LA CULPA
¿Qué es la culpa?
Cuando dices: Me siento culpable, en realidad estás nombrando una parte de la realidad, estás
identificándote con la mitad de lo que está ocurriendo en ese momento. La otra mitad, que no se suele
percibir, es la voz interior culpadora, que es justamente la que hace que uno se sienta culpable.
Tomemos un ejemplo: Me siento culpable por lo que he hecho y siento que no merezco ser feliz. Este
estado de ánimo implica inevitablemente que existe una voz interior que está diciendo: Eres culpable por
lo que has hecho y no mereces ser feliz.
Por lo tanto, “el culpable” (o “el culpado”) y “el culpador” constituyen las dos caras de una misma
moneda; conforman una unidad psicológica indisoluble de la cual el “sentirse culpable” es solo una
mitad. Cuando se reconoce la estructura sistémica de esta vivencia se hace evidente que para comprender
y resolver (o disolver) el sentimiento de culpa es necesario también conocer quién es el culpador.
El culpador
Las naciones se rigen por constituciones que ordenan las relaciones entre sus habitantes. En escala
decreciente, algo similar ocurre con las provincias, municipios, asociaciones barriales, comunidades de
vecinos, etc. Del mismo modo, cada individuo está regido por un conjunto de pautas que regulan su
funcionamiento. Estas normas pueden ser distintas para cada uno y dependen, entre otras variables, del
medio y la educación que se haya recibido; pero lo importante, en relación con este tema, es que siempre
existe ese conjunto de normas, algunas de las cuales pueden ser conscientes y otras no.
Los Diez Mandamientos son un buen ejemplo de un conjunto de pautas morales muy extendidas en la
cultura judeo-cristiana, pero también existen códigos más particulares y específicos, propios de cada
grupo social, de cada lugar y cada época. En general, son los padres y educadores quienes tienen más
influencia en la formación del particular conjunto de normas que el niño va incorporando durante su
crecimiento.
Sea cual fuere el contenido del código moral de cada uno, el hecho es que existe, y que una vez que este
código se ha incorporado, establece un sistema que garantiza su cumplimiento. Volviendo a la metáfora
anterior: así como un país cuenta con la justicia y la policía para asegurar la vigencia de sus leyes, el
código moral individual dispone de un sistema que trata de asegurar su cumplimiento. El culpador es el
guardián del código, y cada vez que transgredimos alguna pauta de dicho código se activa una SEÑAL
que informa que el código ha sido transgredido. Esa señal es el sentimiento de culpa.
¿Qué pasa cuando nos oponemos a algo que no podemos cambiar, como el pasado?
Ocurre que el resentimiento se apodera de nosotros. Nos cargamos en la mochila un poco de enojo, otro
tanto de bronca, y la infaltable culpa, ya sea a otros por lo que hicieron o a ti mismo por algo que has
hecho. No puede haber culpa sin un “deber o no deber ser”.
Para que la culpa se manifieste, juzgo haber violado un código establecido. Veamos algunos ejemplos:
* Debes hacer felices a tus padres.
* Debes anteponer las necesidades de los otros a las tuyas.
* Debes esforzarte al máximo para ser perfecto.
* Debes continuar las tradiciones familiares.
* Debes comportarte normalmente y no producir confusión en los demás.
La tarea que el culpador y el culpado necesitan realizar es precisamente contextualizar, flexibilizar y darle
más precisión a la norma en cuestión. En los ejemplos se puede intuir cuál es la contextualización
necesaria:
* ¿En qué casos la norma es válida y posible y en cuáles no?
* ¿Cuáles son sus excepciones?
* ¿Cómo actuar ante cada excepción?
* ¿Cuál es la esencia de la norma y cuál es la forma a través de la cual se la intenta aplicar?
* ¿Cómo se puede respetar la esencia, adecuando la forma a la situación particular que se está viviendo?
Exploraremos esto a través del primero de los ejemplos citados: “Debes hacer felices a tus padres”.
Es necesario diferenciar “norma” de “expresión de deseos” y quien puede realizar mejor esa labor es el
culpado, pues es el encargado de llevar a cabo las tareas que permitirán cumplimentar dicha norma.
Lograr esa discriminación termina siendo un aporte para el culpador pues lo ayuda a producir normas que
verdaderamente pueden cumplirse, componente fundamental en la eficiencia de una norma.
¿Cómo aprende el culpador a enseñar?
Aquí se agrega otro componente de extraordinaria significación y equiparable sencillez: su aprendizaje
comienza cuando en el curso de la indagación guiada se le propone que le pregunte al culpado: ¿De qué
modo necesitas que te informe que has transgredido el código cada vez que lo haces, para sentirte
verdaderamente ayudado por mí? Y cuando, luego de formular la pregunta, se dispone a escuchar lo que
el culpado descubre y le responde y continúan con este diálogo todo el tiempo que sea necesario, hasta
alcanzar un acuerdo que los deje satisfechos a ambos.
Solemos creer que el diálogo solo existe entre dos o más individuos. Aún no estamos habituados a
reconocer y percibir, con la misma claridad, el diálogo que existe entre dos partes de la misma persona.
Culpa funcional y disfuncional
Ante esta descripción, la pregunta que surge es si dicha señal ayuda a que se produzcan las correcciones
necesarias para restablecer el equilibrio y, por lo tanto, hacer cesar el sentimiento de culpa, o meramente
agrega más sufrimiento, agrava la culpa y no conduce a ninguna resolución.
Esta es sin duda la pregunta clave que permitirá diferenciar el sentimiento de culpa funcional que ayuda a
resolver un problema, de la culpa disfuncional que añade más sufrimiento al existente, es decir, que se
convierte en un problema más.
Algunas acciones para hacer funcional la culpa son:
* Tengo derecho a equivocarme.
* Eliminar el “tendría que”.
* No exagerar.
* Culpable por responsable.
*Nadie puede hacerme sentir infeliz sin mi permiso.
* Perdón.
* Actualizar normas.
Para reflexionar:
Los valores de tu vida
1. Escribe todos los valores que rigen en tu vida.
2. Da un orden de importancia a los primeros tres.
3. Escribe al costado de cada uno de los tres el porcentaje de cumplimiento del 1% al 100%.
Ejemplo:
Honestidad 90% (a veces digo mentiras piadosas para no herir a los demás).
Compromiso 80% (siento que puedo dar más de lo que estoy dando en un determinado dominio).
Libertad 95% (siento que puedo tener mayor libertad en el dominio financiero).
4. Cuando no eres 100% tu valor, ¿qué emoción sientes?
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Integridad (cuando la culpa está ausente)
La palabra integridad proviene del latín integritas o integrere y significa “entero e indiviso” (indiviso:
que no está dividido en partes).
Integridad significa que nuestros pensamientos, palabras y acciones son uno.
La ley de integridad es tan importante como el conocimiento de la tecnología, porque te permite aumentos
increíbles en el rendimiento.
¿Cómo te sientes cuando cumples tu palabra? ¿Cómo te sientes cuando cumples tus objetivos? ¿Cómo te
sientes cuando dijiste que harías algo que suponía valor para ti y lo hiciste?
Para reflexionar:
¿Qué deberías hacer para estar en paz u orgulloso contigo mism@, aun si no consiguieras el resultado
que persigues?
Son enemigos de la Integridad:
* Plazos que se posponen.
* Tiempo malgastado.
* Llegadas tarde.
* Ausencia sin aviso.
* Llamadas nunca realizadas.
* Las excusas del tipo “me surgió algo a último momento”.
* Relaciones desatendidas porque una parte falló a la otra.
La integridad es el terreno donde nuestras palabras y nuestro caminar se encuentran. Las personas
escuchan nuestras palabras, pero siguen nuestras huellas. Por tanto, la forma en que vivamos y nuestras
acciones son las que marcarán el camino y servirán de ejemplo a los que vienen detrás.
Para reflexionar:
Pregúntate a ti mism@ qué es aquello que estás evitando en el presente, por culpa del pasado.
Culpador” y “Culpable” son las dos partes de una misma persona.
Verdadero.
Falso.
El “Culpador” es el guardián de nuestras emociones.
Verdadero.
Falso.
No hay culpa sin un “deber o no deber ser”.
Verdadero.
Falso.
La Culpa se manifiesta cuando consideramos que hemos violado un código establecido.
Verdadero.
Falso.
El aspecto “Culpador” siempre tiene mala intensión.
Verdadero.
Falso.
La Culpa Disfuncional nos permite establecer una paleta de acciones.
Verdadero.
Falso.
Una acción para hacer funcional la Culpa es la declaración del Perdón.
Verdadero.
Falso.
Integridad es cuando lo que sentimos, pensamos y hacemos coincide con lo que siente, piensa
Verdadero.
Falso.
Un enemigo de la Integridad es el tiempo mal gastado.
Verdadero.
Falso.