1.
El copal (sikií) / 1'25"
Pueblo indígena: Triqui.
Día de muertos. Fiestas indígenas
Interpretes: Dueto San Gabriel. Fernando Trinidad Gómez, violín y Francisco Santiago
Castillo, guitarra sexta (sin la sexta cuerda).
Procedencia: San Gabriel Chicahuaxtla, Mpio. de Putla, Oaxaca.
Grabado en el Centro de Producción Musical Indígena, Estudio Gabriel Saldívar en 1999.
Fuente: Música Tradicional Triqui Alta vol. 2
Para el pueblo Triqui la música juega un papel de suma importancia, ya que es un vehículo
vital para la transmisión de su cultura, es por eso, que su música esta relacionada con el
mundo de lo divino y lo sagrado, también hacen alusión a momentos históricos importantes,
a la vida cotidiana, la naturaleza, o bien son propias de celebraciones como la Semana
Santa, Navidad, etc.
El copal es una pieza musical que se interpreta en la fiesta de Todos Santos, y es utilizada
como elemento ceremonial en el sahumado de ofrendas. Cabe mencionar que no solo se
utiliza en esta fiesta, ya que es una pieza que tiene una función purificadora y como tal es
utilizada en los rituales que lo requieran.
2. Te,te,te Nima Santo - Baila, baila, baila, corazón en el alma - (Son de la danza de los
huehuetones) / 3'17"
Pueblo indígena: Mazateco.
Interpretes: grupo "Anti" de Río Sapo Chilchotla: Ernesto Parra Silva (director) 1ª voz y
guitarra; Raúl Parra Silva, violín, 2ª voz y maracas; Isidro Parra Silva, tambor y Leopoldo
Parra Pacheco, cencerro.
Procedencia: Río Sapo, Chilchotla, Oaxaca.
Grabado en la XEOJN "La voz de la Chinantla" en 1994. Fuente. La música en la Chinantla.
Sonidos del México profundo vol. 11
Chamaa (hombres negros) y huehuetones (viejos danzantes), es la danza con mayor
importancia en la zona Mazateca alta, ésta, se realiza dentro de la celebración de Todos
Santos del 27 de octubre al 3 de noviembre, para lo cual, los huehuetones acuden al panteón
a pedirle permiso a la madre naturaleza para que salgan las almas de los difuntos a recibir
sus ofrendas y a compartir la fiesta con los vivos: sus parientes y amigos.
Terminando la danza de los huehuetones, el día 3 de noviembre se realiza la "quiebra de
piñatas" en el panteón y en algunas casas. Ese mismo día por la tarde, las almas de los
niños difuntos se marchan; para ayudarlos, la gente les coloca veladoras a la orilla del
camino que anduvieron en vida.
Los participantes de la danza deben tener más de 20 años de edad y el compromiso que
adquieren se prolonga por siete años consecutivos. Para la presentación de esta danza, se
visten con la ropa de los difuntos, también usan calzón de manta, huaraches, zapatos de
cartón, huipiles y máscaras de madera de ojonote. La danza se acompaña con la música de
violines, guitarra, güiro y tambores que ellos mismos construyen.
Te, te, te nima santo, es una pieza del repertorio de la danza de huehuetones, que es
interpretada en estas fechas.
3. Ya se va la niña (cántico de alabanza) / 1'20"
Pueblo indígena: Mazahua.
Interpretes: Lorenzo Pacheco Domínguez, violín y Pedro González, tambora.
Procedencia: San Pedro el Alto, Temascalcingo, Estado de México.
Grabado en San Pedro el Alto por Enrique Greiner Ortíz, en 1993. Fuente: Música Mazahua
del Estado de México (master)
El pueblo Mazahua muestra un universo musical tan disímil y complejo, que tan sólo en el
Estado de México, existen un sin fin de agrupaciones que mantienen elementos de diferentes
épocas e influencias de varias culturas, que confluyen a la vez en los mismos tiempos y
espacios dedicados a la religión y a las actividades sociales de esparcimiento. El violín y la
tambora es una de estas dotaciones que está presente en los momentos más importantes de
la vida de los mazahuas, desde danzas propiciatorias de la agricultura como la danza de
romanos; Danzas ligadas a la Natividad del Niño Jesús como la danza de pastoras; piezas
para los viejos de Corpus y no falta en su repertorio las piezas fúnebres para velar a un
angelito o algún cántico de alabanza que acompañe a los difuntos en su viaje al otro mundo.
Entre los mazahuas, las alabanzas son interpretadas indistintamente por mujeres u hombres;
normalmente estas personas tienen algún cargo religioso o son solicitadas por los
encargados de las festividades. El ejemplo presentado en este fonograma con esta dotación
instrumental de violín y tambora, es la música de alabanzas, que se utiliza para acompañar a
los difuntos en su último viaje.
4. El Gran San Juan (música para la ceremonia del día de muertos) / 3'58"
Pueblo indígena: Tzotzil.
Interpretes: Lorenzo Muñoz Gómez, voz y sonaja; Domingo Hernández, arpa; Juan Gómez
Gómez, acordeón y Salvador Gómez Gómez, guitarra de 12 cuerdas.
Procedencia: Milpoleta, Mpio. de San Juan Chamula.
Grabado en Paraje Milpoleta, Mpio. de San Juan Chamula por personal de la XEVFS "La voz
de la frontera sur" en 1994. Fuente. Sistema de radiodifusoras culturales indigenistas vol. 1
La música que se interpreta durante la celebración del Día de Muertos entre los Tzotziles de
Milpoleta, municipio de San Juan Chamula, se hace principalmente en dos momentos, que
es antes y después de la comida. Los anfitriones de la comida, son todas aquellas familias
que ponen ofrendas en sus casas y que invitan a sus parientes, por lo general a la gente de
mayor edad. Los invitados se sientan en mesas que se colocan cerca de la ofrenda.
A partir de las ocho de la mañana aproximadamente, momento en que las almas se van, se
comienza a recoger las ofrendas, toda la comida que se recoge se reparte entre los
invitados. Cuando una ofrenda se termina de repartir, surgen nuevas invitaciones a otras
ofrendas a las que los invitados asisten para continuar con la comida y formar parte de la
repartición de ofrendas.
El Gran San Juan, es el tercer canto de esta ceremonia en la cual se reparten los alimentos
de la ofrenda a los asistentes, el primero es Santa María, después Tres Señoras encargadas
de cargar agua, El Gran San Juan, Su Sagrado Bastón y finalmente Pequeño San Juan.
Cada una de estas piezas a las cuales denominan también sones, van unidos musicalmente,
ya que integran un solo canto en la ceremonia del Día de Muertos. Es importante señalar que
"El Gran San Juan" también se presenta en el contexto de otras festividades. Los
instrumentos que acompañan el canto son un ejemplo de las dotaciones clásicas de los
tzotziles.
5. Honor y Gloria (marcha fúnebre) / 8'50"
Pueblo indígena: Cuicateco.
Interpretes: Banda, 11 integrantes, representados por Camerino Juárez P.
Procedencia: San Andrés Papalo, Oaxaca.
Grabado en el LIII Encuentro de Música y Danza Indígena en Cuicatlán, Oaxaca por
Alejandro Méndez en 1982. Fuente. EMDI LIII C3.
Las bandas de viento entre las comunidades indígenas, tomaron un profundo arraigo a partir
de las dos primeras décadas del Siglo XX, con la creación de la clase de instrumentación
para bandas militares y su instrucción musical pública por encargo del entonces presidente
Porfirio Díaz. Fueron principalmente tres estados los que obtuvieron un lugar preferente, en
este periodo; Oaxaca, Morelos y Michoacán, particularmente cuando la inspección de
músicos militares desaparece y muchos de los integrantes de estas bandas se incorporan a
agrupaciones civiles. Los repertorios de las bandas de viento fueron adecuándose y
adaptándose a las necesidades rituales, ceremoniales y sociales de muchas comunidades
indígenas, surgiendo nuevas creaciones, o bien adaptando las ya existentes, este es un
ejemplo de marchas que muestran una clara influencia del estilo regional en su cadencia que
nos remite a los sones serranos adoptado ya, como música tradicional de ceremonias
funerarias.
6. Del pastor (pieza de la danza de baila viejo) / 2'28"
Pueblo indígena: Chontal de Tabasco.
Interpretes: Refugio Bernardo Esteban y Cándido Hernández Arias, maracas y voces; Román
Rodríguez de la Cruz, flauta de carrizo de 7 orificios; Maximino Esteban Magaña, tambor
grande de doble membrana y Cirilo Isidro Hernández, tambor chico de doble membrana.
Procedencia: Mazateupa y Tucta, Nacajuca, Tabasco.
Grabado en el estudio de la XETEB "Radio mar", Campeche, Campeche, por el Ing. Pablo
Romero, durante el "I Encuentro de Pueblos Mayas" en 1993. Fuente. Música de los Pueblos
Mayas vol. 2
El baila viejo es un rito ancestral propiciatorio de la agricultura y la pesca, que antiguamente
extendía su función a ritos de paso como los nacimientos y velaciones. Esta danza se
representa principalmente en las comunidades de Tucta y Guaytalpa, Nacajuca.
Los baila viejo, son dos o cuatro jóvenes danzantes no iniciados en la vida sexual, los cuales
bailan descalzos portando sobre la cabeza máscaras con rasgos que semejan ancianos y
ancianas, en la mano derecha un chín chín (Instrumento de percusión semejante a una
maraca) y en la izquierda un pequeño abanico de guano con el que reverencian al Santo
Patrón en el altar, pidiendo y agradeciendo sus bondades y favores. El abanico, es una
oración no verbal a las deidades para atraer buenos augurios. Se quema el Achón y se
emiten gritos como parte del pulso ritual.
La música de tambor y pito que acompaña a esta danza, se compone de varios sones, a
cada uno de ellos los danzantes bailan en círculos rutinariamente, emitiendo a intervalos
fuertes gritos durante toda la noche.
7. Sin Nombre (marcha fúnebre) / 6'07"
Pueblo indígena: Chocholteco.
Interpretes: Banda de San Antonio Abad (nueve elementos), representados por Cándido
Cruz López.
Procedencia, San Antonio Abad, Mpio. de Santiago Thuitlán, Oaxaca.
Grabado en el XXX Encuentro de Música y Danza Indígena en San Juan Bautista
Coixtlahuaca, Oaxaca por Rodolfo Sánchez en 1980. Fuente. EMDI XXX C2
Originalmente la marcha no está sólo vinculada a la actividad militar; también ocupa en los
rituales cristianos una función particular como es el de dar el paso a las procesiones. Cabe
mencionar que la marcha es una forma de música destinada originalmente para acompañar
el paso de las tropas o de las procesiones, por tal motivo la marcha se escribe por lo común
en un compás de 2/2 o 4/4, y pueden ser ligeras, de desfile, lentas o rápidas, con distintas
variantes todas ellas.
Así, tenemos que en diversos lugares, las bandas tocan marchas para acompañar también a
los cortejos fúnebres; tal es el caso de este ejemplo de marcha fúnebre utilizada por los
Chocholtecos, la cual se encuentra en un compás de 4/4 y presenta cambios en su agógica.
8. El día de muertos (pirekua) / 3'40"
Pueblo indígena: Purépecha.
Interpretes: Trío San Martín de Santa Cruz Tanaco, Mpio. De Cherán, Michoacán.
Procedencia: Santa Cruz Tanaco, Cherán, Michoacán. Grabado en la XEPUR "La voz de los
Purépechas", por personal de la radio en 1983. Fuente. Cultivando amigos: pirekuas, sones y
abajeños. Sonidos del México profundo vol. 4
La pirekua es un género característico de la música purépecha. La palabra "pirekua" se
traduce al español como canto o canción y son interpretadas por los "pireri" que quiere decir
cantor o interprete de canciones. El canto en purépecha es uno de los elementos
fundamentales de este género; y puede ser interpretado con agrupaciones que van desde
solistas, duetos, tríos, hasta grupos corales a "capella", y estos mismos pueden ser
acompañados con una o dos guitarras o hasta con una orquesta de cuerdas y en la
actualidad también con bandas de viento.
La temática de las pirekuas es muy variado, pues es a través de esta, que los purépechas
manifiestan su cosmovisión. En este caso, la pirekua de "El Día de Muertos", es una pieza
que habla del pesar por un amor no correspondido, interpretada por los pireris en la
celebración de Todos Santos.
"El día que yo me muera no te molestes en ir a verme,
Ya no nos veremos en este mundo;
pero sí te pido un favor,
llévame cuando menos una vela el día de los muertos,
porque tú eres la causa, Carolinita,
y vas a ser la causa si llego a morir;
pero si tú te mueres primero, Carolinita,
yo sí te voy a ir a visitar todos los días en el panteón
y no únicamente el día de los muertos.
Y si no pudieras ir para esa fecha y vas al siguiente día,
es lo mismo, yo te seguiré esperando."
9. Fin del hombre (Marcha fúnebre) / 10'14"
Pueblo indígena: Nahua de Veracruz.
Interpretes: Banda de viento (10 integrantes), Director, Juan Agustín Burgos.
Procedencia: Comunidad de Atempa, Barrio de Tapamixco, de Ilamatlán, Veracruz.
Grabado en el XXIII Encuentro de Música y Danza Indígena en Huayacocotla, Veracruz, por
Rodolfo Sánchez en 1979. Fuente. EMDI XXIII C1.
La banda es una de las expresiones que caracterizan la producción musical de la huasteca
Veracruzana, principalmente entre la población indígena de la sierra. Son estas las
encargadas de amenizar las festividades que tradicionalmente se celebran en las
comunidades, con reducidos grupos que van de entre ocho y quince integrantes, que por lo
general "tocan de oído", es decir sin partituras, pero siempre bajo la dirección del director o
"capitán", que en la mayoría de los casos es el trompetista principal.
En estas festividades, las bandas se encargan de ejecutar alabanzas en los atrios de las
iglesias, tocar sones para la quema de fuegos artificiales, amenizar los bailes, y encabezar
las procesiones religiosas o funerarias; como es el caso de este ejemplo musical que
presentamos.
10. Son de los angelitos (son) / 4'36"
Pueblo indígena: Mixe.
Interpretes: Grupo de música y danza de Buenavista, representante Ricardo Luis.
Procedencia: Buenavista, Oaxaca.
Grabado en el LVII Encuentro de Música y Danza Indígena en San Juan Guichicovi, Oaxaca,
por Alejandro Méndez en 1982. Fuente. EMDI LVII C3/ EMDILVII C4.
La música para los Mixe como para la mayoría de los grupos indígenas de nuestro país, está
íntimamente ligada a prácticamente toda actividad humana: para el nacimiento, durante el
desarrollo de la vida y al momento de la muerte. Los Mixe hacen una diferenciación entre la
muerte de una persona mayor y la de un niño; esta distinción se plasma en la música, es así,
que podemos encontrar alabanzas o música de angelitos que se interpretan sólo cuando
muere algún niño. Esta pieza musical, es utilizada por los Mixe para despedir a los infantes
difuntos.
En este ejemplo, podemos escuchar instrumentos como el cántaro, jaranitas de cuatro y
cinco ordenes de cuerdas y una jaranita primera a manera de requinto, cabe señalar, que
esta instrumentación de cordófonos, es una influencia clara de los grupos jaraneros del
estado de Veracruz, ya que esta región de la mixe baja, se encuentra en el limite de ambos
estados.
11. Marcha fúnebre 1 y 2 (marcha ceremonial fúnebre) / 4'30"
Pueblo indígena: Nahua de Puebla.
Intérpretes: Banda de Yaonahuac (10 integrantes) representados por Francisco Colon,
dotación instrumental, 2 saxofones alto y tenor, trombón de émbolos, clarinete y clarinete
bajo, bombo, platillos y tarola.
Procedencia: Yaonahuac, Puebla.
Grabado en el XXXV Encuentro de Música y Danza Indígena en Teziutlán, Puebla, por
Rodolfo Sánchez en 1980. Fuente. EMDIXXXV C4.
Antiguamente los grupos musicales de instrumentos de viento o cuerda se les conocía con el
nombre genérico de bandas. En la actualidad sólo reciben este nombre los conjuntos de
viento y percusión.
Las bandas tienen un fuerte arraigo en diferentes grupos étnicos del país -que generalmente
viven o vivieron en regiones apartadas, carentes de entre otros servicios de energía eléctrica.
En estas condiciones, la banda a jugado un papel importante en la cohesión social y religiosa
de estos pueblos. Así, tenemos que la función de la banda va (en algunos lugares) desde
acompañar las misas solemnes y procesiones religiosas, hasta amenizar las peleas de gallos
o corridas de toros. Por lo mismo su repertorio es muy amplio. En el caso de los nahuas de
Puebla, se acostumbra tocar marchas en las procesiones que acompañan al difunto al
panteón.
12. Marcha fúnebre 2 (ceremonial para entierro) / 2'27"
Pueblo indígena: Chatino.
Intérpretes: Banda de Tataltepec de Valdés, representante Hilario Gómez Ramírez.
Procedencia: Tataltepec de Valdéz, Oaxaca.
Grabado en el XLIV Encuentro de Música y Danza Indígena en Santa Catarina Juquila,
Oaxaca por Jesús Sánchez en [Link]. EMDIXLIV C3.
Oaxaca es uno de los estados con mayor tradición en bandas de viento. En la mayoría de los
grupos indígenas de la región la banda llega a alcanzar extraordinaria relevancia, al grado de
que existen comunidades donde miembros específicos de ellas aprenden primero a leer
música que palabras. Entre los Chatino, la banda de viento juega un papel ceremonial
importante para el entierro, ya que a solicitud de los familiares del difunto, la música lo
acompaña en el último adiós.
13. El muerto (música para la celebración del Xantolo)*. /3'15"
Pueblo indígena: Nahua de Hidalgo.
Intérpretes: Cirino Moedano, violín y voz; Alejandro Moedano, jarana y Víctor Moedano,
huapanguera y voz.
Procedencia: Huxilititla, Huejutla, Hidalgo.
Grabado en el Centro de Producción Musical Indígena, Estudio Gabriel Saldivar en 2000.
El Xantolo, es la fiesta de los difuntos, que como todas las celebraciones de día de muertos
en México, se funda en una creencia básica: las ánimas de los fieles difuntos llegan durante
esta fecha a estar con sus familiares y amigos. Esta celebración entre los nahuas de Hidalgo
se inicia el 29 de septiembre, fecha en que se celebra a San Miguel. Jurado (FONCA, 2000)
nos explica que en el caso de Huasteca hidalguense, este día se realiza la primera ofrenda a
los muertos, en los altares familiares y en el cementerio, marcando una serie de actividades
tanto en el campo ritual como en el laboral, al interior del grupo doméstico.
Dentro de las festividades del Xantolo las comparsas de viejos o huehues se reúnen al
llamado del mayordomo o "capitán", quien es el encargado de organizar los ensayos y de
contratar a los músicos que acompañarán a la cuadrilla, además es el encargado de
recolectar lo que reciben de los hogares donde hacen sus representaciones y que serán
utilizadas para la fiesta del 30 de noviembre que es la "desenmascarada". El cargo de
"capitán", dura generalmente siete años, y cada año, inicia sus actividades desde el 29 de
septiembre y finalizan entre el 10 y el 30 de noviembre (FONCA, 2000).
Las comparsas de viejos, están integradas por varones jóvenes, que se agrupan en número
variable. Esta danza esta conformada principalmente por dos personajes: el viejo y la vieja.
El vestuario del viejo corresponde a la indumentaria actual de los hombres, salvo que llevan
máscaras de madera que actualmente se han visto sustituidas por máscaras de plástico. Las
viejas, (que son hombres disfrazados de mujeres) visten como las jóvenes de la comunidad o
las mestizas. Estas comparsas van de casa en casa pidiendo autorización para bailar en el
solar de alguna casa, a cambio de algún tipo de "pago".
La danza se puede dividir en dos partes. La primera que corresponde a la danza
propiamente dicha. La segunda es la dramatización de un hecho determinado relacionado
con la muerte. "La comunidad denomina a esta segunda parte como "juego", que es la
representación de un tema en torno a la muerte, teatralizado por los viejos y acompañados
por la música del trío huasteco" (Jurado, 1995: 173). El ejemplo que se presenta en este
fonograma corresponde a esta parte de los juegos, los cuales son psicodramas que permiten
el flujo de sentimientos y experiencias vividas por la comunidad.
14. Agustín (marcha fúnebre) / 6'40"
Pueblo indígena: Chontal de Oaxaca.
Intérpretes: Banda de Santa María Huamelula (14 elementos), dotación instrumental: una
batería, 3 saxofones tenores, 6 saxofones altos y 4 trompetas, representados por Aurelio
Ruiz Barrera.
Procedencia: Santa María Huamelula, Oaxaca.
Grabado en Santa María Huamelula en 1999.
El número de ejecutantes en las bandas ha sido variable, aumentando o disminuyendo según
las necesidades de la instrumentación del repertorio que se pretende o por falta o sobre cupo
de elementos. También tenemos casos en que la incorporación de nuevos instrumentos
como el teclado o la batería reducen el número de músicos que se necesitan para interpretar
determinada pieza, pues un solo músico puede tocar o hacer la función de varios
instrumentos a la vez. Tal es el caso de esta marcha fúnebre, donde la batería hace la
función de la tambora, tarola, timbales, y platillos.
15. Primer Son del Costumbre de Ofrenda a los Espíritus / 6'10"
Pueblo indígena: Totonaco de Puebla.
Interpretes: Arpa: Miguel Eduardo Cruz, arpa y Domingo Diego Francisco, violín.
Procedencia: Pantepec, Huauchinango, Puebla.
Grabado en el Centro de Producción Musical Indígena, Estudio Gabriel Saldivar en 2000.
Sin duda la festividad religiosa más extendida en todas las comunidades Totonacas es la de
Día de Muertos o Ninín celebración que se dedica a los difuntos chicos y grandes, la cual,
consta de cuatro momentos:
1.- San Lucas; 18 de octubre.
2.- Ninín el día de los muertos, el Todos Santos; del 31 de octubre al 2 de noviembre.
3.- Xa actumajat, la octava; 8 y 9 de noviembre.
4.- San Andrés ("Sanandrés"); 30 de noviembre.
Todos los vivos y muertos del totonacapan quedan comprendidos por esta cadena de
eventos rituales. La cruz del sepulcro se coloca en dirección oeste, donde va la cabeza del
difunto, por donde transita para llegar al más allá. En cambio los vivos se colocan mirando
hacia el oriente para dormir, pues al día siguiente acompañarán al sol naciente.
Durante esta celebración se acostumbra poner una ofrenda donde todos los alimentos deben
de estar humeantes y olorosos ya que para los indígenas totonacos el ser humano al morir
prolonga su existencia entre los vivos a través del alma y ellos conciben a esta como una
fuerza, acaso como un humo o niebla; y por tanto no pueden tomar los alimentos de la
ofrenda, sino únicamente el humo y el olor de las cosas. También se acostumbra invocar a
los difuntos con plegarias como la siguiente:
"Humildemente damos su ofrenda, aquí estamos en el hogar de espera, parados, sentados,
de día y de noche tenéis nuestro canto y palabra, escucha los estruendos de los cohetes y el
repique de las campanas. Aquí en su verso cantamos, les tocamos y bailamos su música de
costumbre. Todos aquí reunidos con mucha alegría, ustedes han de dispensar nuestros
dueños, que no habrá dolor alguno, ni pleitos, ni siquiera insinuaremos una mohina (coraje) o
envidia. He aquí nuestra honra, esta pequeña y humilde ofrenda de nuestras comidas como
una muestra de agradecimiento, de su benevolencia venida en este su lugar de paso.
Ustedes, dueños y progenitores, dadores de nuestros conocimientos: la memoria...
Damos el perfume de las flores, la melodía de nuestros cantos. No se molestarán, ustedes
son el motivo de nuestra espera de paso, en este humilde paraje: Kantiyán su casa sagrada.
Comed y bebed parte de nuestra cosecha, wati (tamal de carne) que es su sustento".
No se puede acompañar la plegaria sin su acompañamiento musical. Es necesario escuchar
la plegaria cantada de un curandero acompañado por el arpa y el violín para sentir a que
punto, plegaria y música siguen la misma melodía, como el ritmo. La música de arpa y violín
se acostumbra tocar durante esta celebración.
Violines y arpas son instrumentos europeos, pero los indígenas los utilizan de modo muy
poco ortodoxo. El violín no tiene nada de particular, si no es su rusticidad. Se les compra con
los fabricantes de Huauchinango, pues debe ser de madera de pino y esta no se encuentra
en esa región. Para la música de la costumbre el músico despoja su instrumento,
generalmente, de la primera y toca solamente con tres cuerdas.
El arpa está hecha en madera de cedro. El número de cuerdas varía de 19 a 24. todavía se
fabrica en la región, en muchos poblados; particularmente en Pápalo y Petlacotla. Hay dos
modelos: uno grande y otro pequeño. El músico, acuclillado sobre el suelo o sentado en un
taburete, tañe con su mano izquierda las cinco cuerdas más altas para el acompañamiento y
toca las melodías en las demás.
CREDITOS
Realización Edición y Masterización: Julio Herrera, Ing. Julio Delgado
Investigación Fotografía de portada: Camilo Camacho Julio Herrera, María Eugenia Jurado.
(FONCA, 2000)
Compilación musical: Julio Delgado y Rafael Rodríguez
Asistentes: Mireya Carrillo, Alejandrina González y Omar Alvarez
Grabación: Julio Delgado / Aurelio Ruiz Barrera / Jesús Sánchez /Rodolfo Sánchez /
Alejandro Méndez Pablo Romero /Alejandro Méndez /Enrique Greiner