Los Senoi: el pueblo del sueño
La tribu donde no existe la violencia, la delincuencia ni las enfermedades mentales, donde
únicamente reina la paz. También conocidos como “el pueblo del ensueño”.
En los años 30, el antropólogo británico Herbert Noone, explorando la isla de Malaca se
encontró con la tribu de los Senoi.
En la actualidad, los aborígenes se encuentran en las Wild Life Reserves. La más importante es
el parque nacional del Taman Negara. Los senoi habitan en el macizo montañoso del Gedong
Tahan, que es el mayor de Malasia con sus 7.174 metros de altitud. Forman parte de los orang
asli -que significa hombres primitivos- expulsados por los conquistadores malayos hacia las
selvas. Estos les llaman asimismo sakai, nombre despectivo que en senoi significa esclavo.
El término “senoi” corresponde en realidad a los dos grupos que forman los semai y los temiar
de las “selvas de las nubes” ubicadas en el centro montañoso de la península. Más numerosos,
los temiar son los más conocidos. Su lengua es Indonesia, pero recibe aportes anamitas.
Habitan en poblados llamados kampong, formados por casas comunes. Como en toda la
Indonesia, están construidas de bambú y roten, y edificadas sobre pilotes para defenderse de
las crecidas causadas por los intensos aguaceros. Cada una de estas casas alargadas posee un
corredor central y compartimentos para las diversas familias.
Herbert Noone descubrió en ellos una forma de vida pacífica y feliz. Y se preguntó qué es lo
que hacía diferente a esta tribu del resto y encontró el ritual de compartir los sueños.
Toda su vida está organizada en torno a los sueños. Por la mañana, durante el desayuno, cada
miembro de la familia cuenta lo que ha soñado por la noche. Se discute sobre estos sueños y
los mayores explican a los jóvenes cómo hubiesen debido actuar en ellos. Luego, los hombres
van a la asamblea del poblado, donde se discute acerca de los sueños más importantes de
cada familia. Los chamanes, llamados halaaq o tohat, explican sus símbolos y significado y,
después, el conjunto de los sueños de la noche determinan las actividades del día. En muchas
ocasiones, por ejemplo, los habitantes dedican su día a la realización de los objetos vistos en
sueños: indumentaria, pinturas, canciones, danzas, etc.
La vida del poblado, por lo tanto, tiene su centro en los sueños. Ellos sostienen que, durante el
sueño, el hombre es capaz de ver el mundo a través de su espíritu y su objetivo es conseguir
controlar sus sueños y realizar lo siguiente:
La fertilidad excepcional del suelo y el hecho de que no haya estación seca ha hecho que los
senoi no tengan necesidad de consagrar al trabajo más que dos horas diarias en promedio. Por
otra parte, no tardan más de ocho días en construir su casa común, la que dura cinco años.
Desconocen, por lo demás, la institución de la guerra. Su solo nombre es temido en toda la
península. Carecen, por consiguiente, de ejército.
Todo senoi es un hechicero temible, a la vez que un extraordinario artista creativo. Los senoi
hacen decoraciones con objetos de bambú y roten, y cada día inventan nuevos y nuevos
cantos, músicas y danzas.
La vida del poblado, por lo tanto, tiene su centro en los sueños. Ellos sostienen que, durante el
sueño, el hombre es capaz de ver el mundo a través de su espíritu y su objetivo es conseguir
controlar sus sueños y realizar lo siguiente:
1. Enfrentar los peligros y superarlos:
Los Senoi tienen como principio enfrentar a toda imagen que los agreda en los sueños. Por
ejemplo, si un niño se ve atacado por una bestia, se le indica que la próxima vez que se vea en
tal situación en un sueño, deberá enfrentarse a ella para domarla o matarla. Si no es capaz,
deberá pedir ayuda y si consigue matar a la bestia, el espíritu de ésta se convertirá en su aliado
y le ayudará a vencer otros peligros en otros sueños.
2. Llegar hasta el fondo de lo placentero:
Según los Senoi, no hay que quedarse corto en los sueños placenteros, ya se trate de volar por
los aires, de relajarse en una playa o tener un encuentro sexual, amoroso o místico. Por
ejemplo, al volar por los aires no hay que dejarse llevar pasivamente, sino que habrá que
aprovechar la ocasión para ir a explorar lo que se desea o para ir al encuentro de quien uno
quiera.
3. Convertir todo lo negativo en positivo:
Por ejemplo, un sueño de caída desde un precipicio puede resultar desagradable o terrorífico.
El consejo del padre será que trate de convertir eso en un vuelo por los aires. En lugar de
destruir una imagen, los Senoi creen que es mejor enfrentarla y transformarla en algo positivo.
4. Reparar durante el día los daños y las ofensas ocurridos durante el sueño:
Por ejemplo, si durante el sueño ha habido un enfrentamiento con algún amigo o enemigo, el
Senoi irá a decírselo, o al menos se lo comunicará por medio de sus padres, de tal manera que
este pueda manifestarle su buena voluntad. También reparará simbólicamente su agresión
mediante algún obsequio y a partir de ese momento guardara distancia durante algún tiempo
hasta que todo sea más claro. También puede ocurrir, si un soñador ha visto a un miembro del
poblado en situación dificultosa, por ejemplo atacado por una bestia, deberá ir a advertírselo y
recibirá en recompensa un obsequio por su actitud.
5. Encontrar consejeros y guías en los sueños:
Los Senoi sostienen que cada persona puede y debe llegar a ser su mismo maestro en el
mundo terrenal y espiritual o universo de sus sueños. Saben que solos no pueden y por ello
deben encontrar un guía que será una especie de consejero a lo largo de sus vidas.
Fuente: William Domhoff
LOS SOÑADORES
Publicado el 11 mayo, 2016 por pinchudo
En estos momentos donde la sociedad española está profundamente dividida por el aspecto
político me gustaría mostraros un artículo muy interesante. Representa desde mi punto de
vista como sería una sociedad donde la conciencia y los sueños ocupen un lugar natural.
Creo que es una cuestión a reflexionar profundamente…
En las montañas de Malasia, en la jungla, existe un pueblo -los Senoi- que, con un nivel
primitivo de desarrollo material, ha alcanzado un alto nivel
espiritual.
Comparada con una cultura como la nuestra, la de los Senoi aparece como muy inferior
a causa de su escaso desarrollo respecto a lo material, pero muy superior en cuanto a
desarrollo de técnicas psicológicas de expresión y de
inserción social.
Los Senoi han solucionado un problema que a nuestras sociedades ataca con
fuerza: el del ocio y la recreación, que, junto a la pobreza, es la cuna de la criminalidad.
Los Senoi trabajan pocas horas diarias cultivando sus ricos suelos, y además se dedican a la
confección de objetos de bambú y palma, a la creación de nueva música, cantos y danzas, y,
principalmente, a la práctica de aquella actividad que les ha permitido levantar su gran cultura:
la educación de los sueños.
En cierto modo, cada integrante del pueblo de los Senoi es un brujo sabio y
respetado, y al mismo tiempo un artista creativo. Si un adolescente aún no lo
es, es un aprendiz de ello.
La primera actividad diaria de los Senoi consiste en reunirse en familia para
desayunar. Entonces, cada cual cuenta los sueños de la noche. Se relata, se
conversa y, finalmente, los mayores indican la forma correcta o incorrecta de
conducta tenida en los sueños y, dado el caso, la forma en que deberían
haber actuado. Estos guías encauzan sus consejos según una avanzada
técnica psicológica, obtenida de la vivencia directa del vivir y transmitida de
generación en generación.
Una actitud que debe mantenerse siempre durante un sueño -así lo indica el
chamán- es confrontar y superar el peligro. Jamás se debe ser víctima, rol que
en nuestras sociedades, con cierto masoquismo, muchos gustan jugar.
Si, por ejemplo, un niño se ve atacado por una bestia y ha llegado a ser víctima, se le
indica que la próxima vez que se vea en sueños en tal situación, deberá enfrentar a la bestia
para domarla o matarla. Si no es capaz, deberá pedir ayuda, lo que acentuará su espíritu
solidario. Si el soñante mata a la bestia, el espíritu de ésta se convierte en su aliado, que lo
ayudará a vencer otros peligros en otros sueños. De este modo, desde pequeño el ser humano
es educado hacia la integración positiva en su personalidad de lo naturalmente
violento.
Otro logro es alcanzar la cúspide del bienestar en los sueños placenteros,trátese de comer,
beber, volar, tener sensaciones de paz, vivencias místicas, amorosas o sexuales. Por ejemplo,
en este último caso, se le dice al soñante que la próxima vez deberá alcanzar el orgasmo, sea
cual sea el acto amoroso con que sueña, incluso si éste, por cualquier razón
, no fuera adecuado para la realidad. Todo contacto sexual es considerado como
una forma positiva de acercamiento entre el soñante y la persona que lo a
compaña en el sueño, aun si esta persona, por razones de circunstancias -por
ejemplo, una niña sueña que tiene relaciones con su hermano-, no fuera la conveniente en la
vida real. Así, los Senoi integran a la personalidad de los niños una actitud natural frente al
bienestar, guiándolos hacia la difícil experimentación del éxtasis sin trauma, lo que impide
desde el inicio de la vida la formación de estructuras mentales morbosas que en nuestras
sociedades suelen conducir a una vida psíquica tortuosa cuando la persona se ve enfrentada a
los prejuicios sociales y religiosos.
Hay muchos otros aspectos en la educación de los sueños de los Senoi. Así, lo negativo de un
sueño deberá ser transformado en positivo. Si una persona sueña con una caída vertiginosa,
ésta deberá ser convertida en vuelo. Si se muere en el sueño, deberá aprovecharse la ocasión
para tener una buena reencarnación. Si se sueña que alguien ha sido hostil en su
comportamiento hacia uno, se le comunicará y el otro deberá hacer un obsequio para mostrar
su disposición a la reconciliación. Si se sueña que un conocido enfrenta un peligro, se deberá
indicárselo y prometer ir en su ayuda si el peligro se hace realidad. En definitiva, la educación
consiste en llegar a dominar y a dirigir los propios sueños, lo que implica que el inconsciente
aflore hacia la conciencia y de este modo, vivir en forma despierta, lo que en concreto
desemboca en una cultura pacífica y espiritual.
Terminadas las sesiones familiares, los hombres mayores se reúnen para
constituir la asamblea del poblado, en la que se habla de los sueños más significativos tenidos
por cada grupo familiar. Los chamanes interpretan y explican los significados de estos sueños,
cuyo con tenido determina las actividades para la jornada que comienza, de modo que el
quehacer de cada día tiene su centro en los sueños inmediatos más importantes de sus
miembros.
Su personalidad social e individual provoca admiración en todos aquellos que hablan de
ella. Constituyen un pueblo comunitario,vegetariano, pacífico,cooperativo, dulce y
bondadoso, que practica la ayuda mutua. Merced a la organización instaurada por los
chamanes –verdaderos suprahechiceros-, en su país no existe más la violencia. No se conocen
crímenes ni guerras locales desde hace ya dos o tres siglos. Este pueblo pacifico ofrece un
modelo de sociedad democrática, en la que todo puede discutirse en las asambleas de los
poblados.
Son esencialmente vegetarianos y bondadosos: toda forma de vida es para ellos objeto de
escrupuloso respeto. Todo lo comparten.
Los campos y las cosechas, al igual que las casas, son comunes. En todo momento
intercambian donaciones que retribuyen recíprocamente. Toda su organización social gira en
torno a la cooperación y la ayuda recíproca.
Quienes han escrito sobre ellos constantemente insisten en el gran poder personal que
manifiestan. Entre ellos no existe la psicosis ni la neurosis. Su personalidad es muy sana: no se
advierte ni deseo de posesión ni voluntad de dominación. La cooperación sustituye a la
competencia.
Psicológicamente,por tanto, se caracterizan por la integración de su personalidad y por su
excepcional madurez emocional. La causa de esto parece reside una técnica
psicológica poco conocida que absorbe la mitad de su tiempo de ocio: la
educación de los sueños.
Por lo visto, no es una utopía. Es un hecho… ¿Quién se viene a visitarlos???
“Quien mira hacia afuera, sueña. Quien mira hacia adentro, despierta”.
Carl Jung.