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María Magdalena: Vida y Fe

María Magdalena era una mujer del siglo I que vivía en la ciudad de Magdala en Galilea. Antes de conocer a Jesús, estaba poseída por siete demonios pero Jesús la curó. Se convirtió en una de sus seguidoras más fieles y lo acompañó hasta la cruz. Fue la primera persona a la que Jesús se apareció después de resucitar.
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María Magdalena: Vida y Fe

María Magdalena era una mujer del siglo I que vivía en la ciudad de Magdala en Galilea. Antes de conocer a Jesús, estaba poseída por siete demonios pero Jesús la curó. Se convirtió en una de sus seguidoras más fieles y lo acompañó hasta la cruz. Fue la primera persona a la que Jesús se apareció después de resucitar.
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MARÍA

MAGDALENA

COLEGIO: Madre Maria Rosa Molas


PROYECTO “Tienes una cita”
Elaborado por Carmen Calpe a partir del trabajo de Carmen Vives.
1. INTRODUCCIÓN
María Magdalena es una de las muchas mujeres que se nombran en la Biblia, ella se
encontró con Jesús y su vida cambió. Atraída por la misericordia de Jesucristo, se convirtió
en una de las mujeres valientes que asistían a Jesús y formaba parte de su grupo de
discípulos. Siguió a Jesús hasta la cruz y es la primera persona a la que Cristo habló
después de su resurrección. En este informe conoceremos cómo era su vida antes de
conocer a Jesús y cómo se convirtió en una de sus seguidores hasta la cruz, su encuentro
con Jesús resucitado y qué sucedió después.

2. MARÍA MAGDALENA ANTES DEL ENCUENTRO


● Magdala

El nombre de María
Magdalena está
relacionado con su lugar de
origen: Magdala. Población
situada en la orilla
occidental del Lago de
Genesaret, en la región de
Galilea (Palestina). En la
época de Jesús, siglo I, era
una ciudad próspera
económicamente por la
pesca y la salazón del
pescado

● La situación de la mujer en el siglo I

María Magdalena era una mujer. No sabemos con


certeza cómo sería su vida, pero sí las
costumbres en tiempos de Jesús. Entonces, las mujeres jóvenes de familias nobles
que respetan escrupulosamente la ley, permanecían el máximo tiempo posible en
casa, antes del matrimonio. Una vez casadas, solo salían de casa con la cabeza
cubierta por una cofia especial.

La educación exigía evitar permanecer a solas con una mujer, dirigir la palabra a una mujer
casada e incluso mirarla. En cambio no se hacía mucho caso de estas costumbres en la
corte de los gobernantes.

Las mujeres del pueblo no podían llevar la misma vida retirada que las mujeres de la alta
sociedad, sobre todo por razones económicas. Las mujeres debían ayudar a sus maridos en
el trabajo, en el campo e incluso en los comercios.

1
En Palestina, las chicas se casaban pronto, hacia los 12 años. El matrimonio estaba
precedido del noviazgo (marcado por la ceremonia del desposorio) y de la redacción del
contrato de matrimonio. A partir de ese momento la novia, era llamada esposa, y como tal
podía ser castigada con la muerte en caso de adulterio.

● ¿Quién es María Magdalena?

La historia de María Magdalena es una de las más conmovedoras del Evangelio y también
de las más enigmáticas, no se sabe bien quién era esta mujer e incluso se debate si la
mujer que relatan varios pasajes del Evangelio es una única mujer o bien tres mujeres
diferentes, a continuación detallaremos estos tres encuentros.
1. La pecadora que unge los pies del Señor. (Lc 7, 37-50).
2. María Magdalena, la posesa a quien Jesús curó y que se integró a las
mujeres que le asistían (Lc. 8; Jn 20, 10-18) hasta la crucifixión y
resurrección.
3. María de Betania, la hermana de Lázaro y Marta. (Lc 10, 38-42).

● Una pecadora que unge los pies del Señor (Lc, 7, 37-50)

Cristo estaba cenando en casa de un fariseo donde la pecadora se presentó y al momento


se arrojó al suelo frente al Señor, se echó a llorar y le enjugó los pies con sus cabellos.
Después lo ungió con el perfume que llevaba en un jarrón. El fariseo pensó que estaba
cometiendo un error y que Jesús pensaba que era una pecadora también, pero entonces,
Jesús le contó una parábola y cuando éste descubrió su significado, Jesús le dijo que
realmente había hecho mucho más esa mujer al lavarle los pies y secarlos con sus lágrimas
y su pelo, que él por mucho que hiciese (porque no perdonaba a la pecadora). Entonces
Jesús le perdonó los pecados a la mujer y le dijo que se podía ir en paz.

● María Magdalena, la posesa a quien por Jesús curó y que se integró a las
mujeres que le asistían (Lc. 8; Jn 20, 10-18) hasta la crucifixión y resurrección.

San Lucas habla de los viajes de Cristo por Galilea y que lo acompañaban los apóstoles y
también un grupo de mujeres que habían sido curadas de espíritus malignos y
enfermedades, como María Magdalena al quitarle los siete demonios. Lucas no especifica ni
niega que sea la misma pecadora que unge a Jesús, pero ciertamente se trata de una
pecadora y es la misma persona que en Marcos 16, 9 es testigo de la resurrección.

● Maria de Betania, hermana de Lázaro y Marta (Lc, 10, 38-42).

Lucas también narra que “en cierta población”, el Señor fue recibido por Marta y su hermana
María. Probablemente las dos hermanas se habían ido a vivir a Betania con su hermano
Lázaro, a quien el Señor había resucitado a petición de ellas. Dada la mala reputación que
tenía María en Galilea no sería extraño que los tres hermanos se mudaran a Betania.
Cuando Jesús los fue a visitar Marta se encargaba con afán de cubrir todas las necesidades
del Señor, mientras que María, estaba a los pies de Cristo para escuchar lo que decía.
Marta le pidió ayuda a María y Jesús le reprochó no estar haciendo lo mismo que su
hermana.

2
San Juan identifica claramente a María de Betania como la mujer que, en la víspera de la
entrada triunfal de Jesús en Jerusalén, le ungió los pies y los enjugó con sus cabellos, de
manera que "la casa se llenó del olor del perfume" y esto ocurrió cuando Jesús cenaba con
la familia de Lázaro en Betania.

María de Betania realizó la segunda unción en la víspera de la entrada triunfal de Jesús en


Jerusalé[Link]én se cree que María de Betania fue la protagonista de la primera unción
ocurrida en Galilea, porque San Juan se refirió a ella como “aquella que ungió los pies al
señor” un capítulo antes de que ocurriera la segunda unción. Si es así, María la pecadora se
había convertido en contemplativa a los pies del Señor. En esta segunda unción también
hubo malas lenguas que criticaron lo que María estaba haciendo, pero Jesús la defendió
una vez más.

● Nos preguntamos de nuevo: ¿Quién es María Magdalena?

De la vida de María sabemos muy poco. De los textos anteriores, la única referencia en que
se nombra, y que con esa nos quedaremos, arroja no poca luz sobre su relación con Jesús.
Era una mujer poseída por espíritus malignos y Jesús la curó expulsando de ella siete
demonios. Este hecho fue el comienzo de todo. Antes de conocer a Jesús, María vivía
desquiciada por completo, desgarrada interiormente, sin identidad propia, víctima indefensa
de fuerzas malignas que la destruían. No sabía lo que era vivir de manera sana.

Encontrarse con Jesús es para ella comenzar a vivir. Por vez primera se encuentra con un
hombre que la ama por sí misma, desde el amor y la ternura de Dios. En él descubre su
centro. En adelante no sabrá vivir sin él. En Jesús halla todo lo que necesita para ser una
mujer sana y viva. De otros se dice que lo dejaron todo para seguir a Jesús. María no tenía
nada que dejar. Jesús es el único que la puede hacer vivir. Jamás un hombre se le había
acercado así. Nadie la había mirado de esa manera. Había pasado muchos años en la
oscuridad, privada de la bendición de Dios. Ahora lo siente más cercano que nunca gracias
a la presencia curadora de Jesús.

Tras el recorrido realizado podemos concluir que María Magdalena fue una mujer, con todo
lo que eso suponía en el siglo I, a la que Jesús, sin tener en cuenta los condicionamientos
sociales, se acercó, valoró como persona, no por lo que había hecho o por lo que sufría y
perdonó. Fue la cercanía y el amor incondicional de Jesús, el saberse mirada por él sin ser
juzgada lo que provocó que su vida diese un vuelco.

Desde ese primer encuentro con Jesús, comenzó a seguirle de cerca, se convirtió en uno
de sus discípulos más fieles y lo acompañó en todo momento, incluso en la cruz. Cuando
otros discípulos por miedo huyeron, María Magdalena, con otras mujeres que habían
seguido a Jesús y cuidado de él desde Galilea, estaban en el calvario, así lo relata el
evangelio de Marcos (Mc 15, 40 - 41) y el evangelio de Juan (Jn 19, 25), quien indica que, a
los pies de la cruz, se encontraban la Virgen María y su hermana; María, mujer de Clopás y
María Magdalena.

Después de que José de Arimatea y Nicodemo enterraran a Jesús (Jn 19, 38-42), como por
ser víspera del gran sábado festivo para los judíos no pudieron hacerle todos los ritos

3
propios del enterramiento, María Magdalena y otras discípulas decidieron acudir el domingo
para concluir el ritual. (Lc 23, 55-56)

3. MARÍA MAGDALENA Y EL ENCUENTRO CON


JESÚS RESUCITADO
● El encuentro entre María Magdalena y Jesús en los evangelios.

El encuentro de María Magdalena y Jesús resucitado se narra de forma extensa en el


evangelio de Juan (Jn 20, 1.11-18) pero también aparece de forma más breve en otros
evangelios: Mt 28, 1-10; Mc 16,1-8; Lc 24, 1-11. El relato que seguiremos es el de Juan, que
es el texto que aparece a continuación y se explicará posteriormente.

El primer día de la semana, muy temprano, todavía a oscuras, va María


Magdalena al sepulcro y observa que la piedra está retirada del sepulcro. (...)
María estaba frente al sepulcro, afuera, llorando. Llorosa se inclinó hacia el
sepulcro y ve dos ángeles vestidos de blanco, sentados: uno a la cabecera y
otro a los pies de donde había estado el cadáver de Jesús. Le dicen: —Mujer,
¿por qué lloras? Responde: —Porque se han llevado a mi señor y no sé
dónde lo han puesto. Al decir esto, se dio media vuelta y ve a Jesús de pie;
pero no lo reconoció. Jesús le dice: —Mujer, ¿por qué lloras? ¿A quién
buscas? Ella, tomándolo por el hortelano, le dice: —Señor, si tú te lo has
llevado, dime dónde lo has puesto y yo iré a buscarlo. Jesús le dice: —¡María!
Ella se vuelve y le dice en hebreo: —Rabbuni–que significa maestro–. Le dice
Jesús: —Suéltame, que todavía no he subido al Padre. Ve a decir a mis
hermanos: Subo a mi Padre y vuestro Padre, a mi Dios y vuestro Dios. María
Magdalena fue a anunciar a los discípulos: —He visto al Señor y me ha dicho
esto.

● En búsqueda.

María Magdalena ha estado a los pies de la cruz y ha visto morir a Jesús está desolada por
la muerte del maestro y solo le queda el consuelo de ungir su cuerpo no volverá a verle.
María Magdalena se sentía afligida y profundamente apenada por la pérdida de Jesús.
Aquel domingo, a primera hora de la mañana, acudió al sepulcro pero el cuerpo de Jesús no
estaba allí, ni siquiera podía tener el consuelo de finalizar los rituales de la sepultura. Es
sincera consigo misma y reconoce que necesita saber dónde está Jesús e incluso, cuando
confunde a Jesús con el jardinero, afirma que está dispuesta a cargar con su cuerpo, tal es
su afán por encontrar a Jesús. Así pues, María triste y apenada por la pérdida del amigo,
sigue en búsqueda de su Señor, no ha dejado de amarle a pesar del trauma de su muerte.

● Llamada por su nombre

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Jesús se presenta a María y ella sigue tan cegada por la tristeza que no le reconoce. Solo
cuando él pronuncia su nombre, como lo había hecho tantas veces por los caminos de
Galilea, ella se da cuenta de que es Jesús. A María le da un vuelco el corazón. De repente,
la oscuridad y la tristeza que la invadían se torna en una alegría profunda que inunda todo
su ser. Entonces ella contesta “Rabbuní” (Maestro), se dirige a él como lo había hecho
siempre y su primer impulso entusiasmado es abrazarle, agarrarle...

Jesús sonríe ante el gesto de María, Él también está feliz de encontrarse con ella. Sin
embargo, ese momento no puede quedarse ahí. Él se lo hace saber: “¡Suéltame! Jesús aún
cuando sigue siendo aquel que le había cambiado la vida, a su vez es un Jesús diferente, ha
resucitado. Por eso, ahora ella tiene una misión, un sentido para vivir. La fuerza del amor del
Resucitado es una invitación a María para liberar todo el amor que ya le ha sido dado. Jesús
muestra de nuevo su osadía al enviar a una mujer como testigo de su resurrección. “Ve y dí
a mis hermanos”, ve y reúne a la comunidad. Entonces fue María y contó a los discípulos
que había visto al Señor.

4. MARÍA MAGDALENA DESPUÉS DEL


ENCUENTRO CON JESÚS
Según una tradición cristiana, María es la primera en encontrarse con el resucitado y en
comunicar su experiencia a los discípulos, que en un primer momento no le dan crédito
alguno. Así lo resume una tradición de segunda mano que combina materiales provenientes
de fuentes anteriores: Jesús resucitado se apareció primero a María Magdalena, de la que
había expulsado siete demonios. Ella fue a comunicar la noticia a los que habían vivido con
él, que estaban tristes y llorosos. Ellos, al oír que vivía y que había sido visto por ella, no la
creyeron.

El evangelista Juan, en el texto que estamos trabajando, nos ha transmitido un cuidadoso


relato sobre su encuentro con el resucitado. Tras el cual es el mismo Jesús quien encarga a
María la tarea de anunciar la resurrección a los discípulos. Esta mujer que no podía vivir sin
Jesús es la primera en descubrirlo lleno de vida. Comienza para María una vida nueva.
Puede seguir de nuevo a su querido Maestro, pero ya no será como en Galilea. El
resucitado la envía a sus hermanos: Vete donde mis hermanos y diles: Subo a mi Padre y
vuestro Padre, a mi Dios y vuestro Dios. María tendrá que aprender a abrazarlo en sus
hermanos y hermanas mientras les comunica que ya no hay un abismo entre Dios y los
hombres. Unidos a Jesús, todos tienen a Dios como Padre.

Después de este hecho, pocos datos históricos más hay de la trayectoria de María
Magdalena, al igual que con otros discípulos, la tradición dice que evangelizó en diversos
lugares. También en torno a ella se han creado muchas leyendas, desacreditando su figura.
Fuese como fuese, María Magdalena fue una persona con un peso importante en la historia
de Jesús, ya que esta mujer tuvo el honor de ser la encargada de comunicar la noticia de la
resurrección de Jesús. A partir de ese momento se la empezó a nombrar apóstol de los

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apóstoles, Jesús confío la buena noticia de la resurrección a una mujer, un gesto más de la
valoración y el aprecio que tenía a las mujeres.

5. CONCLUSIÓN
María Magdalena es un gran ejemplo de como si uno es amado y no juzgado puede
cambiar su vida por muchos obstáculos que se te aparezcan en el camino y las opiniones
de la gente, siempre que cuentes con el apoyo y el amor de alguien (en este caso María
Magdalena cambió por cómo la trató Jesús desde un principio).

También fue una de las primeras pioneras del mundo, ya que, siendo mujer (en esa época
ya sabemos que a la mínima las podían matar, marginar e incluso desterrar), no tuvo miedo
de seguir fielmente a Jesús en las buenas y en las malas. Incluso en uno de los momentos
más débiles para toda la comunidad de los discípulos ella siguió creyendo hasta el final y
llorando su muerte hasta que Jesús se le apareció. En ella apreciamos como el encuentro
con Jesús llena de sentido la vida, María es la seguidora fiel de Jesús y testigo eminente del
Señor resucitado.

6. BIBLIOGRAFÍA
● [Link]
[Link]
● [Link]
08_amigo-de-la-mujer [Link]
%C3%ADa_Magdalena_7_22.htm
● [Link]
● [Link]
● [Link]
● [Link]
de-Israel-refleja-fielmente-como-era-la-vida-en-los-tiempos-de-Jesus-en-
[Link]
● Religión Católica 3.º ESO. Proyecto Zaín. Edebe, 41.

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