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Globalización y Relaciones Laborales

Este documento describe la influencia de la globalización en las relaciones laborales. En 3 oraciones: La globalización ha cambiado las relaciones laborales al permitir la deslocalización de empresas y la sustitución de trabajadores por tecnología, lo que ha reducido los derechos de los trabajadores y su estabilidad laboral. También ha creado brechas entre países en el empleo, los derechos laborales, la protección social y el diálogo social. La globalización ha tenido tanto efectos positivos como negativos en las economías y en las con
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Globalización y Relaciones Laborales

Este documento describe la influencia de la globalización en las relaciones laborales. En 3 oraciones: La globalización ha cambiado las relaciones laborales al permitir la deslocalización de empresas y la sustitución de trabajadores por tecnología, lo que ha reducido los derechos de los trabajadores y su estabilidad laboral. También ha creado brechas entre países en el empleo, los derechos laborales, la protección social y el diálogo social. La globalización ha tenido tanto efectos positivos como negativos en las economías y en las con
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FACULTAD DE CIENCIAS HISTÓRICO-SOCIALES Y EDUCACIÓN

ESCUELA PROFESIONAL DE SOCIOLOGÍA


TEMA
LA GLOBALIZACIÓN Y SU INFLUENCIA EN LAS RELACIONES LABORALES.
Integrantes:
 AVELLANEDA CIEZA GABY
 AYALA VILLARREAL JHEN FRANKLIN
 FARRO CARRASCO ANGIE JAQUELINE
 GONZALES CORONADO JESUS
 MIO ARCA LENKO JAMILL
 RIOJAS TEJADA, ROBERTO HOLSEN
 VALENCIA PERALTA MILENE JAZMÍN
 VERA HORNA JENNIFER JANNY

Docente:
 MG. SOC. JESSICA SOLANO C

Asignatura:
 Sociología de la empresa
Aula:
 25A
Ciclo:
 VII

LAMBAYEQUE_PERÚ-2022
LA GLOBALIZACIÓN Y SU INFLUENCIA EN LAS RELACIONES
LABORALES.
El término Globalización significa que es universal y que sobrepasa las fronteras
territoriales, por ese motivo es el principal factor en los cambios en las relaciones
económicas, sociales, laborales en el plano internacional, pero dejando muy dañado el
plano nacional. Sin duda, el término “Globalización” dispone de infinidad de
definiciones entre las que destacamos la del Fondo Monetario Internacional (FMI)
señala que “la Globalización es una interdependencia económica creciente del conjunto
de países del mundo, provocada por el aumento del volumen y la variedad de las
transacciones transfronterizas de bienes y servicios, así como los flujos internacionales
de capitales, al tiempo que la difusión acelerada de generalizada tecnología.
Vista esta definición de carácter tan técnico, la que considero más acertada para el
término “Globalización” es la definida por la Real Academia de la Lengua Española
que señala la “Tendencia de los mercados y de las empresas a extenderse, alcanzando
una dimensión mundial que sobrepasa las fronteras nacionales.

La Globalización es un fenómeno variable y universal, porque no se centra nada más


que en el plano económico, sino que también afecta a las relaciones laborales, sociedad.
La perspectiva positiva que hay de la Globalización es la apertura hacia a los mercados
extranjeros y la entrada de capital extranjero a nuestra económica nacional, la
incorporación de la mujer al mundo laboral, el boom de internet y las
telecomunicaciones, el intercambio de cultura, pero todo esto tiene también su
perspectiva negativa en el sentido de que las empresas solo buscan agrandar la cuenta
de beneficios, ausencia de derechos, explotación laboral de niños. En definitiva, sean
aspectos positivos o negativos, la globalización ha realizado una reestructuración
profunda dejando desequilibrios y desigualdades desde todos los planos.
Sin embargo, analizando el plano de las relaciones laborales, podríamos decir que se ha
producido un cambio del trabajo afectando a la mano de obra porque es sustituida por
la tecnología, también hay mayor inestabilidad en el empleo ya que los trabajadores van
rotando, cada vez más hay menos derechos para poder ejercer con plena libertad y por
último el abaratamiento del costo del trabajo. La Globalización y sus excesos han
acabado afectado a las relaciones laborales, entendiéndose afectadas las condiciones de
trabajo y los derechos de los trabajadores. Entonces aquí la globalización, lo que
genera, es que las normas nacionales sean cada vez menos eficaces para regular los
acontecimientos que surgen en otros países
¿QUÉ ESTÁ SUCEDIENDO EN LAS RELACIONES LABORALES DE LA
ECONOMÍA GLOBALIZADA?
se están produciendo cambios tan trascendentes como irreversibles. La cada vez mayor
integración económica mundial y las posibilidades que derivan de los avances técnicos,
sobre todo de la aplicación de las nuevas tecnologías de la información en los procesos
productivos, han hecho que para el trabajo de escasa cualificación exista hoy un
mercado global y no mercados nacionales. Las posibilidades de mantener la unidad del
proceso productivo global buscando para cada uno de sus componentes la ubicación
más favorable han cambiado las condiciones en que se desarrolla la competencia
internacional y ha alimentado los procesos de deslocalización productiva. Y eso, guste
o no guste, ha cambiado la relación de fuerzas, en beneficio del capital y en perjuicio
del trabajo.
Los nuevos modos de producción, las nuevas relaciones comerciales, los sistemas de
suministro, la competencia desaforada no sólo entre empresas sino también a veces
entre centros de producción de la misma empresa o grupo, hacen que la capacidad de
presión sindical, en el corto plazo, sea muy superior a la del pasado, a pesar de la mayor
fortaleza empresarial y de la mayor debilidad sindical. Eso explica la evolución de los
conflictos laborales en la industria y, sobre todo, que la drástica disminución del
número de horas perdidas por huelgas provenga más de la corta duración de los
conflictos que de la disminución de su número.
Como consecuencia de ello, en la lucha sindical (en el sector industrial) hay que
distinguir entre batallas y guerra. Las batallas las pueden ganar, y las suelen ganar, los
sindicatos (o los trabajadores). Las guerras, sin embargo, las ganan las empresas. Eso
provoca unas relaciones laborales bastante más complicadas y más difíciles de
gestionar.

VENTAJAS Y DESVENTAJAS DE LA GLOBALIZACIÓN


El objetivo es mejorar el intercambio comercial y tecnológico, y que a su vez tenga un
profundo impacto en los procesos socioculturales. La unión de los Estados para crear
bloques económicos, las migraciones masivas, el desarrollo de la tecnología y su
accesibilidad son algunos de los aspectos a considerar para calibrar el impacto de la
globalización en el mundo.
VENTAJAS DE LA GLOBALIZACIÓN
 La globalización ha provocado una mayor apertura en términos económicos,
sociales, tecnológicos y culturales que genera beneficios para los Estados y sus
ciudadanos, tales como:
 Intercambio económico mayor y más eficiente
 La circulación e intercambio de productos y servicios por el mundo fomentan
nuevas políticas económicas y comerciales, estandarizando ciertos procesos,
que anteriormente eran complicados.
 Esto tiene como consecuencia una mayor variedad en la oferta comercial, lo
cual fomenta el consumo y estimula la economía.
INTERCAMBIO TECNOLÓGICO
 Antes de la globalización, las economías emergentes y los países
subdesarrollados tardaban mucho tiempo en acceder a tecnologías de
vanguardia. Esto implicaba un atraso en términos productivos, que hacía más
visible la brecha con los países desarrollados.
 La globalización ha permitido mejorar el acceso a los recursos tecnológicos,
ocasionando un impacto positivo en la economía, en el sistema educativo y de
salud en países con condiciones desfavorables.
 Todo ello estimula el desarrollo, la inventiva y la innovación, lo cual contribuye
al progreso.
CONSECUENCIAS DE LA GLOBALIZACIÓN EN EL MUNDO LABORAL
Cuatro grandes brechas se dan en cuanto al TRABAJO DECENTE en el mundo, según
indica la OIT:
LA BRECHA DEL EMPLEO: Hay 180 millones de personas visiblemente
desempleadas en el mundo. Detrás de esta estadística escueta y fría hay un mar de
miseria humana y de potencial desperdiciado. Esta cifra global no traduce la verdadera
magnitud de la tragedia de la cual son víctimas familias enteras.
Si consideramos las personas subempleadas, la cifra se dispara a por lo menos mil
millones. De cada 100 trabajadores y trabajadoras de todo el mundo, seis están
totalmente desempleados de acuerdo con la definición oficial de la OIT, y otros 16 no
pueden ganar lo suficiente para que su familia pueda superar el umbral mínimo de
pobreza. Muchos otros trabajan largas jornadas con poca productividad, tienen empleos
ocasionales o precarios, o quedan excluidos de la fuerza de trabajo sin que se los
contabilice como desempleados.
Todos los países, desarrollados y en desarrollo, tienen sus trabajadores y trabajadoras
pobres. En Suiza, entran en esta categoría 250.000 trabajadores y trabajadoras. La
magnitud del problema es asombrosa. Según el Informe sobre el Empleo en el Mundo
de este año, se calcula que se necesitarán 500 millones de nuevos empleos en los
próximos diez años tan sólo para absorber los nuevos ingresos en el mercado de trabajo
e influir algo en el desempleo.
LA BRECHA DE LOS DERECHOS: La denegación del derecho a la libertad
sindical y de asociación y la incidencia del trabajo forzoso y del trabajo infantil y la
discriminación siguen afectando al mundo de hoy. Hay 168 millones de niños y niñas
que trabajan en todo el mundo. Por otra parte, las investigaciones en curso en el
Instituto Internacional de Estudios Laborales indican que aproximadamente dos países
de cada cinco tienen serios o graves problemas en relación con la libertad sindical.
LA BRECHA DE LA PROTECCIÓN: Tan sólo un 20 por ciento de los trabajadores
y trabajadoras de todo el mundo estén amparados por una protección social realmente
adecuada. Mientras tanto, 3.000 personas mueren cada día como consecuencia de
accidentes del trabajo o enfermedades profesionales.
Los rápidos cambios de la economía globalizada, que engendran presiones competitivas
cada vez mayores y reducen la seguridad del empleo, han creado nuevas incertidumbres
en el mundo del trabajo. Y esto tiene diversos efectos secundarios negativos. En los
sectores de bajos ingresos, por ejemplo, puede poner en peligro la seguridad de los
ingresos básicos. En los sectores de ingresos más altos, se observa con frecuencia un
aumento de la ansiedad, la depresión y el agotamiento en el lugar de trabajo.
Actualmente, se pierden en los Estados Unidos 200 millones de días de trabajo por año
como resultado de depresiones relacionadas con el trabajo.
La seguridad básica para todos en diferentes contextos de desarrollo es fundamental
tanto para la justicia social como para el dinamismo económico, y resulta esencial para
que la gente pueda utilizar al máximo sus capacidades.
LA BRECHA DEL DIÁLOGO SOCIAL: Hay un «déficit de representación» en el
mundo del trabajo, debido a que, con frecuencia y por diversas razones, los trabajadores
y trabajadoras y los empleadores no se han organizado para hacer oír su voz.
Los trabajadores y trabajadoras agrícolas, domésticas, del sector público y las personas
migrantes se enfrentan a menudo con obstáculos específicos a la libertad sindical.
También se impide el diálogo social en las zonas francas industriales (ZFI), en las que
trabajan unos 27 millones de trabajadores y trabajadoras en todo el mundo.
En los períodos buenos, la organización no parece necesaria; en los períodos malos, se
la echa mucho de menos. En otras palabras, la cultura del diálogo está extendida de
manera desigual a lo largo y ancho del mundo.
No podemos olvidar, además, que estas cuatro brechas, están atravesadas por la brecha
de género.
EL PARADIGMA DE LAS RELACIONES LABORALES POSMODERNAS
El modelo neoliberal acicateado por la globalización y sumado a los efectos del cambio
tecnológico, va delineando una suerte de paradigma de relaciones laborales
posmodernas.
Como va dicho, el paradigma teórico puro, sería la disolución de las relaciones
laborales en relaciones individuales, civiles o comerciales. Pero como esto no ha
sucedido en la práctica -de hecho, siguen existiendo sindicatos, negociaciones
colectivas y huelgas, Códigos del trabajo, Administración pública laboral y Justicia del
trabajo-, la resultante, por el momento, va quedando “a mitad de camino”.
Algunas de las características de estas relaciones laborales posmodernas serían las
siguientes:

•En primer lugar, el “descentramiento” del trabajo. Con la priorización del capital sobre
el trabajo y la sustitución creciente de mano de obra por tecnología, cada vez es posible
producir más y mejor con menos número de trabajadores. El trabajo es hoy, menos
necesario. Las consecuencias obvias y naturales son el aumento del desempleo y la
exclusión social. Porque la economía actual destruye puestos de trabajo, pero la
sociedad continúa basando la ciudadanía y la inclusión sociales en el trabajo.
•En segundo término, la segmentación de la mano de obra. La flexibilidad productiva
alienta la descentralización de la organización del trabajo, la cual es facilitada por la
desregulación o flexibilización del Derecho laboral. Crecen la informalidad y la
tercerización, y las empresas tienden a organizarse sobre la base de dos grupos bien
diferenciados de trabajadores: a) un núcleo de trabajadores estables, protegidos, con
buenas remuneraciones y calificaciones, y b) una “periferia” inestable, precaria,
rotativa, tercerizada o informal.
•En tercer lugar, la inestabilidad en el empleo, no solo -y muy notoriamente- en esa
periferia precaria y rotativa, sino incluso en el conjunto, habida cuenta de la
flexibilización o desregulación de la contratación laboral y del despido, así como de la
mayor sensibilidad de la empresa a los avatares de la competencia internacional y de
variables externas, como los flujos de capitales especulativos.

•En cuarto término, la individualización de las relaciones laborales, en diversas


dimensiones. Por un lado, una mayor individualización se produce como resultado de la
desregulación o flexibilización del Derecho del trabajo, que amplía el ámbito de la
autonomía de la voluntad del empleador y llega a tolerar que “escapen” de la
legislación laboral hacia el Derecho privado, relaciones que antes estaban
indiscutiblemente reguladas por aquélla. Por otro lado, la individualización se produce,
asimismo, por cierto, retroceso de las relaciones colectivas de trabajo, sea cediendo
espacio a relaciones propiamente individuales, sea -en otros casos- descentralizando
relaciones colectivas típicas, como tiende a suceder con la negociación colectiva, al
influjo del mayor poder del empleador en el actual contexto. En definitiva, la
descentralización de la negociación colectiva forma parte de un continuo que apunta a
la individualización de las relaciones de trabajo.
•En quinto lugar, y como resultante de todo lo anterior, el abaratamiento del costo del
trabajo. Si hay menos empleo y más desempleados, si el empleo tiende a precarizarse
salvo para un núcleo relativamente reducido, si se abaten las medidas legislativas de
protección y ellas no son compensadas por la acción de un sindicato debilitado, la
consecuencia es una reducción del salario real, una concentración de la riqueza y un
descenso de la participación del salario en la renta nacional. Esa reducción salarial se
refuerza con la introducción de modalidades salariales más ligadas al rendimiento, con
la flexibilización de los horarios en función de las necesidades productivas, y con la
acentuación de la movilidad funcional. Estos son instrumentos de flexibilización de la
relación de trabajo, no impuestos por la globalización, pero sí impulsados o acentuados
por ella. Sin duda pueden ser útiles en determinadas circunstancias, a pesar de lo cual
tampoco puede dudarse de su efecto depresor del empleo, puesto que tienden a
optimizar el uso de la mano de obra por el empleador.

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