SP2649-2022
M.P. José Francisco Acuña Vizcaya
La sala decide el recurso extraordinario de casación promovido por la defensa de Johana
del Carmen Montoya Rosario, condenada en ambas instancias como autora imputable de
tres homicidios agravados.
1. Hechos
Johana del Carmen Montoya Rosario nació en julio de 1990. Desde sus 9 años su
padre la sometió a tocamientos sexuales abusivos, y a los 12 la accedió carnalmente.
Cuando le contó lo sucedido a su madre, ésta no le creyó y desplegó en su contra
agresiones verbales y psicológicas que la condujeron a abandonar su hogar. A partir
de ese momento hizo su vida en la calle y, cuando le era posible, en viviendas de
personas conocidas y familiares. Sólo pudo estudiar hasta segundo de primaria.
o A los 14 años tuvo a su primer hijo A.M.R. (nacido en 2005). Desde esa
época empezó a escuchas voces que la compelían a suicidarse. En 2008 dio a
luz a su hija K.J.L.M. y en 2010, a L.E.L.M.
En diciembre de 2014, y por cuanto para ese entonces había retomado el contacto
con sus padres y estaba viviendo con ellos, Johana descubrió a su progenitor
abusando sexualmente de K.J.L.M.
o Acudió al ICBF para denunciar el hecho, y abandonó por segunda vez esa
casa. Ella, los tres menores y su novio, Wilson Díaz Reales, se radicaron en
una habitación alquilada en el municipio de Palmar de Varela.
Oía voces que la instaban a suicidarse, sentía pasos en el techo, no
dormía. Tenía ansiedad y depresión.
El 18 de feb. De 2015, Wilson salió a trabajar temprano en la mañana. Alrededor de
las 5 pm. Johana prendió el tv a todo volumen, llamó por turnos a los menores, que
estaban en el patio, y los degolló uno a uno con un cuchillo. Empujó sus cuerpos
debajo de la cama y seguidamente ella misma se cortó las muñecas y el cuello.
o Wilson regresó aprox. A las 9:30 pm, la puerta estaba cerrada y nadie
respondía sus llamados. Con ayuda de un vecino logró forzar la entrada e
ingresar. Encontró los cuerpos de los menores, ya fallecidos, y a Johana del
Carmen, quien aún estaba viva; fue trasladada a un centro médico donde se
le prestó atención de urgencia que evitó su deceso.
2. Antecedentes procesales
Primera instancia: se le imputó cargos como autora del delito de homicidio
agravado en concurso homogéneo
Segunda instancia: la condenó a penas de 720 meses de prisión e inhabilitación
para el ejercicio de derechos y funciones públicas como autora imputable de los
delitos mencionados.
o El defensor apeló este fallo
Tribunal: confirmó la decisión
El defensor presentó recurso extraordinario de casación.
3. La demanda
El tribunal incurrió en errores de hecho por no haber valorado correctamente las
pruebas. De no haber cometido tal yerro, la corporación habría reconocido que
Johana del Carmen Montoya actuó como inimputable.
o Pericia psicológica → se comprobó que sufre de trastorno esquizoafectivo
que, al momento de los hechos, le impidió comprender la realidad.
Tribunal → el diagnóstico de enfermedades mentales compete
exclusivamente a los psiquiatras, no a los psicólogos.
No obstante, la psicóloga sí tiene los conocimientos
suficientes para rendir un dictamen de esa naturaleza
o Wilson Díaz → corroboró que Johana exhibía síntomas compatibles con el
diagnóstico elaborado con la psicóloga
Su dicho fue suprimido por las instancias
Se refuta la tesis de la acusación conforme la cual Johana habría actuado en plena
capacidad de autodeterminarse al momento de cometer la conducta
o Pide que se case la sentencia impugnada y se afecte a Montoya Rosario con
pena de seguridad contemplada en el art. 71 del Cód. P.
Las instancias impusieron a Johana del Carmen las penas de 720 meses de prisión e
inhabilitación para el ejercicio de d. y funciones públicas sin motivación alguna.
4. Consideraciones
PJ: ¿Johana Del Carmen Montoya Rosario padece un trastorno mental que al
momento de los hechos le impidió comprender la ilicitud de su conducta o
determinarse conforme ese entendimiento, circunstancia la cual la configura como
sujeto inimputable?
4.1. Sobre las condiciones sociales y familiares de la procesada
El contexto de miseria familiar y social, maltrato, abusos y exclusión en que la
acusada desplegaba su proyecto de vida al momento de los hechos -y desde mucho
antes- es la manifestación de una profunda violencia sexista que las instancias
estaban obligadas a ponderar con enfoque de género, y en tanto condenaron a la
nombrada como imputable, tenían que haber considerado al fijar los parámetros
legales de la pena y al dosificarla judicialmente.
4.1.1. El contenido de la culpabilidad
Culpabilidad → como categoría integrante del delito, comprende un reproche
contra quien, teniendo a mano la alternativa de lo jurídico-socialmente adecuado,
opta libremente por lo que no lo es.
o Censura ético-jurídica que explica la respuesta penal a un injusto típico, en
tanto significa que su realización fue una decisión libre de quien podía haber
asumido un comportamiento lícito.
Fundamento en el libre albedrío → elección consciente y voluntaria
de lo ilícito y la desestimación de lo lícito
La coacción ajena, el miedo insuperable, el error no vencible
de prohibición y el estado de necesidad exculpante anulan el
libre albedrío → truncan de manera definitiva el reproche
sobre el autor e impiden la materialización del delito
Suponen que quien ha realizado un injusto en tales
condiciones no puede ser penado porque su conducta
no ha sido el producto de la decisión autónoma de
actuar contra el orden jurídico, sino de una influencia
externa que ha determinado su proceder o de una
equivocación que no podía razonablemente corregir.
o Culpabilidad y dosificación de la pena
Toda pena impuesta en el caso concreto tiene que ser adecuada a la
culpabilidad.
La ley reconoce que una persona puede cometer una conducta típica
y antijurídica bajo el influjo de circunstancias que, aunque no anulan
el libre albedrío:
Lo disminuyen, enervan o reducen
(1) Reproche normativo de menor intensidad
(2) Condiciones que ameritan uno de mayor
intensidad.
En tales eventos, el menor o mayor reproche
del comportamiento no deviene del desvalor
del acto, su nocividad o peligrosidad para el
interés tutelado, sino del contexto -personal,
social, económico, familiar- en el cual aquél
tomó la decisión de comportarse
antijurídicamente
Función de la culpabilidad como categoría delimitadora de la pena
Debe comprenderse en lógica preventiva, no retributiva
Corte C. ejecución de las penas desde la prevención
especial positiva.
Necesidad de la pena → sólo puede comprenderse en lógica de
prevención especial positiva
4.1.2. La perspectiva de género y su aplicabilidad a este asunto
Los funcionarios judiciales están vinculados por el enfoque de género cuando
investigan y juzgan casos relacionados con violencia contra la mujer.
o El abordaje de los casos con enfoque de género implica la indagación por el
contexto en el que ocurre un episodio de violencia en particular
o Poco se ha profundizado en el entendimiento y aplicación de la perspectiva
de género cuando la mujer no es víctima de un acto de violencia de género,
sino que concurre al proceso penal como imputada por la comisión de un
delito.
Instrumentos internacionales → no regulan situaciones específicas
respecto a que la realización de la conducta delictiva tenga como
origen la violencia de género.
o El enfoque de género no sólo vincula a los funcionarios judiciales cuando
juzgan casos de violencia contra la mujer, sino también cuando la persona
imputada y juzgada es una mujer
Siempre que de los hechos conocidos pueda inferirse razonablemente
que la comisión de la conducta punible tuvo relación con la
victimización de género precedente o concomitante.
Fundamento en el d. a la igualdad
o En algunos casos, la relación entre la victimización de género y la comisión
de una conducta punible resulta más bien evidente
El enfoque de género impone en estos casos el análisis cuidadoso de la situación
contextual de la infracción, a partir de un entendimiento adecuado y comprehensivo
de las estructuras que suelen determinar las condiciones de vida de las mujeres, para
identificar la posible existencia de precedentes de discriminación sexistas que
puedan estar involucrados como causa directa o indirecta, total o parcial, del ilícito.
La culpabilidad comprende una valoración del autor al momento de la realización
del injusto para esclarecer si optó libre y autónomamente por la conducta típica y
antijurídica -y de ser así, las razones y circunstancias en las que lo hizo-.
o Vínculo entre la correcta comprensión de los contextos de violencia de
género en que una mujer pueda haber realizado un injusto y la afirmación
judicial de la culpabilidad
El efecto sustancial concreto que tenga la verificación de un contexto
de violencia sexista con influencia en la realización de injusto
dependerá de las particularidades fácticas y jurídicas de cada caso.
A partir de tal constatación podrá afirmarse materializada una
circunstancia de menor punibilidad
Incluso, puede concluirse que la victimización previa
de la autora fue de tal magnitud y características que
no sólo enervó y debilitó su ámbito de libertad, sino
que efectivamente anuló su capacidad de
autodeterminación.
Juicio positivo de inimputabilidad (art. 33
Cód. Penal) → la inimputabilidad puede
provenir también de cualesquiera otros
“estados similares”
o La invisibilización de contextos previos o concomitantes de violencia
sexistas que puedan haber tenido relación directa o indirecta con la
realización de la conducta punible puede constituir varios tipos de error
Yerro de naturaleza fáctica → el juez ignora, valora
equivocadamente o altera el contenido material de las pruebas
Yerro de interpretación o selección normativa → el juez, a pesar de
reconocer las circunstancias y su relación con el ilícito, deja de
atribuirles el efecto que les corresponde, según las particularidades
del asunto examinado
4.1.3. El caso concreto
Desde la niñez temprana y hasta la ocurrencia del delito investigado, Johana del
Carmen vivió en un contexto de ostensible y explícita discriminación de género,
manifestada en agresiones de todo tipo (sexuales, psicológicas, económicas e,
incluso, institucionales) → se vio privada de varios de sus d. más básicos
Las instancias, en tanto que descartaron que Johana hubiese actuado como
inimputable por el padecimiento de un trastorno mental, tenían que haber ponderado
su victimización de género al valorar la culpabilidad y derivar de ellas las
consecuencias a que hubiera lugar, ya fuera para negarla o para cuantificar la pena.
o El a quo ignoró la realidad material en la cual Montoya Rosario cometió el
injusto
o El Tribunal minimizó y ridiculizó calificando los abusos como
“inmoralidades”
La violencia de género no puede relegarse a una simple inmoralidad
El a quo no justificó ni motivó la decisión de fijar la pena para el delito base en un
monto (450 meses) significativamente mayor del mínimo previsto para la infracción
(400 meses) → defecto motivacional que afecta el debido proceso
o El tribunal, en lugar de corregirlo, ahondó en él
Dio por válido ese aumento punitivo con el argumento de que reducir
la pena contrariaría los criterios del art. 61 del Cód. Penal, inciso 3, y
mandar un mensaje de debilidad al Estado colombiano ante
monstruosos actos criminales como el de nuestro resorte.
Motivación insuficiente para satisfacer el debido proceso
sancionatorio.
Único asomo de motivación válida de la pena → la gravedad de la
conducta, que son entre otras cosas tres homicidios cometidos ni más
ni menos por su progenitora
La valoración del criterio no podía hacerse sin consideración
de las circunstancias en las que se realizó el injusto
Prescindió del análisis de otros factores que se debían
sopesar
Necesidad de la pena → relacionada con los
conceptos de culpabilidad y reinserción social.
Montoya Rosario:
(1) fue cargada con el cuidado afectivo y económico
exclusivo de los tres menores, del cual se sustrajeron sus
progenitores
(2) creció y construyó su forma de entender el mundo, de
interactuar con los demás y de comprender lo lícito y lo
ilícito en un contexto de violencia normalizada, precariedad
emocional y financiera y desarticulación familiar
(3) no tuvo acceso a educación ni a atención médica, a pesar
de padecer un trastorno mental grave
Conclusión. El rol materno de Johana, y lo que de él se desprende,
no podía desestimarse al dosificar la pena, sin reconocer las
circunstancias específicas en las que ese rol se consolidó, desarrolló
y llevó a cabo en el caso concreto → sólo a partir de tal ponderación
era posible elaborar un juicio adecuado y completo de culpabilidad y
necesidad de la pena
o Es evidente que Montoya Rosario, de tenérsele como inimputable, habría
optado por el injusto con un ámbito de libertad supremamente menguado
que no permitiría realizarle un juicio de culpabilidad y necesidad de pena de
la marcadísima intensidad del que efectuaron las instancias.
4.2. Sobre la inimputabilidad de Johana del Carmen Montoya Rosario
¿Cometió ese hecho como imputable o como inimputable, específicamente en razón
al posible padecimiento de un trastorno esquizoafectivo con manifestaciones
psicóticas?
4.2.1. Sobre la inimputabilidad por trastornos mentales permanentes
Sólo se podrá imponer penas por conductas realizadas con culpabilidad
o Culpabilidad → sentido normativo finalista
Se comprende como un reproche o censura contra quien, teniendo a
mano la alternativa de lo jurídico socialmente adecuado, opta
libremente por lo que no lo es
o La conducta es culpable cuando su autor ha optado libremente por ella, es
decir, la ha elegido, en ejercicio de su autonomía y albedrío, sobre otras
conductas ajustadas a derecho que podría también haber asumido.
Quienes obran en situaciones motivacionales anormales (ej. coacción
ajena o miedo insuperables), lo hacen sin culpabilidad, pues en tales
eventos la realización del injusto no es producto de su elección libre
y voluntaria, sino de fuerzas externas que truncan su capacidad de
optar por el comportamiento ajustado a d.
Necesidad de la pena → no hay razón para responsabilizar
criminalmente a quien ha actuado movido por influencias que
no podía razonablemente superar
o El juicio de culpabilidad requiere que aquél contra quien se formula tenga la
capacidad de ser culpable, pues a quien sencillamente no tiene la facultad de
optar por un comportamiento a d. no puede exigírsele que lo haga.
Capacidad de ser culpable → imputabilidad
Quienes exhiben características de sanidad y madurez mental
y de inserción en la cultura hegemónica
Inimputabilidad
Art. 33 Cód. Penal → quien en el momento de ejecutar la
conducta típica y antijurídica no tuviere la capacidad de
comprender la ilicitud o de determinarse de acuerdo con esa
comprensión, por inmadurez sicológica, trastorno mental,
diversidad sociocultural o estados similares.
Dos supuestos normativos de inimputabilidad
(1) Incapacidad del agente de comprender la ilicitud
del comportamiento
El autor no aprehende el sentido de su
comportamiento y el desvalor que entraña
No discierne el significado ético-social de la
acción, porque falla su capacidad de
comprensión
Incapacidad de determinarse conforme a dicha
comprensión.
El sujeto puede comprender que lo que hace es
jurídico-socialmente reprochado. Sus
facultades intelectivas no son defectuosas
A pesar de entender el significado de la
acción, no puede abstenerse de ejecutarla y
orientar su comportamiento consecuentemente
a ese entendimiento; carece de autosuficiencia,
autodirección individual y autorregulación.
Falla su órbita intelectiva, no la volitiva; falla
su habilidad para desempeñar una conducta
con libertad, autonomía, conocimiento y
comprensión.
Trastorno mental
Se entiende como una disfunción o anomalía mental
que generalmente se sustenta con un diagnóstico
clínico de acuerdo a los parámetros y criterios de
clasificaciones internacionales vigentes.
A la luz del art. 33 del Cód. Penal, para la declaración
judicial de la inimputabilidad no basta con la
constatación de que el agente padece de un trastorno
mental. Se debe analizar si dicho trastorno
efectivamente comportó para el autor del injusto, al
momento de realizarlo, la incapacidad de comprender
su ilicitud o, comprendiéndola, de ajustar su
comportamiento a ese entendimiento.
La declaración de inimputabilidad está supeditada a la
verificación de dos condiciones
(1) existencia de la condición mental que
afecta al agente → cuestión propia de las
ciencias médicas.
Se pone de presente mediante prueba
pericial
(2) juicio valorativo-normativo sobre la
incidencia que dicha condición haya tenido, en
el caso concreto, en la comisión del injusto
Constatación de que entre aquélla y el
hecho investigado existe un vínculo
que permite sostener que el autor no
comprendía su ilicitud, o bien, que sí la
entendía, pero no podía determinarse
consecuentemente.
Prueba pericial → las declaraciones de los peritos no podrán
referirse a la inimputabilidad del acusado
La inimputabilidad es una categoría jurídica que le
corresponde determinarla al juez encargado de decidir
el asunto y no a los especialistas traídos al juicio por
las partes
4.2.2. Las pruebas practicadas
Manela Sorana García
o Concluyó Johana tenía la capacidad para comprender la ilicitud de los
hechos y de autodeterminarse de acuerdo a esta comprensión.
Ésta pudo rememorar perfectamente los hechos
Dictamen de Edith Teresa Aristizábal:
o Johana padece un trastorno esquizoafectivo que durante las fases de crisis le
produce alucinaciones e idead delirantes
o Al momento de los hechos la acusada estaba en medio de una crisis psicótica
aguda, posiblemente desencadenada por el evento ocurrido semanas antes
con su padre, a quien descubrió abusando sexualmente de su hija.
En el marco de esa crisis habría tenido alucinaciones e ideas
delirantes que le impidieron una adecuada comprensión de lo que
hacía y de la realidad
o Descartó que la acusada estuviese fingiendo o imitando los síntomas propios
del trastorno diagnosticado
Testimonio de Maryuri Rodríguez
o Concluyó que Johana padece de trastorno esquizoafectivo.
Testimonio de Wilson Díaz Reales
4.2.3. Los argumentos y errores del tribunal
El tribunal cometió plurales errores de valoración probatoria
o El ad quem privilegió el dictamen aportado por la Fiscalía y desestimó el
allegado por la defensa. Consecuentemente, dio por cierto que Johana del
Carmen Montoya actuó como imputable y así la condenó.
o Se desestimó la pericia de Edith María Aristizábal, a pesar de su experticia y
de que aplicó con total solvencia cuáles fueron los protocolos y técnicas a
los que se ciñó para dar su opinión, privilegiando las pruebas de la fiscalía
sin motivo razonable.
El tribunal acogió la conclusión del dictamen psiquiátrico conforme
la cual la acusada estaba en capacidad para comprender la ilicitud de
los hechos que estaba cometiendo y de autodeterminarse de acuerdo
a esta comprensión, aun cuando tal opinión le está legalmente vedada
al experto
Debió ser excluida de la valoración del dictamen
o El tribunal adujo que el hecho de que Johana recuerde lo que hizo indica que
no actuó bajo el influjo de una crisis psicótica
Ello se desvirtuó en el sentido que se comprobó que pasó varios
meses sin recordar lo sucedido y sólo con el paso del tiempo empezó
a lograr una recolección, aunque apenas parcial y desestructurada de
los homicidios.
o El hecho de que Montoya apagase las luces y cerrase las puertas de la
habitación no se relaciona con su capacidad de culpabilidad
o El Tribunal invocó que la mujer obró con imputabilidad porque estaba
consciente de que un instrumento filoso es capaz con su uso de acabar con la
vida de una persona → afirmó que actuó con consciencia y voluntad
Argumento → comprensión equivocada de la imputabilidad, en la
cual se le confunde con los aspectos subjetivos de la tipicidad
La inimputabilidad no deviene de la incapacidad de
comprender qué es lo que se hace, sino de la imposibilidad de
discernir la ilicitud de lo que se hace, o de determinarse por
ese discernimiento.
o El tribunal, para determinar si Johana tenía capacidad de ser culpable en ese
momento, ignoró los contenidos probatorios que corroboraban la tesis de la
inimputabilidad.
Conclusión
o Errores de valoración y apreciación probatoria
o Distorsiones en la comprensión de las categorías jurídicas pertinentes.
4.2.4. El caso concreto
A partir de la apreciación conjunta e integral de los elementos de juicio aportados se
concluye que Montoya Rosario efectivamente sufría un trastorno esquizoafectivo
para la época de los hechos
Aunque la fiscalía allegó un dictamen según el cual la acusada no tiene ningún
padecimiento mental, las pruebas practicadas acreditan, en contra de tal apreciación,
no sólo que la nombrada sufre de un trastorno esquizoafectivo con manifestaciones
psicóticas, sino también cuando ejecutó las conductas investigadas se encontraba en
medio de una crisis psicótica que afectó su comprensión de la realidad.
o Montoya Rosario actuó sin la capacidad de discernir el reproche de su
proceder
En ese momento su facultad de interpretar el mundo y el sentido de
sus acciones estaba sustancialmente enervada.
5. Decisión
CASAR PARCIALMENTE la sentencia impugnada, de acuerdo con la parte motiva
de esta decisión. En consecuencia, CONDENAR a JOHANA DEL CARMEN
MONTOYA ROSARIO como autora inimputable de tres injustos típicos de
homicidio agravado a la medida de seguridad de veinte (20) años de internamiento
en establecimiento psiquiátrico, clínica o institución adecuada, de carácter oficial o
privado, en donde se le prestará la atención especializada que requiera.