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Talleres-Oracion Vol 1

Este documento presenta una serie de 20 talleres de oración agustiniana. Cada taller se centra en un tema diferente relacionado con la oración y el encuentro con Dios, como la dispersión, la lectura de la Biblia, el autoconocimiento y la acción del Espíritu Santo. El objetivo es ayudar a los lectores a profundizar en su vida interior y dialogar con Dios a través de la oración, siguiendo el ejemplo de san Agustín.

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Talleres-Oracion Vol 1

Este documento presenta una serie de 20 talleres de oración agustiniana. Cada taller se centra en un tema diferente relacionado con la oración y el encuentro con Dios, como la dispersión, la lectura de la Biblia, el autoconocimiento y la acción del Espíritu Santo. El objetivo es ayudar a los lectores a profundizar en su vida interior y dialogar con Dios a través de la oración, siguiendo el ejemplo de san Agustín.

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TALLERES DE ORACIÓN

AGUSTINIANA

El deseo y la búsqueda de Dios

Enrique A. Eguiarte Bendímez, OAR


Obras pictóricas

Carátula:

S. Agostino: Antonello da Messina, XV sec.

Internas:
Benozzo Gozzoli
Fray Rafael Nieto, oar
SUMARIO
Introducción 7
Métodos de oración (Apéndice) 13
Oración final de los talleres 23
1. Primer Taller 26
2. Segundo Taller: la Dispersión (Taller de Silencio I) 35
3. Tercer Taller: la Dispersión (Taller de Silencio II) 41
4. Cuarto Taller: la Dispersión (Taller de Silencio III) 47
5. Quinto Taller: La Dispersión (Taller de Silencio IV) 53
6. Sexto Taller: Taller de Tolle Lege I 61
7. Séptimo Taller: Taller de Tolle Lege II 65
8. Octavo Taller: Taller de Tolle Lege III 69
9. Noveno Taller: Taller de Tolle Lege IV 73
10. Décimo Taller: Taller de Tolle Lege V 77
11. Undécimo Taller: Taller de Tolle Lege VI 81
12. Duodécimo Tercer Taller: Taller de Tolle Lege VII 85
13. Décimo Tercer Taller: Taller de Tolle Lege VIII 89
14. Décimo cuarto Taller: Nouerim me, Nouerim te
(Taller de Autoconocimiento I) 93
15. Décimo Quinto Taller: Nouerim me, Nouerim te
(Taller de Autoconocimiento II) 99
16 Décimo Sexto Taller: Nouerim me, Nouerim te
(Taller de Autoconocimiento III) 103
17 Décimo Séptimo Taller: Nouerim me, Nouerim te
(Taller de Autoconocimiento IV) 109
18. Décimo Octavo Taller: Nouerim Me, Mouerim Te
(Taller de Autoconocimiento V) 117
19. Décimo Noveno Taller: Taller de la Acción del Espíritu Santo I 123
20. Vigésimo Taller: Taller de la Acción del Espíritu Santo II 129
Abreviaturas de las Obra deSan Agustín
Citadas en el Texto1

Acad. Contra Academicos libri tres (BAC 3)


beata u. De beata uita (BAC 1)
cat. Rud. De catechizandis rudibus (BAC 39)
conf. Confessiones libri tredecim (BAC 2)
cons. eu. De consensu euangelistarum (BAC 29)
c. Adim. Contra Adimantum (BAC 30)
c. ep. Pel. Contra duas epistulas Pelagianorum (BAC 9)
c. Faust. Contra Faustum (BAC 31)
c. Max. Contra Maximinum arrianum (BAC 38)
ciu. De ciuitate Dei libri uiginti duo (BAC 16-17)
c. Iul. Contra Iulianum (BAC 35)
c. Iul. Imp. Contra Iulianum opus imperfectum (BAC 36-37)
diu. qu. De diuersis quaestionibus LXXXIII (BAC 40)
doctr. chr. De doctrina christiana libri quattor (BAC 15)
ench. Enchiridion (BAC 4)
en. Ps. Enarrationes in Psalmos (BAC 19-22)
ep. Io. tr. In epistulam Iohannis ad Parthos tractatus decem (BAC 18)
ep. Epistulae (BAC 8, 11,a)
f. et op. De fide et operibus (BAC 39)

1
Señalamos entre paréntesis el número del volumen dentro de la colección de las Obras completas de
san Agustín, en la traducción española de la Biblioteca de Autores Cristianos (BAC).

Ejercicios Espirituales Agustinianos


5
f. et symb. De fide et symbolo (BAC 39)
Gen. litt. De Genesi ad litteram (BAC 15)
gr. et lib. arb. De gratia et libero arbitrio (BAC 6)
haer. De haeresibus (BAC 38)
Io. eu. tr. In Iohannis euangelium tractatus (BAC 13-14)
mor. De moribus ecclesiae catholicae (BAC 4)
nat. et gr. De natura et gratia (BAC 6)
ord. De ordine (BAC 1)
perseu. De dono perseuerantiae (BAC 6)
praed. De praedestinatione sanctorum (BAC 6)
qu. Quaestionum in Heptateuchum (BAC 28)
qu. eu. Quaestiones euangeliorum (BAC 18)
reg. Regula (Praeceptum) (BAC 40)
retr. Retractationes (BAC 40)
s. Sermones (BAC 7, 10, 23-26)
s. dom. m. De sermone Domini in monte (BAC 12)
sol. Soliloquiorum libri duo (BAC 1)
spir. et litt. De spiritu et littera (BAC 6)
symb. cat. De symbolo ad catechumenos (BAC 39)
trin. De trinitate libri quindecim (BAC 5)
util. cred. De utilitate credendi (BAC 4)
uera rel. De uera religione liber unus (BAC 4)

uirg. De sancta uirginitate (BAC 12)

Ejercicios Espirituales Agustinianos


6
Introducción

Los ojos de la carne buscan la luz del sol;


los del corazón buscan otra luz.
¿Quieres ver la luz que se divisa con los ojos del corazón?
Dios es tal luz. en. Ps. 26, 2, 15.

Dentro del proceso de revitaliza- clamados por una avalancha de


ción de la Orden de agustinos re- estímulos y de información, el ser
coletos, uno de los elementos prin- humano necesita regresar a su in-
cipales es la oración. Solo la vida terior, dejar de lado aquello que le
interior puede renovar el hombre dispersa y divide, y buscar la paz,
interior2. De esto tenía una larga la serenidad y la armonía en el en-
experiencia san Agustín, quien cuentro con Dios en la oración.
había vivido una primera parte de
su vida volcado hacia el exterior y San Agustín era consciente de que
seducido por las cosas materiales solo en el silencio y en el recogi-
en la búsqueda de la verdad, de la miento se puede escuchar la voz
sabiduría y de la felicidad. No obs- de Dios, y que esa voz de Dios no
tante la gracia de Dios hizo que hace otra cosa que invitar al ser hu-
pudiera romper las ataduras de mano a darse cuenta de que vive
su vida pasada para regresar a su en el ámbito de la gracia, porque
interior, para descubrir cómo Dios es infinitamente amado por un
habita dentro del corazón de cada Dios todopoderoso, que además
hombre y mujer, y cómo desde el es su Padre. Por todo ello, la invi-
corazón, llama a todos los seres tación de san Agustín sigue sien-
humanos a un encuentro de amor do muy actual, pues solo cuando
con él. La oración y el diálogo con el ser humano ha regresado a su
Dios serán el ámbito en el que viva interior y dialoga con Dios, en ese
san Agustín toda su vida. diálogo con Dios no solo encuen-
Y la llamada de san Agustín a re- tra la paz, sino que también llega
gresar al interior, sigue resonando a saber quién es él mismo, pues
la actualidad, que vivimos dis- mientras más se va profundizando
persos y volcados hacia las cosas en el misterio de Dios, más se ilu-
exteriores. Hoy que estamos re- mina el mismo misterio del hom-
2
Cf. s. 350A, 1. bre.

Ejercicios Espirituales Agustinianos


7
Por todo ello, aquellos que forma- oración dentro de su propio con-
mos parte de la comisión encar- texto. Ciertamente esta primera
gada de preparar materiales para parte no es la más importante. La
la revitalización, pensamos que parte más importante es la segun-
sería muy útil poder ofrecer a toda da. Para que la puedas vivir, este
la Orden de Agustinos Recoletos librito te irá dando una serie de
una serie de Talleres en los que se pistas y pautas, para que puedas
enseñara a hacer oración siguien- vivir paso a paso los diversos ta-
do la dinámica espiritual de san lleres de oración con san Agustín.
Agustín. Por medio de estos talle- Por ello en la segunda parte te
res lo que se busca es que todos proponemos no solo unos textos
los que vivimos de alguna manera tanto de san Agustín como de la
u otra la espiritualidad agustino Sagrada Escritura, sino también
recoleta –religiosos, religiosas, una serie de dinámicas pedagógi-
fraternidades seglares, profeso- cas para que puedas hacer la ora-
res, etc.-, descubramos la riqueza ción como y con san Agustín. Estas
del pensamiento de san Agustín dinámicas pedagógicas están par-
en torno a la oración, y que estas ticularmente dirigidas a cada uno
ideas las podamos incorporar en de los facilitadores de los talleres.
nuestra vida y en nuestra espiri- Sin embargo esto no es obstáculo
tualidad de todos los días. Solo para que si tú, después de haber
así, renovando nuestro interior y leído y meditado el primer punto
renovándonos cada uno de noso- quieres comenzar a orar, lo pue-
tros, es como podemos revitalizar das hacer siguiendo las pistas que
toda la Orden. te ofrecemos en la segunda parte,
que se basan fundamentalmente
En el presente manual te ofrece-
en los textos (tanto bíblicos como
mos la primera parte de estos ta-
agustinianos), y escogiendo la di-
lleres de oración con san Agustín.
námica pedagógica de oración
Como podrás ver, cada una de las
que más se ajuste a tus propias
sesiones de estos talleres de ora-
necesidades.
ción con san Agustín está dividi-
da en dos partes. La primera de Por otro lado este manual te podrá
ellas es una introducción teórica, ser de una gran utilidad, no solo
que ayuda a comprender la di- como una orientación durante las
námica espiritual agustiniana, y sesiones del taller de oración con
sirve no solo para conocer más el san Agustín, sino también después
pensamiento de san Agustín, sino de haber finalizado la sesión con
sobre todo para situar el tipo de tu grupo de oración, tú puedes

Ejercicios Espirituales Agustinianos


8
seguir orando en tu casa. Es más, luz. Agradezco a todos los miem-
sería muy recomendable que des- bros de la comisión interprovincial
pués de haber vivido la experien- para preparar materiales para la
cia en comunidad con tu grupo de revitalización espiritual: Fr. Pablo
oración, te comprometieras a orar, Panedas, Fr. Lauro Larlar, Fr. Jairo
a lo largo del tiempo que media Soto, Fr. Carlos María Domínguez,
entre una sesión y otra de los ta- Fr. Carlos González Castellanos.
lleres de oración, según el tipo de Un particular agradecimiento a
oración que te fue presentada en Fr. José Manuel González Durán,
el último taller. Solo de este modo quien gentilmente no solo nos
conseguiremos que los talleres se sugirió las canciones agustinianas
vayan haciendo vida, y que espiri- para el final de cada sesión, sino
tualidad agustino recoleta se viva que también nos ofreció la misma
todos los días, en la experiencia canción y su letra para ser usada
cotidiana de aquellos que vivimos por estos talleres de oración. A to-
la espiritualidad agustino recoleta. dos ellos, y a toda la familia agusti-
no recoleta, gracias por su apoyo,
Finalmente quisiera agradecer
su cariño y ánimo fraterno.
a todos aquellos que han hecho
posibles estos Talleres de Oración
con san Agustín, comenzando por
Roma, 19 de agosto de 2013,
nuestro P. General, Fr. Miguel Miró,
Fiesta de san Ezequiel Moreno.
sin cuya ayuda y apoyo, este pro-
yecto nunca hubiera podido ver la

Ejercicios Espirituales Agustinianos


9
Métodos de Oración
Apéndice
Métodos de Oración
Apéndice
1. EJERCICIO DE ORACIÓN DE participantes, y no alargar el mo-
IMAGINACIÓN mento si percibe que alguno o al-
a. Antes de empezar el ejercicio es gunos ya no están orando).
recomendable invitar a los parti- e. Pasados esos minutos de ora-
cipantes a sentarse formando un ción en absoluto silencio el ani-
círculo. mador del grupo debe tomar la
b. Se pueden atenuar las luces del palabra con voz suave e invitar a
lugar, o bien apagar las luces co- los participantes a ir terminando
locando unas velas para crear am- su oración-contemplación, a guar-
biente de recogimiento. dar en su corazón lo que han ex-
perimentado de Dios y recordarles
c. Se puede poner una música sua- que pronto deben volver a abrir
ve como fondo para la oración. los ojos. Pasados unos instantes,
d. Una vez hechos los preparati- debe dar la orden con suavidad de
vos, se les explica a los participan- volver a abrir los ojos a todos los
tes la dinámica a seguir, es decir participantes.
que se les va a invitar a cerrar los f. En ese momento, todavía con la
ojos, se va a leer un texto, que música suave y sin romper el clima
ellos deben en su interior imagi- de oración, según el ambiente que
nar que están ahí junto con Cristo haya puede hacer una de dos co-
y contemplarlo. Se les debe decir sas:
que después de la lectura se van a
tener algunos minutos de silencio 1. Invitar a los que lo deseen a
y de oración (En las primeras se- hacer una oración en voz alta
siones puede haber mucha gente para agradecer, alabar a Dios o
que haya acudido por curiosidad y hacer una petición.
posiblemente no tenga experien- 2. Invitar a todos a rezar juntos el
cia de oración. Por ello conviene Padre nuestro.
no alargar excesivamente estos
primeros momentos de silencio g. Hay que terminar el taller con
en el taller. Cada animador debe un “Cierre de sesión” sugerido en
estar atento a la concentración o a cada esquema.
la distracción de cada uno de los h. Finalmente se debe rezar juntos

Ejercicios Espirituales Agustinianos


13
la oración de san Agustín y el ani- ción en absoluto silencio el ani-
mador dar las instrucciones para mador del grupo debe tomar la
la próxima sesión. palabra con voz suave e invitar a
los participantes a compartir libre-
mente la frase que más les haya
2. EJERCICIO DE ORACIÓN DE llamado la atención, subrayando
ECO. que no se trata de decir todas las
a. Antes de empezar el ejercicio es frases seguidas, sino de dejarlas
recomendable invitar a los parti- caer y resonar en el interior de los
demás.
cipantes a sentarse formando un
círculo. f. Una vez que el animador note
que ya han participado los que
b. Se pueden atenuar las luces del
querían participar, según el am-
lugar, o bien apagar las luces co-
biente que haya puede hacer una
locando unas velas para crear am-
de dos cosas:
biente de recogimiento.
1. Invitar a los que lo deseen a
c. Se puede poner una música sua-
hacer una oración en voz alta
ve como fondo para la oración.
para agradecer, alabar a Dios o
d. Una vez hechos los preparativos, hacer una petición.
se les explica a los participantes la
2. Invitar a todos a rezar juntos el
dinámica a seguir, es decir que se
Padre nuestro.
va a leer un texto. Cada uno debe
tener el texto en sus manos (de- g. Hay que terminar el taller con
berá estar en el manual del parti- un “Cierre de sesión” sugerido en
cipante). Después de la lectura se cada esquema.
les invita a un momento de silen- h. Finalmente se debe rezar juntos
cio, de releer el texto de meditarlo. la oración de san Agustín y el ani-
Es preciso decir que se van a dejar mador dar las instrucciones para
unos minutos de silencio y que la próxima sesión.
después se va a compartir la frase
que más haya llamado la atención.
Para la extensión del tiempo en el 3. EJERCICIO DE ORACIÓN DE
que el grupo estará en silencio, el “MANTRA”
animador debe ver la concentra- a. Antes de empezar el ejercicio es
ción y grado de recogimiento del recomendable invitar a los parti-
grupo. cipantes a sentarse formando un
e. Pasados esos minutos de ora- círculo.
Ejercicios Espirituales Agustinianos
14
b. Se pueden atenuar las luces del tar atento a la concentración o a
lugar, o bien apagar las luces co- la distracción de cada uno de los
locando unas velas para crear am- participantes, y no alargar el mo-
biente de recogimiento. mento si percibe que alguno o al-
c. Se puede poner una música sua- gunos ya no están orando).
ve como fondo para la oración. e. La frase propuesta como mantra
d. Una vez hechos los preparati- en el manual puede:
vos, se les explica a los participan- 1. Ser escrita en un cartel grande
tes la dinámica a seguir. Se trata para que todos la puedan ver y
de meditar y “dejar caer” dentro sin dificultad repetir en el inte-
del corazón una frase breve, que rior.
será propuesta por el animador,
2. Se puede preparar una pro-
de tal forma que el ritmo para me-
yección repetitiva en Power
ditar y repetir desde el interior en
Point con la frase completa, o la
silencio esa frase se acompase con
frase dividida por partes, que se
el ritmo de la respiración. Se reco-
vaya sistemáticamente repitien-
mienda que la persona tenga los
do mientras dure el tiempo de la
ojos cerrados o semicerrados. Se
oración.
les puede recordar que a lo largo
del tiempo de la oración, pueden f. Pasados esos minutos de ora-
abrir los ojos en algunos momen- ción en absoluto silencio el ani-
tos para volver a leer la frase o mador del grupo debe tomar la
ver la proyección de la misma (se palabra con voz suave e invitar a
puede utilizar una presentación los participantes a ir terminando
de Power Point, como se señala a su oración-contemplación, a guar-
continuación en el inciso “e.2”). dar en su corazón lo que han ex-
perimentado de Dios y recordarles
Se les debe decir que el ejercicio
que pronto deben volver a abrir
va a durar algunos minutos, don-
los ojos. Pasados unos instantes,
de se pide que todos estén en si-
debe dar la orden con suavidad de
lencio (En las primeras sesiones
volver a abrir los ojos a todos los
puede haber mucha gente que
participantes.
haya acudido por curiosidad y po-
siblemente no tenga experiencia g. En ese momento, todavía con la
de oración. Por ello conviene no música suave de fondo, posible-
alargar excesivamente estos pri- mente la proyección con la frase
meros momentos de silencio en todavía en marcha y sin romper
el taller. Cada animador debe es- el clima de oración, según el am-

Ejercicios Espirituales Agustinianos


15
biente que haya puede hacer una esa luz que tiene en sus manos
de dos cosas: es la luz del Espíritu Santo que les
ayuda a iluminar la oscuridad que
1. Invitar a los que lo deseen a
puede haber en sus vidas.
hacer una oración en voz alta
para agradecer, alabar a Dios o d. Una vez hechos los preparati-
hacer una petición. vos, se les explica a los participan-
tes la dinámica a seguir. Se trata
2. Invitar a todos a rezar juntos el
de meditar y de pedir a Dios “luz”
Padre nuestro.
en el interior para poder ver las
h. Hay que terminar el taller con cosas como Dios las ve. Al mismo
un “Cierre de sesión” sugerido en tiempo de pedir luz, se puede
cada esquema. poner en la presencia de Dios los
i. Finalmente se debe rezar juntos problemas o dudas que la persona
la oración de san Agustín y el ani- pueda tener. Se les invita a cerrar
mador dar las instrucciones para los ojos y en silencio a dejar que
la próxima sesión. la luz de Dios vaya iluminando su
camino y a ser capaces de escu-
char la voz de Dios en el propio
4. EJERCICIO DE ORACIÓN DE interior. Quien dirige el taller debe
“ILUMINACIÓN” estar muy atento para evitar que
las velas o veladoras se caigan o
a. Antes de empezar el ejercicio es
quemen algo, ya que la personas
recomendable invitar a los parti-
tiene los ojos cerrados.
cipantes a sentarse formando un
círculo. Se les debe decir que el ejercicio
va a durar algunos minutos, don-
b. Se pueden atenuar las luces del
de se pide que todos estén en si-
lugar.
lencio (En las primeras sesiones
c. Se puede poner una música sua- puede haber mucha gente que
ve como fondo para la oración. haya acudido por curiosidad y po-
d. A cada uno de los participantes siblemente no tenga experiencia
se le da una vela o veladora en- de oración. Por ello conviene no
cendida (buscando la manera para alargar excesivamente estos pri-
que la cera no manche el lugar, co- meros momentos de silencio en
locando la vela en un vasito, etc.) el taller. Cada animador debe es-
y se les pide que imaginen que tar atento a la concentración o a

Ejercicios Espirituales Agustinianos


16
la distracción de cada uno de los 5. EJERCICIO DE ORACIÓN CON
participantes, y no alargar el mo- UNA CANCIÓN
mento si percibe que alguno o al- a. Antes de empezar el ejercicio es
gunos ya no están orando). recomendable invitar a los parti-
e. Pasados esos minutos de ora- cipantes a sentarse formando un
ción en absoluto silencio el ani- círculo.
mador del grupo debe tomar la
b. Se pueden atenuar las luces del
palabra con voz suave e invitar a
lugar o colocar algunas velas es-
los participantes a ir terminando
tratégicamente.
su oración-contemplación, a guar-
dar en su corazón lo que han ex- c. A cada participante se le da la
perimentado de Dios y recordarles letra de la canción. Si la canción es
que pronto deben volver a abrir de tipo “mantra” (que repita siem-
los ojos. Pasados unos instantes, pre el mismo texto), se les puede
debe dar la orden con suavidad de repartir a los participantes un tex-
volver a abrir los ojos a todos los to bíblico o agustiniano relaciona-
participantes. do con el “mantra” de la canción”.
g. En ese momento, todavía con la d. Se debe explicar lo que se va
música suave de fondo, con las ve-
a hacer. Se va a escuchar en ab-
las encendidas en las manos y sin
soluto silencio la canción. Se les
romper el clima de oración, según
pide que pongan atención a la
el ambiente que haya puede hacer
frase o frases que más les hayan
una de dos cosas:
llamado la atención. Se escucha
1. Invitar a los que lo deseen a una primera vez siguiendo la le-
hacer una oración en voz alta tra. Posteriormente se les invita a
para agradecer, alabar a Dios o cerrar los ojos y se escucha la can-
hacer una petición. ción una segunda vez. Después se
2. Invitar a todos a rezar juntos el invita a meditar en silencio la frase
Padre nuestro. que más les haya llamado la aten-
h. Hay que terminar el taller con ción o que les haya tocado más
un “Cierre de sesión” sugerido en sus sentimientos. Para esta medi-
cada esquema. tación en silencio se puede poner
una música suave. Si se tuviera la
i. Finalmente se debe rezar juntos versión instrumental de la canción
la oración de san Agustín y el ani- sería muy bueno.
mador dar las instrucciones para
la próxima sesión. Se les debe decir que el ejercicio

Ejercicios Espirituales Agustinianos


17
va a durar algunos minutos, don- 2. Invitar a todos a rezar juntos el
de se pide que todos estén en si- Padre nuestro.
lencio (En las primeras sesiones
h. Hay que terminar el taller con
puede haber mucha gente que
un “Cierre de sesión” sugerido en
haya acudido por curiosidad y po-
cada esquema.
siblemente no tenga experiencia
de oración. Por ello no conviene i. Finalmente se debe rezar juntos
alargar excesivamente estos pri- la oración de san Agustín y el ani-
meros momentos de silencio en mador dar las instrucciones para
el taller. Cada animador debe es- la próxima sesión.
tar atento a la concentración o a
la distracción de cada uno de los
participantes, y no alargar el mo- 6. EJERCICIO DE ORACIÓN
mento si percibe que alguno o al- ESCRIBIENDO UN TEXTO
gunos ya no están orando).
a. Antes de empezar el ejercicio es
e. Pasados esos minutos de ora- recomendable invitar a los parti-
ción en absoluto silencio el ani- cipantes a sentarse formando un
mador del grupo debe tomar la círculo.
palabra con voz suave e invitar a
los participantes a ir terminando b. Se pueden atenuar las luces del
su oración-contemplación, a guar- lugar o colocar algunas velas es-
dar en su corazón lo que han ex- tratégicamente.
perimentado de Dios y recordarles c. A cada participante se le da una
que pronto deben volver a abrir hoja en blanco y un bolígrafo.
los ojos. Pasados unos instantes,
debe dar la orden con suavidad de d. Se debe explicar lo que se va a
volver a abrir los ojos a todos los hacer. Se va a escuchar en abso-
participantes. luto silencio la lectura pausada
de un texto (De la Biblia o de san
g. En ese momento, todavía con la Agustín). Se les pide que pongan
música suave de fondo y sin rom- atención a los elementos que más
per el clima de oración, según el
les llamen la atención para que los
ambiente que haya, puede hacer
mediten. Se pone música suave
una de dos cosas:
invitando a reflexionar. Pasados
1. Invitar a los que lo deseen, a unos minutos se va a volver a leer
hacer una oración en voz alta lentamente el texto y se les pide
para agradecer, alabar a Dios o que hagan oración con ese texto,
hacer una petición. que se vean reflejados en las pala-
Ejercicios Espirituales Agustinianos
18
bras del texto. Se vuelve a dejar un antes de que alguien más pueda
momento de silencio con la músi- compartir su oración.
ca de fondo. Pasados otros minu-
Para finalizar la lectura de las ora-
tos se les pide que escriban la ora-
ciones (no debe alargarse en exce-
ción que brota en ellos como un
so este momento, con tres o cua-
eco de las palabras escuchadas. tro son suficientes), invita a todos
Mientras escriben, puede haber a rezar juntos el Padre nuestro.
música de fondo.
h. Hay que terminar el taller con
(En las primeras sesiones pue- un “Cierre de sesión” sugerido en
de haber mucha gente que haya cada esquema.
acudido por curiosidad y posible-
mente no tenga experiencia de i. Finalmente se debe rezar juntos
oración. Por ello conviene no alar- la oración de san Agustín y el ani-
gar excesivamente estos primeros mador dar las instrucciones para
momentos de silencio en el taller. la próxima sesión.
Cada animador debe estar atento
a la concentración o a la distrac-
ción de cada uno de los partici- 7. EJERCICIO DE ORACIÓN DE
pantes, y no alargar el momento si TOLLE LEGE
percibe que alguno o algunos ya a. Antes de empezar el ejercicio es
no están orando). recomendable invitar a los parti-
e. Pasados esos minutos en los cipantes a sentarse formando un
que han estado escribiendo el círculo.
animador del grupo debe tomar b. Se pueden atenuar las luces del
la palabra con voz suave e invitar lugar o colocar algunas velas es-
a los participantes a ir terminando tratégicamente.
su oración escrita.
c. Es preciso desde la sesión ante-
g. Posteriormente, todavía con la rior haber invitado a todos los par-
música suave de fondo y sin rom- ticipantes a que lleven una Biblia.
per el clima de oración, puede in- Conviene siempre tener algunas
vitar a los que lo deseen, a leer en Biblias a mano para los que no es-
voz alta y despacio la oración que tuvieron en la sesión anterior o los
escribieron. que la hayan olvidado.
El animador debe advertir que c. Se debe explicar lo que se va a
después de cada oración leída se hacer. Es preciso escoger un texto
va a dejar un tiempo de reflexión, de la Biblia (AT, NT, evangelios, car-
Ejercicios Espirituales Agustinianos
19
tas de san Pablo, etc.) Se les pide este momento, con tres o cuatro
que abran la Biblia al azar en la son suficientes), invita a todos a
parte estipulada y que lean el pri- rezar juntos el Padre nuestro.
mer texto que vean. Debe ser un
h. Hay que terminar el taller con
texto más bien breve. Si el texto
un “Cierre de sesión” sugerido en
es extraño o no les dice nada, es
cada esquema.
preciso decirles a los participantes
que pueden repetir la búsqueda, i. Finalmente se debe rezar juntos
pero que no lo hagan muchas ve- la oración de san Agustín y el ani-
ces, sino que traten de entender mador dar las instrucciones para
el texto que les ha salido. Se les la próxima sesión.
invita a que después de leerlo, lo
mediten en silencio y hagan con
él oración unos minutos. Durante 8. EJERCICIO DE ORACIÓN CON
el tiempo de lectura y meditación UN ICONO
puede haber música suave. a. Antes de empezar el ejercicio es
recomendable invitar a los parti-
e. Pasados los minutos de oración,
cipantes a sentarse formando un
el animador del grupo debe tomar
círculo.
la palabra con voz suave e invitar
a los participantes a ir terminando b. Se pueden atenuar las luces del
su oración. lugar o colocar algunas velas es-
tratégicamente.
g. Posteriormente, todavía con la
música suave de fondo y sin rom- c. A cada participante se le da
per el clima de oración, puede una estampa con un icono.
invitar a los que lo deseen, a que (Preferentemente de Cristo y que
compartan en voz alta y despacio tenga los ojos abiertos).
el texto que les salió y qué es lo d. Se debe explicar lo que se va a
que oraron en él. hacer. Se va a escuchar en abso-
El animador debe advertir que luto silencio la lectura pausada
después de cada participación se de un texto (De la Biblia o de san
va a dejar un tiempo de reflexión, Agustín). Se les pide que pongan
antes de que alguien más pueda atención a los elementos que más
compartir su texto. les llamen la atención para que
los mediten en diálogo con Cristo
Para finalizar la lectura de los tex- representado en el icono. Se les
tos (no debe alargarse en exceso pide a los participantes que miren

Ejercicios Espirituales Agustinianos


20
a los ojos al icono y que se dejen g. Posteriormente, todavía con la
a la vez mirar por él. Se pone mú- música suave de fondo y sin rom-
sica suave invitando a reflexionar. per el clima de oración, puede
Pasados unos minutos se va a vol- invitar a los que lo deseen, a com-
ver a leer lentamente el texto y se partir su oración en voz alta.
les pide sigan haciendo oración
El animador debe advertir que
con ese texto en diálogo mirando
después de cada oración se va a
a los ojos del icono de Cristo. Debe
dejar un tiempo de reflexión, an-
haber música de fondo.
tes de que alguien más pueda
Cada animador debe estar atento compartir su oración.
a la concentración o a la distrac-
Para finalizar, invita a todos a rezar
ción de cada uno de los partici-
juntos el Padre nuestro.
pantes, y no alargar el momento si
percibe que alguno o algunos ya h. Hay que terminar el taller con
no están orando. un “Cierre de sesión” sugerido en
cada esquema.
e. Pasados esos minutos en los que
han estado orando y dialogando i. Finalmente se debe rezar juntos
en silencio con Cristo represen- la oración de san Agustín y el ani-
tado en el icono, el animador del mador dar las instrucciones para
grupo debe tomar la palabra con la próxima sesión.
voz suave e invitar a los partici-
pantes a ir terminando su oración.

Ejercicios Espirituales Agustinianos


21
Oración Final
de los Talleres

Vueltos hacia el Señor, Dios Padre omnipotente, démosle con puro


corazón, en cuanto nos lo permite nuestra pequeñez, las más ren-
didas y sinceras gracias, pidiendo con todas nuestras fuerzas a su
particular bondad, que se digne oír nuestras plegarias según su be-
neplácito, y que aparte con su poder al enemigo de todos nuestros
pensamientos y obras; que acreciente nuestra fe, gobierne nuestra
mente, nos dé pensamientos espirituales y nos lleve a su felicidad,
por su Hijo Jesucristo, Señor nuestro, que con Él vive y reina, Dios, en
unidad del Espíritu Santo, por todos los siglos de los siglos. Amén.
(en. Ps. 150, 8)

Ejercicios Espirituales Agustinianos


23
Talleres de Oración
Agustiniana
I. Primer Taller

(y también un gran orador), pues


no sólo encontraba tiempo para
meditar los misterios de Dios, des-
pués de sus largas jornadas de
trabajo, sino que también tuvo
diferentes experiencias espiritua-
les sumamente elevadas –algunos
las llamarían místicas- como el así
llamado “éxtasis de Ostia”, que vive
junto con su madre santa Mónica3.

A. PREÁMBULOS. En sus escritos encontramos mu-


chas descripciones de lo que es la
Al ser el primer taller, es preciso ex- oración, pero vamos a partir de la
plicar algunas generalidades de lo que nos da en el libro De Trinitate:
que es la oración para san Agustín.
Por ello convendría dedicar no Y el que se renueve en el conoci-
más de media hora a leer juntos miento de Dios, en justicia y san-
y comentar el texto de “Agustín tidad verdaderas, al crecer en per-
maestro de oración”. El resto del fección de día en día, transfiere sus
tiempo habría que dedicarlo a un amores de lo temporal a lo eterno,
ejercicio de oración, tal y como se de las cosas visibles a las invisibles,
propone en el inciso ‘C’. Lo que no de las carnales a las espirituales, y
se haya podido comentar en esta pone todo su empeño y diligencia
sesión, se podría comentar en otra en frenar y debilitar la pasión en
sesión, o bien que cada uno de aquéllas y en unirse a éstas por ca-
los participantes lo lea en su casa ridad. Y lo conseguirá en la medida
y después se puede comentar en de la ayuda divina4.
grupo. Esta descripción tiene dos partes
B. AGUSTÍN MAESTRO DE ORACIÓN fundamentales. En primer lugar
el ejercicio espiritual, la oración
1. Una descripción consistiría en que el creyente sea
3
conf. 9, 10, 24.
San Agustín fue un gran orante 4
trin. 14, 17, 23.

Ejercicios Espirituales Agustinianos


27
aquel que: “transfiere sus amores tasiados ante sus misterios y ma-
de lo temporal a lo eterno, de las ravillas7.
cosas visibles a las invisibles”. La
oración es por tanto un trasferir, Es preciso observar que más allá
subir, un remontarnos desde las de los elementos filosóficos, lo
cosas de todos los días hasta Dios. fundamental para san Agustín es
La oración no sería otra cosa que que la oración –y la vida espiritual
la vivencia cotidiana de uno de los en general-, es un don de Dios, no
movimientos espirituales más pro- es el fruto del ejercicio y de la sabi-
pios del hombre agustiniano, que duría del hombre, sino sólo de la
es el de “levantar el corazón” hacia gracia divina.
Dios, sabiendo que si el corazón se 2. Oración como búsqueda amo-
queda en la tierra se pudre5. rosa
Dos son los mecanismos que le- En la descripción que estamos co-
vantan el corazón: el amor y el de- mentando, san Agustín habla de
seo de Dios. El hombre agustinia- que la oración es también un em-
no se siente atraído por Dios de tal peño, una búsqueda: “y pone todo
manera, que asciende de las cosas su empeño y diligencia en frenar y
de la tierra hacia Dios, para poner debilitar la pasión en aquéllas y en
en él, por lo menos en esperanza, unirse a éstas por caridad”8. Se trata
su morada: de una búsqueda que tiene como
Por ahora hermanos míos, que motor el amor, y cuya finalidad no
nuestro gozo esté en la esperanza; es llegar a un conocimiento per-
por así decirlo, nadie goce en la rea- fecto, sino llegar a comprender,
lidad presente, no sea que se adhie- a amar más y a degustar los mis-
ra al camino6. terios divinos. Se trataría del tipo
de oración discursiva o de medita-
Esta primera parte de la definición ción, en la cual se reflexiona sobre
agustiniana haría referencia a la un texto o un pasaje –particular-
contemplación de los misterios de mente de la Escritura-, para llegar
Dios. Oramos para elevarnos por a descubrir en él, lo que Dios me
encima de las cosas de este mun- quiere decir, o bien estar atentos
do y poder contemplar a Dios, ver a las reacciones que en mí puede
el rostro de Cristo, quedarnos ex- suscitar dicho texto. San Agustín

5
s. 229 A, 3 (Guelf. 7, 3). 7
Cf. VC 15.
6
Io. eu. tr. 10, 13. 8
trin. 14, 17, 23.

Ejercicios Espirituales Agustinianos


28
lo compara con “rumiar” un texto sas invisibles, es decir de Dios, de
determinado: su reino, de llegar a participar de
la alegría en la eternidad, etc. El
Amonestamos a vuestra caridad hombre agustiniano es un hom-
que las cosas que oyendo alma- bre de deseos, pero de deseos ce-
cenáis en la despensa de vuestra lestiales:
memoria, las rumiéis pensándolas
y repensándolas (…) Por esto dijo Por eso dijo el apóstol: Orad sin in-
brevemente: el sabio rumia, el necio terrupción (1 Tes 5, 17), ¿qué otra
no rumia. Esto, ¿qué quiere decir en cosa quería decir sino que desee-
nuestra lengua? Que el sabio piensa mos incesantemente la vida bien-
sobre las cosas que oyó, y el necio, aventurada o eterna que viene de
por el contrario, las entrega al olvi- aquél -el único- que la puede dar?
do9. Vamos, pues, siempre a desear que
el Señor Dios nos dé esa vida; ore-
De esta meditación y reflexión mos siempre.11
debe nacer el deseo de ascender
de las cosas de esta tierra hacia Todo su gozo y su esperanza es el
Dios. poder llegar algún día a participar
de lo que Dios ha prometido, y el
3. El deseo santo deseo se aumenta día tras día con
el amor. El que más ama a Dios es
La oración para san Agustín es el que más desea llegar a partici-
también deseo. El creyente está par de la vida bienaventurada con
llamado a orar sin interrupción, y él. El amor es pues el que dilata el
la forma de orar sin cesar, es para deseo, y el amor y el deseo se ex-
san Agustín, a través del deseo presan en la oración:
de las cosas celestiales, particu-
larmente a través del deseo de la El deseo es el seno del corazón; le
vida eterna. San Agustín lo dice poseeremos si dilatamos el deseo
bellamente en su comentario a los cuanto nos fuere posible (…) Pero
Salmos: amad conmigo12.

Dejarás de orar cuando dejes de de- 4. Dinámica espiritual agusti-


sear. Que el deseo sea tu oración10. niana

Por eso, al hablar de la oración San Agustín en el De vera religio-


señala que es el deseo de las co- ne, una obra dedicada a su gran
9
en. Ps. 141, 1. 11
ep. 130, 9, 18.
10
en. Ps. 37, 14-15. 12
Io. eu. tr. 40, 10.

Ejercicios Espirituales Agustinianos


29
tro entre Dios y el hombre. Pero
nosotros vivimos dispersos, como
el hijo pródigo, que abandonó la
casa para marchar por el mundo.
San Agustín nos invita a que vol-
vamos, como el hijo pródigo (Lc
15, 18), y que entremos en la casa,
es decir en el corazón, donde po-
demos vivir el encuentro con Dios.
La tercera parte de este proceso
sería: “In interiore homine habitat
veritas”. Es decir: “En el hombre in-
mecenas Romaniano, nos invita a terior habita la verdad”. Dentro de
no salir fuera de nosotros mismos, cada uno de nosotros tenemos la
con un proceso, que tiene varios presencia de Jesús, la presencia de
pasos. Por eso dice en primer lu- Dios. Y si hemos entrado en nues-
gar: “Noli foras ire”13. Es decir: “No tro interior no es para huir de las
quieras ir fuera”. Se da cuenta San cosas exteriores. La espiritualidad
Agustín de que vivimos en mu- agustiniana en esto se diferencia
chas ocasiones llamados a ir hacia grandemente de las espiritualida-
fuera, es decir, a salir de nuestro des de tipo oriental y de las espi-
centro, distraernos de lo más im- ritualidades tocadas por el pen-
portante de nuestra vida, que es samiento filosófico. Hasta aquí,
Dios. “Noli foras ire”. en estos dos primeros pasos, “no
salgas fuera” (Noli foras ire) y el se-
Segundo paso de este proceso de gundo paso, “regresa a ti mismo”
entrar en nuestro interior sería: “In (In teipsum redi), la espiritualidad
teipsum redi”. Es decir: vuelve a ti agustiniana se podría parecer mu-
mismo, vuelve a tu interior. Se da cho a la espiritualidad oriental,
cuenta San Agustín de que vivi- particularmente a la espiritualidad
mos en muchas ocasiones, como del budismo zen.
el hijo pródigo que nos presenta el
evangelio, fuera y lejos de casa (Lc Pero la gran novedad agustiniana
15, 13). La casa para San Agustín consiste en señalar que el propósi-
es el corazón del ser humano. Ese to por el que entramos en nuestro
es el lugar donde se da el encuen- interior no es sólo para encontrar
la paz en el abandono del mundo,
13
uera rel. 72.

Ejercicios Espirituales Agustinianos


30
sino para encontrarnos con Cristo la vez vivir la interioridad implica
maestro interior. Esta es la esencia un compromiso de comunicar lo
de la oración, el encuentro con que vamos descubriendo de Dios
Dios. a nuestros hermanos. Dice san
Agustín:
Sin embargo, este proceso de ora-
ción agustiniana, no se termina Arrebatad, conducid, arrastrad a
aquí. Hay un cuarto paso, como cuantos podáis. Estad seguros que
un efecto propio de la oración. los lleváis hacia Aquel que no des-
Por eso la última parte de esta agrada a los que le contemplan y
frase, de De vera religione, sería: rogad que los ilumine y que miren
“Trascende et teipsum”14. Es decir: bien15.
“Trasciéndete a ti mismo”. Hemos
encontrado a Dios en nuestro co- B. EJERCICIO DE ORACIÓN
razón, y vivir la oración significa Se proponen dos ejercicios de ora-
para san Agustín ser capaces de ción.
comunicar esta experiencia de
Dios a aquellos que están cerca de 1. Ejercicio de oración de imagi-
nosotros. Por eso, pues, la oración nación con Lc 5, 1-9
como un ejercicio de recogimien-
a. Seguir las pautas de la oración
to, implicaría ciertamente crear
de imaginación presentada en el
todas las condiciones para vivir en
Apéndice.
ese recogimiento interior, pero a
14
uera rel. 72.
15
en. Ps. 96, 10.

Lc 5, 1-9: En una oportunidad, la multitud se amontonaba alrededor


de Jesús para escuchar la Palabra de Dios, y él estaba de pie a la orilla del
lago de Genesaret. 2 Desde allí vio dos barcas junto a la orilla del lago; los
pescadores habían bajado y estaban limpiando las redes. 3Jesús subió a
una de las barcas, que era de Simón, y le pidió que se apartara un poco de
la orilla; después se sentó, y enseñaba a la multitud desde la barca.
4
Cuando terminó de hablar, dijo a Simón: «Navega mar adentro, y echen
las redes». 5 Simón le respondió: «Maestro, hemos trabajado la noche
entera y no hemos sacado nada, pero si tú lo dices, echaré las redes». 6
Así lo hicieron, y sacaron tal cantidad de peces, que las redes estaban a
punto de romperse. 7 Entonces hicieron señas a los compañeros de la otra
barca para que fueran a ayudarlos. Ellos acudieron, y llenaron tanto las
dos barcas, que casi se hundían.

Ejercicios Espirituales Agustinianos


31
8
Al ver esto, Simón Pedro se echó a los pies de Jesús y le dijo: «Aléjate
de mí, Señor, porque soy un pecador». 9 El temor se había apoderado de
él y de los que lo acompañaban, por la cantidad de peces que habían re-
cogido; 10 y lo mismo les pasaba a Santiago y a Juan, hijos de Zebedeo,
compañeros de Simón. Pero Jesús dijo a Simón: «No temas, de ahora en
adelante serás pescador de hombres». 11 Ellos atracaron las barcas a la
orilla y, abandonándolo todo, lo siguieron.

b. Como cierre de sesión se pue- Manuel González Durán; o bien


de leer el texto de conf. 10, 38 o “¡Tarde te amé”. Disco: Confieso
bien escuchar una canción agusti- tu amor [pista 7] de José Manuel
niana (“¡Qué tarde te amé”. Disco: González Durán).
Agustín íntimo [pista 4] de José

conf. 10, 38: ¡Tarde te amé, hermosura tan antigua y tan nueva, tar-
de te amé! Y he aquí que tú estabas dentro de mí y yo fuera, y por fuera
te buscaba; y deforme como era, me lanzaba sobre estas cosas hermo-
sas que tú creaste. Tú estabas conmigo, mas yo no lo estaba contigo. Me
retenían lejos de ti aquellas cosas que, si no estuviesen en ti, no serían.
Llamaste y clamaste, y rompiste mi sordera; brillaste y resplandeciste, y
fugaste mi ceguera; exhalaste tu perfume y respiré, y suspiro por ti; gusté
de ti, y siento hambre y sed, me tocaste, y me abrasé en tu paz.

c. Finalmente se debe rezar juntos y el animador dar las instrucciones


la oración de san Agustín (pág. 23) para la próxima sesión.

Vueltos hacia el Señor


Vueltos hacia el Señor, Dios Padre omnipotente, démosle con puro cora-
zón, en cuanto nos lo permite nuestra pequeñez, las más rendidas y since-
ras gracias, pidiendo con todas nuestras fuerzas a su particular bondad,
que se digne oír nuestras plegarias según su beneplácito, y que aparte
con su poder al enemigo de todos nuestros pensamientos y obras; que
acreciente nuestra fe, gobierne nuestra mente, nos dé pensamientos espi-
rituales y nos lleve a su felicidad, por su Hijo Jesucristo, Señor nuestro, que
con Él vive y reina, Dios, en unidad del Espíritu Santo, por todos los siglos
de los siglos. Amén. (en. Ps. 150, 8)

Ejercicios Espirituales Agustinianos


32
2. Ejercicio de oración de eco a. Seguir las pautas de la oración
con conf. 10, 38-39. de eco presentada en el Apéndice.

conf. 10,38. ¡Tarde te amé, hermosura tan antigua y tan nueva, tar-
de te amé! Y he aquí que tú estabas dentro de mí y yo fuera, y por fuera
te buscaba; y deforme como era, me lanzaba sobre estas cosas hermo-
sas que tú creaste. Tú estabas conmigo, mas yo no lo estaba contigo.
Me retenían lejos de ti aquellas cosas que, si no estuviesen en ti, no
serían. Llamaste y clamaste, y rompiste mi sordera; brillaste y resplan-
deciste, y fugaste mi ceguera; exhalaste tu perfume y respiré, y suspiro
por ti; gusté de ti, y siento hambre y sed; me tocaste, y abráseme en
tu paz.
Conf. 10, 39. Cuando yo me adhiriere a ti con todo mi ser, ya no ha-
brá más dolor ni trabajo para mí, y mi vida será viva, llena toda de ti.
Mas ahora, como al que tú llenas lo elevas, me soy carga a mí mismo,
porque no estoy lleno de ti. Contienden mis alegrías, dignas de ser
lloradas, con mis tristezas, dignas de alegría, y no sé de qué parte está
la victoria. Contienden mis tristezas malas con mis gozos buenos, y no
sé de qué parte está la victoria. ¡Ay de mí, Señor! ¡Ten misericordia de mí!
¡Ay de mí! He aquí que no oculto mis llagas. Tú eres médico, y yo estoy
enfermo; tú eres misericordioso, y yo miserable. ¿Acaso no es tentación
la vida del hombre sobre la tierra? ¿Quién hay que guste de las moles-
tias y trabajos? Tú mandas tolerarlos, no amarlos. Nadie ama lo que
tolera, aunque ame el tolerarlos. Porque, aunque goce en tolerarlos,
más quisiera, sin embargo, que no hubiese qué tolerar (…)

b. Como cierre de sesión se pue- Disco: Confieso tu amor [pista 7] de


de volver a leer el texto de conf. José Manuel González Durán).
10, 38-39, o bien escuchar una
canción agustiniana (“¡Qué tar- c. Finalmente se debe rezar juntos
de te amé”. Disco: Agustín íntimo la oración de san Agustín (pág. 23)
[pista 4] de José Manuel González y el animador dar las instrucciones
Durán; o bien “¡Tarde te amé”. para la próxima sesión.

Vueltos hacia el Señor


Vueltos hacia el Señor, Dios Padre omnipotente, démosle con puro cora-

Ejercicios Espirituales Agustinianos


33
zón, en cuanto nos lo permite nuestra pequeñez, las más rendidas y since-
ras gracias, pidiendo con todas nuestras fuerzas a su particular bondad,
que se digne oír nuestras plegarias según su beneplácito, y que aparte
con su poder al enemigo de todos nuestros pensamientos y obras; que
acreciente nuestra fe, gobierne nuestra mente, nos dé pensamientos espi-
rituales y nos lleve a su felicidad, por su Hijo Jesucristo, Señor nuestro, que
con Él vive y reina, Dios, en unidad del Espíritu Santo, por todos los siglos
de los siglos. Amén. (en. Ps. 150, 8)

Ejercicios Espirituales Agustinianos


34
2. Segundo Taller: la Dispersión
(Taller de Silencio I)
amor de Dios -la caridad-, y entre-
gándose con vehemencia al amor
mundano, al amor carnal, al amor
de este mundo. Este movimiento
le llevó a san Agustín a darse cuen-
ta de la acuciante necesidad que
tiene todo ser humano de amar y
ser amado16, y por otra parte que
la persona llega a transformarse
en aquello que ama17. Así, si ama
el mundo, el mismo mundo va ha-
ciendo que la persona paulatina-
mente pierda su propia identidad
y se olvide de Dios.
Esta experiencia juvenil le llevará a
san Agustín a meditar sobre la rea-
lidad del ser humano, que se en-
A. LA DISPERSIÓN
cuentra disperso y fragmentado
Cuando san Agustín llegó a por el pecado original, que ha roto
Cartago a sus 17 años a continuar la unidad en su interior18, lo ha se-
sus estudios de Retórica, se quedó parado de Dios y hace que el ser
fascinado por el mundo de esta humano se vuelque hacia las cria-
gran ciudad, en donde pululaban turas olvidándose del Creador. Por
todo tipo de vicios y de place- ello dos de las consecuencias que
res. Por ello san Agustín describe el pecado original ha dejado en el
la ciudad de Cartago, en el libro ser humano, según san Agustín,
tercero de las Confesiones, como son la dificultad para hacer el bien
una sartén de amores prohibidos y la ignorancia, es decir el no saber
(conf. 3, 1). Este mismo libro terce- dónde está el bien y el mal19.
ro nos presenta la dispersión en la
16
Cf. conf. 3, 1.
que vivía san Agustín, y cómo él se 17
Cf. ep. Io. tr. 2, 14.
vuelca hacia las criaturas olvidán- 18
Cf. Io. eu. tr. 7, 18.
dose de Dios, dejando de lado el 19
Cf. lib. arb. 3, 50.

Ejercicios Espirituales Agustinianos


35
de conocer noticias y novedades,
de tal manera que quede vencido
por una vana curiosidad de saber
cosas, pero no de estar al pendien-
te de Dios.
El segundo deseo es el appetitus
essendi (deseo de ser, vivir)22. Todos
los seres humanos deseamos exis-
tir, ser, pero este appetitus se des-
vía cuando una persona se ama a
sí misma de tal manera, que ex-
cluye a los demás, cayendo en el
Otra de las consecuencias del pe- egoísmo y en la concupiscencia,
cado original y de la dispersión es es decir en la búsqueda apasiona-
que el ser humano viva de manera da de la satisfacción de todas sus
equivocada los deseos más pro- necesidades materiales, haciendo
fundos que hay en su propio ser. de ello el único fin de su vida.
Para san Agustín el ser humano Un tercer appetitus es el deseo de
se puede definir por sus deseos. ser inuictus (invencible)23, de poder
Según el santo Obispo de Hipona sobreponerse a las dificultades y
hay tres deseos (appetitus)20 que problemas. No obstante este ap-
marcan particularmente al ser hu- petitus se desvía para convertirse
mano. No obstante el pecado ha en soberbia, cuando una persona
hecho que estos deseos se tergi- no solo vence las dificultades en
versen y no lleven al ser humano la vida, sino que desea imponerse
a Dios, sino a la dispersión y a la y colocarse por encima de los de-
perdición. De este modo, el primer más.
appetitus (o deseo) es el apettitus
ueritatis (el deseo de la verdad)21. Dentro del libro V de las
Todos los seres humanos desea- Confesiones san Agustín utilizará
mos conocer la verdad. No obs- el texto del salmo 8, leído alegó-
tante el pecado hace que el ser ricamente, para ilustrar el desor-
humano más que buscar a quien den estos tres appetitus, que se
es la Verdad, que es el mismo convierten en tres vicios (vitia). De
Cristo, se conforme con un deseo este modo, la soberbia está repre-
20
Cf. mus. 6, 17, 56. 22
Cf. doctr. chr. 1, 25, 26
21
Cf. ord. 1, 3, 6. 23
Cf. uera rel. 45, 85.

Ejercicios Espirituales Agustinianos


36
sentada por las aves (pues llenan Lo que puede sanar el corazón
sus alas de viento, como viento es del hombre, es la medicina de las
también lo que “infla” a los sober- Escrituras de la palabra de Dios, la
bios); la curiosidad está represen- gracia sanadora de Dios y el ejem-
tada por los peces, quienes según plo de humildad de Cristo hecho
san Agustín, no se cansan de bus- hombre, médico de aquellos que
car con avidez cosas superficiales; están enfermos por sus pecados.
y finalmente la concupiscencia
está representada por las bestias B. EJERCICIO DE ORACIÓN
del campo, que tiene siempre la
Se proponen tres ejercicios de ora-
cabeza inclinada hacia la tierra y
ción.
no la elevan hacia el cielo:
I. Ejercicio de oración de imagi-
(…) y hallando que tú les has hecho,
nación con Mc 7, 31-37
no se te dan a sí para que tú les con-
serves lo que les has dado, ni te ofre- a. Seguir las pautas de la oración
cen en sacrificio cuales se han he- de imaginación presentada en el
cho a sí mismos, ni dan muerte a sus Apéndice.
altanerías como a aves del cielo, ni
a sus insaciables curiosidades, que, b. En este texto es preciso resaltar
como los peces del mar, repasan las la acción de Jesús para abrir los
secretas sendas del abismo; ni a sus oídos del corazón para escuchar
concupiscencias, que les asemejan su voz y su palabra. Invitar a los
a los cuadrúpedos del campo, a fin participantes a identificarse con
de que tú, ¡oh Dios, fuego devora- ese sordomudo con la petición
dor! , consumas estos sus cuidados a Cristo de ser sanados y que se
de muerte y los recrees inmortal- abran los oídos del corazón.
mente24.
24
conf. 5, 4.

Mc 7, 31-37: Cuando Jesús volvía de la región de Tiro, pasó por


Sidón y fue hacia el mar de Galilea, atravesando el territorio de la
Decápolis. 32 Entonces le presentaron a un sordomudo y le pidieron
que le impusiera las manos. 33 Jesús lo separó de la multitud y, lleván-
dolo aparte, le puso los dedos en las orejas y con su saliva le tocó la len-
gua. 34 Después, levantando los ojos al cielo, suspiró y le dijo: «Effatá»,
que significa: «Ábrete». 35 Y en seguida se abrieron sus oídos, se le soltó
la lengua y comenzó a hablar normalmente.

Ejercicios Espirituales Agustinianos


37
36
Jesús les mandó insistentemente que no dijeran nada a nadie, pero
cuanto más insistía, ellos más lo proclamaban 37 y, en el colmo de la
admiración, decían: «Todo lo ha hecho bien: hace oír a los sordos y
hablar a los mudos».

c. Como cierre de sesión se puede Agustín íntimo [pista 5] de José


leer despacio y saboreando cada Manuel González Durán; o bien
palabra la oración de sol. 1, 1, 2; o “Verdad eterna”. Disco: Hora Santa
bien escuchar una canción agus- [pista 9] del Grupo Jésed).
tiniana (“Eterna verdad”. Disco:

Dios creador de todo


Dios, Creador de todas las cosas, dame primero la gracia de rogarte
bien, después hazme digno de ser escuchado y, por último, líbrame.
Dios, por quien tienden a ser todas las cosas que por sí mismas no
serían nada. Dios, que no permites que perezca ni aquello que de suyo
busca la destrucción. Dios, que creaste de la nada este mundo, el más
bello que contemplan los ojos. Dios, que no eres autor de ningún mal
y haces que lo malo no se empeore. Dios, que a los pocos que en el
verdadero ser buscan refugio les muestras que el mal sólo es privación
de ser. Dios, por quien la universalidad de las cosas es perfecta, aun
con los defectos que tiene. Dios, por quien hasta el confín del mundo
nada disuena, porque las cosas peores hacen armonía con las mejores.
Dios, a quien ama todo el que es capaz de amar. (sol. 1, 1, 2)

d. Finalmente se debe rezar juntos a. Seguir las pautas de la oración


la oración de san Agustín (pág. 23) de eco presentada en el Apéndice.
y el animador dar las instrucciones
para la próxima sesión. b. En este texto es preciso resaltar
cómo Dios abrió los oídos de san
2. Ejercicio de oración de eco Agustín para que pudiera escu-
con conf. 7, 16 char su voz.

conf. 7, 16: Y, amonestado de aquí a volver a mí mismo, entré en


mi interior guiado por ti; y lo pude hacer porque tú te hiciste mi ayu-
da (…) ¡Oh eterna verdad, y verdadera caridad, y amada eternidad! Tú

Ejercicios Espirituales Agustinianos


38
eres mí Dios; por ti suspiro día y noche, y cuando por vez primera te
conocí, tú me tomaste para que viese que existía lo que había de ver y
que aún no estaba en condiciones de ver. Y reverberaste la debilidad
de mi vista, dirigiendo tus rayos con fuerza sobre mí, y me estremecí
de amor y de horror. Y advertí que me hallaba lejos de ti en la región
de la desemejanza, como si oyera tu voz de lo alto: Manjar soy de gran-
des: crece y me comerás. Ni tú me mudarás en ti como al manjar de tu
carne, sino tú te mudarás en mí.

c. Como cierre de sesión se puede Agustín íntimo [pista 5] de José


leer despacio y saboreando cada Manuel González Durán; o bien
palabra la oración de sol. 1, 1, 2; o “Verdad eterna”. Disco: Hora Santa
bien escuchar una canción agus- [pista 9] del Grupo Jésed).
tiniana (“Eterna verdad”. Disco:

Dios creador de todo


Dios, Creador de todas las cosas, dame primero la gracia de rogarte
bien, después hazme digno de ser escuchado y, por último, líbrame.
Dios, por quien tienden a ser todas las cosas que por sí mismas no
serían nada. Dios, que no permites que perezca ni aquello que de suyo
busca la destrucción. Dios, que creaste de la nada este mundo, el más
bello que contemplan los ojos. Dios, que no eres autor de ningún mal
y haces que lo malo no se empeore. Dios, que a los pocos que en el
verdadero ser buscan refugio les muestras que el mal sólo es privación
de ser. Dios, por quien la universalidad de las cosas es perfecta, aun
con los defectos que tiene. Dios, por quien hasta el confín del mundo
nada disuena, porque las cosas peores hacen armonía con las mejores.
Dios, a quien ama todo el que es capaz de amar. (sol. 1, 1, 2)

d. Finalmente se debe rezar juntos de “mantra” presentada en el


la oración de san Agustín (pág. 23) Apéndice.
y el animador dar las instrucciones
para la próxima sesión. b. La frase que se sugiere como
mantra, completa o en partes es:
3. Ejercicio de oración de “man- ¡Oh eterna verdad, y verdadera cari-
tra” en silencio con conf. 7, 16 dad, y amada eternidad! Tú eres mí
Dios; por ti suspiro día y noche.
a. Seguir las pautas de la oración
Ejercicios Espirituales Agustinianos
39
c. Como cierre de sesión se puede Agustín íntimo [pista 5] de José
leer despacio y meditando cada Manuel González Durán; o bien
palabra la oración de sol. 1, 1, 2; o “Verdad eterna”. Disco: Hora Santa
bien escuchar una canción agus- [pista 9] del Grupo Jésed).
tiniana (“Eterna verdad”. Disco:

Dios creador de todo


Dios, Creador de todas las cosas, dame primero la gracia de rogarte
bien, después hazme digno de ser escuchado y, por último, líbrame.
Dios, por quien tienden a ser todas las cosas que por sí mismas no
serían nada. Dios, que no permites que perezca ni aquello que de suyo
busca la destrucción. Dios, que creaste de la nada este mundo, el más
bello que contemplan los ojos. Dios, que no eres autor de ningún mal
y haces que lo malo no se empeore. Dios, que a los pocos que en el
verdadero ser buscan refugio les muestras que el mal sólo es privación
de ser. Dios, por quien la universalidad de las cosas es perfecta, aun
con los defectos que tiene. Dios, por quien hasta el confín del mundo
nada disuena, porque las cosas peores hacen armonía con las mejores.
Dios, a quien ama todo el que es capaz de amar. (sol. 1, 1, 2)

d. Finalmente se debe rezar juntos


la oración de san Agustín (pág. 23)
y el animador dar las instrucciones
para la próxima sesión.

Ejercicios Espirituales Agustinianos


40
3. Tercer Taller: la Dispersión
(Taller de Silencio II)
El primer efecto del pecado es ha-
cer que la casa sea estrecha con la
necesidad de ser ampliada y di-
latada por Dios. Contrariamente
al pecado, la gracia y la obra de
Dios ensanchan y engrandecen
el alma. Así el profeta Isaías ha-
bla de aumentar y de ensanchar
la propia tienda para poder aco-
ger el don de Dios: “Ensancha los
linderos de tu tienda, porque te ex-
tenderás a derecha y a izquierda, tu
descendencia poseerá las naciones
y poblarán ciudades desoladas” (Is
54, 2). Paralelamente, san Agustín
habla de que el deseo ensancha
A. LOS EFECTOS DEL PECADO
el interior del hombre para poder
San Agustín en el libro primero de acoger a Dios, contra el encogi-
las Confesiones25, habla de su pro- miento que produce el pecado:
pia alma como de una casa. Una
Pues así como si quieres llenar una
casa que ha sufrido los efectos del
concavidad del odre, o del saco, o
pecado. De este modo dice san
del recipiente, pues conoces cuán
Agustín:
grande es lo que has de meter y
Angosta es la casa de mi alma para ves cuán pequeño es el recipiente
que vengas a ella; sea ensanchada y estirándolo lo haces más amplio,
por ti. Está ruinosa; repárala. Hay en así Dios, retardando extiende el de-
ella cosas que ofenden tus ojos: lo seo, haciendo desear dilata el áni-
confieso y lo sé; pero, ¿quién la lim- mo y ampliándolo lo hace capaz.
piará o a quién otro clamaré fuera Deseemos, hermanos, porque he-
de ti?26 mos de ser llenados27.
Curiosamente en los primeros
25
conf. 1, 6.
26
Idem. 27
Io. eu. tr. 4, 6.

Ejercicios Espirituales Agustinianos


41
interpersonales. Quien no es uno
consigo mismo no puede formar
una unidad con los demás. La con-
versión implicaría un deseo de lo-
grar la unidad en el propio interior
venciendo la fuerza del pecado,
para ser capaz de vivir en unidad
con aquellos que pueden rodear
al ser humano. Así pues, lo único
que repara el alma del ser huma-
no es la gracia sanadora de Dios. Y
así como el pecado es principio de
muerte, la gracia de Dios es princi-
libros de las Confesiones donde pio de vida y de alegría28.
san Agustín describe cómo su
vida se alejaba de Dios para vol- Un tercer efecto es que el peca-
carse hacia las criaturas, casi no do ha ensuciado el alma de san
aparecen nombres de otras per- Agustín. Toda persona que come-
sonas. Aquellos que rodean a san te pecados va manchando su pro-
Agustín son solo seres humanos pia vestimenta interior y necesita
anónimos, porque quien peca, la gracia purificadora para limpiar
quien vive sin la gracia de Dios, es este vestido interior29. Era frecuen-
incapaz de reconocer en aquellos te que san Agustín invitara a sus
que le rodean a otra persona, a un fieles a vivir una vida de santidad.
hijo de Dios, pues sus horizontes Por ello después de haber recibido
son muy estrechos y se terminan el bautismo en la solemnidad de
en su propia persona. la Pascua, los fieles se ponían unas
túnicas blancas, y san Agustín no
Un segundo efecto que nos des- dejaba de exhortarlos a mantener
cribe san Agustín del pecado en siempre limpias y puras esas vesti-
el texto de conf. 1, 6, es que el pe- duras como símbolo del corazón.
cado destruye a quien lo comente
Y el pecado hace que el ser huma-
y es principio de muerte. Por ello
no no solo se vuelva esclavo de las
dice san Agustín: “Mi casa está rui-
criaturas, sino que llegue a perder
nosa, repárala”. Para el Obispo de
de vista la meta hacia la cual se di-
Hipona es muy importante la idea
rige su vida, pues el ser humano
de la unidad, y el pecado lo que
hace es dividir al hombre dentro 28
Cf. en. Ps. 70, 2, 3.
de sí mismo y en sus relaciones 29
Cf. en. Ps. 18, 2, 3.

Ejercicios Espirituales Agustinianos


42
no tiene en esta tierra una mora- B. EJERCICIO DE ORACIÓN
da permanente sino que se dirige
hacia Dios. Todo ser humano es un Se proponen tres ejercicios de ora-
peregrino de la ciudad de Dios y ción.
el pecado, al someter al hombre a I. Ejercicio de oración de imagi-
las criaturas, puede hacer que éste nación con Mt 7, 24-27
pierda de vista la meta y cambie el
amor de la ciudad de Dios por el a. Seguir las pautas de la oración
amor de la ciudad de este mundo, de imaginación presentada en el
poniendo en grave riesgo su pro- Apéndice.
pio destino eterno.
b. En este texto es preciso resaltar
Por ello dice san Agustín: “Añade dónde están los cimientos de la
siempre algo, camina continua- vida de una persona, y que la vida
mente, avanza sin parar; no te pares de la persona es como una casa,
en el camino, no retrocedas, no te paralelamente al texto de conf. 1, 6
desvíes. Quien no avanza, está pa-
rado; quien vuelve al lugar de don-
de había partido, retrocede; quien
apostata, se desvía”. (s. 169, 18)

Mt 7, 24-27: Así, todo el que escucha las palabras que acabo de decir y
las pone en práctica, puede compararse a un hombre sensato que edificó
su casa sobre roca. 25 Cayeron las lluvias, se precipitaron los torrentes, so-
plaron los vientos y sacudieron la casa; pero ésta no se derrumbó porque
estaba construida sobre roca. 26 Al contrario, el que escucha mis palabras
y no las practica, puede compararse a un hombre insensato, que edificó
su casa sobre arena. 27 Cayeron las lluvias, se precipitaron los torrentes,
soplaron los vientos y sacudieron la casa: ésta se derrumbó, y su ruina fue
grande».

c. Como cierre de sesión se puede bien escuchar una canción agusti-


leer despacio y saboreando cada niana (“Yo soy tu salvación”. Disco:
palabra la oración de sol. 1, 1, 3; o Confieso tu amor [pista 6] de José
Manuel González Durán).

Dios, morar en ti es vivir


Dios, separarse de ti es caer; volverse a ti, levantarse; permanecer en ti

Ejercicios Espirituales Agustinianos


43
es hallarse firme. Dios, darte a ti la espalda es morir, convertirse a ti es
revivir, morar en ti es vivir. Dios, a quien nadie pierde sino engañado,
a quien nadie busca sino avisado, a quien nadie halla sino purificado.
Dios, dejarte a ti es ir a la muerte; seguirte a ti es amar; verte es poseer-
te. Dios, a cuya búsqueda nos despierta la fe, levanta la esperanza, une
la caridad. Te invoco a ti, Dios, por quien vencemos al enemigo. Dios,
por cuyo favor no hemos perecido nosotros totalmente. (sol. 1, 1, 3)

d. Finalmente se debe rezar juntos


la oración de san Agustín (pág. 25)
y el animador dar las instrucciones
para la próxima sesión.
2. Ejercicio de oración de eco b. En este texto es preciso resaltar
con conf. 1, 16 cómo Dios abrió los oídos de san
Agustín para que pudiera escu-
a. Seguir las pautas de la oración char su voz.
de eco presentada en el Apéndice.

conf. 1, 5: (…) ¿Quién me dará descansar en ti? ¿Quién me dará que


vengas a mi corazón y le embriagues, para que olvide mis maldades
y me abrace contigo, único bien mío? ¿Qué es lo que eres para mí?
Apiádate de mí para que te lo pueda decir. ¿Y qué soy yo para ti, para
que me mandes que te ame, y si no lo hago te enfades conmigo y me
amenaces con grandes miserias? ¿Acaso es ya pequeña la misma de
no amarte? ¡Ay de mí! Dime por tus misericordias, Señor y Dios mío,
qué eres para mí. Di a mi alma: «Yo soy tu salvación.» Que yo corra tras
esta voz y te dé alcance. No quieras esconderme tu rostro. Muera yo
para que no muera y pueda así verle.
Conf. 1, 6. Angosta es la casa de mi alma para que vengas a ella: sea
ensanchada por ti. Ruinosa está: repárala. Hay en ella cosas que ofen-
den tus ojos: lo confieso y lo sé; pero, ¿quién la limpiará o a quién otro
clamaré fuera de ti? (…)

c. Como cierre de sesión se puede niana (“Yo soy tu salvación”. Disco:


leer despacio y saboreando cada Confieso tu amor [pista 6] de José
palabra la oración de sol. 1, 1, 4; o Manuel González Durán).
bien escuchar una canción agusti-
Ejercicios Espirituales Agustinianos
44
Dios mío, escúchame
Dios, de ti proceden hasta nosotros todos los bienes, tú apartas to-
dos los males. Dios, nada existe sobre ti, nada fuera de ti, nada sin ti.
Dios, todo se halla bajo tu imperio, todo está en ti, todo está conti-
go. Tú creaste al hombre a tu imagen y semejanza, como lo reconoce
todo el que se conoce a sí. Óyeme, escúchame, atiéndeme, Dios mío,
Señor mío, Rey mío, Padre mío, principio y creador mío, esperanza mía,
herencia mía, mi honor, mi casa, mi patria, mi salud, mi luz, mi vida.
Escúchame, escúchame, escúchame según tu estilo, de tan pocos co-
nocido. (sol. 1, 1, 4)

d. Finalmente se debe rezar juntos b. Escuchar la canción “Yo soy tu


la oración de san Agustín (pág. 23) salvación”. Disco: Confieso tu amor
y el animador dar las instrucciones [pista 6] de José Manuel González
para la próxima sesión. Durán.
3. Ejercicio de oración con una c. Como cierre de sesión se puede
canción leer despacio y meditando cada
palabra la oración de Sol. 1, 1, 4.
a. Seguir las pautas de la oración
con una canción presentada en el
Apéndice.

Dios mío, escúchame


Dios, de ti proceden hasta nosotros todos los bienes, tú apartas to-
dos los males. Dios, nada existe sobre ti, nada fuera de ti, nada sin ti.
Dios, todo se halla bajo tu imperio, todo está en ti, todo está conti-
go. Tú creaste al hombre a tu imagen y semejanza, como lo reconoce
todo el que se conoce a sí. Óyeme, escúchame, atiéndeme, Dios mío,
Señor mío, Rey mío, Padre mío, principio y creador mío, esperanza mía,
herencia mía, mi honor, mi casa, mi patria, mi salud, mi luz, mi vida.
Escúchame, escúchame, escúchame según tu estilo, de tan pocos co-
nocido. (sol. 1, 1, 4)

d. Finalmente se debe rezar juntos y el animador dar las instrucciones


la oración de san Agustín (pág. 23) para la próxima sesión.

Ejercicios Espirituales Agustinianos


45
4. Cuarto Taller: la Dispersión
(Taller de Silencio III)
su amor, para que los hombres se
conviertan a Él, y correspondan a
ese mismo amor misericordioso.
No obstante san Agustín estaba
convencido de que los seres hu-
manos no podemos escuchar a
Dios porque hay demasiado ruido
en nuestro interior. Vivimos en la
cultura del ruido y el sobresalto,
y por ello el silencio se va convir-
tiendo en una joya que es difícil de
encontrar. Y en muchas ocasiones
aunque nos rodee excepcional-
mente un silencio profundo, en
nuestro interior nos acompañan y
perturban muchos ruidos. Los rui-
A. LAS ADMONITIONES DE DIOS dos de nuestras fantasías, imagi-
naciones, deseos, pensamientos.
San Agustín está convencido de
Por ello precisamente, por esta fal-
que Dios nunca deja a hablar y
ta de silencio, no podemos escu-
de comunicarse con los hombres,
char a Dios, pues Dios no está en la
aunque los hombres no puedan
tormenta, ni en el terremoto, sino
escucharlo porque están llenos de
en el susurro de una brisa suave (1
ruidos. Por ello dice san Agustín
que Cristo, que es el Verbo de Re 19, 13).
Dios, no deja nunca de hablar: San Agustín dentro del libro De
El Verbo de Dios nunca calla, aun- beata vita, nos señala que Dios
que no siempre se le escuche (s. 51, habla de manera muy sutil en el
17) corazón de cada hombre, por me-
dio de unas admonitiones, de unas
Dios ama tanto a los seres huma- advertencias o voces interiores.
nos que continuamente les está Ciertamente para poder escuchar-
enviado mensajes y emisarios de lo necesitamos guardar silencio y

Ejercicios Espirituales Agustinianos


47
entrar en nuestro corazón. Por ello para abrir los oídos del corazón y
la oración sería en primer lugar, el escuchar la voz de Dios.
momento de estar en silencio para
Estas admonitiones internas se
ser capaces de escuchar esa voz
distinguirían de las admonitiones
de Dios que habla en el corazón y
externas, es decir de los mensajes
que busca un encuentro con el ser
que Dios nos envía cada día por
humano: medio de los acontecimientos de
Mas cierta advertencia (admoni- nuestra vida, de lo que sucede en
tio) que nos invita a pensar en Dios, el mundo, o mediante las perso-
a buscarlo, a desearlo sin tibieza, nas que vamos encontrando en
nuestro camino. Aquí también
nos viene de la fuente misma de la
lo importante sería estar atentos
Verdad. Aquel sol escondido irradia
para ser capaces de leer la pre-
esta claridad en nuestros ojos inte-
sencia de Dios en nuestras vidas
riores. De él procede toda verdad y estar dispuestos a cumplir su
que sale de nuestra boca, incluso voluntad. San Agustín nos invita-
cuando por estar débiles o por abrir ría a vivir en un proceso de Tolle
de repente nuestros ojos, al mirarlo lege, es decir de tomar nuestra
con osadía y pretender abarcarlo en vida y la vida del mundo contem-
su entereza, quedamos deslumbra- poráneo, y ser capaces de leer en
dos, y aun entonces se manifiesta los diferentes acontecimientos del
que Él es Dios perfecto sin mengua mundo, la presencia de Dios y una
ni degeneración en su ser30. llamada de Dios a una acción con-
creta, pues para san Agustín toda
Las admonitiones internas son la naturaleza y el mundo tiene
ecos que podemos escuchar o solo un mensaje que comunicar:
sentir en nuestro corazón, que invitar al hombre a amar a Dios,
nos recuerdan alguna frase de la a corresponder al amor de Dios.
Sagrada Escritura, o que en un mo- Así lo señala san Agustín en las
mento determinado nos pueden Confesiones:
hacer sentir la cercanía de Dios.
La clave para san Agustín está en No con conciencia dudosa, sino
el silencio y en el proceso de in- cierta, Señor, te amo yo. Heriste mi
terioridad. Por eso sería necesario corazón con tu palabra y te amé.
Mas también el cielo y la tierra y
acallar todas las potencias y atre-
todo cuanto en ellos se contiene he
vernos a entrar en nuestro interior,
aquí que me dicen de todas partes
que te ame; ni cesan de decírselo a
30
beata u. 35.

Ejercicios Espirituales Agustinianos


48
nuestro que se cumpla su volun-
tad:
¿Qué quiere decir: ‘¿Hágase tu vo-
luntad?’ Hágase en mí de manera
que no resista a tu voluntad 32.

B. EJERCICIO DE ORACIÓN

Se proponen tres ejercicios de ora-


ción.
1. Ejercicio de oración de imagi-
nación con 1 Re 19, 11-13
a. Seguir las pautas de la oración
todos, a fin de que sean inexcusa- de imaginación presentada en el
bles31. Apéndice.

La oración debe siempre llevarnos b. En este texto es preciso resaltar


a descubrir la voluntad de Dios, la importancia del silencio para es-
y a pedir la gracia para ser capa- cuchar la voz de Dios. Dios no se
ces de cumplir aquello que Dios manifiesta a la manera del mundo,
quiere de nosotros. Así explica san entre el ruido y la espectaculari-
Agustín cómo es preciso entender dad. Hace falta escuchar la voz de
las admonitiones externas, cuan- Dios en el silencio.
do le pedimos a Dios en el Padre
31
conf. 10, 8. 32
s. 56, 7.

1 Re 19, 11-13: El Señor le dijo: ‘Sal y quédate de pie en la montaña, de-


lante del Señor’. Y en ese momento el Señor pasaba. Sopló un viento hu-
racanado que partía las montañas y resquebrajaba las rocas delante del
Señor. Pero el Señor no estaba en el viento. Después del viento, hubo un
terremoto. Pero el Señor no estaba en el terremoto. 12 Después del terre-
moto, se encendió un fuego. Pero el Señor no estaba en el fuego. Después
del fuego, se oyó el rumor de una brisa suave. 13 Al oírla, Elías se cubrió el
rostro con su manto, salió y se quedó de pie a la entrada de la gruta.

Ejercicios Espirituales Agustinianos


49
c. Como cierre de sesión se pue- Agustín íntimo [pista 6] de José
de leer despacio y saboreando Manuel González Durán; “A ti solo”.
cada palabra la oración de sol. 1, Disco: Agustín íntimo [pista 1] de
1, 5; o bien escuchar una canción José Manuel González Durán).
agustiniana (“Tus palabras”. Disco:

Enséñame el camino
Ahora comprendo la necesidad de volver a ti; ábreme la puerta, por-
que estoy llamando; enséñame el camino para llegar hasta ti. Sólo ten-
go voluntad; sé que lo caduco y transitorio debe despreciarse para ir
en pos de lo seguro y eterno. Esto hago, Padre, porque esto sólo sé y
todavía no conozco el camino que lleva hasta ti. Enséñamelo tú, mués-
tramelo tú, dame tú la fuerza para el viaje. Si con la fe llegan a ti los que
te buscan, no me niegues la fe; si con la virtud, dame la virtud; si con
la ciencia, dame la ciencia. Aumenta en mí la fe, aumenta la esperanza,
aumenta la caridad. ¡Oh cuan admirable y singular es tu bondad! (sol.
1, 1, 5)

d. Finalmente se debe rezar juntos b. En este texto es preciso resal-


la oración de san Agustín (pág. 23) tar cómo Dios abrió los oídos de
y el animador dar las instrucciones san Agustín para que pudiera es-
para la próxima sesión. cuchar su voz y el deseo de san
Agustín de descubrir a Dios en su
2. Ejercicio de oración de eco
vida.
con sol. 1, 1, 5.
a. Seguir las pautas de la oración
de eco presentada en el Apéndice.

Sol. 1, 1, 5: Ahora te amo a ti solo, a ti solo sigo y busco, a ti solo


estoy dispuesto a servir, porque tú solo justamente señoreas; quiero
pertenecer a tu jurisdicción. Manda y ordena, te ruego, lo que quie-
ras, pero sana mis oídos para oír tu voz; sana y abre mis ojos para ver
tus signos; destierra de mí toda ignorancia para que te reconozca a ti.
Dime adonde debo dirigir la mirada para verte a ti, y espero hacer todo
lo que mandares.

Ejercicios Espirituales Agustinianos


50
c. Como cierre de sesión se pue- Agustín íntimo [pista 6] de José
de leer despacio y saboreando Manuel González Durán; “A ti solo”.
cada palabra la oración de sol. 1, Disco: Agustín íntimo [pista 1] de
1, 5; o bien escuchar una canción José Manuel González Durán).
agustiniana (“Tus palabras”. Disco:

Enséñame el camino
Ahora comprendo la necesidad de volver a ti; ábreme la puerta, por-
que estoy llamando; enséñame el camino para llegar hasta ti. Sólo ten-
go voluntad; sé que lo caduco y transitorio debe despreciarse para ir
en pos de lo seguro y eterno. Esto hago, Padre, porque esto sólo sé y
todavía no conozco el camino que lleva hasta ti. Enséñamelo tú, mués-
tramelo tú, dame tú la fuerza para el viaje. Si con la fe llegan a ti los que
te buscan, no me niegues la fe; si con la virtud, dame la virtud; si con
la ciencia, dame la ciencia. Aumenta en mí la fe, aumenta la esperanza,
aumenta la caridad. ¡Oh cuan admirable y singular es tu bondad! (sol.
1, 1, 5)

d. Finalmente se debe rezar juntos b. El texto a meditar es el de sol. 1,


la oración de san Agustín (pág. 23) 1, 5
y el animador dar las instrucciones
para la próxima sesión.
3. Ejercicio de oración escribien-
do un texto
a. Seguir las pautas de la oración
escribiendo un texto presentada
en el Apéndice.

Sol. 1, 1, 5: Ahora te amo a ti solo, a ti solo sigo y busco, a ti solo estoy


dispuesto a servir, porque tú solo justamente señoreas; quiero pertenecer
a tu jurisdicción. Manda y ordena, te ruego, lo que quieras, pero sana mis
oídos para oír tu voz; sana y abre mis ojos para ver tus signos; destierra de
mí toda ignorancia para que te reconozca a ti. Dime adonde debo dirigir
la mirada para verte a ti, y espero hacer todo lo que mandares.

Ejercicios Espirituales Agustinianos


51
c. Como cierre de sesión se pue- Agustín íntimo [pista 6] de José
de leer despacio y meditando Manuel González Durán; “A ti solo”.
cada palabra la oración de Sol. 1, Disco: Agustín íntimo [pista 1] de
1, 5; o bien escuchar una canción José Manuel González Durán).
agustiniana (“Tus palabras”. Disco:

Enséñame el camino
Ahora comprendo la necesidad de volver a ti; ábreme la puerta, por-
que estoy llamando; enséñame el camino para llegar hasta ti. Sólo ten-
go voluntad; sé que lo caduco y transitorio debe despreciarse para ir
en pos de lo seguro y eterno. Esto hago, Padre, porque esto sólo sé y
todavía no conozco el camino que lleva hasta ti. Enséñamelo tú, mués-
tramelo tú, dame tú la fuerza para el viaje. Si con la fe llegan a ti los que
te buscan, no me niegues la fe; si con la virtud, dame la virtud; si con
la ciencia, dame la ciencia. Aumenta en mí la fe, aumenta la esperanza,
aumenta la caridad. ¡Oh cuan admirable y singular es tu bondad! (sol.
1, 1, 5)

d. Finalmente se debe rezar juntos


la oración de san Agustín (pág. 23)
y el animador dar las instrucciones
para la próxima sesión.

Ejercicios Espirituales Agustinianos


52
5. Quinto Taller: La Dispersión
(Taller de Silencio IV)
la vida eterna de los santos, que ni el
ojo vio, ni el oído oyó, ni el corazón
del hombre concibió. Abríamos an-
helosos la boca de nuestro corazón
hacia aquellos raudales soberanos
de tu fuente -de la fuente de vida
que está en ti- para que, rociados
según nuestra capacidad, nos for-
másemos de algún modo idea de
cosa tan grande33.
Y sus palabras los fueron llevando
a ambos a una ascensión, ya que
A. EL ÉXTASIS DE OSTIA
fueron subiendo por medio de su
San Agustín poco tiempo después conversación, desde los seres ma-
de su bautismo en la Pascua del teriales visible más bajos, hasta
año 387, tenía pensado regresar los seres materiales más excelsos
al norte de África. Mientras espe- como pueden ser los astros.
raban el barco que los iba a llevar
de regreso a su patria, san Agustín (…) recorrimos gradualmente to-
y santa Mónica se hospedaron en dos los seres corpóreos, hasta el
la ciudad que era el puerto marí- mismo cielo, desde donde el sol y la
timo de Roma, la ciudad de Ostia luna envían sus rayos a la tierra34.
Tiberina. Ahí, estando sentados De aquí el camino de ascensión
junto a una ventana que daba a hacia Dios continuó por medio de
una huerta o jardín de la casa en la las realidades espirituales. De este
que se hallaban alojados, comen- modo, dejaron atrás el alma hu-
zaron a hablar de lo que sería la mana y sus cualidades espiritua-
vida eterna: les, para remontarse hasta quien
Allí solos conversábamos dulcísi- es la Verdad y la Sabiduría infinita
mamente; y olvidando las cosas pa- que es el mismo Cristo, Dios mis-
sadas, ocupados en lo por venir, in- mo:
quiríamos los dos delante de la ver- 33
conf. 9, 23.
dad presente, que eres tú, cuál sería 34
conf. 9, 24.

Ejercicios Espirituales Agustinianos


53
Y subimos todavía más arriba, pen- alta contemplación, ambos vol-
sando, hablando y admirando tus vieron a hablar y a compartir lo
obras; y llegamos hasta nuestras que habían descubierto de Dios,
almas y las pasamos también, a fin dándose cuenta de que para po-
de llegar a la región de la abundan- der llegar a elevarse hasta Dios,
cia indeficiente, en donde tú apa- para poder llegar al encuentro
cientas a Israel eternamente con el con Dios, una condición indispen-
pasto de la verdad, y es la vida la sable es el silencio. De este modo
Sabiduría, por quien todas las cosas san Agustín nos señala que hace
existen (…)35 falta en primer lugar, un silencio
En este momento de su ascenso, de las criaturas, de todos aquellos
su voz dejó de sonar y sus pala- elementos materiales que rodean
bras se silenciaron, pues ante el al hombre:
misterio de Dios no hay palabras Y decíamos nosotros: Si hubiera al-
posibles, y solo cabe el silencio
guien en quien callase el tumulto de
de adoración de la admiración y
la carne; callasen las imágenes de la
de amor. El silencio marca para
tierra, del agua y del aire; callasen
san Agustín y santa Mónica el mo-
los mismos cielos (…)37
mento más alto de este “éxtasis de
Ostia”, en el que ambos pudieron No obstante este primer paso no
llegar a contemplar, por unos ins- es suficiente. Hace falta que las
tantes, el misterio mismo de Dios, potencias interiores del hombre,
quedándose absortos ante él, y su memoria, su inteligencia y su
dejando en él puesta su esperanza voluntad, también se queden en
y el deseo de poder llegar algún silencio. Si bien es cierto, como
día a contemplar sin fin este mis- señala san Agustín, que el ser hu-
terio insondable. Así lo explica san
mano se encuentra lleno de rui-
Agustín:
dos, de palabras y de reclamos, en
Y mientras hablábamos y suspirá- síntesis, se encuentra disperso. Por
bamos por ella, llegamos a tocarla eso, para poder escuchar a Dios en
un poco con todo el ímpetu de nues- lo más hondo de su corazón nece-
tro corazón; y suspirando y dejan- sita acallar todas esas voces inte-
do allí prisioneras las primicias de riores que no hacen otra cosa que
nuestro espíritu (…)36 confundirlo:
Una vez pasado este momento de Si el alma misma callase y se remon-
tara sobre sí, no pensando en sí; si
35
Idem.
36
Idem. 37
conf. 9, 25.

Ejercicios Espirituales Agustinianos


54
él mismo, a quien amamos en estas
cosas, a él mismo sin ellas, como al
presente nos elevamos y tocamos
rápidamente con el pensamiento
la eterna Sabiduría, que permanece
sobre todas las cosas (…)39
Y como señala san Agustín, si esta
experiencia de Dios se pudiera
prolongar sin un límite, y además
de escuchar la voz de Dios se pu-
callasen los sueños y revelaciones
diera tener una contemplación del
imaginarias, y, finalmente, si callase
misterio de la Trinidad, esto cons-
por completo toda lengua, todo sig-
tituiría ya el gozo de la vida eterna
no y todo cuanto se hace pasando,
y la misma vida eterna, en la que
puesto que todas estas cosas dicen
se contempla a Dios sin límites, y
a quién las quiere escuchar: ‘No nos
esto es causa de gozo y felicidad
hemos hecho a nosotras mismas,
por toda la eternidad:
sino que nos ha hecho el que per-
manece eternamente’ (…)38 (…) si, por último, este estado se
continuase y fuesen alejadas de él
Una vez que existe el silencio ab-
las demás visiones de índole muy
soluto, se puede llegar a escuchar
inferior, y ésta sola arrebatase, ab-
a Dios. No obstante san Agustín
sorbiese y abismase en los gozos
señala que esta escucha es muy
más íntimos a su contemplador,
diferente de cuando se escucha a
de modo que fuese la vida sempi-
Dios por medio de intermediarios,
terna cual fue este momento de in-
de la voz de la naturaleza o de los
tuición por el cual suspiramos, ¿no
mensajeros que nos hablan de
sería esto el ‘Entra en el gozo de tu
Dios. Se trata de escuchar al mis-
Señor’?40
mo Dios:
La oración pues, como encuentro
(…) y sólo él hablase, no por ellas,
con Dios que es, requiere silencio,
sino por sí mismo, de modo que
y pide a quien va a hacer oración
oyesen su palabra, no por lengua
que sea capaz de acallar las diver-
de carne, ni por voz de ángel, ni por
sas potencias de su alma y que se
sonido de nubes, ni por enigmas de
quede en el silencio, pues el silen-
semejanza, sino que le oyéramos a
39
Idem.
38
Idem. 40
Idem.

Ejercicios Espirituales Agustinianos


55
cio es el único espacio en el que 1. Ejercicio de oración de imagi-
Dios habla, y donde se le puede nación con Salmo 64
escuchar:
a. Seguir las pautas de la oración
Si os mantenéis en silencio, podréis de imaginación presentada en el
oír. No encuentra lugar para sí la sa- Apéndice.
biduría donde no existe paciencia41.
b. En este texto es preciso resaltar
B. EJERCICIO DE ORACIÓN la importancia del silencio para
escuchar la voz de Dios. Hace fal-
Se proponen tres ejercicios de ora-
ta escuchar la voz de Dios en el
ción.
silencio. Se propone la versión del
41
s. 153, 1. salmo 64 de la traducción Iuxta
Hebreos de san Jerónimo.

Para ti, Señor, el silencio


es alabanza en Sión,
y a ti se te cumplen los votos,
3
porque tú escuchas las súplicas.
A ti acuden todos los hombres
4
bajo el peso de sus culpas:
nuestras faltas nos abruman,
pero tú las perdonas.
5
Feliz el que tú eliges y acercas
para que viva en tus atrios:
¡que nos saciemos con los bienes de tu Casa,
con los dones sagrados de tu Templo!
6
Por tu justicia, Dios, salvador nuestro,
nos respondes con obras admirables:
tú eres la esperanza de los confines de la tierra
y de las islas más remotas.
7
Tú afianzas los montes con tu fuerza,
ceñido de poder;
8
tú que reprimes el estruendo del mar,
el estruendo de las olas
y el tumulto de los pueblos.
9
Los que habitan en las tierras más lejanas
temen tus obras prodigiosas;

Ejercicios Espirituales Agustinianos


56
tú haces que canten de alegría
el oriente y el occidente.
10
Visitas la tierra, la haces fértil
y la colmas de riquezas;
los canales de Dios desbordan de agua,
y así preparas sus trigales:
11
riegas los surcos de la tierra,
emparejas sus terrones;
la ablandas con aguaceros
y bendices sus brotes.
12
Tú coronas el año con tus bienes,
y a tu paso rebosa la abundancia;
13
rebosan los pastos del desierto
y las colinas se ciñen de alegría.
14
Las praderas se cubren de rebaños
y los valles se revisten de trigo:
todos ellos aclaman y cantan.

c. Como cierre de sesión se puede


leer despacio y saboreando cada
palabra la oración de conf. 4, 31.

Al abrigo de tus alas


¡Oh Dios y Señor nuestro! Esperemos al abrigo de tus alas y protége-
nos y llévanos. Tú llevarás, sí. Tú llevarás a los pequeñuelos, y hasta que
sean ancianos tú los llevarás, porque nuestra firmeza, cuando eres tú,
entonces es firmeza; mas cuando es nuestra, entonces es debilidad.
Nuestro bien vive siempre contigo, y así, cuando nos apartamos de él,
nos pervertimos. Volvamos ya, Señor, para que no nos apartemos, por-
que en ti vive sin ningún defecto nuestro bien, que eres tú, sin que te-
mamos que no haya lugar adonde volar, porque de allí hemos venido
y, aunque ausentes nosotros de allí, no por eso se derrumba nuestra
casa, tu eternidad. (conf. 4, 31)

d. Finalmente se debe rezar juntos para la próxima sesión. Es preci-


la oración de san Agustín (pág. 23) so para la próxima sesión traer la
y el animador dar las instrucciones Biblia.

Ejercicios Espirituales Agustinianos


57
2. Ejercicio de oración de eco tar cómo Dios abrió los oídos de
con conf. 5, 1. san Agustín para que pudiera es-
cuchar su voz y el deseo de san
a. Seguir las pautas de la oración Agustín de descubrir a Dios en su
de eco presentada en el Apéndice. vida.
b. En este texto es preciso resal-

Conf. 5, 1: Recibe, Señor, el sacrificio de mis confesiones de mano de


mi lengua, que tú formaste y moviste para que confesase tu nombre, y
sana todos mis huesos y digan: Señor, ¿quién semejante a ti? Nada, en
verdad, te enseña de lo que pasa en él quien se confiesa a ti, porque no
hay corazón cerrado que pueda sustraerse a tu mirada ni hay dureza de
hombre que pueda repeler tu mano, antes la abres cuando quieres, o para
compadecerte o para castigar y no hay nadie que se esconda de tu calor.
Que te alabe mi alma para que te ame, y confiese tus misericordias para
que te alabe. No cesan ni callan tus alabanzas las criaturas todas del uni-
verso, ni los espíritus todos con su boca vuelta hacia ti, ni los animales y
cosas corporales por boca de los que las contemplan, a fin de que, apo-
yándose en estas cosas que tú has hecho, se levante hacia ti nuestra alma
de su laxitud y pase a ti, su hacedor admirable, donde está la hartura y
verdadera fortaleza.

c. Como cierre de sesión se puede palabra la oración de conf. 4, 31, o


leer despacio y saboreando cada escuchar la canción.

Al abrigo de tus alas


¡Oh Dios y Señor nuestro! Esperemos al abrigo de tus alas y protége-
nos y llévanos. Tú llevarás, sí. Tú llevarás a los pequeñuelos, y hasta que
sean ancianos tú los llevarás, porque nuestra firmeza, cuando eres tú,
entonces es firmeza; mas cuando es nuestra, entonces es debilidad.
Nuestro bien vive siempre contigo, y así, cuando nos apartamos de él,
nos pervertimos. Volvamos ya, Señor, para que no nos apartemos, por-
que en ti vive sin ningún defecto nuestro bien, que eres tú, sin que te-
mamos que no haya lugar adonde volar, porque de allí hemos venido
y, aunque ausentes nosotros de allí, no por eso se derrumba nuestra
casa, tu eternidad. (conf. 4, 31)

Ejercicios Espirituales Agustinianos


58
d. Finalmente se debe rezar juntos b. La frase que se sugiere como
la oración de san Agustín (pág. 23) mantra, completa o en partes es la
y el animador dar las instrucciones de conf. 5, 1: Que te alabe mi alma
para la próxima sesión. Es preci- para que te ame, y confiese tus mi-
so para la próxima sesión traer la sericordias para que te alabe.
Biblia.
c. Como cierre de sesión se puede
3. Ejercicio de oración de “man- leer despacio y saboreando cada
tra” palabra la oración de conf. 5, 1.
a. Seguir las pautas de la oración
de “mantra” presentada en el
Apéndice.

conf. 5, 1: Pero que te alabe mi alma para que te ame, y confiese tus
misericordias para que te alabe. No cesan ni callan tus alabanzas las
criaturas todas del universo, ni los espíritus todos con su boca vuelta
hacia ti, ni los animales y cosas corporales por boca de los que las con-
templan, a fin de que, apoyándose en estas cosas que tú has hecho,
se levante hacia ti nuestra alma de su laxitud y pase a ti, su hacedor
admirable, donde está la hartura y verdadera fortaleza.

d. Finalmente se debe rezar juntos


la oración de san Agustín (pág. 23)
y el animador dar las instrucciones
para la próxima sesión. Es preci-
so Para la próxima sesión traer la
Biblia.

Ejercicios Espirituales Agustinianos


59
6. Sexto Taller: Taller de Tolle Lege I

insistencia a que “tomara y leye-


ra” (Tolle, lege; tolle, lege). Cuando
san Agustín puso más atención se
pudo dar cuenta de que no cono-
cía ninguna canción infantil que
tuviera dicha letra:
Mas he aquí que oigo de la casa
vecina una voz, como de niño o
niña, que decía cantando y repetía
muchas veces: «Toma y lee, toma
y lee». De repente, cambiando de
semblante, me puse con toda la
atención a considerar si por ventu-
ra había alguna especie de juego
en que los niños soliesen cantar
A. TOLLE LEGE algo parecido, pero no recordaba
haber oído jamás cosa semejante;
Para todos es familiar la escena y así, reprimiendo el ímpetu de las
del jardín o del huerto, cuando lágrimas, me levanté, interpretando
san Agustín estaba ya tocado por esto como una orden divina de que
la gracia de Dios para convertirse, abriese el códice y leyese el primer
después de la búsqueda que ha- capítulo que hallase42.
bía hecho de la verdad y la sabidu-
ría por muchos años. En ese mo- La misma repetición le llevaba a
mento san Agustín se estaba ya darse cuenta de que era un men-
liberando de la cadena de la dis- saje de parte de Dios para que él
persión y era capaz de escuchar la tomara entre sus manos el códice
voz de Dios en su interior. Así pues del Apóstol san Pablo y que en
estando sentado debajo de una el silencio de su corazón leyera
higuera en el huerto o jardín de la un texto que lo invitara a la con-
casa en la que se alojaba en Milán versión. Es conocido que el tex-
en el año 386, san Agustín escu- to leído por san Agustín dentro
chó una voz, que le invitaba con 42
conf. 8, 29.

Ejercicios Espirituales Agustinianos


61
resto de los códices antiguos de
las Confesiones hablan de domus
vicina, la casa vecina. A pesar de
estas discusiones, san Agustín nos
invitaría a ser capaces de tomar
entre nuestras manos la Sagrada
Escritura y reconocer en ella la
palabra del Dios, en donde se en-
cuentran contenidos los mensajes
que el mismo Dios quiere comuni-
carnos en diversos momentos de
nuestra vida. De hecho el mismo
san Agustín señala que de la lec-
tura de este texto provino para él
una gran luz y claridad, que hizo
del códice del Apóstol san Pablo, que se disiparan en ese mismo ins-
el capítulo trece de la carta a los tante todas sus dudas y vacilacio-
Romanos:
nes, y que tomara la firme decisión
No en comilonas y embriagueces, de convertirse, de cambiar de vida
no en lechos y en liviandades, no en y de dedicarse totalmente a Dios.
contiendas y emulaciones, sino re- Esta decisión y esta firmeza que
vestíos de nuestro Señor Jesucristo y nos señala san Agustín, proceden
no cuidéis de la carne con demasia- de su encuentro con la Palabra de
dos deseos43. Dios:

Sin embargo en lo que no hay un No quise leer más, ni era necesario


acuerdo pleno es sobre la proce- tampoco, pues al punto que di fin
dencia de esa voz. El códice más a la sentencia, como si se hubiera
antiguo que se conserva de las infiltrado en mi corazón una luz de
Confesiones, el códice llamado seguridad, se disiparon todas las ti-
Sessoriano, del siglo VI, nos dice nieblas de mis dudas44.
que la voz venía de la domus diui-
na, es decir de la casa divina, de la San Agustín llegará a conocer y a
casa de Dios, señalando el texto amar profundamente la Sagrada
de este códice la fuente trascen- Escritura, y a pesar de que los ma-
dente de esta invitación a leer la niqueos le habían enseñado que
Sagrada Escritura. No obstante el el Antiguo Testamento no era pa-

43
Idem. 44
Idem.

Ejercicios Espirituales Agustinianos


62
labra de Dios, sino que era obra B. EJERCICIO DE ORACIÓN
del dios del mal, san Agustín de la
mano de san Ambrosio y de san Se proponen un ejercicio de ora-
Simplicano, entre otros, aprenderá ción.
el gran valor que tiene el Antiguo 1. Ejercicio de oración de Tolle
Testamento como palabra de Dios, Lege, con el AT
e insistirá siempre en sus obras
que toda la Sagrada Escritura con a. Seguir las pautas de la oración
sus dos partes, Antiguo y Nuevo de Tolle Lege presentada en el
Testamento son palabra de Dios, Apéndice.
y que ambos tienen un gran valor.
b. Es preciso resaltar que se trata
San Agustín nos invitaría a ser ca- de una lectura del AT y que debe
paces de guardar silencio en nues- ser un texto corto y breve, que
tro interior para poder acoger en es preciso leer, meditar y orar. Si
nuestro corazón la palabra de el primer texto elegido no le dice
Dios, el mensaje que Dios quiere nada a la persona, puede repetir
comunicarnos en un momento el ejercicio un par de veces más,
determinado de nuestra vida. Solo pero es preciso no pasarse todo
quien ha podido vencer la disper- el tiempo de la oración buscando
sión y ha logrado tener silencio en textos.
su corazón es capaz de escuchar y
acoger la palabra de Dios: c. Como cierre de sesión se puede
leer despacio y saboreando cada
Tengamos la Escritura como palabra la oración de conf. 1, 24; o
Escritura, como a Dios que habla; bien escuchar una canción agusti-
no busquemos allí al hombre que niana (“Toma y lee”. Disco: Confieso
yerra (…)45 tu amor [pista 5] de José Manuel
45
s. Dolbeau 10, 15. González Durán).

Oye mi oración
Oye, Señor, mi oración, a fin de que no desfallezca mi alma bajo tu dis-
ciplina ni me canse en confesar tus misericordias, con las cuales me
sacaste de mis pésimos caminos, para serme dulce sobre todas las dul-
zuras que seguí, y así te ame fortísimamente, y estreche tu mano con
todo mi corazón, y me libres de toda tentación hasta el fin. (conf. 1, 24)

Ejercicios Espirituales Agustinianos


63
d. Finalmente se debe rezar juntos
la oración de san Agustín (pág. 23)
y el animador dar las instrucciones
para la próxima sesión. Es preci-
so para la próxima sesión traer la
Biblia.

Ejercicios Espirituales Agustinianos


64
7. Séptimo Taller: Taller de Tolle Lege II

los, si me fuera posible al mundo en-


tero, contra la soberbia del género
humano! Aunque cierto es ya que
en todo el mundo se cantan y que
no hay nadie que se esconda de tu
calor”46.
Posteriormente en las mismas
Confesiones san Agustín vuelve
a evocar el profundo efecto que
los salmos tuvieron en su interior,
cuando al comentar la repercu-
A. LOS SALMOS SON MI GOZO sión que pueden tener los can-
tos en el ánimo de una persona,
No nos equivocaríamos si dijéra- san Agustín recuerda los cánticos
mos que la relación de san Agustín de la Iglesia, y señala cómo en el
con el libro de los salmos fue una Oriente san Atanasio hacía cantar
relación de toda una vida. los salmos con una voz semito-
Ya desde sus días de preparación nada, que más parecía recitarlos
para el bautismo en Casiciaco, en que cantarlos, para evitar que la
el 386, san Agustín se había que- música llegara a anular o a dejar
dado deslumbrado frente al texto en un segundo plano a la palabra
de los salmos: de Dios, es decir a las palabras de
los salmos. No obstante el mismo
“¡Qué voces te di, Dios mío, cuando san Agustín reconoce que es de
todavía principiante en tu verdade- una gran utilidad la costumbre de
ro amor y siendo catecúmeno, leía cantar los salmos en la Iglesia, por
descansado en la finca los salmos los profundos efectos que el can-
de David –cánticos de fe, sonidos to bien modulado de los mismos
de piedad que excluyen todo espí- puede hacer en el alma:
ritu hinchado- (…)! ¡Qué voces, sí,
te daba en aquellos salmos y cómo (…) algunas veces quisiera apartar
me inflamaba en ti con aquellos y de mis oídos y de la misma Iglesia,
me encendía en deseos de recitar- 46
conf. 9, 8.

Ejercicios Espirituales Agustinianos


65
cuentro definitivo con el Señor y
emigrar hacia la ciudad de Dios,
san Agustín, desde su lecho de
muerte sigue leyendo, meditando
y orando con los salmos. Sabemos
por san Posidio, el primer biógra-
fo de san Agustín, que en esos
últimos días el Obispo de Hipona
había mandado colocar en las pa-
redes de su habitación los salmos
penitenciales, escritos en unos
grandes pergaminos para poder-
los leer desde su lecho. Así nos
toda melodía de los cánticos suaves lo refiere san Posidio en su Vita
con que se suele cantar el Salterio Augustini:
de David, pareciéndome más se- (…) mandó copiar para sí los sal-
guro lo que recuerdo haber oído mos de David que llaman de a pe-
decir muchas veces del obispo de nitencia, que son poquísimos, y
Alejandría, Atanasio, quien hacía poniendo los cuadernos en la pared
que el lector cantase los salmos con ante los ojos, día y noche, el santo
tan débil inflexión de voz que pare- enfermo los miraba y leía, llorando
ciese más recitarlos que cantarlos. copiosamente”48.
Con todo, cuando recuerdo las lá-
grimas que derramé con los cánti- Se trata de unos salmos que él
cos de la Iglesia en los comienzos ya había orado y meditado en su
de mi conversión, y lo que ahora me preparación bautismal en la igle-
conmuevo, no con el canto sino con sia de Milán en la cuaresma del
las cosas que se cantan, cuando se año 387. Cercano ya a la muerte,
cantan con voz clara y una modu- san Agustín siente el deseo de
lación convenientísima, reconozco prepararse al encuentro definitivo
de nuevo la gran utilidad de esta con Dios, meditando de nuevo los
costumbre”47. salmos que le habían servido en
su primer encuentro pleno con el
En sus últimos días, en el verano
Señor en el sacramento del bautis-
del año 430, cuando san Agustín
se reitre a lo íntimo de su celda mo la noche de la Pascua del año
monástica para prepararse al en- 387.

47
conf. 10, 50. 48
Posidio, Vita S. Augustini, 31, 2.

Ejercicios Espirituales Agustinianos


66
Estas escenas nos presentan a San Agustín hizo un comentario
un hombre que encuentra en los completo a los 150 salmos, llama-
salmos una lámpara que guía sus do las enarrationes in Psalmos, que
pasos49 (2 Pe 1, 19), como Palabra puede ser verdaderamente catalo-
de Dios que son. Una lámpara gado como una “enciclopedia del
que debe alumbrarlo no sólo a él, pensamiento de san Agustín”, ya
sino a todos aquellos que lean sus que son el fruto de más de trein-
obras. Es por ello que san Agustín ta años de trabajo y predicación
nos ha dejado cerca de diez mil del Obispo de Hipona, y en ellas
citas de los salmos distribuidas en ha quedado recogido el pensa-
sus diversos escritos. miento espiritual y teológico de
san Agustín. Por esta razón, las
Es más, las mismas Confesiones, Enarrationes in Psalmos pueden
una de sus obras más leídas y co- ser consideradas, junto con las
nocidas50 pueden ser calificadas Confesiones y la Ciudad de Dios,
como un “salterio amplificado”, como las obras más significativas
pues son innumerables las refe- del Hiponense.
rencias a los salmos y las mismas
expresiones que él retoma para Por otro san Agustín nos invi-
expresar su alabanza, o su propia ta, al leer los salmos, a distinguir
relación con Dios. El mismo san quién es el que está hablando. Así
Agustín recuerda cómo lloraba al hay que distinguir si es la voz de
escuchar los cánticos de la Iglesia, Cristo52, la voz que nos habla sobre
y cómo esas lágrimas le hacían Cristo53, la voz con la que nosotros
mucho bien: nos dirigimos a Cristo54, la voz de
la Iglesia55, la voz que nos habla
¡Cuánto lloré con tus himnos y tus acerca de la Iglesia56.
cánticos, fuertemente conmovi-
do con las voces de tu iglesia, que B. EJERCICIO DE ORACIÓN
dulcemente cantaba! Penetraban Se propone un ejercicio de ora-
aquellas voces en mis oídos y tu ver- ción.
dad se derretía en mi corazón, con
lo cual encendía el afecto de mi pie- 1. Ejercicio de oración de Tolle
dad y corrían mis lágrimas, y me iba Lege, con los Salmos
bien con ellas”51. 52
en. Ps. 39,5.
53
en. Ps. 18, 2, 2.
49
en. Ps. 76, 4. 54
en. Ps. 70, 1, 3.
50
Cf. retr. 2, 6, 1. 55
en. Ps. 6, 3.
51
conf. 9, 14. 56
en. Ps. 106, 1.

Ejercicios Espirituales Agustinianos


67
a. Seguir las pautas de la oración más, pero es preciso no pasarse
de Tolle Lege presentada en el todo el tiempo de la oración bus-
Apéndice. cando textos.
b. Es preciso resaltar que se tra- c. Como cierre de sesión se pue-
ta de una lectura de los salmos y de leer despacio y saboreando
que debe ser un texto corto y bre- cada palabra la oración de en. Ps.
ve, que es preciso leer, meditar y 32, 2, 1; o bien escuchar una can-
orar. Si el primer texto elegido no ción agustiniana (“Iglesia”. Disco:
le dice nada a la persona, puede Agustín íntimo [pista 11] de José
repetir el ejercicio un par de veces Manuel González Durán).

Cantad el cántico nuevo


Despojaos de la vejez, pues conocisteis el cántico nuevo. Nuevo hom-
bre, nuevo Testamento, nuevo cántico. No pertenece a los hombres vie-
jos el cántico nuevo; éste sólo lo aprenden los hombres nuevos que han
sido renovados de la vejez por la gracia, y que pertenecen ya al Nuevo
Testamento, el cual es el reino de los cielos (en. Ps. 32, 2, 1)

d. Finalmente se debe rezar juntos


la oración de san Agustín (pág. 23)
y el animador dar las instrucciones
para la próxima sesión. Es preciso
traer la Biblia para la próxima se-
sión.

Ejercicios Espirituales Agustinianos


68
VIII. Octavo Taller: Taller de Tolle Lege III

cartas de san Pablo y la primera


carta de san Juan.
Con respecto a los evangelios, san
Agustín comentará en diversas
partes de su obra diferentes textos
evangélicos, en muchas ocasiones
coincidiendo con la lectura que se
había proclamado dentro de la ce-
lebración litúrgica. Por ello, en sus
sermones ocupa un lugar de ho-
A. SAN AGUSTÍN Y EL NUEVO nor el evangelio según san Mateo,
TESTAMENTO que era uno de los más usados
dentro de la liturgia, sin que esto
San Agustín fue un hombre que
signifique que san Agustín no
amó, estudió y meditó la Sagrada
se hubiera ocupado de los otros
Escritura a lo largo de toda su vida.
tres evangelistas, Marcos, Lucas y
De la mano de los maniqueos
Juan. Es más, el único evangelio
llegó a conocer una versión del
al que san Agustín le va a dedi-
Nuevo Testamento en donde se
car un comentario completo es al
habían suprimido algunos pasajes
evangelio según san Juan. De este
e incluso algunos libros, ya que
modo comenta cada una de sus
consideraban esas partes como
partes y capítulos dentro de una
espúreas, o bien simplemente
obra llamada los Tratados sobre el
que no estaban de acuerdo con su
evangelio de san Juan (In Iohannis
propio pensamiento. Después de
euangelium Tractatus).
su bautismo, san Agustín llegará a
conocer el Nuevo Testamento de Se trata de un largo comentario
la Iglesia católica y se dará cuenta escrito a lo largo de unos tres lus-
de los graves errores maniqueos. tros (406/407-419) en donde san
Como pastor de almas estudió y Agustín destaca los elementos es-
comentó muchos pasajes y libros pirituales que nos ofrece el evan-
del Nuevo Testamento, particular- gelio de san Juan y profundiza par-
mente los evangelios, así como las ticularmente en la encarnación de

Ejercicios Espirituales Agustinianos


69
también el hecho de que Cristo
sea a la vez verdadero y comple-
to Dios, y verdadero y completo
hombre. Solo quien confiesa am-
bos elementos puede entrar por
la puerta que es Cristo, una puerta
baja que requiere humildad:
Arrio dice que una cosa es el Padre,
y otra cosa el Hijo. Estaría en lo cier-
to si dijese que es otro, pero no otra
cosa. Diciendo que es otra cosa,
va en contra de aquel que dice: Yo
y el Padre somos una sola cosa.
Cristo, el Verbo hecho carne como Tampoco entra por la puerta; pre-
un gran misterio de humildad. dica a Cristo cual él se lo figura, no
El texto de Jn 1, 14, fue un texto cual lo declara la verdad (…) Quien
definitivo en la vida, conversión quiera entrar en el redil, entre por la
y espiritualidad agustiniana, por puerta, confiese al verdadero Cristo.
ello es uno de los puntos centrales Y no sólo confiese al verdadero
dentro de su comentario: Cristo, sino que busque la gloria de
La carne fue la causa de tu ceguera Cristo y no la suya propia; porque
y la carne será la que la haga des- muchos, buscando su gloria, disper-
aparecer. El consentimiento en los saron las ovejas de Cristo en lugar
afectos carnales hizo que el alma de reunirlas. Cristo nuestro Señor es
fuese carne, y de ahí vino la ceguera puerta baja; quien quiera entrar por
del corazón. El Verbo se hizo carne: esta puerta, ha de agacharse para
he aquí el médico que te preparó el entrar con la cabeza sana58.
colirio. Vino el Verbo de esta manera
para extinguir por su carne los vicios
de la carne y destruir con su muerte Destaca la idea de la imitación de
el imperio de la muerte57. la humildad de Cristo para poder
de este modo ser partícipe de la
Por otro lado a san Agustín le in- resurrección:
teresa resaltar en este comentario
no solo la igualdad de Cristo con Nosotros esperamos al fin del mun-
el Padre –contra los arrianos-, sino do la resurrección de los muertos;
57
Io. eu. tr. 2, 16. 58
Io. eu. tr. 45, 5.

Ejercicios Espirituales Agustinianos


70
así lo creemos; más bien, no sólo la cual no podían llamarle Señor; pero
esperamos, sino que debemos es- no lo tenían aún con la plenitud que
perarla, porque no es falsa nuestra el Señor prometía60.
fe en la resurrección de los muertos
al fin de los tiempos. Queriendo el B. EJERCICIO DE ORACIÓN
Señor Jesús darnos a entender una Se propone un ejercicio de ora-
resurrección de los muertos antes ción.
de la resurrección final, no como la
de Lázaro, o como la del hijo de la 1. Ejercicio de oración de Tolle
viuda, o como la de la hija del jefe de Lege, con el evangelio de san
la sinagoga, que resucitaron para Juan
volver a morir (…), dice aquí: ‘Tiene
a. Seguir las pautas de la oración
la vida eterna y no viene a juicio,
de Tolle Lege presentada en el
sino que ha pasado de la muerte
Apéndice.
a la vida’. ¿A qué vida? A la eterna.
No, pues, como el cuerpo de Lázaro, b. Es preciso resaltar que se trata
porque aquél pasó de la muerte del de una lectura del evangelio se-
sepulcro a la vida humana, no a la gún san Juan y que debe ser un
vida eterna; morirá otra vez; mien- texto corto y breve, que es preci-
tras que los muertos que resucita- so leer, meditar y orar. Si el primer
rán al final del mundo pasarán a la texto elegido no le dice nada a la
vida eterna59. persona, puede repetir el ejercicio
un par de veces más, pero es pre-
Solo quien imita a Cristo en su
ciso no pasarse todo el tiempo de
humildad y tiene esperanza en la
la oración buscando textos.
resurrección actúa por amor a la
justicia y el amor es aquello que lo c. Como cierre de sesión se puede
mueve a actuar: leer despacio y saboreando cada
palabra la oración de Io. eu. tr. 2,
No nos queda más que decir que el
15; o bien escuchar una canción
que ama tiene consigo al Espíritu
agustiniana (“Un corazón sencillo”.
Santo, y que teniéndole merece te-
Disco: Agustín íntimo [pista 10] de
nerle más abundantemente, y que
José Manuel González Durán).
teniéndole con mayor abundancia,
es más intenso su amor. Ya los dis-
cípulos tenían consigo al Espíritu
Santo, que el Señor prometía, sin el
60
Io. eu. tr. 74, 2.
59
Io. eu. tr. 19, 9.

Ejercicios Espirituales Agustinianos


71
Mas para que nazcan los hombres de Dios fue preciso naciese Dios
primero de los hombres. Cristo es Dios, y Cristo ha nacido de los hom-
bres. Sólo se procuró madre en la tierra quien tenía ya Padre en los cie-
los. El mismo que, nacido de Dios, es nuestro Creador, es también nuestro
Reparador, nacido de una mujer. No te extrañe, ¡oh hombre!, ser hijo de
Dios por la gracia, no te extrañe tu nacimiento de Dios a semejanza de su
Verbo. (…)Es que fué tanto lo que me amó que, para hacerme inmortal,
quiso nacer El mismo por mí a una vida mortal. (Io. eu. tr. 2,15)

d. Finalmente se debe rezar juntos


la oración de san Agustín (pág. 23)
y el animador dar las instrucciones
para la próxima sesión. Es preciso
traer la Biblia para la próxima se-
sión.

Ejercicios Espirituales Agustinianos


72
9. Noveno Taller: Taller de Tolle Lege IV

interesantes reflexiones, aunque


con lo que san Agustín comentó y
explicó, nos es suficiente para dar-
nos cuenta de la profundidad de
su doctrina y de su pensamiento, y
de las consecuencias que el amor
tiene para la fe.
Es tan amplia la reflexión que san
Agustín hace sobre el amor, que
no le basta el tiempo que él mis-
mo se había señalado para predi-
car sobre la primera epístola de
san Juan, y tiene que dejar su obra
inconclusa, pero con una invita-
ción abierta a crecer en el amor a
Dios:
A. SAN AGUSTÍN Y LA CARTA
DEL AMOR ¿Qué es crecer? Progresar. ¿Qué es
decrecer? Decaer. Todo el que cono-
Uno de los escritos agustinianos
ce que ha nacido, sepa que es niño e
en donde se aborda el tema del
infante. (…) Nuestra leche es Cristo
amor de manera más extensa,
humilde; nuestro manjar, el mismo
es en su comentario a la carta de
Cristo igual al Padre. Te cría con
san Juan (In epistulam Iohannis
leche para alimentarte luego con
ad Parthos tractatus). No obstan-
pan. Porque conocer espiritualmen-
te al ser un tema tan amplio, san
te a Cristo con el corazón es conocer
Agustín en la semana de Pascua
que es igual al Padre61.
del año 407 no pudo terminar de
explicar toda la primera carta del De hecho muchas de las páginas
apóstol san Juan, la carta sobre el más célebres y famosas de san
amor de Dios. El comentario de Agustín se encuentran recogidas
san Agustín se quedó en el versi- dentro de este comentario a la pri-
llo tercero del capítulo quinto (1Jn
5, 3), privándonos de muchas e 61
ep. Io. tr. 3, 1.

Ejercicios Espirituales Agustinianos


73
mera carta del apóstol Juan. Frases El amor es una raíz interior de la
famosas y conocidas, y en muchas solo pueden brotar cosas buenas63.
ocasiones, por desgracia, sacadas
de su contexto y tergiversadas: Así pues, san Agustín antes de
comenzar su exposición o expli-
Oye, pues, de una vez un breve pre- cación de la primera carta del
cepto: Ama y haz lo que quieras; apóstol san Juan es consciente de
si callas, calla por amor; si gritas, que el camino que está a punto
grita por amor; si corriges, corrige de emprender va a ser fructífero,
por amor; si perdonas, perdona por pues está marcado por el amor, no
amor. El amor es una raíz interior solo porque aquello que lo mueve
de la solo pueden brotar cosas bue- a él a predicar es el amor, sino que
nas62. el mismo tema de la primera carta
del apóstol san Juan es el amor. Y
Y en verdad, si la frase “ama y haz si el amor está presente, todo tie-
lo que quieras” se saca de su con- ne que ser de provecho. Por ello
texto, pierde su sentido, y puede señala san Agustín que si el amor
ser mal entendida. No obstante el de Dios ya está ardiendo en el
amor del que habla san Agustín corazón de aquellos que le están
es del amor de Dios, un amor que oyendo – leyendo o bien orando
no se busca a sí mismo, sino que con sus escritos-, la explicación
al identificarse con el mismo Dios, será como el aceite para una lám-
no puede sino buscar el bien y la para, que alimentará su fuego, es
salvación de todos. Un amor que decir alimentará el amor:
nos enseña, como Cristo, a dar la
vida por aquellos a quienes ama- Así pues, les servirá esta lección
mos, y en primer lugar, a entregar como aceite para la llama; si allí
nuestra vida por amor a Dios. Solo hay algo que pueda ser nutrido, se
desde el auténtico amor se puede nutre, crece y perdura64.
vivir la libertad en la acción, pues
actuando movidos por el amor No obstante san Agustín se perca-
nunca se causará mal a nadie, ni se ta que hay algunos que todavía no
hará daño alguno. El amor, como han llegado a amar a Dios, por lo
señala san Agustín en este her- que señala que sus palabras serán
moso comentario a la carta de san el fuego que le falta a la leña para
Juan, es una raíz de la cual no pue- arder, y que también quienes lo
den brotar sino frutos buenos: escuchan con buena disposición
63
ep. Io. tr. 7, 8.
62
ep. Io. tr. 7, 8. 64
ep. Io. tr. 1, 1.

Ejercicios Espirituales Agustinianos


74
falta, de modo que todos nos rego-
cijemos en la misma caridad. Donde
hay caridad, hay paz, y donde hay
humildad, caridad (ubi autem cha-
ritas, ibi pax; et ubi humilitas, ibi
charitas)66.
B. EJERCICIO DE ORACIÓN
Se propone un ejercicio de ora-
ción.
1. Ejercicio de oración de Tolle
Lege, con la primera carta de san
Juan
llegarán a encenderse en el amor
de Dios: a. Seguir las pautas de la oración
de Tolle Lege presentada en el
Asimismo, a muchos les será como Apéndice.
llama para la leña, de modo que, si
no arden, al oír el sermón se encen- b. Es preciso resaltar que se trata
derán65. de una lectura de la primera car-
ta de san Juan y que debe ser un
Finalmente san Agustín señala que texto corto y breve, que es preci-
para todos, la meditación de la pa- so leer, meditar y orar. Si el primer
labra de Dios, de la primera carta texto elegido no le dice nada a la
del apóstol san Juan, será fructífe- persona, puede repetir el ejercicio
ra, pues a todos los llevará a cre- un par de veces más, pero es pre-
cer en la fe y en el amor de Dios. ciso no pasarse todo el tiempo de
No obstante la condición previa la oración buscando textos.
para arder en el amor de Dios, es
la humildad, y la consecuencia de c. Como cierre de sesión se puede
todo es la paz, pues como señala leer despacio y saboreando cada
san Agustín, donde hay humildad, palabra la oración de Io. eu. tr. 9, 1;
hay caridad, donde hay caridad, o bien escuchar una canción agus-
hay paz: tiniana (“Por amor de tu amor”.
Disco: Agustín íntimo [pista 13] de
En algunos se nutre la caridad que José Manuel González Durán).
tienen; en otros se enciende si les
65
Idem. 66
Idem.

Ejercicios Espirituales Agustinianos


75
Dios es amor, y quien permanece en el amor, permanece en Dios,
y Dios en él. Sea Dios tu casa, y tú la casa de Dios. Permanece en Dios,
y Dios permanecerá en ti. En ti permanece Dios para conservarte; tú
permaneces en Él para no caer, porque así habla el Apóstol sobre la
caridad: La caridad nunca decae. ¿Cómo ha de caer aquel a quien sos-
tiene Dios? (Io. eu. tr. 9, 1)

d. Finalmente se debe rezar juntos


la oración de san Agustín (pág. 23)
y el animador dar las instrucciones
para la próxima sesión. Es preciso
traer la Biblia para la próxima se-
sión.

Ejercicios Espirituales Agustinianos


76
10. Décimo Taller: Taller de Tolle Lege V

ya que los maniqueos quitaban


del corpus paulino –y de todo el
Nuevo Testamento-, todas las alu-
siones al Antiguo Testamento, ya
que consideraban que el Antiguo
Testamento había sido escrito por
el dios de las tinieblas. Por ello,
cuando san Agustín se convierta,
descubrirá el Nuevo Testamento
de la Iglesia católica, y dentro de
éste, el corpus paulino católico.
Para poder comprender mejor los
escritos de san Pablo, san Agustín
tendrá particularmente dos gran-
des maestros, San Ambrosio y san
Simpliciano:
A. SAN AGUSTÍN Y EL CORPUS (…) y las disputas con el obispo de
PAULINO Milán me habían hecho tanta im-
presión, que casi estaba deseando,
San Agustín fue el hombre que
con cierta esperanza, estudiar al-
amó la Sagrada Escritura en sus
gunos de los pasajes de ese Antiguo
dos partes, tanto el Antiguo como
Testamento, hacia los cuales tenía-
el Nuevo Testamento. Dentro del
mos aversión por lo que contra ellos
Nuevo Testamento ocuparán un
nos habían dicho. Me había decidi-
lugar particular dentro de la re-
do ya a continuar como catecúme-
flexión de san Agustín las cartas
no en la Iglesia en que fui inscrito
de san Pablo. Es verdad que san
por mis padres hasta tanto que die-
Agustín en su juventud, mientras
ra con lo que andaba buscando67.
formaba parte de los “oyentes”
maniqueos, había llegado a cono- Paulatinamente san Agustín se fue
cer las cartas de Pablo con las li- identificando con Pablo de Tarso y
mitantes que el canon bíblico ma-
niqueo imponía a dichas cartas, 67
util. cred. 20.

Ejercicios Espirituales Agustinianos


77
Porque estando aun él [san Pablo]
apartado de la fe, que pretendía
destruir, siendo acérrimo enemigo
de ella, de repente fue convertido a
esta misma fe por una gracia más
poderosa; fue convertido por aquel
que iba a realizar lo que fue dicho
por el profeta: “Volviéndote a no-
sotros nos darás vida”; para que no
solo el que no quería creer se hiciera
creyente, sino también para que el
mismo perseguidor sufriera la per-
secución por defender la fe que per-
seguía68
sus escritos, su pensamiento y su
teología. Resulta curioso que a pe- Dentro del corpus paulino son
sar de que la experiencia de san muchos los textos citados por san
Agustín puede ser parangonada Agustín dentro de sus obras, y ha-
con la de san Pablo, pues ambos brá cartas que serán fundamenta-
en un primer momento fueron les en diferentes momentos de su
enemigos de la Iglesia católica y existencia. De este modo, al hablar
después se convirtieron a la fe en de la vida monástica, es esencial
Cristo, san Agustín al hablar del para san Agustín la primera carta
cambio operado por Dios en el a los Corintios. En la polémica con
corazón de san Pablo no refiera a los pelagianos, las discusiones se
una “conversión”, como lo hace- mueven generalmente en torno
mos en la actualidad, sino que san a la carta a los Romanos. Con los
Agustín se refiere a este cambio
arrianos cobrará importancia la
como la “vocación” de san Pablo.
carta a los Filipenses, etc.
Para el Obispo de Hipona, Pablo
de Tarso encuentra su vocación Por todo ello es claro, al leer las
al caer por tierra en el camino de obras de san Agustín, el fuerte
Damasco y encontrarse con Cristo. influjo que los escritos paulinos
Descubre que su misión no es la tuvieron sobre él, y cómo su me-
de ser perseguidor de la Iglesia, ditación y oración estaba conti-
sino su predicador y difusor. Por nuamente marcada por textos de
esta razón san Agustín se refiere a san Pablo. Sin duda ninguna, junto
este acontecimiento como la vo-
cación, no la conversión de Pablo: 68
praed. sanct. 4.

Ejercicios Espirituales Agustinianos


78
con los evangelios y los salmos, los su obra, así como diferentes textos
libros bíblicos más leídos, medita- de otras cartas paulinas. San Pablo
dos y orados por san Agustín fue- será pues para san Agustín, un in-
ron las cartas de san Pablo. terlocutor continuo, que le ayuda-
rá al Obispo de Hipona a profundi-
Finalmente es preciso considerar zar en la doctrina cristiana.
que san Agustín solo le dedicó un
comentario completo a la carta a B. EJERCICIO DE ORACIÓN
los Gálatas (Expositio epistulae ad
Galatas: Exposición de la cara a Se propone un ejercicio de ora-
los Gálatas), dejándonos en dicho ción.
comentario páginas imborrables 1. Ejercicio de oración de Tolle
y definitivas con relación a la li- Lege, con las cartas de san Pablo
bertad y la gracia. Por otra par-
te escribió también san Agustín a. Seguir las pautas de la oración
dos comentarios inconclusos a de Tolle Lege presentada en el
la carta a los romanos (Epistulae Apéndice.
ad Romanos inchoata expositio:
b. Es preciso resaltar que se tra-
Exposición comenzada de la car-
ta de una lectura de las cartas de
ta a los Romanos; Expositio qua-
san Pablo y que debe ser un texto
rundam propositionum ex epistula
corto y breve, que es preciso leer,
Apostoli ad Romanos: Exposición
meditar y orar. Si el primer texto
de algunos textos de la carta a los
elegido no le dice nada a la per-
Romanos). Ambos se quedaron
sona, puede repetir el ejercicio un
sin terminar, pues san Agustín se
par de veces más, pero es preciso
dio cuenta de que la profundidad
no pasarse todo el tiempo de la
y las diversas cuestiones aborda-
oración buscando textos.
das dentro de esta carta, reque-
rían mucho tiempo y le distraían c. Como cierre de sesión se puede
de sus ocupaciones pastorales. Sin leer despacio y saboreando cada
embargo los textos de la carta a palabra la oración de exp. Gal. 38.
los Romanos aparecerán comen-
tados y citados a lo largo de toda

Cristo se forma por la fe en el hombre interior del creyente, lla-


mado a la libertad de la gracia con manso y humilde corazón, que no
se envanece de los méritos de sus obras, que son nulos, sino que co-
mienza por la misma gracia un cierto mérito. A éste puede llamar su

Ejercicios Espirituales Agustinianos


79
pequeñuelo, indicándose a sí mismo, aquel que dijo: cuanto hicisteis a
uno de mis pequeñuelos, a mí me lo hicisteis. Cristo se forma en aquel
que toma la forma de Cristo. Y toma la forma de Cristo quien se une a
Cristo con amor espiritual. ( exp. Gal. 38)

d. Finalmente se debe rezar juntos


la oración de san Agustín (pág. 23)
y el animador dar las instrucciones
para la próxima sesión. Es preciso
traer la Biblia para la próxima se-
sión.

Ejercicios Espirituales Agustinianos


80
11. Undécimo Taller: Taller de Tolle Lege VI

razón es el texto de la carta a los


Romanos 13, en el que después de
haber escuchado una voz “como
de niño o de niña” que continua-
mente le repetía “toma y lee, toma
y lee”, supo que esta voz no era
otra cosa que un mensaje, un re-
clamo de Dios que le invitaba a to-
mar entre sus manos el códice de
las cartas del Apóstol Pablo, como
había hecho antes san Antonio del
desierto, quien había descubierto
la voluntad de Dios al escuchar las
A. LAS TRES CONVERSIONES DE
palabras del evangelio según san
SAN AGUSTÍN
Mateo (Mt 19, 21). Así pues toman-
El Papa Benedicto XVI en la ho- do este códice en sus manos, lo
milía pronunciada en Pavía el 22 abrió y leyó las primeras palabras
de abril de 2007 presentó a san que le salieron al paso. Fueron pa-
Agustín como el santo que había labras que le traspasaron el cora-
vivido a lo largo de su vida un em- zón y que le iluminaron los ojos
peño constante de conversión, de del alma, para que desaparecieran
buscar siempre ajustar sus pasos las sombras de la duda:
al camino de Dios69. En este iti-
Así que, apresurado, volví al lugar
nerario espiritual hacia Dios, las
donde estaba sentado Alipio y yo
cartas paulinas jugarán un papel
había dejado el códice del Apóstol al
fundamental. De hecho un primer
levantarme de allí. Lo tomé, pues; lo
texto paulino que mueve su co-
abrí y leí en silencio el primer capítu-
69
Repetirá las mismas ideas en la audiencia lo que se me vino a los ojos, y decía:
general del 27 de febrero de 2008 durante “No en comilonas y embriague-
una catequesis sobre san Agustín como ces, no en lechos y en liviandades,
el gran convertido: “Sant’Agostino, triplice
conversione”. Cf. Benedetto XVI, Udienza no en contiendas y emulaciones
generale, 27 febbraio 2008, en I Padri della sino revestíos de nuestro Señor
Chiesa.Da Clemente a Sant’Agostino, Roma,
Libreria Editrice Vaticana, 2008, 227.
Jesucristo y no cuidéis de la carne

Ejercicios Espirituales Agustinianos


81
con demasiados deseos”  (Rm 13,
13). No quise leer más, ni era nece-
sario tampoco, pues al punto que di
fin a la sentencia, como si se hubie-
ra infiltrado en mi corazón una luz
de seguridad, se disiparon todas las
tinieblas de mis dudas (conf. 8, 29).
Después de esta lectura, san
Agustín se decide a abandonar su
anterior vida de alejamiento de
Dios, a romper con sus indecisio-
nes y a tomar la firme resolución
de prepararse para el bautismo,
viviendo el resto de su vida con un
fuerte propósito de santidad, ejer- a su monasterio, regresar a la so-
citándose en una espiritualidad ledad del claustro monástico. No
de conversión continua, estando obstante lo que detuvo en aque-
atento para alejar de su vida todo llos momentos a san Agustín fue
lo que fuera un obstáculo en su la meditación una vez más de un
camino hacia Dios. texto paulino, en esta ocasión del
texto de 2 Cor 5, 15. De la reflexión
Pero este no sería el único texto
de este texto san Agustín sacó en
paulino que invitaría a san Agustín
claro que la voluntad de Dios era
a la conversión. Poco tiempo des- que él permaneciera en Hipona
pués de su bautismo, la vida mo- y que abrazara con amor el oficio
nástica que san Agustín había sacerdotal que le había sido enco-
elegido daría un vuelco, pues mendado:
Dios lo llamó a ejercer el oficio de
presbítero en la Iglesia de Hipona. Aterrado por mis pecados y por el
Sin que san Agustín lo quisiera, peso enorme de mi miseria, había
fue obligado a aceptar el minis- tratado en mi corazón y pensado
terio sacerdotal. No obstante, un huir a la soledad mas tú me lo prohi-
poco antes o después de la orde- biste y me tranquilizaste, diciendo:
nación, san Agustín sintiéndose Por eso murió Cristo por todos, para
abrumado por el peso de sus pe- que los que viven ya no vivan para
cados e indigno de la ordenación sí, sino para aquel que murió por
sacerdotal, pensó huir de nuevo ellos (2 Cor 5, 15). He aquí, Señor,

Ejercicios Espirituales Agustinianos


82
que ya arrojo en ti mi cuidado, a fin como nosotros perdonamos a los
de que viva y pueda considerar las que nos ofenden’71.
maravillas de tu ley (Ps 118, 18)70.
Estos tres textos paulinos anterior-
Sabemos de una tercera conver- mente mencionados no son sino
sión de san Agustín claramente a una muestra del grande influjo
la luz de un texto paulino. En esta que las cartas de san Pablo tuvie-
ocasión se trata de un momento ron sobre san Agustín.
que podríamos situar hacia el 396,
cuando san Agustín es un obispo Y aunque hemos hablado solo de
novel de Hipona, y medita parti- tres conversiones, siguiendo el es-
cularmente el texto de 1 Cor 4, 7, quema planteado por Benedicto
para descubrir que el hombre por XVI, se podrían rastrear en la vida
y las obras de san Agustín muchas
sí mismo no puede empezar a ca-
otras “conversiones” como fruto
minar por el sendero de Dios y de
de su reflexión y de su meditación
la santidad sin la ayuda del mismo
de diversos textos paulinos, con
Dios:
lo que podemos darnos cuenta
Mientras tanto, he comprendido del influjo definitivo que las cartas
que sólo uno es verdaderamen- de san Pablo tuvieron sobre san
te perfecto y que las palabras del Agustín.
Sermón de la montaña sólo se han
B. EJERCICIO DE ORACIÓN
realizado en uno solo: en Jesucristo
mismo. Toda la Iglesia, en cam- Se propone un ejercicio de ora-
bio, —todos nosotros, incluidos los ción.
Apóstoles—, debemos orar cada
día: ‘Perdona nuestras ofensas 1. Ejercicio de oración de “ilumi-
nación”, con Rm 13, 11-13.
70
conf. 10, 70.
71
retr. 1, 19, 3.

Rom 13, 11-13: Y esto, teniendo en cuenta el momento en que


vivimos. Porque ya es hora de levantaros del sueño; que la salvación
está más cerca de nosotros que cuando abrazamos la fe. La noche está
avanzada. El día se avecina. Despojémonos pues, de las obras de las
tinieblas y revistámonos de las armas de la luz. Como en pleno día,
procedamos con decoro; nada de comilonas y borracheras; nada de
lujurias y desenfrenos; nada de rivalidades y envidias. Revestíos más
bien del Señor Jesucristo y no os preocupéis de la carne para satisfacer
sus concupiscencias.

Ejercicios Espirituales Agustinianos


83
a. Seguir las pautas de la oración b. Como cierre de sesión se puede
“de iluminación” presentada en el leer despacio y saboreando cada
Apéndice. palabra la oración de conf. 10, 5-6.

Conf. 10, 5-6: Y tú, Señor, deleitado con la fragancia de tu santo tem-
plo, compadécete de mí, según tu gran misericordia, por amor de tu nom-
bre; y no abandonando en modo alguno tu obra comenzada, consuma
en mí lo que hay de imperfecto (…) Pequeñuelo soy, mas vive perpetua-
mente mi Padre y tengo en él tutor idóneo. Él es el mismo que me engen-
dró y me defiende, y tú eres todos mis bienes, tú Omnipotente, que estás
conmigo aun desde antes de que yo lo estuviera contigo.

d. Finalmente se debe rezar juntos


la oración de san Agustín (pág. 23)
y el animador dar las instrucciones
para la próxima sesión.

Ejercicios Espirituales Agustinianos


84
12. Duodécimo tercer Taller: Taller de Tolle Lege VII

tito de Benedicto XVI, la primera


conversión sucede a la luz del tex-
to de Rm 13, 11-13.

Una segunda conversión de san


Agustín estaría marcada por el
texto de 2 Cor 5, 14-15:

Porque el amor de Cristo nos apre-


mia al pensar que, si uno murió por
todos, todos por tanto murieron. Y
murió por todos para que ya no vi-
van para sí los que viven, sino para
A. LAS TRES CONVERSIONES DE aquel que murió y resucitó por ellos.
SAN AGUSTÍN: 2 COR 5, 15
Pero para entender mejor cómo
Hemos señalado anteriormente influye este texto en la vida de san
que según Benedicto XVI las car- Agustín necesitamos -como tam-
tas de san Pablo tuvieron un in- bién lo hace el Papa emérito-, re-
flujo definitivo en san Agustín al correr brevemente algunas etapas
marcar lo que él llamó las tres con-
de la vida del obispo de Hipona.
versiones de san Agustín, sin que
Así pues, San Agustín después de
se trate de un número cerrado de
recibir el bautismo en la noche
conversiones y que después de es-
de Pascua del año 387, regresa al
tos tres momento san Agustín ya
norte de África, donde el año 388
no hubiera buscado la conversión,
funda una comunidad monásti-
o que el corpus paulino ya no hu-
ca en Tagaste. Durante tres años
biera tenido influjo en él. Se trata,
como señalamos anteriormente, san Agustín podrá vivir el tipo de
de tres momentos que nos pue- vida que él siempre había desea-
den ilustrar la manera en la que las do, una vida que el mismo obispo
cartas paulinas influyeron sobre de Hipona retrata en la carta 10,
san Agustín. dirigida a su amigo Nebridio. Así,
san Agustín dice que su proyecto
Así pues en este esquema tripar- de vida era el de “deificari (…) in

Ejercicios Espirituales Agustinianos


85
los ojos de todo se fijaron en san
Agustín, quien fue elegido para
desempeñar el oficio de sacerdote
dentro de la diócesis de Hipona.
Aquí es donde Benedicto XVI en-
garza lo que él mismo ha llama-
do la segunda conversión de san
Agustín.
No sabemos si antes o después de
la ordenación sacerdotal –que la
mayoría de los especialistas sitúan
en enero del 391-, san Agustín
otio”72, es decir llenarse de Dios pensó huir. No era tanto que viera
en el ocio santo. Es preciso de- sus sueños rotos o que rechazara
cir que san Agustín entendía por abiertamente la encomienda y
“ocio santo”, la vida dedicada a la el trabajo pastoral. Era más bien,
oración, a la vida en comunidad, al como el mismo san Agustín lo
trabajo manual, al estudio de las indica en las Confesiones, la cons-
Sagradas Escrituras, etc. Este era ciencia de indignidad “por el peso
el plan de vida que san Agustín se de sus culpas”. No obstante como
había trazado a sí mismo después bien señala Benedicto XVI, lo que
de haber recibido el bautismo y detiene a san Agustín en ese mo-
regresado a su patria. mento de discernimiento es el
texto de 2 Cor 5, 15, donde medi-
No obstante san Agustín no sabía tando en la obra de la redención
que el plan de Dios era otro. El año de Cristo y en su entrega hasta
390-391, hace una visita a Hipona la muerte, san Agustín se perca-
para conversar con un amigo73. En ta de que él no puede quedarse
ese viaje a Hipona, san Agustín contemplando sus pecados, sino
será reconocido por los habitantes que debe cumplir lo que Dios en
de esta ciudad y cuando el obis- ese momento, por medio de los
po de Hipona, el anciano Valerio, acontecimientos de su vida y de
manifieste su necesidad de tener las necesidades de la Iglesia, le
un sacerdote que le ayude con la estaba manifestando, dejando los
encomienda pastoral de la ciudad, cuidados de su vida en las manos
72
ep. 10, 2. de Dios y citando otro texto más,
73
Cf. s. 355, 2. el del salmo 118, 18: consideraré
Ejercicios Espirituales Agustinianos
86
las maravillas de tu ley. Benedicto vida para que los demás pudieran
XVI lo refiere con las siguientes pa- encontrarlo a él, la verdadera vida.
labras:
B. EJERCICIO DE ORACIÓN
Esta fue la segunda conversión que
este hombre, luchando y sufriendo, Se propone un ejercicio de ora-
debió realizar continuamente: estar ción.
allí siempre a disposición de todos, 1. Ejercicio de oración de eco,
no buscando su propia perfección; con conf. 10, 70.
siempre, junto con Cristo, dar su

conf. 10, 70: Aterrado por mis pecados y por el peso enorme de mi
miseria, había tratado en mi corazón y pensado huir a la soledad; mas
tú me lo prohibiste y me tranquilizaste, diciendo: Por eso murió Cristo
por todos, para que los que viven ya no vivan para sí, sino para aquel
que murió por ellos. He aquí, Señor, que ya arrojo en ti mi cuidado, a
fin de que viva y pueda considerar las maravillas de tu ley. Tú conoces
mi inexperiencia y mi debilidad: enséñame y sáname: Aquel tu único
hijo en el que se hallan escondidos todos los tesoros de la sabiduría y
de la ciencia, me redimió con su sangre. No me calumnien los sober-
bios, porque pienso en mi rescate, y lo como y bebo y distribuyo, y,
pobre, deseo saciarme de él en compañía de aquellos que lo comen y
son saciados. Y alabarán al Señor los que le buscan.

a. Seguir las pautas de la oración agustiniana (“En lo íntimo”. Disco:


eco presentada en el Apéndice. Agustín íntimo [pista 3] de José
Manuel González Durán; “Volved
b. Como cierre de sesión se puede al corazón”. Disco: Confieso tu amor
leer despacio y saboreando cada [pista 8] de José Manuel González
palabra la oración de conf. 10, Durán).
5-6; o bien escuchar una canción

Regresad al corazón
Volved, pues, prevaricadores, al corazón y adheríos a él, que es vuestro
Hacedor. Estad con él, y permaneceréis estables; descansad en él, y
estaréis tranquilos. ¿A dónde vais por ásperos caminos, adonde vais?
El bien que amáis, de él proviene, mas sólo en cuanto a él se refiere
es bueno y suave; pero justamente será amargo si, abandonado Dios,

Ejercicios Espirituales Agustinianos


87
injustamente se amare lo que de él procede. ¿Por qué andáis aún to-
davía por caminos difíciles y trabajosos? No está el descanso donde
lo buscáis. Buscad lo que buscáis, pero sabed que no está donde lo
buscáis. Buscáis la vida en la región de la muerte: no está allí. ¿Cómo
hallar vida bienaventurada donde no hay vida siquiera? (conf. 10, 5-6)

d. Finalmente se debe rezar juntos


la oración de san Agustín (pág. 23)
y el animador dar las instrucciones
para la próxima sesión.

Ejercicios Espirituales Agustinianos


88
13. Décimo tercer Taller: Taller de Tolle Lege VIII

san Agustín siendo un joven pres-


bítero, creía que el hombre poseía
en sí mismo la fuerza para orien-
tarse hacia Dios, y que Dios, en
base a ese movimiento decidido
del hombre, le concedía la gracia.
No obstante poco después a partir
de la meditación del texto paulino
de 1 Cor 4, 7, descubre que todo es
A. LAS TRES CONVERSIONES DE gracia, y don de Dios, tanto el co-
SAN AGUSTÍN: 1 COR 4,7 menzar a creer, como el ir crecien-
Otra de las conversiones obradas do en el camino de la fe y poder
por Dios en el corazón de Agustín perseverar en esta misma fe hasta
es la del descubrimiento del papel el final. Por ello este texto apare-
fundamental que juega la gracia cerá más de 135 veces en las obras
en la obra de la santificación de los agustinianas, muchas de ellas en
hombres y cómo en esta dinámica un doble contexto, por una parte
de la gracia y de los dones de Dios, un contexto anti-pelagiano y pa-
la iniciativa siempre parte de Dios, ralelamente a él, en un contexto
El hombre es pobre y limitado y monástico (especialmente en la
debe reconocer con humildad polémica con los monjes tanto de
que todo lo que tiene y todo lo Hadrumento como con los de la
que es, lo es porque lo ha recibido Galia).
de la mano generosa de Dios. Así en el De Sancta Virginitate
Como bien lo ha señalado el Papa para subrayar que vivir en virgini-
en su homilía de Pavía del 22 de dad consagrada, en castidad por
marzo del 2007 -y después lo repe- el Reino de los cielos, es un don
tiría en la catequesis de los miér- –tanto los varones como las mu-
coles el 27 de febrero de 200874-, jeres, quienes son considerados
vírgenes pues se encuentran in-
74
Benedetto XVI, Udienza generale, 27 febbraio sertos en la Iglesia que es la Virgen
2008, en I Padri della Chiesa.Da Clemente a por excelencia- , insiste no sólo en
Sant’Agostino, Roma, Libreria Editrice Vaticana,
2008, 231.
la humildad, sino también en que

Ejercicios Espirituales Agustinianos


89
todo viene de Dios, que es algo
recibido de Dios, pues su gracia
dispone y prepara la voluntad del
hombre:
¿Quién distribuye a cada uno los
(dones) suyos según le place? Dios
ciertamente, ante quien no cabe ini-
quidad alguna. Conocer esa equi-
dad por la que ofrece a unos esto,
a otros aquello, es imposible o en
gran manera difícil a los hombres.
Mas no nos es permitido dudar de
que lo hace con justicia. Por tanto,
¿qué tienes que no hayas recibido? fue profundizando ciertas ideas o
O, ¿por qué perversidad vas a amar bien su pensamiento fue evolu-
menos a aquel de quien más has cionando) volverá a este tema, en
recibido? Por todo lo cual, el primer base al mismo texto de san Pablo,
pensamiento de una virgen de Dios haciendo un magnífico resumen
que quiera revestirse de humildad de su diatriba entre la libertad
ha de ser el guardarse de juzgar humana y la gracia de Dios, para
que es virgen por su virtud más que finalmente después de citar el
por un don óptimo que ha venido texto de 1 Cor 4, 7, hacer alusión a
de arriba, descendiendo del Padre una frase de san Cipriano que san
de las luces, en quien no cabe mu- Agustín cita como un excelente
danza ni sombra de variación” (virg. comentario a dicho texto paulino:
41-42)
En la solución de esta cuestión me
Muchos años más tarde, casi ya al esforcé por sostener el libre albe-
final de su vida, cuando escribe drío de la voluntad humana, pero
sus Retractationes, (y que es preci- ha vencido la gracia de Dios, y no
so no confundirse con el título de se ha podio sino llegar a la plena
esta obra, pues no significa que se comprensión de cuanto el Apóstol
echara para atrás de lo que había afirma con suma claridad y verdad:
escrito, sino que más bien la pala- ¿Qué es lo que te distingue? ¿Qué
bra latina retractatio significa “re- cosa tienes que no hayas recibido?
visión”, el volver a leer sus obras y Y si lo has recibido, por qué te glo-
explicar cómo a lo largo de su vida rías como si no lo hubieses recibido?

Ejercicios Espirituales Agustinianos


90
Queriendo ilustrar este concepto el él ha vencido la gracia de Dios y
mártir Cipriano lo ha resumido en que al final de la vida de cada ser
una frase: ‘No debemos gloriarnos humano, al rendir cuentas a Dios,
en nada, porque nada nos pertene- sería muy importante no vana-
ce’ ” (retr. 2, 1, 1) gloriarse de estas obras buenas o
exigir por ellas una recompensa,
“Ha vencido la gracia de Dios”, el pues toda obra buena es un don
proceso de la conversión de todo de Dios (perserv. 46), sino poder
ser humano debe llegar a esta decir con san Agustín: “ha vencido
convicción. Después de las arduas la gracia de Dios”.
luchas en las que la voluntad del
hombre es capacitada y preparada B. EJERCICIO DE ORACIÓN
por la gracia, al secundar las inspi-
raciones de Dios y obrar el bien, Se propone un ejercicio de ora-
es preciso no caer en la soberbia, ción.
sino reconocer que si el hombre 1. Ejercicio de oración escribien-
puede actuar bien, es porque en do un texto, con retr. 2, 1, 1.

Retr. 2, 1, 1: En la solución de esta cuestión me esforcé por sostener


el libre albedrío de la voluntad humana, pero ha vencido la gracia de
Dios, y no se ha podio sino llegar a la plena comprensión de cuanto el
Apóstol afirma con suma claridad y verdad: ¿Qué es lo que te distin-
gue? ¿Qué cosa tienes que no hayas recibido? Y si lo has recibido, por
qué te glorías como si no lo hubieses recibido? Queriendo ilustrar este
concepto el mártir Cipriano lo ha resumido en una frase “No debemos
gloriarnos en nada, porque nada nos pertenece”.

a. Seguir las pautas de la oración b. Como cierre de sesión se puede


escribiendo un texto presentada leer despacio y saboreando cada
en el Apéndice. palabra la oración de ep. 150, 2, 10.

El Apóstol dijo: ¿Qué tienes que no hayas recibido? Y si lo recibiste,


¿por qué te glorías como su no lo hubiese recibido? (1 Cor 4, 7) Como
su dijera: ‘Por qué te glorías como si tuvieses de tu cosecha lo que ni
aún podrías tener por ti mismo si no lo hubiese recibido?’. Así hablaba
para que el que se gloría no se gloríe en sí mismo, sino en el Señor, y

Ejercicios Espirituales Agustinianos


91
para que el que aún no tiene de qué gloriarse, no lo espere de sí mis-
mo, sino que lo pida a Dios. Y mejor es carecer de algo y pedírselo a
Dios, que sobresalir en algo y atribuírselo a sí mismo. (ep. 150, 2, 10)

d. Finalmente se debe rezar juntos


la oración de san Agustín (pág. 23)
y el animador dar las instrucciones
para la próxima sesión.

Ejercicios Espirituales Agustinianos


92
14. Décimo cuarto Taller: Nouerim me, Nouerim te
(Taller de Autoconocimiento I)

vedad y perfección que te sea posi-


ble.
A.— ¡Oh Dios, siempre el mismo!,
conózcame a mí, conózcate
a ti. He aquí mi plegaria75.
San Agustín quiere llegar a cono-
cerse a sí mismo, pero este auto-
conocimiento va más allá de los
meros procesos psicológicos, en
donde el hombre se centra en sí
mismo y descubre todas sus ri-
quezas y pobrezas. San Agustín
consciente de que el ser humano
no puede atribuirse nada a sí mis-
mo y necesita constantemente la
luz de Dios, se quiere conocer a
sí mismo, pero siempre ilumina-
A. NOUERIM ME, NOUERIM TE do por la Luz de Dios. Esta luz de
Dios le permite a san Agustín no
San Agustín ya desde una de
solo evitar la soberbia que le lle-
sus primeras obras, llamada los
va a atribuirse todo lo bueno a sí
Soliloquios se plantea lo que será
mismo, y lo malo a Dios, sino tam-
su propio programa espiritual. Por
bién a no caer en la depresión al
eso dentro de esta obra en donde
ver la miseria propia del ser huma-
el mismo san Agustín dialoga con-
no, ya que esta pobreza esencial
sigo mismo, con su razón se pre-
humana es iluminada y salvada
gunta:
por Dios. Por ello san Agustín se
A.—Y confiemos que Dios nos asis- reconoce pecador, pero lo hace a
tirá. luz de la santidad de Dios, que lo
R.—Confiemos, si esto mismo está eleva y lo impulsa para que el ser
en nuestra potestad. humano superando sus pecados
A.—Nuestra fuerza es El mismo. pueda dejarse modelar por la gra-
R.—Ora, pues, con la máxima bre-
75
sol. 2, 1.

Ejercicios Espirituales Agustinianos


93
cia de Dios y alcanzar la santidad.
San Agustín contempla su propia
condición mortal, pero lo hace a
la luz de Cristo, vida perenne de
los hombres, en quien permanece
vivo todo quien cree en él:
¡Ay de mí, Señor! ¡Ten misericordia
de mí! ¡Ay de mí! He aquí que no
oculto mis llagas. Tú eres médico, y
yo estoy enfermo; tú eres misericor-
dioso, y yo miserable76.
Así pues para poder llegar a reali-
zar un auténtico autoconocimien-
to hace falta un primer elemen- A él le debemos lo que somos, que
to que es la humildad. Para san vivimos, que podemos entender,
Agustín la humildad no consiste que somos hombres, que vivimos
en rebajarse, o en negar las cua- bien, que entendemos correcta-
lidades que cada persona pueda mente, no tenemos nada nuestro,
tener: fuera de nuestros pecados78.
A ti no se te manda: ‘Sé menos de lo Estas mismas ideas serán desarro-
que eres’, sino ‘reconoce lo que eres’. lladas por san Agustín en diversos
Conócete flaco, conócete hombre, lugares de su obra, pero particu-
conócete pecador. Conoce que Él es larmente en las primeras líneas
quien te justifica, conoce que estás de las Confesiones, san Agustín
mancillado. Aparezca en tu confe- con una gran economía de pala-
sión la mancha de tu corazón y per- bras nos presenta la realidad de
tenecerás al rebaño de Cristo”77 todo ser humano. De este modo
san Agustín nos señala que el ser
La humildad es esencialmente humano se encuentra rodeado
para san Agustín el reconocimien- por tres círculos que lo atenazan y
to de que sin Dios, el hombre no lo oprimen, y de los que nadie lo
puede hacer nada, pues no tiene puede salvar fuera de Dios:
nada por sí mismo fuera de sus pe-
cados: ¿Y pretende alabarte el hombre,
pequeña parte de tu creación, y
76
conf. 10, 39.
77
s. 137, 2. 78
s. 176, 6.

Ejercicios Espirituales Agustinianos


94
precisamente el hombre, que, re- tiene a su alcance, oprimiendo
vestido de su mortalidad, lleva y maltratando a los demás. Sólo
consigo el testimonio de su pecado Cristo, el salvador humilde, es el
y el testimonio de que resistes a los que puede liberar al hombre del
soberbios?79 peso de su soberbia.
El primer círculo es el de la mor- El proceso del autoconocimiento
tandad. Se puede tener fe o no, debe llevar a toda persona a reco-
se puede creer en Dios o ser ateo, nocer su propia miseria y pobreza,
pero una realidad que nadie pue- y que sin Dios no puede hace ab-
de negar es que el ser humano así solutamente nada (Jn 15, 5), me-
como un día ha nacido, también ditando sobre la realidad del ser
tiene que morir. Y no hay ningún humano, sus tres círculos, que son
remedio humano para la muerte. elementos que nuestro mundo
Este es primer círculo que atena- hoy olvida, niega o deja de lado,
za al hombre, del que solo lo libra pues quien realmente medita en
Dios. Un segundo círculo es el de ello, debe verse obligado a reco-
los pecados. El ser humano está nocer su debilidad y la acuciante
herido por el pecado original y necesidad de Dios.
éste lo inclina a pecar, a cometer
actos contrarios a Dios. Y nadie B. EJERCICIO DE ORACIÓN
puede librar al ser humano de Se proponen dos ejercicios de ora-
sus culpas, fuera del mismo Dios. ción.
Ningún ritual sirve para quitar la
culpa del hombre. Solo Cristo re- 1. Ejercicio de oración de imagi-
dentor es quien libera al ser huma- nación con el Salmo 138
no de sus culpas y pecados, pues
a. Seguir las pautas de la oración
los borró con su propia sangre en
de imaginación presentada en el
la cruz.
Apéndice.
Un tercer círculo que rodea al
b. En este texto es preciso resaltar
hombre es el de es el de la sober-
cómo Dios conoce a cada perso-
bia. El ser humano está tentado de
na. Ha sido Él quien la ha creado y
ensalzase a sí mismo y de olvidar a
no es posible escapar de Él. Como
Dios, e incluso llegar a despreciar
decía alguno: “Ay, del prófugo de
a todos aquellos que le rodean y
Dios, en ningún lugar se podrá es-
creer que es dueño de todo lo que
conder de él”.
79
conf. 1, 1.

Ejercicios Espirituales Agustinianos


95
Salmo 138
Señor, tú me sondeas y me conoces,
2
tú sabes si me siento o me levanto;
de lejos percibes lo que pienso,
3
te das cuenta si camino o si descanso,
y todos mis pasos te son familiares.
4
Antes que la palabra esté en mi lengua,
tú, Señor, la conoces plenamente;
5
me rodeas por detrás y por delante
y tienes puesta tu mano sobre mí;
6
una ciencia tan admirable me sobrepasa:
es tan alta que no puedo alcanzarla.
7
¿A dónde iré para estar lejos de tu espíritu?
¿A dónde huiré de tu presencia?
8
Si subo al cielo, allí estás tú;
si me tiendo en el Abismo, estás presente.
9
Si tomara las alas de la aurora
y fuera a habitar en los confines del mar,
10
también allí me llevaría tu mano
y me sostendría tu derecha.
11
Si dijera: “¡Que me cubran las tinieblas
y la luz sea como la noche a mi alrededor!”,
12
las tinieblas no serían oscuras para ti
y la noche sería clara como el día.
13
Tú creaste mis entrañas,
me plasmaste en el seno de mi madre:
14
te doy gracias porque fui formado
de manera tan admirable.
¡Qué maravillosas son tus obras!
Tú conocías hasta el fondo de mi alma
15
y nada de mi ser se te ocultaba,
cuando yo era formado en lo secreto,
cuando era tejido en lo profundo de la tierra.
16
Tus ojos ya veían mis acciones,
todas ellas estaban en tu Libro;
mis días estaban escritos y señalados,

Ejercicios Espirituales Agustinianos


96
antes que uno solo de ellos existiera.
17
¡Qué difíciles son para mí tus designios!
¡Y qué inmenso, Dios mío, es el conjunto de ellos!
18
Si me pongo a contarlos, son más que la arena;
y si terminara de hacerlo,
aún entonces seguiría a tu lado.

c. Como cierre de sesión se pue- Disco: Agustín íntimo [pista 2] de


de leer despacio y saboreando José Manuel González Durán;
cada palabra la oración de conf. “Hasta que descanse en ti”. Disco:
1, 1; o bien escuchar una canción Camino de Santiago [pista 8] de
agustiniana (“Tú nos has hecho”. José Manuel González Durán).

conf. 1, 1: Grandes eres, Señor, y laudable sobremanera; grande tu


poder, y tu sabiduría no tiene número ¿Y pretende alabarte el hombre,
pequeña parte de tu creación, y precisamente el hombre, que, reves-
tido de su mortalidad, lleva consigo el testimonio de su pecado, y el
testimonio de que resistes a los soberbios? Con todo, quiere alabarte
el hombre, pequeña parte de tu creación, Tú mismo le excitas a ello,
haciendo que se deleite en alabarte, porque nos has hecho para ti y
nuestro corazón está inquieto hasta que descanse en ti.

d. Finalmente se debe rezar juntos b. En este texto es preciso resal-


la oración de san Agustín (pág. 23) tar cómo Dios abrió los oídos de
y el animador dar las instrucciones san Agustín para que pudiera es-
para la próxima sesión. cuchar su voz y el deseo de san
Agustín de descubrir a Dios en su
2. Ejercicio de oración de eco vida.
con conf. 1, 1.
a. Seguir las pautas de la oración
de eco presentada en el Apéndice.

conf. 1, 1: Grandes eres, Señor, y laudable sobremanera; grande tu


poder, y tu sabiduría no tiene número ¿Y pretende alabarte el hombre,
pequeña parte de tu creación, y precisamente el hombre, que, reves-
tido de su mortalidad, lleva consigo el testimonio de su pecado, y el

Ejercicios Espirituales Agustinianos


97
testimonio de que resistes a los soberbios? Con todo, quiere alabarte
el hombre, pequeña parte de tu creación, Tú mismo le excitas a ello,
haciendo que se deleite en alabarte, porque nos has hecho para ti y
nuestro corazón está inquieto hasta que descanse en ti.

c. Como cierre de sesión se pue- Disco: Agustín íntimo [pista 2] de


de leer despacio y saboreando José Manuel González Durán;
cada palabra la oración de conf. 1, “Hasta que descanse en ti”. Disco:
31; o bien escuchar una canción Camino de Santiago [pista 8] de
agustiniana (“Tú nos has hecho”. José Manuel González Durán).

Gracias Dios mío


Gracias a ti, dulzura mía, gloria mía, esperanza mía y Dios mío, gracias a
ti por tus dones; pero guárdamelos tú para mí. Así me guardarás tam-
bién a mí y se aumentarán y perfeccionarán los que me diste, y yo seré
contigo, porque tú me diste que existiera. (conf. 1, 31)

d. Finalmente se debe rezar juntos


la oración de san Agustín (pág. 23)
y el animador dar las instrucciones
para la próxima sesión.

Ejercicios Espirituales Agustinianos


98
15. Décimo quinto Taller: Nouerim me, nouerim te
(Taller de autoconocimiento II)

tierra, es mendigo de Dios. Está el


mendigo a la puerta del rico y el rico
a la puerta del Gran Rico. Al rico se le
pide y éste pide a su vez. Si no fuera
mendigo no pediría con la oración
en los oídos de Dios80”.
San Agustín parte de la idea de
que todo procede de Dios, pues
todo es recibido, todo es un don.
Por ello san Agustín señala la im-
portancia de tomar consciencia
de estar viviendo en la dimensión
de la gracia donde todo es un don
un regalo de parte de Dios, ya que
san Agustín acentúa continua-
A. MENDIGO DE DIOS mente en su obra que la gracia
recibe este nombre precisamente
La humildad y el autoconocimien- porque Dios la otorga gratis, sin
to deben llevar al ser humano a re- dar nada a cambio de la misma:
conocer que por sí mismo no tiene
nada y que todo procede de Dios. A las obras se les paga según justi-
Por ello, ya que todo procede de cia; en cambio, la gracia se da gra-
Dios y todo hay que pedirlo a Dios tis, y por eso se llama gracia81.
el hombre es un mendigo de Dios.
Y un segundo elemento que debe
En muchos lugares de su obra san darse en el corazón de quien vive
Agustín comenta esta realidad. El la dimensión de la gracia es la gra-
ser humano es mendigo de Dios titud. Quien reconocer que todo es
pues todo procede de él. No im- un don de Dios debe vivir siempre
porta la condición social o mate- agradecido, sabiendo que nada
rial de una persona, todo ser hu- procede de él ni de sus propios
mano es mendigo de Dios: méritos sino que todo procede de

(…) Por muy rico que sea uno en la


80
s. 56, 9; Cf. s. 61, 4.
81
ep. 186, 2,6.

Ejercicios Espirituales Agustinianos


99
en el fuego del amor del Dios el
corazón del ser humano. Por ello
san Agustín nos invitaría no solo
a reconocer nuestra propia pobre-
za, sino también a llamar, a buscar,
a pedir a la puerta de Dios con la
consciencia de que Dios es un pa-
dre bueno que quiere dar, pero
que le gusta que sus hijos le pidan
reconociendo su pequeñez, pero
a la vez la grandeza de Dios:
Por tanto, si quieres poseer la justi-
cia, sé mendigo de Dios. Quien hace
poco mediante las palabras del
Dios. El agradecimiento es pues Evangelio te exhortaba a que pidie-
un elemento también esencial en ras, buscaras y amaras. Él sabía que
la vida espiritual agustiniana, por eras su mendigo, y, como padre de
lo que no habría que olvidar la familia, enormemente rico en rique-
oración de acción de gracias: zas espirituales y eternas te exhorta
y te dice: Pide, busca, llama. Quien
“¡Gracias a Dios! Pues, ¿qué cosa me-
pide, recibe; el que busca, encuen-
jor podemos saborear en el alma,
tra; a quien llama, se le abre. Te ex-
llevar en la boca y expresar con el
horta a que pidas; ¿va a negarte lo
cálamo, que ‘gracias a Dios’? Nada
que pides?” 83
puede decirse con mayor brevedad,
ni oírse con mayor complacencia, ni La oración tendría que ser para
entenderse con mayor sublimidad, nosotros, como lo era para san
ni realizarse con mayor provecho”82. Agustín, no solo un acto de aban-
dono en las manos de Dios, sino
Y la oración es también un don. también un acto de fe en la om-
Nadie puede hacer oración si Dios nipotencia de Dios. Dios lo puede
no se lo otorga, si Dios no le con- todo y quiere que nosotros en la
cede el Espíritu Santo que ponga oración le pidamos, que le expre-
en el corazón del hombre las pa- semos nuestras necesidades, pues
labras gratas a Dios, ni tampoco Él es capaz de darnos mucho más
puede hacer oración si este mis- de lo que pedimos y esperamos,
mo Espíritu no ilumina y enciende porque es un padre todopoderoso
82
ep. 41, 1. 83
s. 61, 4-6.

Ejercicios Espirituales Agustinianos


100
y todocariñoso. Así pues hay que a. Seguir las pautas de la oración
orar con tres verbos: pedir, llamar, de imaginación presentada en el
buscar. Apéndice.
B. EJERCICIO DE ORACIÓN b. En este texto es preciso resaltar
cómo Dios quiere que en la ora-
Se proponen dos ejercicios de ora- ción se le pida. Hay que pedir el
ción. don de la oración pero sobre todo
1. Ejercicio de oración de imagi- la vida eterna con Dios como se-
nación con Lc 11, 9-13 ñala san Agustín. Lo demás vendrá
por añadidura.

Lucas 11, 9-13


Yo os digo: “Pedid y se os dará; buscad y hallaréis; llamad y se os abrirá.
Porque todo el que pide recibe; el que busca, halla; y al que llama se
le abrirá. ¿Qué padre hay entre vosotros que, si su hijo le pide un pez,
en lugar de un pez le da una culebra; o, si le pide un huevo, le dará un
escorpión? Si, pues, vosotros, siendo malos, sabéis dar cosas buenas a
vuestros hijos, ¡cuánto más el Padre del cielo dará el Espíritu Santo a
los que se lo pidan”.

c. Como cierre de sesión se puede tiniana (“Confieso tu amor”. Disco:


leer despacio y saboreando cada Confieso tu amor [pista 9] de José
palabra la oración de conf. 1, 1; o Manuel González Durán).
bien escuchar una canción agus-

conf. 1, 1: Grandes eres, Señor, y laudable sobremanera; grande tu


poder, y tu sabiduría no tiene número ¿Y pretende alabarte el hombre,
pequeña parte de tu creación, y precisamente el hombre, que, revestido
de su mortalidad, lleva consigo el testimonio de su pecado, y el testimo-
nio de que resistes a los soberbios? Con todo, quiere alabarte el hombre,
pequeña parte de tu creación, Tú mismo le excitas a ello, haciendo que se
deleite en alabarte, porque nos has hecho para ti y nuestro corazón está
inquieto hasta que descanse en ti.

d. Finalmente se debe rezar juntos y el animador dar las instrucciones


la oración de san Agustín (pág. 25) para la próxima sesión.

Ejercicios Espirituales Agustinianos


101
2. Ejercicio de oración de eco b. En este texto es preciso resal-
con conf. 1, 1. tar cómo Dios abrió los oídos de
san Agustín para que pudiera es-
a. Seguir las pautas de la oración cuchar su voz y el deseo de san
de eco presentada en el Apéndice. Agustín de descubrir a Dios en su
vida.

conf. 1, 1: Grandes eres, Señor, y laudable sobremanera; grande tu


poder, y tu sabiduría no tiene número ¿Y pretende alabarte el hombre,
pequeña parte de tu creación, y precisamente el hombre, que, revestido
de su mortalidad, lleva consigo el testimonio de su pecado, y el testimo-
nio de que resistes a los soberbios? Con todo, quiere alabarte el hombre,
pequeña parte de tu creación, Tú mismo le excitas a ello, haciendo que se
deleite en alabarte, porque nos has hecho para ti y nuestro corazón está
inquieto hasta que descanse en ti.

c. Como cierre de sesión se puede


leer despacio y saboreando cada
palabra la oración de conf. 1, 31; o
bien escuchar una canción agusti-
niana (“Confieso tu amor”. Disco:
Confieso tu amor [pista 9] de José
Manuel González Durán).

Gracias Dios mío


Gracias a ti, dulzura mía, gloria mía, esperanza mía y Dios mío, gracias a
ti por tus dones; pero guárdamelos tú para mí. Así me guardarás tam-
bién a mí y se aumentarán y perfeccionarán los que me diste, y yo seré
contigo, porque tú me diste que existiera. (conf. 1, 31)

d. Finalmente se debe rezar juntos


la oración de san Agustín (pág. 23)
y el animador dar las instrucciones
para la próxima sesión.

Ejercicios Espirituales Agustinianos


102
16. Taller Decimo sexto: Nouerim me, nouerim te
(Taller de autoconocimiento III)

Por otra parte san Agustín re-


flexiona sobre la humildad a la luz
del texto de 1 Cor 4,7: “¿qué tie-
nes que no hayas recibido?” Todo
es un don de Dios. Dentro de la
humildad y el reconocimiento de
que todo proviene de Dios porque
el hombre es mendigo de Dios,
está la parte esencial de conocer
en primer lugar cuáles son los do-
nes que Dios me ha dado y en se-
A. LA HUMILDAD Y LOS DONES gundo lugar el dar fruto con esos
DE DIOS dones recibidos. San Agustín se-
ñala que lo que distingue a aque-
Para san Agustín una de las virtu- llos que pertenecen a la ciudad de
des más importantes es la humil- Dios de aquellos que pertenecen a
dad. Esta virtud implica el autoco- la ciudad de este mundo es preci-
nocimiento, es decir que el hom- samente los frutos de vida eterna.
bre llegue a conocerse a sí mismo Quien pertenece a la ciudad de
dándose cuenta de que por sí mis- Dios no puede quedarse recibien-
mo no tiene nada y que todo lo ha do todo para sí mismo sin pensar
recibido de parte de Dios. Por ello en los demás. Quien es de Dios ne-
dice san Agustín: cesita dar fruto. De este modo san
Agustín comenta que los árboles
No busques para perseguir y alcan-
que estaban plantados junto a los
zar la verdad otro camino que el
que ha sido garantizado por aquel ríos de Babilonia –y Babilonia sim-
que era Dios, y por eso vio la debili- boliza para san Agustín la ciudad
dad de nuestros pasos. Ese camino de este mundo, los que se aman
es: primero, la humildad; segundo, a sí mismos hasta el desprecio de
la humildad; tercero, la humildad; y Dios-, eran unos sauces, es decir
cuantas veces me preguntes, otras que eran unos árboles que no da-
tantas te diré lo mismo84. ban fruto:

84
ep. 118, 3, 22.
(…) Los sauces son árboles sin fru-

Ejercicios Espirituales Agustinianos


103
También recibió su talento el sier-
vo del Evangelio, y por talento se
entiende aquí cualquier don de
Dios: pero al que tiene se le dará,
y al que no tiene se le quitará aun
lo que tiene  . No puede quitarse lo
que no se tiene; pero a este siervo
le falta algo, y por eso merece le
priven de lo que posee: le falta la
caridad de usar bien de los dones,
y se le quitará todo lo demás, pues
sin la caridad nada aprovecha86.
Otro bello comentario agustinia-
to, (…) árboles estériles que na-
no de esta parábola nos invitaría
cen junto a los ríos de Babilonia.
a no conformarnos con mirar solo
Estos árboles se riegan con los ríos
de Babilonia y no llevan fruto. Así por nuestro propio bien espiri-
como hay hombres ansiosos, avaros tual, sino a recordar que debe-
y estériles de toda obra buena, así mos intentar compartir lo que he-
los ciudadanos de Babilonia, como mos recibido con los demás, que
árboles propios de aquella región, mientras tengamos en nuestras
se alimentan de los placeres de las manos los dones de Dios que los
cosas mundanas, como regados hagamos fructificar, ganando para
por los ríos de Babilonia. Buscas en Cristo a todos los que podamos:
ellos frutos, y jamás lo encuentras85. Si, en cambio, eres frío, débil, que
Así pues san Agustín al explicar la miras sólo a ti, como si contigo tu-
parábola de los talentos nos invi- vieras bastante y dijeras en tu cora-
ta en primer lugar a pedirle a Dios zón. «¿Por qué tengo yo que cuidar
que tengamos amor y caridad, pecados ajenos? Me basta mi alma,
pues sin el amor no se puede ni ¡consérvela yo íntegra para Dios!»,
reconocer que lo que se tiene es ¡ea! ¿no te viene a la mente el sier-
un don de Dios, y por otra parte, vo aquel que escondió el talento y
al faltar la caridad no se tiene la no quiso gastar? Efectivamente, ¿se
fuerza para compartir aquello que le acusó acaso de haberlo perdido,
se ha recibido. Y se tenga lo que se y no de haberlo guardado sin ga-
tenga, si no hay amor, todo eso no nancia? Escuchad, pues, hermanos
aprovecha de nada: míos, de forma que no descanséis.
85
en. Ps. 136, 6. 86
Simpl. 2, 1, 10.

Ejercicios Espirituales Agustinianos


104
Yo voy a daros un consejo —lo dé nada, esta mi avaricia, ¿no era ra-
quien está dentro, porque, aunque zón de más para tenerte advertido
lo diese por medio de mí, él lo da; sa- que de lo mío había de pedir los
béis qué hacéis cada uno en su casa intereses? Has debido, pues, dar
con su amigo, con su inquilino, con mi dinero a los prestamistas, para
su protegido, con un superior, con que yo, en llegando, recibiera con
un inferior—: como Dios da los me- sus réditos lo mío. ¿Por ventura dijo
dios, como abre la puerta a su pa- el Señor que dieras mi dinero a los
labra, no descanséis de ganar para prestamistas y exigieras las ganan-
Cristo, porque habéis sido ganados cias? No, hermanos; a nosotros toca
por Cristo87. darlo; ya vendrá él y lo exigirá. Orad
para que nos halle preparados88.
Finalmente san Agustín nos re-
cuerda que la misión de quien ha B. EJERCICIO DE ORACIÓN
recibido los talentos de Dios es la
de ponerlos a producir sin esperar Se propone dos ejercicios de ora-
recoger los frutos de lo que se ha ción.
sembrado, señalando san Agustín 1. Ejercicio de oración de imagi-
que quien va a exigir los frutos nación con Mt 25, 14-30
que le corresponde es Dios, y que
lo importante al darse cuenta del a. Seguir las pautas de la oración
don que se ha recibido es ponerlo de imaginación presentada en el
a fructificar, es darlo y entregarlo, Apéndice.
para evitar ser rechazados por pe-
b. En este texto es preciso resaltar
rezosos:
el tomar consciencia de los dones
Señor, le dice el siervo perezoso, yo que se han recibido de parte de
sabía que eres hombre exigente Dios y la exigencia de dar fruto, de
o severo, porque siegas donde no compartir lo que se ha recibido de
sembraste y recoges donde nada parte de Dios.
pusiste; por lo cual, temeroso yo, fui
a esconder tu talento bajo la tierra;
aquí tienes lo tuyo? ¿Qué le respon-
dió el Señor? Siervo malo y holga-
zán, pues sabías que soy hombre
molesto y duro, y siego donde no
siembro y recojo donde no puse

87
Io. eu. tr. 10, 9. 88
S. 137, 15.

Ejercicios Espirituales Agustinianos


105
Mateo 25, 14-30
El Reino de los Cielos es también como un hombre que, al salir de viaje,
llamó a sus servidores y les confió sus bienes. A uno le dio cinco talen-
tos, a otro dos, y uno solo a un tercero, a cada uno según su capacidad;
y después partió. En seguida, el que había recibido cinco talentos, fue a
negociar con ellos y ganó otros cinco. De la misma manera, el que recibió
dos, ganó otros dos, pero el que recibió uno solo, hizo un agujero y enterró
el dinero de su señor.Después de un largo tiempo, llegó el señor y arregló
las cuentas con sus servidores. El que había recibido los cinco talentos se
adelantó y le presentó otros cinco. “Señor, le dijo, me has confiado cinco
talentos: aquí están los otros cinco que he ganado”. “Está bien, servidor
bueno y fiel, le dijo su señor, ya que respondiste fielmente en lo poco, te
encargaré de mucho más: entra a participar del gozo de tu señor”. Llegó
luego el que había recibido dos talentos y le dijo: “Señor, me has confiado
dos talentos: aquí están los otros dos que he ganado”. “Está bien, servidor
bueno y fiel, ya que respondiste fielmente en lo poco, te encargaré de mu-
cho más: entra a participar del gozo de tu señor”.Llegó luego el que había
recibido un solo talento. “Señor, le dijo, sé que eres un hombre exigente:
cosechas donde no has sembrado y recoges donde no has esparcido. Por
eso tuve miedo y fui a enterrar tu talento: ¡aquí tienes lo tuyo!”. Pero el
señor le respondió: “Servidor malo y perezoso, si sabías que cosecho don-
de no he sembrado y recojo donde no he esparcido, tendrías que haber
colocado el dinero en el banco, y así, a mi regreso, lo hubiera recuperado
con intereses. Quitadle el talento para dárselo al que tiene diez, porque a
quien tiene, se le dará y tendrá de más, pero al que no tiene, se le quitará
aun lo que tiene. Echen afuera, a las tinieblas, a este servidor inútil; allí
habrá llanto y rechinar de dientes”.

c. Como cierre de sesión se puede (“De nuevo un corazón sencillo”.


leer despacio y saboreando cada Disco: Agustín íntimo [pista 10] de
palabra la oración de conf. 4, 16; José Manuel González Durán).
o bien con un canto agustiniano

Dios nunca cambia


Encomienda a la Verdad cuanto de la verdad has recibido y no perde-
rás nada, antes bien florecerán tus partes podridas, y serán sanas todas

Ejercicios Espirituales Agustinianos


106
tus dolencias, y reformadas, renovadas y unidas contigo tus partes in-
consistentes, y no te arrastrarán ya al lugar adonde ellas caminan, sino
que permanecerán contigo para siempre donde está Dios, que nunca
se muda y eternamente permanece. (conf. 4, 16)

d. Finalmente se debe rezar juntos escribiendo un texto presentada


la oración de san Agustín (pág. 23) en el Apéndice.
y el animador dar las instrucciones
para la próxima sesión. b. En este texto es preciso resaltar
la importancia de compartir los
2. Ejercicio de oración escribien- dones recibidos de Dios, sin per-
do un texto con s. 137, 15. der la esperanza pues es Dios el
que recoge el fruto.
a. Seguir las pautas de la oración

Señor, le dice el siervo perezoso, yo sabía que eres hombre exigente o


severo, porque siegas donde no sembraste y recoges donde nada pusis-
te; por lo cual, temeroso yo, fui a esconder tu talento bajo la tierra; aquí
tienes lo tuyo?¿Qué le respondió el Señor? Siervo malo y holgazán, pues
sabías que soy hombre molesto y duro, y siego donde no siembro y recojo
donde no puse nada, esta mi avaricia, ¿no era razón de más para tenerte
advertido que de lo mío había de pedir los intereses? Has debido, pues,
dar mi dinero a los prestamistas, para que yo, en llegando, recibiera con
sus réditos lo mío. ¿Por ventura dijo el Señor que dieras mi dinero a los
prestamistas y exigieras las ganancias? No, hermanos; a nosotros toca
darlo; ya vendrá él y lo exigirá. Orad para que nos halle preparados. (s.
137, 15)

c. Como cierre de sesión se puede (“De nuevo un corazón sencillo”.


leer despacio y saboreando cada Disco: Agustín íntimo [pista 10] de
palabra la oración de conf. 4, 16; o José Manuel González Durán).
escuchar una canción agustiniana

Dios nunca cambia


Encomienda a la Verdad cuanto de la verdad has recibido y no perde-
rás nada, antes bien florecerán tus partes podridas, y serán sanas todas
tus dolencias, y reformadas, renovadas y unidas contigo tus partes in-

Ejercicios Espirituales Agustinianos


107
consistentes, y no te arrastrarán ya al lugar adonde ellas caminan, sino
que permanecerán contigo para siempre donde está Dios, que nunca
se muda y eternamente permanece. (conf. 4, 16)

d. Finalmente se debe rezar juntos


la oración de san Agustín (pág. 23)
y el animador dar las instrucciones
para la próxima sesión.

Ejercicios Espirituales Agustinianos


108
17. Décimo Séptimo Taller: Nouerim me, Nouerim te
(Taller de Autoconocimiento IV)

a san Agustín, pues es capaz de


percibir cómo el amor le llevó a
Cristo a superar la gran distancia
que existe entre el barro del cuer-
po del hombre, y la sublimidad
eterna de Dios:
Lejos, muy lejos de nosotros estaba;
¿qué tan lejos como lo creado y el
Creador?, ¿qué tan lejos como Dios
y el hombre?, ¿qué tan lejos como
la justicia y la iniquidad?, ¿qué tan
lejos como la eternidad y la morta-
lidad? He aquí cuán lejos estaba la
Palabra, Dios en Dios en el princi-
pio, mediante el cual se hizo todo.
A. CONTEMPLANDO A CRISTO, ¿Cómo, pues, se acercó para ser lo
MAESTRO DE HUMILDAD que nosotros, y que existamos en
En la conversión de san Agustín él? La Palabra se hizo carne y habitó
tiene una gran importancia el en- entre nosotros89.
cuentro del Santo de Hipona con Por esta razón en la reflexión agus-
Cristo hecho hombre. San Agustín tiniana el texto de Jn 1, 14 ocupa-
que en el momento de su con- rá un lugar privilegiado, reflejando
versión se encontraba lleno de por una parte la admiración de
ideas neoplatónicas -es decir de san Agustín ante el misterio del
ideas en las cuales el cuerpo del Logos, de la Palabra hecha carne
hombre era el elemento negativo y por otro lado, sabiendo que la
y que había que despreciar-, se encarnación es el mayor ejemplo
enamora de un Cristo encarnado, de humildad. Por ello, el cristiano,
de un Cristo que no rechaza la di- imitando a su Maestro Cristo, debe
mensión humana, carnal del ser ser siempre humilde, reconocien-
humano, hasta el punto de hacer- do que todo es un don de Dios y
se hombre para salvar a hombre.
La humanidad de Cristo enamora 89
Io. eu. tr. 29, 1.

Ejercicios Espirituales Agustinianos


109
ra es la solidísima humildad que las
cimas barridas por los vientos. Por
eso sigue y dice: Y encontraréis des-
canso para vuestras almas90.
Por esta razón san Agustín com-
prende que la vida de todo ser
humano se encuentra inserta en
la dinámica de la encarnación, y
por lo tanto, de la humildad. Por
eso el Obispo de Hipona, como
pastor de almas, rebajará hasta
tal punto sus sermones y explica-
ciones evangélicas, que su ciencia
y conocimientos quedaron a un
lo que el Maestro de la humildad lado, para acentuar los elementos
quiso que aprendieran de él aque- sencillos, la presentación simple
llos que lo seguían, era principal- de los misterios de Dios y de Cristo
mente a ser mansos y humildes dirigidos a sus fieles. Todo esto es
de corazón como lo fue Él. Cristo un rasgo de la profunda compren-
no pide que se imiten sus accio- sión que san Agustín tenía del
nes milagrosas y portentosas, sino misterio de la encarnación, de tal
que se imite su mansedumbre y manera que él también se encar-
humildad: na, es decir que se abaja a los que
lo rodean para hacerles compren-
Nuestro Señor Jesucristo, al obrar
sible el mensaje de Dios.
sus milagros, como queriendo dar
una lección más sublime a los que La humildad de Cristo en la encar-
se admiraban y conducir a las secre- nación es la que purifica nuestros
tas y eternas realidades a estos es- ojos para que seamos capaces de
píritus atentos y suspendidos de sus ver a Dios. La soberbia había he-
prodigios, les dice: Venid a mí todos cho al hombre ciego, y la misma
los que estáis cansados y oprimidos encarnación de Cristo es el colirio
por la carga, y yo os aliviaré. Tomad de Dios que sana los ojos del co-
sobre vosotros mi yugo. No dijo: razón para poder contemplar a
“Aprended de mí a resucitar muer- Dios. Solo quien medita y aprende
tos de cuatro días”, sino: Aprended el misterio de la encarnación pue-
de mí, que soy manso y humilde de
corazón. Más poderosa y más segu- 90
trin. 8, 7, 11.

Ejercicios Espirituales Agustinianos


110
de purificar los ojos de su corazón La encarnación de Cristo es el
para ver a Dios: principio de la redención humana,
ya que después de su nacimiento,
En verdad, porque la Palabra se vida oculta y ministerio de predi-
hizo carne y habitó entre nosotros,
cación, Cristo entregó su vida en
del nacimiento mismo hizo un co-
rescate por todos los hombres.
lirio con que se limpiasen los ojos
Por ello, estas palabras del evan-
de nuestro corazón y pudiéramos
gelio según san Juan son ya el ini-
ver su majestad mediante su humil-
dad91. cio de la redención. De este modo
san Agustín nos cuenta que san
Y Dios se hace hombre para ayu- Simpliciano, mientras lo acompa-
dar nuestra oración pues de este ñaba en su proceso catecumenal,
modo no solo tenemos a quien le narró cómo un filósofo neopla-
orar, es decir a Cristo Dios, sino tónico le decía que las palabras
que también, como hombre y sa- del evangelio: “Y el Verbo se hizo
cerdote nuestro, ora por nosotros carne” (Jn 1, 14) habría que escri-
ante el Padre, y se ora a él por la birlas en los lugares más excelsos
salvación de todos los hombres: y elevados de las Iglesias con letras
de oro, pues representan el inicio
Pero, dado que poco después aña-
de: y la Palabra se hizo carne y de la redención y el consuelo para
habitó entre nosotros, tienes una los seres humanos, pues Cristo ha
Majestad a quien dirigir tu oración asumido una naturaleza humana
y una humanidad que ore por ti. como la de los hombres:
En efecto, esto ha dicho el Apóstol, El principio de este evangelio, inti-
incluso después de la resurrección tulado según Juan, cierto platóni-
de nuestro Señor Jesucristo: Quien
co, como solíamos oírlo de boca de
está sentado -escribe- a la derecha
un viejo llamado Simpliciano, más
de Dios y quien también intercede
tarde obispo de la Iglesia de Milán,
por nosotros. ¿Por qué intercede
decía que debía escribirse con letras
por nosotros? Porque se ha dignado
ser Mediador. ¿Qué quiere decir ser de oro y ser predicado por todas las
Mediador entre Dios y los hombres? iglesias en los lugares más desta-
Que no lo es entre el Padre y los cados. Pero Dios, aquel Maestro, se
hombres, sino entre Dios y los hom- hizo vil para los soberbios precisa-
bres. Y Dios, ¿qué es? Padre, Hijo y mente porque el Verbo se hizo carne
Espíritu Santo92. y habitó entre nosotros93.
91
Io. eu. tr. 2, 16.
92
en. Ps. 29, 2, 1. 93
ciu. 10, 29.

Ejercicios Espirituales Agustinianos


111
B. EJERCICIO DE ORACIÓN a. Seguir las pautas de la ora-
ción de eco presentadas en el
Se propone tres ejercicios de ora- Apéndice.
ción.
b. En este texto es preciso resaltar
1. Ejercicio de oración de eco la encarnación de Cristo y su cer-
con Jn 1, 9-14 canía a los hombres por amor.

Jn 1, 9-14
La Palabra era la luz verdadera
que ilumina a todo hombre
que viene a este mundo.
En el mundo estaba,
y el mundo fue hecho por ella,
y el mundo no la conoció.
Vino a su casa
Y los suyos no la recibieron.
Pero a los que la recibieron
Les dio poder de hacerse hijos de Dios,
A los que creen en su nombre;
Los cuales no nacieron de sangre
Ni de deseo de carne,
Ni de deseo de hombre,
Sino que nacieron de Dios.
Y la palabra se hizo carne,
Y puso su morada entre nosotros,
Y hemos contemplado su gloria,
Gloria que recibe del Padre como Hijo único,
Lleno de gracia y de Verdad.

c. Como cierre de sesión se puede Y vendremos a él [pista 5] de José


leer despacio y saboreando cada Manuel González Durán; “Verbum
palabra la oración de conf. 7, 8; o Panis”. Disco: Verbum panis [pista
bien escuchar una canción agus- 9] de Mite Balduzzi).
tiniana (“Canción del Hijo”. Disco:

Ejercicios Espirituales Agustinianos


112
Tú nos apartas de la muerte
¡Que te confiese por ello, Dios mío, tus misericordias desde lo más ín-
timo de mis entrañas! Porque tú y solamente tú, ¿por que quién otro
hay que nos aparte de la muerte del error sino la Vida que no muere
y la Sabiduría que ilumina las pobres inteligencias sin necesidad de
otra luz, y gobierna el mundo hasta en las hojas que se mueven en los
árboles? (conf. 7, 8)

d. Finalmente se debe rezar juntos b. En este texto es preciso resaltar


la oración de san Agustín (pág. 23) la importancia del la encarnación
y el animador dar las instrucciones de Cristo como el colirio que abre
para la próxima sesión. los ojos de la fe de todo ser huma-
no. ES preciso pedir la iluminación,
2. Ejercicio de oración de ilumi- que Dios abra los ojos de nuestro
nación con Io. eu. tr. 2, 16. corazón, para verlo presente y en-
a. Seguir las pautas de la oración carnado en los acontecimientos
de iluminación presentada en el de todos los días.
Apéndice.

En verdad, porque la Palabra se hizo carne y habitó entre nosotros, del


nacimiento mismo hizo un colirio con que se limpiasen los ojos de nuestro
corazón y pudiéramos ver su majestad mediante su humildad. Por eso se
hizo carne la Palabra y habitó entre nosotros. Sanó nuestros ojos. ¿Y qué
sigue? Y vimos su gloria. Nadie podría ver su gloria si no lo curase la hu-
mildad de la carne. ¿Por qué no podíamos ver? (…). Al hombre le había
caído al ojo una especie de polvo, le había caído tierra, había herido se-
riamente su ojo, no podía ver la luz. Ahora, a este ojo seriamente herido se
aplica un ungüento. (…) La Palabra se hizo carne: este médico te hizo un
colirio. Y, porque vino de forma que con la carne extinguiera los vicios de
la carne y con la muerte matase a la muerte, por eso ha sucedido en ti que,
porque la Palabra se hizo carne, tú puedes decir: Y vimos su gloria. ¿Qué
gloria? ¿La de hacerse Hijo del hombre? Ésta es su humildad, no su gloria.
Pero ¿hasta dónde fue llevada la vista del hombre, curada mediante la
carne? Vimos, dice, su gloria, gloria como de Hijo único nacido del Padre,
lleno de gracia y verdad.(Io. eu. tr. 2, 16)

Ejercicios Espirituales Agustinianos


113
c. Como cierre de sesión se puede Y vendremos a él [pista 5] de José
leer despacio y saboreando cada Manuel González Durán; “Verbum
palabra la oración de conf. 7, 8; o Panis”. Disco: Verbum panis [pista
bien escuchar una canción agus- 9] de Mite Balduzzi).
tiniana (“Canción del Hijo”. Disco:

Tú nos apartas de la muerte


¡Que te confiese por ello, Dios mío, tus misericordias desde lo más ín-
timo de mis entrañas! Porque tú y solamente tú, ¿por que quién otro
hay que nos aparte de la muerte del error sino la Vida que no muere
y la Sabiduría que ilumina las pobres inteligencias sin necesidad de
otra luz, y gobierna el mundo hasta en las hojas que se mueven en los
árboles? (conf. 7, 8)

d. Finalmente se debe rezar juntos con un icono presentadas en el


la oración de san Agustín (pág. 23) Apéndice.
y el animador dar las instrucciones
para la próxima sesión. b. El texto que se sugiere leer
mientras los participantes con-
3. Ejercicio de oración con un templan los ojos del icono y se de-
icono con trin. 8, 7, 11. jan mirar por Cristo es:
a. Seguir las pautas de la oración

trin. 8, 7, 11:Nuestro Señor Jesucristo, al obrar sus milagros, como


queriendo dar una lección más sublime a los que se admiraban y con-
ducir a las secretas y eternas realidades a estos espíritus atentos y sus-
pendidos de sus prodigios, les dice: Venid a mí todos los que estáis
cansados y oprimidos por la carga, y yo os aliviaré. Tomad sobre voso-
tros mi yugo. No dijo: “Aprended de mí a resucitar muertos de cuatro
días”, sino: Aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón. Más
poderosa y más segura es la solidísima humildad que las cimas barri-
das por los vientos. Por eso sigue y dice: Y encontraréis descanso para
vuestras almas.

Ejercicios Espirituales Agustinianos


114
c. Como cierre de sesión se puede Y vendremos a él [pista 5] de José
leer despacio y saboreando cada Manuel González Durán; “Verbum
palabra la oración de conf. 7, 8; o Panis”. Disco: Verbum panis [pista
bien escuchar una canción agus- 9] de Mite Balduzzi).
tiniana (“Canción del Hijo”. Disco:

Tú nos apartas de la muerte


¡Que te confiese por ello, Dios mío, tus misericordias desde lo más ínti-
mo de mis entrañas! Porque tú y solamente tú, ¿por que quién otro hay
que nos aparte de la muerte del error sino la Vida que no muere y la
Sabiduría que ilumina las pobres inteligencias sin necesidad de otra luz,
y gobierna el mundo hasta en las hojas que se mueven en los árboles?
(conf. 7, 8)

d. Finalmente se debe rezar juntos


la oración de san Agustín (pág. 23)
y el animador dar las instrucciones
para la próxima sesión.

Ejercicios Espirituales Agustinianos


115
18. Décimo Octavo Taller: Nouerim me, Nouerim te
(Taller de autoconocimiento V)

terior, a pesar de su fragilidad. San


Agustín acentúa en sus comen-
tarios a este texto paulino que la
riqueza que todo hombre lleva en
su interior es el amor, manifesta-
ción de la presencia del Espíritu
Santo en el interior del hombre
y por lo tanto de la Santísima
Trinidad.
Es este espíritu el fuego que en-
ciende la lámpara del ser huma-
no siempre y cuando no le falte
el aceite del amor, de la gracia.
Quien no tiene amor, no puede
arder ni brillar, pues su lámpara
está vacía. Solo quien ha recibido
de Dios la fuerza del amor y el fue-
A. SOMOS LÁMPARAS DE BARRO
go del Espíritu Santo puede arder
(2 COR 4, 8; IO. EU. TR. 23, 3)
y brillar:
Todo ser humano es como una
De hecho, los siervos de Dios perma-
lámpara de barro. Tiene una gran
necieron como lámparas buenas,
fragilidad, pero lleva dentro de sí
gracias al aceite de su misericordia,
una inmensa riqueza que lo pue-
no gracias a sus fuerzas, pues la gra-
de elevar muy por encima de su
tuita gracia de Dios, ella es el aceite
propia debilidad y pequeñez. San
de las lámparas94.
Pablo nos recuerda en un texto
que será parafraseado y comenta- No obstante san Agustín señala
do por san Agustín: “Llevamos este al comentar este texto paulino
tesoro en vasijas de barro para que de 2 Cor 4, 7 que el hombre por sí
se vea que una fuerza tan extraor- mismo no puede hacer nada. No
dinaria es de Dios y no de nosotros” puede ni arder ni brillar. Necesita
(2 Cor 4, 7). Y es verdad todo ser
humano lleva un tesoro en su in- 94
Io. eu. tr. 23, 3.

Ejercicios Espirituales Agustinianos


117
recibirlo todo de Dios. La pobreza
esencial del hombre lo lleva a ser
fundamentalmente un mendigo
delante de Dios95 y a verse necesi-
tado a pedirlo todo a Dios. Por eso
el hombre es una lámpara de ba-
rro. Una simple lámpara sin aceite
ni luz. No obstante por gracia de
Dios, el hombre recibe el aceite de
la caridad y el amor y el fuego del
Espíritu lo enciende. San Agustín
nos invitaría a reconocer que estos
elementos se le conceden al hom-
bre gratuitamente, pues los dones
de Dios son siempre gratuitos, y
por otra parte a saber que si ca-
recemos de ellos, los necesitamos
pedir en la oración, pues el hom- bia creyó que todo era por méri-
bre es un “mendigo de Dios”. tos propios y es entonces cuando
Dios retira sus dones y esta perso-
Quien no reconoce que el aceite y
na deja de arder y de iluminar y
la luz son dones que proceden de
al apagarse apesta, es decir hace
Dios y que Dios da gratuitamente
que sus relaciones interpersonales
a quien quiere y como quiere, y
se vuelvan conflictivas y que ya no
cree que puede brillar por sus pro-
hable de Dios, sino de sí mismo:
pias fuerzas, se llega a encontrar
de pronto sin aceite y sin fuego y Todos los hombres, en efecto, son
su lámpara se apaga. San Agustín, lámparas porque pueden encen-
como buen observador que era, derse y apagarse. Y, por cierto, las
se fijaba que cuando una lámpara lámparas, cuando conocen, lucen
de aceite se apagaba, comenzaba y hierven en el espíritu; en verdad,
a apestar, a oler mal y a enrarecer también si ardían y se apagaron,
el ambiente. Lo mismo le sucede a apestan96.
un ser humano cuando ha ardido
en el amor de Dios y ha recibido Todo el que deja de arder en el
el aceite de su misericordia y de su fuego de Dios, lo quiera o no lo
gracia, y de pronto por la sober- quiera, se queda simplemente
95
Cf. s. 56, 9. 96
Io. eu. tr. 23, 3.

Ejercicios Espirituales Agustinianos


118
como una vasija de barro vacía, mismo, se hacen viles al querer ser
como una lámpara de barro que estimadas de los espectadores no
solo tiene por sí misma la fragili- bastándoles su conciencia”97.
dad pero que ya no sirve para ilu-
minar y alumbrar pues ha perdido Su óleo que se termina no es otro
el tesoro que encerraba y que le que el acto de gloriarse en sí mis-
embellecía que procedía de Dios. mas, hecho que les da brillo y es-
plendor desde una perspectiva
Orar implica tomar consciencia de humana, pero carecen del verda-
que todo es un don de Dios, por lo dero óleo que es el óleo interior,
que es preciso pedirle a Dios que de la oración, de los méritos espi-
no nos deje de dar el aceite de su rituales. Así dice san Agustín:
amor y de su gracia para que las
lámparas de nuestras vidas estén El óleo (de las necias) es el acto de
siempre ardiendo y brillando has- gloriarse debido al brillo y al esplen-
ta que regrese el esposo (Mt 25, 6). dor (…) Las necias encienden sus
ciertamente sus lámparas, parece
San Agustín comenta la parábo- que lucen sus obras, pero decaen y
la de las vírgenes prudentes y las se apagan, porque no se alimentan
vírgenes necias (Mt 25, 1-13), e in- con el óleo interior98.
terpreta el aceite que alimenta las
lámparas, como la vida interior, la Estas vírgenes necias que no se
oración. Las vírgenes necias son habían preocupado de tener una
aquellas que, aunque conservan la reserva espiritual, sino que se ha-
continencia de la carne, actúan y bían contentado con vivir su vida
hacen todo para ser vistas y alaba- de manera superficial y buscando
das por los demás, sin percatarse el aplauso de las multitudes no
de que la verdadera recompensa pueden entrar en el banquete de
de las obras no está en la aclama- bodas, pues les ha faltado el óleo
ción popular, sino en Dios: interior de la oración y el amor. El
óleo de la vanidad y de las glorias
“(Las vírgenes necias) evitan cier- de este mundo se termina y no
tamente la corrupción que dimana ayuda en nada para el momento
de cualquier parte, pero no llevan su del encuentro final con Dios.
bien en la conciencia ante los ojos
de Dios, sino que pretenden agra- Nosotros alimentamos nuestra
dar con él a los hombres siguiendo lámpara de nuestras vidas en la
el parecer ajeno. Van a la caza de la 97
en. Ps. 147, 11.
aclamación del populacho, y por lo 98
Idem.

Ejercicios Espirituales Agustinianos


119
oración y en el encuentro con B. EJERCICIO DE ORACIÓN
Dios; allí nos vamos llenando de
este aceite del amor y de la gracia Se proponen tres ejercicios de ora-
de Dios para poder iluminar, tanto ción.
nuestras propias vidas, como las 1. Ejercicio de oración de ilumi-
vidas de los demás, reconociendo nación con 2 Cor 4, 6-7
que somos solo, simples lámparas
de barro, que llevamos en nuestro a. Seguir las pautas de la ora-
interior un tesoro que no es nues- ción de eco presentadas en el
tro: Apéndice.

“Reconoce que tú no eres luz para b. En este texto es preciso resaltar


ti (…) Di pues, y clama lo que está la fragilidad del ser humano y el
escrito: Tú Señor, iluminarás mi tesoro que se lleva en el interior,
lámpara”99. suscitando el agradecimiento, la
petición, la alabanza, etc.
99
s. 67, 8.

2 Cor 4, 6-7
Pues el mismo Dios que dijo: De las tinieblas brille la luz, ha hecho brillar
la luz en nuestros corazones, para irradiar el conocimiento de la gloria de
Dios que está en el rostro de Cristo.
Pero llevamos este tesoro en vasijas de barro para que se vea que una
fuerza tan extraordinaria es de Dios y no de nosotros.

c. Como cierre de sesión se puede o bien escuchar una canción (“Sé


leer despacio y saboreando cada mi luz”. Disco: Alégrate [pista 4] del
palabra la oración de conf. 7, 16; Grupo Ain Karem).

Tú eres mi Dios
Tú eres mí Dios; por ti suspiro día y noche, y cuando por vez primera te
conocí, tú me tomaste para que viese que existía lo que había de ver y
que aún no estaba en condiciones de ver. Y reverberaste la debilidad
de mi vista, dirigiendo tus rayos con fuerza sobre mí’, y me estremecí de
amor y de horror. Y advertí que me hallaba lejos de ti en la región de la

Ejercicios Espirituales Agustinianos


120
desemejanza’, como si oyera tu voz de lo alto: Manjar soy de grandes:
crece y me comerás. Ni tú me mudarás en ti como al manjar de tu carne,
sino tú te mudarás en mí (conf. 7, 16)

d. Finalmente se debe rezar juntos en el Apéndice.


la oración de san Agustín (pág. 23)
y el animador dar las instrucciones b. En este texto es preciso resaltar
para la próxima sesión. el hecho que la lámpara de barro
recibe la luz de Dios. Por sí misma
2. Ejercicio de oración escribien- no tiene nada.
do un texto y Io. eu. tr. 23, 3.
a. Seguir las pautas de la oración
escribiendo un texto presentada

Todos los hombres, en efecto, son lámparas porque pueden encenderse


y apagarse. Y, por cierto, las lámparas, cuando conocen, lucen y hierven
en el espíritu; en verdad, también si ardían y se apagaron, hieden. De he-
cho, los siervos de Dios permanecieron como lámparas buenas, gracias al
aceite de su misericordia, no gracias a sus fuerzas, pues la gratuita gracia
de Dios, ella es el aceite de las lámparas. También, pues, los apóstoles son
lámparas y dan gracias por estar encendidas con la luz de la Verdad, hier-
ven con el espíritu de caridad y les basta el aceite de la gracia de Dios. Si no
fueran lámparas, no les diría el Señor: Vosotros sois la luz del mundo.(…)
para que no supusieran que se les imputaba algo que sólo respecto a Cristo
ha de entenderse, y así el viento de la soberbia apagase las lámparas, tras
haber dicho:« Vosotros sois la luz del mundo», añadió a continuación: No
puede esconderse una ciudad edificada sobre un monte, ni encienden una
lámpara y la ponen bajo del celemín, sino sobre el candelabro, para que
alumbre a todos los que están en la casa. (…) Luzca vuestra luz ante los
hombres, de forma que, al ver vuestras obras buenas, glorifiquen a vuestro
Padre que está en los cielos. (Io. eu. tr. 23, 3)

c. Como cierre de sesión se puede o bien escuchar una canción (“Sé


leer despacio y saboreando cada mi luz”. Disco: Alégrate [pista 4] del
palabra la oración de conf. 7, 16; Grupo Ain Karem

Ejercicios Espirituales Agustinianos


121
Tú eres mi Dios
Tú eres mí Dios; por ti suspiro día y noche, y cuando por vez primera te
conocí, tú me tomaste para que viese que existía lo que había de ver y
que aún no estaba en condiciones de ver. Y reverberaste la debilidad
de mi vista, dirigiendo tus rayos con fuerza sobre mí’, y me estremecí de
amor y de horror. Y advertí que me hallaba lejos de ti en la región de la
desemejanza’, como si oyera tu voz de lo alto: Manjar soy de grandes:
crece y me comerás. Ni tú me mudarás en ti como al manjar de tu carne,
sino tú te mudarás en mí (conf. 7, 16)

d. Finalmente se debe rezar juntos b. Escuchar la canción “Sé mi luz”.


la oración de san Agustín (pág. 23) Disco: Alégrate [pista 4] del Grupo
y el animador dar las instrucciones Ain Karem.
para la próxima sesión.
c. Como cierre de sesión se puede
3. Ejercicio de oración con una leer despacio y meditando cada
canción palabra la oración de conf. 7, 16.
a. Seguir las pautas de la oración
con una canción presentada en el
Apéndice.

Tú eres mi Dios
Tú eres mí Dios; por ti suspiro día y noche, y cuando por vez primera te
conocí, tú me tomaste para que viese que existía lo que había de ver y
que aún no estaba en condiciones de ver. Y reverberaste la debilidad
de mi vista, dirigiendo tus rayos con fuerza sobre mí’, y me estremecí de
amor y de horror. Y advertí que me hallaba lejos de ti en la región de la
desemejanza’, como si oyera tu voz de lo alto: Manjar soy de grandes:
crece y me comerás. Ni tú me mudarás en ti como al manjar de tu carne,
sino tú te mudarás en mí (conf. 7, 16)

d. Finalmente se debe rezar juntos


la oración de san Agustín (pág. 23)
y el animador dar las instrucciones
para la próxima sesión.

Ejercicios Espirituales Agustinianos


122
19. Décimo Noveno Taller: Taller de la Acción del
Espíritu Santo I

Espíritu Santo en el corazón del


creyente al momento de orar, se-
gún san Agustín lo comenta en
uno de sus sermones:
¿Cómo ha podido este amor divino
ser derramado en el corazón del
hombre? Tenemos, dijo el Apóstol,
el tesoro en vasos de barro (2 Cor 4,
7). Luego para que tú ames a Dios es
necesario que more Dios en ti, que
su amor te venga de él y se vuelva de
ti a él; o sea, que recibas su moción,
ponga en ti su fuego, te ilumine y le-
vante a su amor100.
En primer lugar, el efecto de en-
cender. Necesitamos que el fuego
A. EL ESPÍRITU SANTO NOS del Espíritu Santo nos encienda
AYUDA A ORAR en el amor de Dios. Necesitamos
el fuego del Espíritu para poder
El ser humano es tan pequeño acercarnos a Dios y responderle
y tan pobre que por sus propias con nuestra vida. Hacer oración es
fuerzas no puede orar. Necesita precisamente esto: encendernos y
recibir la ayuda de Dios para po- renovar el fuego del amor de Dios
derse elevar de su condición ha- en nosotros. El Espíritu Santo, a
cia Dios. Para este movimiento de través de la oración, crea en noso-
elevación necesita de la ayuda del tros este efecto, el efecto que de-
Espíritu Santo. San Agustín en sus fine la vida de San Agustín, y que
obras nos habla de los efectos y la debe definir la vida de todo cre-
acción del Espíritu Santo en el co- yente: encendernos en el amor de
razón de cada creyente. Dios, por eso exclama san Agustín:
“¡Oh amor que siempre ardes y nun-
Así pues, san Agustín distingue
principalmente tres efectos del 100
s. 128, 4.

Ejercicios Espirituales Agustinianos


123
ca te extingues! Caridad, Dios mío,
enciéndeme”101.
San Agustín se da cuenta de que
el ser humano no puede perma-
necer vacío. Necesita aferrarse a
un amor. Y los buenos amores, ha-
cen mejor al hombre, y los malos
amores hunden al hombre en un
abismo que le aleja de Dios102. Por
eso el hombre no puede quedar-
se vacío, sin tener algo que amar.
El Espíritu Santo nos enciende en
el amor de Dios para que “el fue- La oración, no es solamente para
go de la caridad inflame nuestro mí. La oración tiene siempre una
espíritu”103, para que amemos a dimensión comunitaria: recibo el
Dios por encima del mundo, y que don de Dios para poderlo comu-
sea este amor de Dios el que nos nicar y compartir con los demás.
purifique, nos santifique, nos lleve Vivir la oración auténticamente
a la plenitud de nuestra vida. tendría que tener las mismas con-
secuencias que tenía para Moisés
La segunda acción del Espíritu el hablar con Dios, según el relato
Santo en el corazón del creyen- del Antiguo Testamento: después
te, según san Agustín es que éste del encuentro con Dios, su rostro
nos ilumina y nos hace iluminar a quedaba resplandeciente (Ex 34,
los demás. Nos ilumina para po- 29). Así, cuando volvía con el pue-
der percibir los acontecimientos blo tenía que colocarse un velo
de nuestra vida como Dios los ve. delante del rostro, para no causar
Podemos tener una claridad de vi- temor a los israelitas que veían su
sión porque estamos iluminados rostro resplandeciente (2 Cor 3,
por el Espíritu Santo, pero a la vez 13).
nos hace también irradiar e ilumi-
nar con esta misma luz de Dios el Hacer oración, llenarnos del
entorno en el que nos encontra- Espíritu de Dios, es iluminar nues-
mos. tra vida, de tal forma que no po-
demos ocultar la obra que Dios
está realizando en nosotros (“No
101
conf. 10, 40.
102
s. 313A, 2. se puede ocultar una ciudad edi-
103
s. 234, 3. ficada en lo alto de un monte” Mt

Ejercicios Espirituales Agustinianos


124
5, 14). El efecto de la oración debe llamado el ser humano. Que no
notarse en la vida de cada día, a nos conformemos –nos diría San
través de las actitudes, la forma Agustín- con las cosas más peque-
de acoger los acontecimientos de ñas; que ensanchemos nuestro
nuestra vida, la manera de relacio- corazón para ser capaces de reci-
narnos con las diferentes perso- bir en nuestro corazón el Misterio
nas, nuestra disponibilidad, etc. infinito de Dios.

Un tercer efecto es la elevación El Espíritu Santo, por lo tanto, nos


por obra del Espíritu Santo que enciende, nos ilumina, nos eleva:
ora en nosotros; nos mueve para
Luego para que tú ames a Dios es
que no nos quedemos aferrados
necesario que more Dios en ti, que
a las cosas de la tierra, sino que
su amor te venga de él y se vuelva de
busquemos las cosas del Cielo
ti a él; o sea, que recibas su moción,
(Col 3, 1). San Agustín se da cuen-
ponga en ti su fuego, te ilumine y le-
ta de que el ser humano tiene una
vante a su amor»105
vocación muy grande, aunque en
ocasiones no tenga consciencia B. EJERCICIO DE ORACIÓN
de ello, y se conforme con cosas
pequeñas. San Agustín nos invita Se proponen tres ejercicios de ora-
a que pensemos en la grandeza ción.
de la vocación que hemos recibi- 1. Ejercicio de oración de imagi-
do: “¡Oh alma! Ninguna cosa puede nación Rm 8, 26-27
bastarte si no es quien te ha creado.
Dondequiera pongas la mano, ha- a. Seguir las pautas de la oración
llarás miseria”104. de imaginación presentadas en el
Apéndice.
Por eso San Agustín nos recuerda
que uno de los efectos del Espíritu b. En este texto es preciso resaltar
Santo es la elevación. El Espíritu el papel del Espíritu Santo en el
Santo eleva nuestra vida y nuestro corazón del hombre y la necesi-
espíritu para que nos demos cuen- dad que tenemos de él para orar.
ta de la grandeza a la que está 105
s. 128, 4.
104
s. 125, 11.

Rm 8, 26-27
Y de igual manera, el Espíritu viene en ayuda de nuestra flaqueza.
Pues nosotros no sabemos cómo pedir para orar como conviene; mas el

Ejercicios Espirituales Agustinianos


125
Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos inefables;
Y el que escruta los corazones conoce cual es la aspiración del Espíritu,
y que su intercesión a favor de los santos es según Dios.

c. Como cierre de sesión se puede


leer despacio y saboreando cada
palabra la oración de conf. 8, 8-9;
o bien escuchar una canción (“Ven
Espíritu divino”. Sin publicar de
José Manuel González Durán).
Despiértanos y llámanos
¡Ay de mí! ¡Cuán elevado eres en las alturas y cuan profundo en los
abismos! A ninguna parte te alejas y, sin embargo, apenas si logramos
volvernos a ti. Ea, Señor, manos a la obra; despiértanos y vuelve a lla-
marnos, enciéndenos y arrebátanos, derrama tus fragancias y que nos
seas dulce: amemos, corramos (conf. 8, 8-9).

d. Finalmente se debe rezar juntos b. Se puede usar como texto de


la oración de san Agustín (pág. 23) mantra, completo o en partes:
y el animador dar las instrucciones “¡Oh amor que siempre ardes y nun-
para la próxima sesión. ca te extingues! Caridad, Dios mío,
enciéndeme”.
2. Ejercicio de oración de man-
tra con conf. 10, 40 c. Como cierre de sesión se pue-
de leer despacio y saboreando
a. Seguir las pautas de la ora- cada palabra la oración de conf. 8,
ción de mantra presentada en el 8-9; o escuchar una canción (“Ven
Apéndice. Espíritu divino”. Sin publicar de
José Manuel González Durán).

Despiértanos y llámanos
¡Ay de mí! ¡Cuán elevado eres en las alturas y cuan profundo en los
abismos! A ninguna parte te alejas y, sin embargo, apenas si logramos
volvernos a ti. Ea, Señor, manos a la obra; despiértanos y vuelve a lla-
marnos, enciéndenos y arrebátanos, derrama tus fragancias y que nos
seas dulce: amemos, corramos (conf. 8, 8-9).

Ejercicios Espirituales Agustinianos


126
d. Finalmente se debe rezar juntos b. La frase que se sugiere meditar
la oración de san Agustín (pág. 23) y pedir es la del s. 128, 4:
y el animador dar las instrucciones
para la próxima sesión.
3. Ejercicio de oración de ilumi-
nación
a. Seguir las pautas de la oración
de iluminación presentada en el
Apéndice.

s. 128, 4: Luego para que tú ames a Dios es necesario que more Dios
en ti, que su amor te venga de él y se vuelva de ti a él; o sea, que recibas su
moción, ponga en ti su fuego, te ilumine y levante a su amor

c. Como cierre de sesión se puede o escuchar una canción (“Ven


leer despacio y meditando cada Espíritu divino”. Sin publicar de
palabra la oración de conf. 8, 8-9; José Manuel González Durán).

Despiértanos y llámanos
¡Ay de mí! ¡Cuán elevado eres en las alturas y cuan profundo en los abis-
mos! A ninguna parte te alejas y, sin embargo, apenas si logramos vol-
vernos a ti. Ea, Señor, manos a la obra; despiértanos y vuelve a llamar-
nos, enciéndenos y arrebátanos, derrama tus fragancias y que nos seas
dulce: amemos, corramos (conf. 8, 8-9).

d. Finalmente se debe rezar juntos


la oración de san Agustín (pág. 23)
y el animador dar las instrucciones
para la próxima sesión.

Ejercicios Espirituales Agustinianos


127
20. Vigésimo Taller: Taller de la Acción
del Espíritu Santo II

está la imagen de Cristo, allí el nom-


bre de Cristo, allí la función y los ofi-
cios de Cristo”106.
No obstante esta imagen de Dios
acuñada por la acción santificado-
ra del Espíritu Santo en el corazón
del creyente, puede borrarse por
el pecado. Por ello la gracia de
Dios por medio del Espíritu Santo
es lo que hace que la imagen de
Cristo se vuelva a acuñar en el
corazón del creyente. Y así como
sucedió en el evangelio, cuando
le preguntaron a Cristo si debían
pagar los impuestos, y Cristo pidió
una moneda y preguntó de quién
A. EL ESPÍRITU SANTO FORJA LA era la imagen grabada en ella (Mt
IMAGEN DE CRISTO EN EL ALMA 22, 15-21), del mismo modo el
creyente debe dar al César lo que
Otro de los efectos que san Agustín
es del César, y darse a sí mismo a
le atribuye al Espíritu Santo en la
Dios, para Dios mismo grabe en su
oración es que éste va forjando la
interior la imagen de quien es la
imagen de Cristo en el interior de
Verdad (Jn 14, 6), el mismo Cristo:
los creyentes. De este modo san
Agustín señala que el creyente Somos moneda de Dios, moneda
debe ser moneda de Dios, y que el que hemos salido del tesoro; por el
Espíritu Santo es el acuñador que pecado se borró lo que en nosotros
debe grabar en el corazón de cada estaba impreso; vino a reformarla el
cristiano la imagen de Cristo, para mismo que la había formado, pide
que se sepa a quién pertenece y su moneda como el César pide la
cuál es la meta hacia la cual se di- suya... Dad al César las monedas, a
rige su vida: Dios entregaos a vosotros mismos,
“Moneda de Cristo es el hombre; allí 106
s. 90, 10

Ejercicios Espirituales Agustinianos


129
de Dios que el ser humano reci-
be, y aunque el ser humano tenga
que empeñar su propia voluntad,
entendimiento y voluntad, quien
da la gracia de la oración es Dios.
Por ello la faceta activa de la ora-
ción corresponde principalmen-
te a Dios, por medio del Espíritu
Santo, que es quien va forjando
en el interior del ser humano la
y entonces será impresa en nosotros imagen de Cristo. Por otra parte el
la verdad107. mismo Espíritu Santo es quien edi-
fica la vida del creyente sobre una
No obstante san Agustín señala la roca firme y quien, finalmente, va
importancia de que este artífice realizando en interior del ser hu-
de la imagen de Cristo en el cora- mano la obra de la santificación.
zón del creyente, el Espíritu Santo,
permanezca siempre dentro de él, Todas estas acciones aunque su-
pues cuando el creyente se queda ceden en la intimidad del corazón
vacío, como señala el evangelio, del creyente se deben reflejar en
pueden volver a él, como a una su vida y conducta de todos los
casa, aquellos espíritus inmundos días:
que la habitaban (Lc 11, 24-26). Por
En el hombre interior habita Cristo,
ello el creyente en su camino de
y en el hombre interior serás renova-
santidad debe pedir a Dios todos
do según la imagen de Dios; conoce
los días el don del Espíritu Santo,
en su imagen a su Creador109.
para llenarse continuamente de él
y de su acción santificadora: Po ello es preciso no olvidar que la
santidad es obra del Espíritu Santo
Quien no recibe al Espíritu Santo, in-
en el corazón del creyente. No se
quilino de su purificación, hace que
trata de que el cristiano vaya con-
el espíritu inmundo vuelva a él más
siguiendo la santidad por sí mis-
numeroso108.
mo, como un premio a su esfuer-
Así pues, la oración tiene una di- zo, sino que es un don de parte de
mensión pasiva y otra activa. Es Dios, quien cada día por medio de
pasiva pues la oración es un don la acción del Espíritu Santo, edi-
fica su ciudad en el creyente. No
107
Io. eu. tr. 40, 9.
108
f. et op. 25, 47. 109
Io. eu. tr. 18, 10.

Ejercicios Espirituales Agustinianos


130
obstante en esta edificación de 1. Ejercicio de oración de imagi-
la santidad, de la obra de Dios en nación Mt 22, 15-21
el corazón del hombre, es preciso
poner un fundamento sólido, que a. Seguir las pautas de la oración
no puede ser otro fuera de Cristo: de imaginación presentadas en el
Apéndice.
Hay que pensar que la Escritura di-
vina es como un campo en el que se b. En este texto es preciso resaltar
va a levantar un edificio. No hay que el papel del Espíritu Santo en el
ser perezosos ni contentarse con corazón del hombre y cómo forja
edificar sobre la superficie; hay que la imagen de Cristo. Preguntarles
cavar muy hondo, hasta llegar a la a los participantes que como mo-
roca viva. Esta roca viva es Cristo110. nedas de Dios, qué imagen llevan
en el corazón, la de Cristo o la del
B. EJERCICIO DE ORACIÓN mundo.
Se proponen tres ejercicios de ora-
ción.
110
Io. eu. tr. 23, 1.

Mt 22, 15-22
Le enviaron a Jesús los fariseos sus discípulos, junto con los herodianos,
a decirle: ‘Maestro, sabemos que eres veraz y que enseñas el camino
de Dios con franqueza y que no te importa por nadie, porque no miras
la condición de las personas. Dinos, pues, qué te parce, ¿es lícito pagar
tributo al César o no?’
Mas Jesús, conociendo su malicia, dijo: ‘Hipócritas, ¿por qué me tentáis?
Mostradme la moneda del tributo’. Ellos le presentaron un denario.
Y les dice: ‘¿De quién es esta imagen y la inscripción?’ Le dicen: ‘Del César’.
Entonces les dice: ‘Pues dad al César lo que es del César y a Dios lo que es
de Dios’. Al oír esto quedaron maravillados, y dejándolo se fueron.

c. Como cierre de sesión se puede


leer despacio y saboreando cada
palabra la oración de Io. eu. tr. 40,
9.

Ejercicios Espirituales Agustinianos


131
Somos moneda de Dios
Somos moneda de Dios, moneda que hemos salido del tesoro; por el
pecado se borró lo que en nosotros estaba impreso; vino a reformarla
el mismo que la había formado, pide su moneda como el César pide la
suya... Dad al César las monedas, a Dios entregaos a vosotros mismos,
y entonces será impresa en nosotros la verdad (Io. eu. tr. 40, 9)

d. Finalmente se debe rezar juntos a. Seguir las pautas de la oración


la oración de san Agustín (pág. 23) escribiendo un texto presentada
y el animador dar las instrucciones en el Apéndice.
para la próxima sesión.
b. El texto que se puede usar es el
2. Ejercicio de oración escribien- de Io. eu. tr. 40, 9:
do un texto: Io. eu. tr. 40, 9

Somos moneda de Dios, moneda que hemos salido del tesoro; por
el pecado se borró lo que en nosotros estaba impreso; vino a reformarla
el mismo que la había formado, pide su moneda como el César pide la
suya... Dad al César las monedas, a Dios entregaos a vosotros mismos, y
entonces será impresa en nosotros la verdad (Io. eu. tr. 40, 9)

c. Como cierre de sesión se puede


leer despacio y saboreando cada
palabra la oración de Io. eu. tr. 23,
1 o escuchar una canción.

Hay que cavar hondo


Hay que pensar que la Escritura divina es como un campo en el que se
va a levantar un edificio. No hay que ser perezosos ni contentarse con
edificar sobre la superficie; hay que cavar muy hondo, hasta llegar a la
roca viva. Esta roca viva es Cristo (Io. eu. tr. 23, 1)

d. Finalmente se debe rezar juntos


la oración de san Agustín (pág. 23)
y el animador dar las instrucciones
para la próxima sesión.

Ejercicios Espirituales Agustinianos


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