
de la salvación ya sean hombres o mujeres. Aunque en el orden de la creación la posición de la mujer es
subordinada, no es una posición inferior o menos digna. La relación entre el hombre y la mujer es
complementaria. La palabra que se traduce como sin en el versículo 11 significa separado, apartado, o solo.
Denota la interdependencia que existe entre el hombre y la mujer, la cual funciona mejor cuando los
hombres y las mujeres actúan en sus propias esferas. Tanto la creación así como la generación natural
apoyan esta idea de la interdependencia. Tanto la mujer como el hombre deben su existencia al otro. La
primera preposición de en el versículo 12 expresa la idea de fuente u origen. En la creación la mujer vino
del hombre. La segunda preposición de en el versículo 12 expresa la idea de mediación o agencia. En la
generación natural el hombre viene mediante la mujer. Pablo concluye que todo esto tiene su origen en
Dios.”
“Habiendo establecido el papel subordinado de la mujer, Pablo manda que sus lectores determinen por sí
mismos la aplicación apropiada (vs. 13). Él pregunta si es un acto adecuado o apropiado que una mujer ore
sin cubrirse su cabeza. La palabra para orar es la misma como en los versículos 4 y 5; por eso, el contexto
todavía está tratando con la oración pública. Aunque Pablo no contesta la pregunta explícitamente con un sí
o no, la respuesta es implícitamente clara. No se considera un comportamiento apropiado el que una mujer
participe en la adoración pública sin cubrirse la cabeza.”
“El argumento final de Pablo es el de la naturaleza (vs. 14-15). La naturaleza misma enseña que hay
una diferencia esencial en la apariencia entre el hombre y la mujer. La palabra naturaleza puede tener
varios sentidos en el Nuevo Testamento: dones naturales, disposición natural, el orden natural (las especies).
El sentido apropiado aquí es la idea de la disposición natural, es decir, una característica. Esencialmente,
Pablo está apelando a la consciencia general que reconoce que según la disposición natural de las cosas, un
hombre no debe “dejarse crecer el cabello.” Es deshonroso a un hombre el tener este tipo de cabello. La
posición que pertenece justamente al hombre se sacrifica si deja que crecer su cabello. Un entendimiento de
esta frase “dejarse crecer el cabello” es esencial al contexto. Hay dos palabras en el idioma original del
griego para la palabra cabello: la palabra thriks, que es el cabello como cabello y kome que es cabello
arreglado. Kome es la palabra usada en este contexto. No hay nada en la palabra que dictamine sobre la
longitud. Más bien, representa aquel cabello que es adornado- un peinado. Es aquel peinado que pertenece
exclusivamente a la mujer. Es contrario a la naturaleza que un hombre tenga un peinado distintivamente
femenino. Mientras este kome es deshonroso para un hombre, es la gloria de una mujer. Incluso fuera del
asunto de la longitud exacta, tiene que haber una diferencia clara entre los peinados masculinos y
femeninos. Borrar esta distinción entre la esfera natural es rebelión contra la ordenanza de Dios establecida
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en la creación. Como el peinado de la vida diaria identifica a los hombres y a las mujeres, así en la
adoración pública el acto de cubrirse la cabeza simboliza sus posiciones respectivas ante Dios. Si la
distinción es parte de la esfera natural, es apropiado para la mujer cristiana, que reconoce y disfruta su
posición dada por Dios, el vestirse con el símbolo divinamente ordenado de esa posición en la adoración
pública.”
“La declaración del versículo 15 ha sido la fuente de una mala interpretación común de todo el pasaje.
Algunos intérpretes afirman que la única cubierta destinada para la cabeza es el cabello. Por eso, ellos
piensan que si una mujer adora con el cabello sobre su cabeza, está en conformidad perfecta a las
instrucciones de Pablo. El contexto es claro que tiene que haber una distinción entre los hombres y las
mujeres en la adoración pública en cuanto a sus cabezas. En el versículo 6 Pablo dice explícitamente que la
mujer debe estar cubierta mientras en el versículo 7 dice que “el varón no debe cubrirse la cabeza.” Si es
apropiado que una mujer adore con el cabello sobre su cabeza, es inapropiado que el hombre adore con el
cabello. Es absurdo interpretar el pasaje así, diciendo que las mujeres tienen que tener cabello, pero los
hombres tienen que ser calvos mientras adoran. Aunque absurdo, es la única conclusión posible si la
cubierta sobre la cabeza fuera sólo el cabello. Dios no requiere lo absurdo.
“En lugar de declarar lo absurdo, la declaración final provee una razón adicional para la demanda de
Dios pidiendo una cubierta sobre la cabeza. Esta declaración es parte de la ilustración de Pablo de la
naturaleza y tiene que ser entendida en ese contexto. En la vida diaria aparte de la adoración el kome ha
sido dado como un velo. El significado normal de la frase en lugar de es sustitución. Por consiguiente, el
kome ha sido dado en lugar de un velo. El entendimiento apropiado de esta declaración depende del
significado de la palabra traducida como “velo.” La palabra es peribolaion, una palabra compuesta cuyas
partes constituyentes significan “poner alrededor.” Aunque la palabra ocurre aquí solamente con referencia
a la cabeza, su significado claro de “envolver alrededor” junto con su uso en otros lugares denota la idea de
un velo que rodearía la cabeza entera. Por ejemplo, en Hebreos 1:12 la palabra se usa en cuanto a un manto
o vestido que sería envuelto alrededor del cuerpo. Referencias similares a la ropa ocurren en la versión de
los setenta, que es la traducción griega del Antiguo Testamento (Ezequiel 16:13; 27:7). Este velo, que
escondería la cara, sería una marca de degradación y humillación. Incluso en la esfera de la naturaleza esta
marca de ser una ciudadanía de segunda clase ha sido sustituida por el kome, la marca de gloria. Pablo no
requiere esta señal de degradación en la adoración. Es significativo que esta palabra no ocurre en las
instrucciones específicas de los versículos 5 y 6 en cuanto a la cubierta sobre la cabeza para las mujeres. En
esos versículos el apóstol no especifica un tipo de cubierta sobre la cabeza particular. Simplemente
demanda que algo deba estar sobre la cabeza durante el periodo de la adoración pública. Esa cubierta sobre
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la cabeza temporal, en lugar de ser una marca de degradación, es el símbolo de autoridad que da derecho a
la mujer a participar en el lugar de la adoración.”
“En términos simples el mensaje es claro. Si el cabello es la gloria de la mujer, entonces la mujer
cristiana debe cubrirse su gloria en el lugar de la adoración pública donde la atención debe ser dirigida a
Dios y lejos de sí misma. Nadie debe jactarse en Su presencia (I Corintios 1:29).”
Lo Que es Permitido
“Es claro que las mujeres tenían un papel activo e importante en la iglesia del Nuevo Testamento. Pablo
incluye a varias mujeres en sus saludos a la iglesia en Roma y comenta sobre su importante servicio
(Romanos 16:1, 3, 6-7, 13, 15). En Filipenses 4:3, el apóstol menciona a las mujeres que trabajaron con él
en el evangelio, aparentemente en la misma capacidad como Clemente.”
algún lugar entre los dos. El sentido del Nuevo Testamento de esta palabra profetizar incluye el hecho
declarativo de predicar así como alabar y dar gracias por declarar o testificar en cuanto a lo que Dios ha
hecho. En este pasaje, Pablo no restringe el sentido de la palabra, y sería arbitrario el limitar el sentido de la
palabra solamente a una alabanza musical cuando se aplica a las mujeres. Entonces, cualquiera que fuera el
desacuerdo que existiera en cuanto a la naturaleza y la relevancia de la restricción de cubrirse la cabeza, el
pasaje es claro en cuanto a que las mujeres que se sujetan a la restricción de cubrirse la cabeza ciertamente
pueden participar en orar o profetizar públicamente.”
“Las Escrituras proveen ejemplos significativos de las mujeres dedicadas a la actividad profética. María
[hermana de Moisés] fue una profetisa que dirigió a las mujeres a reunirse en la adoración de la
congregación entera en la celebración del Éxodo (Éxodo 15:20-21). Débora fue una profetisa que dio la
Palabra de Dios para dirigir la liberación de los cananeos y compuso una canción inspirada de alabanza
declarando la obra de Dios (Jueces 4-5). Aunque el ministerio de la esposa de Isaías no se detalla, fue
llamada una profetisa (Isaías 8:3). Hulda fue una profetisa que desempeñó un papel importante en declarar
la Palabra de Dios a Josías (II Crónicas 34:21-28). Mientras se puede argumentar que Dios usó a Débora
solamente porque no había otros hombres calificados, esto no sería el caso para las otras que ministraron en
los tiempos cuando hombres llamados por Dios también eran activos (Moisés, Isaías, Sofonías, Jeremías).”
“Si en el periodo del Antiguo Testamento las mujeres tenían una función en el ministerio público,
resulta que en el periodo del Nuevo Testamento veríamos un aumento en lugar de poner fin a esta
participación femenina. De hecho, ésta es parte de la profecía pentecostés de Joel (Joel 2:28-29). Él
profetizó que un día llegaría cuando un derramamiento masivo de poder espiritual llegaría sobre toda carne,
permitiendo que ambos sexos y todas las edades pudieran profetizar. Hechos 2 registra el cumplimiento
maravilloso de la profecía cuando el Espíritu Santo capacitó y dio palabras a todos los que se habían
reunidos en el aposento alto. Hechos 21:9 hace notar específicamente la actividad profética de las 4 hijas de
Felipe. La referencia a su ministerio estaba encajonada entre las referencias a los esfuerzos evangelísticos
de Felipe y la palabra profética de Ágabo a Pablo, y por eso no es probable que este ministerio profético
estuviera limitado a proveer música especial a las campañas evangelísticas de su padre. Por eso, parece
claro que tanto por precepto como por ejemplo significativo que las Escrituras permiten que las mujeres
tengan un derecho y papel en la adoración y en el ministerio público.”
Lo Que es Prohibido
“Baste decir que el Nuevo Testamento limita el liderazgo de la iglesia organizada a los hombres. Dios
ha ordenado que los hombres sean ancianos, aquellos responsables para gobernar y enseñar a la iglesia. Ha
asignado a los hombres a ser diáconos para que puedan ayudar los ancianos en la operación de la iglesia (I
15
Timoteo 3:1-13; Tito 1:5-9). Entonces, si una mujer tomara la ocupación de pastor o algún cargo oficial de
la iglesia estaría yendo más allá de sus derechos.”
“Solamente queda a consideración los dos textos que restringen el papel de las mujeres en la iglesia. El
contexto inmediato de I Corintios 14:34-35 es el pasaje en el cual Pablo demanda una conducta ordenada en
la adoración pública (versículos 29-40). Parecería como que el mandato de que las mujeres se callen aborda
una violación particular del orden en la asamblea corintia en la cual las mujeres estaban alterando la reunión
por hacer preguntas o disputando sobre lo que ha sido predicado. En vez de imponerse públicamente,
debían preguntar a sus esposos privadamente sobre el contenido de las profecías, etc. En la adoración
pública, las mujeres no deben ser atrevidas, sino dar evidencia de su sumisión que es parte del orden
divino.”
“El tipo de silencio que Pablo tiene en mente se define específicamente por la declaración, “que estén
sujetas, como también la ley lo dice.” El uso de Pablo de “ley” en este contexto invita a consideración de la
revelación entera del Antiguo Testamento (ver I Corintios 14:21 donde se refiere al libro de Isaías como
ley). En ningún lugar en el Antiguo Testamento se manda que las mujeres callen, sino más bien- como se
ilustra arriba- da testimonio a aquellas que estaban más vehementes en servicio a Dios. Pero en Génesis sí
se registra que en la creación Dios ordenó una relación jerárquica entre el hombre y la mujer. El hombre fue
creado primero, y después la mujer fue creada como su complemento necesario y opuesto. Los papeles y
funciones del hombre así como la mujer fueron establecidos desde el principio. La historia entera de la
humanidad fluye de la jefatura de Adán sobre Eva y sobre la raza que les siguió. Es importante enfatizar
que esta subordinación divinamente establecida de la mujer al hombre existía desde la creación original. No
fue la consecuencia de la maldición, y por eso no fue invertida por la redención. Trágicamente, como se
profetizó en Génesis 3:16, el pecado corrompió y pervirtió la relación. El evangelio puede sanar las heridas
de estas perversiones, pero no erradica la relación establecida por la humanidad antes de la caída. Esta “ley
de la creación” es precisamente lo que Pablo argumenta en I Corintios 11 cuando define las directrices
apropiadas y el decoro para la participación de las mujeres en la adoración pública. Entonces, lo que Pablo
prohíbe en este contexto de I Corintios 14 corresponde a lo que Dios ya ha hecho claro. Eso es la sumisión
de las mujeres y no su silencio absoluto que es según la ley. El problema no fue que las mujeres corintias
estaban hablando en la adoración pública, sino que estaban haciendo algo en lo que estaban diciendo que
violaba el mandamiento para la sumisión. La regla en contra de hablar no puede ser absoluta por lo que las
Escrituras enseñan e ilustran en otros lados tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento, pero sí se
prohíbe una participación enérgica que interrumpiera el servicio o violara la subordinación funcional que
Dios ha mandado para las mujeres. Eso es la ley.”
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“En I Timoteo 2:8 Pablo instruye a los hombres a orar sin ira ni contienda, y después en el versículo 9
continúa las instrucciones sobre la oración agregando que las mujeres deben orar con pudor y modestia.
Después da instrucciones no en cuanto a cómo las mujeres deben orar sino en cuanto a cómo deben aprender
y enseñar. Que deben aprender en silencio y en sumisión se asemeja precisamente al mandamiento en I
Corintios 14. El silencio se refiere a mantener orden quieto y tranquilo en la asamblea y no prohíbe una
participación activa en su oración o profecía legítimamente bíblica. Para entender apropiadamente lo que
Pablo prohíbe en contra de la enseñanza de una mujer se requiere atención al tiempo del infinitivo
“enseñar”. Está en el tiempo presente, lo que sugiere que Pablo prohíbe que las mujeres tomen la ocupación
de maestro, cuyo ministerio es reservado para el pastor/los ancianos. Esto se justifica por el infinitivo
siguiente, que prohíbe que ejerza dominio sobre los hombres. Por la ley de la gramática griega, el segundo
infinitivo define, explica, o restringe el significado del primero. En otras palabras, lo que realmente Pablo
se propone cuando dice que una mujer no puede enseñar es que no debe tener la posición que ejerza
dominio sobre los hombres. Hay un tipo de enseñanza en la iglesia que se basa en una autoridad dada por
Dios para el liderazgo, y por eso no puede ser ejercida por las mujeres. Los maestros que son llamados y
equipados por Dios que tienen autoridad oficial en la interpretación doctrinal e instrucción son dones a la
iglesia (I Corintios 12:28-29; Efesios 4:11) y son limitados a los hombres. Por consiguiente, el Nuevo
Testamento no autoriza ni pastoras ni ancianas. Puesto que las Escrituras excluyen a las mujeres a tener un
cargo oficial de enseñanza, la sesión de la iglesia no tendría el derecho a permitir o pedir que una mujer
ocupe el cargo o ministerio de enseñanza de un anciano. Entonces, el que una mujer deba callarse es
equivalente a estar en sumisión al liderazgo ordenado por Dios, no a ser muda en cuanto a la oración o la
profecía permitida.”
“Entonces, ciertamente hay una jerarquía ordenada divinamente entre los hombres y las mujeres que
debe ser mantenida y probada en la iglesia. Las Escrituras específicamente definen sus papeles respectivos
y regulan el comportamiento del hombre así como de la mujer en el lugar de la adoración pública. La
sumisión de una mujer a la autoridad puesta sobre ella y su obediencia a la prescripción bíblica para probar
esta sumisión la libera a abrir su boca en oración y en testimonio a la palabra y obra del Señor-
particularmente cuando se instruye hacer eso por los que están en autoridad en la iglesia.”