OFICIO DIVINO
SAGRADO TRIDUO
PASCUAL
Laudes
1
INVITATORIO
--Salmo 94--
Se recita la antífona que corresponda y la asamblea la repite.
Porque él es nuestro
Dios,
Venid, aclamemos al y nosotros su pueblo,
Señor, el rebaño que él guía.
demos vítores a la Roca
que nos salva; Ojalá escuchéis hoy su
entremos a su presencia voz:
dándole gracias, "No endurezcáis el
aclamándolo con corazón como en
cantos. Meribá,
como el día de Masá
Porque el Señor es un en el desierto:
Dios grande, cuando vuestros padres
soberano de todos los me pusieron a prueba,
dioses: y dudaron de mí,
tiene en su mano las aunque habían visto
simas de la tierra, mis obras."
son suyas las cumbres
Durante cuarenta años
de los montes.
aquella generación me
Suyo es el mar, porque
repugnó, y dije:
él lo hizo,
la tierra firme que "Es un pueblo de
modelaron sus manos. corazón extraviado,
que no reconoce mi
Venid, postrémonos camino;
por tierra, por eso he jurado en
bendiciendo al Señor, mi cólera
creador nuestro. que no entrarán en mi
descanso."
2
Jueves Santo
Laudes
INVITATORIO
V. Señor, abre mis labios.
R. Y mi boca proclamará tu alabanza.
Ant A Cristo, el Señor, que por nosotros fue tentado y por
nosotros murió, venid, adorémosle. (Pág. 2)
HIMNO
No me mueve, mi Dios, para quererte
el cielo que me tienes prometido;
ni me mueve el infierno tan temido
para dejar por eso de ofenderte
Tú me mueves, Señor, muéveme al verte
clavado en una cruz y encarnecido;
3
muéveme ver tu cuerpo tan herido,
muéveme tus afrentas y tu muerte.
Muéveme, en fin, tu amor, y en tal manera,
que, aunque no hubiera cielo, yo te amara,
y, aunque no hubiera infierno, te temiera.
No tienes que me dar porque te quiera;
pues, aunque cuanto espero no esperara,
lo mismo que te quiero te quisiera. Amén.
SALMODIA
Ant. 1 Mira, Señor, y contempla que estoy en peligro,
respóndeme en seguida.
- Salmo 79 -
Pastor de Israel, escucha,
tú que guías a José como a un rebaño;
tú que te sientas sobre querubines, resplandece
ante Efraím, Benjamín y Manasés;
despierta tu poder y ven a salvarnos.
¡Oh Dios!, restáuranos,
que brille tu rostro y nos salve.
Señor Dios de los ejércitos,
¿hasta cuándo estarás airado
mientras tu pueblo te suplica?
Le diste a comer llanto,
a beber lágrimas a tragos;
nos entregaste a las disputas de nuestros vecinos,
nuestros enemigos se burlan de nosotros.
4
Dios de los ejércitos, restáuranos,
que brille tu rostro y nos salve.
Sacaste una vid de Egipto,
expulsaste a los gentiles, y la trasplantaste;
le preparaste el terreno y echó rices
hasta llenar el país;
Su sombra cubría las montañas,
y sus pámpanos, los cedros altísimos;
extendió sus sarmientos hasta el mar,
y sus brotes hasta el Gran Río.
¿Por qué has derribado su cerca
para que la saqueen los viandantes,
la pisoteen los jabalíes
y se la coman las alimañas?
Dios de los ejércitos, vuélvete:
mira desde el cielo, fíjate,
ven a visitar tu viña,
la cepa que tu diestra plantó,
y que tú hiciste vigorosa.
La han talado y le han prendido fuego:
con un bramido hazlos perecer.
Que tu mano proteja a tu escogido,
al hombre que tú fortaleciste.
No nos alejaremos de ti:
danos vida, para que invoquemos tu nombre.
Señor Dios de los ejércitos, restáuranos,
que brille tu rostro y nos salve.
5
Ant. 1 Mira, Señor, y contempla que estoy en peligro,
respóndeme en seguida.
Ant. 2 Él es mi Dios y Salvador: confiaré y no temeré.
Cántico Is. 12,1-6
Te doy, gracias, Señor,
porque estabas airado contra mí,
pero ha cesado tu ira
y me has consolado.
Él es mí Dios y salvador:
confiaré y no temeré,
porque mi fuerza y mi poder es el Señor,
él fue mi salvación.
Y sacaréis aguas con gozo
de las fuentes de la salvación.
Aquel día, diréis:
Dad gracias al Señor,
invocad su nombre,
contad a los pueblos sus hazañas,
proclamad que su nombre es excelso.
Tañed para el Señor, que hizo proezas;
anunciadlas a toda la tierra;
gritad jubilosos, habitantes de Sión:
"¡Qué grande es en medio de ti
el Santo de Israel!"
Ant. 2 Él es mi Dios y Salvador: confiaré y no temeré.
Ant. 3 El Señor nos alimentó con flor de harina, nos sació con
miel silvestre.
6
- Salmo 80 -
Aclamad a Dios, nuestra fuerza:
dad vítores al Dios de Jacob:
acompañad, tocad los panderos,
las cítaras templadas y las arpas;
tocad las trompetas por la luna nueva,
por la luna llena que es nuestra fiesta;
Porque es una ley de Israel,
un precepto del Dios de Jacob,
una norma establecida para José
al salir de Egipto.
Oigo un lenguaje desconocido:
"Retiré sus hombros de la carga,
y sus manos dejaron la espuerta.
Clamaste en la aflicción, y te libré,
te respondí oculto entre los truenos,
te puse a prueba junto a la fuente de Meribá.
Escucha, pueblo mío, doy testimonio contra ti;
¡ojalá me escuchases, Israel!
No tendrás un Dios extraño,
no adoraras un dios extranjero:
yo soy el Señor Dios tuyo,
que te saqué del país de Egipto:
abre tu boca y yo la saciaré.
Pero mi pueblo no escuchó mi voz,
Israel no quiso obedecer:
los entregué a su corazón obstinado,
para que anduviesen según sus antojos.
7
¡Ojalá me escuchase mi pueblo
y caminase Israel por mi camino!
En un momento humillaría a sus enemigos
y volvería mi mano contra sus adversarios,
Los que aborrecen al Señor te adularían,
y su suerte quedaría fijada;
te alimentaría con flor de harina,
te saciaría con miel silvestre."
Ant. 3 El Señor nos alimentó con flor de harina, nos sació con
miel silvestre.
LECTURA BREVE Hb. 2, 9b-10
Vemos a Jesús coronado de gloria y de honor por haber
padecido la muerte. Así, por amorosa dignación de Dios,
gustó la muerte en beneficio de todos. Pues como quisiese
Dios, por quien y para quien son todas las cosas, llevar un
gran número de hijos a la gloria, convenía ciertamente que
perfeccionase por medio del sufrimiento al que iba a guiarlos
a la salvación.
RESPONSORIO BREVE
V. Nos has comprado, Señor, por tu sangre.
R. Nos has comprado, Señor, por tu sangre.
V. De entre toda raza, pueblo y nación.
R. Nos has comprado, Señor, por tu sangre.
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Nos has comprado, Señor, por tu sangre.
8
CÁNTICO EVANGÉLICO
Ant. Con verdadero anhelo he deseado comer esta Pascua con
vosotros antes de padecer. (Pág. 33)
PRECES.
Acudamos a Cristo, nuestro Salvador, que nos redimió con su
muerte y resurrección, y digámosle:
Señor, ten piedad de nosotros.
Tú que subiste a Jerusalén para sufrir la pasión y entrar así a
la gloria, conduce a tu Iglesia a la Pascua eterna.
Tú que, elevado en la cruz, quisiste ser atravesado por la
lanza del soldado, sana nuestra heridas.
Tú que convertiste el madero de la cruz en árbol, de vida, haz
que los renacidos en el bautismo gocen de la abundancia de
los frutos de este árbol.
Tú que, clavado en la cruz perdonaste al ladrón arrepentido,
perdónanos también a nosotros, pecadores.
Se pueden añadir algunas [Intenciones] libres
Como Cristo nos enseñó, pidamos al Padre que perdone
nuestros pecado, diciendo: Padre nuestro.............
9
ORACIÓN.
Dios nuestro, digno, con toda justicia, de ser amado sobre
todas las cosas, derrama sobre nosotros los dones de tu gracia,
para que la herencia celestial, que la muerte de tu Hijo nos
hace esperar confiadamente, logre ser alcanzada por nosotros
en virtud de su resurrección. Por nuestro Señor Jesucristo, tu
Hijo.
CONCLUSIÓN.
V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a
la vida eterna.
R, Amén.
10
Viernes Santo De la Muerte del Señor
Laudes
INVITATORIO
V. Señor, abre mis labios.
R. Y mi boca proclamará tu alabanza.
Ant A Cristo, Hijo de Dios, que nos redimió con su sangre
preciosa, venid, adorémosle. (Pág. 2)
HIMNO
Brazos rígidos y yertos,
por los dos garfios traspasados,
que aquí estáis, por mis pecados,
para recibirme abiertos,
para esperarme clavados.
Cuerpo llagado de amores,
yo te adoro y yo te sigo;
yo, Señor de los señores,
quiero partir tus dolores
subiendo a la cruz contigo.
11
Quiero en la vida seguirte
y por sus caminos irte
alabando y bendiciendo,
y bendecirte sufriendo
y muriendo bendecirte.
Que no ame la poquedad
de cosas que van y vienen;
que adore la austeridad
de estos sentires que tienen
sabores de eternidad;
Que sienta una dulce herida
de ansia de amor desmedida;
que ame tu ciencia y tu luz;
que vaya, en fin, por la vida
como tú estás en la cruz:
De sangre los pies cubiertos,
llagadas de amor las manos,
los ojos al mundo muertos
y los dos brazos abiertos
para todos mis hermanos. Amén.
SALMODIA
Ant. 1 Dios no perdonó a su propio Hijo, sino que lo entregó
a la muerte por todos nosotros.
- Salmo 50 -
Misericordia, Dios mío por tu bondad;
por tu inmensa compasión borra mi culpa;
lava del todo mi delito,
limpia mi pecado.
12
Pues yo reconozco mi culpa,
tengo siempre presente mi pecado:
contra ti, contra ti solo pequé,
cometí la maldad que aborreces.
En la sentencia tendrás razón,
en el juicio brillará tu rectitud.
Mira, que en la culpa nací,
pecador me concibió mi madre.
Te gusta un corazón sincero,
y en mi interior me inculcas sabiduría.
Rocíame con el hisopo: quedaré limpio;
lávame: quedaré más blanco que la nieve.
Hazme oír el gozo y la alegría,
que se alegren los huesos quebrantados.
Aparta de mi pecado tu vista,
borra en mí toda culpa.
¡Oh Dios!, crea en mí un corazón puro,
renuévame por dentro con espíritu firme;
no me arrojes lejos de tu rostro,
no me quites tu santo espíritu.
Devuélveme la alegría de tu salvación,
afiánzame con espíritu generoso:
enseñaré a los malvados tus caminos,
los pecadores volverán a ti.
Líbrame de la sangre ¡oh Dios,
Dios, Salvador mío!,
y cantará mi lengua tu justicia.
Señor, me abrirás los labios,
y mi boca proclamará tu alabanza.
13
Los sacrificios no te satisfacen;
si te ofreciera un holocausto, no lo querrías.
Mi sacrificio es un espíritu quebrantado:
un corazón quebrantado y humillado
tú no lo desprecias.
Señor, por tu bondad, favorece a Sión
reconstruye las murallas de Jerusalén:
entonces aceptarás los sacrificios rituales,
ofrendas y holocaustos,
sobre tu altar se inmolarán novillos.
Ant. 1 Dios no perdonó a su propio Hijo, sino que lo entregó
a la muerte por todos nosotros.
Ant. 2 Jesucristo nos ama y nos ha lavado de nuestros
pecados con su sangre.
Cántico Ha. 3, 2-4. 13a. 15-19
¡Señor, he oído Tu fama,
me ha impresionado Tu obra!
En medio de los años, realízala;
en medio de los años manifiéstala;
en el terremoto acuérdate de la misericordia.
El Señor viene de Temán;
el Santo, del monte Farán:
su resplandor eclipsa el cielo,
la tierra se llena de su alabanza;
su brillo es como el día,
su mano destella velando su poder.
14
Sales a salvar a tu pueblo,
a salvar a tu ungido;
pisas el mar con tus caballos,
revolviendo las aguas del océano.
Lo escuché y temblaron mis entrañas,
al oírlo se estremecieron mis labios;
me entró un escalofrío por los huesos,
vacilaban mis piernas al andar.
Tranquilo espero el día de la angustia
que sobreviene al pueblo que nos oprime.
Aunque la higuera no echa yemas,
las viñas no tienen frutos,
aunque el olivo olvida su aceituna
y los campos no dan cosechas,
aunque se acaban las ovejas del redil
y no quedan vacas en el establo,
yo exultaré con el Señor,
me gloriaré en Dios mi Salvador.
El Señor soberano es mi fuerza,
él me da piernas de gacela
y me hace caminar por las alturas.
Ant. 2 Jesucristo nos ama y nos ha lavado de nuestros
pecados con su sangre.
Ant. 3 Tu cruz adoramos, Señor, y tu santa resurrección
alabamos y glorificamos; por el madero ha venido la alegría
al mundo entero.
15
- Salmo 147 -
Glorifica al Señor, Jerusalén;
alaba a tu Dios Sión:
que ha reforzado los cerrojos de tus puertas
y ha bendecido a tus hijos dentro de Ti;
ha puesto paz en tus fronteras,
té sacia con flor de harina.
Él envía su mensaje a la tierra,
y su palabra corre veloz;
manda la nieve como lana,
esparce la escarcha como ceniza;
Hace caer el hielo como migajas
y con el frío congela las aguas;
envía una orden y se derriten;
sopla su aliento, y corren.
Anuncia su palabra a Jacob,
sus decretos y mandatos a Israel;
con ninguna nación obró así,
ni les dio a conocer sus mandatos.
Ant. 3 Tu cruz adoramos, Señor, y tu santa resurrección
alabamos y glorificamos; por el madero ha venido la alegría
al mundo entero.
LECTURA BREVE Is 52, 13-15
Mirad: mi siervo tendrá éxito, será enaltecido y ensalzado
sobremanera. Y, así como muchos se horrorizaron de él, pues
tan desfigurado estaba que ya ni parecía hombre, no tenía ni
aspecto humano, así también muchos pueblos se admirarán de
él y, a su vista, los reyes enmudecerán de asombro porque
verán algo jamás narrado y contemplarán algo inaudito.
16
RESPONSORIO BREVE
Cristo, por nosotros, se sometió incluso a la muerte, Y una
muerte de cruz.
CÁNTICO EVANGÉLICO
Ant. Fijaron encima de su cabeza un letrero indicando el
motivo de su condenación: "Este es Jesús, el rey de los
judíos." (Pág. 33 )
PRECES.
Adoremos a nuestro Redentor, que por nosotros y por todos
los hombres quiso morir y ser sepultado para resucitar de
entre los muertos y supliquémosle, diciendo:
Señor, ten piedad de nosotros.
Señor y Maestro nuestro, que por nosotros te sometiste
incluso a la muerte, enséñanos a someternos siempre a la
voluntad del Padre.
Tú que siendo nuestra vida quisiste morir en la cruz para
destruir la muerte y todo su poder, haz que contigo sepamos
morir también al pecado y resucitemos contigo a vida nueva.
Rey nuestro, que como un gusano fuiste el desprecio del
pueblo y la vergüenza de la gente, haz que tu Iglesia no se
acobarde ante la humillación sino que como tú proclame en
toda circunstancia el honor del Padre.
Salvador de todos los hombres, que diste tu vida por los
hermanos, enséñanos a amarlos mutuamente con un amor
semejante al tuyo.
17
Tú que al ser elevado en la cruz atrajiste hacia ti a todos los
hombres, reúne en tu reino a todos los hijos de Dios
dispersos por el mundo.
Se pueden añadir algunas [Intenciones] libres
Porque la muerte de Cristo nos ha hecho agradables a Dios,
nos atrevemos a orar al Padre, diciendo:
Padre nuestro.............
ORACIÓN
Mira, Señor, con bondad a tu familia santa, por la cual
Jesucristo nuestro Señor aceptó el tormento de la cruz,
entregándose a sus propios enemigos. Por nuestro Señor
Jesucristo, tu Hijo.
CONCLUSIÓN
V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a
la vida eterna.
R. Amén.
18
Sábado Santo
Laudes
INVITATORIO
V. Señor, abre mis labios.
R. Y mi boca proclamará tu alabanza.
Ant A Cristo, el Señor, que por nosotros murió, y por
nosotros fue sepultado, venid, adorémosle. (Pág. 2)
HIMNO
Venid al huerto, perfumes,
enjugad la blanca sábana:
en el tálamo nupcial
el Rey descansa.
19
Muertos de negros sepulcros,
venid a la tumba santa:
la Vida espera dormida,
la Iglesia aguarda.
Llegad al jardín, creyentes,
tened en silencio el alma:
ya empiezan a ver los justos
la noche clara.
Oh dolientes de la tierra,
verted aquí vuestras lágrimas;
en la gloria de este cuerpo
serán bañadas.
Salve, cuerpo cobijado
bajo las divinas alas,
salve, casa del Espíritu,
nuestra morada. Amén.
SALMODIA
Ant. 1 Harán llanto como llanto por el hijo único, porque
siendo inocente fue muerto el Señor.
Salmo 63
Escucha ¡oh Dios!, la voz de mi lamento,
protege mi vida del terrible enemigo,
escóndeme de la conjura de los perversos
y del motín de los malhechores:
Afilan sus lenguas como espadas
y disparan como flechas palabras venenosas,
para herir a escondidas al inocente,
para herirlo por sorpresa y sin riesgo.
20
Se animan al delito,
calculan cómo esconder trampas,
y dicen: "¿Quién lo descubrirá?"
Inventan maldades y ocultan sus intenciones,
porque su mente y su corazón no tienen fondo.
Pero Dios los acribilla a flechazos,
por sorpresa los cubre de heridas;
su misma lengua los lleva a la ruina,
y los que lo ven menean la cabeza.
Todo el mundo se atemoriza,
proclama la obra de Dios
y medita sus acciones.
El justo se alegra con el Señor,
se refugia en él,
y se felicitan los rectos de corazón.
Ant. 1 Harán llanto como llanto por el hijo único, porque
siendo inocente fue muerto el Señor.
Ant. 2 Líbrame, Señor, de las puertas del abismo.
Cántico Is. 38,10-14. 17-20
Yo pensé: "En medio de mis días
tengo que marchar hacia las puertas del abismo;
me privan del resto de mis años."
Yo pensé: "Ya no veré más al Señor
en la tierra de los vivos,
ya no miraré a los hombres
entre los habitantes del mundo.
Levantan y enrollan mi vida,
como una tienda de pastores
21
Como un tejedor devanaba yo mi vida,
y me cortan la trama."
Día y noche me estás acabando,
sollozo hasta el amanecer.
Me quiebran los huesos como un león,
día y noche me estás acabando.
Estoy piando como una golondrina,
gimo como una paloma.
Mis ojos mirando al cielo se consumen:
¡Señor, que me oprimen, sal fiador por mí!
Me has curado, me has hecho revivir,
la amargura se me volvió paz
cuando tuviste mi alma ante la tumba vacía
y volviste la espalda a todos mis pecados.
El abismo no te da gracias,
ni la muerte te alaba,
ni esperan en tu fidelidad
los que bajan a la fosa.
Los vivos, los vivos son quienes de alaba:
como yo ahora.
El Padre enseña a sus hijos tu fidelidad.
Sálvame, Señor, y tocaremos nuestras arpas
todos nuestros días en la casa del Señor.
Ant. 2 Líbrame, Señor, de las puertas del abismo.
Ant. 3 Estaba muerto, pero ahora vivo por los siglos de
los siglos, y tengo las llaves de la muerte y del hades.
22
- Salmo 150 -
Alabad al Señor en su templo,
alabadlo en su fuerte firmamento.
Alabadlo por sus obras magníficas,
alabadlo por su inmensa grandeza.
Alabadlo tocando trompetas,
alabadlo con arpas y cítaras,
Alabadlo con tambores y danzas,
alabadlo con trompas y flautas,
Alabadlo con platillos sonoros,
alabadlo con platillos vibrantes.
Todo ser que alienta, alabe al Señor.
Ant. 3 Estaba muerto, pero ahora vivo por los siglos de los
siglos, y tengo las llaves de la muerte y del hades.
LECTURA BREVE Os 6, 1-3a
Esto dice el Señor: "En su aflicción me buscarán, diciendo:
"Volvamos al Señor, Él, que nos despedazó, nos sanará; él,
que nos hirió, nos vendará. En dos días nos sanará, y al
tercero nos levantará, y viviremos en su presencia.""
RESPONSORIO BREVE
Cristo, por nosotros, se sometió incluso a la muerte, y una
muerte de cruz; por eso Dios lo levantó sobre todo y le
concedió el "Nombre-sobre-todo-nombre".
23
CÁNTICO EVANGÉLICO
Ant. Salvador del mundo, sálvanos, tú que con tu cruz y con
tu sangre nos redimiste, socórrenos, Dios nuestro. (Pág. 33)
PRECES.
Adoremos a nuestro Redentor, que por nosotros y por todos
los hombres quiso morir y ser sepultado, para resucitar de
entre los muertos, y supliquémosle, diciendo:
Señor, ten piedad de nosotros.
Oh Señor, que junto a tu cruz y a tu sepulcro tuviste a tu
Madre dolorosa que participó en tu aflicción, haz que tu
pueblo sepa también participar en tu pasión.
Señor Jesús, que como grano de trigo caíste en la tierra para
morir y dar con ello fruto abundante, haz que también
nosotros sepamos morir al pecado y vivir para Dios.
Oh Pastor de la Iglesia, que quisiste ocultarte en el sepulcro
para dar la vida a los hombres, haz que nosotros sepamos
también vivir escondidos contigo en Dios.
Nuevo Adán, que quisiste baja al reino de la muerte, para
librar a cuantos, desde el origen del mundo, estaban
encarcelados, haz que todos los hombres, muertos al pecado,
escuchen tu voz y vivan.
Cristo, Hijo de Dios vivo, que has querido que por el
bautismo fuéramos sepultados contigo en la muerte, haz que
siguiéndote a ti caminemos también nosotros en novedad de
vida.
Se pueden añadir algunas [Intenciones] libres
24
Movidos por el espíritu filial que Cristo nos mereció con su
muerte, digamos al Padre:
Padre nuestro.............
ORACIÓN.
Dios todopoderoso, cuyo unigénito descendió al lugar de los
muertos y salió victorioso del sepulcro, te pedimos que
concedas a todos tus fieles, sepultados con Cristo por el
bautismo, resucitar también con Él a la vida eterna. Por
nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.
CONCLUSIÓN.
V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a
la vida eterna.
R, Amén.
25
Domingo de Pascua de la Resurrección del Señor
Laudes
INVITATORIO
V. Señor, abre mis labios.
R. Y mi boca proclamará tu alabanza.
Ant Verdaderamente ha resucitado el Señor, Aleluya. (Pág. 2)
HIMNO
Estaba al alba María,
llamándole con sus lágrimas.
Vino la Gloria del Padre
y amaneció el primer día.
Envuelto en la blanca túnica
de su propia luz divina
--la sábana de la muerte
dejada en tumba vacía--,
Jesús, alzado, reinaba;
pero ella no lo veía.
26
Estaba al alba María,
la fiel esposa que aguarda.
Mueva al Espíritu al aura
en el jardín de la vida.
Las flores huelen la Pascua
de la carne sin mancilla,
Y quede quieta la esposa
sin preguntar ni fatiga.
¡Ya está delante el esposo,
venido de la colina!
Estaba al alba María,
porque era la enamorada. Amén.
SALMODIA
Ant. 1 Cristo ha resucitado y con su claridad ilumina al
pueblo rescatado con su sangre. Aleluya.
- Salmo 62 -
¡Oh Dios!, tú eres mi Dios, por ti madrugo,
mi alma está sedienta de ti;
mi carne tiene ansias de ti,
como tierra reseca, agostada, sin agua.
¡Cómo te contemplaba en el santuario
viendo tu fuerza y tu gloria!
Tu gracia vale más que la vida,
te alabarán mis labios.
Toda mi vida te bendeciré
y alzaré las manos invocándote.
Me saciaré de manjares exquisitos,
y mis labios te alabarán jubilosos.
27
En el lecho me acuerdo de ti
y velando medito en ti,
porque fuiste mi auxilio,
y a las sombras de tus alas canto con júbilo;
mi alma está unida a ti,
y tu diestra me sostiene.
Ant. 1 Cristo ha resucitado y con su claridad ilumina al
pueblo rescatado con su sangre. Aleluya.
Ant. 2 Ha resucitado del sepulcro nuestro Redentor; cantemos
un himno al Señor, nuestro Dios. Aleluya.
Cántico. Dn. 3,57-88. 56
Creaturas todas del Señor, bendecid al Señor,
ensalzadlo con himnos por los siglos.
Ángeles del Señor, bendecid al Señor;
cielos, bendecid al Señor.
Aguas del espacio, bendecid al Señor;
ejércitos del Señor bendecid al Señor.
Sol y luna, bendecid al Señor;
astros del cielo, bendecid al Señor.
Lluvia y rocío, bendecid al Señor;
vientos todos, bendecid al Señor.
Fuego y calor, bendecid al Señor;
fríos y heladas, bendecid al Señor.
Rocíos y nevadas bendecid al Señor;
témpanos y hielos, bendecid al Señor.
28
Escarchas y nieve, bendecid al Señor;
noche y día, bendecid al Señor.
Luz y tinieblas, bendecid al Señor;
rayos y nubes, bendecid al Señor.
Bendiga la tierra al Señor,
ensálcelo con himnos por los siglos.
Montes y cumbres, bendecid al Señor;
cuanto germina en la tierra, bendiga al Señor.
Manantiales, bendecid al Señor;
mares y ríos, bendecid al Señor.
Cetáceos y peces, bendecid al Señor;
aves del cielo, bendecid al Señor.
Fieras y ganados, bendecid al Señor,
ensalzadlo con himnos por los siglos.
Hijos de los hombres, bendecid al Señor;
bendiga Israel al Señor.
Sacerdotes del Señor, bendecid al Señor;
siervos del Señor, bendecid al Señor.
Almas y espíritus justos, bendecid al Señor;
santos y humildes de corazón, bendecid al Señor.
Ananías, Azarías y Misael, bendecid al Señor,
ensalzadlo con himnos por los siglos.
Bendito el Señor en la bóveda del cielo,
alabado y glorioso y ensalzadlo, por los siglos.
No se dice Gloria al Padre.
29
Ant. 2 Ha resucitado del sepulcro nuestro Redentor; cantemos
un himno al Señor, nuestro Dios. Aleluya.
Ant. 3 Aleluya. Ha resucitado el Señor, tal como os lo había
anunciado. Aleluya.
-Salmo 149-
Cantad al Señor un cántico nuevo,
resuene su alabanza en la asamblea de los fieles;
que se alegre Israel por su creador,
los hijos de Sión por su Rey.
Alabad su nombre con danzas,
cantadle con tambores y cítaras;
porque el Señor ama a su pueblo
y adorna con la victoria a los humildes.
Que los fieles festejen su gloria
y canten jubilosos en filas:
con vítores a Dios en la boca
y espadas de dos filos en las manos:
Para tomar venganza de los pueblos
y aplicar el castigo a las naciones,
sujetando a los reyes coa argollas,
a los nobles con esposas de hierro.
Ejecutar la sentencia dictada
es un honor para todos sus fieles.
Ant. 3 Aleluya. Ha resucitado el Señor, tal como os lo había
anunciado. Aleluya.
30
LECTURA BREVE Hch 10, 40-43
Dios resucitó a Jesús al tercer día e hizo que se apareciese no
a todo el pueblo, sino a nosotros, que somos los testigos
elegidos de antemano por Dios. Nosotros hemos comido y
bebido con él, después que Dios lo resucitó de entre los
muertos. Y él nos mandó predicar al pueblo y atestiguar que
ha sido constituido por Dios juez de vivos y muertos. De él
hablan todos los profetas y aseguran que cuantos tengan fe en
él recibirán por su nombre el perdón de sus pecados.
RESPONSORIO BREVE
Éste es el día en que actuó el Señor: sea él nuestra alegría y
nuestro gozo. Aleluya.
CÁNTICO EVANGÉLICO
Ant. Muy de madrugada, el primer día de la semana, llegaron
al sepulcro, apenas salido el sol. Aleluya. (Pág. 33)
PRECES.
Oremos a Cristo, autor de la vida, a quien Dios resucitó de
entre los muertos, quien por su poder nos resucitará también a
nosotros, y digámosle:
Cristo, vida nuestra, sálvanos.
Cristo, luz esplendorosa que brillas en las tinieblas, rey de la
vida y Salvador de los que han muerto, concédenos vivir hoy
en tu alabanza.
Señor Jesús, que anduviste los caminos de la pasión y de la
cruz, concédenos que, unidos a ti en el dolor y en la muerte,
resucitemos también contigo.
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Hijo del Padre, maestro y hermano nuestro, Tú que has hecho
de nosotros un pueblo de reyes y sacerdotes, enséñanos a
ofrecer con alegría nuestro sacrificio de alabanza.
Rey de la gloria, esperamos anhelantes el día de tu
manifestación gloriosa, para poder contemplar tu rostro y ser
semejantes a ti.
Se pueden añadir algunas [Intenciones] libres
Dirijámonos ahora al Padre con las palabras que el espíritu
del Señor resucitado pone en nuestra boca:
Padre nuestro.............
ORACIÓN.
Dios nuestro, que en este día nos abriste las puertas de la vida
por medio de tu Hijo, vencedor de la muerte, concédenos a
todos los que celebramos su gloriosa resurrección que, por la
nueva vida que tu Espíritu nos comunica, lleguemos también
nosotros a resucitar a la luz de la vida eterna. Por nuestro
Señor Jesucristo, tu Hijo.
CONCLUSIÓN.
V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a
la vida eterna.
R. Amén
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Cántico de Zacarías. EL MESÍAS Y SU PRECURSOR Lc 1, 68-79
Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo.
Suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo
por boca de sus santos profetas:
Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
ha realizado así la misericordia que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abraham.
Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días.
Y a ti, niño, te llamarán Profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de sus pecados.
Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tiniebla
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos
por el camino de la paz.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los
siglos. Amén.
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