DESCOMPOSICION DE CADAVERES
La descomposición empieza en el momento de la muerte, causada por dos
factores: autolisis, la ruptura de los tejidos de las propias enzimas y químicos del
cuerpo, y la putrefacción, la ruptura de los tejidos por bacterias. Esta
descomposición se puede simplificar en dos partes: la primera es la producción
de gases, y la segunda es la formación de fluidos y la descomposición del animal
muerto. Estos procesos liberan gases que son las principales fuentes del
característico hedor de los cadáveres. Estos gases inflaman el cuerpo.
Históricamente, el proceso de descomposición de un organismo vivo ha sido
descrito como parte de cuatro etapas: autolisis, putrefacción, decaimiento y
secado (diagénesis).
La mayoría de los descomponedores son las bacterias y hongos, aunque
los carroñeros también juegan un papel importante en la descomposición si el
cuerpo es accesible a los insectos y otros animales. Los insectos más importantes
que suelen estar implicados en el proceso incluyen
moscas Sarcophagidae y Calliphoridae. Carroñeros más grandes,
incluyendo coyotes, perros, lobos, zorros, ratas y ratones pueden comerse el
cuerpo si les resulta accesible. Algunos de estos animales incluso remueven y
dispersan los huesos.
El acceso de los carroñeros y de la fauna sarcosaprófaga al cadáver influyen, en
gran medida, en la velocidad de descomposición. Cuando existen barreras físicas
(e.g. cadáveres sumergidos, enterrados o confinados), la descomposición puede
ralentizarse considerablemente. No obstante, en el caso particular de los
cadáveres sumergidos se puede observar la colonización de los restos por formas
inmaduras de insectos que requieren el medio acuático para completar su ciclo
vital (e.g. Chironomidae).
González Medina A, Soriano Hernando, Jiménez Ríos G (2015)
Las células muertas comienzan a romperse y a liberar toda clase de sustancias
incluidas enzimas- que crean un ambiente ideal para las bacterias y los hongos,
que comienzan a descomponer el cuerpo. Durante el proceso de descomposición,
las bacterias despiden una gran variedad de derivados químicos. Dos en
particular, la putrescina y la cadaverina, ambas de un olor muy desagradable. Los
rasgos faciales se volverán irreconocibles y el cuerpo comenzará a oler a carne
podrida. Después de tres días el gas comienza a acumular las bacterias y, como el
cuerpo ya no puede combatir, éstas comienzan a disolver los tejidos. El gas forma
burbujas de 2,5 a 5 cm de diámetro en la piel. También se producen compuestos
que contienen azufre. El cuerpo puede hincharse y derramar líquido por los
orificios.
Johnson, R. F. (2014, 1 noviembre)
De hecho lo que llamamos la descomposición no es más que la sustitución del
ecosistema de especies bacterianas aeróbicas. Que requieren oxígeno para
crecer, por las anaerobias, que no precisan de oxígeno. Las bacterias anaeróbicas
toman la energía de la fermentación de los azúcares. Como subproducto generan
sustancias gaseosos. Metano, sulfuro de hidrógeno y amoníaco, que se acumulan
dentro del cuerpo. Al cual todavía le quedan estructuras de tejidos y producen el
hinchado típico del inicio de la putrefacción. El abdomen es el primer lugar del
cuerpo donde puede observarse este fenómeno. Sin embargo, este afectará a
todas las partes del cuerpo. La putrefación se caracteriza por la concentración de
gases con olor muy característico. El cual al difundirse además atraerá a otros
seres vivos externos y presentes en los alrededores como las moscas y otros
invertebrados.
La putrefacción también va acompañada de una mayor descoloración del cuerpo.
A medida que las células sanguíneas dañadas continúan escapando de los vasos
desintegradores. Las bacterias anaerobias transforman las moléculas de
hemoglobina. Antes transportaban el oxígeno alrededor del cuerpo, en un
producto conocido como sulfohemoglobina. La presencia de esta molécula en
sangre se sedimentada y da a la piel la apariencia marmórea negro-verdosa
característica de un cuerpo que ya experimenta una descomposición activa.
Ecofunerales. (2020, 21 abril)