EXPOSICIÓN TEMA: EL CUERPO Y LA ESPOSA DE CRISTO
Maestro: Manuel Villamar
Integrantes:
José Mullo Morales
Evelyn Puma
EL CUERPO, LA ESPOSA DE CRISTO
Introducción. - La dimensión presente y la dimensión futura de la iglesia.
A los ojos del señor, la iglesia tiene dos posiciones: con respecto a su vida,
la iglesia es el cuerpo de Cristo, pero en cuanto a su futuro ella es la
esposa de Cristo. Con respecto a la unidad de Cristo y la iglesia, la iglesia
es su cuerpo; en cuanto a la estrecha relación entre Cristo y la iglesia, la
iglesia es su esposa.
A. LA IGLESIA, LA ESPOSA DE CRISTO
En toda la Escritura la relación matrimonial se usa metafóricamente para
indicar la relación entre Dios y su pueblo. En el Antiguo Testamento, Israel
como el pueblo de Dios se compara a una esposa, y frecuentemente se
alude a la idolatría como infidelidad en la relación matrimonial.
En una figura similar Pablo escribe a la iglesia en Corinto: "Os celo con celo
de Dios, pues os he desposado con un solo esposo, para presentaros como
una virgen pura a Cristo. Pero temo que como la serpiente con su astucia
engañó a Eva, vuestros sentidos sean de alguna manera extraviados de la
sincera fidelidad a Cristo" (2 Co 11.2,3).
La presentación más larga de la relación entre Cristo y la Iglesia bajo la
figura del matrimonio se encuentra en Efesios 5.21-32. Aquí Pablo teje los
dos temas, la relación matrimonial literal y la relación de la iglesia a Cristo.
Pedro da un mandamiento similar: "Asimismo vosotras, mujeres, estad
sujetas a vuestros maridos; para que también los que no creen a la palabra,
sean ganados sin palabra por la conducta de sus esposas, considerando
vuestra conducta casta y respetuosa" (1 P 3.1,2).
Pablo continúa su analogía: "Así que, como la iglesia está sujeta a Cristo,
así también las casadas a sus maridos en todo. Maridos, amad a vuestras
mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella"
(vv. 24,25).
En versículos paralelos en Colosenses, Pablo no usa la analogía de la
Iglesia sino habla directamente de la relación matrimonial: "Casadas, estad
sujetas a vuestros maridos, como conviene en el Señor. Maridos, amad a
vuestras mujeres, y no seáis ásperos con ellas" (Col 3.18,19).
Indudablemente, la analogía de la Iglesia en su relación a Cristo es la
analogía de la respuesta del amor. Como es natural que el marido sea el
más agresivo en el amor conyugal, asi es en el amor entre Cristo y la
Iglesia. "Nosotros le amamos a él, porque él nos amó primero" (1 Jn 4.19).
Tan naturalmente como uno se contrista cuando su amor no encuentra
correspondencia sino frialdad, así Cristo se contrista con la indiferencia
espiritual. La Iglesia por los impulsos del Espíritu Santo debe responder con
amor al amor de Cristo. Todo el contexto muestra que el tipo de sumisión y
sujeción al cual se refiere aquí es el del amor mutuo. Se hace caricatura de
la enseñanza bíblica cuando se usan estos pasajes para fortalecer algún
tipo de dominio o jefatura en el hogar que no sea el de amor, análogo al
amor de Cristo.
Se reitera el propósito de la sujeción de amor en la Iglesia al amor de Cristo
"para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la
palabra, a fin de presentársela a si mismo, una iglesia gloriosa, que no
tuviese mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuese santa y sin
mancha" (Ef 5.26,27). El amor de Cristo en la unión mística entre Cristo y la
Iglesia encuentra una expresión gráfica en estas palabras: "Así también los
maridos deben amar a sus mujeres como a sus mismos cuerpos. El que
ama a su mujer a sí mismo se ama. Porque nadie aborreció jamás a su
propia carne, sino que la sustenta y la cuida, como también Cristo a la
Iglesia, porque somos miembros de su cuerpo" (Ef 5.28,29).
1. Los términos para amor
La palabra usada en todo es ágape, una palabra fuerte, profunda,
amplia, ética, y espiritual para el amor de Dios, aquel amor que "ha sido
derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue
dado" (Ro 5.5).
El amor del hogar y la tierra nativa, Y aquel que brota entre hijo y padre,
Y aquel que amarra el corazón y la mano Del hombre y la doncella en su
fuego, Son señales por las cuales entendemos El amor cuya pasión
estremeció la cruz, Y todos nuestros amores que profundos y anchos
Significan ganancias principales o pérdidas sin precio Revelan el amor
que vive en Dios Como un fulgor iluminado por sangre.
¡Qué motivo para una vida santa y de sacrificio! Y debemos recordar
que este amor no se encuentra solamente en el individuo, sino, según la
Escritura que acabamos de repasar, este amor se encuentra en la
Iglesia verdadera, que, como un cuerpo, está unida en una unión mística
con Cristo.
2. Consumación de la metáfora
La consumación de la metáfora de la relación matrimonial se encuentra
en la última parte del libro del Apocalipsis. Juan dice: "Y oí como la voz
de una gran multitud, como el estruendo de muchas aguas, y como la
voz de grandes truenos, que decía: ¡Aleluya, porque el Señor nuestro
Dios Todopoderoso reina! Gocémonos y alegrémonos y démosle gloria;
porque han llegado las bodas del Cordero, y su esposa se ha
preparado.
"Y a ella se le ha concedido que se vista de lino fino, limpio y
resplandeciente; porque el lino fino es las acciones justas de los santos.
Y el ángel me dijo: Escribe: Bienaventurados los que son llamados a la
cena de las bodas del Cordero" (Ap 19.6-9).
B. LA IGLESIA COMO EL CUERPO DE CRISTO
[Link] movimiento cristiano. - Es un
hecho real que el movimiento cristiano ha
existido en el mundo, y aún perdura,
fundamentado solamente en la creencia
de que Jesucristo resucitó de entre los
muertos. Sabemos que este movimiento
tuvo su origen dentro de la cuarta década
del primer siglo. En el año 30 no había tal cosa como la iglesia cristiana en
el sentido de un movimiento visible en la sociedad humana. En los años 40
empiezan a aparecer documentos cristianos así como también se observan
nombres cristianos en los cementerios. Sociedades cristianas llamadas
"iglesias" empiezan a aparecer en las ciudades del mundo romano.
La iglesia como un fenómeno sociológico indudable tuvo su origen
seguramente entre el año 30 y el 40 A.D. En los primeros 300 años de su
existencia, pues, el movimiento cristiano cubrió todo el Imperio Romano de
una manera milagrosa. ¿Cómo se originó ese movimiento cristiano? La
única explicación que el cristianismo da de su origen se basa en el hecho
de que Jesucristo resucitó de entre los muertos. Cuando Él murió, el
pequeño grupo de sus seguidores se dispersó y huyó. Sus esperanzas
quedaron completamente destrozadas.
Ellos mismos testifican de su propia y completa desesperación, no se
describen en tales términos en una manera ficticia, diciendo: "Esperábamos
que él era el que había de redimir a Israel" (Lucas 24.21), pero ahora está
muerto y toda esperanza está perdida. Entonces, de repente, dan un giro
de ciento ochenta grados y encaran al mundo con un testimonio de
confianza y valor que nunca después se ha extinguido. Jesucristo ha
resucitado de entre los muertos y lo hemos visto "por muchas pruebas
indubitables" (Hechos 1.3). La misma existencia del movimiento cristiano,
que tuvo su origen al principio de lo que llamamos la era cristiana, es
evidencia no solo de que todo el grupo creía que Jesucristo había
resucitado de entre los muertos sino de que efectivamente resucitó.
[Link] día del culto cristiano.-Un detalle de cierta importancia es el hecho de
que, antes de la era cristiana, el día del culto judío era el séptimo de la
semana, pero inmediatamente después de la crucifixión de Jesús la iglesia
cristiana empezó a adorar a Dios el primer día de la semana. La única
razón sostenida para ello es que ese fue el día de la resurrección. El
estudiante puede verificar que efectivamente así era, buscando las
referencias del Nuevo Testamento al "primer día de la semana" y al "día del
Señor".
[Link] experiencia cristiana. - Otro hecho
evidente de la resurrección de Jesús, que
también puede observarse en el mundo moderno,
es la experiencia cristiana. Cuando un alma
pecaminosa y quebrantada pone su confianza en
el Señor Jesucristo, experimenta un cambio que
llamamos "la vida resucitada". Si Jesús
solamente murió, entonces la muerte lo
conquistó; pero, si murió y así mismo resucitó, entonces su fallecimiento fue
una victoria.
Cuando uno cree en Jesucristo como Salvador personal, en efecto, se
designa a sí mismo como identificado simbólicamente con Cristo en su
muerte y resurrección, y como viviendo una nueva vida por el poder
impartido por el Cristo resucitado. En las palabras de Pablo: "Somos
sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo, a fin de que
como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también
nosotros andemos en vida nueva" (Romanos 6.4). [Nota: La palabra
traducida "sepultado" no designa ninguna forma particular de disponer del
cuerpo muerto, sino el hecho de que se dispone del cuerpo por medio de un
funeral.
Uno de los modos primitivos de sepultar era quemar el cuerpo y esparcir las
cenizas.] El milagro de la gracia, impartir una nueva vida espiritual por fe en
el Cristo sepultado, es un dato observable en el mundo moderno que no
puede explicarse si Jesús solamente murió y no resucitó otra vez. B.
Evidencias y cada uno realiza diferentes tareas. Pero todas se someten a la
cabeza. Es imposible que un cuerpo sin cabeza funcione. Pablo usa esta
comparación para explicar qué es la iglesia en Efesios 5: 23-24. Jesucristo
es comparado con la cabeza – la parte del cuerpo a la que el resto del
cuerpo se somete. Nosotros como cristianos somos miembros de la iglesia,
los creyentes se comparan con el cuerpo.
Así que Cristo es cabeza de la iglesia que es la que tenemos que escuchar
y obedecer. Cuando respondemos a sus órdenes y mandamientos,
lograremos los trabajos o tareas que Él nos ha mandado hacer.
La cabeza es también una imagen de la fuente de la vida, como lo vemos
en Colosenses [Link] la cabeza, de quien todo el cuerpo … crece con el
crecimiento que es de Dios. Por eso, cuando Cristo se llama la cabeza de la
iglesia, significa que nuestra vida y el alimento para nuestra vida viene de
Él.
Pero el cuerpo es importante también. Pablo señala que cuando la iglesia
está funcionando en su mejor momento, cada miembro de la iglesia, cada
cristiano se le ha dado dones y habilidades y trabajo a hacer, a fin de que la
iglesia, como un cuerpo humano, funcionará con eficacia y eficiencia.
También explica que cada miembro de la iglesia es vital para el
funcionamiento y para la capacitación de una iglesia saludable.
Un cuerpo no dice a la mano, los pies o las piernas que no se necesitan,
porque yo sólo quiero oír, ver y oler. Tampoco dice que no se necesita el
ojo o el oído; ‘no les necesito porque sólo quiero caminar y hacer cosas con
las manos.’ Así que ninguna parte del cuerpo es irrelevante o inútil. (1
Corintios 12: 12-20).
Cuando una parte del cuerpo humano está sufriendo, o tiene algún
problema o perjuicio o herida, el conjunto del cuerpo se ve afectado.
¿Alguna vez te has fracturado una pierna o un brazo, o te golpeaste el
pulgar con un martillo? ¿Alguna vez has estado enfermo? ¿Afectaste a la
totalidad de tu cuerpo y el conjunto de tu vida? Estoy cierto que sí! Claro,
cuando te rompes una pierna o un brazo, o estás enfermo de alguna otra
manera, a menudo te duele y todo lo que puedes pensar es en el dolor, y
tienes que encontrar diferentes formas para poder moverte o realizar todas
las tareas que debes hacer.
Vas a ser amable con tu brazo o pierna si está roto, y quieres protegerlo
contra más dolor o lesión. Esto es exactamente lo que pasa con la iglesia,
si un miembro de la iglesia está sufriendo, la totalidad de la iglesia sufrirá
demasiado y tenemos que ayudar, proteger o tomar medidas para lograr la
curación con el fin de que la iglesia no se paralice, y no pierda de
cualquiera de las tareas vitales del cuerpo.
El cuerpo está compuesto de muchas partes. De la misma manera funciona
la iglesia. Tenemos la responsabilidad de cada miembro de la iglesia, al
igual que tenemos una responsabilidad con nuestros cuerpos de cuidar de
él y mantenerlo lo más saludable posible.