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Filosofo VIRGILIO

Virgilio fue un poeta romano del siglo I a.C. conocido principalmente por su obra épica la Eneida. Algunas de sus otras obras importantes fueron las Bucólicas y las Geórgicas. En la Divina Comedia de Dante, Virgilio aparece como su guía a través del Infierno y el Purgatorio. Es considerado uno de los autores más influyentes de la literatura latina clásica.
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Filosofo VIRGILIO

Virgilio fue un poeta romano del siglo I a.C. conocido principalmente por su obra épica la Eneida. Algunas de sus otras obras importantes fueron las Bucólicas y las Geórgicas. En la Divina Comedia de Dante, Virgilio aparece como su guía a través del Infierno y el Purgatorio. Es considerado uno de los autores más influyentes de la literatura latina clásica.
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VIRGILIO

¿Quién fue Virgilio en la cultura latina?


Publio Virgilio Marón constituye una de las cimas de la literatura
latina, siendo uno de los autores clásicos que ejerció en la
literatura posterior una influencia más duradera y permanente.
Junto con HORACIO y OVIDIO personifica la edad de oro que para la
poesía fue la época de Augusto.

¿Quién es Virgilio y cuáles fueron sus principales aportes a la


literatura latina?
Publio Virgilio Marón (Virgilio, 70 a. C.-Brundisium, 19 a. C.), más
conocido por su nomen Virgilio, fue un poeta romano, autor de la
Eneida, las Bucólicas y las Geórgicas. En la obra de Dante Alighieri
la Divina comedia aparece como su guía a través del Infierno y del
Purgatorio.
Considerado uno de los autores más importantes de la literatura
latina. Conocido por sus obras La Eneida, las Bucólicas y las
Geórgicas. En la Divina comedia, obra de Dante, aparece como su
guía a través del Infierno y del Purgatorio.
Contemporáneo del historiador romano Livio, Ovidio, junto con
los poetas Virgilio y Horacio, es considerado por muchos historiadores
como creador de un estilo poético comparable al de los escritores
griegos de la antigüedad.

¿Qué importancia tiene la obra de Virgilio para la cultura latina?


Pues su epopeya, La Eneida más que nada nos quiere explicar el
origen de Roma, en el antiguo lugar llamado El Lacio. La importancia
de ésta obra es tanta, que Virgilio es considerado como el "Poeta
nacional de Roma". Además imita a los griegos, en La Eneida
mayormente a Homero.

¿Cuál es la obra más importante de Virgilio?


La Eneida es el gran poema épico inacabado de Virgilio. Consta de
doce libros (de unos 900 versos cada uno) y narra en clave legendaria,
y en cierto modo religiosa, los avatares pre-fundacionales de Roma
focalizados en el héroe troyano Eneas.
¿Cómo se presenta Virgilio?
Virgilio sólo aparece, fugazmente, en el acto II, tras la escena de la
decapitación de Medusa, y del nacimiento, de la tierra
humedecida de sangre, del caballo Pegaso. Al subir éste la
montaña del Parnaso, golpea con sus cascos la tierra y de allí mana
una fuente.

¿Cómo conocio Virgilio a Dante?


Virgil se encontró siendo llamado por una mujer hermosa, pidiéndole
que ayudara a una amiga que temía se había extraviado. Ella le dice
que apareciendo en las Puertas del Infierno, Virgil conoce al Caballero
Cruzado Dante, donde se ofrece a guiarlo a través de los círculos del
Infierno.

¿Qué trata la Eneida?


Lo que Virgilio narra en la Eneida es un tema romano, pero no
histórico-contemporáneo, sino legendario-remoto: la historia de
Eneas, el héroe troyano que sobrevive a la guerra de Troya,
experimenta viajes y aventuras por el Mediterráneo y, finalmente,
arriba a Italia, donde funda la ciudad de Lavinium. Virgilio
escribe la Eneida, poema épico-heroico que narra el periplo del héroe
romano Eneas.

¿Por qué Virgilio no puede entrar al paraíso?


Porque era un pagano que había nacido antes de Cristo y no lo
conoció en vida. Según la creencia o doctrina de la teología
cristiana de ese entonces las almas de los paganos anteriores a la
pasión y resurrección de Cristo no podían ir al cielo.

¿Qué logros obtuvo Virgilio Dávila?


Inauguró una escuela en Bayamón, y resultó elegido alcalde de la
misma ciudad. En 1909 junto a Dueño Colón, fundó el semanario
Chantecler. Publicó en 1903 su primer libro de poemas: Patria.
Como docente y agricultor, se inspiró en su patria tal y como refleja en
su poesía lírica.
¿Qué visión tiene Virgilio frente al futuro de Roma?
Virgilio lo redefine y lo populariza en Roma creando una escuela que
seguirán entre otros Calpurnio Sículo todavía en Roma y muchos
siglos más tarde todos los autores que en la Edad Media y el
Renacimiento recuperan este género.
Mecenas protegió a la nueva generación de poetas entre los que
destacaban Horacio y Virgilio. En este papel de protector de las artes
llegó a servir como cuasi-ministro de cultura del emperador.

¿Qué valor representa Virgilio?


Ahora, hemos visto que Virgilio representa la esperanza política de
una Pax Romana y a producción de la poesía épica para encomiar
la construcción de una nación, la nación italiana, que no existe
todavía ni en los tiempos de Aeneas ni en la Florencia del Trecento
(los tiempos de Dante).
Publio Virgilio Marón a (Virgilio, 70 a. C.-Brundisium, 19 a. C.), más
conocido por su nomen Virgilio, fue un poeta romano, autor de
la Eneida, las Bucólicas y las Geórgicas. En la obra de Dante
Alighieri la Divina comedia aparece como su guía a través
del Infierno y del Purgatorio.
Formado en las escuelas
de Mantua, Cremona, Milán, Roma y Nápoles, se mantuvo siempre en
contacto con los círculos culturales más notables. Estudió filosofía,
matemáticas y retórica, y se interesó por la astrología, medicina,
zoología y botánica. De una primera etapa influido por el epicureísmo,
evolucionó hacia un platonismo místico, por lo que su producción se
considera una de las más perfectas síntesis de las corrientes
espirituales de Roma.
Fue el creador de una grandiosa obra en la que se muestra como un
fiel reflejo del hombre de su época, con sus ilusiones y sus
sufrimientos, a través de una forma de gran perfección estilística.
Bibliografía
Virgilio nació en Andes, actual Virgilio, una aldea próxima a Mantua,
en la región italiana de Venetia et Histria el 15 de octubre del año
70 a. C. Según Macrobio era de origen humilde, sin embargo el
consenso entre los doctos tiende a afirmar que su familia era de
terratenientes que pertenecían a los équites.2 Recibió una esmerada
educación y pudo estudiar retórica y poesía gracias a la protección del
político Cayo Mecenas. Sus primeros años los pasó en su ciudad
natal, pero al llegar a la adolescencia se trasladó a Cremona, Milán y
Roma para completar su formación. En Roma se introdujo en el círculo
de los poetae novi. A esta época pertenecen sus primeras
composiciones poéticas, recogidas bajo la denominación de Apéndice
Virgiliano.
Llegó a Nápoles en el año 48 a. C. para estudiar con el maestro
epicúreo Sirón. Por entonces estalló la guerra civil tras el asesinato
de Julio César, lo que afectó a Virgilio, quien incluso vio peligrar su
patrimonio. Pasó gran parte de su vida en Nápoles y Nola. Fue amigo
del poeta Horacio y de Augusto, desde antes de que este se
convirtiera en emperador.
Entre los años 42 y 39 a. C. escribió las Églogas o Bucólicas, que
dejan entrever los deseos de pacificación de Virgilio en unos poemas
que exaltan la vida pastoril, a imitación de los Idilios del poeta
griego Teócrito. Aunque estilizados e idealizadores de los personajes
campesinos, incluyen referencias a hechos y personas de su tiempo.
En la famosa égloga IV, se canta la llegada de un niño que traerá una
nueva edad dorada a Roma. La cultura cristiana posterior buscó aquí
un vaticinio del nacimiento de su figura más importante, Jesucristo.
Entre los años 36 y 29 a. C., compuso, a instancia de Mecenas,
las Geórgicas, poema que es un tratado de la agricultura, destinado a
proclamar la necesidad de restablecer el mundo campesino tradicional
en Italia.
A partir del año 29 a. C., inicia la composición de su obra más
ambiciosa, la Eneida, cuya redacción lo ocupó once años, un poema
en doce libros que relata las peripecias del troyano Eneas desde su
fuga de Troya hasta su victoria militar en Italia. La intención evidente
de la obra era la de dotar de una épica a su patria, y vincular su cultura
con la tradición griega. Eneas lleva a su padre Anquises sobre sus
hombros y su hijo Ascanio de la mano. En Cartago, en la costa de
África, se enamora de él la reina Dido, quien se suicida tras la partida
del héroe. En Italia, Eneas vence a Turno, rey de rútulos. El hijo
de Eneas, Ascanio, funda Alba Longa, ciudad que más tarde se
convertiría en Roma. Según Virgilio, los romanos eran descendientes
de Ascanio, y por lo tanto del propio Eneas. El estilo de la obra es más
refinado que el de los cantos griegos en los que se inspiró.
Había ya escrito la Eneida, cuando realizó un viaje por Asia Menor
y Grecia, con el fin de constatar la información que había volcado en
su poema más famoso. En Atenas se encontró con Augusto y regresó
con él a Italia, ya enfermo. A su llegada a Brindisi, pidió al emperador
antes de morir que destruyera la Eneida. Augusto se opuso
rotundamente y no cumplió la petición, para gloria de la literatura
latina. Murió en esta ciudad el 21 de septiembre del año 19 a. C.
Su nomen original (Vergilius) se alteró en el siglo IV a Virgilius quizá
por influencia fonética debida a las palabras virgo y virga que
significan «tímido» y «varita de mago», apodos que se le atribuían al
poeta
Obras

 Las Bucólicas

‘Las Bucólicas’: la primer gran obra de Virgilio

Algunas poesías –quizá atribuibles a Virgilio– nos hacen pensar que


cuando escribe esta obra ya tenía detrás una ejecución poética, pero
no tenía un prestigio consolidado, lo que explica por qué hasta sus
treinta años no se da a conocer en el mundo de la poesía. De esta
manera, gracias a su relación con un círculo de hombres prominentes
como Cornelio Galo y Asilio Polión –cercanos a Augusto– logra
ponerse en contacto con Cayo Mecenas, quien lo impulsará en su
carrera y patrocinará sus obras.

Las Bucólicas constan de diez poemas compuestos sin un orden


cronológico preciso y se basan en una serie de vicisitudes bélicas que
Virgilio experimentó a lo largo de su vida y que reflejó en su obra.
Muestra de esto es la temática de la primera bucólica, en la que el
pastor Titiro –que representa de alguna manera a Virgilio– puede
continuar gozando de la paz de los campos, mientras que Melibeo se
ve obligado a tomar el camino del exilio, despojado de sus tierras a
causa de la guerra.
El origen campesino de Virgilio y su experiencia como el pequeño
propietario rustico de Mantua fueron fundamentales para el desarrollo
de Las Bucólicas, pues dan muestra de una verdadera autenticidad
que el poeta supo combinar con una belleza de gran complejidad. Esto
se evidencia en la primera y novena bucólica, en las que a pesar del
lenguaje sencillo y claro, se puede observar como cada palabra
vinculada musicalmente con otra exhibe una complejidad semántica.
Estos son fragmentos de una fórmula mágica, repletos de significado,
precisos y al mismo tiempo metafóricos.

La importancia de esta obra en Occidente es incalculable, pues toda la


poesía pastoril depende de la creación de Virgilio. Es importante
resaltar que el inventor de ese género es el poeta helenístico Teócrito
de Siracusa, quién lo utiliza como vía de escape de una cultura
refinadamente urbana y crea para ello un universo con pastores
hechos a su medida. Estos pastores utilizan un lenguaje erudito y
complejo, características que difieren completamente de la realidad
pero que son propias de ese tipo de poesía.

Las Bucólicas tienen también un componente utópico. La cuarta


bucólica es una pieza destinada a festejar el nacimiento de un niño
que traerá una nueva era al mundo y será alumbrado por la presencia
de una virgen. La égloga cuarta y la figura de Virgilio se suelen asociar
al cristianismo, porque estos pasajes para ellos profetizaba la venida
de Jesús a la Tierra.

En este marco pastoril, Virgilio consigue introducir bajo la figura de la


poesía una serie de realidades espirituales, sociales y políticas. En la
primera y novena bucólica reverbera el drama virginiano de la
desposesión de sus campos y de sus pequeñas propiedades
mantuanas. De igual forma, la existencia de una melancolía baña toda
la obra del poeta y se puede palpar en sus creaciones posteriores.

 La Eneida

‘La Eneida’: la encarnación literaria de los ideales del pueblo romano

Hacia el año 26 a.C, Augusto –que estaba en Tarragona tomándose


un descanso de la guerra conta los cántabros– escribe a Virgilio,
solicitándole que envíe al menos un primer esbozo del poema La
Eneida, una obra que, desde el momento de su creación, había
despertado tal expectación que se llegó a pensar que iba a ser más
grande que La Ilíada.

En apariencia La Eneida no tiene un mensaje trascendente. Es otro


poema épico, que empieza, como tantos otros, a partir de la leyenda
troyana. Eneas, hijo del troyano Anquises y de la diosa Venus, recibe
de los dioses la misión de salvar lo que queda de Troya después de
haber sido asaltada por los griegos. Los troyanos salen en busca de
una tierra prometida que les permita reconstruir su reino. En su
travesía pasan por una serie de calamidades, como el encuentro con
la reina Dido de Cartago, pero finalmente logran llegar a su tierra
prometida.

La popularidad de La Eneida se centra en dos razones. La primera es


que los romanos se identificaron tanto con la historia de Eneas, que
vieron en ella una visión idealizada de aquello a lo que aspiraban ser
como sociedad. La segunda se centraba más en un motivo estético
literario, pues era un poema de tan alto nivel que los romanos sentían
que el relato era la encarnación literaria de sus ideales. De esta
manera, La Eneida resuelve la mayor crisis que había sufrido la
poesía y la sociedad romana hasta ese momento.

Virgilio leyendo La Eneida a Augusto y Octavia, 1787 / National


Gallery, Londres

La Eneida se convierte en una propaganda de la política de Augusto,


pues en ella se expresa el máximo argumento de su gobierno: la
búsqueda de la paz. Una paz anhelada por todo el pueblo romano y
viable gracias a la llegada de Augusto al poder. De este modo, Virgilio
hace en su obra una sutil y poética referencia, a través del mito
troyano, a la nueva realidad de Roma.

Entre las múltiples bellezas que adornan La Eneida se puede apreciar


el placer más intenso –pero también el más perturbador– que puede
ofrecer la literatura: el lector puede sentir cuándo el poeta desafía
tácitamente sus actitudes y creencias, suscitando en él al mismo
tiempo una honda emoción estética y un extraño desasosiego. Esto
ocurre, por ejemplo, en el texto final, cuando los dos caudillos Eneas y
Turno se enfrentan en un duelo a muerte por el territorio que habían
ocupado los Troyanos. Este final de La Eneida produce una reacción
de estupor en el lector, acostumbrado a los finales felices de las
historias épicas en las que el héroe mata a su enemigo y se casa con
la doncella.

El legado del poeta de Occidente

Antes de culminar La Eneida, Virgilio decide embarcarse en un viaje


para ver las costas de Grecia y terminar de retocar su obra. En agosto
del año 19 a.C se encuentra en Atenas con Augusto, que regresaba
de Oriente y allí decide terminar su viaje y regresar a Italia.
Desafortunadamente, en su viaje de regreso contrae una fiebre terrible
que solo le permite llegar a Brindisi, en donde fallecerá el 21 de
septiembre del año 19 a.C dejando su obra más importante
inconclusa.

El legado de Virgilio trascenderá el tiempo y las fronteras, pues no hay


literatura europea que no haya desarrollado hasta la saciedad los
mitos virgilianos. Virgilio ha protagonizado múltiples historias y
leyendas, como la de Doménico Comparetti, titulada: Virgilio en la
Edad Media. Su figura ha llegado hasta los tiempos modernos, siendo
una muestra el discurso que dio Thomas Stearns Eliot en 1944 ante la
Sociedad Virgiliana de Londres, en el que resaltó la importancia de
Roma como origen de la civilización occidental y a La Eneida como
texto clásico por excelencia. Con estas palabras Eliot quería
demostrar que Virgilio está en el centro de la civilización europea, y
que su personaje Eneas no solo es una representación de la Roma
Antigua, sino que es, por definición, la representación de la cultura del
viejo continente.

 Las Geórgicas

‘Las Geórgicas’: La representación de la clase social campesina

Cayo Mecenas era íntimo amigo y gran colaborador de Augusto. Su


misión era descubrir y proteger jóvenes talentos que pudieran ser
útiles en la labor de reconstrucción en la que estaba empeñado el
emperador. Una reconstrucción que no solo era de índole material,
sino sobre todo espiritual. En especial después de los cien años de
guerra civil que había padecido el Imperio Romano. Por esta razón,
cuando Mecenas le encomienda la creación de Las Geórgicas a
Virgilio, este respondió que eran “ordenes no fáciles de cumplir”. Esta
frase produce al lector moderno una cierta sensación de incomodidad,
pues no es concebible que una obra de arte pueda producirse por
encargo. No obstante, es bueno recordar que en esa época la gran
mayoría de los artistas respondían a los intereses de los reyes y
emperadores, quienes les encargaban la creación de las obras que
ellos quisieran.

Vergilius Romanus. Pastores y rebaños, siglo V / Biblioteca Apostólica


Vaticana

El temor de Virgilio pronto se disipa, pues encuentra una afinidad por


las intenciones de Augusto: reconstruir la clase de los pequeños
propietarios rurales que había colapsado a causa de las guerras
civiles. Las Geórgicas pueden ser consideradas al mismo tiempo fruto
de la inspiración del poeta y un testimonio de una implicación
voluntaria de Virgilio al programa restaurador del Emperador.

En Las Geórgicas se aprecia el uso de un estilo de poesía didáctica,


una poesía que enseña sobre la naturaleza y sobre el cultivo del
campo. Este tipo de poesía es muy común en la Antigüedad, pero lo
especial que tiene Las Geórgicas es que Virgilio le aporta un gran
sentido de humanidad basado en la gran belleza poética y una
sencillez de observación natural. Montaigne la llamó “el más cumplido
trabajo de la poesía” por la perfección que baña silenciosamente cada
verso de Las Geórgicas.

 Un conjunto de obras menores conocido, desde que Escalígero le


dio ese nombre en su edición de 1573, como Appendix Vergiliana,
atribuida a Virgilio en la Antigüedad, pero de cuya autenticidad
dudan bastantes especialistas modernos, en la que se recogen
poemas
como Culex, Dirae, Aetna, Ciris, Catalepton, Cataleptum, Moretum, 
Copa, y Elegiae in Maecenatem.
 En el Culex ('Mosquito'), éste alerta en un sueño al pastor que lo
mató de que al picarlo le salvó la vida, y por eso el mosquito se ve
honrado con una tumba por el pastor.
 Las Dirae o 'Maldiciones' son pronunciadas por el amante de una
tierra que ha debido abandonar (arrebatada por unos veteranos del
ejército romano); su enamorada Lydia se es honrada por un poema
de amor que lleva su nombre y un elogio del campo donde ella
vivía.
 El Aetna, consagrado al volcán Etna
 El Ciris: evocación de la metamorfosis en pájaro (Ciris) de Escila,
hija del rey de Megara.
 El Catalepton, manojo de poemas cortos, de los cuales algunos
parecen auténticas obras de juventud de Virgilio. 3
En una fase posterior, se han añadido aún a esta colección:

 La Copa: poema que lleva el nombre de una bailarina siria que


invita a un viajero al placer de verla bailar en su casa.
 Las Elegiae in Maecenatem: pieza necrológica que refiere las
últimas palabras de Mecenas, benefactor de Virgilio, dirigidas al
emperador Augusto.
 El Moretum: poema gastronómico que describe con detalle la
preparación de este plato local de la Cisalpina.
El perfecto verso de Virgilio fue elogiado y considerado ejemplar tanto
entre sus coetáneos como en la Edad Media, el Renacimiento, y
siguientes, al tiempo que la Eneida era desmenuzada como un tratado
de filosofía y política, cuando no considerada la obra de un vidente. El
esfuerzo de los renacentistas por unir el cristianismo con la cultura
clásica encontró en Virgilio su principal referencia.
Dante tomó su figura como uno de los personajes principales de su
obra la Divina comedia; representa la Razón, y ayuda a Dante a
atravesar el Infierno y el Purgatorio. Por otra parte, Hermann Broch, en
su novela La muerte de Virgilio, narra sus últimos días.4
En la antigüedad
Las obras de Virgilio casi desde el momento de su publicación
revolucionaron la poesía latina. Las Bucólicas, Geórgicas y, sobre
todo, la Eneida se convirtieron en textos estándar en los programas
escolares con los cuales todos los romanos educados estaban
familiarizados. Los poetas que siguen a Virgilio a menudo se refieren
intertextualmente a sus obras para generar significado en su propia
poesía. El poeta Ovidio parodia las líneas iniciales de
la Eneida en Amores
 1.1.1-2, y su resumen de la historia de Eneas en el libro 14 de
las Metamorfosis, la llamada «mini-Eneida», ha sido visto como un
ejemplo particularmente importante de la respuesta postvirgiliana al
género épico. La epopeya de Lucano, el Bellum civile, se ha
considerado una epopeya antivirgiliana, prescindiendo del mecanismo
divino, tratando acontecimientos históricos, y divergiendo
drásticamente de la práctica épica de Virgilio. El poeta Flavio Estacio
en su épica de 12 libros Tebaida se relaciona estrechamente con la
poesía de Virgilio; en su epílogo aconseja a su poema que no "compita
con la divina Eneida, sino que siga lejos y venere siempre sus pasos".
En Silio Itálico, Virgilio encuentra a uno de sus admiradores más
ardientes. Con casi todas las líneas de su épica Púnica Silio se refiere
a Virgilio. De hecho, Silio es conocido por haber comprado la tumba de
Virgilio y adorado al poeta. Parcialmente como resultado de su
cuarta Égloga "mesiánica" —ampliamente interpretada más tarde
como una predicción del nacimiento de Jesucristo— Virgilio tuvo en la
antigüedad tardía la reputación de tener las habilidades mágicas de un
vidente; las sortes Vergilianae, el proceso de utilizar la poesía de
Virgilio como una herramienta de adivinación, se encuentra en la
época de Adriano, y continuó hasta la Edad Media. En la misma línea
Macrobio, en la Saturnalia, define la obra de Virgilio como la
encarnación del conocimiento humano y la experiencia, reflejando la
concepción griega de Homero. Virgilio también encontró comentaristas
en la antigüedad. Servio, comentarista del siglo IV a. C., basó su
trabajo en el comentario de Donato. El comentario de Servio
proporciona una gran cantidad de información sobre la vida de Virgilio,
sus fuentes y referencias; sin embargo, muchos eruditos modernos
encuentran la calidad de su trabajo variable y frustrantes las
interpretaciones a menudo simplistas.
Antigüedad tardía y Edad Media[editar]
A medida que el imperio romano occidental se derrumbó, los hombres
alfabetizados reconocieron que Virgilio era un maestro poeta. Gregorio
de Tours lee a Virginidad, a quien cita en varios lugares, junto con
otros poetas latinos, aunque advierte que «no debemos relacionar sus
fábulas mentirosas, para que no caigamos en sentencia de muerte
eterna».
Dante hizo de Virgilio su guía en el Infierno y la mayor parte del
Purgatorio en la Divina comedia. Dante también menciona a Virgilio
en De vulgari eloquentia, junto con Ovid, Lucan y Statius, como uno de
los cuatro regulati poetae (ii, vi, 7).
Los manuscritos supervivientes más conocidos de las obras de Virgilio
incluyen el Vergilius Augusteus, el Vergilius Vaticanus y el Vergilius
Romanus.
Leyendas
En la Edad Media, la reputación de Virgilio era tal que inspiró leyendas
que lo asociaban con la magia y la profecía. A partir de por lo menos el
siglo III, los pensadores cristianos interpretaron la égloga IV, que
describe el nacimiento de un niño inaugurando una edad de oro, como
una predicción del nacimiento de Jesús. En consecuencia, Virgilio
llegó a ser visto en un nivel similar a los profetas hebreos de
la Biblia como uno que había anunciado el cristianismo.
Posiblemente, ya en el siglo II d. C., las obras de Virgilio también
empezaron a ser vistas como poseedoras de propiedades mágicas y
se usaban para la adivinación. En lo que se conoce como Sortes
Vergilianae (Suertes virgilianas), los pasajes se seleccionaban e
interpretaban al azar para responder a las preguntas. En el siglo XII,
empezando por Nápoles pero extendiéndose por toda Europa, se
desarrolló una tradición en la que Virgilio era considerado un gran
mago. Las leyendas acerca de Virgilio y sus poderes mágicos
siguieron siendo populares durante más de doscientos años,
posiblemente haciéndose tan prominentes como sus propios escritos.
El legado de Virgilio en el Gales medieval fue tal que la versión galesa
de su nombre, Fferyllt o Pheryllt, se convirtió en un término genérico
para el trabajador de la magia, y sobrevive en la palabra galesa
moderna para el farmacéutico, fferyllydd.
La leyenda de "Virgilio en la canasta" surgió en la Edad Media, y se ve
a menudo en el arte y se menciona en la literatura como parte
del topos literario del Poder de la Mujer, demostrando la fuerza
disruptiva del atractivo femenino en los hombres. En esta historia,
Virgilio se enamoró de una hermosa mujer, a veces descrita como la
hija o amante del emperador y llamada Lucrecia. Ella fingió seguirle el
juego y acordó una cita en su casa, donde él debía colarse en la
noche subiendo en una cesta grande que ella bajaría desde una
ventana. Cuando lo hizo, la joven sólo lo izó hasta mitad de la pared y
luego lo dejó atrapado allí hasta el día siguiente, expuesto al ridículo
público. La historia es paralela a la de Phyllis montando
sobre Aristóteles. Entre otros artistas que representan la escena,
Lucas van Leyden hizo una xilografía o grabado en madera y más
tarde un grabado
Tumba de Virgilio
La tumba de Virgilio en Nápoles.
La estructura conocida como «tumba de Virgilio» se encuentra en la
entrada de un antiguo túnel romano llamado Cripta
Napolitana (también conocido como Grotta Vecchia) en Piedigrotta, un
distrito de Nápoles, concretamente en el Parque Vergiliano a
Piedigrotta. Mientras Virgilio ya era objeto de admiración y veneración
literaria antes de su muerte, en la Edad Media su nombre se asoció
con poderes milagrosos, y durante un par de siglos su tumba fue el
destino de peregrinaciones y veneración.

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