Expansión de la Educación Virtual en LATAM
Expansión de la Educación Virtual en LATAM
ISSN: 1315-5216
ISSN: 2477-9555
diazzulay@[Link]
Universidad del Zulia
Venezuela
Esta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-CompartirIgual 3.0 Internacional.
Artículos
Wendolin SUÁREZ-AMAYA
Universidad Andres Bello, Chile
[Link]@[Link]
[Link]
Carolina LÓPEZ-VALENZUELA
CEADE consultores, Chile
clopez@[Link]
[Link]
Michel VALDÉS-MONTECINOS
Universidad Arturo Prat, Chile
michelvaldes@[Link]
[Link]
Recepción: 19 Agosto 2020
Aprobación: 05 Octubre 2020
Resumen:
La educación en los últimos tiempos ha suscitado transformaciones en su rol y en su forma de operar, siendo la educación
virtual uno de los cambios más significativos. El objetivo del trabajo es determinar los factores que influyen en la expansión de la
educación superior virtual en América Latina. La metodología empleada es revisión documental. Se identificaron cuatro factores:
socioeconómicos; sociopolíticos; socioculturales y sociotecnológicos. Se concluye que esta realidad exige a las instituciones no sólo
una actitud de cambio y apertura sino también, la transformación de los modelos de enseñanza y de gobernanza de las instituciones.
Palabras clave: Gestión universitaria, educación a distancia, educación superior..
Abstract:
Education in recent times has raised transformations in its role and in its way of operating; virtual education being one of the most
significant changes. e objective of the study is to determine the factors that influence the expansion of online education in Latin-
America. e used methodology was documental review. Four factors were identified: socioeconomic; sociopolitical; socioculture;
and sociotechnological. It is concluded that this reality demands institutions not only a change of attitude and openness, but also,
the transformation of teaching models and institutional governance.
Keywords: University management, distance education, higher education.
INTRODUCCIÓN
La educación ha vivido en los últimos tiempos cambios trascendentes que toman expresión en una forma
distinta de ver la realidad, las personas y su relación con el sistema interno y externo. Esta nueva concepción
conlleva fluidez del conocimiento a escala planetaria y su rápida obsolescencia, por ende, a la necesidad
imperiosa de formular procesos y estrategias educativas adaptables al estudiante de hoy en día y a las exigencias
del mundo del trabajo, todo ello apoyado en el uso de las tecnologías de comunicación e información,
generando así una nueva forma de interacción entre estudiante, profesor y nuevas formas de gestión de las
instituciones educativas.
En palabras de Silvio (2004) este paradigma educativo se generó como un efecto del desarrollo de medios
tecnológicos basados en la comunicación por computadora que ha otorgado mayor poder al usuario sobre sus
fuentes de información y posibilidades de aprendizaje, dando lugar a que la educación virtual se convirtiera
en realidad, y con ello, la interacción asincrónica, es decir entre actores que se encuentran en lugares y
en momentos distintos. Agrega Chan (2016) que la virtualización de la educación se presenta como un
fenómeno en el que se actualizan métodos educativos cuyas posibilidades se ven ampliadas con el uso de las
TIC, pero también es una mega tendencia económica y cultural que rebasa el ámbito de la educación escolar
y que se vive en todas las interfaces dispuestas en los entornos de vida de los seres humanos.
Se trata según García-Aretio (2014, 2017) de un proceso disruptivo, en tanto va progresivamente
arrebatando espacio y tiempo a las formas más convencionales de enseñar y aprender. En ese sentido, la
educación virtual se trata de una modalidad que ha ganado alta aceptación en los últimos años, siendo cada vez
mayor la oferta en áreas con cobertura en lugares y horarios que tradicionalmente la educación presencial no
atiende. Resulta por tanto pertinente detenerse a revisar los diversos factores que han favorecido la expansión
de esta modalidad de formación en el espacio latinoamericano.
García (1999) señala una serie de condiciones que a su juicio han influido en el nacimiento y desarrollo
de la educación a distancia, estos son: avances sociopolíticos; la educación como una necesidad permanente;
la carestía de sistemas convencionales; avances en el ámbito de las ciencias de la educación, y; las
transformaciones tecnológicas. El referido trabajo constituye un antecedente para esta investigación, y
se han incluido otros elementos, que, a juicio de los autores, constituyen aspectos a considerar. Para
efectos de este trabajo se han distribuidos los factores en socioeconómicos, sociopolíticos, socioculturales y
sociotecnológicos.
En función de lo planteado, el objetivo del siguiente trabajo es describir los factores que han influido en
la expansión de la educación virtual. La metodología utilizada es revisión de bibliografía especializada. Con
este se aspira a contribuir al avance del conocimiento que rodea a esta modalidad educativa y, por ende, con
la toma de decisiones de gestores educativos o de interesados en el área.
La expansión de los sistemas de educación superior es una tendencia global y sostenida de las últimas décadas.
Albatch (2001) señala entre una de las principales razones de esta expansión, el aumento de la complejidad de
las sociedades y economías modernas que requieren de fuerza de trabajo más entrenada, en tanto han surgido
nuevos campos de conocimiento cuyo desarrollo depende de la universidad. Otra de las razones que arguye es
la demanda cada vez mayor, ejercida por sectores de la población, principalmente por las capas medias; siendo
ésta una presión a la cual los gobiernos suelen responder ampliando la cobertura, donde el sector privado
también participa con su aporte.
Rama (2009) asocia este fenómeno con la democratización política y el acceso masivo iniciado con la
educación básica y que ha tenido expresión en los otros niveles medios y terciarios, marcando el camino
hacia la universalización. El autor acota que esta masificación de acceso a la educación y formación de capital
humano están produciendo un cambio donde ya no es exclusiva para una élite o clase burguesa, sino que seestá
transformando en una educación más participativa a otros sectores de menores ingresos. En este sentido,
Orellana (2014) señala que la expansión despliega una promesa de movilidad social que es consustancial con
la sociedad del conocimiento.
Esta movilidad se desarrolla a través de variadas actividades de vinculación, pero también a través de
la movilidad académica-estudiantil como parte de la Internacionalización hacia la Globalización, como
necesidad misional Universitaria, “la internacionalización de la educación superior se presenta como una
respuesta a los desafíos que impone la globalización” (Alcón,2016). las universidades Latinoamericanas al
igual que la mayoría del orbe, tiene entre sus objetivos misionales interactuar y relacionarse con la sociedad y
sus cambios, parte de ellos en las últimas décadas es la necesidad de acercar la lejanía geográfica y la percepción
de la lejanía. Por ello una de las herramientas a considerar para cumplir lo expresado será la educación
mediada por herramientas virtuales en sus distintas modalidades (blended learning, e-learning, MOOCS, a
distancia etc…),de acuerdo con lo anterior “la globalización también se materializa, de manera notable, en
la emergencia de nuevos mercados y relaciones de mercado para instituciones y productos de la educación
superior” (Ordorika,2006).
Según datos del Banco Mundial (2017), el crecimiento de personas inscritas en educación superior con
una edad de 18 a 24 años, creció desde el 21% al 40% para los años 2000 y 2010, respectivamente. Se constató
que la participación de ingresos bajo y medio, el 16% de la población estudiantil, correspondía a estratos
pobres el año 2000, llegando éstos a crecer en un 25% para el 2013. Por otra parte, entre el 2000 y 2013 las
IES privadas aumentaron su participación de un 43 a 50%.
Si bien esta información corresponde a la educación superior, en general, y a su comportamiento en la
región, impacta en todas las modalidades de formación que ofrecen las universidades, incluida la virtual.
Conforme a lo expuesto por Rama y Cevallos (2015), en el año 2000 se registraban 168.000 estudiantes con
la modalidad a distancia o semipresencial, representado el 1,3% de la matrícula regional. Al 2010, aumentó
1,5 millones de estudiantes incrementándose al 7% su participación regional, donde la mayoría correspondía
a la semi-presencialidad, con mayor participación de la educación privada, y a la modalidad semi-virtual en
relación a la distancia convencional.
Este comportamiento ha influido directamente en la educación virtual como lo ratifica el estudio realizado
en por el Observatorio de Estado Iberoamericanos citado por Fanelli (2019) al caracterizar los sistemas de
Educación Superior, donde se destaca que en países como Argentina, Brasil, Chile, Colombia, que entre
los años 2010-2017, “el crecimiento anual promedio de los estudiantes de primer título en la modalidad
a distancia se expande a un ritmo mayor que la modalidad presencial” (p.30). De acuerdo a lo expuesto
anteriormente, conviene revisar las razones que han impulsado este crecimiento. Si bien es cierto, que la
expansión del sistema educativo, en general, ha generado un efecto cascada que puede inferirse sin hacer un
análisis exhaustivo, conviene detenerse a revisar cuáles pueden ser los condicionamientos que favorecen esta
intensificación.
Si se buscan elementos que han posibilitado el surgimiento de la educación virtual en América Latina,
posiblemente uno de los más relevantes tenga que ver con las condiciones socioeconómicas que caracterizan
a los países de la región.
América Latina ha sido caracterizado por informes de organismos internacionales como la región más
desigual del planeta, por tanto, el tener la oportunidad de acceder a la educación superior constituye
unvehículo de movilidad social (Espinoza et al; 2009; Améstica et al., 2014; Rey, 2017). Por medio de
un estudio comparativo de heterogeneidad económica entre Europa y América Latina con respecto a la
dimensión del ingreso familiar (Marqués y Chávez, 2019) concluyen que existe una diferencia marcada,
donde América Latina está en una posición inferior respecto a los países del sur de Europa. Lo anterior lo
demuestran a partir de la aplicación del esquema EGP que permite estudiar la movilidad social mediante
grupos ocupacionales. A su vez estos datos se complementan con el esquema SCC de Solís, Chávez y Cobos
citados en Marqués y Chávez (2019), concluyeron que en el caso europeo son más leves las condiciones
de heterogeneidad, manifestándose en algunos segmentos de ocupación laboral, donde la distribución
de la pobreza tiende a ser más homogénea en función de las características de cada clase. Para el caso
latinoamericano, esto es mucho más pronunciado; las características de la heterogeneidad son evidentes en
términos de diferencias entre países.
Señala Kliksberg (2005) que la dimensión más difundida de la desigualdad latinoamericana es la que se da
en la distribución de los ingresos, pero no es la única, ni la más grave. La desigualdad se halla presente en todas
las dimensiones centrales de la vida cotidiana de los habitantes (salud, acceso a la tecnología, entre otros).
Destaca el referido autor que la desigualdad produce un impacto profundo que obstaculiza la posibilidad de
un crecimiento sostenido y que se manifiestan en la estrechez de los mercados internos, reducen la formación
de ahorro nacional, impactan el sistema educativo, y atentan contra la gobernabilidad democrática.
En este sentido agrega Hans-Jürgen (2012) que, pese a las mejoras registradas durante los últimos años,
en América Latina, donde las tasas de pobreza disminuyeron claramente en la última década, el 15% de la
población que logró salir de esa situación suele llevar una existencia situada apenas por encima del umbral
mínimo y sufre el riesgo constante de una nueva caída social en la mayoría de los países. Dentro de este marco
las mujeres, los niños, los ancianos y los integrantes de determinados grupos étnicos resultan particularmente
desfavorecidos. Amarante y Colacce (2018) aclara que posterior a la racha de crecimiento, se ha comenzado
a mostrar signos de una desaceleración del crecimiento económico y el dinamismo de los mercados laborales,
así como también de un estancamiento en el proceso de descenso de la desigualdad. Está abierta, por lo tanto,
la pregunta de ¿en qué medida la región será capaz de proteger los importantes logros que se han alcanzado
en términos de mayor igualdad de ingresos y, más aún, si será capaz de retomar esa senda de avance hacia una
mayor redistribución?
Una muestra de 13 países de América Latina señala que, si se crece económicamente y aumenta el PIB per
cápita, la desigualdad del ingreso tiende a bajar; además, indica que mientras más educada sea la población,
la desigualdad del ingreso también disminuye, registrándose una reducción del coeficiente de Gini. (Aguilar,
2019, p 73-83). De esta forma, es necesario buscar estrategias que garanticen la educación obligatoria con
altos niveles de calidad homogénea para todos los sectores, ésta debería ser una de las exigencias más relevantes
de los proyectos políticos comprometidos que permitan la justicia social (Tedesco, 2012, p. 141).
En la medida que existan mayores posibilidades y oportunidades educativas, se incrementan las opciones
de obtener mejores ingresos derivados de la riqueza humana en términos de conocimientos y experiencias,
lo que augura la generación de ingresos permanentes, posibilitando esto, la adquisición de activos que
complementan el ingreso derivado de una fuente laboral, (Friedman, 1957) logrando alcanzar un mayor
bienestar individual y, por tanto, social para toda la población que consigue acceder a la educación terciaria.
Por lo tanto, la sociedad valora la educación, especialmente la terciaria, como un medio de movilidad social
para llegar a mejores niveles de vida y bienestar, siendo la opción para adquirir mejores niveles de ingresos.
2.1.2 Formación de profesionales para la nueva economía
El término “nueva economía” alude a tres grandes rasgos interrelacionados: una economía basada en la
información y en el conocimiento como bases de la productividad y la competitividad; una economía global
con unidades articuladas que funcionan en tiempo real; y una economía organizada en redes de empresas
en torno a la producción y gestión de bienes y servicios (Castells, 2002). Lo anterior impone desafíos a la
educación formal, en tanto requiere revisarse a sí misma, su misión en la creación de conocimiento para
la producción; la producción de fuerza de trabajo altamente calificada; y la generación de cuadros para la
conducción económica, social y política.
Las características de la nueva economía han traído consigo un conjunto de formas de actividad económica
que buscan conciliar con el entorno, y el equilibrio entre igualdad y libertad, a partir de un modelo económico
justo, tales como la economía cooperativa: la economía colaborativa, la economía circular; la economía azul,
entre otras. En palabras de Sunyer (2018) estos modelos transitan aún en modelos antagónicos -capitalismo
libertario absoluto frente a comunismo estatalista- surgen nuevas propuestas de modelos empresariales. Por
el lado de la economía creativa Buitrago y Duque (2013) añaden el término economía naranja, para dar
cuenta del valor de uso como bienes y servicios que han adquirido las producciones intelectuales basadas en
la creatividad y el arte. El autor en referencia acuña además el término “mentefacturas” como uno de los
principales ejes de desarrollo para la creación de empleo y riqueza.
Lo anterior reviste un reto para la educación como parte importante del progreso económico, remite
a la formación de profesionales con competencias para los nuevos requerimientos. En este sentido tal
como plantea Casilda (2019), la educación es y seguirá siendo una palanca fundamental para promover el
crecimiento económico inclusivo y ofrecer un futuro de oportunidades para todos, no obstante, tal como
señalan Crespi, Fernández-Arias y Stein (2014) en América Latina aún hay un largo camino por recorrer.
Se puede concluir que los países latinoamericanos estudiados presentan una baja relación de finalización
de secundaria, inferior al 75%, en relación a países europeos; y una alta progresión al nivel terciario para los
casos de México (57,9%) Argentina (56%), y un porcentaje más reducido para Chile (38,9%).
De acuerdo con este estudio, aún persiste una demanda social de educación como una tarea pendiente para
América Latina, especialmente en lo que se refiere al nivel secundario terminado, donde es necesario avanzar
en la universalización de ésta para que la formación en línea sea una gran oportunidad para la población
que no ha tenido acceso a la educación superior. No obstante, se debe tener presente que se pueden tener
consecuencias posteriores de aumento de desigualdad en tasas de progresión en educación terciaria. (Solís,
2019, p.274).
2.2.2 Democratización
La democratización de la educación se dará cuando se logre una mayor accesibilidad con calidad que
asegure el término de la secundaria, con un real acceso a la educación terciaria y altas tasas de éxito estudiantil
de titulación oportuna, que garantice una verdadera movilidad social intergeneracional. En este sentido,
la formación en educación superior en sistemas en línea constituye una gran oportunidad con el fin de,
lograr una mayor equidad para las personas que residen distantes de los centros de educación superior,
especialmente en aquellas localidades suburbanas o rurales, y también para aquellos potenciales estudiantes
que no pueden asistir a una formación profesional presencial por razones de tiempo, debido a horarios
laborales, requerimientos personales y familiares, entre otros.
En varios países de América Latina han optado por otorgar gratuidad en la educación superior por las
demandas sociales históricas que han existido, como ha ocurrido en Argentina, Ecuador y últimamente
en Chile. En estos dos últimos aumentaron las instituciones de educación superior complementando
los procesos de liberación económica, incrementando la cobertura de la oferta, pero sin resguardo de la
calidad. De esta forma, en los últimos años ambos Estados han implementado una gestión gubernamental
interviniendo en un proceso que garantice la calidad y también las diversas formas de financiamiento.
Espinoza, González y Granda (2019) afirman que, a pesar de la cobertura aplicada desde la liberalización, en
ambos casos, la distribución de la matrícula no ha favorecido la apropiación de los beneficios de la educación
superior para todos los grupos con igualdad de oportunidades; por el contrario, se ha concentrado en aquellos
grupos con mayor nivel socioeconómico.
La implementación de la gratuidad en Ecuador ha sido amparada por la reforma constitucional del 2008
solo para Instituciones Públicas, y en Chile abarca tanto Instituciones de IES privadas como públicas, llevadas
a cabo a partir del 2016 con glosas presupuestarias y con la promulgación de leyes recientes. Se destaca elhecho
que progresivamente, en ambos países, desde el año 2000 ha ido aumentado los primeros quintiles de menores
ingresos a la educación superior, mayormente en Chile respecto del Ecuador. (Espinoza, González y Granda,
2019). Se destaca que a partir de la implementación de la gratuidad en Chile se han ido incrementando los
beneficiarios, desde 2016 hasta julio del 2019, se ha logrado (Ver tabla 1).
“Un 57,2% de la matrícula total de pregrado de las instituciones que cuentan con estudiantes favorecidos
con este beneficio. Del total de beneficiados, un 43,2% (162.450) estudia en un CFT (Centro de Formación
Profesional) o un IP (Instituto Profesional), mientras que un 56,8% (213.983) está matriculado en una
universidad” (MINEDUC, 2019).
Tabla 1 Porcentaje de la población de estudiantes universitarios (18-24 años) por quintil de ingresos
Por otra parte, hace tres décadas que América Latina ha ido realizando los esfuerzos necesarios para
implementar las TIC a los sistemas educativos y, por ello, también debe abordarse la democratización
en la educación en línea donde es relevante lograr la alfabetización digital que no solo debe considerar
la disponibilidad de hardware y de soware o la misma conectividad, sino también el buen uso de
internet. Lugus e Ithurburo (2019) señalan que es necesario hacer una lectura y abordaje contextualizado,
interpelador y comprensivo de la gran cantidad de información disponible, usar de forma pertinente y
potente las herramientas digitales, generar contenidos relevantes y valiosos, gestionar de forma adecuada
la comunicación en redes y plataformas, constituir redes y comunidades. A este respecto, es fundamental
alcanzar una educación en línea realmente efectiva que permita que los estudiantes logren un proceso de
aprendizaje que permita disminuir las brechas educativas, para que obtengan un mayor bienestar social y
económico, adquiriendo las competencias necesarias para ser debidamente empleadas en las ocupaciones
laborales y que los faculte llegar a un mayor nivel de ingresos.
A pesar de los esfuerzos realizados, tanto por los sectores públicos como privados, aún queda pendiente
lograr una cobertura del 100% en América Latina en la educación primaria y secundaria que pueda hacer
frente a la explosión demográfica, marcada por la migración campo-ciudad en un contexto de consolidación
de procesos de democratización de la educación, vinculado a la expansión del sistema educativo en general,
que ha crecido en cobertura, pero aún resta que este aumento de oferta se asocie a una mejor calidad. Para
lograr que la facilidad de acceso en todas las modalidades, especialmente de la educación virtual sea efectiva
para atender a las personas rezagadas en términos de formación, donde la educación presencial no pudo
satisfacer sus necesidades oportunamente.
Recientemente en Chile se está implementando la gratuidad en la educación superior abarcando hasta el
sexto decil, y desde 2019 se ha ampliado con beneficios a los deciles séptimo, octavo y noveno con un beneficio
parcial en IES públicas y privadas acreditadas que pueden adscribirse al sistema de educación gratuita, de
acuerdo a la Ley N°21.091, y en Ecuador algo similar en las universidades públicas. Al respecto Rivera (2019)
señala que durante el periodo 2007-2016 se logró aumentar el acceso a grupos minoritarios de recursos
escasos, quintiles 1 y 2, de etnias minoritarias: indígenas, afroecuatorianos, negros, montubios y mulatos, las
que lograron obtener una mayor accesibilidad a la educación superior.
La educación virtual como modalidad de aprendizaje adquiere cada vez mayor aceptación como opción de
aprendizaje en un nivel inicial, de continuidad y especialización. Señalan Blanco y Anta (2016) que se percibe
como una posibilidad abierta para la formación de las personas a través de un modelo de enseñanza basado en
la flexibilidad, la eficacia, la adecuación y la rigurosidad. Lo anterior se relaciona con una generación abierta
a esta forma de aprendizaje, que percibe a la educación virtual como una opción dinámica y con manejos de
tiempos flexibles que se ajustan a sus expectativas.
En palabras de Torres-Ortiz y Duarte (2016). Los jóvenes muestran ya su impacto en la remodelación
de sus relaciones, su tiempo de ocio y su actitud en las aulas. La configuración de la identidad se fragua en
gran medida en la mediación virtual de las redes. No obstante, cada vez se hace más notoria que la educación
virtual no es exclusiva de la gente joven. En un estudio realizado por Padilla et al. (2016) los adultos valoran
positivamente el uso de las TICs en función de sus potenciales beneficios en los procesos de aprendizaje, aun
cuando admiten que su nivel de competencia es medio-bajo y esta tendencia aumenta con la edad. Por lo
tanto, representa para la educación bajo esta modalidad ofrecer herramientas que permitan el desarrollo de
competencias en el uso de estos recursos.
Al mismo tiempo la educación virtual actúa como un eje articulador de relaciones entre personas
culturalmente diversas, cuestión que era solo posible anteriormente con la movilidad física. En este sentido,
los estudios bajo modalidades virtuales favorecen la internacionalización, no solo entendida como movilidad
de las personas, sino también de la cultura de las instituciones abiertas a los intercambios y al reconocimiento
de estudios en diversas latitudes. Gacel-Ávila (2017) afirma que “la internacionalización de la educación
superior contribuye a generar un mayor entendimiento entre las culturas y las naciones, al mismo tiempo
que pone las bases para lo que más hace falta en la globalización actual”, en este contexto como catalizador
de transmisión cultural a través del proceso educacional, será la relación de la Instituciones de Educación
Superior y las comunidades que interactúan con ella, la educación superior ha sido un canal de transmisión
por décadas y la utilización de las TICS será una herramienta útil al momento de enfrentar este desafío.
Este concepto en Educación terciaria y cuaternaria tiene un campo fértil para investigar, desarrollar e
implementar, debido a que” las instituciones de educación superior están más conscientes que nunca de la
importancia de incrementar su perfil internacional, estrategias y actividades de internacionalización” ( de
Wit H ,Gacel-Ávila J. & Knobe M, 2017). Esta afirmación nos lleva a inferir que los objetivos misionales de
las universidades latinoamericanas deben considerar la internacionalización como un quehacer intrínseco,
donde ya no se recomiendan las actividades aisladas, sino que planificadas e institucionalizadas; ya no basta
en centrar ésta en la movilidad estudiantil, sino en la globalización como rumbo a seguir y como herramienta
catalizadora la internacionalización.
En opinión de Rama (2010) la educación permanente surge como una necesidad en el marco de la
proliferación de conocimientos y su rápida obsolescencia, se expresa en procesos educativos de actualización
de competencias articulados a los cambios en los saberes y el trabajo. En este sentido, la forma y características
de esta depreciación determinan los niveles de renta o de salarios derivados del capital humano adquirido
previamente.
Ante este panorama, la educación permanente ha sido una preocupación manifiesta por los organismos
internacionales. García y Ferrer (2017) sostienen que desde el ángulo teórico y de las políticas educativas
organismos como OCDE y la Comunidad Europea han proclamado el valor de la educación permanente
como el nuevo horizonte educativo; pero como tema pedagógico, ha sido la UNESCO la que ha difundido
altamente la Educación Permanente y la educación como bien común.
Sabán (2010) aduce que el discurso de la Unesco y Unión Europea ha estado determinado por su historiay
el papel que cumplen en la política educativa. Califica esta autora la participación de la Unesco comoaltruista,
en tanto, éste organismo viene señalando desde sus inicios, a finales de la década de los 40 en sus diversas
declaraciones, temas como la educación para todos y a lo largo de la vida en el marco de la democratización de
la educación. Se dedica este organismos con mayor detenimiento a este tema en el informe coordinado por
Delors en 1996, donde se presentan los famosos cuatro pilares: aprender a conocer, aprender a hacer, aprender
a vivir juntos y con los otros y, en definitiva, aprender a ser; en este último es donde se comienza a hablar de
una educación permanente para todos, dando paso a un nuevo impulso en los programas de alfabetización,
y especialmente en la educación de adultos.
Por su parte, Sabán (2010) califica que las ideas de la Unión Europea son mercantilistas relacionadas con
la empleabilidad y la ciudadanía activa y participativa en Europa. Las referencias oficiales respecto a estos
temas aparecen en el “Libro Blanco sobre la educación y la formación. Enseñar y aprender. Hacia la sociedad
cognitiva” publicado en 1995 y el Tratado de Ámsterdam en el año 1997, donde se expresa la necesidad del
desarrollo de un nivel de conocimiento lo más elevado posible mediante un amplio acceso a la educación y
mediante su continua actualización.
Con todo ello es indudable que la educación se ha convertido en una preocupación de las personas, tanto de
aquellas que por razones personales no han logrado completar su formación educativa, especialmente el nivel
terciario, como de quienes siendo profesionales desean alcanzar especialización, ampliación y/o actualización
de conocimientos; así como también de aquellos que los cambios imperantes en la tecnología y los avances
del conocimiento requiere permanente actualización.
La educación a distancia, hoy en línea, es una opción concreta para satisfacer las necesidades que implican
la educación permanente, Alfonso (2003) señala que mediante esta modalidad se puede organizar durante
toda la vida.
2.3.2. La conformación de comunidades de aprendizaje
Las personas tienen por naturaleza la necesidad de asociarse y se concentran en comunidades en torno
de intereses comunes, en la mayoría de los casos por intereses disciplinares e interdisciplinares. Este tipo de
experiencia se hace más tangible en los estudios de postgrado, espacio donde se da un mayor intercambio y
variedad de intereses y culturas. En un estudio realizado por Ortiz (2018) Las CVA (Comunidades Virtuales
de Aprendizaje) tienen efectos positivos sobre la motivación académica de los estudiantes de posgrados, en
términos de utilidad, compromiso y gusto; variables asociadas al componente de valor, expectativa y afecto,
respectivamente.
Lo anterior podría tener explicación por la interacción y la sinergia que se generan. En este sentido,
Hedegaard & Lompsher citado por Rodríguez (2009) señalan que en los enfoques socioculturales el
aprendizaje es concebido como una particular forma de actividad en la cual sujetos, en diferentes momentos
de su desarrollo, actúan sobre su realidad y se enfrentan a las influencias y resistencias que esa realidad concreta
les presenta para transformarla.
Por ende, tal como plantea Coll (2004) las aulas se constituyen como comunidades de aprendizaje,
donde personas con diferentes niveles de experiencia y conocimiento, aprenden mediante su implicación
y participación en actividades auténticas y culturalmente relevantes, en función de la colaboración que
establecen entre sí, en la construcción del conocimiento colectivo que desarrollan y de los diversos tipos de
ayudas que se facilitan mutuamente. Añade Coll y Monereo (2008:310) De acuerdo con las consideraciones
precedentes tres rasgos distintivos de las comunidades virtuales de aprendizaje: el aprendizaje como
objetivo explícito, el uso de las herramientas tecnológicas, tanto para intercambiar información como para
comunicarse y el uso de las potencialidades de los recursos tecnológicos para el ejercicio de la acción educativa
intencional. Martín (2015) señala también características de las comunidades de aprendizaje virtual:
se comparten problemas de investigación, metas personales y académicas, autonomía en el aprendizaje,
una identidad colectiva; feedback de productos y resultados; construcción colaborativa de conocimiento,
interacciones entre los miembros y, emociones como experiencias compartidas.
El intercambio que se desarrolla en las modalidades virtuales propician espacios para la multiculturalidad,
concepto que se ha estudiado en las ciencias sociales, en especial en los ámbitos educativos, Recasens
Salvo (2001) ya sostenía que según su punto de vista: “el concepto de multiculturalidad ha sido más
ampliamente trabajado por los educadores que por los antropólogos”., es por ello que como factor
sociocultural es importante tener en cuenta cada una de sus aristas y complejidades. La multiculturalidad
como factor sociocultural transformador es otra preocupación de la educación terciaria, en especial teniendo
en cuenta el dinamismo de los cambios sociales, por lo que “la interculturalidad debe ser un objeto de
reflexión y práctica en todo sistema educativo; debe transitar en todos y cada uno de los componentes
curriculares” (Mendoza ,2010). Éste será uno de los grandes desafíos en vista de los objetivos misionales
institucionales.
Son diversas las razones que han llevado al impulso de la educación a distancia, como se dijo anteriormente
como mecanismo de inclusión, pero ha sido en definitiva el avance tecnológico de las tecnologías de
información y comunicación las que han otorgado un impulso espectacular a la educación virtual y un
tránsito casi imprevisible, y con ello la educación ha tenido que ofrecer servicios educativos y herramientas
de aprendizaje adaptados a los nuevos condicionamientos.
Según Domínguez (2007) las tecnologías de la información son el resultado práctico de las investigaciones
realizadas en los contextos sociales y culturales occidentales durante el último tercio del siglo pasado. En ese
tiempo, el desarrollo institucional y metodológico de la educación a distancia se ha configurado en relación
con los distintos medios tecnológicos para la comunicación, lo que permite delimitar una serie de etapas
caracterizadas por el uso de variados recursos para la mediación. En un primer momento fueron los materiales
impresos y su distribución por correspondencia. Más tarde llegó la incorporación de lenguajes y medios
audiovisuales analógicos, en clara relación con el desarrollo institucional de los sistemas de enseñanza. A
continuación, aparece la informática aplicada a la producción de materiales didácticos, y en la actualidad,
una etapa dominada por las tecnologías digitales y los recursos asociados a las telecomunicaciones, que hacen
posible la convergencia de distintos medios en aparatos integrados. Estos nuevos medios, a diferencia del
resto, se erigen como soporte y contenido, servicio y producto, lo que lleva a reconsiderar el tratamiento
educativo de y con ellos. Ver figura 1.
En palabras de García y García (2016) esa evolución generó diferentes modelos de enseñanza a distancia
que vinieron propiciando aprendizajes de calidad básicamente comparables a las tradicionales formas de
enseñar y aprender. Tras los modelos más convencionales de educación a distancia, aparecen denominaciones
tales como el e-learning, blended-learning, aprendizaje colaborativo en red, aprendizaje móvil, ubicuo, etc.
En fin, aprendizajes mediados que vienen culminando estos años con la irrupción de los MOOC (Massive
Online Open Courses o cursos online masivos y abiertos). Estas formas diferentes, no presenciales, de enseñar
y aprender se vienen aplicando con éxito desde hace años, asegurando su calidad, siempre que se doten de
las bases y principios pedagógicos adaptados en nuestros días a las posibilidades que nos brinda la sociedad
digital.
El proceso de desarrollo educativo en América Latina arrastra carencias pendientes del siglo XX,
“universalizar la cobertura preescolar, básica y media; renovar la educación técnica; masificar la educación
terciaria; incorporar las poblaciones indígenas al sistema escolar y mejorar la calidad y resultados de la
enseñanza, especialmente de los sectores más desfavorables” (Brunner, 2001, citado en Lorente 2019, p.
229). Y, a su vez, enfrenta los desafíos del siglo XXI asociados a “...ocupaciones nuevas que están en la base
del crecimiento económico, la equidad social y la integración cultural. Lo que exige una adaptación de la
estructura, los procesos, los resultados y la política educacional a las profundas transformaciones del contexto,
derivadas de la globalización” p.229.
Esto se acentúa con la migración de áreas rurales a urbanas, existiendo grandes carencias educativas
relacionadas con analfabetismo y escasez de posibilidades educativas en localidades alejadas de los centros
urbanos, especialmente en el siglo XX. No obstante, en las últimas dos décadas del siglo XXI, el avance de
la tecnología de la información y la conectividad han hecho posible que poblados rurales puedan llegar a la
educación a distancia en línea, facilitando el acceso a las oportunidades educativas para terminar su educación
secundaria, e incluso alcanzar la terciaria.
Ejemplo de ello, son los esfuerzos que se están realizando con plataformas MOOC para mejorar
el rendimiento educativo de estudiantes que residen en áreas rurales como tránsito a la educación
superior (Arévalo, Jaramillo et al, 2019), y en el mejoramiento de actividades productivas agrícolas y de
comercialización con estudiantes rurales (Solarte y Grass, 2019), y gestión turística en sectores rurales
(Guillén, 2019).
Por otra parte, se debe reconocer que en los países latinoamericanos subsisten dificultades deconectividad
para que los interesados puedan acceder a la enseñanza virtual, lo que es un factor propio del entorno
tecnológico de cada región y país, aumentando la brecha digital respectiva. Ejemplo de ello relata el caso de
México (Campuzano, 2019).
En la medida que estudiantes rurales tengan posibilidades de entrar a la educación virtual y ésta les permita
la adquisición de competencias, mayores oportunidades de desarrollo se les presentarán en ciudades urbanas,
lo que podrá impactar en la migración hacia éstas, como ha ocurrido en el proceso migratorio desde el siglo
XX donde personas con escasas capacidades laborales emigraron hacia las grandes urbes en América Latina.
Al 2013 el 40% de la población latinoamericana se consideraba usuaria de internet, distinto en
comparación a la OCDE que registran el 80%, excluyendo a Chile y México por ser parte de ésta. Es
importante señalar que los promedios no reflejan lo que ocurre con algunos países que están con menos del
10%. (Barrantes, et al, 2013. p17).
Respecto a la infraestructura de las TIC en América Latina (Corona, 2017, p. 171) señala que:
En función del Índice e Knowledge Assessment Methodology, desarrollado por el Banco Mundial,
que mide la economía del conocimiento en 4 dimensiones en una escala normalizada de 0 a 10, donde una
deellas es Información y Tecnologías de Comunicación, se ha logrado determinar que en el Índice de TIC
del 2000-16 América Latina y el Caribe ha logrado avanzar de los 3,27 puntos hasta 4,41. En este caso, el país
con mejor registro es Argentina, luego Costa Rica y Chile. Si estos valores se comparan con años anteriores
se presenta un mejoramiento en esta dimensión. Ver figura 2.
Relacionado especialmente a los espacios físicos que son exigibles en la educación presencial y que
imposibilitan un acceso igualitario tales como tiempo, dinero, y traslado. (Chaves, 2017) destaca entre
algunas de las ventajas que ofrece los estudios a distancia tiene que ver con la cobertura ya que no existe la
limitante de la cantidad y el tamaño de las aulas; los estudiantes pueden estar en diferentes lugares y no tienen
que reunirse en un mismo espacio, excepto en casos extraordinarios. Otra ventaja no menos relevante que las
anteriores consiste en que los adultos no necesitan renunciar a su trabajo para poder adelantar sus estudios.
Lo anterior conlleva que el estudiante tenga autonomía para decidir en qué lugar estudia, en qué momento
y a qué ritmo, sin depender del profesor o de los compañeros. Esto permite que personas con diferentes
ocupaciones y estilos de vida puedan acceder a programas de estudio, sin separarse de su entorno laboral o
familiar.
En este sentido, la educación a distancia bajo la modalidad virtual constituye un instrumento de inclusión,
que ofrece oportunidades de formación para aquellas personas que por diversas circunstancias se le dificulta
trasladarse hasta los recintos académicos, por lo que será una herramienta catalizadora para cumplir los
ODS (Objetivos de Desarrollo Sostenible) declarados en la Agenda 2030, cuya confección se realizó en la
Asamblea General de la ONU (Organización de las Naciones Unida), como plan de acción a favor de las
personas, el planeta y la prosperidad, debemos colocar especial atención en la necesidad de cumplir Objetivo
Nº4 (cuatro): “Garantizar una educación inclusiva, equitativa y de calidad y promover oportunidades de
aprendizaje durante toda la vida”. ( [Link] este plan
de acción fue construido por 193 (ciento noventa y tres) mandatarios en Septiembre del año 2015.
Para Escribano y Martínez (2013) la educación inclusiva tiene que ver con cómo, dónde, por qué y con
qué consecuencias educamos a todos los alumnos, sobre la base del principio de la educación como derecho
humano, por tanto, de todas las personas. Cabero-Almenara (2016) refiere a la educación inclusiva es pensar
no nada más en personas discapacitadas, como tiende a pensarse, sino también hacerlo en los que viven
en la pobreza y la marginalidad, en los que pertenecen a etnias no mayoritarias, en los que hablan lenguas
minoritarias, en los que viven en zonas remotas, en los que son marginados por cuestión de género, y en losque
se encuentran privados de libertad o en situación de custodia. Es centrarnos, por tanto, en todos los alumnos,
especialmente en los más vulnerables, es decir a los que se tiende a excluir del sistema educativo.
El uso de las TIC se encuentra cada vez más difundido tanto por la aparición de nuevos dispositivos (Internet,
los dispositivos móviles y los videojuegos), aunado a ello, el apoyo de diversas plataformas tecnológicas como
moodle, chamilo, canvas, entre otros, y de las herramientas como videoconferencias, foros, quiz etc, se han
convertido en alternativas educacionales atractivas, que han tenido influencia en los procesos de enseñanza-
aprendizaje acorde con una población cada vez más habituada al aprendizaje mediado por la tecnología.
En los momentos actuales, en medio de una pandemia, que mantiene a buena parte del mundo en
modalidades de trabajo y estudio en confinamiento, ha convertido a la educación virtual el recurso casi
exclusivo para dar continuidad a las necesidades laborales y educativas. Si bien esta expansión ha sido forzada,
conllevará en buena medida, a que las personas se apropien cada vez de los recursos tecnológicos como formas
de comunicación y relacionamiento. Según estimaciones de la UNESCO-IESALC (2020), para marzo de
este año el cierre temporal de las IES ha afectado aproximadamente, a unos 23,4 millones de estudiantes
de educación superior y a 1,4 millones de docentes en América Latina y el Caribe, aproximadamente, más
del 98% de la población de estudiantes y profesores/as de educación superior de la región y actualmente, la
clausura afecta a todas las instituciones sin excepción.
Britez (2020), en su análisis sobre las políticas y medidas adoptadas en Brasil, Argentina y Uruguay
por la pandemia, señala que la clases presenciales han sido sustituidas por sesiones virtuales, donde se
habilitaron plataformas tecnológicas de tipo digital usándose en Paraguay y Argentina recursos como
WhatsApp, distintos tipos de videoconferencias, conversores de archivos, Classroom, entre otros. A pesar
de las dificultades de algunos docentes en el uso de las TIC se ha tenido que enfrentar los requerimientos
educativos en el contexto de la emergencia sanitaria que se relacionan con la confección de contenidos
que deben ser entregados mediante sistemas audiovisuales tales como multimedia, enlaces de vídeos, usos
de videoconferencias, lograr la participación activa de los estudiantes con la respectiva retroalimentación
de estos. Bien sea de manera reactiva o proactiva, tal como señala Islas (2017) el recelo que los docentes
y las instituciones en sí mismas sienten hacia el uso de las TIC se va perdiendo progresivamente, así, son
cada vez más numerosos los docentes que comienzan a utilizar en sus prácticas educativas distintos recursos
tecnológicos.
Pedraza, Amado y Munevar (2019) señala la apropiación en el uso de las TICs permite trascender
laperspectiva instrumental hacia lo cognitivo, lo que permite que tenga sentido y significado a partir de
solución de problemas, simulación de escenarios y realización de proyectos. En este tenor destaca Cueva
(2020) que uno de los retos más importantes del sistema educativo actual es el fomentar la autonomía del
estudiante, lo cual implica no sólo ofrecer información a los estudiantes, sino fomentar conocimientos y
habilidades que les permitan construir bases de conocimientos de mejor calidad, validarlas con evidencias
fuertes a partir de contextos pertinentes en tiempo y forma, adaptarlas a situaciones imprevisibles y
transmitirlas apropiadamente.
El reto de la educación de la educación virtual ante los escenarios descritos es seguir generandomecanismos
de aseguramiento de la calidad, se trata pues de una modalidad que se ha expandido hacia diversos niveles, en
todas las áreas del conocimiento, que funge como complemento a la educación presencial y que cada vez va
ganando mayor aceptación en torno a los factores presentados en este trabajo.
CONCLUSIÓN
Los factores desarrollados en este trabajo dan cuenta de que las razones que explican la expansión de la
educación virtual son multifactoriales, involucra no solo por condiciones económicas y tecnológicas, pasa
también por haberse convertido en prioridad para la agenda política de los países que buscan posicionarse
en el mercado del conocimiento. Instituciones que requieren adaptarse al desafío de la internacionalización
y al estudiante de esta nueva era, un ciudadano global, que ha hecho de la formación en ambientes virtuales
una necesidad manifiesta.
Los tiempos actuales exponen a las universidades a oportunidades y desafíos, las oportunidades a partir de
la expansión de la que ha sido objeto la educación superior en los últimos años, y particularmente la educación
a distancia bajo la modalidad virtual; que ha llevado a las universidades a abrirse a una oferta académica
global, superando con ello la exclusividad en ofrecer servicios educacionales de forma presencial, y con ello,
la necesidad de autoevaluarse y someterse al escrutinio público como forma de reconocimiento, temas la
acreditación y la clasificación en rankings forman parte de la cultura de evaluación.
Por el otro lado, surgen desafíos que implican la necesidad de adaptarse a los cambios que exigen el proceso
de globalización y el mercado de conocimiento que llevan a las instituciones de educación superior a adecuarse
para ser competitivos. Esta realidad exige a las instituciones no sólo una actitud de cambio y apertura a
las nuevas tecnologías sino también, la transformación de los modelos de enseñanza y la gobernanza de las
instituciones.
Aunado a ello la universidad está llamada a cumplir con su rol social, y, por ende, la educación
virtualconstituye un eje de articulación para dar acceso a estudiantes que por diversas circunstancias no tienen
posibilidad ingresar a la educación presencial, en el marco de la educación permanente y educación para todos
que establecen organismos internacionales como el caso de la UNESCO.
BIODATA
BIBLIOGRAFÍA
AGUILAR, J. (2019). Crecimiento Económico y Desigualdad en la Distribución de la Renta. Un análisis para América
Latina. Revista Ciencia y Tecnología. Revista Ciencia y Tecnología. V. 15, N° 2.
ALFONSO, I. (2003). La educación a distancia. Acimed. v.11 N°.1 Ciudad de La Habana ene.-feb. Disponible
en: :[Link]
ALTBACH, PHILIP G. (2001) Educación Superior Comparada. El Conocimiento, la universidad y el desarrollo.
Buenos Aires, Universidad de Palermo (Cátedra UNESCO de Historia y Futuro de la Universidad), 366 pp.
AMARANTE, V. Y COLACCE, M. (2018). ¿Más o menos desiguales? Una revisión sobre la desigualdad
de los ingresos a nivel global, regional y nacional. Revista de la CEPAL. [Link]
handle/11362/43458
AMÉSTICA, L.; LLINAS-AUDET X.; Y SÁNCHEZ, I..(2014). Retorno de la Educación Superior en Chile. Efecto
en la movilidad social a través del estimador de Diferencias en Diferencias. Form. Univ. vol.7 no.3 La Serena.
ALCÓN, E. (2016). La internacionalización de los estudiantes universitarios. La Cuestión Universitaria, [S.l.], n. 7,
p. 32-39, oct. 2016. ISSN 1988-236X. Disponible en:6>. Fecha de acceso: 27 jul. 2020
BANCO MUNDIAL (2017). Graduarse: Solo la mitad lo logra en América Latina.
Recuperado de: [Link]
american-students- manage-to-do-so
BATES, A.W (1999) Tecnología, toma de decisiones y enseñanza abierta y a distancia. En: La tecnología en la
enseñanza abierta y la educación a distancia. Trillas. México. P. 34
BLANCO, A Y ANTA, P. (2016). La perspectiva de estudiantes sobre los entornos virtuales de aprendizaje en la
educación superior. Innoeduca. international journal of technology and educational innovation Vol. 2 Núm. 2
Pág. 109-116.
BARRANTES, J. Y ROJAS, I. (2013). La evolución del paradigma digital en América Latina. En Jordán, V, A,
Galperin, H. y Peres, W. (Ed), Banda ancha en América Latina: más allá de la Conectividad (p.17). NU. CEPAL
disponible en: [Link]
BRITEZ, M. (2020). La educación ante el avance del COVID-19 en Paraguay. Comparativo con países de la Triple
Frontera. Disponible en: [Link]
BUITRAGO, P. Y DUQUE, I. (2013). La economía naranja. Una oportunidad infinita. Banco Interamericano
de Desarrollo. Recuperado de: [Link] Econom
%C3%ADa-Naranja-Una-oportunidad-infi[Link]
CABERO-ALMENARA, J. (2017). La educación a distancia como estrategia de inclusión social y educativa. Revista
Mexicana de Bachillerato a distancia. N|15. México.
CAMPUZANO, G. (2019): La brecha digital en educación media superior en escuelas rurales, Mexico 2018,
Revista Atlante: Cuadernos de Educación y Desarrollo (febrero 2019). En línea: [Link]
atlante/2019/02/brecha-digital- [Link]//[Link]/20.500.11763/atlante
CASILDA, R. (2019). América Latina: Consideraciones y perspectivas sobre economía, productividad y educación.
Boletín económico de ICE Información Comercial Española. [Link]
article/view/6891/6908
CASTELLS, M. (2002). La era de la información: economía, sociedad y cultura. Madrid: Alianza Editorial,
COLL, C. (2004) Las Comunidades de aprendizaje: Nuevos horizontes para la investigación y la intervenciónen
psicología de la educación. IV Congreso Internacional de Psicología y Educación. Almería, España.
COLL C Y MONEREO C. (2015). Psicología de la educación virtual. Aprender y enseñar con las tecnologías de la
información y la comunicación. Ediciones Morata. España.
CRESPI G.; FERNADEZ-ARIAS E Y STEIN E. (2014). ¿Cómo repensar el desarrollo productivo? Política e
instituciones sólidas para la transformación económica. Banco Interamericano de Desarrollo.
CORONA, L. (2017). Capacidades Tecnológicas en países de América Latina y el Caribe:Trayectoria y perspectivas.
Economía y Desarrollo Vol. 158. N° Especial. pp. 171-172.
CHAN, M. E. (2016). La virtualización de la educación superior en América Latina: entre tendencias y paradigmas.
RED. Revista de Educación a Distancia.
CHAVES, A (2017). La educación a distancia como respuesta a las necesidades educativas del siglo XXI. Revista
Academia & Virtualidad 10(1): 23-41.
DE WIT, H., GACEL-ÁVILA, J., & KNOBEL, M. (2017). Estado del arte de la internacionalización de la educación
superior en América Latina. Revista de Educación Superior en América Latina, (2). Disponible en: http://
rcientifi[Link]/[Link]/esal/article/viewFile/10017/10151
DOMÍNGUEZ, D. (2007). Devenir histórico de mitos y usos tecnológicos en educación a distancia: de la
lectoescritura al e•learning. TEXTOS de la CiberSociedad, Recuperado de: [Link]
textos/[Link]?art=136
ESCRIBANO, A. Y MARTÍNEZ, A. (2013). Inclusión educativa y profesorado inclusivo. Madrid: Narcea
ESPINOZA, Ó, GONZÁLEZ-FIEGEHEN, L. E. Y GRANDA, M.L (2019). Avances y desafíos que enfrentanlos
procesos reformistas en la educación superior de Chile y Ecuador: la perspectiva sobre el acceso y
elfinanciamiento. Revista Iberoamericana de Educación Superior, 10(27): 25-50.
ESPINOZA, O, GONZÁLEZ, L. E, URIBE, D. (2009). Movilidad Social en Chile: El Caso del Gran Santiago
Urbano. Revista de Ciencias Sociales (RCS) Vol. XV, No. 4, octubre - diciembre, pp. 586 - 606
FANELLI, A. (2019), Panorama de la Educación Superior en Iberoamérica,Papeles Observatorio Nº 12 , Observatorio
Iberoamericano de la Ciencia,la Tecnología y la Sociedad de las Organización de Estados Iberoamericanos
(OCTS-OEI),ISSN 2415-1785.
FRIEDMAN, M. (1957). "La hipótesis del ingreso permanente" (PDF). Una teoría de la función de consumo.
Princeton University Press. ISBN 978-0-691-04182-7.
GACEL-ÁVILA, J. (2017). Educación superior, internacionalización e integración en América Latina y el Caribe. In
P. Henríquez, Tendencias de la educación superior en América Latina y el Caribe 2018. Conferencia Regional
de Educación Superior-CRES (pp. 111-169).
GARCÍA, L. (1999). Historia de la educación a distancia. RIED. Revista Iberoamericana de Educación a Distancia,
2(1), 8-27. doi: [Link]
GARCÍA, L. (2014). Bases, mediaciones y futuro de la educación a distancia en la sociedad digital. Madrid.
GARCÍA, L. (2017) Educación a distancia y virtual: calidad, disrupción, aprendizajes adaptativo y móvil.
[Link] Iberoamericana de Educación a Distancia, vol. 20, núm. 2, 2017, pp. 9-25 Asociación
Iberoamericanade Educación Superior a Distancia Madrid.
HANS-JÜRGEN B. (2012). ¿Por qué América Latina es tan desigual? Tentativas de explicación desde una perspectiva
inusual Revista nueva sociedad [Link]
ISLAS TORRES, C. (2017). La implicación de las TIC en la educación: Alcances, Limitaciones y Prospectiva.
Revista Iberoamericana para la Investigación y el Desarrollo Educativo, vol 8, N°[Link] en: http://
[Link]/pdf/ride/v8n15/[Link]
KLIKSBERG, B. (2005). América Latina: La región más desigual de todas Revista de Ciencias Sociales (Ve), vol. XI,
núm. 3, [Link]
LORENTE, M. (2019). Problemas y limitaciones de la educación en América Latina. Un estudio comparado. Foro de
Educación, 17(27), 229-251. doi: [Link]
MARQUÉS I. Y CHÁVEZ E. (2019). Relevancia de la heterogeneidad socioeconómica: estudio comparativo entre
América Latina y Europa basado en la adaptación del esquema egp. Papers. 104/2. Disponible en: https://
[Link]/article/view/v104-n2-marques-chavez/2575-pdf-es
MARTÍN, ROCÍO; R. Y RINAUDO, M. (2015). Una mirada retrospectiva en la conformación de una comunidad
virtual de aprendizaje. Un estudio con alumnos de posgrado. RED Revista de Educación a Distancia.Número 47.
MENDOZA, A. (2010). Interculturalidad, identidad indígena y educación superior. XIV Encuentro de
Latinoamericanistas Españoles: congreso internacional, Sep 2010, Santiago de Compostela, España.
pp.2429-2446. alshs-00532559
MINISTERIO DE EDUCACIÓN (2018). Ley 21.091 Sobre Educación Superior. Diario Oficial de la
República de Chile, Santiago, Chile, 29 de mayo de 2018. Disponible en: [Link]
idNorma=1118991
MINISTERIO DE EDUCACIÓN (2019). Mineduc ha otorgado más de 598 mil beneficios estudiantiles para la
Educación Superior en 2019. Disponible en: [Link]
de-598-mil-beneficios-estudiantiles-para-la-educacion-superior-en-2019/
ONU (Organización de las Naciones Unidas), Agenda 2030, Objetivos de Desarrollo Sostenible ( https://
[Link]/sustainabledevelopment/es/education/ extraído 27 de Julio del 2020)
ORDORIKA, I. (2006). Educación superior y globalización: las universidades públicas frente a una nueva hegemonía.
Andamios, 3(5), 31-47. Recuperado en 26 de julio de 2020, de [Link]
script=sci_arttext&pid=S1870-00632006000200003&lng=es&tlng=es.
ORELLANA, V. (2014). Panorama actual y desafíos de la educación superior en América Latina y el Caribe.
Apuntes, N°6. Disponible en: [Link]
pdf/[Link]
ORTIZ, M. (2018). Comunidad virtual de aprendizaje y motivación académica en estudiantes de
[Link], (1). [Link]
PADILLA M, SUÁREZ M. Y SÁNCHEZ M. (2016). Inclusión digital de los estudiantes adultos que acceden a
la universidad: análisis de sus actitudes y competencias digitales. Revista Complutense de Educación, 27 (3),
1229-1246.
PEDRAZA, C; AMADO O. Y MUNEVAR P. (2019). Apropiación de dispositivos móviles en educación:
una experiencia de sistematización sobre uso pedagógico de TIC en tabletas. Revista Interamericana de
investigación,educación y pedagogía. Vol 13. N°1.
RAMA, C. (2009). La tendencia a la masificación de la cobertura de la educación superior en américa latina. Revista
iberoamericana de educación. N.º 50 (2009), pp. 173-195
RAMA C. (2010). La educación permanente y la tendencia a la recertificación de las competencias de los profesionales.
Conferencia brindada en III Semana Internacional de Administración. Pontificia Universidad Católica del
Ecuador. Quito
RAMA C. Y CEVALLOS M. (2015). La metamorfosis de la educación a
distancia en América Latina. Una nueva fase marcada por el ingreso
de proveedores internacionales. Disponible en:[Link]
publication/291387935_La_metamorfosis_de_la_educacion_a_distancia_e
n_America_Latina_Una_nueva_fase_marcada_por_el_ingreso_de_proveedores_internacionales
RECASENS, A. (2001). Multiculturalidad y educación. Anales de la Universidad de Chile, (13).
doi:10.5354/0717-8883.2010.2529
REY, R. (2017). "El papel de la educación terciaria en la movilidad social intergeneracional". InterCambios. Dilemas
y transiciones de la Educación Superior. [en línea] v. 4, n.2 pp. 86-97
RIVERA, J. (2019). “A 10 años de la gratuidad en la educación superior en Ecuador: ¿qué pasó con el acceso? Revista
Chakiñan. Nº.7, ABRIL, (58-69) ISSN 2550-6722. Disponible en: [Link]
chakinan/article/view/268/192
RODRÍGUEZ W. Y ALOM, A. (2009). El enfoque sociocultural en el diseño y construcción de una comunidad de
aprendizaje. Actualidades Investigativas en Educación, vol. 9, noviembre, 2009, pp. 1-21 Universidad de Costa
Rica San Pedro de Montes de Oca, Costa Rica
SABÁN, C. (2010). «Educación permanente» y «aprendizaje permanente»: dos modelos teórico-aplicativos
diferentes. Revista Iberoamericana de Educación. Número 52.
SILVIO, J. (2004). Un nuevo escenario en la educación superior en América Latina. En: “La educación superior
virtual en América Latina y el Caribe”. Colección biblioteca de la educación superior. Serie Memorias. ANUIES
Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior. México.
SOLARTE, M., Y GRASS R, (2019). Diseño de un curso MOOC como estrategia para fortalecer las
sinergias comunitarias en las zonas rurales. Ingeniería E Innovación, 7(1). Recuperado a partir de https://
[Link]/[Link]/rii/article/view/1715
SOLÍS, P (2019). Desigualdad social en la finalización de la educación secundaria y la progresión a la educación
terciaria. Un análisis multinacional a la luz de los casos del sur de Europa y América Latina. Papers: Revista de
Sociología, 104/2. (pp. 247 - 278). Disponible en: [Link]
SUNYER R. (2018). Las nuevas economías urbanas. Universidad Oberta de Catalunya.
Disponibe en: [Link]
%C3%ADa%20urbana_M%C3%B3dulo2_Las%20nuevas%20econom%C3%ADas%[Link]
TEDESCO, J.C (2012). Educación y justicia social en América Latina. Buenos Aires: Fondo de Cultura Económica
de Argentina.
TORRES-ORTIZ J. Y DUARTE J. (2016). Los procesos pedagógicos administrativos y los aspectos socio- culturales
de inclusión y tecno-pedagogía a través de las tendencias pedagógicas en educación a distancia y virtual. Revista
de Investigación, desarrollo e Innovación. Vol. 6 N°2. Colombia. Pp. 179-190.
UNESCO-IESALC (2020). COVID-19 y educación superior: De los efectos inmediatos al día después. Análisis de
impactos, respuestas políticas y recomendaciones, Caracas, UNESCO IESALC.