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Tema 5

Intervención Psicológica en Tercera Edad

Evaluación e intervención
psicológica en problemas
depresivos
Índice
Esquema 3

Planteamiento del caso clínico 4


Problemas depresivos 4

Material de estudio 6
5.1. Introducción y objetivos 6
5.2. Relevancia del problema 7
5.3. Manifestación clínica de los problemas
depresivos en la tercera edad 11
5.4. Factores protectores y factores de riesgo de la
depresión de las personas mayores 16
5.5. La evaluación psicológica de los problemas
depresivos 23
© Universidad Internacional de La Rioja (UNIR)

5.6. La intervención psicológica 30


5.7. Conclusiones 37
5.8. Referencias bibliográficas 38

Resolución del caso clínico 43

A fondo 44

Test 45
Esquema
© Universidad Internacional de La Rioja (UNIR)

Intervención Psicológica en Tercera Edad


3
Tema 5. Esquema
Planteamiento del caso clínico

Problemas depresivos

Adriana, de 69 años de edad, acude a la consulta acompañada de su marido y su hija


siendo el motivo de consulta que perciben despistes y alteraciones en la memoria
desde hace al menos un año. Así mismo, refieren que Adriana está empezando a
tener bastantes problemas médicos, lo que provoca que tenga que acudir con
bastante frecuencia a especialistas.

Cuando le preguntamos a Adriana por los problemas médicos nos comenta que a ella
no le resultan llamativos y que se trata de «cosas de la edad». «Todas mis amigas
están igual, todo el día de médicos. De hecho, es donde nos vemos todas
últimamente, en la consulta de los especialistas. No entiendo por qué mi marido y mi
hija se preocupan, si cuando eres mayor empiezan a aparecer achaques de salud».

Al preguntarle por los despistes, nos indica que es cierto que a veces se le olvidan las
cosas, pero que no tiene mayor importancia ya que no pasan de olvidos en los
alimentos que tiene que comprar, despistes en los ingredientes que echa en la
comida u olvidos de llamadas a su hija y amigas. En relación con esto, Adriana nos
manifiesta su malestar ya que el que su marido y su hija se hayan dado cuenta de
estos despistes ha provocado que la acompañen a todas partes o que cuando vaya a
salir sola de casa, no se lo permitan por miedo a que se pierda. También ha tenido
que dejar de acudir al centro de mayores y a las clases de manualidades, «no me
gusta que mi marido tenga que acompañarme a todos los sitios donde yo quiero ir».
© Universidad Internacional de La Rioja (UNIR)

Adriana comenta que todos estos hechos le están provocando bastante agitación,
tristeza, frustración y sentimientos de inutilidad.

Cuando pedimos a los familiares de Adriana que nos expliquen sus principales
preocupaciones, nos dicen que desde hace un par de años Adriana no se encuentra

Intervención Psicológica en Tercera Edad


4
Tema 5. Caso clínico
bien físicamente. Cada vez sus dolores estomacales son más frecuentes e intensos, a
pesar de que los médicos han descartado en más de una ocasión que tenga alguna
patología al respecto. También encuentran a Adriana muy fatigada y enlentecida,
algo que les resulta llamativo si la comparan con personas de su misma edad.

Respecto a los despistes de Adriana, su marido y su hija nos explican que tenía
despistes como olvidar recados, hacer la comida con los ingredientes necesarios,
repetir mensajes reiteradamente y se le olvidaba llamar por teléfono a amigas y a su
hija. Su marido nos comenta: «el detectar estos despistes hizo que nos asustáramos
mucho ya que tememos que pueda tener Alzheimer, por eso la hemos traído al
psicólogo». «Nosotros estamos intentando ayudarla en todo lo posible, tratamos de
supervisar las actividades que hace para asegurarnos de que las hace bien. No le
permitimos salir fuera de casa sola, por miedo a que se pierda o le pase algo».

Detectamos bastante malestar por parte de los familiares, quienes indican que
«estamos desesperados, no sabemos cómo actuar porque vemos que algo está
ocurriendo y no sabemos qué puede ser. Los médicos nos dicen que no detectan
nada, sin embargo, Adriana cada vez tiene peor la memoria y se encuentra peor
físicamente. Sabemos que no le gusta que la acompañemos a la calle, que eso le
entristece y la frustra, por eso ha dejado de salir con sus amigas. Pero el hecho de
que se quede en casa tampoco le ayuda, porque la notamos mucho más agitada y
despistada». «Tampoco quiere que vengan sus amigas a verla a casa, dice que ella no
está enferma y que sus amigas no tienen por qué venir a hacerle visitas de enferma,
así que se conforma con verlas cuando acudimos al médico».

Una vez expuesto el caso de Adriana, el objetivo es tratar de dar respuesta a las
siguientes cuestiones:
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 ¿Qué le puede estar ocurriendo a Adriana? Trata de hacer un diagnóstico correcto.


 ¿Qué otras problemáticas tendrías que analizar en el caso para poder hacer un
diagnóstico diferencial correcto?
 Indica qué sintomatología sostiene el diagnóstico de Adriana.

Intervención Psicológica en Tercera Edad


5
Tema 5. Caso clínico
Material de estudio

5.1. Introducción y objetivos

En este tema se abordan los principales contenidos teóricos que el psicólogo debe de
conocer en torno a los problemas depresivos de las personas mayores.

Partiendo de las evidencias científicas que sostienen que las prevalencias de los
trastornos depresivos en las personas mayores son elevadas, incluso la sospecha de
que estos elevados datos puedan estar enmascarados por el efecto de algunas
variables como, por ejemplo, las dificultades que pueden presentar las personas
mayores para informar de su sintomatología depresiva, todo apunta a que estamos
ante una problemática realmente importante a nivel sanitario y socioeconómico.

El hecho de que los trastornos depresivos en la vejez tengan una manifestación clínica
diferente respecto a otros grupos poblacionales con depresión hace que la
evaluación, el diagnóstico y el tratamiento de la depresión en personas mayores
resulten más complejos. Por todo ello, resulta fundamental que el psicólogo esté
formado en las características específicas de los trastornos depresivos en la vejez, en
su manifestación clínica y variables asociadas, así como en los instrumentos de
evaluación adecuados y las intervenciones psicológicas que han demostrado ser
eficaces. En este tema, se tratará de profundizar en todos estos aspectos.

Los objetivos de este tema son:


© Universidad Internacional de La Rioja (UNIR)

 Conocer el impacto personal, familiar y socioeconómico de los problemas


depresivos en la vejez.
 Describir las principales variables psicosociales implicadas en el origen y
mantenimiento de los problemas depresivos en la vejez.

Intervención Psicológica en Tercera Edad


6
Tema 5. Material de estudio
 Saber los procedimientos y las herramientas para la evaluación de la depresión en
la vejez.
 Descubrir las principales técnicas psicológicas para la intervención en problemas
depresivos en la vejez.

5.2. Relevancia del problema

Los problemas depresivos en la vejez suponen un problema importante. Los datos


recientes de prevalencia de los problemas depresivos en las personas mayores son
elevados, tal y como se muestra en la tabla 1.

Problemas
Sintomatología Trastorno Depresión
Distimia depresivos en
depresiva depresivo mayor menor
residencias

6 %-15 % 1 %-6 % 1 %-2 % 4 %-18.6 % 30 %-40 %

Tabla 1. Prevalencia de problemas depresivos en la vejez. Fuente: Dinapoli y Scogin, 2014.

En la población española se han encontrado datos similares, aunque se han


señalado porcentajes más elevados de problemas como la distimia, que podría
llegar a afectar a un 14,3 % de mujeres, con respecto a un 2,5 % de hombres (Gázquez,
Pérez, Lucas y Yuste, 2008).

A estos datos hay que añadir que la población que se muestra más vulnerable y, por
tanto, con mayor predisposición para padecer depresión son las mujeres, las
personas mayores más mayores, personas con menor nivel socioeconómico, con
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problemas funcionales y personas con problemas cognitivos.

Dentro del grupo de las personas mayores, los problemas depresivos son más
frecuentes entre los mayores-mayores. Los motivos por los que se observan más

Intervención Psicológica en Tercera Edad


7
Tema 5. Material de estudio
problemas depresivos en los más mayores tienen que ver con una mayor frecuencia
de mujeres, mayor presencia de problemas funcionales y cognitivos y un menor
nivel socioeconómico de este grupo poblacional (Blazer, 2003).

Son varios los aspectos llamativos a resaltar relacionados con las prevalencias de los
trastornos depresivos en la vejez:

 Curso de los problemas depresivos en la vejez: cuando atendemos a la evolución


de los trastornos depresivos en personas mayores, los datos indican que, entre las
personas con problemas depresivos clínicamente significativos, un 23 % remitió,
un 44 % tuvo un empeoramiento fluctuante y un 33 % mostró un curso crónico
severo. De los problemas subclínicos, un 25 % fueron crónicos, mientras que un
35 % de los casos de depresión severa y un 52 % de los distímicos fueron crónicos
(Beekman et al., 2002).

 Menor prevalencia como grupo poblacional: las estadísticas sugieren que los
síntomas y problemas depresivos son menos frecuentes en las personas mayores
que en otros grupos de edad (Blazer, 2003), por lo que, a pesar de encontrarse
cifras altas de prevalencia, se trata de uno de los grupos poblacionales con menor
afectación de este tipo de trastorno afectivo.

 Aumento progresivo de los datos de prevalencia: debido a cambios culturales en


la forma de entender los problemas de salud mental, en los últimos años se está
observando un aumento progresivo con el paso del tiempo en la incidencia de
casos depresivos en las personas mayores, población en la que también son
frecuentes los episodios recurrentes de problemas depresivos .
© Universidad Internacional de La Rioja (UNIR)

 Cautela en datos de prevalencia: a pesar de que los diferentes estudios científicos


indiquen que los síntomas y problemas depresivos son menos frecuentes en las
personas mayores que en otros grupos de edad (Blazer, 2003), son diversos los
factores que podrían estar influyendo en un enmascaramiento de los datos
«reales» de prevalencia de este tipo de trastorno psicológico en las personas

Intervención Psicológica en Tercera Edad


8
Tema 5. Material de estudio
mayores. Algunos de los factores que parecen estar influyendo en mayor medida
en este enmascaramiento son:
• Dificultades por parte de las personas mayores para facilitar información.
• Dificultades por parte del psicólogo para acceder a la información.
• Dificultades en la identificación de síntomas específicos de depresión en
personas mayores.

Mientras que los dos primeros aspectos fueron analizados en el tema «Habilidades
terapéuticas para la evaluación y la intervención con personas mayores», el último
de ellos se describirá con mayor profundidad en los próximos apartados de este
tema.

De lo expuesto hasta el momento, se podría concluir que, si bien otros grupos


poblacionales presentan datos de mayor prevalencia de problemas depresivos, más
allá de esta comparación entre grupos poblacionales, las prevalencias en personas
mayores son también destacables y resulta fundamental atenderlas. Especialmente
teniendo en cuenta que en los últimos años estas cifras están aumentando y que,
según indican los diferentes estudios, la realidad es que estas estimaciones muy
probablemente estén sesgadas por razones como las que se señalaban
anteriormente, relativas a la dificultad para reconocer problemas depresivos en las
personas mayores.

Consecuencias de los trastornos depresivos en las personas mayores

Todos los datos anteriores son especialmente preocupantes dado que la depresión
en la vejez puede tener efectos relevantes en la ejecución cognitiva de las personas,
la satisfacción con la vida y el funcionamiento social y físico. A su vez, se asocia con
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un mayor uso de recursos sanitarios, un aumento del riesgo de hospitalización y


mortalidad.

Por último, pero no menos importante, la depresión en la vejez es uno de los


factores de riesgo más importantes para el suicidio. Las características de las

Intervención Psicológica en Tercera Edad


9
Tema 5. Material de estudio
personas mayores que se asocian con mayor riesgo de suicidio son: ser viudo, vivir
solo, percibir una mala salud, experimentar baja calidad del sueño, no contar con un
confidente y experimentar sucesos vitales estresantes, como problemas económicos
o interpersonales.

Los factores a los que se asocia la depresión en la vejez, bien porque puedan
generarla o bien porque puedan ser consecuencia de esta, se muestran de manera
esquemática en la tabla 2.

Todas las circunstancias comentadas llevan a la conclusión de que la depresión en la


vejez es un problema de enorme importancia tanto para la persona que la padece
como para las familias. Se trata de un serio problema de salud pública.

Problemas comórbidos de salud (mental y física).


Problemas funcionales (dependencia).
Deterioro funcional y
Deterioro cognitivo.
cognitivo
Pérdida de peso.
Problemas cardiovasculares.

No asociada a suicidios.
Mortalidad
Asociada a suicidios.

Mayor número de hospitalizaciones.


Utilización de recursos
Mayor uso de recursos sanitarios generales.

Menor realización de actividades.


Factores psicosociales Menor implicación en relaciones personales y sociales.
Problemas de sueño.

Tabla 2. Ejemplos de factores asociados a la depresión en la vejez. Fuente: adaptación a partir de Blazer
(2003).
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Teniendo en cuenta los elevados datos de prevalencia de los trastornos depresivos


en personas mayores, la posibilidad de que estos datos pudieran ser incluso mayores
debido al enmascaramiento que se ha mencionado anteriormente, y sin olvidarnos
de las consecuencias que tienen los trastornos depresivos en las personas mayores y
las dificultades que nos encontramos, la correcta evaluación, diagnóstico y

Intervención Psicológica en Tercera Edad


10
Tema 5. Material de estudio
tratamiento por parte del psicólogo tienen un papel fundamental. En los próximos
apartados se profundizará especialmente sobre las diferentes problemáticas que
presenta el diagnóstico de los trastornos depresivos en personas mayores y se
describirán pautas para una correcta actuación psicológica.

5.3. Manifestación clínica de los problemas


depresivos en la tercera edad

Una de las dificultades más importantes que se presentan para poder hacer un
diagnóstico correcto de un problema depresivo en una persona mayor está
relacionada con su propia manifestación clínica. En este sentido, los trastornos
depresivos en las personas mayores están caracterizados por una sintomatología
diferente respecto a otros grupos de edad con sintomatología depresiva. Por ello, es
fundamental que el psicólogo conozca esta manifestación clínica característica ya
que, de lo contrario, no podrá detectar y diagnosticar correctamente un trastorno
depresivo en personas mayores.

El primer paso, que generalmente llevaría a cabo todo psicólogo para diagnosticar
depresión, sería servirse de los criterios diagnósticos de un manual diagnóstico de
referencia, como puede ser el DSM-5 (2014). Si acudimos por ejemplo al DMS-5
(2014), los criterios para diagnosticar un «Trastorno depresivo mayor» serían los
siguientes (tabla 3):
© Universidad Internacional de La Rioja (UNIR)

Intervención Psicológica en Tercera Edad


11
Tema 5. Material de estudio
TRASTORNO DEPRESIVO MAYOR DSM-5

Cinco (o más) durante 2 semanas, por lo menos uno de los síntomas debe ser el 1 o el 2:

1. Estado de ánimo depresivo.

2. Disminución del interés o el placer.

3. Pérdida o aumento importante de peso.

4. Insomnio e hipersomnia.

5. Agitación o retraso psicomotor.

6. Fatiga o pérdida de energía.

7. Sentimiento de inutilidad o culpabilidad.

8. Disminución de la capacidad para pensar o concentrarse, o para tomar decisiones.

9. Pensamientos de muerte recurrentes.

Tabla 3. Criterios diagnósticos de un «Trastorno depresivo mayor» (DSM-5; 2014).

Asimismo, el DSM-5 (2014) nos indica que el trastorno debe generar un importante
sufrimiento emocional y físico a las personas que lo padecen. Y que estos síntomas
deben causar malestar clínicamente significativo o problemas en áreas importantes
para la persona (social, ocupacional, familiar, etc.).

Sin embargo, a pesar de que los manuales diagnósticos al uso plantean criterios como
los comentados en el párrafo anterior, los problemas depresivos en la vejez no
suelen reconocerse y tratarse. Junto a los comentados en el apartado anterior, son
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diferentes los motivos que pueden influir en esta cuestión:

 Limitaciones asociadas a los manuales diagnósticos: la depresión no se puede


diagnosticar si los síntomas son resultado de condiciones médicas o fisiológicas.
Síntomas como la fatiga, el insomnio o la pérdida de peso pueden ser atribuidos

Intervención Psicológica en Tercera Edad


12
Tema 5. Material de estudio
equivocadamente a problemas de salud o incluso a la «vejez normal» y, por lo
tanto, contribuir al infradiagnóstico de los problemas.

 Estereotipos: existen estereotipos generalizados sobre cómo son las personas


mayores (es normal que no realicen actividades o que se sientan cansados) que
son mantenidos por la sociedad, las propias personas mayores (autoestereotipos)
y los profesionales. La existencia de estos estereotipos influye en que las propias
personas mayores asuman como normal la sintomatología depresiva y, por lo
tanto, no pidan ayuda ni acudan a profesionales. Desde el punto de vista
profesional, el efecto es similar. Creencias como «las personas mayores ya no
cambian» o «es normal la fatiga o el aislamiento» influyen decisivamente tanto en
procesos de evaluación o diagnóstico como en procesos de cambio terapéuticos.

 Existen limitadas herramientas para la evaluación de los problemas depresivos en


las personas mayores. La mayoría de los procedimientos diagnósticos y de
evaluación (por ejemplo, cuestionarios) se han desarrollado para otros grupos de
edad. Además, de las escasas herramientas disponibles, muy pocas se han
validado al castellano.

 Existe poca formación especializada para el trabajo con personas mayores con
problemas emocionales.

 Diferencias en la manifestación del problema entre jóvenes-adultos y personas


mayores: algunas de las características principales son que las personas mayores
muestran menos síntomas cognitivos y afectivos que las personas más jóvenes.
Así mismo, suelen tener menos velocidad de procesamiento y mayores
disfunciones ejecutivas asociadas a la sintomatología clínica depresiva. Por otra
© Universidad Internacional de La Rioja (UNIR)

parte, es más probable que presenten síntomas asociados a efectos fisiológicos,


condiciones médicas o medicamentos pautados. Finalmente, presentan mayor
sintomatología en aspectos como la desesperanza, evitación de contacto social,
fatiga, sueño y/o preocupaciones, entre otros. En la tabla 4 se presentan, de

Intervención Psicológica en Tercera Edad


13
Tema 5. Material de estudio
manera detallada, las características específicas de la manifestación clínica de los
problemas depresivos en las personas mayores.

Accede a la tabla a través del aula virtual

Una vez que el alumno ha podido observar toda la sintomatología clínica


característica de este grupo poblacional, resulta fundamental analizar más al detalle
todas las variables. Para ello, ampliaremos la información presentada en la tabla 4,
creando así la tabla 5, que se presenta a continuación.

Accede a la tabla a través del aula virtual

Si atendemos a los nuevos elementos de la tabla 5 respecto a la tabla 4, se pueden


observar que los diferentes síntomas clínicos han quedado agrupados en torno a
cuatro reflexiones que nos llevan todas ellas a concluir las dificultades con las que
nos encontramos en el diagnóstico de un trastorno depresivo en la vejez. Las cuatro
reflexiones giran en torno a lo siguiente:

 Reflexión 1. Estereotipos. Teniendo en cuenta los diferentes síntomas de este


bloque (desesperanza por el futuro, evitar el contacto social, sentimiento de carga
o inutilidad, anhedonia e irritabilidad), los estereotipos que puedan tener, tanto
las personas mayores como los profesionales de la salud, pueden conducir a una
no detección de esta sintomatología como propia de un estado depresivo en una
persona mayor. En este sentido, la persona mayor o el psicólogo considerarían que
en edades avanzadas es normal sentirse desesperanzado frente al futuro y no lo
considerarían como un síntoma clínico específico de un trastorno depresivo en
© Universidad Internacional de La Rioja (UNIR)

una persona mayor.

 Reflexión 2. Debido a otras enfermedades. Los dos síntomas de este bloque


(problemas de sueño y fatiga), no solo podrían encajar en la Reflexión 1 descrita
anteriormente, sino que al psicólogo le podrían llevar a malinterpretar la

Intervención Psicológica en Tercera Edad


14
Tema 5. Material de estudio
información, llevándole a interpretar que se trata de un trastorno de sueño o de
una falta de energía, ambas debidas o no al proceso natural del envejecimiento
(para obtener más información al respecto, ver los temas «Modelos psicosociales
sobre el envejecimiento» y «Evaluación e intervención psicológica en problemas
de sueño»). Es fundamental en este punto analizar en profundidad la naturaleza
de estos síntomas en la persona mayor con la que estemos trabajando para poder
realizar un correcto diagnóstico diferencial.

 Reflexión 3. ¿Trastorno de ansiedad? Es importante destacar que algunos


síntomas específicos de los trastornos depresivos en personas mayores son
similares a la sintomatología clínica de los trastornos de ansiedad, por lo que
resulta fundamental realizar un diagnóstico diferencial. Hecho que se torna más
necesario si se tienen en cuenta los datos de prevalencia tan elevados de
comorbilidad entre trastornos depresivos y trastornos de ansiedad en personas
mayores (para ampliar información, consultar el tema «Evaluación e intervención
psicológica en problemas de ansiedad»).

 Reflexión 4. Deterioro cognitivo. Como puede observarse en la tabla 4, es


característico de los trastornos depresivos en la vejez el retardo psicomotor y las
quejas subjetivas de memoria y de concentración. Un psicólogo sin la suficiente
formación en gerontología podría confundir esta sintomatología clínica típica de
los trastornos depresivos en personas mayores con un problema de deterioro
cognitivo. Si bien, en este punto también resulta necesario saber realizar un
correcto diagnóstico diferencial ya que el deterioro cognitivo y los trastornos
depresivos en las personas mayores cursan con sintomatología clínica similar.
Incluso son bastantes prevalentes los problemas depresivos y los trastornos de
deterioro cognitivo que cursan comórbidos.
© Universidad Internacional de La Rioja (UNIR)

A modo de síntesis, resulta fundamental identificar correctamente los síntomas


clínicos propios de los trastornos depresivos en personas mayores, así como analizar
correctamente los propios síntomas para poder hacer un diagnóstico diferencial
correcto. Esta idea refleja la importancia de que el psicólogo tenga formación

Intervención Psicológica en Tercera Edad


15
Tema 5. Material de estudio
específica en gerontología para que pueda ser consciente de las dificultades que
presenta el diagnóstico de los trastornos depresivos de las personas mayores y trate
de solventarlas.

5.4. Factores protectores y factores de riesgo de la


depresión de las personas mayores

Aunque, como se verá a continuación, son múltiples los factores que pueden
contribuir al origen o mantenimiento de los problemas depresivos en la vejez, no hay
que perder de vista el enfoque del ciclo vital a la hora de entender el problema.
Como se describió en el tema «La Psicogerontología: conceptos fundamentales», el
envejecimiento es un proceso que se ve afectado por circunstancias que han ocurrido
a lo largo de todo el ciclo vital de las personas. En este sentido, de acuerdo con Fiske
y colaboradores (2009), a lo largo de la vida se producen factores de riesgo y
factores protectores que contribuirán a la probabilidad de que aparezcan los
problemas depresivos.

Factores protectores y factores de riesgo para desarrollar sintomatología


depresiva según la etapa vital

Según lo comentado, Fiske y colaboradores (2009) proponen que en cada etapa vital
(diferenciando entre infancia/adolescencia, etapa adulta y vejez) van a tener un
mayor peso determinados factores y no otros en la probabilidad de desarrollar
problemas depresivos. En la tabla 6 se enumeran estos factores.
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A continuación, se van a ir presentando los factores de riesgo y protectores más


destacables en cada etapa vital para desarrollar depresión (ver tabla 6):

Intervención Psicológica en Tercera Edad


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Tema 5. Material de estudio
 Infancia y adolescencia: los factores genéticos o la ocurrencia de eventos vitales
estresantes en la infancia pueden ser factores de riesgo para la depresión. Por el
contrario, una situación ventajosa en términos socioeconómicos puede actuar
como factor protector. De una forma similar, mientras que, en la adolescencia y
comienzos de la edad adulta, un estilo de personalidad neurótico puede favorecer
la aparición de la depresión, un alto nivel educativo puede actuar como protector.

 Etapa adulta: los principales factores de riesgo para padecer depresión en la edad
adulta son los problemas de ansiedad y problemas cardiovasculares. Por el
contrario, la implicación en actividades y la percepción que tenga la propia
persona sobre su maestría parecen actuar como factores protectores de
sintomatología depresiva en esta etapa vital.

 Vejez: en esta última etapa las variables más relevantes implicadas en la


sintomatología depresiva son los sucesos vitales estresantes, el deterioro
cognitivo, insomnio y la interrupción de actividades. Por otra parte, la implicación
en actividades valoradas por las personas y una red social cercana actúan como
factores protectores. Así mismo, las buenas habilidades de regulación emocional
y el sentido de la vida protegen a las personas mayores de padecer depresión.

INFANCIA Y ADOLESCENCIA MEDIANA EDAD VEJEZ

Insomnio.
Riesgo genético. Problemas de Sucesos vitales
Sucesos vitales estresantes. ansiedad. estresantes.
RIESGO
Neuroticismo. Problemas Interrupción de
Depresión previa. cardiovasculares. actividades.
Deterioro cognitivo.
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Tema 5. Material de estudio
Implicación en
Buenas habilidades de
Buena posición actividades.
regulación emocional.
PROTECTORES socioeconómica. Percepción de
Red social cercana
Alto nivel educativo. maestría.
Sentido de la vida.

Tabla 6. Factores de riesgo y protectores para la depresión en la vejez.

En relación con las aportaciones de Fiske y colaboradores (2009), es importante tener


en cuenta dos aspectos importantes: en primer lugar, que los límites entre etapas
del ciclo vital son difusos y, en cierta medida, arbitrarios. Así, por ejemplo, el
insomnio no tiene por qué causar problemas exclusivamente en la vejez, sino
también estar influyendo en sintomatología depresiva en otras etapas vitales. En
segundo lugar, aunque se pueden identificar diferentes factores de riesgo, lo más
probable es que la depresión en la vejez se produzca por la interacción de diferentes
vulnerabilidades (Fiske, Wetherell y Gatz, 2009).

El modelo biopsicosocial

Siguiendo esta última idea de Fiske y colaboradores (2009), que sostiene que los
trastornos depresivos en la vejez suelen ser el resultado de la interacción de diversos
factores, resulta pertinente retornar al modelo biopsicosocial que estudiamos en los
primeros temas de la asignatura. En este sentido, el modelo biopsicosocial sería el
marco en el cual se integrarían los diferentes factores que pueden influir y estar
interaccionando entre sí para dar lugar a la sintomatología depresiva característica
de las personas mayores. A continuación, para profundizar más en el análisis de los
diferentes factores que contribuyen a predecir los trastornos depresivos en las
personas mayores, se describen algunos de ellos:
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Intervención Psicológica en Tercera Edad


18
Tema 5. Material de estudio
Factores biológicos

Existen diferentes factores biológicos que pueden actuar como precursores de


problemas depresivos en la vejez. Entre estos se pueden citar la predisposición
genética, ser mujer, hipersecreción de cortisol, lesiones vasculares y problemas
médicos comórbidos. Con respecto a los problemas médicos comórbidos, se ha
señalado que problemas como el ictus, la pérdida de visión u oído, los problemas
cardíacos o los problemas crónicos pulmonares son factores de riesgo para la
depresión en personas mayores.

Los factores biológicos pueden ser la causa (por ejemplo, aumentan el estrés al que
está sometida la persona o reducen recursos como la autoestima o la autoeficacia) o
la consecuencia de problemas depresivos (por ejemplo, limitan la adherencia a
tratamientos).

Factores psicológicos

Desde el punto de vista psicológico, se pueden considerar diferentes modelos


teóricos que contribuyen a entender los factores que pueden precipitar o mantener
la depresión en las personas mayores.

En primer lugar, los modelos de estrés y afrontamiento dan importantes pistas de


qué puede suceder. Así, las personas mayores se enfrentan a múltiples estresores
entre los que se pueden incluir la pérdida de personas queridas o de red social,
padecer enfermedades crónicas, la fragilidad o incluso dependencia de otros, la
existencia de barreras ambientales (por ejemplo, duración de los semáforos para
cruzar), etc.
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Sin embargo, a pesar de que gran parte de las personas mayores se enfrenta a
problemas o estresores, la mayoría no tiene problemas de depresión. Desde el
enfoque de los modelos de estrés, existen variables moduladoras que pueden influir
en que los estresores no afecten a las personas. Así, el apoyo social, un locus de

Intervención Psicológica en Tercera Edad


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Tema 5. Material de estudio
control interno, la percepción de autoeficacia o contar con adecuados recursos
socioeconómicos pueden amortiguar el efecto de los estresores.

Por otra parte, desde un punto de vista conductual, las personas mayores se
enfrentan a una importante reducción de reforzadores. La jubilación (en muchos
casos no deseada) recorta los contactos sociales y la sensación de valía de las
personas y, a su vez, se asocia con una importante reducción de ingresos económicos.

Los problemas físicos y la fragilidad pueden provocar problemas de dependencia de


uno mismo o de otros cercanos, lo que reduce también el contacto social y las
posibilidades de implicación en actividades placenteras y comunicativas.

Los estereotipos asociados a la vejez, denominados edadismo o prejuicios edadistas,


ejercen también un importante papel en la reducción de reforzadores puesto que
señalan a las personas mayores como frágiles, poco ágiles física y cognitivamente y,
en definitiva, reducen la oportunidad de acción de las personas mayores en su
entorno.

Por último, no hay que perder de vista que, tal y como demostraron los estudios de
Margaret Baltes (Baltes y Wahl, 1992), existe una tendencia generalizada (tanto en
contextos residenciales o de salud como en domicilios) de reforzar conductas
dependientes y no prestar atención o castigar conductas independientes, lo que
podría contribuir al mantenimiento de la sintomatología depresiva de las personas
mayores.

Por ejemplo, es posible que una persona mayor no reciba atención cuando realiza
actividades adaptativas o sea recriminada por realizar actividades independientes (ir
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sola en autobús) pero, sin embargo, sí que reciba sistemáticamente atención cuando
manifiesta conductas dependientes o de llamadas de atención (llanto). Si las personas
comprueban (consciente o inconscientemente) que solo se les hace caso cuando
están mal, tenderán a mantener ese estilo de comportamiento, limitando y poniendo

Intervención Psicológica en Tercera Edad


20
Tema 5. Material de estudio
en riesgo el mantenimiento de facultades y recursos hasta ahora disponibles (por
ejemplo, capacidad muscular).

Desde un punto de vista cognitivo, cobran especial importancia las creencias y


autoverbalizaciones que las propias personas mayores puedan tener («ya no valgo
para nada» o «eso es cosa de jóvenes»). Los estudios de Becca Levy (Levy, Ferrucci,
Zonderman, Slade, Troncoso y Resnick, 2016) sugieren que aquellas personas que
tienen una visión positiva sobre su propio envejecimiento viven más, se recuperan
más rápido de problemas que cursan con dependencia y desarrollan menos
biomarcadores de alzhéimer.

Todos los factores mencionados pueden contribuir individualmente o de forma


conjunta a la depresión. También pueden provocar que se restrinjan las
oportunidades de acción o generatividad de las personas mayores (realización de
actividades, contribuir a la sociedad o a la familia, etc.), siendo esta circunstancia
especialmente relevante a la hora de comprender la ocurrencia de la depresión en
las personas mayores.

Factores sociales

Existen muchos factores sociales que se asocian con problemas depresivos en la


vejez. La ocurrencia de eventos negativos, enviudamiento, poco apoyo social,
sentimientos de soledad y cuidar de un familiar dependiente pueden provocar niveles
importantes de estrés o malestar.

Al igual que se señaló para los factores anteriores, muchas de estas actividades
actúan como fuentes restrictoras de la implicación de las personas en actividades
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significativas.

En la figura 1 se presenta un esquema resumen de los factores asociados a la


depresión en la vejez.

Intervención Psicológica en Tercera Edad


21
Tema 5. Material de estudio
Figura 1. Factores asociados a la depresión en la vejez.

La paradoja del bienestar en la vejez

Dada la fragilidad a la que se enfrentan las personas mayores, el incremento del


número de pérdidas (de personas queridas o de poder adquisitivo, entre otras), el
incremento de sucesos vitales estresantes, etc., sorprende ver cómo las personas
mayores no se deprimen más. Esto es lo que se conoce como paradoja del bienestar.

Planteamientos teóricos, como el modelo de optimización selectiva por


compensación o la teoría de la selectividad socioemocional, o planteamientos
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relativos a la sabiduría en la vejez permiten comprender cómo la experiencia y el


aprendizaje a lo largo de la vida también proporcionan estrategias que permiten
afrontar las adversidades.

Intervención Psicológica en Tercera Edad


22
Tema 5. Material de estudio
Las personas mayores parecen tener mejores estrategias para regular sus
emociones y los eventos, así como un mayor control emocional.

Una adecuada salud, un buen funcionamiento cognitivo y un buen nivel


socioeconómico son importantes factores protectores de problemas depresivos en
la vejez. A estos factores, sin duda, contribuyen todas las cuestiones tratadas en los
temas anteriores relativas a teorías sobre el envejecimiento general y envejecimiento
satisfactorio en particular.

Un factor protector, que juega un importante papel en la explicación de la salud


mental en la vejez, tiene que ver con que las personas mantengan ilusión por
diferentes áreas vitales o valores y estén implicadas en actividades significativas
(con significado para ellas) dirigidas hacia tales valores.

5.5. La evaluación psicológica de los problemas


depresivos

Son diversos aspectos a los que es importante atender en los procedimientos de


evaluación de los trastornos depresivos en la vejez. Entre otros: las particularidades
específicas que presenta, los procedimientos habituales de recogida de información
clínica y los instrumentos estandarizados de evaluación de sintomatología depresiva
adaptados a población mayor, así como las variables típicamente asociadas a la
depresión en la vejez, las cuales también hay que incluir en las evaluaciones
psicológicas. En el presente apartado se abordarán todos estos aspectos.
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Particularidades de la evaluación de la depresión en la vejez

Como ocurre ante la mayoría de los problemas de salud (tanto mentales como
físicos), resulta necesario un abordaje que permita captar la naturaleza

Intervención Psicológica en Tercera Edad


23
Tema 5. Material de estudio
multidimensional (áreas biopsicosociales), multinivel (individuo, comunidad, etc.) y
multidireccional (por ejemplo, alteraciones en un área, pero crecimiento en otra)
(Fernández-Ballesteros, Márquez y Santacreu, 2014). Una adecuada evaluación que
considere lo anterior proporcionará una apropiada explicación de la problemática
que, a su vez, facilitará un acertado enfoque terapéutico.

Por lo tanto, aunque en esta asignatura se realice un enfoque principalmente


centrado en los aspectos psicológicos que intervienen en la explicación de la
depresión en la vejez, resulta imprescindible una adecuada evaluación que incluya
la participación de otros profesionales y que permita controlar la posible
contribución de aspectos biológicos o fisiológicos y sociales al problema. Así, por
ejemplo, es sabido que problemas de híper e hipotiroidismo se asocian con
depresión, que muchos fármacos pueden generar sintomatología depresiva o que
problemáticas cardiovasculares pueden también contribuir al problema.

Por otra parte, la complejidad del problema tratado imposibilita la existencia de un


único procedimiento ideal de evaluación, haciéndose necesaria una combinación de
procedimientos de observación, entrevista, registro de información y cuestionarios
que proporcione una adecuada información que guíe la descripción del problema y
la intervención.

Teniendo lo anterior en consideración, a continuación, se describen diferentes


procedimientos o instrumentos de evaluación de la sintomatología depresiva.

Procedimientos

Entrevistas diagnósticas
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A través de este tipo de entrevistas se puede llegar a establecer un diagnóstico del


problema ajustado a los criterios marcados en los manuales diagnósticos. Una de
las más conocidas es la entrevista clínica estructurada para los trastornos del DSM.

Intervención Psicológica en Tercera Edad


24
Tema 5. Material de estudio
Es sabido que la principal ventaja de este procedimiento es que permite la
comunicación entre profesionales (esto es muy necesario en procesos judiciales),
pero presenta diferentes limitaciones. Así, por ejemplo, se trata de entrevistas que
requieren mucho tiempo de aplicación y que pueden contribuir a fatigar a la
persona evaluada.

A su vez, la validez y fiabilidad de estas entrevistas con personas mayores es


limitada (Fairchild y Scogin, 2008), entre otros motivos porque los criterios
diagnósticos al uso no están generalmente planteados o ajustados para su uso con
personas mayores.

Además, proporcionan información sobre algunas características del problema, pero


no sobre qué lo ha podido originar o qué puede estar influyendo a que continúe el
problema o se mantenga. Por otra parte, el establecimiento de un diagnóstico puede
dar lugar problemas asociados al etiquetaje que, finalmente, pueden añadir
dificultades al proceso de tratamiento.

Entrevista general

Las entrevistas psicológicas suelen recoger información sobre múltiples áreas


significativas para la vida de las personas. Así, por ejemplo, recogen información
sobre la situación familiar de la persona, sus intereses y aficiones, relaciones sociales,
situación profesional, formación, etc.

Pero, además, recogen información específica sobre el problema como, por


ejemplo, cómo describe la persona el mismo, desde cuándo ocurre y qué
circunstancias rodearon su aparición, cuál es la intensidad actual y cuándo ha sido
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peor o mejor, qué esfuerzos ha realizado la persona para resolverlo, etc.

Se puede obtener información a través de la entrevista con la propia persona que


tiene el problema o con allegados (familiares, amigos, etc.).

Intervención Psicológica en Tercera Edad


25
Tema 5. Material de estudio
Análisis funcional

Como es sabido, el análisis funcional se realiza a partir de la información obtenida


a lo largo del proceso de evaluación e intervención. Incluye información acerca de
las circunstancias disparadoras (antecedentes) de la sintomatología depresiva o
problemáticas asociadas y de las circunstancias operantes que acontecen tras la
ocurrencia de la problemática (consecuentes). A su vez, considera también aquellos
recursos personales o ambientales (disposicionales) que pueden contribuir a
entender y tratar el problema.

Registros de conducta

Con el objetivo de realizar y confirmar el análisis funcional del problema, así como
con el de obtener información clave para la terapia, se diseñan a lo largo del proceso
terapéutico diferentes registros que serán completados por los pacientes en el
contexto natural de su día a día. Si bien el diseño de cada registro dependerá de las
variables que se consideren relevantes para el caso, es frecuente solicitar registros
sobre la actividad que realiza la persona a lo largo de la semana o sobre situaciones
que les generan malestar (qué piensan y sienten en tales situaciones).

Instrumentos de evaluación de la sintomatología depresiva

La utilidad de las escalas que se comentan en este apartado tiene que ver con que
permiten cuantificar la gravedad del problema. Esto puede facilitar el contar con
puntuaciones a lo largo del proceso terapéutico que permitan conocer si se está
teniendo éxito o no y en qué medida este éxito es clínicamente significativo. A
continuación, se describen algunas de las escalas más utilizadas para la evaluación
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de la sintomatología depresiva en la vejez.

Intervención Psicológica en Tercera Edad


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Tema 5. Material de estudio
Escala de Depresión Geriátrica (GDS) (Yesavage, Brink, Rose, Lum, Huang, Adey y
Leirer, 1983)

Esta escala se diseñó específicamente para su uso con personas mayores. Si bien la
escala consta de 30 ítems con opciones de respuesta sí o no, existen versiones más
breves.

Hay una versión adaptada al castellano por Izal y Montorio (1993) que tiene puntos
de corte que permiten valorar la gravedad de la sintomatología en términos de
depresión moderada y severa. Una limitación de esta escala es que la evidencia para
su uso con personas con deterioro cognitivo es cuestionable.

Escala del Centro de Estudios Epidemiológicos-Depresión (CES-D) (Radloff, 1977)

Esta escala se diseñó para ser utilizada en estudios epidemiológicos con la población
general y mostró alta consistencia interna en diferentes grupos de edad. Consta de
20 ítems con cuatro opciones de respuesta. Tiene un punto de corte que permite
discriminar entre personas con riesgo de depresión clínica y sin riesgo. Se han
realizado validaciones al español de la escala (por ejemplo, Losada et al., 2012) y
existe también una versión breve.

Escala Cornell para la Depresión en Demencia (CSDD) (Alexopoulos, Abrams, Young


y Shamoian, 1988)

Esta escala mide, a través de 19 ítems con tres opciones de respuesta, el estado de
ánimo y signos relacionados, alteraciones de conducta o de ideas, etc. en personas
con deterioro cognitivo. Se administra tanto al paciente como a una persona cercana,
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normalmente un familiar. Al igual que las anteriores escalas, tiene un punto de corte
y también ha sido validada al castellano (Pujol, Azpiazu, Salamero, Cuevas, 2001).

Intervención Psicológica en Tercera Edad


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Tema 5. Material de estudio
Evaluación de variables habitualmente asociadas a la depresión en la
vejez

En cuanto a las variables que se presentan habitualmente asociadas a los trastornos


depresivos en las personas mayores, y que son necesarias tener en cuenta en la
evaluación psicológica, podrían destacarse las siguientes:

Evaluación del riesgo de suicidio

Si bien el tema del suicidio es lo suficientemente complejo e importante como para


requerir mucha más atención que la que aquí se le puede prestar, es importante
señalar que existen ciertas variables que se han visto asociadas al riesgo de suicidio
que pueden ser valoradas en la entrevista inicial.

Así, por ejemplo, existen factores de riesgo agudos, como puede ser el
enviudamiento, o factores más generales, como tener más de 80 años de edad, una
historia de problemas psicopatológicos (incluidos intentos previos de suicidio),
desesperanza, soledad o aislamiento social, problemas financieros o familiares y
contar con un plan o método de suicidio. Existen, a su vez, factores protectores
como, por ejemplo, las creencias religiosas o preocupaciones por la familia.

Respecto a la soledad, es importante destacar que los estudios científicos parecen


indicar que se trata de una variable fundamental en los trastornos depresivos de las
personas mayores, por lo que siempre hay que atender a la soledad de las personas
mayores, tanto en los procedimientos de evaluación como de intervención
psicológica. En el siguiente recurso el alumno podrá ampliar información respecto a
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la variable de soledad en personas mayores, una problemática que está


incrementándose en esta población.

Intervención Psicológica en Tercera Edad


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Tema 5. Material de estudio
Soledad y envejecimiento.

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Eventos vitales estresantes y procesos rumiativos

La ocurrencia de sucesos vitales negativos (fallecimiento de un familiar, cuidado de


familiares dependientes, situaciones socioeconómicas problemáticas, etc.) o
positivos (nacimiento de un nieto) se asocian a problemáticas emocionales como la
depresión o la ansiedad.

A su vez, si la persona manifiesta estrategias de afrontamiento de estas


problemáticas negativas, como la rumiación, el problema puede prolongarse en el
tiempo o aumentar en términos de gravedad. Fernández y colaboradores (2013)
diseñaron las escalas de evaluación del impacto psicológico de sucesos vitales
pasados que permiten evaluar, además de la ocurrencia de esos sucesos vitales
negativos y positivos, la existencia de procesos rumiativos o el crecimiento personal
asociado a los eventos evaluados.

Actividades placenteras, intereses, áreas de valor y actividades realizadas


relacionadas con estas
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Como se ha mencionado anteriormente, el llevar a cabo actividades placenteras


permite incrementar la tasa de reforzadores obtenidos por las personas. Se han
desarrollado escalas que permiten evaluar estas dimensiones como, por ejemplo, la

Intervención Psicológica en Tercera Edad


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Tema 5. Material de estudio
versión española del inventario de eventos placenteros para personas mayores
California (COPPES) (Márquez-González, Losada, Rider y López-Pérez (2014).

Red familiar y social de apoyo

Sin duda alguna, una de las dimensiones más relevantes para las personas. Existen
escalas que permiten obtener información de interés sobre la existencia de
problemas asociados a las relaciones familiares de las personas. Una escala breve
validada al castellano para evaluar esta dimensión es la escala APGAR (Bellón,
Delgado, Luna y Lardelli, 1996), que evalúa la satisfacción de la persona con las
relaciones familiares, proporcionando una puntuación que indica funcionalidad o
disfuncionalidad en tales relaciones.

5.6. La intervención psicológica

En el presente apartado se analizará la eficacia que tienen las terapias psicológicas


para personas mayores con problemas depresivos. En primer lugar, es pertinente
atender a la cuestión de la necesidad o no de adaptar las terapias psicológicas a las
personas mayores. En este sentido, se tratará de dar respuesta a la pregunta de si es
necesario realizar adaptaciones de nuestras terapias psicológicas a las personas
mayores con las que trabajemos y analizar si estas adaptaciones van a ser necesarias
siempre y en qué medida. La segunda cuestión que nos ocupa en este apartado es
responder a la pregunta de si existen terapias psicológicas que hayan demostrado su
eficacia en población mayor.
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A continuación, se va a ir profundizando en cada una de estas cuestiones.

Intervención Psicológica en Tercera Edad


30
Tema 5. Material de estudio
¿Son necesarias adaptaciones de las terapias para el trabajo con
personas mayores?

Tal y como señalan Laidlaw y Kishita (2015), en el contexto de las terapias cognitivo-
conductuales, existe un importante debate sobre si los terapeutas deben modificar
o adaptar técnicas de intervención para el trabajo con personas mayores. Estos
autores revisan diferentes trabajos que concluyen que las intervenciones estándar
no modificadas para personas mayores son eficaces, no existiendo diferencias
significativas entre los efectos de las terapias con personas mayores y personas
adultas. Sin embargo, dado que los estudios que se han realizado incluyen muestras
de personas de unos 60-70 años de edad media, señalan que esta cuestión no está
resuelta para los grupos de personas mayores de 80 o 90 años.

Téngase en cuenta que en el tema «La Psicogerontología: conceptos fundamentales»


se abordó la cuestión relacionada con el rango tan amplio que empleamos para
abarcar a la población mayor, es pertinente, a nivel teórico, el establecimiento de
subrangos dentro de este grupo poblacional. Toda esa línea justifica que sean
necesarios más estudios científicos que aclaren si las personas mayores de 80-90
años se benefician en la misma medida que otros grupos poblacionales de las
intervenciones psicológicas.

Según las aportaciones de los diferentes autores, parece ser que no siempre va a
resultar necesario adaptar las terapias psicológicas a las personas mayores con
problemas depresivos. En este sentido, parece que algunas intervenciones dirigidas
al tratamiento de la sintomatología depresiva son igual de eficaces en personas
mayores que en personas más jóvenes, no requiriendo ningún tipo de adaptación.
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Sin embargo, es importante tener presente que algunas personas mayores sí que van
a necesitar de determinadas adaptaciones de las terapias psicológicas a sus
características específicas. En esta línea, podría decirse que la adaptación no va a
venir determinada por formar parte del grupo poblacional de personas mayores,

Intervención Psicológica en Tercera Edad


31
Tema 5. Material de estudio
sino por las características específicas de la persona en concreto con la que vayamos
a trabajar. A pesar de lo comentado, no debemos olvidar que para las personas
mayores de 80 años con depresión sigue siendo necesaria mayor evidencia empírica
que pueda aportar datos a la cuestión.

Intervenciones psicológicas empíricamente validadas para la depresión


en la vejez

Son diversas las terapias psicológicas que han demostrado ser eficaces en población
mayor con depresión. Diferentes metanálisis muestran que las intervenciones
psicológicas son eficaces para la depresión en la vejez (Cuijpers, Karyotaki, Pot, Park
y Reynolds, 2014). Scogin y colaboradores (2005) realizaron un trabajo a través del
cual identificaron terapias psicológicas que cumplían los criterios para ser
catalogadas como basadas en la evidencia. A continuación, se describen estas
intervenciones.

Terapia cognitivo-conductual

Tiene su origen fundamentalmente en la terapia desarrollada por Aaron T. Beck


(Beck, Rush, Shaw y Emery, 1979), que ha sido adaptada para su uso con personas
mayores por autores como Larry Thompson y Dolores Gallagher-Thompson
(Thompson, Dick-Siskin, Coon, Powers, y Gallagher-Thompson, 2010). Tiene como
objetivo reducir o eliminar la sintomatología depresiva a través de la flexibilización
o modificación de pensamientos o creencias disfuncionales o irracionales.

Además de este componente cognitivo, incluye técnicas conductuales que se utilizan


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como ejercicios que permiten complementarlo, poniendo a prueba las creencias de


las personas.

Algunas de las técnicas cognitivas que se utilizan son la discusión de pensamientos


y la modificación de los mismos por otros más adaptativos o realistas. Para ello, es

Intervención Psicológica en Tercera Edad


32
Tema 5. Material de estudio
habitual que se utilicen registros que son conocidos, como el de las tres columnas
(situación, pensamiento y emoción) o el de las cinco columnas (situación,
pensamiento, emoción, nuevo pensamiento y nueva emoción).

Las técnicas conductuales que suelen complementar la terapia son la activación


conductual, la relajación, el entrenamiento en habilidades de comunicación o la
solución de problemas. En la tabla 7 se muestra la organización general de una
terapia.

FASES OBJETIVOS Y PROCEDIMIENTOS BÁSICOS

Creación de una buena relación terapéutica basada en la confianza.


Fase inicial.
Análisis de expectativas.
3 sesiones
Elaboración de objetivos asumibles de la terapia (relevantes, específicos,
aproximadamente
medibles y limitados en el tiempo).

Análisis y revisión de tareas para casa.


Restructuración cognitiva: identificación y modificación de pensamientos
disfuncionales (entrenamiento en registros de situación, pensamiento,
Fase intermedia.
emoción, nuevo pensamiento y nueva emoción).
10-15 sesiones
Activación conductual: análisis de intereses, aficiones y otras áreas de
aproximadamente
valor, posibles barreras para incrementar la tasa de actividades
reforzantes e incremento de frecuencia de realización de actividades
reforzantes.

Fase final Elaboración de un plan de prevención de recaídas (por ejemplo,


2-4 sesiones reconocimiento de señales de vulnerabilidad).
aproximadamente Establecimiento de sesiones de mantenimiento.

Tabla 7. Organización general de una terapia cognitivo-conductual.


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Terapia cognitivo conductual aumentada para la edad

En el contexto de la discusión sobre si son o no necesarias adaptaciones para las


terapias cognitivo-conductuales con personas mayores, Laidlaw y Kishita (2015)
proponen la terapia cognitivo conductual aumentada apropiada para la edad.

Intervención Psicológica en Tercera Edad


33
Tema 5. Material de estudio
De acuerdo con su planteamiento, el aumento haría referencia al opuesto de
adaptación o modificación. En lugar de adaptar las terapias (por ejemplo, reduciendo
contenidos o enlenteciendo el discurso), se enfatiza la necesidad de optimizar las
terapias con base en fenómenos asociados al desarrollo a lo largo del ciclo vital. En
este sentido, las terapias se pueden beneficiar de teorías como el modelo de
optimización selectiva por compensación, la selectividad socioemocional, la sabiduría
o la más reciente teoría de internalización de los estereotipos.

De forma resumida, el planteamiento de la TCC aumentada es el siguiente (Laidlaw y


Kishita, 2015):

 Se utiliza una formulación del caso contextualmente apropiada a la edad para


entender el problema de los pacientes desde un punto de vista adecuado al
desarrollo a lo largo del ciclo vital.
 Se considera que los prejuicios o estereotipos edadistas pueden afectar al
terapeuta o al paciente y que pueden actuar como barreras para el cambio.
 La terapia se centra en ayudar al paciente a responder a los desafíos asociados a
la edad desde planteamientos que reconozcan el envejecimiento normal.
 Se adopta una perspectiva que valore las habilidades adquiridas por las personas
a lo largo de su vida respondiendo a los desafíos que se han ido encontrando para
mantener una homeostasis emocional.
 El reconocimiento de estas habilidades se puede utilizar para ayudar a los
pacientes a manejar los desafíos actuales a través del análisis de experiencias
pasadas para promover una autoaceptación fortalecida y resiliencia en el aquí y
ahora.

Terapia conductual
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De acuerdo con el modelo conductual aplicado a personas mayores (Lewinsohn y


MacPhillamy, 1974), existe una clara relación entre el estado de ánimo y la
implicación en actividades placenteras. La depresión en personas mayores, desde el
enfoque conductual, se debe a un aumento en el número de eventos desagradables

Intervención Psicológica en Tercera Edad


34
Tema 5. Material de estudio
(no placenteros), un menor número de actividades placenteras y menos refuerzos
positivos. El objetivo de las terapias conductuales es entrenar a las personas para
que puedan monitorizar su estado de ánimo y los niveles de actividad, identificar
objetivos conductuales (hobbies, relaciones personales, etc.) e ir incrementando la
realización de actividades placenteras. Existen ejemplos significativos de terapias
conductuales que han obtenido buenos resultados en contextos comunitarios y
residenciales.

La terapia de activación conductual ha recibido abundante apoyo empírico para la


intervención con personas mayores con problemas depresivos (por ejemplo,
Alexopoulos et al., 2016). A continuación, se describen los aspectos básicos que
definen esta terapia:

 Se basa en que los eventos de tu vida (y cómo respondes a ellos) influyen en tu


estado de ánimo.
 Una de las razones por las que la gente se deprime es porque su vida le
proporciona pocas recompensas y muchos problemas.
 Aunque pueda ser difícil identificar los problemas o estresores, el número de
recompensas obtenidas del entorno será bajo.
 Cuando no hay muchas recompensas o hay muchos estresores, la gente
desconecta del mundo que les rodea, lo que interrumpe sus rutinas cotidianas.
 La desconexión del mundo se lleva a cabo a través de comportamientos de
evitación (por ejemplo, no salir de casa o tumbarse en la cama), que aumentan la
fuerza y frecuencia de respuestas depresivas e impiden tratar el foco del
problema.
 Lo anterior puede favorecer el origen, mantenimiento o empeoramiento de la
depresión y la dificultad para resolver los problemas cotidianos de la vida.
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 La terapia pretende favorecer un incremento de la actividad y conexión del


paciente con su vida.
 La activación conductual no es «hacer más». Se trata de ver qué actividades
ayudarán más y qué pasos puede dar el paciente para empezar.

Intervención Psicológica en Tercera Edad


35
Tema 5. Material de estudio
 Si se consigue que la persona avance hacia objetivos vitales importantes, se
encontrará mejor.

Biblioterapia

Consiste en la realización de ejercicios de lectura y escritura de forma


autoadministrada, habitualmente en el propio domicilio. El contacto con el
terapeuta es mínimo y puede consistir en llamadas telefónicas breves con
periodicidad semanal. El objetivo principal de estas terapias es entrenar a los
participantes para que sean capaces de identificar y desafiar procesos cognitivos
desadaptativos.

Terapia de solución de problemas

Se entrena a los participantes para que puedan definir los problemas y plantear
objetivos razonables, generar tareas alternativas que ayuden a reducir las
consecuencias negativas de los mismos, tomar decisiones para elegir una estrategia
que permita solucionarlos y evaluar los resultados del proceso.

Terapia psicodinámica breve

El objetivo de esta terapia, con una duración aproximada de veinte sesiones, es


identificar conflictos y problemas no resueltos asociados a relaciones
interpersonales y a la exploración de procesos inconscientes que puedan surgir en
la terapia. A través del aumento de la conciencia sobre los aspectos cognitivos y
conductuales que producen la sintomatología depresiva, se pretende reducir la
vulnerabilidad de los participantes e incrementar la resiliencia.
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Reminiscencia

La terapia de reminiscencia es, comparada con las anteriores, la única que ha sido
desarrollada específicamente para su uso con personas mayores. Pretende ayudar

Intervención Psicológica en Tercera Edad


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Tema 5. Material de estudio
a las personas a revisar su historia vital con el fin de que ganen autoconfianza,
aumenten la socialización y obtengan una mejor perspectiva con respecto al balance
entre éxitos y fracasos a lo largo de su vida. Se han realizado estudios con resultados
positivos utilizando la reminiscencia tanto en la comunidad como en residencias.

5.7. Conclusiones

A modo de síntesis, las principales conclusiones que se pueden extraer de este tema
son:

El porcentaje de personas mayores que padecen depresión es elevado; indican los


datos que la población mayor que se muestra más vulnerable y, por tanto, con mayor
predisposición para padecer depresión, son las mujeres, las personas mayores más
mayores, personas con menor nivel socioeconómico, con problemas funcionales y
personas con problemas cognitivos. Si bien, es importante tomar con cautela estos
datos ya que hay diferentes variables que podrían estar enmascarando los datos
reales de prevalencias.

Los trastornos depresivos en las personas mayores están caracterizados por una
sintomatología diferente respecto a otros grupos de edad con sintomatología
depresiva. Resulta fundamental que el psicólogo sepa detectar correctamente la
sintomatología para poder hacer un diagnóstico correcto y un tratamiento adecuado.

Son diversos los factores de riesgo y de protección para el padecimiento de


depresión en las personas mayores. Algunos autores proponen que la influencia de
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todos estos factores en la sintomatología depresiva varía a lo largo de las etapas


vitales, destacando algunos de ellos como principales predictores de la depresión en
la vejez. Por otra parte, estos mismos autores sostienen que lo más probable es que
la depresión en la vejez se produzca por la interacción de diferentes
vulnerabilidades.

Intervención Psicológica en Tercera Edad


37
Tema 5. Material de estudio
Es importante atender a diversos aspectos en los procedimientos de evaluación de
los trastornos depresivos en la vejez, entre otros: las particularidades específicas que
presenta, los procedimientos habituales de recogida de información clínica y los
instrumentos estandarizados de evaluación de sintomatología depresiva adaptados
a población mayor, así como las variables típicamente asociadas a la depresión en la
vejez, las cuales también hay que incluir en las evaluaciones psicológicas.

No siempre va a resultar necesario adaptar las terapias psicológicas a las personas


mayores con problemas depresivos. La adaptación no va a venir determinada por
formar parte del grupo poblacional de personas mayores, sino por las
características específicas de la persona en concreto con la que vayamos a trabajar.
Diferentes metanálisis muestran que las intervenciones psicológicas son eficaces
para la depresión en la vejez.

5.8. Referencias bibliográficas

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Spanish and Mexican Dementia caregivers. Spanish Journal of Psychology, 15, pp.
783-792.

Intervención Psicológica en Tercera Edad


40
Tema 5. Material de estudio
Márquez-González, M., Losada, A., Rider, K. L. y López-Pérez, B. (2014). Spanish
validation of the California Older Person’s Pleasant Events Schedule (COPPES). Clinical
Gerontologist, 37, pp. 151-166.

Pachana, N. A. y Laidlaw, K. (2014). The Oxford handbook of clinical geropsychology.


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Pachana, N. A., Laidlaw, K. y Knight, B. G. (2010). Casebook of clinical geropsychology.


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Pujol, J., Azpiazu, P., Salamero, M. y Cuevas, R. (2001). Sintomatología depresiva en


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Radloff, L. S. (1977). The CES-D scale: A self-report depression scale for research in
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Schaie K. W. y Willis S. L. (Eds.). (2010). Handbook of the Psychology of Aging (7ª ed.).
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Scogin, F., Welsh, D., Hanson, A., Stump, J. y Coates, A. (2005). Evidence-based
psychotherapies for depression in older adults. Clinical Psychology: Science and
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Thompson, L. W., Dick-Siskin, L., Coon, D. W., Powers, D. V. y Gallagher-Thompson,


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workbook. Oxford: Oxford.
© Universidad Internacional de La Rioja (UNIR)

Woods, R. y Clare, L. (2008). Handbook of the Clinical Psychology of Ageing. Nueva


York: Wiley.

Intervención Psicológica en Tercera Edad


41
Tema 5. Material de estudio
Yesavage, J. A., Brink, T. L., Rose, T. L., Lum, O., Huang, V., Adey, M. y Leirer, V. O.
(1983). Development and validation of a geriatric depression screening scale: A
preliminary report. Journal of Psychiatric Research, 17, pp. 37-49.

Zarit, S. H. y Zarit, J. M. (2011). Mental Disorders in Older Adults. Nueva York: Guilford.
© Universidad Internacional de La Rioja (UNIR)

Intervención Psicológica en Tercera Edad


42
Tema 5. Material de estudio
Resolución del caso clínico
Resolución del caso clínico

¿Qué le puede estar ocurriendo a Adriana? Trata de hacer un diagnóstico correcto.

Depresión

¿Qué otras problemáticas tendrías que analizar en el caso para poder hacer un
diagnóstico diferencial correcto?

 Enfermedad médica (problemas estomacales).


 Deterioro cognitivo.
 Trastorno de ansiedad.

Indica qué sintomatología sostiene el diagnóstico de Adriana

 Alteraciones de memoria. Despistes.


 Problemas médicos.
 Sintomatología somática: fatiga, retardo psicomotor.
 Agitación.
 Frustración, sentimientos de inutilidad, tristeza.
 Otros que están ocultos bajo las creencias edadistas de Adriana.
 Sobreprotección del entorno.
 Pérdida de contacto social.
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Intervención Psicológica en Tercera Edad


43
Tema 5. Resolución del caso clínico
A fondo
Consideraciones para la evaluación de la depresión en la vejez

Gonçalves, D. C., Alburquerque, P. B., Byrne, G. J. y Pachana, N. (2009). Assessment of


Depression in Aging Contexts: General Considerations When Working With Older Adults.
Professional Psychology: Research and Practice, 40, pp. 609-616. Recuperado de
https://www.academia.edu/1015500/Assessment_of_depression_in_aging_contexts_
General_considerations_when_working_with_older_adults?auto=download

En este documento se analizan los obstáculos existentes para una exitosa evaluación
de la sintomatología depresiva en personas mayores y se ofrecen estrategias para
resolverlos.

Eficacia de las intervenciones psicológicas para la depresión en personas mayores

Scogin, F., Welsh, D., Hanson, A., Stump, J. y Coates, A. (2005). Evidence-Based
Psychotherapies for Depression in Older Adults. Clinical Psychology:Science and Practice,
12, pp. 222-237.

En este artículo se realiza un análisis sobre qué intervenciones psicológicas cuentan


con respaldo basado en la evidencia para la depresión en personas mayores.
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Intervención Psicológica en Tercera Edad


44
Tema 5. A fondo
Test
1. Pepa es una mujer de 75 años que tiene depresión. Su psicólogo está trabajando
con ella desde la terapia de activación conductual. Según tus conocimientos, ¿qué
directrices clínicas está siguiente el psicólogo de Pepa?
A. Interesa que la persona realice actividades placenteras, sean las que sean.
B. Se da prioridad a las cogniciones estereotipadas de las personas.
C. La realización de actividades guarda relación directa con los valores e
intereses de las personas.
D. Pepa trabajara con varios manuales de autoayuda.

2. La paradoja del bienestar en la vejez hace referencia a que:


A. A pesar de que los mayores se hacen expertos en la regulación de emociones,
la sintomatología depresiva que manifiestan es elevada.
B. A pesar de las importantes fuentes de estrés y malestar a las que se
enfrentan los mayores, sorprende que los datos de prevalencia y malestar no
sean altos en esta población.
C. Las personas mayores tienen pocas habilidades de regulación emocional, por
eso su sintomatología depresiva es baja.
D. A pesar de que las personas mayores sufren importantes niveles de
sintomatología depresiva, no parecen mostrar adecuadas habilidades para el
manejo de las emociones.
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45
Tema 5. Test
3. De acuerdo con el modelo conductual de la depresión:
A. Son fundamentalmente los sucesos vitales estresantes los que provocan la
depresión.
B. Los cambios en la salud y en la capacidad física disminuyen el número de
actividades en las que se implican los mayores, reduciendo las fuentes de
refuerzos.
C. Las cogniciones autocríticas de las personas incrementan la gravedad de la
sintomatología depresiva.
D. Ninguna de las anteriores es correcta.

4. Las terapias cognitivo-conductuales para el grupo de las personas mayores:


A. Están muy estudiadas a nivel científico, pero no validadas.
B. Requieren de estudios adicionales para valorar su evidencia empírica.
C. No están empíricamente validadas.
D. Están empíricamente validadas.

5. Tras una primera entrevista con Paco (70 años), sospechas que puede tener
depresión, por lo que te planteas diseñar el protocolo de evaluación adecuado que
te permita hacer un correcto diagnóstico de Paco. ¿Cuál de los siguientes
instrumentos de evaluación va a ser más adecuado incluir en tu evaluación?
A. CES-D.
B. STAI
C. GDS.
D. BDI.
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46
Tema 5. Test
6. Sobre los cuestionarios para la evaluación de sintomatología depresiva en
personas mayores:
A. Es indistinto utilizar con personas mayores cuestionarios diseñados para
personas jóvenes.
B Resulta recomendable utilizar cuestionarios validados con personas mayores.
C. No son imprescindibles, puesto que con registros podemos tener
información suficiente relativa al éxito de la terapia.
D. No disponemos de cuestionarios validados a nivel científico que permitan
evaluar sintomatología depresiva en personas mayores.

7. La terapia cognitivo-conductual aumentada:


A. Incluye un mayor número de sesiones para adaptarse a las limitaciones
habituales de las personas mayores.
B. Parte de que es posible optimizar los resultados de las terapias teniendo en
cuenta la sabiduría adquirida por las personas a lo largo de su vida.
C. No cuenta con respaldo teórico que justifique su implementación.
D. No tiene ninguna diferencia con la terapia cognitivo conductual tradicional.
Se le añade el término «aumentada» ya que se aplica a personas con mayor
edad.

8. Si a tu consulta acude una persona mayor y sospechas de una posible depresión,


¿qué debes de tener en cuenta respecto a los criterios diagnósticos para la
depresión en personas mayores?
A. No existen ni para personas mayores ni para personas de mediana edad
B. Son fiables
C. Tienen en cuenta los matices necesarios para diferenciar la sintomatología
depresiva en jóvenes y personas mayores.
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D. Hay que tomarlos con cautela porque no han sido elaborados con población
mayor.

Intervención Psicológica en Tercera Edad


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Tema 5. Test
9. En la evaluación de la sintomatología depresiva en personas mayores:
A. Se hace muy recomendable una evaluación interdisciplinar que permita
controlar el efecto de variables biológicas o sociales en el problema.
B. No resulta necesario evaluar variables biológicas que puedan interferir en la
manifestación o tratamiento del problema.
C. No es necesario utilizar diferentes instrumentos para la toma de decisiones
terapéuticas.
D. No es necesario consultar con otros especialistas que puedan descartar otras
posibles patologías.

10. El médico de tu paciente te consulta porque, a pesar de que tu paciente sostiene


que tiene últimamente bastantes taquicardias y fatiga, ninguna prueba de las que
ha realizado indican que exista alguna patología. Tan solo sabe que el paciente
sostiene que le estás tratando por un trastorno depresivo. Decide llamarte para
consultarte esta duda. Según tus conocimientos, le dices al médico que:
A. En las personas mayores es bastante habitual que los problemas depresivos
cursen con sintomatología de carácter somático, por lo que no era necesario
que le haya hecho ninguna prueba al paciente.
B. En las personas mayores es bastante habitual que los problemas depresivos
cursen con sintomatología de carácter somático, por lo que siguen siendo
necesarias pruebas mensuales que nos aseguren que el paciente no tiene otras
patologías.
C. En las personas mayores es bastante habitual que los problemas depresivos
cursen con sintomatología de carácter somático, sin embargo, es adecuado que
le haya hecho pruebas al paciente que permitan descartar otras patologías.
D. En las personas mayores es bastante habitual que los problemas depresivos
cursen con sintomatología de carácter afectivo, por lo que, si el paciente indica
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que siente taquicardias y fatiga, es porque necesita más pruebas médicas.

Intervención Psicológica en Tercera Edad


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Tema 5. Test

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