0% encontró este documento útil (0 votos)
141 vistas2 páginas

Carta de amor prohibido y eterno

La carta expresa el profundo amor que siente la autora por alguien a quien conoció hace años. A pesar de que nunca estuvieron juntos como pareja debido a los principios morales estrictos de él, ella siempre conservó ese amor en su corazón. La autora espera que él haya podido encontrar momentos de felicidad a lo largo de su vida, aunque fuera olvidándola, y desea sinceramente que se vuelvan a encontrar algún día.

Cargado por

Vida Holistica
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
141 vistas2 páginas

Carta de amor prohibido y eterno

La carta expresa el profundo amor que siente la autora por alguien a quien conoció hace años. A pesar de que nunca estuvieron juntos como pareja debido a los principios morales estrictos de él, ella siempre conservó ese amor en su corazón. La autora espera que él haya podido encontrar momentos de felicidad a lo largo de su vida, aunque fuera olvidándola, y desea sinceramente que se vuelvan a encontrar algún día.

Cargado por

Vida Holistica
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

Querido

Muy querido
¡Qué palabra tan dulce y a la vez tan vacía!
Querido hijo, querido profesor, queridos hermanos ... diría un cura.
Querido mío, ¡qué lejos de lo que quiero decirte, de lo que quiero expresar!, así que no
sé cómo empezar esta carta: carta de alivio y expresión.
No es que te quiera: es que te amo hasta el lugar más hondo de mí misma, es que eres
mi roca, mi faro, mi equilibrio, mi senda; querer es poco, decir que estoy enamorada con
cada célula de mi cuerpo tal vez explique un poco qué es lo que siento.
Porque ni el tiempo ni las circunstancias, ni estar separados y sin hablarnos durante
tantos años ha cambiado ni un gramo lo que siento por ti, lo que he sentido desde
siempre.
Hay veces en que un recuerdo fugaz, verte en la lejanía o escuchar una frase que
tú decías, me provocan una emoción tan intensa que necesito pasar horas pensando en
ti, recordando ... imaginado ... recreándome en recuerdos o simplemente en ilusiones.
Ayer estaba pensando en todo lo que me ha pasado estos últimos años y, de repente, una
emoción me recorrió el cuerpo con el pensamiento de qué orgulloso te sentirías de mí.
Pensé: lo he hecho todo bien, ¡qué orgulloso te sentirías si ... si lo supieras!. Y
¡qué orgullosa me sentí de saberme digna de ti!.
Ese es el motivo de esta carta que nunca leerás, seguro, esto no es  Los Puentes de
Madison, cuando yo muera no creo que esta carta te la envíe nadie porque no voy a
escribir tu nombre en ningún lugar, no quiero cometer el error de que nadie piense lo que
no es. lo que nunca ha sido ni será. Dentro de un código de honor estricto, ni tú ni yo
jamás nos hemos dicho nada que no pudiéramos decirnos en público, nunca hemos
hecho nada escondidos de la gente, incluso nos hemos escondido a nosotros mismos
este profundo sentimiento que no fuimos cultivando poco a poco, sino que creció de
pronto, salvaje y avasallador, profundo, dulce y con todas las razones.
Hay una canción que dice:
Eras tan solo un amigo y, de repente
Lo eres todo
Todo para mí
Mi principio y fin
Mi norte, mi guía, mi perdición 
Mi acierto y mi suerte 
Mi equivocación 
Eres mi muerte y mi resurrección 
Eres mi aliento y me agonía 
De noche y de día
Siempre he pensado que las autoras de esta canción sabían de nuestro amor porque lo
reflejan exactamente. Y digo nuestro amor porque, aunque nunca cambiamos ni un
palabra de afecto, todas las otras palabras que llenaban nuestras mañanas y nuestras
tardes, todos los gestos, los roces, las miradas, todo estaba tan lleno de amor que aún
perdura en mi este sentimiento. Como dije al principio, a pesar de la vida y las
circunstancias, mi amor sigue igual, y estoy segura que el tuyo también: eras tan solo un
compañero y de repente, lo fuiste todo para mí, para siempre.
Nos encontramos tarde y mal, y tu eres tan recto, con unos principios tan firmes, que te
impidieron ni siquiera plantearte alguna posibilidad diferente, pero yo te quiero aún más
por eso, por tu fidelidad y tu responsabilidad. No sé qué viste en mi: ¿mi inocencia?, ¿mi
vulnerabilidad ?, ¿mi alegría ?, ¿mi espontánea sinceridad ?, Seguro que también viste mi
rectitud, mi honestidad, mi sonrisa, mis ojos en ti.
He fantaseado muchísimo con nosotros, es lo único que podía permitirme: fantasear en
silencio con cualquier situación que nos permitiera estar juntos, dormir juntos, amarnos
abiertamente. Me he permitido besarte y tocarte en sueños, que me miraras a los ojos
mientras tus manos acariciaban mi rostro en un momento de intensa ternura, he soñado
con huir a otro país donde nadie nos conociera, como si esto pudiese mitigar el
sentimiento de culpabilidad que tendríamos, el sentimiento de habernos fallado a nosotros
mismos.
He imaginado que podríamos encontrarnos en un lugar remoto, un lugar en el que
habríamos coincidido por pura casualidad y entonces hablaríamos de lo
nuestro largamente, profundamente.
He estado parada dentro de mi coche y tu has llegado con tu coche a mi altura, has
parado, me has mirado y he visto, a través de todos los cristales, lágrimas deslizándose
por tus mejillas.
Ahora, con el paso del tiempo, con las prerrogativas que concede la edad, me pregunto si
alguna vez, algún día que el azar tenga a bien permitirnos coincidir solos y juntos, tal vez
sería posible hablar de qué fue, es y no es, si es posible que nos demos el permiso de
sincerarnos con nosotros mismos.
Quizá, ser sinceros con nosotros mismos sea suficiente para conseguir la paz, porque es
que, aunque yo sí que he visto y me he recreado en todo este amor que siento por ti, tu
probablemente lo hayas enterrado en un lugar recóndito de tu corazón y hayas cerrado la
puerta, porque si no es así, tu vida habrá estado llena de tristeza.
Saber que amas a la mujer que nunca vas a tener porque tus principios morales te
impiden ni tan solo dudar de tu propia fidelidad te puede llevar a la locura, puede haber
cambiado esa forma de ser tuya tan optimista, tan entusiasta. Espero que no, que no te
hayas vuelto loco, que sigas teniendo proyectos, ilusiones y alegría, que no sientas
resentimiento ni odio contra la vida que has decidido vivir, espero que seas feliz y, si ha
sido olvidándome, cerrándome en ese pozo de tu corazón, bien hecho está con tal de que
hayas rozado la felicidad.
Porque mi deseo es que hayas podido ser feliz, o hayas tenido momentos de felicidad,
como yo: momentos de felicidad.
Con toda mi alma saludando a tu alma, me despido nuevamente, guardando aún la
esperanza de un encuentro cuando y donde sea. Tuya...

También podría gustarte