¿El docente nace o se hace?
El debate sobre si un buen docente nace o se hace ha sido un tema recurrente en
el mundo de la educación. Por un lado, hay quienes sostienen que se nace con una
inclinación natural hacia la enseñanza y la capacidad de conectar con los
estudiantes. Por otro lado, hay quienes creen que la docencia es una habilidad que
se puede adquirir a través de la formación y la experiencia.
Por un lado, algunos defensores de la teoría de que los buenos docentes nacen con
una inclinación natural hacia la enseñanza argumentan que algunos individuos
tienen una habilidad innata para conectar con los estudiantes y transmitir el
conocimiento de manera efectiva. Estos docentes suelen ser empáticos, pacientes
y tienen una habilidad natural para comunicarse de manera clara y concisa.
Por otro lado, hay quienes creen que la docencia es una habilidad que se puede
desarrollar a lo largo del tiempo. Estos defensores argumentan que la experiencia,
la formación y la retroalimentación constante son claves para mejorar la efectividad
de la enseñanza. Un buen docente es aquel que ha aprendido a aplicar las teorías
pedagógicas y ha desarrollado habilidades prácticas en el aula.
En mi opinión, la verdad probablemente se encuentra en algún lugar entre estos dos
extremos. Es probable que algunas personas tengan una inclinación natural hacia
la docencia, pero también creo que esta habilidad se puede mejorar con la
formación y la experiencia. Además, es importante tener en cuenta que los buenos
docentes no solo tienen habilidades técnicas, sino también una pasión por la
educación y una constante disposición a aprender y mejorar.
“Lo importante es que el docente no sea un trabajador alienado y que la razón que
lo lleve a dar clases no sea simplemente una retribución económica, sino darle una
razón de ser a su trabajo, dejar una enseñanza en más personas, colaborando en
crear mejores profesionales, guiando a los estudiantes en la parte vocacional,
formando profesionales que se sientan satisfechos y felices haciendo su trabajo y
que estos a su vez ayuden a mejorar la economía de un país” (Elizondo Badilla,
2018).
En conclusión, creo que tanto la naturaleza como la formación son importantes en
la creación de un buen docente. Sin embargo, la pasión y la disposición a aprender
y mejorar son igualmente cruciales para lograr una enseñanza efectiva. Un buen
docente no solo es alguien que tiene habilidades técnicas, sino también alguien que
tiene una verdadera pasión por la educación y una constante disposición a aprender
y mejorar.
Bibliografía
Elizondo Badilla, R. (2018). ¿El docente nace o se hace? Acta Académica, 63, Noviembre 2018, ISSN
1017-7507