0% encontró este documento útil (0 votos)
541 vistas35 páginas

Cuento 3

El documento cuenta la historia de Olivia, una niña de 9 años que descubre el voleibol y queda fascinada al ver jugar a un grupo de adolescentes. Su hermano mayor la acompaña al gimnasio para resolver el misterio de a qué estaban jugando, y descubren que se trata de voleibol. Olivia quiere apuntarse.

Cargado por

Natalia Reyna
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
541 vistas35 páginas

Cuento 3

El documento cuenta la historia de Olivia, una niña de 9 años que descubre el voleibol y queda fascinada al ver jugar a un grupo de adolescentes. Su hermano mayor la acompaña al gimnasio para resolver el misterio de a qué estaban jugando, y descubren que se trata de voleibol. Olivia quiere apuntarse.

Cargado por

Natalia Reyna
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

UNIDAD EDUCATIVA

“EL CARMEN”

NOMBRE DEL AUTOR:

VERDUGA CALDERON HEYDI

ASIGNATURA:

ACOMPAÑAMIENTO AL PROYECTO DE LECTURA

DOCENTE:

LANDY ESMERALDAS

DOCENTE TUTOR:

JOSE DEFAZ

CURSO:

SEGUNDO DE BACHILLERATO GENERAL UNIFICADO

PARALELO:

D
ROMANCE DE VOLEIBOL
DEDICATORIA
LA SIGUIENTE HISTORIA VA DEDICADA A TODAS ESAS PERSONITAS QUE SE
TOMAN EL TIEMPO DE LEER ESTA PEQUEÑA ILUSTRACION DE LA VIDA
AGRADECIMIENTOS
SE LE AGRADECE POR LEER ATENTAMENTE CADA PARAMETRO DE ESTA
HISTORIA ESPERO DISFRUTEN CON MUCHO GUSTO Y QUE SE DIVIERTAN AL
IGUAL QUE YO AL ESCRIBIRLA.
INDICE

CAPITULO 1

CAPITULO 2

CAPITULO 3

CAPITULO 4

CAPITULO 5

CAPITULO 6

CAPITULO 7

CAPITULO 8

CAPITULO 9

CAPITULO 10

CAPITULO 11

CAPITULO 12

CAPITULO 13

CAPITULO 14

CAPITULO 15

CAPITULO 16
SINOPSIS

Olivia, más conocida como Livy es una adolescente que se enamoró del voleibol de
pequeña.

Lucas es la persona que hizo que Livy se enamorara del voleibol cuando lo vió jugar un día
en el gimnasio de su colegio. También es el hermano pequeño de el mejor amigo del
hermano mayor de Livy.

La amistad de sus hermanos mayores y el voliebol los irán acercando.

¿Terminarán saliendo?

LIMITACIONES DE LA NARRACION:
GENERO:

ROMANCE

LUGAR:

EL CARMEN MANABI

EXPOSICION:

UNIDAD EDUCATIVA

“ EL CARMEN”

CLIMA:

NUBLADO

LOCALIZACION:

EL COMUNAL

EL PRINCIPIO DE TODO

Jueves, 16 de octubre 2014

Era un jueves de otoño. Tenía 9 años y medio. Iba de regreso a casa


pensando en el flan que me comería cuando llegara a casa tras haber
pasado un divertido pero cansado día en el colegio.
Una gota de agua me cayó en la cabeza, y luego otra, y otra y otra. Había
empezado a llover, y yo me había olvidado el paraguas en el pabellón del
colegio tras la clase de educación física.

Me di la vuelta y empecé a correr de vuelta al pabellón. No vivía muy lejos


del colegio, es por eso que me costó menos de cinco minutos llegar al
pabellón. Llegué exhausta a pesar de no haber corrido demasiado,
"necesito practicar mi resistencia" pensé. No hacía ningún deporte, no me
gustaba. Mis padre llevaban semanas insistiendo para que me apuntara a
alguno.

Me asomé por la puerta entreabierta del pabellón.


Lo que vi fue algo que marcó toda la vida. Era un grupo de unos 15
adolescentes de entre 11 y 12 años entrenando: saltaban, se tiraban al
suelo, golpeaban la pelota, gritaban, lanzaban... Era mágico de ver. No
sabía lo que estaban haciendo, pero desde el momento en que los vi jugar,
decidí que quería hacer lo mismo.

Me quedé embobada unos segundos contemplando su juego. Un balón me


hico volver a la realidad, se dirigía hacia mi rodando lentamente. Un chico
castaño de pelo rizado, alto y de ojos verde esmeralda me gritó que se le
pasara. El chico me sonaba de algo, pero no conseguí averiguar de qué.
Entré al pabellón y le di una patada a la bola con todas mis fuerzas, que no
eran muchas por ese entonces.

- Gracias peque - dijo el chico -¿Te has perdido? ¿Necesitas ayuda? - dijo
mientras se acercaba a mí con el balón en las manos.

-No, solo vine a por mí paraguas- respondí tímidamente. El chico iba con
una expresión amable, pero imponía bastante.
Localicé el paraguas rápidamente y eché a correr hacia él. Los balones
volaban de un lado a otro, corrí haciendo zig zag intentando que no me
diera ninguno. Salí corriendo en cuanto conseguí agarrar el paraguas.

Al volver a casa no podía pensar en otra cosa. Necesitaba saber a qué


estaban jugando.

Era todo tan maravilloso, tan coordinado, tan agradable y boni-


-¿Livy estás bien? ¿Te pasa algo? No has dicho ni mu en toda la cena-.
Preguntó mi hermano mellizo sacándome de mi ensoñación.

-Ah. Eh. Si, solo estoy cansada-. Respondí no muy convencida de ello

-¿No estarás enamorada?- Preguntó mi hermano mayor con una voz


juguetona.

-Pues no, listo, pero Mateo si lo está, ¿Verdad Mateo?- Exclamé


rápidamente pasándole el marrón a mi mellizo

-Ugh no, ¿que inventas Livy?- Dijo poniéndose rojo como un tomate

-¿Y entonces quién es esa tal Andrea?- Repliqué

-Ammm, he acabado de cenar, me subo que tengo que hacer deberes-. Y


tras eso, empezó a subir las escaleras

Andy y yo nos echamos a reír mientras Mateo se alejaba con la cabeza


agachada.

Somos una familia de 5, pero por cuestiones de trabajo nuestra madre no


solía estar presente y esa noche mi padre se había reunido con sus
compañeros del trabajo para cenar.

Mi madre es la mujer más dulce que conozco. Es alta, castaña, ojos azules,
alta y bastante delgada. Es piloto de avión, por eso siempre está viajando, y
no suele estar por casa. Cuando vuelve siempre me traé un imán del lugar
al que ha viajado. Tenemos la nevera llena de imanes.
Mi padre es muy organizado, y cuando digo eso me refiero a que lo tiene
que tener todo calculado al milímetro y cuando algo no sale como lo ha
planeado se molesta, aunque intenta ocultarlo. Es aún más alto que mamá
y tiene el pelo rubio y unos ojos marrones claritos preciosos. Es muy
cariñoso, y aunque nunca hemos tenido a nuestra madre muy presente
siempre nos ha dado todo lo que necesitábamos.

Mi hermano mayor, Andy, es el chico más perfecto del mundo. Siempre lo


he tenido como un ejemplo a seguir. Al igual que papá y mamá él también
es alto, tiene el pelo negro y unos rizos hermosos, siempre va en pantalón
corto sin importar el tiempo y la temperatura que haya fuera. Tiene 16 y
está en el bachillerato científico, este año se está esforzando mucho
porque desde que era pequeño siempre a querido estudiar medicina.

Mateo es mi hermano mellizo, es 6 minutos mayor que yo y siempre está


metiéndose conmigo por eso. No es tan alto como Andy, pero es más
delgado. Su pelo es rubio, casi blanco y sus ojos son verdes. Siempre está
de buen humor y aunque a veces es un poco pesado siempre consigue
alegrar a los demás.

Por último estoy yo, me llamo Oliva, pero excepto los profesores, todos me
llaman Livy. También he heredado la altura de mi familia. Tengo el pelo
ondulado y rubio, pero no tan rubio como Mateo. Mis ojos son como los de
papá, marrones claritos, pero no tan bonitos. No sabría cómo describir mi
personalidad, siempre lo paso mal cuando me piden en el colegio que me
describa.

También tenemos un perro y dos gatos.

Viernes, 17 de octubre 2014

Tras haberse ido Mateo, le conté a Andy todo lo que vi con todos los
detalles que una niña de nueve años puede dar, pero aún así, no supo
decirme a qué estaban jugando. Así que me prometió que volvería hoy
conmigo a resolver el misterio.

Estuve todas las clases esperando a que sonara el timbre para reunirme
con mi hermano y descubrir por fin de que se tratara ese conmovedor
juego que tanto tiempo me había tenido pensando en el. Cualquiera diría
que me había enamorado.

Cuando sonó el timbre esperé pacientemente a que Andy llegara a


recogerme, porque aunque íbamos al mismo colegio, primaria no salía por
la misma puerta que bachillerato. Mientras lo esperaba me crucé con
Mateo.

-¿No estarás esperando a tu novio?- Me preguntó con una mirada granuja.

Rodé mis ojos. Siempre estaba picandome con eso. Aunque tenía razones
para hacerlo, me vió dándome un beso con Pedro cuando íbamos a
primero de primaria.

-No pesado, estoy esperando a Andy.

-Vale vale, en ese caso iré yendo para casa-. Respondió con un notable
desinterés.

-¿No me vas a preguntar para qué lo estoy esperando?

-Nope-. Y tras eso se marchó como si nada. Cualquier persona se hubiera


sorprendido, pero viniendo de Mateo me lo esperaba.

Andy tardó unos eternos cuatro minutos y cuarenta y nueve segundos en


llegar, los había cronometrado con el reloj que me había regalado papá por
mi cumpleaños. Le metí prisa y finalmente llegamos al pabellón. Nos
asomamos a la puerta y ahí estaban, los mismos 15 chicos que habían
estado ayer ahí mismo.

-¿Es esto lo que viste?- Me preguntó Andy arrodillándose para ponerse a mi


altura
-Si-. Asentí -¿Sabes lo que es?

-¡Claro! Es voleibol. ¿Cómo es que no había caído antes?- Exclamó un tanto


molesto consigo mismo.

-No te preocupes Andy, quizá te lo describí mal-. Dije quitándole


importancia

-No peque, tú me lo describiste genial-. Me despeinó cariñosamente -¿Ese


no es Lucas?- Dijo más bien para si mismo y señaló al chico de ojos
esmeralda que me había pedido ayer que le pasara la pelota.

-¿Lo conoces?- Respondí emocionada.

- Es el hermano pequeño de mi mejor amigo Alex. Vamos a hablar con él,


seguro que él nos puede decir cómo podemos apuntarte-. Esperó unos
segundos antes de volver a girarse hacia mí y preguntar. -Tú quieres
apuntarte, ¿verdad Livy?

Y aunque Andy intento no mostrarla, pude sentir su emoción por qué me


apuntara a algún deporte. Supongo que es porque se preocupa por mi.

Asentí

-Perfecto, entonces vayamos a hablar con él.

Me cogió de la mano y nos dirigimos caminando hacia él.

-Eyy bro, ¿que haces aquí?- Dijo en cuanto el chico de ojos esmeralda vió a
Andy. Entonces bajó la cabeza hacia mí. -¡Pues claro! Ella es tú hermana
Livy, ¿verdad? Mi hermano la ha mencionado alguna vez. No sé cómo no la
reconocí ayer, sois iguales-. Exclamó sorprendido. -Soy Lucas, encantado
de conocerte-. Se presentó y me extendió la mano para saludarme con un
apretón de manos.

-Livy-. Respondí mientras le aceptaba el apretón.


-Vale, ahora que ya os conocéis vayamos al grano-. Dijo Andy
amablemente. -Livy estuvo ayer aquí y parece que el voleibol le ha
conmovido, lleva desde ayer intentando averiguar a qué estabais jugando.
Parece que ahora le ha dado por apuntarse a voley, ¿sabes dónde puede
hacerlo?- Le preguntó a Lucas

Lucas se agachó para quedar a mi altura y me preguntó -¿Qué edad tienes?-

-Diez años-. Respondió Andy por mí.

-Y medio-. Agregué.

-10 años...- Pensó por unos momentos. -Entonces eres alevín. El equipo
alevín lo lleva el entrenador Marcus, puedo hablar con él.

-¿No les hacen pruebas?- Preguntó Andy un tanto sorprendido

-A estas edades no suelen hacer pruebas. A demás en su categoría hay tan


pocas personas que no han logrado hacer equipo masculino y femenino,
son un equipo mixto.

-¿Cuántos días entrenais?- Le pregunté a Lucas. Ahora que sabía que no


había que pasar pruebas estaba mucho más emocionada.

-Yo entreno tres días a la semana y cada entreno dura una hora y media.
Pero si no me equivoco, en tu categoría entrenais dos días a la semana, una
hora cada día.

Me decepcioné un poco, yo también quería entrenar mucho y convertirme


en la mejor jugadora del mundo mundial.

-Pero los sábados jugamos un partido, que es mucho mejor que los
entrenos-. Añadió al ver que me había entrsitecido un poco.

-¿Hay algo que tengamos que comprar?- Preguntó Andy.


Tardó unos segundos en responder.
-Rodilleras. También puedes comprarle zapatillas de voleibol. Pero
realmente no es muy importante con su edad.

-Creo que con las rodilleras será suficiente-. Dijo Andy mientras y sonrió. -A
demás aún no sabemos si te va a gustar-.

No me gustó ese comentario, estaba segura de que el voleibol iba a ser mi


deporte. No lo iba a dejar por nada del mundo.

-Bueno, muchas gracias por todo Lucas-. Empezó a despedirse Andy. -Le
pediré a Alex tu contacto para que me puedas dar toda la información.

-Mucha suerte Olivia, seguro que el voleibol se te va a dar muy bien-. Me


guiñó el ojo.

Andy se despidió con un apretón de manos y yo le choqué el puño a Lucas.

No me podía creer, por fin iba a poder jugar a lo que tanto había querido

Lunes, 10 de diciembre 2018

Estábamos en los vestuarios del pabellón del colegio. Las del equipo
habíamos quedado en llegar antes al entreno para que nuestra
bloqueadora central, y también mi mejor amiga y compañera de clase,
Maddie, pudiera soplar las velas.

-Cumpleaños feliz, cumpleaños feliz. Te deseamos todos, cumpleaños


feliz-. Maddie sopló las velas de la magdalena con forma de 1 y de 3.

-¿De quién es el próximo cumpleaños?-Preguntó una voz entre los aplausos

- El de Livy, ¿no?- Respondió otra


-No, yo cumplo 14 años el año que viene, el 13 de enero-. Contesté. -¿Has
pedido un deseo?- Pregunté cambiando de tema.

-He pedido que les ganemos este sábado al Club Voleibol Andrómeda.

Este sábado jugábamos el partido más importante, jugábamos contra las


primeras de liga. Si ganábamos nos posicionábamos primeras.

- ¡Noooo! No lo digas en voz alta Maddie. Ahora no se va a cumplir-. Gritó


decepcionada la líbero Sophia.

-Sophia eres demasiado supersticiosa-. Respondí. -El partido del sábado lo


vamos a ganar pase lo que pase.

-Pues claro que lo vamos a ganar-. Dijo el entrenador Marcus mientras


entraba por la puerta del vestuario. -Por eso he pensado que os vendría
bien que jugaramos un amistoso contra alguien de más nivel que vosotras.
De momento solo nos hemos enfrentado a equipos con menos nivel que
vosotras, pero el partido del sábado va a ser diferente y quiero que estéis
preparadas.

Todas nos emocionamos al oír eso, empezamos a dar saltos y a chillar.

-Me encantan los amistosos-. Dijo Isabella

-A mi también-. Contestó Maddie

-¡A todas nos encantan! Gracias Marcus, eres el mejor.- Agregué. -¿Contra
quién vamos a jugar?

-Bueeeeno, sobre eso... Ningún equipo estaba dispuesto a acceder. Todos


se están centrando mucho en sus entrenos y sus partidos. He tenido que
recurrir a mi hermano.

-¿Pero tu hermano no llevaba el cadete masculino?

-Efectivamente
El pánico nos inundó. ¿En qué estaba pensando el entrenador? Son chicos,
y encima tienen uno o dos años más que nosotras.

-¡¿VAMOS A JUGAR NO SOLO CONTRA CHICOS SI NO CONTRA UNA


CATEGORÍA SUPERIOR?!- Chilló espantada la líbero.

-Marcus sé que tú objetivo es que juguemos contra unos rivales que nos
superen. Pero esto es ya pasarse.

-Nos van a meter la humillada de nuestras vidas-. Dijo Maddie mientras se


pasaba las manos por la cara desesperada.

-¡CALLAD! - Chillé en un intento de poner orden y para mi sorpresa


funcionó, todas se habían quedado calladas. -Es obvio que van a ser
mejores, pero ¿no es ese el punto? El hermano pequeño del mejor amigo de
mi hermano juega en ese equipo, son gente maja, no se van a burlar de
nosotras.

- Yo fui a verles jugar una vez un partido y están muuuy buenos-. Agregó
Maddie para apoyarme. Todas rieron.

- El amistoso se jugará el miércoles a las 17:30. Os quiero a todas puntuales,


quién llegue un minuto tarde correrá diez vueltas al campo-. Amenazó el
entrenador. - Y ahora vamos a iniciar el entreno de hoy.

El entrenador nos dió las instrucciones y todas empezamos a correr para


calentar.

-Maddie parece que fue ayer cuando nos conocimos, y realmente han
pasado ya cuatro años-. Dije jadeando mientras corríamos.

-Cómo vuela el tiempo...

Maddie es alta, rubia, bastante delgada y un poco más alta que yo. Ella y yo
habíamos coincidido en el mismo equipo de voleibol cuando éramos
alevines. Cuando yo llegué nueva al equipo, Maddie fue la primera en
saludarme y en venir a hablar conmigo. Ella ya sabía jugar y era bastante
buena así que siempre me dió consejos y poco a poco gracias a ella fui
mejorando en voleibol. Finalmente acabamos haciendo las pruebas para el
equipo A y ambas conseguimos entrar en este juntas.

Después de calentar, el entrenador nos puso a hacer remates.

-Las colocadoras poneros a colocar, las demás coged un balón y dividiros,


la mitad a un campo y la mitad a otro. Cuando remateis en un campo
cambiad al otro.

Me dirigí hacia un campo para colocar. La otra colocadora, Alexandra, se


dirigió hacia el otro.

Cuando el entrenador dio la orden de terminar el ejercicio, nos puso a


practicar los pases.

-Livy, ven un segundo-. Me gritó.

Me asusté, acababa de fallar un par de saques seguidos y el entrenador


odia que fallemos saques, dice que es regalarle puntos al equipo rival.
Tragué saliva y me dirigí asustada hacia él.

¿Y si me decía que ya no jugaría como titular?

¿Y si me bajaba al equipo B?

-Dime, Míster -. Logré pronunciar sacando esos pensamientos de mi mente.

-Me ha gustado cómo has establecido orden en el vestuario antes. Lo llevo


pensando ya un tiempo y eso me ha demostrado que mereces el puesto de
capitana.

No podía ser real, ¿yo capitana? Era como un sueño echo realidad. Todo el
esfuerzo que había hecho por fin daba sus frutos.

El entrenador al ver que no reaccionaba añadió -No hace falta que aceptes
si no te ves preparada o no quieres. No te quiero presionar sé que es un
puesto muy imp-
-SI QUIERO-. Le corté. Estoy segura que ni en mi boda respondí tan rápido
como lo hice en ese momento.

-¡Perfecto! Al final del entreno de lo comunicamos a las demás. Estoy


seguro de que van a estar muy contentas con mi decisión.

Cuando el entrenador Marcus se lo comentó a las demás, pude observar


reacciones muy variadas. Mi amiga Maddie se alegró mucho por mí. En el
fondo, Isabella y Alexandra cuchiceaban algo. Vi algunas caras
sorprendidas y otras un tanto molestas. Pero finalmente todas me dieron la
enhorabuena.

Sus reacciones me hicieron dudar mucho de si realmente merecía el puesto


de capitana.

Volví a casa dándole muchas vueltas, quería estar feliz, al fin y al cabo era
una buena noticia, pero no podía sacarme de la cabeza sus reacciones.

Cuando abrí la puerta de casa, dos lágrimas caían de mis ojos marrones.

-Hola Livy, ¿qué tal el entreno?- Gritó Andy desde el salón cuando oyó la
puerta abrirse.

Me giré y eché un rápido vistazo hacia el salón, Andy estaba jugando a la


consola. Veía borroso por las lágrimas que brotaban de mis ojos, pero pude
apreciar que no estaba solo.

-Bien, como siempre-. Intenté decir lo más normal posible, pero me tembló
un poco la voz.

Supe que Andy había notado esto, porque les susurró algo a sus amigos y
caminó hacia el recibidor donde me encontraba yo. Me dió un abrazo de
oso y me preguntó por lo ocurrido.

Intenté mentirle diciéndole que estaba bien, que solo estaba cansada. No
quería contarselo, en cuanto empezara a contarle lo sucedido estoy segura
de que empezaría a llorar y no quería eso, no quería llorar enfrente de los
amigos de Andy.

-Vamos peque, odio verte así. Se muy bien que te ha ocurrido algo, te has
ido muy contenta al entreno. ¿Ha pasado algo en el entreno?- Preguntó con
un tono dulce.

-El entrenador me ha nombrado capitana-. Le confesé por fin. De momento


estaba pudiendo retener las lágrimas.

-Wow, eso es genial, enhorabuena.

-Pero luego cuando se lo ha dicho a las demás del equipo han empezado a
cuchichear y algunas estaban hasta molestas-. No lo pude controlar más,
exploté y las lágrimas empezaron a salir de mis ojos. -No me merezco el
puesto, deberían de haberse lo dado a Maddie o a Alexandra.

Andy me abrazó con más fuerza. Enterré mi cabeza en su pecho y seguí


llorando. Me acarició el pelo y esperó a que dejara de llorar.

Finalmente me separé de él. Andy se agachó un poco para ponerse a mi


altura y me dijo firmemente:

-No me importa lo que las de tu equipo crean, te he visto jugar y te he visto


dirigir el equipo, te mereces ese puesto. Sólo están celosas, no dejes que
sus palabras te afecten. Lo vas a hacer genial como capitana, estoy muy
orgulloso de tí.

Subimos las escaleras hasta mi habitación.

-Gracias Andy, ya estoy mejor-. Le agradecí.- Lo siento, estabas jugando con


tus amigos y yo te he interrumpido. Vuelve con ellos, no te preocupes por
mí, estoy bien-. Le mostré la mejor sonrisa que pude sacar en ese
momento.

- No te preocupes peque, estoy seguro que Alex y su hermano lo


entenderán.
-Espera. ¿Está aquí Lucas? - Pregunté avergonzada.

-Si, Alex iba a venir, sus padres estaban fuera y a Lucas lo han castigado, así
que no se puede quedar en casa solo.

-Oh no-. Escondí mi cara entre mis manos. -¿Crees que me habrá visto
llorar?

- Es muy probable. Pero no te avergüences de ello, es completamente


normal-. Me aseguró. -Voy a volver abajo con ellos, si necesitas algo sabes
dónde estoy.

Me dió un beso y se fue.

Miré la hora en el móvil. Eran casi las once, los lunes siempre
entrenábamos muy tarde.

Me cambié de ropa y me acosté en la cama. No me apetecía cenar. Fue


cuando me tumbé en la cama cuando me di cuenta de lo agotada que
estaba.

Martes 11 de diciembre, 2018

¡RIIIING RIIIING!
El primer despertador sonó a las 7:25 como todos los días. Pero no tenía
energía como para levantarme aún, así que estiré el brazo y lo apagué.

¡RIIIING RIIIING!
El segundo despertador sonó un minuto más tarde. Me maldije por
conocerme tanto y volví a estirar el brazo para apagarlo. Me levanté de la
cama y cogí el móvil, eché un vistazo rápido a mis redes sociales y me
apresuré al baño a ducharme.

Cuando pasé por el pasillo oí que había música viniendo de la cocina.


Probablemente mi mellizo, Mateo, se hubiera despertado antes que yo por
una vez y aprovechando que no estaba papá para que nos pidiera que
bajáramos la música, habría puesto la música a todo volumen. No le di
mucha importancia y me apresuré al baño.

Cuando llegué la puerta estaba cerrada, había alguien dentro.

-Andyyy sal ya que necesito ducharmeee-. Le grité desde el otro lado de la


puerta.

Segundos después la puerta se abrió pero para mí sorpresa no fue Andy


quién salió del baño, sino Alex, su mejor amigo. Iba con solo una toalla
atada a la cintura, y no puede evitar fijarme en su musculoso abdomen.

-Lo siento Livy, ya estoy.

Entré al baño y me duché todo lo rápido que pude. Le di varias vueltas al


por qué Alex estaba aquí. Supuse que se habría quedado a dormir aquí. Lo
cual era raro porque era un día entre semana.

Salí de la ducha y me vestí. Mi colegio no era privado, pero aún así


llevábamos uniforme. Cosa que normalmente agradecía porque por las
mañanas se me haría imposible pensar en qué ponerme.
Bajé a desayunar y me encontré como había previsto con Mateo. Caminé y
me senté en una silla en la encimera.

-¿Estás haciendo el desayuno para todos, Mateo?- Pregunté mirando el


móvil en cuanto olí las tortitas.

-Estamos- me corrigió una voz.

Despegué la vista del móvil y lo vi. ¿Cómo no había caído antes? Era obvio,
su hermano también estaba aquí.

-¿Qué haces aquí, Lucas?- Pregunté aunque la respuesta era obvia.

-Alex y yo nos quedamos a dormir.

-¿Y el instituto?
-Alex está en bachiller y ya ha acabado los exámenes, así que no hace falta
que vaya y yo estoy expulsado unos días-. Dijo avergonzado pasándose una
mano por la nuca.

-¡¿Expulsado?! ¡No vas a poder jugar el amistoso!- Respondí decepcionada,


Lucas es el mejor de su equipo y a demás es el capitán, realmente me
apetecía enfrentarme a él.

-Hoy es el último día que estoy expulsado, así que por desgracia para mí, si
que voy a poder jugar el amistoso. Os vamos a dar una paliza, va a ser un
partido muy fácil.

-¡¿Como que por desgracia para tí?! Y la paliza os la vamos a dar nosotras.

-¿Nos jugamos algo?- Dijo con voy atrevida.

-¿Qué sugieres?

-Mmmmm -. Pensó durante unos segundos y finalmente respondió. - Este


sábado viene un amigo con su novia a la ciudad y quieren organizar una
cita doble. Si mi equipo gana, te harás pasar por mi novia y vendrás
conmigo a la cita doble.- Propuso con un tono seguro.

Abrí la boca sorprendida, me esperaba cualquier cosa menos eso.

Oí a mi hermano atragantarse por el vaso de agua que estaba bebiendo

-¡¿QUEEEEEE?!- Gritó acto seguido. -Pero Lucas, ¿tú no tenías novia?

-Tenía-. Respondió algo incómodo. -Cortamos hace un par de semanas, mi


amigo no lo sabe y parecía con muchas ganas de esa cita doble, para una
vez que viene a la ciudad no quiero arruinarle los planes.

Me había quedado sin palabras, no sabía que decir: por una parte parecía
una locura, nos llevábamos un par de años; pero por otra parte, no quería
parecer una cobarde.
-¿Aceptas o no?- Preguntó finalmente Lucas sacándome de mis
pensamientos.

-¿Y si gana mi equipo?- Desvíe el tema dándome tiempo para pensar en la


respuesta.

-Si gana tu equipo aceptaré entrenar contigo siempre que me lo pidas.

Lucas jugaba de punta, es decir, en el lado izquierdo de la red rematando.


Muchas veces, cuando el gimnasio no estaba ocupado, le había pedido que
entrenará conmigo. Él los remates y yo las colocaciones. Lucas es muy
bueno, y podría ayudarme mucho a mejorar mi técnica. Se lo había pedido
tantas veces que había perdido la cuenta. Recuerdo que una vez hasta se lo
pedí de rodillas. Pero él siempre se negaba.

Era una muy buena oferta.

-Acepto-. Accedí finamente, no podía rechazar una oportunidad como esa.

De reojo vi como a Mateo se le abrieron los ojos y la mandíbula. Estaba


flipando incluso más que yo.

-Lucas, eres un tío guapo. Seguro que tienes a un montón de tías detrás de
ti. ¿POR QUÉ SE LO PIDES A MI HERMANA?- Gritó Mateo.

No lo voy a negar, me ofendí. ¿Qué tenía yo de malo?

-¿Quizá por qué soy perfecta?- Respondí con un tono sarcástico y gracioso.

-Porque sé que tu hermana no está pillada de mi. No quiero salir un día con
una tía y hacerle daño porque no me gusta-. Respondió ignorando lo que
había dicho completamente.

Siempre había pensado que Lucas era un fuckboy, que tenía a mil detrás y
que rompía muchos corazones. Pero lo que dijo me hizo cambiar la forma
en lo que lo veía.
Esperó unos segundos y añadió: -A demás os conozco desde que éramos
pequeños, tengo conexión con vosotros, no de forma romántica, pero sé
que si voy con tu hermana no será incómodo.

Nos conocíamos de vista desde que éramos pequeños, pero no había sido
hasta hace unos años que nos habíamos empezado a llevar más.

-¿Que canción está sonando?- Pregunté rápidamente cambiando de tema.

-¿Te gusta?- Me preguntó Lucas

-Si, me suena mucho.

-Se llama "Fluorescent Adolescent"-

-Es de Arctic Monkeys-. Añadió Mateo

Miré la hora en el móvil, eran las 8:15 y empezábamos a las 8:30. Tenemos
unos cinco minutos andando desde aquí hasta el instituto, pero me gusta
llegar con antelación.

-Yo me voy ya, Mateo deberías hacer lo mismo, que luego llegas tarde-.

Aunque íbamos al mismo instituto, Mateo y yo nunca caminábamos juntos.


A mí me gustaba ir con tiempo y Mateo salía siempre dos minutos antes y
llegba tarde.

Salí de la cocina y subí las escaleras hacia mi habitación para coger la


mochila.
Bajé las escaleras y me dirigí a la puerta. Me encontré con Lucas en la
puerta ya calzado.

-Te acompaño-. Me dijo. -No tengo nada mejor que hacer y no voy a distraer
a tu hermano que no quiero que llegue tarde por mi culpa.

-Así que soy solo un entrenamiento para ti-. Dije sarcásticamente y fingí
estar ofendida.
Lucas rió.

Salimos por la puerta y empezamos a caminar.

-La canción de "I Wanna Be Yours" es también de Arctic Monkeys, ¿no?- Dije
sacando tema, había oído esa canción en la radio varias veces.

-Si. Creo que te gustaría su música, va con tu estilo.

-Por lo poco que he escuchado me ha gustado. Escucharé más de ese


grupo, parece que tienen música muy buena.

-Te haré una playlist-. Dijo. -Te meteré mis canciones favoritas de el grupo.

No pude evitarlo, me sonrojé. No es que me gustara Lucas ni nada, pero


realmente me pareció un gesto muy bonito. Lo de compartir playlist de
Spotify y todo eso me parecía una cosa de parejas.

Llegamos al instituto y nos despedimos.

Entré a clase y me senté en mi mesa. Hice un esfuerzo por recordar que me


tocaba a primera.

Matemáticas.

Oh, no.

Que tortura.

¿Quién en su sano juicio puede pensar que es buena idea poner


matemáticas a primera?

Si me entero de quien es él que hace los horarios, te juro que lo torturaré


hasta que muera.

El profesor de matemáticas entró y empezó a corregir ejercicios. Como de


costumbre, yo no me estaba enterando de nada. Dejé de prestar atención a
la clase y me sumergí en mis pensamientos. Pensé en el examen que tenía
la semana que viene. Recordé lo ocurrido cuando me nombraron capitana.
Pensé en el amistoso contra Lucas...

Poco después recreé en mi mente la conversación que había tenido con


Lucas de la apuesta. Y empecé a imaginar cómo sería si mi equipo perdía.
Es decir, empecé a imaginarme la cita doble. E imaginé cómo sería salir con
Lucas. Imaginé un montón de escenarios diferentes, y todos ellos se veían
muy perfectos. Fantaseé mucho, muchísimo, demasiado.

El timbre que indicaba que se había acabado la clase me sacó me mi


ensoñación.

Reparé en todo lo que había imaginado y finalmente una pregunta me vino


a la mente.

¿Me está empezando a gustar Lucas?

Miércoles 12 de diciembre, 2018

Estaba preparando la mochila de voleibol para el partido. Eran las cuatro y


media y yo estaba ya atacada de los nervios.

Estaba muy confundida respecto a mis sentimientos con Lucas. Ya no sabía


si quería perder para poder ser su novia durante una tarde o si prefería
ganar.

Decidí no darle muchas vueltas. Daría lo mejor de mi e intentaría ganar.

La pantalla de mi móvil se iluminó. Me había llegado un mensaje.

Era un mensaje de Lucas


Me tumbé en la cama y me tranquilicé. Que quedaban 45 minutos para que
Lucas pasara a recogerme.

Entré a la playlist y me puse a escucharla. La primera canción la conocía,


era "I Wanna Be Yours".

Reparé en el nombre que le había dado a la playlist: "AM para mi


voleibolista". Intuí que AM eran las siglas de Arctic Monkeys y con
"voliebolista" se refería a mí. Pero ese "mi" hizo que mi corazón diera un
vuelco. Podría haber puesto "la" o cualquier otra cosa, pero había puesto
"mi".

La alarma de mi móvil sonó a las 17. Me levanté de la cama y me preparé


para irme. Me vestí y me hice unas trenzas.

A las 17:15 llamaron al timbre.

-¡Voy yo!- Grité. Empecé a bajar las escaleras, pero cuando llegué al
recibidor alguien más había abierto la puerta.

-Hola Andy-. Saludó Lucas

-¿Que haces aquí Lucas? ¿Estás buscando a tu hermano? Alex no está


conmigo-. Dijo mi hermano.

-No, de echo estoy buscando a tu hermana.

-¿A Livy?- Preguntó extrañado mi hermano

-Si, juego contra ella un amistoso hoy y hemos quedado en caminar juntos
al pabellón.

-Es que le queda de camino, y la de miedo ir solito-. Añadí con tono


sarcástico llegando al recibidor.

Andy lo miró con cara extrañada

-Si para llegar aquí tienes que dar un rodeo-. Dijo Andy extrañado
-Eh, pero es que estaba en casa de un amigo-. Le contestó. -¿Vamos?- Me
preguntó apresuradamente.

Nos despedimos de un confundido Andy y empezamos a caminar hacia el


pabellón del instituto.

-¿A qué altura van a poner la red?-Pregunté sacando tema.

La altura de la red en voleibol depende de la edad y el género. Ellos siendo


cadete masculino tienen la red más alta que nosotras que somos infantil
femenino.

-Creo que a una altura media-. Contestó.-¿Has escuchado la playlist que te


hice?- Preguntó interesado.

-Una parte, no me ha dado tiempo a escucharla entera.

-¿Y qué opinas?

-Me ha gustado.

Llegamos al pabellón y nos despedimos. Yo entré al vestuario femenino, y


él al masculino.

Había sido la primera de mi equipo en llegar. Respiré hondo y me empecé a


cambiar. Era mi primer partido jugando como capitana y estaba bastante
nerviosa. Mis compañeras no habían reaccionado bien cuando se
enteraron.

La puerta se abrió y vi entrar a Maddie, recorrió el vestuario con la mirada y


se sentó a mi lado.

-Livy me va a dar algo, estoy demasiado nerviosa. Nos van a meter una
paliza, no quiero perder-. Dijo alterada. -Si fallo un saque o un remate
seguro que se van a reír de mí. Que vergüenza, encima están muuuy buenos
y eso lo hará el doble de vergonzoso-. Lloriqueó.
-Yo también estoy súper nerviosa. He hecho una apuesta con Lucas y si
pierdo tendr-

-¡¿QUÉ HAS HECHO QUE?! ESTÁS LOCA, ES EVIDENTE QUE VAMOS A


PERDER. ¡Nos sacan uno o dos años y varias cabezas!- Chilló alterada.-¿Qué
te has apostado con él?-Preguntó finalmente.

Tomé aire.

-Si pierdo tengo que hacerme pasar por su novia en una cita doble con
unos amigos suyos.

-¿Y eso es un castigo?- Preguntó entre risas. -Cualquier chica lo cumpliría


encantada.

-Ya, pero es que Lucas no me gusta-. Dije no muy segura.

Maddie abrió la boca para decir algo, pero justo entraron por la puerta las
demás del equipo. Me sorprendió que llegaran todas a la vez. Pero pensé
que como ellas vivían lejos, habrían cogido el mismo autobús.

-¿Alguna más está atacada de los nervios?- Preguntó Diana que juega de
opuesto.

-Todas estamos nerviosas, pero es solo un amistoso chicas-. Intenté


tranquilizar. -Es muy difícil que ganemos, si queremos ganar aunque sea
algún set debemos jugar muy bien.

-Y que ellos jueguen muy mal-. Agregó Alexandra que le estaba haciendo
dos trenzas a la bloqueadora central Isabella.

-¿Alexandra luego me puedes hacer unas trenzas a mí porfa?-Preguntó


Maddie que juega de punta.

-Pobre Alexandra, la tenéis esclavizada a la pobre-. Dije. Todas rieron.-Anda


ven Maddie, que te las hago yo.

-Gracias Livy.
A mí no se me daba tan bien hacer trenzas como a Alexandra, pero éramos
las únicas que sabíamos y solo quedaban unos minutos para que el
entrenador nos llamara para empezar a calentar.

Como habíamos previsto, poco después llegó el entrenador Marcus y nos


mandó a correr.

Nos pusimos a correr alrededor del campo. Maddie me cogió de la mano y


me tiró por delante de las demás. Íbamos las primeras corriendo, no
entendía por qué había hecho eso, pero poco después lo entendí.

-Livy lo he pensado, y creo que la única respuesta es que le gustas a Lucas-.


Susurró jadeando. -Si no, se lo hubiera pedido a cualquier otra chica que va
detrás de él.

No lo voy a negar, ya se me había pasado por la cabeza esa opción, pero la


había descartado después de darle muchas vueltas.

-No, él dijo que no se lo había pedido a otra porque no quería herir sus
sentimientos, me lo ha pedido a mi porque sabe que no me gusta y al
conocernos desde hace tanto tiempo no será incómodo.

Maddie dudó, pero tras unos segundos no dijo nada y siguió corriendo.
Igual estaba demasiado cansada como para decir algo, o igual
simplemente no sabía que decir.

Acabamos de correr y de calentar y nos pusimos a tocar.

Alexandra y yo, al ser colocadoras, nos poníamos siempre a tocar juntas


con balón medicinal y un rato después cambiábamos al balón normal.

-Enhorabuena por el puesto de capitana-. Dijo Alexandra. Me pilló por


sorpresa, no esperaba que sacara ese tema.- Te lo mereces, has trabajado
muy duro para conseguirlo.

-Igual hubiera sido mejor que te lo hubieran dado a ti o a Maddie-. Dije


intentando ocultar una mueca triste.
-No, nadie se lo merece más que tú. -Añadió.-Mira, sé que no tuvimos las
mejores reacciones cuando nos enteramos. Pero hemos hablado y todas
opinamos que eres tú quien lo merece. Yo no sé dirigir al equipo y no sería
buena como capitana, y Maddie pierde la calma muy pronto. El capitán
debe ser capaz de guiar al equipo en situaciones difíciles y eso es
exactamente lo que tú haces.

-Gracias-. Dije, sus palabras me animaron mucho, estaba segura de que no


eran palabras vacías, ella pensaba realmente lo que había dicho.

Habíamos ya calentado, practicado remates y saques, era hora de empezar


el partido.

El árbitro nos llamó a los capitanes para que firmáramos y para decidir
quién tenía el saque. Para ser un amistoso había un montón de
formalidades.
Fui a firmar y Lucas que es capitán de su equipo hizo lo mismo.

-¿Cara o cruz?- Me preguntó el árbitro.

-Cruz-. Respondí automáticamente, por algún motivo siempre elegía cruz.

-Entonces tú serás cara-. Dijo señalando a Lucas

El árbitro lanzó la moneda al aire y nos enseñó el resultado.

Era cara.

-¿Qué elegies?- Le preguntó el árbitro a Lucas

-Mmmm-. Dudó unos segundos, me miró y finalmente dijo: -Elijo campo,


nos quedamos donde estamos.

El árbitro lo miro extrañado.

-Eso significa que saca tu equipo-. Me dijo.


Maldito Lucas, nos estaba subestimando. Le eché una mirada asesina y le
tendí la mano para un apretón.

-Buena suerte-. Me dijo sacudiendo mi mano. Luego se acercó a mí oído y


me susurró:
-Ya hablaremos de las condiciones para que mis amigos se crean que eres
mi novia-. Y con eso se alejó hacia su campo, no me dio tiempo para
replicar.

Lo había vuelto a hacer, había vuelto a dar por echo que su equipo ganaría.
Lo cual todos sabíamos que iba a pasar, pero igualmente me molestó.

Volví con mi equipo un poco picada.

Estábamos colocadas en círculo escuchando las indicaciones de Marcus.


Era un partido amistoso, pero por el ambiente, nos lo íbamos a tomar muy
enserio.

El míster nos dijo quiénes saldríamos en el primer set.

-¿Livy tenemos saque?- Preguntó dirigiéndose a mí.

-Si-. Afirmé, pero no pensaba contar la historia detrás de ello.

-Vale pues Livy empiezas en zona 1 sacando. Saca con salto.

Asentí.

-Capitana, ¿quieres añadir algo?- Preguntó Alexandra apoyándome.

Le sonreí y proseguí a dar un discursillo improvisado.

-Todas sabemos que es muy difícil ganar el partido, pero no por ello nos
vamos a dejar ganar. Vamos a luchar todos y cada uno de los puntos como
si fuera el último. Las que estén en el banquillo animad mucho, ya sabemos
que si cae la moral cae el equipo. Es un amistoso, no tengáis miedo a
probar cosas nuevas, pero siempre con cabeza-. Dije con voz firme. Y
finalmente añadí con tono gracioso:-Ya sabemos que los rivales están muy
bueno, pero no nos vamos a distraer por eso.

Todas rieron.

El árbitro pitó indicando que ya debíamos salir al campo.

Nos juntamos todas en círculo e hicimos nuestro grito antes de salir al


campo.

Me dirigí al lugar de saque y agarré la pelota. Le di la espalda al campo y


conté los pasos que necesitaba para realizar mi saque.

Miré al campo rival y ahí estaba él. Noté como mi respiración se aceleraba.

¿Por qué estaba tan nerviosa? Solo era un amistoso.

Controlé mi respiración y me relajé.

Oí el pitido del árbitro indicándome que ya podía sacar.

Respiré hondo, tiré la pelota, hice los pasos, salté y le dí con fuerza al balón.
ANEXOS

También podría gustarte