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FRANCIA cuna de la gastronomía?

Francia: la cuna de la alta gastronomía.

Francia fue fundada en el año 420 por el duque Faramundo. Adoptó varios nombres
hasta que desde 877 se llamó Francia.

La Dinastía Merovingia gobierna la actual Francia y parte de Alemania entre los siglos V
y VIII. Durante la Edad Media, la primera unión política duradera se realizó
con Carlomagno, quien además conquistó otras tierras formando un Imperio.

La Dinastía de los Capetos llegó a gobernar Francia. En este periodo se produjeron las
Cruzadas y la Guerra de los Cien Años.

La Revolución Francesa, proceso social y político que se desarrolló entre 1789 y 1799,
tuvo como principales consecuencias la abolición de la monarquía absoluta y la
proclamación de la República.

¿Qué influencia tuvo la Revolución Francesa en la gastronomía?

El resultado más notable de la Revolución francesa en la gastronomía, a pesar


de lo que pudo haberse perdido por la eternidad según Talleyrand, fue que los
chefs de los nobles que no acompañaron a éstos al exilio, al quedarse sin
trabajo abrieron restaurantes para ganarse la vida.

¿Qué influencias tuvo la Revolución Francesa en los cambios de la cocina


francesa?
El final del Antiguo Régimen hizo que el privilegio de ser servido en la mesa se
popularizara. Comer alimentos cocinados facilitó la moderna división
sexual del trabajo.

¿La gastronomía en la cultura francesa?

La gastronomía francesa es conocida en todo el mundo por su calidad y


diversidad. Es el fruto de una herencia secular y también está en constante
evolución gracias a sus profesionales que continúan revisitando sus clásicos
para siempre sorprendernos y satisfacernos.
Después de una larga historia llena de grandes conflictos, uno tras otro, hoy en día
Francia es considerado uno de los países mejor administrados y desarrollados del
mundo.

Las personalidades francesas más famosas

Tanto si recibes clases de francés como si no, seguro que conoces a


muchas personalidades francesas:

 Napoleón Bonaparte: gobernante y militar francés, es considerado como uno


de los mayores genios militares de la historia por las tácticas bélicas
innovadoras que llevó a cabo.
 Édith Piaf: una de las cantantes francesas más famosas del siglo XX, autora de
canciones mundialmente famosas como La vie en rose o Non, je ne regrette
rien.
 Victor Hugo: poeta, dramaturgo y novelista romántico, es considerado como
uno de los más importantes en lengua francesa, autor de Nuestra Señora de
París o Los miserables.
 Voltaire: escritor, historiador, filósofo y abogado y uno de los principales
personajes de la Ilustración, movimiento que enfatizó el poder de la razón
humana, la ciencia y el respeto hacia la humanidad.
 Juana de Arco: campesina que dirigió y comandó, ya con 17 años, los ejércitos
franceses durante la Guerra de los 100 años, logrando que Carlos VII de Valois
se convirtiera en el Rey de Francia.
 Monet: líder del movimiento impresionista, sus cuadros son reconocidos como
los más puros ejemplos de este estilo. Sentó las bases de la pintura moderna.
 Julio Verne: uno de los escritores más importantes de Francia y de toda Europa,
célebre por sus novelas de aventuras y considerado, junto con H. G. Wells, el
«padre de la ciencia ficción».

. Cómo influyo Francia en la cocina latinoamericana?


Con los franceses llegaron a México las técnicas culinarias como el baño
Maria, los fondos (consomés), salsas como la bechamel, velouté, bernesa, así
mismo, preparaciones que se fusionaron con la cocina mestiza, hoy podemos
saborear crepas rellenas de flor de calabaza o huitlacoche, deliciosos
escamoles con mantequilla 

HISTOTIA DE LA GASTRONIMIA FRANCESA

Hay que reconocer que la gastronomía de Francia es un elemento constante en la vida


de los franceses. Francia es la patria por excelencia de las artes culinarias y de los
alimentos terrestres. Basta considerar algunas de las delicias de la cocina de Francia
para poder apreciar el entusiasmo culinario francés: foie-gras, trufas, roquefort,
mariscos, suculentos caracoles recogidos en los viñedos, tartas de fruta.

Cocina de Francia típica


Un día típico en Francia comienza con un tazón de café au lait, un croissant y una fina
rebanada de pan generosamente untada con mantequilla y mermelada. La comida y la
cena son bastante similares, pueden incluir un primer plato de fromage de tête pâté o
bouillabaise (sopa de pescado), seguido de un segundo plato de blanquette de veau
(estofado de ternera en salsa blanca) y, por último, un plateau de fromage (tabla de
quesos) o una tarte aux pommes (tarta de manzana). Antes de las comidas, se suele
servir un aperitivo, como el Kir (vino blanco endulzado con sirope), el digestif (coñac o
brandy Armagnac) se sirve al final. Otras bebidas que ayudan a la digestión y estimulan
la conversación son: el café exprés, la cerveza, los licores como el pastís (90% de
alcohol, con sabor a anís y primo de la absenta) y los mejores vinos del mundo.
Evolución de la gastronomía de Francia

En su excelente obra Gastronomie française (Gastronomia de Francia), el historiador


Jean-Robert Pitte, no duda en remontarse a los ancestros de los franceses, los galos,
para explicar el importante lugar que ocupa la gastronomía de Francia. En Galia, la
buena comida es indisociable de la vida política y social y sobre este axioma se
edificara la tradición de la gastronomía de Francia. Desde inicios de la era cristiana, el
geógrafo griego Estrabón y el viajero latino Varrón confirman «lo excelente que es la
cocina de Francia, especialmente su famosa charcutería.

Francia ha alcanzado uno de los primeros puestos mundiales en cuanto a la calidad de


sus vinos, cuya evolución ha ido a la par de los constantes avances técnicos efectuados
a partir del siglo XVII, sobre todo bajo la influencia de eclesiásticos y órdenes
monásticas. De hecho, gracias a ellos la viticultura pudo sobrevivir a los períodos de
invasiones de la Alta Edad Media. Ver vinos de Francia.

En esta época, la cocina de Francia no se distinguía todavía de la de los otros países de


Europa, pero con la llegada del Renacimiento y el descubrimiento de otros
continentes, llegaron a Europa nuevas verduras procedentes de América. Los
feculentos (las judías, las patatas, el maíz) sustituirán a las habas, sobre todo en
Francia, en el transcurso del siglo XVI y especialmente en el XVII. La invasión de nuevos
productos, empezando por el gallo de Indias, se verá acompañada de una revolución
en las costumbres.

La cocina de Francia se desarrolla realmente en un marco político, el de la monarquía


absoluta y centralizadora que vive su apogeo con Luís XIV en el siglo XVII. La
abundancia de los platos y de las preparaciones refleja la estructura política piramidal
que culmina en la persona del rey. La gastronomía de Francia suntuosa, puesta en
escena de manera teatral, se convierte en un elemento de glorificación del soberano.

Y es con Luís XIV, cuando en Francia surgió el arte de la conversación en la mesa, y es


por ello que le debemos mucho a la gastronomía o cocina de Francia ya que nosotros
hemos llegado hasta el punto de no sólo disfrutar comiendo, sino también hablando
de lo que se come, una costumbre que en ocasiones sorprende a los extranjeros.

Hasta la Revolución de 1789 (e incluso más tarde aún), la corte francesa es pues la
sede de la gran cocina, ya que la comida se convierte en un instrumento de gobierno e
influencia política.

Otra gran revolución de la gastronomía de Francia data del siglo XVIII y se debe al
cocinero francés Beauvilliers que, en 1765 abre en París un «bouillon», el primer
restaurante. En su establecimiento se instala a los clientes en mesitas cubiertas con
manteles. Una fórmula triunfante que se propaga entre 1790 y 1814 cuando los
grandes cocineros de las casas aristocráticas se ven privados de su empleo tras la fuga
al extranjero de sus amos, y deciden abrir restaurantes. Así es como bajo la influencia
de la Revolución Francesa la gran cocina sale a la calle.

En lo que al gusto se refiere, las plantas aromáticas francesas, pero además las
anchoas y sobre todo las trufas, sustituyeron a las especias a partir del siglo XVII. La
oposición entre lo salado y lo dulce -éste último introducido en la cocina francesa en el
siglo XVI por influencia italiana- seguirá siendo una de las principales características del
gusto francés hasta el siglo XX. Pero será sobre todo la utilización de la mantequilla,
que ya se utilizaba en la cocina noble italiana, la que se convertirá en signo decisivo de
la gran cocina francesa.

Finalmente, la gastronomía de Francia pasó a ser una cocina consistente y burguesa,


en la III República (1870-1940), compuesta de menús y banquetes interminables, que
no se interrumpirá hasta los años 70 con la aparición de la nouvelle cuisine,
preocupada por la dietética. Dos críticos, Christian Millau y Henri Gault, propusieron en
1973 sus diez mandamientos al respecto, pidiendo a los chefs que innovaran,
aligeraran las salsas, respetaran el sabor de los productos y fueran receptivos a las
cocinas extranjeras. Esta revolución se propaga en sólo quince años al conjunto de la
sociedad y a Europa. Paul Bocuse, los hermanos Troisgros, Alain Chapel y André Pic
fueron sus principales representantes. Tras una generación que pecó a menudo por
exceso, la gran cocina de Francia inició, a finales de los años 80, una vuelta a los
productos regionales auténticos, sin renunciar sin embargo a la lección de sutileza que
había recibido de la nouvelle cuisine.
Ingredientes en la gastronomía de Francia

A continuación mencionamos algunos de los ingredientes más utilizados en la


gastronomía de Francia:

Legumbres: patatas, judías verdes, zanahorias, puerro, nabos, berenjenas, calabacines,


champiñones.

Frutas: naranja, tomates, clementinas, peras, melocotones, manzanas, uvas, ciruelas,


cerezas, membrillo, lima.

Carnes: pollo, pavo, pato, ganso, venado, cerdo, cordero, ternera, conejo, caballo.
Pescados/Mariscos: bacalao, sardinas, atún, salmón, trucha, mejillones, ostras,
camarones, calamar.

Francia tiene destacados aportes a la Humanidad en los campos de las


ciencias, las letras, el arte y demás saberes. Francia hereda todavía hoy en
día la reputación de ser un país fundador en términos de protocolo y buenos
modales.

Primeros chef de francia

Antonin Carême (1784-1833)

Considerado “el chef de los reyes y el rey de los chefs”, Antonin Carême fue un
reconocido cocinero francés que empezó formándose como repostero y acabó
trabajando para la realeza europea, desde duques y príncipes hasta Napoleón. Escribió
muchos libros de gastronomía que se convertirían en clásicos y se le conoce por ser el
pionero de la alta cocina en Francia.

Carême nació en una familia muy pobre. Su padre lo abandonó a los 10 años porque no
podía hacerse cargo de él, así que tuvo que buscarse la vida. Empezó ayudando en la
cocina de una taberna y a los 15 años se trasladó a Chez Bailly, una pastelería de moda
frecuentada por los nobles y políticos franceses más importantes de la época.

Sus platos recibieron grandes críticas por el uso de alimentos frescos, una presentación
ingeniosa y un estilo elaborado. A Carême siempre le gustó mucho la arquitectura y se
inspiraba en algunas construcciones para diseñar sus platos. Su popularidad hizo que le
reclamaran en la corte del futuro rey de Inglaterra, Jorge IV, y del zar Alejandro I de
Rusia.

En Francia, tras la Revolución Francesa de 1789, muchos chefs que trabajaban para la
aristocracia tuvieron que buscar trabajo y así surgieron los restaurantes. Carême
también formó parte de esta revolución que daba a conocer la gastronomía más allá de
la corte. Sus ideas se popularizaron y llegaron a toda Europa.
Auguste Escoffier (1847-1935)

“LA BUENA COCINA ES LA BASE DE LA FELICIDAD”

El padre de la gastronomía francesa


Escoffier cocinero, restaurador y escritor culinario francés fue quien popularizó
y actualizó los métodos de la cocina francesa tradicional.

Georges Auguste Escoffier es otro de los grandes nombres de la cocina francesa. Empezó
a cocinar a los 13 años y desarrolló gran parte de su carrera en restaurantes de lujo.
Además, fue el precursor de una nueva forma de trabajar en las cocinas profesionales:
las llamadas brigades de cuisine, que organizan las tareas de cada trabajador en función
de su puesto y jerarquía ante los fogones.

Escoffier modernizó la gastronomía con nuevas técnicas y aceleró el proceso de cocinado


gracias a las brigadas de cocina. También simplificó la decoración de los platos, que
hasta entonces se servían con mucha cantidad de alimentos y guarnición. Algunos de sus
platos más famosos son el melocotón Melba, un postre dedicado a la cantante de ópera
Nellie Melba, y el Turnedó Rossini, un plato de carne dedicado al compositor Gioachino
Rossini.

Paul Bocuse (1926-2018)

Paul Bocuse, conocido en el mundo culinario como Monsieur Paul, fue una de las
grandes figuras de la alta cocina francesa y está considerado como “el chef del siglo XX”
por sus colegas de profesión. Su restaurante en Collonges-au-Mont-d’Or, a las afueras de
Lyon, es uno de los más conocidos del mundo. Con él renovó la manera de cocinar hasta
la actualidad.

Bocuse empezó a trabajar a los 10 años en el restaurante de sus padres y poco a poco
fue escalando posiciones. A los 18 años se alistó voluntariamente para liberar a Francia
de la ocupación nazi durante la Segunda Guerra Mundial (1939-1945). Al regresar,
trabajó en varios restaurantes para seguir formándose y aprendiendo nuevas técnicas.

En 1958 volvió al restaurante familiar y consiguió su primera Estrella Michelin. En 1965


ya había conseguido tres estrellas y el reconocimiento de toda la profesión, coronándose
como embajador de la gastronomía francesa en todo el mundo. Algunos de sus platos
más famosos fueron la sopa de trufas negras, la ensalada de langosta a la francesa o la
lubina en hojaldre.

Aunque era un gran defensor de la cocina tradicional, en la década de los 70 se unió al


movimiento de la “nouvelle cuisine”. Esta nueva tendencia rechazaba los platos más
pretenciosos y optaba por una cocina más ligera, teniendo en cuenta las pautas
nutricionales y dando más importancia a los productos de proximidad. Su libro La cocina
del mercado supuso un cambio fundamental en la mirada de los cocineros, tanto en los
restaurantes de prestigio como en los más artesanales.

En 1987 creó el Bocuse d’Or, un concurso para jóvenes aspirantes que promueve la
innovación culinaria. Tres años más tarde fundó el Instituto Paul Bocuse, uno de los
centros de formación gastronómica de mayor prestigio en todo el mundo.

Ferran Adrià (1962)

Ferran Adrià está considerado el chef más influyente de nuestra época. Durante los casi
treinta años al frente del restaurante El Bulli, creó un nuevo lenguaje gastronómico e
inspiró a nuevas generaciones de cocineros en todo el mundo.

Adrià nació en Hospitalet de Llobregat en el seno de una familia trabajadora. A


diferencia de otros grandes chefs, tardó mucho en enamorarse de la cocina. A los 15
años empezó a estudiar ciencias empresariales pero lo abandonó al cabo de tres años;
entró a trabajar como lavaplatos en un hotel y fue entonces cuando empezó a
interesarse por la gastronomía. Durante el servicio militar fue el encargado de dirigir la
cocina.
Tras pasar por diferentes locales, en 1984 fue contratado en El Bulli como jefe de
partida, uno de los cargos más importantes en una cocina: como mano derecha del
cocinero jefe, se encarga de planificar la elaboración de los platos y gestionar el equipo
de cocineros. Adrià viajó a Francia para aprender alta cocina y en un par de años se
convirtió en el cocinero jefe de El Bulli, que acabará siendo el mejor restaurante del
mundo durante años.

En 1990, Adrià y su socio Juli Soler crean su propia empresa: elBulli S.L., con la que
compran el restaurante e impulsan una forma de cocinar innovadora a partir de nuevos
conceptos, elaboraciones, técnicas y formas de organizarse. En el 2000 nace el
Bullitaller, un taller de alta cocina desde el que lanzan ideas para convertirlas en recetas.

En 2011 el restaurante El Bulli cerró sus puertas para convertirse en el Bullifoundation,
una fundación para la gastronomía de alta calidad. A lo largo de su carrera ha
confeccionado más de 1.846 platos que pueden consultarse en la bullipedia, una
enciclopedia gastronómica de 15 tomos.

TABLA DE POSICIONES DE ESTRELLAS MICHELIN


Hoy, el también francés Alain Ducasse ocupa el oro en el podio con 20 luminarias,
distribuidas en 13 restaurantes entre Francia, Reino Unido, Macao, Tailandia y Japón
(su imperio supera los 35 establecimientos de restauración), siempre se ha definido
como un director de orquesta que deja en mano de los equipos el día a día de los
servicios.

Con datos facilitados por las oficinas centrales de Michelin Francia, repasamos el
ranking de los 12 chefs con más estrellas Michelin del Mundo: desde las 20 estrellas
Michelin de Alain Ducasse, hasta las seis estrellas de Jordi Cruz pasando por las
impresionantes 12 luminarias de Martín Berasategui, bronce mundial.

En el listado destacan los chefs franceses (cinco dentro del top 12) y los españoles, con
dos representantes; así como un chef japonés; uno .

Alain Ducasse (Francia)

Alain Ducasse cumplió 66 años el 13 de septiembre pasado y cuenta con 20 estrellas

Michelin lo que le posiciona en el primer puesto del podio mundial. Estas estrellas han
sido concedidas a 13 restaurantes que se encuentran en Francia, Reino Unido, Macao,

Tailandia y Japón. Este chef, que nació en la localidad francesa de Orthez, cuenta con

un imperio culinario con más de 35 establecimientos de restauración. Hace unos

meses comunicó que después de 21 años al mando dejaba el Plaza Athénée de París,

que tiene tres estrellas, pero Ducasse sigue adelante con otros proyectos como la

apertura de un restaurante efímero en esta misma ciudad junto al chef español Albert

Adrià. El ADMO, con unas vistas privilegiadas a la Torre Eiffel, abrió al público solo 100

días, hasta principios de marzo de 2022, pero se convirtió en una capital gastronómica.

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Pierre Gagnaire (Francia)

La medalla de plata de la Guía Michelin es Pierre Gagnaire con 13 estrellas. Nació en

abril de 1950 en Apinac, Francia, y es considerado uno de los padres de la gastronomía

francesa. El restaurante que lleva su nombre ubicado en el número 6 de la Rue Balzac

de Paris logró las tres estrellas hace 27 años y todavía las mantiene.

A sus 72 años, Gagnaire dirige más de 20 locales que se reparten por todo el mundo en

ciudades como Shanghái o Seúl. En Londres está al mando de Sketch, que también luce

tres estrellas Michelin. En la década de los noventa se había arruinado y tuvo que

reinventarse culinariamente además de repasar sus métodos de gestión. Incluso de

2001 a 2008 ejerció como alcalde en su localidad natal Apinac.

Yannick Alleno (Francia)

El cuarto puesto del ranking por número de estrellas Michelin acumuladas es para otro

chef francés. Es Yannick Alleno con 53 años nacido en la localidad de Puteaux. Dirige

casi una veintena de restaurantes en el mundo y cuenta con diez estrellas en su


currículo. El Pavillon Ledoyen de París y el Cheval Blanc-Le 1947 en Courchevel, en los

Alpes franceses, tienen tres estrellas cada uno.

Anne-Sophie Pic (Francia)

La única representante femenina de nuestra lista de los Top 10, junto a Hélène

Darroze, es la chef francesa Anne-Sophie Pic que cuenta con nueve estrellas. En

febrero de 2007 recibió tres de ellas gracias a su trabajo en la Maison Pic, un

restaurante familiar de tradición centenaria ubicado en su localidad natal Valence,

entre Lyon y Aviñón. El establecimiento había perdido esa tercera estrella, pero ella la

recuperó. El 12 de julio pasado cumplió 53 años.

Breve historia de la pastelería francesa

Fue en la Edad Media cuando se estableció la diferencia entre cocineros y


pasteleros. Los pasteles perdieron su carácter sagrado y se convirtieron en platos

festivos. De esta época datan el blanc-manger, las crêpes , los flanes o el

croissant . Con el matrimonio de Catalina de Médicis con el futuro Enrique II

aparecen los primeros helados así como la masa brisa inventada por Popelini,

célebre pastelero italiano. En el siglo XVII, Ana de Austria trae el chocolate de la

corte de España, en los gigantescos buffets de la corte de Versalles destacan

pasteles de varios pisos mientras que Vatel inventa la nata Chantilly en el castillo

del mismo nombre.

Las nuevas tendencias de la pastelería francesa


Bûches ligeras heladas o bavaresas, religiosas violetas o anaranjadas... Aunque

los clásicos de la pastelería vuelven con fuerza en estos inicios del siglo XXI,

muchos son revisitados por pasteleros convertidos en estrellas siguiendo la

estela de Pierre Hermé. Philippe Andrieu, Cédric Grolet, Christophe

Michalak, Christophe Felder, Yann Couvreur, Philippe Conticini son unos de los

grandes chef pasteleros parisinos que viajan por todo el mundo, “firman” sus

creaciones y presentan sus “colecciones” en pastelerías de lujo como si fueran

joyas en una gran joyería. En este mundo pastelero, también destacan mujeres

como Christelle Brua, "Mejor pastelera de restaurante del Mundo" en 2018,

y Jessica Préalpato, "Mejor Chef Pastelera del Mundo" en 2019.

El top 10 de los clásicos de la pastelería francesa

1. La tarta Tatin: mientras preparaban una tarta de manzana en su

restaurante de Lamotte-Beuvron en Sologne, las hermanas Caroline y

Stéphanie Tatin la olvidaron en el horno por lo que se quemó.

Decidieron guardar las manzanas caramelizadas y añadir una masa por

encima. ¡Había nacido la tarta Tatin!

2. La religiosa: fue inventada en 1855 por Frascati, célebre pastelero-

heladero parisino. Por entonces tenía una forma diferente: un

cuadrado de masa para buñuelos rellena de crema y nata montada por

encima.

3. El París-Brest: este pastel a base de crema de mantequilla, praliné y

masa para buñuelos, homenaje a la carrera ciclista París-Brest de 1905,

tiene la forma de una rueda de bicicleta.


4. El éclair: es un bollo fino hecho con pasta choux, a la que se da forma

alargada y se hornea hasta que queda crujiente y hueco por dentro.

Conocido en nuestro país como pepito o petisús.

5. Milhojas: pastel de forma rectangular, que contiene merengue o crema

pastelera entre dos capas de hojaldre espolvoreado con azúcar glas

6. El macarrón: pastelito tradicional hecho de clara de huevo, almendra

molida, azúcar glas y azúcar.

7. El Saint-Honoré: elaborado con profiteroles y nata. Recibe el nombre

en honor del santo patrón de los pasteleros y panaderos.

8. L’Opéra: uno de los clásicos de la repostería francesa. Bizcocho de

almendra entrelazado con cremas de moka y chocolate.

9. La tarta de limón merengada.

10. El pastel de fresas.

PLATOS Y POSTRES

¿Cuál es el plato nacional de Francia?

Bœuf bourguignon. Plato tradicional que consiste en carne de ternera


cocinada a fuego lento en vino tinto de Borgoña, la cual además lleva
zanahorias, ajos, cebollas y un aromático bouquet garni. Su guarnición se
compone de champiñones, panceta y cebollines.
PLATOS ICÓNICOS DE LA COMIDA FRANCESA
Sus sabores, colores y presentaciones compiten por tener los primeros puestos entre los
mejores restaurantes del planeta. Los chefs, históricos y contemporáneos, siempre han
estado a la vanguardia de la cocina. Como un homenaje a todo lo que nos ha entregado
la gastronomía de Francia, queremos repasar 10 de sus platos más populares.
1. RATATOUILLE
Antes de ser una exitosa película de cocina que tiene a la comida francesa como uno de
sus ejes fundamentales, el nombre “ratatouille” era muy conocido entre los amantes de
esta gastronomía.

Su origen es en el sur de Francia, donde se cosechan las verduras que hacen parte de
este plato. Suele ser una especie de estofado con tomates, ajo, pimentón, cebolla,
calabacín y berenjena, que se preparan con aceite de oliva. Lo más común es que los
vegetales estén cortados en rodajas, aunque existen otras versiones en las que se usan
cortes diferentes.

El toque final de sabor y aroma es gracias a las llamadas hierbas provenzales, también
muy comunes en la cocina de Francia. El orégano, tomillo, laurel y la albahaca son
algunas de las que se usan normalmente.

2. ESCARGOTS DE BOURGOGNE

Uno de los platos emblemáticos de la gastronomía de Francia, en especial porque en


algunos países es totalmente impensable comer caracoles. No es muy agradable pensar
en su textura e imaginar un deleite para el paladar. Pero los franceses saben lo que
hacen cuando se ponen el delantal y empiezan a cocinar.

La preparación más popular es la de Borgoña, la región donde se popularizó en mayor


medida la cocción de caracoles. Suele ser un plato costoso porque el proceso para
cocinarlos es bastante largo, así que tampoco es común prepararlos en casa.

Al momento de comerlos también hay algunas reglas. Se sirven con unas pinzas y
tenedores especiales. Las primeras se usan para sostener la concha del caracol, mientras
que los segundos son para sacar la carne.
3. ANCAS DE RANA

Puede que algunas personas piensen que la comida francesa es algo extraña. Primero
caracoles y ahora ancas de rana, ¿por qué comerían eso? No podemos negar que Francia
es toda una potencia culinaria, así que en este caso es mucho mejor dejar los prejuicios a
un lado para probar alimentos distintos y deliciosos.

Las ancas de rana tienen una carne blanca similar a la del pescado. La forma más
normal de cocinarlas es retirar la piel y después pasarlas por harina, huevo y migas de
pan para apanarlas, por lo que al final quedan con una textura crujiente.

4. MACARRONES

Dejamos a un lado las preparaciones que pueden ser impactantes para entrar en el
territorio de los postres más coloridos que encontramos en Francia: los famosos
macarrones. Visitar las panaderías francesas es como estar en un museo del sabor.

En su forma son similares a las galletas, con una crema en medio de dos merengues. Los
colores pueden variar entre rojo, verde, amarillo, violeta, azul, rosa o marrón. Aunque
normalmente se usan colorantes sin sabores, es posible añadir algunos ingredientes que
también afectan esta propiedad, por ejemplo, el chocolate o alguna fruta.

Te puede interesar: Corazones y macarrones, dos joyas de la pastelería francesa.


5. CROQUE-MONSIEUR Y CROQUE-MADAME

Acá nos encontramos con dos versiones del sándwich nacional francés, cuya diferencia
es bastante clara y que podemos identificar fácilmente.

 Croque-Monsieur: empezamos con la versión que lleva el nombre masculino.


Se deben dorar las dos rebanadas de pan y después organizarlo en un orden
particular. Primero untamos bechamel, en segundo lugar va el queso, luego el
jamón (con frecuencia se añade otra capa de queso y jamón), volvemos a untar
salsa blanca en el otro pan y lo cerramos. Una vez más se unta la parte superior
del sándwich con bechamel y, por último, queso. Al final lo cocinamos en el
horno.
 Croque-Madame: es el mismo proceso anterior solo que antes de servir,
añadimos un huevo frito sobre el sándwich, que funciona como el sombrero de
esta señora.

Aunque suena como un nombre fabuloso y lleno de estilo, la traducción de estos platos
al español es señor y señora crujiente.

6. FOIE GRAS

Aunque es muy tradicional en diciembre durante la época navideña, en realidad se


puede usar como un aperitivo o un snack gourmet en cualquier momento del año. Su
nombre significa “hígado graso” en español y se prepara con esta parte del cuerpo de un
pato o un ganso que ha tenido una alimentación específica.

Usualmente se sirve con pan y/u otro ingrediente dulce, siendo las mermeladas las que
se usan con mayor frecuencia. Se trata de un plato con elementos muy bien elegidos. El
foie gras es grasoso y tiene una textura cremosa, mientras que el pan suele ser tostado.
A esto le sumamos el toque frutal y tenemos un pequeño canapé que estalla en la boca.

7. COQ AU VIN (GALLO AL VINO)


En las guías de turismo y los listados en los que hablan de platos que se deben probar en
caso de viajar a Francia, el coq au vin no puede faltar. En pocas palabras es un estofado
de tiene como protagonista a la carne de gallo, pero que su sabor viene dado por una
mezcla fabulosa entre las verduras (zanahoria, cebollas, ajo, etc.) y un buen vino
francés.
8. CREPES

Si hablamos de una preparación de comida francesa que ha sabido expandirse por el


mundo entero, tenemos que entregarle el premio a la crepe, o, al menos, un
reconocimiento muy importante. Su gran popularidad se puede resumir en dos factores.

 Versatilidad: pueden ser saladas o dulces, comerse al almuerzo o ser un postre.


Las frutas con chocolate son una buena idea, pero pollo con verduras también.
Como es posible usar todo tipo de ingredientes, se han adaptado sin problemas a
los mercados de muchísimos países.
 Facilidad: aunque hay ciertos ingredientes y pasos que se deben seguir para
cocinar una crepe completamente francesa, no es una preparación compleja. En
realidad, las personas que suelen hacer postres o tiene una relación cercana con
la cocina no deberían tener muchos problemas para lograrlo.
Prepara unas crepes con frutas y choco avellana, usando LA LECHERA® Choco
Avellanas Squeez.
9. CASOULET

Tal vez suene como un plato que se aleja del imaginario francés que muchas personas
tienen, pues no es una preparación con estilo o de la alta cocina. En realidad, es muy
popular entre los campesinos de Francia y para reuniones familiares numerosas.

Es un estofado y, sin ninguna duda, el plato más pesado de esta lista. Se prepara con una
especie de fríjoles blancos, embutidos (de cualquier tipo de carne) y muslos de cerdo,
que se encuentran en un caldo de pollo. Una verdadera maravilla para quienes aman
comer en grandes cantidades.
10. QUICHE LORRAINE

Entre la variedad de quiches que podemos encontrar en la comida francesa, la versión


de la antigua región de Lorena (de ahí su nombre Lorraine en francés) es una de
nuestras preferidas.

En su preparación tradicional tiene que llevar tocineta y queso gruyere, así como
pimienta molida y nuez moscada. Sin embargo, se le pueden agregar algunas verduras
que aportan su toque de sabor.

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