DOCTOR FAUSTO – CHRISTOPHER MARLOWE
Doctor Fausto era maestro indiscutible de todas las ramas del saber que se
estudiaban en su tiempo. Como médico ya había logrado gran éxito y
reconocimiento. Pero después de haber obtenido buena salud para sus clientes,
no quedaba ningún reto, excepto la inmortalidad.
La inmortalidad atraía fuertemente al doctor Fausto que consideraba que a través
de ésta el poder universal estaría a su alcance y el mundo entero bajo sus
órdenes, Llamando a su sirviente, Wagner y le ordena que convocara a Valdés y
Cornelio, quienes le enseñarían sus artes mágicas. El Ángel Bueno y el Ángel
malo trataron cada uno por su lado, de persuadir a Fausto, pero éste no estaba de
humor para escuchar al Ángel Bueno y ansioso de adquirir el conocimiento de la
magia negra, se retiró a estudiar con Valdés y Cornelio.
El primer acto de magia de Fausto fue convocar a Mefistófeles y la sumisa
obediencia de Mefistófeles le agradó al mago, pero el susodicho demonio le
explicó que la magia tenía sus límites en el reino del diablo. Fausto le preguntó a
Mefistófeles acerca de su amo quien cautelosamente le explica y habiendo sido
desprovistos de las glorias del cielo, encontraban que el mundo entero era el
infierno, por lo que le instaba a renunciar a sus planes; pero el doctor renegó de la
advertencia asegurando que entregaría su alma a Lucifer si éste le confería
veinticuatro años de plácida voluptuosidad, teniéndole a él, Mefistófeles, como su
asistente.
Mefistófeles regresó para asegurarle a Fausto que Lucifer estaba de acuerdo con
el trato, el cual debía ser sellado con su sangre, hecho lo cual, el doctor le
preguntó a su diabólico interlocutor sobre la naturaleza del infierno y Deseando
intensamente consumir los frutos de los ofrecimientos del diablo, el doctor Fausto
demandó libros que contuvieran información variada sobre el régimen satánico, y
cuando el ángel bueno y el ángel malo acudieron nuevamente, él se dio cuenta de
que era ya tarde para arrepentirse. Los opuestos angelicales se insinuaron otra
vez en su mente hasta que tuvo que llamar a Cristo para que lo salvara. Mientras
hablaba, el colérico Lucifer descendió ante su prospecta víctima y le amonestó
severamente ordenándole nunca invocar a Dios, y para consolarlo le mostró una
visión.
Fausto viajó extensivamente por todo el mundo, mientras Wagner se asombraba
de la rapidez con que su jefe se trasladaba de un sitio a otro. Cuando retornó a su
lugar de residencia, toda su fama se extendía por todos lados tanto que el
emperador le invitó a su palacio y le solicitó que invocara el espíritu de Alejandro
Magno. Porque un incrédulo caballero se mofó ante tal absurda idea, Fausto,
habiendo satisfecho la petición del emperador, vengativamente puso cuernos en la
cabeza del escéptico cortesano que había dudado de sus poderes.
Consciente que el tiempo de diversión estaba llegando a su fin, Fausto retornó a
su ciudad natal, y Wagner intenta convencerlo de arrepentirse, pero cuando
Fausto declaró que se iba a arrepentir, Mefistófeles le advirtió que se abstuviera
de ofender a Lucifer, ante lo cual el doctor le solicitó por último al demonio que le
trajera a Helena de Troya como amante para entretenerse durante los últimos días
de su vida y es así como Dr. Fausto es llevado por los demonios
Claramente es Fausto el personaje principal ya que su necesidad de
aumentar su conocimiento y expandirse más lo llevaron a cruzar los limites
vendiéndolo su alma a Lucifer