2.
¿ Mi firma Digital, la tengo Registrada en X
País, ¿ Puedo usarla en República Dominicana ?
Para documentos que se harán valer en República Dominicana no es posible, porque
para que le reconozcan la firma digital, Ud., debe de tener su firma digital Registrada
en Rep. Dom., la entidad reguladora es el Instituto Dominicano de las
Telecomunicaciones (INDOTEL) Las principales entidades autorizadas a los fines son:
1. Dirección General de Impuestos Internos (DGII) autorizada mediante la
Resolución No. 049-13 del Consejo Directivo.
2. Banco de Reservas de la República Dominicana autorizada mediante la
Resolución No. 020-16 del Consejo Directivo.
3. Dirección General de Aduanas autorizada mediante la Resolución No. 008-18
del Consejo Directivo.
4. Novosit autorizada mediante la Resolución No. 055-2020 del Consejo
Directivo
5. Digifirma Cámara de Comercio y Producciones.
6. Procuraduría General de la República.
7. OPTIC (Oficina Presidencial de Tecnologías de la Información y Comunicación)
3. ¿ Cuales son los Beneficios de la Firma Digital ?
Seguridad e integridad de la información.
Puede ser utilizada sin la presencia física.
Disminuye el costo en mensajería y archivo.
Firmar desde cualquier lugar y cualquier momento.
Automatización y simplificación de trámites.
Incrementa la productividad y reduce los tiempos de respuestas.
Ahorro dinero a la institución.
Contribuye con el medio ambiente.
Mejor control y monitoreo del trámite.
Eficiencia y competitividad.
Reduce el uso de papel.
Menos filas.
¿Cuál es el objetivo de la Ley 126 02?
La Ley introduce y regula, los conceptos equivalentes en el mundo digital
de original, firma electrónica, original, conservación, mensaje de datos,
fuerza probatoria y reconoce la validez jurídica de la firma digital y las
transacciones comerciales electrónicas.
Conoce los beneficios y los
riesgos de la firma electrónica
Ventajas firma electrónica
Las empresas que optan por las firmas electrónicas tienden a ver una gran cantidad
de resultados positivos, desde costos reducidos en la creación de documentos hasta
clientes más felices y leales. Si estás pensando en utilizar firmas electrónicas en tu
organización, te mencionamos seis beneficios que puedes obtener.
2. Tiempo de procesamiento de
documentos más rápido
La cantidad de horas que las firmas electrónicas pueden reducir la duración de
entrega de los documentos es realmente asombrosa. “Según un estudio, el tiempo
medio de procesamiento de documentos se redujo drásticamente de cinco días a 37
minutos después de la introducción de las firmas electrónicas”.
Con firmas manuscritas, tanto los remitentes como los destinatarios tienen que
imprimir y escanear documentos en numerosas ocasiones. Si un contrato requiere
varias firmas, este proceso lleva aún más tiempo. Es común que los clientes reserven
documentos hasta que tengan tiempo de imprimirlos y firmarlos. Las firmas
electrónicas, por otro lado, se pueden adjuntar a una propuesta o contrato en
segundos.
3. Menos errores en los documentos
Las empresas y los particulares suelen utilizar aplicaciones de gestión de contratos
para aplicar firmas electrónicas a los documentos. Estas aplicaciones aportan
numerosos beneficios a la hora de reducir el número de errores en contratos,
propuestas, facturas, etc.
El 40 % de los documentos impresos presentan algún error de digitación, por lo que
se requiere un reproceso de corrección y volver a imprimir, causando inconvenientes
y costosos retrasos. Mientras que las investigaciones muestran que las aplicaciones
de firma electrónica reducen el número total de errores en un promedio del 80 %.
4. Mayor fidelización de los clientes
Las firmas electrónicas no solo mejoran los procesos internos de la empresa, también
tienen un efecto positivo en la experiencia del cliente, aumentando la satisfacción y la
lealtad. Las empresas que utilizan firmas electrónicas tienden a tener un puntaje neto
de experiencia al cliente más alto.
Las firmas electrónicas ofrecen una variedad de beneficios a los clientes, además de
agilizar el proceso de firma y eliminar la necesidad de imprimir porque se puede firmar
desde cualquier dispositivo.
Las propuestas y contratos entregados con una solución de gestión de documentos
generalmente se pueden aprobar sin necesidad de que el destinatario abandone su
aplicación de correo electrónico ni descargue ningún archivo. Además, la seguridad
adicional de las firmas electrónicas garantiza a los clientes que los contratos no se
perderán ni extraviaran.
Tal vez te interese: Qué es el consentimiento informado y cuáles son sus
elementos
5. Retorno de la inversión (ROI) positivo
En un estudio publicado por AIIM (Asociación para la gestión inteligente de la
información), el 81 % de los encuestados dijeron que vieron un retorno de la inversión
positivo dentro de los doce meses posteriores a la adopción del software de firma
electrónica. Una cuarta parte de los encuestados dijeron que vieron una recuperación
de las soluciones de firma electrónica en tres meses.
Esto se debe a que se aumenta el alcance de la base de datos de clientes, al eliminar
las barreras geográficas, las transacciones se vuelven más rápidas y convenientes, el
tiempo de firma se reduce.
6. Mayores niveles de seguridad
Las firmas electrónicas no solo son totalmente exigibles legalmente, sino que a
menudo son más seguras que las firmas manuscritas. Debido a que las firmas
electrónicas generalmente van acompañadas de un factor de autenticación que son
muy fáciles de verificar.
¿Qué riesgos tiene la firma electrónica?
Las firmas electrónicas tienen un alto nivel de seguridad y ofrecen múltiples
beneficios, sin embargo, si no se gestionan de forma adecuada y con las mejores
herramientas pueden presentar algunos riesgos como la falsificación y la
vulnerabilidad a los piratas informáticos; riesgos que se pueden eliminar al hacer uso
de la autenticación digital de doble factor y adoptando un enfoque proactivo a
través de una sólida protección contra virus y sistemas establecidos para proteger
datos importantes para tu empresa.
A lo largo de este artículo hemos visto cómo firmar digitalmente documentos , ya
que puede aportar importantes beneficios a las empresas, además ayuda a gestionar
los riesgos asociados a su uso para que sea la alternativa más segura.
En Viafirma contamos con una amplia variedad de soluciones de software que
facilitarán este proceso, ajustándose a las necesidades de tu empresa, manteniendo
siempre nuestro objetivo de brindar eficiencia, seguridad y legalidad al firmante.
Una firma digital es un mecanismo criptográfico que permite al receptor de un
mensaje firmado digitalmente identificar a la entidad originadora de dicho mensaje
(autenticación de origen y no repudio), y confirmar que el mensaje no ha sido
alterado desde que fue firmado por el originador (integridad).
La firma digital funciona utilizando complejos procedimientos matemáticos que
relacionan al documento firmado con información propia del firmante, y permiten
que terceras partes puedan reconocer la identidad del firmante y asegurarse que
los contenidos no han sido modificados.
El firmante genera, mediante una función matemática, una huella digital del
mensaje. Esta huella digital se cifra con la clave privada del firmante, y el resultado
es lo que se denomina firma digital la cual se enviará adjunta al mensaje original.
De esta manera el firmante va a estar adjuntando al documento una marca que es
única para ese documento y que sólo él es capaz de producir.
Propiedades necesarias
Se han establecido una serie de propiedades necesarias que tiene que cumplir un
esquema de firma para que pueda ser utilizado. La validez de una firma se ampara
en la imposibilidad de falsificar cualquier tipo de firma, siempre y cuando se
mantenga en secreto la clave del firmante. En el caso de las firmas escritas el
secreto está constituido por características de tipo grafológico inherentes al
signatario y por ello difíciles de falsificar. Por su parte, en el caso de las firmas
digitales, el secreto del firmante es el conocimiento exclusivo de una clave
(secreta) utilizada para generar la firma. Para garantizar la seguridad de las firmas
digitales es necesario a su vez que estas sean:
Únicas: Las firmas deben poder ser generadas solamente por el firmante y
por lo tanto infalsificable. Por tanto la firma debe depender del firmante.
Infalsificables: Para falsificar una firma digital el atacante tiene que resolver
problemas matemáticos de una complejidad muy elevada, es decir, las
firmas han de ser computacionalmente seguras. Por tanto la firma debe
depender del mensaje en sí.
Verificables: Las firmas deben ser fácilmente verificables por los receptores
de las mismas y, si ello es necesario, también por los jueces o autoridades
competentes.
Innegables: El firmante no debe ser capaz de negar su propia firma.
Viables: Las firmas han de ser fáciles de generar por parte del firmante.
Factores implicados en la verificación de la firma
Normalmente la verificación de la firma no se ciñe exclusivamente a verificar con
el algoritmo de verificación, que la firma digital se corresponde con el mensaje que
se quería firmar. Además hay que evaluar una serie de factores que dan la validez
real de la firma:
Hay que verificar que la clave usada por el signatario es válida.
Normalmente las claves para firmar suelen tener mecanismos que solo las
hacen válidas durante cierto periodo de tiempo. Este tiempo se limita
mediante uno o varios mecanismos, por ejemplo: fechas de
caducidad (por ejemplo, para criptografía de clave pública con certificados,
con tiempos de vigencia de certificados), estableciendo mecanismos que
permiten comprobar que la clave no ha sido revocada por el firmante (por
ejemplo, para criptografía de clave pública con certificados,
con OCSP o CRL).
En algunas ocasiones la firma lleva un sello de tiempo (en
inglés: timestamping). Este sello de tiempo establece el momento en el que
se ha realizado la firma. Este sello se puede utilizar por los protocolos para
establecer periodos de tiempos después del cual la firma no es válida. Por
ejemplo podríamos establecer un sistema en el que las firmas solo son
válidas durante 30 minutos después de haberse producido.
Emisor Primera Sala Suprema Corte de Justicia
Número de resolución 1189
Fecha 27 Julio 2018
Número de sentencia 1189
Fecha: 27 de julio de 2018
Sentencia núm. 1189
C.A.R.V., Secretaria General de la Suprema Corte de Justicia, Certifica: Que en los archivos a su
cargo hay un expediente que contiene una sentencia de fecha 27 de julio del 2018, que dice
así:
SALA CIVIL Y COMERCIAL
Audiencia pública del 27 de julio de 2018 Rechaza Preside: Francisco Antonio Jerez Mena
Dios, Patria y Libertad
En nombre de la República, la Sala Civil y Comercial de la Suprema Corte de Justicia, actuando
como Corte de Casación, dicta en audiencia pública la sentencia siguiente:
Sobre el recurso de casación interpuesto por Centrolux, C. por A., sociedad comercial
constituida de acuerdo con las leyes de la República Dominicana, con su asiento social en esta
ciudad, debidamente representada por su administrador, A.C.R., dominicano, mayor de edad,
casado, empresario, titular de la cédula de identidad y electoral núm. 001-0093933-9,
domiciliado y residente en esta ciudad, contra la sentencia núm. 168, de fecha 26 de abril de
2007, dictada por la Segunda Sala de la Cámara Civil y Comercial de la Corte de Apelación del
Distrito Nacional, cuyo dispositivo figura copiado más adelante; Fecha: 27 de julio de 2018
Oído al alguacil de turno en la lectura del rol;
Oído en la lectura de sus conclusiones al Lcdo. R.A.P., por sí y por el Lcdo. J.M.A.P., abogados
de la parte recurrida, Bejorama, S. L.;
Oído el dictamen del magistrado procurador general adjunto de la República, el cual termina:
Único: Que en el caso de la especie, tal y como señala el segundo párrafo del artículo 11 de la
Ley No. 3726, de fecha 29 del mes de diciembre del año 1953, sobre Procedimiento de
Casación, por tratarse de un asunto que no ha sido objeto de comunicación al Ministerio
Público por ante los jueces del fondo, “Dejamos al criterio de la Suprema Corte de Justicia, la
solución del presente recurso de casación”;
Visto el memorial de casación depositado en la Secretaría General de la Suprema Corte de
Justicia el 13 de noviembre de 2007, suscrito por la Lcda. L.M.D.C., abogada de la parte
recurrente, Centrolux, C. por A., en el cual se invoca el medio de casación que se indicará más
adelante;
Visto el memorial de defensa depositado en la Secretaría General de la Suprema Corte de
Justicia, el 26 de noviembre de 2007, suscrito por los Lcdos. J.M.A.P., J.M. Fecha: 27 de julio de
2018
A.C. y L.P.C., abogados de la parte recurrida, Bejorama, S. L.;
Vistos, la Constitución de la República, los Tratados Internacionales de Derechos Humanos de
los cuales la República Dominicana es signataria, las decisiones dictadas en materia
constitucional; la Ley núm. 25-91, del 15 de octubre de 1991, modificada por la Ley núm. 156-
97, de fecha 10 de julio de 1997, y los artículos 1 y 65 de la Ley núm. 3726-53, sobre
Procedimiento de Casación, de fecha 29 de diciembre de 1953, modificada por la Ley núm.
491-08, de fecha 19 de diciembre de 2008;
La CORTE, en audiencia pública del 17 de marzo de 2010, estando presentes los magistrados,
R.L.P., presidente; E.M.E., A.R.B.D. y J.E.H.M., asistidos de la secretaria;
Visto el auto dictado el 25 de julio de 2018, por el magistrado F.A.J.M., presidente de la Sala
Civil y Comercial de la Suprema Corte de Justicia, por medio del cual se llama a sí mismo, y a
los magistrados B.R.F.G., P.J.O. y J.A.C.A., jueces de esta sala, para integrarse a esta en la
deliberación y fallo del recurso de casación de que se trata, de Fecha: 27 de julio de 2018
conformidad con la Ley núm. 926, de fecha 21 de julio de 1935, reformada por el artículo 2 de
la Ley núm. 294, de fecha 20 de mayo de 1940 y después de haber deliberado los jueces
signatarios de este fallo;
Considerando, que en la sentencia impugnada y en los documentos a que ella se refiere,
consta: a) con motivo de una demanda en validez de embargo retentivo u oposición y cobro
de pesos, incoada por B., S.L., contra Centrolux, C. por A., la Tercera Sala de la Cámara Civil y
Comercial del Juzgado de Primera Instancia del Distrito Nacional, dictó el 16 de diciembre de
2005 la sentencia civil núm. 1810-05, cuyo dispositivo copiado textualmente es el siguiente:
“PRIMERO: En cuanto a la forma, declara buena y válida la demanda en Validez de embargo
retentivo y cobro de pesos, intentada por B., S.L., contra Centrolux, C. por A., por haber sido
interpuesta conforme al derecho; SEGUNDO: En cuanto al fondo, acoge en parte las
conclusiones de la parte demandante Bejorama, S.L., por ser justa y reposar en prueba legal, y
en consecuencia, condena a la parte demandada, Centrolux, C. por A., al pago del monto
equivalente en pesos dominicanos a la tasa oficial del Banco Central Dominicano, de la suma
de nueve mil doscientos cuarenta y siete con 11/100 euros (9,274.11) (sic), a favor de la parte
demandante, Bejorama, S. L.; TERCERO: Condena a la parte Fecha: 27 de julio de 2018
demandada, Centrolux, C. por A., al pago de un interés de uno punto cinco por ciento (1.5%)
mensual de dicha suma a partir de la demanda en justicia; CUARTO: Condena a la parte
demandada, Centrolux, C. por A., al pago de las costas del procedimiento, y se ordena la
distracción de las mismas a favor de los licenciados J.M.A.C., J.M.A.P. y C.F., quienes afirman
haberlas avanzado en su totalidad”; b) no conforme con dicha decisión, Centrolux, C. por A.,
interpuso formal recurso de apelación, mediante acto núm. 1003-2006, de fecha 21 de
noviembre de 2006, instrumentado por el ministerial R.A.E.U., alguacil ordinario de la Octava
Sala de la Cámara Penal del Juzgado de Primera Instancia del Distrito Nacional, en ocasión del
cual la Segunda Sala de la Cámara Civil y Comercial de la Corte de Apelación del Distrito
Nacional, dictó la sentencia núm. 168, de fecha 26 de abril de 2007, ahora impugnada, cuyo
dispositivo copiado textualmente es el siguiente: “PRIMERO: Declara regular y válido en cuanto
a la forma el recurso de apelación interpuesto por la razón social CENTROLUX, C.P.A., mediante
acto No. 1003/2006, de fecha veintiuno (21) del mes de noviembre del año dos mil seis (2006),
instrumentado y notificado por el ministerial R.E.U., alguacil ordinario de la Octava Sala de la
Cámara Penal del Juzgado de Primera Instancia del Distrito Fecha: 27 de julio de 2018
Nacional, contra la sentencia civil No. 1810-05 relativa al expediente No. 036-04-2625, de fecha
dieciséis (16) del mes de diciembre del año dos mil seis (2006), dictada por la Tercera Sala de la
Cámara Civil y Comercial del Juzgado de Primera Instancia del Distrito Nacional; SEGUNDO:
RECHAZA en cuanto al fondo el recurso de apelación descrito precedentemente y en
consecuencia, CONFIRMA en todas sus partes la sentencia recurrida; TERCERO: CONDENA a la
razón social CENTROLUX, C.P.A., al pago de las costas del procedimiento y ordena su distracción
en beneficio de los Licdos. J.M.A.C., J.M.A.P. y L.P.C., abogados que afirman haberlas avanzado en
su totalidad”;
Considerando, que la parte recurrente propone en su memorial de casación contra la sentencia
impugnada el siguiente medio: “Único: Falta de base legal. Violación del artículo
1315 del Código Civil. Violación del artículo 6, 16, 17, 31 y 33 de la Ley 126-02”;
Considerando, que en apoyo de su único medio de casación la parte recurrente sostiene, en
síntesis, que la corte a qua comprobó la existencia de una deuda luego de ponderar las
pruebas aportadas por la parte recurrida, sin embargo, ninguno de los documentos contiene la
firma y sello de la empresa Centrolux, C. por A., donde acepte la contratación con B. y el envío
de la mercancía que esta alega; que Fecha: 27 de julio de 2018
la sentencia de la corte justifica la deuda únicamente en la comunicación enviada por fax, de
fecha 14 de octubre de 2002, la cual no se encuentra suscrita, firmada ni sellada y por tanto su
validez resulta cuestionable atendiendo al carácter probatorio que otorga la Ley núm. 126-02 y
su reglamento, en virtud de que esta ley dispone requisitos indispensables que deben cumplir
los documentos electrónicos para constituir una prueba legal, especialmente la incorporación
de una firma digital, según su artículo 6; que el denominado fax ha sido considerado por la Ley
núm. 126-02, como un mensaje de datos, por lo que de acuerdo a la ley es necesario la firma
digital de dicho documento independientemente del soporte en que haya sido enviado dicho
mensaje de datos y en caso de ausencia de firma digital se requerirá, conforme el artículo 16,
que el mensaje haya sido enviado por: a) el iniciador del mensaje; b) por alguna persona
facultada para actuar en nombre del iniciador respecto del mensaje; o c) por un sistema de
información programado por el iniciador o en su nombre para que opere automáticamente, y
respecto a la carta en cuestión, suscrita por D.A. no se comprueba que haya sido enviada por
Centrolux, C. por A., pues B. no ha probado que la misma está facultada para actuar en
representación de la empresa; que el fax es un instrumento que no se encuentra bajo el control
exclusivo de la Fecha: 27 de julio de 2018
persona de que usa, de manera que cualquier persona puede enviar un fax desde una empresa,
por tanto deviene en un instrumento de uso colectivo, de manera que no puede identificarse
como que su envío hace presumir una firma digital cuando no se encuentra impresa en el
mensaje de datos una firma y un sello; que la no incorporación de una firma del presidente o
representante de Centrolux, C. por A., en el mensaje enviado a través del fax hace descartar la
posibilidad de presumir la intención de acreditar ese mensaje de datos y vincular la empresa
con el contenido del mensaje; que adicionalmente a este documento, el cual carece de total
validez por no contar con firma manuscrita ni digital, la sentencia no recoge ni constata ningún
documento que compruebe que efectivamente se realizó una orden de compra por la
mercancía alegadamente enviada, pero menos aún consta la recepción de dicha mercancía en
manos de la recurrente, por lo tanto no existe prueba de que exista una deuda imputable a la
parte recurrente;
Considerando, que antes de proceder al examen del medio de casación propuesto por la parte
recurrente y para una mejor comprensión del caso que nos ocupa, es oportuno describir los
siguientes elementos fácticos que envuelven el caso bajo estudio, a saber, que: a) el Fecha: 27 de
julio de 2018
14 de octubre de 2002, Centrolux envió un fax a Bejorama, S.L., de cuyo contenido se aprecia
que la primera efectuó un pedido de mercancías a la segunda; b) Bejorama, S.L., despachó
mercancías a crédito a Centrolux,
C. por A., por la suma de €9,247.11, conforme factura núm. 613, de fecha 17 de octubre de
2002; c) dichas mercancías fueron embarcadas desde Valencia, España, hacia Santo Domingo,
República Dominicana, conforme conocimiento de embarque núm. NODAS242VCRHA307, de
fecha 25 de octubre de 2002 y la declaración aduanal núm. 4611-2-578387;
d) el 10 de septiembre de 2004, Bejorama, S.L., trabó embargo retentivo u oposición en contra
de Centrolux, C. por A., mediante acto núm. 1631-2004, el cual además contenía demanda en
cobro de pesos y validez de la medida practicada; e) el tribunal de primer grado acogió en
parte la referida demanda, condenando a Centrolux, C. por A., a pagar a B., S.L., la suma de
€9,247.11, más intereses al 1.5% mensual, a partir de la demanda en justicia; f) no conforme
con dicha decisión, Centrolux, C. por A., interpuso formal recurso de apelación, el cual fue
rechazado por la corte a qua y confirmada la sentencia de primer grado, mediante la sentencia
ahora impugnada en casación;
Considerando, que la alzada para fallar en la forma en que lo hizo ofreció en la sentencia
impugnada los siguientes motivos: “que del Fecha: 27 de julio de 2018
estudio de los documentos que forman el expediente resulta que: 1. en fecha 17 de octubre del
2002, la compañía Bejorama, S.L., despachó mercancía a crédito a la compañía Centrolux, C. por
A., por la suma de nueve mil doscientos cuarenta y siete euros con once (9,247.11) conforme
factura 613; 2. dicha mercancía fue embarcada desde Valencia España hacia Santo Domingo,
República Dominicana, conforme se advierte en el documento de embarque (B. of Lading) No.
NODAS242VCRHA307 de fecha 25 de octubre del 2002 y la declaración aduanal No. 4611-2-
578387;
3. en fecha 10 de septiembre y en virtud de dicha documentación la compañía Bejorama, S.L.,
trabó un embargo retentivo en manos de varias entidades bancarias en contra de la compañía
Centrolux, C. por
A., procediendo por el mismo acto a demandar la validez de dicho embargo y el cobro de la
suma de nueve mil doscientos cuarenta y siete euros con once (€9,247.11) mediante el acto No.
1631-2004 del ministerial J.M.D.M., ordinario de la Tercera Sala de la Cámara Civil y Comercial
del Distrito Nacional […]; 4. en la especie se trata de una negociación entre dos compañías
comerciales, que en materia de comercio es admitida el principio de prueba por escrito, que el
fax en tanto, que el documento digital no debe ser desdeñado, sustentado en lo que
reglamenta la Ley 126-02, y su reglamento, que consta depositado en Fecha: 27 de julio de 2018
el expediente una comunicación enviada vía fax en fecha 14 de octubre del 2002, por la hoy
recurrente compañía Centrolux a la recurrida B., la cual copiaremos por su importante
contenido a saber: […];
5. el documento de embarque y declaración aduanal, así como las facturas descritas en otra
parte de esa sentencia, fueron emitidas con posterioridad a dicha comunicación, que según
consta en la declaración aduanal la mercancía consistía en treinta y cinco (35) bultos, RTDAS
NODU-4501827, correspondiente a lámparas de metal para colgar, cuyo importe total de
factura es de nueve mil doscientos cuarenta y siete euros con once, (€9,247.11), suma
reclamada por la demandante original; 6. la recurrente por su parte se ha limitado a decir que
no ha sido probado el crédito reclamado, sin embargo, contrario a lo alegado por ésta, con la
documentación que ha sido descrita en otra parte de esta decisión ha quedado probado para
este tribunal la acreencia reclamada por la demandante original B., S.L.; 7. en consecuencia, el
demandante original ha dado cumplimiento al artículo 1315 del Código Civil, sin embargo la
demandada original y ahora recurrente no han (sic) aportado las pruebas de su liberación”;
Considerando, que la falta de base legal, como causal de casación, se produce cuando los
motivos dados por los jueces no Fecha: 27 de julio de 2018
permiten reconocer si los elementos de hecho necesarios para justificar la aplicación de la ley,
se hallan presentes en la sentencia, ya que este vicio no puede provenir sino de una exposición
incompleta de un hecho decisivo;
Considerando, que el examen de la sentencia impugnada revela que los jueces de fondo
procedieron al análisis de los documentos aportados por las partes para la sustanciación de la
causa, de los cuales se hace mención en la decisión criticada, y que dicho ejercicio les permitió
determinar la existencia de la deuda reclamada en justicia por la hoy recurrida, Bejorama, S.L.;
que de manera especial la corte a qua ponderó la factura núm. 613, de fecha 17 de octubre de
2002, el conocimiento de embarque núm. NODAS242VCRHA307, de fecha 25 de octubre de
2002, la declaración aduanal núm. 4611-2-578387, y el fax enviado por Centrolux, C. por A., a
Bejorama, S.L., en fecha 14 de octubre de 2002, antes descritos; que en ese sentido, contrario a
lo alegado en el medio examinado, la corte a qua no sólo justificó el crédito exigido por la
recurrida en el referido fax, sino que valoró este conjuntamente con otros elementos
probatorios incorporados al proceso, en uso correcto de la facultad soberana de que están
investidos al respecto por la ley, sin que se advierta ni haya sido alegada Fecha: 27 de julio de
2018
desnaturalización alguna, razón por la cual se rechaza el aspecto analizado del medio de
casación propuesto;
Considerando, que en otra rama del medio de casación planteado, la parte recurrente sostiene,
que la sentencia impugnada aprecia como elemento probatorio el fax de fecha 14 de octubre
de 2002, el cual no cumple con los requisitos de validez establecidos por la Ley núm. 126-02,
sobre el Comercio Electrónico, Documentos y Firmas Digitales, y su reglamento, por carecer de
firma digital conforme dispone en su artículo 6, o en su ausencia por no cumplir con los
requisitos del artículo 16;
Considerando, que según se extrae de la sentencia impugnada, la recurrente se refiere al fax de
fecha 14 de octubre de 2002, a partir del cual la corte a qua pudo advertir la orden de compra
efectuada por Centrolux, C. por A., a Bejorama, S.L., reflejada en la factura núm. 613, descrita
anteriormente; que el telefax o también llamado “fax”, al tenor del artículo 2 de la Ley núm.
126-02, es un medio electrónico mediante el cual se genera, envía, recibe, almacena o
comunica una información o mensaje de datos, disponiendo el artículo 6 de este cuerpo
normativo: “Firma. Cuando cualquier norma exija la presencia de una firma o establezca ciertas
consecuencias en ausencia de la misma, se entenderá Fecha: 27 de julio de 2018
satisfecho dicho requerimiento en relación con un documento digital o un mensaje de datos, si
este ha sido firmado digitalmente y la firma digital cumple con los requisitos de validez
establecidos en la presente ley”;
Considerando, que al respecto, conviene puntualizar, que las pruebas digitales aportadas en el
contexto de la indicada Ley núm. 126-02, sobre Comercio Electrónico de Documentos y Firmas
Digitales, constituyen medios equiparables a actos bajo firma privada, según resulta de los
artículos 4 y 9 de la citada ley, cuyo contenido versa en el sentido siguiente: Art. 4: “No se
negarán efectos jurídicos, validez o fuerza obligatoria a todo tipo de información por la sola
razón de que esté en forma de documento digital o mensaje de datos”, y Art. 9: “Admisibilidad
y fuerza probatoria de los documentos digitales y mensajes de datos. Los documentos digitales
y mensajes de datos serán admisibles como medios de prueba y tendrán la misma fuerza
probatoria otorgada a los actos bajo firma privada en el Código Civil y en el Código de
Procedimiento Civil. En las actuaciones administrativas o judiciales no se negará eficacia,
validez o fuerza obligatoria y probatoria a ningún tipo de información en forma de documento
digital o mensaje de datos, por el solo hecho de que se trate de un documento Fecha: 27 de julio
de 2018
digital o un mensaje de datos o en razón de no haber sido presentado en su forma original”;
Considerando, que resulta de lo anterior, que el solo hecho de que la hoy recurrente alegue
que el mensaje de datos enviado a la recurrida a través del fax indicado carecía de firma digital
o de los requisitos establecidos por el artículo 16 de la normativa de referencia, no basta para
despojar dicha pieza de convicción de la fuerza probatoria que le otorga el artículo 9 de la Ley
núm. 126-02, especialmente cuando la información que contiene fue corroborada por otros
elementos de pruebas, como son la factura, el conocimiento de embarque y la declaración
aduanal, de los cuales se ha hecho mención previamente; que una vez la demandante original
aportó la prueba de que a través del referido instrumento se efectuó un pedido, correspondía
entonces a la parte demandada, actual recurrente, aniquilar la eficacia probatoria de dicha
prueba, lo que no hizo;
Considerando, que lo expuesto anteriormente, deriva de las disposiciones del artículo
1315 del Código Civil Dominicano y del criterio constante de esta Sala Civil y Comercial de la
Suprema Corte de Justicia en cuanto a la carga probatoria del hecho negativo cuando está
precedido de un hecho positivo contrario y bien definido, en base a lo Fecha: 27 de julio de 2018
cual, luego del demandante original demostrar el crédito reclamado a través de la factura y de
los documentos que dan cuenta de que las mercancías fueron embarcadas, así como el hecho
preciso de que la deuda se había generado por la orden de pedido efectuada por la hoy
recurrente, conforme se verifica en la información que la propia recurrente envío a la recurrida
mediante el uso de un telefax, se trasladó a la hoy recurrente, la carga de acreditar el hecho
negativo, en cuya fase debió demostrar la falsedad o alteración del documento, lo que podía
hacer mediante el depósito de un certificado digital, el cual se define como: “documento digital
emitido y firmado digitalmente por una entidad de certificación, que identifica unívocamente a
un suscriptor durante el período de vigencia del certificado, y que se constituye en prueba de
que dicho suscriptor es la fuente o el originador del contenido de un documento digital o
mensaje de datos que incorpore su certificado asociado ”; 1
Considerando, que por todo lo anterior, no procedía descartar el valor probatorio del fax o
telefax referido, contentivo del mensaje de datos enviado por la hoy recurrente a la recurrida
por estar en documento digital, sino, que tal como lo hizo la corte a qua, este
Artículo 1.2 de la Resolución No. 335-03 de fecha 8 de abril de 2003, que aprueba el Reglamento de
1
Aplicación de la Ley No. 126-02, sobre Comercio Electrónico, Documentos y Firmas Digitales Fecha: 27 de julio
de 2018
conjuntamente con las demás piezas probatorias incorporadas al proceso podían ser tomados
en cuenta para formar con su convicción del asunto que le apoderaba, razón por la cual se
desestima el medio examinado;
Considerando, que por último, en lo que atañe a la falta de firma y sello de la empresa
Centrolux, C. por A., en los documentos aportados por la recurrida para sustanciar el crédito,
resulta que se trataba de una demanda en cobro de pesos en materia comercial, respecto a la
cual ha sido juzgado por esta sala Civil y Comercial de la Suprema Corte de Justicia: “que al
tratarse la especie de una compra venta internacional esta tiene características especiales por
tener las partes envueltas en el negocio jurídico su establecimiento en Estados diferentes, sin
embargo, el contrato de compra venta, es consensual donde basta que las partes se pongan de
acuerdo en cosa y precio para que el mismo sea válido, sin necesidad de sujetarse a ninguna
formalidad o solemnidad específica para su formación. De lo cual se deriva, que para
demostrar su existencia se podrá tomar en consideración cualquier medio probatorio
establecido en la ley, que además el artículo 109 del Código de Comercio de la República
Dominicana establece, el principio de libertad probatoria en esta materia: 'las compras y ventas
se comprueban: por documentos públicos; por documentos bajo firma privada; por la nota
detallada o por Fecha: 27 de julio de 2018
el ajuste de un agente de cambio o corredor, debidamente firmada por las partes; por una
factura aceptada; por la correspondencia; por los libros de las partes; por la prueba de testigos,
en el caso de que el tribunal crea deber admitirla' […]; que al ser evidente que en las relaciones
comerciales intervienen diversos factores a fin de propiciar la negociación, esta puede ser
demostrada por todos los medios de pruebas establecidos en la ley, como forma de mantener,
preservar y dar seguridad al negocio jurídico que se ha efectuado, por lo que la corte a qua al
desconocer la pieza contentiva del manifiesto de embarque y desestimar la relación comercial
por no encontrarse firmada la factura, actuó desconociendo la naturaleza jurídica de la
transacción donde rige la libertad probatoria” ; 2
Considerando, que como consecuencia de lo anterior no procedía descartar la credibilidad y
certeza de la transacción por no encontrarse firmada la factura, sino que, por contrario, los
jueces de fondo al conceder valor probatorio a los documentos aportados para sustanciar la
causa actuaron conforme la naturaleza jurídica de la transacción que se verifica en la especie,
donde rige la libertad probatoria; que por tanto, el examen del fallo atacado pone de
manifiesto que la alzada expuso una
Sentencias Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia, núms. 2 y 4, ambas de fecha 11 de diciembre de
2
2013. B.J. No. 1237. Fecha: 27 de julio de 2018
completa y clara relación de los hechos de la causa, dando en su sentencia motivos suficientes
y pertinentes que justifican la decisión adoptada por ella, que han permitido a la Suprema
Corte de Justicia, como Corte de Casación, verificar que en la especie se hizo una correcta
aplicación de la ley, por lo que no incurrió en los vicios que se atribuyen al fallo impugnado en
el medio examinado, por lo que procede desestimarlo y con ello, el rechazo del presente
recurso de casación;
Considerando, que en aplicación del artículo 65 de la indicada Ley núm. 3726-53, de
Procedimiento de Casación, procede condenar a la parte recurrente, sucumbiente, al pago de
las costas del procedimiento, con distracción de las mismas a favor de los abogados de la parte
recurrida, quienes afirman haberlas avanzado en su mayor parte.
Por tales motivos, Primero: Rechaza el recurso de casación interpuesto por Centrolux, C. por
A., contra la sentencia núm. 168, dictada el 26 de abril de 2007, por la Segunda Sala de la
Cámara Civil y Comercial de la Corte de Apelación del Distrito Nacional, cuyo dispositivo figura
copiado en parte anterior del presente fallo; Segundo: Condena a la parte recurrente,
Centrolux, C. por A., al pago de las costas procesales con distracción de las mismas a favor de
los Lcdos. J.M.A.C., J.M.A.P. y Fecha: 27 de julio de 2018
L.P.C., abogados de la parte recurrida, quienes afirman haberlas avanzado en su mayor parte.
Así ha sido hecho y juzgado por la Sala Civil y Comercial de la Suprema Corte de Justicia, como
Corte de Casación, y la sentencia pronunciada en la ciudad de Santo Domingo de G., en su
audiencia pública del 27 de julio de 2018, años 175º de la Independencia y 155º de la
Restauración.
(Firmados) F.A.J.M.-B.R.F.G. -J.A.C.A..
La presente sentencia ha sido dada, firmada y pronunciada por los jueces que figuran al pie, en
la audiencia pública del día, mes y año en ella expresados, y fue firmada, leída y publicada por
mí, secretaria general, que certifico.