Inmarcesible
Inmarcesible
uiopasdfghjklzxcvbnmqwertyuiopasd
fghjklzxcvbnmqwertyuiopasdfghjklzx
cvbnmqwertyuiopasdfghjklzxcvbnm
INMARCESIBLE
qwertyuiopasdfghjklzxcvbnmqwerty
uiopasdfghjklzxcvbnmqwertyuiopasd
Laura
García
fghjklzxcvbnmqwertyuiopasdfghjklzx
cvbnmqwertyuiopasdfghjklzxcvbnm
qwertyuiopasdfghjklzxcvbnmqwerty
uiopasdfghjklzxcvbnmqwertyuiopasd
fghjklzxcvbnmqwertyuiopasdfghjklzx
cvbnmqwertyuiopasdfghjklzxcvbnm
INMARCESIBLE
sentimientos)
PAULINHO MOSKA
FITO PAEZ
es una reconstrucción,
CRISTOFFER BOE.
[2]
PERSONAJES:
AMARANTA
CONSUELO
MADRE DE AMARANTA
ERNESTO
[3]
I
MADRE: Vendrán más historias para ti… él diría más pretextos y tú…
AMARANTA: ¡No!
AMARANTA: ¿Así, nada más? Adiós a aquellas frases… “Se acabó, kaputt.”1
CONSUELO: Te curarás…
cualquier otro, eso se cambia como los corpiños.”2 Capítulo 93. Y pensar que
pasado…
¿Por qué?
Oscuro.
1
Julio
Cortázar.
Rayuela.
México,
Punto
de
lectura,
2006.
Pág.
176.
2
Ibídem.
Pág.
561.
[4]
II
partes, flores secas, restos de comida instantánea por el piso. Amaranta patea la
puerta y entra con dificultad arrastrando a Ernesto hasta la cocina. Sobre la barra
decirme cómo ni por qué. Para ti todo es tan fácil…y no me refiero a las
¡Nunca te los presenté! ¿Y sabes por qué? Porque cuando llego a casa con
algún muchacho, mi madre siempre comienza a hablar —pero qué nariz tan
grande tiene ese muchacho, mira nada más qué ojos tan raros. ¿Pero con
qué clase de adefesio te fuiste a meter, Mani?—, y basta que ella diga eso,
para que a la siguiente semana yo no tenga novio. Y luego sale con sus
preguntas idiotas —¿Por qué no tienes novio, Mani? ¿No te sientes sola?—,
que tenga novio! ¡Cómo carajos voy a conseguir un novio, si los chicos de mi
edad no me gustan! Si cada vez que encuentro uno más o menos decente,
menos decente! Tienes ojeras, dieciocho años más que yo y estás gordo…
[5]
Amaranta continúa en su labor de picar verduras, con cada corte, intenta
tranquilizarse.
sentir mejor, sólo a veces. Cuando no estás lejos, cuando cocinas para mí; o
cuando lees al azar un capítulo y parece que lo escogiste un día antes para
saber qué decirme. ¿Sabes? Tú no tienes la culpa de estar tan gordo, de eso
estoy completamente segura. Eres así porque estás casado y la gente que
se casa se pone gorda. ¿Te has dado cuenta? Claro… tú deberías saberlo
mejor que yo. Si te hubieras casado conmigo, quizás yo estaría muy gorda.
Por las noches, esperaría a que llegaras para recibirte con la cena lista.
cama… pero tal vez sabría lo que es pasar una noche a tu lado. No te pedí
eso, Ernesto. Nunca te pedí ser siquiera de esas parejas tontas que se
me importa que esas parejas sean gordas y felices?! ¡Yo no tengo por qué
ver sus cuerpos replegándose cada que hay un alto! ¿Sabes qué pienso
cada vez que veo eso? Horror. Horror y asco. Además, pienso, después de
que se casan, ¿cómo pueden ser “felices” cuando tienen un montón de bolas
creyendo que son felices juntos; engordando cada año y teniendo por lo
menos, dos bolas con patas. “Un niño y una niña son la felicidad entera”,
ti, pero…
¡No puedo! ¡No sé cómo! ¡No entiendo cómo debo picar las malditas
hay en su lugar? Una pistola. Hoy decidí regalarme una cena, una pistola y
de la barra.
¡Amaranta, abre esa maldita puerta antes de que la derribe! Voy a contar
favor, quiero platicar! ¡Ayer, ayer vi a Rodrigo! ¡Sé que estás ahí!
cabrón?
CONSUELO: No es algo que me gustaría platicar así. Abre la maldita puerta por
Amaranta duda antes de abrir la puerta. Consuelo entra cabizbaja y una vez que
hombre, porque no sabes lo doloroso que podría ser. ¡Ay sí! ya sé… lo de tu
dejó después de cuatro años de vivir juntos. ¡Y no me dejó por otra! ¡No! Me
dejó por “sus sueños” y de una forma preciosa, cariño. Con una nota a la
los muebles que yo pagué. Ahora somos libres. Mucha suerte en todo.”
AMARANTA: Consuelo…
[8]
CONSUELO: ¿No le bastó con que las vecinas vieran la mudanza? ¡No! ¡Tenía que
nada más.
AMARANTA: …
diría algo así como: “deseo que seas feliz, que te vaya muy bien en tu trabajo
piernudota esa! Deseo que ella te deje en cuanto se te acabe el dinero. Que
AMARANTA: La piernudota…
AMARANTA: Por lo menos pasaste muchas noches a su lado. Supiste lo que era.
¿cómo podría extrañarse a alguien que ronca y babea por las noches?
AMARANTA: Sí claro, lo dices por Rodrigo, ¿no? Ocho años de conocerte y aún no
CONSUELO: ¿Y tú? ¿Has sabido algo del imbécil ese? ¿Te ha buscado? ¿Ha
AMARANTA: Nada.
imbécil, llega a creer en las cosas más absurdas… (Pausa) Vi la nota, abrí la
antes él había babeado mi piyama y ahora… nada. Aun sin muebles, quise
tener una esperanza. ¿Sabes qué hice? Fue absurdo, algo así como lo que
nada, ni siquiera las miradas… Quería que el tiempo regresara, nada más.
Tenía que ser él… pero no sucedió, no era él, y el tiempo tampoco había
[10]
regresado. No sucede, Amaranta. Cuanto te das cuenta, le has dedicado
cualquier otro, eso se cambia como los corpiños.”3 Lo que más odio es
CONSUELO: Por lo menos algo bueno sacaste de aquél, ya no eres tan ignorante,
cariño.
AMARANTA: …
CONSUELO: Sí.
AMARANTA: …
CONSUELO: Nada.
AMARANTA: …
AMARANTA: …
3
Loc.
cit.
[11]
CONSUELO: Me escondí entre los lácteos…
Créeme…
AMARANTA: Y ya que andamos en esas… si siempre dices que todos los hombres
son iguales, ¿no da igual que mates a quien sea? Digo, quizás podríamos
encontrar a uno que odies tanto como a Rodrigo, porque quizás lastimó a tu
mejor amiga y…
CONSUELO: Tú no bebes…
AMARANTA: Siento…
CONSUELO: ¡Ay ya, cariño! La gente normal sigue con su vida y lo supera. “A otra
Salgo a correr por las mañanas y busco por ahí algo para desayunar —
hambre no tengo, pero aun así, hay que comer—, voy al trabajo y por las
tardes… por las tardes, ¡ash!, ¡por las tardes leo hasta quedarme dormida!
Le-o, Consuelo, ¿puedes creer que yo haga eso? ¡Leo!, pero el dolor sigue
CONSUELO: Pues no se nota que busques algo con qué entretenerte, cariño. Por lo
regalo.
CONSUELO: Qué bueno, cariño, porque eso de no depilarte las piernas desde que
se fue, más que tristeza, daba asco y pena ajena. Lo del regalo está bien
aunque tú no bebes.
CONSUELO: ¿Y luego?
AMARANTA: ¡Es en serio! ¡Quiero matarlo! ¡Quiero matarlo porque hoy cumplíamos
tres años juntos! Y tengo ganas de hacer una sopa de verduras y no puedo.
CONSUELO: ¡Tranquila, cariño! Yo la hago, nos tomamos una copa, olvidas tus
fácil si…
AMARANTA: Por ahora, nada. Sólo le di unas pastillas de las que yo tomaba antes,
pero creo que no funcionó, ni siquiera se durmió por completo, míralo, está
AMARANTA: ¡La gente normal! ¡La gente normal! ¡Pero ni él, ni Rodrigo, ni mi papá
una nota. La gente normal, por lo menos, dice adiós. ¡¿Quién no es normal?!
III
darle pequeños golpes a Ernesto en la mejilla para que reaccione por completo.
MADRE: ¿Mani? ¿Mani? ¡Sé que estás ahí! ¿Me escuchas? Chiquita, me
visitarte. Pasó algo por acá y necesitamos hablar contigo. Ya le dije que no
[15]
es necesario ir a verte, pero como no contestas, será lo mejor… Así
podríamos saber qué demonios te sucede esta vez, porque con eso de que
te encierras y uno pasa días sin saber de ti. (Pausa) ¡Ya basta, ¿me
maravilla…
Amaranta sonríe. Va hacia el sillón e intenta darle una patada a Ernesto. Se pega
en la punta del pie con la esquina del sillón. Intenta ahogar un grito de dolor.
MADRE: Ajá… Mani, no me lo tomes a mal pero… ¿sigues escuchando voces por
las noches?
AMARANTA: ¡¿Qué?!
MADRE: Hay cosas que no me explico. Siempre te comportas de una forma tan…
rara. ¿Por qué no lo hemos conocido? ¿Qué escondes? ¿Por qué tu novio
hombre es casado o…
AMARANTA: ¡¿Cómo?!
y a tu abuelo más. Todo el tiempo me pide que te llame. Pero claro, tú eres
una egoísta. ¡Nunca, pero nunca piensas en nosotros! Nunca llamas, pero
MADRE: Porque pensé que por lo menos así darías menos problemas, pero es lo
mismo… Sólo que ahora, aparte de todo, hay que mantenerte. Mani, yo te
bien…
Bueno, Mani, es un trato. Ya veré qué hago con tu abuelo. Mani, si estás
IV
departamento, limpia para distraerse. Amaranta pica las verduras de nuevo, una y
ERNESTO: …
regañarnos.
carajo!
CONSUELO: Es una buena persona. Soportó que todos los días fuera a gritar a su
AMARANTA: Ay, mira nada más qué ternura… a ti te acepta, y a mí me trata como
a Ernesto.
AMARANTA: Cabrón.
CONSUELO: Pendejo.
ERNESTO: …
AMARANTA: Ah…
novio. ¿Ves su anillo? Es casado. ¡Sí! ¡Tiene dos hijas! No… no las conozco,
CONSUELO: Ahora lo entiendo todo; préstame el cuchillo, cariño, que a éste lo mato
[19]
qué? Si algún día la encontrabas en el supermercado, en el parque o en un
AMARANTA: Prefiero que piense que estoy loca, a darle el gusto de verme
CONSUELO: No puede ser. ¡De verdad que no puede ser! Siempre creí que eso del
AMARANTA: Y fallé…
Amaranta mira fijamente el calcetín que Consuelo sostiene entre sus manos,
fue…
ningún lado.
CONSUELO: ¡Busca bien! ¿Jorge? ¿Jorge? ¿En dónde están tus camisas?, ¿y tus
pantalones?
vino?... Papá, ¿en dónde están todas tus corbatas? ¿Y tus portafolios? ¿En
dónde quedaron todos tus sacos? ¿Y tus discos? ¿Y tus películas? Papá,
CONSUELO: (Con voz grave, como de hombre) Las cosas andan por ahí perdidas,
AMARANTA: Papá… Quedan sólo los calcetines. En la casa, no hay más que
misma forma.
precavidos.
AMARANTA: No, mamá… eso no pasa. ¡Dejó sus calcetines! ¡Tiene que regresar
AMARANTA: ¡No!
¡Él tiene que regresar por sus calcetines! ¡Olvidó sus calcetines! Mamá,
AMARANTA: ¿Quién?
AMARANTA: Nunca lo entendí. ¿Papá se dejó robar? A los quince años pensé:
hombre y lo robaré para mí. Sí, quiero un hombre robado. Quiero un hombre
como mi papá, que se deje robar, que sea capaz de dejarlo todo por mí, que
olvide a su esposa y a sus bolas con patas. ¿En dónde se busca eso?
avergonzarte.
AMARANTA: A los veinte años encontré la respuesta. ¡Claro, en la radio! Todos los
pueden pedir el tipo de hombres que ellas deseen… Hola. Soy Amaranta,
[22]
tengo veinte años. Morena clara, delgada, mido uno sesenta, cabello largo y
AMARANTA: Lo de los buenos sentimientos era por placer. Creí que llegado un
tiempo, se sentiría mal por citarse con una muchacha de veinte y engañar a
AMARANTA: ¿Qué?
CONSUELO: Señora, necesito que venga lo más pronto posible… es… es…
Amaranta.
AMARANTA: Memoricé cada capítulo, cada palabra, los contaba llena de emoción…
[23]
CONSUELO: (Reprochando) Yo acabé por sabérmelos de memoria…
que dijeras: “te extraño”, y ahí estaba yo. Comencé a suplicar migajas.
Soporté dejar de verte semanas enteras; jamás pasé una noche a tu lado. Mi
alegría se convirtió en unas líneas que salían de tus labios… “Amor mío, no
te quiero por vos ni por mí ni por los dos juntos, no te quiero porque la sangre
maldito hombre que me había propuesto robar, un día me dejó! Sin frases,
entregué por completo y aun así, te fuiste… Tal como lo hizo mi padre, sin
decir cómo ni por qué. Simplemente, un día ya no supe nada de ti. No sabía
teléfono… Todos estos meses compré verduras los sábados, esperando que
vinieras y me dieras una explicación absurda que acabaría por aceptar. Pero
4
Ibídem.
Pág.
561.
[24]
Suena el timbre. Amaranta mira furiosa a Consuelo. La persigue con el cuchillo.
y no podrás matarlo.
AMARANTA: ¿Quién?
atender…
MADRE: Mani, o abres la puerta o llamo al portero para que la derribe. Y de paso
insinuó cosas extrañas y sí… dije algunas fantasías que he tenido, pero no
[25]
AMARANTA: (A CONSUELO) Cobarde… (A SU MADRE) Tengo un arma y voy a
matarlo…
MADRE: Nunca debimos dejarte que vivieras sola. ¡Ya me imagino que habría
pasado si no hubiera venido! Tarde o temprano, tenías que salir con alguna
MADRE: Ya te he dicho que con esa es más que suficiente, ¿querías más? Mira lo
que estás haciendo, ¿crees que esto normal? Sólo vas a matar un hombre
una vez y ya, ¿no? Eres una egoísta, tu abuelo y yo no dormimos bien, todo
AMARANTA: Hablo en serio, mamá. Nadie sale de aquí hasta que él esté muerto…
AMARANTA: Sí.
MADRE: ¡Pero qué ridícula eres! ¡Ya ni Consuelo hace ese tipo de cosas! Mucho
con estas niñerías sólo porque un hombre te dejó? Yo te creía loca, pero
quieres que haga, que te felicite? Es que no puedo creer que seas tan infantil
como para matar a un hombre sólo porque te dejó. La gente se cansa, eso
AMARANTA: ...
[26]
MADRE: ¿Tienes la menor idea de lo que es compartir una cama?
AMARANTA: No.
AMARANTA: …
AMARANTA: ¡Nunca le pedí nada! Esperaba que él mismo un día quisiera compartir
MADRE: ¿No que ya cocinabas sola? Además de sucia, eres una inútil. Mira nada
CONSUELO: Bueno, quizás éste sea el momento para que las tres comamos una
tienes unos días de conocerlo y ya sientes que lo amas. ¿En qué momento
AMARANTA: ¡Tú qué puedes decirme si dejaste que robaran a papá! El hombre que
ves ahí no es imaginario y es la prueba más real de que hay hombres que no
se dejan robar. Si fuera por él, en este momento estaría cenando con su
AMARANTA: ¡¿Ahora lo defiendes?! ¡¿No que los hombres son unos cabrones?!
CONSUELO: ¿Quieres que muera sin que sepas qué pasó? Quizás si lo escuchas,
CONSUELO: (A ERNESTO) ¿Por qué un hombre se casa? ¿Por qué dejar a una
familia o por qué no dejarla? ¿Por qué de pronto un hombre busca mujeres
por la radio?
ERNESTO: …
[28]
AMARANTA: ¿Qué? Pero, pero… eres gordo y de buenos sentimientos. Te
CONSUELO: Ahí va, la misma historia…Cuando Amaranta tenía quince años hizo
un plan…
CONSUELO: ¡Cariño, no puede ser! ¿Te das cuenta de lo que hiciste? Ahora que lo
Ernesto?
CONSUELO: Yo hablé con él una vez por teléfono, largo tiempo, cariño… No es su
voz. Estoy segura de que raptaste al hombre equivocado, míralo bien, ¿es
él?
CONSUELO: Déjalo ir, cariño. Qué culpa tiene este pobre hombre que encontraste
por ahí…
AMARANTA: Pero…
[29]
MADRE: ¡Pero nada! Acepta de una vez que Ernesto es imaginario.
ERNESTO: Yo…
ERNESTO: Yo…
sé, cariño. Te entiendo, pero no puedes desquitar tu odio con otro hombre;
AMARANTA: …
CONSUELO: Aunque todos los hombres sean igual de cabrones que Ernesto,
sangre fría. Matar a Ernesto sería más complicado porque hay cosas que no
AMARANTA: ¡Por supuesto que eres tú, maldito cobarde! ¡¿De verdad creyeron que
no eres Ernesto, te mato con el cuchillo. Si eres Ernesto, con la pistola. Ten
[30]
AMARANTA: ¿Cómo la ves? Tienes tres oportunidades para convencerme. Primera,
crees? (Pausa) ¡¿Qué hacías tú ahí?! ¡¿Por qué de pronto me mirabas así?!
¡¿Qué había hecho yo, para que una chica de veinte me mirara de de esa
forma?!
CONSUELO: ¿De qué forma? Yo creo que más bien, tienes mirada de loca, sin
AMARANTA: Buen intento, Consuelo… (A ERNESTO) Y tú, ¿ahora resulta que yo soy
ERNESTO: ¡No! No es eso, es sólo que… ¡Mi vida era como la de todos! Una
esposa cariñosa, que además, era una gran amiga. Dos lindas hijas y… un
gran vacío. ¡Por qué me mirabas así! ¡¿Quieres saber qué hacía ese día?!
MADRE: Siempre te dije que no miraras así a los hombres, que dejaras de
provocarlos…
ERNESTO: Nunca te lo dije, pero ese día me sentí un tonto… No sabía qué hacer.
AMARANTA: No.
[31]
ERNESTO: ¿Estudias?, ¿qué haces aquí? Deberías estar en la escuela con tus
amigos…
AMARANTA: Sólo tengo una amiga que se llama Consuelo, pero no lo es, ella
memoria, porque señalaste unas líneas que leíste en voz alta para mí, y eran
AMARANTA: Gracias, Consuelo, van dos cuchillos a favor, no dejaste que él dijera
beso?
AMARANTA: Bésame.
ERNESTO: ¿Qué?
[32]
AMARANTA: Eres tú…
día… ya no hubo sopa de verduras los sábados por la tarde; fueron muchos
sábados sin ti. A pesar de todo, ¿sabes qué fue lo que hice? Memoricé un
capítulo por cada semana en que no estuviste —yo, que odiaba leer—.
trabajo…
AMARANTA: ¡¿Y entonces por qué carajos te fuiste?! ¡Por qué te fuiste, si según tú,
yo era importante!
ERNESTO: …
AMARANTA: ¡Me abandonaste sin decir por qué! ¡Nunca te pedí nada!
que deseabas otra cosa que no era yo… Deseabas que cambiara mi vida…
[33]
ERNESTO: Mi vida cambió bastante, pero no lo ves… Capítulo 27, ¿lo recuerdas?
se lavaba de ella.”6
AMARANTA: No recuerdo…
muy hermosa, lo sé por los ojos con que me miraba Horacio cuando volvía
Amaranta niega con la cabeza. Busca debajo del cojín del sillón y encuentra el
chirrido, un olor a fósforo muy fuerte y esa llama enorme que después se
alguna forma, Amaranta… ella lo supo desde el primer día. Mi vida cambió,
favor…
6
Ibídem.
Pág.
187.
7
Ibídem.
Pág.
188.
8
Loc.
cit.
[34]
AMARANTA: ¿Por mi bien? Ella siempre dice eso… Por mi bien hizo que tomara
AMARANTA: ¡Lo sentirás más después de que te vuele la cabeza con un tiro!
de lo que yo necesito!
AMARANTA: ¡Tú cállate, hablo en serio! Tengo una pistola que muero por estrenar,
y también tengo un cuchillo que pienso usar si alguna de las dos intenta
MADRE: ¡¿Pero qué te dio este hombre para que te pongas así?!
regresara. No creo que este hombre sea tan maravilloso como ella cree. Yo
[35]
tenía que comprobar que no es el hombre que ella piensa. Es todo,
Amaranta entra con la pistola en la mano, alcanza a ver que su madre se separa
de Ernesto.
MADRE: Quería verlo de cerca. ¡¿Por qué le suplicas amor, Amaranta?! Míralo: es
sentimientos!
fuera un animal.
MADRE: Aparte de todas las cosas que eres, no sabes ser agradecida. Y ustedes
dos son unos idiotas. Amaranta no tiene qué ver con esa tontería de amar.
AMARANTA: ¿Qué?
marchitar.
AMARANTA: ¿Cómo?
La madre de Amaranta recoge la poca ropa que queda en el piso. Consuelo está
AMARANTA: Lo haré, y cuidadito alguna de las dos intente algo, porque ahí sí que
no respondo…
Míralo bien, su piel es tersa. Me acariciaba como si fuera una mujer hermosa;
cuánto que no había podido reír, mamá? Me abrazaba muy fuerte como si
Cada vez que me miraba, parecía desnudarme, pero no como los demás
titubeantes, pero conforme habla y avanza, su actitud se vuelve cada vez más
(A ERNESTO) Voy a darte un tiro en cada pierna por aquellos meses en que
por aquellas cínicas palabras… No mientas, te alejaste por otra cosa. Morirás
MADRE: ¡No lo harás, ¿y sabes por qué?! (Pausa) ¿Recuerdas la vez que te
regresar!
ERNESTO: Entonces, sólo pídeme algo, en este momento. Lo que siempre hayas
[38]
MADRE: Cuánto más rápido te des cuenta de lo idiota que fue armar este numerito,
de lo ridícula y patética que eres, más pronto podremos irnos a casa. ¡Baja el
que me quieras. Dile… dile que no eres imaginario y todo lo que sientes por
mí.
CONSUELO: Más te vale que hables con la verdad, cabrón. Es lo menos que se
merece Amaranta de ti. Mira todo lo que desencadenaste… odio a todos los
ERNESTO: Me llamo Ernesto, tengo cuarenta y un años. Sé que soy algo mayor
hace acerca de ella. Amaranta es muy fuerte porque estuvo mucho tiempo
edad merece; llora sólo cuando tiene mucho frío o cuando se moja los pies.
Sabe cuidar plantas, creo que de haber estudiado algo, sería excelente en
botánica. Es muy bella, es irreverente… pero no creo que esté loca. Un día la
quiero.
[39]
Amaranta comienza a llorar.
AMARANTA: ¿Podrías hacer una sopa de verduras mientras hablas con ella?
Ernesto asiente.
¡Consuelo, desamárralo!
ERNESTO: Su hija no sabe cocinar porque no tiene tiempo, y porque nadie tuvo la
ella. Hay cosas que tiene que vivir a su edad, cosas que no puedo darle,
se dé cuenta de que estoy muy gordo para ella, y que no tengo tan buenos
AMARANTA: “De la palabra a los actos, che; en general sin verba no hay res. Lo
que mucha gente llama amar consiste en elegir a una mujer y casarse con
9
Julio
Cortázar.
Rayuela.
México,
Punto
de
Lectura,
2006.
Pág.
562
[40]
AMARANTA: “Como si se pudiese elegir en el amor, como si no fuera un rayo que te
puedo vivir con ella porque lo hemos hecho durante mucho tiempo…
AMARANTA: (Grita y apunta hacia Ernesto) “Vos no elegís la lluvia que te va a calar
ERNESTO: ¡Tú nunca podría vivir conmigo, Amaranta! ¡Acabarías por reprocharme
cosas un día! Yo no podría con eso… con el tiempo yo sería un estorbo para
ti.
AMARANTA: Vete.
ERNESTO: …
AMARANTA: ¡Vete antes de que quiera matarte otra vez! ¡Y no vuelvas a buscarme!
Te dejo ir…
ERNESTO: “…te curarás antes que yo y eso que me querés como yo no te quiero.
10
Loc.
cit.
11
Loc.
cit.
12
Loc.
cit.
13
Loc.
cit.
[41]
AMARANTA: ¡Idiota!
de… ¡pendejo!
MADRE: Vendrán más historias para ti… él diría más pretextos y tú…
AMARANTA: ¡No!
AMARANTA: ¿Así, nada más? Adiós a aquellas frases… “Se acabó, kaputt.”14
CONSUELO: Te curarás…
AMARANTA: “…te curarás antes que yo y eso que me querés como yo no te quiero.
otro, eso se cambia como los corpiños.”15 Capítulo 93. Y pensar que ya no lo
¿Por qué?
14
óp.
cit.
Pág.
176.
15
óp.
cit.
Pág.
561.
[42]
CONSUELO: Ella lo dejó libre, y usted…
mirando una puerta, esperando a que el hombre que se fue, regrese por sus
otra vez más no lo soportarías… Hay que olvidarlo todo. Hay que dejar de
Amaranta, uno siempre está solo. Pero sé que si este hombre viviera,
pe-rar…
[43]