Oraciones para la adoración Eucaristica.
LA visita al Santísimo Sacramento es una prueba de gratitud, un signo de amor y un deber de
adoración hacia Cristo, nuestro Señor.
Oración.
No soy digno, Señor, de estar contigo. No soy digno de que me llames por mi nombre. No soy
digno de que me permitas estar cerca de Ti en estos momentos tan intensos de tu vida.
No soy digno, Señor, tendría que descalzarme. Pero tu palabra puede limpiarme. Señor, líbrame
de mis vicios, ayudamé ha superar mis pasiones desordenadas; que aumente mi caridad y mi
paciencia, mi obediencia y humildad, y mi capacidad para hacer el bien.
Acto de contrición. “”Sea Por siempre Bendito el Santísimo Sacramento del Altar “”
Respuesta. Jesús mío misericordia.
Jesús mío, te pido perdón por los muchos pecados que he cometido durante mi vida. R. Por los
pecados de mi niñez y adolescencia. R. Por los pecados de mi juventud. R. Por los pecados de mi
edad adulta. R. Por los pecados que recuerdo y los que no recuerdo. R. Por lo mucho que te he
ofendido. R. Por lo mal que me he portado contigo. R. Siento mucho el haber pecado. R.
Perdóname Señor Jesús. R. Perdóname según tu gran misericordia. R. Perdóname por lo ingrato
que he sido para ti. R. Perdóname y no te acuerdes de mis pecados. R. Perdóname y limpia mi
alma de tanta miseria e infidelidad. R. Perdóname y ten misericordia de este pobre pecador. R.
Perdóname que estoy muy arrepentido. R. Perdóname que quiero ser bueno en adelante con tu
gracia. R. Perdóname y aparta tu rostro de mis ingratitudes. R. Perdóname, que me causan
mucho dolor mis pecados. R. Perdóname, porque me reconozco pecador. R. Que él Señor Dios
todo poderoso tenga misericordia de todos nosotros perdone nuestros pecados y nos lleve a la
vida eterna. Amén.
Visita a Jesús Sacramentado
Señor mío Jesucristo, que por amor a los hombres, estás de día y de noche en este Sacramento
lleno de piedad y de amor, llamando y recibiendo a todos los que vienen a Ti: Creo que estás
presente en el pan Consagrado oculto en este humilde sagrario.
Te adoro desde el abismo de mi nada y te doy gracias por todo lo que Tú me has dado; te doy
gracias de un modo especial, por haberte dado Tú mismo a mi en este Sacramento; te doy gracia
por haberme dado por madre espiritual a tu propia madre; Te doy gracia por haberme llamado a
tu presencia para estar ahora aquí, junto a Ti. Adoro tu divino corazón; de quién proceden tus
amorosos dones; y desde aquí quiero adorarte en tu presencia Eucaristica, que envuelve toda la
tierra. Jesús mío, te amo de todo corazón; Me arrepiento de haberte ofendido. Prometo serte
fiel en adelante; Me consagro todo a Ti: Te entrego mi voluntad, mis afectos, mis pensamientos,
y todas mis cosas; Has lo que quieras de mí y de todo lo mío; Sólo te pido y deseo tu infinito
amor, y tú ayuda para cumplir siempre la voluntad de Dios y perseverar así hasta el final de mi
vida. Amado Salvador mío, uno mi corazón a tú corazón, y así reunidos los ofrezco al eterno
padre, en amorosa oblación y entrega total. Amén.
Oración de Santa Teresa de Ávila.
Nada te turbe, nada te espante, quien a Dios tiene nada le falta. Nada te turbe nada te espante,
sólo Dios basta.
Oración juvenil ante Jesús Sacramentado.
Jesús, ante tu presencia amorosa, estamos los jóvenes aquí reunidos; te pedimos bendígas
nuestra juventud; di de ella palabras buenas que día a día se nos vuelvan vida. . Queremos ser
jóvenes nuevos. Estrenar nuestra vida recibida de ti y por ti hecha buena. Déjanos matar al
joven viejo que vive en nosotros; Déjanos enterrarlo muy hondo, bajo tierra, y que de ti nazca
en nosotros el joven nuevo. Queremos vivir en paz, con la conciencia limpia de mancha. Amén.
Actos de súplicas.
Respuesta. Te ruego Jesús mío.
Te ruego, Jesús mío que no me dejes porque me perderé. R. Que persevere siempre en tu amor.
R. Que estés siempre conmigo, sobre todo cuando esté en peligro de pecar y en la hora de mi
muerte. R. Que jamás permitas que me aparte de Ti. R. Que sepa padecer con resignación por Ti.
R. Que no me preocupe si no de amarte. R. Que ame también a mi prójimo. R. Que ame mucho a
los pecadores. R. Que ame mucho a los necesitados y a los enfermos. R. Te ruego, Jesús mío que
ampares a tu Santa Iglesia al Romano pontífice, tu vicario visible en la tierra. R. Por los Obispos y
Sacerdotes. R. Por los Religiosos y Religiosas. R. Por los que gobiernan nuestra querida nación. R.
Por nuestros familiares y allegados. R. Que favorezcas a los que ruegan por mí. R. Que bendigas
a los que me traten con indiferencia o que no me quieran. R. Que trabaje mucho por Ti, hasta mi
muerte. R. Que me concedas una muerte santa. R. Que diga al morir: Jesús, María, salva el alma
mía. R. Que me lleves al cielo cuando muera. R.
Himno a Jesús Sacramentado.
Te adoro con devoción, Dios escondido, oculto verdaderamente bajo estas apariencias. A Ti se
somete mi corazón por completo, y se rinde totalmente al contemplarte. Al juzgar de Ti, se
equivocan la vista, el tacto, el gusto; pero basta el oído para creer con firmeza; creo todo lo que
ha dicho el Hijo de Dios: nada es más verdadero que esta palabra de verdad. En la cruz se
escondía sólo la Divinidad, pero aquí se esconde también la Humanidad; sin embargo, creo y
confieso ambas cosas, y pido lo que pidió aquel ladrón arrepentido. No veo las llagas como las
vio Tomás pero confieso que eres mi Dios: haz que yo crea más y más en Ti, que en Ti espere y
que te ame. ¡Memorial de la muerte del Señor! Pan vivo que das vida al hombre: concede a mi
alma que de Ti viva y que siempre saboree tu dulzura. Señor Jesús, pelícano bueno, límpiamé a
mi, inmundo, con tu Sangre, de la que una sola gota puede liberar de todos los crímenes al
mundo entero. Jesús, a quien ahora veo oculto, te ruego, que se cumpla lo que tanto ansío: que
al mirar tu rostro cara a cara, sea yo feliz viendo tu gloria. Amén.
Actos de gratitud.
Respuesta. Gracias, Señor, por todos tus beneficios.
Oh Jesús, te doy gracia por los beneficios que me has concedido. R. Yo no sabré nunca
apreciarlos si no en el cielo, y allí te los agradeceré eternamente. R. Padre Celestial, te los
agradezco por tu Santísimo Hijo Jesús. R. Espíritu Santo, que me inspiras estos sentimientos, a Ti
sea dado todo honor y toda gloria. R. Jesús mío, te doy gracia, sobre todo, por haberme
redimido. R. Por haberme hecho cristiano, mediante el santo bautismo, cuyas promesas
renuevo. R. Por haberme dado por madre a tu propia madre. R. Por haberme dado por protector
a San José, tu padre adoptivo. R. Por haberme dado el Ángel de mi guarda. R. Por haberme
conservado hasta ahora la vida para hacer penitencia. R. Por tener éstos deseos de amarte, de
vivir y morir en tu gracia. R.
El cuerpo de Cristo que hemos adorado se formó en el seno de la Virgen maría. Los ojos de Cristo
que nos han mirado se formaron en la contemplación de su Madre, María. El corazón de Cristo
que nos ha amado se formó junto al corazón de María. Por eso a ella cantamos.
Oh Dios, que nos diste el verdadero pan del cielo, concédenos, te rogamos, que con el poder del
alimento espiritual, siempre vivamos en Ti y resucitemos glorioso en el último día. Por Jesucristo
nuestro Señor.
Letanía Eucaristica.
Bendito sea Dios, Bendito sea su Santo Nombre, Bendito sea Jesucristo, verdadero Dios y
verdadero hombre. Bendito sea el Nombre de Jesús. Bendito sea su Sagrado corazón. Bendita
sea su presiosísima Sangre. Bendito sea Jesús en el Santísimo Sacramento del altar. Bendito sea
el Espíritu Santo paráclito. Bendita sea la incomparable Madre de Dios, la Santísima Virgen
María. Bendita sea su gloriosa Asunción. Bendito sea el Nombre de María, Virgen y Madre.
Bendito sea San José su castisímo esposo Bendito sea Dios en sus Ángeles y Santos.
Oración final.
Oh Jesús mío, dame tú bendición antes de retirarme, y que el recuerdo de ésta visita que acabo
de hacerte, permanesca en mi memoria y me anime a amarte más y más. Has que cuando
vuelva a visitarte, vuelva más santo. Aquí te dejo mi corazón para que te adore constantemente
y lo hagas más agradable a tus divinos ojos. Oh Jesús de mi alma, salgo de tu presencia, pero
en medio del bullicio del mundo estaré pensando en Ti, y a cada respiración, entiende. Oh Jesús,
que deseo ser tuyo. Adiós Jesús de mi alma.
Santísima Virgen, Madre de Dios y Madre nuestra, que por tu intercesión he alcanzado la gracia
de realizar esta adoración, concédeme que pueda repetirla todos los días de mi vida.
San José, patrono de la Iglesia universal, ruega por nosotros.