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Autonomía individual en la sociedad moderna

El documento discute el problema de la autonomía individual en la sociedad moderna. Plantea que las ciencias sociales deben considerar cómo la sociedad afecta el destino del individuo y su capacidad de mantener su autonomía. También sugiere que los procesos de socialización podrían ser menos coherentes ahora y que es posible que haya cambiado fundamentalmente el "lugar" que ocupa el individuo en la sociedad moderna. El autor argumenta que se necesita un nuevo enfoque teórico para abordar estos problemas.
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Autonomía individual en la sociedad moderna

El documento discute el problema de la autonomía individual en la sociedad moderna. Plantea que las ciencias sociales deben considerar cómo la sociedad afecta el destino del individuo y su capacidad de mantener su autonomía. También sugiere que los procesos de socialización podrían ser menos coherentes ahora y que es posible que haya cambiado fundamentalmente el "lugar" que ocupa el individuo en la sociedad moderna. El autor argumenta que se necesita un nuevo enfoque teórico para abordar estos problemas.
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Introducción

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En nuestros días parece hacerse problemática la autono (


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tencia indivi�ual. Una de ,l�s razones ,es el -�edo a que est 'y-.6L L 9 �
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mente orgaruzada y monolítica nos este suprimiendo muchas ... �"J � .. '"J ':1"�
anteriormente podían tener los individuos un juego libre. Las ciencias sociales
no necesitan tomar al pie de la letra este miedo, pero tampoco pueden igno-
-.� ra/ la posibilidad de que sea síntoma de un problema auténtico: Aunque las
1

ciencias sociales se han dedicado en lo que les concierne por sí mismas casi
exclusivamente al análisis de los «sistemas sociales», no debieran dejar de
lado como algo irrelevante el problema del destino del individuo en la socie-
dad. La perenne cuestión acerca del lugar que ocupa el hombre en el orden
social puede articularse hoy en las ciencias sociales de modo más convincente.
Tras distintas metamorfosis este problema, heredado de la filosofía, reaparece
en las diversas ramas de las ciencias sociales. El problema de las relaciones

-- entre la represión y la libertad, entre el orden y la anarquía, es como un hilo


que atraviesa toda la sociología clásica. Constituye también la cuestión fun-
damental de la teoría de las instituciones sociales, del cambio social y de la
teoría de la socialización del individuo. Está unida a los problemas de la
teoría del rol y al estudio antropológico de la personalidad y de la cultura.
Es obvio el puesto central que ocupa en la ciencia política, pero está también,
aunque menos obviamente, implicada en alguno de los axiomas básicos de
la teoría económica. Y puesto que el problema no puede resolverse ni tan
siquiera articularse plenamente dentro de alguna disciplina singular, es por
lo tanto un problema que debe concernir directa o indirectamente a todas las
ciencias sociales.
En nuestros días este problema reclama una atención de urgencia. ¿Cuál
es el impacto de la sociedad moderna sobre el curso de la vida del individuo?
1

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La religión invisible
. Introducción

24 25

�de qué modo puede una persona mantener su autonomía en esta sociedad? sociedad moderna? En este caso la sociología puede estar enfrentada a un
Además de la relevancia que posea para las ciencias sociales, el problema problema que no puede resolverse por la simple aplicación de las teorías «uni­
indicado en preguntas semejantes conlleva implicaciones concretas y apre­ versales» y funcional­estructurales de la socialización y el cambio. La teoría de
miantes para el hombre contemporáneo. la socialización propone procesos idénticos de internalización de los «conteni­
Debe admitirse que las escuelas de pensamiento que dominan la sociolo­ dos» culturales en un «sistema social» dado. Se establecen en base a una
gía moderna se muestran reacias a tratar este problema. Los términos «indi­ concepción histórica de las relaciones entre sistemas «sociales y psicológicos».
vidualismo» y «sociedad de masas» han sido traídos y llevados de tal modo La teoría del cambio social explica los cambios institucionales específicos por
por los «críticos sociales» que han perdido todo su significado. Su uso es­ referencia a un modelo funcional de equilibrio en el interior del «sistema so­
tuvo tan a menudo vinculado a las visiones románticas de la sociedad tra­ cial». Partiendo sin embargo de una concepción dialéctica entre el individuo y
dicional que necesariamente aparece como sospechoso a una disciplina que la sociedad en la historia, hay que estar dispuestos a tomar en consideración
se enorgullece de su recientemente adquirida «libertad sobre los valores». la hipótesis de que puede haber ocurrido un cambio fundamental en el «lugar»
La mayor parte de las controversias literarias que braman por los problemas que el individuo ocupa en el orden social de la sociedad moderna. Y si la
de la «sociedad de masas» y el «individualismo» permanecen sin embargo posibilidad de un cambio semejante está garantizada, entonces la discusión
fuera de los precintos de la ciencia social académica. Pero la resonancia ge­ acerca del efecto de la «sociedad de masas» sobre el «individualismo» aparece
neral de esta controversia y las serias reflexiones sobre la vida contemporánea bajo una nueva luz. Debe interpretarse corno síntoma de la reubicación del in­
a que da lugar, deja en el ánimo de los más austeros sociólogos la suspicacia dividuo en el orden social. Si existen patterns cualitativamente diferentes de
de que la controversia pueda ser, después de todo, algo más que una tri­ ubicación del individuo en la sociedad, y si el cambio institucional puede lle­
vialidad. .._ var a formas de sociedad cualitativamente diferentes, entonces una concep­
En un examen precipitado se podría considerar la cuestión como una ver­ ción de la socialización y del cambio institucional que sea ahistórica no parece
sión del problema sociológico general de la socialización, al que los «críticos que sea la adecuada y se requerirá por parte de la sociología un nuevo esfuerzo
sociales» y otros «casandras» contemporáneos hubieran añadido innecesaria­ teorético.
mente una cierta cantidad de sensacionalismo tópico. Razonando sobre estas Con el presente ensayo trataremos de contribuir a este esfuerzo. No es una
directrices se debe considerar que los procesos de socialización han llegado a intención de «crítica social» ­como la expresada por ejemplo en el uso co­
ser en la sociedad moderna menos coherentes de lo que eran en las sociedades rriente del término «sociedad de masas»­ la que constituye la razón funda­
tradicionales. Se podrá argüir que el rápido cambio social, el incremento de mental de este esfuerzo. Partiendo del supuesto de que la relación entre la
la movilidad social, las transformaciones en la estructura de la familia, y el existencia individual y el orden social es una relación histórica, creemos, sin
alto nivel de organización racional de variadas instituciones sociales tienden a .Jí embargo, que el problema de la existencia individual en la sociedad ha alcan­
crear ciertas dificultades en la adaptación individual al orden social. Tales zado un punto crítico en el mundo contemporáneo. Y si el sociólogo desea que
dificultades pudieran muy bien ser dramáticas para aquel individuo que qui­ sus teorías tengan interés para sus conciudadanos no debe rehusar tratar en
siera además encontrar un apoyo en las condenas literarias de la «sociedad de su trabajo científico las cuestiones que los agitan. Puede decirse de la mayor
masas» para sustentar la ilusión subjetiva de que sus problemas son histórica­ parte de las acusaciones del «social criticismo» que, si bien es cierto que veían
mente únicos. Sin embargo siguiendo la línea del argumento anterior, todo el problema, fallaban al no exponerlo desapasionadamente y de un modo tal
esto no requeriría una ulterior reorientación teórica. Razonando sobre éstas que permitiera la verificación de la evidencia. Esta verificación es a nuestro en­
o semejantes líneas el movimiento más importante de la sociología contempo­ tender una de las tareas más importantes del sociólogo.
ránea, el estructural­funcionalismo, considera en principio el problema como Una perspectiva unificadora del problema de la existencia individual en la
resuelto aunque admite que es necesario un estudio posterior de los detalles em­ sociedad puede encontrarse en la teoría sociológica de la religión. Este atisbo
píricos. debe atribuirse en la tradición sociológica a E. Durkheim y a M. Weber.
Consideremos ahora otra posibilidad. ¿ Y si la relación del individuo y or­ Ambos estuvieron profundamente interesados en el destino del individuo en
den social experimentara una transformación ra<lical con el nacimiento de la la sociedad moderna. Ambos reconocieron que las características de la sacie­
. 1
La religión invisible

Religión, iglesia y sociología


26

dad moderna acarreaban serias consecuencias para el individuo. Sus estudios


sobre la división del trabajo, la burocratización, el suicidio y demás están ca­
racterizados por estos intereses. No importa que en su metodología mantuvie­
ran la libertad sobre los valores, puesto que la importancia que dan a las
condiciones sociales de la existencia individual en el mundo contemporáneo,
expresa claramente cuál es el engagement moral de su actividad sociológica.
A pesar de que la diferencia entre sus teorías es evidente, tanto Durkheim como
Weber vieron en el estudio de la religión la clave para la comprensión de la
ubicación social del individuo. Para Durkheim la realidad simbólica de la re­
ligión es el núcleo de la conciencia colectiva. Como hecho social trasciende al
individuo y es la condición para la integración y la continuidad del orden so­
cial. A la vez sólo la internalización de esta realidad objetiva por el sujeto es
la que hace del hombre un ser social, y con ello, un ser genuinamente moral y
Puede que esté justificado considerar a la sociología de la religión como la
humano. Para Durkheim el hombre es esencialmente homo duplex, y la in­
rama de la sociología más indicada para plantear de una manera aguda el
dividualización se realiza necesariamente sobre bases sociales. Durkheim ve el
problema que aquí nos concierne. Se necesitaba poco más que articular las
problema que tratamos desde una perspectiva antropológica universal y en
consecuencia lo articula también de una manera radical. Para Weber el pro­ convergencias teóricas de Durkheim y Weber que señalábamos en las notas an­
teriores; derivar de ellas las correspondientes hipótesis acerca de los «com­
blema de las condiciones sociales de la individualización�arece en una pers­' ,_
' ponentes religiosos» de las relaciones entre los individuos y la sociedad con­
pectiva más específica, es decir, en el contexto histórico de las religiones parti­
culares y en su relación con las sociedades históricas Sin embargo cuando lle­ temporánea, y proceder después a su verificación o refutación por medio de
investigaciones empíricas.
gan a la cuestión del individuo en la sociedad moderna, ambos, Weber y Al revisar las publicaciones de la reciente sociología de la religión nos en­
Durkheim, lo vinculan directamente a la secularización del mundo contem­
contramos con un incremento realmente rápido de estudios que versan sobre
poráneo. Puede decirse que ambos reconocen lo que en este ensayo se da por
la sociología de la parroquia, la demografía de las iglesias, estadísticas sobre
supuesto: que el problema de la existencia individual en la sociedad es un
la participación en las actividades de las iglesias, una apreciable cantidad de
problema «religioso». Nosotros mantenemos por lo tanto que el interés de la
estudios sobre los movimientos sectarios, algunas monografías sobre las orga­
sociología para el hombre contemporáneo deriva directa y primariamente de
nizaciones eclesiásticas y varios estudios sobre las «creencias» religiosas basa­
su búsqueda por la comprensión del destino de la persona en la estructura de
dos en la estrategia de la investigación de la opinión. La sociología de la re­
la sociedad moderna. Hoy día el sociólogo no necesitará más que volverse a las
tradiciones «clásicas» de su propia disciplina para encontrar una luz en esta ligión es hoy día una empresa floreciente, que se caracteriza no sólo por una
gran cantidad de estudios sino también por una abundante proliferación de re­
investigación, si, como pensamos, la convergencia del pensamiento de Dur­
vistas especializadas, conferencias, simposios e institutos. De esta forma, la
kheim y Weber sobre el punto discutido anteriormente merece que se considere
como una herencia para la sociología contemporánea, más importante que sociología de la religión puede fácilmente compararse en nuestros días, tanto en
las controversias metodológicas y teoréticas sobre el historicismo, el «funcio­ personal como en financiamiento y producción, a las ramas más de moda y
mejor conocidas de las ciencias sociales y de la sociología. Esto es de máxima
nalismo», el Verstehen, el «status ontológico» de los hechos sociales y otras
importancia, si tenemos en cuenta el hecho de que todo se debe a un desarrollo
más.
reciente que, habiendo comenzado después de la segunda guerra mundial, se
acelera durante esta última década 1.

1 Cf. Thomas Luckmann, Neuere Schri/ten zur Religionssoziologie: Kolner Zeitschrift


für Sociologie und Socialpsychologie 12/2 (1960) 315­326.
La religión invisible
.. "y .
Religión, iglesia y sociología

28 29

Desafortunadamente es desilusionante por completo intentar la búsquedaa


de una relevancia teórica en la reciente sociología de la religión. El floreci­
.... tradicionales; y erraron en el conjunto, al no reconocer sus implicaciones en
la teoría sociológica general.
miento de la disciplina no ha ido acompañado de esfuerzos teoréticos; sino
Y el mínimo de interés que se conservaba por la sociología «clásica» de la
que por el contrario, al compararlo con el enfoque de Weber y de Durkheim
religión tendía a ser predominantemente histórico y exegético. La sociología
­la religión como la clave para la comprensión de la sociedad­, resulta que .... de la religión de Weber fue interpretada como un ensayo grandioso de sociolo­
el estado de la teoría es regresivo en la mayor parte de la reciente sociología
gía histórica mientras que se dejaba de lado el papel que desempeñaba en su
de la religión. Y la sociología de la religión como consecuencia del abandono
teoría general de la sociedad. De modo análogo, la interpretación de la socio­
mayoritario de las posiciones clásicas ha ido aumentando en trivialida_d y es­
logía de la religión de Durkheim, fue, principalmente, la de una teoría socio­
trechez de miras. Sus vínculos con las sociologías de Weber y Durkheim son,
lógica del origen de la religión, y al limitar su importancia a la sociedad pri­
a lo más, superficiales. Se ha perdido la conciencia de la importancia central
mitiva la teoría fue combatida por sus deficiencias etnológicas. No constituye
que tiene la religión para la teoría sociológica tanto en la sociología de la religión
por lo tanto una sorpresa el que no se atendiera a los puntos de contacto exis­
como en las otras ramas de la sociología. La nueva sociología de la religión con­
tentes entre Weber y Durkheim. La sociología europea se caracterizaba por
siste principalmente en llevar a cabo una serie de descripciones acerca del decli­J­
ve de las instituciones eclesiásticas desde un punto de vista exclusivamente pa­ ... una falta de comunicación entre la tradición germana y la tradición francesa
de la sociología de la religión. Y hasta en la sociología americana que gozaba
rroquial, Es característico el hecho de que la definición de los programas y pro­
de una posición de separación más ventajosa se dejaban generalmente de lado
blemas de la investigación se determine de modo típico por las formas institucio­ las congruencias entre Durkheim y Weber. Solamente Talcott Parsons recono­
nales de la organización eclesiástica tradicional. La nueva sociología de la reli­ ció esta congruencia 2• Pero Parsons, cuyo mayor mérito fue la introducción de
gión olvida de mala manera su tarea teorética más importante: el analizar la base Durkheim y Weber en la sociología americana, no acertó a explotar adecuada­
social cambiante de la religión ­que no por fuerza es institucional­, en la so­ mente las posibilidades teoréticas que resultaban de esa convergencia. Esto
ciedad moderna. Al desarrollar nuestra tesis de que para la teoría sociológica quizá pueda atribuirse al hecho de que estaba principalmente interesado en in­
el problema de la existencia personal en la sociedad es esencialmente una cues­ corporar a su propio sistema, la teoría estructural funcional, tanto la concep­
tión de la forma social de la religión, bien poca es la ayuda directa que pode­ ción «funcional» de las representaciones religiosas de Durkheim como la teoría
mos esperar de la nueva sociología de la religión. Sin embargo podemos dar institucional de Weber. Teoría en la que la religión ocupa un puesto circuns­
el primer paso sobre la base de un examen crítico de las asunciones teoréticas crito a modo de un subsistema institucional con funciones integradoras es­

­
y de una interpretación de los hallazgos habidos en esa disciplina. peciales.
En principio parece paradójica la afirmación de que el aparente floreci­ Más asombrosa es la absoluta incapacidad de la sociología americana para
miento de la sociología de la religión en las últimas décadas fuera paralelo al darse cuenta de las posibilidades inherentes a la concepción del homo dúplex de
declinar de su importancia teorética. La paradoja se resuelve por sí misma si se Durkheim y a la teoría del origen social del «sí mismo» de George H. Mead.
consideran las profundas causas ideológicas, económicas, e institucionales que Ambas teorías se caracterizan por una completa inversión del conocimiento tra­
condujeron a este ilusorio renacimiento. Después del período «clásico» del dicional de las relaciones entre la sociedad y el individuo. Mientras que el in­
interés sociológico por la religión el centro de la investigación sociológica se dividuo había sido generalmente considerado como algo que está indudable­
trasladó a América. La religión se consideró sucesivamente desde las perspec­ mente dado y que en reunión con otros pasaba a formar la «sociedad» ­y el
tivas del evolucionismo social, es decir, como una forma de reduccionismo his­ principio explicativo de esta concepción venía a ser el contrato, o el poder, o el
instinto social u otros semejantes­ ambos, Durkheim y Mead, establecen res­
tórico, y desde las perspectivas del reduccionismo psicológico representado por
pectivamente a la sociedad como dada, como un «hecho», o como un «pro­
el behaviorismo y el positivismo. La religión dejó de ocupar un lugar importante
en la teoría sociológica. Los pocos científicos sociales que estaban interesados
en el estudio de la religión eran antropólogos culturales. Simplemente tendían 2 Cf. Talcott Parsons, Tbe theoretical Deuelopment o/ tbe Sociology o/ Religion, en
a dar importancia a la religión en el contexto de las _sociedades primitivas y Essays in sociological theory pure and applied, The Free Press, New York 1949, 52­66, y
The Role o/ Ideas in social Action, en o. c., 163.

La religión invisible Religión, iglesia y sociología

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ceso» y encuentran en ello la condición necesaria para la individualización y la La petición de resultados útiles en las investigaciones por parte de las
aparición del «sí mismo». El carácter radical de esta inversión y sus consecuen­ instituciones eclesiásticas y la ausencia de la teoría tuvieron también conse­
cias para la teoría sociológica han sido frecuentemente desestimadas y está aún cuencias para la metodología de la nueva sociología de la religión. La exclu­
por articular su significación para el conocimiento de la relación entre la so­ sión de la investigación de las «materias de fe», la orientación pragmática de la
ciedad, la persona y la religión. '"'"r mayor parte de la misma, y la ausencia de una teoría en la definición de los
Los años que median entre 1930 y 1940 fueron estériles para la sociología problemas, se combinaron y dieron lugar a la adopción de investigaciones téc­
de la religión. Una generación completa de 'sociólogos creció en un clima inte­ nicas que si bien eran muy «cómodas» no eran precisamente las apropiadas
1
lectual en el que se consideraba la religión como un sistema de creencias que para el estudio de la religión. Así, por ejemplo, los métodos de descripción
había realizado ciertas funciones integradoras en la sociedad primitiva,· cuando institucional se transfirieron al análisis de la organización eclesiástica de un
no lo era como una etapa prehistórica de la evolución de la razón humana modo más o menos ingenuo. Sin embargo aún más característico de la nueva
cuya supervivencia institucional en la sociedad humana contemporánea ofrecía sociología de la religión fue el uso acrítico y a veces primitivo de las técnicas
escaso interés a la investigación del sociólogo. de investigación de la opinión. Es bastante interesante que apenas exista otra
Pero después, en los años de la posguerra, la sociología fue descubierta por ..... disciplina sociológica que esté tan completamente dominada por una metodo­
las iglesias. Ejerció de modo creciente una extraña fascinación tanto entre los logía «positivista».
administradores de las iglesias y los hombres de las organizaciones eclesiásti­ Debemos añadir sin embargo que con estas notas nos estamos refiriendo
cas, como entre algunos teólogos pastorales, profesores de ética social y otros a la sociología de la religión en el sentido técnico del término: la historia de la
semejantes. Un amplio marco de sociólogos competentes respondió a la lla­ religión seguía marchando por los caminos que le habían señalado las tradi­
mada apoyando la empresa de investigación creada por estos intereses. Como . ..., ciones históricas y teológicas del siglo xrx. A pesar de ello tanto en Francia
consecuencia de ello, renació la sociología de la religión, pero lo hizo básica­ como en los Estados Unidos, aunque aquí en menor grado, la obra de Dur­
mente como una ciencia aplicada o auxiliar. Sus problemas los definían los kheim y su escuela nunca dejó por completo de influir en la antropología cul­
intereses institucionales de las organizaciones religiosas. La mayor parte de los tural. No necesitamos entrar aquí en una descripción detallada de estos des­
estudios se ponían en marcha gracias a los requerimientos de los patrocinado­ arrollos. Es suficiente con que nos refiramos a la obra de Rudolf Orto, G. van
res, y hasta en aquellos estudios que eran técnicamente independientes se da­ der Leeuw, Mircea Eliade, Roger Caillois, Joachim Wach, W. Lloyd Warner
ban por seguras las restricciones prácticas de los intereses de la investigación y otros, cuyos estudios históricos y antropológicos de la religión nos ofrecen las
inspiradas en la alianza entre los sociólogos y las organizaciones eclesiásticas. pruebas de que estas disciplinas no tendían hacia la trivialidad que marcaba a
Otra consecuencia de esta alianza fue una fuerte tendencia hacia sociolo­ la sociología de la religión.
gías de la religión de tendencia confesional. Esto fue especialmente cierto en
Europa donde existió una sociología católica, y aunque en menor extensión,
otra sociología protestante. En los Estados Unidos la tendencia hacia sociologías
1 Por otra parte, los análisis históricos y etnológicos de la religión no son
del todo equivalentes a una teoría sociológica sistemática de la religión. Debe
decirse esto a pesar del hecho de que estas disciplinas aporten tanto material
de la religión católica, protestante o judía fue menos pronunciada pero no por empírico valioso como principios teóricos importantes. El descubrimiento de
ello menos desdeñable. Debe admitirse de hecho que la división del trabajo en­ ....... constantes en la mitología basadas en estudios comparativos o en la fenomeno­
tre las líneas confesionales puede ser una cosa útil en el estudio de las institu­ logía de la experiencia religiosa, etc .... son etapas valederas para lograr una
ciones religiosas históricamente diferenciadas. A pesar de los encuentros inter­ teoría sociológica de la religión. Sin embargo, su utilidad se ve severamente
confesionales y la presencia de algunos sociólogos «independientes», la situación disminuida a causa de la ausencia de estudios socio­estructurales; un hecho
alentaba un cierto tono parroquial en la investigación. Todo esto es de máxima que favorece en tales estudios las malas interpretaciones tanto historicistas
gravedad en vistas al mínimo desarrollo en la sociología de la religión de una como psicologistas.
teoría sistemática. Por otra parte resulta difícil comparar e interpretar los re­ Volviendo a la sociología reciente de la religión podemos decir que se ha
sultados de investigaciones cuyos problemas están ampliamente definidos de desarrollado un cuerpo de suposiciones tácitas que desempeñan la función de

l
acuerdo a líneas confesionales. la teoría. Estas son claramente uniformes; un hecho éste que es de lo más
,...
.. Religión, iglesia y sociología
La religión invisible

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bien fundada, la sacularización se examina físicamente como un proceso de


sorprendente puesto que surgen en una disciplina que tiende a un «denomi­
patología religiosa a medir por la decreciente capacidad de atracción de las
nacionalismo» que todavía mantiene un carácter más nacional que inter­
iglesias. Puesto que el vacío de las instituciones no se va a llenar con una anti­
nacional, y en la que las investigaciones están marcadas por grados muy dife­
igl�sia, como todavía pudo pensarlo Comte, se concluye realmente que la
rentes de competencia técnica. Aunque estas suposiciones tácitas sean las
sociedad moderna es arreligiosa. Importa poco que el proceso sea evaluado
que desempeñen la función de una teoría sistemática difícilmente puede man­
n_egativamente �or �quellos sociólogos que tienen intereses propios o profe­
tenerse el que lo hagan de modo legítimo. No es injustificado el miedo de
sionales e_n las _1�l�s1as puesto que su modelo de interpretación está copiado
que hayan cristalizado en una especie de ideología científica que obstaculiza
de las tesis posinvistas. Las iglesias son, para decirlo en figura 1 como islas de
una visión sin prejuicios del problema de la religión en la sociedad moderna.
religión ( o irracionalidad) en el mar de la secularización ( o de la razón). Sólo
Los propósitos de nuestro análisis servirán para articular estas asunciones.
le queda entonces al sociólogo de la religión analizar las diferencias nacionales
La asunción principal ­que es la que tiene también las consecuencias más
Y las de clase en este proceso del declive religioso; es decir: analizar el de­
importantes para la investigación y la teoría de la sociología de la religión­ clive de la capacidad de atracción de las iglesias. Bajo estas circunstancias no
consiste en la identificación de «iglesia» y «religión». En ocasiones esta
necesita uno sorprenderse de que los horizontes etnológicos e históricos de la
presuposición se formula explícitamente como un principio metodológico: la re­ reciente sociología de la religión sean en su conjunto extremadamente limitados.
ligión puede ser muchas cosas pero solamente en la medida en que llega a estar
Tal enfoque de la secularización, derivado del enfoque sociológico domi­
institucionalizada y organizada es sujeto del análisis científico. La mayor parte
nante en la religión, es consistente con respecto a la teoría de la creciente
de las otras asunciones están íntimamente ligadas a esta asunción principal o
especialización en la sociedad moderna de las instituciones y de las áreas institu­
se derivan de ella directamente. La religión llega a ser un hecho social bien
cionales. Se considera que las instituciones religiosas tienen asimismo en la so­
sea como ritual (conducta religiosa institucionalizada) o como una doctrina
ciedad moderna una función siempre más especializada. Los cambios observa­
(ideas religiosas institucionalizadas). Frecuentemente se asume que las «nece­
bles en la estructura de las instituciones religiosas tienden a explicarse por
sidades» religiosas por parte del individuo se corresponden con los hechos so­
ciales objetivos de la religión, y que estos últimos satisfacen a las primeras de las transformaciones habidas en otras áreas del sistema social. Las razones
que explican la disminución de la capacidad de atracción de las iglesias se
algún modo. Se deja así abierto que las variedades históricas de aquellas insti­
tuciones religiosas, tales como iglesias y sectas, satisfacen a las diferentes «ne­ deben a los procesos de urbanización e industrialización que «socavan» asi­
cesidades» individuales sean del tipo que sean, o que las diferentes formas mismo otras instituciones tradicionales. Solamente si se postula la identidad
organizativas se explican por las circunstancias socio­históricas, que la «reli­ \entre iglesia y religión puede no caerse en la cuenta de que esta explicación
gión» sea la suma de todas éstas o que sea su común denominador. da por sentado lo mismo que se pregunta. Es importante darse cuenta de
La identificación de «iglesia» y «religión» encaja en el enfoque que con­ que la identificación entre iglesia y religión, sean las que sean las razones his­
sidera a la sociología como la ciencia de las instituciones sociales y que entiende tóricas y sociológicas que pueda haber para ello, no puede ser aceptable por
este término de una manera muy estrecha. Es congruente por lo tanto con el completo para las iglesias. Una explicación institucional de la religión está
positivismo teórico. En el enfoque positivista tradicional la religión es aquel muy próxima a la forma en que generalmente las iglesias dan razón de sí mis­
conglomerado institucional de ciertas creencias irracionales. Se supone que mas, a pesar de los argumentos teológicos sobre la iglesia visible y la invisi­
estas creencias son el resultado de la confrontación de los individuos y de las ble. Un enfoque funcionalista de la religión institucionalizada puede conside­
sociedades con una realidad que cognoscitivamente no es aún manejable. Es rarse como un argumento, que aunque inesperado será bien recibido, a favor
bien conocido que la posición positivista original incluía la tesis de que la reli­ de las pretensiones institucionales a un monopolio religioso, y que si bien es
gión considerada como una etapa primitiva en la evolución de la razón hu­ demostrablemente inaplicable para el tiempo presente, proporciona al menos
mana sería finalmente reemplazada por la ciencia. un soporte teórico para una visión romántica del pasado.
Vestigios de este enfoque han pasado a formar parte del conocimiento, Una ventaja indirecta de la identificación de iglesia y religión es. la de legi­
o más bien del desconocimiento, de la secularización que caracteriza a una
timar la transferencia de las técnicas de análisis institucional al estudio de la
buena parte de la reciente sociología de la religión. En ausencia de una teoría
1
1.
La religión invisible Religión, iglesia y sociología

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religión, dejando así de lado la reflexión metodológica sobre la especial natu­ de hecho una forma importante de acción social si lo que se está estudiando
raleza del problema. Una consecuencia importante de esta situación es la con­ es la religiosidad orientada hacia una iglesia institucionalizada. La dificultad
centración de la investigación sobre las parroquias y comunidades. Se infiere comienza cuando se establece una relación simple entre el «cumplimiento» ob­
de la asunción de que la organización administrativa de las parroquias jetivo de una norma institucionalmente definida y el fenómeno socio­psicológico
predefine áreas en las que la religión puede considerarse como un hecho social de la religiosidad orientada hacia la iglesia considerado en su totalidad subjeti­
•· tangible. En cualquier caso, la mayor parte de la reciente sociología de la reli­ va. Las dificultades vienen por confiar excesivamente en las cifras relativas al
gión es sociología de la parroquia. número de fieles y dejar de lado otros componentes de la religiosidad orientada
La asunción de que la religión y la iglesia son idénticas va acompañada de • hacia la iglesia más o menos mensurables, y por considerar a los índices de asis­
ciertas ideas sobre la religiosidad individual. Se considera a ésta típicamente tencia religiosa como los exponentes principales de la religiosidad orientada
basada sobre «necesidades» psicológicas que son decisivamente estructuradas hacia la iglesia. Por último es totalmente impermisible basar las interpretacio­
por las instituciones religiosas especializadas, es decir, las iglesias, y que son nes de ausencia o presencia de la religión tout court sobre tales estadísticas;
satisfechas por las mismas. En esta asunción se mezclan un buen número de tentación a la que no todos los estudios de la reciente sociología de la reli­
axiomas del funcionalismo sociológico y psicológico. Aunque esta confusión gión han sido capaces de resistir satisfactoriamente.
no está sólo restringida a la sociología de la religión resulta que tiene especial­ La dimensión «subjetiva» de la religiosidad se identifica normalmente con
mente para ella unas consecuencias muy serias. Proporciona un esquema alta­ las opiniones o con las actitudes religiosas. Consecuentemente se emplean las
mente inadecuado para la comprensión de las relaciones entre la religiosidad técnicas standard de la investigación de la opinión en el estudio de la religio­
individual y la sociedad. Ciertamente la religiosidad individual no puede ser sidad, sin demasiadas dudas acerca de su grado de idoneidad. En pocas oca­
comprendida sin referencia a una realidad histórica e institucional dada de siones se han usado tanto las técnicas más avanzadas de la investigación de ac­
creencias y de rituales. Debe asumirse que esta realidad se ofrece a sí misma titudes, pero en cuanto se refiere a la investigación metodológica la mayor parte
­tal como sea de hecho­ para que se interiorice por el sujeto. Sin embargo, de los estudios empíricos de la reciente sociología de la religión, y especial­
el reconocimiento de carácter histórico de la socialización es incompatible mente en Europa, eran poco más que sofisticaciones. Las doctrinas instituci­
con la asunción de las «necesidades religiosas» y no puede justificar una iden­ cionalmente definidas y las posiciones teológicas eran el núcleo de las entre­
tificación entre la religiosidad individual y la religiosidad orientada hacia una vistas o de los temas de los cuestionarios. Los encuestados debían responder
iglesia institucionalizada. Es un procedimiento dudoso etiquetar a un fenómeno si les gustaba o no y a veces colocarse ellos mismos en una escala. La religio­
socio­psicológico complejo con un rótulo como el de «necesidad» que a lo sumo sidad se define a veces para que sirva a los propósitos de la investigación, del
tiene su puesto en el modelo analítico de un hipotético hamo psychologicus. modo más ingenuo como si fuera el ir «contra» o a «favor» de una iglesia
Debemos repetir que las asunciones que estamos discutiendo no forman determinada, una denominación ... etc. Muy fácilmente la identificación de
generalmente un cuerpo explícito de axiomas. Lo hacen en combinación con iglesia con religión trae como consecuencia, en primer lugar, cortes operacio­
la orientación que subyace a grao parte de la investigación en la reciente so­ nales en la religión por la vía de entresacar temas de opinión sobre asuntos
ciología de la religión. Esta orientación se manifiesta en la definición de los doctrinales, o por la vía de «cuantificar» cargas afectivas en relación con alguna
problemas a investigar, en las líneas maestras de los procedimientos de inves­ organización eclesiástica u otras semejantes.
tigación y ocasionalmente en «teorías» ad hoc con las que se interpretan los No necesitamos entrar en más detalles en esta caracterización de la re­
resultados. La distinción entre la dimensión «objetiva» y «subjetiva» de la reli­ ciente sociología de la religión. Lo que se lleva dicho hasta ahora sirve para
gión juega un importante papel tanto en la metodología como en las «teorías» ilustrar las razones del carácter predominantemente' trivial de esta disciplina.
ad hoc. Se sigue como regla la identificación entre dimensión «objetiva» y Hay que añadir que esta breve descripción no hace justicia a algunos de los es­
«conducta observable». En la práctica esto conduce a una definición opera­ tudios teoréticamente más avanzados y técnicamente más competentes de la
cional de la c;limensión «objetiva» de la religiosidad: la participación institu­ sociología de la religión. Admitimos que la descripción tenía una intención
cional. Las estadísticas más apreciadas por la sociología parroquial son las que polémica, y aun que es fuertemente exagerada si se considera el campo de la
evalúan los porcentajes de asistencia a la iglesia. La asistencia a la iglesia es sociología de la religión en su conjunto. Es honrado decir que en la actualidad
La religión invisible
.. t 2
La religión orientada hacia la iglesia
36
en la periferia de la sociedad moderna
la sociología de la religión está divorciada de los principales problemas de la .....
teoría social. La asunciones que subyacen a la mayor parte de la investigación
se basan en una identificación de religión con su forma institucionalizada y
prevaleciente. Así resulta que la disciplina acepta las autointerpretaciones, y
la ideología, de las instituciones religiosas como definiciones válidas sobre el al­
cance de su propio objeto. La mayor parte de las investigaciones, si no todas,
aceptan una metodología que importa sus técnicas de otros campos, que dicta
restricciones al cómputo de funciones institucionalizadas evidentes y que
marca los temas de opinión definidos atomísticamente.
Se debe pues reconocer que la nueva sociología de la religión se interesa
en exclusiva por la religiosidad orientada hacia una iglesia institucionalizada. Y
debemos maravillarnos de que posea los recursos teóricos y metodológicos ne­
cesarios para analizar e interpretar adecuadamente aun hasta este fenómeno.
Esta cuestión es sin embargo de importancia secundaria si la comparamos con . , Si bien es cierto que nuestra evaluación de la reciente sociología de la reli­
el hecho de que la disciplina descuida completamente la cuestión central de gion �o pudo por menos que convertirse en crítica, no fue sin embargo ern­
1

t
la sociología de la religión y que es a la vez un problema importante de la teo­ pre?d1da s_olamente por amor al criticismo. Servía más bien para mostrar que
ría sociológica considerada en su conjunto: ¿Cuáles son las condiciones en la incapacidad de la reciente sociología de la religión para dar cuenta del
las que las estructuras «trascendentes», «ordenadoras» e «integradoras» de lugar que ocupa la religión en la moderna sociedad industrial debe atribuirse
significado se objetivan socialmente? Sin duda que las iglesias como institucio­ en �ar�e �l em�obrecimiento teórico y en parte a los defectos metodológicos de
nes religiosas especializadas merecen que sean cuidadosamente estudiadas por la d1sc1?ltna misma. S�ría erróneo sin embargo apoyarse en esta crítica para de­
los sociólogos. Es una razón muy pobre oponerse a que se aplique y fomente la cla�a_r, tncomp�tente, irrelevante o indiferente a la reciente sociología de la
investigación simplemente porque desde un punto de vista teórico pudiera religión. Es cierto que la religiosidad orientada hacia la iglesia solamente es
ésta ser trivial. Pero es de lamentar sin embargo que la sociología de la reli­ uno, Y hasta quizá no el más importante de los elementos de las situaciones
gión en su conjunto dejara sin continuación las tradiciones clásicas de la so­ que caracterizan la religión en la sociedad moderna. Ante la' ausencia de las in­
ciología clásica de la religión y adquiriera, en consecuencia, el carácter de una vestigaciones adecuadas in toto a una tal situación sería de locos desechar la

-
sociología de iglesia un tanto estrechamente concebida. Una vez que la so­ abundante docume?tación sobre las sociedades industriales contemporáneas
ciología de la religión acepta acríticamente que iglesia y religión son idénticas, qu� �os ha proporc1?�ado la_ reciente investigación hecha por la sociología de la
se niega a sí misma su más importante cometido. Ha prejuzgado la respuesta religión sobre la religión orientada hacia la iglesia. Ningún intento de teoriza­
a la cuestión de si se dan en la sociedad contemporánea además de las doc­ ción sobre la relig�ón en la �ociedad moderna puede permitirse el lujo de dejar
trinas religiosas tradicionalmente institucionalizadas algunas otras estructuras de lado u� �atenal tan asiduamente recogido, aun cuando, como ya sugeri­
de significado socialmente objetivadas que funcionen como integradoras de las mos, este último no puede proporcionarnos un cuadro completo. Es razonable
rutinas de la vida diaria y como legitimadoras de sus crisis. Ha dejado de por lo tanto que comencemos por una revisión sumaria y una interpretación
lado lo que le concierne por sí misma: los aspectos esencialmente religiosos de este material.
más importantes de la inserción del individuo en la sociedad. Durante las pasadas décadas y especialmente en los últimos diez años se
han acumulado muchos estudios sobre sectas, iglesias y denominaciones. La
mayor parte de los estudios tienen sus orígenes en los Estados Unidos Ale­
mania, Francia, Bélgica, Inglaterra, Holanda y hay otros pocos que provienen
de otros países �o�o Italia ! Austria. En los países europeos las investigaciones
se centraron casi sin excepciones sobre el catolicismo y las iglesias protestantes
.. La religión orientada hacia la iglesia
La religión invisible

38 39

establecidas o a punto de establecerse. En los Estados Unidos las sectas aca­ En Europa es de conocimiento común que el campo es más «religioso» que
pararon la mayor parte de la atención aunque tampoco se descuidaron del todo la ciudad. Esto se basa generalmente en los resultados de las investigaciones
el judaísmo, el catolicismo y las mayores denominaciones protestantes 1. de la sociología de la religión. Hay estadísticas de los porcentajes de asis­
A pesar del gran número de estudios, no carece de dificultades el proceder tencia a los entierros y a las prácticas religiosas ­y que por lo tanto pueden
a generalizaciones acerca de la ubicación de la religiosidad eclesiásticamente ser consideradas como indicativas de la religión orientada hacia la iglesia­ de
orientada en la moderna sociedad industrial. Con algo de exageración se puede las que se deducen promedios más altos para las áreas rurales que para las ur­
aventurar la advertencia de que la abundancia de datos, en ausencia de una banas. Tomando como base tales estadísticas, solamente una pequeña propor­
estructura teórica común, resulta ser más una traba que una ventaja. Puesto ción de la población urbana puede considerarse como orientada hacia la iglesia.
que la mayor parte de los estudios se han concentrado en los pormenores es Es también de cierto interés observar que existe una tendencia muy amplia
más fácil discernir las peculiaridades doctrinales regionales, nacionales y locales hacia el decrecimiento de la religión orientada hacia la iglesia en las áreas
de las iglesias, que las características sociales comunes de la religiosidad rurales. Consecuentemente la diferencia en cuanto a religión orientada hacia
orientada hacia la iglesia. Añádase a estas dificultades los compromisos ecle­ la iglesia se refiere, si bien no está completamente nivelada, es hoy más pequeña
siásticos, cuando no son también teológicos, que tienen algunos autores. Es que hace algunos años. Necesariamente debemos añadir que esto no es más
necesario por lo tanto desenmascarar los datos de determinados prejuicios de que una parte de un proceso más general. Las transformaciones verificadas en
interpretación. El hecho de que no podamos presentar aquí todos los datos au­ .,
la distribución de la religión eclesiásticamente orientada van lisadas a las ere­
menta las dificultades. Si lo que queremos obtener es una visión de conjunto cientes interpenetraciones económicas entre la ciudad y el campo, al crecimiento
de la religión orientada hacia la iglesia en la moderna sociedad industrial como de la racionalización de la agricultura, a la difusión de la cultura urbana hecha
primer paso para una comprensión de la religión en el mundo moderno, de­ por la gente media ... etc. Debe notarse sin embargo que estas transformacio­
bemos correr el riesgo de alguna simplificación excesiva. En orden a minimizar nes no suceden a un ritmo uniforme. Hay que tener en cuenta que las circuns­
este riesgo presentaremos solamente aquellas generalizaciones que están basadas tancias regionales y locales, los caracteres político­económicos; la tradición
en datos convergentes más bien que en investigaciones aisladas. Aun después histórica, y, especialmente la «religiosa», de la región o comunidad pueden
de tomada esta precaución, debe admitirse que las generalizaciones no pueden acelerar o retardar el proceso.
considerarse como probadas en su totalidad. Sin embargo son conclusiones fa- Según otro de los temas de conocimiento común, las mujeres son más «re­
vorecidas por el peso de la evidencia disponible 2• ligiosas» que los hombres y los jóvenes y viejos más «religiosos» que los de
los demás grupos de edades. Los hallazgos de la investigación muestran que
estas opimones deben ser corregidas al menos en parte. A pesar de que las
1 Son notables los estudios de Fichter sobre las parroquias católicas. Fichter influyó
corno iniciador de la dirección que condujo de los estudios puramente sociográficos a una mujeres suben por encima de los hombres en varios índices de religiosidad
sociología parroquial, y sus estudios sirvieron de modelo para las investigaciones parro­ orientada hacia la iglesia y de que la generación intermedia se caracteriza de
quiales más recientes tanto católicas como protestantes. Cf. Joseph H. Fichter, Sou­ hecho por una participación e índices de frecuencia más bajos que la joven y
thern Parish 1, The University of Chicago Press, Chicago 1951, y Social Relations in the
urban Parish, The University of Chicago Press, Chicago 1954. la vieja, es sin embargo significante que las mujeres que trabajan, si se las
2 Considerando las limitaciones de este estudio sería imposible intentar documentar toma como categoría, tienden a parecerse a los hombres en su actitud ante la
con una bibliografía completa todo cuanto viene a continuación. Una amplia bibliografía
religión orientada hacia la iglesia,"mucho más estrechamente de lo que por
puede hallarse en Dietrich Goldschmit­Joachim Matthes, Probleme der Religionssozio­
logie, en el número especial 6 de la Kolner Zeitschrift für Sociologie und Socialpsycholo­ ejemplo hace la de las viudas. Esto difícilmente apoya el punto de vista de que
gie. Para revisar este campo ver Tbe Sociology o/ Re/igion, de Charles Y. Glock en las mujeres los niños y los viejos tienen algo así como una inclinación natural
Robert K. Merton ­ Leonard Broom · Leonard S. Cotrell Jr, eds., Socio/ogy today, Basic
Books, New York 1959, 153­177; Paul Honigsheirn, Sociology o/ Religion­Complementary hacia la religión orientada hacia la iglesia. Los hallazgos representan más
­tna/yses o/ religious Institutions, en Howard Bccker · Alvin Boskoff, eds., Modern socio­ bien un aspecto importante de la distribución social de la religión orientada
lngical Theory in Continuity and Change, The Dryden Press, New York 1957, 450­481;
(hester L. Hunr, The Sociology o/ Religion, en Joseph S. Roucek, ed., Contemporary
Sociology, Philosophical Library, New York 1958; Gabriel Le Bras, Problémes de la Schelsk�, �ds.,. Soziolo�ie der Kircbengemeinde, Enke, Stuttgart 1959; Richard D. Lambert,
iociologie des religions, en Georges Gurvitch, ed., Traité de la sociologie II, Presses Uní­ ed., Religion tn American Society, vol. 332 de The Annals o/ tbe American Society o/
versitaires de France, París 1960, 79­102; Dierrich Goldschmidt­Franz Greiner­Helmur política/ and social Science.
La religión invisible
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A pesar de � � ��� aspectos de la relación entre sociedad y religión
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hacia la iglesia que rasgos indicativos de la psicología de la edad y del sexo.
En términos generales podemos enunciar que el grado de inclusión en el orientada hacia la iglesia son de conocimiento común, no hay duda de que
proceso de trabajo de la moderna sociedad industrial correlaciona negativa­ los resultados que la reciente sociología de la religión describen esta relación
mente con el grado de vinculación a la religión orientada hacia la iglesia. con mucha más precisión para los países industriales del oeste de Europa.
De hecho es obvio que el grado de vinculación a tales procesos está ligado Establecen una clara conexión entre la distribución de la religión orientada
a su vez con el papel desempeñado por la edad y los sexos. hacia la iglesia y un número de variables sociológicas y demográficas rele­
, La vinculación de la población trabajadora a la religión orientada hacia vantes. En lo que sigue describimos las más importantes de las mismas. De­
la iglesia ­aunque más baja que la del resto de la población­ está sin em­ bemos sin embargo prestar atención al hecho de que las formas varían de
bargo a su vez significativamente diferenciada. Entre los diversos grupos ocu­ país a país y de una denominación a otra. En la mayor parte de los criterios
pacionales se dan diferencias importantes de participación. Los índices son adoptados el catolicismo presenta unos resultados en los índices de partici­
generaLnente más altos para los agricultores, cuellos­blancos (oficinistas) y pación más altos que el protestantismo. Parte de estas variaciones pueden
algunos grupos profesionales. Estas diferencias coinciden aproximadamente atribuirse a la diferencia del grado de industrialización alcanzado y que ca­
con la distribución de la religión orientada hacia la iglesia entre las dife­ ,,. ,. racteriza a los países católicos o protestantes, a la presencia o ausencia de
rentes clases sociales. Granjeros, campesinos y aquellos elementos de la clase una tradición de socialismo militante, a las diferentes formas de relación
media que son básicamente residuos de la burguesía y de la pequeña bur­ entre la iglesia y el estado, o a otros factores. Se dan asimismo considerables
guesía tradicional están marcados por un grado de vinculación a la religión diferencias nacionales y regionales que no pueden atribuirse directamente a
orientada hacia la iglesia que es desproporcionadamente más alto que el de la influencia de factores económicos, demográficos o políticos. El nivel de
las clases obreras. participación en la religión orientada hacia la iglesia parece ser excepcional­
Además de la asistencia a las iglesias, de las opiniones acerca de los asun­ mente bajo en el caso del anglicanismo. O, para referirnos a otro ejemplo,
tos doctrinales y otros similares, algunos de los estudios recientes de la so­ existen diferencias entre los grados de participación de los católicos en las
ciología de la religión investigaron también la participación en diversas ac­ diversas diócesis francesas, que pueden atribuirse en parte a tradiciones his­
tividades de las iglesias fuera de las rituales, que incluían desde el club de tóricas casi intangibles sociológicamente. Debemos tener en cuenta además
juventud hasta las empresas de caridad. Estos estudios indican que en Europa otro factor que hemos casi dejado de lado en nuestro pequeño resumen, y
solamente una pequeña fracción de los miembros de las congregaciones par­ que parece estar involucrado en la distribución de la religión orientada hacia
ticipan en actividades que se salgan del ámbito de las funciones rituales de las la iglesia: la proporción de los miembros de una denominación (o secta) so­
bre el total de la población. Salvo algunas excepciones, las llamadas congre­
iglesias. Mientras que aquellos que participan en estas funciones -a los que
que podemos denominar colectivamente como el núcleo ritual de la congrega­
ción­ representan solamente una parte relativamente pequeña de los miem­
.. gaciones en la diáspora se caracterizan por una frecuencia de participación
relativamente elevada.
bros nominales de la parroquia, son con todo más numerosos que los que eran Estas anotaciones no deben oscurecer la creciente influencia de los fac­
miembros activos de las otras actividades parroquiales. El tamaño de este tores políticos, económicos y de clase, para la determinación en la Europa
último grupo, el núcleo auténtico de miembros activos, varía de región a occidental de hoy de una religión orientada hacia la iglesia. Antes de pro­
región y de una a otra denominación. Debemos señalar que los factores prin­ ceder a extraer conclusiones acerca de la religión en la sociedad moderna
cipales que determinan estas diferencias son la ecología de la comunidad, la debemos comparar los datos europeos con los resultados de la investigación
distribución de las clases sociales y de los grupos ocupacionales en la pa­ hecha en los Estados Unidos.
rroquia. El papel que estos factores juegan en la selección del «núcleo autén­ Tal comparación es difícil por varias razones. En primer lugar, porque
tico» de toda la congregación de fieles no es sin embargo tan importante gran variedad de expresiones institucionalizadas de religión que existen en
como el papel que estos mismos factores juegan en el reclutamiento inicial América no han sido investigadas sistemáticamente y en profundidad, aun­
de los miembros de la congregación de entre el número de los miembros mera­ que ya hayan recibido atención las expresiones más típicas e importantes de
mente nominales. algunas de las sectas que por una u otra razón fascinan a los sociólogos. En
..,....
La religión invisible ' La religión orientada hacia la iglesia

,,'
42 43

segundo lugar porque de emre los estudios que se han llevado a cabo había de católicos en muchas áreas metropolitanas. Las diferencias entre las mu­
algunos claramente guiados por métodos positivistas. La tercera razón, y la jeres y los hombres siguen las mismas líneas a excepción de los judíos. Estas,
más importante, es la singularidad de la historia sociológica y religiosa que sin embargo, están mucho menos marcadas que en Europa. Las diferencias
América posee. Por ésta, más que por cualquiera de las otras razones, la entre las distintas .generaciones en la religión orientada hacia la iglesia si­
precaución debe guiarnos en los intentos de caracterizaciones sumarias de la guen solamente en parte las pautas europeas. Existe aquí un número de
religión en América, y muy especialmente si su uso va a estar en relación factores, y en particular el del empuje de los niños de la escuela secun­
comparativa con los resultados obtenidos en Europa. No tiene parangón daria sobre sus padres, que es aún más pronunciado en los suburbios, que
en la historia social de Europa un número semejante de procesos y de circuns­ complican el patrón básico.
tancias tan diversas; por ejemplo, la ausencia de un pasado feudal y del pro­ De las investigaciones sobre la inclusión o no de diferentes grupos ocu­
blema del campesinado, del complejo peculiarísimo de condiciones conocidas pacionales no resulta una imagen consistente, y del resto los datos son tan
por la experiencia de la frontera, las oleadas sucesivas de emigraciones étnica escasos que no permiten ninguna generalización. Se puede quizás suponer
y denominacionalmente diferentes, el rápido proceso de industrialización y que a este respecto se encuentran algunas diferencias o variantes con respecto
urbanización casi acabado, el problema negro, y el temprano asentamiento a los resultados europeos. Las diferencias de las distintas clases con respecto
de una clase media dominante y de un modo de vida burgués. La historia reli­ a la religión están mucho menos marcadas en América que en Europa. Esto
giosa del país comprende también circunstancias muy precisas: el período pu­ debe atribuirse, al menos en parte, al hecho de que las diferencias entre las
ritano, la temprana separación de iglesia y estado seguida de unas relaciones clases son en general menos pronunciadas, y por lo tanto menos importantes,
persistentes e íntimas entre la política y la religión, la era de la renovación, el a pesar de la semejanza entre las estructuras que subyacen a la estratificación
prodigioso desarrollo de las sectas, y la transformación de las sectas en de­ social en los países del oeste de Europa y de los Estados Unidos. Aunque la
nominaciones. mayor parte de las denominaciones y de las iglesias estén orientadas en sen­
Si se enfocan los resultados de la investigación sobre la religión orientada tido burgués, no se da una separación declaradamente grande entre una clase
hacia la iglesia en América teniendo en cuenta este pasado histórico, sor media orientada hacia la iglesia y una clase obrera que no está orientada
prende su coincidencia con los datos europeos. Es cierto que en un principio hacia ella. Esto no es hoy ninguna sorpresa puesto que de hecho la clase
no es obvia esta semejanza con respecto a Europa. Parece que exista un obrera americana de nuestros días camina casi imperceptiblemente hacia las
menor número de personas que sigan la religión orientada hacia la iglesia concepciones, tren de vida y patrones religiosos de las clases medias de un
(si basamos la comparación en la concepción europea acerca de lo que son modo mucho más amplio y acelerado que en Europa, aunque también en
los miembros). Pero, a la inversa, y sin que tenga importancia el criterio que ésta se den algunos indicios del aburguesamiento de la clase obrera. Y aun­
se use, resulta que en los Estados Unidos las formas de participación o de que todavía existan estas diferencias en el reclutamiento de los miembros de
adhesión activa son más numerosas. La diferencia es especialmente chocante las iglesias y en la participación de los mismos, son dejadas de lado en base
en el caso del protestantismo, puesto que entre los católicos los porcentajes a la peculiar diferenciación americana del prestigio entre las diferentes de­
de participación son también relativamente altos en Europa. nominaciones. Estas diferencias encuentran su expresión en la composición
Ahora bien, un examen más profundo mostraría que aunque difieran los de los miembros principales de las denominaciones. Es bastante significativo
niveles de participación, son los mismos factores generales los que determi­ sin embargo que se exageren popularmente las diferencias de status entre los
nan la situación social total de la religión orientada hacia la iglesia. Los por­ miembros de las distintas denominaciones. En esta relación hay que notar
centajes de participación son de nuevo más altos para los católicos que para la hendidura que existe entre negros y blancos en las iglesias y denominacio­
los protestantes, especialmente si en estos últimos consideramos las deno­ nes protestantes. Hay un estrato social para el que estas observaciones no
minaciones mayores más bien que las pequeñas sectas. También se encuen­ son válidas: el proletariado urbano y rural ( estos términos no deben enten­
tran las diferencias anteriores entre las áreas rurales y las urbanas. El con­ derse en sentido marxista). Está compuesto en su mayor parte de negros,
traste entre la ciudad y el campo presenta una forma más compleja que en portorriqueños, mexicanos y otros. Este estrato es casi invisible social­
Europa y no es tan llamativo principalmente a causa de las concentraciones mente y no está involucrado en las distintas iglesias. Aun el catolicismo, cuya
. La religión orientada hacia la iglesia
La religión invisible

44 45

influencia entre la clase obrera parece ser más fuerte que la del protestan­
tismo, ha perdido ya o está perdiendo su apoyo en este estrato. Pero este
.. ,.... tiíicación subjetiva permanecen vinculadas a subculturas designadas por nive­
les religiosos 4•
estrato no es parte de la clase obrera orientada hacia la clase media y aque­ Estas observaciones pueden resumirse como sigue: existen en América
llas partes del mismo que no están desligadas de las iglesias tienden hacia algunos aspectos de la religión orientada hacia la iglesia que, o bien son
sectas que son, tanto en su teología como en su orientación en la sociedad, únicos, o al menos conspicuamente diferentes de los de la situación europea.
marginales al protestantismo. Salvo una excepción, el grado relativamente alto de vinculación de los ameri­
Las iglesias étnicas jugaron un papel importante en la historia religiosa �e canos a la religión orientada hacia la iglesia, parece ser que las diferencias
América. Hoy día las iglesias étnicas, destinadas a personas de procedencia son menos significativas que las semejanzas. Las correlaciones de varios de
europea, han desaparecido o son de importancia secundaria. Solamente per­ los índices de participación en la religión orientada hacia la iglesia relacio­
duran en la escena religiosa las iglesias ligadas a minorías raciales. Su función nados con las variables demográficas y ecológicas y las configuraciones de
depende, de hecho, ele la posición que ocupen estas minorías en la sociedad status y roles sociales tienen una estructura similar en los resultados <lf' las
norteamericana. investigaciones americanas y las europeas. Esta estructura representa la si­
Uno de los desarrollos más importantes en la religión de las iglesias ame­ tuación social de la religión orientada hacia la iglesia en los países industria­
ricanas es el proceso de nivelación doctrinal. Puede decirse sin temor que lizados de occidente. Y si tomáramos estos países como paradigmát' 'os, su
dentro del protestantismo las diferencias doctrinales son virtualmente irrele­ estructura nos llevaría a la conclusión de que la religión orientada h·.;ciJ las
vantes para los miembros de las denominaciones más numerosas. Hasta para iglesias ha llegado a ser un fenómeno marginal en la sociedad moderna.
los mismos ministros las tradicionales diferencias teológicas parecen tener una Esta conclusión encuentra una dificultad seria en la divergencia con la es­
importancia cada vez menos importante. Muy significativa es la morigerada tructura mencionada previamente. El país más «moderno» de todos sin dis­
nivelación de las diferencias entre el catolicismo, el protestantismo y el ju­ cusión posible, los Estados Unidos, muestra el grado más alto de desarrollo
daísmo. Este proceso no debe considerarse como el resultado de una aproxi­ de la religión orientada hacia la iglesia. Para acrecentar aún más las dificulta­
mación teológica seria. Todavía existen varias áreas de aguda fricción entre des, los índices americanos de participación registrados tienden con toda pro­
el catolicismo y los cuerpos religiosos, especialmente en los asuntos de moral babilidad a un movimiento creciente, y no decreciente, y esto partiendo de
pública. No hay duda sin embargo de que catolicismo, protestantismo y un nivel ya bastante alto. Es obvio que en estas circunstancias no es posible
judaísmo se caracterizan en su conjunto por transformaciones estructurales mantener una teoría simple y unilineal de la «secularización» válida para la
semejantes, una burocratización sobre las líneas de la racionalidad eficiente sociedad moderna.
y una acomodación al modo de vida «secular». A consecuencia de los vínculos La dificultad es solamente aparente. Para resolverla bastará con que ten­
históricos entre este modo de vida y el ethos protestante, la adaptación del �.
1
gamos en cuenta las diferencias entre las características de la religión orien­
protestantismo, tal como está representado en sus mayores denominaciones, tada hacia la iglesia en América y Europa. En Europa la religión orientada
ha ido quizás más lejos aún que los otros cuerpos religiosos. Parece sin em­ hacia la iglesia no ha experimentado transformaciones interiores radicales y
bargo que la diferencia es superficial 3. Pero debe señalarse que a pesar del está restringida a una parte mínima de la población. Como continúa repre­
camino emprendido hacia la nivelación de las diferencias ideológicas y de la sentando y meditando el universo tradicional de las ideas religiosas, se reduce
creciente irrelevancia que la doctrina tiene para los miembros, las diferencias su base social, que característicamente se está restringiendo a la parte de la
sociales en la tradición del catolicismo, protestantismo y judaísmo siguen des­ población que se va quedando en la periferia de la estructura de la sociedad
empeñando su papel. Y, según algunas investigaciones, estas diferencias están moderna: gente dei campo, restos de la burguesía tradicional y de la pe­
destinadas a perpetuarse por medio del crecimiento interno. El nivel de vida queña burguesía de la clase media, que no están, o no están del todo, o al
y las bases sociales necesarias para algunas dimensiones centrales de la iden­

3 Cf. Will Herberg, Protestant, Catholic and ]ew, Doubleday, Garden City 1955. { Cf. Gerhard Lenski, The religious Factor, Doubleday, Garden City 1961.
La religión invisible La religión orientada hacia la iglesia

46 47

menos no están hoy, involucrados en el proceso de trabajo típico de la socie­ .... tura de la sociedad industrial moderna. O por lo menos es cierto que no está
dad urbana e industrial 5.

reforzada la internalización de la realidad simbólica de la religión tradicional,

J
En los Estados Unidos, por el contrario, la religión orientada hacia la y que no lo está ni en los casos típicos favorecidos por la estructura social.
iglesia está extensamente distribuida entre la clase media. Las clases medias �asta este factor aislado para explicar por qué la religión tradicional de igle­
son en su conjunto, in tato, cualquier cosa excepto periféricas al mundo indus­ sia se mueve al margen de la vida contemporánea. Los hallazgos contradicen
trial moderno. No obstante, la distribución de la religión orientada hacia la la noción de que el desafío de ideologías abiertamente anticlericales estén
iglesia no representa en América un cambio de sentido que contradiga la jugando un papel importante. Si las iglesias mantienen su derecho institucio­
marcha hacia la «secularización». Es decir: que busque el camino anterior y el nal de representar y mediar en el tradicional universo de significado religioso
resurgimiento de una religión de iglesia al modo tradicional. Es más bien sobreviven principalmente por su asociación a grupos sociales y estratos so'.
el resultado de un cambio interior radical en la religión americana orientada ciales que siguen estando orientados hacia los valores del orden social ante­
hacia la iglesia. Este cambio consiste en la adopción de la versión secular de rior. Si, por el contrario, las iglesias se acomodan a la cultura dominante de
la ética protestante que han hecho las iglesias y que naturalmente no es el 1 la moderna sociedad industrial, cargan necesariamente sobre sí mismas la ne­
resultado de una política concertada sino más bien el resultado de una única cesidad de legitimarla. Sin embargo, en el cumplimiento de esta función el
constelación de factores en la historia social y religiosa de América 6•
Pues, si bien es cierto que las ideas religiosas jugaron originariamente un
JI universo de significado tradicionalmente representado por las iglesias aparece
cada vez como más irrelevante. En resumen, el llamado proceso de seculari­
papel importante en el modelado del sueño americano, hoy día son las ideas se­ zación ha alterado decisivamente tanto la posición social de la religión de
culares del sueño americano las que impregnan a la religión de iglesia. Si compa­
ramos las funciones culturales, psicológicas y sociales que las iglesias desempe­
I iglesia como su universo interior de significado. Tal como las hemos formulado
puede parecer que escas dos alternativas se excluyen mutuamente. Este caso
ñan en la sociedad americana, tanto considerada como un todo como consideran­ ocurre solamente con sus formas hipotéticas más extremas. De hecho pueden
do sus distintos grupos sociales, clases, e individuos, con la visión que de sí mis­ dar�e conjuntamente transformaciones menos radicales tanto en la posición
mas sostenían tradicionalmente las iglesias, resulta que las funciones que desem­ social como en el universo interior de significado de la religión· orientada
peñan son más «seculares» que «religiosas» 7• Comparando los resultados ame· hacia la iglesia.
ricanos y europeos sobre la situación social de la religión de iglesia teniendo La marginación de la religión orientada hacia la iglesia en las sociedades
en cuenta las diferencias de carácter de la religión orientada hacia la iglesia modernas nos presenta dos cuestiones teóricas diferentes ­aunque relacio­
entre la sociedad europea y la americana, llegamos a la conclusión de que la nadas­, que deben ser contestadas por la sociología. Puesto que ambas cues­
religión tradicional orientada hacia la iglesia ha sido empujada hacia la pe­ tiones se refieren al problema de la secularización, tal como el término se
riferia de la vida «moderna» en Europa, mientras que se mantiene como J entiende normalmente, será útil que se las exponga separadamente. En pri­
«moderna» en la vida americana gracias a un proceso de secularización inter­ mer lugar, es necesario identificar las causas que empujan a la religión tra­
na. Esta conclusión requiere una interpretación posterior más amplia. dicional orientada hacia las iglesias, hacia la periferia de la sociedad moderna
La configuración de significado que constituye la realidad simbólica de las y dar una explicación de este proceso en términos que concuerden con la teo­
religiones tradicionales de iglesia se nos presenta como desligada de la cul­ ría. de la sociología general. En segundo lugar, será necesario preguntarse si

existe algo que pudiera ser llamado religión en la estructura de los análisis
1 sociológicos sobre la sociedad moderna, y que reemplazara (en la sociedad
5 Para una interpretación ver Friedrich Tenbruck, Die Kirchengemeinde in der ent­
kirchlichten Gesellscbalt, en D. Goldschmidt ­ F. Greiner ­H. Schelsky, o. c., 122­132; moderna) a la religión tradicional orientada hacia la iglesia.
cf. también Reinhard Koester, Die Kirchentreunen, Enke, Stuttgart 1959, especialmente Es obvio que hasta hoy la sociología de la religión sólo se interesaba por
108.
6 Un estudio que indica las características de estos cambios ha sido hecho por Luois la primera cuestión. Dijimos anteriormente que la sociología de la religión
Schneider y por Sanford M. Dornbusch, Popular Religion­Inspirational Books in America, se encuentra en un serio compromiso cuando intenta dar una explicación so­
The Universiry of Chicago Press, Chicago 1958.
7 Para una descripción e interpretación de estas funciones ver Peter Berger, The
bre la secularización. Al partir de la premisa de que iglesia y religión son
Noise o/ solemn Assemblies, Doubleday, Garden Ciry 1961. · esencialmente lo mismo, sus propios hallazgos llevan a la disciplina a la con­

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.
La religión invisible La religión orientada hacia la iglesia

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clusión de que la religión ­entendiendo el término en su sentido más gene sia no eran las normas de un sistema particular de acción. Para decirlo de

r
ral­ se convierte en un fenómeno marginal en la sociedad moderna a menos otr� mo�o: l?s valores que originariamente subyacían a la religión orientada
que cese. de ser religión. La lógica del argumento exige hallar las causas glo­ hacia la iglesia ?º eran normas institucionales, sino normas que daban signi­
bales que puedan dar cuenta de una tal transformación. Pero puesto que lo ficado a la totalidad de la vida individual. Y, como tales, estaban por encima
que no aceptamos es la premisa, podemos entonces eludir la . conclusión: •" de las normas de todas las instituciones que determinaban la conducta de los
no necesitamos buscar causas globales para dar cuenta del destino que co­ individuos en las distintas esferas de la vida de cada día y daban una unidad
rrerá el universo de significado basado en una particular e histórica institu­ a sus biografías. La industrialización y la urbanización fueron los procesos
ción social. Mientras que el problema es teóricamente más restringido de lo q_�e �efo�zar�n la tendencia a la especialización institucional. La especializa­
que se piensa comúnmente, de hecho es mucho i:n�s importante aún, ��e cion institucional, a su vez, tendía a «liberar» las normas de las diferentes
por ejemplo, el del proceso de cambio de una familia extensa a una fam'.ha ár�a� i�stitucionales de la influencia de los valores religiosos que estaban
nuclear, al menos si este proceso se considera aisladamente. Esta cuestión originanamente por encima de todos los demás. Tal corno trataremos de
está además ligada, como lo acabamos de indicar, al segundo de los problemas �en:[Link] a co�tinuación, el significado de estos valores decreció para el
y que es el más importante para la discusión. He aquí algunas observacio­ individuo a medida que se manifestaban como irrelevantes en sus actividades
nes acerca de él. políticas, económicas, o de otros géneros. En otras palabras, la realidad del
Al identificar las causas de la secularización no es suficiente con que nos cosmos religioso disminuyó en proporción a la reducción de su base social
refiramos a la industrialización y a la urbanización como si estos procesos es decir, de sus instituciones religiosas especializadas. Los que originaria­
pudieran automática y necesariamente minar los valores de la religión tradi­ mente eran los valores totales de la vida se convirtieron en normas útiles
cional orientada hacia la iglesia. Por otra parte, no se puede interpretar ade­ para algunos tiempos fragmentarios de la misma. En resumen, el decreci­
cuadamente la decadencia de la religión orientada hacia la iglesia como un miento de la religión de iglesia tradicional debe verse como una consecuencia
retraimiento ante la ola de ideologías hostiles, como por ejemplo, los varia­ de la pérdida de la relevancia de los valores (institucionalizados en la religión
dos tipos de «fe» en la ciencia. Postular que esta última posee una evidente orientada hacia la iglesia) que favorecían la integración y legitimación de la
superioridad, aunque sea solamente de tipo pragmático, es desde el punto de vida de cada día en la sociedad moderna.
vista sociológico una ingenuidad. Es más consistente con la teoría sociológica Si la respuesta que sugeríamos a la primera cuestión referente al problema
general examinar la industrialización y la urbanización a modo de procesos de la secularización es correcta, una de las tareas de la sociología de la reli­
socio­históricos específicos que, sin embargo, provocan cambios en la estruc­ gión consistirá en la explicación de la permanencia limitada y modificada de
tura social total. Una vez que esté bien entendida la naturaleza de estos cam­ la religión orientada hacia la iglesia en la sociedad moderna. Esta tarea debe
bios será posible especificar más adecuadamente la transformación concomi­ considerarse, al menos en parte, como resuelta. Los hallazgos de la reciente
tante en el modelo de la vida individual en la sociedad, y el papel decreciente sociología de la religión indican, tal como lo hemos señalado anteriormente
de la religión eclesiástica tradicional en dar un significado a este modelo. que la religión tradicional de iglesia viene a depender cada vez más de grupo;
A menudo se descuida que la relación entre la secularización y la industriali­ y estratos sociales que son, en algún sentido, supervivientes, en el interior
zación es indirecta. Los esquemas explicativos correspondientes son, por lo de la sociedad moderna, de un orden social ya pasado 8.
tanto, o de estructura demasiado estrecha, derivando el cambio de una insti­ Sin embargo, la disminución de la religión de iglesia es sólo una -y la
tución del cambio de alguna otra que se presume sea una institución más ­; menos interesante sociológicamente­ de las dimensiones del problema de la
«básica», o están restringidos a la sola historia de las ideas e interpretan el secularización. Para el análisis de la sociedad contemporánea existe otra cues­
proceso como el reemplazo de un sistema de valores por otro que presumi­ tión aún de mayor importancia: ¿cuáles son los valores que dominan la cul­
blemente debe ser más «poderoso». tura contemporánea? ¿cuál es la base socio­estructural de estos valores y
Al sugerir que la relación entre la industrialización y la secularización es cuál es la función que desempeñan en la vida del hombre contemporáneo?
indirecta ganamos una perspectiva diferente del proceso. Los valores que esta­
ban originariamente institucionalizados por la religión ?rientada hacia la igle­ 8 Cf. Fr. Tenbruck, o. c.

La religión invisible 3
La condición antropológica
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de la religión
Para el sociólogo no es suficiente el enfoque trivializado de que la secul�ri­
zación se relaciona con el retroceso de la religión ante la violenta embestida
del moderno paganismo, del materialismo y otros semejantes. Debe pregun­
tarse mejor qué es lo que la secularización ha provocad� en �I marco de un
cosmos de significado socialmente objetivado. La supervivencia de estas fo�­
mas tradicionales de religión de iglesia, la ausencia e�, el oeste. d: u�a anti­
iglesia institucionalizada, y la preponderante significac1_on del cnsnarusmo en
la formación del mundo occidental moderno, se combinan para hacer osc�ra
la posibilidad de que esté formándose una nueva religión. Esta es precisa­
mente la posibilidad que intentamos plasmar ha_ciéndola deja� �e �ertenecer
a un status puramente especulativo para convertirla en una hipótesis produc­
tiva dentro de la teoría sociológica de la religión.
.... Es fácil de entender por qué se identifica comúnmente a la religión con
alguna de sus formas particulares; es decir, con la forma en la que aparece
en la historia de la sociedad occidental. Ha sido bajo esta forma como la
religión ha llegado a ser una realidad impresionante y familiar para muchísi­
mas generaciones. O, lo que es más importante aún, ha sido esencialmente
una religión considerada bajo esta forma. la que ha llegado a ser objeto de la
mayor parte de la reflexión teológica o filosófica. Ahora bien, si aceptamos
esta identificación, los hallazgos de la sociología reciente de la religión nos
llevarían a creer que la religión es un fenómeno excepcional en la sociedad.
Es éste además un punto de vista que es perfectamente compatible con la
teología cristiana y de un modo especial con la protestante. La distinción
entre las «religiones naturales» y el cristianismo asigna la primera al «mundo»
mientras que insiste por el contrario en el carácter excepcional de la fe cris­
tiana. Por razones teológicas esta última se manifiesta de por sí como la anti­
tesis de la sociedad. Esta posición se encuentra más netamente articulada en
la teología neo­ortodoxa.
Si dejamos de lado por un momento el contexto en el que se formula
este punto de vista, nos encontramos, de un modo bastante interesante, con
que varias filosofías dialécticas y positivistas de la historia se hallan en po­
sición análoga. Tomando en cuenta los datos etnológicos e históricos, estas
. últimas atribuirían a la religión una base social más extensa en los períodos
primitivos y en aquellas sociedades que se encuentran en un estadio primiti­
vo de la «evolución social», pero no dudarían de su carácter excepcional en
la sociedad moderna. Tan diferentes como son en otros aspectos estas po­
siciones resulta que participan de la convicción de que la naciente sociedad
moderna se caracteriza por la ausencia de religión o por la re�resi�n ­� la
religión «natural». ­. · ·, �
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