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Libro Unción Conocimiento - Completo

Este documento presenta un resumen de 3 oraciones o menos del libro "Unción y conocimiento: cómo lograr un equilibrio" de Dr. Yoselman R. Mirabal. El libro analiza la necesidad de encontrar un equilibrio entre la unción y el conocimiento en la vida cristiana. El autor argumenta que ambos elementos son esenciales pero que a menudo están en conflicto en las iglesias pentecostales. El libro explora el origen y propósito de la unción y el conocimiento y ofrece pasos para integrarlos de manera armoniosa.
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Libro Unción Conocimiento - Completo

Este documento presenta un resumen de 3 oraciones o menos del libro "Unción y conocimiento: cómo lograr un equilibrio" de Dr. Yoselman R. Mirabal. El libro analiza la necesidad de encontrar un equilibrio entre la unción y el conocimiento en la vida cristiana. El autor argumenta que ambos elementos son esenciales pero que a menudo están en conflicto en las iglesias pentecostales. El libro explora el origen y propósito de la unción y el conocimiento y ofrece pasos para integrarlos de manera armoniosa.
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UNCIÓN Y CONOCIMIENTO:

CÓMO LOGRAR UN EQUILIBRIO


Producciones Mirabal
Ministerio de Publicaciones Cristianas, Inc.
C/ Respaldo 4 #142, Las Palmas, Herrera,
Santo Domingo Oeste, República Dominicana
Derechos Reservados 2012
Dr. Yoselman R. Mirabal

ISBN: 978-9945-8723-7-8

Clasifíquese: Teología práctica

Digitación: Yosie Esther Mirabal


Diagramación y Diseño de Portada: Baldomero Quezada
Corrección y estilo: Rev. Carlos Mateo
Corrección de citas bíblicas: Eduard Cifre

Primera edición: 2.000 ejemplares

E-mail: [email protected]/ [email protected]


Tels: 809-334-4063 / 829-683-6821

Pedidos a: Copy-Marte, S.A. Tel: 809-922-0020


Av. Las Palmas esquina calle 4, Plaza Juan Carlos,
Las Palmas de Herrera, Santo Domingo Oeste,
República Dominicana

Impreso en Santo Domingo Oeste, Rep. Dom.,


en la Imprenta La Unión, Tel: 809-537-4711
D
Dedicado con mucho aprecio a:

P
Por su hermano y amigo

H
Hoy, un día muy especial
Acontecerá en aquel tiempo que su
carga será quitada de tu hombro, y su
yugo de tu cerviz, y el yugo se pudrirá
a causa de la unción.
Isaías 10:27
Reina-Valera 1960

Mi pueblo fue destruido, porque le faltó


conocimiento. Por cuanto desechaste
el conocimiento, yo te echaré del
sacerdocio; y porque olvidaste la ley de
tu Dios, también yo me olvidaré de
tus hijos.
Oseas 4:6
Reina-Valera 1960
ÍNDICE DE CONTENIDOS

Dedicatoria ........................................................................... 9
Prólogo .................................................................................. 11
Introducción ........................................................................ 13

Capítulo I. Antes de empezar


1.1. Breve reseña del pentecostalismo .................................. 18
1.2. El dilema: unción o conocimiento ................................. 28
1.3. Causas y consecuencias del dilema................................ 34
1.4. Dos caras de una misma moneda .................................. 41

Capítulo II. ¿Qué es la unción?


2.1. Conceptualización .......................................................... 46
2.2. Origen y propósitos de la unción .................................. 54
2.3. Tipos de unción ............................................................. 58
2.4. Importancia de la unción .............................................. 66

Capítulo III. ¿Qué es el conocimiento?


3.1. Conceptualización .......................................................... 71
3.2. Origen y propósitos del conocimiento .......................... 74
3.3. Tipos de conocimiento .................................................. 79
3.4. Importancia del conocimiento ...................................... 85

Capítulo IV. Cómo lograr el equilibrio


4.1. Importancia del equilibrio en la vida cristiana ............. 90
4.2. Cómo activar y mantener la unción .............................. 93
4.3. Cómo estimular el conocimiento ................................ 98
4.4. Pasos claves hacia el equilibrio ................................... 106

Bibliografía .................................................................... 117


Con profunda satisfacción dedico la presente obra
al Lic. José Montero, capellán y coordinador de la
escuela de teología de la Universidad Nacional
Evangélica, (UNEV), Santo Domingo,
República Dominicana. Su ejemplo, espíritu
mediador y apoyo desinteresado constituyen un
modelo de equilibrio entre lo espiritual y académico
para todos. ¡Sigue así, no cambies!
Prólogo

E
l cristianismo se ha desarrollado sobre paradojas, o sea cho-
ques entre puntos de vista aparentemente opuestos o con-
tradictorios; tales como la fe y las obras, la predestinación y
el libre albedrío, la humanidad y la divinidad de Cristo, la unici-
dad y la diversidad en Dios, y así sucesivamente. Estos debates, a
pesar de las grandes divisiones que han causado, han permitido el
desarrollo de grandes y profundos temas teológicos tales como: la
Cristología, la soteriología, la doctrina de la Trinidad, entre otros.
El buscar la conciliación de estos puntos en tensión, es lo que
llamo desde una perspectiva teológica, la búsqueda de la “Orto-
paradoja”. Estamos acostumbrados con el término ortodoxia, que
es la creencia o la doctrina correcta; y la ortopraxis, para referir-
nos al accionar correcto. La ortoparadoja, entonces se refiere a la
paradoja correcta, o sea, lidiar correctamente con las diferencias.
Esto es vital para hacer teología y ministerio en la postmoderni-
dad, en un mundo global que celebra la pluralidad y la diversidad.
La ortoparadoja busca tratar con las diferencias, las tensiones,
los otros puntos de vista, y las paradojas dentro de la gracia divina,
con humildad, respeto y curiosidad; mientras que al mismo tiem-
po procura traer la plenitud del uno al otro en conversación, no
para convencer, más bien con la esperanza de una transformación
mutua a través de la relación interpersonal.
En la expresión pentecostal de la fe cristiana, la unción y el co-
nocimiento han estado en constantes choques. Iglesias y líderes
han caído en la tentación de ir a uno u otro extremo, y las conse-
cuencias han sido graves en cualquier lado. Pero, otros han en-
contrado puntos de equilibrio que les ha permitido desarrollar
iglesias saludables, fervorosas en la fe y sólidas en doctrinas; igle-
sias capaces de influenciar de forma positiva e integral a sus co-

11
DR. YOSELMAN R. MIRABAL

munidades. Sin embargo, quedaba el vacío del cómo y dónde en-


contrar la documentación necesaria para conducir un proceso de
sana integración de unción y conocimiento, los cuales proceden
del mismo Espíritu Santo para la edificación del cuerpo de Cristo.
Yoselman Mirabal, prolífico escritor cristiano dominicano,
amante y comprometido con la fe pentecostal, ha decidido articu-
lar sus ideas y sustentar en esta obra Unción y conocimiento: cómo
lograr un equilibrio, una tesis que nos haga ver la pertinencia de
integrar ambos elementos en nuestra conceptualización teológi-
ca y los quehaceres ministeriales, así como en la vivencia misma
de la fe cristiana.
El Dr. Mirabal, nos está entregando un trabajo realmente se-
rio, equilibrado y de gran valor académico; pues combina armo-
niosamente la buena hermenéutica del Texto Sagrado con la ex-
celente investigación histórica de los hechos relacionados con el
surgimiento del pentecostalismo. Recomiendo altamente esta
obra como un recurso valioso para pastores, líderes, educadores,
estudiantes de teología y ministerios y el pueblo de Dios en gene-
ral. ¡Pues a buena hora ha llegado!

Daniel Oscar, M.Div.


Director Liga Bíblica
República Dominicana

12
INTRODUCCIÓN

D
esde que comencé a dar mis primeros pasos en los cami-
nos del Señor (hace 32 años) lo hice en una pequeña igle-
sia evangélica pentecostal. A los dos meses llegué al culto y
observé que la mayoría de los hermanos ya no estaban allí, al otro
día vi a uno de los que no estaban presentes y me indicó que ellos
se estaban reuniendo en la casa de quienes hasta ese momento
eran los pastores y que por cuestiones que más adelante me expli-
caron la iglesia se había dividido. Fueron momentos muy difíci-
les y confusos para mí, dada mi condición de nuevo creyente, no
obstante el ambiente que se respiraba era muy espiritual, emo-
cionante e impactante dada la naturaleza de la iglesia pentecostal.
Siempre estuvo en mi mente la inquietud de porqué los miem-
bros de la iglesia, incluyendo al pastor, rechazaban la idea de es-
tudiar y llegué a escuchar “profecías” que le indicaban a alguno
a dejar la escuela. Eso de estudiar en algún instituto la Biblia era
satanizado por algunos que entendían, impedía o apagaba la un-
ción en las vidas de quienes estudiaban. Más adelante, a pesar de
los obstáculos y las recomendaciones empecé mis estudios, ya que
en mi corazón existían una serie de interrogantes que mis líderes
y hermanos de la iglesia no pudieron satisfacer de manera plena.
Hay que reconocer que por su misma naturaleza, la iglesia
evangélica pentecostal (donde quiera que se encuentre) suele in-
clinarse de manera abierta y clara hacia aquellas cosas que enfa-
tizan y promuevan la unción, antes que el conocimiento. En ese
sentido ha existido durante décadas una lucha abierta entre quie-
nes entienden es importante y necesario el conocimiento, y los
que se aferran a la unción como único medio para permanecer y

13
DR. YOSELMAN R. MIRABAL

alcanzar el éxito en la vida cristiana. Ambos han logrado muchos


adeptos, al punto que debemos aceptar que la iglesia en ese sen-
tido se encuentra técnicamente dividida.
Este libro pretende hacer un análisis serio y responsable sobre
este asunto, a los fines de concienciar a los creyentes en cuanto
a la necesidad de encontrar un equilibrio o balance que permita
integrar ambas cosas en el quehacer del cristiano como elemen-
to esencial para el éxito en la vida cristiana. En el primer capítu-
lo se presentan una serie de consideraciones, antes de empezar y
entrar materia, donde se hace una breve reseña histórica sobre el
pentecostalismo, nos remontamos a las raíces para identificar al-
gunas cosas que deben ser conocidas por todos. Se destaca el dile-
ma en el que muchos creyentes se encuentran entre la unción y el
conocimiento, desatando luego las causas y consecuencias de esta
realidad, y finalizar esta parte introductoria con el tema unción y
conocimiento: dos caras de una misma moneda.
A la altura del capítulo dos hablamos de la unción, ¿qué es?,
¿cuál es su origen y propósitos, así como los diferentes tipos y ni-
veles de unción que en definitiva se pueden observar; para al cie-
rre destacar su importancia en la vida del cristiano en sentido ge-
neral. El capítulo tres se enfoca en el conocimiento tratando de
destacar los mismos aspectos que se enfocaron en el tema de la
unción, a fin de equilibrar el análisis y mostrar las bondades y rea-
lidades tanto de la unción, así como del conocimiento.
Este libro cierra de manera puntual con el capítulo cuatro, el
cual pretende ofrecer una serie de ideas sobre cómo lograr ese
necesario y anhelado equilibrio entre la unción y el conocimien-
to dando inicio con el tema de la importancia del equilibrio en la
vida cristiana. A seguidas se plantean una serie de recomendacio-
nes sobre cómo activar y mantener la unción y cómo estimular el
conocimiento. Al final se presentan los pasos claves que según el
parecer del autor son necesarios para lograr el equilibrio entre la
unción y el conocimiento.

14
UNCIÓN Y CONOCIMIENTO: CÓMO LOGRAR UN EQUILIBRIO

Durante años, los pentecostales nos hemos desgarrado per-


diendo espacio y oportunidades formidables a favor del reino de
nuestro Señor Jesucristo, por causa de esta pugna la cual es inne-
cesaria e irrelevante en este tiempo. La realidad está ahí. El esce-
nario ha cambiado, la iglesia pentecostal debe revisar su accionar
y actitud sobre ambas realidades: la unción y el conocimiento. Son
dos caras de una misma moneda cuyo valor es intrínseco e inhe-
rente y que están a disposición para el beneficio de todos los cre-
yentes en sentido general.

Dr. Yoselman R. Mirabal


Septiembre 19 de 2012

15
CAPÍTULO I

ANTES DE EMPEZAR

Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos juntos en un mismo


lugar. De repente vino del cielo un ruido como el de una ráfaga de
viento impetuoso que llenó toda la casa donde estaban sentados, y se
les aparecieron lenguas como de fuego que, repartiéndose, se posaron
sobre cada uno de ellos. Todos fueron llenos del Espíritu Santo y
comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba
habilidad para expresarse.
Hechos 2:1-4
Biblia de las Américas

A
l hablar de unción y conocimiento en el contexto pente-
costal es necesario, antes de empezar, hacer un pequeño
recorrido sobre qué es el pentecostalismo y a quienes se
denominan pentecostales, no solo desde una perspectiva contem-
poránea o actual, sino desde sus propios orígenes en las Sagradas
Escrituras, a fin de lograr una panorámica más amplia y completa
en cuanto a su origen, desarrollo y naturaleza. No cabe dudas que
entre los pentecostales ha existido una lucha interna entre los que
se atrincheran en la unción y los que se aferran al conocimiento
para vivir la vida cristiana.
Pero no solo entre pentecostales, sino con los demás cristianos
evangélicos no pentecostales, históricos o protestantes que en di-

17
DR. YOSELMAN R. MIRABAL

ferentes escenarios y a través de múltiples medios plantean sus


diferencias y desacuerdos. Todo esto nos obliga a dar una mirada
breve a la cuna del cristianismo y los primeros indicios, manifes-
taciones y prácticas que caracterizaron a los seguidores de Cristo
hasta hoy. Luego se aborda el tema de la unción y el conocimien-
to como un dilema al cual nos enfrentamos, ya que a fin de cuen-
tas todos nosotros, pentecostales o no, somos cristianos y como ta-
les tenemos que actuar.
Este dilema es causado por diversas razones las cuales se expo-
nen, y a su vez se plantean una serie de consecuencias que acarrea
esta realidad, las cuales debemos tomar en cuenta para lograr un
entendimiento pleno sobre este particular. Finalmente, en este
capítulo se concluye indicando que la unción y el conocimiento
son dos caras de una misma moneda cuyo valor es inherente e in-
disoluble su naturaleza, la cual (la moneda: unción y conocimien-
to) es puesta a nuestra disposición para edificación de la iglesia en
sentido general. ¡A ver!:

1.1. BREVE RESEÑA DEL PENTECOSTALISMO

El pentecostalismo, tam-
bién llamado movimiento pen-
tecostal, es el nombre con que
se conoce al conjunto de igle-
sias y organizaciones religiosas
que resaltan la doctrina cristia-
na del bautismo en el Espíri-
tu Santo. El movimiento no po-
see un dirigente mundial debido
a las diferentes creencias y opi-
niones sobre doctrinas, prácticas
y liturgias que hay entre las igle-
sias que lo conforman. El térmi-
no Pentecostés viene del griego

18
UNCIÓN Y CONOCIMIENTO: CÓMO LOGRAR UN EQUILIBRIO

pentekosté y literalmente significa “el quincuagésimo día”. Con


esa palabra se describe la fiesta de la cosecha celebrada el quin-
cuagésimo día después de la Pascua Judía (Domingo de Resurrec-
ción) y que pone término al tiempo pascual.
Durante la realización de la fiesta del Pentecostés narrado en
Hechos capítulo 2, sucedió el descenso del Espíritu Santo y el ini-
cio de la actividad de la iglesia cristiana en sentido general, por
ello también se le conoce como la celebración del Espíritu Santo.
Los pentecostales afirman que la práctica de hablar lenguas cono-
cida en su momento como “éxtasis” espiritual se produce por vo-
luntad del Espíritu Santo, y que las personas que viven dicha ex-
periencia pueden expresar lenguajes angélicos o humanos que no
les son propios y pueden o no ser entendidos por aquellos que
lo escuchan.
Por otro lado, el término “iglesias pentecostales” se usa indis-
tintamente para todas aquellas iglesias que forman parte del Mo-
vimiento Pentecostal, es decir, para todas aquellas iglesias que
están dentro del pentecostalismo histórico, pentecostalismo clási-
co, pentecostalismo unicitario y neo-pentecostalismo. Una iglesia
pentecostal puede trabajar de forma independiente o estar afilia-
da a una organización religiosa, ministerio o apostolado de ma-
yor cobertura.

“Pentecostal” es considerado como una tendencia o movimiento


doctrinal y espiritual de gran empuje que caracteriza a buen nú-
mero de denominaciones que tienen su origen dentro del univer-
so protestante. Hoy, las iglesias pentecostales y neo-pentecostales
constituyen la rama del cristianismo de más rápido crecimiento. Se
estima que en América Latina conforman el 80% de las iglesias de
origen protestante, y que han dejado muy atrás a las iglesias históri-
cas originadas en la Reforma del siglo XVI y XVII.

La Pentecostalidad es un movimiento dentro del cristianismo


donde se da una apertura a la persona, presencia y poder del Es-
píritu Santo. Dicha apertura incluye el desarrollo del carácter de

19
DR. YOSELMAN R. MIRABAL

Cristo en la vida del creyente por la obra del Espíritu, (Gálatas


5:16-23), además de la capacitación del “Cuerpo de Cristo” para
el ejercicio de su ministerio por medio de los diferentes ministe-
rios, dones y carismas. (1 Corintios 12).

A. ANTECEDENTES BÍBLICOS
El Nuevo Testamento revela que la iglesia del primer siglo
creía en el bautismo en el Espíritu Santo (Hechos 11:15-16,). De
igual forma los cristianos del primer siglo practicaban la imposi-
ción de manos para que ocurra la experiencia pentecostal en los
creyentes según Hechos 8:14-17. La historia relata que en una vi-
sión que tuvo el apóstol Pedro en la azotea de una casa en Jope,
Dios le reveló que debía amar a sus semejantes a pesar de que no
sean judíos, pues ante Dios no hay acepción de personas. Corne-
lio, un centurión de la compañía La Italiana, envió por él para que
viniera a Cesarea.
Pedro aceptó ir a Cesarea por mandato de Dios, y llegó a casa
de Cornelio. Hasta ese momento la iglesia en la casa de Cornelio
no era pentecostal. Cuando Pedro comenzó su discurso el Espí-
ritu Santo cayó sobre los presentes y empezaron a hablar en len-
guas, magnificando a Dios. Desde ese momento la iglesia de la
casa de Cornelio se consideró pentecostal. (Hechos 10:44-46).
Cuando el apóstol Pablo llegó a Éfeso, se encontró con una si-
tuación muy comprometedora. Los cristianos de esa iglesia ha-
bían sido bautizados por el bautismo de Juan y ni siquiera sabían
que existía el Espíritu Santo. Entonces Pablo los bautizó según el
mandato de Jesús y habiéndoles impuesto las manos, vino sobre
ellos el Espíritu Santo, y hablaban en lenguas y profetizaban. (He-
chos 19:1-6).
Pedro y Juan habían llegado hasta Samaria, donde había un
grupo de cristianos bautizados en agua, pero que no habían sido
bautizados con el Espíritu Santo. Por este motivo Pedro y Juan im-
pusieron sus manos sobre ellos según Hechos 8:17 dice que reci-
bieron el Espíritu Santo. Este es el único pasaje en Hechos donde
no se menciona que los creyentes hayan hablado en nuevas lenguas

20
UNCIÓN Y CONOCIMIENTO: CÓMO LOGRAR UN EQUILIBRIO

y es de mucha discusión. Sin embargo, muchos grupos pentecos-


tales modernos creen que sí lo hicieron, pues Simón el mago había
querido comprar el don del Espíritu Santo por haber visto un gran
prodigio, que muchos teólogos presumen que fue el don de len-
guas manifestado en los samaritanos. (Hechos 8:14-17).

B. ANTECEDENTES HISTÓRICOS
Antes del movimiento pentecostal moderno, hubo muchos
eventos con características pentecostales sin llamarse aún «pen-
tecostales», por ejemplo Ireneo (130-202 d.C.), obispo de Lyon y
discípulo del apóstol Juan, habla acerca de las manifestaciones del
Espíritu Santo, sobre el don de lenguas, el don de profecía que
aclaraban los misterios de Dios. A continuación se cita:

De igual manera nosotros oímos a muchos hermanos que poseen


dones proféticos y que por medio del Espíritu hablan toda clase de
idiomas y traen a luz para beneficio general las cosas ocultas de los
hombres y declaran los misterios de Dios, a quienes también los
apóstoles calificaron de espirituales.

Por otro lado tenemos a Pacomio (287-346 d.C.), el cual des-


pués de momentos especiales, podía, bajo el poder del Espíritu,
hablar los idiomas griego y latín que jamás había aprendido. Es-
tos actos eran considerados sobrenaturales y que eran dones da-
dos por el Espíritu Santo para capacitar a los líderes de la iglesia.
Agustín de Hipona (354-430 d.C.), también llamado San Agus-
tín, dice que ellos aún practicaban la imposición de las manos so-
bre los creyentes, esperando que el Espíritu Santo, al igual que en
años anteriores, hiciera hablar en nuevas lenguas, según podemos
observar en la siguiente cita:

Hacemos todavía lo que los apóstoles hicieron cuando impusieron


las manos sobre los samaritanos, invocando sobre ellos el Espíritu
Santo. Mediante la imposición de manos se espera que los creyen-
tes hablen en nuevas lenguas.

21
DR. YOSELMAN R. MIRABAL

Aunque no existen muchos registros del derramamiento del


Espíritu Santo durante la Edad Media, algunos autores mencio-
nan que los valdenses, cátaros y los frailes mendicantes hablaban
en lenguas de la Europa Meridional. Durante los inicios del pro-
testantismo, Martín Lutero fue considerado profeta y evangelis-
ta, e interpretaba y estaba dotado de todos los dones espirituales.
De aquí que se diga que la Reforma Protestante haya influido a
un gran cambio para los países Europeos, pues no solamente fue
un despertar espiritual, sino que movió a la iglesia y a los gobier-
nos humanos.
John Wesley, pastor anglicano y padre del Metodismo, consi-
deraba que mucho del cristianismo primitivo se perdió de vista y
que algunos hombres áridos y formales comenzaron a ridiculizar
los dones de los que ellos carecían, clasificándolos como exhibi-
ciones de locura o impostura, entre ellos Constantino. Wesley re-
gistra muchas historias extraordinarias en sus diarios, tales como
la sanidad de personas, de animales y del poder del Espíritu San-
to a través de la oración. Las iglesias metodistas fueron el camino
para preparar el recibimiento del Espíritu Santo en los creyentes
debido a que su predicación se basa en la santidad, consagración
y la salvación por gracia; enseñanzas que las iglesias pentecosta-
les marcan de gran importancia para recibir el bautismo en el Es-
píritu Santo.
En las primeras décadas de 1800, se comenzó a dar un énfasis
a la predicación de la perfección cristiana, creando así “la cruza-
da de santidad”. En 1830, se publicó una guía para la Perfección
Cristiana, que más tarde sería la revista oficial del movimiento.
Este movimiento creía que la entera santificación podía obtenerse
hoy en día a través de la fe, la cual según ellos anulaba la natura-
leza pecadora del ser humano y era llamada segunda obra de gra-
cia. El movimiento formaba parte del segundo gran despertar de
Estados Unidos. Desde entonces se comenzó a dar más énfasis en
el Espíritu Santo como dador de la santidad.
En 1840, el Movimiento de Santidad comenzó a predicar so-
bre la necesidad del bautismo del Espíritu Santo. Se conside-

22
UNCIÓN Y CONOCIMIENTO: CÓMO LOGRAR UN EQUILIBRIO

ra a John Morgan como el mayor contribuidor del movimien-


to, escribiendo:

La santidad aceptable a Dios, en donde mencionaba que el bau-


tismo del Espíritu Santo y sus dones no debían ser exclusivos de la
iglesia apostólica, sino que era un privilegio para todos los creyen-
tes. También decía que este bautismo no debía confundirse con la
influencia del Espíritu Santo con la cual los pecadores se convertían
al cristianismo.

En 1857, en las publicaciones del Movimiento de Santidad se


comenzaron a publicar términos que actualmente son usados por
el movimiento pentecostal, tales como: el púlpito pentecostal, los
hombres y mujeres pentecostales y ser pentecostal. Ya para finales
del siglo XIX, Scofield escribió que en esa época empezó a produ-
cirse un interés por el Espíritu Santo y que se habían escrito más
libros, manuales y trabajos sobre este tema que en los 1800 años
anteriores.
Ya a partir de 1840, casi todas las ramas del Movimiento de
Santidad estaban enseñando una variante del bautismo en el Es-
píritu Santo, aunque con algunas diferencias en significados; por
lo tanto se considera como los antecedentes del pentecostalismo
moderno. El movimiento de Santidad descansaba en cuatro prin-
cipios: la justificación por la fe, la santificación como una segun-
da obra de la gracia, la sanidad divina y la segunda venida de Cris-
to previa al Milenio.
Como resultado de todas estas experiencias se comenzó a crear
un nuevo lenguaje en el que la palabra “pentecostal” se mencio-
naba más y más, se comenzaron a preguntar si la experiencia del
día de Pentecostés no sería también para todos los tiempos y se
comenzó a orar por los enfermos practicando la sanidad divina.
Incluso nació una iglesia que se llamó a sí misma “pentecostal”,
que fue la Iglesia Pentecostal del Nazareno, pero este calificativo
no estaba necesariamente unido al fenómeno de la glosolalia o el
hablar en lenguas.

23
DR. YOSELMAN R. MIRABAL

Más aún, cuando aparecieron los pentecostales que ponían én-


fasis en el don de lenguas, esa iglesia suprimió de su nombre la
palabra “pentecostal” para no ser confundida con ellos. En resu-
men, podemos decir que, para fines del siglo XIX, había una com-
binación de expectaciones que cada vez señalaban con mayor in-
tensidad en dirección de lo que posteriormente se concretaría en
el Movimiento Pentecostal.

C. NACIMIENTO DEL MOVIMIENTO PENTECOSTAL:


TOPEKA Y LA CALLE AZUSA

Los expertos coinciden en señalar que todo lo relacionado a lo


que hoy conocemos como movimiento pentecostal comenzó en
1898, cuando Charles F. Parham un ministro metodista de Kan-
sas afiliado al movimiento de “Santidad”, se estableció en la ciu-
dad de Topeka, Kansas, y desde ahí dirigía una escuela bíblica, lla-
mada Bethel College, y un “hogar de Sanidad”, donde se atendía
a los enfermos y se oraba por ellos. A fines de 1900 Parham tuvo
que ausentarse de la escuela y dejó a sus alumnos la tarea de bus-
car en la Biblia todo lo relativo al bautismo del Espíritu Santo.
A su regreso, le informaron que según ellos, en el libro de los
Hechos de los Apóstoles la glosolalia o hablar en lenguas era la se-

24
UNCIÓN Y CONOCIMIENTO: CÓMO LOGRAR UN EQUILIBRIO

ñal de que una persona había sido bautizada con el Espíritu Santo
y que estaban ansiosos porque se repitiera en ellos la experiencia
de Pentecostés. La última noche de diciembre de 1900, Parham
y sus alumnos tuvieron un culto de oración en el que pidieron ser
bautizados con el Espíritu Santo. Poco después de la media no-
che, es decir, en las primeras horas del siglo XX, una alumna de
nombre Agnes Ozman comenzó a hablar en otras lenguas. El mis-
mo Parham tuvo la experiencia unos días después y luego le si-
guieron otros de sus alumnos. Durante los siguientes cinco años,
Parham y sus alumnos se dedicaron a diseminar esta “Fe Apostó-
lica”, como llamaron a su movimiento, por todo el medio oeste,
haciendo numerosos conversos.

Por lo anterior se considera a Topeka, Kansas, como la cuna del mo-


vimiento pentecostal moderno, al que se le llama también “pente-
costalismo clásico”, pues aunque en ese mismo tiempo se estaban
dando ya experiencias aisladas semejantes, tanto en Estados Unidos
como en otros países, es un hecho que fue a partir de Topeka que
el mensaje pentecostal se comenzó a proclamar con una intensidad
que antes no se había conocido y que permitió a dicho mensaje di-
fundirse por toda la tierra.

En 1905 Parham mudó su instituto bíblico a Houston, don-


de se produjeron las mismas manifestaciones carismáticas. Des-
de ahí evangelizó todo Texas y el sudoeste. A los cuatro principios
del movimiento de Santidad, Parham había añadido un quinto: el
bautismo del Espíritu Santo con la “evidencia inicial” del hablar
en otras lenguas. Aunque Parham era un racista convertido (de
hecho fue miembro activo del Ku Kux Klan), aceptó a un alum-
no negro, bautista, de nombre William J. Seymour, con la condi-
ción de que tomara las clases en un salón contiguo. En 1906 Sey-
mour se trasladó a los Ángeles, California, invitado a predicar en
una iglesia Nazarena. El primer domingo que predicó en esa igle-
sia, Seymour habló del bautismo en el Espíritu Santo y del don de
lenguas como “evidencia inicial” de haberlo recibido.

25
DR. YOSELMAN R. MIRABAL

Esto asustó a la congregación, que le cerró las puertas. Richard


Asbury, que no había asistido al culto de aquel domingo lo invitó a
su casa. Seymour compartió con sus anfitriones el mensaje pente-
costal y comenzó a formar una pequeña congregación. Muy pron-
to la casa de los Asbury fue insuficiente para dar cabida a todos los
que acudían, al principio más por curiosidad, a contemplar los ex-
traños fenómenos que ahí se daban, y el grupo se cambió a la ca-
lle Azuza de los Ángeles, a un viejo y amplio depósito abandonado
que rentaron y acondicionaron con suma pobreza para que sirvie-
ra de iglesia. Le dieron a la iglesia el nombre de Misión de la Fe
Apostólica (Apostolic Faith Gospel Misión).
En 1906 Seymour invitó a su maestro Parham a predicar en
Azusa, pero éste lo hizo en términos tan negativos para la con-
gregación y para la persona de Seymour, que rompieron con él y
los lazos entre los dos líderes nunca más volvieron a restablecer-
se. Sin embargo, como heredero de las enseñanzas de Parham, las
cinco enseñanzas principales de la misión de la calle Azusa eran:
1) Justificación por la fe, 2) Santificación como obra concreta de la
gracia, 3) El Bautismo del Espíritu Santo, evidenciado por el ha-
blar en otras lenguas, 4) La sanidad divina, o curaciones por el po-
der de la oración, y 5) El arrebatamiento personal pre-milenaris-
ta de los santos en la segunda venida de Cristo.
En el corto período que va de 1906 a 1909 aquella congrega-
ción aumentó notablemente su feligresía y de ese lugar el mensaje
pentecostal comenzó a diseminarse por todo el mundo. El campo
abonado para la difusión de sus enseñanzas, y del que a su vez se
originaba, eran las iglesias adheridas al movimiento de Santidad.
Comenzaron a llegar a la calle Azusa “peregrinos” de otras ciu-
dades de Estados Unidos y Canadá. Algunos de estos pastores, al
volver a sus iglesias de origen, las “pentecostalizaron”, como pasó,
por ejemplo, con la Iglesia de Dios en Cristo; otros llevaron el
mensaje a Europa: Noruega, Suecia, Dinamarca, Inglaterra, Ale-
mania, Francia y Rusia. En América Latina llegó hasta Chile y
Brasil, donde echó profundas raíces. De Azusa salieron misione-
ros por lo menos a 36 países.

26
UNCIÓN Y CONOCIMIENTO: CÓMO LOGRAR UN EQUILIBRIO

Al morir Seymour en 1922 su viuda se hizo cargo de la misión,


pero ésta finalmente fue cerrada en 1929. La misión de la fe apos-
tólica desapareció, pero sirvió de potente ímpetu inicial y de ins-
piración al pentecostalismo de todo el mundo, mucho más todavía
que la congregación de Topeka. Esta misión de la calle Azusa fue
el antecedente de importantes iglesias que fueron surgiendo en
años sucesivos, como las Asambleas de Dios y la Iglesia del Evan-
gelio Cuadrangular. En cuanto a su teología, aparte de los cin-
co puntos mencionados que los distingue, la gran mayoría de los
pentecostales sostienen las doctrinas del cristianismo protestante
histórico (con la excepción de los “unitarios”, de doctrina sabelia-
na), pero en un sentido conservador y fundamentalista.
Muchos, quizás la mayoría, son pre-milenaristas en su escato-
logía y no pocos son dispensacionalistas. Con respecto al bautis-
mo en agua, generalmente se oponen al bautismo de infantes y
son inmersionistas. El cristianismo carismático o pentecostal es
hoy la variante de cristianismo que más crece en todo el mundo,
especialmente en Sudamérica, África y países asiáticos. Se consi-
dera que hay entre 500 y 600 millones de cristianos carismáticos o
pentecostales, de los cuales entre 50 y 80 millones serían carismá-
ticos católicos, numerosos sobre todo en Estados Unidos, Suda-
mérica, Caribe, India y África, pero con fuerte presencia también
en Francia e Italia.
En el caso de la República Dominicana, el pentecostalismo ini-
ció su presencia al principio del siglo pasado a través de la ciudad
de San Pedro de Macorís. Bienvenido Álvarez Vega indica que:

El movimiento pentecostal tuvo un tímido inicio en la República Do-


minicana en 1918, cuando el predicador puertorriqueño Salomón
Feliciano llegó a Santo Domingo desde Puerto Rico.

Esta iniciativa parece haber palidecido por diversas razones


hasta que el 2 de septiembre de 1930 el misionero Francisco Her-
nández (Pancho) viene al país, también desde Puerto Rico, junto

27
DR. YOSELMAN R. MIRABAL

con su esposa Victoria Colón y su hija Rebeca Hernández a reac-


tivar el movimiento. Esta llegada, afirma Álvarez Vega,

…es considerada como el inicio de lo que hoy se conoce como el


Movimiento Pentecostal Dominicano.

De esa manera comenzó formalmente la iglesia pentecostal en


República Dominicana. A partir de la década de los 80, sin em-
bargo, el movimiento ha crecido varias veces más de lo que lo ha-
bría hecho desde sus orígenes en estas tierras hasta nuestros días,
tanto en su versión conciliar, como independientemente y neo-
pentecostal. Al respecto afirma Álvarez Vega que:

En efecto, en un listado contentivo de las 37 denominaciones pen-


tecostales establecidas en el país, según nuestras indagaciones, solo
nueve fueron fundadas entre 1930 y 1960. Las restantes 28 nacieron
entre 1960 y 1990, pero principalmente entre 1960 y 1979. Igual-
mente, las iglesias independientes y el neo-pentecostalismo se de-
sarrollan intensamente a partir de los años ochenta.

A pesar de todo esto es necesario destacar que el pentecosta-


lismo protestante tiene sus puntos débiles, entre ellos: Tendencia
a la división y fragmentación, riesgo de caer en el fraude (la gente
busca milagros y los donativos son abundantes), misticismo inma-
duro, centrarse más en los milagros que en Dios, y el peligro de
caer en las manos de líderes sectarios y autoritarios. Más adelan-
te se ampliará este punto.

1.2. EL DILEMA: UNCIÓN O CONOCIMIENTO

En sentido general un dilema es un problema que puede resol-


verse mediante dos soluciones, ninguna de las cuales es comple-
tamente aceptable siendo ambas soluciones igualmente factibles
y defendibles. El individuo se encuentra, pues, ante una verdade-

28
UNCIÓN Y CONOCIMIENTO: CÓMO LOGRAR UN EQUILIBRIO

ra e inevitable situación. En el tema que nos ocupa se puede decir


que entre los cristianos, en especial entre los que nos denomina-
mos pentecostales ha existido desde sus mismos orígenes una pug-
na abierta entre quienes consideran que el conocimiento es bueno,
necesario e imprescindible en la vida del cristiano, y los que consi-
deran que solo basta estar revestido de la unción de Dios.

Ser cristiano, mantenerse firme y dar testimonio de haber sido


verdaderamente transformado por Jesucristo es y seguirá siendo
la meta de todos aquellos que tomaron la decisión de obedecer la
voz de Dios. Sin embargo este anhelo es mediatizado por quienes
entienden que para lograrlo es necesario vivir según sus ideales,
unos dando énfasis solo a la unción y otros al conocimiento.
En mi experiencia personal de más de 30 años de vida cristia-
na desarrollada en el ámbito pentecostal, he sido víctima en oca-
siones por los de mi persuasión evangélica de muchas desconsi-
deraciones. Una de ellas ocurrió en momentos en que comenzaba
a interesarme por los estudios bíblicos y el conocimiento en sen-
tido general. Recuerdo que mi primer pastor, al cual aprecio mu-
cho y respeto, al expresarle mi interés en estudiar teología en el
seminario me expresó:

Teología ¿para qué? Eso no es necesario, si Cristo está a la puerta, no


hay tiempo para eso.

29
DR. YOSELMAN R. MIRABAL

Esto lo hizo al tratar de convencerme de la poca importancia


de ingresar al seminario. Su respuesta me confundió tanto que
me frustró. A pesar de ello seguí en mi afán de conocer más de
Dios y las Sagradas Escrituras, hasta que finalmente inicié mis es-
tudios y desde entonces no me he detenido en la búsqueda de ese
conocimiento que queramos o no, busquémoslo o no, es impres-
cindible en la vida cristiana. Sé, sin lugar a dudas que esto le ha
sucedido a miles de creyentes en diferentes latitudes, que deseo-
sos por conocer más a fondo las realidades de Dios, sus obras y
grandeza, de diferentes maneras han sido influenciadas por per-
sonas que, sea por ignorancia o con intenciones personales, han
coartado la iniciativa de muchos, hasta hacerlos desistir.
La pregunta clave aquí es: ¿Importan los estudios bíblicos? ¿Es
necesario estudiar la Biblia para ser cristiano? ¿Es un deber espi-
ritual ponerse a investigar el texto bíblico? Claro que la respuesta
a todas estas preguntas es necesariamente “sí”. Lamentablemen-
te, muchos cristianos han perdido su salvación por no haber to-
mado tiempo para estudiar correctamente las Sagradas Escritu-
ras. Creo que un estudio diligente y correcto de la Biblia puede
ayudar a muchos a salir del error en el cual se encuentran. No so-
lamente esto, sino que también tendrán la oportunidad de refutar
el error que se presente.
Es común en la actualidad que la gente cuestione la importan-
cia de estudiar teología. Algunos cristianos afirman que ellos solo
quieren escuchar sermones prácticos, no sermones que enseñan
teología. Sin embargo, en cuanto a la unción la pregunta clave
aquí es: ¿Es importante la unción? ¿Es necesaria la unción para
ser cristiano? ¿Es un deber espiritual activar y renovar la unción?
Claro que la respuesta a todas estas preguntas es necesariamen-
te “sí”. Es un dilema en el cual estamos y que si no trabajamos en
ambas direcciones no encontraremos el verdadero camino hacia
el éxito y estabilidad cristiana.
Debemos reconocer que muchos se han aferrado demasiado al
conocimiento y en ese afán han perdido la unción, esa gracia es-
pecial que Dios da y parecen sepulcros blanqueados, máquinas

30
UNCIÓN Y CONOCIMIENTO: CÓMO LOGRAR UN EQUILIBRIO

del saber, pero carentes de esencia y frescura espiritual. En un


trabajo de investigación realizado entre evangélicos pentecosta-
les en la República Dominicana entre febrero y junio de 2012, se
revela claramente la situación actual sobre este gran dilema den-
tro de esta denominación, y que permite entender mejor esta si-
tuación. ¡A ver!:

Un 70% respondió que optaría por el conocimiento en lugar de


la unción, la cual (la unción) es preferida antes que el conocimien-
to por el 30% de los cuestionados sobre este particular. Estoy ple-
namente convencido de que esa misma pregunta hecha hace 15
0 20 años atrás daría a la unción un 90% mientras que el conoci-
miento a penas alcanzaría el 10%. ¿A qué se debe esta tendencia
que va colocando al conocimiento cada vez más en la preferencia
de los pentecostales? ¿Qué está ocurriendo entre los pentecosta-
les? ¿Hasta qué punto ha influido el despertar en el conocimien-
to y las nuevas luces que tenemos sobre las Sagradas Escrituras?
¿Podemos decir que a diferencia de décadas pasadas hoy existe
un mayor equilibrio entre el conocimiento y la unción?

Creo firmemente que el esfuerzo, esmero y dedicación de los maes-


tros de la Biblia en sus diversos escenarios y niveles está dando sus

31
DR. YOSELMAN R. MIRABAL

frutos. La composición actual de los miembros de las iglesias ha co-


menzado a generar cambios positivos. La iglesia de hoy no es ni será
la misma de hace 20 años atrás y de eso estamos plenamente con-
vencidos y agradecidos del Señor, quien nos permite tener un en-
tendimiento mayor de la realidad del Evangelio y el propósito de
Dios para con todos en general.

A esto se le suma la reforma paulatina del sistema educati-


vo cristiano de los diferentes concilios e iglesias, el cual ha dado
apertura a una serie de programas de formación teológica que, ya
sea académica o de carácter ministerial, abre el horizonte de un
nuevo escenario en el que los pentecostales dejarán de ser vistos
como simples fanáticos o necios que poco o nada pueden ofrecer
a la sociedad y el fortalecimiento del reino de Dios en la tierra.
Al leer el libro de los Hechos, lo primero que nos llama la aten-
ción es el actuar del Espíritu Santo, hay sin embargo otro deta-
lle muy importante en el libro, el cual es el ministerio de capaci-
tación para los hermanos y líderes. En la iglesia primitiva había
bastante oración y predicación, pero también hubo mucha capa-
citación (Mt.28:19-20). La iglesia capacitaba porque para Jesús
esto era de primera prioridad. Al comienzo los apóstoles eran los
maestros de la comunidad cristiana (1 Jn.1.3). Pero era inevitable
que tarde o temprano ellos tendrían que compartir dicha respon-
sabilidad con otros, debido al volumen de trabajo.
Donde nacía una iglesia cristiana, Dios levantaba maestros (ca-
pacitadores). En los escritos de Pablo tenemos evidencia de esto
(1 Co.12:28; Rom. 12:6-7; Ef.4.11). Los pastores debían de jugar
un papel importante en la capacitación pastoral de la iglesia. La
enseñanza (capacitación) no era algo que se añadía a la responsa-
bilidad pastoral, cuando no había quien ejerciera esa responsabi-
lidad, sino que era una responsabilidad no menos importante que
la predicación. El Dr. Lewis J. Sherrill ha identificado cinco ma-
terias que se impartían en la iglesia primitiva durante el período
apostólico, estos son:
1. La interpretación cristiana del Antiguo Testamento.

32
UNCIÓN Y CONOCIMIENTO: CÓMO LOGRAR UN EQUILIBRIO

2. Las enseñanzas del Evangelio.


3. La confesión cristiana de su fe.
4. La vida y dichos de Jesús.
5. El estilo de vida cristiana.

El Nuevo Testamento está repleto de ejemplos de la primera


(Mateo: 5:21, 27,31). El mensaje del Evangelio fue otro elemento
importante en el currículo de la iglesia primitiva. (Romanos 1:16).
La tercera clase de enseñanza en la iglesia primitiva tenía que ver
con la confesión de fe del individuo. Toda la instrucción durante
el período del Nuevo Testamento estaba fundamentada en una fe
y compromiso personal. (Ef. 4:20; Romanos 10:9-10).
La cuarta clase de enseñanza tenía que ver con las enseñanzas
de Jesús y la descripción de su vida y ministerio. Estas enseñan-
zas eran el fundamento del discipulado y tenían carácter obligato-
rio (Lucas 6:46). La quinta clase de enseñanza tenía que ver con
la vida cristiana. Era inevitable que tarde o temprano la iglesia iba
a desarrollar una serie de instrucciones que tenían que ver con la
conducta cristiana. Pronto empezaron a surgir preguntas acerca
de ¿cuál debería ser la actitud cristiana hacia la esclavitud?, ¿po-
dría el creyente casarse con una pagana?, entre otros.
En sentido general, el desarrollo cristiano o la capacitación
pueden ser definidos como un progreso educativo destinado a
mejorar la actuación individual de cada persona o grupo. Desde el
punto de vista del alumno, la capacitación es el proceso median-
te el cual se adquiere la comprensión, aptitudes, conocimientos y
habilidades esenciales para la realización inteligente y eficiente de
las responsabilidades asignadas. Pablo escribió:

Entretanto que voy, ocúpate en la lectura, la exhortación y


la enseñanza. No descuides el don que hay en ti, que te fue
dado mediante profecía con la imposición de las manos del
presbiterio. Ocúpate en estas cosas; permanece en ellas, para
que tu aprovechamiento sea manifiesto a todos. Ten cuida-
do de ti mismo y de la enseñanza; persiste en ello, pues ha-

33
DR. YOSELMAN R. MIRABAL

ciendo esto, te salvarás a ti mismo y a los que te escuchen. (1


Timoteo 4:13-16).

El Nuevo Testamento indica que los cristianos han de crecer


en gracia y en conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesu-
cristo. (2ª Pedro 3:18). Estos dones y talentos deben ser cultiva-
dos, pulidos y usados. La iglesia tiene una gran responsabilidad
en esto. Por un lado, el creyente individual es animado a esperar
a Jehová (Sal. 27: 14), a estar quieto (Sal. 46:10) y a no desmayar
(Gal. 6:9).
Por otro, la amonestación a Timoteo es “que avives el fuego
del don de Dios que está en ti, que te fue dado por la imposición
de mis manos” (2ª Tim 1:6). Pedro también amonesta: “Añadid a
vuestra fe, virtud; a la virtud, conocimiento; al conocimiento, do-
minio propio; al dominio propio, paciencia; a la paciencia, piedad;
a la piedad, afecto fraternal; al afecto fraternal, amor”. (2ª Pedro
1:5-7).
La unción y el conocimiento ayudan a conocer y a sentir mejor
a Dios y sus propósitos, obedecerle y glorificarle más plenamente,
a edificar una cosmovisión cristiana con la cual pueda interpretar
apropiadamente todos los aspectos de la vida y la cultura, a enten-
der los pensamientos de Dios a su manera y guardar la fe cristia-
na que fue una vez dada a los santos, y de esa manera estar pro-
tegido de los falsos profetas, falsos maestros y las varias formas de
engaño satánico.

1.3. CAUSAS Y CONSECUENCIAS DEL DILEMA

Al revisar la historia cristiana y en especial todo lo relacionado


al movimiento pentecostal desde sus orígenes en el Nuevo Testa-
mento hasta el día de hoy, debemos reconocer que tanto en ese
entonces como en lo que se conoce como el movimiento pente-
costal moderno, existen algunos elementos que giraron en torno
a ambos momentos que no debemos pasar por alto, esto si desea-

34
UNCIÓN Y CONOCIMIENTO: CÓMO LOGRAR UN EQUILIBRIO

mos establecer causas y posibles consecuencias del dilema que te-


nemos hoy entre la unción y el conocimiento, dada la naturaleza y
alcance del pentecostalismo en los últimos tiempos. A continua-
ción se hace un pequeño esbozo sobre este particular.

A. CAUSAS DEL DILEMA


Sin lugar a dudas la experiencia pentecostal desde sus inicios
dio mucha agua a beber a los líderes de la iglesia y posteriormen-
te a los que hoy nos situamos dentro del pentecostalismo. Uno de
los que se atrevió a intervenir y establecer pautas sobre el mane-
jo y uso de los dones y manifestaciones del Espíritu Santo entre
los creyentes fue el apóstol Pablo en la ya conocida situación de la
iglesia en Corinto. Para que reinara el orden en las reuniones cris-
tianas, el Apóstol Pablo se vió en la necesidad de establecer unas
normas que regularan el procedimiento de hablar en lenguas. (1
Corintios 14:22).
Tres años después de la fundación de la iglesia en Corinto y du-
rante la ausencia de Pablo, surgieron además numerosos proble-
mas que demandaban la atención del apóstol; esto lo sabemos por
la misma epístola. En primer lugar, algunas facciones habían de-
bilitado la iglesia. Debido a la elocuencia y conocimiento de Apo-
los, muchos de la iglesia lo habían ensalzado por encima de Pablo
(1 Cor. 1: 12; 3: 4; Hech. 18: 24 a 19: 1). Otros se jactaban de que
no eran seguidores ni de Pablo ni de Apolos, sino de Pedro, uno
de los primeros apóstoles (1 Cor. 1: 12). Otros afirmaban no estar
unidos a ningún dirigente humano, y profesaban ser seguidores
de Cristo (1 Co. 1: 12). Además, como los miembros de esa igle-
sia vivían en medio de la disoluta población de Corinto, muchos
que habían renunciado a sus caminos de impiedad recayeron en
sus antiguos hábitos de vida (cap. 5).
La iglesia, a pesar de ser partícipe y tener la manifestación del
Espíritu Santo de manera amplia, se había desacreditado debido
a que los cristianos llevaban sus pleitos a los tribunales seculares.
La Cena del Señor se había convertido en una ocasión de comilo-
nas (cap. 11: 17-34). Asimismo habían surgido preguntas en cuan-

35
DR. YOSELMAN R. MIRABAL

to al matrimonio y problemas sociales relacionados con él (cap. 7),


además, en cuanto al consumo de alimentos sacrificados a los ído-
los (cap. 8). También se entendía mal la función adecuada de los
dones espirituales (cap. 12-14).

La situación era tal que causó serios temores a Pablo. El ya había


escrito una carta a la iglesia (cap. 5: 9), y hay la posibilidad de que
hubiera visitado brevemente a Corinto durante su permanencia en
Éfeso (2 Cor. 13: 1). También había enviado a Timoteo (1 Cor. 4: 17;
cap. 16: 10) y a Tito a Corinto (2 Cor. 2: 13). Además, redactó la epís-
tola a los Corintios. Es en este contexto de malas prácticas y mal uso
de los dones espirituales que el apóstol Pablo nos habla del don
de lenguas.

El apóstol Pablo anhelaba que los corintios no se engañaran


acerca de la verdadera naturaleza de los dones espirituales y el
uso correcto de los mismos en la iglesia. La necesidad de aclarar
este tema sin duda surgió por el hecho de que los corintios hacía
poco que se habían separado del paganismo, por esta causa ha-
bían estado sin conocer la revelación del verdadero Dios y la in-
fluencia del Espíritu Santo. En esta iglesia evidentemente hubo
un marcado énfasis y hasta abuso del don de lenguas. Un cristia-
no bajo la influencia de cualquiera de los otros dones no es menos
poderoso, importante o más bajo a la vista de Dios, que uno don-
de aparezca el más espectacular don de lenguas.
Era según algunos teólogos el don más deseado porque era el
más “visible” a la vista de todos, y se le veía como la marca o la
prueba de que su poseedor tenía el Espíritu Santo. El mismo én-
fasis e interpretación se le da hoy en día. Para muchos cristianos
de nuestra era, el don de lenguas simboliza el bautismo visible del
Espíritu Santo. Y pobre del cristiano que aunque sea por un mo-
mento, en su vida cristiana, no hable en lenguas. Se cree que el no
hablar en lenguas es una señal de la falta de unción y conversión
de la persona. El deseo de la manifestación del Espíritu, estriba
en la esperanza de edificar a la iglesia por la cual Cristo entregó

36
UNCIÓN Y CONOCIMIENTO: CÓMO LOGRAR UN EQUILIBRIO

su vida y derramó su Santo Espíritu, para purificarla y entregarla


a Dios “como una esposa, santa, sin manchas ni arrugas”.
Debemos recordar que la capacidad de hablar otros idiomas
fue un don que se dio a los discípulos con el propósito especial de
que pudieran llevar el mensaje evangélico a todo el mundo. Por el
bien de los discípulos y de aquellos que habrían de recibir el men-
saje por medio de ellos, el Espíritu Santo los capacitó para pro-
clamar el Evangelio con fluidez en los idiomas mas hablados por
los peregrinos. Este fue un gran milagro, y cumplió una de las úl-
timas promesas de Cristo. Además facilitó que hubiera una gran
cosecha ese día (Hech. 2: 41), y tuvo efectos de alcance mundial
en los años que siguieron. La narración no nos dice si este don de
hablar en otras lenguas fue permanente, pero deberíamos tener
en cuenta que lo que el Espíritu hizo una vez, es capaz de repe-
tirlo cuando sea necesario. Todo esto era el cumplimiento de lo
que ya Jesús había dicho según Marcos 16: 17-20 el cual expresó:

Y estas señales seguirán a los que creen: En mi nombre echa-


rán fuera demonios; hablarán nuevas lenguas; tomarán en
las manos serpientes, y si bebieren cosa mortífera, no les hará
daño; sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán.

No obstante a todo esto, es importante destacar que el don de


lenguas no es una evidencia de santidad o ser salvo, ni es el don
más importante. Es el fruto del Espíritu Santo lo que nos indica
que somos salvos. El Texto Sagrado nos indica:

Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con


vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces. Por sus
frutos los conoceréis. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos, o
higos de los abrojos? Así, todo buen árbol da buenos frutos,
pero el árbol malo da frutos malos. No puede el buen árbol
dar malos frutos, ni el árbol malo dar frutos buenos. Todo
árbol que no da buen fruto, es cortado y echado en el fuego.
Así que, por sus frutos los conoceréis. (Mateo 7:15-20).

37
DR. YOSELMAN R. MIRABAL

Es el fruto producido por el Espíritu Santo en nuestras vidas


que testifica que tenemos a Jesús en nuestros corazones y por
consiguiente somos salvos. La Biblia nos enseña que Satanás pue-
de falsificar los dones del Espíritu Santo:

No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de


los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está
en los cielos. Muchos me dirán en aquel día; Señor, Señor,
¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fue-
ra demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y
entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mi, ha-
cedores de maldad. (Mateo 7:21-23).

Dado todo lo expresado, se formulan algunas conclusiones


acerca de las causas del dilema que tenemos hoy sobre la unción
y el conocimiento:

Primero: En aquel entonces como ahora hubo un deseo excesi-


vo de obtener y demostrar públicamente el don de lenguas. (1 Cor.
14:23). Esto condujo al consejo de Pablo a los creyentes de, “procu-
rar los mejores dones, el mayor de todos siendo el amor cristiano. (1
Cor. 12: 31; 13:13). Corinto puede ser culpable de cultivar y especta-
cular el don de lenguas y de haber sido negligente del don de pro-
fecía, y de predicar el Evangelio.

Pablo exhorta a los creyentes de Corinto a procurar los mejores


dones espirituales, pero Pablo magnifica el “amor” como el me-
jor de todos los dones, y eleva el don de profecía (esto es el don
de interpretar la voluntad divina y su propósito) (1 Cor. 14:1,3)
por encima del don de lenguas. El apóstol está tratando de corre-
gir el abuso del don de lenguas, pero tampoco condena el genui-
no don de lenguas porque un espurio o falso don de lenguas se
haga manifiesto.

38
UNCIÓN Y CONOCIMIENTO: CÓMO LOGRAR UN EQUILIBRIO

Segundo: Desde el principio la situación creada en torno a la mani-


festación y manejo de los dones del Espíritu Santo, permitió al igual
que hoy, la aparición del fanatismo, la intolerancia entre los creyen-
tes, torpeza intelectual, agresividad y manipulación emocional por
muchos líderes pentecostales, así como una expectación ardiente
de experimentar lo sobrenatural, lo cual está muy de moda hoy en
día entre las iglesias neo-pentecostales.

Sin lugar a dudas, el fanatismo, la fe ciega, el sentimentalismo y


el emocionalismo, una vez hallan cabida en la mente y el corazón,
trastornan el intelecto de cualquier ser humano. Tener prepara-
ción académica, hasta una maestría o doctorado, o ser “profesio-
nal”, ni siquiera implica tener también conocimiento amplio de la
doctrina bíblica o entendimiento acertado de lo espiritual, ni tam-
poco exime de los efectos del sentimentalismo religioso.

Tercero: Por otro lado somos testigos en ocasiones de mucho rui-


do pero nada de verdadera unción y poder de Dios. Para muchos su-
bir el volumen del equipo de sonido, cantar rápido y acelerado has-
ta entrar en éxtasis: “euforia de alegría, brincar, saltar girar, danzar,
remolinear”, esto es la unción y el verdadero poder de Dios. Pero ter-
mina el momento o la actividad y todo sigue igual, no hay cambio
alguno en la persona.

La plena y genuina manifestación de la presencia de Dios y su


Espíritu Santo trae como resultado verificable: Humillación ante
Dios, confesión de pecados ocultos o no confesados, santidad,
obediencia a Dios y su Palabra, verdadera confraternidad entre
el pueblo de Dios, servicio voluntario por amor a Dios, verdade-
ra adoración y alabanza.

B. CONSECUENCIAS DEL DILEMA


Hay que admitir que todo lo antes mencionado ha traído como
consecuencia interpretaciones equivocadas sobre lo que es o sig-
nifica la unción, así como la aparición y mal manejo de ciertas

39
DR. YOSELMAN R. MIRABAL

“manifestaciones”, que, como dice Hank Hanegraaff en su obra


Cristianismo en Crisis, provocan lo siguiente:

La iglesia de hoy corre frenética de iglesia en iglesia, buscando solu-


ciones rápidas y sintiéndose más confusa con cada pasajera fanta-
sía. Desde las invasiones de milagros en campañas supuestamente
evangélicas, hasta la sabiduría recibida por revelación, la exagera-
ción y el sensacionalismo parecen ser el nombre del juego. Las no-
vedades doctrinales proliferan a velocidades tan inimaginables que
las gentes terminan desorientándose. Una y otra vez yo he escucha-
do el enfurecido grito: ¡Ya no sé ni en qué creer!.

Las buenas nuevas, dice él, consisten en que todas las cosas
pueden volver rápidamente a su normalidad tan solo si nos regre-
samos a lo básico. Pero, ¿qué es lo básico? es la pregunta a la que
muchos han intentado buscarle solución. Según Hank, lo básico
se resume en cinco palabras claves, expresadas en los literales: A,
B, C, D, E, los cuales significan, a su vez:
A = Amén
B = Biblia
C = Cuerpo de Cristo (la iglesia)
D = Defensa
E = Esenciales

En una detallada y convencedora explicación, Hank Hanegra-


aff expone cada una de esas expresiones, que pueden ilustrar lo
que ha denominado “lo básico”. Invito a leer su libro, y muchos
otros autores, que como él, han conceptualizado sobre este asun-
to. Otra de las consecuencias producto de este dilema unción-co-
nocimiento es la soberbia espiritual o intelectual que muchos ex-
hiben de manera abierta y contraria a los postulados del Texto
Sagrado. Existe en el seno de nuestras iglesias degradantes tipifi-
caciones, grupos élites que aunque se auto-denominan espiritua-
les o intelectuales brindan un servicio mediocre a los demás, los

40
UNCIÓN Y CONOCIMIENTO: CÓMO LOGRAR UN EQUILIBRIO

cuales, a decir verdad, no entienden e interpretan de múltiples


maneras estas actitudes.
Finalmente nos encontramos a unos tratando de aplicar literal-
mente el contenido de las Sagradas Escrituras, y otros poniendo
en duda la validez del contenido de la Biblia, ambos con el pro-
pósito de acomodar y encontrar en el Texto Sagrado fundamen-
tos para alimentar su teología sobre este particular. El tema que
se aborda a continuación nos permitirá entender una realidad de
la cual no podemos escapar, ya que sin este entendimiento no po-
dremos encontrar ese equilibrio que necesitamos entre la unción
y el conocimiento, si en verdad queremos entender el plan y obrar
de Dios para con su pueblo, la iglesia.

1.4. DOS CARAS DE UNA MISMA MONEDA

En términos generales, la ex-


presión “dos caras y la misma mo-
neda” simboliza los pro y los con-
tra de un asunto, cuestión de la
vida o de las cosas. Tiene mucho
significado y puede ser motivo de
debate, ya que la moneda siem-
pre tiene cara y cruz, con la mis-
ma igualdad de categoría por am-
bos lados, anverso y reverso, su
valor es invariable. No siempre una moneda de la misma cuantía,
representa idéntico costo o valor. Según la persona que lo posea,
puede darle mayor o menor importancia. Si la moneda es propie-
dad de una persona solvente, dos pesos, por ejemplo, son poca
cosa, pero si por el contrario es un menesteroso el dueño de la
misma, ésta le puede sacar de una necesidad y su importe es te-
nido en cuenta.
En ese sentido, una de las conclusiones a la que muchos he-
mos arribado es que la unción y el conocimiento son dos caras

41
DR. YOSELMAN R. MIRABAL

de la misma moneda. La unción es presencia de Dios. La unción


simboliza ser investido de poder suficiente por medio del Espíritu
Santo. Por la unción uno siente que está en pecado. Por el cono-
cimiento podemos entender (saber) que hemos pecado. El cono-
cimiento te indica, lo que tienes que hacer o de lo que tienes que
apartarte, la unción te ayuda a hacerlo o a apartarte.
La presencia de Dios no da conocimiento, te lleva a la sabidu-
ría. No se trata de escoger uno de los dos, tampoco de enfatizar
en uno más que otro. Son dos caras de la misma moneda. No pue-
de haber pleno crecimiento espiritual si no están los dos reunidos.
El Dr. Felipe Rincón Vásquez hablando sobre este particular in-
dica lo siguiente:

Esta pugna entre la unción y el conocimiento es innecesaria, ambos


extremos están equivocados, muchos se han convertido en cristia-
nos fríos y esqueléticos porque pasan horas largas estudiando la Bi-
blia de manera intelectual, para conocerla, para llenar su ego, o con-
vertirse en un maestro. Ignorando al Dios de la Biblia, el cual quiere
acercarse a nosotros y no puede hacerlo a menos que busquemos
su unción y presencia en oración, adoración y meditación diaria.

Tenemos el ejemplo de la alimentación y el ayuno, los cua-


les son como las dos caras de una misma moneda que es la nutri-
ción integral. Aceptamos que es saludable no trabajar durante un
día y medio a la semana, y durante cuatro o cinco semanas en el
año para descansar y recrearnos (re-crearnos, crearnos de nuevo).
Aceptamos que es saludable dormir una tercera parte de nuestra
vida, para que los músculos, glándulas y el sistema nervioso se re-
cuperen de las actividades diarias. Pero ¿qué hay de la digestión?
Algunas personas no dan tregua a sus órganos digestivos: estó-
mago, intestinos, hígado, páncreas y glándulas asociadas a ellos.
Como un esclavo de un amo tiránico, el aparato digestivo de mu-
chas personas no tiene un sólo día de descanso, a veces ni tan si-
quiera unas pocas horas. No es de extrañarse el gran número de
enfermedades digestivas que, de uno u otro modo, resultan del

42
UNCIÓN Y CONOCIMIENTO: CÓMO LOGRAR UN EQUILIBRIO

agotamiento, del trabajo incesante que impide eliminar las toxi-


nas acumuladas día a día, desajustando el delicado balance entre
desgaste y recuperación. Eso mismo pasa en la vida espiritual del
cristiano. Necesitamos alimentarnos por medio del conocimiento
y revitalizarnos por medio de la unción fresca del Espíritu Santo.
Por otro lado tenemos la teoría y la práctica, mientras la teo-
ría está constituida por un sistema de valores, ideas y creencias,
la práctica no es sólo una actividad observable, sino que se trata
de una praxis porque tiene una finalidad, aplica ciertos principios,
pese a su nivel de abstracción, influencian la práctica que enton-
ces no puede ser distinta a una acción reflexionada. Son dos ca-
ras de una misma moneda, no son dos fenómenos diferentes, sino
que son dos aspectos de un mismo fenómeno; que es absoluta-
mente impensable una práctica desprendida de una teoría que la
explica, que la comprende y justifica.
Finalmente tenemos la fe y las obras. Martín Lutero es co-
nocido como el campeón de la reforma protestante, porque hizo
emerger el papel de la fe que salva desde el fondo del pozo don-
de estaba sepultada por el desmedido énfasis en las obras como
medio de salvación. Pero con el tiempo el énfasis fue puesto solo
en la fe, y entonces se desconoció el papel de las obras como par-
te de la vida del que ha sido justificado por la fe.

Hay muchos en el mundo cristiano que sostienen que todo lo que


se necesita para la salvación es tener fe; las obras no significan nada,
la fe es lo único esencial. Pero la Palabra de Dios nos dice que la fe
sola, sin obras, es muerta (Santiago 2:20).

Nuestro gran problema es la tendencia natural en nosotros de


querer apropiarnos de la justicia por la fe en Cristo, haciendo a un
lado las buenas obras de la vida práctica en Cristo. Si aceptamos
que en el proceso de la salvación del creyente, la fe es la parte le-
gal y teórica que lo declara justo delante de Dios, y que las buenas
obras son la parte práctica de dicho proceso, junto con esto debe-
mos reconocer que en el mejor de los casos entendemos y acep-

43
DR. YOSELMAN R. MIRABAL

tamos la teoría de este proceso, pues en esta fase nuestro papel


es totalmente pasivo, pero también debemos reconocer que en la
fase práctica del proceso, que demanda de nosotros un papel ac-
tivo, nuestra actitud sigue siendo la misma de la primera fase: pa-
sividad total; y esto equivale a estar muertos.
Así pues, fe y obras, los dos elementos (caras) de la experien-
cia cristiana aludidos, por ser parte de un todo al sumarse, en lu-
gar de ser partes aisladas, son complementarias e interdependien-
tes entre sí. Santiago 2:17,18 establece esta complementariedad e
interdependencia diciendo: “Así también la fe, si no tiene obras,
es muerta en sí misma. Pero alguno dirá: Tú tienes fe, y yo tengo
obras. Muéstrame tu fe sin tus obras, y yo te mostraré mi fe por
mis obras”. A continuación hago mi propia versión de este pasaje,
haciendo una contextualización a propósito del tema en cuestión:

Pero alguno dirá: Tú tienes unción, y yo tengo conocimien-


to. Muéstrame tu unción sin conocimientos, y yo te mostra-
ré mi unción por medio de mis conocimientos.

No puede haber constancia ni fortalecimiento de la fe que sal-


va, si no se hacen decididos esfuerzos por desarrollarla median-
te el ejercicio de las prácticas devocionales. Sencillamente es un
asunto de vida o muerte. El que no obra, su fe está muerta. El tal
puede decir que tiene fe, pero no hay obras que la respalden. Si
aplicamos el principio a la vida espiritual, nos hallamos con la sor-
presa de que la fe del que no cultiva el hábito de orar y de estu-
diar la Biblia diariamente es una fe muerta. No hay vida en ella.
Una fe así sencillamente no puede producir salvación.
Si la fe se aviva mediante la oración y el estudio de la Palabra,
no hacerlo equivale a matarla. La llama es débil, apagada. Pero
cuando oramos y estudiamos, entonces la llama se aviva; hay vida.
Aviva tu fe, mediante la obra de la oración y el estudio de la Pala-
bra. De esa misma manera actúan la unción y el conocimiento en
la vida del cristiano logrando el éxito en todas las áreas de la vida.

44
CAPÍTULO II

¿QUÉ ES LA UNCIÓN?

Pero la unción que vosotros recibisteis de él permanece en vosotros,


y no tenéis necesidad de que nadie os enseñe; así como la unción
misma os enseña todas las cosas, y es verdadera, y no es mentira,
según ella os ha enseñado, permaneced en él.
1 Juan 2:27
Reina-Valera 1960

L
a “Unción de Dios” es una expresión ampliamente usada
entre los evangélicos pentecostales en la actualidad y sin
embargo para muchos es un término tan abstracto, invisi-
ble e insustancial. ¿Qué es la “Unción”? ¿Cómo la podemos defi-
nir? ¿Cuáles son los significados que les da el Texto Sagrado? ¿Es
común a todos los cristianos? ¿Es igual para todos? ¿Existen gra-
dos de unción? Son varias las preguntas que se levantan frente a
la palabra: “Unción”. Este capítulo pretende acercarse al tema y
ofrecer una definición de términos, a fin de establecer un crite-
rio común, en el ámbito pentecostal acerca de “la unción del Es-
píritu Santo”.
Debemos entender que las así denominadas “caídas en el Es-
píritu”, la “borrachera espiritual” o el “quedar ebrios en el Espí-
ritu”, y manifestaciones como estas se comienzan a ver cada vez
con mayor frecuencia en un gran número de iglesias evangélicas,

45
DR. YOSELMAN R. MIRABAL

sean estas pentecostales o no. Estas manifestaciones se repiten


con similares características, en lugares alejados uno del otro. A
todas estas manifestaciones se les ha denominado con diferentes
nombres, dependiendo del énfasis que se dan en diversos lugares.
Para muchos creyentes resulta ser un verdadero renovar del
Espíritu Santo y para otros una representación absurda del verda-
dero cristianismo, una manipulación de masas que no se sostiene
bíblicamente. En esto se pueden observar los dos polos: Por un
lado, es recibido con gran entusiasmo y es visto como un genuino
avivamiento, como un tiempo de “beber de Dios”, de ser refres-
cados por Él. Por otro lado, está el rechazo abierto. Esto es visto
como manifestaciones extravagantes de “ministros y ministerios
exhibicionistas” a quienes se les tilda peyorativamente de “tum-
badores”, “sopladores”, “curanderos”, “manipuladores”, y/o como
“hipnotizadores de multitudes”.
A pesar de todo esto, debemos reconocer que el Texto Sagrado
acredita tales manifestaciones; que la historia corrobora que tales
experiencias se han dado en otras épocas, especialmente durante
los grandes avivamientos; y que su efecto práctico es mayormen-
te positivo en la experiencia personal de los que reciben estas ma-
nifestaciones, en cuanto a una devoción mayor por Cristo y por
su obra. Este capítulo presenta una compilación de las diferentes
apreciaciones que sobre la unción se han labrado y destaca el ori-
gen y propósitos de la unción en sentido general, y finalmente los
diferentes tipos de unción que existen ( según el autor) y su im-
portancia en la vida de cada creyente. ¡A ver!:

2.1. CONCEPTUALIZACIÓN

Hablar de la unción y de los ungidos está de moda. Hay un én-


fasis desmedido en estos términos que a menudo se convierten en
una forma de impresionar a las masas y llevarlas a correr detrás
de “el ungido” de turno y la búsqueda desenfrenada de la unción
como llave para el éxito de todos los males que afectan a la iglesia

46
UNCIÓN Y CONOCIMIENTO: CÓMO LOGRAR UN EQUILIBRIO

del Señor. Al oír a algunos predicadores parecería que no hay más


que ese tema en toda la Biblia. No me cabe duda que la unción es
un asunto importante en la vida del cristiano y de la congregación
de Dios, pero no como una palabra mágica, sino como una verdad
que hay que ver en su amplitud. Para tales fines a continuación
se ponen a disposición una serie de ideas, conceptos y apreciacio-
nes sobre lo que es o se entiende es la unción en sentido general.

A. CONCEPTOS BÁSICOS
Uno de los temas bíblicos de los que más se hablan entre los
pentecostales, pero que no se sabe cómo explicarlo a plenitud es
el de la unción. En la iglesia cantamos, “yo tengo la unción”, “la
unción está sobre mí”, y sincerándose en la canción dicen: “no en-
tiendo, pero la tengo.” En definitiva es una frase muy popular en
ciertos círculos. Se habla de “la unción” o “una unción”, seguida
por adjetivos superlativos como “muy especial”, “muy poderosa”,
entre otros. “Dios derramó una unción de lo alto” se oye a menu-
do, o aun por anticipado, “habrá una unción divina muy especial”,
“una unción muy especial está cayendo del cielo” o “Fulano es un
predicador muy ungido o lleno de unción”.
En términos básicos podemos decir que la Academia Real de la
Lengua capta bien el uso popular de estas palabras, indicando que
la unción es: “Gracia y comunicación especial del Espíritu Santo,
que excita y mueve al alma a la virtud y perfección; devoción, re-
cogimiento y perfección con que el ánimo se entrega a la exposi-
ción de una idea, a la realización de una obra, etc.”.

El término bíblico de “unción” que literalmente significa: “derramar,


esparcir sobre algo, frotar en algo.”, incluye varias realidades espiri-
tuales que atestiguan la acción del Espíritu Santo. Nos permite en-
tender lo que es la experiencia con Dios, ya que el hablar de unción
se puede referir a: la Gracia de Dios, la presencia activa del Espíritu
Santo, el poder de Dios, la experiencia espiritual de la Gloria, y la ex-
periencia de la plenitud del Espíritu Santo.

47
DR. YOSELMAN R. MIRABAL

Como se lee en el libro de los Salmos: “unges mi cabeza con


aceite y mi copa se desborda” (Sal. 23:5). Entre las palabras he-
breas para describir unción están:
• Balal: su raíz principal significa inundar, rebosar (especial-
mente con aceite).
• Dashen: su raíz principal significa estar gordo, estar espe-
cialmente satisfecho, ungir.
• Mimshach: viene de la raíz que significa untar con aceite.
• Mashaj: su raíz principal significa consagrar, untar con acei-
te, ungir.
• Cuwk: su raíz principal significa cubrir sobre con aceite,
ungir.
• Shemen: una forma de aceite, especialmente líquida, que
con frecuencia es perfume.

Además están las palabras griegas, entre ellas:


• Aleifo: ungir con perfume.
• Encrio: cubrir con aceite; primeramente, frotar adentro y
luego, embarrar.
• Epicrio: Cubrir, frotar sobre o por encima con aceite.
• Murizo: aplicar ungüento, perfume o algo. Ungir el cuerpo
para la sepultura.
• Crio: untar con aceite para consagrar, para servir. Unción sa-
grada, óleo de alegría, para consagrar a una oficina ministe-
rial o al servicio religioso.
• Crisma: ungüento, unción.

Finalmente las palabras en español:


• Unción: untar con aceite.
• Ungido: una persona consagrada para Dios.

Digamos que normalmente cuando se emplea el término un-


ción, se trata de una forma particular de cómo se manifiesta Dios
en medio de su pueblo. De ahí que la unción debe ser considera-
da como la capacidad sobrenatural, la gracia, y la presencia mani-

48
UNCIÓN Y CONOCIMIENTO: CÓMO LOGRAR UN EQUILIBRIO

fiesta del Espíritu Santo operando en o a través de un individuo o


grupo de personas para producir la obra de Dios aquí en la tierra.
La palabra unción se puede definir además de la siguiente mane-
ra: “consagración, ungüento, honor, aceite, unción, santidad”. La
biblia y la historia antigua indican que este ungüento “unción” te-
nía diferentes usos, con el que se podía cumplir el servicio a Dios,
además este aceite tenía muchos simbolismos que representaban
costumbres y ordenanzas del pueblo israelí, con esta costumbre
se derramaba aceite sobre la cabeza para usos momentáneos, u
objetos que eran consagrados para Dios, véase (Levítico 8:11).
La unción es como un tipo de sello, (rociamiento, untar), ca-
pacitador que Dios da a sus hijos para que lleven a cabo su obra
en la habilidad del Espíritu Santo y no de sus propias fuerzas. En
este sentido, todo cristiano tiene la unción de Dios, porque es ella
la que nos capacita para vivir en el Espíritu, que a su vez es lo nor-
mal, o debería serlo, en la vida del creyente. La vida cristiana es
un milagro en sí misma, es una obra de re-nacimiento por la Pala-
bra de Dios; una obra sobrenatural que necesita definitivamente
la intervención de Dios para que surja, crezca y alcance la meta.
Todo el desarrollo de la vida cristiana es (en gran medida) sobre-
natural, no depende de la acción carnal del ser humano caído, por
tanto, se sostiene y se mueve por el obrar de la unción de Dios, o
lo que es lo mismo, por el Espíritu Santo.

La unción se refiere a la presencia del Espíritu en nosotros para en-


señarnos. Si usted es salvo, además del sello, ya ha recibido la “un-
ción” del Espíritu también. Entonces, ¿Por qué se nos enseña que la
unción es una experiencia exclusiva de algunos “siervos” de Dios,
a los que debemos acudir para recibir una parte de esa unción in-
mensa que ellos tienen y que generosamente quieren compartir
con nosotros? Parece que a partir de ese momento nuestras vidas
quedan unidas a ese líder, de quien depende el éxito de nuestra
vida cristiana, y que por añadidura le debemos acatamiento, admi-
ración y dependencia.

49
DR. YOSELMAN R. MIRABAL

Muchas veces acabamos siendo soldaditos de plomo, todos


cortados por el mismo patrón, hechos a la medida del líder, igno-
rando la diversidad del cuerpo de Cristo y las diferentes funciones
que el Espíritu de Dios reparte como él quiere; pensamos que to-
dos debemos ser evangelistas porque nuestro pastor tiene un don
predominante de evangelista.
Además se nos dice que nosotros podemos recibir lo mismo
que él, porque si Dios se lo dio a él, hará lo mismo con nosotros,
porque Dios no hace acepción de personas. De esta forma tene-
mos a una masa de creyentes peleando por hacer lo mismo que su
líder, porque ese es el molde de fabricación y todos deben tener la
misma forma. Una vez más esto contradice las Escrituras, donde
encontramos que hay diferentes dones y diversas funciones, que
no todos tenemos la misma función porque ¿dónde estaría la di-
versidad del cuerpo?
Es muy probable que en nuestro deseo por buscar la unción
de Dios podamos caer en desequilibrios y manipulaciones que
pueden conducirnos al error. Algunos predicadores son tan osa-
dos que ofrecen, como una oferta más en el carrusel mercantilis-
ta, una doble porción del Espíritu Santo. Invitan a venir a ser mi-
nistrados por ellos para recibir una porción múltiple de su elixir
para el éxito. Una vez más debemos recordar que la voluntad del
ser humano no es suficiente para alcanzar y modificar la voluntad
y los planes de Dios.

B. CONCEPTOS GENERALES
La vida en el Espíritu tiene sus falsificaciones y encantamien-
tos. Es atractiva y fácil de confundir los motivos que nos mueven
a ella. En la ansiedad por tener manifestaciones en nuestros cul-
tos y querer que ocurran cosas espectaculares que impresionen a
los incrédulos, podemos forzar la acción del Espíritu, cosa impro-
bable por otro lado, y entrar en otro espíritu.
Podemos producir experiencias extrasensoriales y confundirlas
con la obra del Espíritu. O tal vez queremos imitar la unción de
otros, producir sus resultados y colocarnos el cartel de portadores

50
UNCIÓN Y CONOCIMIENTO: CÓMO LOGRAR UN EQUILIBRIO

del avivamiento. De acuerdo al diccionario de Historia de la igle-


sia, un avivamiento se define de la siguiente manera:

Un avivamiento es un espontáneo despertamiento espiritual pro-


ducido por el Espíritu Santo entre cristianos profesos en las iglesias,
cuyo fruto es una más profunda experiencia espiritual, vida santa,
evangelismo y misiones, la fundación de instituciones educativas y
filantrópicas, y reforma social. El avivamiento no debe confundirse
con el evangelismo, el cual es resultado de aquel.

En otras palabras, un avivamiento es una verdadera visitación


de Dios, cuyos efectos se pueden evaluar objetivamente por sus
resultados. ¿Cómo podemos estar seguros de que lo que estamos
experimentando en la actualidad es efectivamente una auténtica
visitación de Dios? La unción es un tema importante en las Es-
crituras, especialmente en el Antiguo Testamento, donde hay tres
ministerios que reciben el sello del Espíritu Santo, que son: el sa-
cerdote, el profeta y el rey.
Estos tres ministerios convergen en el Ungido, el Cristo, el
Mesías (ambos títulos tienen la misma significación), es decir, Je-
sús de Nazaret, el Hijo de Dios. Los hijos del reino reciben una
parte de la unción plena que hay en Jesús, son sellados con el Es-
píritu Santo de la promesa como propiedad de Dios. Por tanto,
cuando hablamos de la unción estamos hablando de la capaci-
tación espiritual que Dios da a los suyos, para que sean hijos de
Dios sin mancha, en medio de una generación maligna y perversa
y que hagan su voluntad predeterminada de antemano.

La unción no es una especialización que poseen algunas personas


exclusivas, sino que ha sido dada a todos los santos, al cuerpo de
creyentes, para permanecer en Cristo y la verdad, siendo luz y sal
en la tierra. Para que sean guiados y enseñados desde su espíritu y
puedan discernir las corrientes espirituales saludables, fundadas en
las Escrituras, de aquellas que tienen su base en las tinieblas. La un-
ción no es un concepto ostentoso que deja boquiabiertas a las mul-

51
DR. YOSELMAN R. MIRABAL

titudes, sino más bien el silencioso actuar en el corazón del creyen-


te que le mantiene en la firmeza de la fe, permaneciendo en Cristo,
y no siendo un niño fluctuante llevado por todo viento de doctrina
o manifestaciones espectaculares.

Es el Espíritu Santo guiando a toda verdad, revelando a Cristo


y recordándonos todo lo que él dijo. Es la suave voz de Dios en el
espíritu del ser humano, aguas profundas de donde viene el con-
sejo, lámpara del Señor que escudriña lo más profundo del cora-
zón. A pesar de todo esto, es impresionante la gran diversidad de
conceptos e ideas que tenemos los pentecostales sobre la unción y
esto se reflejó claramente en un estudio realizado en la República
Dominicana entre febrero-junio de 2012 en el cual se les pregun-
tó a los participantes sobre qué era la unción a su parecer. De to-
das las opiniones recogidas se han extraído las siguientes:
• Es lo que recibimos cuando aceptamos a Cristo en nuestro
corazón, lo que nos da poder, es lo que tenemos que muchos
no tienen.
• Es la permanencia del poder de Dios manifestado en nues-
tra vida, a través de su Espíritu Santo, con un lavamiento
mayor del poder de Dios manifestado en nuestra vida.
• Es la manifestación de Dios en el creyente, para la realiza-
ción del propósito de Dios.
• Considero que la unción es cobertura, gracia y poder inves-
tido sobre el creyente que le confiere un poder sobrenatural
para cumplir el mandato divino.
• Es la gracia y toque del Señor en el creyente que nos permi-
te transmitir la revelación de Dios en el momento y circuns-
tancias definidos.
• Unción es el ungimiento de alguien para algo específico.
Unción también es una gracia, un fuego.
• La unción es una bendición sobrenatural que Dios nos ha
dado para que en el nombre de Jesús combatir la fuerza
del mal.

52
UNCIÓN Y CONOCIMIENTO: CÓMO LOGRAR UN EQUILIBRIO

• Es una chispa, carisma, un poder que se obtiene a través


de la búsqueda constante del Señor, por medio del ayuno y
la oración.
• Es la manifestación de Dios en una persona basada en un
llamamiento a una vida sana y apartada del mal, y el ordena-
miento y ejercicio de un ministerio de alcanzar más perso-
nas para el Evangelio.
• La unción es el mover del Espíritu Santo en nosotros de la
mano con el reflejo total de los frutos del Espíritu.
• Es la certificación o aprobación del respaldo del Espíritu
Santo que un individuo logra poseer.
• Es la presencia de Dios que recibimos cuando estamos en
perfecta conexión con Él, y cuando estamos también dis-
puestos a seguirla.
• Es la gracia que el Señor derrama sobre nosotros a través de
su Espíritu Santo. La unción es lo que nos representa como
cristianos y servidores de Dios.
• Es el poder que el Espíritu Santo le otorga al creyente
para hacer milagros y prodigios, y no necesariamente viene
acompañada de la piedad o santidad.
• Es el impacto de Dios sobre una persona o pueblo, para que
tenga el poder y pueda vencer al enemigo.
• La unción es el poder ejecutivo de Dios en una persona.
En otra palabra podemos decir que es el poder del Espíri-
tu Santo.
• Es el grado de poder o gracia de Dios en una vida. Es un bri-
llo de santidad en cada creyente.
• Es lo que Dios a través del Espíritu Santo le otorga al cre-
yente, para pelear la buena batalla y proseguir haciendo co-
sas grandes para Dios.

En todas esta definiciones o ideas sobre lo que es la unción po-


demos encontrar palabras como: Gracia, poder, impacto, mani-
festación, toque, chispa, carisma, presencia, fuego, certificación,
entre otras; las cuales reflejan que la unción implica movimiento

53
DR. YOSELMAN R. MIRABAL

o acción, dándonos a entender que la vida cristiana plena consis-


te en hechos, no solo en palabras bien logradas o abstractas, las
cuales sin esta unción perderían su eficacia y trascendencia. Por
todo esto presento mi punto de vista sobre la unción, la cual de-
fino como:

Un beneplácito o gracia especial de Dios a los creyentes que les per-


mite perseverar, moverse y reflejar la presencia de Dios en su vida
como evidencia clara del nuevo nacimiento.

La unción no es una mera habilidad natural, un profesionalis-


mo, un show externo, una oratoria espectacular, ni una formación
amplia en homilética. Tampoco, es un reconocimiento de una or-
ganización, buenas técnicas de hablar; no es el resultado de una
buena educación, ni una exteriorización de religiosidad, emocio-
nalismo, una reunión religiosa muy callada, gritar mucho o hablar
suave. Ninguna de estas cosas trae la unción ni la representa.
Finalmente, podemos decir que la definición bíblica de unción
es cuando el Espíritu Santo nos imparte y nos cubre, nos arropa
con sus características, con sus cualidades y con sus virtudes; nos
frota y nos unge con su personalidad y su carácter, directamente a
nuestro espíritu. Todo esto ajustado al propósito de Dios en nues-
tras vidas en un momento dado.

2.2. ORIGEN Y PROPÓSITOS


DE LA UNCIÓN

La unción, en el Antiguo Testamen-


to, solamente reposaba sobre cier-
to tipo de personas específicas, ta-
les como reyes, sacerdotes y profetas.
Dios consagraba y capacitaba todas es-
tas personas para su servicio y para el
servicio del pueblo. Es de hacer notar

54
UNCIÓN Y CONOCIMIENTO: CÓMO LOGRAR UN EQUILIBRIO

que la unción venía solamente por un tiempo específico y después


se iba, no residía permanentemente en estas personas. Ya en el
Nuevo Testamento la unción es destinada para todos y de manera
permanente, esto fue el cumplimiento de las palabras del profeta
Joel que dijo: “Y sucederá que después de esto, derramaré mi Es-
píritu sobre toda carne; y vuestros hijos y vuestras hijas profetiza-
rán, vuestros ancianos soñarán sueños, vuestros jóvenes verán vi-
siones”. (Joel: 2:28).
En el Nuevo Testamento tenemos la misma práctica de la un-
ción, con la diferencia de que ahora es Dios quien unge, no con
aceite, sino con el Espíritu Santo. Cristo nuestro divino reden-
tor, siendo Rey y Sacerdote, dice la Biblia que también fue un-
gido pero, por supuesto, no con aceite material, figura nada más,
sino con el Espíritu Santo, real y verdadero santificador. Su un-
ción tuvo lugar (según algunos expertos) a la hora de su bautismo.
(Lucas 4:18).
Sin lugar a dudas la Biblia como siempre revela lo que en ella
hay y por tanto aquí se responde todo lo concerniente a la unción
desde su origen hasta su uso hoy en día. Su origen proviene de lo
más remoto y antiguo; la época de trayectoria del pueblo Israe-
lí es donde Dios en su revelación da al ser humano, en este caso
a Moisés los ingredientes para hacer el aceite de la santa unción.
El aceite de la santa unción era hecho de 5 especies excelentes
(Éxodo 30:22-38): Mirra: Que es perfume (Prov. 7:17). Es imple-
mentado en la purificación (Esther 2:12), y además sirve para ali-
viar sufrimiento (Anestésico). Canela: Sirve para cicatrizar heridas
internas, se usaba como cura a cortaduras. Cálamo: Es una planta
que contiene asarona, que sirve como fragancia de aceite volátil se
utiliza para matar plagas y bacterias. Casia: La corteza de la cane-
la, exhala un aroma delicado y se usaba en la elaboración de acei-
tes para ungir a los enfermos. Aceite de olivas: Servía mayormente
para ungir, y el nombre de “Cristo”, significa el “ungido”.
Esta combinación perfecta fue usada para ungir a los sacerdo-
tes, “ungüento superior”, es decir, que habiendo Dios deseado
que aquel que vendría a redimir al ser humano debía ser superior

55
DR. YOSELMAN R. MIRABAL

a todos los sacerdotes, es en su nombre donde es aplicable que él


es el ungido de Dios, es el superior de Dios, es Cristo. No obstan-
te su uso se aplicó además en el ungimiento del tabernáculo de
reunión y todos sus utensilios. Ahora vamos a resumir el significa-
do de cada ingrediente y cómo podría aplicarse en nuestra vida.

En términos prácticos o contextuales para muchos hoy en día la mi-


rra representa la muerte del ego, el sufrimiento, los desiertos, las
pruebas y las tribulaciones en nuestra vida. La canela representa el
desarrollo del carácter de Cristo con los dones del Espíritu. La casia
representa la adoración; es adorar y humillarse delante de Dios. El
cálamo representa la autoridad y nos demanda sumisión a la autori-
dad. El aceite de olivas representa los tratos de Dios en nuestra vida.
Nuestro ego es machacado y, como consecuencia, logramos la pu-
rificación de los motivos, por los cuales hacemos las cosas. Entonces,
cuando hemos pasado por todo este proceso viene el arte del per-
fumador (el Espíritu Santo) y nos unge con su unción.

Cada hombre y mujer de Dios que anhele mantenerse en la


unción del Espíritu Santo tiene que entender que hay que pasar
por un proceso. Cada uno de nosotros debemos estar dispuestos
a pasar por ese proceso. Ahora bien ¿Cuáles son los propósitos de
la unción en la vida de un creyente? ¿Para qué es la unción? De-
safortunadamente, hay muchas personas que usan la unción para
el beneficio de su propia imagen o ministerio, para engrandecer a
un hombre y no a Dios. A continuación se enumeran los propósi-
tos básicos de la unción en la vida del creyente.

Primero: Para consagrar personas y cosas a Dios. La unción en una


persona es lo que la aparta para ser consagrado al servicio de Dios.
Necesitamos la unción y la habilidad de Dios para hacer cualquier
trabajo por pequeño o insignificante que parezca. Jesús dijo: sepa-
rados de mí, nada podréis hacer.

56
UNCIÓN Y CONOCIMIENTO: CÓMO LOGRAR UN EQUILIBRIO

Segundo: Capacita al creyente para llevar a cabo su ministerio. La


unción no solamente consagra y aparta, sino que también capaci-
ta para llevar a cabo su ministerio. Si la unción no está, las personas
se cansan más fácilmente. Veamos lo que dijo Jesús en Hechos 1:8
“Y recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu
Santo”. Poder significa habilidad y fuerza para llevar a cabo cualquier
obra y trabajo dado por Dios.

Tercero: Para destruir las obras del diablo. La unción rompe todo
yugo y opresión del diablo. “El que practica el pecado, es del diablo
porque el diablo peca desde el principio. Para esto apareció el Hijo
de Dios, para deshacer las obras del diablo”. (1 Juan 3:8) y a través de
la unción que nos provee el Espíritu Santo podemos lograrlo.

Cuarto: Para sanar los quebrantados de corazón. La unción del Es-


píritu Santo es la medicina para aquellos que están heridos emocio-
nalmente, cuyo corazón está fragmentado y necesita ser sanado. El
texto Sagrado nos indica lo siguiente: “El Espíritu del Señor está so-
bre mí, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los po-
bres; me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; a prego-
nar libertad a los cautivos, y vista a los ciegos; a poner en libertad a
los oprimidos; a predicar el año agradable del Señor”. (Lucas 4:18,19).
Ese mismo espíritu está sobre los creyentes continuando la labor de
Jesucristo.

Quinto: Para glorificar a Jesús y no al ser humano. Hay ministros


que han prostituido la unción buscando la gloria para ellos y no se
la dan a Jesús. La unción del Espíritu siempre debe exaltar las obras
de Jesús. La manera de saber si un miembro del cuerpo de Cristo es
de Dios es observando si la persona exalta a Cristo en todo momen-
to. La Biblia dice:

“Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda verdad;


porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo
que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir. Él me glori-

57
DR. YOSELMAN R. MIRABAL

ficará; porque tomará de lo mío, y os lo hará saber”. (Juan 16:13-14).


Ese es el que está con y en nosotros para cumplir el propósito de
Dios en nuestras vidas.

Sexto: Para capacitar al creyente con dones y con los ministerios


del Señor. Dios ha impartido una medida de gracia de la unción de
Dios a todo creyente, y según esa medida, nosotros tenemos que
actuar y ministrar. Cada uno según el don que ha recibido, minístre-
lo a los otros, como buenos administradores de la multiforme gracia
de Dios. (1 Pedro 4:10).

La clave de todo esto es la obediencia, el servicio a Dios y nues-


tra permanencia en su Palabra, sin olvidarnos de que la unción no
es para glorificar al ser humano sino a Jesús; y que en el tiempo
establecido por Él, recibiremos su recompensa.

2.3. TIPOS DE UNCIÓN

Hacer una tipificación sobre la unción que reúna todas las as-
piraciones de forma tal que todos estemos de acuerdo, es una de
las tareas más difíciles entre los pentecostales, dada la naturaleza
misma del asunto y las diversas formas de apreciación que sobre
la unción se han labrado. Para algunos solo existe un tipo de un-
ción y se oponen a la existencia de niveles de unción. Para otros
sin embargo es amplia la clasificación y niveles de unción que se
pueden enumerar. A pesar de esto, no cabe dudas que algún tipo
de diferencia o nivel de unción debe existir dada las diversas ma-
nifestaciones y realidades que en torno a la unción se pueden ob-
servar en el ámbito evangélico pentecostal.
Desde luego hay que aclarar y establecer la diferencia entre ti-
pos de unción y las formas, momentos y el objeto mismo de la un-
ción, ya que no sólo la reciben personas, sino lugares y objetos.
Uno recibe el “sello” del Espíritu Santo en el momento de recibir
el Evangelio, el Texto Sagrado dice que:

58
UNCIÓN Y CONOCIMIENTO: CÓMO LOGRAR UN EQUILIBRIO

En él también vosotros, habiendo oído la palabra de verdad,


el Evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en él,
fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa, que es las
arras de nuestra herencia hasta la redención de la posesión ad-
quirida, para alabanza de su gloria. (Efesios 1:13-14).

Por lo tanto, todos los verdaderos creyentes (todos los hijos de


Dios) hemos recibido el sello, aún los creyentes más carnales y
problemáticos como los de Corinto, la Biblia indica que:

Y el que nos confirma con vosotros en Cristo, y el que nos


ungió, es Dios, el cual también nos ha sellado, y nos ha
dado las arras del Espíritu en nuestros corazones. (2 Corin-
tios 1:21-22).

Nótese que habla de sello y de unción, como dos acciones dis-


tintas obradas por el Espíritu Santo en la vida del creyente, dada
esta realidad y tomando en cuenta que este tema es muy pareci-
do al debate sobre el bautismo y sello del Espíritu Santo, y que en
definitiva esa es la línea de pensamiento a la cual se ajusta lo que a
continuación se presenta, (la posición del autor de este libro), ésta
puede ser objetada y está sujeta a discusión y análisis. Por tanto
desde mi punto de vista existen dos tipos de unción las cuales ex-
plico a continuación:

A. LA UNCIÓN BÁSICA
Este tipo de unción es común entre todos los cristianos: Cada
cristiano en sentido general ha recibido esta unción, de la cual ha-
bla el apóstol Juan cuando dice: “Pero vosotros tenéis la unción
del Santo, y conocéis todas las cosas”. (1Juan 2:20). Históricamen-
te Juan estaba escribiendo a cristianos en el primer siglo (alrede-
dor de 90 d.C.). Él no hace ninguna distinción entre los cristianos
cuando habla de esta “unción”. Da por sentado que todos ellos la
habían recibido. Todos los cristianos (aún hasta los más carnales:
los corintios) hemos sido “ungidos” por Dios.

59
DR. YOSELMAN R. MIRABAL

Así que, este tipo de “unción” no es nada “especial y místico”


que hemos de desear, buscar o procurar. Es algo que ya hemos re-
cibido. Por tanto, la unción básica del Espíritu Santo no es ningún
“poder especial o sobrenatural” que Dios da a los “super-espiri-
tuales” para que puedan hacer cosas raras y místicas. La unción
básica simplemente se refiere a la presencia del Espíritu en noso-
tros para enseñarnos. Si usted es salvo, además del sello, ya ha re-
cibido la “unción” del Espíritu también. Dentro de la unción bá-
sica podemos destacar las siguientes:
1. Unción de la comunión. (Comunicación, unión). Dios ha-
bla conmigo y yo hablo con Él, cualquier cosa que le pre-
gunto, Él responde, yo le pido y Él me da. No hay interme-
diario humanos en este proceso, Dios me oye.
2. Unción de la compañía. Cuando Dios me toma (en sentido
figurado) por la mano derecha, con su derecha, Él me hace
sombra. Nunca estoy solo, Él va conmigo, tengo su compa-
ñía; por eso la soledad con Dios es tu mejor compañía.
3. Unción de protección. Primero Dios abre la puerta y siem-
pre va delante de nosotros, cuando ve lugares torcidos, los
pone derechos para protegernos. ¿A qué le tienes miedo?
Salmos 91:7 dice: “Caerán a tu lado mil, y diez mil a tu dies-
tra; mas a ti no llegará”.
4. Unción de fuerza. Tenemos el poder y la fuerza del Espí-
ritu de Dios en nosotros en todo momento y en cualquier
circunstancia en la que nos encontremos. El Texto Sagrado
en Salmos 92:10 nos dice: “Pero tú aumentarás mis fuerzas
como las del búfalo; Seré ungido con aceite fresco”.

La unción básica se manifiesta en la proclamación clara de la


Palabra de Dios y la revelación de la persona y obra de Cristo en
ella (1 Tes. 1:5 y Hch. 17:1-3). A través del arrepentimiento (Hch.
2:36-40). Por medio de los cambios de conducta y los frutos per-
manentes del arrepentimiento (Lc. 3:3-18; 1 Ts. 1:6-10). A veces
resultados visibles y abundantes. (Hch. 13:44-49). Si has aceptado

60
UNCIÓN Y CONOCIMIENTO: CÓMO LOGRAR UN EQUILIBRIO

la verdad de Dios a través de la obra de Jesús en tu vida, tienes la


unción. Y puedes decir: “me ungió Jehová”.

B. LA UNCIÓN ESPECIAL

Acontecerá en aquel tiempo que su carga será quitada de


tu hombro, y su yugo será quitado de tu cerviz, y el yugo se
pudrirá a causa de la unción. (Isaías 10:27).

Definitivamente el tipo de unción que pudre los yugos no es


la unción básica de la que se hizo referencia en el tema anterior.
Hay que admitir la existencia de una unción especial con el po-
der suficiente de deshacer los yugos o ataduras que sean necesa-
rias en un momento dado. De acuerdo al pasaje de Isaías, el pe-
cado empobrece, entristece, esclaviza, enceguece, oprime y roba
toda esperanza al ser humano. Existen una gran variedad de yu-
gos, de los cuales solo podríamos liberarnos por medio de la un-
ción especial, entre ellos:
• Yugo de la amargura
• Yugo de la incredulidad
• Yugo de la enemistad
• Yugo de la humillación
• Yugo del no perdonar
• Yugo del desprecio
• Yugo del miedo
• Yugo de las heridas
• Yugo de la amenaza
• Yugo del abuso
• Yugo del abandono

La experiencia práctica demuestra que con el toque de la “un-


ción especial del Espíritu Santo” se aumentan y se refuerzan las
convicciones, se renuevan las fuerzas para llevar adelante la tarea
que Dios nos ha entregado. Se encuentra una nueva dimensión

61
DR. YOSELMAN R. MIRABAL

de la presencia de Dios (aunque siempre ha estado disponible) en


la vida personal y en la vida congregacional de las iglesias locales.
Esto se sintetiza en un ambiente de alabanza jubilosa que acom-
paña esa “unción especial” y las experiencias de gozo que reciben
los que caen bajo el poder del Espíritu es casi unánime.
También se observa un sentimiento de unidad y de amor. Esto
se verifica entre los hermanos de las congregaciones, e incluye a
los pastores que anhelan tener mayor comunión con otros siervos
de Dios. La unción especial del Espíritu Santo es la fórmula para
que el creyente, líder o predicador pueda penetrar en el corazón
de quienes les rodean. El leñador es el predicador y el hacha es
“la unción especial del Espíritu Santo”. Sin el hacha no podemos
derribar árboles. A veces damos golpes con el puro cabo y no lo-
gramos nada. La Biblia señala que:

Si se embota el hierro y no se afilan sus caras, hay que acre-


centar los bríos: también supone ganancia afinar en sabidu-
ría. (Eclesiastés 10:10).

La unción y el conocimiento (Sabiduría) son las que nos permi-


tirán mantenernos en condiciones óptimas para lograr la victoria
en cualquier circunstancia. Cuando tenemos la unción especial
las palabras que hablamos salen de nuestros labios con un poder
que no requieren mucho esfuerzo humano, y estas palabras, co-
municadas a los corazones, son exactamente lo que el oyente ne-
cesita. Entonces uno se da cuenta de que era el Espíritu Santo el
que nos estaba guiando. Tiene doble efecto; en el oyente, y en el
líder o predicador. Para el apóstol Guillermo Maldonado la un-
ción especial es:

El acto mediante el cual Dios consagra, unge y capacita a un indivi-


duo con sus cualidades y virtudes, con el propósito de que le sirva
para su obra. Y trae como referencias bíblicas las siguientes: “Pero tú
aumentarás mis fuerzas como las del búfalo; seré ungido con acei-
te fresco” Salmos 92:10 “Entonces el Espíritu de Jehová vendrá sobre

62
UNCIÓN Y CONOCIMIENTO: CÓMO LOGRAR UN EQUILIBRIO

ti con poder, y profetizarás con ellos y serás mudado en otro hom-


bre”. (1 Samuel 10:6).

Dentro de las preguntas más comunes entre los cristianos o


creyentes en cuanto la unción están las siguientes: ¿Existe una
unción de poder para cosas sobrenaturales? ¿Quiénes la poseen
o pueden poseerla? ¿Existen personas más ungidas que otras, por
qué si o por qué no? Las respuestas no son simples, dada la com-
plejidad del asunto y su diversa asimilación en círculos de estu-
dios, tanto bajos como altos. Hay que reconocer que dentro del
plan de Dios está el de revestir de mayor o menor unción espe-
cial a ciertos individuos a los cuales les ha encomendado una mi-
sión especial y que no depende de que se busque más o haya ma-
yor entrega departe de la persona para alcanzar tal nivel.
No nos gusta (eso me incluye a mi) la idea de elegidos, favo-
recidos o iluminados, pero a Dios nadie le dice lo que debe o no
hacer, pues eso está en su soberanía. Alguno dirá: Dios no hace
acepción de personas, y tiene aval bíblico. Sin embargo lo que en
teología denominamos elección o providencia divina, en el len-
guaje humano se percibe como acepción, y también tiene aval bí-
blico. Lo que sí sabemos es que Dios no discrimina a nadie, y to-
dos tenemos el potencial para recibir tal unción especial, pues
somos imagen y semejanza de Dios, no obstante la realidad está
ahí, es un secreto a voces, una realidad difícil de entender huma-
namente y que crea distorsiones y lagunas al entendimiento aún
entre los más versados en términos bíblicos o teológicos.

Definitivamente Dios ha dado una unción especial a muchos para


ejercer tareas y ministerios no solo en este tiempo, sino en todos los
tiempos de la existencia humana. De lo que si debemos estar claros
es del hecho de que esta unción especial no es permanente vein-
ticuatro horas al día, los siete días de la semana en el individuo que
es revestido por la misma y requiere de una serie de condiciones en
diferentes órdenes que deben darse para que esta unción especial
fluya y se manifieste en un momento dado.

63
DR. YOSELMAN R. MIRABAL

Ese es el pequeño detalle que muchos pasan por alto y creen


que todo el tiempo está disponible o que se puede manejar de
manera antojadiza o manipular. Otra de las preguntas puntuales
sobre el tema de la unción que ha traído diversas posiciones es so-
bre lo siguiente: ¿Tiene la unción un precio? ¿Cuánto vale? ¿Qué
tipo de pago o sacrificio hay que hacer para recibir o mantener
la unción?
Todas las respuestas dadas por algunos expertos relacionadas
a este asunto destacan la necesidad de pagar un precio en tér-
minos de sacrificio individual y se estima que quienes no pagan
ese precio simplemente no perseveran en la gracia de Dios y por
ende pierden o no alcanzan la unción. Es curioso pensar que algo
como la unción pueda comprarse, pues según el Texto Sagrado,
ni la salvación se logra comprar, sea con oro o plata o a través de
sacrificios que podamos hacer. Sea la unción básica o la especial,
considerando que ambas son por gracia (Gracia significa don in-
merecido), es decir que no somos dignos de ella, debemos con-
cluir que definitivamente, el creyente no puede comprar por nin-
gún medio esta gracia que solo Dios puede otorgar a quien Él
quiera, en el momento y lugar que lo estime necesario.
Ahora bien… lo que sí sabemos por experiencia práctica y por
lo que nos indica la Biblia es que, una vida cristiana normal debe
incluir una vida de fe, testimonio, adoración y ejercicios espiritua-
les como son: la oración, el ayuno, la lectura y estudio de las Sa-
gradas Escrituras, entre otros, que si bien es cierto no compran ni
aportan la unción, acondicionan al creyente para recibirla y man-
tenerla de forma más efectiva, y de eso debemos estar bien claros.
A pesar de todo esto, encontramos creyentes, (entre ellos líde-
res) que definitivamente no abundan en estas prácticas y que re-
ciben o exhiben la unción especial de Dios en un momento dado.
Esto nos lleva a otra conclusión inevitable, la unción especial de
Dios en un creyente no refleja o indica que el tal es espiritual-
mente maduro o que posee un grado espiritual más alto que los
demás y que por ende anda en santidad.

64
UNCIÓN Y CONOCIMIENTO: CÓMO LOGRAR UN EQUILIBRIO

Según el Evangelio de Mateo 7:22-23, Jesús dijo: “Muchos me dirán


en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu
nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos
milagros? “Y entonces les declararé: Nunca os conocí, apartaos de
mí, hacedores de maldad”.

¿Quiénes son estas personas que se dedicaron a “profetizar”,


“echar fuera demonios”, y hacer “milagros” que se hicieron su-
puestamente en nombre del Señor? Usted podrá interpretar este
pasaje de diversas maneras, no será algo nuevo, lo que sí podemos
entender es que una cosa es lo que humanamente podemos ver
o exhibir y otra cosa es lo que Dios está mirando, pues Él conoce
las intenciones del corazón. Pablo dijo: “Porque tenemos este te-
soro (el Evangelio) en vasos de barro (nuestra naturaleza humana
caída), para que la excelencia del poder sea de Dios y no de no-
sotros” (2ªCorintios 4:7). Aunque la enseñanza bíblica es clara al
respecto, la verdad es que tenemos tendencias al orgullo.
A nuestra naturaleza humana y carnal, le gustan las manifes-
taciones del Espíritu. En algunas ocasiones, podemos encontrar
ciertos patrones que se repiten con predicadores que apelan mu-
cho a factores emotivos y llegan a exhibir ciertas extravagancias.
Pero, no ponemos en duda que, a pesar de ello, Dios verdadera-
mente se mueve durante la celebración de los cultos. Sin embar-
go, esta “falta de orden o control” en los servicios, y ciertos énfasis
pueden causar serias molestias en algunos participantes.
De ahí que sea comprensible la tendencia a descalificarlo de-
bido a algún tipo de exhibicionismo; expresado en ciertas formas
de actuar o ciertos dichos que podrían ser cuestionables frente a
un análisis práctico, lógico y teológico. Como se expresó al inicio
de esta tipificación los tipos de unción presentadas responden al
criterio del autor, el cual considera que sólo existen dos: la bási-
ca y la especial.

65
DR. YOSELMAN R. MIRABAL

2.4. IMPORTANCIA DE LA UNCIÓN

La Biblia nos enseña que antes de venir a los pies de nuestro


Dios, éramos guiados por pasiones y por los sentidos naturales,
(Efesios 2:3), sin embargo la Palabra de Dios nos indica que fui-
mos rescatados y sacados de las tinieblas, (1 Pedro 2:9), por medio
del sacrificio de nuestro Señor Jesucristo, además de esto, tam-
bién es importante recordar que después de ser salvos, el mis-
mo Dios de paz nos ha sellado y ungido activando en nosotros
los dones y las virtudes que Él puso en nosotros, según su volun-
tad, (Hebreos 2:4). De acuerdo con lo anterior, el ungimiento que
Dios nos da, es por medio de su gracia, por medio de su Espíritu
véase (Hechos 10:38).
La unción es la presencia santificadora y capacitadora del glo-
rioso Espíritu Santo de Dios. Lo que hay que buscar es la unción
no necesariamente la emoción. Es necesario preparase, estudiar,
tener conocimiento, ya que como se expresó, la unción y el cono-
cimiento son dos caras de una misma moneda, y esta debe estar
presente no solo en los líderes, predicadores, músicos y salmistas,
sino en todo creyente en general. La unción es la que nos habili-
ta para las operaciones del Espíritu Santo de Dios y la que garan-
tiza el éxito.

66
UNCIÓN Y CONOCIMIENTO: CÓMO LOGRAR UN EQUILIBRIO

La unción nos va a equipar para las cosas grandes donde el Es-


píritu Santo nos quiera usar. Debemos estar atentos a la voz del
Espíritu Santo para no contristarlo y Él nos dirá qué cosas lo con-
tristan; si oímos su voz tenemos que obedecerlo. La santa unción
trae la voz del Padre y la palabra revelada, ungida, clara y pode-
rosa, para que podamos decretarla no solo en la iglesia sino tam-
bién en nuestro matrimonio, familia, negocio, centro de estudios
y todo el país. Si dejamos la tradicional religiosidad, el Espíritu
Santo nos va a sorprender, ya que por la unción se acaba la amar-
gura y los matrimonios y familias se mantendrán firmes y felices.

La importancia de la unción radica en el hecho de que solo ella nos


inspira, motiva, apasiona y energiza al perdonado para lograr hacer
realidad lo que conoce, lo que sabe de las muchas cosas que hay
que hacer en esta tierra antes de irse al cielo. Fue Dios Padre quien
inspiró, motivó y apasionó a Jesucristo por medio de la unción del
Espíritu Santo para cumplir todo lo escrito proféticamente desde
miles de años con anterioridad.

Hoy, a través del Espíritu Santo todos los creyentes son guia-
dos, fortalecidos y revestidos de la Santa Unción para que el pro-
pósito de Dios se cumpla plenamente en cada uno de nosotros.

67
CAPÍTULO III

¿QUÉ ES EL CONOCIMIENTO?

Y esto pido en oración, que vuestro amor abunde aun más


y más en ciencia y en todo conocimiento.
Filipenses 1:9.
Reina-Valera 1960

A
lo largo de la historia hubo personas y grupos que externa-
ron sus consideraciones negativas sobre el conocimiento. Los
gnósticos, por ejemplo. Ellos se oponen a la capacidad del
ser humano para conocer, pero dejan entreabierta la puerta ante
la posibilidad de evidencias futuras. El escepticismo niega la posi-
bilidad del conocimiento humano. La verdad, en un sentido obje-
tivo, está fuera del alcance del ser humano. “Es imposible alcan-
zar la verdad mediante el argumento deductivo, dice el escéptico”.
El positivismo por su parte nos indica que existen tres niveles
de pensamiento humano, estos son: 1. El nivel teológico: en éste
se explica todo mediante la existencia de espíritus y dioses. 2. El
nivel metafísico: en el cual las esencias y substancias abstractas
son los principios básicos de toda explicación. 3. El nivel positivo:
en el cual una ley científica derivada de la observación y la induc-
ción explica todos los hechos.

69
DR. YOSELMAN R. MIRABAL

Auguste Comte, uno de sus principales exponentes y creador


del positivismo limitó todo conocimiento a lo que podría derivar-
se por la vía de los sentidos. Dijo: todo lo demás no tiene sentido.
Por su lado, el fenomenalismo plantea que el conocimiento es
posible “pero que debe limitarse a los objetos de la experiencia
sensora o fenómenos”. Sostiene que el conocer es relativo al co-
nocedor. Todas estas son consideradas expresiones de repudio so-
bre el conocimiento, hecha por diferentes filósofos. No obstante,
el creyente en Dios tiene la convicción por la Biblia, de que po-
demos conocer; podemos identificar la realidad de las cosas. Jesús
dijo: y conoceréis la verdad y la verdad os hará libres. Para el que
sirve a Dios, el conocimiento no es un problema sino una realidad
a la cual podemos llegar.

Cuando Dios creó al ser humano, le dio la capacidad de adqui-


rir conocimiento de las cosas materiales. Ciertamente, en nues-
tro tiempo lo hemos acumulado tan abundantemente como jamás
soñamos. “Conocer” es posible, pero eso tiene implicaciones que de-
bemos asumir.

Pienso que hay verdad en el proverbio que expresa “nadie nace


sabiendo”. Entiendo que debe existir toda una trayectoria de estu-
dios, análisis y búsqueda del conocimiento que necesitamos. Para
ello debemos educarnos en aquellas áreas que queremos aplicar,
y hacer esfuerzos en el estudio a fondo de la Palabra de Dios, re-
velada en la Biblia. El que sirve a Dios debe conocerle, y saber lo
que Él pide en particular.
Eso requiere de sacrificio y una firme decisión, los cuales, a ve-
ces no son bien vistos por los que no desean nuestro progreso. No
podemos dejar que el abandono, el descuido y la poca inspiración
de muchos, nos detengan. El ser humano tiene la capacidad y ne-
cesidad de saber, por naturaleza no pueda estar cerrado a su pen-
samiento, su pensamiento es algo cambiante, el cual resulta de la
interpretación de diversas realidades y situaciones, por ende no
puede estar estático. Dado todo lo antes expresado, en este capí-

70
UNCIÓN Y CONOCIMIENTO: CÓMO LOGRAR UN EQUILIBRIO

tulo daremos una mirada a este tema del conocimiento; qué es, su
origen y los diferentes tipos, así como su importancia para todos
en sentido general. ¡A ver!:

3.1. CONCEPTUALIZACIÓN

Existen múltiples definiciones de conocimiento, desde las clási-


cas y fundamentales como una creencia cierta y justificada, a otras
más recientes y pragmáticas como una mezcla de experiencia, va-
lores, información y “saber hacer” que sirve como marco para la
incorporación de nuevas experiencias e información, y es útil para
la acción. Para el filósofo griego Platón, el conocimiento es aque-
llo necesariamente verdadero (episteme). En cambio, la creen-
cia y la opinión ignoran la realidad de las cosas, por lo que forman
parte del ámbito de lo probable y de lo aparente. Es por esto que
a continuación se presentarán algunas concepciones básicas y ge-
nerales sobre lo que se cree es o entendemos por conocimiento.

A. CONCEPTOS BÁSICOS
La palabra conocimiento proviene del latín cognoscere y signi-
fica conocer, por tanto el conocimiento es el resultado de conocer.
En el griego esta la palabra gnosis que etimológicamente significa
conocer o conocimiento. La definición más sencilla nos dice que
conocer consiste en obtener una información acerca de un obje-
to. Conocer es conseguir un dato o una noticia sobre algo. El co-
nocimiento es esa noticia o información acerca de ése objeto. El
conocer es un hecho primario, espontáneo e instintivo, y por ello
no puede ser definido estrictamente. Se podría describir como un
ponerse en contacto con el ser, con el mundo y con el yo; también
podríamos decir que es un proceso en el que están vinculados es-
trechamente las operaciones y procedimientos mentales, subjeti-
vos, con las operaciones y formas de actividad objetivas prácticas,
aplicadas a los objetos.

71
DR. YOSELMAN R. MIRABAL

El conocer se caracteriza como una presencia del sujeto frente al ob-


jeto: el sujeto se posesiona en cierta forma del objeto, lo capta y lo
hace suyo, reproduciéndolo de tal manera que responda lo más fiel-
mente posible a la realidad misma del objeto. Por medio de esta re-
producción, se tiene la imagen, no física como sería una fotografía,
sino psíquica, cognoscible, intencional.

El conocimiento depende de la naturaleza del objeto y de la


manera y de los medios que se usan para reproducirlo. Así, tene-
mos un conocimiento sensorial (si el objeto se capta por medio de
los sentidos), éste se encuentra tanto en los seres humanos como
en los animales, y un conocimiento racional, intelectivo o intelec-
tual, si se capta por la razón directamente. Podríamos citar unos
ejemplos: un libro, un sonido, un olor se captan por medio de los
sentidos; la belleza, la justicia, el deber se captan por medio de
razón. La actividad cognoscitiva es adquisitiva, cuando obtene-
mos un conocimiento; conservativa, cuando retenemos o memo-
rizamos un conocimiento; elaborativa, cuando, con base en cono-
cimiento adquiridos y memorizados, elaboramos otros por medio
de la imaginación, la fantasía o el razonamiento.
Finalmente, se puede decir que desde una perspectiva básica
el diccionario de la lengua española define conocimiento como:
“El producto o resultado de ser instruido, el conjunto de cosas so-
bre las que se sabe o que están contenidas en la ciencia”. El dic-
cionario acepta que la existencia de conocimiento es muy difícil
de observar y reduce su presencia a la detección de sus efectos
posteriores. Los conocimientos se almacenan en la persona (o en
otro tipo de agentes). Esto hace que sea casi imposible observar-
los plenamente. Alguien dijo que el conocimiento es la conexión
de preguntas donde las respuestas se hacen otra vez preguntas.

B. CONCEPTOS GENERALES
Para algunos autores, el fundamento de la posibilidad del co-
nocimiento es la realidad, bien la sensible (como han defendido
los filósofos de orientación empirista), bien la inteligible (como

72
UNCIÓN Y CONOCIMIENTO: CÓMO LOGRAR UN EQUILIBRIO

aquellos racionalistas que han defendido el carácter realmente


existente de las entidades conceptuales o nociones generales). El
primer gran filósofo que abordó el estudio del conocimiento fue el
francés René Descartes, en el siglo XVII. Descartes intentó des-
cubrir un fundamento del conocimiento que fuera independiente
de límites y supuestos. Para él, conocer es partir de una proposi-
ción evidente, que se apoya en una intuición primaria. Descar-
tes formuló tal proposición en su célebre sentencia: “pienso, lue-
go existo”.

Por su lado, Kant negó que la realidad pudiera ser explicada me-
diante los solos conceptos y se propuso conseguir el mismo ob-
jetivo, pero intentando determinar los límites y capacidades de la
razón. Según el británico John Locke, representante moderado del
empirismo, las impresiones de la sensibilidad sólo formaban la base
primaria del conocimiento. El también británico David Hume y al-
gunos autores neopositivistas posteriores consideraron, por el con-
trario, que las nociones de las ciencias formales no son empíricas ni
conceptuales, sino formales y, por lo tanto, vacías de conocimiento.

De acuerdo con determinadas formas de empirismo existen


otras experiencias además de la sensible, como la experiencia his-
tórica, la experiencia religiosa, la experiencia intelectual, etc. En
estas posiciones, a algunos de cuyos precursores - los alemanes
Friedrich Nietzsche y Wilhelm Dilthey- difícilmente se les pue-
de considerar como empiristas, el término experiencia se entien-
de en un sentido más amplio. Los autores más representativos
de estas posiciones son el alemán Martin Heidegger y el fran-
cés Jean- Paul- Sartre, que defendieron posturas existencialistas;
los estadounidenses John Dewey y William James, de orientación
pragmatista; y el español José Ortega y Gasset, que mantuvo la
postura que él llamó raciovitalismo, en la que vida y razón consti-
tuían los dos polos de su concepción del mundo.
A pesar de todo esto es importante entender que el conoci-
miento se deriva de la información, así como la información se de-

73
DR. YOSELMAN R. MIRABAL

riva de los datos. Para que la información se convierta en conoci-


miento, las personas deben hacer prácticamente todo el trabajo.
Algunos autores consideran que: “conocimiento es la capaci-
dad de resolver un determinado conjunto de problemas con una
efectividad determinada”. Sin embargo, otros coinciden en seña-
lar que el conocimiento es un conjunto integrado por informa-
ción, reglas, interpretaciones y conexiones puestas dentro de un
contexto y de una experiencia, que ha sucedido dentro de una
persona u organización, bien de una forma general o personal.
Por tanto se entiende que el conocimiento sólo puede residir den-
tro de un conocedor, una persona determinada que lo interioriza
racional o irracionalmente.

3.2. ORIGEN Y PROPÓSITOS DEL CONOCIMIENTO

CONOCIMIENTO Aprendizaje

Procesamiento Decisión

Datos Información Resultado

En relación con el origen del conocimiento se han planteado,


desde los primeros filósofos hasta nuestros días, dos posibilidades:
o bien el conocimiento surge de los sentidos y de la experiencia o
bien del pensamiento y la razón. La doctrina que enfatiza el pa-
pel del pensamiento y la razón se denomina racionalismo. Es una
doctrina convincente: sólo la razón tiene la capacidad de juzgar la
validez de un concepto, incluso sin el recurso de los sentidos. Re-
sulta significativo que muchos de los racionalistas más destacados,
como Descartes y Leibniz, hayan sido matemáticos, ya que la ma-

74
UNCIÓN Y CONOCIMIENTO: CÓMO LOGRAR UN EQUILIBRIO

temática es fundamentalmente conceptual y muchas de sus ver-


dades y de sus pruebas son abstractas.
Pero frente a los racionalistas se ubican otros pensadores no
menos formidables: los empiristas. Para éstos el conocimiento
surge de la experiencia; en último término de los sentidos que
proporcionan información sobre el mundo, la cual es, posterior-
mente, reconstruida por la razón. Y a diferencia de los racionalis-
tas matemáticos de Alemania y Francia; muchos de los empiristas
clásicos han provenido de Inglaterra y de las ciencias naturales,
como otro de los grandes pioneros de la epistemología moderna,
John Locke, que era médico.
No obstante, hay que reconocer que el deseo de saber y su sa-
tisfacción, conocer, son el teatro de la vida misma, un drama per-
manente de conflicto y resolución que no sólo ha dado origen a
la ciencia; mucho antes haría florecer a la filosofía y a la teología,
y aún antes, en la aurora del ser humano, al arte y a la técnica. Y
también, aquí y allá, produjo sabiduría. Es así que aquellos pue-
blos que cultivaron el árbol del conocimiento cosecharon civili-
zaciones, culturas acabadas de sello propio, y aquellos individuos
que lo labraron produjeron filosofías y enseñanzas. Desde antaño
se dice que en esencia el conocimiento es una relación que se es-
tablece entre un sujeto y un objeto. En tal relación el sujeto cap-
ta propiedades o características del objeto y construye una ima-
gen o representación.
Por tanto, el conocimiento tiene su origen en la percepción
sensorial, después llega al entendimiento y concluye finalmente
en la razón.

El proceso del conocimiento involucra cuatro elementos: sujeto,


objeto, operación y representación interna (el proceso cognosciti-
vo). La ciencia considera que, para alcanzar el conocimiento, es ne-
cesario seguir un método.

El conocimiento científico no sólo debe ser válido y consisten-


te desde el punto de vista lógico, sino que también debe ser pro-

75
DR. YOSELMAN R. MIRABAL

bado mediante el método científico o experimental. Hay seis as-


pectos que involucran el conocimiento, a saber:
a. Las presuposiciones: Aquellas ideas que se han considerado
antes de quedar aceptadas o aprobadas como buenas o váli-
das.
b. La fuente: El origen, de dónde parte y de quién viene ese
conocimiento.
c. La naturaleza: La esencia caracterizadora de ese conoci-
miento.
d. Los límites: Qué parámetros abarca y hasta qué punto es po-
sible aceptarlo.
e. La validez: Qué tan real es y hasta qué grado puede ser bue-
no y válido.
f. La verificación: Qué o quién fue el que evaluó o quiénes
dieron por buena esa realidad para aceptarse como un co-
nocimiento.

La forma sistemática de generar conocimiento tiene dos eta-


pas: la investigación básica, donde se avanza en la teoría; y la in-
vestigación aplicada, donde se aplica la información. Cuando el
conocimiento puede ser transmitido de un sujeto a otro median-
te una comunicación formal, se habla de conocimiento explícito.
En cambio, si el conocimiento es difícil de comunicar y se relacio-
na a experiencias personales o modelos mentales, se trata de co-
nocimiento implícito. ¿Pero qué función tiene el saber? Dicho en
palabras puntuales, el saber te modifica como persona, el saber
modifica tu estabilidad emocional y espiritual, el saber da un giro
importante a tu existir, el saber te eleva como persona.

Los seres humanos son los únicos que pueden realizar una trans-
misión sistemática e intencional de los conocimientos. Muchos
animales aprenden, solo los seres humanos, enseñan. El proceso
de transmisión de conocimientos, normas, valores, ritos, conduc-
tas, tradiciones, entre otros., es lo que se denomina educación, que
constituye una parte importante de la actividad social.

76
UNCIÓN Y CONOCIMIENTO: CÓMO LOGRAR UN EQUILIBRIO

En las sociedades más simples la educación es una actividad


que realizan todos los adultos, y en particular los padres, para con-
seguir que los niños y jóvenes adquieran esas habilidades que se
consideran importantes en esa sociedad.
Pero en las sociedades complejas se han establecido además
instituciones educativas especializadas que tienen como misión
contribuir y completar la acción espontánea de los adultos, de tal
manera que una parte importante de la socialización de los niños
se realiza en las escuelas donde pasan buena parte de su tiempo
durante el período de crecimiento. Está claro que el conocimien-
to es un producto de la actividad social que se genera, mantiene y
difunde en los intercambios con los demás.
Un individuo aislado no puede desarrollarse plenamente como
ser humano y los hombres y mujeres dependemos de los demás
para la mayor parte de nuestras actividades. Los conocimientos
son producidos por los individuos y están acumulados de alguna
forma en lo que puede llamarse la mente de los individuos, pero
se generan en los intercambios con los otros, se comunican a los
otros y se perfeccionan en el comercio con los demás, en el pro-
ceso de compartirlos y contrastarlos con lo que piensan o saben
hacer los demás. Los individuos (creyentes o no) pueden produ-
cir conocimientos que antes no existían, dando lugar al progreso
cultural, pero la mayoría de los conocimientos los recibimos de los
otros o los adquirimos a través de nuestra actividad en los inter-
cambios sociales.

La palabra “aprender”, que usamos habitualmente para referirnos a


la adquisición de saberes o conocimientos, y que proviene del latín
“apprehenderé”, transmite la idea de ese proceso mediante el cual
“cogemos” o “nos apoderamos” de algo que está ahí a nuestra dispo-
sición o que los otros nos dan. La acción inversa a aprender es “ense-
ñar”, que etimológicamente significa dejar una “seña” o “marca”, indi-
cando que al enseñar dejamos una marca en el que aprende.

77
DR. YOSELMAN R. MIRABAL

De acuerdo con esta concepción, la actividad educativa consis-


tiría en transmitir los conocimientos al alumno, que los aprende-
ría y quedaría marcado por ellos. La mayor parte de los individuos
serían puros consumidores de conocimientos y solo algunos los fa-
bricarían o producirían.
Muchos plantean (con mucha razón) que el libro, ya sea digital
o papel es un elemento central, fuente de conocimientos, recrea-
ción ineludible para el ser humano. Leer es defender la soledad
con que se vive, es vivir, la práctica de leer está relacionada con las
grandes historias del libro, la escritura, las bibliotecas, los archi-
vos. Hoy en día no se lee con pleno provecho y gozo, no se entien-
de que la lectura determina en gran medida la calidad de vida del
ser humano. Muchos creyentes no toman en cuenta que la lectura
es una de las bases de la producción del conocimiento.
Hay que fortalecer el estímulo a la lectura y la producción del
conocimiento, con una estrategia adecuada de lectura que permi-
tiría avanzar en la perspectiva de una concepción del conocimien-
to que embarque, que no excluya a nadie. Actualmente estamos
viviendo un abrumador avance tecnológico, fruto del conocimien-
to, esto no significa, que las bibliotecas vayan a desaparecer, tal
como estamos observando, los aparatos para visualizar los da-
tos no son ni siquiera aproximadamente, tan compactos, tan fá-
ciles de leer, de una calidad estética comparable al libro plasma-
do en papel, no debemos olvidar que existen importantes fuentes
impresas que continúan siendo la base de los datos legibles para
los ordenadores.
El conocimiento mejora el nivel de vida de los pueblos, de las
personas y las instituciones, debemos por lo tanto, preguntarnos
siempre, ¿Qué estamos haciendo los cristianos para motivar la
lectura? ¿Hemos desarrollado en nosotros el hábito de la lectura?
Ante todo esto debemos destacar que dentro de los propósitos bá-
sicos del conocimiento se enfatizan los siguientes:
• Explicar o comprender la realidad
• Aumentar y precisar los datos del objeto observado
• Liberarse de las ataduras conceptuales y prácticas

78
UNCIÓN Y CONOCIMIENTO: CÓMO LOGRAR UN EQUILIBRIO

• Desarrollar juicio crítico sobre las cosas


• Capacitarnos para iluminar a otros

El Texto Sagrado nos indica en el libro de Proverbios capítu-


lo 2:10-15 que:

Cuando la sabiduría entrare en tu corazón, y la ciencia fue-


re grata a tu alma, la discreción te guardará, te preservará
la inteligencia: para librarte del mal camino, de los hom-
bres que hablan perversidades; que dejan los caminos dere-
chos, por andar por sendas tenebrosas; que se alegran hacien-
do mal, que se huelgan en las perversidades del vicio; cuyas
veredas son torcidas, y torcidos sus caminos.

3.3. TIPOS DE CONOCIMIENTO

Todos los expertos coinciden en señalar que el ser humano


puede captar un objeto o asunto en tres diferentes niveles: sensi-
ble, conceptual y holístico. El conocimiento sensible consiste en
captar un objeto por medio de los sentidos; tal es el caso de las
imágenes captadas por medio de la vista. Gracias a ella podemos
almacenar en nuestra mente las imágenes de las cosas, con color,
figura y dimensiones. Los ojos y los oídos son los principales sen-
tidos utilizados por el ser humano. Los animales han desarrollado
poderosamente el olfato y el tacto. En segundo lugar, tenemos el
conocimiento conceptual, que consiste en representaciones invi-
sibles, inmateriales, pero universales y esenciales.
La principal diferencia entre el nivel sensible y el conceptual
reside en la singularidad y universalidad que caracteriza, respecti-
vamente, a estos dos tipos de conocimiento. El conocimiento sen-
sible es singular y el conceptual universal. Por ejemplo, puedo
ver y mantener la imagen de mi padre; esto es conocimiento sen-
sible, singular. Pero además, puedo tener el concepto de padre,
que abarca a todos los padres; es universal. El concepto de padre

79
DR. YOSELMAN R. MIRABAL

ya no tiene color o dimensiones; es abstracto. La imagen de padre


es singular, y representa a una persona con dimensiones y figuras
concretas. En cambio el concepto de padre es universal (padre es
el ser que da vida a otro ser). La imagen de padre sólo se aplica al
que tengo en frente. En cambio, el concepto de padre se aplica a
todos los padres. Por esto decimos que la imagen es singular y el
concepto es universal.
En tercer lugar tenemos el conocimiento holístico (también
llamado intuitivo, con el riesgo de muchas confusiones, dado que
la palabra intuición se ha utilizado hasta para hablar de premoni-
ciones y corazonadas). En este nivel tampoco hay colores, dimen-
siones ni estructuras universales como es el caso del conocimiento
conceptual. Intuir un objeto significa captarlo dentro de un am-
plio contexto, como elemento de una totalidad, sin estructuras ni
límites definidos con claridad.

La palabra holístico se refiere a esta totalidad percibida en el mo-


mento de la intuición (holos significa totalidad en griego). La prin-
cipal diferencia entre el conocimiento holístico y conceptual reside
en las estructuras. El primero carece de estructuras, o por lo menos,
tiende a prescindir de ellas.

El concepto, en cambio, es un conocimiento estructurado. De-


bido a esto, lo percibido a nivel intuitivo no se puede definir, (de-
finir es delimitar), se capta como un elemento de una totalidad,
se tiene una vivencia de una presencia, pero sin poder expresar-
la adecuadamente. Aquí está también la raíz de la dificultad para
dar ejemplos concretos de este conocimiento. Intuir un valor, por
ejemplo, es tener la vivencia o presencia de ese valor y apreciarlo
como tal, pero con una escasa probabilidad de poder expresarla y
comunicarla a los demás.
Mediante el conocimiento, el ser humano penetra las diversas
áreas de la realidad para tomar posesión de ella, y la propia reali-
dad presenta niveles y estructuras diferentes en su constitución.
Así, a partir de un ente, hecho o fenómeno aislado, se puede as-

80
UNCIÓN Y CONOCIMIENTO: CÓMO LOGRAR UN EQUILIBRIO

cender hasta situarlo dentro de un contexto más complejo, ver su


significado y función, su naturaleza aparente y profunda, su ori-
gen, su finalidad, su subordinación a otros entes, en fin, su estruc-
tura fundamental.
Esta complejidad de lo real, objeto del conocimiento, dictará
necesariamente formas diferentes de apropiación por parte del
sujeto cognoscente; estas formas darán los diversos niveles del co-
nocimiento según el grado de penetración de éste y la consiguien-
te posesión de la realidad en el área o estructura considerada.
Además de estos niveles de conocimientos, otros autores hacen
referencia a otros tipos o niveles de conocimiento que debemos
tomar en cuenta, entre ellos: empírico, científico, filosófico y teo-
lógico, esto se puede apreciar en el siguiente gráfico. ¡A ver!:

81
DR. YOSELMAN R. MIRABAL

A. CONOCIMIENTO EMPÍRICO
Se le llama también “vulgar” o “popular” y se obtiene por azar,
luego de innumerables tentativas cotidianas. Es ametódico y asis-
temático. Permite al ser humano conducirse en la vida diaria, en
el trabajo, en el trato con los amigos y en general manejar los
asuntos de rutina. Una característica de este conocimiento es el
ser indispensable para el comportamiento diario y por lo mismo
a él recurren todos por igual: cineastas, burócratas, voceadores
de productos, biólogos, artistas, religiosos entre otros. El conoci-
miento vulgar no es teórico sino práctico; no intenta lograr expli-
caciones racionales; le interesa la utilidad que pueda prestar an-
tes que descifrar la realidad. Es propio del ser humano común,
sin formación, pero con conocimiento del mundo material exte-
rior en el cual se halla inserto. En cuanto al alcance, lo único real
es lo que se percibe; lo demás no interesa.
A través del conocimiento empírico el hombre o mujer común
conoce los hechos y su orden aparente y surte respuestas (explica-
ciones) concernientes a las razones de ser de las cosas, pero muy
pocas preguntas acerca de las mismas; todo ello logrado por ex-
periencias cumplidas al azar, sin método, y al calor de las circuns-
tancias de la vida, por su propio esfuerzo o válido del saber de
otros y de las tradiciones de la colectividad. Su fuente principal
son los sentidos. Toda esta clase de conocimientos es lo que pue-
de catalogarse también como “saberes”. Podría quizás catalogar-
se como subclases del conocimiento vulgar la superstición y la sa-
biduría popular.

B. CONOCIMIENTO CIENTÍFICO
Va más allá del empírico; por medio de él, trascendido al fe-
nómeno, se conocen las causas y las leyes que lo rigen. Conocer,
verdaderamente, es conocer por las causas; saber que un cuerpo
abandonado a sí mismo cae, que el agua asciende en un tubo en
el que se ha hecho vacío, entre otros, no constituye conocimiento
científico; solo lo será si se explican tales fenómenos relacionándo-
los con sus causas y con sus leyes. La diferencia que el conocimien-

82
UNCIÓN Y CONOCIMIENTO: CÓMO LOGRAR UN EQUILIBRIO

to científico tiene con el conocimiento más o menos espontáneo


que preside la vida cotidiana, “el mundo del manipular”, según
Karel Kosic, es antes que nada el rigor que pretende imponer a su
pensamiento. El conocimiento científico elabora y utiliza concep-
tos, desterrando así las ambigüedades del lenguaje cotidiano.
El conocimiento científico es objetivo, racional, sistemático,
general, falible, metódico. Además, son sus características el des-
interés y el espíritu crítico. El carácter abierto del conocimien-
to científico lo aparta considerablemente de todo dogma o ver-
dad revelada, con pretensiones de infalibilidad. Es rasgo esencial
del conocimiento científico su afán de demostración. La ciencia
y el pensamiento científico no toleran las afirmaciones gratuitas.
Una afirmación -cualquiera que sea- solo alcanza rango científico
cuando es fundamentada.
Ahora bien, entre los muchos rasgos que describen al conoci-
miento científico es esencial el que éste resulta de una definida
combinación entre componentes teóricos y componentes empí-
ricos, entre “lo endógeno” y “lo exógeno”. De otra parte, lo espe-
cífico del conocimiento científico puede ser nombrado con el tér-
mino tradicional de “explicación científica”, ya que todo producto
que se reconozca como “conocimiento científico” debe cumplir
como requisito fundamental que culmine en una “explicación
científica”, o que realice algunas de sus fases preliminares.

C. CONOCIMIENTO FILOSÓFICO
Se distingue del científico por el objeto y por el método. El
objeto de la filosofía son las realidades inmediatas no percepti-
bles por los sentidos (suprasensibles), que traspasan la experien-
cia (método racional). Se parte de lo concreto material hacia lo
concreto supramaterial, de lo particular a lo universal. El conoci-
miento filosófico es un interrogar, un continuo cuestionar sobre sí
y sobre la realidad. No es algo hecho, acabado. Es una búsqueda
constante de sentido, de justificación, de posibilidades, de inter-
pretación al respecto de todo aquello que rodea al ser humano y
sobre él mismo, en su existencia concreta. La esencia de la filoso-

83
DR. YOSELMAN R. MIRABAL

fía es la búsqueda del saber y no su posesión. El conocimiento fi-


losófico procura comprender, hasta donde sea posible, la realidad
en su contexto más universal.
No da soluciones definitivas para un gran número de interro-
gantes, pero habilita al individuo en el uso de sus facultades para
ver mejor el sentido de la vida concreta. En el campo del conoci-
miento filosófico siempre estarán en juego las categorías de esen-
cia, universalidad, necesidad y fundamentalidad, entre otras.

D. CONOCIMIENTO TEOLÓGICO
Es un conocimiento revelado, que implica siempre una acti-
tud de fe y ocurre cuando, sobre algo oculto o un misterio, hay al-
guien que lo manifiesta y alguien pretende conocerlo. El misterio,
aquello culto que provoca curiosidad y lleva a la búsqueda, puede
estar ligado a datos de la naturaleza, de la vida futura, de la exis-
tencia de lo absoluto, etc. Aquel que manifiesta lo oculto es el re-
velador. Podrá ser el propio ser humano o Dios. Aquel que recibe
la manifestación tendrá fe humana si el revelador es algún ser hu-
mano; tendrá fe teológica si es Dios el revelador.
El conocimiento revelado relativo a Dios, aceptado por fe teo-
lógica constituye el conocimiento teológico. A ese conjunto de
verdades el ser humano llega, no con el auxilio de su inteligencia
sino por aceptación de los datos de la revelación divina. Se vale
del argumento de autoridad. Son los conocimientos adquiridos a
través de los libros sagrados y aceptados racionalmente después
de haber pasado por la crítica histórica más exigente.
Finalmente es necesario destacar que todos estos tipos y ni-
veles de conocimientos son necesarios para todos los creyentes
en sentido general, y requieren nuestra atención en un momento
dado para afirmar y afianzar nuestras convicciones cristianas. Per-
miten además enriquecer nuestro entendimiento y el de los de-
más sobre cuestiones muy diversas y complejas que no pueden
ser explicadas plenamente por medio de las Sagradas Escrituras.
Todo lo antes expresado nos lleva al siguiente tema:

84
UNCIÓN Y CONOCIMIENTO: CÓMO LOGRAR UN EQUILIBRIO

3.4. IMPORTANCIA DEL CONOCIMIENTO

La Biblia dice que nosotros


(los creyentes) perecemos por
falta de conocimiento. Hay un-
ción, pero en definitiva es ne-
cesario buscar conocimiento.
En la actualidad somos testi-
gos de diferentes tipos de ma-
nifestaciones de fe y unción,
aunque hace falta que renove-
mos nuestra mente por medio
del conocimiento. Una mala
praxis de algunos creyentes y
líderes es la de usar textos bíblicos para construir argumentos con
ellos que nada tienen que ver con el propósito por el cual fueron
escritos y divinamente inspirados. Por ejemplo: “La letra mata
mas el espíritu vivifica”, y… “el conocimiento envanece, pero el
amor edifica” son dos de esos muy usados textos, fuera de con-
texto.
Otro de los pasajes de la Biblia usados frecuentemente por al-
gunos para no esforzarse por el conocimiento, es el señalado en la
parte arriba o inicial del capítulo anterior, el cual es sacado de su
contexto, llegando algunos a expresar que su maestro es el Espíri-
tu Santo y que no necesitan que nadie les instruya o enseñe pues
la unción lo cubre y se encarga de todo. La versión de la Biblia
Traducción Lenguaje Actual, traduce este pasaje de la siguien-
te manera:

Pero ustedes tienen al Espíritu Santo, que Cristo puso en


ustedes. Por eso no necesitan que nadie les enseñe, pues el
Espíritu de Dios les enseña todo; y lo que él enseña no es
mentira, sino la verdad. Por eso, sigan las enseñanzas del
Espíritu Santo, y manténganse siempre unidos a Cristo. (1
Juan 2:27).

85
DR. YOSELMAN R. MIRABAL

En definitiva, una revisión al contexto histórico nos ha de arro-


jar la luz que necesitamos para entender lo que el apóstol Juan,
en la referencia que he citado (la cual es usada por muchos como
argumento para no preocuparse por el conocimiento y estudio a
fondo de la Biblia), nos llevará a las siguientes conclusiones:
1. El gnosticismo estaba influenciando de manera fuerte en
ese entonces, lo que motivó a Juan a advertir sobre sus erró-
neas enseñanzas, las cuales fueron (en su momento) desca-
lificadas por su contenido nocivo.
2. Él trata de darles a entender que ellos habían recibido la
sana doctrina y que no necesitaban que ellos (los gnósticos)
le indicaran lo que era correcto.
3. Los versos 20 y 27 del capítulo 2 no necesariamente sig-
nifican que el Espíritu Santo revele al creyente la verdad
de modo directo, con independencia de medios, ya que es
el mismo Espíritu Santo quien reparte dones y ministerios
para la edificación de la iglesia, entre los cuales están los
pastores y maestros.

El temor general de la enseñanza bíblica nos lleva a pensar más


bien que el Espíritu Santo ilumina la mente del cristiano para que
pueda entender la verdad del Evangelio comunicada a través del
mensaje apostólico, hoy contenida en el Nuevo Testamento. De
manera que de ninguna manera el pasaje en cuestión representa
una base para vivir renuente a ser instruidos por los medios que
Dios ha puesto para tales fines y que puedan ser aprovechados
significativamente.
Cuando se enfatiza la importancia de aprender más de la Pala-
bra, de aumentar el conocimiento bíblico o secular, de crecer en
doctrina y sabiduría y cosas así, algunos se oponen invocando es-
tos pasajes bíblicos, sin el más mínimo respeto ni mesura a lo que
en verdad dijo o quiso decir el autor sagrado. Lo que en sí preten-
den decir es que el conocimiento no es bueno, y lo que es bueno
es la “fe”, la unción del Espíritu, las experiencias personales con
Dios, lo emocional, entre otras. Es importante señalar que el co-

86
UNCIÓN Y CONOCIMIENTO: CÓMO LOGRAR UN EQUILIBRIO

nocimiento sin importar el tipo o nivel es básico para poder ex-


perimentar una saludable vida cristiana; de otra manera seríamos
víctimas fáciles del enemigo y de nuestra propia carne.
“Conocer” es una de las tareas más importantes que la natura-
leza ha encomendado al ser humano. A lo largo de los siglos, en
efecto, el ser humano se ha concebido a sí mismo como un “ser
cognoscente”, esto es, como un ser cuya vocación primordial es
“captar” la realidad en la que se encuentra inserto para “introdu-
cirla” en el ámbito de su interioridad. Se comprende la importan-
cia de este fenómeno de dos maneras distintas. Cuando experi-
menta, por un lado, una modificación sustancial en su forma de
estar en el mundo y cuando comprueba, por el otro, el decisivo in-
flujo que tiene en el desarrollo de su vida espiritual.
El conocimiento “ilumina” y “aclara” el complejo mundo en el
que se encuentra el ser humano, por un lado, “abre” el mundo de
par en par ante su espíritu; por el otro, torna “habitable” al mun-
do para su existencia. La Biblia contiene muchas promesas para
el cristiano que anda en los caminos de Dios, así como innumera-
bles principios o verdades eternas que se aplican a nuestra vida.
Claro que la Palabra de Dios se cumple diariamente en la vida del
cristiano; pero, ¿La conocemos suficientemente bien como para
identificar cuando esta se cumple en nuestra vida?

El conocimiento ha adquirido una importancia trascendental en la


vida actual. Dice Alvin Tofler: El conocimiento es la más democrática
fuente de poder. Es el conocimiento lo que modificó y transformó
la vida, y lo que es de destacar, es que día a día los conocimientos
se duplican no solo en cantidad sino también en calidad. El conoci-
miento es lo que más impera en la actualidad, la carencia de cono-
cimientos nos dejará expuestos a quedar atrapados en el pasado.

El servicio cristiano es uno de los trabajos más importantes que


puede existir, por ello también demanda una mejor preparación.
De la manera que los trabajos complejos de nuestro mundo actual
requiere empleados bien preparados, en el servicio a Dios se de-

87
DR. YOSELMAN R. MIRABAL

manda una buena preparación en el campo ministerial como se-


cular. En ningún momento podemos prescindir de la educación,
pues es la demanda actual, ya que nuestras iglesias necesitan y
requieren líderes y personas enteramente preparados para toda
buena obra. Día a día las iglesias están creciendo y se están unien-
do a ella personas preparadas, en muchos casos estudiando o gra-
duados de alguna carrera universitaria.
Todo cristiano cabal y sabio debe desear proyectarse ante el
público como una persona enteramente racional, bien informa-
do, conocedor de todo tema relacionado con su fe, disciplinado,
intelectualmente óptimo por sus conocimientos espirituales, pero
a la vez, humilde y respetuoso, presentando “defensa con manse-
dumbre y reverencia ante todo el que” le “demande razón de la
esperanza que hay en vosotros” (1 Pedro 3:15), no dando ocasión
para que le señalen de “torpe, cerrado, neófito, ignorante o tras-
tornado”. Extrañamente, hay “cristianos” que, al parecer, despre-
cian todo tipo de conocimientos y esto incluye el de la “sana ense-
ñanza” de la Biblia.
En su búsqueda de salvación eterna, no se dedican a recoger
el oro, las perlas y los diamantes del “Depósito abierto de verda-
des divinas y terrenas”, enriqueciendo su propio tesoro de cono-
cimiento, entendimiento y sabiduría espiritual y secular, sino que
permanecen, o se meten, en las “Cuevas oscuras de la ignorancia”
donde en definitiva “no todo lo que brilla es oro” de verdad. Para
muchos es más cómoda y reconfortante la ignorancia que el cono-
cimiento. Entre estos “cristianos” que desprecian el conocimien-
to, siendo engañados y engañando, no faltan quienes se burlan de
los cristianos que se esfuerzan por el conocimiento. El Texto Sa-
grado nos indica que:

No cesamos de orar por vosotros, y de pedir que seáis llenos


del conocimiento de su voluntad en toda sabiduría e inteli-
gencia espiritual, para que andéis como es digno del Señor…
creciendo en el conocimiento de Dios. (Colosenses 1:9-10).

88
CAPÍTULO IV

CÓMO LOGRAR EL EQUILIBRIO

Todo en la vida es equilibrio, y el centro de soporte eres tú.


Suzet

L
a unción y el conocimiento (como ya se indicó en el primer
capítulo) son dos caras de una misma moneda que deben
ser equilibrados, a fin de garantizar el éxito para que todo
nos salga bien. La palabra equilibrio no aparece en las Sagradas
Escrituras, más bien es un término que proviene del latín aequili-
brium, el cual en su sentido estricto hace referencia a la situación
en la que se encuentra un cuerpo cuando, pese a tener poca base
de sustentación, logra mantenerse sin caerse.
A pesar de que la palabra equilibrio no aparece en la Biblia, el
principio y su importancia están ampliamente señalados y moti-
vados. En un sentido simbólico (el cual se usará en esta sección),
el equilibrio se refiere a la armonía entre cosas diversas, la me-
sura, la ecuanimidad, la sensatez en los juicios y los actos de ave-
nencia. La persona que actúa con equilibrio logra transitar por di-
versos caminos sin llegar a caerse, es decir, sin perder el control o
salir perjudicada.

89
DR. YOSELMAN R. MIRABAL

Hemos llegado al capítulo donde se presentan una serie de re-


comendaciones o consejos para lograr un equilibrio entre la un-
ción y el conocimiento que permita el fortalecimiento integral de
los creyentes en sentido general. La tarea no será nada fácil, exis-
te de por sí una predisposición negativa que se convierte en un
repelente entre quienes se declinan más por la unción y los que
se aferran al conocimiento. A pesar de todo esto, es el deseo del
autor de esta obra que dichos consejos sean tomados en cuenta
e insistir en una serie de cosas que se entienden son muy básicas
si realmente queremos tener éxitos en la vida cristiana en senti-
do general.
Todos los extremos son malos, y hasta la belleza cansa, dicen
expresiones muy comunes en nuestro tiempo y en parte tienen
mucha razón quienes las sostienen. Es por esto que se da inicio
con el tema de la importancia del equilibrio en la vida cristiana.
Más adelante, se presentan pautas sobre cómo activar la unción y
crecer en conocimiento, dando un cierre especial con la presenta-
ción de los pasos que deben darse para lograr ese equilibrio que
tanto necesitamos. ¡A ver!:

4.1. IMPORTANCIA DEL EQUILIBRIO EN LA


VIDA CRISTIANA

90
UNCIÓN Y CONOCIMIENTO: CÓMO LOGRAR UN EQUILIBRIO

Para lograr el éxito y la felicidad integral se necesita armonía y


equilibrio en todas las áreas de la vida. Todas estas por más sen-
cillas que parezcan son muy importantes. Si observamos la natu-
raleza y su perfecta armonía, todas las cosas subsisten en base a
leyes físicas y biológicas las cuales sostienen el mundo material.
La salud física depende del equilibrio biológico de las diferentes
sustancias que nutren y soportan la vida. El mundo en que habi-
tamos, con su flora, fauna y recursos naturales, depende de un
ecosistema maravilloso que si se rompiese produciría serias catás-
trofes y amenazas para todos los seres vivientes.
Todos los desequilibrios y extremos producen problemas. En la
historia de la iglesia hemos visto como los radicalismos han lleva-
do al cristianismo a divisiones y desvirtuaciones, que han situado
a la fe en grandes conflictos. Si analizamos fríamente las páginas
del pasado, sacaremos lecciones que revelan el peligro existente
cuando no sabemos buscar el equilibrio en cada doctrina, costum-
bre o norma. El ser humano, como un ente espiritual y físico, de-
pende para su salud mental del equilibrio que haya en su entorno.
Si observamos detenidamente lo que ocurriría si este equili-
brio se rompiese, veríamos aparecer en el cuerpo humano en-
fermedades físicas, y en la mente las enfermedades emocionales,
que llevan al desequilibrio mental; y en la naturaleza la destruc-
ción de especies, la desertización, entre otras. Es necesario que el
equilibrio entre la unción y el conocimiento, ejerza una influencia
plena y eficaz entre lo humano y lo divino.

El equilibrio para el ser humano en general y el creyente en parti-


cular se origina en el corazón. Es del corazón (el espíritu) de donde
emana la vida de Dios, y esa vida que se nos da en Jesús es la que
produce el equilibrio verdadero en el individuo.

El Texto Sagrado nos indica que: “Sobre toda cosa guardada,


guarda tu corazón; porque de él mana la vida” (Pr.4:23). Sin em-
bargo, hay muchas personas desequilibradas y excéntricas (fuera
del centro) en muchas de las iglesias. Un estudio realizado entre

91
DR. YOSELMAN R. MIRABAL

marzo y abril de 2012 entre evangélicos pentecostales de la Re-


pública Dominicana el cual indagó sobre a qué se le da mayor én-
fasis si a la unción o al conocimiento, refleja el siguiente resulta-
do. ¡A ver!:

92
UNCIÓN Y CONOCIMIENTO: CÓMO LOGRAR UN EQUILIBRIO

Como se puede apreciar en el primer gráfico, el 64% indicó


que ambas, es decir a la unción y al conocimiento, mientras que
el 17% dijo que a la unción y el 19% al conocimiento. Si observa-
mos tenemos aquí en ambos casos un empate técnico, el cual re-
fleja una tendencia natural y clara hacia el balance o equilibrio.
Ya en el segundo gráfico vemos como el 92% está consciente de
que ambos: la unción y el conocimiento son de igual importancia,
seguidos de un 7% que estima debe ser el conocimiento y el 1%
la unción.
Esta realidad requiere una postura o actitud que permita una
entrega sincera de todo corazón a Dios para que Él nos dé la sa-
biduría y nos ayude a lograr y mantener ese equilibrio que tan-
to necesitamos. Por tanto es muy importante (reitero) que este-
mos atentos al estado de nuestro corazón; no solo al físico con sus
problemas de colesterol, infartos, etc.; si no más aún a nuestra
esencia espiritual para saber qué emana de nuestro interior. Las
Sagradas Escrituras nos indican que: “Y en esto conocemos que
somos de la verdad, y aseguraremos nuestros corazones delante
de él; pues si nuestro corazón nos reprende, mayor que nuestro
corazón es Dios, y él sabe todas las cosas”.

4.2. CÓMO ACTIVAR Y MANTENER LA UNCIÓN

Una de las realidades que


debemos aceptar es que el po-
der de Dios siempre está pre-
sente en todo lugar en un nivel
de apreciación humana mayor
o menor, con todos sus atribu-
tos, con todo su poder, pero
no siempre es invocado, atraí-
do o activado. Muchas veces,
el poder de Dios está dispues-
to para librar y para salvar; Él

93
DR. YOSELMAN R. MIRABAL

siempre se manifiesta como Él quiere. La pregunta que surge de


inmediato es: ¿Por qué si el poder y la unción están siempre pre-
sentes no se manifiesta todo el tiempo? ¿Por qué muchas perso-
nas no reciben esa unción o poder especial? ¿Por qué muchos no
son libres?. La respuesta no es simple.
Si logramos descubrir o aprender el mecanismo, la clave de
cómo activar y fluir con la unción especial del Espíritu Santo, ten-
dremos grandes y mejores resultados. La meta de todo siervo o
ministro debe ser que en él se pueda producir un fluir del Espíri-
tu Santo, el cual se puede invocar o activar por diversos medios,
entre ellos la fe. Sabemos que la fe es por el oír y el oír por la Pala-
bra de Dios. (Romanos 10.17). Si nosotros creemos a Dios, la un-
ción especial será una realidad en nuestras vidas. ¿Cómo se desata
la fe? Una de las formas básicas es por medio de nuestra confe-
sión. La confesión es uno de los puentes entre el mundo espiritual
y el mundo físico. Así como la fe puede activar el poder o la un-
ción especial de Dios, la incredulidad podría bloquear y no per-
mitir que ésta fluya a través de las personas.

Fe es actuar conforme a la Palabra de Dios. La mujer que tenía el flu-


jo de sangre no solamente oyó y dijo dentro de sí; oh si tan solo to-
care su manto, sino que actuó en esa palabra. ¿Cómo? Cuando oyó
hablar de Jesús, vino por detrás, entre la multitud, tocó su manto y
fue sanada. Muchos solo se quedan en el anhelo interior y de ahí no
pasan. La fe sin una acción correspondiente es muerta. Tener fe sin
obras, de nada sirve.

Para activar la unción en nuestra vida, es necesario que viva-


mos una vida de fe acompañada de acciones. Esta mujer tuvo que
caminar y acercarse a Jesús; no sólo bastó con confiar, sino que
también ir y tocarle su manto.
Hay personas sobre las cuales se les imponen las manos varias
veces y no reciben nada, aún así llega un momento en el que se
conjugan los elementos necesarios y reciben la unción. La razón
es que han estado escuchando la palabra continuamente y eso, les

94
UNCIÓN Y CONOCIMIENTO: CÓMO LOGRAR UN EQUILIBRIO

ha permitido que su fe sea acrecentada para, luego, recibir el to-


que especial del Señor. Esto nos lleva al segundo ingrediente que
permite equilibrar y activar la unción: el conocimiento. A través
de toda la Biblia vemos cómo el conocimiento se almacena o se
impregna en la mente y el corazón del individuo que la lee y estu-
dia permitiendo que se mueva la gracia de Dios a su favor.
En el libro de los Hechos de los apóstoles capítulo 19:2 lee-
mos que el apóstol Pablo fue a la ciudad de Éfeso, en Asia. En-
contró allí un pequeño grupo que ya creía en las enseñanzas de
Jesús. Pablo les preguntó: « ¿Recibisteis el Espíritu Santo cuan-
do creísteis?». A lo que respondieron: «Ni siquiera sabíamos que
había Espíritu Santo». Había una ignorancia en ellos por falta de
conocimiento. Seguramente alguien pasó por ahí, de camino, un
cristiano comenzó a hablar con ellos. Les dijo acerca de Jesús, el
Mesías que había sido crucificado, muerto por sus pecados y ha-
bía resucitado.

Y ellos dijeron “está bien, lo recibimos”. Y esta persona oró por ellos y
siguió su camino; ya esta gente tenía algo, pero no habían sido en-
señados, ni habían sido ministrados. La vida cristiana no es solamen-
te acciones, palabras y rituales. La vida cristiana depende de la ener-
gía, de la dinamita del Espíritu Santo en nosotros.

Es como un automóvil, el cual tiene asientos, un guía, motor,


transmisión, una carrocería, ruedas; pero hay algo muy importan-
te que es lo que hace que ese automóvil se mueva y es la gasolina
que usted le echa continuamente. ¿Sí o no? Sin gasolina ese ve-
hículo no va para ningún lado, necesita ese líquido que se puede
convertir en explosión y en energía que mueve la máquina. Asi-
mismo es con el cristiano. Hay doctrina, hay fe, hay cuerpo, hay
emociones, hay decisiones que hemos hecho; pero se necesita la
energía, la gasolina que mueve todo ese aparato de fe que es el
Espíritu Santo, pero para esto debemos tener conocimiento de su
existencia y misión para con nosotros.

95
DR. YOSELMAN R. MIRABAL

Los expertos en el tema de la unción especial del Espíritu San-


to indican que el nivel de unción en una persona depende de dos
cosas: Primero del llamado de Dios. Hay personas con un llamado
muy especial del Señor y la unción de Dios es especial para ellos.
Dios, de una manera soberana, les ha dado una gracia y un favor
especial. Segundo de la consagración y la dedicación a Dios. In-
discutiblemente hay personas con un llamado especial del Señor,
pero esto no es suficiente; es necesario consagrarse y dedicarse a
Él. Por tanto, el nivel de unción en nosotros dependerá del llama-
do, y nuestra entrega, compromiso y consagración a Dios.
El Dr. Richard Cecil dijo: todos los esfuerzos del ministro se-
rán vanos si no tiene unción. La unción debe bajar del cielo y es-
parcirse como perfume, dando sabor, sensibilidad y forma a su
ministerio. Debemos utilizar como medio de preparación para su
misión, la Biblia y la oración. La unción especial es un don con-
dicional que puede perpetuarse y aumentar por el mismo proce-
so con que se obtuvo al principio; por la incesante oración a Dios,
por el vivo deseo de conocer a Dios, por estimar este regalo, por
buscarla con ardor incansable, al considerar todo como pérdida y
desear con todo el corazón que esa unción especial fluya en noso-
tros. John Wesley dijo:

Dadme cien predicadores que odien el pecado, que no deseen más


que a Dios, no importa si son clérigos y laicos; solamente ellos con-
moverán las puertas del infierno y establecerán el reino de los cie-
los sobre la tierra.

Por lo regular Dios no hace nada si no es en respuesta a la


oración. ¿Por qué hay personas que no tienen una vida de un-
ción constante?

Primero: Falta de disciplina. Esta palabra disciplina significa sacrifi-


cio, entrega, abnegación, esfuerzo. Cuando somos personas discipli-
nadas, nos convertimos en personas con hábitos formados en nues-
tra vida. Muchas veces, estamos cansados y no queremos orar, pero

96
UNCIÓN Y CONOCIMIENTO: CÓMO LOGRAR UN EQUILIBRIO

el deseo está en el corazón, y como somos personas disciplinadas


comenzaremos a orar.

Segundo: Falta de compromiso. No tomar una decisión firme por


largo tiempo y no entregarse al Señor, es otra razón de no tener una
vida de unción constante. Cada vez que tomamos la decisión de orar,
siempre debe ir acompañada de compromiso y de perseverancia.

Tercero: Falta de perseverancia. Éste es uno de los grandes enemi-


gos del creyente. Muchas personas comienzan a orar una semana o
dos meses, pero después no continúan.

Finalmente es importante estudiar y meditar en la Palabra de


Dios. Éste es otro ejercicio espiritual que ayuda a mantener y de-
sarrollar la unción. Una de las cosas que Dios le dijo a Josué, es
que meditara en su Palabra de día y de noche. Dios quiere que
pensemos en la Palabra en todo momento. (Josué 1.8).

¿Qué significa meditar? Es conversar interiormente con uno mismo,


pensar, hablar, murmurar, dirigir la atención espiritual, hablar con el
corazón, crear ideas con el corazón, indagar en el espíritu. ¿En qué
tengo que meditar? En la ley de Dios y en sus maravillas. (Salmos
77:12). En nuestro andar como creyentes. Pues así ha dicho Jeho-
vá de los ejércitos: “Meditad bien sobre vuestros caminos” (Hageo
1.6-7). Los creyentes que conocen más profundamente a Dios y los
hombres y mujeres más ungidos(as) por lo regular son aquellos(as)
que tienen tiempo para meditar en la Palabra de Dios.

La meditación en el contenido de las Sagradas Escrituras es


para el espíritu como el ejercicio físico es para el cuerpo. El es-
píritu es edificado y desarrollado. Algunas veces, hay argumen-
tos, imágenes, pensamientos e ideas que quieren apoderarse de la
mente. Pero, en el momento de la meditación, la Palabra comien-
za a renovar la mente y logra quitar lo viejo de ella para poner lo
nuevo. Es así como se logra tener mayor autoridad sobre los ma-

97
DR. YOSELMAN R. MIRABAL

los pensamientos. (Salmos 19:14). Además, se adquiere mayor ilu-


minación y entendimiento. Mientras meditamos, Dios nos revela
y nos ilumina su Palabra. (Proverbios 28:5).
A pesar de todo lo antes indicado, debemos reconocer que no
existe una fórmula mágica y específica para invocar, activar, man-
tener y desarrollar la unción, pero sí se puede incrementar por
medio de lo ya expresado, además, al ser influenciados por perso-
nas ungidas, al permanecer en un ambiente con unción y al aso-
ciarnos con hombres y mujeres que reflejan la unción especial
que Dios provee a través del Espíritu Santo. Otra manera sería
cuando tenemos un gran deseo de ser usados por Dios, el cual nos
ayuda a desarrollar una vida profunda de consagración en oración
y ayuno. Podemos estar seguros que de alguna manera todas estas
cosas harán que la unción se incremente en nuestras vidas.

4.3. CÓMO ESTIMULAR EL CONOCIMIENTO

Compartir
Aplicar

Crear
Almacenar

Identificar
Organizar

Adaptar Capturar

98
UNCIÓN Y CONOCIMIENTO: CÓMO LOGRAR UN EQUILIBRIO

El conocimiento (como ya se ha expresado) es el conjunto de


experiencias, percepciones, razonamientos y enseñanzas que va-
mos adquiriendo a través del tiempo. Dios nos ha dado todas las
herramientas necesarias para conocer y sobrevivir en el mundo.
Desde un principio el ser humano ha estado a la expectativa pues-
to que a medida que decide enfrentarse al mundo empieza a “co-
nocer” a enterarse de las cosas buenas o malas que están a su
alrededor, de esta manera se refleja el conocimiento que jamás
termina, cada día hay más cosas por descubrir y por experimen-
tar; esto es lo que le da el verdadero sentido a la vida, todo enca-
minado a la búsqueda del conocimiento y la verdad.
El individuo se aproxima al conocimiento por medio de las in-
terpretaciones que le da a las diferentes situaciones dentro de un
contexto y una experiencia de lo vivido dada a través del tiempo, a
esto se le llama cosmovisión, así irá adquiriendo saberes y apren-
dizajes que lo ayudarán para ir formando el verdadero conoci-
miento. Al adquirir experiencias el individuo comprende el por
qué de las cosas por medio de procesos de percepción, de tal for-
ma que el ser humano forme sus propios conceptos y conocimien-
tos. Como creyentes estamos llamados a crecer en conocimiento.
Este crecimiento es al igual que la unción y fe uno de los ingre-
dientes necesarios para el éxito y avance en la vida espiritual. Dios
nos ha dejado mandamientos en su Palabra; la Biblia habla acer-
ca de la necesidad de crecer en conocimiento y es eso lo que de-
bemos hacer. También nos dice la Palabra que “El principio de la
sabiduría es el temor a Jehová”. (Prov. 1:7; Job 28:28; Sal. 111:10).

A. LA NECESIDAD DEL CONOCIMIENTO


Una de las cosas básicas que debemos entender es que el co-
nocimiento es fundamental y necesario. No importa lo que usted
esté haciendo, es necesario que lo haga con conocimiento. Para
adquirir conocimiento en el mundo secular, naturalmente se tiene
uno que entregar al estudio continuo y profundo. En la mayoría
de los casos también es necesario dedicarse también a la búsque-

99
DR. YOSELMAN R. MIRABAL

da y estudio de nuevas avenidas y experimentar con nuevos casos


para conocer mejor ciertas cosas.
El conocimiento se diferencia de la sabiduría en que la segun-
da es en sí el fin de lo que se busca, pero lo primero es el medio.
La idea de nosotros crecer en conocimiento es con el fin de utili-
zar este para poder actuar con más sabiduría, por lo tanto, no po-
dremos llegar a alcanzar sabiduría si no contamos con el cono-
cimiento que esta requiere. Dios, en su abundante amor nos ha
dado todo lo que necesitamos para conocer todo lo que debemos
conocer. La Biblia no contiene todo el conocimiento de Dios en
ella (Romanos 11:33-36), pero sí contiene toda la revelación nece-
saria para el conocimiento que necesitamos. El Texto Sagrado nos
dice que: “Toda la escritura es inspirada por Dios, y útil para en-
señar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin
de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado
para toda buena obra” (2 Timoteo 3:16-17).

Muchas personas usan frases como “Dios me reveló”, “Dios me mos-


tró”. “Dios me habló”, o “Dios me dijo” de manera muy ligera. Estos
normalmente tuercen las Escrituras para que digan lo que ellos
quieren y piensan, creando nuevos grupos y nuevas doctrinas. Por
consecuencia, hoy en día existen mentiras que se enseñan como
verdades, y verdades que se rechazan como mentiras. Aunque al-
gunos lo hacen como producto de su ignorancia, otros lo hacen
como producto de su astucia. En ambos casos el resultado es el mis-
mo, confusión.

Es necesario seguir el consejo de la Palabra de Dios, la cual nos


dice: “Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como
obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la Palabra
de verdad” (2 Timoteo 2:15). La Biblia debe ser estudiada apro-
piadamente para llegar a entender la verdad que ella encierra.

100
UNCIÓN Y CONOCIMIENTO: CÓMO LOGRAR UN EQUILIBRIO

B. CÓMO SE OBTIENE EL CONOCIMIENTO


Una de las vías por las cuales se obtiene el conocimiento es
por el oír. El conocimiento llega regularmente a nuestras vidas
por medio del oído. No conocíamos a Dios ni su plan de salva-
ción para nosotros sino por medio del oír la predicación de la Pa-
labra de Dios. El oír es de suma importancia en nuestra vida pues
por ahí comienza el desarrollo de nuestra fe. Aún después de ser
cristianos nacidos de nuevo, es necesario oír palabras que nos den
aliento, salud espiritual, guianza, y que nos ayuden a crecer en
todo tipo de conocimiento.
Otra de las vías es por el estudio ordenado y sistemático. Ade-
más de oír, debemos de acudir al estudio organizado y bajo la
guianza del Espíritu Santo en oración para entender más las pro-
fundidades de las cosas y la Biblia. El apóstol Pablo y Silas cuando
llegaron a Berea, se encontraron allí, un grupo de judíos los cua-
les al oír el mensaje de Pablo, recibieron la Palabra con solicitud,
escudriñando cada día las Escrituras para ver si estas cosas eran
así. (Hechos 17:10-11). Como vemos, el escudriñar la Escritura es
necesario para llegar a un conocimiento pleno y bíblico de lo que
allí dice. Pablo le recomendó a Timoteo que se dedicara a la lec-
tura mientras él iba. (I Timoteo 4:13).
Finalmente podemos adquirir conocimiento aceptando la ins-
trucción. Es necesario recibir instrucción de otro que tiene más
conocimiento acerca de ciertos temas. En Hechos 18:24-26, la Bi-
blia nos presenta el caso de Apolos, hombre elocuente y poderoso
en las escrituras quien conocía y hablaba de Dios; pero que solo
conocía el bautismo de Juan. Cuando le oyeron Priscila y Aqui-
la, le tomaron aparte y le expusieron más exactamente el cami-
no de Dios.

Cuando se rechaza el conocimiento, esto no pasa sin consecuencia.


En Romanos 1:21-32 vemos las consecuencias adversas de rechazar
el conocimiento de Dios. Cuando una persona rechaza a Dios, Dios
los deja que sigan en una vida desagradable ante sus ojos para que
se pierdan y reciban el castigo por su desobediencia. Sin embargo

101
DR. YOSELMAN R. MIRABAL

es necesario también notar que Dios está dispuesto a perdonar a


aquellos que se arrepienten de su maldad y se vuelven a Dios.

Por tanto, el crecer en conocimiento es de gran beneficio para


los creyentes. Un creyente que ha crecido gozará de beneficios
que le ayudarán tanto a él como a los demás miembros del cuer-
po de Cristo. Las Sagradas Escrituras declaran: “Para que ya no
seamos niños fluctuantes llevados por doquiera de todo viento de
doctrina por estratagema de hombres que para engañar emplean
con astucia las artimañas del error, sino que siguiendo la verdad
en amor, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es
Cristo” (Efesios 4:14-15).

C. LA MOTIVACIÓN HACIA EL CONOCIMIENTO


La motivación primordial de todo creyente y líder en gene-
ral debe ser el crecimiento personal y académico, para poder en-
frentar el cambiante mundo en el cual se desenvuelve. De todos
es conocido el cambiante avance técnico y científico que obliga a
buscar reciclaje o a actualizar la información sobre la base de los
conocimientos previos que posea, motivo por el cual es obligato-
rio y necesario encontrar esa información y ponerla en práctica, a
fin de garantizar su relevancia en este tiempo.

Todos los expertos coinciden en señalar que la motivación del co-


nocimiento es el resultado de procesos mentales que el ser humano
realiza en su cerebro, los cuales son producto de millares de neuro-
nas, neuronas que forman el sistema nervioso humano. Proceso que
según estudios realizados es bio-electro-químico.

Las neuronas forman una red de conexiones para generar infor-


mación, información que puede ser percibida internamente y a su
vez transmitirla al exterior. Estas percepciones internas demues-
tran que hay una serie de formas particulares de percibir la reali-
dad dando como resultado tantas formas como individuos existen

102
en el universo. Por ese motivo, ese sinfín de formas generan barre-
ras o dificultades para expresar lo que se desea comunicar.
Si se aprende a descifrar estas formas de percepción, se pue-
den eliminar esos obstáculos o barreras de comunicación y así las
personas llegan a conocer o entenderse mejor. El mundo percep-
tual de las personas está determinado por sus sentidos, debido a
esto, cada persona estructura su pensamiento en forma particu-
lar y diferente dando respuestas de acuerdo con sus experiencias
previas y con la forma de comunicar sus pensamientos; tanto lo
visual como lo auditivo, lo gustativo, lo olfativo y lo kinestésico es-
tán asociados, según los expertos, con el nivel Beta de la activi-
dad cerebral.

D. EL AVANCE DEL CONOCIMIENTO


Muchos siglos antes el pro-
feta Daniel anunció que “la
ciencia se aumentará” (Da-
niel 12:4). El siglo veinte fue
sin duda un cumplimiento de
esa profecía. Considere cuán-
tas cosas han cambiado como
resultado de ese aumento de
conocimiento. Hemos ido des-
de el caballo y la carreta has-
ta los aviones, los trenes y los
automóviles. Hemos pasado
de las máquinas de escribir a
las computadoras. El rayo láser se ha convertido en un podero-
so agente sanador. Las personas tienen la comodidad de los apa-
ratos domésticos y podemos recibir la noticia cuando ocurre en
cualquier parte del mundo mediante la televisión por satélite. La
avanzada atención a la salud ha extendido el promedio de vida de
los seres humanos. El trasplante de órganos ha llegado a ser cosa
de todos los días; la reproducción asexual, una realidad.

103
DR. YOSELMAN R. MIRABAL

Considere lo que no ha cambiado como resultado de ese au-


mento de conocimiento. Sigue habiendo guerras. Las personas
parecen volverse cada vez más pecadoras. El centro moral del
mundo parece que se ha salido de su eje. A pesar de todo eso, el
Evangelio no ha cambiado. La verdadera satisfacción en la vida
sólo resulta mediante el conocimiento de Jesucristo como el Sal-
vador y Señor personal de uno. Conocer a Dios es algo que re-
quiere nuestro esfuerzo y su inteligencia. No es posible conocer a
Dios sin esforzarnos en ser disciplinados en la lectura de su Pala-
bra y en pasar tiempos de oración con Él. Pero tampoco es posi-
ble conocerle si basamos todo nuestros esfuerzos en cumplir con
una rutina u obligación humana.
El conocimiento de Dios nace de un deseo en nuestro corazón
por saber más de Él, una vez que detectamos este deseo o necesi-
dad debemos orar y pedirle que por su gracia nos dé la sabiduría
e inteligencia espiritual para entender su Palabra y encontrar su
carácter y personalidad mientras la leemos, cuando hemos orado
entonces sí estamos listos para demostrar con nuestra vida que no
somos hombres o mujeres que nos quedamos en buenas intencio-
nes, sino que nuestros deseos los convertimos en acciones, pero
más que acciones en un compromiso diario con Dios y su Palabra.
Entonces y sólo entonces logramos empezar a crecer en el cono-
cimiento de Él.

E. ÁREAS EN LAS CUALES DEBEMOS CRECER


Existen muchas áreas en las cuales los creyentes en sentido ge-
neral debemos y podemos crecer. Entre ellas se destacan las cua-
tro áreas de crecimiento más importantes en la vida cristiana, las
cuales son:
1. Debemos crecer en la fe. La fe es confianza. Los cristianos
evangélicos también son conocidos como “creyentes” que
denota tener fe. La fe no es algo estático, sino que va cre-
ciendo con el pasar del tiempo. Empieza pequeña y alcanza
las alturas con el tiempo. En Lucas 17:5 los discípulos de Je-

104
UNCIÓN Y CONOCIMIENTO: CÓMO LOGRAR UN EQUILIBRIO

sús le pidieron que les aumentara la fe. En 2 Tesalonicenses


1:3, Pablo dice que “…vuestra fe va creciendo.”
2. Debemos crecer en el amor. Jesús resumió la ley de Dios
en dos mandamientos: amar a Dios con todo nuestro ser y
amar al prójimo como a nosotros mismos. Amamos a Dios
porque Él nos amó primero. Debemos reconocer que entre
muchos creyentes y en algunas iglesias hay escasez de amor.
En 1 Tesalonicenses 4:10, Pablo les dice: “Pero os rogamos,
hermanos, que abundéis en ello más y más.” En 1 Tesaloni-
censes 3:12, escribe: “Y el Señor os haga crecer y abundar
en amor unos para con otros y para con todos.”
3. Debemos crecer en el conocimiento. Muchos de los proble-
mas del cristianismo se deben a la falta de conocimiento. Pa-
blo empieza muchas de sus cartas con las siguientes frases:
“Quiero que sepan…” o “No queremos que ignoren” dan-
do a entender que si sus lectores hubiesen sabido o cono-
cido, habrían reaccionado de modo diferente. El concepto
judío de “conocimiento” indicaba “conocer por experiencia
propia”. Para Pablo, conocer a Jesús era todo lo que quería:
“Y ciertamente, aún estimo todas las cosas como pérdida por
la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús.” (Filipen-
ses 3:8). Lo que él anhelaba para sí, también anhelaba para
otros: “…para que andéis como es digno del Señor, agradán-
dole en todo, llevando fruto en toda buena obra y creciendo
en el conocimiento de Dios.” (Colosenses 1:10).
4. Debemos crecer en la santidad. ¿Cómo hacerlo? Pablo nos
ofrece la respuesta. En 2 Corintios 3:18 escribe: “Por tanto,
nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un es-
pejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en
gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor.”

Podemos aprender cuatro lecciones en este versículo: 1. La


santidad consiste en parecernos cada vez más al Señor. …trans-
formados de gloria en gloria en la misma imagen… 2. La santidad
es un proceso gradual. ....de gloria en gloria… 3. La santidad es

105
DR. YOSELMAN R. MIRABAL

obra del Espíritu Santo... como por el Espíritu del Señor. (El se-
creto de la santidad no es luchar para vivir en Cristo, sino que es
permitir que Cristo viva en nosotros.) 4. La santidad es una cues-
tión de decisión: “…mirando a cara descubierta como en un espe-
jo la gloria del Señor…” (Nosotros somos los que decidimos refle-
jar lo que traemos adentro, o no).
Es importante destacar que a medida que pasan los tiempos la
realidad y composición de la iglesia sea esta de carácter pentecos-
tal o no, es la de una nueva generación de hombres y mujeres de
diferentes niveles sociales y profesionales que deben ser aprove-
chados en su justa dimensión a favor de las nobles causas del rei-
no de Dios en la tierra. No estamos en los años 70 u 80 en los cua-
les se podía obviar la necesidad del conocimiento y a quienes se
habían forjados en alguna área secular.
El creyente y la iglesia en general deben motivar y promover
todo tipo de conocimiento entre todos sus miembros, en espe-
cial sus líderes, por medio de programas educativos permanen-
tes, esto ayudará en la adecuación del accionar de la iglesia a los
nuevos tiempos, tiempos de nuevas luces y mayor entendimiento
de todo lo que nos rodea.

4.4. PASOS CLAVES HACIA EL EQUILIBRIO

El equilibrio es una capaci-


dad coordinativa que todas las
personas tenemos. Científica-
mente el equilibrio es el con-
junto de reacciones y relacio-
nes del individuo a la fuerza
de gravedad. Se le considera
como la capacidad para asu-
mir y sostener cualquier posi-
ción del cuerpo, así como para
adoptar posturas correctas. En

106
UNCIÓN Y CONOCIMIENTO: CÓMO LOGRAR UN EQUILIBRIO

términos netamente físicos, el equilibrio es una de las 7 habilida-


des motrices, es la capacidad sensorio motriz que tiene el organis-
mo para conservar el centro de gravedad en su base de sustención
y se logra por medio de una interacción de los músculos con las
articulaciones, por lo que el cuerpo puede asumir y sostener una
determinada posición contra la ley de gravedad.
En sentido amplio, el equilibrio puede definirse como el esta-
do en el que todas las fuerzas que actúan sobre el individuo están
compensadas de tal forma que mantenga una posición deseada.
El equilibrio es el componente principal del control y del ajuste
en sentido general. La capacidad de equilibrio depende de la in-
teracción de una serie de factores que según el caso deben ser to-
mados en cuenta. En el caso que nos compete, la unción y el co-
nocimiento, son dos realidades externas con las cuales debemos
trabajar en nuestro interior.
Encontrar un equilibrio en cuanto a la unción y el conocimien-
to quizás parezca un sueño imposible. Por todo lo antes expresado
en el presente libro, debemos entender que dada la naturaleza y
realidad de la iglesia cristiana y más aún la pentecostal, la tarea no
será nada fácil. Esto se debe a muchas razones, entre ellas la falta
de una identidad teológica. Todos sabemos que existe un sincre-
tismo entre los creyentes, que crea muchas distorsiones hacia el
entendimiento de muchas de las creencias y prácticas que se ob-
servan. Esta realidad dificulta una estrategia única que logre ese
equilibrio o balance que tanto se necesita. Por otro lado están las
diversas manifestaciones espirituales y su impacto entre quienes
las reciben y motivan.

Hay que reconocer que el ambiente pentecostal a pesar de sus dis-


torsiones y diversas formas posee un atractivo diferenciador que a
muchos persuade y anima. Su carácter espontáneo y puntualizacio-
nes en cuanto a las vivencias de muchos, crea un escenario carga-
do de un alto grado de expectación que mueve y paraliza a su vez
al individuo.

107
DR. YOSELMAN R. MIRABAL

Sin embargo, somos testigos de las exageraciones, usurpacio-


nes, manipulaciones y arrogancia que se exhibe y reflejan muchos
de los que se mueven y promueven este ambiente espiritual. En
la otra esquina están los que no aceptan bajo ninguna circunstan-
cia que Dios se pueda mover o manifestar genuinamente de esa
manera, y plantean la necesidad de evitar esas formas de culto
y adoración.
Estos, mantienen sus tradicionales formas litúrgicas y obligan
a sus miembros a seguir las pautas, protocolos y actividades según
el modelo que tradicionalmente han forjado o aprendido, llegan-
do al extremo de impedir la manifestación libre del Espíritu San-
to, en todas sus formas de obrar entre los creyentes. Todo esto
hace casi imposible lograr un equilibrio que permita aprovechar
en su justa dimensión todo lo relacionado a la unción y el conoci-
miento, los cuales como se expresó en el primer capítulo son dos
caras de una misma moneda.
Desde un punto de vista básico, el equilibrio nace de la capa-
cidad de procesar y balancear las cosas en uno mismo. Por tanto a
continuación se exponen una serie de consejos a los cuales le lla-
mamos pasos claves hacia un equilibrio saludable entre la unción
y el conocimiento. No poseen un orden estricto, sin embargo de-
ben ser tomados en cuenta si en verdad queremos tener éxito en
la vida cristiana y en todo lo que emprendamos. Es solo un inten-
to a los fines de brindar un pequeño aporte en aras de lograr ese
equilibrio que tanto necesitamos. ¡A ver!:

Primero: Reconocer la necesidad del equilibrio


Uno de los primeros pasos que debemos dar hacia el equili-
brio, es aceptar la necesidad y responsabilidad que tenemos como
creyentes de hacer un balance entre la unción y el conocimien-
to. Alguien dijo: el primer paso para… la solución es… es recono-
cer que el problema existe, y esto contiene mucha verdad. Hasta
que no entendamos que es importante el equilibrio entre la un-
ción y el conocimiento, y pensemos que en la posición en la que
estamos es la verdadera y suficiente; considerando que lo demás

108
UNCIÓN Y CONOCIMIENTO: CÓMO LOGRAR UN EQUILIBRIO

es secundario o irrelevante, seguiremos tratando de tapar el sol


con un dedo.
Es necesario revisarnos, hacer una inspección personal y eva-
luar nuestras actitudes; si queremos tener éxitos en todo aquello
que emprendamos, sea material o espiritual. Todos los extremos
son malos. La clave está en poder situarnos en un punto medio
que nos ayude a ver las cosas desde un ángulo en el que poda-
mos movernos (en algún momento) en ambas direcciones. Hoy
más que nunca el creyente y la iglesia en sentido general debe ha-
cer un balance que les permita alcanzar a todos a favor del reino
de Dios. Esto solo será posible cuando podamos crear plena con-
ciencia sobre la necesidad de equilibrar en las vidas y corazones
de cada creyente la unción y el conocimiento todo el tiempo.

Segundo: Establecer prioridades


La palabra prioridad proviene del latín prior (“anterior”), la
prioridad hace referencia a la anterioridad de algo respecto de
otra cosa, ya que sea en tiempo o en orden. Aquel o aquello que
tiene prioridad se encuentra primero en comparación con otras
personas o cosas. Las prioridades se establecen, por lo tanto, a
partir de una comparación. Una prioridad es algo importante
frente a otras cosas y, de esta forma, recibirá más recursos o será
atendido con mayor celeridad. Las prioridades cambian y deman-
dan atención continuamente.

H. Ross Perot dijo que todo lo que es excelente o digno de alaban-


za permanece sólo por un momento en el “filo cortante” y constan-
temente se debe luchar por eso. Las prioridades bien establecidas
siempre estarán al “filo”.

Todos necesitamos definir prioridades en nuestras vidas. Pero


con frecuencia no tenemos claro qué es lo realmente importante
para nosotros. Cada persona, de acuerdo a su estilo de vida, mi-
nisterio y plan de Dios tendrá prioridades diferentes, por ello es
importante que desde lo individual se establezca un orden de im-

109
DR. YOSELMAN R. MIRABAL

portancia acerca del manejo de nuestros esfuerzos y tiempo que


invertimos. En ocasiones en el diario vivir, se reemplazan algunas
prioridades por simples gustos o satisfacciones pasajeras. El he-
cho de no diferenciar entre lo importante y lo trivial en la vida,
puede llevar a una persona a convertirse en un total irresponsa-
ble, ya que resultará alterando las prioridades y anteponiendo co-
sas superficiales sobre cosas que van a definir el futuro, y a marcar
el éxito en la vida de cada uno.
Cada persona tiene derecho a definir qué es lo importante para
su vida, pero debe ser consciente de las consecuencias que sus de-
cisiones acarrean. Para estar en paz con Dios y los demás, y lograr
los objetivos y metas; todas las acciones deben estar encamina-
das a lograrlos y no hay mejor manera de hacerlo que establecien-
do prioridades y destinar el tiempo para hacerlo. Robert J. Mc-
kain dijo:

La razón por la que la mayoría de las metas principales no se alcan-


zan es porque empleamos nuestro tiempo haciendo primero las co-
sas secundarias.

Aunque, hay que tener claro que si bien administrar el tiem-


po es importante y destinárselo a las prioridades ya establecidas
debe ser un ideal, esto no debe convertirse en una obsesión. Si
se presenta una finalidad superior, hay que ser flexible. No elija
en función de lo aparentemente fácil, sino de lo que conviene. Si
considera que hay cosas iguales de urgente o importantes, pue-
des evaluar los pro (¿en qué me beneficio si lo hago?) y los contra
(¿qué hay de negativo si lo hago?) y así elegir cuál situación con-
viene hacer con base en los resultados. Hay momentos en el que
nuestros esfuerzos deben estar en la búsqueda del conocimiento,
pero debe existir un espacio para activar y renovar la unción. El
Texto Sagrado nos indica que:

Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cie-


lo tiene su hora. (Eclesiastés 3:1). Siempre que quiera elegir

110
UNCIÓN Y CONOCIMIENTO: CÓMO LOGRAR UN EQUILIBRIO

prioridades en su vida cristiana, debe pensar qué es lo que


realmente quiere, no para los demás (la iglesia, los líderes o
amigos), a excepción que su prioridad sea darle gusto o hacer
sentir bien a los demás.

Preguntarse a sí mismo ¿qué es lo que realmente necesito y de-


seo?, ¿cuáles son mis objetivos y metas? Mientras más nos cono-
cemos a nosotros mismos, más fácil será elegir. El saber estable-
cer prioridades, te ayudará a ser más eficiente y por lo tanto, te
sacará del nivel de aficionado para llevarte al de profesional, quie-
nes son capaces de pensar y hacer todo en orden de importan-
cia, se han convertido en verdaderos líderes competentes y mejo-
res profesionales.

Tercero: Identificar a qué, dónde y por qué le da


mayor énfasis
Este consejo es clave. Para esto es necesario hacer una autoeva-
luación, a fin de situarnos adecuadamente en todo momento. Au-
toevaluarse significa “medir” y “comparar” nuestras propias accio-
nes o actitudes con el propósito de tomar los correctivos de lugar
y ponernos en mejores condiciones. Un autoexamen permitirá co-
nocernos mejor y determinar nuestros puntos fuertes y débiles
para poder elaborar las estrategias a seguir, además de ayudarnos
a lograr empatía con los demás a la hora de nosotros evaluarlos.
Una vez realizada esta autoevaluación e identificados todos
aquellos asuntos relacionados con nuestros énfasis y lo que le da-
mos mayor importancia hay que ponerlos en balanza para deter-
minar su utilidad, alcance y relevancia: con el propósito de Dios
para con nosotros y las necesidades de la iglesia en la cual perse-
veramos, a los fines de adecuarlo de manera efectiva. Solo así al-
canzaremos el equilibrio que necesitamos en cuanto a la unción
y el conocimiento, dando como resultado el éxito en todo lo que
hagamos y siendo bendecidos en toda sabiduría y gracia de nues-
tro Señor Jesucristo.

111
DR. YOSELMAN R. MIRABAL

Cuarto: Reconocer la soberanía y multiforme gracia


de Dios
La soberanía de Dios es una expresión usada comúnmente en
la literatura religiosa. Era un tema frecuentemente expuesto en
el púlpito. Una verdad que consolaba a muchos corazones, y daba
virilidad y estabilidad al carácter cristiano. Si anunciáramos desde
el púlpito típico de hoy que el tema de nuestro mensaje será so-
bre la soberanía de Dios, nuestro anuncio sonaría como algo total-
mente ininteligible, como si hubiésemos sacado la frase de una de
las lenguas muertas. Es triste que esto sea así. Es lamentable que
la doctrina que es llave de la historia, intérprete de la providencia,
trama y asunto de la Escritura, y fundamento de la teología cris-
tiana, sea tan poco entendida, y tan tristemente descuidada.
¿Qué queremos decir con esta expresión? Que la supremacía
es de Dios, que Dios es Rey, que Dios es Dios. Decir que Dios es
soberano es declarar que es el Altísimo, el que hace todo confor-
me a su voluntad en las huestes de los cielos y entre los habitantes
de la tierra, de modo que nadie puede detener su mano ni decirle:
¿Qué haces? (Dan.4:35). Decir que Dios es soberano es declarar
que es el Omnipotente, el Poseedor de toda potestad en los cielos
y en la tierra, de modo que nadie puede hacer fracasar sus conse-
jos, impedir sus propósitos, ni resistir su voluntad (Sal.115:3). De-
cir que Dios es soberano es declarar que es el “solo Poderoso”,
Rey de reyes, y Señor de señores” (1Tim.6:15).
Si esto lo entendemos así, ¿Por qué nos empeñamos en tratar
directa e indirectamente de trazarle pautas y decirle a Dios cómo
debe o no manifestarse entre sus siervos?. ¿Cómo es que no po-
demos apreciar en su justa dimensión la multiforme gracia divina
que se manifiesta en medio de nosotros? ¿Hasta qué punto sere-
mos capaces de cuestionar el accionar de Dios entre los seres hu-
manos? Definitivamente debemos revisar nuestra teología para
poder dar paso a un entendimiento mayor a cerca del Dios al que
decimos servir y adorar.
La soberanía del Dios de le Escritura es absoluta, irresistible,
infinita. Cuando decimos que Dios es soberano, afirmamos su de-

112
UNCIÓN Y CONOCIMIENTO: CÓMO LOGRAR UN EQUILIBRIO

recho de gobernar el universo, que ha hecho para su propia glo-


ria, según le agrade. Afirmamos que su derecho es el derecho del
alfarero sobre el barro: Él puede moldear ese barro en la forma
que quiera, haciendo de la misma masa un vaso para honra y otro
para vergüenza. Afirmamos que Él no está sujeto a norma ni ley
alguna fuera de su propia voluntad y naturaleza; que Dios es ley
a sí mismo, y que no tiene obligación alguna de dar cuenta a na-
die de sus asuntos. En este tiempo esto de la soberanía divina sue-
na muy duro y más cuando tenemos que aplicarlo al tema de la
unción y el conocimiento dadas las realidades ya mencionadas en
la actualidad.

Dios es soberano en la delegación de su poder a otros. ¿Por qué dio


a Matusalén una vitalidad que le permitió sobrevivir a todos sus con-
temporáneos? ¿Por qué concedió a Sansón tal fuerza que nadie ja-
más ha podido igualar? Porque está escrito: “Al contrario, acuérda-
te de Jehová tu Dios, El es el que te da poder para hacer riquezas”
(Deut.8:18). Pero es evidente que Dios no derrama este poder por
igual sobre todas las criaturas. ¿Por qué no? He aquí la única y sufi-
ciente respuesta a estas preguntas: “Porque Dios es soberano y, sién-
dolo, hace según le agrada”.

Dios es soberano en el ejercicio de su misericordia. Es nece-


sario que sea así, pues la misericordia está regida por la voluntad
de aquél que es misericordioso. La misericordia no es un derecho
del ser humano. Sin embargo bajo el justo gobierno de Dios na-
die es infeliz sin merecerlo. Pero también Dios es soberano en el
ejercicio de su gracia. Es necesario que sea así, pues gracia es el
favor mostrado hacia el que nada merece, más aún, al que merece
el infierno. La gracia es lo contrario de la justicia. Esta exige que
la ley sea aplicada imparcialmente. Exige que cada uno reciba lo
que legítimamente merece, ni más ni menos. La justicia no con-
cede favores ni hace acepción de personas.
Sin embargo la gracia divina no se ejerce sobrepasando la jus-
ticia, antes bien “la gracia reina por la justicia” (Rom.5:21); y si la

113
YOSELMAN R. MIRABAL, Th.D.

gracia “reina”, es que es gracia soberana. La gracia ha sido defini-


da como favor inmerecido de Dios; y si es inmerecido, nadie pue-
de reclamarlo como derecho inalienable (que no puede ser pasa-
do a otro). Si la gracia no se gana, ni se merece, es que nadie tiene
derecho a ella. Si la gracia es un don, es que nadie puede exigirla.
Así pues, la jactancia es excluida y toda la gloria es de Dios.

Quinto: Priorizar la voluntad de Dios sobre nuestras


vidas
La voluntad de Dios puede plantearse de muy diversas formas
y en diferentes áreas de la vida. En relación con esta idea, la Bi-
blia habla de «la multiforme gracia de Dios» (1 P. 4:10). ¿Qué es
la voluntad de Dios y cómo conocerla?, es un tema que genera no
poca controversia, máxime si queremos reconciliar la soberanía
del Creador con la decisión voluntaria del ser humano. Con todo,
una de las ocupaciones más importantes en la vida del cristiano es
conocer la voluntad de Dios; en su aspecto general, es decir, so-
bre los planes, la conducta humana, el camino de la salvación, el
propósito de la iglesia, el estado de la eternidad, entre otros; como
también en su carácter específico, a saber, la particular voluntad
de Dios para cada hijo suyo, que incluye su vida privada y circuns-
tancias personales.
Ciertamente el estudio de la voluntad de Dios es un tema am-
plio y lleno de muchas complejidades dada la naturaleza y diver-
sidad de la iglesia de Cristo en sentido general. Estas perspectivas
nos exigirían extendernos demasiado en nuestra redacción, por lo
cual solo se destacará la aplicación de la voluntad de Dios tenien-
do en cuenta la decisión del ser humano, en función de las con-
diciones establecidas por las Sagradas Escrituras. ¿Cómo saber el
plan de Dios para mí? ¿Qué es lo que Dios quiere que haga? ¿Es
posible conocer a plenitud todos los detalles de ese plan? ¿Qué
hacer para darles prioridad?
Lo cierto es que Dios tiene un proyecto muy concreto para
cada uno de nosotros, y nos dice: “Te toca a ti construir tu vida se-
gún estos planos que te doy”. Muchos piensan que están en la tie-

114
UNCIÓN Y CONOCIMIENTO: CÓMO LOGRAR UN EQUILIBRIO

rra para disfrutar a sus anchas de la vida, donde el placer, la comi-


da, la bebida y el sexo son el centro de todo. Otros para amontonar
riquezas, ganar fama y prestigio. Sin embargo el ser humano ha
sido creado para conocer, amar y servir a Dios y mediante esto sal-
var su alma. Las demás cosas han sido creadas como medios para
que el ser humano llegue a su fin último que es Dios. El único ne-
gocio importante, urgente y necesario al final de nuestra vida es
salvar el alma. ¿De qué sirve haber acumulado tanto conocimien-
to o unción, y no hemos compartido con el necesitado, si al final
todo eso pasa? ¿De qué sirve haberse granjeado fama y prestigio,
si al final todo se queda? John Jerry Smith nos dice:

Usted podría leer la biblia todo el día y aún no conocer el plan de


Dios para su vida. Ahora sí, tiene que saber lo que dice la biblia, por-
que eso le va a dar el bosquejo del plan, pero usted quiere conocer
los detalles para su vida. Eso viene personalmente de Dios y no vie-
ne de leer la biblia solamente. Viene a través de la biblia y dejar que
el Espíritu Santo fluya en usted y le deje saber lo que es suyo.

Hay tres formas básicas de verificar la voluntad de Dios para


mí, a saber: por la Biblia, cuando sentimos paz en el corazón y por
los resultados de lo que hacemos. También a través del Espíritu
Santo, quien usa diversos medios y formas para guiarnos a toda
verdad en ese plan que Dios nos ha trazado. Dios quiere lo me-
jor para nosotros: paz, bondad y un futuro lleno de esperanzas. Él
nos anima a confiar y ser obedientes a su voluntad, porque su plan
es para nuestro beneficio.
La voluntad de Dios está diseñada para permitirnos tener pla-
nes y satisfacción en nuestras vidas. Para aceptar la voluntad de
Dios, muchas veces debemos dejar a un lado nuestros propósitos
y deseos. Tenemos tres opciones: podemos seguir nuestro cami-
no, el que nos dicta nuestra voluntad, llevarle la contra al propósi-
to de Dios o hacer las cosas a la manera de Dios. Queda en noso-
tros el tomar la decisión.

115
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www.decidir.org
www.monografias.com
www.wikipedia.org
www.religioscope.com
www.academicinfo.net/religindex.html
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