Confesión de pecado:
¿Qué es el pecado?
Es nombrado muchas veces en la Biblia, pero qué significa, de qué estamos hablando cuando decimos
“pecado”.
Es la transgresión voluntaria de la ley divina o de alguno de sus preceptos, y es visto como apartado de lo justo
y recto, ofendiendo a Dios, dejando al descubierto nuestra maldad o perversidad. Es el rechazo del principio
mismo de la Ley o voluntad del Padre Celestial, es la verdadera ilegalidad, vivir a espaldas del Creador.
Al pecar nos alejamos de Dios, y no confesar nuestros pecados rompe esa relación que se podría tener con el
Padre celestial, además ¿Qué ganamos ocultando al Padre nuestros pecados? ¿A caso olvidamos que Él es
santo, eterno, omnipresente, omnisciente, omnipotente, inmutable y amor puro? (atributos que trabajaremos
en otro texto). La condenación del pecado es inevitable y terrible, se paga con la muerte.
¿Qué significa “Confesión de pecado”?
Para confesar nuestros pecados, primero debemos tener la convicción de pecado que es una de las mayores
gracias que el Señor nos puede conceder; ésta convicción de pecado es una llave importantísima, producida
por el Espíritu, pero para ser justificado, debemos ser conscientes de esa necesidad. No debemos
arrepentirnos de nuestros pecados por temor al castigo, a la ira de Dios o a perder la vida eterna, sino por
amor. Amor a lo que el Señor ha hecho, conmovidos por su sufrimiento en el Calvario (Juan 12:32), con lo cual
nos hizo una invitación: “Venid a mi todos los que están trabajados y cargados, yo os haré descansar” (Mateo
11:28).
¿Qué dice la Biblia al respecto?
Si confesamos nuestros pecados, Él es fiel y justo para perdonar y limpiarnos de toda maldad (1 Juan 1:9).
Es una de las acciones más difíciles, la confesión de nuestros pecados, solemos guardamos algunos, y esto
muchas veces corta una verdadera relación con Dios, por no tener el valor suficiente para hacerlo. Sin pensar
que la confesión nos ayudará a alivianar nuestro peso, nuestras cargas. Además, no hay que olvidar que Dios
es omnipresente y omnisciente, entre otras cualidades, todo lo sabe.
Lo único que logramos es que el pecado se vaya expandiendo por nuestro cuerpo hasta llenarlo todo, poniendo
en peligro nuestra vida espiritual. Es la perpetua lucha entre lo que se debe hacer y nuestra resistencia a
hacerlo, porque muchas veces se opone a nuestra naturaleza humana, dado que comprendemos que hemos
obrado mal, y necesitamos establecer una amistad con nuestro Padre Celestial, pero nuestro amor propio y
egoísmo prevalecen, sin tener en cuenta las consecuencias eternas que eso puede acarrear, además de la falta
de paz, alegría y esperanza, llenándonos de amargura. No entendemos que somos nosotros los que
necesitamos de Dios, no a la inversa.
Siempre pedimos ser perdonados, pero muy pocas veces somos capaces de concederles al prójimo lo que
queremos para nosotros, no somos misericordiosos, molestándonos palabras y/o actitudes de los demás,
medimos con nuestra propia vara, sin pensar que somos todos seres humanos, con las mismas debilidades e
intereses.
¿Cómo restaurar nuestra paz interior?
Jesús nos enseña a orar así: “Y perdónanos nuestras deudas, como nosotros perdonamos a nuestros
deudores” (Mateo 6:12). Si has faltado contra tu prójimo, si te has dejado llevar la debilidad de tu naturaleza,
has caído en condenar a otros, entonces confiésale a Dios tus fallas para recuperar tu paz de tu espíritu, de lo
contrario hasta tu propia oración perderá eficiencia. Dijo Jesús: “Por tanto, si traes tu ofrenda al altar, y allí te
acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti, deja allí tu ofrenda delante del altar, y anda, reconcíliate
primero con tu hermano, y entonces ven y presenta tu ofrenda” (Mateo 5: 23-24). Lo mismo debemos hacer
cuando se trata de Dios, quien entregó su hijo Jesucristo al sacrificio del Calvario. con el único objetivo de
salvarnos, y realmente por momentos, no somos digno de ese sacrificio.
Cuando nos sentimos profundamente ahogados en el pecado, cuando tenemos demasiado pesadas nuestras
conciencias y corazón, nos acordamos de confesarle a Dios nuestra pecaminosidad, pero en nuestro corazón
debe haber real arrepentimiento (Hechos 2:37-38). Jesús al tomar la naturaleza humana y clavarla en la cruz,
ganó nuestra salvación y regresó a los cielos para interceder por nosotros (hebreos 9:24; 1 Timoteo 2:5-6; 1
Juan 2:1), abogando ante el Padre, y cuando somos capaces de confesar nuestras faltas y pedir perdón,
asumiéndolas, estamos abiertos a comenzar una vida nueva, abundante, amplia y cristiana.
¿A quién debemos confesar nuestros pecados?
Sólo ante Dios has de confesarte, ya que es Él, quien conoce cada una de tus necesidades y tiene la capacidad
para perdonarte. Los mismos contemporáneos de Jesús sabían esto, cuando sin comprender que Cristo era
Divino dijeron: “Quién es éste que habla blasfemia? ¡Quién puede perdonar pecados sino solo Dios? (Lucas
5:21). Incluso el salmista David exclamó: “Mi pecado te declaré, y no encubrí mi iniquidad. Dije: Confesaré mis
trasgresiones a Jehová” (Salmos 32:5).
Además, recordemos que a Dios no le podemos ocultar nada, ya que Él lo ve todo y sabe todo. Conoce todas
nuestras acciones y examina lo más profundo de nuestros pensamientos, por lo tanto, debemos ser sinceros
francos (Juan 2:25), confesando nuestras faltas para descargar nuestro corazón de esos pecados, obteniendo
el perdón que nuestra vida necesita, para asegurarnos tranquilidad y cielos abiertos.
La influencia del acto de confesare nuestros pecados al Señor, nos afectará a nosotros individualmente y a
otras personas. Debemos ser honestos con Dios, entonces Él n os perdonará y nos dará paz y tranquilidad de
manera que lleguemos a ser verdaderamente feliz.
Versículos bíblicos, muy relevantes, que hablan sobre sobre la confesión del pecado:
1. 1 Juan 1:7-9 “Pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de
Jesucristo, su hijo, nos limpia de todo pecado. 8Si decimos que tenemos pecado, nos engañamos a nosotros
mismos, y la verdad no está en nosotros. 9Si confesamos nuestros pecados, Él es fiel y justo para perdonar
nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad.”
2. 1 Juan 2:23 “Cualquiera que niega al Hijo, este tal también tiene al Padre; cualquiera que confiesa al Hijo
tiene también al Padre.”
3. 1 Juan 4:15 “Todo aquel que confiese que Jesús es el Hijo de Dios, Dios permanece en él, y él en Dios.”
4. 1 Timoteo 6:12 “Pelea la buena batalla de la fe, echa mano de la vida eterna, a la cual asimismo fuiste
llamado, habiendo hecho la buena profesión delante de muchos testigos”
5. 2 Corintios 7:10 “Porque la tristeza que es según Dios, produce arrepentimiento para salvación, de que no
hay que arrepentirse; pero la tristeza del mundo produce muerte.”
6. 2 Crónicas 7:14 “Si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi
rostro, y se convirtieren de sus malos caminos: entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados,
y sanaré su tierra.”
7. 2 Pedro 3:9 “El Señor no retarda su promesa, como algunos la tienen por tardanza; sino que es paciente
para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento.”
8. 2 Samuel 12:13 “Entonces dijo David a Natán: pequé contra Jehová. Y Natán dijo a David: También Jehová
ha remitido tu pecado, no morirás”
9. Apocalipsis 3:19 “Yo reprendo y castigo a todos los que amo; se celoso y arrepiéntete”
10. Daniel 9:4-5 “Y oré A Jehová mi Dios e hice confesión diciendo: Ahora, Señor, Dios grande, digno de ser
temido, que guardas el pacto y la misericordia con los que te aman y guardan tus mandamientos. Hemos
pecado, hemos cometido iniquidad, hemos hecho impíamente, y hemos sido rebeldes, y nos hemos
apartado de tus mandamientos y de tus ordenanzas.”
11. Ezequiel 18:32” Porque no quiero la muerte del que muere, dice Jehová el Señor, convertíos, pues y viviréis.”
12. Hebreos 10:23 “Mantengamos firme, sin fluctuar, la profesión de nuestra esperanza, porque fiel es el que
prometió”
13. Hebreos 13:15 “Así que, ofrezcamos siempre a Dios, por medio de Él, sacrificio de alabanza, es decir, fruto
de labios que confiesan su nombre”
14. Hechos 2:38 “Pedro les dijo: Arrepentíos y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para
perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo.”
15. Hechos 3:19 “Así que, arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados; para que vengan
de la presencia del Señor tiempos de refrigerio.”
16. Hechos 17:30 “Pero Dios, habiendo pasado por alto los tiempos de esta ignorancia, ahora manda a toos los
hombres en todo lugar, que se arrepientan.”
17. Joel 2:13 “Rasgad vuestro corazón, y no vuestros vestidos, y convertíos a Jehová nuestro Dios; porque
misericordioso es y clemente, tardo para la ira y grande en misericordia, y que se duele del castigo.”
18. Juan 1:29 “El siguiente día vio Juan a Jesús que venía a él y le dijo: He aquí el Cordero de Dios, que quita el
pecado del mundo.”
19. Levítico 5:5 “Cuando pecare en alguna de estas cosas, confesará aquello en que pecó.”
20. Levítico 26:40 “Y confesarán su iniquidad, y la iniquidad de sus padres, por su prevaricación con que
prevaricaron contra mí; y también porque anduvieron conmigo en oposición”
21. Lucas 5:32 ”No he venido a llamar a justos, sino a pecadores al arrepentimiento.”
22. Lucas 13:3 ”Os digo: No, antes si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente.”
23. Lucas 15:7 “Os digo que así habrá más gozo en el cielo por un pecador que se arrepiente, que por noventa
y nueve justos que no necesitan de arrepentimiento.”
24. Lucas 15:10 “Así os digo que hay gozo delante de los ángeles de Dios por un pecador que se arrepiente.”
25. Lucas 17:3-4 “3Mirad por vosotros mismos. Si tu hermano pecare contra ti, repréndele y si se arrepiente,
perdónale. 4Y si siete veces al día pecare contra ti, y siete veces al día volviere a ti, diciendo: Me arrepiento;
perdónale.”
26. Lucas 18:13 “Más el publicano, estando lejos, no quería ni alzar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el
pecho, diciendo: Dios, sé propicio a mí, pecador.”
27. Marcos 1:15 “Diciendo: El tiempo se ha cumplido, y el reino de Dios se ha acercado; arrepentíos, y creed en
el evangelio”
28. Mateo 3:2 “Y diciendo: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado”
29. Mateo 3:6 “Y eran bautizados por el en el Jordán, confesando sus pecados”
30. Mateo 9:13 “Id pues, y aprended lo que significa: Misericordia quiero, y no sacrificio. Porque no he venido
a llamar a justos, sino a pecadores, al arrepentimiento.”
31. Mateo 10:32 “A cualquiera, pues me confiese delante de los hombres, yo también le confesaré delante de
mi Padre que está en los cielos”
32. Proverbios 28:13 “El que encubre sus pecados no prosperará; más el que los confiesa y se aparta alcanzará
misericordia”
33. Romanos 3:23-24 “23Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la Gloria de Dios”
34. Romanos 10:9 “Que, si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyere en tu corazón que Dios le
levantó los muertos, serás salvo.”
35. Romanos 10:10 “Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación”
36. Salmos 19:12 “¿Quién podrá entender sus propios errores? Líbrame de los que me son ocultos.”
37. Salmos 32:3 “Mientras calle se envejecieron mis huesos, en mi gemir todo el día.”
38. Salmos 32:5 ”Mi pecado te declaré, y no encubrí mi iniquidad. Dije: confesaré mis transgresiones a Jehová;
y tu perdonaste la maldad de mi pecado.”
39. Salmo 51:17 “Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado; al corazón contrito y humillado no
despreciarás tú, oh Dios.”
40. Salmos 66:18 “Si en mi corazón hubiese yo mirado a la iniquidad, el Señor no me habría escuchado”
41. Salmos 69:5 ”Dios, tú conoces mi insensatez, y mis pecados no te son ocultos”
42. Santiago 4:8 “Acercaos a Dios, y Él se acercará a vosotros. Pecadores, limpiad las manos; y vosotros de doble
ánimo, purificad los corazones.”
43. Santiago 5:16 ”Confesaos vuestras ofensas unos a otros, y orad unos por otros, para que seáis sanados. La
oración eficaz del justo puede mucho.”
Referencias Bíblicas:
1 Juan 1:9 “9Si confesamos nuestros pecados, Él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos
de toda maldad.”
1 Juan 2:1 “Hijitos míos, estas cosas os escribo para que no pequéis; y si alguno hubiese pecado, abogado
tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo”
1 Timoteo 2:5-6 “5Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre,
6
el cual se dio a sí mismo en rescate por todos, de lo cual se dio testimonio a su debido tiempo”
Hebreos 9:24 “Porque no entró Cristo en el santuario hecho de mano, figura del verdadero; sino en el mismo
Cielo para presentarse ahora por nosotros en la presencia de Dios.”
Hechos 2:37-38 “37Al oír esto, se compungieron de corazón, y dijeron a Pedro y a los otros apóstoles: Varones
hermanos, ¿Qué haremos? 38Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de
Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo”
Juan 2:25 “Y no tenía necesidad de que nadie le diese testimonio del hombre, pues él sabía lo que había en el
hombre”
Juan 12:32 “Y yo, si fuere levantado de la tierra, a todos atraeré a mí mismo”
Lucas 5:21 “Entonces, los escribas y los fariseos comenzaron a cavilar, diciendo: ¿Quién es éste que habla
blasfemia? ¿Quién puede perdonar pecados sino sólo Dios?”
Mateo 5: 23-24 “23Por tanto, si tres tu ofrenda al altar, y allí te acuerdas de que tu hermano tiene algo con ti,
24
deja allí tu ofrenda delante del altar, y anda, reconcíliate primero con tu hermano, y entonces ven y presenta
tu ofrenda.”
Mateo 6:12 “Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores.”
Mateo 11:28 “Venid a mi todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar”
Salmos 32:5 “Mi pecado te declaré, y no encubrí mi iniquidad. Dije: Confesaré mis trasgresiones a Jehová; y tú
perdonaste la maldad de mi pecado”