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INTERFASE HEMATOGASEOSA - Part I

La membrana respiratoria crea una barrera entre el aire alveolar y la sangre en los capilares pulmonares. Está compuesta de células alveolares escamosas, células endoteliales escamosas en los capilares, y una membrana basal compartida. El oxígeno cruza de los alvéolos a la sangre, y el dióxido de carbono cruza de la sangre a los alvéolos, siguiendo los gradientes de presión parcial entre el aire y la sangre.

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INTERFASE HEMATOGASEOSA - Part I

La membrana respiratoria crea una barrera entre el aire alveolar y la sangre en los capilares pulmonares. Está compuesta de células alveolares escamosas, células endoteliales escamosas en los capilares, y una membrana basal compartida. El oxígeno cruza de los alvéolos a la sangre, y el dióxido de carbono cruza de la sangre a los alvéolos, siguiendo los gradientes de presión parcial entre el aire y la sangre.

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Delia Viloria - Karla Sevilla

También es conocida como la membrana


respiratoria es una barrera entre el gas situado
en el interior del alvéolo y la sangre en la
densa red capilar que tapiza los alvéolos,
teniendo como principal función el
intercambio gaseoso.
En el intercambio gaseoso destacan varios elementos
estructurales:

• Fina capa de líquido que tapiza el alvéolo. (Surfactante)


• Barrera alveolo-capilar.
• Lámina basal. (Neumocitos tipo I)
• Espacio intersticial delgado.
• Membrana basal capilar.
• Endotelio capilar.

En algunas zonas es tan pequeño


como de un 0,2µm y un promedio
es de aproximadamente 0,6µm.

La cantidad total de sangre en los capilares de los pulmones en


cualquier instante dado es de 60 a 140 ml.
Está constituida por los segmentos de la
vía aérea situados distalmente al
bronquíolo terminal, y los vasos arteriales
venosos, que perfunden y drenan,
respectivamente la sangre de dicha
zona.

Desde hace mucho tiempo la región an


atómica dependiente de un bronquíolo
terminal ha sido denominada “acino” o
“lóbulo primario”.
La unidad respiratoria terminal está
constituida por los segmentos de la vía
aérea situados distalmente a un bronquio
terminal;

• Bronquíolos respiratorios.
• Conductos alveolares.
• Alvéolos.

Las arterias bronquiales se ramifican de


forma paralela a los bronquíolos, mientras
que las venas bronquiales se originan en
la periferia de las unidades respiratorias y
drenan sangre de unidades adyacentes.
La membrana alveolo-capilar ha sido
motivo de múltiples estudios y
recientemente se ha avanzado
mucho en su papel vital en el
intercambio gaseoso y en la
modulación inmune ante diversas
situaciones clínicas.

Las paredes alveolares son muy


delgadas.

El oxígeno cruza desde el alveolo al


capilar, y el CO2, desde el capilar al
alveolo. La difusión se realiza siguiendo
los gradientes de presión.
La difusión del oxígeno y del dióxido de
carbono a través de la membrana
respiratoria alcanza el equilibrio en menos
de 1 segundo de modo que cuando la
sangre abandona el alvéolo tiene una
PO2 de 100 mmHg y una PCO2 de 40
mmHg, idénticas a las presiones parciales
de los dos gases en el alvéolo.

La membrana respiratoria crea una


barrera hematogaseosa entre el aire
alveolar y la sangre, y está compuesta:

• Células alveolares escamosas


• Células endoteliales escamosas en los
capilares
• Membrana basal compartida.
La membrana respiratoria crea una barrera hematogaseosa entre el aire alveolar y
la sangre, esta membrana está compuesta de células alveolares escamosas, células
endoteliales escamosas en los capilares, y una membrana basal compartida.

Neumocitos tipo I: Son el tipo celular más


abundante de la superficie alveolar, cubriendo el
95% aproximadamente del área superficial.

Cortes histológicos que ilustran los neumocitos tipo I


(izquierda) y los neumocitos tipo II (derecha)
Neumocitos tipo II: Las células alveolares tipo
II tienen 2 funciones:
1. Reparar el epitelio alveolar cuando las
células escamosas se encuentren dañadas.
2. Secretar surfactante pulmonar.

Aunque las células alveolares tipo II


cubran menos superficie, sobrepasan
ampliamente en número a las células
alveolares escamosas.

Macrófagos alveolares: Las células pulmonares


más numerosas son los macrófagos
alveolares (células del polvo), que se deslizan
entre la luz alveolar y el tejido conectivo
barriendo la superficie por medio de
fagocitosis.
Cuando tomamos aliento durante la inhalación, la
concentración del oxígeno entrante es mayor en el alvéolo
en comparación con los glóbulos rojos. Por esta razón, el
oxígeno dejará al alvéolo para ingresar a los glóbulos rojos
(gradiente de presión).

Durante la exhalación, ocurre lo


contrario. La concentración de dióxido
de carbono es menor en los alvéolos en
comparación con los glóbulos rojos.

El dióxido de carbono deja al glóbulo


rojo para entrar al alvéolo y ser
exhalado.
Todos los gases importantes en fisiología
respiratoria son moléculas simples que se mueven
libremente entre sí por «difusión».

Esto también se aplica a los gases que están


disueltos en los líquidos y en los tejidos del cuerpo.
La cantidad de oxígeno y de dióxido de
carbono que se disuelve en el plasma
depende del gradiente de presiones y de la
solubilidad del gas. Ya que la solubilidad de
cada gas es constante, el principal
determinante del intercambio de gases es el
gradiente de la presión parcial del gas a
ambos lados de la membrana alvéolo-
capilar.

Los gases fluyen desde regiones de elevada


presión parcial a regiones de baja presión
parcial. La PO2 normal en los alvéolos es de
100 mmHg mientras que la PO2 normal en la
sangre venosa que llega a los pulmones, es
de 40 mmHg.
Cuando se introduce una muestra de gas en una parte de
un recipiente cerrado, sus moléculas se dispersan muy
rápidamente por todo el recipiente; este proceso por el
que las moléculas se dispersan en el espacio en respuesta
a las diferencias de concentración se llama difusión.
La velocidad de difusión depende de varios factores:

• El gradiente de concentración .
• El aumento o disminución de la concentración de un punto a otro.
• La cantidad de área superficial disponible para la difusión.
• La distancia que deben recorrer las partículas de gas.
• El tiempo necesario para que se produzca la difusión es
inversamente proporcional a la velocidad de difusión, como se
muestra en la ecuación de la velocidad de difusión.
Un proceso que implica el movimiento de especies gaseosas similar a
la difusión es la efusión, el escape de moléculas de gas a través de un
pequeño orificio, como el de un globo, hacia el vacío. Aunque las
velocidades de difusión y efusión dependen de la masa molar del gas
involucrado, sus velocidades no son iguales; sin embargo, las
relaciones de sus velocidades son las mismas.
En 1832, Thomas Graham estudió las tasas de efusión de
diferentes gases y formuló la ley de Graham de efusión: la
velocidad de efusión de un gas es inversamente
proporcional a la raíz cuadrada de la masa de sus
partículas:

Esto significa que si dos gases A y B tienen la misma


temperatura y presión, la relación de sus velocidades de
efusión es inversamente proporcional a la relación de las
raíces cuadradas de las masas de sus partículas:
Esta ley fue formulada en 1829 por Thomas
Graham; indica que, cuando dos gases se
ponen en contacto, se mezclan
espontáneamente.

Esto se debe al movimiento de las moléculas de


un gas dentro de otro. Este proceso, provocado
por el movimiento aleatorio de las moléculas, se
llama difusión.

Graham observó que las moléculas con masas


más pequeñas se difunden más rápido que las
pesadas.
La ley de difusión de Graham, establece que bajo las mismas
condiciones de temperatura y presión, la rapidez de difusión de
diferentes gases es inversamente proporcional al cuadrado de
las raíces de las masas moleculares.

A continuación, una ecuación de división de Graham:

vA = Velocidad de difusión del gas A


vB = Velocidad de difusión del gas B
PMA = Peso molecular del gas A
PMB = Peso molecular del gas B
Determina cuántas veces más rápido se difunde el hidrógeno con el
oxígeno a través de un pequeño orificio abierto en el recipiente que
contiene ambos gases.

Hidrógeno (H2) Oxígeno (O2)

V1 = Velocidad de difusión del H2 V1 = Velocidad de difusión del O2


M1 = Masa molecular del H2: 2g/mol M1 = Masa molecular del O2: 32g/mol
Delia Viloria - Karla Sevilla

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