El actor en el teatro griego clásico
Una de las hipótesis más aceptadas sobre el surgimiento del actor, sostiene que
su aparición se debe a que los mitos –base para las representaciones griegas– se
volvieron cada vez más amplios, variados y complejos. De esta manera, se
consideró necesario incluir una figura que introdujera a los oyentes/espectadores
en los cantos que estaban a punto de escuchar.
Este prólogo podría considerarse el primer actor. Entre sus funciones estaban,
además de la introducción, recitar entre dos diferentes cantos corales, y
posteriormente, entablar diálogo con el corifeo (líder del coro).
La tradición le atribuye a Tespis el haber impuesto al actor como figura claramente
separada del coro.
Son inseguras las deducciones que han querido derivar la designación de actor de
hypocrités ("respondedor") significado que se relaciona con el verso hablado.
Según Píndaro y Platón, hypocrités significaba, en realidad, intérprete.
La incorporación del actor, también está enmarcada por un cambio de era: la
Grecia prehelénica abre paso a la clásica. En donde los griegos, antes iletrados,
han incorporado la escritura, dando lugar a un mundo intelectual nuevo en el cual
la fórmula o el lugar común (característicos de la épica) resultan anticuados y
contraproducentes.
Antes de la llegada de la escritura, los aedos (poetas que creaban sus propios
versos) y los rapsodas (improvisadores sobre los versos de otros), poblaban el
universo de los “cantos épicos”.
TRAGEDIA GRIEGA CLÁSICA
Los concursos dramáticos se llevaban a cabo en diferentes fiestas: las Dionisias
Urbanas o Grandes Dionisias que eran las más lujosas; las Leneas, de carácter
más local; y las Dionisias Rurales que se celebraban en los burgos del Ática.
En primer lugar, había que designar a los coregas (ciudadanos ricos a quienes el
estado les imponía un servicio público). Los coregas tenían la obligación de reunir
a los coreutas (miembros del coro), proveerles del equipo necesario y pagarles
una remuneración durante el largo tiempo que duraban los ensayos. Después se
elegían a los poetas (dramaturgos), el arconte (burócrata/político/gobernante)
admitía en el concurso sin control alguno al que le parecía bien aunque pedía
consejo a la gente del oficio. Por último, se designaban a los actores.
Originalmente, el único actor era el poeta. Poco a poco, y en la medida que la
trama se iba complicando, se comienzan a incluir más personajes; esta; esta fue la
causa por la que Esquilo introdujo el segundo actor y, Sófocles, el tercero; esta
cantidad nunca fue superada. Los diálogos eran siempre entre dos personajes, si
había tres, el tercero permanecía en silencio. Los intérpretes eran seleccionados
por los poetas, hasta la mitad del siglo V. A partir de esta época, el Estado
intervino con dos medidas que demuestran hasta qué punto había aumentado la
valoración del trabajo de los actores: en primer lugar, se reservó la selección de
los intérpretes, después de someterlos a un examen con distintas instancias (por
ej. la recitación de un texto, entre otras). En segundo término, al concurso de
poetas se agregó un concurso de actuación para los protagonistas. El Estado
solamente elegía a los primeros actores puesto que cada uno de ellos era un jefe
de compañía que tenía a su cargo a dos actores subalternos: un deuteragonista y
un tritagonista.
El número de tres actores con que contaban los poetas era siempre inferior a la
cantidad de personajes que debían aparecer en escena: por ej., Las fenicias de
Eurípides tiene once personajes. Esto se solucionaba gracias a la máscara que
posibilitaba que cada uno de los actores interpretara varios personajes
sucesivamente. La distribución de los papeles se hacía de acuerdo con la
jerarquía profesional; así, al protagonista le correspondían los papeles más
importantes, cuyo nombre daba título a la obra (Hécuba, Edipo, Medea, Electra,
etc.), el deuteragonista recibía los de segundo plano que, generalmente, son los
personajes femeninos (Yocasta, lsmene, etc.). Por último, el tritagonista recibía el
resto.
Los ensayos duraban varios meses. Ya en la época de Sófocles la formación del
coro estaba a cargo del corodidáscalo. Aunque la instrucción de los actores
correspondía al jefe de compañía o protagonista, los poetas no se desinteresaban
de esto.
COMEDIA GRIEGA CLÁSICA
Aristóteles, en la Poética, afirma que el origen de la comedia estaba vinculado con
los entonadores de los cantos fálicos, y que estaba regida por la improvisación.
Otra teoría, en cambio, afirma que provenía de kóme, "aldea", hacía referencia a
una costumbre según la cual los vecinos se trasladaban y cantaban canciones de
protesta frente a la casa de alguien que los había perjudicado.
El coro de la Comedia Antigua contaba con veinticuatro integrantes. Se utilizaban,
igual que en la tragedia, las formaciones en hileras (cuatro de frente por seis de
profundidad). Las características más constantes eran: la entrada o párodo era
revoltosa (carrera, persecución, batalla, etc.). El agón (debate) era un verdadero
combate entre dos semicoros o el coro y un contrincante. La salida, también
llamada éxodo o desfile final, era igual de escandalosa que la entrada. En los
diálogos o episodios miraban hacia la escena o se alineaban en dos mitades, a los
lados. En la parábasis (momento en el que sólo está el coro en escena) miraban al
público.
En los concursos cómicos se observan las mismas etapas que en los trágicos. En
una primera etapa, los intérpretes eran elegidos libremente por los poetas. Desde
el 442 en las Leneas y hacia el 325 en las Dionisias Urbanas ya intervenía el
Estado de la misma manera que lo hacía en los concursos trágicos.
Sin embargo, se infiere por numerosas escenas de las comedias aristofánicas en
las que son comunes los diálogos entre cuatro personajes, que las compañías de
actores cómicos estaban formadas por cuatro intérpretes.
CORO
La palabra coro hace referencia a un grupo de personas que, en el teatro clásico,
entonaban juntas y danzaban –era más un desplazamiento que una danza– en el
espacio de representación. El coro está íntimamente vinculado con el origen de la
tragedia desde que el director (exárkhonte) instaura un actor individual que, poco a
poco, empezó a imitar una acción, así, se produce el pasaje de un grupo de
hombres que representan personajes colectivos, abstracciones o intereses, hacia
un actor que representa a un personaje individualizado. El coro de la tragedia
entraba por la orquesta en filas. Era precedido por el flautista. Durante los
episodios se enfrentaba con los actores para poder dialogar con ellos. El resto del
tiempo se dividía en dos semicoros, frente a frente. Su salida era un simple desfile.
El coro está en el origen de la tragedia y de la comedia griega. Su aporte
fundamental, en la comedia, es la parábasis, desfile en el que se entonaban
versos mordaces. A esta parte central se le agrega el agón o escena de disputa;
solo conocemos la forma avanzada de Aristófanes. Entre las escenas agonales se
destacan las episódicas. En la Comedia Antigua, el párodo es uno de los
momentos decisivos, consiste en la entrada del coro que puede contener un
motivo agonal (el enfrentamiento con el héroe) o referirse a la finalidad de la obra.
Más adelante, el coro tiene una larga serie de intervenciones en las que pueden
participar uno o más actores. Puede, también, dividirse en dos semicoros
(Lisistrata).
VESTUARIO, CALZADO Y ACCESORIOS
Igual que la tragedia, la vestimenta trágica era de origen dionisiaco. En vasos
pintados de los siglos V y VI puede apreciarse la vestidura festiva de Dioniso que
llevaban, también, los sacerdotes del culto.
El vestido trágico llevaba dos piezas: la túnica (khitón) y el manto o estola
(himatión) igual que el que llevaba la gente en la vida cotidiana pero se distinguían
por los ricos bordados que cubrían la superficie: originalmente, figuras animales y
humanas, arabescos, estrellas; más adelante, con dibujos más geométricos:
líneas horizontales y verticales, triángulos, cuadrados, etc. Los colores eran
variados: verde, amarillo, colorado, oro. Otras diferencias con el traje usual las
presentaban las mangas al estilo oriental que caían hasta los pies. La cintura
estaba situada debajo del busto en lugar de a las caderas. Esto tenía la finalidad
de acentuar la estatura de los personajes.
En la Comedia Antigua los actores usaban un atuendo ridículo, tal como lo
muestran algunos vasos y estatuillas, y lo cuenta el propio Aristófanes. Vestían
unas mallas color carne con vientres postizos y enormes caderas, hechas con
almohadones, la túnica era corta, de tela gruesa y rígida como el cuero que deja al
descubierto las nalgas y el falo. Ya en la Comedia Nueva se abandona la
extravagancia de los inicios y la vestimenta se vuelve más convencional.
El calzado que usaban los actores en la tragedia se llamaba coturno, y era una
especie de zanco. En la Comedia se utilizaba el mismo calzado que en la vida
real.
Los dioses y los héroes conservan los atributos que les otorga el arte: reyes y
adivinos llevan el cetro. Los ancianos usan bastones. Los adivinos llevan la
cabeza coronada. Y los parásitos el frasquito de aceite necesario para cuidar a su
amo después del baño.
MÁSCARAS
Las máscaras de teatro son una continuación de las mascaradas que se utilizaban
en el último tiempo del culto a Dioniso. El inicio del empleo de la máscara pintada
imitando la cara de los seres humanos se le atribuye a Esquilo. Era confeccionada
en un molde con lienzos estucados, a continuación se la cubría con una capa de
yeso que el pintor coloreaba. Se le agregaba una peluca y, a veces, una barba. El
rasgo más notorio de las máscaras de este período era la apertura de la boca.
Si bien las máscaras más antiguas fueron individuales, con el tiempo,
representaron a un tipo en general. Existía la máscara tipo del rey, la heroína de
luto, el enamorado, el tirano, el mensajero, etc.
Este tipo de máscaras continuó en la Comedia Nueva con algunos tipos ya
establecidos como el capitán, el rufián, el parásito que siguieron con el aspecto
tradicional. Los personajes de los viejos y viejas siguieron siendo feos y
exagerados; en cambio, los hombres y mujeres jóvenes presentaban rostros sin
caricatura. Existían cuarenta y cuatro tipos de máscaras: padres permisivos o
severos, rufianes, adolescentes prudentes o rebeldes, tontos, parásitos, esclavos,
adulones, madres bondadosas, esposas gruñonas, cortesanas, doncellas, damas
jóvenes e inocentes, etc.