Modulo 8 Programa Salud Ocupacional
Modulo 8 Programa Salud Ocupacional
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Hemopatías. Nefropatías. Trastornos neurológicos. Oftalmología ocupacional. Cáncer laboral.
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Hemopatías. Nefropatías. Trastornos neurológicos. Oftalmología ocupacional. Cáncer laboral.
CONTENIDO
. Competencias
2. NEFROPATÍAS TÓXICAS
2.1. Introducción
2.2. Nefropatías por plomo
2.3. Nefropatía por cromo y níquel
2.4. Nefropatía por cadmio
2.5. Nefropatía por mercurio
2.6. Nefropatía por otros metales y metaloides
2.7. Nefropatías por disolventes
2.8. Vigilancia médica de las nefropatías tóxicas
2.8.1. Características macro y microscópicas de la orina
2.8.2. Valoración de la enzimuria y aminoaciduria
2.8.3. Detección precoz del daño renal glomerular
2.8.4. Detección precoz de las lesiones tubulares.
4. OFTALMOLOGÍA LABORAL
4.1. Accidentes oculares de origen laboral
4.2. Patología oftalmológica de origen laboral
4.2.1. Quemaduras oculares
4.2.2. Causticaciones oculares
4.2.3. Traumatismos superficiales
4.2.4. Contusiones oculares
4.2.5. Traumatismos penetrantes. Perforación del globo ocular
4.3. Prevención de enfermedades oculares de origen laboral
4.4. Equipamiento oftalmológico básico
5. CÁNCER LABORAL
5.1. Introducción
5.2. Historia
5.3. Epidemiología del cáncer laboral
5.4. Carcinógenos implicados en distintos trabajos
5.5. Prevención del cáncer laboral
ANEXO : Examen.
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Hemopatías. Nefropatías. Trastornos neurológicos. Oftalmología ocupacional. Cáncer laboral.
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Hemopatías. Nefropatías. Trastornos neurológicos. Oftalmología ocupacional. Cáncer laboral.
COMPETENCIAS
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Hemopatías. Nefropatías. Trastornos neurológicos. Oftalmología ocupacional. Cáncer laboral.
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Hemopatías. Nefropatías. Trastornos neurológicos. Oftalmología ocupacional. Cáncer laboral.
1.1. INTRODUCCIÓN
Las hemopatías profesionales más frecuentes son mayoritariamente de origen tóxico. Suponen una
preocupación constante dentro de la medicina del trabajo, por la continua introducción de nuevos
productos de síntesis en el mundo industrial. Suelen plantear problemas diagnósticos, fisiopatológicos
y profilácticos difíciles de resolver por diversos motivos:
Se expondrán a continuación los principales síndromes hematológicos que pueden tener un posible
desencadenante relacionado con el medio de trabajo.
En su grado máximo se manifiesta como una pancitopenia por alteración en la síntesis de las tres
líneas celulares (serie roja, serie blanca y serie plaquetaria)
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Hemopatías. Nefropatías. Trastornos neurológicos. Oftalmología ocupacional. Cáncer laboral.
Desde el punto de vista clínico, cursará por lo tanto con anemia, infecciones recidivantes (como
consecuencia de la leuco-neutroprenia) y cuadros hemorrágicos (secundarios a la trombopenia).
Puede ocurrir que el fracaso no implique simultáneamente a las tres líneas celulares, sino que se
vean afectadas sólo 1 ó 2 líneas.
El pronóstico suele ser infausto en la mayoría de los casos, y aunque existan formas leves que han
llegado a solucionarse, debe desconfiarse de una total curación puesto que se han observado
posteriores recaídas mortales. En cualquier caso, la evolución pronóstica depende en gran medida de
la etiología responsable.
Biológicamente se apreciará en sangre periférica una anemia de carácter arregenerativo (ausencia de
reticulocitos), leucopenia con neutropenia y plaquetopenia. El medulograma o biopsia de médula
ósea, no sólo ayuda al diagnóstico sino que resulta muy útil para establecer un pronóstico.
La Tabla 1 muestra los principales agentes responsables de insuficiencia medular central de origen
laboral.
El benceno es, claramente, el gran responsable de la aplasia medular. Aunque actualmente, las
medidas de prevención técnica y sus restricciones legales han hecho que la pancitopenia benzólica
sea un hecho raro, los pocos casos que aún se observan son casi siempre mortales. En la actualidad
la exposición a niveles peligrosos de benceno suele producirse en trabajos clandestinos o en
actividades extraprofesionales (hobbys, manualidades caseras, etc).
No obstante, cualquier disolvente empleado a nivel industrial, debería ser investigado, máxime si se
ha observado algún caso de alteración hematológica en trabajadores relacionados con su empleo. Es
relativamente común el uso de disolventes de composición no bien conocida que contienen trazas de
benceno.
Su toxicidad se relaciona directamente con la cantidad y duración de la exposición, existiendo
además variaciones de susceptibilidad individual. El pronóstico de la anemia aplástica benzólica es
mejor que el de la anemia idiopática, hasta más del 40% pueden recuperarse completamente
después de retirar la fuente de exposición. Sin embargo, si persiste la hipocelularidad durante varios
meses, es improbable que ocurra la recuperación.
El tolueno se ha incriminado con frecuencia en casos de aplasia medular, sin que existan pruebas
formales frente a él.
Los derivados alquilados del benceno (propil y butil-benceno), tampoco parecen ser responsables de
pancitopenias, con la excepción del trimetil-benceno.
Los derivados clorados del benceno (mono, dicloro, y tricloro-benceno) sólo provocan insuficiencia
medular en caso de intoxicación importante.
Algunos tóxicos son responsables de aplasias medulares no globales sino disociadas. Así, aunque
los insecticidas organoclorados y organofosforados pueden ser capaces de ocasionar fracasos
medulares globales también se les ha incriminados como responsables de trombopenias aisladas y
de anemias normocromas arregenerativas. El mismo tipo de anemia puede ser producido por algunos
metales pesados como el plomo, y el arsénico y sus sales.
Las radiaciones ionizantes constituyen una causa muy importante de insuficiencia medular
(posiblemente la segunda en importancia tras el benceno). El carácter global o disociado de la aplasia
medular y su evolución pronóstica, está en función de la naturaleza de la radiación ionizante y de la
dosis recibida por el organismo.
Para una dosis externa generalizada igual o superior a 600 rems, la aplasia medular formará parte del
“síndrome de irradiación aguda”, que conducirá a la muerte en menos de 10 días. Para dosis entre
600 y 200 rems, se producirá una polinucleosis de breve duración, seguida de una linfopenia a la que
posteriormente se añadirá una anemia. A partir de la segunda semana empezarán a aparecer signos
de recuperación medular si la irradiación ha sido modesta. No obstante la mortalidad alcanzará
todavía el 50% de esos casos. Por debajo de 200 rems recibidos, no puede hablarse de una
verdadera aplasia medular y el pronóstico es bueno.
En la actualidad, salvo en casos de yatrogenia radioterápica, no suelen observarse casos de aplasia
medular secundaria a radiaciones ionizantes, gracias a las medidas de prevención que se adoptan.
Se ha demostrado que para una radiación igual o inferior a 0.1 rem por semana no puede producirse
depresión de la médula hematopoyética.
Ciertas sustancias químicas como los fármacos quimioterápicos, se sabe que son tóxicos para las
células de la médula ósea y que poseen un potencial efecto leucemógeno. En el campo laboral, se
conoce desde hace varias décadas que el benceno no sólo produce anemia aplásica sino también
leucemia. En 1928 se describió el primer caso de leucemia aguda en un trabajador sobreexpuesto al
benceno, y posteriores estudios epidemiológicos en diversos países han confirmado esta relación.
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Con frecuencia se desarrollan leucemias en sujetos con anemia arregenerativa inducida por benceno,
representando la etapa terminal aguda de la enfermedad.
Sujetos con antecedentes de exposición bencénica que presenten pancitopenia o anemia aplásica,
tienen muchas posibilidades de desarrollar, en caso de que sobrevivan, alguna forma de leucemia
aguda no linfocítica. La leucemia linfoblástica supone entre el 20 al 50% de todos los casos de
leucemias agudas no linfocíticas inducidas por benceno.
Se sospecha que otras sustancias químicas aparte del benceno causan leucemia, pero los resultados
epidemiológicos en esta área son incompletos. Existen pruebas indirectas de leucemogenicidad con
algunos hidrocarburos orgánicos.
Las radiaciones ionizantes suponen la primera causa física de síndromes mieloproliferativos y/o de
leucemias.
Los síndromes mieloproliferativos inducidos por radiaciones ionizantes se presentan características ni
semiológicas, ni evolutivas, ni terapéuticas particulares. La leucemia mieloide es la forma
habitualmente observada entre los radiólogos, personal que trabaja en centrales nucleares, o incluso
entre los supervivientes de Hiroshima. Suele evolucionar hacia la leucemia leucoplástica aguda.
Debe destacarse el prolongado tiempo de latencia (hasta 30 años) que puede existir entre el cese de
la exposición y la aparición del cuadro leucémico.
Tanto el benceno como las radiaciones ionizantes han sido implicados en el desarrollo de
mielodisplasia. El término mielodisplasia incluye un grupo de cinco síndromes que comparten su
morfología hematopoyética incongruente y su tendencia a transformarse en leucemias agudas. Se ha
observado en estos síndromes un aumento de las aberraciones cromosómicas, especialmente en los
cromosomas 5 y 7.
Los síndromes mielodisplásicos suelen afectar más a hombres que a mujeres, y el 85% de pacientes
son mayores de 40 años en el momento del diagnóstico. La médula ósea, muestra displasia en las
tres líneas celulares y un grado variable de hipoplasia o hiperplasia, también puede haber un
aumento anormal en el porcentaje de blastos.
En las últimas tres décadas se ha observado en Estados Unidos un aumento en la frecuencia del
mieloma múltiple, este dato ha despertado la preocupación de que pudiera relacionarse con factores
ambientales o profesionales.
Se ha implicado la exposición a derivados del petróleo, disolventes orgánicos, metales pesados,
plaguicidas y asbestos. Los trabajadores que se consideran con riesgo comprenden agricultores,
mineros, fundidores y trabajadores de mueblerías.
Hace algunos años se publicó en Estados Unidos un estudio que relacionaba el mieloma múltiple con
la exposición a bajas concentraciones de benceno. También se ha propuesto una relación entre el
riesgo de mieloma y la exposición a bajas dosis de radiaciones ionizantes. Un estudio realizado entre
los supervivientes de Hiroshima y Nagasaki demostró también la incidencia superior de mielomas
múltiples en relación a una muestra control.
Se trata de anemias en las que la médula ósea está intacta por lo que su principal diferencia respecto
a las anemias de origen central, es la presencia de reticulocitosis.
1. Hemólisis extracorpuscular por agresión directa de los glóbulos rojos por un compuesto
tóxico, o bien por un mecanismo inmunológico con formación de anticuerpos que se fijan
sobre la superficie de los hematíes.
2. Hemólisis intracorpuscular, por anomalías enzimáticas genéticas o adquiridas, como el déficit
de glucosa-6-fosfato-deshidrogenasa.
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La metahemoglobina resulta de la oxidación del hierro ferroso de la hemoglobina a hierro férrico. Bajo
esta forma la hemoglobina es incapaz de fijar y transportar el oxigeno, produciéndose una anoxia más
o menos grave en función del porcentaje de hemoglobina que se haya visto afectada.
Clínicamente, la cianosis es el signo mayor, y aparece cuando como mínimo un 10% de la
hemoglobina se ha transformado en metahemoglobina. Los otros signos clínicos aparecerán o no en
función de la importancia de la anoxia: así, entre 10 – 30% de metahemoglobinemia se apreciará
cianosis, fatiga moderada y taquicardia; entre un 30 – 50% aparecerá disnea, cefalea e intolerancia al
esfuerzo; entre un 50 – 70% se producen ya trastornos de la conciencia: y, por encima de un 70% de
metahemoglobinemia puede instaurarse un coma y posteriormente producirse la muerte del
intoxicado.
Inorgánicos
Nitritos Nitratos Cloratos
Orgánicos
Anilinas Bencidina Paradiclorobenceno
Nitroanilinas O-toluidina Trinitrotolueno
Toluidina Naftaleno Ácido para-aminobenzoico
p-cloroanilina
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emplear el antídoto azul de metileno por vía intravenosa como solución al 1% a razón de 1 – 2 mg/Kg
de peso durante 10 minutos; si no se obtiene mejoría en una hora se repetirá la administración de
azul de metileno y se considerará la exanguinotransfusión.
Las sales de clorato se emplean básicamente como plaguicidas y herbicidas, y, son responsables de
una forma rara de metahemoglobinemia que no responde al azul de metileno. Por ello, el tratamiento
de la intoxicación por cloratos es de sostén al no existir un antídoto específico. En casos graves se ha
recomendado la exanguinotransfusión.
La carboxihemoglobina resulta de la fijación reversible del óxido de carbono sobre la oxihemoglobina,
con lo que la hemoglobina resulta inútil para fijar y transportar el oxígeno, resultando entonces una
anoxia tanto más severa cuanto mayor sea el porcentaje de hemoglobina transformada en
carboxihemoglobina.
El principal responsable es el monóxido de carbono producto de combustiones incompletas. Este gas
inodoro, incoloro y no irritante, tiene una afinidad por la hemoglobina 200 veces mayor que el
oxígeno, por lo que desplaza a este último y forma carboxihemoglobina.
Los trabajadores con mayor riesgo son mecánicos de automóviles, bomberos y personas que
trabajan con cloruro de metileno (que se convierte en monóxido mediante el metabolismo in vivo).
Los síntomas incluyen cefalea, náuseas, disnea, vómitos, y alteraciones de la conciencia a niveles
altos. La exposición intensa puede causar coma, convulsiones, arritmias y muerte. Los síntomas de
anoxia pueden ser notables sin cianosis debido al color rojo cereza de la carboxihemoglobina.
El tratamiento depende del grado de carboxihemoglobina. A bajas concentraciones basta con
apartarse de la fuente de monóxido de carbono, pero con concentraciones más altas, debe
administrarse oxígeno al 100%.
Se trata de un grupo de trastornos caracterizados por una anomalía en la síntesis del grupo “Hem” de
la hemoglobina. Aunque en su mayoría estos trastornos son genéticos, se han descrito casos de
porfiria adquirida tras la exposición a diversos agentes tóxicos (tabla 3).
En general, los dos síndromes clínicos que dominan las porfirias son la neurosensibilidad (cólico
abdominal, disfunción autonómica, neuropatía sensitiva y motora, problemas psíquicos) y la
fotosensibilidad (mala cicatrización, hipertricosis de zonas expuestas, vesículas cutáneas).
Entre 1900 y 1958 más de 4000 personas sufrieron en Turquía un cuadro similar al de la porfirio
eritropoyética congénita, casi seis meses después de la ingesta de trigo que contenía
hexaclorobenceno empleado como fungicida frente al hongo telletia tritici. La mortalidad fue del 10%
y, el 95% de niños amamantados con leche materna contaminada con hexaclorobenceno, murieron.
El mecanismo exacto por el cual el hexaclorobenceno produce porfiria, todavía no se ha dilucidado.
Se sugiere que el hierro pudiera estar relacionado con él, pero sigue sin establecerse si la sobrecarga
férrica es etiológica por si misma o únicamente permisiva en sujetos expuestos a tóxicos
porfirinógenos.
Los herbicidas 2,4-diclorofenol y 2,4,5-triclorofenol son capaces de desarrollar un síndrome de porfiria
cutánea tipo tardía, adquirida después de una exposición variable a los mismos. Lo mismo ocurre con
los desinfectantes comerciales o-bencil-p-clorofenol y 2-bencil-4-6-diclorofenol.
Un síndrome similar a la porfiria cutánea tardía se ha descubierto en pacientes con insuficiencia renal
crónica sometidos regularmente a diálisis. Se ha relacionado al aluminio con las porfirias de esta
etiología puesto que este metal hallado a concentraciones elevadas en este tipo de pacientes, es
capaz de inhibir algunos enzimas sintetizadores del grupo “hem”.
El cloruro de vinilo empleado en la producción de plástico, ha sido descrito también como inductor de
porfirias, aunque como se sabe su efecto tóxico es predominantemente hepático.
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Hemopatías. Nefropatías. Trastornos neurológicos. Oftalmología ocupacional. Cáncer laboral.
La intoxicación por plomo provoca a unos síntomas y signos muy parecidos a los de la porfiria aguda
intermitente caracterizada por la triada clásica de dolor abdominal, estreñimiento y vómitos.
Los pacientes con intoxicación por plomo tienen unas elevadas concentraciones urinarias de ácido
delta-animo levulínico y una excreción normal de porfobilinógeno cuando la intoxicación es leve. Pero
cuando la intoxicación es más importante y se instaura la anemia microcítica con punteado basófilo,
aparece también un exceso de porfobilinógeno urinario.
La trombocitopenia tóxica aislada, es una eventualidad poco frecuente. La Tabla 4 señala alguno de
los compuestos químicos que se han relacionado con esta entidad.
Di-isocianato de tolueno
Insecticidas (Dieldrin, Piretrinas, Letano, Lindano, DDT)
Trementina
Cloruro de vinilo
Bibliografía
Proteau J, Philbert M. Les hémopaties professionnelles. En Proteau, J. Philbert, M. Médecine du travail. París, Masson.
Hope S, Lloyd E. Hemotología professional. En: LaDou J. Medicina Laboral. México, Manual Moderno.
Desoille H, Martí Mercadal JA et al. Afecciones sanguíneas. En: Desoille H, Martí Mercadal JA et al. medicina del Trabajo.
Barcelona.
2. NEFROPATÍAS TÓXICAS
F. MARQUÉS
2.1. INTRODUCCIÓN
El riñón, por su gran dinamismo funcional, es uno de los órganos vitales del organismo. Una de sus
principales funciones es la regulación del volumen líquido corporal, pero también juega un importante
papel, en colaboración con el pulmón, en el mantenimiento del equilibrio ácido-base. Una tercera
función es la eliminación de productos de desecho y la reabsorción de constituyentes corporales. Este
fenómeno de concentración de la orina permite que los tóxicos pueden estar más concentrados en la
orina de lo que estaban en el suero, almacenándose en las células del túbulo proximal y provocando
una toxicidad intracelular.
Es la pérdida o deterioro de estas funciones lo que caracteriza al paciente que tiene una insuficiencia
renal, sea aguda o crónica.
En la Tabla 1 se recogen las principales causas de nefrotoxicidad. A continuación haremos un breve
repaso a las causas más importantes en el ámbito laboral.
En la sociedad industrial del siglo XIX, la insuficiencia renal aguda por la exposición al plomo, era un
problema frecuente. Las investigaciones experimentales sobre nefrotoxicidad plúmbica han puesto de
manifiesto tanto los riesgos en casos de intoxicación aguda como en exposiciones crónicas.
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Hemopatías. Nefropatías. Trastornos neurológicos. Oftalmología ocupacional. Cáncer laboral.
Es bien conocido que, dependiendo del tipo, concentración y duración de la exposición, los trastornos
renales pueden presentarse tras la exposición a varios metales. Sin embargo, por lo que respecta a
los metales pesados cromo (Cr) y níquel (Ni) es escasa la información acerca de su nefrotoxicidad a
concentraciones relativamente bajas, como las que pueden encontrarse en las industrias del hierro y
del acero, fundiciones, etc.
El cadmio es un nefrotóxico bien conocido desde 1948 y numerosos autores han descrito distintas
alteraciones, tanto en trabajadores expuestos laboralmente como en población general que vive en
áreas contaminadas.
Prerrenal
Inhibidores de la síntesis de prostaglandinas
Analgésicos tipo aspirina y similares
Antiinflamatorios no esteroides (AINE)
Intrarrenal
Tóxicos que dañan las células del túbulo renal
Antibióticos (aminoglucósidos, etc)
Metales pesados (mercurio, cromo, arsénico, etc)
Contrastes radiográficos
Quimioterapéuticos (cis-platino, metotrexate)
Agentes varios (ciclosporina, micotoxinas)
Mecanismos inmunolalérgicos
Nefropatía obstructiva
Intrarrenal (oxalatos, ácido úrico, sulfamidas)
Postrenal (metisergida)
Neuropatías túbulointersticiales
Analgésicos
Metales pesados (plomo, cadmio, litio)
Glomerulopatías
Abuso de drogas (heroína y anfetaminas)
Disolventes orgánicos
Síndrome nefrótico
Metales pesados (oro, mercurio, talio)
Anticonvulsivantes
Miscelánea (penicilamina,
captopril) Alteración del equilibrio ácido-
base
Elaboración propia a partir de los datos de Brenner & Rector, y Brenner & Porte.
Uno de los primeros signos de nefropatía cádmica es la disfunción tubular manifestada por un
aumento en la excreción de proteínas de bajo peso molecular (β-2-microglobulina; ribonucleasa,
lisozima).
Se acepta que el cadmio sanguíneo (Cd-S) es un buen indicador de la exposición reciente, mientras
que el urinario (Cd-U) refleja mejor la exposición pasada y la carga corporal. En este sentido, la
proteinuria tubular podría presentarse después de más de 25 años de exposición a niveles de cadmio
sanguíneo superiores a 10 μg/L (= 89 nmol/L). Consecuentemente, este nivel fue propuesto por la
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Hemopatías. Nefropatías. Trastornos neurológicos. Oftalmología ocupacional. Cáncer laboral.
OMS como un límite de seguridad para exposiciones crónicas a cadmio, considerando que, a esas
cifras de exposición, después de 20 años, se afectaría un 14% de los expuestos.
Aunque está bien establecido que el mercurio es nefrotóxico en todas sus formas el nivel de
exposición requerido para causar un efecto tóxico sobre el riñón, varía según la forma química del
mercurio. Así, la OMS sugiere que la exposición a mercurio inorgánico probablemente no causa
sintomatología siempre que los valores máximos de mercurio en sangre y orina no superen los 3.5 μg
Hg/dl y 150 μg Hl, respectivamente. Los niveles mínimos de mercurio en sangre, capaces de afectar a
los individuos más sensibles, se sitúan entre 20 y 50 ug/l.
Estudios desarrollados aportaron nuevas evidencias acerca de las alteraciones renales subclínicas
inducidas por la exposición a vapores de mercurio. Estas alteraciones consistían en un aumento de la
excreción urinaria de proteínas de elevado peso molecular (albúmina, transferrina, e
inmunoglobulinas), enzimas lisosomales y proteína ligada al retinol, trastornos que ocurren con
mayor frecuencia en sujetos que presentan una excreción urinaria de mercurio superior a 50 μg Hg/g
creatinina.
Por tanto, estos estudios demuestran que la exposición crónica al mercurio y sus compuestos puede
causar signos subclínicos de nefropatía. El tipo de afectación renal (proteinuria glomerular o
enzimuria ), así como su persistencia probablemente dependa de la duración, intensidad de la
exposición y de la forma química del mercurio.
2.6.1. Uranio
En general, la nefrotoxicidad del uranio ha sido muy poco investigada, a pesar de que hace tiempo
que se conoce que en la exposición laboral a compuestos solubles del uranio no enriquecido, son
nefrotóxicos [United States Nuclear Regulatory Commission, Thun].
2.6.2. Arsénico
La patología laboral por arsénico es conocida desde la antigüedad, sin embargo, su afecto renal no
había sido estudiado hasta hace pocos años. Algunos estudios desarrollados en trabajadores
expuestos a bajas dosis de arsénico inorgánico habían mostrado un aumento en la excreción de β-2-
microglobulina y proteinuria.
El estudio de Foa et al.. es poco concluyente, ya que, entre el grupo control y el expuesto, sólo la
“retinol binding protein” (RBP) presenta una diferencia de excreción, casi significativa. En cualquier
caso son recomendables nuevos estudios, con muestras mayores y a largo plazo, para dilucidar la
probable nefrotoxicidad del arsénico.
La inhalación masiva de vapores de disolventes puede conducir a un fracaso renal agudo. Esta
nefrotoxicidad de los disolventes se localiza tanto a nivel glomerular como tubular.
Experimentalmente, es posible inducir una insuficiencia renal aguda (IRA) mediante diversos tipos de
disolventes.
Aparte de referencias puntuales, que no encuentran alteraciones nefrotóxicas por disolventes, existe
una abundante información epidemiológica que apoyan dicha relación.
Los principales tests de screening que pueden llevarse a cabo en la orina son:
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Hemopatías. Nefropatías. Trastornos neurológicos. Oftalmología ocupacional. Cáncer laboral.
Aminoaciduria
Enzimuria.
Los test de cribaje (screening) usados en clínica para evaluar la integridad funcional del riñón
(creatinina y urea séricas, tiras reactivas para orina), no son lo suficientemente sensibles como para
detectar precozmente los cambios inducidos por nefrotóxicos.
Idealmente, el análisis de orina debería realizarse con orina de 24 horas, pero desafortunadamente
este proceder es impracticable en la vigilancia rutinaria de trabajadores. Es por ello más frecuente
utilizar muestras puntuales de orina.
En este caso es necesario evaluar el grado de dilución (densidad, osmolaridad, concentración de
creatinina) porque los análisis realizados en muestras de orina muy diluidas pueden dar resultados
falsamente negativos.
Para detectar lesiones renales precoces y localizar el sitio de acción de los distintos nefrotóxicos se
ha propuesto la determinación de enzimas urinarias como la N-acetil β-glucosaminidasa (NAG) cuyo
principal atractivo radica en que se trata de un procedimiento no cruento y a menudo de gran
sensibilidad.
Cuando el riñón es dañado, las enzimas celulares son liberadas hacia la luz tubular y su
determinación en orina puede constituir un índice del daño renal, al tiempo que permite identificar la
zona renal más dañada.
Un perfil enzimático urinario con predominio de enzimas citoplasmáticas (LDH) sugieren un daño
ligero, mientras que el predominio de enzimas lisosómicas (NAG, β-galactosidasa) sugieren una
lesión más extensa. En este sentido se ha postulado que un incremento de los isoenzimas LDH1 y
LDH2 orientan hacia una lesión tubular proximal, mientras que los aumentos de LDH4 y LDH5
reflejarían una lesión distal.
Pese a su indudable interés, algunos autores recuerdan que no debe olvidarse que la determinación
enzimática tiene algunas limitaciones que deben ser correctamente evaluadas:
En los trabajadores crónicamente expuestos a vapores de mercurio, plomo, cadmio, cromo, etc, se ha
demostrado un incremento en la actividad enzimática urinaria, por lo que su determinación constituye
una herramienta útil para definir el nivel de no-efecto tóxico en un grupo de trabajadores, siendo
menor su interés a nivel individual, al menos mientras no estén bien estandarizadas las condiciones
de experimentación.
Las proteínas, procedentes del plasma, son filtradas a nivel glomerular, y la mayor parte reabsorbidas
a nivel tubular. En pequeñas cantidades están presentes en la orina de sujetos sanos, así que la
diferenciación entre una proteinuria normal y una patológica se realizará tomando en consideración
tanto los aspectos cuantitativos como cualitativos.
Como se ha comentado, la proteinuria total no constituye un indicador sensible de daño renal. Los
procesos patológicos pueden, sin embrago, afectar la excreción urinaria de proteínas selectivas, sin
cambios en la excreción proteica total. Por ello es preferible la determinación por separado, de
proteínas de elevado y bajo peso molecular.
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Hemopatías. Nefropatías. Trastornos neurológicos. Oftalmología ocupacional. Cáncer laboral.
Cuando las lesiones se sitúan a nivel del glomérulo, se produce un aumento en la permeabilidad del
filtro glomerular y aumenta la excreción urinaria de proteínas de PM elevado (proteinuria de tipo
glomerular). Este tipo de lesión se acompaña, a menudo, de una reducción del índice de filtración
glomerular asociada a un aumento de las concentraciones plasmáticas de la creatinina, la úrea y de
las proteínas de pequeño tamaño, como la β-2-microglobulina.
La dosificación de la β-2-microglobulina urinaria es uno de los test más utilizados para el diagnóstico
precoz de tubulopatías producidas por la exposición profesional a nefrotóxicos.
La proteína que transporta el retinol en el pasma, retinol binding protein (RBP), es una proteína de
peso molecular 21.200. En el plasma, la RBP está en gran parte fijada a la prealbúmina, con la cual
forma un complejo de alto PM incapaz de atravesar la barrera glomerular. Sin embrago, una pequeña
fracción de la RBP circula libremente en el plasma. Esta RBP libre es rápidamente eliminada del
plasma por filtración glomerular para ser reabsorbida y catabolizada por las células del tubo
contorneado proximal. La concentración urinaria de la RBP es muy estable (del orden de 40 a 50 ug/g
creatinina). Los valores superiores a 150 ug/g creatinina deberán ser considerados como anormales.
Para evidenciar lesiones tubulares proximales, la RBP aparece como un parámetro tan específico y
sensible como la β-2-microglobulina. Además tiene ventajas añadidas, ya que, contrariamente a la β-
2-microglobulina que sufre un proceso de reducción cuando el pH urinario desciende por debajo de
5.5, la RBP es estable en la zona de los pH fisiológicos. La muestra de orina para el análisis de esta
proteína no necesita ninguna precaución particular, únicamente se debe evitar la proliferación
bacteriana.
Las lesiones de túbulo renal pueden ser detectadas mediante la determinación de la actividad urinaria
de enzimas citolíticas. Entre estas, la enzima lisosómica N-acetil-β-glucosaminidasa (NAG) ha
demostrado ser una de las más útiles. Las ventajas de esta enzima incluyen: su estabilidad en orinas
ácidas, su elevado peso molecular (que excluye un origen plasmático), la existencia de técnicas
automatizadas y su elevado nivel de actividad en el riñón.
En una primera evaluación, la actividad de la NAG urinaria parecía ser un indicador menos sensible
que la β-2-microglobulina y la RBP. Sin embargo, trabajos posteriores pusieron de manifiesto su
utilidad para la vigilancia epidemiológuica de las neuropatías tóxicas.
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Hemopatías. Nefropatías. Trastornos neurológicos. Oftalmología ocupacional. Cáncer laboral.
Desde hace unos años se vienen llevando a cabo estudios sobre la liberación de enzimas en
trabajadores laboralmente expuestos a nefrotóxicos, pero su utilidad para detectar el daño tubular no
está, todavía, definitivamente establecida. En la Tabla 2 se recogen las enzimas que han demostrado
mayor utilidad, y la región anatómica que resulta afectada.
Varios de los test descritos anteriormente pueden ser utilizados rutinariamente en la vigilancia
epidemiológica de trabajadores expuestos a nefrotóxicos químicos conocidos o para la detección de
nuevos grupos de riesgo. No obstante debe tenerse en consideración que, en ciertas situaciones, las
alteraciones en los parámetros renales únicamente reflejan cambios bioquímicos, fisiológicos o
farmacológicos, y no implican necesariamente una pérdida de la función o de la integridad estructural
del riñón.
Bibliografía
Bernard A, Lauwerys R. Retinol-bindind protein: a more practical index than urinary β2-microglobulin for the routine screening of
renal tubular function.
Chia K, Ong N, Endo G. Renal tubular function of workers exposed to low levels of cadmium.
Foa V, Emmett EA, maroni M, Colombi A. Occupational Environmental Chemical Hazards: Celular and biochemical indices for
monitoring toxicity. Chichester: Ellis Horwood Limited.
Mutti A. Detection of renal diseases in humans: Developing markers and methods. Toxicol Lett.
Nuyts GD, Elseviers MM, De Broe ME. Health impacto of renal disease due to nephrotoxicity.
Rosenman KD, Valciukas A, Glickman L. Sensitive indicators of inorganic mercury toxicity. Arch Environ Health.
%0%.1. INTRODUCCIÓN
Como ya es conocido, los principales agentes capaces de alterar la salud en el medio laboral pueden
clasificarse en físicos, químicos o biológicos. Estos últimos pueden ser responsables de neuropatías
en dos grandes grupos profesionales: a- profesiones médicas y paramédicas y b-profesiones
relacionadas con los animales (veterinarios, ganaderos, etc). Dentro del primer grupo deben
recordarse algunos casos de poliomielitis, meningitis o incluso encefalitis por contagio. También se ha
descrito un caso de muerte por inoculación accidental de toxina botulínica en el laboratorio. Entre los
profesionales del segundo grupo deben citarse diversas zoonosis capaces de afectar al sistema
nervioso en alguna de sus fases evolutivas: Brucellosis, Leptospirosis, algunas encefalitis, etc.
No obstante, en el presente punto se desarrollarán con mayor amplitud aquellos agentes físicos y
químicos capaces de provocar lesiones neurológicas en el medio laboral.
%0%.1.1. rmia
1
Hemopatías. Nefropatías. Trastornos neurológicos. Oftalmología ocupacional. Cáncer laboral.
%0%.1.2. Calor
Entre los muchos tipos de trabajadores con riesgo de sufrir el efecto de las altas temperaturas se
encuentran los fundidores, sopladores de vidrio, trabajadores del acero y trabajadores al aire libre en
climas muy calurosos (agricultores, pescadores, granjeros, trabajadores de la construcción,
trabajadores de canteras, etc).
La influencia del calor sobre el sistema nervioso se traduce básicamente en dos tipos de efectos: los
calambres por calor y el sincope por calor.
Los calambres por calor resultan de la pérdida de sodio consecuente a una intensa diaforesis que es
reemplazada por el trabajador sólo con agua. Se caracteriza por contracciones musculares dolorosas
que duran de 1 a 3 minutos. Los músculos afectados se palpan duros, hallándose la piel húmeda y
fría. Analíticamente suele encontrarse hiponatremia y hemoconcentración. Debe trasladarse a los
afectados a un ambiente frío y darles una solución salina equilibrada.
El sincope por calor consiste en una pérdida brusca de la conciencia consecuente a una
vasodilatación cutánea que ocasiona hipotensión arterial sistémica y cerebral. Suele tratarse de
episodios que aparecen después de un trabajo intenso y duran aproximadamente unas dos horas. A
la exploración física el trabajador presenta piel sudorosa y fría, pulso débil y presión arterial sistólica
inferior a 100 mmg de Hg. El tratamiento pasa por acostar al trabajador, refrescarlo y administrarle
líquidos.
%0%.1.3. iones
%0%.1. QUÍMICOS
Diversos agentes químicos (Tabla 1) son capaces de provocar neuropatías y/o encefalopatías. Se
describirán a continuación los efectos neurotóxicos de alguna de las sustancias químicas más
comúnmente presentes en el medio laboral.
Metales Disolventes
Arsénico Acrilamida
Plomo Disulfuro de carbono
Manganeso N-Hexano
Telurio Tolueno
Mercurio Metil-N-Butil-Cetona
Talio Tricloretileno
Aluminio Cloruro de vinilo
Estaño
Gases Organofosforados
Monóxido de carbono
Óxido de etileno
Óxido nitroso
1
Hemopatías. Nefropatías. Trastornos neurológicos. Oftalmología ocupacional. Cáncer laboral.
%0%.1.1.
Arsénico
Mercurio
Plomo
1
Hemopatías. Nefropatías. Trastornos neurológicos. Oftalmología ocupacional. Cáncer laboral.
Talio
Los profesionales más expuestos al talio son los trabajadores dedicados a la obtención de derivados
de sales de talio. También los trabajadores de la industria electrónica y óptica tienen la posibilidad de
exponerse a compuestos de talio. La exposición puede además ocurrir en soldadores y en la
conservación y aseo de conductos y chimeneas.
Las manifestaciones neurológicas derivadas de la exposición suelen iniciarse con dolor, hiperestesia
e hiperreflexia en extremidades inferiores que rápidamente pueden progresar a arreflexia y parálisis
en función de la cantidad ingerida. En casos graves puede presentarse ataxia, agitación,
alucinaciones y coma. El envenenamiento grave por lo regular provoca demencia en los
sobrevivientes.
Puede observarse también signos vegetativos como taquicardia, hipertensión arterial, sialorrea y
fiebre. La alopecia característica de la intoxicación con talio se ha atribuido a neuropatía vegetativa.
Manganeso
Se han descrito encefalopatías tras la inhalación prolongada (meses o años) de manganeso. Dicha
encefalopatía se manifiesta en forma de alucinaciones, inestabilidad emocional y conducta
incoherente. Posteriormente al inicio de estos síntomas aparece disartria, ataxia temblor y cefalea.
Por último aparecen claros signos de afectación extrapiramidal parecidos a los observados en la
enfermedad de Parkinson, aunque pueden observarse sólo distonia o temblor, sin otros hallazgos.
La exposición se produce en minería, fundición y refinación de minerales de manganeso, así como en
la producción de acero. Otra fuente de exposición se encuentra en el uso de varillas para soldadura
que contienen manganeso.
Telurio
Los trabajadores de la industria del caucho pueden exponerse a compuestos de telurio, lo mismo que
los empleados en refinerías de cobre, plata, oro, plomo y bismuto. También pueden exponerse los
trabajadores del vidrio, cerámica e industrias electrónicas.
Se ha comentado que la exposición crónica tiene efectos neurológicos adversos, debidos
probablemente a un proceso de desmielinización.
Estaño
Únicamente los compuestos orgánicos de estaño pueden provocar encefalopatías caracterizada por
náuseas, vómitos e intensa cefalalgia que puede progresar a vértigo, trastornos visuales, edema de
papila y finalmente convulsiones. La cefalea y el papiledema se deben a la hipertensión intracraneal
secundaria al intenso edema cerebral. La neuropatía, en caso de que aparezca, suele ser de poca
importancia. El tratamiento consiste en regular la hipertensión intracraneal.
%0%.1.2. Gases
Monóxido de carbono
La exposición aguda al monóxido de carbono provoca encefalopatía que cursa con cefalalgia,
confusión y somnolencia que puede evolucionar a coma y muerte en caso de que la exposición se
mantenga.
Si cesa la exposición, la recuperación puede ser incompleta por dejar en el paciente una
encefalopatía hipóxica difusa, así como una isquemia de nervios periféricos. Ocasionalmente tras una
recuperación aparentemente satisfactoria, se presenta un deterioro retardado en tan sólo unos días o
hasta seis semanas después. Dicho deterioro se caracteriza por confusión mental y apatía combinada
con rasgos extrapiramidales como bradicinesia y rigidez. La mayoría de los casos progresan hacia la
acinesia, mutismo o muerte.
La existencia o no de neurotoxicidad debida a la inhalación crónica de monóxido de carbono no está
clara. La proposición de que la fatiga, cefalea y mareos pudieran ser resultado de una exposición
crónica a concentraciones bajas, se ha desmentido cuando se ha comprobando que estos síntomas
aparecen tanto en expuestos como en no expuestos.
2
Hemopatías. Nefropatías. Trastornos neurológicos. Oftalmología ocupacional. Cáncer laboral.
Óxido de etileno
Oxido nitroso
Organofosforados
%0%.2. ES
Acrilamida
Disulfuro de carbono
2
Hemopatías. Nefropatías. Trastornos neurológicos. Oftalmología ocupacional. Cáncer laboral.
del orden de 150 ppm. En caso de exposición a concentraciones más bajas, la neuropatía periférica
puede tardar varios años en aparecer.
Tolueno
El efecto euforizante que provoca la exposición aguda, ha convertido al tolueno en una sustancia de
abuso. Los inhaladores crónicos de tolueno presentan disfunción cerebral y cerebelosa. Clínicamente
la neuropatía se caracteriza por signos de piramidalismo (hiperreflexia, debilidad y espasticidad) e
incoordinación motora secundaria a la afección cerebolosa. Se ha descrito también ceguera por
atrofia óptica. Con frecuencia la recuperación funcional es completa, y sólo en casos graves quedan
secuelas permanentes.
Tricloretileno
La exposición a concentraciones que superen las 100 ppm provoca una neuropatía del trigémino
sensitivo-motora. La pérdida sensorial afecta pues al territorio de la cara que depende del V par. Con
menos frecuencia puede verse afectado el VII par (nervio facial) y el nervio óptico. El mecanismo de
la neuropatía es claro, ya que su rara distribución indica un efecto directo sobre el núcleo del
trigémino.
La exposición crónica puede causar encefalopatía con demencia, deterioro visual y temblores
distales.
N-hexano y Metil-N-butil-cetona
Cloruro de vinilo
El empleo industrial de cloruro de vinilo resulta muy amplio (Tabla 3). La exposición aguda por
inhalación de cloruro de vinilo produce una encefalopatía caracterizada por una euforia inicial a la que
sigue una depresión del nivel de conciencia. Exposiciones repetidas desencadenan efectos
neuropsíquicos como cefalea, insomnio, dificultades de concentración, y amnesia. En algunos casos
se ha observado espasticidad, ataxia y síntomas extrapiramidales que por lo general son leves.
Ocasionalmente puede presentarse una neuropatía del trigémino parecida a la que se produce con el
tricloroetileno. Se ha indicado que algunos de los efectos neurológicos del cloruro de vinilo pudieran
ser debidos a una vasculopatía por complejos inmunes, pero es más probable un efecto neurotóxico
directo.
Los efectos neurológicos por lo general son leves, y desaparecen al suspender la exposición.
Tubos de plástico
Conductores de plástico
Recubrimientos de suelos y muebles
Aplicaciones eléctricas
Fabricación de juguetes y discos
Fabricación de películas fotográficas
Cubiertas de automóviles
Bibliografía
Willian J, Gareth J. Neurotoxicología. En: LaDou J. Medicina Laboral. México, manual Moderno.
Richard C. Lesiones debidas a riesgos físicos. En: LaDou J. Medicina Laboral. México, Manual Moderno.
Desoille H, Martí Mercadal JA et al. Afecciones neuropsíquicas. En: Desoille H, Martí Mercadal JA et. Al Medicina del Trabajo.
Barcelona, Masson.
Proteau J, Philbert M. Affections neuro-psychiatriques professionnelles. En: Proteau J, Pjilbert M. Medicine du travail. París,
Masson.
2
Hemopatías. Nefropatías. Trastornos neurológicos. Oftalmología ocupacional. Cáncer laboral.
4. OFTALMOLOGÍA LABORAL
A. MENACHO, R. MENACHO
4.1. INTRODUCCIÓN
La patología ocular originada por el desempeño de una actividad laboral puede ser de la naturaleza
aguda (traumática) o crónica (exposición prolongada a diversas sustancias).
Los accidentes laborales constituyen la segunda causa más frecuente en la etiología de los
traumatismos oculares, siendo el sector industrial, el de la construcción y la agricultura los que
presentan una mayor incidencia de los mismos. En estos casos, y dadas las implicaciones futuras
que sobre la calidad de vida del trabajador pueden tener estas entidades, el profesional sanitario del
medio laboral ha de saber valorar la naturaleza de la lesión ocular, para establecer los límites
correctos de su actuación previamente a la necesaria asistencia especializada.
Por lo que hace referencia a las manifestaciones oculares de determinadas enfermedades
profesionales, hay que señalar la importancia de las medidas preventivas basadas en los
reconocimientos visuales periódicos y en la adopción de medidas higiénicas de protección.
Han de distinguirse las siguientes situaciones: las quemaduras y causticaciones oculares, los
traumatismos superficiales, las contusiones oculares y los traumatismos penetrantes.
Quemaduras térmicas
Habitualmente las llamas de fuego no son peligrosas ya que los reflejos del parpadeo y lagrimal
suelen actuar rápidamente. En las quemaduras ocasionadas por la proyección de metales fundidos,
debe diferenciarse si son metales con una temperatura de fusión alta (hierro, aluminio), o baja (plomo,
estaño). En este último caso el pronóstico es más favorable (por la rápida solidificación y depósito del
metal). Las quemaduras por líquidos calientes suelen provocar una descamación epitelial de escasa
gravedad.
Quemaduras eléctricas
Las lesiones tisulares de naturaleza necrótica se producen por un efecto térmico y por un efecto
electroquímico. Si se presenta un arco voltaico a nivel ocular, las lesiones originadas son térmicas
(quemadura palpebral, quemosis, queratitis puntiforme).
La quemadura por rayo puede ocasionar una catarata y afectación macular.
La exposición intensa y sin protección a los rayos ultravioletas provoca una queratitis descamativa
superficial resistente al tratamiento (oftalmía de la nieve). Hay que mencionar también los procesos
descamativos conjuntivales y corneales originados por los rayos X.
Las quemaduras por agentes químicos son las más peligrosas y graves. Requieren una respuesta
terapéutica muy rápida que puede condicionar la evolución del cuadro oftalmológico.
Cáusticos alcalinos
Temibles por su capacidad de penetración intraocular, pueden originar lesiones más profundas como
cataratas y glaucoma. La gravedad real contrasta a menudo con el carácter poco espectacular de
las lesiones iniciales. Los productos más frecuentemente implicados son el amoníaco, la sosa
cáustica y la cal.
Cáusticos ácidos
Presentan una menor gravedad que los anteriores, pues precipitan con las proteínas místicas
formándose una barrera que impide la penetración de la sustancia y la extensión de las lesiones.
2
Hemopatías. Nefropatías. Trastornos neurológicos. Oftalmología ocupacional. Cáncer laboral.
Los productos más habituales son el ácido sulfúrico (baterías de automóviles), el ácido clorhídrico y
el ácido nítrico.
Erosiones corneales
Cuerpo extraño
2
Hemopatías. Nefropatías. Trastornos neurológicos. Oftalmología ocupacional. Cáncer laboral.
Hematomas palpebrales
Hemorragias conjuntivales
Hematocórnea, erosiones corneales, edema corneal
Rotura del esfinter del iris con modificaciones del contorno pupilar
Hipema o hemorragias de la cámara anterior que puede ocasionar un incremento de la
tensión ocular secundaria
Luxación o subluxación del cristalino y alteraciones de su transparencia (catarata traumática)
Hemorragia vítrea
Roturas y hemorragias de coroides
Hemorragias retinianas, edema central de retina (edema de berlín), agujero macular e
incluso desprendimiento de retina
Rotura o avulsiones del nervio óptico.
Ante la presencia de hipotensión secundaría a una contusión hay que sospechar una probable
perforación del globo ocular.
Originados por objetos afiliados dotados de gran energía cinética que impactan directamente en el
globo ocular.
A la exploración pueden observarse enclavados, o no visualizarse por estar localizados en capas
más profundas. Las lesiones más frecuentes que podemos encontrar ante un traumatismo penetrante
son:
En todas las heridas perforantes puede darse una lesión del cristalino con la aparición posterior de
una catarata (catarata traumática), así como la presencia de un cuerpo extraño intraocular.
2
Hemopatías. Nefropatías. Trastornos neurológicos. Oftalmología ocupacional. Cáncer laboral.
Párpados
Blefaritis: es la inflamación del borde libre de los párpados. Se presenta tras exposiciones a
radiaciones X y por el arsénico y sus derivados. Aparece alrededor de los siete días de la
exposición en ambos casos.
Blefaroconiosis: es la inflamación crónica de los párpados debida al depósito de partículas de
polvo. Cursa con ulceraciones, enrojecimiento y alteraciones de las pestañas (triquiasis). Las
partículas de polvo pueden ser de origen animal (lana, plumas, pelos, hueso), de origen vegetal
(carbón, serrín, harinas) y de origen mineral (mercurio, yeso, aluminio, silicato de calcio).
Eczema palpebral: por reacción de hipersensibilidad a determinadas sustancias (aceites
antracénicos, aminoglicosidos, penicilinas).
Tatuajes: coloración negruzca de la piel de los párpados y otras zonas de la cara que se presenta
en personas que trabajan con alquitranes y petróleos. Excepcionalmente pueden degenerar a
lesiones neoplásicas (cáncer del alquitrán).
Edema palpebral: se puede producir en las exposiciones prolongadas a las radiaciones
ultravioletas.
Conjuntiva
Córnea
Vías lagrimales
Se han descrito casos de obstrucción mecánica de las vías lagrimales en trabajadores que manipulan
lana y pelos de animales en locales insuficientemente ventilados.
2
Hemopatías. Nefropatías. Trastornos neurológicos. Oftalmología ocupacional. Cáncer laboral.
Cristalino
Catarata: es la opacificación del cristalino. Hay que destacar en primer lugar la catarata debida a
las radiaciones térmicas producidas durante un accidente eléctrico (catarata eléctrica). En la
industria del vidrio está descrita la catarata de los vidrieros, de características muy específicas, y
que probablemente está producida por las altas temperaturas y la acción de los rayos infrarrojos.
Asimismo los trabajadores expuestos a radiaciones X y sustancias radioactivas tienen un mayor
riesgo de formación de una catarata a largo plazo (5 años).
Nervio óptico
La neuropatía óptica de causa profesional es actualmente poco frecuente. Sin embargo si son
habituales las neuropatías ópticas originadas por el tabaco, el alcohol y algunos fármacos.
Entre los agentes de origen laboral que pueden causar una neuropatía óptica hay que destacar:
Plomo: puede producir en una fase inicial una neuritis retrobulbar que debuta con defectos de la
visión central y alteración de la visión de los colores. Si la exposición se prolonga evoluciona
hacia una atrofia de polo posterior con afectación total de nervio óptico. En la intoxicación por
plomo aparecen además alteraciones oculomotoras (III y VI pares craneales) y amaurosis
transitorias.
En la evolución del sarturnismo crónico pueden presentarse cegueras irreversibles como
consecuencia de hemorragias y edema papilar.
Sulfuro de carbono: las intoxicaciones por estas sustancias presentan en un 50% de los casos
una neuritis óptica que se inicia con una disminución rápida y grave de la agudeza visual, si bien
las lesiones en el fondo de ojo se objetivas más tardíamente (entre 1 mes y un año). Su
evolución es lentamente favorable al cesar la exposición.
Otras sustancias: derivados halógenos de los hidrocarburos acíclicos, alifáticos y aromáticos,
alcoholes y glicoles, insecticidas organoclorados y organofosforados., mezclas de disolventes
orgánicos, monóxido de carbono.
Musculatura extraocular
El cuadro más característico es el denominado “nistagmus de los mineros”. Esta afección puede
observarse en los trabajadores de las minas de carbón, que presentan un nistagmus rápido, de
similares características al de los ciegos o ambliopes importantes. Los movimientos oculares son
rotatorios en la mayoría de casos, aunque en ocasiones pueden ser horizontales.
Presentan además una adaptación muy lenta a la oscuridad.
En todo Servicio Médico puede tener importancia la existencia de un mínimo de material necesario
para que en caso de accidente, pueda realizarse una primera exploración y cura de urgencia, así
como para el control de personas cronicamente expuestas a posibles agentes nocivos:
2
Hemopatías. Nefropatías. Trastornos neurológicos. Oftalmología ocupacional. Cáncer laboral.
Bibliografía
5. CÁNCER LABORAL
J. IZQUIERDO
5.1. INTRODUCCIÓN
Las neoplasias, como cualquier otro proceso patológico que afecte al ser vivo, son el resultado final
de la interrelación entre su constitución genética (factores endógenos) y el medio ambiente que le
rodea (factores exógenos). En el momento actual existen diversos factores exógenos (tabaco, dieta,
alcohol, ambiente laboral, etc) a los que, con mayor o menor seguridad, se consideran relacionados
con el cáncer.
El porcentaje de cánceres que se atribuyen a una etiología laboral oscila entre un 1% hasta un 40%
según diversos autores. La cifra que más se acepta es la obtenida por el estudio de Doll y Peto
quienes estimaron que un 4% de los cánceres pueden deberse a un riesgo laboral.
5.2. HISTORIA
Los cánceres de origen profesional suponen la fuente de información más antigua y a la vez más
productiva en relación al descubrimiento de agentes cancerígenos.
La historia comienza en 1775 cuando Sir Percibal Pott señala la elevada incidencia de cáncer
(epitelioma) de escroto entre los deshollinadores de Londres, debida seguramente a algún compuesto
del hollín que impregnaba sus ropas, hoy se sabe que se trata de los hidrocarburos policíclicos
aromáticos.
En 1879, Haerting y Hesse observaron un acúmulo de casos de cáncer de pulmón en los mineros que
explotaban minas de uranio.
El cirujano alemán Rhen señalo en 1895 la gran incidencia de cánceres de vejiga urinaria entre los
obreros de industrias dedicadas a la síntesis de colorantes artificiales. Rhen atribuyó estos casos a la
anilina, pero posteriormente descubrió que no era la anilina sino otras aminas aromáticas las
responsables del cáncer vesical, aunque hoy se reconoce a la anilina como inductora de sarcomas
esplénicos en animales de experimentación.
2
Hemopatías. Nefropatías. Trastornos neurológicos. Oftalmología ocupacional. Cáncer laboral.
En 1906, se aprobó en Inglaterra la primera ley que regulaba las indemnizaciones para los afectados
de cáncer escrotal de origen laboral.
En 1915 Yamagiwa e Itchikawa indujeron cáncer por medios experimentales impregnando orejas de
conejos con alquitrán de hulla. Diez años después, Kennaway aisló la sustancia responsable: 3,4-
dibenzopireno.
En 1933 Gloyme describe por primera vez el riesgo oncogénico del amianto.
En 1967 se aprobó en Inglaterra la primera ley que prohibía el empleo de aminas aromáticas en los
procesos de tinción.
El estudio de estos datos históricos demuestra como en la mayoría de casos, las sustancias
cancerígenas de origen profesional se han identificado a partir de la observación clínica, para
posteriormente ser confirmadas por medio de encuestas epidemiológicas y finalmente por la
experimentación con animales de laboratorio.
Los tumores de origen ocupacional tienden a aparecer en edades más tempranas que los mismos
tumores con distinta etiología.
En cuanto al sexo, la mayoría de los casos de cáncer ocupacional se presentan en los varones. La
razón de esto se debe principalmente a que la población laboral masculina trabaja sobre todo en
industrias y actividades consideradas de riesgo, pero se sospecha además una susceptibilidad
femenina diferente ante iguales exposiciones, determinada por factores hormonales, genéticos y
hábitos personales.
La raza también interviene en la susceptibilidad frente a determinados factores cancerígenos. Así, por
ejemplo, la raza blanca es mucho más vulnerable que la negra al efecto oncogénico de los
alquitranes, aceites minerales y radiaciones solares. Estas diferencias deberían tenerse en cuenta en
la selección de trabajadores para ciertas ocupaciones con riesgo cancerígeno.
La suma del tiempo de exposición y del período de espera, si lo hay, es el “período de latencia”.
Dicho período abarca pues desde el principio de la exposición hasta la manifestación del cáncer. En
el caso de los cánceres de origen laboral el periodo de latencia oscila generalmente entre 10 y 30
años, dependiendo de la intensidad y potencia de la exposición. Los cánceres de origen profesional
se localizan preferentemente en aquellas zonas en donde la acción del carcinógeno es más intensa y
prolongada. A pesar de lo anterior los agentes carcinógenos ocupacionales tienen unos órganos
diana que son pulmón, hígado, vejiga urinaria, piel, sistema linfático y hematopoyético. Desde el
punto de vista histológico, los cánceres de origen ocupacional son principalmente epiteliomas.
La inmensa mayoría de los cánceres de origen laboral son desencadenados por sustancias químicas.
Existen algunas excepciones como el cáncer cutáneo de pescadores o agricultores expuestos largas
horas a la luz solar, los cánceres hematológicos de sujetos manipuladores de radiaciones ionizantes
o el cáncer de colon observado en personas cuya ocupación obliga al sedentarismo o escaso
ejercicio físico.
El número de agentes químicos utilizados en la actualidad es enorme, estimándose que unas mil
sustancias nuevas son incorporadas al mercado cada año. En 1971 la Agencia Internacional para la
2
Hemopatías. Nefropatías. Trastornos neurológicos. Oftalmología ocupacional. Cáncer laboral.
investigación del cáncer (IARC) emprendió un programa para valorar el riesgo cancerígeno de
sustancias químicas, grupos de sustancias, procesos industriales e industrias, con el fin de identificar
posibles cancerígenos para el hombre y poder adoptar las medidas preventivas adecuadas.
Dicho organismo estudió más de 500 sustancias y procesos industriales y los clasificó en 3 grupos
según su poder cancerígeno:
3/ Sustancias que no pueden considerarse cancerígenas para el hombre, según los datos
analizados.
Las Tablas 1 y 2 muestran las principales sustancias químicas clasificadas dentro de los grupos 1 y 2-
a respectivamente: se refleja en ellas, la sustancia implicada, las principales actividades industriales
en las que se emplea y la localización del cáncer que es capaz de provocar.
Según su nivel de actuación, las sustancias químicas cancerígenas, pueden también clasificarse en
dos grupos: genotóxicas y epigenéticas (Tabla 3).
Continúa ....
3
Hemopatías. Nefropatías. Trastornos neurológicos. Oftalmología ocupacional. Cáncer laboral.
(Continuación)
Tintes
Endurecedor del caucho
Deshollinadores Pulmón
Escroto
Laringe
3
Hemopatías. Nefropatías. Trastornos neurológicos. Oftalmología ocupacional. Cáncer laboral.
Tabla 2. Sustancias con efecto cancerígeno casi demostrado en el hombre (Grupo 2A)
Cancerígenos
Químicos
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Hemopatías. Nefropatías. Trastornos neurológicos. Oftalmología ocupacional. Cáncer laboral.
Las genotóxicas actúan interaccionando con el DNA celular, suponen un riesgo cualitativo, carecen
de niveles de “umbral”, no existen para ellas niveles “seguros”, actúan de forma acumulativa y suelen
hacerlo junto a otros genotóxicos similares. Entre las sustancias químicas de este grupo, destacan el
arsénico, las nitrosaminas y los hidrocarburos aromáticos policíclicos.
a. Comportarse como citotóxicas al actuar directamente sobre la célula (p. Ej. Ácido nitrilo-
triacético).
b. Actuar como sustrato para la proliferación de fibroblastos (p. Ej. Fibras de asbesto y plásticos).
c. Alterar la fisiología de órganos endocrinos (p. Ej. Algunos herbicidas).
d. Comportarse como promotores al facilitar el crecimiento de células neoplásicas (p. Ej. Pesticidas
organoclorados), y
e. Actuar como inmunosupresores.
El benceno y el dioxano son cancerígenos químicos que no interaccionan con el DNA celular, pero
que tampoco pueden ser clasificados como cancerígenos epigenéticos.
Actualmente se debate sobre la posibilidad de que exista una dosis umbral o límite por debajo de la
cual, la exposición a agentes cancerígenos no sea peligrosa.
Numerosos argumentos defienden la postura de que dicha dosis o nivel límite debería ser cero y que
cualquier exposición a un cancerígeno supone un riesgo. Entre estos argumentos destacan los dos
siguientes:
1. La exposición a un cancerígeno concreto no suele producirse nunca de forma aislada, sino que
mayoritariamente se produce en combinación con otros cancerígenos potenciales. Por ello aún
suponiendo que no se superarse el nivel umbral o límite para este cancerígeno concreto, la total
seguridad para la salud se vería anulada por el efecto sinérgico o aditivo de los otros
cancerígenos potenciales que le acompañan, muchos de ellos desconocidos y por lo tanto no
controlados.
2. Numerosos experimentos demuestran que algunas sustancias a dosis mínimas no son peligrosas
pero sí acumulativas, por lo que una exposición deja ya “marcado” al sujeto, cuyo riesgo desde
ese momento es superior al del resto de la población.
A pesar de lo anterior, la mayoría de países han optado por adoptar “concentraciones aceptables”
para productos cancerígenos en sus respectivas legislaciones, por las que se “compensa”
económicamente a aquellos trabajadores que las aceptan.
Últimamente se han ido endureciendo los “niveles estándar de exposición” para hacerlos cada vez
más exigentes, y, por otra parte, buscar que los “costes de compensación” a los trabajadores sean
cada vez más altos, de forma que a las empresas les resulte más interesante buscar vías alternativas
para solucionar el problema.
La Agencia Internacional contra el Cáncer señala que “en ausencia de datos adecuados para el
hombre, es razonable, a efectos prácticos, considerar las sustancias para las que existen suficientes
evidencias de carcinogenicidad en animales como si presentasen un riesgo carcinógeno para el ser
humano”.
Debe desarrollarse un esfuerzo legislativo para armonizar las posturas de los diferentes países,
puesto que en la actualidad, no todas las naciones prohiben las mismas sustancias.
3
Hemopatías. Nefropatías. Trastornos neurológicos. Oftalmología ocupacional. Cáncer laboral.
En la prevención del cáncer laboral debe considerarse la gran importancia que tiene la educación
sanitaria del trabajador como herramienta dirigida a modificar hábitos insanos.
Esta acción debe iniciarse con una adecuada información, la cual influirá los datos necesarios sobre
el material con el que se está trabajando y los riesgos a los que se está expuesto. Los Servicios
Médicos de Empresas y los Comités de Higiene y Seguridad de las mismas son de gran importancia
en el desarrollo de programas que persigan esta finalidad. La información que se facilite debe
referirse a las fuentes de emisión de los productos problema, a las vías de exposición por las que
dicho producto puede ser peligroso, y a las vías de diseminación, ya que los trabajadores deben
conocer de que forma la sustancia cancerígena puede pasar a áreas de trabajo, incluso a aquellas en
las que su presencia no está prevista.
Una vez conocidos los riesgos y problemas que pueden generarse, la educación a los trabajadores
buscará que éstos se familiaricen con ciertas acciones que pueden minimizar los riesgos. Entre las
medidas de carácter general debe citarse el respeto a las indicaciones de áreas de distinto riesgo,
pues esta señalización es la primera barrera de protección. En ellas existirán limitaciones o
prohibiciones de circulación y ésta se hará, en determinadas situaciones, con ropa y calzado
apropiados.
Otras medidas generales consisten en la utilización de ropa exclusivamente para el trabajo, que en
ocasiones deberá quedar obligatoriamente en los locales de la empresa. La ingestión de alimentos y
bebidas quedará restringida a determinadas áreas y siempre tras el lavado de las manos. Fumar en
ciertas zonas puede representar un riesgo, no sólo por las razones derivadas del riesgo intrínseco del
tabaco, sino por el peligro que representa llevarse a la boca un cigarrillo que puede estar impregnado
de sustancias tóxicas.
Las medidas descritas hasta aquí pueden considerarse como prevención primaria del cáncer
ocupacional, puesto que lo que buscan es evitar que el trabajador expuesto a sustancias
cancerígenas llegue a desarrollar un cáncer.
Pero existe también una prevención secundaria del cáncer ocupacional, dirigida a la identificación de
la enfermedad cuando aún puede ser tratada. La detección precoz del cáncer ocupacional ha sido
llevada a cabo en diversas industrias. Un ejemplo ilustrativo es el de la Asociación Británica de las
Industrias del Caucho, que desde hace varias décadas viene desarrollando un programa de detección
precoz del cáncer de vejiga urinaria mediante la práctica de citología exfoliativa a todos sus
trabajadores con resultados satisfactorios.
Debe perseguirse pues la detección del cáncer en estadios muy precoces, cuando su reversibilidad
quizá sea posible.
Finalmente la prevención del cáncer ocupacional debe tener un carácter dinámico y, si bien la
identificación de riesgos cancerígenos es el aspecto más importante, la continua evaluación de
medidas preventivas y la salud del trabajador es esencial para garantizar una protección eficaz.
***
3
Hemopatías. Nefropatías. Trastornos neurológicos. Oftalmología ocupacional. Cáncer laboral.
ANEXO
2. Explique los efectos clínicos de las principales hematopatías profesionales. ¿Cuáles son
los agentes responsables?
3. ¿Qué funciones cumple el riñón y cuándo se dice que una persona sufre de insuficiencia
renal?
4. Mencione los síntomas de un paciente con nefropatía cádmica y otro por la exposición al
mercurio.
5. ¿Para qué sirven los test de cribaje? Describa los test que se utilizan para detectar
lesiones renales precoces.
6. ¿Cuáles son los principales agentes que alteran la salud en el medio laboral?
10. Cite las características de 3 patologías oculares. ¿Qué tipos de agentes actúan en la
evolución de cada neuropatía óptica?
13. ¿Cómo clasifica a las sustancias químicas la Agencia Internacional para la Investigación
del Cáncer (IARC), según su poder cancerígeno?. Señale algunas sustancias
cancerígenas.
14. ¿Cómo se previene el cáncer laboral?, ¿Es importante una detección precoz del cáncer
ocupacional? Justifique su respuesta.
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