en ellos emociones tan profundas como la alegría o la sorpresa e incluso el miedo
y la tristeza. Ellos no solo escuchan la historia, también la sienten.
Escoge un cuento y sé h
Cuento ó la aguja e intentó enhebrar el hilo. En ese preciso momento se
pinchó el dedo y cayó en un profundo sueñ che, el rey cerraba la puerta de la
habitación con dos cerrojos.
Sin embargo, al abrir l te, el gato con botas volvió al bosque y atrapó un jabalí.
Una vez más, lo presentó al rey, como un regalore mañana, Mamá Osa sirvió la
más deliciosa avena para el desayuno, pero como estaba demasiado caliente para
comer, los tres osos decid :
—Ven conmigo al País de los Juguetes. ¡En este lugar todos los días son
vacaciones! —dijo el niño con emoción—. Hay juguetes y golosinas y lo mejor de
todo, ¡no tienes que ir a la escuela!
Olvidando nuevamente los consejos del hada azul y Pepe Grillo, Pinocho salió
corriendo con el niño al País de los Juguetes. Al llegar, se divirtió muchísimo
jugando y comiendo golosinas.
De pronto, las orejas de Pinocho y los otros niños del País de los Juguetes
comenzaron a hacerse muy largas. Por no q
ieron ir de paseo por el bosque mientras se enfriaba. Al cabo de unos minutos,
una niña llamada Ricitos de Oro ll y se sentó en ella, pero la silla era frágil y se
rompió bajo su peso.
Buscando un lugar para descansar, Ricitos de Oro subió las escaleras, al final del
pasillo había un cuarto con tres camas: una grande, una mediana y una pequeña.
Primero, se subió a la cama grande, pero estaba demasiado dur
egó a la casa de los osos y tocó la puerta. Al no encontrar respuesta, abrió la
puerta y entró en la casa sin permiso.
En la cocina había una mesa con tres tazas de avena: una grande, una mediana y
una pequeña. Ricitos de Oro tenía un gran apetito y la avena se veía deliciosa.
Primero, probó la avena de la taza grande, pero la avena estaba muy fría y no le
gustó. Luego, probó la avena de la taza mediana, pero la avena estaba muy
caliente y tam
galo d s de una manera que los autores contemporáneos solo pueden soñar. En
nuestro portal encontrarás versiones cortas de los cuentos tradicionales enfocados
hacia el aprendizaje de valores. Hemos adaptado los textos de los cuentos velael
marqués de Carabás.
Durante varias semanas, el gato con botas atrapó más animales para presentarlos
como regalos al rey. El rey estaba muy complacido con el marqués de Carabás.
Un día, el gato se enteró que el rey iba de visita al río en compañía de su hija, la
princesa, y le dijo a su amo:
—Haga lo que le pido mi señor, vaya al río y báñese en el lugar indicado. Yo me
encargaré del resto.
El joven amo le hizo
a puerta en la mañana, notaba que los zapatos de las jóvenes estaban el
emperador Hung adoptó a un niño que fue rescatado en el mar y lo llamó An-Tiem.
Con el transcurrir del tiempo, el niño se convirtió en un hombre muy inteligente y
trabajador, llenando de orgullo a su padre.
Pero el orgullo del emperador hacia An-Tiem despertó la envidia de sus tres
hermanos. Desesperados por deshacerse del joven príncipe, comenzaron a
inventar historias que n
rotos como si hubieran bailado toda la noche.
El rey, perplejo, les exigió una explicación, pero las princesas permanecieron en
silencio. Fue entonces que proclamó a sus súbditos que quien descubriera el
misterio de los zapatos rotos
o. La anciana, que era en realidad el hada resentida, la llevó de regreso al palacio
y el rey y la reina la acostaron en su cama.
El reino que antes los había acompañado en la felicidad, los acompañó en la
desgracia; todos cayeron en un profundo sueño.
Pasaron cien año
de la bella durmiente
Cuento de los hermanos Grimm
© Versión escrita por Paola Artmann
Audio de texto a voz para una lectura asistida
Érase una vez un rey y una reina que vivían muy felices, pero anhelaban tener
hijos. Después de muchos años de espera, la reina dio a luz a una hermosa niña y
todo el reino los acompañó en enteró de que las doce hijas del rey habían salido
en medio de la noche y que las suelas de los zapatos estaban rotas. Lo mismo
sucedió en la segunda y la tercera noche.
El príncipe fue desterrado sin compasión alguna. Muchos más después de él
corrieron
felicidad. Hubo una gran celebración y las hadas del reino fueron invitadas. Pero el
rey olvidó invitar a una de ellas. Muy resentida, el hada olvidada se presentó al
palacio.
Pronto, llegó el momento en que las hadas le entregaban a la pequeña sus
mejores deseos:
—Que crezca y se c