Hola, cariño.
La madrugada me ha asaltado pensándote, no me reconozco en el reflejo, la noche llega y los
pensamientos son aterradores. Sé que probablemente piensas que oculto algo y es que es
cierto pero yo tampoco entiendo bien lo que es.
Ricardo, no sé si me escuchas cuando escribo estas palabras.
Te contaré una historia: hace unos días me reuní con un amigo que hace años no veía, me
contó, que su primo se quitó la vida, no dijo el motivo por el cual huía, estaba a punto de
casarse y el trabajo le daba la vida que cualquiera envidiaría. También, hace poco, uno de sus
amigos cometió suicidio, él sí explicó porqué se iba, en una carta que hasta el momento no ha
sido abierta.
Pienso y no comprendo esos huecos que quedan tras la muerte de alguien, ¿a dónde van? ¿por
qué se van?. Adelantar un proceso tan natural... ¿vale la pena esperar?. Hay días en que los
huesos me pesan tanto que ya no quiero estar, se me apaga la mirada al pensar en toooodo lo
que me falta por experimentar: el dolor, la alegría, la satisfacción... no sé si estoy dispuesta a
esperar, no sé si lo he estado en algún momento.
Hoy desperté a las 5 am, la lluvia moja la tierra y es entonces cuando brevemente me siento
eterna; los placeres y la tranquilidad que no encuentro en otra ciudad.
Temo regresar por qué, no estoy segura de poder sobrellevar la soledad. Esto, en resumidas
cuentas, es lo que he tratado de ocultar... no sé si me atrevo a regresar, mirar a diario cuatro
paredes color amarillo enfermo, renunciar a mi libertad, por qué respirar ya no es lo único
vital.
Anoche hablé con mi prima, lo está pasando muy mal, sus suegros están en estado crítico. Su
esposo/novio se fue a Yautepec para cuidar a su mamá quien tiene neumonía. Su papá, está
hospitalizado debido al coronavirus. La incertidumbre la pone muy mal, ella y su pequeña
pasan los días encerradas en Cuernavaca, me desespera no poder ir y abrazarla, me ha dicho
que pronto su mamá (mi tía) va a ir para allá.
Otra de mis tías, en Iguala, está librando la batalla contra el virus, nos ha contado que en el
hospital la trataron muy mal.
A mi abuela la van a operar, probablemente no vuelva a caminar, tenemos esperanza en que
los resultados serán favorables, sin embargo las cirugías siempre son riesgosas.
Lo que intento decir con todo esto, es que no puedo evitar sentirme mal por lo que están
atravesando los demás.
No sé si estoy dispuesta a regresar este mes a la cdmx. Me aterra la idea de no estar aquí en
caso de que todo se complique.
En este punto, me gustaría descifrar tu mirada mientras te cuento esto. Cariño, hay días en
que el amor no habita en mí, lo único que siento es temor y vacío. He dejado de hablar con
muchas personas, puede que parezca lo contrario en redes sociales, pero eso, es solo una
ventana de distracción para no enfocarme en lo que está pasando.
No te he olvidado, te sigo queriendo y me aterra la idea de no poder estar a tu lado. Pero
también siento que debo aislarme, no estoy lista para volver a hablar como lo hacíamos antes.
Desearía poder dar un salto atrás, regresar a la semana que nos vimos y todo parecía ir bien.
Cariño, el futuro lo veo muy incierto....
Confío en que en algún momento tendremos luz verde para mirarnos, no sé cuándo pero estoy
segura de que será posible.
Te amo, Ricardo. Te amo incluso cuando los sentimos me abandonan, quiero decirlo de la
manera más sincera posible pero a veces todo se desvanece y mi capacidad para sentir es muy
poca.