UNIVERSIDAD PABLO GUARDADO CHÁVEZ
D.G.P. Expediente: 07-00096, Clave: 070102, Clave Enfermería: 431302
LICENCIATURA EN ENFERMERIA
TEMA: PREVENCIÓN DE LAS ÚLCERAS POR PRESIÓN EN PACIENTES
ADULTOS
OBJETIVO: Disminuir la aparición de úlceras por presión (UPP) en los
pacientes adultos
DIRIGIDA: Pacientes adultos ingresados en la casa de ancianos de DIF del
estado en Tuxtla GTZ
CONTENIDO:
- Definición
- Etiopatogenia
- Localización
- Factores de riesgo
- Valoración
- Diagnostico
- complicaciones
- Prevención
- Tratamiento
FECHA: 21-05-202
TECNICA DIDACTICA: Exposición oral
RECURSOS DIDACTICOS: Guion de charla y rotafolio
TIEMPO DE EJECUCION: 15 minutos
BIBLIOGRAFIA:
Lesiones por presion. Prevencion de las lesiones por presion. (2009).
TRATADO DE GERIATRIA PARA RESIDENTES, 19(5), 216–226.
[Link]
[Link]?lmsauth=6ae287251ba049681bb4384343e6c9e09278facb
Prevención y Tratamiento de Úlceras por Presión en Primer Nivel de Atención. (2009, 1
enero). Prevención y Tratamiento de Úlceras por Presión en Primer Nivel de
Atención. Recuperado 19 de mayo de 2022, de
[Link]
DEFINICION
La UPP es una lesión localizada en la piel y/o tejido subyacente, producida
generalmente sobre una prominencia ósea, como resultado de la presión, o de la
presión en combinación con cizallamiento y/o fricción. Existen también otros
factores contribuyentes que se asocian con las UPP.
Las úlceras por presión se clasifican en las siguientes categorías o grados:
Grado I: eritema no blanqueable.
Grado II: úlceras de espesor parcial.
Grado III: pérdida total del grosor de la piel.
Grado IV: pérdida total del espesor de los tejidos.
Sin clasificar: pérdida total del espesor de la piel o los tejidos con
profundidad desconocida.
ETIOPATOGENIA
Las UPP son lesiones de etiología conocida y multifactorial, con dos elementos
claves: las fuerzas de presión, fricción y/o cizalla y la disminución de la
tolerancia de los tejidos a estas fuerzas, propiciadas por múltiples factores de
riesgos extrínsecos, intrínsecos o una combinación de ambos.
PRESIÓN.
- La presión es la fuerza ejercida por un cuerpo por unidad de área y
perpendicular al plano de interés. La presión provoca compresión y distorsión
de las estructuras subyacentes que pueden producir una isquemia.
En relación a la etiología de las UPP hay que tener en cuenta cuatro
componentes que la influencian.
a. Magnitud: una presión externa que sobrepase la presión capilar media (17-
20 mm de Hg) es suficiente para dañar el tejido si ésta se mantiene durante un
período de tiempo prolongado.
b. Dirección: depende de la localización anatómica donde se ejerce la presión;
en los tejidos próximos a prominencias óseas se puede observar la existencia
de fuerzas perpendiculares junto con fuerzas tangenciales (tensión y cizalla).
c. Tiempo: en prominencias óseas, altas presiones durante un corto período de
tiempo y bajas durante un largo período de tiempo son igualmente
perjudiciales.
d. Microclima: (humedad y temperatura del paciente): la resistencia de la piel
varia cuando coexisten aumento de la temperatura y de la humedad.
CIZALLA. - Es la fuerza ejercida por unidad de área en paralelo al plano de
interés; la fuerza de cizalla distorsiona la piel y tejidos blandos subyacentes,
ocasionando al sujeto un desgarro interno de los tejidos.
FRICCIÓN. - Es la fuerza tangencial, en la misma dirección y sentido
opuesto, que se opone al movimiento de la superficie de la piel sobre otra
superficie (cama, silla); se asocia al rozamiento superficial en la epidermis y la
dermis. No es causa directa de la etiología de las UPP, su importancia se asocia
principalmente a su contribución en la producción de cizallamiento.
LOCALIZACIÓN
Las UPP se presentan habitualmente sobre las prominencias óseas. Según como
se encuentre posicionado el paciente pueden producirse.
Las zonas más frecuentes de localización son: el sacro, los talones, las
tuberosidades isquiáticas y los trocánteres. Sin embargo, no todas las lesiones
en la zona sacra son UPP, sino que son úlceras asociadas o producidas por la
humedad (UPH).
También pueden producirse en cualquier localización debido a la presión
originada por dispositivos terapéuticos.
FACTORES DE RIESGO
En general, no existe un factor único que pueda explicar la aparición de las
úlceras por presión, en su lugar existe una compleja interacción de factores
que aumentan la probabilidad de desarrollarlas. Según recientes
investigaciones los factores de riesgo que surgen con mayor frecuencia como
predictores independientes del desarrollo de úlceras por presión son los
siguientes:
a) Fisiopatológicos
— Lesiones cutáneas: envejecimiento y patológicas.
— Trastornos del transporte de oxígeno: Insuficiencia vascular periférica,
estasis venoso, trastornos cardiopulmonares.
— Déficit nutricionales: delgadez, obesidad, anemias, hipoproteinemias.
— Trastornos inmunológicos: cáncer, infección.
— Alteraciones del estado de conciencia: fármacos, confusión, coma.
— Déficit motor: ACV (accidente cerebrovascular), fracturas.
— Déficit sensoriales: pérdida de la sensibilidad térmica y dolor. —
Alteraciones de la eliminación: urinaria y fecal.
b) Derivados del tratamiento
— Inmovilidad impuesta por tratamiento.
— Tratamiento inmunosupresor: radioterapia, quimioterapia.
— Sondajes con fines diagnósticos o tratamiento.
c) Situacionales
— Falta de higiene.
— Arrugas en la ropa.
— Objetos de roce.
— Inmovilidad por dolor, fatiga.
d) Del entorno
— Falta o mala utilización del material de prevención.
— Desmotivación profesional por falta de formación y/o información
específica.
— Sobrecarga de trabajo.
— Falta de criterios unificados en la planificación de las curas.
— Falta de educación sanitaria de cuidadores y pacientes.
— Deterioro de la propia imagen de la enfermedad
La edad.
Enfermedad aguda o crónica, grave o terminal.
Otros factores que pueden ser importantes, son los relacionados con la
temperatura corporal y la inmunidad, aunque se requiere mayor investigación.
VALORACION
Valoración general del paciente.
La valoración general del paciente debe hacerse de forma individualizada e
integral, utilizando el modelo de valoración existente en cada centro. La
evaluación integral siempre debe incluir:
Alteraciones de la piel intacta: piel seca, eritema, edema, induración.
Alteración de la movilidad y actividad.
Evaluación nutricional.
Evaluación del dolor.
Identificación de posibles factores de riesgo.
Valoración de la lesión
Cuando se ha desarrollado una UPP es necesario una valoración integral y llevar
a cabo un enfoque sistemático que incluya:
a) Localización y número de lesiones: Los trocánteres, el sacro, glúteos y
talones son las localizaciones más frecuentes.
b) Estadio: tiene en cuenta su aspecto externo.
— Estadio I: eritema cutáneo que no palidece. En paciente de piel oscura
observar edema, induración, decoloración, calor local.
— Estadio II: úlcera superficial que tiene aspecto de abrasión, ampolla o
cráter superficial. Pérdida de piel de espesor parcial que involucra la
epidermis, dermis o ambas.
— Estadio III: pérdida total del grosor de la piel que implica lesión o necrosis
del tejido subcutáneo, que puede extenderse hacia abajo, pero no por la fascia
subyacente.
— Estadio IV: pérdida total del grosor de la piel con destrucción extensa,
necrosis del tejido o lesión en músculo, hueso o estructura de sostén. En este
estadio, como en el III, pueden presentarse lesiones con caverna,
tunelizaciones o trayectos sinuosos.
En todos, retirar el tejido necrótico antes de determinar el estadio de la
úlcera.
c) Área: registrar el diámetro de las lesiones circulares y las longitudes
perpendiculares mayores de las lesiones irregulares. d) Profundidad:
— Grado I: afecta epidermis y deja expuesta dermis subyacente.
— Grado II: afecta toda la piel hasta la grasa subcutánea.
— Grado III: llega hasta la fascia profunda.
— Grado IV: la necrosis abarca músculo y llega a afectar articulaciones y hueso
e) Secreción de la úlcera: estimar la cantidad, identificar el grado de olor y
purulencia.
f) Tejido existente en el lecho ulceral: si existe tejido de epitelización, de
granulación, esfacelado y/o necrótico, y tunelizaciones o fístulas.
g) Estado de la piel perilesional: diferenciar la celulitis del eritema
circunferencial que rodea la mayoría de las heridas en vías de cicatrización;
buscar dolor, calor y enrojecimiento.
h) Presencia o ausencia de dolor relacionado con la lesión.
DIAGNOSTICO
Se realizará con respecto a otras enfermedades que cursan con ulceración de
tejidos epidérmicos.
COMPLICACIONES
Pueden dividirse en primarias y secundarias:
1. Complicaciones primarias:
a) Locales: originadas por la progresión de la necrosis llegando a afectar a las
articulaciones y originar fístulas y hemorragias graves.
b) Sistémicas: entre las que debemos destacar la anemia, sepsis, amiloidosis
secundaria, endocarditis, tétanos, carcinoma de células escamosas, fístulas,
complicaciones del tratamiento.
2. Complicaciones secundarias
Algunas son de origen económico, como la mayor estancia hospitalaria y el
aumento del costo asistencial; y otras de tipo clínico, como el retardo en la
recuperación y rehabilitación, las infecciones nosocomiales y la iatrogenia.
TRATAMIENTO
Curas
Dependen del estadio de la lesión, la presencia o no de infección o de
cavitación. Hay una gran variedad de productos en el mercado, y muchas veces
es más decisiva y curativa la experiencia y conocimientos del personal que la
realiza que el producto en sí. Hay que revisarla cada vez, aunque conviene
mantener el mismo tipo de cura una o dos semanas antes de ver si ésta es
efectiva o no, y valorar situaciones concomitantes que retrasen la buena
evolución de la úlcera.
Estadio 1
Limpieza de la lesión. Ácidos grasos hiperoxigenados Mepentol. Evitar la
presión. También están indicadas las barreras líquidas o los apósitos
semipermeables, si alto riesgo de ulceración poner hidrocoloides.
Estadio II
Si flictena perforar con seda. Algunos autores sugieren que la irrigación con
fenitoína podría mejorar la evolución de la úlcera.
Estadios III y IV
a) Desbridamiento
El tejido necrótico en las úlceras favorece la infección e impide la curación, por
lo que retirarlo es primordial. Hay distintos métodos no excluyentes entre sí,
que se pueden usar concomitantemente.
— Químico o enzimático: en pacientes que no toleren el anterior. Agentes
proteolíticos y/o fibrinolíticos como la colagenasa, que favorece el
desbridamiento y coagulación. Se recomienda proteger la piel perilesional y
cura húmeda sobre el agente desbridante.
— Autolítico: se realiza con cualquier apósito de cura húmeda y en especial los
hidrogeles. Factores que favorecen la actuación de fibrinolíticos y colagenasas
sobre los tejidos desvitalizados. Representa un desbridamiento más lento y
menos molesto al paciente y no requiere personal especializado.
— Mecánico: en desuso por ser traumático y poco selectivo. Se trata de curas
secas con arrancamiento del tejido al retirarlas, fricción, irrigación, etc.
b) Limpieza de la herida
Siempre con suero salino isotónico. No usar nunca antisépticos tópicos; son
productos citotóxicos para el nuevo tejido y su uso continuado puede provocar
problemas sistémicos por su absorción. Evitar la fricción en la limpieza y el
secado.
c) Prevención y abordaje de la infección.
Aunque todas las úlceras están en principio contaminadas, en la mayoría de los
casos, una buena limpieza y el desbridamiento pueden prevenir la infección. Si a
pesar de éstos persiste más de dos-cuatro semanas, se recomienda iniciar cura
con antibiótico tópico, sulfadiacina argéntica, AC fusídico, metronidazol o con
apósito de plata con malla de carbón activado.
d) Cura húmeda
Las evidencias científicas disponibles muestran mayor efectividad clínica y
relación coste-beneficio de la cura en ambiente húmedo, frente a la cura
tradicional. El ambiente húmedo previene la deshidratación tisular y la muerte
celular; promueve la angiogénesis, estimula la eliminación de fibrina y tejido
muerto y permite la interacción celular y de factores de crecimiento para la
cicatrización.
PREVENCIÓN
El objetivo inicial en la lucha contra las UPP es evitar su aparición.
1. Cuidados de la piel
El objetivo consiste en mantener y mejorar la tolerancia tisular a la presión
para prevenir una lesión. Se debe realizar:
— Inspección sistemática de la piel una vez al día por lo menos.
— Limpiar la piel con agua tibia y jabones neutros para minimizar la irritación y
resequedad de la piel.
— Minimizar los factores ambientales que producen sequedad de la piel (baja
humedad < 40% y exposición al frío).
— Tratar la piel seca con agentes hidratantes.
— Evitar el masaje sobre las prominencias óseas.
— Evitar la exposición de la piel a la orina, materia fecal, transpiración y
drenaje de la herida mediante el uso de pañales desechables que se cambiarán
con frecuencia, hidratantes y barreras para la humedad.
— Reducir al mínimo la fricción y rozamiento mediante técnicas adecuadas de
posición, transferencia y cambios de posición.
— Tratar la desnutrición y mejorar la movilidad.
— Ejercicios pasivos y activos que incluyen desplazamiento para disminuir la
presión sobre prominencias óseas.
2. Cargas mecánicas
La cabecera de la cama debe encontrarse en el grado más bajo de elevación
posible compatible con os problemas médicos. El uso de ropa de cama para
mover al paciente disminuye las fuerzas de fricción y rozamiento. Deben
realizarse cambios posturales cada dos horas evitando el contacto directo
entre las prominencias óseas con almohadas o cualquier otra superficie blanda.
Los pacientes sentados deben cambiar el lado que soporta el peso cada 15
minutos si lo pueden realizar por sí mismos. Si no fuera así, se debe hacer
sistemáticamente cada hora.
3. Superficies de apoyo
A los pacientes con riesgo de desarrollar UPP debe colocársele un dispositivo
de apoyo que disminuya la presión. Existen dos tipos:
— Estáticas: hule espuma, aire estático, gel o agua o su combinación.
— Dinámicas: aire alternante, pérdida limitada de aire, aire fluidificado.