Ambos adultos se miraban fijamente, había pasado un tiempo desde la última vez que se habían
visitado y mucho más desde la última vez que habían tenido una charla amena, por no decir que
pudiesen llegar a los insultos, más la expresión derrotada con la que el avejentado hombre había
llegado a la puerta de la casa de su hijo le hizo darle el beneficio de la duda, quizás era porque sus
hijos estaban presentes, mera cortesía o simplemente lastima, no importaba realmente, Lincoln
había dejado pasar a su padre y este ahora se encontraba sentado en su calma, tan tenso como un
niño a la hora de tener que confesarle una travesura a su padre, cosa irónica, ya que en realidad,
él era el hijo.
- ¿Y bien? ¿Me vas a decir que haces aquí?
- Bueno… yo… tú sabes hijo… un padre en ocasiones…
- Si quieres al menos que no te saque a patadas, al menos dame la verdad.
- Que serio.
- Soy cuidadoso.
- Sigh, bien… digamos que tú madre y yo… nos vamos a tomar un tiempo del otro.
Aquella frase levanto una de las cejas del peliblanco, quizás el no se llevase bien con su padre,
pero hasta lo último que supo por Lola sus padres estaban en buenos términos.
- ¿Se van a divorciar?
- (Molesto) ¡No, claro que no!
El exabrupto de su padre no sorprendió a Lincoln, estaba acostumbrado a que se pusiese a llorar o
gritar de la nada por lo que aquella muestra de irracionalidad era esperable, razón también por la
que no le había ofrecido ningún refrigerio ni bebestible, no quería tener que limpiar la alfombra.
- ¿Y vienes hasta aquí para decirme eso? Un mensaje de texto hubiera bastado.
- Bueno… como dije… nos vamos a tomar un tiempo del otro…
- Si lo dijiste, ¿Y qu…? Oh no, no, mi respuesta es no.
- Pero hijo.
- Hijo nada, tienes 10 opciones más, pídele a alguna.
- No quiero que me peguen.
- ¿Y que te hace creer que no te golpearía yo?
- Vamos Lincoln, somos los únicos varones de la familia, tenemos que estar unidos.
- Hay algo que me no me estás contando, ¿Verdad?
El anciano ahora estaba sudando, maldiciendo entre dientes el haber acudido a su hijo solo
porque estaba más cerca.
- Bien, hice algo malo, ¿Ok?
- Entonces lo arruinaste y mamá te saco de la casa, temes que ella se halla contactado con
nosotros y al ser mujeres sientes que mis hermanas van a tener más empatía por ella por lo que
recurres a mi con la esperanza de que tu vinculo padre-hijo te ayude y tengas un lugar donde
quedarte.
- Ash, un sabelotodo como tú obviamente iba a entender eso, pero ya que, también es porque
eres el que vive más cerca.
- Espera, ¿Y Leni? ¿No seguía en Royal Woods?
- ¿Tú hermana? Para nada, salió del país hace unas semanas.
- Ni siquiera me lo conto.
- ¿Será porque te gusta inmiscuirte en lo que no te importa y posiblemente ella quería hacer el
viaje de forma tranquila?
Lynn no tardo más de unos segundos en darse cuenta de su posición, por lo que agacho la cabeza
rápidamente.
- Perdón hijo.
- Sigh, mira, claramente no nos soportamos mutuamente, si lo echaste a perder con mamá ve a un
hostal o busca a una de las chicas, aquí no vamos a poder estar en paz y lo sabes. - Lincoln se
levanto de su asiento y se dirigió a la entrada de la habitación, quedándose en el lugar con claro
indicio de indicarle a Lynn que se fuese. - Así que bonita charla y todo, pero mejor vete.
- ¿Echarás a tú propio padre a la calle cuando esta en medio de la necesidad?
- ¿Te recuerdo que me echaste a la calle cuando tenía 16 y realmente te necesitaba?
- ¡Eso…! Supongo que tienes razón.
Lynn se encamino lentamente, no levanto la vista hasta que estuvo a pocos centímetros de su hijo,
momento en el que aprovecho también de tomarlo de los hombros rápidamente.
- (Suplicante) ¡Por favor déjame quedarme! Te pagare, hare los quehaceres, besare tus pies si es
necesario, ¡Solo déjame dormir bajo techo y tener un lugar donde bañarme!
Aunque su padre nunca fue el modelo de virilidad clásico de padre, le era impresionante el como
cada vez que se reunían su pensamiento sobre el hombre que le engendro empeoraba, además de
que estaba llenando su camisa de llanto y secreciones, ni sus hijos en el peor de sus berrinches
había sido tan desagradable como lo que estaba aferrado a su pecho.
- Ya quítate y deja de llorar.
- ¡Tenme un poco de piedad!
- ¡Qué no!
Ambos comenzaron un extraño forcejeo, aunque aquella improvisada riña no lograba más que
desaliñar a los dos combatientes estos no se detenían, Lynn intentando aferrarse a su hijo como
podía y Lincoln quien ya se había enfocado en querer ahorcarlo si no lo soltaba.
A la distancia, los hijos del peliblanco observaban curiosos aquella… “jugarreta” familiar.
- Al menos no hay una tía con un bate, o un arma.
- ¿Lo dices por tía Lucy y la pala o por tía Luan y cualquier cosa mundana?
- Sinceramente, no entiendo a la familia de papá.
- Ni yo.
Ambos observaban como ahora Lynn había asumido una posición de llave al cuello de Lincoln.
- ¡Te lo pido porque te quiero Lincoln!
- ¡Quererme mis pelotas!
El menor, un chico castaño claro de 10 años, decidió sacar su teléfono para grabar.
- No. - Dijo mayor, un adolescente de 14 años con una cabellera blanca como su padre.
- Pero podremos chantajear a papá con esto.
En ese momento escucharon un fuerte golpe, viendo que el peliblanco le había hecho un suplex al
anciano hombre.
- (Cansado) ¡Y… no te levantes!
- (Adolorido) Creo… que se me rompió la cadera.
- Por favor… has soportado cosas peores.
- Pero estaba… más joven.
- Como si me importara.
- Bien, - Dijo el adolescente. - Creo que hay que detenerlos.
- Aburrido. - Guarda el móvil. - Justo cuando se ponía interesante.
- Como digas, - Alzando la voz - Papá, por favor deja en paz al abuelo.
- Él comenzó.
- Y tú lo seguiste, ¿Tengo que recordarte que dijo mamá para estos casos?
- No me lo recuerdes.
- Papá…
- Bieeeen, - Tono burlesco - Si tú familia no es madura, tú tienes que ser el maduro.
- Bien, entonces, ¿Qué harás con el abuelo?
- Sacarlo de la casa.
- Eh… papá, no creo que esa sea una buena solución.
- Hijo, tú abuelo me estresa.
- ¡Al menos no te pueden salir canas!
El menor grito desde el pasillo, siendo fulminado por la mirada su padre, escondiéndose asustado.
- Mocoso insolente.
- Yo hablo con él, no te preocupes, aunque creo que deberías llamar a una ambulancia.
- ¿Por qué?
- Porque el abuelo no se mueve.
Ambos peliblancos se voltearon, notando que el anciano hombre realmente se había desmayado,
Lincoln termino siguiendo el consejo de su hijo a regañadientes no entendiendo como es que
llamar a servicios de urgencia era mejor que dejarlo tirado frente a la calle.
Minutos después, hospital
- (Furioso) ¡¿Cómo?!
- Si, él muy idiota lo hizo.
- Mamá, si quieres demandarlo por divorcio te puedo contactar con un excelente abogado que
conozco, podríamos meterlo a la cárcel por un tiempo, aunque lo más seguro que apelen a su
edad, pero nada que unos…
- Lincoln, cálmate, no voy a divorciarme de tú padre.
- ¡Pero mamá!
- Sigh, es un idiota en muchos sentidos, pero no es tan mal esposo… y a mi edad, prefiero eso a
tener que estar buscando quien me haga los mandados, esto del tiempo lejos es para que
entienda que cometió un error y vuelva pidiendo misericordia, después solo lo torturare con un
poco de indiferencia y sobreactuación hasta que vuelva a ser completamente sumiso.
- Podría contratar algún servicio de servidumbre para ti mamá.
- Nah, a Lynn ya lo conozco y se explotarlo, uno de esos sujetos pediría “derechos humanos”.
- Oh… entiendo, ¿Y qué harás con el bastardo de Lynn?
- Mmm… estoy algo vieja para cuidar niños, ¿Podrías hacerte cargo tú?
- ¡¿Qué?!
- Auch, no era para que me gritaras.
- Me pides que cuide el hijo bastardo del idiota de Lynn, ¿Cómo quieres que reaccione?
- Es solo el tiempo suficiente para que crea que puedo hacer desaparecer ese niño cuando quiera,
solo será uno o dos meses.
- Sabes que Jordán no estará feliz, ¿Verdad?
- Tú déjame a tú esposa, solo es cuidarlo unos meses, vamos, tienes dinero de sobra.
- No es solo cosa de dinero, sabes que un niño es desgastante.
- (Seria) ¿Se lo dices a alguien que tuvo 10 embarazos?
- Túche.
- Bueno, velo así, Lynn esta encariñado con ese niño, piensa lo desesperado que estaría si se
enterase que tú lo tienes guardado.
- Eso solo significará que vendrá a molestar otra vez.
- Oh cariño, de eso no te preocupes, yo me encargo que tu padre sepa que no debe ir a
recuperarlo je… je… je…
Lincoln quería mucho a su madre, pero no podía negar que le asustaba en ocasiones.
- Solo por curiosidad, ¿Estas bebiendo vino en una copa mientras tienes acaricias un gato?
- ¿Alguna vez dejaras tus referencias?
- ¿Alguna vez dejaras de beber vino?
- Tú ganas, ¿Pero puedo pasar a dejarte al bebé mañana?
- Ok, tú ganas, pero si mi esposa dice algo lo iré a devolver inmediatamente.
- Ay querido, no te preocupes, de eso yo me encargo.
Horas después, casa de Lincoln