Isaias
Isaias
Le pedí al Señor que me diera una idea, sobre qué parte de las Escrituras debería hablar, muchas cosas
pasaron por mi mente. Sin embargo, el otro día tuve una dificultad con una gran amiga y me encontré
citando a Isaías 5y6. Es un paralelo de la escena que veo hoy en mi país, en nuestra iglesia, en la sociedad,
en la familia y en mi vida personal. Isaías es un hombre piadoso en una nación en crisis, ese es el tema de
estos capítulos. Hegel dijo: “Los hombres hemos aprendido algo de la historia, es que los hombres nunca
aprenden algo de la historia.” Entonces la historia de manera inevitable se repite a sí misma.
El cinismo del predicador en Eclesiastés, está justificado cuando dice, “nada hay nuevo debajo del sol”, la
historia se convierte para él un ciclo interminable de repetición, y agrega “lo que ha sido es ahora y lo
que será ya ha sido.” Los hombres y las naciones parecen atravesar por los mismos ciclos interminables
de repetición, de gloria a destrucción. Comienzos normalmente brillantes, llenos de esperanza y de
promesa, después caen en pecaminosidad y terminan en destrucción. Esa es la historia del hombre en el
Edén, y esa es la historia de todo hombre en toda nación desde ese entonces.
De hecho, todo bebé que nace se convierte en una ilustración viva, de la trayectoria inevitable de los
hombres en las naciones, la pequeña vida comienza en la inocencia y la hermosura de la infancia, y pasa a
la pecaminosidad de la madurez, y en ultimas termina en la muerte. Vemos lo mismo con la gente hoy,
con nuestra propia nación, la familia y la iglesia. Estamos atrapados en un ciclo mortal pecaminoso de
condenación, la sociedad es en gran medida lo que las vidas individuales que la constituyen son.
Manifestaciones del poder del pecado para destruir un buen comienzo y convertirla en un fin aterrador.
¿Qué ha sucedido? ¿Y cómo reaccionar a esto? La historia de Israel nos da respuestas, que el presente no
nos permite ver, nos muestra los ciclos, todo lo que estamos experimentando ya ha sido hecho, y si vamos
a la palabra de Dios, descubriremos que semejanzas como estas existen: y quizás nos sorprenderán.
1 Corintios 10,
6
Estas cosas sucedieron como ejemplo para nosotros, a fin de que no codiciemos lo malo, como
ellos lo codiciaron.
7 No seáis, pues, idólatras, como fueron algunos de ellos, según está escrito: El pueblo se sentó a comer y a
beber, y se levantó a jugar.
8 Ni forniquemos, como algunos de ellos fornicaron, y en un día cayeron veintitrés mil.
9 Ni provoquemos al Señor, como algunos de ellos le provocaron, y fueron destruidos por las serpientes.
10
Ni murmuréis, como algunos de ellos murmuraron, y fueron destruidos por el destructor.
11 Estas cosas les sucedieron como ejemplo, y fueron escritas como enseñanza para nosotros, para quienes
ha llegado el fin de los siglos.
En otras palabras, Dios ha registrado la historia de Israel y su devastación, su degradación, su disolución,
su destrucción, con el propósito de establecer un patrón que podamos ver, para ver que está mal con
nuestra propia sociedad y lleguemos a algunas conclusiones acerca de un remedio. Lo mejor no es
designar algún tipo de comité, para analizar en base a la economía, o la teoría política, o la teoría social lo
que está mal con nosotros. Lo mejor es ver la palabra de Dios.
La historia bíblica nos da el panorama más genuino de todos, si leemos el Antiguo Testamento, este nos
muestra hoy una serie de situaciones a lo largo del camino de la humanidad, advirtiendo acerca de la
inevitabilidad de la destrucción cuando el pecado entra a la sociedad. Veremos uno levantado por Isaías.
Es un principio claro, es una lección muy lúcida de los pecados mortales que destruyeron a Israel, y que
se aplican de manera evidente a nuestra propia sociedad y como un hombre piadoso reaccionó a esa crisis
misma. Como debemos actuar.
Isaías 5, Parábola de la viña
Cantaré ahora a mi amado,
1
44 Y el que caiga sobre esta piedra será hecho pedazos; pero sobre quien ella caiga, lo esparcirá como
polvo.
45 Al oír sus parábolas los principales sacerdotes y los fariseos, comprendieron que hablaba de ellos.
46 Y cuando procuraron prenderle, tuvieron miedo de la multitud, porque le tenían por profeta.
En otras palabras, Jesús dice lo mismo, Israel fue mi viña, pero cuando la examiné no hubo fruto. Salmo
80, todo tuvo un comienzo hermoso, pero cuando vino la evaluación en la cosecha, no hubo nada más
que pequeñas uvas agrias.
Cualquier persona que conocía el Salmo 80 o Mateo 21, entiende el significado de Isaías 5, rompió
seriamente el corazón para Dios. Dios hizo todo, “la había cercado, despedregado” El colocó una cerca
alrededor al escarbar. Uno escarba y provee una barrera para detener los animales salvajes, los separó
del resto de las naciones, es lo que quiere decir. Aisló a Israel, les dio todo, oportunidad para florecer, al
aislarlos de convivir con los paganos, que los habrían corrompido. Las piedras son los cananeos en la
tierra, los sacó, los quitó, y les dio la tierra.
Después, “El plantó a la viña escogida,” a un pueblo noble. “Él había edificado en medio de ella una
torre,” referencia a Jerusalén, la capital, en donde Él colocaría su nombre, y donde Él designaría profetas
y sacerdotes, para vigilar en contra de los enemigos espirituales. “Él también hizo en ella un lagar,” el
sistema sacrificial con ofrendas, adoración, y su alabanza conforme es derramada.
V4, “¿Qué más se podía hacer a mi viña que yo no haya hecho en ella?” Dios hizo todo para preparar a
Israel, para una historia de bendición, los comienzos fueron magníficos. V3, “Después de todo eso, ahora
pues, vecinos de Jerusalén y varones de Judá, juzgad ahora entre Mí y mi viña, ¿si algo está mal de quien
es la culpa, podía yo hacer algo más de lo que hice?” V5-6, “la retribución divina es inevitable y ya
viene”. Les voy a decir lo que le voy a hacer a mi viña, “le quitaré su vallado”. Ya no va a tener
protección, y las naciones la van a pisar, “será consumida, aportillare su cerca y será hollada. Haré que
quede desierta, no será podada, ni cavada, ya no va a hacer cuidada y crecerán el cardo y los espinos y
aun a las nubes mandare que no derramen lluvia sobre ella.”
Decepcionante, después de eso vino un juicio terrible. V7, “esperaba juicio, y he aquí vileza, justicia, y he
aquí clamor.” Buscaba justicia y no estuvo ahí, busque juicio y no estaba ahí, de hecho, algo más estuvo
ahí, opresión y clamor de angustia por parte de los oprimidos.
Fracasaron, Israel sobre quien Dios había derramado tanto amor y tanta labor, y ahora nada quedaba
más que derribar las cercas, y dejar que la viña fuera pisada y destruida hasta que la purga fuera
terminada. Que dolor de corazón. Israel, quien fue bendecida, porque se les encomendaron los oráculos
de Dios, Romanos 3. Israel, Romanos 9, a quien pertenece la adopción, y los pactos, y las promesas, todas
estas cosas, ¿qué más podía Dios haber hecho? Jeremías 2, “29¿Por qué contendéis conmigo? Todos
vosotros os habéis rebelado contra mí declara el Señor. 30 En vano he herido a vuestros hijos, no han
aceptado corrección. Vuestra espada ha devorado a vuestros profetas como león destructor. ¡Oh
generación, atended a la palabra del Señor! ¿He sido yo un desierto para Israel, o una tierra de densa
oscuridad? ¿Por qué dice mi pueblo: «Vaguemos libremente; no vendremos más a ti»? 32 ¿Se olvida una
virgen de sus adornos, o una novia de su atavío? Pues mi pueblo me ha olvidado por innumerables días.”
¿No he hecho nada por vosotros? ¿lo he hecho difícil para vosotros? Una viña bendecida por Dios, en su
infancia bendecida de manera única. Que más podía Dios hacer, que fundar esta nación en fe en Dios
mediante Cristo. Que más pudo haber hecho que establecer la biblia como la base de la vida. Sin
embargo, escuche, Colombia inevitablemente será pisada en el juicio de Dios, porque hemos dejado esas
cosas. No hay uvas buenas aquí, solo uvas silvestres. Isaías probablemente se vio como necio cuando él
hizo esta profecía, como yo les sueno a ustedes. Alguien pudo haber dicho ahora, espere un minuto Isaías,
nuestro rey Uzías es un rey capaz, fuerte. ¿Acaso Dios no ha ayudado a Uzías a ganar muchas batallas y
establecer firmemente el poder de Israel?
¿Acaso este hombre no ha reinado durante 52 años bendecido por Dios? ¿acaso no ha establecido las
defensas de Judá y Jerusalén en orden? 2 Crónicas 26, estableció un ejército formidable, disciplinado,
con armas podrosas. Sí, todo eso es verdad. Hemos pasado por esos días en Colombia, tenemos las armas,
teníamos el ejército, tenemos la sofisticación, tenemos el liderazgo. Pero, como en el tiempo de Israel, el
cáncer de dejar a Dios está consumiendo la vida de la nación, las uvas de Sodoma crecen en la viña de
Dios. Dios dice, “viene un juicio.” Los profetas de Dios hablan de juicios con detalles específicos.
Isaías 5, Ayes contra los impíos
8
¡Ay de los que juntáis casa con casa, y añadís campo a campo
hasta que no queda sitio alguno,
para habitar vosotros solos en medio de la tierra!
9
A mis oídos el Señor de los ejércitos ha jurado: Ciertamente muchas casas serán desoladas, grandes y
hermosas, pero sin moradores.
10
Porque diez yugadas de viña producirán solo un bato de vino,
y un homer de semilla producirá solo un efa de grano.
11
¡Ay de los que se levantan muy de mañana para ir tras la bebida,
de los que trasnochan para que el vino los encienda!
En sus banquetes hay lira y arpa, pandero y flauta, y vino,
12
Como cristianos, es evidente para nosotros, que vivimos en una sociedad profana, impía, secularizada y
en gran parte, atea. Inclusive nuestra religión es una especie de ateísmo, ya que intenta borrar al Dios
verdadero y sustituirlo por un Dios que hace que los hombres estén cómodos. Supuestamente, somos una
nación cristiana. Sin embargo, el impacto del cristianismo en nuestro país parece ser débil, parece ser
superficial. Ser un cristiano podría estar de moda, pero no parece estar teniendo mucho impacto.
Estamos atrapados en una forma de pensar en la que buscamos satisfacer nuestros deseos personales
centrados en nosotros mismos, viendo a Dios en los términos de lo que Él puede hacer por nosotros. Dios
se vuelve una especie de genio utilitario. Usted frota su pequeña lámpara teológica y Él aparece y dice:
“Pide tres deseos.”
Existe un problema antropológico, la ausencia de una teología definida y específica, no sabemos lo que
creemos, quienes somos, qué hacemos aquí y para donde vamos. Se habla mucho de Dios, Jesús y el
Espíritu Santo, pero en términos de definición sustantiva de la Trinidad, no hay un entendimiento
teológico. Nos preocupamos mucho por las relaciones, no entendemos realmente la fuente de todas las
relaciones, Dios mismo. Mucho menos entendemos la teología de Dios, teología propia, no entendemos
quien es Dios y su naturaleza. El hecho fundamental de nuestra fe es Dios, un Dios 3 veces santo, con un
sinnúmero de atributos. No tenemos una visión del cosmos y sus dimensiones, en especial la dimensión
temporal.
Éxodo 15:11, “¿Quién como tú entre los dioses, oh Señor? ¿Quién como tú, majestuoso en santidad,
temible en las alabanzas, haciendo maravillas?” La belleza del Señor es la belleza de la santidad (Kadosh)
y no la entendemos, más bien no la comprendemos, porque no es posible hacerlo con nuestro intelecto
limitado procesarla, solo por revelación divina podemos empezar a tener algún entendimiento, que solo se
perfeccionará en la eternidad con El.
No comprendo la totalidad de Su santidad, pero estoy dispuesto a compartir lo que Dios me ha revelado
acerca del asunto. La palabra hebrea Kadosh describe la santidad de Dios. En realidad quiere decir que
es “Otro,” separado, opuesto a lo común. Todos los atributos de Dios se ven afectados por su santidad. El
santo todo poderoso, el santo omnisapiente, el santo omnipresente, el santo amoroso, el santo
misericordioso, el santo gracioso, el santo justo, etc. El punto central es que Él es santo y aunque no lo
comprendamos, debemos reconocerlo por fe.
Isaías fue un profeta, algunos creen que quizás el más grande profeta de Israel. También fue un estadista,
quien habló en nombre de Dios a la gente común y corriente y a sus reyes. Familiar en el palacio,
consejero del rey. Profetizó durante el reinado de cuatro reyes, un tiempo de gran crisis, un tiempo de
gran caos, un tiempo de decadencia moral, cuando el pueblo de Dios le dió espalda al señor. Isaías tuvo
un ministerio estratégico en la historia de Israel.
Uzías reinó durante cincuenta y dos años. En términos generales, fue un rey exitoso y trajo beneficios a su
pueblo. Sujetó a la mayoría de los enemigos heredados de Judá y les trajo cierto tiempo de paz. Convirtió
a Jerusalén en una ciudad fortificada, equipada con armamento para su defensa y le dio a su pueblo un
gran sentido de seguridad. 2 Crónicas 26, desarrolló la agricultura y el comercio para la nación hasta que
se volvió extremadamente próspero. Al final se llenó de orgullo y Dios le dio una lepra terminal. Cuando
murió, hubo un cierto sentimiento de pánico en el pueblo, “¿Qué vamos hacer ahora? Uzías ha muerto.”
El temor más genuino estaba en el corazón de los judíos que temían a Dios, los mantuvieron una devoción
verdadera a Dios a través de los años. Ellos sabían que a lo largo del tiempo de Uzías, hubo decadencia
moral y desobedioencia que se estaban incrementando. La idolatría se había tomado la nación. Mientras
Uzías estaba vivo, su presencia preservó la unidad y evitó que todo se desmoronara. Isaías 2-5, relatan los
pecados terribles del pueblo de Dios.
En medio de su pecado, estaban muy seguros debido a Uzías, así que se mantuvieron en su vida
pecaminosa. Pero el rey murió, se generalizó un sentimiento de panico y miedo. Cinco años antes de que
Uzías muriera, Tiglath-Pileser, el guerrero ambicioso rey de Asiria, apareció en el oriente, tenía un sueño
de conquistar todos los reinos entre el Éufrates y el Nilo y expandir el gran Imperio Asirio. Las naciones
amenazadas intentaron aliarse, pero el temor generó rebeliones. Los reinos de Samaria y Judá estaban al
borde de la destrucción no sólo debido a Tiglath-Pileser, sino debido a la decadencia espiritual moral que
era interna.
Isaías les había anunciado que corrigieran, pero la gente estaba atrapada en la disipación, decadencia
moral, satisfacción sus deseos perversos. Isaías 22, “Y he aquí gozo y alegría, matando vacas y degollando
ovejas, comiendo carne y bebiendo vino, diciendo: Comamos y bebamos, porque mañana moriremos .”
En lugar de llorar y clamar, continuaron en su pecado. El líder estaba muerto. Entre todos los judíos que
temían a Dios que podían haber buscado el rostro de Dios, estaba el profeta mismo, Isaías.
Isaías 6, Visión de Isaías
1
En el año de la muerte del rey Uzías vi yo al Señor sentado sobre un trono alto y sublime, y la orla de su
manto llenaba el templo.
2 Por encima de Él había serafines; cada uno tenía seis alas: con dos cubrían sus rostros, con dos cubrían
sus pies y con dos volaban.
3 Y el uno al otro daba voces, diciendo:
Santo, Santo, Santo, es el Señor de los ejércitos,
llena está toda la tierra de su gloria.
4
Y se estremecieron los cimientos de los umbrales a la voz del que clamaba, y la casa se llenó de humo.
5 Entonces dije:
¡Ay de mí! Porque perdido estoy,
pues soy hombre de labios inmundos
y en medio de un pueblo de labios inmundos habito,
porque han visto mis ojos al Rey, el Señor de los ejércitos.
Entonces voló hacia mí uno de los serafines con un carbón encendido en su mano, que había tomado del
6
endurece sus oídos, y nubla sus ojos, no sea que vea con sus ojos,
y oiga con sus oídos, y entienda con su corazón, y se arrepienta y sea curado.
11
Entonces dije yo:
¿Hasta cuándo, Señor? Y Él respondió:
Hasta que las ciudades estén destruidas y sin habitantes,
las casas sin gente, y la tierra completamente desolada;
hasta que el Señor haya alejado a los hombres,
12
“¡Ay de mí!” Cuando un profeta anunciaba algo negativo, decía “ay, ay” Cuando anunciaba algo positivo
empezaba con “Bendito.” Isaías usa la palabra ‘ay’ por lo menos diez veces en su profecía. Jeremías,
Ezequiel, Amós, Habacuc, Nahúm, Oseas, Zacarías, Sofonías, Miqueas lo usaron. Jesús la usó en Mateo
24, “19Pero, ¡ay de las que estén encinta y de las que estén criando en aquellos días!” y en Mateo 23:13-36,
los 8 ayes contra los Escribas y los Fariseos. Los tres tres ayes del Apocalipsis. Es una palabra de
maldición. Aquí el profeta pronuncia una maldición sobre sí mismo. Este es un siervo de Dios. Pero
cuando él ve la santidad de Dios, no puede hacer nada más que pronunciar una maldición sobre su
cabeza. Él sólo puede ver su contaminación, no su bondad.
Estoy destruido, estoy devastado por la santidad de Dios. Estoy aplastado. Me estoy deshaciendo. Me
estoy desmoronando. Me estoy desintegrando. ¿Por qué? Porque él vió a Dios; y cuando vió a Dios por
primera vez en su vida, vio a Isaías. Realizó su pobreza de espíritu, su corrupción, su pecado comparado
con la santidad perfecta y eterna del Señor. Isaías pudo haber sido un hombre seguro de sí mismo antes
de esta experiencia. El pueblo lo honraba, reconocían su piedad, un líder espiritual, la voz de Dios, santo,
obediente, siervo de Dios. Un vistazo a la santidad de Dios y el hombre fue miserable a sus propios ojos.
¿Cuál fue el instrumento más importante de un profeta? Su boca para hablar. ¿Sabe lo que eso significa?
Tengo una boca inmunda. Yo, el profeta de Dios, quien debería abrir mi boca para hablar de Dios, tengo
una boca inmunda y vivo en el medio de un pueblo que tiene bocas sucias. ¿Cómo sabe usted eso?
“Porque siendo hombre inmundo de labios, y habitando en medio de pueblo que tiene labios inmundos,
han visto mis ojos al Rey, Jehová de los ejércitos.”
Nadie puede estar en la presencia del Señor y no estar profundamente consciente de su condición
miserable, su pecaminosidad, de su corrupción, de su suciedad. Esa es la primera bienaventuranza
presentada por Jesús en el Sermón del Monte. Si no entendemos la santidad de Dios, no entendemos
nuestra pecaminosidad. La más pequeña visión de la santidad de Dios nos deja devastados, Isaías nunca
sería el mismo, ni soy yo el mismo, ni es usted el mismo.
El profeta duda de Dios y le reclama:
Habacuc 1, Castigo de Judá por medio de los caldeos
1
Profecía que tuvo en visión el profeta Habacuc.
2
¿Hasta cuándo, oh Señor, pediré ayuda, y no escucharás,
clamaré a ti: ¡Violencia! y no salvarás?
3
¿Por qué me haces ver la iniquidad, y me haces mirar la opresión?
La destrucción y la violencia están delante de mí,
hay rencilla y surge discordia.
Por eso no se cumple la ley y nunca prevalece la justicia.
4
3
¿Acaso te hará muchas súplicas, o te hablará palabras sumisas?
4
¿Hará un pacto contigo? ¿Lo tomarás como siervo para siempre?
5
¿Jugarás con él como con un pájaro, o lo atarás para tus doncellas?
Si no puedes, Job, guarda silencio!
Job 42, Confesión y restauración de Job
1
Entonces Job respondió al Señor, y dijo:
Yo sé que tú puedes hacer todas las cosas,
2
5
He sabido de ti solo de oídas, pero ahora mis ojos te ven.
6
Por eso me retracto, y me arrepiento en polvo y ceniza.
Nunca nadie viene ante la santidad de Dios sin ser devastado.
Lucas 8, Jesús calma la tempestad
22
Y uno de aquellos días, entró en una barca con sus discípulos, y les dijo: Pasemos al otro lado del
lago. Y se hicieron a la mar.
23 Pero mientras ellos navegaban, Él se durmió; y una violenta tempestad descendió sobre el lago, y
comenzaron a anegarse y corrían peligro.
24 Y llegándose a Él, le despertaron, diciendo: ¡Maestro, Maestro, que perecemos! Y Él, levantándose,
reprendió al viento y a las olas embravecidas, y cesaron y sobrevino la calma.
25 Y Él les dijo: ¿Dónde está vuestra fe? Pero ellos estaban atemorizados y asombrados, diciéndose unos a
otros: ¿Quién, pues, es este que aun a los vientos y al agua manda y le obedecen?
Les atemorizó más ver su poder, que cuando experimentaron la tempestad, porque sintieron la presencia
de Dios. Fueron despedazados porque sabían que sus corazones eran libros abiertos ante Su
omnisciencia.
Lucas 5, Llamamiento de los primeros discípulos
1
Y aconteció que mientras la multitud se agolpaba sobre Él para oír la palabra de Dios, estando
Jesús junto al lago de Genesaret,
2 vio dos barcas que estaban a la orilla del lago, pero los pescadores habían bajado de ellas y lavaban las
redes.
3 Subiendo a una de las barcas, que era de Simón, pidió que se separara de tierra un poco; y sentándose,
enseñaba a las multitudes desde la barca.
4 Cuando terminó de hablar, dijo a Simón: Sal a la parte más profunda[b] y echad vuestras redes para
pescar.
5 Respondiendo Simón, dijo: Maestro, hemos estado trabajando toda la noche y no hemos pescado nada,
pero porque tú lo pides, echaré las redes.
6 Y cuando lo hicieron, encerraron una gran cantidad de peces, de modo que sus redes se rompían;
7 entonces hicieron señas a sus compañeros que estaban en la otra barca para que vinieran a ayudarlos. Y
vinieron y llenaron ambas barcas, de tal manera que se hundían.
8 Al ver esto, Simón Pedro cayó a los pies de Jesús, diciendo: ¡Apártate de mí, Señor, pues soy hombre
pecador!
Pedro se dió cuenta que estaba de pie en la presencia de Dios. “vete, no quiero ser expuesto de esta
manera.” Estaba asombrado, sabía que Dios estaba ahí.
Usted se acuerda de Manoa, el ángel vino a Manoa, le dijo ‘vas a tener un hijo, su nombre Sansón.’ Y
después, el ángel ascendió al cielo en fuego, en fuego y gloria. Y Manoa clamó en Jueces 13:22 de esta
manera: “Ciertamente moriremos porque a Dios hemos visto.”
Es por la gracia de Dios que no somos consumidos por Su ira ahora. Si Dios no fuera un Dios de amor, un
solo pecado cometido por un individuo una vez sería el final de todo. Queremos un Dios que no nos
amenace. Ése no es el Dios de la Biblia. Tengo un temor piadoso en mi corazón. Cuando estoy a punto de
pecar, percibo la santidad de Dios, Él odia la maldad. No quiero pagar la consecuencia.
Todas estas personas de las que leimos, tuvieron miedo en la presencia de Dios. Nosotros también
debemos temer. Algunos vienen y dicen “al mundo no le gusta un Dios así, los vas aislar. Queremos un
Dios que es algo así como amable.” E inventamos un sustituto del Evangelio minimizado, suavizado,
inofensivo, diluido que es primordialmente humanista, que no habla del fuego, de la ira, la santidad, la
venganza, el infierno, el castigo. Un ídolo. La luz de Dios aterra a los impíos. Lo santo siempre ha
amenazado a lo impío.
Los cristianos inclusive, jugamos, haciendo concesiones por todos lados, desobedeciendo cuando tenemos
ganas, enfrente de un Dios santo. Que Dios nos concediera que lo pudiéramos ver y si lo viéramos una
vez, como lo vio Isaías, dudo que jamás volviéramos a hacer eso.
Isaías está despedazado. V6, “Y voló hacia mí uno de los serafines, teniendo en su mano un carbón
encendido, tomado del altar con unas tenazas; y tocando con él sobre mi boca, dijo: He aquí que esto tocó
tus labios, y es quitada tu culpa, y limpio tu pecado.”
¿Sabe lo que se necesita para llegar al punto en el que usted es limpiado? Se necesita un corazón
quebrantado y contrito ante la santidad de Dios. Él estaba ahí, aquí no hay gracia barata. No hay
creencia fácil. Hay dolor involucrado en la verdadera redención. Los labios son sensibles, son tiernos. De
hecho, al expresar afecto el uno al otro usamos los labios por su ternura y sensibilidad. Y es a esa misma
parte del cuerpo que el ángel coloca un carbón encendido que cauteriza a la carne. Creo que la verdadera
salvación es dolorosa. Hay una lucha, hay un dolor. Pero su iniquidad fue quitada y su pecado fue
limpiado.
Isaías 6,
Y oí la voz del Señor que decía: ¿A quién enviaré, y quién irá por nosotros? Entonces respondí: Heme
8
Él lo verá y quedará satisfecho.
Por su conocimiento, el Justo,
mi Siervo, justificará a muchos,
y cargará las iniquidades de ellos.
Por tanto, yo le daré parte con los grandes
12
del mundo.
30 Este es aquel de quien yo dije: «Después de mí viene un hombre que es antes de mí porque era primero
que yo.»
31 Y yo no le conocía, pero para que Él fuera manifestado a Israel, por esto yo vine bautizando en agua.
32 Juan dio también testimonio, diciendo: He visto al Espíritu que descendía del cielo como paloma, y se
posó sobre Él.
33 Y yo no le conocía, pero el que me envió a bautizar en agua me dijo: «Aquel sobre quien veas al
Espíritu descender y posarse sobre Él, este es el que bautiza en el Espíritu Santo.»
34 Y yo le he visto y he dado testimonio de que este es el Hijo de Dios.
Ellos debieron haber relacionado eso con el sistema bajo el que habían vivido, y entender que Él venía
para ser el sacrificio final y aceptable al cual todos los demás apuntaron. Debieron haber sabido lo que
profetizó Isaías, porque Jesús aparece en Isaías 52:13 to Isaías 53-12, esto es acerca de mi Siervo, el
Mesías. Esta es el cuarto capítulo del Mesías como el Siervo de Jehová, Isaías 42, 49 y 50, ya ha incluido
características del Mesías venidero quien es el Señor Jesucristo. Y allí es donde realmente comienza.
La profecía acerca del Mesías se divide en cinco secciones, cada una de ellas es de tres versículos de largo,
se vuelven más profundas de más peso e inclusive más largas conforme avanzamos. Es una presentación
poderosa, acumulativa del Mesías venidero. Es triste; tiene una especie de tono quebrantado de llanto; es
oscura, pero presenta luz que brilla con mucha intensidad.
La primera sección, que está en Isaías 52, se expande a lo largo de Isaías 53. Lo que nos dice acerca del
Mesías es que sufrirá y exaltado. Antes de la gloria viene el sufrimiento. Ellos debieron haber sabido eso.
El sufrimiento y la gloria son presentados detalladamente en Isaías 53.
Sabemos que describe la muerte del Siervo de Jehová, la muerte del Mesías;
V14, desfigurada su apariencia, más que la de cualquier hombre.
V2, sin aspecto hermoso, ni majestad.
V3, un varón de dolores, experimentado en quebranto, golpeado, herido, traspasado, aplastado
terminando en su muerte. Despreciado por todos.
V4, azotado, ferido y afligido.
V5, herido, molido y castigado.
V6, cargando nuestra iniquidad.
V7, como un cordero llevado al matadero.
V8, cortado de la tierra de los vivientes, expresión hebrea para la muerte.
V9, lo encontramos en una tumba.
V10, lo encontramos como una ofrenda por la culpa.
V11, lo encontramos derramándose a Sí mismo hasta la muerte, éste es el Siervo de Jehová.
V12, exaltado.
Hasta la venida de Cristo, los judíos interpretaban a Isaías 52-53, como una profecía mesiánica. Este es el
Mesías muriendo una muerte horrible, vista desde diferentes ángulos; un tipo de muerte aplastante,
hiriente, disciplinadora, azotadora. Resucitado en Isaías 53. V10, veremos su descendencia, prolongará
sus días, y la buena voluntad del Señor prosperará en su mano. V11, debido a su angustia, verá luz y
quedará satisfecho. V12, Jehová le dará una porción con los grandes, dividiendo botín con los fuertes y
sale triunfante y victorioso. Los judíos deberían haber sabido que su Mesías en Isaías morirá, resucitará,
sufrirá primero y después será exaltado porque estuvo aquí. Ellos sabían que era mesiánico porque el
pasaje gira en torno al Mesías.
Primera sección, “El Siervo sorprendente”.
13
He aquí, mi siervo prosperará,
será enaltecido, levantado y en gran manera exaltado.
La expresión, “he aquí”, “asombrar”, “asombra”, “sin palabras”, todo indica que este es un retrato
sorprendente, asombroso de la carrera del Mesías Rey. El Mesías es presentado por cuarta vez en esta
profecía de Isaías como el Siervo de Jehová, mi Siervo, el que hace el trabajo duro obediente al amo, sin
voluntad personal, el que solo vive para agradar a su amo. Dios identifica al Mesías como su Esclavo y
sumiso. El Siervo de Jehová, el Esclavo de Jehová, es un título mesiánico, el que viene hacer la voluntad
de Jehová. Él es el único israelita, el único, cuya obra prosperará a tal nivel que Él será prosperado,
engrandecido y exaltado; y al final, dejará al mundo sin palabras.
Varias veces los profetas escriben: “He aquí,” “mí,” refiriéndose al Mesías; “aquí,” “he aquí,” “que mi
Siervo.” Isaías 52:13, primeramente.
Zacarías 3, “8 Escucha ahora, Josué, sumo sacerdote, tú y tus compañeros que se sientan ante ti, que son
hombres de presagio, pues he aquí, yo voy a traer a mi siervo, el Renuevo.” refiriéndose al Mesías.
Zacarías 6, “12 Y háblale, diciendo: «Así dice el Señor de los ejércitos: “He aquí un hombre cuyo nombre
es Renuevo, porque Él brotará del lugar donde está y reedificará el templo del Señor.” Mesías será
Siervo de Dios y será un hombre.
Zacarías 9, “9 Regocíjate sobremanera, hija de Sión. Da voces de júbilo, hija de Jerusalén. He aquí, tu rey
viene a ti, justo y dotado de salvación, humilde, montado en un asno, en un pollino, hijo de asna.” Mesías
será el Siervo de Jehová, Hombre y Rey,
Isaías 40, “9 Súbete a un alto monte, oh Sión, portador de buenas nuevas; levanta con fuerza tu voz, oh
Jerusalén, portadora de buenas nuevas; levántala, no temas. Di a las ciudades de Judá: Aquí está vuestro
Dios.”
Hombre y Dios, Siervo y Rey, Él es todo eso. “He aquí, véanlo,” ese cuarteto de títulos: Hombre, Dios,
Siervo, Rey, se convierten en el tema de los cuatro Evangelios. Mateo lo presenta como Rey, Marcos
como lo presenta como Siervo, Lucas lo presenta como Hombre, y Juan lo presenta como Dios: “Véanlo,
vean a mi Siervo”. Aquel cuya comida es hacer la voluntad del que lo envió y terminar su obra. Juan
8:29, “Siempre hago las cosas que agradan a mi Padre”. “Mi Siervo será prosperado”. Ésta es la
revelación: “Será prosperado”.
No es una vida con buenas intenciones que terminó mal. Jesús no murió como algún tipo de mártir por
una causa noble que no pudo cumplir. “Mi Siervo será prosperado.” El éxito es el resultado del trabajo
duro y estrategia sabia. Él actuará de manera inteligente, Él actuará de manera sabia, Él será
prosperado, Él cumplirá mi trabajo, Él prosperará. Y por cierto, el verbo, de hecho, tiene la idea de
manera incremental, y este verbo nunca es aplicado a éxito en el que alguien cayó, nunca se aplica algún
éxito sin esfuerzo o algún éxito que no es obtenido mediante sabiduría y acción cuidadosa. “Él no
fallará”, eso es lo que el profeta dijo, “en cumplir la voluntad de Dios. Él hará aquello para lo que Yo lo
envié, Él hará aquello que Yo determiné que hiciera”. La evidencia de su éxito está en el mismo versículo:
“Será engrandecido y exaltado, y será puesto muy en alto”. Esa es una serie que no es redundante.
“Alto, levantado, grandemente exaltado, se oye redundante”, Dios lo hará alto, más alto y después lo más
alto. Alto, ve su resurrección, más alto ve su ascensión y lo más alto ve su coronación. Él va ser tan
exitoso que Dios lo resucitará, lo llevará a la gloria y lo sentará a su diestra. Filipenses 2:9-11, “por lo
cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, para que en el
nombre de Jesús se doble toda rodilla. De los que están en los cielos y en la tierra y debajo de la tierra; y
toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios padre.”
La revelación sorprendente del Siervo de Jehová es ésta: Él vendrá, Él tendrá éxito, Él cumplirá el
propósito de Dios mediante su gran esfuerzo, y Dios certificará eso al resucitarlo de los muertos,
llevándolo a la gloria y sentándolo sobre su trono; esa es una aparición sorprendente del Mesías. Es
seguida por una humillación sorprendente. Las palabras de V13 se desvanecen en el lenguaje de V14,
“Cómo se asombraron de Ti muchos, de tal manera fue desfigurado de los hombres su parecer, y su
hermosura más que la de los hijos de los hombres;” esto nos parece raro porque el siguiente versículo
habla de cómo las naciones y los reyes son callados por su gloria.
¿Qué pasa aquí? Su carrera será exitosa, será levantado, ascenderá y será coronado en gloria; pero el
éxito prometido del Siervo de Jehová incluye una humillación sorprendente. V14, “Cómo se asombraron
de Ti muchos”, dirigido al Mesías. Unos añaden “mi pueblo,” pero en realidad le está hablando al Mesías,
no a Israel, “Así como muchos se asombraron de Ti,” cambiando los pronombres de la segunda a la
tercera persona; no es raro en el lenguaje profético en el Antiguo Testamento: “Cómo se asombraron de
Ti muchos, de tal manera fue desfigurado de los hombres su parecer, y su hermosura más que la de los
hijos de los hombres”. Muchos se van asombrar de Él, pero no por su exaltación; muchos van
asombrarse por su humillación. Muchos? la gente de Israel básicamente, ellos son los únicos que vieron
su humillación.
Esto que le va suceder al Mesías es tan conmovedor, es casi paralizante. ¿Y qué es lo que causa este
shock? Que cuando el Mesías viene su apariencia fue desfigurada más que cualquier otro hombre, y su
parecer más que el de los hijos de los hombres; “su parecer” tiene que ver con su rostro, y “su
hermosura” tiene que ver con su cuerpo; en rostro y en cuerpo Él es desfigurado más que cualquier
hombre, más que los hijos de los hombres.
¿Qué significa eso? Su rostro y su cuerpo serán desfigurados a tal grado, que literalmente en el hebreo
estará lejos de los hombres o más allá de los hombres, fuera de la categoría del ser humano. Esto es una
distorsión y una desfiguración que destruye toda apariencia humana. El Mesías fue Dios en carne
humana, fue el ideal, sin pecado de la creación humana, por lo tanto, fue hermoso en todo sentido, fue el
hombre más varonil y apuesto que jamás vivió; pero ese no es el punto. Esto ve a su crucifixión y a lo que
llevó, en donde Él fue tan desfigurado, tan mutilado, tan distorsionado, que ni siquiera se vio como
humano.
El Salmo 22 da algunos detalles de lo que iba a sucederle en la cruz, que inclusive habla de estas cosas:
“Soy derramado como agua, todos mis huesos han sido descoyuntados; mi corazón está como cera, está
derretido dentro de mí. Mi fortaleza está seca como una pieza de barro quebrantada. Mi lengua se pega a
mi paladar, me dejan en el polvo de la muerte. Perros me han rodeado; compañía de hombres malos me
han rodeado. Perforan mis manos y mis pies. Cuento todos mis huesos, me ven”.
Isaías 50:5-6, van a arrancarle la barba y escupirán en el rostro. Todos sabemos lo que le pasó a Jesús.
Fué azotado de manera brutal, casi hasta la muerte, mediante látigo de tal manera que su cuerpo era una
masa de heridas abiertas sangrantes; una corona de espinas de 2 ó 3 centímetros fué colocada en su
cabeza, la sangre corría por su rostro. Mal dormido, cansando; golpeado en el rostro.
El rostro desfigurado y torturado; apenas se reconoce un ser humano bajo la sangre y las heridas. La
carga aplastante de su cuerpo colgando en una cruz y dislocado, entonces dice “se asombraron de Ti”,
fue el asombro del menosprecio. Este no podía ser su Mesías, esto retrata el shock de la gente común y
corriente que vio su humillación. Fué objeto de repulsión para ellos, nadie quería acercarse a su Mesías
Rey; su degradación es la más profunda posible. Muchos su degradación, pero todo el mundo verá su
exaltación.
Revelación sorprendente a humillación o mutilación sorprendente, a exaltación sorprendente. V15, “Así
asombrará a muchas naciones; los reyes cerrarán ante Él la boca, porque verán lo que nunca les fue
contado, y entenderán lo que jamás habían oído”. Esto habla de su exaltación. La escena cambia con otro
shock contundente; fueron judíos comunes y corrientes que vivían en Israel que se asombraron ante su
apariencia desfigurada en la muerte. Pero, el asombro le pertenece a naciones y reyes quienes
literalmente quedan mudos, sin palabras cuando lo ven.
Él va limpiar a muchas naciones que, de pronto, ahora Él ha ido de ser un sacrificio a ser un sacerdote. E
inclusive, cuando escribí la Biblia de estudio, en cierta manera acepté esa postura; pero, desde ese
entonces, después de estudiarlo más, creo que es mejor traducirlo, y esto se está convirtiendo creo en una
manera más estándar con la palabra “asombrará”. ¿Por qué asombrará? Bueno, porque encaja el
paralelo. Se asombraron ante el hombre que estaba desfigurado, y de esta manera se asombrarán ante su
exaltación; porque debido al paralelo, el efecto que Él produce por su exaltación necesita ser paralelo al
efecto producido por su humillación. El efecto producido por su humillación fue asombroso, y entonces el
efecto producido por su exaltación también es asombroso. Dice usted: “Bueno, eso está bien en contexto,
pero qué hay acerca de las palabras”.
“Rociar” y “asombrar” parecen como dos palabras diferentes, realmente no, nasá, el verbo puede
significar rociar, pero puede significar metafóricamente saltar, y hay evidencia que podría significar
saltar por emoción excesiva. Puede significar asombrar metafóricamente, y por cierto, las naciones no
pueden ser limpiadas de cualquier manera, los individuos sí; pero el mundo entero puede asombrarse y
se asombrará por el regreso de Cristo. El día vendrá cuando las naciones del mundo temblarán con
asombro cuando Él venga. El sol dejará brillar, dice la Biblia, la luna dejará de brillar, las estrellas
dejarán de brillar, y la señal del Hijo del Hombre en gloria refulgente aparecerá en el cielo, Mateo 24:25,
Él vendrá en esa gloria refulgente; Daniel también habla de eso. También aprendemos en el libro del
Apocalipsis que la gente clamará porque las rocas y los montes caigan sobre ellos para esconderlos del
rostro de su venida. Todo ojo le verá, todo ojo le verá.
¿Y por qué se concentran en las naciones y en los reyes? Porque cuando Él viene a establecer su reino, Él
literalmente va apoderarse del mundo; Él va a reemplazar a los reyes. “¿Por qué están las naciones
agitadas?”, Salmos 2: “¿Por qué las naciones están inventando algo vano? Los reyes de la tierra se ponen
de pie, los reyes aconsejan, traman contra el Señor, contra su Ungido, diciendo: Rompamos sus cadenas,
quitemos sus cadenas de nosotros. Pero el que se sienta en los cielos se ríe, Jehová se mofa de ellos. Él les
hablará en su enojo y los aterrará en su furia diciendo: Pero yo he puesto a mi Rey en Sion, mi monte
santo”.
Cuando Dios establece su Rey en el mundo como el Rey del mundo, las naciones todas verán su exaltación
gloriosa. Están asombrados ante su crucifixión, los que la vieron. El mundo entero se asombrará cuando
el regrese y aparezca en gloria, el drama que ocurrirá conforme del cielo se oscurece y conforme Cristo
aparece en gloria, será visto por todo el mundo. Los reyes cerrarán ante Él entonces la boca, aquellos que
siempre tienen un derecho de hablar quedarán sin palabras; el efecto involuntario del shock y el
asombro, del asombro extremo, de la emoción intensa, va hacer que ellos queden en silencio. El mundo
quedará mudo conforme Él viene. ¿Por qué? Porque verán lo que nunca les fue contado y entenderán lo
que jamás habían oído.
Al mundo no se le ha contado del regreso glorioso de Cristo, pero cuando Él venga todos lo verán, todos
lo entenderán, y quedarán asombrados en silencio. Recibirán su educación teológica completa acerca de
la segunda venida en un momento. Entonces, el parecer desfigurado, inhumano de nuestro Señor
asombró a los judíos del primer siglo que lo vieron; su exaltación asombrará al globo, y el mundo entero
lo verá. Ahora, entre su humillación, la cual incluyo su muerte y su exaltación, algo tuvo que suceder,
¿qué fue? Resurrección. Tiene que haber una resurrección, y eso es exactamente lo que no solo se
presenta de manera implícita, sino que es afirmado en el versículo 13: “Él será engrandecido
(resurrección), y exaltado (ascensión), y será puesto muy en alto (coronación).
El Salmo 16, el salmista dice: “Dios no dejará que su Santo, el Mesías, vea corrupción. Su alma no
perecerá, su cuerpo no perecerá en la tumba, Él verá el camino de la vida”. El Salmo 16 promete la
resurrección del Mesías; Pedro predicó de ese Salmo en el día de Pentecostés en ese gran sermón de la
resurrección de Cristo. Y la resurrección está aquí en el versículo 13, pero más que eso, es la parte
faltante que es más obvia en el texto porque usted no puede tener muerte y exaltación, a menos de que
tenga resurrección. Por cierto, el Apóstol Pablo citó el versículo 15 la parte final: “Verán lo que nunca les
fue contado y entenderán lo que jamás habían oído”; él citó eso mostrando que el versículo no solo
incluye la exaltación final y el reinado de Cristo, sino la predicación del Evangelio que lleva a eso.
El mundo será conmovido, estará en shock cuando suceda porque no lo esperaran, no se les habrá
contado, no lo habrán entendido; pero a lo largo de la historia, inclusive ahora, a la gente se le está
diciendo, la gente está llegando a entenderlo. Entonces, Pablo extiende esto que tiene su cumplimiento
final en el regreso de Cristo, y el shock de las naciones de regreso al periodo de la predicación del
Evangelio, cuando le estamos diciendo a la gente lo que nunca antes han visto, lo que nunca antes han
entendido acerca de la gloria de Cristo. Entonces, encontramos inclusive aquí la carrera del Mesías que
tendrá éxito. Él cumplirá con la obra de Dios, y, por lo tanto, será resucitado, será llevado al cielo, y será
coronado. Voy a dejar que Isaías tenga la última palabra, y es la primera línea del capítulo 53, una
revelación asombrosa, una humillación asombrosa y una exaltación asombrosa; y ahí en esa línea
tenemos un rechazo asombroso.
El profeta dice, de manera reflexiva y con tristeza: “¿Quién ha creído a nuestro anuncio?”. Mirando
hacia adelante, los judíos vivieron esto cuando crucificaron a Jesús, los judíos vivieron esto después de
que Él resucitó de los muertos; ha estado ahí siempre. ¿Quién lo ha creído? Un remanente pequeño.
El mundo ha tenido esta porción de las Escrituras con respecto a la muerte y resurrección del Mesías, ¿y
quién la ha creído? Esa es la realidad triste del rechazo. Y es redundante decirlo, pero, ¿qué hay acerca
de usted?, y esa es la pregunta que tiene que ser presentada y respondida el día de hoy, ¿qué hay acerca
de usted? ¿Qué hay acerca de usted? ¿Cree usted que el Señor Jesucristo murió por sus pecados y
resucitó de los muertos para la justificación de usted, y un día vendrá como el Rey exaltado y tomará a
los suyos y los llevará al reino prometido a ellos? ¿Cree usted que Él no pudo venir a reinar hasta que Él
vino a salvar? ¿Cree usted que Él no pudo recibir su gloria hasta que Él sufriera? Ese es el Evangelio, y
al creer el Evangelio hay salvación para usted. Esto haría de este día el más maravilloso de su vida, si
hasta el día de hoy no ha entregado su vida a Cristo.
Acompáñame en oración. Padre, te damos gracias por la coherencia de las Escrituras y su poder, gracias
porque vive y exhala y está viva, y es poderosa. Lleva a cabo una obra poderosa en nuestras almas de
aliento, derramando la verdad de nuestras almas. Para aquellos que no conocen, que la puedan conocer;
para aquellos que la conocen, que puedan amarla aún más y proclamarla con mayor fidelidad. Nos
regocijamos en el regalo de la vida eterna, dada mediante la resurrección de nuestro Señor. Y te damos
gracias en su nombre maravilloso. Amén.
Ahora, para esta mañana, finalmente, quiero que abra su Biblia en el capítulo 53 de Isaías. Isaías capítulo
53. Estamos a punto de embarcarnos en un estudio de esta porción inmensamente importante del
Antiguo Testamento. Conforme comenzamos nuestra serie en el Antiguo Testamento, encontrando a
Cristo ahí. La realidad esta mañana es, les voy a dar una advertencia, la realidad es que van a pensar que
están en una clase avanzada en el Master Seminary, porque es esencial para mí darles el cimiento y algo
de la estructura de esta sección, de las Sagradas Escrituras, necesitan entender su naturaleza, su
contexto, para que puedan extraer todas las riquezas que están en este capítulo.
He oído sermones de Isaías 53 pero van a recibir más que eso, van a recibir una serie que podría durar
tanto como un par de meses y para ser que eso sea todo lo que debe ser, y para que puedan ver lo que
realmente está en esta sección increíble de las Escrituras, voy a tener que darles un mensaje de
introducción en esta mañana. Entonces necesitan poner atención, pensar como eruditos y pensar con
cuidado y esperen que sea un poco de sobrecarga académica. Vamos a probar su capacidad
de gigabites en esta mañana. Cuánto pueden manejar, pero vamos a tener esto en un cd o en
archivo mp3 para el futuro. Va a ser lo que probablemente vas a querer escuchar y absorber en el futuro.
Al llegar a Isaías capítulo 53 tengo que decir que el principio del pasaje realmente está en el capítulo 52
versículo 13. Entonces, cuando hago referencia general a un estudio de Isaías 53, de hecho estoy
incluyendo el 52, versículo 13 hasta el 53 versículo 12. Esa sección entera de 15 versículos, comenzando en
el 52:13, todo es una sección. Solo podría decir que cuando los eruditos marcaron el capítulo 53, de hecho,
hubieran comenzado en el versículo 13, porque el versículo 13 prepara lo que es detallado en el capítulo
53. Ahora si usted ha sido cristiano por un tiempo, está muy familiarizado con esta sección de las
Sagradas Escrituras, y así debe ser.
Ha sido llamada por algunos eruditos en el pasado “El Quinto Evangelio”. El Quinto Evangelio a ser
añadido a Mateos, Marcos, Lucas y Juan. Fue Agustín quien dijo, ahí en el siglo quinto: “No es una
profecía, es un Evangelio”. Fue Policarpo, el estudiante y amigo del Apóstol Juan, quien llamó a esta
sección de las Escrituras “La pasión dorada del Antiguo Testamento”. Martín Lutero mismo dijo: “Todo
cristiano debe poder repetirlo de memoria”. Entonces, esa va a ser su tarea. Memorizarse Isaías
52:13 hasta el 53:12 y usted va a disfrutarlo el resto de su vida. Es muy probable que ya conoce la mayor
parte de esta sección si ha estudiado las Escrituras por algo de tiempo.
Un par de eruditos alemanes escribiendo en 1866 dijeron: “Parece como si hubiera sido escrito debajo de
la Cruz del Gólgota”. Y añadieron: “En muchas ocasiones ha derretido la corteza del corazón de un
israelita”. Los mismos eruditos alemanes añadieron: “Este capítulo es lo más central, lo más profundo y
lo más sublime que la profecía del Antiguo Testamento jamás ha alcanzado”. Fin de la cita. En esta
sección de las Sagradas Escrituras usted va a encontrar la raíz del pensamiento cristiano, aunque es
Antiguo Testamento. Usted va a encontrar aquí frases que han entrado y permanecido en el vocabulario
y conversación cristianas. Usted va a encontrar en esta sección de las Escrituras que el texto ha sido más
usado por más predicadores del Evangelio y escritores a lo largo de la historia que cualquier otra porción
del Antiguo Testamento, de hecho, Isaías 53 es el corazón de la escritura hebrea. Es la escritura
mesiánica, épica profética, está por encima del resto en el Antiguo Testamento. Ahora, el brillo de esta
gema profética es intensificado por su contexto.
Entonces, mantenga su Biblia en la mano porque va a tener que entender esto conmigo. Quiero darle el
sentido de lo que estamos viendo aquí, comenzando con una especie de panorama más amplio. Isaías está
dividido en dos secciones, capítulos 1 al 39 y capítulo 40 hasta el capítulo 66. Obviamente, un libro largo y
muy detallado y magnífico del Antiguo Testamento. Fue escrito alrededor del año 680 antes de Cristo, o
700 años antes de Cristo.
La primera mitad del libro, capítulos 1 al 39, hablan de juicio venidero y cautividad. 39 capítulos en
donde Dios habla a través del profeta Isaías, hablando de juicio. Juicio contra Israel que estaba por venir
inmediatamente, y vino, vino menos de 100 años después de que fue escrito al principio de la cautividad
babilónica, cuando el reino entero del sur de Judá, la única parte que permaneció, el reino del norte ya
había sido llevado a la cautividad unos años antes, en el 720. La cautividad del reino del sur es el objetivo
de los primeros 39 capítulos. Y más allá de eso, hay advertencias acerca de Juicio Divino en contra de los
pecadores de toda época y todo tiempo. Inclusive hay indicaciones del Gran Día del Juicio Escatológico
Final, definitivo. Pero los capítulos 1 al 39 tratan de juicio y cautividad en términos de cautividad
babilónica y el asunto más grande del juicio en contra de los pecadores, inclusive el asunto más grande de
Juicio Final al final de la historia humana. Entonces, el capítulo 39 termina pronunciando juicio que está
por venir en contra de Israel en la cautividad babilónica, cuando ellos serán llevados por Babilonia.
Escuche los versículos 6 y 7. “He aquí vienen días”, versículo 6 del capítulo 239, “en que será llevado a
Babilonia todo lo que hay en tu casa y lo que tus padres han atesorado hasta hoy, ninguna cosa quedará”.
Dice Jehová: “De tus hijos que saldrán de ti y que habrás engendrado tomarán y serán eunucos en el
palacio del rey de Babilonia”. Esta es una profecía específica de la cautividad babilónica la cual comenzó
en el 603, unos 80 años después de que Isaías lo escribió. Él profetizó que sucedería. Sucedió, hubo tres
deportaciones, 603, 597 y 586 la final, y no regresaron sino hasta después de 70 años después de esa
cautividad final.
Entonces, la primera sección puede ser verificada teniendo como autor a Dios debido a que la historia
probó su cumplimiento a detalle. Eso lo lleva a la segunda sección, 27 capítulos quedan, capítulos 40 al
66. El tema de la segunda sección es Gracia y Salvación. Gracia y Salvación. Estos 27 capítulos
comenzando en el capítulo 40, son la porción más sublime, rica de la profecía del Antiguo Testamento.
Realmente, es una profecía, una visión gloriosa, una revelación majestuosa de salvación hasta la venida
del Mesías. Es sublime, es amplia. Incluye no solo la liberación de Israel de Babilonia, no solo la
liberación de pecadores del pecado, sino la liberación de las naciones de la maldición al Reino del Mesías.
Entonces, tiene esos mismos elementos. La primera parte habla del juicio en contra de Israel, habla de
juicio contra los pecadores y habla de Juicio Final. La segunda mitad habla de la liberación para Israel,
liberación para pecadores y una liberación final para entrar al Reino Mesiánico. Lo que es muy
interesante en la segunda mitad, la cual es la que estaremos viendo, del 40 al 66, comienza en donde el
Nuevo Testamento comienza. Quiero que vea el capítulo 40, por un momento, rápidamente, y el paralelo
es bastante interesante. En el capítulo 40 leemos: “Consolaos, consolaos pueblo mío, dice vuestro Dios”.
Ese es el giro en el libro de Isaías, después de pronunciar juicio en los primeros 39, a consuelo en la
segunda mitad debido a la Gracia y a la Salvación. “Hablad al corazón de Jerusalén”. Y después viene la
profecía en el versículo 3 de Juan el Bautista: “Voz que clama en el desierto, preparad camino a Jehová.
Enderezad calzada en la soledad a nuestro Dios”. Y claro que fue Juan el Bautista quien vino, quien fue
el cumplimiento de esa profecía, él fue el precursor del Mesías, él fue la voz que clama en el desierto.
“Preparad el camino del Señor. Enderezad calzada en la soledad a nuestro Dios”. Entonces, ahí es donde
el Nuevo Testamento comienza, el Nuevo Testamento comienza con Juan el Bautista.
Y ahí es donde en la segunda mitad dice ya es comienza, y entonces esta sección llamada el Evangelio de
Isaías comienza en donde el Evangelio del Nuevo Testamento comienza. Ahora, esta sección de Isaías
termina en donde el Nuevo Testamento también termina. Y esa es otra característica sorprendente. En el
capítulo 65 de Isaías conforme usted llega al final, en el versículo 17, leemos esto: “Porque he aquí que yo
crearé nuevos cielos y nueva tierra”. Los nuevos cielos y la nueva tierra, capítulo 65 versículo 17. Después
en el capítulo final, capítulo 66 versículo 22 casi al final mismo: “Porque como los cielos nuevos y la tierra
nueva que yo hago, permanecerán delante de mí” dice Jehová y demás. Adivinen dónde termina el Nuevo
Testamento. Termina en Apocalipsis 21 y 22 con los nuevos cielos y la nueva tierra.
Entonces, esta sección de Isaías comienza donde el Nuevo Testamento comienza con la llegada de Juan el
Bautista, termina en donde el Nuevo Testamento termina, con el nuevo cielo y la nueva tierra. Y de esta
manera vemos la manera magnífica en la que esta profecía increíble es un paralelo del Nuevo
Testamento, y toda ella es escrita 700 años antes de que el Mesías comience a cumplirla. Ahora, ¿quién va
a traer esta Gracia y Salvación? ¿Quién va a ser el que provea esta liberación? La respuesta es, el Siervo
de Jehová. El Siervo del Señor o de Jehová, así es como él es designado, la palabra hebrea es eber y
significa esclavo o siervo.
Es usado muchos cientos de veces en el Antiguo Testamento, es la palabra hebrea para esclavo como
también para “siervo”. El Esclavo de Jehová, el Siervo de Jehová. Él es el que traerá salvación, Él es el
que traerá consuelo, Él es el que traerá el perdón de pecados. Él, entonces, se convierte en el tema de esta
sección final del libro de Isaías. Ahora, regresemos al capítulo 53, por un momento, con esa especie de
panorama amplio y usted encontrará en el versículo 13 del 52, “He aquí que mi Siervo, mi Ebe, mi
Esclavo”, esta es la misma designación que se ha indicado antes en esta sección del libro de Isaías. Esta es
la cuarta de Profecías Específicas del siervo. Capítulo 42 es una, capítulo 49 es otra y capítulo 50,
versículos 4 al 11 es la tercera. Esta es la cuarta de lo que llamaríamos “las canciones del Siervo de Isaías,
o “las profecías del Siervo.”
Ahora, en esta presentación del siervo que tenemos frente a nosotros, el profeta nos llama a ver a este
Siervo, y sorprendernos. Si fuera titular este mensaje, lo titularía “El Siervo sorprendente de Jehová”. No
sé qué pusieron en la Grace Today, pero yo lo titularía “El Siervo sorprendente de Jehová”. Esta es la
revelación más completa, más poderosa, más importante del Mesías en todo el Antiguo Testamento aquí,
frente a nosotros. Ahora un poco más de trasfondo en esto. Si usted regresa a Samuel, digamos, usted
comienza a tener la revelación de Dios llegando a través de los profetas. Moisés fue profeta en un sentido,
él dio profecía divina, él predijo inclusive al Mesías, un profeta que vendría, él lo identificó. Pero,
realmente, la responsabilidad o el oficio profético, como lo conocemos comienza con Samuel.
Otros claro, hablaron por Dios y ese sería un ministerio profético, pero el oficio profético en cierta
manera comienza con Samuel. Esto es, alrededor del año 1000 antes de Cristo, entonces, unos 300 años,
digamos, antes de Isaías. Y a los profetas de manera regular se les dijo que habría una época cuando Dios
gobernaría y reinaría en Israel y desde Israel sobre todo el mundo. Muy bien, eso simplemente es básico.
Habría una época en la que Dios reinaría y gobernaría desde Israel sobre todo el mundo. Claro que esto
tenía conexiones con las promesas de Abraham y David como usted bien sabe.
Dios reinaría y gobernaría en Israel sobre el mundo, y aquí está la clave, mediante un Rey Justo,
mediante un Rey Justo llamado en el pacto abrahámico “la Simiente”, y en el pacto davídico, “el Hijo de
David”, un Rey Justo. Este Rey liberaría a Israel de sus enemigos como vimos en el Benedictus de
Sacarías, este Rey liberaría a Israel de sus pecados. Entonces, sería una liberación temporal, y lo que es
aún más importante, una liberación espiritual. Debido a que las promesas de la Simiente y el Rey, el Rey
Justo vendrían y traerían salvación y traerían liberación para Israel y a través de Israel para el mundo,
la esperanza de los judíos había sido elevada, querían ese Rey, esperaban ese Rey, y claro, usted puede
regresar hasta la era de Samuel y recordará que ellos querían un rey, y entonces, escogieron a un rey
llamado Saúl, pusieron su esperanza en Saúl, y quizás de hecho asumieron que Saúl sería ese rey que
vendría y traería salvación y haría de Israel la gema del mundo y reinaría desde Israel sobre el mundo
entero y traería un reino de justicia y paz. No obstante, Saúl fue rechazado, él fue rechazado por Dios,
por su entrometimiento terrible en la función sacerdotal, al sobrepasar sus límites.
Él fue un hombre pecaminoso, y no solo él fue rechazado, sino que su descendencia fue aislada y fue
vetada de volver a reinar en Israel. Las esperanzas entonces cambiaron a David, pero David tuvo sus
propios problemas y David fue un hombre tan pecaminoso y tan sangriento, que Dios ni tan siquiera le
permitió a David que fuera el que construyera el templo. Se acuerda que David le dijo a Natán el profeta:
“Voy a construir el templo”, y Natán le dijo: “Adelante”. Y Dios vino a Natán, de noche, y le dijo: “¿Por
qué le dijiste eso? No me preguntaste, no quería que construyera eso. Él es un hombre de sangre”.
David tenía sus problemas y David fue pecaminoso y David no iba a ser ese Rey Justo. Pero la promesa
vino en segundo de Samuel 7, que sería un hijo de David y las esperanzas deberían haber sido colocadas
inmediatamente en Salomón, y debió haberse visto realmente bien cuando Salomón vino porque él
engrandeció mucho el reino, y él se convirtió en la persona más rica en el mundo, por mucho y no solo
eso, porque, en cierta manera al comienzo de su reinado él pidió sabiduría, Dios le dio sabiduría en
abundancia y entonces él pudo ser exitoso en todo lo que hizo.
Pero resultó que Salomón fue una tragedia total. Salomón se alejó de Dios porque se casó con tantas
esposas y tuvo tantas concubinas, se estaba involucrando en relaciones físicas con cientos de mujeres. Él
fue un hombre que se entregó al pecado. Él no solo él no iba a ser el Rey Justo. Ya para cuando usted
llegue al final de su reinado, el reino entero se divide en pedazos y el reino del Norte se va, y todo rey
después de él en el reino del norte es miserable y corrupto y vil e impío. Ese no es el bueno. Y el reino del
sur lucha por sobrevivir con una larga lista en donde la mayoría de los reyes fueron corruptos y unos
cuántos decentes estuvieron por ahí.
La gente comenzaba a perder la esperanza en el rey humano, inclusive de los lomos de David, de hecho, la
línea de David fue tan mal en un punto, que uno de los descendientes de David llamado Manasés se
convirtió en rey. Probablemente se acuerda del rey Manasés. Permítame darle el post-mortem de
Manasés, y esto lo único que necesita saber, segundo de Crónicas 33:9: “Manasés guió de manera
equivocada a Judá y a los habitantes de Jerusalén a hacer más maldad que las naciones a quien el Señor
destruyó antes de los hijos de Israel”. Un hijo de David guió a Israel a hacer más maldad de lo que los
cananeos habían hecho a quienes Israel expulsó, y los cananeos fueron personas viles, idólatras, paganas.
Así de mal estuvo.
Todos los reyes en el norte son corruptos. Virtualmente los reyes en el sur son corruptos con unas cuantas
excepciones. Ninguno de ellos cumplió las posibilidades de ser un Rey Justo. Todos fueron un fracaso a
un grado u otro. Hubo unos cuantos reyes nobles en el sur, como usted sabe, pero ningún rey humano
parecía ser capaz de cumplir con esta promesa esperada. De hecho, la vida de Isaías llega a su fin durante
el reinado de Manasés. La vida de Isaías llega a su fin durante el reinado de Manasés cuando Manasés
hizo que Isaías fuera cortado a la mitad con una sierra de madera.
Y eso es lo que la tradición nos dice y eso coherente con Hebreos 11:36 y 37, el cual se refiere a héroes del
Antiguo Testamento siendo partidos a la mitad. Ese fue Isaías. ¿Qué tan mal estuvo? Ningún rey humano
fue una esperanza. Es solo apenas antes de que Isaías fuera partido a la mitad, apenas en el tiempo en el
que Manasés está entrando al poder, que Isaías de hecho profetizó durante el reinado de cuatro reyes. Si
recuerdo de manera correcta, Asías, Jorán, Acaz, Ezequías. Asías, Jorán, Acaz, Ezequías ustedes se
acuerdan: “En el año en el que Usías murió, vi al Señor”. Capítulo 6 y los otros tres. Y él profetizó
durante esos años y fue las profecías que él profetizó durante esos años que se registran en esta profecía,
en su profecía. Pero fue cuando Manasés entró, y esto es lo mejor que podemos identificar
históricamente, que él fue aserrado por la mitad alrededor del año 686 antes de Cristo, y probablemente
Isaías escribió apenas antes de eso.
Entonces, él escribió esta profecía, de esperanza, gracia y salvación en un momento en la historia de Judá
que estaba en su momento más oscuro de la historia. Tuvieron a Manasés como rey e iban a la
cautividad, no podía ser peor que eso. Su templo será destruido, su capital será destruida, el reino del
norte ya ha sido llevado de manera permanente para nunca volver a regresar y eran los siguientes.
En un tiempo cuando la línea de David estaba en su punto más corrupto y más vil y más impío, Dios
entra, y le da a Isaías una revelación nueva, dramática, del Rey Justo. Una revelación nueva y dramática
del Rey Justo. Si iba a ver un tiempo en su historia en el que la necesitaron, era en ese entonces, ¿verdad?
Cuando toda la esperanza se había acabado, digo, ya se iban, se había acabado. Y fue una masacre
sangrienta cuando los babilonios vinieron.
Y aquí estaban las noticias, las noticias sorprendentes, las noticias conmovedoras, Él no solo sería un Rey
que reinaría, Él sería un Esclavo que sufriría. Él no solo sería un Rey que reinaría, él sería un Esclavo
que sufriría, y su Gloria no vendría sino hasta que Él hubiera sufrido. Y además, Él no solo sufriría por
alguna maldad que Él habría hecho, porque Él sería un Rey Justo, sino que Él más bien sufriría por la
maldad que otros habrían hecho. Él sufriría de manera vicaria. Este es una revelación nueva. El Rey
Justo sufriría. El Rey Justo moriría, pero él no moriría por su propio pecado, él moriría por los pecados
del pueblo. Él moriría al pagar la paga por los pecados de los suyos.
Él sería un sustituto quien moriría en el lugar del pueblo. Y aunque esa realidad es retratada en el
sistema de los sacrificios animales, ¿verdad? Es retratada aquí. No fue sino hasta esta profecía que fue
presentada de manera clara. Ahora conozcamos a este Siervo sufriente. Permítanme leer comenzando en
el versículo 13: “He aquí que mi Siervo será prosperado, será engrandecido y exaltado y será puesto muy
en alto. Cómo se asombraron de ti muchos, de tal manera fue desfigurado de los hombres Su parecer y
Su hermosura más que la de los hijos de los hombres. Así asombrará Él a muchas naciones. Los reyes
cerrarán ante Él la boca porque verán lo que nunca les fue contado y entenderán lo que jamás habían
oído.
¿Quién ha creído nuestro anuncio? Y, ¿sobre quién se ha manifestado el brazo de Jehová? Subirá cual
renuevo delante de Él, y como raíz de tierra seca, no hay parecer en Él, ni hermosura. Le veremos más
sin atractivo para que le deseemos, despreciado y desechado entre los hombre, varón de dolores,
experimentado en quebranto, y como que escondimos de él el rostro. Fue menospreciado y no lo
estimamos”. Ciertamente llevó Él nuestras enfermedades y sufrió nuestros dolores y nosotros le tuvimos
por azotado, por herido de Dios y abatido. Más Él, herido fue por nuestra rebeliones. Molido por
nuestros pecados. El castigo de nuestra paz fue sobre Él y por Su llaga fuimos nosotros curados.
Todos nosotros nos descarriamos como ovejas. Cada cual se apartó por su camino. Más Jehová cargó en
Él el pecado de todos nosotros. Angustiado Él, y afligido, no abrió Su boca. Como cordero fue llevado al
matadero y como oveja delante de sus trasquiladores enmudeció y no abrió Su boca. Por cárcel y por
juicio fue quitado, y Su generación ¿quién la contará? Porque fue cortado de la tierra de los vivientes. Y
por la rebelión de mi pueblo, fue herido y se dispuso con los impíos Su sepultura, más con los ricos fue en
Su muerte aunque nunca hizo maldad ni hubo engaño en Su boca”.
Con todo eso, Jehová quiso quebrantarlo sujetándole a padecimiento: “Cuando haya puesto Su vida en
expiación por el pecado, verá linaje. Vivirá por largos días y la voluntad de Jehová será en Su mano
prosperada. Verá el fruto de la aflicción de Su alma y quedará satisfecho. Por Su conocimiento justificará
mi Siervo justo a muchos, y llevará las iniquidades de ellos. Por tanto, yo le daré parte con los grandes y
con los fuertes repartirá despojos, por cuanto derramó Su vida hasta la muerte. Y fue contado con los
pecadores, habiendo él llevado el pecado de muchos y orado por los transgresores”. ¿Ve usted a Cristo
ahí? ¿Prueba de que Dios es el autor de las Escrituras y Jesús su cumplimiento? Se encuentra únicamente
en ese capítulo.
En los detalles insignificantes exactamente cumplidos en la muerte, sepultura, resurrección, ascensión,
intercesión, coronación y salvación provista mediante Jesucristo. Jesús mismo, los Apóstoles del Nuevo
Testamento, los escritores del Nuevo Testamento al proclamar el Evangelio apuntan de regreso a Isaías
53 muchas, muchas veces. Jesús se refirió a este capítulo, los Apóstoles lo hicieron, los escritores del
Nuevo Testamento se refirieron a este capítulo una y otra y otra vez. Hay referencias a Isaías 53 en
Mateo, Marcos, Lucas, Juan, Hechos, Romanos, Primera de Corintios, Segunda de Corintios, Gálatas,
Efesios, Primera de Timoteo, Tito, Hebreos, Primera de Pedro y Primera de Juan. Ninguna escritura del
Antiguo Testamento con tanta frecuencia y de manera tan convincente es aplicada a Jesucristo por el
Nuevo Testamento como esta.
Los escritores del Nuevo Testamento se refieren virtualmente a todo versículo en el capítulo 53. Contiene
la suma y sustancia del Evangelio, y rechazar a Cristo, es rechazar el testimonio claro de la historia.
Cumpliendo todo detalle en esta profecía. Pero, a una escala más grande que la historia y el
cumplimiento por vitales, importantes y vitales y maravillosas que sean, está esta pregunta: ¿qué significa
eso para mí? Ese es el punto más importante. Usted podría estar asombrado de la historia, usted podría
estar sorprendido de que profecías detalladas con respecto a la vida, muerte y resurrección de una
persona podrían ser predecidas 700 años antes de que la persona llegara y debe estarlo.
Podría estar asombrado del hecho de que ningún hombre podría saber esto y por lo tanto las Escrituras
son escritas por el único que conoce el futuro, y ese es Dios, quien no solo lo conoce, sino que lo
determina. Debe estar asombrado de la naturaleza divina de las Sagradas Escrituras, debe estarlo. Pero
ese no es el punto donde debe detenerse porque hay una pregunta más grande más seria que esa: ¿qué
significa para usted, qué significa para mí, para el resto de la gente? Entonces, permítame hablar de eso
por un minuto. La verdad de esta profecía antigua y su cumplimiento en Jesucristo, responde a la
pregunta más crucial, esencial y crítica que jamás puede ser presentada por algún ser humano.
Voy a amontonar adjetivos. Este pasaje responde a la pregunta más significativa que cualquier pregunta
puede hacer. Este pasaje responde a la pregunta más significativa que cualquier persona puede hacer. La
pregunta primordial, la pregunta más importante, la pregunta más vital, la pregunta de mayor peso, la
pregunta más seria, la pregunta más monumental, la pregunta más prominente y eso no tiene que nada
que ver con salud, nada que ver con riquezas nada que ver con éxito, educación, moralidad, bienestar,
filosofía, sociología o política. La pregunta más importante que cualquier ser humano jamás hará y ha
respondido no tiene nada que ver con los asuntos que ocupan las mentes de la gente. Supongo que si usted
pudiera buscar por Google por su computadora, ¿cuáles son las preguntas más frecuentes? ¿Cuáles son
las preguntas que más se hacen? Usted encontraría miles de ellas antes de que usted llegara, si es que
pudiera descubrir la aparición de esta pregunta, pero debe ser la primera.
Es la pregunta más necesaria, es la pregunta más esencial, es la pregunta más determinante y
francamente es la pregunta más evitada. Trasciende cualquier otra pregunta de manera infinita, infinita
y sin embargo casi no existe en la lista de prioridades de la gente. ¿Cuál es la pregunta? Aquí está la
pregunta: ¿cómo puede un pecador estar bien con Dios como para estar en una posición en la que pueda
escapar del Infierno y entrar al Cielo? Esa es la pregunta más importante. ¿Cómo puede un pecador
estar bien con Dios como para poder escapar del Infierno eterno y entrar al Cielo eterno? Esa es la
pregunta. ¿Cómo puede un hombre estar bien con Dios? ¿Cómo puede un Dios santo declarar un
pecador justo? Esa es la pregunta.
Este es el dilema más grande que existe en el mundo. Este es el gran dilema moral que existe en el mundo.
Escuche, es precisamente en respuesta a esa pregunta que la Biblia fue escrita. ¿Escuchó eso? Es
precisamente para responder esa pregunta que la Biblia fue escrita. Es precisamente para responder a
esa pregunta, que Isaías 53 fue escrito. Esa es la pregunta. En la era del Nuevo Testamento, hubo
millones de esclavos, y hubo mucho abuso de esclavos. Los números algunas veces son, astronómicos.
Algunos dicen, 15 millones de esclavos, algunos dicen 60 millones de esclavos.
La gente que era socialmente sensible asumía que el Nuevo Testamento probablemente debería haber
confrontado el tráfico de humanos, la esclavitud humana porque tenían sus esclavos sexuales como usted
bien lo sabe si sabe algo de la historia antigua y tenían todo tipo de abusos en la esclavitud. Pero me
parece fascinante que el Apóstol Pablo quien escribe 13 libros de los 27 en el Nuevo Testamento, el
Apóstol Pablo nunca escribió acerca de las injusticias sociales de la esclavitud. Lo que él hizo, fue escribir
un tratado enorme de cómo un pecador puede estar bien con Dios y escapar del Infierno eterno y entrar
al Cielo eterno y se llama: el libro de Romanos. Isaías 53 es del Romanos el Antiguo Testamento.
Romanos, es la revelación más grande el Nuevo testamento que responde a esa pregunta.
Todo lo demás en el Nuevo Testamento también es parte de la respuesta a esa pregunta. Claro, pero
Romanos ata todos los cabos y se concentra específicamente en responder a la pregunta e Isaías 53 es la
revelación más grande del Antiguo testamento acerca de la misma pregunta. Y tanto Isaías como Pablo
por cierto dan la misma respuesta. Ambos dan la misma respuesta. Un pecador, aquí está, puede estar
bien con Dios y escapar del Infierno eterno y entrar al Cielo eterno porque el Siervo de Jehová se
convirtió en un sustituto y sufrió el Juicio de Dios en el lugar del pecador. Ese es el mensaje de Romanos
y ese es el mensaje de Isaías. Dios derramó su ira hacia los pecadores en el sustituto Siervo. Ahora este es
el corazón de la sección del 40 al 66 y voy a mostrarle cuán interesante simplemente es este pequeño
aspecto de esto. Hay 27 capítulos créanme, 40 al 66, esos son 27 capítulos, están divididos en tres
secciones, 9, 9 y 9 en términos de tema. En términos de tema.
La primera sección termina con esta afirmación: “No hay paz para el impío”. La segunda sección de 9,
termina con esta afirmación: “No hay paz para el impío”. La tercera sección, termina, capítulo 66
versículo 24, con una afirmación parecida de juicio. Cada una de las tres secciones termina con una
advertencia de juicio contra el impío pero las tres secciones prometen salvación. Son muy evangelísticas.
Prometen salvación y terminan con una advertencia si usted la rechaza. Las tres incluyen bendición y paz
para el justo y nada de paz y juicio para el impío. Las tres determinan que la justicia y la impiedad son
fijadas para siempre. El destino no puede ser alterado. La sección uno, la primera sección, habla de la
salvación de la cautividad babilónica.
La segunda sección habla de la salvación del pecado y la sección tres, los últimos 9 capítulos, salvación de
la tierra maldecida. Entonces, la primera tiene que ver con la liberación de Israel de Babilonia, la del
medio -como dije antes-, tiene que ver con la liberación de los pecadores del pecado y la tercera de la
liberación de la tierra de la maldición, el Reino Glorioso Venidero del Mesías. Entonces, estamos en la del
medio. La sección de en medio que va del 49 al 57. Y esta de en medio trata con el asunto del perdón de
pecados y hace la pregunta acerca de la salvación del pecado. No liberación temporal de Babilonia, y no
el Reino Escatológico que está por venir en el futuro, sino liberación del pecado.
Ahora, eso presenta una pregunta muy importante, no pierda esto de vista, esto vale la pena esperarlo.
¿Por qué es que Dios necesita salvar a Su pueblo de sus pecados? Esto es enorme. Esto es enorme. Y este
era el problema con los judíos. Ellos no estaban convencidos de que necesitaban, escuche, a un Salvador.
Ellos pensaban que únicamente necesitaban un Rey Justo. Ellos pensaban que debido a su descendencia
abrahámica, debido a los pactos y las promesas y todo eso, que estaban en el lugar de bendición debido a
su bondad y su religiosidad, debido a sus esfuerzos en sus actividades religiosas, ceremonias, rituales,
intentos por obedecer la Ley de Dios. Se habían ganado su favor con Dios y entonces lo tenían por raza y
lo tenían por mérito. Entonces este mensaje acerca de un Salvador que nos va a librar de nuestros
pecados para que podamos escapar del Infierno eterno y entrar al Cielo eterno, este es un lenguaje
extranjero para ellos, no debió haberlo sido.
Regrese al primer capítulo de Isaías. Isaías está tratando de comunicarles el mensaje a ellos. Capítulo 1
versículo 4: “Oh, gente pecadora, pueblo cargado de maldad, generación de malignos, hijos depravados,
dejaron a Jehová, provocaron a ir al Santo de Israel, se volvieron atrás, ¿por qué querréis ser castigados
aún? Todavía os rebelaréis, toda cabeza está enferma y todo corazón doliente o débil”. Como Jeremías
17: “Engañoso es el corazón más que todas las cosas y perverso. Desde la planta del pie hasta la cabeza no
hay en él cosas sanas sino herida, hinchazón y podrida llaga, no están curadas ni vendadas ni suavizadas
con aceite. Vuestra tierra está destruida, vuestras ciudades puestas a fuego, vuestra tierra delante de
vosotros comida por extranjeros y asolada como asolamiento de extraños.
Él habla de desolación: “Príncipes de Sodoma”, versículo 10, “oíd la palabra de Jehová, escuchad la Ley
de nuestro Dios, pueblo de Gomorra. ¿Para qué me sirve?”, dice Jehová, “¿la multitud de vuestros
sacrificios?”. Su religión falsa dice el Señor. “Hastiado estoy de holocaustos de carneros y de cebo de
animales gordos. No quiero sangre de bueyes ni de ovejas ni de machos cabríos. ¿Quién demanda esto de
vuestras manos cuando venís a presentaros delante de mí para ollar mis atrios? No me traigáis más vana
ofrenda, el incienso me es abominación, una nueva idea de reposo el convocar asambleas”, las cuales por
cierto Dios ordenó, “no lo puedo sufrir, son iniquidad vuestras fiestas solemnes, vuestras lunas nuevas y
vuestras fiestas solemnes las tiene aborrecidas mi alma. Me son gravosas, cansado estoy de soportarlas.
Cuando extendáis vuestras manos, yo esconderé de vosotros mis ojos. Asimismo, cuando multipliquéis la
oración yo no oiré. Llenas están de sangre vuestras manos. Lavaos y limpiaos. Lavaos y limpiaos, quitad
la iniquidad de vuestras obras de delante de mis ojos, dejad de hacer lo malo, aprended a hacer el bien,
buscad el juicio, destituir al agraviado, haced justicia al huérfano, amparad a la viuda. Venid luego, dice
Jehová, y estemos a cuenta. Si vuestros pecados fueran como la grana, como la nieve serán
emblanquecidos. Si fueran rojos como el carmesí vendrán a ser como blanca lana”.
Necesitaban salvación. Necesitaban desesperadamente salvación. Eran un pueblo impío, y como dije, aquí
en este punto del reinado de Manasés los peores de ellos estaban conduciéndose como cananeos.
Necesitaban desesperadamente salvación y redención. Entonces, cuando usted llega a los cánticos del
Siervo de Isaías capítulo 42: “Las promesas de que Él va a traer salvación”. Capítulo 42. Me encantaría
podérselo leérselo en su totalidad pero así dice Jehová Dios versículo 5: “Creador de los cielos y el que los
despliega, el que extiende la tierra y sus productos, el que da aliento al pueblo que mora sobre ella y
espíritu a los que por ella andan, yo Jehová te he llamado en justicia y te sostendré por la mano, te
guardaré y te pondré por pacto al pueblo, por Luz de las naciones”.
Él está hablando al Siervo, Él está hablando al Mesías. “Yo te voy a hacer el pacto al pueblo, yo te voy a
hacer la Luz a las naciones, voy a hacer que tú abras los ojos de los hijos para que saques de la cárcel a
los presos”. “Cantad”, versículo 10, “a Jehová un nuevo cántico. Su alabanza desde el fin de la tierra, el
Señor va a traer salvación a Su pueblo”. Capítulo 43 versículo 1: “Ahora”, así dice Jehová, “Creador
tuyo, oh Jacob, y formador tuyo, oh Israel, yo te he llamado por nombre, tú eres mío. Cuando pases por
las aguas yo estaré contigo y si por los ríos no te anegarán, cuando pases por el fuego no te quemarás ni la
llama arderá en ti, porque yo Jehová Dios tuyo, el Santo de Israel”, ¿cuál es la siguiente frase? “Soy tu”,
¿qué?, “Tu Salvador, yo soy tu Salvador”. “Yo soy tu Salvador”. Versículo 11: “Yo, yo Jehová y fuera de
mí no hay quien salve. Yo anuncié y salvé”, dice Jehová. Versículo 14, Redentor vuestro, el Santo de
Israel. Voy a ser tu Salvador, voy a ser tu Redentor y esa es la razón por la que esta sección comienza:
“Consolaos”, capítulo 40, “Consolaos, consolaos, pueblo mío, hablad amablemente, hablad al corazón de
Jerusalén, llámala, su guerra ha terminado, su iniquidad, ha sido quitada, ella ya ha recibido porción
doble de la mano del Señor por toda su maldad”. La salvación está por venir, necesitaban salvación, sí.
El diagnóstico que es dado en el capítulo 1 es reiterado en breve en el capítulo 6, cuando Isaías tiene una
visión de Dios, y él dice: “Soy un hombre de labios inmundos y moro en medio de un pueblo de labios
inmundos”. Isaías entendió la necesidad de salvación, la necesidad de limpieza. Entonces, la sección del
centro de mesa de estos tres nueves, la primera tiene que ver con salvación de Babilonia, la última con
salvación escatológica en el Reino, la del medio salvación del pecado para pueblo de Dios, judío y gentil, y
va a venir mediante el Siervo, quien será el Salvador enviado de Dios. Entonces, la sección del medio,
escuche, capítulo 49 al 57, los capítulos de en medio son el 52 y el 53 y el versículo de en medio del 53 es el
versículo 5: “Más Él herido por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados, el castigo de nuestra
paz fue sobre Él y por Su llaga fuimos nosotros curados”.
La sección de en medio, capítulos de en medio, la mitad del capítulo, el versículo de en medio. Todo se
enfoca en la perforación o el traspaso sustitutivo del Siervo de Jehová, por nosotros. ¿Cuál será el medio
que Dios usará para salvar a Su pueblo? ¿Cuál será el medio que Él usará para perdonar sus pecados por
la muerte vicaria sustitutiva de Su Siervo, Su Esclavo, el Mesías, el Rey Justo? Y Él cumplirá esta
profecía.
Este texto queridos amigos, apunta al Señor Jesucristo. Es tan claro, que es inequívoco. Ahora,
permítame darle algo de historia. Los judíos antiguos interpretaron esta profecía originalmente como
mesiánica, muy bien. En toda la literatura judía antigua, este capítulo 53, esta área entera, esta sección
entera, la sección de en medio, de los últimos 27, todo era mesiánico. Todo era mesiánico aunque no
estaban claros de cómo el Mesías sufriría. Cuando llegaron al capítulo 53 escribieron esto, los rabinos
escribieron esto: “Que Él será compasivo, que Él en compasión sentirá nuestro dolor”. Y hasta ahí
llegaron. Ellos entendieron que Él sería un Mesías compasivo, que Él sería un Rey Justo. Dicho de otra
manera, que se sintió tan mal porque un pueblo noble había sufrido tanto que Él sintió el dolor de ellos.
Ellos no vieron muerte sustitutiva mesiánica a pesar del hecho de que diariamente en su historia estaban
muriendo animales, retratando la muerte sustitutiva. Lo único que vieron en sus escritos fue: compasión,
empatía. Esta perspectiva mesiánica de esta sección, por cierto, se aparece en la liturgia judía para el día
de la expiación. Esta es una cita de lo que ellos decían: “Horror nos ha cautivado no tenemos a nadie que
nos libere. Él ha llevado el yugo de nuestras iniquidades y nuestras transgresiones. Es herido debido a
nuestra transgresión, Él lleva nuestro pecado en Su hombro para que pueda encontrar perdón por
nuestras iniquidades. Somos curados por Su llaga en el tiempo en el que la voluntad eterna lo creará
como una nueva creación. Oh, tráelo del círculo de la tierra, levántalo de ser para congregar por segunda
vez en el monte Líbano por la mano de Yinon. Yinon es una palabra hebrea para Mesías.
Entonces, ellos literalmente en el acontecimiento del día de la expiación parafrasearon a Isaías 53 y
después se alejaron de él y dijeron, simplemente significa que él será compasivo hacia nosotros. La idea
del Mesías mismo muriendo, no es posible, inaceptable. Esa es la razón por la que Jesús fue al Antiguo
Testamento, para hablar de Su sufrimiento necesario, y los Apóstoles, inclusive, predicaron eso. Ellos no
tuvieron interés en eso. Escuche, aquí está el punto, esto es muy importante. Ellos no tenían necesidad de
un Salvador. Ellos no tenían necesidad de un sacrificio por el pecado. Nadie en un sistema de obras
necesita un Salvador. Ellos necesitan a alguien que fuera compasivo con ellos. Ellos le daban la
bienvenida a alguien que mostrara empatía hacia ellos.
Ellos querían a un Rey que fuera compasivo con lo que habían sufrido, y de esta manera a partir de
compasión les dieran lo que de hecho merecían. Esa fue la perspectiva del judaísmo antiguo. Esa fue la
perspectiva del judaísmo del Antiguo Testamento. Esa fue la perspectiva del judaísmo post Nuevo
Testamento. Esa es la perspectiva del judaísmo moderno. El judaísmo nunca se definiría a sí mismo en
los términos de Isaías 1: “enfermo de la cabeza a los pies”. Ellos no necesitan un Salvador. Como puede
ver, si usted no entiende la doctrina de la depravación y usted no entiende que usted es incapaz de
salvarse a sí mismo por algo que usted haga, entonces, no necesita usted un salvador que lo salve, usted
alcanza la salvación, y cualquier sistema que tiene algún mérito que salva no tiene lugar para una
expiación vicaria sustitutiva.
Después de que el Señor Jesús vino y la Iglesia nació, la Iglesia interpretó claramente Isaías 53, todos los
escritores del Nuevo Testamento como dije lo hicieron, la Iglesia comenzó a predicar a los judíos que
Jesús es el cumplimiento de Isaías 53. Ellos no querían oír eso, y entonces, persiguieron a la Iglesia.
Mataron a los cristianos, como usted sabe, e inclusive hasta el día de hoy, el judaísmo como institución
rechaza a Jesucristo, y rechaza a Jesucristo como el cumplimiento de Isaías 53. Cuando se lo leí hace un
momento fue una experiencia conmovedora, ¿no es cierto? Simplemente oírlo leído, porque todo lector
cristiano, siente el poder de esta descripción de Jesucristo.
Usted siente el poder de su obra que lleva el pecado a favor de usted en la cruz. Por otro lado, un judío
que lee eso ve algo completamente diferente. Él ve, esta es la interpretación común, a Israel ahí. Este es
Israel sufriendo. Israel es el siervo sufriente, quien ha sufrido y sufrido y sufrido y un día entrará en la
Gloria. La Gloria de Israel está por venir, pero en este momento, están atravesando sufrimiento. ¿Injusto
quizás? Esta es una perspectiva judía aduladora de Isaías 53, que ellos como un pueblo noble están
sufriendo injustamente atravesando por agonías pero algún día emergerán y llegarán a la Gloria
prometida a ellos y se convertirán en la nación suprema y bendecirán al mundo entero. Se van a ganar su
Gloria mediante su religión, mediante su justicia personal y escuche, mediante su sufrimiento.
Pero Jesús, no está en Isaías 53. Bueno, esa es la razón por la que Isaías 53 ha sido llamado: “la cámara
de tortura de los rabinos”. Isaías 53 ha sido llamado: “la conciencia culpable de los rabinos”, porque
usted no puede meter a Israel aquí. Israel no fue alguien que sufrió de manera humilde, no es alguien que
sufre de manera humilde. Israel no es alguien que sufre de manera voluntaria. Israel no es un pueblo
justo, sin pecado, que está sufriendo injustamente en un sentido, sin embargo en un sentido, y al mismo
tiempo, de manera vicaria por alguien más.
No hay manera alguna en la que alguien pueda hacer que Israel sea el objeto de Isaías 53. Este tiene que
ser Jesús. Pero en este punto, solo quiero señalarle algo que será útil. Israel entonces, Israel en el tiempo
de Jesús, e Israel ahora no tienen necesidad de un sacrificio sustitutivo, no tiene necesidad de un Salvador
vicario. No tiene necesidad de un mediador que muera por ellos, lo único que necesitan es un rey
compasivo. Solo quieren un gobernante, solo necesitan un rey, no necesitan un Salvador que lleve sus
pecados, no necesitan un Salvador que lleve la Ira de Dios por ellos, ellos únicamente necesitan un rey
que los rescate de todo el sufrimiento y toda la injusticia y el dolor y que les dé la exaltación que ellos
merecen debido a su descendencia abrahámica, la promesa davídica y su propia bondad.
Entonces, cuando usted habla con un judío la pregunta que debe hacerle es: “¿necesitas un Salvador?
¿Necesitas un Salvador? El cristianismo le ofrece a usted un Salvador. ¿Necesitas un sustituto que muera
en tu lugar? ¿Necesitas a alguien que lleve la Ira de Dios contra tu pecado?”. Esa es la pregunta. Y eso
regresa a la pregunta de todas las preguntas: “¿cómo puede un pecador estar bien con Dios como para
escapar el Infierno eterno y entrar al Cielo eterno?” Y la única respuesta es: si los pecados de ese pecador
han sido completamente pagados y el único que puede hacer eso, es el sacrificio escogido vicario,
sustitutivo Jesucristo mismo.
La diferencia fundamental, y esto es algo crítico, la diferencia fundamental entre el judaísmo y el
cristianismo es esta: el judaísmo es una religión que magnifica el esfuerzo humano y no necesita un
Salvador. El cristianismo es una religión que deprecia el esfuerzo humano y necesita desesperadamente a
un Salvador. Esa es la diferencia. Los judíos no necesitan un sustituto que lleve la paga por sus pecados.
Dios va a aceptarlos en base a Abraham y en base a su bondad y sus privilegios y sus promesas. Esa es la
diferencia. No piense ni por un momento que no hay un valle enorme fijo entre esas dos. Los judíos no
necesitan un Salvador que los salve de sus pecados personalmente, únicamente necesitan un liberador
para rescatarlos de sus enemigos y de sus dificultades.
Los cristianos necesitan un Salvador que les salve de sus trasgresiones, iniquidades y pecados personales.
Entonces, la pregunta que debe hacerle a cualquier judío es: “¿necesitas personalmente un Salvador que
tome tu lugar y muera bajo el Juicio de Dios por tus pecados? ¿Necesitas un Salvador?”. Esa es la
pregunta. Y ese es el problema moral de toda la existencia humana. “Mi Siervo”, versículo 11 del 53, “mi
Siervo justificará a muchos, Él los hará estar bien con Dios”. ¿Cómo? “Él llevará” ¿qué? “Sus
iniquidades. En la expiación, el Siervo de Jehová justifica a muchos”. Él les prometió en el Antiguo
Testamento como el que vendría de la nación de Israel, como descendiente de Abraham para venir a
través de la familia de David. El Antiguo Testamento dice que nacerá en Belén. Isaías dice que nacerá de
una virgen pero no es hasta que Él llega, que sabemos quién es Él. ¿No podían saber quién era Él? Pero
cuando Él llegó, sabemos que Él es Él, porque, en Su bautizo, desde el Cielo, la voz del Padre dijo: “Este
es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia”. ¿Qué estaba diciendo Dios ahí? Él estaba haciendo un
eco de Isaías 42:1: “He aquí mi Siervo, a quien yo sostengo, mi Escogido, en quien mi alma se deleita. He
puesto mi Espíritu en Él”. Eso es lo que pasó en el bautizo. El Espíritu descendió como paloma. El Siervo
suficiente por el testimonio mismo de Dios y la llegada del Espíritu Santo no es ningún otro que Jesús. Él
es el Cordero de Dios quien quita el pecado del mundo. Entonces, al cerrar, pase a Hechos 8. Me fue bien,
pensé que iba a ser hora y media esta mañana. Voy a cerrar con hechos 8. No hay manera de darle la
vuelta a esto.
El resto no va a ser tan largo. ¿Usted se acuerda de Felipe y el eunuco en Hechos 8? Y Felipe es guiado
por el Espíritu para que vaya al carro de este hombre quien es un oficial en la corte. Y él llega a este
hombre, él es un prosélito gentil al judaísmo. Él ha estado en Jerusalén, él está leyendo Isaías, él está
leyendo Isaías el profeta, y él le pregunta en el versículo 30: “Pero, ¿entiendes lo que lees?” Y él dice:
“¿Cómo podré si alguien no me enseñare?
Entonces, Felipe se subió al carro, y el pasaje que estaba leyendo, él fue llevado como oveja al matadero,
como cordero ante sus trasquiladores, está en silencio y no abre su boca. En humillación su juicio fue
quitado. Él está leyendo a Isaías el profeta. Y él le pregunta en el versículo 30. “Pero, ¿entiendes lo que
lees?”. Él dijo: “Y, ¿cómo podré si alguno no me enseñare?”.
Y rogó a Felipe que subiese y se sentara con él. El pasaje de la Escritura que leía era este: “Como oveja a
la muerte fue llevado y como cordero mudo que va donde el que lo trasquila. Así no abrió Su boca. En Su
humillación no se le hizo justicia, más Su generación ¿quién la contará? Porque fue quitada de la tierra
Su vida”. Tomado de Isaías 53, respondiéndole a eunuco dijo a Felipe: “Te ruego que me digas, ¿de quién
dice el profeta esto? ¿De sí mismo o de algún otro? ¿De quién está hablando?”. Me encanta esto.
Entonces, Felipe abriendo su boca y comenzando desde esta escritura le anunció el Evangelio de Jesús.
Esto es lo que vamos a hacer, vamos a predicar a Jesús a partir de la misma escritura.
Padre, te damos gracias por nuestro tiempo esta mañana, un tiempo para celebrar, un tiempo para
regocijarnos, un tiempo para adorar, un tiempo para contemplar la grandeza de tu Palabra y tu Hijo y
nuestro Salvador. Sé con nosotros para bendecirnos, oramos el día de hoy, en su nombre maravilloso
oramos. Amén.
Quiero que abran la palabra de Dios, al capítulo 53 de Isaías. Isaías, capítulo 53. Hemos ya pasado dos
semanas para introducir este capítulo. Hace dos semanas atrás tuve una introducción más bien amplia y
el último era del Señor, el cual fue el Domingo de Resurrección; vimos la introducción al capítulo 53 que
es al final del 52. Y eso nos lleva el día de hoy a este capítulo increíble. Isaías 53. Este texto es un pozo sin
fondo de verdad y realidad bíblicas. Entre más lo investigo, más profundo, a mí parecer, no tiene
paralelos en las Escrituras y entender los desafíos de toda una vida, es profundo, es elevado y es amplio y
haré lo mejor que pueda por discernir todo lo que está aquí para nosotros y dejar aún, habiendo hecho
eso, dejar mucho para su propio estudio futuro.
Pero para presentar este capítulo incomparable y que esté en su mente y quiero leerlo comenzando con el
versículo 1. “¿Quién ha creído nuestro anuncio y sobre quién se ha manifestado el brazo de Jehová,
subirá cual renuevo delante de él y como raíz de tierra seca? No hay parecer en Él ni hermosura le
heredemos, más sin atractivo para le deseemos despreciado y desechado entre los hombres. Varón de
dolores, experimentado en quebranto y como que escondimos de Él el rostro fue menospreciado y no lo
estimamos. Ciertamente llevó Él nuestras enfermedades y sufrió nuestros dolores y nosotros le tuvimos
por azotado, por herido de Dios y abatido, más Él, herido fue por nuestras rebeliones, molido por
nuestros pecados. El castigo de nuestra paz fue sobre Él y por su llaga fuimos nosotros curados. Todos
nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino, más Jehová cargó en Él, el
pecado de todos nosotros. Angustiado Él y afligido, no abrió su boca. Como cordero fue llevado al
matadero y como oveja delante de sus trasquiladores enmudeció y no abrió su boca. Por cárcel y por
juicio fue quitado y su generación, ¿quién la contará? Porque fue cortado de la tierra de los vivientes y
por la rebelión de mi Pueblo fue herido y se dispuso con los impíos su sepultura, más con los ricos fue en
su muerte aunque nunca hizo maldad, ni hubo engaño en su boca. Con todo eso, Jehová quiso quebrantar
sujetándolo a padecimiento, cuando haya puesto su vida en expiación por el pecado verá linaje, vivirá por
largos días; y, la voluntad de Jehová será en su mano prosperada; verá el fruto de la aflicción de su alma
y quedará satisfecho por su conocimiento justificará mi siervo justo a muchos y llevará las inequidades de
ellos. Por tanto, yo le daré parte con los grandes y con los fuertes repartirá despojos por cuanto derramó
su vida hasta la muerte y fue contado con los pecadores, habiendo Él llevado el pecado de muchos y
orado por los trasgresores.”
Mientras que para creyentes a lo largo de los siglos, este capítulo ha sido un punto de gozo triunfal y de
bendición profunda conforme ve la cruz de Nuestro Señor Jesucristo. La verdad acerca de este texto que
éste es una canción triste. Este es un cántico triste, este es un lamento, este es una canción de lamentación,
esta es una canción de remordimiento, este es un himno en clave menor de arrepentimiento. Este
capítulo, de hecho, constituye la confesión más grande que jamás será hecha en la historia del mundo por
parte de una nación y en lo que a las Escrituras concierne solo hay una nación que, como nación, se
volverá a Cristo, y esa es la nación de Israel. Esa es la promesa de Dios para ellos en el futuro. Cuando se
vuelvan a Cristo, ésta será su confesión, no todo conforme leí. Hasta el versículo 10 los verbos están en el
tiempo pasado. La mayoría de la gente piensa de este capítulo como una profecía futura acerca de Cristo
y es eso nos da tantos detalles acerca de Cristo y su muerte y sepultura y resurrección y exaltación que,
de manera inequívoca, es una profecía de Él. Pero no está escrita en el tiempo futuro. No es un profeta
profetizando lo que le sucederá a Jesús, es un profeta profetizando la salvación de Israel en el futuro
cuando ellos mirarán atrás y dirán esto acerca del Mesías que rechazaron y crucificaron. Es el lamento
de Israel.
Cuando miran atrás al mesías que han rechazado por mucho tiempo. Esta es la profecía más profunda
del Antiguo Testamento. La profecía del Antiguo Testamento de mayor alcance, de mayor detalle acerca
de la muerte vicaria, substitutiva, sacrificial, expiatoria del Mesías, el Siervo de Jehová quien es Jesús. Es
eso, es la mirada primordial del Antiguo Testamento con la cruz, la muerte y la expiación de Cristo; pero,
su propósito primordial es decirle a Israel que un día, en el futuro, se volverán de su rechazo y mirarán
hacia atrás al Evangelio y al Mesías y reconocerán que han rechazado su única esperanza, su único
Salvador, su Mesías Yeshua y éste será su lamento. Esto es lo que ellos dirán en esa generación futura. Sí,
en este capítulo leemos que el Mesías, el Siervo de Jehová llevará el pecado de los transgresores que él
experimentará el juicio del Señor quién se agradará en abatirlo, en hacerlo una ofrenda por la culpa, en
hacerlo llevar los pecados de muchos. Sí, este capítulo dice que al proveer una expiación para satisfacer a
Dios, Él morirá, lo cual es necesario para proveer perdón de pecado. Pero Él no permanecerá muerto
porque acabamos de leer que Él verá su descendencia, Él verá su linaje, Él prolongará sus días, la buena
voluntad del Señor prosperará en sus manos, Él verá la luz literalmente y quedará satisfecho. La
resurrección está aquí, y entonces, Él será exaltado, todo está aquí; pero usted tienen que entender que
este capítulo, mientras que habla de la cruz, habla de ella en retrospectiva desde el punto de vista del
tiempo en el futuro, cuando Israel se arrepiente de su rechazo prolongado de Jesucristo.
Los judíos desde el tiempo del Nuevo Testamento han sido profundamente molestados por este capítulo,
profundamente, a tal grado que en muchas sinagogas no es leído en la lectura normal de las Escrituras, se
lo saltan. Aquellos que lo leen y lo enfrenta han decidido que el siervo sufriente aquí no es el Mesías, y no
es Jesús sino Israel. Israel es el justo que sufre, Israel es el justo que sufre aquí, quien debido a sufrir
justamente un día será recompensado por ese sufrimiento justo al ser bendecido y al convertirse en una
bendición del mundo.
Así es como los rabinos lo ven y lo hacen porque no quieren que sea Jesús y tienen que encontrar una
explicación del por qué los judíos han sufrido de manera tan brutal por tanto tiempo. Y para asegurarse
de que no han sufrido en vano, ven este capítulo como un tributo al sufrimiento justo de Israel, por el
cual Dios los recompensará, los glorificará y mediante el cual, Dios bendecirá al mundo; lo cual, quiere
decir que no ven la realidad. ¡Esto no es Israel, no puede ser! No son ni un inocente que está sufriendo
como el que se describe aquí, ni un voluntario que sufre. Necesitan reconocer que necesitan que uno
muera para pagar la paga por sus pecados. No quieren reconocer eso, quieren un Rey y un gobernante.
Recuerden lo que les dije, que los libre de sus enemigos, sus circunstancias y sus sufrimientos, pero no de
sus pecados. Ellos no son el justo que sufre aquí que será recompensado por Dios. Eso es parte de un
sistema de obras de justicia personal. Lo que necesitan entender es que han atravesado todos estos siglos
sufriendo por su injusticia. Han sufrido el juicio de Dios en contra de ellos por el rechazo de Cristo y
todavía están sufriendo en la actualidad y continuarán sufriendo el juicio de Dios por el rechazo de Cristo
hasta ese día en el futuro cuando ellos, como una nación, se vuelvan a Él.
A lo largo de ese periodo de tiempo, cualquier judío puede venir a la fe en Cristo, y muchos han venido, y
muchos de ustedes que son judíos han venido a la fe en Cristo; pero, a nivel nacional, continúan bajo
juicio divino esperando la salvación que vendrá seguida por la bendición del cumplimiento de todas las
promesas que Dios le dio a Abraham y David y los profetas y a la gloria del Reino. Esta no es una
revelación que honra a Israel por sufrir, que lleva la bendición; éste es el arrepentimiento de Israel, éste
es el lamento de Israel con un corazón quebrantado. Ésta es la confesión de Israel por parte de una
generación que está un porvenir.
En un sentido personal, toda persona judía que viene a Cristo puede orar este mismo lamento; en un
sentido nacional todavía está por venir en el futuro y vendrá. Como dije, las Escrituras únicamente
prometen la salvación de una nación. Individuos de toda nación, lengua, tribu, pueblo, pero únicamente
la salvación de una nación y esa es Israel, y en el futuro se arrepentirán y se volverán a Cristo. Entonces,
mientras que en un sentido esto mira hacia delante, al acontecimiento de la muerte y resurrección,
inclusive exaltación de Cristo, y nos da detalles acerca de esas realidades maravillosas, en el sentido más
puro, es una mirada más allá de la cruz, a la conversión de Israel y lo que ellos dirán cuando ellos miren
hacia atrás. Hay gente, gente astuta, estudiantes de las Escrituras, teólogos, predicadores, escritores que
no creen en la salvación futura de Israel, no creen que el Reino estará en la tierra, no son premilenaristas,
y mi juicio es que ellos no pueden interpretar este capítulo porque ésta es la oración de confesión de
Israel como nación en el tiempo de su conversión futura.
Ahora simplemente para darle de nuevo el panorama general y no quiero repetir muchos detalles; pero
recuerde ahora Isaías está viviendo en un tiempo previo a la cautividad babilónica cuando los judíos son
llevados como cautivos por los babilonios paganos, el Reino será dividido después de Salomón, el Reino
de Norte Israel, el Reino del Sur Judá, 722, el Reino del Norte había sido llevado cautivo. Ya se habían
ido hace mucho tiempo atrás y ahora Isaías viene y profetiza alrededor de 700 años antes de Cristo -650
años antes de Cristo- y él dice “También van a ser llevados cautivos, van a ser llevados a la cautividad a
la cual regresarán. Israel no regresó al Reino del Norte, pero ustedes irán a la cautividad de Babilonia y
regresarán,” y sucedió. Sucedió unos ochenta años después de que Isaías murió y la primera deportación
cuando los babilonios vinieron fue en el 603, la siguiente 597 y la final 586.
Jerusalén fue destruida, la gente fue masacrada y los judíos fueron arrastrados por los paganos llevados
a la cautividad en donde colgaron sus arpas y lloraron porque ya no tenían su tierra prometida. Pero el
Señor les dice “Esto va a pasar, pero ese no es el final de la historia, serán restaurados, regresarán;
entonces Dios los va a colocar en una cautividad histórica y Él los traerá de regreso. Él los va a liberar, Él
los va a salvar.” Ese es el énfasis de la primera sección en la segunda mitad, capítulo 40 a 66, la primera
sección, trata de esa cautividad histórica.
Sabemos que sucedió, que fueron llevados a la cautividad, setenta años de cautividad, más tarde
regresaron y reconstruyeron y se restablecieron en la tierra y todavía están ahí, todavía están ahí. La
profecía se cumplió exactamente como Dios dijo que sería, los babilonios se los llevaron, regresaron y se
restablecieron en la tierra. Pero lo que es más importante, después de esa discusión de Isaías, él les dice,
en el futuro habrá una liberación más grande, una liberación mucho más grande, no una liberación de
Babilonia, sino una liberación del pecado, una liberación del pecado. “Ustedes serán salvados como
nación.” Ustedes serán salvados del pecado por la obra del siervo del Señor. Entonces, el Mesías es el
tema de esta gran sección de Isaías. Llamamos el capítulo 42, 49, 50 y 53 los cánticos del siervo porque
esos cuatro capítulos ven al Mesías y lo identifican como el siervo del Señor.
Es mucho más importante que su liberación temporal y es su liberación espiritual mucho más
importante. Serán salvos espiritualmente, serán salvos eternamente el pecado, el juicio y el infierno y
después encierra su profecía en los últimos capítulos diciendo “Entonces tendrán el Reino y así es como
será el Reino, el Gran Reino de Cristo.” Entonces, este capítulo 53, el cual está a la mitad de la sección de
la mitad, ahí en el corazón como lo señalamos, nos dice que los judíos van a volverse en el futuro y van a
arrepentirse y van a volverse a Cristo y van a ser salvos. Esto simplemente es una realidad maravillosa.
Ahora quiero identificar el tema o el sujeto de este capítulo como el que es llamado en el 52:13 “Mi
Siervo.” Dios es el que habla, por cierto, en los versículos 13 al 15. Dios está hablando a través de Isaías y
después Dios se convierte otra vez en el que habla al final del capítulo 53. Dios lo retoma y se convierte en
el que habla, a la mitad está Israel haciendo su confesión. Dios presenta a su Siervo y habla de cómo él
será humillado en su muerte y será exaltado de tal manera que los reyes en las naciones del mundo están
asombrados de Él. Ese es su sufrimiento y su gloria y después Dios da la palabra final y de nuevo Él
habla acerca del significado de su sufrimiento y su gloria que lo seguirá; pero a la mitad de esta confesión
sorprendente de Israel, el Siervo, mi Siervo, necesito simplemente decía algo de eso.
Algunos de ustedes recordarán que hace unos meses atrás cuando escribí un libro llamado Esclavo y en
algún punto en ese libro señalé que la palabra en el Antiguo Testamento para esclavo es Ebed, en español
sería Ebed y esa es usada 800 veces en el Antiguo Testamento y es la palabra para esclavo. Y entonces,
cuando Dios mismo, quien es el que habla en el 52:13 identifica al Mesías y lo llama mi esclavo, mi
esclavo, explicándose un poco más. La idea dominante de Ebed, si se la puedo dar en el hebreo, la idea
dominante y esta fuente para eso sería ningún otro que de los mejores eruditos del Antiguo Testamento
del Dr. Walter Kaiser quien es un estudiante fenomenal de las Escrituras del Antiguo Testamento.
Walter Káiser dijo esto “La idea dominante de Ebed no es primordialmente una referencia a
subordinación, sino, a propiedad.” Eso es lo que significa ser un esclavo “Mi Siervo.” El Mesías es el
esclavo de Dios. ¿Qué significa eso? Que Dios determina todo lo que hace. Él no tiene una voluntad
independiente, Él sirve la voluntad de Dios y el placer de Dios. Y por cierto, si usted cree que eso es una
palabra de menosprecio, esclavo, escuche esto: En el Antiguo Testamento los profetas son llamados
esclavos de Dios, los reyes son llamados esclavos de Dios y simplemente, como ejemplo, Moisés es llamado
el esclavo de Dios 17 veces; lo cual quiere decir que personas muy distinguidas tienen ese tipo de relación
con Dios, inclusive el Mesías; quien, a partir de Filipenses 2, recuerde, no consideró el ser igual a Dios
como cosa que aferrarse, sino que se humilló a sí mismo y tomó forma de Siervo la palabra griega doulos.
Entonces, el Mesías hace la voluntad del Padre y solo la voluntad del Padre.
Este es el testimonio de Jesús. Lea el Evangelio de Juan y cuántas veces lo oye usted a él decir “Solo hago
lo que el Padre quiere. Solo hago lo que el Padre me muestra que haga. Solo hago lo que el Padre hace.
Solo hago lo que el Padre desea que yo haga, hago lo que agrada el padre, y finalmente culmina en su
vida diciendo “No se haga mi voluntad sino la tuya.” Esas son palabras de un esclavo. El Mesías,
entonces, es identificado como el que es esta posesión de Dios, como consecuencia, el pronombre es “Mi
Siervo” es el que es mío. Este es el Mesías. Entonces, el Siervo de Jehová es la persona de quien se habla
por parte de la generación futura de judíos conforme se lamentan. Ahora, sabemos quién es. Es Jesús, es
Jesús.
Si usted quiere hacer un experimento, encuentre a algún amigo judío que no cree en Jesús y dígale, me
gustaría que leas algo. No le diga usted qué está leyendo, simplemente lea Isaías 53 y dígale de quién está
hablando. Es el testimonio de muchos que la gente judía va a decir bueno, eso trata de Jesús. En serio,
¿de dónde crees que eso salió en la Biblia? – De Mateo o Marcos. – No, de Isaías, Isaías. Esto, de manera
clara está hablando de Jesucristo y claro, en el Nuevo Testamento hay 30 referencias explícitas,
implícitas, únicamente en los Evangelios de este capítulo y en el Nuevo Testamento hay 50 referencias a
este capítulo. De manera clara hay una profecía que habla de la muerte, resurrección y exaltación futura
del Mesías que no es ningún otro que Yeshua, Jesús.
Los judíos no quieren aceptar eso y dan un testimonio en esa generación futura y escuche su testimonio
en el versículo 1 “Quién ha creído nuestro anuncio y sobre quién se ha manifestado el brazo de Jehová.”
Este gran clamor penitente, esta confesión que emana de un corazón quebrantado, por parte de una
generación futura de judíos y cualquier judío como individuo que viene a Cristo en cualquier punto en el
tiempo, cualquier judío siendo salvo, incluido en la iglesia, tiene que hacer esta confesión, que hasta ese
punto estaban mal acerca de Jesús; pero cuando miran hacia atrás, lo primero que van a decir es “No lo
creímos, no lo entendimos.” La revelación con respecto a Jesús ha sido enfrentada con incredulidad, con
incredulidad. Pero en un día futuro todo eso cambiará, todo eso cambiará. ¿Cuándo va a ser ese día
futuro? Bueno, le puedo decir lo que la Biblia dice acerca de eso.
Pase a Zacarías 12. Zacarías capítulo 12. Zacarías viene 500 años antes de Cristo y quizás alrededor de
150 después de Isaías. Se han ido a la cautividad babilónica, han regresado, han reconstruido. Se han
restablecido en la tierra. Dios levanta a este profeta y llamado Zacarías y Él mira ese acontecimiento
futuro. Capítulo 12, versículo I. “Profecía de la palabra de Jehová acerca de Israel.” Esta va a ser una
profecía acerca del futuro de Israel y esto viene de una buena fuente. “Jehová que extiende los cielos y
funda la tierra y forma el espíritu del hombre dentro del ha dicho.” Muy bien, entonces, sabemos que
esto no vino de ninguna fuente humana. Muy bien, esta es la Palabra del Dios que adoro. “Y aquí yo
pongo a Jerusalén por copa, que hará temblar a todos los pueblos de alrededor contra Judá en el sitio
contra Jerusalén.”
Y después en el versículo 13, “En aquel día yo pondré a Jerusalén por piedra pesada a todos los pueblos,
todos los que se la cargaren serán despedazados.” Usted toca a Jerusalén y le va a afectar. Usted va a ser
herido y va a terminar tambaleándose como un borracho si toca a Jerusalén. ¿De qué está hablando? Al
final del versículo 2, un sitio contra Jerusalén con Judá, Judá siendo el campo Jerusalén siendo la ciudad
primordial. ¿Y de dónde viene este sitio al final del versículo 3? Todas las ciudades de la tierra se juntará
contra ella. ¡Hombre, el mundo entero va a atacar Israel! Se oye eso como algo muy remoto, muy posible.
Y cuando comienza a atacar, Él va a proteger a los suyos. De hecho, versículo 6: “Pondrá a los capitanes
de Judá como brasero de fuego. Estas son las personas que están ahí, indefensas en el campo y como
antorcha ardiendo entre gavillas, y consumirá a diestra y a siniestra a todos los pueblos de alrededor, y,
Jerusalén será otra vez habitada en su lugar, en Jerusalén.” Entonces, cuando los enemigos comienzan a
venir, van a venir por el campo, en primer lugar, y como vienen por el campo, Dios va a quemarlos
camino a Jerusalén y después, versículo 8: “En aquel día Jehová defenderá al morador de Jerusalén,” y
después en el versículo 9, “Yo procuraré destruir a todas las naciones que vinieren contra Jerusalén.”
Están oyendo eso, naciones, quieren apuntar sus armas nucleares contra Israel, quieren apuntar sus
misiles contra Jerusalén. El tiempo está por venir cuando el mundo va a congregarse contra Israel. Un
movimiento islámico o masivo por toda Europa, rodeando a Israel, al este, al norte, al sur. Es una
amenaza que va más allá de la compresión. Si usted está en un avión y vuela del mar Mediterráneo y cruz
Israel, usted tiene que dar la vuelta en dos minutos, de lo contrario va a estar en la frontera orienta de
Israel, así de pequeño es el país, están bajo sitio por parte del mundo.
El antisionismo está por todos lados, inclusive por toda Europa. La gente no quiere ser antisemita porque
no es algo que se acepta a nivel político, eso es antijudío. Están dispuestos hacer antisemición en contra
del Estado de Israel, el mundo maligno está enfocándose en contra de Israel. Entonces, cuando esto llega
a su culminación, ¡quién sabe cómo va a comenzar eso! Quizás Israel, como previsión manda una arma
nuclear a Irán; quizás Irán manda una arma nuclear a Israel, ¡quién sabe cómo será el escenario. Pero
cuando esas naciones vengan contra Israel, versículo 10 dice que ese es el momento. “Cuando derramaré
sobre la casa de David,” dice sobre los moradores de Jerusalén, esas son expresiones designando a Israel.
Espíritu de gracia de y oración.
En esas horas o días, lo que sea, unas cuantas semanas, lo que sea, “derramaré mi espíritu, el espíritu de
gracia y de oración y mirarán a mí, a quien traspasaron” y ahí Dios dice que “mirarán a mí porque fui
encarnado en Cristo, lo traspasaron, lo perforaron”; inclusive, Él dice “Mirarán a aquel a quien
traspasaron”, llorarán amargamente por Él “como él llora amargo de un unigénito”, versículo 11 “En
aquel día habrá gran llanto en Jerusalén, la tierra llorará”, versículo 12, familias, esposas, maridos, todos
juntos y solos, todos llorando y lamentándose bajo sitio y viendo a Dios defendiéndose inicialmente, “y en
aquel día,” capítulo 13 “habrá un manantial abierto para la casa de David y para los habitantes de
Jerusalén, para la purificación del pecado y de lo inmundicia”, una fuente para limpiarlos. Ese es su
salvación.
¿Cuándo va a suceder eso? En el último día cuando Israel esté bajo un sitio masivo por parte de las
naciones, en esa hora serán indefensos. No tendrán a dónde acudir, su única esperanza estará en Dios y
en gracia soberana está escrito, vendrá el espíritu de gracia que oye la súplica y Él convertirá sus
corazones para que miren hacia atrás en la historia y mirarán hacia atrás al que traspasaron y las
palabras de su confesión serán las palabras. Isaías 53 “lloro amargo, como uno que llora como un
unigénito,” llorando por ese único hijo de Dios, el Mesías, será la nación entera, será todo judío, no. Si
usted va al versículo 8, capítulo 13, leemos “Y acontecerá en toda la tierra, dice Jehová, las dos terceras
partes serán cortadas en ella y se perderán.”
Cuando las naciones vengan las dos terceras partes morirán, dos terceras partes quedarán en la
incredulidad, más la tercera quedará en ella y meteré en el fuego a la tercera parte y los fundiré como se
funde la plata y los probaré como se prueba el oro. Él invocará mi nombre, yo le oiré y diré pueblo mío y
Él dirá “Jehová es mi Dios.” Es Él la salvación de Israel y esa salvación viene porque mirarán hacia atrás
al que traspasaron, traspasaron o perforaron sus pies, traspasaron sus manos, traspasaron por su
costado. Comenzarán a volverse a Dios en desesperación, en medio de los horrores de ese ataque global.
En ese punto, el Espíritu viene sobre ellos y una tercera parte de ellos llegan a estar conscientes de que
han traspasado a su Mesías, mirarán hacia atrás a Cristo y lo verán a Él en toda su gloria, su muerte,
resurrección, se volverá real para ellos serán salvos. Y una fuente de limpieza será abierta para lavarlos
del pecado y de la impureza. Un tercio de ellos serán protegidos en ese gran Armagedón y serán las
ovejas que entran al Reino, de lo cual nuestro Señor habló. Él entonces establecerá el Reino, capítulo 14
“He aquí, el día de Jehová viene, y en medio de ti serán repartidos tus despojos. Porque yo reuniré a
todas las naciones para combatir contra Jerusalén.” Esta es la batalla de Armagedón cuando Él destruye
a todos los impíos. Versículo 3, “Después saldrá Jehová y peleará con aquellas naciones como peleó en el
día de la batalla.” Él coloca sus pies en el Monte de los Olivos, parte el Monte de los Olivos por la mitad y
va al este y al oeste y lo parte en medio, mediante un gran valle y establece su reino. En ese día no hay luz,
las luminarias se apagarán. Recuerde el libro del Apocalipsis, el sol se apaga.
El libro de Joel dice lo mismo, la luna se apaga, las estrellas se apagan y Jesús aparece en gloria
refulgente en el cielo y eso es escrito por nuestro Señor; Mateo 24:25, también un día único conocido,
únicamente por el Señor, ni día ni noche sucederá, el Señor solo sabe cuándo. Ningún hombre conocer el
día ni la hora, ¿verdad? Versículo 9 lo resume “Y Jehová será Rey sobre toda la tierra. En aquel día
Jehová será uno y uno su nombre.” Ese es el reino milenario y Él gobierna de manera suprema.
Ezequiel vio lo mismo, pase por tan solo un momento, no tenemos tiempo de considerar todos los detalles;
pero pase a Ezequiel 38. El profeta Ezequiel en el capítulo 38 recibe una palabra del Señor y si usted tiene
una Biblia de estudio MacArthur, usted puede leer todas las notas e identificar todos estos lugares. Pero
hay una coalición de naciones del Medio Oriente que vienen en contra de Israel. Ésta es la misma escena
y si usted estudia un poco el trasfondo, va a descubrir que estos son lugares como Irán, Egipto, Libia,
Etiopia, territorios antiguos de Armenia, Turquía oriental, occidental, todas estas naciones se unen. Este
es el Medio Oriente uniéndose contra Israel, “vienen como una tormenta” versículo 9, “vienen como
nublado para cubrir la tierra.” Muchas personas, esto es lo mismo de lo que está hablando Zacarías, un
ataque masivo, global y creen que van contra la tierra de aldeas que no han llorado en el versículo 11
“esta área no protegida;” pero el Señor no va a dejar que esto suceda, el Señor va a proteger a su pueblo.
Me gustaría que pudiéramos verlo a detalle, pero quizás no lo haremos porque no tenemos mucho
tiempo.
Si usted va al capítulo 39, digamos, versículo 29, “Eso es lo más que nos podemos acercar para cubrir el
territorio.” Bueno, retrocedamos al versículo 7, no puedo resistir esto. En aquel día cuando Jehová juzga
a estas naciones, versículo 4 dice que van a caer en los montes de Israel, “vosotros y todas vuestras tropas
y todo el pueblo con vosotros van a ser alimento para todo tipo de ave de rapiña y bestia del campo.” El
Señor simplemente va a aplastar estas naciones, versículo 7 “Y haré notorio mi santo nombre en medio
de mi pueblo de Israel.” Esa es su salvación, una vez más como pueden ver y haré notorio mi santo
nombre en medio de mi pueblo Israel y nunca más dejaré profanar mi Santo nombre y sabrán las
naciones que yo soy Jehová, el Santo en Israel. He aquí viene y se cumplirá. Esto es lo que va a pasar.
Versículo 21, “Y pondré mi gloria entre las naciones y todas las naciones verán mi juicio que habré hecho
y mi mano que sobre ellos puse.” Y me encanta esto, versículo 22 “Y en aquel día en adelante será la casa
de Israel que yo soy Jehová su Dios.” Y después, en el versículo 29. “Me esconderé más de ellos mi
rostro,” ¡Wow! Dios ha estado escondiendo su rostro de ellos “Porque habré derramado de mi espíritu,
un espíritu de gracia y oración,” Zacarías 12:10 “Sobre la casa de Israel dice Jehová el Señor.” Entonces,
¿lo entiende? Esto es cuando va a suceder.
Ahora regresemos a Isaías 53. ¿Está eso cerca? Bueno, Israel es el objetivo del Medio Oriente, el objetivo
del enemigo y las naciones del mundo continuamente parecen no desear a Israel. Las naciones que antes
eran grandes amigos y defensores de Israel parecen estar retrocediendo de eso, inclusive nuestra propia
nación. El mundo está sucumbiendo la propaganda islámica, el crecimiento musulmán, el antisionismo
está creciendo rápidamente. Israel está perdiendo sus protectores, quizás, inclusive nuestro país. Una
guerra como esa en contra de Israel como Zacarías lo ve y como Ezequiel lo ve no es una realidad remota.
Con frecuencia pienso en el hecho de cómo puede no ver esto, digo, si el mundo entero estuviera
agrupándose contra Argentina, ese sería un problema porque eso no está en la Biblia, pero esto lo está.
¿Ese es algún tipo de coincidencia extraña? Pero cuando venga ese día, ahora de regreso, Isaías 53, por lo
menos vamos a cubrir un versículo “Cuando ese día venga,” ésta es su respuesta, versículo 1, y ésta es
una introducción perfecta “¿Quién ha creído nuestro anuncio? Y, ¿sobre quién se ha manifestado el
brazo de Jehová?” Lo primero que van a decir es, no lo creímos, no creímos, ¿mensaje? ¿Qué quieres
decir? ¿Qué mensaje? El mensaje acerca del Mesías Yeshua, el mensaje acerca del siervo del Señor, el
Mesías Jesús, su humillación, su muerte, sepultura, resurrección, ascensión, intercesión, coronación, el
mensaje del Evangelio. ¿Qué quieres decir con “nuestro anuncio”?
Muy importante, el hebreo no se refiere a un mensaje que dimos, aunque hubieron judíos que lo
predicaron. Los profetas, todos fueron judíos y lo predicaron. Juan el Bautista fue un judío que identificó
a Jesús, Jesús es judío, todos los apóstoles son judíos, todos los escritores de los evangelios son judíos
todos los escritores del Nuevo Testamento son judío; entonces, en un sentido, este es un mensaje dado por
personas judías a personas judías. Pero esa no es la intención de la palabra aquí porque la palabra
“nuestro” no se refiere a lo que dimos, sino a lo que se nos fue dado. Es un participo pasivo con
referencial al mensaje. Literalmente es esto; ¿quién hay creído el mensaje o el anuncio que fue oído por
nosotros? Ese es el significado de este término. El lenguaje se está refiriendo a lo que nosotros oímos y es
un reconocimiento de que lo oímos; pero no lo creímos. El mensaje es visto no desde la perspectiva del
que lo da sino desde la perspectiva de los que lo oyen. El mensaje de Mesías Jesús que oímos con respecto
a su sufrimiento y gloria.
Ahora es escuche, virtualmente todo judío en el mundo, desde el Nuevo Testamento ha oído el mensaje de
Jesús para que él lo pueda rechazar, ¿verdad? Digo, los religiosos judíos han estado muy ocupados
desacreditando el mensaje de Jesús y hablando del mensaje de manera equivocada, por adelantado, para
que pueda ser desacreditado. No habría otro grupo de personas probablemente, ningún otro grupo étnico
de personas que han estado tan expuestos al Evangelio como los judíos. Virtualmente todo judío conoce la
historia judía. Ellos conocen el Antiguo Testamento y los profetas y ellos conocen la historia del Nuevo
Testamento con respecto a Jesús. Tienen una perspectiva de Él. Les voy a contar de esto la próxima
semana.
Tiene una perspectiva de quién es Jesús y no es buena, no es amable. Entonces, cuando el remanente
futuro mire hacia atrás, van a decir ¿quién ha creído el mensaje que oímos? Porque ellos lo oyeron. El
Apóstol Pablo entiende el significado de esa confesión porque en Romanos, capítulo 10, él hace referencia
a eso. Romanos 10, versículo 11, Pablo escribe “La Escritura dice todo aquél que en Él creyera no será
avergonzado porque no hay distinción entre judío y griego. El mismo Señor, Señor de todos, abundando
riquezas para todos los que invocan, porque todo aquel que invocara el nombre del Señor será a salvo”,
después él dice, “¿Cómo invocarán en aquel en quién no han creído? ¿Cómo creerán en aquel en no han
oído y cómo oirán sin saber quién les predique y cómo predicarán a menos de que fueran enviados.?”
Entonces, tenemos un problema, la gente no puede creer a menos de que oiga, ellos no puede oír a menos
de que alguien vaya. No van a menos de que sean enviados.
Eso de manera general es cierto, no obstante, en referencia a los judíos, versículo 16, ellos no creyeron las
buenas noticias porque Isaías dice “Señor, ¿quién ha creído a nuestro anuncio?” Después él dice “La fe
viene por el oír, y el oír por la palabra de Cristo, pero no creyeron.” Pablo literalmente dice “Los judíos
no creyeron exactamente cómo Isaías dijo.” No han creído a lo largo de los siglos o un remanente
claro. Isaías 6:10, siempre habrá una décima parte, un nacimiento santo, un remanente y después en el
versículo 21 de Romanos 10, él dice, Dios habla en este versículo, versículo 21, sus propias palabras, era
652, “Todo el día he estirado mis manos a un pueblo obstinado, desobediente.” Lo saben, no lo creen.
Entonces, la confesión de apertura es esta afirmación sorprendente. Lo oímos, lo hemos oído y lo hemos
oído, pero no lo hemos creído. No lo hemos creído. Y para que esto quede claro, para enfatizarlo hay una
segunda pregunta. ¿Y sobre quién se ha manifestado el brazo de Jehová? El brazo de Jehová es
simplemente un símbolo de poder divino. Literalmente el antebrazo, pero un símbolo de poder
divino. Isaías 51:9, Isaías 52:10 habla del brazo del Señor como un símbolo de poder. En un sentido muy
real, el Mesías es el brazo del Señor.
En otro sentido, el Evangelio es el brazo del Señor porque el Evangelio, Romanos 1:16 es poder de Dios
para salvación. Entonces, es otra manera de decir, Dios descubrió su brazo. Él sacó su brazo de su
atuendo y nos mostró su brazo, nos mostró su fortaleza, nos mostró su poder para salvar y no lo
entendimos, no lo entendimos. El Evangelio es el poder de Dios para salvación para todo aquel que crea,
al judío primeramente, también al griego. Eso es Juan 1:11, “A los suyos vino” y los suyos qué, lo
recibieron. ¿Por qué no creyeron?
Hay una razón teológica por la que no creyeron, la razón teológica por la que no creyeron nos lleva de
regreso a Romanos 10 y la respuesta es porque no necesitaban un sacrificio. No creyeron que Jesús fue el
Mesías porque Él estuvo muerto, fue crucificado, no necesitaron un sacrifico. ¿Qué queremos decir con
eso? Romanos 10, Pablo dice “Estaban buscando establecer su propia justicia.” Ese es el punto. Ellos no
tuvieron algún problema, ellos pudieron establecer su propia justicia sin ninguna justicia ajena a ellos,
imputada, otorgándoles por parte de Cristo. No entendieron, dice él que Cristo es el final de la ley para la
justicia para todo aquel que cree, que es por fe. Ellos tuvieron una perspectiva equivocada de la justicia
de Dios; tuvieron una perspectiva equivocada de su propio pecado porque buscaron establecer su propia
justicia entonces no se sometieron a sí mismos a la justicia de Dios, y siempre lo digo de esta manera.
Pensaron que Dios era menos justo de lo que Él era, que ellos eran más justos de lo que ellos eran,
entonces, vinieron a Dios en los términos de ellos. Rechazaron a Jesucristo porque ellos de nuevo estaban
esperando un rey y un gobernante que los librara de sus enemigos, sus circunstancias y sus sufrimiento,
pero no de su pecado. Ellos pensaron que eran buenos por sí mismos.
Esa es la razón por la que cuando Jesús vino, el remanente que fue salvo durante su ministerio era la
escoria. De eso lo acusaban. Él está con las prostitutas y los pecadores y los borrachos, la gente que ha
sido expulsada de la sinagoga y la respuesta de Jesús fue “No he venido a llamar a justos sino a
pecadores.” Ese el problema. Si tienes una doctrina equivocada del pecado, entonces no entiendes por qué
murió un Salvador. Entonces, la razón espiritual, la razón teológica; podrás decir, por la que rechazaron
a Cristo es que eran justos por sí mismos. Tienen una perspectiva equivocada del pecado y por lo tanto
una perspectiva equivocada de la justicia y la expiación. Hay otra razón por la que no creen y es debido a
la soberanía de Dios. Miren, si van a creer que son buenos por sí mismos, Él va a estirar sus manos todo
el día a un pueblo desobediente y obstinado, pero, va a venir un tiempo en el que Él termina con esto.
Escuche Juan 12. Esta es una porción poderosa de las Escrituras. Juan capítulo 12 es una extensa, no voy
a leerlo todo, pero quiero que entienda esta parte que se refiere, de regreso, Isaías 53. Juan 12.
Comencemos en el versículo 32. “Si fuere levantado de la tierra,” se refiere a la crucifixión, ellos sabe de
qué está hablando de eso, “A todos atraeré a mí mismo,” decía esto dando a entender de qué muerte iba a
morir. Está diciendo voy a la cruz, voy a ser crucificado, pero respondió la gente, versículo 34 “Nosotros
hemos oído de la ley, que el Cristo permanece para siempre. ¿Cómo que tú eres el Mesías si vas a morir?”
No, no, no. El Mesías va a permanecer para siempre, quizás va a ser Enoc, como Elías sino como Idaho.
“¿Cómo pues dices tú que es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado? ¿Quién es este hijo del
Hombre?” Entonces Jesús les dijo “Aun por un poco está la luz entre vosotros, andad entre tanto que
tenéis la luz para que no sorprenda en las tinieblas porque el que anda en tinieblas no sabe a dónde va.
Entre tanto que tenéis la luz, cree en la luz para que seas hijo de la luz.” En otras palabras, más vale que
crean. Él dice, más vale que crea, que sea la verdad, más vale que crean.
Estas cosas habló Jesús y se fue y se ocultó de ellos. ¡Wow! Versículo 37, “Pero a pesar de que había
hecho tantas señales delante de ellos, no creían en Él; para que se cumpliese la palabra del profeta Isaías
que dijo: Señor, ¿quién ha creído en nuestro? ¿Y a quién se ha revelado el brazo del Señor?” Después de
esto. “Por esto no podían creer, porque también dijo Isaías. Y esto está en Isaías 6:10 “Cegó los ojos de
ellos, y endureció su corazón; para que no vean con los ojos y entiendan con el corazón y se conviertan y
yo los sane.” Isaías dijo esto cuando vio su gloria y habló acerca de él. El versículo 42 es un impresionante
comentario. “Con todo eso, aun de los gobernantes, muchos creyeron en Él; pero a causa de los fariseos
no lo confesaban para no ser expulsado de la sinagoga, porque amaban más la gloria de los hombres que
la gloria de Dios.” Entonces, estaban condenados por querer la aprobación humano. ¿Por qué no
creyeron? Desde el punto de vista espiritual, desde el punto de vista teológico, pensaban que podían
establecer su propia justicia. Desde un punto de vista soberano, Dios terminó con su oportunidad
soberanamente.
Hay otra perspectiva de su incredulidad y es la perspectiva, Isaías 53. Y comenzando en el versículo 2 y
hasta el versículo 13, ellos explicaron por qué no creyeron en Jesús. Ellos explican por qué. Y eso va a ser
para la próxima vez. ¡Es tan poderoso! Explican por qué no creyeron. Vieron su vida y no les impresionó
el comienzo de su vida. No les impresionó la mitad de su vida y no les impresionó el final de su vida. Y la
acumulación de toda esa realidad no impresionante en sus mentes fue la razón histórica por la que ellos
no creyeron y veremos eso el próximo domingo.
Señor, conforme llevamos este tiempo maravilloso de adoración a su término, lo hacemos con gratitud
profunda por la oportunidad que hemos tenido de ver las glorias de nuestro Salvador, la realidades de las
Escrituras sagradas, inclusive, más allá de eso, el panorama vasto y amplio de la historia que culminará y
terminará como has determinado que sea. Padre, oro porque la gloria de Cristo haya estado brillando en
esta hora, tanto mediante la música como mediante la palabra para que cualquier que esté aquí que no se
ha entregado a Jesucristo como Señor y Salvador lo haga inclusive ahora.
Oro porque tu Espíritu Santo venga, el Espíritu de gracia como un día en el futuro, tú traerás esa gracia
salvadora, iluminación y regeneración a Israel como nación que hagas eso para pecadores como
individuos judíos, gentil en esta mañana. Abre sus corazones para someterse a la verdad. Refréscanos en
la veracidad de las Escrituras, el poder de las Escrituras, la precisión inerrancia de las Escrituras en la
gloria de Cristo, las realidades del Evangelio. Aliéntanos a ser testigos fieles, dando testimonio de estas
verdades a judío y a gentil por igual, sabiendo que todo aquel que invocara en nombre del Señor será a
salvo, que no hay judío ni griego, sino que todos son bienvenidos para venir a Cristo, que seamos nosotros
la fuente de ese mensaje, que nuestros pies sean esos pies hermosos que vienen con las buenas noticias de
la palabra de Cristo mediante la cual la fe salvadora puede ser activada por tu Espíritu Santo. Ayúdanos
en estos momentos en silencio ahora a meditar en cómo estas verdades pueden cautivar nuestros
corazones de una manera nueva y motivar nuestro amor hacia Cristo y amor hacia ti y nuestra confianza
en un mundo que está confuso, en donde podemos estar en paz completamente porque nos has dicho que
Tú estás a cargo y nos has dado, inclusive, los detalles que buscar. Refréscanos también en la comunión
unos con otros y haznos estar disponibles inclusive en los días venideros. En la semana venidera para
traer el Evangelio glorioso de Cristo a alguien que lo necesita escuchar. Ahora, sella estas cosas en
nuestros corazones. Oramos, Amén.
4-El siervo menospreciado de Jehová 2, Abr 22/12
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Estamos estudiando el capítulo 53 de Isaías, Isaías es una profecía en el Antiguo Testamento. Si tiene una
Biblia ábrala en Isaías capítulo 53. Y ese es el capítulo que estamos estudiando. Algunos considerarían
este el capítulo más grande en el Antiguo Testamento. No hay duda acerca del hecho de que es la profecía
más detallada del Mesías que el Antiguo Testamento contiene. Es un capítulo poderoso, poderoso. Tiene
que ser considerado frase por frase, si no es que palabra por palabra; debido a su gran impacto y verdad
profunda.
Cuando estudiamos juntos este capítulo 53 quiero que se familiarice tanto con él que le sea accesible a
usted por la memoria. Y entonces conforme avanzamos, este es el mensaje número cuatro del día de hoy.
Y vamos a llegar los versículos 2 y 3 y entonces vamos a tardar algo de tiempo antes de que acabemos con
el capítulo entero. Pero en el proceso quiero que esté tan familiarizado con este capítulo que se vuelva
parte de la médula de su vida, lo cual entonces causará que usted adore al Señor en maneras que serán
frescas y nuevas y ricas y serán una bendición para usted. Pero también tendrá acceso a comunicar las
glorias de nuestro Salvador a partir de este capítulo a cualquiera que pregunta.
Entonces escuchemos la lectura de este capítulo Isaías 53. “¿Quién ha creído a nuestro anuncio? ¿Y sobre
quién se ha manifestado el brazo de Jehová? Subirá cual renuevo delante de él, y como raíz de tierra
seca; no hay parecer en él, ni hermosura; le veremos, mas sin atractivo para que le deseemos.
Despreciado y desechado entre los hombres, varón de dolores, experimentado en quebranto; y como que
escondimos de él el rostro, fue menospreciado, y no lo estimamos. Ciertamente llevó él nuestras
enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido.
Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue
sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados. Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual
se apartó por su camino; mas Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros. Angustiado él, y afligido, no
abrió su boca; como cordero fue llevado al matadero; y como oveja delante de sus trasquiladores,
enmudeció, y no abrió su boca. Por cárcel y por juicio fue quitado; y su generación, ¿quién la contará?
Porque fue cortado de la tierra de los vivientes, y por la rebelión de mi pueblo fue herido. Y se dispuso
con los impíos su sepultura, mas con los ricos fue en su muerte; aunque nunca hizo maldad, ni hubo
engaño en su boca. Con todo eso, Jehová quiso quebrantarlo, sujetándole a padecimiento. Cuando haya
puesto su vida en expiación por el pecado, verá linaje, vivirá por largos días, y la voluntad de Jehová será
en su mano prosperada. Verá el fruto de la aflicción de su alma, y quedará satisfecho; por su
conocimiento justificará mi siervo justo a muchos, y llevará las iniquidades de ellos. Por tanto, yo le daré
parte con los grandes, y con los fuertes repartirá despojos; por cuanto derramó su vida hasta la muerte, y
fue contado con los pecadores, habiendo él llevado el pecado de muchos, y orado por los transgresores.”
Quiero comenzar con una serie de preguntas y darle un panorama de este capítulo. Vamos a abordarlo a
manera de introducción de manera diferente. Para esta mañana una serie de preguntas que nos va a
ayudar a entender el panorama general aquí.
¿Cuál es el tema de esta profecía? ¿Cual es el tema de este capítulo? El tema de este capítulo es
sufrimiento, sufrimiento horrible, sufrimiento terrible, sufrimiento traumático, sufrimiento agonizante,
sufrimiento doloroso y sufrimiento mortal. Es evidente que el sufrimiento es el tema. Versículo 3: varón
de dolores, experimentado en quebranto. Versículo 4: sufrió nuestros dolores, llevó él nuestras
enfermedades, fue herido por Dios y abatido. Versículo 5: fue herido, fue molido, fue castigado. Versículo
6: Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros. Versículo 7: angustiado, afligido, como cordero fue
llevado al matadero. Versículo 8: experimentó cárcel, juicio, fue cortado de la tierra de los vivientes.
Todo esto indica que esta es una experiencia terrible, terrible de sufrimiento. El versículo 10 repite que él
fue quebrantado, fue sujetado a padecimiento. El versículo 11 habla de la aflicción de su alma.
¿Quién puede llevar un sufrimiento de esta magnitud, un sufrimiento tan enorme? Bueno, usted podrá
decir, “Supongo que en algún lugar alguien merece sufrir así.” Pero eso lleva a una segunda pregunta,
¿acaso fue el sufrimiento merecido? ¿Acaso esta persona que está siendo descrita aquí es merecedora de
este tipo de sufrimiento incansable? La respuesta a la pregunta es no. No, el sufrimiento no fue merecido
por el que sufrió. Regrese el versículo 9 por un momento, “Aunque nunca hizo maldad ni hubo engaño en
su boca.” Lo que está en la boca es lo que está en el corazón porque de la abundancia del corazón habla la
boca. Entonces no hubo nada en la boca de maldad ni engaño porque no hubo nada en el corazón. De
hecho avanzando más allá de eso él es identificado en el versículo 11, “Esta persona que sufrió como el
justo.”
Esta es una profecía de alguien que sufre, de un sufrimiento horrendo, terrible. ¿Acaso el sufrimiento fue
merecido? No.
Eso lleva una tercera pregunta, ¿acaso Dios intentó proteger al justo que sufrió? La respuesta es no. El
versículo 10 dice, “Jehová quiso quebrantarlo sujetándole a padecimiento.” Es una historia
sorprendente; sufrimiento sin paralelos, sufrimiento inmerecido por parte de una persona justa que
sufrió quien no es protegido por un Dios justo.
Lo cual nos lleva a la cuarta pregunta, ¿acaso es esa una falla por parte de Dios? ¿Es eso incoherente con
la naturaleza justa de Dios? El no proteger a un hombre justo de dicho sufrimiento. ¿Es coherente con la
naturaleza justa de Dios dejar que este hombre sufra? La respuesta es sí, sí. Debido a lo que leemos
comenzando en el versículo 5, “Él fue herido por nuestras rebeliones. Él fue molido por nuestros pecados.
El castigo de nuestra paz fue sobre él. Y por su llaga fuimos nosotros curados.” Versículo 6, “Jehová
cargó en él el pecado de todos nosotros.” Al final del versículo 8, “Y por la rebelión de mi pueblo fue
herido, porque fue cortado de la tierra de los vivientes y por la rebelión de mi pueblo fue herido.”
Versículo 11, “Llevará las iniquidades de ellos.” Versículo 12, “Habiendo él llevado el pecado de
muchos.” Él es alguien que sufre de manera vicaría. Él es alguien que sufre de manera sustitutiva. Él está
sufriendo no por sus propios pecados sino por los pecados de otros.
Lo cual lleva a otra pregunta, ¿por qué es que un hombre haría eso? ¿Por qué es que algún hombre que
es justo sufriría de manera tan horrible sin ser protegido por Dios y después sufriría de manera vicaría
por los pecados que él no cometió sino por los pecados de otros? La respuesta es, porque él estuvo
dispuesto, porque él quiso hacer eso, sí. Versículo 10, “Cuando haya puesto su vida en la expiación por el
pecado. Él se entregó a sí mismo como una ofrenda por la culpa, una ofrenda por los culpables.” Sí.
Versículo 12, “Él derramó su vida hasta la muerte.” Qué persona tan sorprendente que quiso sufrir
tanto, sufrir de manera inmerecida, sufrir sin la protección de un Dios justo; aunque él fue justo, sufrir
de manera vicaría, sufrir con disposición. ¿Por qué?
Esa es la siguiente pregunta, ¿por qué es que él haría esto? ¿Cuál es el resultado? En primer lugar en el
versículo 11 él al hacer esto justificará a muchos.” Esto es, él mediante su sufrimiento hará de muchos
justos y él será exaltado. Como resultado de su angustia, versículo 11, “Él verá luz.” Eso es lo que ese
versículo significa. Él verá luz, él verá la vida, él será satisfecho. Y versículo 12, “Él tendrá parte con los
grandes y con los fuertes repartirá despojos.” En otras palabras, él será recompensado, él será exaltado.
¿Cómo será exaltado? Bueno, nos acordamos, ¿no es cierto? De regreso al capítulo 52, versículo 13, “Él
será engrandecido y exaltado y será puesto muy en alto.” Versículo 15, “Asombrará él a muchas
naciones. Los reyes cerrarán ante él la boca porque verán lo que nunca les fue contado y entenderán lo
que jamás habían oído.”
¿Quién es este? ¿Quién es este? Bueno, no podría ser ningún otro, ¿más que quien? El Señor Jesucristo.
¿Acaso el mundo no puede ver eso? ¿Acaso el mundo no puede ver esto? Esto es escrito 700 años antes de
que Jesús naciera o aproximadamente, lo cual es suficiente evidencia de que Dios es el autor de las
escrituras porque solo Dios conoce el futuro a detalle. ¿El mundo como no puede ver esto? Este tiene que
ser Jesucristo. Todos estos detalles son cumplidos en Él. Pero de nuevo, el mundo no tiene la Biblia, lee la
Biblia, conoce la Biblia.
Entonces cuando vemos digamos a los gentiles, a las naciones del mundo, no necesariamente esperamos
que ellos crean en Jesucristo, ellos con no conocen Isaías 53, el Antiguo Testamento, la verdad del Nuevo
Testamento, la escritura del relato de Jesús. ¿Pero entonces que hay acerca de los judíos? ¿Qué hay
acerca de los judíos? Ellos conocen la historia de Cristo. Si no es por ninguna otra razón que para
asegurarse de que todo el mundo sepa que lo rechazaron, eso es parte de ser judío en el mundo,
asegurarte de que estés claro en que Jesús no es el Mesías, Jesús no fue el Salvador.
¿Por qué es que los judíos no creyeron en esto? ¿Cómo es que los judíos no toman Isaías 53 y lo colocan
contra los evangelios Mateo, Marcos, Lucas y Juan y dicen este solo puede ser Jesús? ¿Por qué es que no
hacen eso? Uno de ellos, alguien que ama al Señor Jesús, llamado Mitch Glazer tiene un ministerio
llamado El Ministerio del Pueblo Escogido y él ha escrito un artículo en un libro reciente llamado o
titulado El Evangelio Según Isaías 53, que es muy interesante. Hay que reconocer que solo un 10% de
judíos en el mundo, y hay unos 14 millones, solo un 10% de ellos son ortodoxos; eso significa que ellos
escudriñan las escrituras, ellos conocen algo de las escrituras; el resto, el otro 90% a un grado u otro son
más bien indiferentes a las escrituras y a la interpretación cuidadosa de las escrituras.
Entonces la mayoría de los judíos, esto es lo que Mitch Glazer dice, “La mayoría de ellos no saben nada
del Antiguo Testamento. Isaías o Isaías 53. No lo conocen.” Además él dice, “La mayoría de ellos no creen
en la profecía bíblica, no creen en el pecado, no creen en la depravación; lo cual significa una
pecaminosidad irreversible que es inherente en ser humano. No creen en la expiación, no creen en el
sacrificio, no creen en el derramamiento de sangre por el perdón, no creen en la encarnación, no creen en
el rechazo, no creen en el Nuevo Testamento y entonces no creen en Jesús.”
Entonces usted no puede asumir que cuando usted le habla a personas judías acerca del Señor Jesucristo
que ellos tienen alguna familiaridad con Isaías 53, los componentes sorprendentes de este capítulo no
tienen lugar en su manera de pensar.
Entonces el capítulo comienza al decir, “¿Quien ha creído el mensaje dado a los otros? Ellos admitirán
que no lo creyeron.” Es algo sorprendente. El mundo está lleno de gente que no lo cree. Las naciones en
su mayoría no lo creen, no creen en el mensaje acerca de Jesucristo, las religiones del mundo fuera de los
cristianos verdaderos no creen en el mensaje acerca de Cristo.
¿Y qué mensaje es? Los judíos que lo conocen, Pablo dijo en Romanos 10, “Está en tu boca, está cercano
a ti. Tú conoces el relato, tú conoces las afirmaciones de Cristo.” Pero no las creen. Imagínense, no creen
en este mensaje. Las buenas noticias del cielo, en donde el amor de Dios lo ha movido a Él a rescatar
pecadores del infierno mediante la muerte de Su Hijo. No creen eso.
No creen en el mensaje, las ponen noticias de que un Dios invisible ha enviado a un salvador invisible a
esta generación invisible para proveer bendiciones invisibles en un cielo invisible para ser recibidas por
una fe invisible.
No creen en las buenas noticias de salvación y perdón para los pecadores del pecado e ira y juicio. No
creen en las buenas noticias de un salvador crucificado como un medio de esa salvación.
No creen en las buenas noticias de que hay justicia divina disponible mediante la cual pecadores
culpables pueden estar sin temor y santos delante de Dios envuelto en la justicia de Él.
No creen en las buenas noticias de un perdón concedido por el cielo a un pecador sentenciado y
encarcelado que puede recibir ese perdón por la fe en Cristo.
No creen en las buenas noticias de que hay un médico que cura a todos los que vienen a él de manera
infalible y eterna de todas las enfermedades del alma y lo hace libremente y no rechaza a paciente alguno.
No creen en las buenas noticias de que un banquete ilimitado para almas hambrientas está preparado al
cual todos son bienvenidos, Cristo mismo siendo tanto el anfitrión como la comida.
No creen en las buenas noticias de un tesoro sin precio que no puede ser comprado y ha comprado y
después ofrecido como un regalo, compuesto de bendiciones inagotables y gozos que nunca se agotan
tanto ahora como para siempre para el que recibe el regalo.
No creen en las buenas noticias de una victoria ganada por Jesucristo sobre Satanás, la muerte y el
mundo; un triunfo al cual todos los que creen en Él y pueden entrar y participar.
No creen en las buenas noticias de paz eterna con Dios, comparada por la sangre de Cristo y para
pecadores indignos y ofensores. Que mensaje como para no creer en Él, pero no lo creen.
Y aquí tiene usted en Isaías 53, como usted sabe, una confesión por parte de los judíos. Las palabras de
Isaías 53 hasta el último versículo son las palabras de una generación futura de judíos, la nación de Israel
que hará esta confesión y dirá, “No lo creímos.” ¿Quién lo ha creído? Muy pocos, muy pocos. Todo aquel
que lo cree, judío gentil, en cualquier punto será salvo. Pero no lo creímos. Ellos confesarán eso.
Ahora recuerde, estamos hablando del hecho de que este capítulo está en el tiempo pasado, todos los
verbos están en tiempo pasado. La mayoría de la gente piense que está prediciendo lo que le va a suceder
a Jesús. Bueno, hace eso porque lo describe a detalle, su sufrimiento y su muerte y su resurrección y
exaltación. Pero todo está en verbos en tiempo pasado, lo cual significa que salta por encima de lo que le
sucede a Jesús y mira hacia atrás desde el final de la historia humana cuando Israel finalmente mira al
que traspasaron, llorar por él como unigénito. Se dan cuenta de que han rechazado a su Mesías y una
fuente de limpieza es abierta a ellos y la salvación viene a la nación de Israel. Mientras tanto hasta ese
arrepentimiento nacional cualquiera puede venir a Cristo y ser salvo, pero la nación se arrepentirá en el
futuro y será salva. Y cuando lleguen a esa conciencia, en un punto Zacarías dice, “Cuando las naciones
del mundo sean congregadas para destruir a Israel, cuando estén rodeados y listos para ser destruidos.
En ese punto el Señor vendrá para ser su defensor y serán salvos.”
En el capítulo 59 de Isaías usted tiene un retrato de eso, simplemente me refiero a este, usted tiene un
retrato de eso conforme los judíos están diciendo, “Estamos en problemas, nuestras transgresiones se
están acumulando. No hay justicia en la tierra. ¿A dónde vamos? ¿Qué hacemos?” Este es un retrato de
Israel futuro.
Israel en la actualidad, “¿Cómo nos defendemos a nosotros mismos? El mundo está detrás de nosotros.
Dios no viene a ayudarnos.” Y después dice esto en Isaías 59, “Y no hubo hombre para ayudarlos.” No
hay líder humano que pueda rescatar a Israel de su castigo por rechazar a Cristo, el cual está llevando a
cabo inclusive en la actualidad. El mundo está amenazando su existencia con poder nuclear. Y dice que
Dios miró a su alrededor en Isaías 59 y no hubo hombre. Y después el lenguaje más hermoso, Dios
responde al hecho de que no hubo alguien que salvará a Israel. Escuché el 59:16, “Vio que no hubo
hombre. No hubo alguien que intercediera. Entonces su propio brazo le trajo salvación a él.”
¿Quién es su propio brazo? El Mesías, el brazo del Señor quien es revelado. Entonces su propio brazo. Y
esto es dramático. Usted ve al Mesías, el Señor Jesús colocándose la justicia como una coraza,
colocándose el yelmo, casco de la salvación, en su cabeza; colocándose atuendo de venganza, vistiéndose
de celo como con un manto. Y Él viene, y Él viene a recompensar con ira a los adversarios de Su pueblo;
a recompensar a Sus enemigos para que teman el nombre del Señor desde el occidente y su gloria desde
donde se levanta el sol. Él vendrá como una torrente de aguas que el viento del Señor lleva.
Entonces usted tiene a Cristo viniendo a salvar a Israel de ser destruidos en el momento en que Él viene a
defenderlos en contra de los enemigos que están congregados contra ellos, lo que sucederá es que Él
castigará a los impíos. Y versículo 20, “Un redentor vendrá a acción, aquellos que se vuelvan de la
transgresión en Jacob. Esa es la hora de su salvación. Él será ese redentor.” Esto sucederá porque Dios
prometió en el versículo 21, “Este es mi pacto con ellos, mi espíritu que está sobre vosotros, mis palabras
que coloqué en vuestra boca no dejarán vuestra boca o la boca de vuestra descendencia o la boca de la
descendencia de vuestra descendencia. Dice el Señor desde ahora y para siempre.” Esa es la salvación de
la nación de Israel, la salvación del nuevo pacto. Ellos verán aquel a quien traspasaron. Ellos llorarán,
ellos serán salvos.
Y el Señor mismo será el guerrero que los defienda en esa hora, cuando Él envíe al Mesías a su defensa
como también para traer su salvación. Cuando ese tiempo venga en el futuro, ahí es cuando ellos mirarán
hacia atrás y dirán, “No creímos. El brazo del Señor por inclusive al Mesías mismo, el poder de Dios vino
revelado en Él y no lo creemos. No lo creímos.” Harán esta confesión abierta de los horrores de
generaciones de incredulidad.
La pregunta entonces que surge, y tomemos esta pregunta cómo nuestro punto de entrada al texto de
Isaías 53, ¿por qué rechazaron a Jesucristo? ¿Por qué? Ellos harán esa confesión, ellos nos dirán por qué,
le dirán a Dios por qué. Y la confesión que harán en el futuro y que cualquiera que viene a Cristo ahora
debe hacer está en los versículos 2 y 3, “Subirá cual renuevo delante de él y como raíz de tierra seca, no
hay parecer en él ni hermosura le veremos, más sin atractivo para que le deseemos. Despreciado y
desechado entre los hombres, varón de dolores, experimentado en quebranto. Y como que escondimos de
él el rostro, fue menospreciado y no lo estimamos.” Esa es la explicación. Esa es la explicación del por qué
los judíos durante generaciones han rechazado a Jesucristo. Esa es la confesión que esa generación futura
que se vuelva a Él hará.
Y recuerden, Dios limpiará a los rebeldes de la nación. Zacarías dice, “Y un tercio de los judíos en el
mundo – en este punto eso sería quizás 4 o 5 millones de ellos – que confesarán a Jesús como Señor y
dirán esta es la razón por la que durante generaciones lo rechazamos.” Tres razones son dadas aquí, tres
razones, son razones confesadas.
Número uno – y todas tienen que ver con el menosprecio que vieron hacia Él. Número uno, Él tuvo un
origen menospreciable, Él tuvo un origen menospreciable, Él creció cual renuevo delante de Él y como
raíz de tierra seca. El creció delante de Él, refiriéndose a Dios, Él estuvo a vista plena de Dios, quien
estaba totalmente contento con Él. Este es mi Hijo amado en quien tengo complacencia. Dios vio todo
momento de su vida y Dios lo vio conforme Él creció en sabiduría y estatura y favor con Dios y los
hombres. Lucas 2:52 lo dice, “Dios estaba completamente atento, observando el crecimiento de Su Hijo
encarnado.” Entonces Él está creciendo delante de Dios. Pero cuando nosotros lo vimos – y delante de
Dios significa en el placer de Dios, como Dios lo quiso, según el plan de Dios. Pero desde nuestro punto de
vista Él fue como un renuevo, como raíz de tierra seca.
Permítame tan solo decir, esta es una sociedad agricultural, estas personas trabajan en la tierra, cultivan
cosas, tienen árboles y orquídeas y plantan en la tierra y entonces hay ilustraciones que vienen de esa
esfera. Decir que Él es como un renuevo es decir simplemente que Él es un vástago, un retoño; es la
palabra hebrea yoné que significa un retoño. Los retoños aparecen y sin cultivo, sin expectativa, lo que
usted hace con un retoño para que no extraiga y quite la vida y fruto de las otras ramas es que lo corta;
superfluo, pequeño, necesario, irrelevante, insignificante; los retoños aparecen, no están ahí por diseño,
no son cuidados no son esperados no son necesarios y son quitados.
A algunos comentaristas les gusta pensar que este árbol de donde viene el retoño es una referencia
metafórica a una referencia alegórica o algo así como a la casa de David o lo que sea. Eso realmente es
estirarlo de manera innecesaria. Este es lenguaje muy simple, esta es una manera simple de decir que su
comienzo fue irrelevante, no fue importante, fue insignificante, no importaba, Él fue un nadie de los
medios, de ningún lugar.
Vemos a Jesús, ¿y que vemos? Una familia insignificante, José, María; una ciudad insignificante,
Nazaret; fuera de la vida importante. Nacido en un lugar insignificante, en una posada, en un establo
colocado en un comedero. Y asistieron a su nacimiento pastores que eran las personas más bajas en la
escala social; ningún nacimiento real, ningún estatus social, ninguna nobleza familiar, ninguna educación
formal, 30 años como carpintero de Nazaret, ningún contacto con alguien que importaba con la élite, con
los importantes. Él es un retoño, Él es irrelevante, es como raíz de tierra seca conforme el sol sale en esa
parte del mundo, en el Medio Oriente, la tierra seca y se parte y conforme el suelo se encoge debido a que
el agua se evapora, algunas de las raíces comienzan a salir a la superficie, raíces sucias cafés en el suelo
seco no cuidadas. Esas serían las raíces de un árbol a quien nadie le importa porque si se preocuparan
por él lo estarían regando. De nuevo, es otra manera de decir que Él es innecesario, indeseable, no
impresionante, sin valor, no más importante que un retoño o una raíz seca en un lugar seco que nadie
cultiva; a quien nadie le importa, que nadie cuida, que nadie riega. Comienzos miserables.
Y después inclusive dijeron cosas como, “¿Acaso puede salir algo bueno de Nazaret?” Él no ganó nada de
su origen familiar. Él no ganó nada de su estatus social. Él no ganó nada de la economía de su familia. Él
no ganó nada de sus seguidores. No fueron brillantes, no estaban preparados, no era poderosos, no
fueron influyentes, no eran importantes, no hubo un rabino o fariseo o saduceo o sacerdote o escriba,
nadie importó. Fueron una multitud de nadies, pescadores primordialmente con unos cuantos otros raros
esparcidos ahí como un publicano y un terrorista, no tuvieron posición, no tuvieron dinero. Y en cierta
manera se unieron al principio del movimiento ahí pensando que quizás en cierta manera podían ganar
la lotería del reino si aguantaban. Pudo haber habido una gran recompensa. Ninguno de ellos tuvo algún
mérito que señalar.
Y los judíos vieron eso y dijeron, “Espera un momento, este no puede ser el Mesías porque el Mesías no
va a entrar así. Esto no encaja con el perfil que ha sido tan desarrollado a lo largo de los siglos entre los
judíos de una llegada gloriosa del Mesías. En Marcos capítulo 6, Él estuvo en Nazaret, Su propia ciudad
en donde todos lo conocían. El día de reposo vino y Él comenzó a enseñar en la sinagoga y la gente estaba
sorprendida por lo que Él dijo.
¿De dónde obtuvo este hombre estas cosas? Quizás puedo hacer el énfasis de manera diferente, ¿de dónde
es que este hombre obtuvo estas cosas? Este nadie, este vástago, esta raíz seca, ¿de dónde es que Él
obtuvo estas cosas? ¿Y qué es esta sabiduría dada a Él y estos milagros como estos que Él hace?
Ellos reconocieron su sabiduría, reconocieron las cosas que enseñó, reconocieron los milagros que hizo y
después dijeron esto, “¿Acaso no es este el carpintero, el hijo de María y hermano o de Jacobo y José y
Judas y Simón? ¿Y acaso sus hermanas no están aquí con nosotros? Y se ofendieron de Él. Se ofendieron
de cualquier afirmación que Él hizo de ser su Mesías, a pesar del poder, del poder milagroso que Él
desplegó. Entonces menospreciaron sus comienzos, menosprecio hacia su origen.
En segundo lugar, menospreciaron su vida, por lo que Él se volvió, tuvo una vida adulta menospreciable.
Él tuvo una vida menospreciable. Regrese de nuevo al versículo 2, “No hay que parecer en él ni
hermosura. Le veremos más sin atractivo para que le deseemos.” A ellos les importaba tanto la
apariencia, esa es la razón por la que escogieron a Saúl para que fuera su primer rey. Él era más apuesto
que cualquier otra persona y era más alto, todavía parece ser una fórmula para el éxito en la actualidad.
Pero así fue con Él, con Jesús. Espere un minuto, Él no es tan alto como debiera hacer, Él no sí tan
apuesto como debiera ser, Él no se ve también como debiera verse, Él no se ve tan majestuoso como
debiera verse. De nuevo, no mucho progreso desde Primera de Samuel capítulo 9 cuando la gente estaba
escogiendo Saúl. Nada real acerca de Jesús, nada elevado acerca de Jesús.
De hecho la idea de que Él fue un rey era tan rara y tan desagradable que lo resintieron a tal grado que
cuando Pilato al final de su dilema de haber sido chantajeado por los judíos en este asunto con Jesús,
chantajeado y amenazado de que si no crucificaba a Jesús le iban a decir a César y él no sobreviviría a
otro reporte a César. Él lo sabía. Lo chantajeado y su venganza, su manera de vengarse de estos judíos
fue clavar en la parte de arriba de la cruz de Jesús, “Este es Jesús de Nazaret, Rey de los judíos.” Esa fue
la venganza de Pilato porque él sabía que esa fue la declaración más repudiable que Jesús hizo. Aunque
Él desplegó poder divino y sabiduría divina y verdad divina y gracia divina y santidad, ellos no vieron
nada de belleza real en Él, nada atractivo en Él. Habían menospreciado desde el principio su origen,
habían menospreciado a la mitad su vida y en tercer lugar, tuvo un fin menospreciable. Él tuvo un fin
menospreciable.
Para eso usted va al versículo 3, “Despreciado y desechado entre los hombres. Varón de dolores,
experimentado en quebranto. Y como que escondimos de él el rostro, fue menospreciado y no lo
estimamos.” Su final se tiene en vista aquí en las dos líneas de apertura. Ellos no solo menospreciaron su
principio y su vida pero especialmente su muerte.
Ahora, recuerde, ellos no pensaban que necesitaban que alguien muriera por sus pecados. Ellos estaban
inmersos en la justicia personal, ellos iban a agradar a Dios al ser buenos y religiosos y hacer buenas
obras. Y aquí viene este Mesías, este que dice ser el Mesías y el rey. Y en lugar de ser triunfal, en lugar de
que su carrera terminara en gloria y majestad y triunfó y victoria y elevación y exaltación. Él es
despreciado, menospreciado por los hombres y terminar todo en tristeza y dolor. Ellos pudieron haber
visto la muerte de Jesús con todos sus horrores y pudieron haber dicho, “Sabes una cosa, este es el
sacrificio que hemos estado esperando. Este es el sacrificio que he retratado cuando Abraham encuentra
un carnero ahí en el arbusto para sustituir a su hijo, retrae el cuchillo para no matar a Isaac y mata en
lugar de eso al carnero. Este es el cumplimiento de la matanza del Cordero de la Pascua y de colocar la
sangre en el dintel y en el marco de la puerta y escapar la ira de Dios porque un Cordero había sido
sacrificado. Este es el sacrificio final, el único sacrificio verdadero salvador retratado en los millones de
sacrificios que hicieron día tras día tras día conforme animales fueron matados a lo largo de toda su
historia.” Ellos pudieron haber hecho eso pero no se veían a sí mismos como pecaminosos y no
necesitaban un sacrificio y no necesitaban una expiación y no necesitaban un salvador.
Entonces cuando vieron a su Mesías autoproclamado siendo un varón de dolores y en tristeza su vida
terminando como terminó fue menospreciable. Lo rechazaron y entonces lo rechazan ahora porque ellos
lo rechazaron en ese entonces. Ellos rechazaron a Jesús porque rechazaron a Jesús. Él fue despreciado,
un término fuerte, significa tratar con menosprecio; lo trataron con menosprecio y todavía lo hacen,
todavía lo hacen. La palabra hebrea para Jesús es Jeshua, Jeshua; los rabinos a lo largo de los años han
cambiado ese nombre al quitar la ‘a’ final y le llaman Jeshu, Jeshu es un acróstico que significa que su
nombre sea borrado.
Entonces usted ve en los escritos rabínicos Jeshu, que él sea borrado; lo cual es la manera contemporánea
de decir, “No queremos que este hombre reine sobre nosotros.” Lo cual es lo que dijeron cuando gritaron
por su crucifixión. Él es llamado por los rabinos el transgresor. Él es llamado por los rabinos el tolui y, el
colgado, maldito es todo aquel que es colgado en un árbol. Quizás una de las cosas más molestas es la
identificación de Jesús con Benstada y Benpandira, blasfemias. Lo que es eso es esto, la historia real de
Jesús dicen los rabinos es la historia de Jeshu dicen ellos, es la historia de un hombre llamado
Benpandira y una mujer llamada Miriam Benstada; Benpandira supuestamente su padre y Benstada su
madre y su madre alguna mujer llamada Miriam Benstada era una mujer que era estilista que tuvo una
relación adúltera con José Benpandira, un mercenario y produjo a Jeshu.
Entonces él es el hijo ilegítimo de una estilista y un mercenario o, quien entonces dicen los rabinos fue a
Egipto a aprender artes mágicas y engañó a los hombres. Eso está en el Talmud, todo eso. Los rabinos
llamaron su evangelio avonguiyajon en lugar de el evangel, como el evangelista escribiendo la historia
verdadera, lo cual significa el escrito pecaminoso. Tienen generaciones de burla hacia Jesús a un grado u
otro, claro, entonces fue despreciado.
Dice al principio del versículo 3, dice al final del versículo 3, dos veces, “Él fue despreciado.” Eso
continúa. Y después dice que Él fue desechado entre los hombres. Quiero que vea eso; eso quizás no es
tan simple como se ve; desechado entre los hombres. No en un sentido general, eso sería venadam,
venadam. Eso significa hombres en general. Esto es venish. Lo que eso significa es gobernantes, señores
líderes, gente prominente.
¿Entonces qué es lo que el populacho dice? “Miren, comienzo menospreciable, vida menospreciable, final
menospreciable en el que ninguna persona importante lo afirmó. Vimos a nuestros líderes y fueron los
que estaban pidiendo su sangre.” En Juan 7 hay un testimonio importante acerca de esto; en Juan 7 usted
puede verlo digamos en el versículo 45, “Vinieron los oficiales a los principales sacerdotes y dijeron, ¿por
qué no quieren a Jesús? Los enviamos a ustedes para tomarlo, para arrestarlo. Tráiganlo a nosotros.”
Entonces estos oficiales, la policía del templo dice, “Bueno, jamás hombre ha hablado como este hombre
habla. No sabemos qué hacer con él. Simplemente nos impresionó su enseñanza.” Y los fariseos
respondieron y dijeron esto, “Ustedes no han sido engañados también, ¿verdad?” Escuchen esto, ninguno
de los gobernantes o los fariseos ha creído en él. Juan 7:48, “Nadie importante creyó en él.”
Entonces cuando los judíos miran hacia atrás desde un tiempo futuro van a decir, “Mira, vimos el
comienzo de su vida, la mitad de su vida, el final de su vida y no hubo nada en él que lo hiciera atractivo y
no encajó con nuestro retrato y después su muerte es tan horrenda, él es rechazado, él es menospreciado.
Nadie importante está del lado de él. ¿Qué debemos hacer? Seguimos a nuestros líderes. Nadie de la élite
de poder estuvo cercano a él. Ninguno de ellos lo apoyó, ninguno de ellos creyeron en él, unos cuantos que
debieron haber creído en él retrocedieron porque el precio era demasiado elevado.
Y hubieron unos cuantos discípulos secretos que se aparecieron más tarde pero la gente de rango no
estuvo impresionada. Los principales hombres de su nación, los que sobresalían por encima de la
multitud, y era una jerarquía, era una jerarquía determinada y estricta, rígida; la gente estaba aquí
abajo los gobernantes tenían el poder y la autoridad y los hombres grandes se alejaron de Él. Él no tuvo a
ninguna persona de distinción de lado de Él. Y todavía es la realidad en el mundo, todavía es verdad. Las
obras, el poder de Jesús fue atribuido a Satanás; fueron los líderes quienes dijeron, “Él hace lo que hace
por los poderes del infierno. Belcebú, Satanás.” Y entonces persiguieron y martirizaron a sus seguidores.
Llamaron a los apóstoles apostatas y dijeron son peores que los paganos.
Y en esos primeros años una oración se desarrolló y era así, “Que los seguidores de Jesús sean destruidos
repentinamente sin esperanza y borrados del libro de la vida.” Así fue la profundidad del rechazo y la
burla. Y Él terminó como un valor de dolores, versículo 3, y experimentado quebranto. Simplemente
usted de Su vida y es triste, ese no puede ser el Mesías. En lugar de traerle sufrimiento, en lugar de traer
tristeza en los enemigos de Israel y las naciones como los profetas dicen que Él lo iba a hacer, Él mismo es
varón de dolores, literalmente dolores pero no dolor externo, dolor de corazón en todas sus formas sería
el hebreo de esa palabra. Y después Él estuvo experimentado o familiarizado con el quebranto, tristeza
del alma. Él fue una persona triste. Él estuvo triste en el interior.
Usted podría verlo de esta manera, ellos lo vieron como alguien patético, con una tristeza profunda. Él
clama, él llora, no hay relato alguno en el Nuevo Testamento que diga que él en algún punto río. ¿Dónde
está su gran líder triunfal victorioso, lleno de gozo, emoción, entusiasmo? ¿Quién es este hombre que está
quebrantado de corazón llorando, triste, sufriendo dolor? Y claro, encima de eso estuvo el dolor en sí y
eso fue tan malo. Versículo 3 dice, y eso fue tan malo que el versículo 3 dice, “Que como que escondimos
de él el rostro para cuando él llegó a la Cruz. Él estaba desfigurado más que cualquier otro hombre.”
Dice el versículo 14 del capítulo 52, “Una corona de espinas metida en su cabeza, sangre corriendo por su
cuerpo, moscas cubriéndolo en su desnudez, colgando en el sol abierto en la cruz, con clavos atravesando
sus manos, las marcas de los azotes, con saliva seca en su rostro y en su cuerpo, moretones de los golpes
en el rostro y de los golpes con las varas.” La realidad de su sufrimiento simplemente no encaja con el
retrato del Mesías.
Ahora recuerde, ellos no necesitaban, pensaban ellos, a un salvador. Y Jesús dijo, “Yo no puedo hacer
nada con ustedes porque no vine a llamar a los justos al arrepentimiento.” Él es alguien a quien rechazan
de manera total. Entonces Él es alguien de quien los hombres esconden su rostro, alguien tan grotesco,
tan deformado, tan feo, tan repudiable que usted ni siquiera lo voltea a ver; es demasiado vergonzoso, es
demasiado penoso, es demasiado feo, es demasiado horrible, es demasiado inolvidable. Usted no quiere
tener esa imagen en su rostro. Esa es la actitud continua de Israel hace Jesús. Él es horrendo para ellos
como un Mesías, despreciable.
Entonces al final del versículo 3, “Fue menospreciado y no lo estimamos.” Esa es una frase muy benigna,
esa última, “No lo estimamos.” En español lo que significa es que lo consideramos como nada, lo
consideramos como alguien que no existe. Ese es el menosprecio definitivo, “Él es un nadie para
nosotros.” Esa es la perspectiva histórica de Jesús por parte de los judíos. Le doy gracias al Señor porque
muchas personas judías, una por una están viniendo a Cristo a lo largo de toda esta época de la iglesia y
lo están viendo por quien Él realmente es. ¿Y no son buenas noticias que algún día la nación se convertirá
y lo verá y hará esta confesión?
Sé que algunas personas podrán decir, “Bueno, esto se oye como algún tipo de anti judío.” No, esta no es
una confesión gentil, esta es una confesión de los judíos en el día futuro cuando mirarán hacia atrás y se
darán cuenta de lo que han hecho. Esta no es una evaluación gentil de incredulidad judía. Esta es una
evaluación judía. Este es un arrepentimiento. Estas son palabras que la nación hablará en su confesión
emanando de un corazón quebrantado del peor pecado imaginable de rechazar a Cristo. Y estas son
palabras que usted necesita hablar si usted ha estado rechazando a Jesucristo, usted necesita decir estas
mismas palabras ahora, judío gentil, sea quien sea usted, para que una fuente de limpieza sea abierta a
usted hasta el tiempo en que ellos creen en el futuro y quizás el futuro cercano, queremos decir
esto, Romanos 1:16, “Porque no me avergüenzo del Evangelio de Cristo, porque es poder de Dios para
salvación a todo aquel que cree; al judío primeramente y también al griego.”
Quiero cerrar en el último minuto o dos al pedirle que me acompañe a Hechos 3, Hechos capítulo 3
versículo 17. Este es el sermón de Pedro después del sermón de Pentecostés en los días de la primera
iglesia. Es un sermón tan grandioso, versículo 13, Pedro dice, “El Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob,
el Dios de nuestros padres ha glorificado a Su Hijo Jesús a quien vosotros entregasteis y negasteis delante
de Pilato cuando este habría resuelto ponerle en libertad. Más vosotros negasteis al santo y al justo y
pediste y que se os diese un homicida y mataste al autor de la vida a quien Dios ha resucitado de los
muertos de lo cual nosotros somos testigos. Y por la fe en Su hombre, a este, este hombre que acaban de
curar, que vosotros veis y conocéis. Le ha confirmado Su nombre. Y la fe que es por Él ha dado a este
completa sanidad en presencia de todos vosotros.” El dice, “Han aceptado la responsabilidad de rechazar
y matar al príncipe de la vida.” Y después versículo 17 tan importante, “Mas ahora hermanos – él le
habla a estos judíos como sus hermanos – sé que por ignorancia lo habéis hecho como también vuestros
gobernantes. Lo sé. Pero Dios ha cumplido así lo que había antes anunciado por boca de todos sus
profetas, Jesucristo había de padecer.”
¿A dónde creen que va con eso? Isaías 53 probablemente, “Así que arrepentíos y convertíos.” ¿No son
buenas noticias? Acaban de matar al príncipe de la vida y Dios les está diciendo, “Arrepiéntanse y
vuélvanse. Y cuando hagan eso serán borrados vuestros pecados.” Eso es literalmente lo que Jesús dijo
cuando Él estaba muriendo en la cruz, “Padre – qué – perdónalos porque no saben lo que hacen. Son
ignorantes, lo hicieron en incredulidad. Arrepiéntanse, vuélvanse para que sus pecados sean borrados.”
¿Y después qué sucederá? Cuando se arrepientan y se conviertan y sean borrados sus pecados vendrán
de la presencia del Señor tiempos de refrigerio. Ese es el reino, ese es el reino. Porque Él enviará a
Jesucristo que os fue antes anunciado. Esa es su segunda venida para establecer Su reino, el cielo debe
recibirlo ahora hasta el período de la restauración de todas las cosas, del cual Dios habló por boca de sus
santos profetas desde tiempos antiguos. El reino de nuevo, el pacto abrahámico prometido, el pacto
davídico, los profetas lo reiteraron, salvación y todas las promesas del reino vendrán cuando Cristo
regrese. Cristo regresará en los tiempos de la restitución, los tiempos de la restauración, los tiempos de
refrigerio cuando se arrepientan, cuando se arrepientan. En el versículo 24 él dice, “Y a todos los profetas
desde Samuel en adelante cuántos han hablado también han anunciado estos días. Vosotros sois los hijos
de los profetas y del pacto que Dios hizo con nuestros padres diciendo a Abraham en tu simiente serán
benditas todas las familias de la tierra. A vosotros primeramente Dios habiendo levantado a Su Hijo.”
Ese es el título de Isaías 53 para él, “Lo envió para que os bendijese a fin de que cada uno se convierta de
su maldad. Ustedes mataron el Mesías pero Dios no ha terminado con ustedes. El día vendrá cuando Él
los convierta a ustedes de sus pecados y envié a su hijo para establecer su reino y cumplir su promesa.
Dios no ha acabado con Israel. Mantengan su ojo en Israel. Su salvación está asegurada por la promesa
de Dios. Mientras tanto la salvación está abierta a todos los que lo invocan.”
Padre, venimos a ti ahora al final de este tiempo maravilloso de adoración con corazones agradecidos.
Tanta verdad en este capítulo es inagotable. Pero inclusive en tan solo dos versículos entendemos la
historia de una manera nueva, una comprensión panorámica de siglos, generaciones de rechazo de
Cristo. Ahora vemos por qué. Pero también sabemos que viene un día futuro cuando todas las promesas
que le diste a Israel serán cumplidas en la hora de su salvación. Cuando Tú te conviertas en su redentor.
Esperamos con gusto ese día. Mientras tanto ahora, mientras tanto el Evangelio, el mensaje cuando
creído se convierte en el poder de Dios para salvación al judío o al gentil. Muestra Tu gracia Señor y trae
algunos a Tu corazón inclusive ahora el día de hoy mientras que todavía están en una actitud de oración,
esta es la decisión de todas las decisiones, el compromiso de todos los compromisos, esta es Tu eternidad
en juego, este es el cielo en lugar del infierno; aferrarte a lo que Cristo ha hecho por ti, necesitas un
salvador. Abrazar lo que Cristo ha hecho por usted, usted necesita un salvador, usted no es lo
suficientemente bueno, usted no puede llegar ahí por su bondad o su religión, usted va a quedarse corto,
usted necesita un salvador, necesita que alguien pague por sus pecados y usted necesita aceptar el pago
que Él ha hecho para que Dios lo aplique a usted y sus pecados sean perdonados de manera completa en
ese punto y a usted se asegure el cielo eterno. Que mensaje. ¿Lo cree? ¿Lo cree a tal grado como para
aferrarse a Cristo como Señor? Esa es la pregunta. Padre, te damos gracias de nuevo por la obra que
harás en nuestros corazones porque Tu palabra nunca regresa vacía, sino que siempre cumple el
propósito con el cual Tú la enviaste, que hoy sea para Tu gloria oramos en el nombre de Cristo. Amén.
Ahora, abramos la palabra de Dios al capítulo 53 de Isaías. Este es nuestro sexto viaje en este capítulo
maravilloso y con toda semana que pasa, conforme estudio de manera panorámica el texto que está aquí,
todos los diferentes caminos y veredas que llevan a otros lugares, recuerdo cuán insondable es realmente
este capítulo. Uno podría pasar una vida entera aquí y a partir de aquí pasar a todas las cosas que se
presentan de manera implícita y son aclaradas por este gran capítulo. Isaías 53 presenta un desafío a
cualquier predicador y esto es de meditarse a sí mismo a que no se vuelva algo abrumador y que usted
pierda el punto primordial. Estoy peleando contra eso un poco. Me veo aún más desafiado porque
normalmente preparo para tener un comienzo y un final y una parte media, un sermón entero.
La semana pasada cubrí los versículos 4 al 6. No terminé. Llegué a los versículos 4 y 5, dos terceras partes
del camino; pero no tuvimos suficiente tiempo para el versículo 6. Entonces, en cierta manera me queda
un tercio de un mensaje y eso me presenta una gran oportunidad para llenarlo con cosas que realmente
son necesarias y están relacionas y creo que son útiles. Me permite tomar una tangente de necesidad más
que por deseo personal. Y voy a hacer eso con usted un poco, esta mañana. Siempre me es útil llegar a
cierta altitud cuando estoy viendo un pasaje. Entre más alto estoy por encima del pasaje, más es el
panorama que tengo; inclusive me gusta llegar a cuarenta mil pies por encima del pasaje y puedo ver
hacia abajo y ver todo desde Génesis, Apocalipsis y después, eventualmente, de cierta manera descender
de esa altitud y bajar el tren de aterrizaje en el pasaje dado que estamos viendo y eso es lo que vamos a
hacer. Quiero llegar a cierta altitud aquí para ustedes y después, eventualmente, vamos a bajar el tren de
aterrizaje un poco mientras que estamos en Isaías 53 y vamos a cerrar nuestro entendimiento de los
versículos 4 al 6. Pero quiero comenzar a partir de una perspectiva mucho más amplia.
La historia del pueblo judío es la historia étnica más sorprendente en la historia del mundo. Es una saga
larga y sorprendente de supervivencia desde el punto de vista de ellos, pensar que todavía hay judíos en
el mundo, hay catorce o quince millones de ellos, es entender que han sobrevivido cuando todo ha estado
en contra de su supervivencia. Nadie jamás ha conocido a un hebreo, a un jebuseo, un pereceo, un
amorreo o cualquier otro eo del Antiguo Testamento porque hace mucho tiempo que ya no existen; pero,
de hecho, tenemos israelitas sentados aquí en la actualidad, muchos de ellos en nuestra iglesia y hay
muchos de ellos alrededor del mundo y son sangre judía pura que ha sobrevivido a lo lardo de la historia
del Antiguo Testamento y el Nuevo Testamento hasta el día de hoy.
Desde el punto de vista de ellos es una gran historia de supervivencia. No obstante, desde el punto de vista
de Dios, es una historia aún más sorprendente de preservación. Supongo que todos podríamos reconocer
el lado humano de esto y decir que es un pueblo tan comprometido con su existencia y supervivencia que
son el más grande testimonio de la voluntad por sobrevivir de cualquier otra nación en la historia del
mundo. Pero desde el punto de vista divino, tendríamos que aclarar eso un poco y decir que esta no es
una historia de la voluntad humana por sobrevivir o quedarse juntos como nación; esto es más bien una
historia de protección divina y preservación divina.
Todavía hay judíos en el mundo porque Dios se ha asegurado de que todavía haya judíos en el mundo.
Todavía son identificables al grado de su misma tribu, aunque no saben a qué tribu pertenecen porque
los registros fueron destruidos en el año 70 después de Cristo, cuando los romanos destruyeron el templo.
Dios sabes en qué tribu estarán y Dios va a re identificar esas tribus y va a seleccionar a doce mil de cada
tribu para constituir a los 144 mil judíos que predicarán el Evangelio al final de la historia humana.
Todavía podrán identificarse con sus tribus originales, inclusive en el tiempo de la tribulación hasta antes
del regreso de Jesucristo. Solo una historia sorprendente. Sí, hay un elemento humano en esa
supervivencia; pero lo que es mucho más importante son una historia sorprendente de la protección y
preservación de Dios. Dios los ha protegido y los ha preservado providencialmente; esto es al ordenar las
circunstancias para su supervivencia. Pero, en varias ocasiones Él también ha protegido a los judíos
milagrosamente, suspendiendo el curso normal de la historia y la manera en la que las cosas operan en el
mundo para la protección de ellos, así como partir el mar para que pudieran pasar por el medio de Él en
tierra seca, cuando dejaron Egipto.
Entonces, bajo la providencia de Dios en donde Él ordena las circunstancias y bajo el poder milagroso de
Dios, en donde Él suspende la naturaleza, Dios se ha asegurado de que los judíos no estén extintos. Ahora
esto es sorprendente. En primer lugar, porque son un grupo pequeño de personas, son un grupo pequeño
de personas. Son personas excepcionales desde cualquier ángulo que sean evaluados con respecto a la
humanidad, son los seres humanos más nobles, son un grupo de gente muy excepcional; pero han sido
elegidos por Dios para los propósitos propios de Dios y no son lo que son porque se lo han ganado. No son
lo que son porque se lo han merecido. Son lo que son porque Dios decidió que así fuera y han sido
elegidos por Dios para ser bendecidos como una nación y a través de ellos bendecir al mundo. Debido a
que han sido elegidos por Dios para propósitos que aún no han sido cumplidos son el blanco de los
enemigos de Dios, son el blanco de Satanás, el enemigo de Dios. Son el blanco de los demonios, los
conspiradores y promotores de impiedad sobrenatural en el mundo. Son el blanco de los hombres
humanos que están bajo el poder el reino de las tinieblas. Ha habido esfuerzos repetidos a nivel
demoniaco y humano por eliminar a los judíos a lo largo de la historia sin tener el éxito. Pero son el
blanco en particular de las fuerzas del infierno y de los humanos que sirven esas fuerzas para estorbar los
propósitos finales de Dios y debo añadir, esfuerzos no exitosos. Pero cuando usted se remonta a su
historia, usted entiende que este es un grupo pequeño de personas viviendo en un lugar muy vulnerable
en el Medio Oriente, rodeados por todo tipo de potencias paganas quienes, a lo largo de toda su historia,
quisieron aplastarlos. Han sobrevivido tantas veces, podrían haber dejado de existir.
Un hambre durante el tiempo de Jacob y sus hijos pudo habérselos llevado, pudieron haber desaparecido
literalmente por hambre, pero Dios no permitió que eso pasara. Dios depositó uno de los hijos de Jacob
mediante traición en medio de Egipto y le dio todo el poder para diseminar alimento y ellos supieron que
estaba disponible debido a un sueño que José tuvo. Como usted recordará, Egipto estaba listo para el
hambre y pudo proveer alimento para otras naciones que pudieron haber perecido sin él. Dios planteó a
José, lo hizo un intérprete de sueños, hizo que él preparara a Egipto para el hambre y de esta manera
salvó a Jacob o Israel. Y cuando los hermanos de José descendieron para tratar de conseguir algo de
alimento de los almacenes de Egipto pudo haber sido que José estaba tan enojado, tan lleno de venganza
debido a que lo habían traicionado y lo habían vendido a la esclavitud, que él pudo haber decidido matar
a sus hermanos, pero Dios tampoco permitió que eso pasara. Dios llevó a cabo su obra a través de la
compasión y el perdón en el corazón de José para perdonar a sus hermanos y, de esta manera, perpetuar
a la familia. Esa familia se quedó en Egipto, creció desde una pequeña familia, Jacob y su familia a varios
millones de personas, dos millones en la tierra de Gocén, tomó 400 años para que esa nación se
desarrollara, al final de ese periodo de tiempo, las plagas azotaron Egipto, esas plagas tuvieron efectos
mortales, devastadores en los egipcios.
Bien también pudieron haber afectado a los hijos de Israel. Si Dios no se hubiera asegurado de que no los
tocaran. La matanza de los primogénitos pudo haber devastado a los judíos si Dios no hubiera entrado y
hubiera provisto una manera en la que los primogénitos pudieran haber sido salvados al colocar la
sangre del cordero sacrificial en el marco y el dintel. Faraón pudo haber masacrado a los judíos que
estaban escapando en masa y eso es lo que él intentó hacer cuando él los persiguió. Si Dios no hubiera
abierto el mar, no hubiera permitido que pasaran y después hubiera ahogado al ejército entero de
Faraón cuando le mar se colapsó sobre ellos. Pudieron haber desaparecido de la historia en los cuarenta
años que estuvieron vagando en el desierto. Ellos se quejaron, se revelaron, pecaron de manera violenta
contra Dios y una generación entera murió. Sus cadáveres se secaron en el desierto; pero hubo un
remanente de ellos bajo el liderazgo de Josué que entraron a la tierra prometida.
Cuando entraron en Canaán pudieron haber sido destruidos de nuevo debidos a que estaban entrando a
una tierra y eran un pequeño grupo débil de personas y estaban enfrentando a enemigos paganos
formidables que no querían entregar su tierra y su propiedad. Pudieron haber sido destruidos por varios
enemigos que ocupaban la tierra de Canaán que ellos debían conquistar; pero Dios se aseguró de que eso
no sucediera. Fue demostrado en cierta manera metafórica, en el hecho de que un goliatin inmenso fue
matado por un niño pastor con una piedra. Y así fue, Israel era como un pastor con una pequeña onda en
contra de un gigante inmenso en la tierra de Canaán. Israel era como un pastor con algo que aventar la
piedra en contra de un gigante masivo en la tierra de Canaán; pero Dios se aseguró de que sobrevivieran.
No es solo la historia de supervivencia humana, es una historia de preservación divina. Cuando entraron
a la tierra y se establecieron en la tierra y se dispersaron en la tierra y se dividieron en secciones por
tribu. Ustedes saben lo que pasó. Se metieron en idolatría, se metieron en apostasía, se metieron en la
adoración de dioses falsos y se metieron en inmoralidad y después su religión se volvió superficial,
hipócrita. Comenzaron a hacer absorbidos por la cultura pagana, y, literalmente pudieron haber
desaparecido mezclándose en las naciones; pero Dios se aseguró que eso no sucediera. Pudieron haber
sido perdidos para siempre al haberse casado con paganos y su identidad étnica se hubiera disipado. Y
cuando el reino se dividió diez tribus se fueron al norte, y establecieron lo que llegó a conocerse como
Israel y dos tribus se quedaron en el sur Judá y Benjamín, las cuales llegaron a ser conocidas como Judá.
En los años venideros no hubo un buen rey en el norte. Fueron tan rebeldes y tan malos que Dios trajo
juicio entre ellos y los asirios vinieron en el 722 antes de Cristo y saquearon al reino del norte y se
llevaron cautivos a todos los que no mataron y esas personas nunca regresaron, desaparecieron,
mezclándose en las naciones. Ellos desaparecieron de manera total, lo cual dejó a las dos tribus en el sur y
personas de las otras diez que habían emigrado al sur antes de que el reino del norte fuera destruido y
entonces, había personas de toda tribu ahora en el sur. Pero después los babilonios vinieron en el año 600
y saquearon Jerusalén y masacraron a la gente y aquellos que no fueron matados fueron llevados a
Babilonia en donde se mezclaron con la cultura caldea, gente como Daniel y sus tres amigos, recibieron
nombres que no eran sus propios nombres. Se les dieron nombres que los conectaban con los dioses
caldeos, babilonios y después fueron preparados en la cultura. Eso pudo haber llevado a su fin.
El pueblo entero de Dios en Babilonia pudo haber sido, literalmente, absorbido al haberse casado con los
caldeos y por la religión mezclada y haberse perdido para siempre en la historia humana pero no sucedió.
Nunca fueron absorbidos por la cultura caldea, setenta años más tarde, un remanente masivo de ellos
regresó y se restablecieron en su tierra. Así es que como siguió su historia. Un rey se levantó en Persia, su
nombre fue Jerjes, sería la manera griega de decirlo. Su otro nombre quizás uno por lo que lo conoce a
Suero. El reinó en Persia alrededor del 486-465 y los judíos todavía estaban intactos en Persia; no
obstante, hubo un esfuerzo de genocidio guiado por un nombre llamado Amán quien quería exterminar a
los judíos.
Y ustedes recuerdan la historia debido a que la historia se cuenta en el libro del Ester como Dios usó a
Ester en el reino para un tiempo como ese para salvar para el pueblo judío del genocidio en la tierra de
Persia y Dios tuvo que ordenar la providencia para que el rey, quién tuvo un certamen de belleza,
seleccionara a Ester como la ganadora del certamen de belleza. Ella se convirtió en su esposa y el favor de
ella hacia él salvó al pueblo de ella. Anualmente los judíos celebran una fiesta, es llamada el festival de
Purim. P-U-R-I-M. Es una fiesta no bíblica, no está registrada en las Escrituras, es como Hanukkah, la
cual es otra de las festividades judías que no están en las Escrituras. Purim es una celebración de su
supervivencia. Es una celebración de Ester y la supervivencia del pueblo judío. Después vino la potencia
griega, y Antíoco, Epifanesa atacó y mató a los judíos. Después vinieron los romanos en el 70 después de
Cristo y masacraron a cientos de miles de judíos, destruyeron Jerusalén, destruyeron el templo y después
entraron a unas mil ciudades y aldeas en años subsecuentes en la tierra de Israel y masacraron a muchas
personas. Siguió después del 70 después de Cristo. La historia de su supervivencia es una historia
sorprendente de protección divina.
Del año 250 después de Cristo, vayamos de ahí al 1933, simplemente resumiéndolo, usted puede verificar
esto en la historia. Todo está relatado de manera muy, muy fiel, judíos en varios lugares y estamos
hablando primordialmente de Europa. Pero ahí en Europa y alrededor de Europa, hasta el Medio
Oriente y hasta África los judíos en varios lugares y épocas fueron atacados, expulsados de ciudades,
expulsados de países. Fueron forzados a convertirse bajo amenaza de muerte, esclavizados, fueron
masacrados, se les confiscó su propiedad, se les forzó a usar tarjetas o marcas de identificación para que
pudieran ser aislados socialmente. Fueron metidos en inquisiciones que fueron mortales. En varias
ocasiones fueron quemados los vivos. Eso es del 250 a 1933 y después lo retoma, 1938 hasta 1945, y usted
tiene el holocausto bajo Hitler y muchos millones de judíos son matados; y en la actualidad son el objeto
directo de todo el odio acumulado del mundo islámico que quiere matarlos, que quiere quitarlos del
planeta. Entonces, cuando usted habla de la supervivencia de los judíos, usted está hablando de algo que
realmente es sorprendente. Y es más que un testimonio de su voluntad por sobrevivir, es un testimonio de
la preservación de Dios. Esa es la única explicación. Son una nación pequeña, no son una nación
poderosa. Han adquirido algunas armas poderosas en la época moderna; pero a lo largo de su historia
fueron una nación más bien pequeña y algo débil, hablando en términos militares. Si han tenido una
voluntad fuerte por vivir; pero esa no es una explicación.
La explicación es el propósito de Dios. ¿Por qué han sobrevivido como una nación étnica que hasta el día
de hoy? La razón es porque Dios todavía no ha cumplido su promesa a Abraham y su promesa a David, y
su promesa a los profetas de bendecir a Israel y con salvación y hacer que Israel sea una bendición al
mundo. Eso no va a suceder hasta que confíen en Jesucristo como nación y eso sucederá en el futuro. Lo
vimos en Zacarías 12:10. “Mirarán a aquel a quien traspasaron, llorarán a aquel como unigénito y una
fuente de limpieza les será abierta. Serán salvos y después a través de ellos el mundo será bendito cuando
el Señor traiga su reino.” Zacarías 12:14. La salvación futura de Israel es una promesa en el antiguo
testamento, como también una promesa en el Nuevo Testamento.
En el capítulo 11 de Romanos, un capítulo muy, muy importante. El Apóstol Pablo está hablando de este
asunto mismo. Él dice “Porque no quiero hermanos que ignoréis este misterio para que no seáis sabios en
vuestros ojos. Que un endurecimiento parcial ha acontecido a Israel hasta que la plenitud de los gentiles
haya entrado.” Esa es la iglesia. “Cuando haya entrado la plenitud de los gentiles.” En otras palabras,
cuando todos los elegidos en la iglesia sean congregados cuando ese esté completo, entonces, todo Israel
será salvo y Pablo dice como está escrito y después cita de Isaías “vendrá el libertador de Zenón, el
quitará la impiedad de Jacob. Este es mi pacto con ellos cuando yo quite sus pecados.” Eso es Isaías 59.
Entonces, Pablo dice “Viene un tiempo cuando la iglesia será completada. Y entonces, cuando eso esté
completado vendrá la salvación de Israel.” Ese es el pacto de Dios con ellos. Son preservados para una
salvación futura. Necesitan ser salvos para que puedan ser bendecidos porque esa fue la promesa de Dios
en Génesis 12 y repetida una y otra vez a Abraham. No solo para que puedan ser salvos y bendecidos por
la salvación, sino para que, a través de ellos, el mundo sea bendecido cuando sean salvos, el Mesías viene,
establece su reino, reina en Jerusalén sobre Israel y en el mundo, Israel se convierte en la nación más
poderosa, influyente en el mundo y son una influencia para paz y justicia. No solo serán bendecidos, sino
que bendecirán al mundo. Esa es la promesa de Dios y no ha cambiado. Y esa es la razón por la que
todavía existen.
Y hay otra realidad poderosa que considerar. Usted está hablando de una nación que en sí misma es
vulnerable y débil. Y está hablando de una nación que es afectada por ataques por parte del infierno y la
humanidad. Pero también está hablando de algo más que tiene que ser considerado con esto y
simplemente es esto. No solo han sobrevivido el odio de las fuerzas del infierno y sobrevivido el odio de las
fuerzas de la humanidad; pero, al mismo tiempo escuche, han estado bajo juicio divino. Digo, eso son tres
strikes “Han estado bajo juicio divino.” Y esto se remonta hasta Deuteronomio, de regreso a los escritos
de Moisés. Cuando llegaron a la orilla de la tierra listos para entrar. Dios les dijo esto a ellos. Me
obedecen y serán bendecidos. ¿Se acuerdan de eso? Deuteronomio 27-28. Me obedecen, los bendeciré. Me
desobedecen, los maldeciré. Y Dios presentó las bendiciones y presentó las maldiciones y usted puede
regresar y leerlas y esa es su historia. Desobedecieron a Dios, continúan haciendo eso, son un pueblo
maldecido que está bajo el juicio de Dios. Entonces, Dios está preservando la nación misma que Él está
juzgando. Él lo ha hecho siempre. Él comenzó a juzgarlos desde el Antiguo Testamento y Él ha estado
juzgándolos a lo largo de la historia humana mientas que al mismo tiempo los ha preservado bajo ese
juicio. El juicio de Israel continúa hasta el día de hoy.
El juicio del pueblo judío continúa en la actualidad porque rechazaron a Cristo. Primera de Corintios
16:22 dice “Si alguno no ama al Señor Jesucristo sea anatema,” sea maldito. Están bajo maldición de su
desobediencia a lo largo de la historia pasada; pero están doblemente maldecidos porque han rechazado
a Jesucristo. Y cuando usted ve a Israel en la actualidad, usted está viendo una nación que aún no está
experimentándolo la bendición de Dios. Es una nación apóstata, es una nación que está rechazando a
Cristo. Su grupo étnico está rechazando a Cristo. La religión no es piadosa. Dicen adorad al Dios de
Abraham, sea que Jacob no lo hace, no pueden porque usted no puede honrar al Padre a menos de que
honre al Hijo, son desleales, son desobedientes a Dios, son los enemigos del Evangelio. Romanos
11:28 dice “Son los enemigos del Evangelio,” niegan la Trinidad, el pueblo judío, la gente judía, niega la
edad de Cristo, niegan la enseñanza verdadera del Antiguo Testamento y niegan el Nuevo Testamento en
su totalidad.
Esa no es una fórmula para la bendición. Rechazan a su Mesías, cree que los Cristianos son blasfemos
porque adoramos un hombre que en sí mismo fue blasfemo, en su manera de verlo. Sigue la mentira por
la salvación de las obras y el esfuerzo humano y la justicia personal y entonces son personas maldecidas
en este momento bajo juicio, pero al mismo tiempo están siendo preservadas por Dios. Si usted sugiriera
que una nación tan débil y tan pequeña y tan antigua estuviera existiendo, simplemente la historia por sí
misma le diría que eso es una idea ridícula. Después si usted añadía el componente del hecho de que
contra ellos han existido potencias tan grandes a nivel sobrenatural y natural, no habría posibilidad para
que ellos existieran y después, si usted incluye el hecho de que Dios, durante milenios, ha estado
acumulando juicios sobre ellos, usted supondría que su supervivencia sería totalmente imposible. Pero
ahí están y Dios los ha preservado para salvarlos al final como una nación.
En Lucas capítulo 13 y al final del capítulo, nuestro señor ve Jerusalén, en cierta manera la ciudad que
representa a la totalidad de la nación y Él dice esto dice “Jerusalén, Jerusalén, versículo 34, Lucas 13, “la
ciudad que mata a los profetas y apedrea a aquellos que le son enviados.” Estaban a punto de matarlos.
“¿Cuántas veces quise reunir a tus hijos como una gallina reúne a sus polluelos bajo sus alas y no
quisisteis? He aquí tu casa es desolada.” Es decir, tu casa todavía está desolada. La gente judía está
desolada, no tienen relación con Dios. Ahora hay judíos creyentes que han llegado a la fe en Cristo, que
constituyen a la Iglesia, judío gentil, pero estoy hablando de la nación misma. Los judíos como nación;
pero Él les dice esto, Lucas 13:35, “Os digo no me veréis hasta que el tiempo venga cuando digáis:
Bendito es aquel que viene en el nombre del Señor.” Hay un tiempo en el futuro cuando Israel verá a
Jesucristo y dirá “Bendito es el que viene en el nombre del Señor.” Reconocerán a su Mesías.
De eso habló Zacarías. Ahí es cuando ellos mirarán a aquel a quien traspasaron y llorarán por aquel
como unigénito y una fuente de limpieza se les abre. Ese es su salvación futura. Ahora los profetas del
Antiguo Testamento escribieron de esto y escribieron no usando términos vagos. Quiero mostrarles dos
porciones de las Escrituras, dado que tenemos el tiempo en esta mañana. Vamos a hacer esto.
Vaya a Ezequiel 36. Hay otros dos profetas que sobresalen, claro, profetas mayores, junto con Isaías, eso
sería Ezequiel y Jeremías, y claro, usted puede añadir a Daniel; pero Ezequiel y Jeremías fueron profetas
alrededor del mismo tiempo. Vienen unos 100 años después de Isaías y ellos, de hecho, están profetizando
exactamente en el momento en el que los babilonios están atacando. Ezequiel es llevado a la cautividad en
el 597, Jeremías es arrojado en un pozo y terminar escapando Egipto y entonces, estuvieron vivos cuando
el holocausto de la invasión Babilonia vino. Sus profecías, sus mensajes son muy importantes y muy
pertinentes y recibidos y siendo enviado de ellos y dispersados en un tiempo de gran crisis.
Ezequiel 36, un principio muy importante en el versículo 16. Aquí está el mensaje que viene a la gente de
Israel, el pueblo judío. Versículo 16: “Vino entonces la palabra de Jehová a mí diciendo,” y aquí está la
historia “Hijo de hombre,” es un título, habla Ezequiel “Cuando la casa de Israel estaba viviendo en su
propia tierra, la contaminaron por sus caminos y sus obras. Su camino delante de mí fue como la
inmundicia de una mujer y su impureza, una descripción muy vil. Por tanto, derramé mi ira sobre ellos
por la sangre que habían derramado en la tierra; porque la habían contaminado con sus ídolos y los
dispersé entre las naciones y fueron dispersados por toda la tierra, según sus caminos y sus obras los
juzgué.” Y eso es exactamente lo que sucedió.
Eso es llamado la diáspora y todo judío sabe de eso. Y comenzó con la deportación Babilonia. Algunos
regresaron para reconstituir la nación, pero ese fue el comienzo de la dispersión; inclusive la
reconstrucción y restauración de la nación, inclusive después de esto, los judíos han sido dispersos hasta
las esquinas más remotas del mundo como lo conocemos y eso es parte de su juicio. “No obstante,”
versículo 20. “Cuando vinieron a las naciones a donde se fueron, cuando se dispersaron por todo el
mundo, profanaron mi santo nombre.” ¿Cómo hicieron eso? Porque fue dicho de ellos “Este es el pueblo
del Señor.” Sin embargo, han salido de su tierra. ¿Qué está diciendo esto? Está diciendo esto.
Cuando fueron dispersos por todo el mundo profanaron mi Santo nombre porque la gente dijo qué tipo
de Dios tiene esta gente que ni siquiera puede mantenerlos en la tierra de ellos. Y se burlaron de Dios. Las
naciones se han burlaron de Dios. El Dios de los judíos ha sido objeto de burla por parte de las naciones
en las que han sido dispersadas a lo largo de la historia humana. Y entonces, en el versículo 21, Dios dice,
tuve preocupación por mi nombre santo, el cual la casa de Israel había profanado entre las naciones a
donde fueron, judíos por todo el mundo luchando a lo largo de toda su historia. Fue difícil hacer que las
naciones aceptaran la grandeza y gloria y poder de su Dios. Él ni siquiera podía mantenerlos en su propia
tierra. Y si usted le pregunta en el Medio Oriente en la actualidad, ¿quién tiene un Dios más poderoso, el
islam o el judaísmo? ¿Qué cree usted que dirían? El Dios que tiene el dinero y el poder y las armas y la
población y las masas es Allah.
Bueno, esto es un retrato de cómo el nombre del Dios verdadero ha sido profanado en la dispersión de los
judíos a lo largo de la historia. Versículo 22, está el Por tanto, “Por tanto, di a la casa de Israel: Así dice
Jehová Dios, no es por vosotros o casa de Israel que estoy a punto de actuar, esto no tiene que ver con
ustedes, sino por mi nombre santo que vosotros habéis profanado entre las naciones a las que fueron.”
Tengo que hacer algo por recuperar mi reputación, eso es lo que Dios está diciendo. “Yo”, versículo 23,
“Defenderé la santidad de mi gran nombre que ha sido profanado entre las naciones que vosotros habéis
profanado entre ellos. Entonces las naciones sabrán que yo soy Jehová. Dice Jehová Dios, cuando yo me
pruebe a mí mismo santo entre ustedes a los ojos de ellos.” La única manera en la que voy a poder
desplegar mi gloria en las naciones es desplegarla a través de ustedes. ¿Cómo voy a hacer eso? Primero,
versículo 24, “Os tomaré de las naciones y los congregaré de todas las tierras y os traeré de regreso a
vuestra tierra.” Bueno, hemos tenido una probada de eso, ¿no es cierto? 1948 regresaron, reconstituyeron
su nación. Ese es un hecho, un hecho innegable, están ahí. Esta no es la salvación de Israel; esto
simplemente es una probada y es una indicación de lo que está por venir.
Los voy a llevar de regreso y después sucederá cuando yo los meta de regreso a la tierra, y esto está por
venir conforme lo vemos, ¿no es cierto? Gente judía de todo el mundo, emigrando y llegando; algunos de
ellos inclusive llegando a Cristo ahora como individuos. Algunos de ellos abrazando al Evangelio ahora,
abrazando a Jesús como su Mesías ahora; pero la nación permanece fija en contra de Cristo como nación
colectiva. Pero el día vendrá en el futuro y Él está hablando de la nación, el pueblo, la casa de Israel,
versículo 25. Y aquí está la clave “Rociaré agua limpia sobre vosotros y seréis limpios o limpiaré de todas
vuestras inmundicias y vuestros ídolos, además, os daré un nuevo corazón, colocaré un nuevo espíritu
dentro de vosotros, quitaré el corazón de piedra de vuestra cama y os daré un corazón de carne; colocaré
mi espíritu dentro de vosotros y haré que andéis en mis estatutos y tendréis cuidado de observar mis
ordenanzas.” Esa es una afirmación de salvación. Eso es dramático.
Con respecto a su propio nombre santo para defender su fidelidad y demostrar su gloria, Dios, un día,
salvará a los judíos. Él ya está en el proceso de volverlos a congregar, a reunir y en el futuro, Él los
salvará. Ahora observen los componentes de esto. Todos estos son elementos de salvación, versículo 25.
“Rociaré agua limpia sobre vosotros y seréis limpios o limpiaré de todas vuestras inmundicias e ídolos.”
Eso es la salvación, es el lavamiento de la regeneración, ¿no es cierto? Es la limpieza, una santificación. Y
después Él dice en el versículo 26, el segundo de estos dos versículos, “Os daré un nuevo corazón,” eso es
regeneración. Usted podrá decir que la limpieza es la santificación y el nuevo corazón es la regeneración.
Un nuevo corazón significa vida nueva. “Y os daré un espíritu nuevo.” Una nueva disposición, una nueva
actitud, una nueva naturaleza, eso es conversión, una nueva mente, nuevos deseos. Les daré un nuevo
poder. ¿Un nuevo poder? ¿Qué es eso? Colocaré mi espíritu dentro de vosotros. Y en base al poder del
espíritu en vosotros, haré que andéis en mis estatutos y tengan cuidado de observar mis ordenanzas.
Una nueva conducta, obediencia, una nueva condición, santificación, limpiados del pecado, nuevo
corazón, regeneración. Una nueva disposición o espíritu, conversión, un nuevo poder, el espíritu santo
morando en ellos. Una nueva conducta, obediencia. Todo eso vendrá a Israel en el futuro. Esta es la
salvación del pueblo. Me encanta esto, versículo 28, “Viviereis en la tierra que di a vuestros padres y
seréis mi pueblo y yo seréis vuestro Dios, además, os salvaré de todas vuestras inmundicias.” Ahí en el
versículo 31, él dice “Os acordaréis de vuestros malos caminos y vuestras obras que no fueron buenas, y
os aborreceréis a vosotros mismos a vuestros propios ojos por vuestras inequidades y vuestras
abominaciones.
Eso es arrepentimiento real, ¿no es cierto? Van a mirar atrás a sus pecados y transgresiones y se van a
oír la predicación del Evangelio. ¿De quién la van a oír? 144 mil judíos convertidos gentiles, convertidos
de toda lengua, tribu, nación y esto sucede durante el tiempo de la tribulación, ángeles en los cielos, dos
testigos. El evangelio estará por todos lados durante ese tiempo final de juicio divino sobre la tierra antes
del regreso de Cristo, oirán el Evangelio, verán su pecado, se arrepentirán de su pecado, mirarán a aquel
a quien traspasaron, llorarán por él como unigénito, serán santificados, regenerados, convertidos,
capacitados por el espíritu y se convertirán en seguidores obedientes de Cristo. Esto es real. Versículo 32,
“No estoy haciendo esto por causa de vosotros sino por mi causa.” En ese día, versículo 33, “Os limpiaré
de todas vuestras inequidades,” esto es salvación, esto es prometido a Israel aquí, conversión verdadera
para la gloria de Dios.
Ahora quiero que vean Jeremías 31. Jeremías 31. Y simplemente quiero cubrir esto brevemente porque
en nuestro tiempo está pasando. Jeremías 31:31. Este es el punto elevado de la profecía de Jeremías. “He
aquí vienen días y futuro, declara Jehová cuando haré un nuevo pacto con la casa de Israel y la casa de
Judá, no como el pacto que hice con sus padres en el día que los tomé de la mano para sacarlos de la
tierra de Egipto. Mi pacto que ellos quebrantaron, al que fui marido para ellos, declara Jehová. ¿Qué
pacto es ese? Ese es el pacto de la ley, ese es el pacto mosaico dado en el Sinaí y ellos lo quebrantaron.
Inclusive, antes que Moisés pudiera descender y leérselos cuando él descendió teniéndolo en sus manos, lo
estaban violando, lo estaban quebrantando, no lo podía guardar. Es un pacto que nadie pudo guardar.
Entonces, les estoy dando un nuevo pacto. Voy a hacer un nuevo pacto, no como ese. ¿Cuál es la
naturaleza del nuevo? Versículo 33. Voy a hacer este pacto con la casa de Israel, después de esos días, al
final de la historia. Aquí está la diferencia. Esa ley estaba afuera, éste es diferente, pondré mi ley dentro
de ellos y en sus corazones, la escribiré y seré su Dios y serán mi pueblo, lo mismo que Ezequiel dijo. Y no
volverán enseñar cada hombre a su prójimo y cada hombre a su hermano diciendo, “Conoce a Jehová.”
El evangelismo terminará en Israel porque todos conocerán a Jehová. Todos me conocen, desde el más
pequeño de ellos hasta el más grande de ellos, declara Jehová, “Perdonaré su inequidad y su pecado y no
me acordaré más.” Esa es la convención de la nación. Los componentes son los mismos. Aquí hay perdón,
regeneración, conversión, conocimiento verdadero, obediencia. Ellos creerán que ellos son pecadores
miserables y creerán en el Señor Jesús como el único Salvador. Lo creerán colectivamente como nación.
Eso en sí es un testimonio de la soberanía de Dios en la salvación.
La única manera en la que la gente se salve individualmente es por la obra soberana de Dios. La única
manera en la que naciones se salvan porque solo hay una nación a quién se le promete salvación en un
momento, sería por un acto soberano de Dios; porque no todos los judíos individuales como individuos
van a llegar a la misma conclusión por algún acto de libre albedrío personal en el mismo momento. Dios
los salva. Y de manera maravillosa, este nuevo pacto fue hecho con Israel; pero Israel rechazó a su
Mesías.
Y después de la muerte y resurrección de Cristo, el nuevo pacto fuer abierto para abrazar a todo mundo,
todo mundo. No me avergüenzo del Evangelio porque es poder de Dios para salvación al judío,
primeramente, cronológicamente pero también al gentil. O al menos hoy día la salvación es para el judío
gentil. Todo aquel que invocara el nombre el Señor estará a salvo. Entonces, el nuevo pacto ha sido
ratificado en la muerte de Jesucristo y extendido más allá de Israel a la Iglesia. No hubo iglesia cuando se
les prometió a ellos; pero ahora que la iglesia ha venido, somos salvos de la misma manera por el mismo
nuevo pacto. Esta es la razón por la que Pablo en II Corintios 3:6 dice que somos ministros del nuevo
pacto y Pablo le estaba hablando a gentiles cuando él dijo ese en Corintios. Y después de que entre en la
plenitud de los gentiles por el nuevo pacto, entonces vino la salvación de Israel. Versículo 31, habla de
reconciliación. Versículo 31. “Voy a hacer un nuevo pacto.” Versículo 33 hablar regeneración. Voy a
colocar mi ley en ellos. Voy a escribirla en sus corazones, seré su Dios, serán mi pueblo como unión.
Habla de conocimiento, tendrán conocimiento verdadero, conocerán al Señor. Habla del perdón. Todos
estos son componentes de la salvación. Muy bien tienen el panorama.
Ahora, aterricemos, regresemos en Isaías 53. Cuando lleguen a este punto en el futuro, confesarán lo que
está aquí en Isaías 53. Éstas serán sus palabras, y simplemente vayamos a nuestro texto, versículos 4 al 6.
“Mirarán atrás al Cristo a quien ellos traspasaron,” van a revaluar la actitud, no creyeron, versículo 1
dice ¿quién ha creído en nuestro anuncio? Unos cuantos, quién de hecho entendió la revelación de brazo
del Señor, el poder de Dios en el Señor Jesucristo. Muy pocos. No nos impresionó su origen, era como un
vástago, era como una raíz en tierra seca. No nos impresionó su vida; no tenía una forma de rey,
majestad, ¡nada acerca de Él nos atrajo! Ciertamente no nos impresionó su muerte, despreciado,
abandonado por los hombres, varón de dolores, experimentado, inquebranto, él era tan despreciable en
su muerte que ni siquiera lo vimos. Fue menospreciado y pensamos de Él como nada, Él era un nadie.
Eso fue lo que pensamos.
Pero ahora todo ha cambiado. Ahora conocemos todas esas tristezas, todas esas tristezas fueron nuestras.
Ciertamente, Él llevó nuestras tristezas, llevó nuestros dolores, lo estimamos como abatido, azotado por
Dios y afligido. Pensamos que Dios lo estaba castigando por su blasfemia. Ahora sabemos que Él fue
traspasado por nuestras trasgresiones, fue aplastado por nuestras inequidades, azotado para nuestra
curación. Una reversión completa de su valoración de Cristo. Ellos admiten su error horrible. En ese día
futuro confesarán, conocen la historia de Jesús, conocen que Él fue traspasado. Saben que Él fue
aplastado o golpeado. Saben que Él fue castigado al final de un juicio falso. Saben que fue azotado.
Eso es parte de su historia, todo judío sabe eso. Pero un día van a admitir que no fue por las blasfemias
de Él, sino que fue por las de ellos. Van a decir, “Entendemos nuestras trasgresiones, entendemos
nuestras inequidades, nuestras trasgresiones, nuestras inequidades.” Esos son negativos. Para confesar
que Jesús fue castigado por Dios por las trasgresiones de ellos. Eso significa que las violaciones,
trasgresiones significa que usted brinca una línea violando la Ley de Dios, inequidades, esa es una
palabra diferente. Esencialmente es una palabra que significa doblados, doblemente, son perversiones.
Sabemos que Él sufrió por nuestras violaciones y nuestras perversiones. Eso es el negativo.
Lo positivo es que Él sufrió para traer nuestro bienestar. Véalo ahí, a la mitad del versículo, “nuestro
bienestar, castigo por nuestro bienestar cayó sobre Él y por su llaga fuimos nosotros curados.” Ahí están
los positivos. Él murió bajo el peso del castigo de Dios en contra de nuestras trasgresiones y nuestras
inequidades, nuestras violaciones y nuestras perversiones. Y al hacerlo, Él compró por nosotros o para
nosotros bienestar y curación. Bienestar es Shalom, en hebreo Shalom, paz y bendición completa y
sanidad. Sanidad o curación espiritual, salud espiritual, la muerte del médico hizo que el paciente
estuviera bien. Fuimos pecaminosos y de esta manera enfermos, tristes, culpables, culpables de
violaciones, culpables de perversiones, separados de Dios sin paz, sin salud espiritual. Pero Él tomó
nuestros pecados y nuestras tristezas y todo lo que viene con el pecado y Él se colocó a sí mismo
voluntariamente bajo el juicio de Dios para ser castigado por nuestros pecados, y para entonces comprar
nuestra paz con Dios y nuestra bendición verdadera. De esta manera, la nación entera de Israel, por lo
menos un tercio después de que los dos tercios de los rebeldes sean limpiados según Zacarías. Un tercio
de la nación confiesa su rechazo largo, lo largo de Cristo, su blasfemia larga de Dios y serán salvos. Esta
es la realidad sorprendente del futuro para la nación de Israel.
Hay otra cosa que quiero hacer esta mañana y eso es ayudarle a ver, el versículo 6 de otra manera. En el
versículo 6 tenemos el reconocimiento más profundo de pecado. Ellos hablan de sus actitudes, ellos lo
harán cuando digan “Nosotros lo evaluamos mal a Él, lo estimamos o lo consideramos o pensamos de Él o
lo consideramos”. En otras palabras, nuestro pensamiento era corrupto. Estábamos mal en lo que
pensábamos acerca de Él. Hablan de conductas. Esas son las trasgresiones e inequidades. Hablan de
privaciones, los pecadores reconocen esto. Carecen de bienestar, carecen de Shalom, carecen de paz con
Dios. No tenían como Isaías 54 lo llaman pacto de paz. Él cuando podrá ser sacudido. Y también carecían
de salud espiritual, estaban enfermos. El capítulo 1 dice “enfermo desde la cabeza hasta el pie, enfermos
en pecado.”
Entonces entienden esos asuntos, pensamiento corrupto, conducta corrupta y la ausencia de todo lo que
es bueno, ellos saben eso. Pero hay algo más que un pecador debe entender y no es simplemente un
asunto de cómo pensamos y actitudes, y no hay nada más que un asunto de lo que hacemos y no es nada
más un asunto de lo que carecemos. La confesión del pecado llega hasta la médula. Es cuestión de quien
somos. El problema está en nuestra naturaleza y ahí es en donde entra el versículo 6.
Está en nuestra naturaleza, es más profundo de lo que la mayoría querrá reconocer. Viendo esta sección,
esto es parte de la confesión que no solo ve las manifestaciones del pecado, sino la causa. Aquí está el
problema. Todos nosotros nos descarriamos como ovejas. Cada cual se apartó por su camino y Él dice
“Está en nuestra naturaleza.” Las ovejas actúan como ovejas, las ovejas no actúan como nada más que
ovejas. Estamos actuando de manera coherente con nuestra naturaleza, y, de hecho, van a encontrar un
paralelo las ovejas. Las ovejas son torpes, indefensas, se desvían, no se agrupan como los gansos, no están
en manadas como las vacas. No se quedan juntas, entonces son una buena analogía. Tienen la tendencia
de desviarse de la seguridad y la provisión y se desvían, no en un grupo, sino por sí mismas. Cada cual va
por su camino.
Ellas siguen ese impulso interno que las hace que se desvíen de todo lo que es seguro y útil. Nuestro
problema es profundo en nuestra naturaleza. Somos como ovejas, indefensos, torpes. Nos desviamos. Se
acuerda Mateo 9:36, Jesús vio a Israel y Él dijo “Son como ovejas, sin” ¿sin qué? Sin pastor, simplemente
están viviendo como quieren, siguiendo su propio camino pecaminoso que su naturaleza dicta. Siguen la
intuición de su naturaleza y caída miserable. Eso es lo que los pecadores hacen. Eso es lo que los
pecadores hacen. Digo, ¿cuántas opciones tienen los pecadores? ¿Cuántas tiene usted? No hay fin a las
opciones. Usted puede seguir su propio camino y sin Jesucristo usted lo va a hacer, usted va a seguir el
camino del pecado que usted escoge. Usted va a seguir su propio camino como la oveja, o van a haber
otros que van a ir por su camino, entonces, eventualmente va a chocar con ellos; pero todo es muy
personal, muy independiente. Así es como las ovejas funcionan. Y esto es parte de una confesión
verdadera. Este es un arrepentimiento genuino que reconoce que las evidencias del pecado emanan de
una naturaleza del pecado.
Tomando toda esa culpabilidad y todo ese castigo justo y, por así decirlo, morir no solo por lo que hemos
hecho, sino por lo que somos. Jesús lleva el peso completo de nuestra pecaminosidad sobre sí mismo en el
sentido de que Él toma el castigo de Dios. Eso es lo que el versículo dice al final. “Más Jehová cargó en Él
el pecado de todos nosotros,” nuestros actos malos, nuestros pensamientos malos, nuestras privaciones
malas y nuestra naturaleza mala. Por todo eso, por todo eso, el Siervo de Jehová lleva el peso completo
del castigo. Eso es lo que dice. “Jehová cargó en Él el pecado de todos nosotros.” Jehová, Dios mismo
escogió al cordero sacrificial, al Siervo, el Mesías, al cordero sacrificial, el Siervo Mesías estuvo dispuesto
de manera voluntaria a someterse a sí mismo para volverse en el sustituto vicario. Dios causó, entonces,
que Él llevara toda la culpabilidad que nos pertenecía y llevara la furia completa de la ira divina. Cinco
maneras diferentes en esos versículos. En cinco maneras diferentes, habla de la provisión vicaria
sustitutiva de Jesucristo muriendo en nuestro lugar. Este es el corazón del Evangelio.
Ahora, simplemente un comentario al margen. No fue el pecado que lo mató, fue Dios quien lo mató, no
fue el pecado. Él no tuvo pecado alguno. Él no tuvo pecado, fue santo, sin mancha, apartado del pecado.
El pecado no mató a Jesus. Dios mató a Jesús para pagar por el pecado que nunca cometió, sino que
usted y yo cometimos. Jesús no murió como una influencia moral, mostrando el poder del amor, Jesús no
murió como un ejemplo de sacrificio por una causa noble, Jesús no murió como nada más que el Chistus
Victor.
Esa fue una teoría que surgió en los 1930, así que todavía existe. La idea de que Jesús murió para ganar
una victoria sobre los poderes hostiles y liberar a la humanidad y el cosmos de la injusticia social. Jesús
no murió porque somos víctimas, atrapados en circunstancias injustas y que necesitaban ser rescatadas.
Solo hay una manera de entender la muerte de Cristo y eso es bajo el principio de sustitución penal. Él
fue nuestro sustituto para llevar la paga por nuestros pecados para satisfacer la justicia de Dios. El Nuevo
Testamento afirma esto, ¿no es cierto? II de Corintios 5:21 “Al que no conoció pecado por nosotros le
hizo pecado para que fuésemos hecho la justicia de Dios en Él.” Pero lo dice de esta manera, “Él llevó en
su propio cuerpo nuestros pecados.” Y Pablo dice en Gálatas 3, “Él fue una maldición por nosotros.” Esa
es la afirmación del Nuevo Testamento de la verdad, Isaías 53.
Dios entonces no ha tratado con nosotros según nuestras inequidades. No ha tratado con nosotros según
nuestras trasgresiones. Pero tampoco ha pasado por alto nuestros pecados, sino que más bien, Él ha
castigado a su hijo, el Siervo, el Mesías en nuestro lugar y la gracia reina sobre la justicia. Esta será la
confesión que Israel hará en el futuro. Pero esta es la confesión que cualquier pecador puede hacer ahora
y usted la puede hacer ahora. Se acuerda de II de Corintios 6:2 “Hoy es el tiempo aceptable, hoy es el día
de la salvación,” palabras tomadas de Isaías de nuevo. Hoy es el día. Ahora es el tiempo de salvación.
Pablo dice en Romanos, citando de nuevo Isaías, Romanos 10:11 “Todo aquel que en Él creyere no será
avergonzado.” No hay distinción entre judío y gentil. El mismo Señor y Señor de todos, abundando en
riquezas para todos los que le invoquen porque todo aquel que invocara el nombre del Señor será salvo.
Eso es ahora. Este es el tiempo aceptable. Eso significa que Dios lo aceptará a usted ahora. Este es el día
de salvación.
Padre, de nuevo hemos estado en los tesoros ricos de este capítulo increíble y, aunque, únicamente hemos
tocado de manera tan superficial y ligera un versículo, realmente el versículo 6, somos llevados en esta
realidad masiva de que este es el punto de esta gran sección de las Escrituras. Y no es para un ejercicio de
aprendizaje. Esto no tiene que ver con información, esto tiene que ver con salvación. Oro por personas
aquí, quienes ahora entienden de manera completa el Evangelio, entienden el sacrificio de Cristo, judío
gentil. Oro porque el día de hoy sea el día de salvación. Que este es el tiempo aceptable que se convierta
en su tiempo, inclusive en esta mañana, que ellos se vuelvan a Cristo, que ellos invoquen su nombre para
salvación. Salva pecadores ahora Señor, para la gloria de tu nombre, para la gloria de tu nombre. Padre
lleva a cabo esa obra en corazones. Oramos inclusive ahora en el nombre de Cristo.
Abra su Biblia, si es tan amable, en Isaías capítulo 53. Para aquellos de ustedes que están con nosotros
este fin de semana, debido a las graduaciones especiales y quizás Día de las Madres, me disculpo por el
hecho de que van a entrar a la mitad de este viaje. Y en cierta manera, esta es una serie de sermones que
están unidos de manera muy cercana, y van a estar perdiéndose de mucho de los primeros eslabones,
pero esperamos que aún así sea un aliento para ustedes. Siempre me siento como que necesito hacer algo
de trabajo para poderlos llevar al punto en el que estamos. Hemos llegado a un estudio del Antiguo
Testamento después de pasar más de 40 años estudiando el Nuevo Testamento aquí en Grace Church.
Estamos siendo grandemente desafiados en este estudio, y creo que profundamente bendecidos. Estamos
buscando a Cristo en el Antiguo Testamento en todo lugar en donde podamos encontrarlo, y comenzamos
aquí en donde Él es revelado de la manera más maravillosa y completa, y esto es en el capítulo 53 de
Isaías. De hecho, esta revelación de Nuestro Señor comienza en el capítulo 52, versículo 13, y llega hasta
el 53, versículo 12. Hay cinco estrofas en esta canción del Siervo, podríamos llamarla así. Es una canción.
Tiene cierto aspecto lírico en ella, tiene cierto ritmo conforme es leído en el lenguaje hebreo original, es
una canción del Siervo, es la cuarta canción del Siervo escrita por Isaías, en la segunda mitad de la
profecía de Isaías, desde el capítulo 40 hasta el final del capítulo 66; él se concentra en la salvación, y la
salvación depende del Salvador.
Y entonces, Isaías nos presenta en esta sección al Salvador. Hay otros lugares en su profecía en donde él
se refiere al Salvador. Allá atrás en el capítulo 7 él hace referencia al nacimiento virginal del Salvador,
allá atrás en el capítulo 9 identifica al Salvador en varias maneras maravillosas; el Dios Poderoso, el
Príncipe de Paz, el Padre Eterno, el Hijo que es nacido a nosotros, sobre cuyos hombros el gobierno final
y eterno reposará. Entonces, él dice mucho del Mesías. Pero en particular, en la segunda mitad de su gran
profecía, hay cuatro canciones del Siervo: una en el capítulo 42, una en el capítulo 49, otra en el capítulo
50, y después este tratado épico del Mesías en el capítulo 53; y en cada uno de estos capítulos Isaías nos
dice cosas acerca del Mesías. Ahora, recuerde que esto fue escrito 700 años antes de que el Mesías venga;
700 años antes de Jesús, Isaías nos está dando profecía.
No son profecías vagas acerca de Él, son muy específicas particularmente en el capítulo 53. En el capítulo
42, el Mesías es presentado bajo el título “El Siervo de Jehová”, “El Siervo del Señor” o “El Esclavo del
Señor; é·vedh es la palabra hebrea que significa “esclavo”. Este Siervo, este Mesías, éste que está por
venir, según el capítulo 42, será escogido por Dios; Él será capacitado por el Espíritu Santo, Él traerá
justicia al mundo, Él traerá salvación al mundo, Él va a liberar a los prisioneros ciegos de sus calabozos
oscuros de pecado; esa es la manera en la que Él descrito en el capítulo 42. En el capítulo 49 aprendemos
un poco más, Él será humano, Él será un hombre; inclusive hay una referencia ahí al hecho de que Él
será nacido de una virgen. Él, de nuevo, salvará a Israel, y traerá salvación a las naciones del mundo y
finalmente será glorificado.
El capítulo 50 nos cuenta algo más: Él será humillado, el capítulo 50 presenta ese componente; Él sufrirá
humillación, mediante la cual Él aprenderá la obediencia, y en últimas, y finalmente, será defendido. Pero
cuando llegamos al capítulo 50, los detalles son más completos y más sorprendentes que en esas primeras
profecías. Al llegar al capítulo 52, versículo 13 al capítulo 53, versículo 12, comenzamos a enfocarnos en
el Mesías venidero con el tipo de precisión que solo puede ser conocido por Dios. Setecientos años antes
de la realidad. Llegamos aquí a ver que no solo tenemos un Mesías escogido, capacitado por el Espíritu,
que trae justicia y salvación al mundo; un hombre nacido de una virgen, un hombre que aprende la
obediencia mediante la humillación, mediante el sufrimiento como el capítulo 50 lo indicó.
Pero tenemos un Mesías que muere como un sacrificio por el pecado. Eso es lo que encontramos de
manera excepcional en el capítulo 53. Aquí en este capítulo se les dice a los judíos 700 años antes de que el
Mesías llegue, que Él será el cordero sacrificial de Dios. La afirmación notable se hace en el versículo 7:
“Angustiado Él y afligido, no abrió su boca. Como cordero fue llevado al matadero, y como oveja delante
de sus trasquiladores enmudeció y no abrió su boca”. Él es un cordero llevado al matadero. Aquí, con
términos claros, términos que no son vagos, no un símbolo, sino en una afirmación directa se nos dice que
el Mesías será matado como un cordero; y en esa matanza, Él estará callado así como un cordero está
callado.
La imagen es inescapable para los judíos que están oyendo esta profecía o leyéndola. Ellos vivieron en
tiempos antiguos en una sociedad agricultural, una sociedad constituida por cosechas, grano, en lugares
planos, y vides en los costados de los montes, y estaban muy familiarizados con los animales y
particularmente con las ovejas; las ovejas eran parte medular de su vida debido a la lana eran vitales, y
debido al alimento eran vitales. No solo eran trasquiladas sino que eran comidas, eran trasquiladas y
eran matadas; y esa era una parte muy conocida de la vida en tiempos antiguos en la tierra de Israel.
Mataban ovejas para comérselas, trasquilaban a las ovejas para hacer su ropa. Aquí se les presenta su
Mesías como un cordero que va a ser matado. La parte de la matanza es realidad. El cordero es analogía.
Nos está diciendo aquí en el versículo 7 que el Mesías será oprimido, afligido, estará en silencio y será
matado; y Él guardará silencio y estará callado cuando Él es matado. La manera en la que una oveja
guarda silencio cuando está siendo matada, y guarda silencio inclusive cuando está siendo trasquilada;
dos veces en el versículo 7, leemos que Él no abrió su boca. Ahora, recuerde que aunque este capítulo ve
hacia adelante a la muerte de Cristo, también mira hacia atrás, a partir de la conversión de Israel al final
de la historia humana, y esa es la razón por la que los verbos aquí están en el tiempo pasado: Él fue
oprimido, Él fue afligido, Él no abrió su boca; es perspectiva de tiempo pasado. Debido a que todo lo que
es dicho aquí acerca de la muerte de Jesucristo es dicho no mirando hacia adelante desde el punto de
vista de Isaías, sino mirando hacia atrás desde la perspectiva de la conversión futura de Israel cuando
mirarán a Aquél a quien traspasaron, como dice Zacarías 12: “Y llorarán por Él como Unigénito”.
Es la perspectiva de la nación de Israel redimida futura, que está aún por suceder en la historia humana;
cuando miren hacia atrás y se den cuenta de que Él fue oprimido y afligido, Él fue llevado como un
cordero al matadero, Él guardó silencio, y Él lo hizo todo por las transgresiones de ellos, como lo dice el
versículo 8. Entonces, usted tiene una perspectiva maravillosa en este capítulo. Mientras que es una
profecía de la cruz, solo es de manera secundaria una profecía de la cruz; primordialmente, es una
profecía de la conversión futura de Israel, y esto es lo que dirán cuando hagan una confesión verdadera y
se arrepientan de su rechazo de Jesucristo, y afirmen su fe en Él como su Salvador y Redentor, esto es lo
que ellos dirán, estas palabras en Isaías 53 son su confesión.
Entonces, es una profecía sorprendente que va más allá de la cruz, y después mira de regreso a la cruz,
describiendo no solo la confesión futura de Israel, la salvación futura de Israel, y las palabras mismas que
ellos dirán. Pero, de manera secundaria, nos da detalles de la cruz, lo cual ellos confesarán y todos
nosotros que somos creyentes ya hemos confesado; aquello que Israel un día afirmará como una
perspectiva verdadera acerca de Cristo, nosotros que somos creyentes en esta generación tanto judío
como gentil, ya hemos afirmado; somos salvos debido a que creemos que Él fue herido por nuestras
rebeliones, que Él fue molido por nuestros pecados, que el castigo de nuestra paz fue sobre Él, y por su
llaga fuimos nosotros curados.
Somos salvos porque en el versículo 6 creemos que el Señor cargó en Él el pecado de todos nosotros;
somos salvos debido al versículo 8, porque creemos que él fue cortado por nuestras transgresiones;
creemos, versículo 10, que le agradó al Señor afligirlo, colocándolo en sufrimiento para que Él se
convirtiera en una ofrenda de culpa por nuestros pecados; creemos, en el versículo 11, que Él justificó a
muchos al llevar sus iniquidades; y al final del versículo 12, creemos que Él llevó los pecados de muchos e
intercedió por los transgresores. Para convertirse en un cristiano, uno debe creer en el sacrificio vicario,
sustitutivo de Cristo a nuestro favor en la cruz.
Pero algún día la nación entera de Israel creerá. Zacarías nos dice que habrán dos tercios de la nación
purgados en incredulidad, juzgados por Dios; y un tercio que quede de Israel tendrá una conversión
nacional por parte – por un acto soberano de Dios. Si tomamos el número actual de unos 15 millones de
judíos en el mundo, 5 millones de judíos en un momento en el tiempo vendrán a la fe en Jesucristo bajo el
poder soberano de Dios. Y por cierto, sin importar lo que está pasando en la escena mundial, no importa
cuánto poder nuclear genere el Medio Oriente, no importa cuántas bombas los iraníes puedan diseñar y
cuántas puedan apuntar a Israel, no destruirán Israel, no destruirán a Israel porque Dios tiene una
salvación futura para Israel escrita al detalle en las Escrituras. Su salvación es prometida en Jeremías 31,
es prometida en Ezequiel 36 como hemos visto, es prometida en Zacarías 12 y 13, y es prometida aquí en
Isaías 53, en las palabras mismas de su confesión.
Y Pablo reitera eso en Romanos, y dice: “Y entonces todo Israel será salvo”. Entonces, lo que pueda
suceder en la historia inmediata en el Medio Oriente, Dios preservará a su pueblo para su salvación final.
Puede haber ataques en esa tierra, puede haber ataques devastadores en esa tierra, pero habrá un Israel
que permanezca, que crea en Cristo en el futuro. Aquí descubren por profecía que su Mesías será
matado. Eso no es lo que ellos esperaban. Ellos esperaban que Él viniera como Rey. Pero antes de que Él
llegue como Rey, la segunda vez, Él tiene que venir la primera vez como Cordero; antes de que Él venga a
vivir y a reinar, Él debe venir a morir.
A lo largo de la historia, los judíos estaban muy familiarizados con animales sacrificiales; a lo largo de su
historia, desde Levítico, cuando fueron instruidos en el libro de Levítico, que Dios quería que ofrecieran
sacrificios de sangre, lo cual no era nuevo, no en absoluto. Eso se remonta hasta Abel ofreciéndole a Dios
un sacrificio de sangre; y se remonta hasta Abraham en donde a Abraham se le dice que ofrezca a su hijo
en el altar, y conforme Abraham levanta el cuchillo para meterlo al corazón de Isaac, su mano es
detenida y Dios provee un sacrificio. Se les había instruido de que el pecado causa la muerte, que el alma
que pecare esa morirá, como dijo el profeta, y que debe haber paga por el pecado, y que debe haber un
castigo por el pecado, alguien debe morir.
Y la demostración de eso está en todo animal sacrificial que fue jamás matado a lo largo de la historia de
Israel, no fue que la salvación vino por la muerte del animal, fue que el animal simbolizaba el hecho de
que el pecado demandaba la muerte, y que Dios estaba dispuesto a proveer un sustituto inocente que
moriría la muerte por el pecador penitente; ningún perdón de pecados sería concebido por Dios, fuera de
un sacrificio aceptable, sustitutivo, de una víctima inocente. Ellos habían conocido a partir de Abraham,
Génesis 22, que Dios proveería un sacrificio. Inclusive, en esos primeros años, en los años de Abraham,
ellos podían ver hacia adelante para saber quién sería ese sacrificio finalmente. Los animales nunca
fueron el sacrificio que satisfizo, fueron matados por decenas de miles en toda Pascua desde Éxodo 2 en
adelante, hasta la destrucción del templo en el 70 después de Cristo por parte de los romanos.
Habían animales sacrificados en el templo y en el tabernáculo diariamente en el sacrificio de la mañana y
en el sacrificio de la tarde; y después hubieron sacrificios personales, según Levítico 5. La gente tenía que
traer sus propios sacrificios, estaban matando corderos todo el tiempo a lo largo de la historia de Israel;
realmente fue una manera de ver a los sacerdotes y era verlos como carniceros, eso es esencialmente lo
que eran. Cuando ellos iban a cumplir con su deber sacerdotal en el templo, hacían una carnicería de
animales durante el tiempo que estaban ahí; ellos estaban hasta los tobillos de sangre día tras día, día tras
día, y Dios estaba presentando el símbolo a ellos de que “tu pecado demanda la muerte”.
Y para los judíos fieles con corazones verdaderos que estaban arrepentidos, ellos venían y entendían que
ellos ofrecían su sacrificio, y mediante ese sacrificio estaban diciendo: “Yo sé que mi pecado demanda la
muerte, yo sé que no soy justo, yo me arrepiento y te pido Dios que me perdones en base a esta obediencia
al ofrecer un sacrificio”. Ellos no fueron salvos por el ritual, no fueron salvos por el sacrificio, ellos
fueron salvos por arrepentimiento y confianza en Dios en que Él fuera misericordioso a ellos, mediante
un sacrificio que vendría y proveería satisfacción para Él, y a eso apuntaban esos animales. Ellos sabían
que no había perdón en el animal, ellos sabían que no había satisfacción en el animal. ¿Cómo lo sabían?
Porque tan pronto como ofrecían un sacrificio, entonces tenían que ofrecer otro cada día del año, y
después con más sacrificios en el Día de la Expiación, Yom Kippur, y más y más sacrificios en la Pascua, y
sacrificios personales.
Ellos sabían que nunca jamás, jamás terminaba. Entonces, ellos sabían que el sacrificio satisfactorio no
había llegado. Pero un judío con corazón verdadero, un verdadero israelita, un israelita que conocía y
adoraba a Dios de una manera verdadera, entendía que él era injusto, que él era miserable, que él era
pecaminoso, que merecía la muerte, y venía en penitencia y obediencia haciendo lo que Dios le dijo que
hiciera, y le pedía a Dios por misericordia y gracia, y esperaba que Dios proveyera el sacrificio. Bueno,
nunca ellos habrán esperado que el sacrificio final y aceptable sería ningún otro que el Mesías, quien por
cierto es presentado como el Siervo ahí atrás en el capítulo 52, versículo 13: “Y Él prosperará y será
levantado y exaltado, y grandemente exaltado”; y según el versículo 15: “Él va a asombrar a muchas
naciones y reyes cerrarán la boca debido a Él”. Éste va a ser un individuo sorprendente, poderoso,
influyente, muy elevado.
Al final del capítulo 53, Él recibirá un botín con los grandes, y dividirá el botín con los fuertes. Ellos
tenían esa perspectiva de su Mesías, como un gobernante y rey exaltado, el gran rey, el rey de todos los
reyes. Pero ahora descubren que antes de que Él sea establecido como Rey, Él va a ser matado. El Mesías
matado como un cordero. Si usted ha tenido alguna experiencia con eso, usted sabe que cuando las ovejas
van a ser matadas, van en silencio. Tuve esta experiencia bastante interesante allí en Nueva Zelanda y
Australia. Hay una oveja llamada la “oveja Judas”, ese es el nombre de la oveja que guía a las demás a la
matanza, y todas siguen a la oveja Judas por cierto corredor de metal o de madera hasta llegar a su
muerte, y es una escena de silencio total, totalmente en silencio conforme van a que sus gargantas sean
cortadas una por una, y están con la boca cerrada en la matanza conforme están siendo trasquiladas, y
me he sentado durante horas viendo cómo trasquilan de manera sorprendente a las ovejas, y el silencio de
esas ovejas.
El retrato aquí es del Mesías siendo matado, y estando en silencio como una oveja está en silencio, esa es
la imagen. La realidad es que el Mesías será llevado a la matanza. La analogía es que como a una oveja Él
estará en silencio en esa matanza. Ninguno de los sacrificios previos a la muerte del Mesías satisfizo a
Dios. Pero una vez que Jesús fue matado, el velo en el templo fue rasgado de arriba hacia abajo, y todos
los sacrificios después de ese fueron cancelados, y Dios destruyó el templo usando a los romanos poco
después. El sistema entero terminó, porque el sacrificio que Dios escogió había sido ofrecido. Entonces,
aquí leemos en el versículo 7 que Él está callado, en silencio.
Podríamos llamar este mensaje: “El Siervo matado” ó “El Siervo callado o en silencio”, ó “El Siervo
matado en silencio”. El último profeta del Antiguo Testamento, Juan el Bautista, hombre sorprendente;
él fue un profeta aislado, no hubieron otros profetas más que él, y él vino 400 años después del anterior.
Él está fuera de temporada, él es una anomalía, él ni siquiera debió haber vivido porque su madre y
padre eran estériles; Zacarías el sacerdote, y Elizabeth, estaban en su edad avanzada, mucho más allá de
la capacidad de tener hijos, y Dios milagrosamente les permitió tener a este hijo llamado Juan, quien es
llamado el Bautista, pero quizás será mejor identificado como Juan “el que bautizaba”, porque de ahí él
obtuvo su nombre.
Pero desde el tiempo en el que él estuvo en el vientre de su madre, él fue lleno del Espíritu Santo, entonces
Dios tenía algo muy especial para él, y eventualmente él se volvió como ustedes saben, el precursor del
Mesías. Jesús dijo que él fue el ser humano más grande que jamás vivió hasta su época, no porque él fue
más inteligente que los demás, no porque él fue más noble que los demás, más moral o más espiritual o
más justo, sino porque él tuvo la tarea más grande que cualquier ser humano jamás tuvo; su grandeza
estaba conectada a su deber privilegiado, el cual era apuntar al Mesías. Él es de quien Isaías escribe, en
Isaías 40, versículos 3 al 5: “Voz del que clama en el desierto diciendo: Enderezad el camino para el
Señor”; él es de quien Malaquías escribió, tanto en Malaquías 3 como en el 4, en donde Malaquías dice
que cuando el Mesías finalmente venga, va a venir uno previo a Él para declarar su llegada; él es ese
heraldo prometido, ese precursor prometido, el profeta que identifica al Mesías.
Y cuando el momento dramático vino, Juan el Batista y Jesús estuvieron cara a cara, ojo a ojo, en un
lugar público, y Jesús estaba a punto de iniciar su ministerio, fue en el Jordán, y toda Jerusalén y Judea,
dice, estaban descendiendo ahí para ser bautizados por Juan, porque Juan estaba diciendo: “El Mesías
está aquí, el Mesías está aquí, preparen su corazón, preparen su corazón”, y él estaba predicando el reino
y justicia, y diciéndole a la gente que se preparara, y él estaba ofreciendo este bautismo el cual era un
símbolo de su deseo por ser limpiados, y masas de personas estaban ahí. Y un día Jesús se aparece, ¿y
cómo es que Juan presenta a Jesús? Él no dice: “He aquí su Rey”, él dice: “He aquí el Cordero de Dios,
que quita el pecado del mundo”, y eso sale de Isaías 53. Eso es lo que él dijo la primera vez que él apuntó
a Cristo, Juan 1:29. Al día siguiente, el día después, de nuevo Cristo está ahí, y de nuevo cara a cara, y
Juan de nuevo dijo: “He aquí el Cordero de Dios”.
Juan no explica nada. Había suficiente en Isaías 53 para entender que el Mesías vendría como un cordero
y un sacrificio por el pecado; uno que iba a ser matado e iba a guardar silencio en la matanza. Israel
tendría su Rey vivo, exaltado, pero solo después de que Él fuera un cordero moribundo rechazado. La
imagen aquí es tan prosaica. El versículo 6 dice: “Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada
cual se apartó por su camino”, ese es el retrato de la humanidad pecaminosa; todos somos ovejas que nos
descarriamos. Entonces, el Siervo se convierte en uno de nosotros, un cordero, para convertirse en el
Cordero sacrificial para salvar a las ovejas.
Ahora, vamos a embarcarnos en los versículos 7 al 9 en esta mañana, no lo vamos a terminar, pero es la
penúltima, la cuarta estrofa en las cinco estrofas que constituyen este pasaje sorprendente. Y el énfasis
primordial en los versículos 7 al 9 es el silencio, o por así decirlo, sumisión, disposición, obediencia; aquí
está el Siervo sufriente de Jehová, sufriendo hasta la muerte de manera dispuesta, voluntaria; aquí es
donde Él vive: “No se haga mi voluntad, sino la tuya”, como Él oró en el huerto; la boca podría decir
usted del Mesías es presentada; en el versículo 7, Él no abrió su boca, dos veces dice eso; y en el versículo
9: “Ni hubo engaño en su boca”. Él está en silencio en su juicio, ese es el versículo 7; Él está en silencio en
su muerte, ese es el versículo 8; y Él está en silencio en su sepultura, y eso es el versículo 9.
Aquí, de nuevo, en el futuro, Israel mirará atrás y se dará cuenta de que el silencio de Él fue una
disposición a ser matado, como el versículo 8 dice, “por la rebelión de mi pueblo, mi pueblo, quien
merecía morir”. Ellos tendrán una perspectiva totalmente diferente del juicio, muerte y sepultura del
Mesías. Ahora, quiero decir algo aquí en un sentido más amplio. Este capítulo es tan crítico para alguien
que quiere presentar un Evangelio fiel, porque el lenguaje aquí es el lenguaje del Evangelio. Y quiero
enseñarle lo que quiero decir con esto. Mucha gente quiere hablar de Cristo, habla de creer en Jesús,
habla de aceptar a Jesús como Salvador, habla de dejar que Cristo gobierne tu vida; todo eso está bien y
es verdad, pero el lenguaje de la salvación verdadera es el lenguaje de Isaías 53, cuando los judíos en una
generación futura, o cuando usted y yo en esta generación mire a Jesucristo, así es como lo debemos ver,
no como un maestro, no como una especie de salvador benigno, dispuesto, aunque Él es un Maestro y
ciertamente un Salvador.
Pero tenemos que ver a Cristo en el lenguaje de sacrificio. Muy bien, esa es la frase operativa. Tenemos
que verlo en el lenguaje del sacrificio. Cuando usted está viendo aquí, usted está oyendo la confesión de
los judíos en el futuro, y la confesión de cualquier persona verdaderamente convertida en el presente. ¿Y
cuál es el lenguaje? Usted regresa al versículo 3: “Despreciado, desechado, varón de dolores,
experimentado en quebranto”, versículo 4, “Sufrió, azotado, herido, abatido, herido, molido, castigado,
su llaga”, versículo 7, “Angustiado, afligido, matado”, versículo 8, “Cárcel, juicio, fue quitado” lo cual
significa “matado”, “Cortado, herido” al final del versículo 8; versículo 10, “Jehová quiso quebrantarlo,
sujetándolo a padecimiento. Él es una ofrenda por la culpa”, versículo 11 y 12, “Llevando la iniquidad,
llevando el pecado”.
¿Qué estoy diciendo? El Evangelio es acerca del pecado, y es acerca del juicio, y es acerca de la expiación,
y es acerca de la muerte, y es acerca del sacrificio, y es acerca de la sangre; el Evangelio es acerca de la
opresión, aflicción, juicio, ejecución, ser herido; es acerca de las iniquidades, transgresiones, pecados; ese
es el Evangelio. Así es como tiene que ser entendido y explicado. Claro que la tendencia actual tiende a
apuntar a un mensaje inofensivo, una referencia reducida marginal a Cristo. S. Lewis Johnson dijo: “Los
cristianos reinician su teología a toda nueva idea, como reiniciar tu reloj cada vez que encuentras un reloj
que es diferente”. Pero las palabras de salvación son las palabras que encuentra usted en Isaías 53; así es
como usted tiene que entender la muerte de Cristo, así es como otros tienen que entenderla.
¿A quién se hace referencia aquí? ¿Quién sufre un juicio como el versículo 7 describe, una muerte como
el versículo 8 describe, y una sepultura como el versículo 9 describe? ¿Quién es éste? ¿Quién es éste
Esclavo de Jehová, sufriente, sumiso? ¿Quién es este hombre inocente sin pecado, sin embargo, que
persevera con paciencia y con disposición es afligido con una muerte tan brutal? ¿Quién es éste? Solo hay
una respuesta posible, y esa es el Siervo de Jehová quien es el Mesías, quien es Jesús, y Él no está
atrapado en alguna red de circunstancias que están fuera de control, sino que más bien en silencio está
cediendo a todo lo que sucede. Ahora, el Mesías habla en la canción del Siervo en el capítulo 42, el Mesías
habla en la canción del Siervo en el capítulo 49, el Mesías habla en la canción del Siervo en el capítulo 50,
el Mesías no dice nada en Isaías 53, no hay ninguna palabra.
Él es el Siervo silencioso sufriente, no dice nada, no hace nada, sino que deja que todo le pase a Él. Ésta es
la muerte sustitutiva del Siervo voluntaria, con disposición vicaria. Ahora, por esta mañana por unos
cuantos minutos veamos el versículo 7, la primera de estas tres, y el juicio de Jesús está aquí presentado.
¿Cómo sabemos eso? Versículo 7: “Angustiado Él”, “Él mismo” literalmente en el hebreo, “Él mismo”
enfáticamente fue oprimido, fue afligido. Esta es una palabra que nos lleva a la brutalidad, nos lleva a la
esclavitud, es una palabra que se refiere a ser arrestado, a ser abusado y fue severo. Lo trataron de
manera tan severa que cuando fue arrestado y abusado, según el versículo 14 del capítulo 52, dice que la
apariencia que Él tenía, su apariencia fue desfigurada más de la que cualquier otro hombre, y su forma
más que la de los hijos de los hombres, ni siquiera se veía humano.
Ya para cuando acabaron con Él, tanto en términos de los golpes físicos que Él recibió en su cuerpo, y el
abuso a que fue sujeta su cabeza y su rostro por parte de una corona de espinas, y cómo lo golpearon con
las varas en el rostro, y la saliva, y el sudor y la sangre descendiendo por su rostro, Él ni siquiera se veía
humano. Después de haber sido flagelado y el baño de sangre en todo su cuerpo, habiendo estado
inclinado en la angustia torturada de su rostro, en la emoción del momento, éste es su abuso.
Comenzó con su arresto a la mitad de la noche en el huerto, después continuó en los juicios falsos, los
testigos falsos, el abuso al que fue sujeto ahí, la tortura sicológica que Él enfrentó ahí, y la injusticia
terrible de entregarlo a los romanos, y después la manera en la que lo trataron y abusaron de Él
físicamente desde el arresto en el huerto hasta el juicio en la casa del sumo sacerdote, tratando de
condenarlo mediante testigos falsos que daban falso testimonio; su tiempo ante Herodes, ante Pilatos,
todo el maltrato por parte de los judíos y los romanos, ningún crimen jamás certificado, ninguna prueba
jamás dada, ninguna culpabilidad jamás establecida.
Según Lucas 23:15, Herodes lo declaró inocente; tres veces en Lucas 23, Pilatos dice que Él es inocente
tres veces y él era el gobernador. Entonces, fue un veredicto legal, tres veces inocente. Aún así, los líderes
de Israel, los líderes judíos con consentimiento del pueblo, empujaron a Pilatos para seguir su triple
declaración de la inocencia de Jesús con un llamado a la ejecución, eso es lo que él hace en Lucas 23:25.
Bueno, eso es lo que es visto aquí en el versículo 7: “Él fue angustiado”. Y después dice que Él fue
afligido, pero es un verbo pasivo, y realmente necesita ser visto de una manera un poco diferente, un poco
más de cerca; Él permitió que en Sí mismo fuera afligido. Esa es la manera en la que usted traduciría un
verbo pasivo. Pasivo significa que sucede, la acción le sucede a usted, no por parte de usted. También
llega a significar y podría ser traducido de manera apropiada de esta manera, como en Éxodo 10:3.
Él se humilló a Sí mismo. Lo cual es otra manera de decir que Él permitió que lo afligieran. Pablo bien
pudo haber tenido esta frase en mente cuando escribió Filipenses 2: “Él se humilló a Sí mismo y se hizo
obediente hasta la muerte, muerte de cruz”, ese bien podría ser un reflejo directo de Isaías 53:7. Esto no
es normal para gente inocente que está siendo torturada. Normalmente una persona oprimida, torturada
que es inocente y sabe que esta es una injusticia terrible, clama, clama por la injusticia y clama por la
inocencia, pero no el Siervo de Jehová, Él no dice una palabra. No abrió su boca. A pesar del hecho de
que ésta fue una injusticia mala, impía, miserable en contra no solo de un hombre inocente, sino de un
hombre perfectamente Santo y Justo; Él no abrió su boca.
Los pecadores no sufren en silencio, no sufrimos así; está la voz de la culpabilidad cuando sufrimos por
nuestro pecado, clamamos como David lo hizo en el Salmo 32 y en el Salmo 51, ¿verdad? “Contra ti,
contra ti solo he pecado. Lávame, límpiame, hazme limpio”, ese es el clamor del pecador culpable. El
clamor del pecador inocente es Job, quien repetidamente clama a Dios por su inocencia; Job 7:1-13, todo
eso está diciendo: “Dios, ¿por qué está pasando esto? Yo soy un hombre inocente, no soy culpable de
aquello de lo que aún mis propios amigos me están acusando de que soy culpable”. Los pecadores no
sufren en silencio. Cuando sufrimos por la culpabilidad clamamos a Dios por perdón, y cuando sufrimos
por inocencia clamamos a Dios y preguntamos por qué. Pero Él sufre en silencio.
Él ha sido cazado a la mitad de la noche, y encontrado en el huerto de Getsemaní después de la
medianoche. Han venido a Él –en el Nuevo Testamento, los escritores del Nuevo Testamento nos dicen–
con una multitud enorme, policías del templo, líderes religiosos, soldados romanos, para arrestarlo;
cazado como algún tipo de animal nocturno. Él es arrestado, Él es traicionado por Judas, Él es llevado en
custodia; maltratado, torturado, atormentado, abusado en toda manera imaginable y que no nos
imaginamos, y después llevado a la ejecución sin ninguna resistencia, sin ninguna queja. Cuando Él es
traído ante el sumo sacerdote, Mateo 26, nos dice que Él estaba en silencio. En el siguiente capítulo,
Mateo 27, Él fue llevado ante los principales sacerdotes y los escribas, ancianos, y Él estuvo en silencio.
En Marcos 15, Él fue llevado delante de Pilatos, y Él estuvo en silencio. Y Juan 19 registra lo mismo, su
silencio ante Pilatos.
En Lucas 23, Él fue llevado ante el rey Idumeo, que servía bajo Roma, llamado Herodes, y de nuevo Él
estuvo en silencio. Él estuvo en silencio delante del sumo sacerdote en Sanedrín, Él estuvo en silencio ante
Pilatos, Él estuvo en silencio ante Herodes; Él nunca dijo una palabra en defensa de Sí mismo y su
inocencia. Isaías dice que Él fue como un cordero, Él fue llevado a la matanza como una oveja que está en
silencio ante sus trasquiladores; entonces, Él no abrió su boca. El asunto aquí es la disposición del Mesías
a morir. Este no es un buen plan que salió mal. Setecientos años antes de que Jesús se apareciera, la
profecía es clara en que cuando Él venga, Él vendrá como un cordero para ser matado. Y cuando Él llegó
antes de que Él comenzara su ministerio, Juan dice: “He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del
mundo”.
Y eso significa que Él debe ser un cordero sacrificial, porque solo en la muerte del sacrificio es quitado el
pecado. Cuando Jesús murió al final de los tres años de su ministerio – eso no fue como algunos han
tratado de presentarlo, algo bueno que salió mal; esa fue la razón misma por la que Él vino, en primer
lugar. Pudo haber dicho muchas cosas ante sus acusadores, hubieron muchas cosas que Él pudo haberle
dicho al sumo sacerdote, a los principales sacerdotes que constituían el Sanedrín; Él pudo haberle dicho
mucho a Pilatos y a Herodes, pero no lo hizo; estuvo en silencio de la sumisión a la voluntad de su Padre,
pero también estuvo el silencio del juicio: “No escucharon y ahora no tengo nada qué decirles; cuando
hablé de la vida y de la salvación, cuando hablé del perdón y el Reino de Dios, ustedes no quisieron oír, y
ahora no tengo más qué decirles”. Él está en silencio absoluto en el juicio. Y el versículo 7 termina de
nuevo diciendo: “Y no abrió su boca”.
No solo aceptó el juicio injusto de los hombres, sino que Él aceptó el juicio justo de Dios en lugar de
pecadores injustos para hacerlos justos. Ningún sacrificio fue jamás tan perfecto, ningún sacrificio jamás
fue tan puro; aquí está el Cordero de Dios sin mancha, sin pecado, aceptable a Dios, escogido y elegido
por Dios, muriendo por pecadores. Es aquí, queridos amigos, que la soteriología del Antiguo Testamento
alcanza su ápice; este es el punto elevado del Antiguo Testamento: el Mesías es el sacrificio, matado por
Dios por nosotros. Él es el Siervo de Jehová, Él el Esclavo de Jehová, y su servicio demanda que Él
muera, que Él sea castigado por nuestro bienestar, que Él sea azotado por nuestra llaga, que Él sea
aplastado por nuestras iniquidades, que Él sea traspasado por nuestras transgresiones; y como el
versículo 8 lo expresa, que Él sea quitado de la tierra de los vivientes por nuestras transgresiones,
aquellos que merecemos la muerte.
Ese es el mensaje del Evangelio, y es un mensaje de pecado y juicio y muerte y sacrificio. El Siervo de
Jehová sufriente, silencioso, sumiso, matado, menospreciado, recibe el castigo de Dios por la deuda moral
enorme de los elegidos de toda la historia humana, y paga el precio del rescate con su vida. Ahora, eso es
el versículo 7, ese es el juicio que nos lleva a su muerte en el versículo 8, eso es para la próxima vez. Lo
vemos en silencio en la muerte, inclusive en silencio en la sepultura, versículo 9.
Inclinémonos en oración. Padre, no podemos evitar sino oír las palabras sorprendentes de Pedro, quien
dice acerca de Cristo: “Él no cometió pecado ni se halló engaño en su boca”, tomado exactamente del
versículo 9, quien cuando le maldecían no respondía con maldición; cuando padecía, no amenazaba, sino
que se encomendaba a Aquel que juzga justamente. Y Él mismo llevó nuestros pecados en su cuerpo en la
cruz, para que podamos morir al pecado y vivir a la justicia, porque por su llaga fuisteis vosotros
sanados.
Estamos boquiabiertos por el asombro de este sacrificio de Cristo, estamos asombrados del hecho de que
Tú nos lo hayas aplicado a nosotros que somos totalmente indignos, ¿por qué es que Tú nos has
seleccionado de todo el mundo para recibir este mérito poderoso? Esto va más allá de nuestra
comprensión. Pero está detrás de nuestra adoración, es la razón por la que te amamos, te alabamos, te
adoramos. También es esta gran realidad de que Tú nos has llamado a proclamar hasta los fines de la
tierra, que todo aquel que invocara el nombre del Señor será salvo, judío o gentil. Este es el día de la
salvación, este es el tiempo aceptable. Sí, habrá un tiempo futuro al final de la historia humana, cuando la
nación Israel será salva; pero mientras tanto, mientras tanto, todo aquel que invocare el nombre del
Señor será salvo.
El Evangelio es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree, judío o gentil. Pedimos, Señor, que el
día de hoy, inclusive en esta hora, que Tú atraigas algunos a Ti, judío o gentil, que están sentados y
oyendo esto; que este sea el momento en el que salgan de las tinieblas a la luz, de la muerte a la vida, de la
confusión a la claridad, de la ignorancia al conocimiento, de la muerte a la vida. Y que sean traídos a
Cristo de manera irresistible por tu Espíritu Santo Bendito. Que este día, sea un día de salvación. Padre,
lleva a cabo una obra en corazones, y cumple eso para Tu gloria, para Tu honra, para que el cielo pueda
regocijarse por la llegada a casa de un pecador perdido. Oramos porque Tú seas honrado de esa manera,
para que Tú seas exaltado. En el nombre de Cristo. Amén.
Es Isaías 53 y quizás tenga que comenzar a disculparme por el hecho de que estamos prolongando esto
tanto. Pero si tan solo supiera cuánto podría yo decir que no digo debido a que el tiempo me refrena. He
vivido este capítulo ahora durante meses llevando a la serie y en medio de la serie, y hay tantas veredas
que salen de aquí, hay tantas cosas que se originan en Isaías 53 que se convierten en veredas y caminos
que uno podría casi seguir de manera interminable.
Tengo que decirle que este es un capítulo sin fondo que no puedo encontrar la profundidad, no puedo
encontrar la amplitud, no puedo encontrar su altitud. Estaba leyendo un libro esta semana de Isaías
53 en el que el escritor dijo, “Las palabras se colapsan bajo el peso de este capítulo.” Y entiendo eso, que
simplemente no hay palabras para sostenerlo, es demasiado vasto, demasiado masivo como para ser
llevado por el vocabulario. Este es un capítulo que en un sentido usted llega al punto en el que usted
siente el peso del mismo sin poder tener la capacidad de expresarlo. Y claro que siempre es ese el
problema del predicador y de manera particular mi problema debido a que estoy limitado en mi
capacidad de expresarme a mí mismo. Y me encuentro hasta cierto punto frustrado y al mismo tiempo
tratando de aliviar esa frustración al regresar y enriquecer cosas que ya hemos tocado para asegurarme
de que no deje nada sin decir que debería haber sido dicho.
Esta es una porción pesada de las Escrituras, quizás no haya nada como esta por lo menos en mi mente
en toda la sagrada Escritura; tan llena, tan densa, una presentación tan claramente detallada del Señor
Jesucristo en su vida, en su muerte, en su sepultura, en su resurrección, en su exaltación y en su
intercesión que trasciende cualquier pasaje en el Antiguo Testamento.
La complejidad de este capítulo es sorprendente y asombrosa, el texto comenzando en el capítulo 52
versículo 13 comienza un viaje que no tiene paralelo en las Escrituras, comienza con la relación eterna del
Señor con el Mesías, con Su Hijo y después apunta a la gloria exaltada al final cuando el Hijo ha
cumplido de manera completa su obra redentora. Y en medio nos desciende en la humillación de aquel
que llevó nuestro pecado a lo largo de los acontecimientos de su vida, a lo largo de los acontecimientos de
la Semana Santa, la cruz, la resurrección, saliendo de la tumba vacía hasta llegar a las glorias del cielo y
llegando hasta su obra intercesor a constante.
Es la historia constante del Mesías que se toca aquí con una cantidad de detalle sorprendente,
sorprendente, que es abrumadora cuando usted considera que es toda escrita por la pluma de un profeta
inspirado por Dios 700 años antes de que Cristo llegara. No solo se presenta aquí la obra de Cristo, como
dije, desde su vida al punto de su encarnación hasta su intercesión y todo lo que está en medio de estos
dos puntos, sino que inclusive está la naturaleza del Mesías presentada aquí, la naturaleza del siervo. Y
para eso quiero que regrese al principio de este texto, capítulo 52, versículo 13, y voy a estar regresando a
lo largo de esto porque no le puedo dar todo conforme avanzamos. Pero regresando a donde
comenzamos, Dios habla al principio y al final de esta sección maravillosa. Dios es el que habla en el
capítulo 52, versículos 13 al 15 y Dios es el que habla al final en la segunda mitad del versículo 11 y en el
versículo final en el 12.
Entonces Dios presenta a su siervo y concluye este relato de su siervo. Y conforme Dios lo presenta Él
identifica su naturaleza aquí en el versículo de apertura, “He aquí que mi siervo.” Ese es el título que el
Mesías lleva y hay muchas referencias a Él como el siervo del Señor en esta sección de Isaías, hay cuatro
capítulos del siervo acerca de Él como el esclavo de Dios, capítulo 42, capítulo 49, capítulo 50, y ahora
esta sección aquí. Ven al Mesías como el siervo del Señor. En las primeras partes de Isaías Israel es
identificado como el siervo del Señor siendo un siervo infiel con toda certeza y de esta manera se
pronunció el juicio sobre ellos pero en el futuro el Señor tendrá un siervo que es fiel, ningún otro que el
Mesías.
Y en el versículo de apertura su naturaleza o su persona es identificada, “Él será prosperado, será
engrandecido y exaltado y será puesto muy en alto.” Tres verbos, tres verbos que hablan de Él.
Engrandecido, exaltado y será puesto muy en alto. Eso nos presenta su relación eterna con Dios Padre
porque esos tres verbos aparecen en solo un otro lugar en el libro de Isaías y eso está en el capítulo 6 de
Isaías y esos mismos tres verbos aparecen ahí para describir a Dios alto y sublime quien es Santo, Santo,
Santo en la visión de Isaías. Entonces en el capítulo 6 esos verbos son usados para escribir a Dios Padre.
Aquí son usados para escribir al siervo de Dios, el esclavo de Dios, el Mesías y por lo tanto nos presentan
al Mesías como alguien que lleva la misma exaltación, la misma elevación, la misma altura que Dios
mismo. Y esto es para decirnos que aquello que es dicho de Dios también puede ser dicho del siervo del
Señor. Una combinación de verbos que describe al Señor Yahue mismo, también describe al siervo de
Yahue.
Esto es decir lo que Pablo dijo que en Él habita corporalmente toda la plenitud de la deidad. Esto es decir
con el escritor de Hebreos quien dijo que Él es el reflejo de la gloria de Dios y la imagen misma de su
persona. Eso es decir lo que Jesús dijo, “Si me habéis visto a mí habéis visto al Padre. Yo y el Padre uno
somos.” Y de esta manera el siervo es identificado en el versículo de apertura por Dios mismo como uno
que es igual a Él, también alto, elevado y altamente exaltado. Estamos hablando entonces de Dios
encarnado. El siervo de Dios no es ningún otro que el Hijo de Dios encarnado. El Hijo de Dios es exaltado
ahí en ese versículo de apertura. Y después inmediatamente en el versículo 14 vemos que Dios lo presenta
como alguien quien aunque exaltado y Dios en naturaleza será humillado, versículo 13 y 14, la transición
realmente es sorprendente. “Muchos se asombraron de Israel pero aún muchos se asombrarán de aquel
quien es el Dios hombre de tal manera desfigurado de los hombres, su parecer y su hermosura más que la
de los Hijos de los hombres.”
Esta es la humillación que conocemos a partir de las palabras de Pablo en Filipenses 2, “Quien tomó
forma de esclavo, hecho en semejanza de los hombres. Se humilló a sí mismo hasta la muerte, muerte de
cruz.” Los horrores de cómo lo trataron a Él llevando hasta su – incluyendo su crucifixión, llegó a
desfigurarlo y el Padre Dios revela a Isaías que se llevará a cabo. Cuando eso se cabe, el versículo 15 dice,
“Así asombrará Él a muchas naciones, los reyes cerrarán ante Él la boca porque verán lo que nunca les
fue contado y entenderán lo que jamás habían oído.”
Entonces conforme Dios presenta a su siervo lo presiente cómo Dios siendo humillado y siendo exaltado.
La palabra en el versículo 13 ‘será prosperado’ es la afirmación de Dios de que Él tendrá éxito. Cuando
Dios cierra este capítulo Él vuelve a hablar a la mitad del versículo 11 y dice esto, “Por su conocimiento
justificará mi siervo.” Aquí Dios está hablando otra vez de ‘mi siervo’, su Hijo el Mesías. “Él justificará a
muchos y llevará las iniquidades de ellos. Por tanto yo le daré parte con los grandes, y con los fuertes
repartirá despojos por cuanto derramó su vida hasta la muerte y fue contado con los pecadores habiendo
Él llevado el pecado de muchos y orado por los transgresores.” Dios abre esta sección en los versículos 13
al 15 al predecir y prometer el triunfo del Mesías, el siervo. Dios la concluye al proclamar que Él ha
triunfado. Él triunfará y triunfo.
Dios entonces encierra esto con una introducción y una conclusión y en medio usted tiene los versículos 1
hasta el 11A y esa es una delineación del sufrimiento del siervo mediante el cual Él es exaltado, Él será
exaltado, Él será triunfante, Él será triunfal debido a que Él se humilló a sí mismo inclusive hasta la
muerte, inclusive a la muerte en una cruz. La mitad entonces es la razón por la exaltación debido a que Él
hizo lo que el Padre determinó que Él haría, el Padre lo resucitó y lo sentó a su diestra y le dio un nombre
que es sobre todo nombre, el cual es el nombre Señor. Y un día le enviará de regreso establecer su reino,
el reino con el cual Él asombrará y sorprenderá a los gobernantes del mundo y traerá el reino con todas
sus glorias y después Él dividirá el botín. Él será el conquistador final y el único conquistador y monarca
del universo.
Entonces usted tiene comentario de introducción y afirmación de conclusión por parte de Dios mismo. Y
en medio versículos uno al 11 está esta mirada sorprendente de la razón por la que el siervo debía ser
exaltado de esta manera. Y la razón es dada por Dios en el versículo 12, ¿por qué? Porque Él derramó su
vida hasta la muerte, porque Él llevó el pecado de muchos. Es debido a su obra de humillación y
sacrificio vicario sustitutivo que Dios lo exaltará. Y eso es exactamente lo que Pablo dice en Filipenses 2,
“Él se humilló a sí mismo hasta la muerte por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo y le dio un
nombre que es sobre todo nombre.” Pablo está escribiendo en la espalda de Isaías 53 en esa sección
kenosis de Filipenses 2.
Ahora, es muy importante y maravilloso que Dios nos da una profecía de introducción y una
proclamación de conclusión. Sucederá, ha sucedido, porque la mitad es tan trágica, tan trágica, habría
poca, quizás poca esperanza si no estuviera esta afirmación divina de la victoria final de Cristo. Lo que
tenemos en la introducción y la conclusión es la promesa de su segunda venida. Lo que tenemos a la
mitad es la obra de su primera avenida. ¿Ve eso? Lo que tenemos en la introducción y la conclusión es la
declaración de Dios de su segunda venida como el monarca que reina, el Rey de Reyes y el Señor de
Señores. Lo que tenemos a la mitad de su primera avenida y su humillación. Él regresa reinar porque Él
vino una vez a morir. Y esa es la economía de Dios en la obra del Señor Jesucristo. Es exactamente la
sección de en medio, su humillación que es la razón por la que Dios le exaltó hasta lo sumo. Él vino, Él se
entregó de manera completa a la voluntad de Dios para salvar a pecadores del infierno y lo hizo de una
manera sorprendente al morir a sí mismo en una muerte vergonzosa, dolorosa de los impíos. El mismo
tipo de muerte que estaba reservada para los peores criminales y esclavos. Pero Él vino como el justo,
como Él es identificado en el versículo 11, “Para recibir el castigo de Dios por los injustos para hacerlos
justos.” Ese es el corazón de la cruz y el corazón del Evangelio.
Ahora, estamos viendo los versículos 1 al 11A y estamos viendo este siervo. En los versículos 1 al 3 Él es el
ciervo menospreciado, y vimos eso. Y después en los versículos del 4 al 6 Él es el siervo sustituido. Y
después en los versículos 7 al 9 donde estamos Él es el siervo matado y silencioso.
Ahora, a manera de repaso breve, un repaso acerca de algo que necesita ser recordado, muy bien. El
propósito primordial de este pasaje no es ver la cruz, ese es un propósito secundario. El propósito
primordial de este pasaje es ver el triunfo final del Mesías, el siervo; el triunfo final del Mesías, el siervo;
el triunfo final del Mesías, el siervo será la salvación de su pueblo y eso es lo que dice en el versículo 8,
“Porque fue cortado de la tierra de los vivientes por la rebelión de mi pueblo.” Mi pueblo. O en el
versículo 11, “Justificará mi siervo justo a muchos.” O versículo 12, “Habiendo Él llevado el pecado de
muchos.” El punto de este capítulo es que Dios salvará a su pueblo y en particular su pueblo Israel, esta
es una profecía de la salvación futura de Israel.
De eso trata la sección entera de Isaías, la salvación para Israel en el futuro. Zacarías dice que es el
tiempo cuando miraran a aquel a quien traspasaron y oraran por Él como unigénito. Cuando miren
hacia atrás a la historia, lo cual todavía no han hecho pero un día lo harán, y miren a aquel a quien
traspasaron y se den cuenta de que Él fue el Hijo de Dios y entiendan completamente lo que aún no han
entendido excepto por un remanente de judíos que han venido a la fe en Cristo, Israel será salvo.
La promesa de Ezequiel 36, la promesa del nuevo pacto de que Dios los salvará, que Dios los perdonará
que Dios escribirá su ley en sus corazones, que Dios quitará un corazón de piedra y les dará un corazón
de carne e implantará su Espíritu dentro de ellos. Repetido en Jeremías 31, repetido en Zacarías 12 y 13,
el Espíritu de gracia y oración viene sobre ellos. Eso sucederá en el futuro. La salvación de la nación de
Israel, en Romanos 11, “Todo Israel será salvo.”
Cuando estén en el futuro harán la confesión de los versículos1 al 11, esta será su confesión. En la
actualidad lo es ahora y para todos los que creen judío o gentil es nuestra confesión, ¿no es cierto?
Entendemos que Él fue traspasado por nuestras transgresiones. Entendemos que Él fue azotado por
nuestras iniquidades, que el castigo de nuestra paz fue sobre Él. Entendemos que por su llaga fuimos
curados. Entendemos que somos las ovejas que nos hemos desviado, impíos por naturaleza que el Señor
causó que nuestra iniquidad cayera sobre Él. Entendemos eso. Ese es un entendimiento del Evangelio,
que Él murió en nuestro lugar bajo castigo divino por nosotros y que Él siendo castigado en nuestro lugar
nunca seremos castigados condenados. El castigo ha sido demandado del sustituto. Entendemos eso.
Todos los creyentes entienden eso. Usted no puede ser salvo sin abrasar eso, sin aceptar eso.
Pero un día en el futuro la nación de Israel se dará cuenta de esto y mirará hacia atrás y confesará las
palabras mismas, la confesión misma de Isaías capítulo 53. Ahora, desde el principio dice en el versículo
1, “No creyeron. ¿Quién ha creído nuestro anuncio? El mensaje que nos fue dado.” Como indica el
hebreo. ¿Y quién ha creído que Jesús fue el brazo del Señor revelado? Esa simplemente es una expresión
para referirse a la presencia de Dios en poder. ¿Quién creyó que Él fue el poder real de Dios? ¿Quién
creyó que Él fue el Mesías, El Salvador? Muy, muy, muy pocos. Muy pocos. 500 en Galilea, 120 en el
aposento alto en Jerusalén, después de un ministerio de 3 años por toda la nación de Israel. Muy pocos.
¿Por qué? No encajó con nuestro modelo.
Los judíos siempre han tenido una teología de la gloria pero no una teología del sufrimiento. Siempre han
entendido la gloria del Mesías pero no el sufrimiento del Mesías. De hecho hasta donde puedo ver
ninguna indicación se encuentra en ningún lugar en la literatura judía histórica de que ellos creyeron que
el Mesías moriría por sus pecados. Usted no lo puede encontrar. No tenían teología de un Mesías
sufriente, moribundo; solo un Mesías glorioso. Entonces cuando vieron a Jesús no vieron a un Mesías
glorioso, vieron a un renuevo únicamente, vieron una raíz sucia en suelo seco. No vieron ningún parecer
en Él ni hermosura, no vieron nada atractivo en Él, no encajó su teología de la gloria. Y además no solo
Él vino de ningún lugar en su origen. No solo fue su apariencia algo no impresionante sino que al final de
su vida Él fue despreciado y desechado, un hombre en dolores, en quebranto. Él fue el tipo de persona de
la que esconderíamos nuestro rostro, fue así de menospreciable. Él fue menospreciado y no lo estimamos.
Él fue un Mesías menospreciado. Dijeron de Él, “No queremos que este hombre reine sobre nosotros.
Crucificadle, crucificadle. Él no es nuestro rey.” El Mesías menospreciado. Versículos 4 al 6, “Él es el
Mesías sustituido.”
Algún día en el futuro van a mirar hacia atrás y dirán, “Ahora lo vemos diferente. Ciertamente llevó Él
nuestras enfermedades. Fueron nuestras tristezas las que Él llevó. Ahora pensamos que Él había sido
azotado, herido de Dios y afligido por sus propios pecados, por sus propias blasfemias porque Él fue un
blasfemo porque Él fue un intruso, oh, qué mal estábamos. Ahora sabemos Él fue herido por nuestras
rebeliones, molido por nuestros pecados y demás. Y el Señor hizo que el castigo de nuestra paz fuera
sobre Él.”
Después nos lleva los versículos 7 al 9, “Él es el siervo sustituido y menospreciado y aquí Él es el siervo
silencioso y matado.” Y comencé la semana pasada, 2 semanas atrás ahora, con la frase ‘como cordero
fue llevado al matadero’. Ese es el punto elevado de esta profecía; Él vendrá como un cordero para ser
matado. Cuando Jesús apareció por primera vez en el Río Jordán para comenzar su ministerio y Juan el
Bautista su precursor lo vio cara a cara, Juan 1:29, Juan dijo, “He aquí el Cordero de Dios que quita el
pecado del mundo.” Él lo entendió.
El Apóstol Pedro lo entendió escribiendo en su primer capítulo de su primera pistola dice, “Fuimos
redimidos no con cosas corruptibles como oro, plata, sino con la sangre preciosa de Cristo como cordero
sin mancha.” Ellos entendieron que el Mesías iba a venir para hacer el sacrificio por el pecado al cual
todos los otros sacrificios se apuntaron, no hubo un sacrificio de un animal ni oveja ni cabra ni buey, no
hubo un sacrificio de un animal que pudiera quitar el pecado. Hebreos 10, “La sangre de bueyes y cabras
no puede quitar el pecado. Pero el mismo capítulo dice, “Mediante una ofrenda Él se presentó a sí mismo.
Él santificó para siempre aquellos que le pertenecen.” Pedro lo entendió, Pablo lo entendió, Pablo, un
judío en Filipenses 3 piensa que va bien, que va en el camino correcto hasta que ve a Cristo y después
todo aquello en lo que había esperado se convierte en algo menospreciable para Él, basura, a fin de que él
gane a Cristo y tenga una justicia no de él sino la justicia que es de Dios concedida a él por la fe en Cristo.
Pablo lo entendió, Pedro lo entendió, los discípulos de entendieron, la primera iglesia lo entendió, todo
creyente a lo largo de la historia ha entendido que Jesús murió como el único sacrificio por el pecado que
satisfizo a Dios; el Cordero de Dios que de hecho quita el pecado. Hebreos 9 dice que los sacrificios
animales no pueden quitar el pecado. Hebreos 10 lo repite, “No pueden quitar el pecado.” Simplemente
apuntan a la necesidad de un sustituto que tenga la capacidad de hacer eso y Cristo es ese Cordero
escogido.
El día en el que Él llegó a Jerusalén fue el día en el que la gente seleccionaba sus corderos para el
sacrificio el fin de semana en la Pascua. Y el día en el que Él llegó a Jerusalén Dios lo seleccionó como su
cordero y lo ofreció al final de la semana para quitar el pecado. Esa es la razón por la que Pablo en
Primera de Corintios dice, “Jesucristo es nuestra Pascua. Jesucristo es nuestra Pascua.”
Hay una afirmación interesante que se encuentra en el Salmo 49 en donde Dios dice, “Ningún hombre
por ningún medio puede redimir a su hermano. Ningún hombre por ningún medio puede redimir a su
hermano o darle a Dios un rescate por él porque la redención de su alma es costosa y él debe cesar de
tratar para siempre.” Gran afirmación. Usted no puede redimir a alguien más. Ningún humano puede
redimir a otro humano. Usted no puede redimirse a sí mismo. Usted no puede redimir a nadie más. Solo
el Dios hombre Jesucristo, nuestro Cordero de la Pascua puede pagar el precio costoso; el precio costoso
no corruptible, no oro ni plata.
Hubieron ocasiones en la historia de Israel como en Éxodo 30 cuando ellos contaron a los hombres
porque iban a confiar en su poder y confiar en sus números y confiar en su poder en lugar de confiar en
Dios en contra de sus enemigos y Dios los castigó y Dios trajo juicio contra ellos por hacer eso. Dios
también dijo a ellos, “Hay una manera en la que pueden ser redimidos de ese castigo mediante oro o
plata.” Éxodo capítulo 30, “Redención temporal.” Pero ninguna cantidad de dinero jamás podía redimir
un alma porque el costo es demasiado alto, demasiado alto.
Isaías lo entendió, Isaías 52:3, Isaías dijo, “Así ha dicho Jehová, fuisteis vendidos para nada y seréis
redimidos sin dinero.” No hay bien alguno en este mundo que pueda ser usado para redimirlo a usted.
Solo Pedro dijo, “La sangre preciosa de un cordero sin mancha.” Quien es ningún otro que Cristo, su
muerte se convierte en el sacrificio redentor. Y Pedro en ese mismo pasaje en Primera de Pedro
1:20 y 21 dice, “Mediante Él son creyentes en Dios. Han entrado en una relación de fe con Dios mediante
Él.” Bueno, esta es la perspectiva de la muerte con respecto a Jesucristo que uno debe tener para ser
salvo. Los judíos en la actualidad no lo creen, rechazan a Jesucristo, todavía creen que fue azotado,
herido por Dios por ser un blasfemo. Usted y yo sabemos que no es así, creemos la verdad acerca de Él y
algún día ellos también la creerán.
Ahora, eso nos lleva los versículos 7 al 9, los versículos 7 al 9, ahora, la última vez, hace 2 semanas atrás
vimos el versículo 7, únicamente le voy a dar un repaso breve. Estos tres versículos son miradas
específicas de acontecimientos en la vida de Cristo. El versículo 7: ve su juicio, versículo 8: ve su muerte y
el versículo 9: ve su sepultura. Y de nuevo sorprendentes en su detalle. Y lo que vemos aquí es al siervo
silencioso matado. La idea de que Él está entregando de manera voluntaria su vida, que Él se está
sometiendo de manera dispuesta en obediencia, en silencio al propósito de Dios y es la voluntad de Dios y
el placer de Dios como el versículo 10 dice ahí, “Para herirlo, colocarlo bajo tristeza, presentarlo como
una ofrenda por la culpa.” Esa es la voluntad de Dios, Él sabe eso, “No es mi voluntad, sino la tuya se
haga.” Y Él se somete de manera plena a eso.
En esa sumisión hay una demostración de su conducta, Él está en silencio en su juicio, Él obviamente está
en silencio en su muerte y en su sepultura, no hay protestas que llevan a eso, Él está en silencio, en los
versículos 7, 8 y 9 y de hecho simplemente para recordarle, Él están silencio en el capítulo entero, el
Mesías nunca habla en este capítulo, nunca; Él es el que sufre de manera silenciosa a lo largo de este
capítulo entero. Y en particular en los versículos 7 al 9, porque aquí es donde realmente se pone feo,
horrendo; versículo 7 es acerca de su juicio, Él fue afligido, Él fue angustiado. Ese término tiene que ver
con todas las formas de injusticia que vinieron en contra de Él. Es repetido una vez más en el versículo 8
por opresión y juicio. Y ahí la opresión está ligada al juicio y el juicio claro es un término judicial que
habla específicamente de los acontecimientos del juicio. Entonces esta es la opresión que vino en contra
de Él en su juicio en particular, su arresto una experiencia horrenda, el abuso que le siguió y después de
eso los testigos falsos, mentirosos y todas las demás cosas que vinieron con ello. No se cometió crimen
alguno, no hay evidencia presentada, fueron declaraciones repetidas de su inocencia, hubieron
declaraciones repetidas de su inocencia, Él fue abusado físicamente, le escupieron, le pegaron con sus
puños en el rostro, le golpearon en la cabeza con palos, una corona de espinas metida en su cabeza. Usted
sabe todo eso.
Él enfrentó todo eso como parte del juicio y del veredicto al que se llegó en el juicio. Simplemente una
palabra del verbo afligido, Él fue afligido, literalmente es un pasivo en el hebreo, Él permitió que fuera
afligido, Él permitió que fuera afligido, Él estuvo bajo una jurisdicción ilegal, inconsciente injusta y Él
permitió que eso sucediera, que fuera afligido. Esto bien podría ser de donde Pablo toma, “Él se humilló
a sí mismo.” Porque este verbo de hecho puede llegar a ese punto en su significado. Él se permitió el ser
afligido, cazado en la noche, arrestado en el huerto, juzgado ilegalmente de noche, acusado falsamente,
atormentado, torturado, abusado y después un veredicto es emitido y Él debe morir y morir por la
crucifixión. Él no dice nada, Él no abrió su boca, Él es como un cordero que es llevado a la matanza y
como una oveja que está en silencio ante sus esquiladores, entonces Él no abrió su boca. Él es como una
oveja en silencio cuando está siendo matada o trasquilada, Él no dice nada. Esto quiere decir no dice
nada en defensa de sí mismo, nada en absoluto. No hay defensa dada por Él, Él aceptó el juicio injusto del
hombre para aceptar el juicio justo de Dios para hacer que pecadores injustos fueran los destinatarios de
esa justicia misma.
Entonces en el versículo 7 como vimos, usted tiene un retrato de su juicio, Él está siendo llevado para ser
matado y Él está en silenció conforme es llevado. El versículo 8 entonces nos lleva a su muerte, por cárcel,
y eso nos lleva de regreso al versículo 7 y a todo ese juicio, “Y por juicio Él fue llevado.” Términos legales.
La opresión es lo que vino a Él en la injusticia, el juicio es el veredicto y la expresión fue quitado.
Simplemente es el hecho de que Él es entregado para ser ejecutado, entregado a la sentencia. Todo esto
está hablando de procesos, procesos legales; opresión, su arresto, confinamiento, juicio es el proceso
judicial y el veredicto final siendo llevado significa exactamente lo que dice, de la corte del juicio para ser
ejecutado. Pilato ordena su ejecución y él ordena que es ejecutado en la manera en la que los esclavos
fueron ejecutados. Él es el esclavo de Yahue, Él es ejecutado a manera de esclavo y su muerte es descrita
en estas palabras, “Porque fue cortado de la tierra de los vivientes.” Versículo 8. Él fue cortado de la
tierra de los vivientes. Ser cortado de la tierra de los vivientes, expresión judía, aparece en varios lugares
en el Antiguo Testamento. Daniel 9:26 hablando del Mesías dice, “El Mesías será cortado.” Daniel
también predijo su muerte.
Entonces Él será ejecutado. Eso es lo que esa expresión significa. Él será asesinado. Es una manera
dramática de decirlo. Cortado de la tierra de los vivientes, ejecutado, como un cordero llevado a la
matanza; la cual por cierto de la misma expresión que es usada en Jeremías 11:19 para referirse a sí
mismo. Jeremías se vio a sí mismo como un cordero siendo llevado a la matanza. Entonces una expresión
común, cortado de la tierra de los vivientes, a pesar de todo lo que Él fue, a pesar de todo lo que Él hizo,
todo lo que Él dijo, la injusticia más horrenda en la historia de la humanidad es cometida en contra de Él
y Él es ejecutado.
La afirmación tan reveladora en este versículo se encuentra en la segunda línea, “¿Y su generación quién
la contará? Porque fue cortado de la tierra de los vivientes.” ¿Quien lo consideró? ¿Quien consideró que
Él fue ejecutado violentamente? ¿Quién dio un paso al frente y protestó? Eso es lo que eso significa.
¿Quién lo vio por lo que fue? ¿Estuvo el sumo sacerdote en protesta? ¿Acaso los saduceos o los fariseos o
alguien quien se adhería de manera fastidiosa al orden judío y la tradición y la ley? ¿Dónde estaban los
rabinos? ¿Dónde estaban los escribas? ¿Dónde estaba alguien?
Aquí encontramos en la profecía 700 años antes de que sucediera que se pronuncia el hecho de que nadie
lo defenderá, nadie lo defenderá. ¿Dónde estuvieron sus discípulos? Bueno, estaban viviendo, Zacarías
13:17, “Hiera el pastor y las ovejas – qué – serán dispersadas.” Ya no estaban, habían huido. Mateo dice
que huyeron y Marcos dice lo mismo, que el pastor fue herido y las ovejas fueron dispersas. ¿Quién
estuvo ahí para hablar a favor de Él?
Por cierto, prevaleció una costumbre y esto es fascinante, entre los judíos en el caso de un juicio que
podía llegar a la ejecución se requería que hubiera un periodo de tiempo una vez que el veredicto había
sido dado para que la gente diera un paso al frente y hablara de la inocencia del que había sido
presentado para la ejecución. Ese básicamente fue un periodo de 40 días, eso es lo que encontramos en su
literatura, 40 días debían pasar entre la declaración de la muerte y la ejecución misma. Un período de
tiempo en el que alguien podía hablar a favor del acusado y defender su inocencia, lo cual tiene mucho
sentido; no hicieron eso. Terminaron con el juicio a la mitad de la noche y entonces no hubo nadie ahí
que los interrumpiera. Y después ese mismo día conforme amaneció lo enviaron en el proceso que lo llevó
a la muerte ya en esa tarde misma.
¿Dónde estuvieron los 40 días? ¿Dónde estuvieron los 40 días? Al principio de la historia cristiana eso
comenzó a ser preguntado, ¿por qué los judíos violaron eso? Aparece en respuesta a eso una afirmación
hecha por el sanedrín, el sanedrín preparó una afirmación, una declaración. Esto ahora están el Talmud
judío en el folio 43 en el Talmud judío del sanedrín dice esto, hay una tradición, estas son las palabras del
sanedrín, “Hay una tradición que en la tarde del día de reposo y la Pascua colgaron a Jesús. Y el heraldo
fue delante de él durante 40 días clamando Jesús va a ser ejecutado porque él ha practicado la hechicería
y ha engañado a Israel y los ha alejado de Dios, que alguno que pueda traer algún ruego para defenderlo
venga y presente información acerca de él, pero ningún ruego de justificación se encontró para él y
entonces fue colgado en la tarde del día de reposo y la Pascua.”
Eso está en el Talmud de los judíos, una mentira de que ellos sentenciaron a Jesús y esperaron 40 días
antes de que lo ejecutaran para que alguien se apareciera, pero nadie se apareció. Eso está en el Talmud
judío escrito por el sanedrín para cubrir lo que hicieron. Un rabino comentando en esto dijo, su nombre
es Ulla, “¿Pero creen que él pertenece a aquellos para quienes un ruego de justificación debe ser
buscado?” En otras palabras, él ni siquiera pertenece a la categoría de personas por las que querrías
buscar un ruego para justificarlo. Él fue el engañador mismo y el Dios todo misericordioso ha dicho, “No
lo liberarás o lo descubrirás.” Fin de la cita. El rabino dijo que él ni siquiera es digno de un ruego de
inocencia.
Entonces cuando Isaías 53 comienza y dice, “¿Quien ha creído nuestro mensaje y quién respondió a la
revelación del brazo del Señor? Nosotros no respondimos. ¿Y cuán extremo fue su rechazo?” Así de
extremo que aún cuando habían hecho todo eso y aún cuando Él había resultado resucitado de los
muertos y aún después de que la iglesia había nacido y había comenzado a crecer inventaron una mentira
para colocarla en el Talmud para decir que habían dado 40 días y nadie se apareció. Pero de nuevo, ¿por
qué se aparecería alguien? Él no perteneció a la categoría de personas que era digna de que alguien lo
defendiera. Ellos menospreciaron todo acerca de Jesús y es muy profundo.
Y permítame decirle algo, no ha sido ayudado a lo largo de la historia humana por la manera en la que
los judíos han sido tratados por supuestos cristianos, cristianos falsos. Esto es ahí desde el imperio
romano en el principio del imperio romano santo por así decirlo, el sistema católico romano muy, muy
atrás en los primeros siglos que hubo un antisemitismo tan fuerte y se desarrolló y se desarrolló a lo largo
de los siglos bajo los católicos romanos ortodoxos, continuó desarrollándose inclusive con los
reformadores. Esta enemistad hacia los judíos se vio a lo largo de la historia a un punto en el
alumbramiento cuando habían rechazado su religión y abrazado el alumbramiento. Y vuelve a salir con
las atrocidades de Hitler y esto está pegado al cristianismo, formas falsas de cristianismo, no ayuda a
perpetuar esto inclusive en la actualidad, nuestra actitud hacia el pueblo judío debe ser una de amor sin
restricciones y compasión y celo evangelistico. Ellos menospreciaron todo acerca de Él.
El sanedrín declara esto acerca de sí mismo, se sientan para justificar y no condenar, salvar la vida y no
destruirla. Esa es su propia especie de código. Como consecuencia este tipo de trato de Jesús violó todo
acerca de él, así de intenso fue su odio contra Él. Y lo que están diciendo en ese pasaje del Talmud que leí
es cómo alguien se puede atrever a tratar de defender a este engañador vil, a nadie le importó. Y eso es
exactamente lo que Isaías dice que sucederá, “¿Y su generación quién la contará?” ¿Quien lo consideró?
En cuanto a su generación, la gente que vivió en el tiempo de Él, ¿quién lo consideró? ¿Quién pensó en
eso? ¿Quién consideró lo que estaba pasando cuando Él estaba haciendo ejecutado y quién supo que Él
estaba siendo cortado por la transgresión de mi pueblo, los judíos? Esto es mi pueblo es un término
técnico para los judíos usado en el capítulo 40, usado en el capítulo 51, usado en el capítulo 52, usado aquí
otra vez por Isaías para referirse a Israel. ¿Quién inclusive tuvo una idea de que Él estaba recibiendo un
juicio por parte de Dios? No por sí mismo, no por su propia transgresión sino por la transgresión de mi
pueblo. Nadie ni siquiera pensó en eso y aún no lo han pensado, todavía no lo piensan.
Inclusive está Caifás, recordará en Juan capítulo 11, que estaba tan preocupado porque los romanos iban
a quitarle su poder que él dijo, “Más vale que matemos a Jesús o los romanos van a matarnos. Y es mejor
que Él muera que la nación.” Y Él hizo una profecía de que Él moriría por la nación y Él murió por la
nación, por los judíos y por todos aquellos de todas las naciones que confiarán en Él. Y en el capítulo 55,
versículo 5 de Isaías, “He aquí, llamarás a gente que no conociste y gentes que no te conocieron correrán
a ti por causa de Jehová tu Dios y del Santo de Israel que te ha honrado.” Esta es la promesa de salvación
gentil.
Y después la promesa es extendida a toda persona, “Buscad a Jehová mientras puede ser hallado.
Llamadle en tanto que está cercano. Deje el impío su camino y el hombre inicuo sus pensamientos.” Y
sigue.
Hay una invitación a venir de cualquier nación de personas que no conocen a Dios, una no nación. Como
Jesús dijo, “Ovejas de otro redil.” Los judíos saben que el hombre Jesús fue matado, saben que Él fue
matado, creen que Él fue matado por Dios pero por sus propias blasfemias, las blasfemias de Él. Él fue
un blasfemo a tal grado que Él no fue digno de que alguien lo defendiera. La verdad es que Él fue
azotado por Dios por las transgresiones de su pueblo, incluyendo a judíos y gentiles y un día la nación de
Israel.
Eso nos lleva el versículo 9, la sepultura, “Y se dispuso con los impíos su sepultura.” Deténgase ahí por un
momento. Este es un conjunto de detalles sorprendentes aquí, “Se dispuso con los impíos su sepultura.”
¿Por qué se dispuso con los impíos su sepultura? Bueno, porque Él murió con criminales, ¿verdad? Uno a
cada lado de Él. Y si usted moría una muerte vergonzosa debido a una vida impía, según Jeremías 25:33,
usted era tratado de una manera degradante y no tendría una sepultura apropiada. Esta fue una parte
medular de su cultura, el menosprecio definitivo era dejar un cuerpo desintegrándose o en el camino o
aventándolo al fuego sin una sepultura apropiada. Según Jeremías 25:33, si usted tiene una ilustración de
eso, Jesús fue crucificado entre dos criminales; Lucas 23:33, Mateo 27:38. Y esta era la disposición
normal, morían en la cruz de asfixia, lo dejaban ahí muerto y en estado de putrefacción, dejaban ahí que
las aves picaran sus rostros y lo dejaban ahí al lado del camino para que los animales que pudieran
subirse a la cruz masticaran su carne, los dejaban ahí con el propósito de advertirle a toda persona que
estaba viendo lo que le sucede a personas que violan el poder romano y la ley romana. Eso era lo que
estaba planeado para Él.
Eventualmente habían bajado los cadáveres que se estaban pudriendo y los aventaban a un basurero, el
basurero de la ciudad de Jerusalén era el Valle de Enom, usted inclusive puede ir el día de hoy; ya no es
el basurero pero el Valle de Enom está en el lado sureste de Jerusalén y era el basurero de la ciudad. Y
era un fuego que nunca se apagaba, un fuego constante había ahí. Es un lugar muy interesante
históricamente.
Fue el lugar donde los judíos apóstatas y seguidores de Baal y otros dioses cananeos quemaban a sus hijos
al dios Moloc. Usted encuentra eso ahí atrás en Segundo de Crónicas 28:33. Jeremías habla de eso en
Jeremías 7. Pero este fue el lugar en donde ofrecían bebés a Moloc. Fue ahí en donde el Rey Acaas
sacrificó a sus Hijos, Segundo de Crónicas 28, es el lugar en donde Isaías identifica al final de su profecía
como el lugar en donde el gusano nunca muere. Y Jesús dijo que es un retrato del infierno en Marcos en
donde el gusano nunca muere, Marcos 9 lo dice tres veces. Lugar horrible en donde arrojaban lo que
quedaba de los cadáveres. Los rabinos lo describen como un fuego perpetuo que consumía la inmundicia
y los cadáveres que eran arrojados ahí.
Entonces Él fue ejecutado con criminales, Él terminaría como criminales pero Dios no iba a dejar que eso
pasara. El Salmo 16 dice que Él no permitirá que Su Santo vea corrupción, Dios nunca dejaría que eso
sucediera. Entonces el versículo 9 dice, hay un giro sorprendente, “Se dispuso con los impíos su
sepultura, mas con los ricos fue en su muerte.” ¿Cómo sucedió eso? Él estuvo con un rico en su muerte
porque siempre hubo un hombre llamado José de un lugar llamado Arimatea. Este hombre José se había
convertido en un discípulo de Jesucristo en silencio y él era muy rico. Mateo 27:57, “En la tarde vino un
hombre rico de Arimatea llamado José quien sí mismo también se había convertido en un discípulo de
Jesús, este hombre fue a Pilato y pidió el cuerpo de Jesús. Pilato ordenó que se le diera. José tomó el
cuerpo, lo envolvió con lienzo de lino limpio y lo colocó en su nueva tumba que él había escarbado en la
roca y él colocó una piedra grande en la entrada de la tumba y se fue.”
Él debió haber sido dejado ahí para que lo mataran. Él debió haber estado en el basurero y Él termina en
una tumba nueva que era de un hombre rico. Exactamente lo que el Espíritu Santo le revela a Isaías que
iba a suceder. ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué fue eso importante? Nos dice al final del versículo 9, y esto
es muy interesante, “Aunque nunca hizo maldad ni hubo engaño en su boca.” Esta es simplemente una
manera de decir que Él era santo por dentro y por fuera, porque de la abundancia el corazón habla la
boca. No hubo nada en su boca pecaminoso, naturaleza pecaminosa. No hubo conducta alguna de una
naturaleza pecaminosa.
Y debido a su santidad, debido a que como Hebreos dice, “Él fue Santo sin mancha, apartado de los
pecadores porque Él fue el Cordero de Dios sin mancha, sin pecado. El Padre nunca permitió que Él
terminara en el basurero.” ¿Entonces por qué eso? Es un pequeño testimonio, escuche, que su Padre da
de su perfección sin pecado y el primer paso pequeño a su exaltación, el primer paso pequeño. Inclusive
antes de su resurrección el Padre está diciendo, “No voy a permitir más humillación. Ya no puede haber
más humillación.” Es lo más bajo que Él puede ir, entregarse a sí mismo a la muerte, muerte de cruz, ahí
es en donde termina la humillación.
Y este es el primer paso pequeño hacia arriba, Dios honra a Jesús en su sepultura porque no hubo pecado
adentro, no hubo pecado afuera. Y en unas cuantas horas, en el tercer día Él sale de la tumba y
eventualmente en su ascensión llega hasta arriba. Un testimonio dulce del hecho de que se acabó la
humillación.
¿Sabe una cosa? Pablo fue uno de estos judíos incrédulos. Pablo odiaba tanto a Jesucristo que él mató a
cristianos. ¿Verdad? Exhalando amenazas y matanza contra – la iglesia nos dice en Hechos 8, “Él iba a
todo el lado donde pudiera con cartas de las autoridades que querían que todos los cristianos que pudiera
encontrar fueran encarcelados o ejecutados.” Y Pablo fue el ejecutor, él fue el hombre. Él iba a todos
lados haciendo eso hasta que terminó en el camino a Damasco con órdenes para perseguir a cristianos
ahí. Y usted recuerda lo que pasó. El Señor lo detuvo, lo cegó, se presentó a sí mismo y esa fue la
transformación del Apóstol Pablo. Y Pablo presenta un testimonio que realmente es una especie de
microcosmos, es una probada del tipo de testimonios que los judíos van a presentar en el futuro y
también es el testimonio de usted y el mío.
Pablo dice esto a los corintios, Segunda de Corintios 5:16, “Hemos conocido a Cristo según la carne.
Hemos conocido a Cristo según la carne. Yo sabía de Jesús, lo conocí como hombre, tuve la actitud típica
estándar, celosa, apasionada, anti Jesucristo de los judíos.” A eso se está refiriendo. “Lo conocí según la
carne pero ahora ya no lo conocemos así.” Él ya no vio a Cristo como él siempre lo había visto. A partir
del camino a Damasco su perspectiva fue totalmente alterada, ¿no es cierto? Y también lo fue la de usted
y la mía y de cualquier persona que viene a Cristo. Él vio a Jesús en el camino a Damasco y nunca volvió
a ver a Jesús de la misma manera.
Y usted y yo quizás no estuvimos en el camino a Damasco o en algún lugar cerca a Damasco pero usted
ha tenido una experiencia como la de Damasco si usted es un creyente porque ahora ve a Jesús de una
manera totalmente diferente de cómo lo vio a Él antes de que lo conociera. Y así pasará con los judíos.
Para Pablo, creo que Romanos 1 fue escrito con Isaías 53 en mente, así es como comienza Romanos,
“Pablo, esclavo de Jesucristo, llamado a ser apóstol, apartado para el Evangelio de Dios el cual Él
prometió de antemano mediante sus profetas en las sagradas Escrituras.” Pablo conocía Isaías 53 porque
sale en sus escritos. El Evangelio que Él predicó fue el Evangelio incrustado en este capítulo. Entonces ahí
está el cordero silencioso matado, cortado de la tierra de los vivientes por las transgresiones de mi pueblo
quien merecía el golpe. No somos Israel pero la iglesia está incorporada en el nuevo pacto y somos parte
de su pueblo, ¿no es cierto?
Señor, te damos gracias de nuevo por la claridad y el poder de esta porción sorprendente de las
Escrituras; tan sorprendente que ha sido llamada el Quinto Evangelio porque contiene todas esas cosas
que son tan conocidas por nosotros en Mateo, Marcos, Lucas y Juan. Estamos en asombro de lo que
tenemos en nuestras manos en las Escrituras, documentos antiguos con detalles del futuro. Y cada uno de
ellos preciso y perfectamente precisos, cada uno de ellos. Este es Tu libro y Tú lo has escrito y es la
verdad y es la verdad que salva. Sabemos que la fe salvadora viene por oír la verdad acerca de Cristo, la
palabra acerca de Cristo, el mensaje acerca de Cristo y lo hemos oído, lo hemos oído. Esperamos con
gusto la siguiente sección para llegar a su resurrección porque la salvación viene a aquellos que creen en
Él, en su muerte y su resurrección, confesando a Jesús como Señor, confesando que lo ha resucitado de
los muertos y podemos ser salvos. Oramos porque traigas esa salvación a aquellos que están aquí el día de
hoy que aún están afuera de tu reino, que todavía se dirigen al infierno eterno sin esperanza, que vean la
gloria de Cristo y que Tú por Tu poder cambies la perspectiva, que nunca vuelvan a ver a Cristo igual
después del día de hoy, sino siempre en la gloria de la verdad de quien es Él. Padre, ahora te pedimos que
selles estas cosas en nuestros corazones y las coloques en nuestras mentes de tal manera que podamos
proclamar este Evangelio maravilloso. Tráenos de regreso esta noche para estudiar el relato
sorprendente de María. Haz de este día un día rico y bendecido. Te damos gracias por el sacrificio que ha
sido hecho por muchos en el servicio de nuestro país. Estamos profundamente agradecidos pero estamos
aún más agradecidos por el sacrificio que fue hecho por ti nuestro bendito Salvador recibiendo el golpe
divino por nuestras transgresiones. Recibimos eso con fe plena y gratitud y te damos toda la gloria.
Amén.
De nuevo esta mañana tenemos el privilegio increíble de ver el capítulo 53 de Isaías, este sería el mensaje
número 9 en nuestro estudio y creo que el próximo domingo por la mañana terminaremos la serie con el
mensaje número 10. Y tengo que confesarle que eso no es un centésimo de lo que he aprendido acerca de
este capítulo y ni siquiera comienza a acercarse a las profundidades y alturas y amplitud y extensión
ilimitadas de esta porción sorprendente de las Escrituras. Es una porción inagotable de las Escrituras
tanto en su profundidad como su extensión. Uno literalmente podría predicar un mensaje de cada línea
en esta porción increíble de las Escrituras.
También diría que quizás es probablemente la evidencia más grande de la inspiración y la autoridad
divina de las sagradas Escrituras. También diría que quizás es la evidencia más grande de la inspiración
y autoridad divina de la sagrada Escritura. De cualquier porción de las Escrituras porque 700 años antes
de la llegada de Jesucristo registra los detalles que se presentaron en su encarnación, su humillación y su
exaltación. Es una porción sorprendente de las Escrituras. Y aunque hemos pasado 10 semanas en ella,
no es más que una probada de este capítulo y le recomendaría que en diligencia y fidelidad se entregara a
este capítulo más allá de la conclusión de esta serie, la cual probablemente va a llegar el próximo
domingo.
El tema de esta porción de las Escrituras que estamos viendo comenzando en el capítulo 52, versículo 13 y
llegando hasta el capítulo 53, versículo 12, es el siervo de Jehová, el siervo. Es una canción del siervo, el
Mesías, quien es prometido por Dios para que venga a traer salvación a su pueblo y al mundo. Es la
cuarta canción del siervo en esta sección de Isaías, hay una en el capítulo 42, otra en el 49, otra en el
capítulo 50 y después está, y esta es la más poderosa y la más completa de esas canciones del siervo.
También es la profecía más amplia y completa del Señor Jesucristo en cualquier lugar de las páginas del
Antiguo Testamento.
Y debido a que hemos iniciado un estudio titulado Encontrando a Jesús en el Antiguo Testamento, hemos
llegado primero aquí porque aquí es en donde Él se encuentra de manera más amplia y completa, en
Isaías 53. Y aunque ese será nuestro tema esta mañana, no quiero comenzar ahí; quiero comenzar en el
capítulo 24 de Lucas. Entonces si es tan amable habrá su Biblia en Lucas capítulo 24, Lucas capítulo 24.
En el capítulo 24 de Lucas encontramos a nuestro Señor en el camino a Maus. Él ha sido crucificado pero
ahora es domingo y Él está vivo, Él ha muerto y ha resucitado. Él está caminando en el camino a Maus
con un par de sus discípulos que están lamentando el hecho de que Él ha muerto y no tienen conocimiento
de su resurrección. Él les habla. Y vamos a comenzar en el versículo 25 y les dice, “Oh, insensatos y
tardos de corazón en creer todo lo que los profetas han hablado. ¿Acaso no fue necesario que el Cristo
padeciera estas cosas y entrará a su gloria?”
Entonces comenzando con Moisés y con todos los profetas les explicó las cosas acerca de Él en todas las
Escrituras. Las carrera del Mesías, dice nuestro Señor, se divide en dos categorías, dos grandes épocas;
sufrimiento y gloria, humillación exaltación. Ellos deberían haber sabido eso porque los profetas han
hablado eso. Los profetas del Antiguo Testamento han revelado que el Mesías tendría una carrera que
podría ser descrita como sufrimiento y una carrera que podría ser descrita como gloria.
Más tarde ese mismo día Jesús se reúne con el resto de los discípulos, y si va al versículo 44, Él les dice,
“Estas son mis palabras que os hablé mientras que estaba con vosotros, que todas las cosas que se
escribieron acerca de mí en la ley de Moisés y los profetas y los salmos deben cumplirse.” Esas fueron las
tres secciones del Antiguo Testamento conocidas por los judíos. Entonces les abrió el entendimiento para
que comprendiesen las Escrituras del Antiguo Testamento.
Y aquí viene de nuevo, entonces les dijo, “Está escrito que Cristo sufriera y resucitara de los muertos el
tercer día.” Esa fue la parte que estuvo ausente de su teología mesiánica. Ellos tenían una teología de la
gloria para el Mesías, no tenían teología del sufrimiento. Nuestro Señor tiene que identificarles que Él
debe sufrir, Él sufrirá. Y cuando Él dice esto Él ha sufrido. No tienen lugar en su teología para un Mesías
sufriente. Y como le he dicho, con una inspección detallada de toda la literatura judía del pasado no hay
evidencia de que ellos jamás creyeron que el Mesías vendría y sufriría, mucho menos como un sacrificio
por sus pecados.
Y entonces de nuevo lo digo, tuvieron una teología de gloria mesiánica, que el Mesías sería un rey y un
gran gobernante pero no tuvieron teología del sufrimiento. Pero Jesús les recuerda que los profetas
dijeron que Él sufriría, que Él moriría, que Él resucitaría y Él sería glorificado. Esa es la carrera
completa del Mesías. Esas son las dos grandes realidades en su obra; Él sufre y muere, Él resucita y
reina. Pedro entendió esto, en Primera de Pedro capítulo uno en el versículo 10 él dice, “En cuanto a esta
salvación, los profetas que profetizaron de la gracia destinada a vosotros escudriñaron y diligentemente
indagaron buscando saber qué persona o qué tiempo el Espíritu de Cristo dentro de ellos estaba
indicando conforme Él predijo los sufrimientos de Cristo y las glorias que vendrían tras ellos.”
Usted no puede entender la persona y obra de Jesucristo fuera de esas dos categorías; el sufrimiento y la
gloria. Esos son los elementos de la carrera y obra del Mesías y esos dos resumen la presentación entera
del Antiguo Testamento del Mesías. Son un resumen de profecía mesiánica del Antiguo Testamento.
Usted encontrará en el Antiguo Testamento aquí y allá en la ley, los profetas y los escritos sagrados
afirmaciones acerca del sufrimiento del Mesías, acerca de su humillación, están dispersos a lo largo del
Antiguo Testamento. También encontrará disperso a lo largo del Antiguo Testamento afirmaciones
acerca de su gloria, su exaltación. Pero en ningún otro lugar del Antiguo Testamento se unen ambos de
una manera tan clara y con tanto detalle como en el pasaje que tenemos frente a nosotros, Isaías 52:13,
hasta el 53:12. Aquí está la profecía mesiánica más completa en el Antiguo Testamento, detalles acerca de
la carrera del Mesías 700 años antes de que Él llegue. Y esos detalles fueron verificados con precisión
absoluta por la historia.
Este es el lugar más completo en donde usted encuentra a Jesús en el Antiguo Testamento. Lo que
sabemos a partir de esto es que habrán dos venidas del Mesías; la primera venida, sufrimiento, muerte y
resurrección; la segunda venida, exaltación y gloria. Él viene la primera vez como un sacrificio por el
pecado, la segunda vez como un Rey de Reyes y Señor de Señores que reina. Ambas son presentadas por
las profecías del Antiguo Testamento, son unidas en Isaías 53 de una manera que es casi como el Nuevo
Testamento, en donde ambas son presentadas claramente desde Mateo hasta Apocalipsis.
Ahora, para nuestro estudio de Isaías 53, y usted puede regresar a esa sección, llegamos a la estrofa final,
la última de cinco estrofas en esta canción del siervo, versículos 10 al 12, Y aquí nos encontramos con el
siervo de nuevo, el que es identificado a lo largo de esta sección de Isaías como el siervo de Yahue, el
siervo de Jehová, el siervo del Señor; ningún otro que el Mesías. En la primera estrofa Él fue un ciervo
sorprendente. En la estrofa número dos un siervo menospreciado. En la estrofa número tres un ciervo
sustituido. En la estrofa número cuatro un siervo silencioso y matado. Y ahora llegamos a la sección final,
lo vemos como el siervo soberano, el siervo soberano.
Para entenderla sección final, versículos 10 al 12, necesitamos regresar a la sección de apertura,
versículos 13 al 15 del capítulo 52. Entonces permítame leer esos dos en secuencia, Isaías 52, versículo 13,
“.He aquí – este es Dios hablando, Jehová, Yahue mismo – que mi siervo será prosperado, será
engrandecido y exaltado, y será puesto muy en alto. Como se asombraron de ti muchos, de tal manera fue
desfigurado de los hombres su parecer, y su hermosura más que la de los hijos de los hombres, así
asombrará Él a muchas naciones; los reyes cerrarán ante Él la boca, porque verán lo que nunca les fue
contado, y entenderán lo que jamás habían oído.”
Ahora, eso presenta un enigma mesiánico, un enigma mesiánico para el judío, para el lector. Aquí nos
encontramos con el Mesías, mi siervo, el leve Yahue, el esclavo de Dios, llamado un esclavo de Dios
debido a su obediencia perfecta. Aquí lo conocemos y descubrimos que Él es divino, Él es Dios, porque en
el versículo 13 dice que Él será engrandecido y exaltado y será puesto muy en alto. Los tres verbos aquí
son usados para describirlo a Él y son usados para describir a Dios mismo en Isaías 6. Y Juan dice en
Juan 12 que la visión en Isaías 6 de Dios alto y sublime y sentado en un trono y Santo, Santo, Santo fue
una visión de Jesucristo. Entonces aprendimos que el Mesías aquí será como Dios es, la esencia misma de
Dios. Aprendimos que Él será engrandecido, será exaltado.
Ellos tenían eso en su teología del Mesías. Él sorprenderá a muchas naciones. Él literalmente callará las
bocas de monarcas y gobernantes y reyes que quedarán sorprendidos ante la majestad y la gloria de su
presencia. Ellos verán en Él cosas que nunca antes habían visto y oirán de Él cosas que nunca antes
habían oído. Todo esto encaja con la teología judía mesiánica de la gloria, Él es Dios. Eso quizás no lo
vieron claramente pero está ahí, Él es exaltado, Él prospera, Él tiene éxito; eso es lo que ese verbo
significa en el versículo 13; Él conquiste el mundo, Él sujeta a las naciones, Él dice cosas y hace cosas que
nunca antes habían sido dichas y nunca antes habían sido hechas conforme Él ejerce su majestad y su
gobierno.
Pero hay un enigma en esta declaración de apertura que viene por parte de Dios y están el versículo 14,
Él va a ser sorprendente por su gloria pero el también es sorprendente por esta razón tan extraña, “De
tal manera fue desfigurado de los hombres su parecer y su hermosura más que la de los hijos de los
hombres.” Dos veces lo identifica como un hombre. Él es Dios en el versículo 13 y Él es hombre en el
versículo 14; como Dios Él es exaltado hasta lo alto como Dios debe ser; y como hombre Él esta
desfigurado, Él está herido, Él esta desfigurado de manera tan severa que va más allá de cualquier otro
hombre, más allá de cualquiera de los hijos de los hombres. Este es un enigma, el enigma de las palabras
de apertura de esta sección de las Escrituras. ¿Quién es este?
Y esto es Dios mismo. Jehová Dios está hablando. Aquí hay un misterio. Aquí está el misterio que es
imposible al principio quizás de entender cómo es que esta persona gloriosa, esta persona sorprendente,
asombrosa, dominante puede al mismo tiempo estar herida y desfigurada, más desfigurada que cualquier
otro ser humano y en últimas salir de eso, en el versículo 15, y ser glorificado. ¿Quién es este y que
significa todo esto?
Bueno, sabemos lo que significa, el Mesías será tanto exaltado como humillado. Esto es Filipenses 2, Él se
humilló a sí mismo y Dios lo exaltó hasta lo sumo. El siervo sufriente encaja en el propósito de Dios y el
propósito de Dios es que Él venga en humillación y Él también venga en exaltación, tanto su humillación
y su exaltación están aquí prometidas por Dios, Yahue es el que habla; este es el plan de Dios, esta es la
promesa de Dios, estas son las palabras de Dios. El siervo sufriente de Jehová, el Mesías desfigurado no es
ninguna víctima sino que más bien es el hijo del Dios victorioso escogido por el Padre, capacitado por el
Espíritu para el sufrimiento y para la gloria. ¿Como sucede eso?
Bueno, la respuesta al enigma de los versículos 13 al 15 es el capítulo 53. Esto explica tanto su sufrimiento
como su propósito y su gloria y su propósito. Este capítulo entonces, el capítulo 53, contiene la verdad
más importante jamás dada, las buenas noticias de salvación para pecadores mediante la muerte del
siervo de Yahue, el único sacrificio aceptable que quita los pecados del mundo.
La revelación sorprendente contenida aquí comienza con Dios hablando en los versículos 13 al 15 y
termina con Dios hablando otra vez, comenzando a la mitad del versículo 11 hasta el versículo 12. Dios
comienza y termina esta gran profecía. Dios promete el plan en el 13 al 15 y al final en los versículos 11 y
12 Él afirma su cumplimiento. Y entonces es Dios quien ha planeado tanto la exaltación como la
humillación de su siervo el Mesías. Lo que le sucedió a Jesucristo cuando vino, estuvo en el plan de Dios,
no estuvo afuera del plan de Dios, fue el plan de Dios, fue el propósito de Dios. En medio de la
declaración del propósito de Dios y la afirmación de ese propósito, el comienzo y el final de esta porción
de las Escrituras, viene la sección con la que estamos tan familiarizados, versículo 1 hasta la primera
mitad del versículo 11. Aquí hay una confesión penitente, monumental del rechazo y del odio del siervo
por parte de una generación futura de judíos.
Hemos estado estableciendo eso semana tras semana. Comenzando en el versículo 1 todos los verbos están
en tiempo pasado y continúan en tiempo pasado. ¿Qué significa eso? Eso significa que esto no es una
predicción de algo en el futuro, esto es una predicción de algo en el pasado. Pero de manera clara
describe la muerte y resurrección de Jesucristo, lo cual está en el futuro. Sí, pero los judíos que están
haciendo la confesión están mirando hacia atrás a esto y dándose cuenta de que estaban tan mal. Los
versículos 1 al 11 básicamente es el contenido de la confesión de la nación de Israel en el futuro cuando
hagan lo que Zacarías dice que harán, “Mirarán a aquel a quien traspasaron y oraran por Él. Y una
fuente de limpieza les es abierta y la naciones salvada.” Esta será su confesión.
La promesa de la salvación futura de Israel es presentada en Jeremías 31 y ya hemos visto eso, el nuevo
pacto; es repetida en Ezequiel 36, versículos 22 al 29, y vimos eso en donde Él lo salva y les da un nuevo
corazón y les da el Espíritu y perdona sus pecados y les da el conocimiento de sí mismo en ellos. Esa es la
promesa de la salvación futura de Israel, es reiterada en Zacarías 12:13, y todo eso es afirmado por Pablo
en Romanos 11:25-27, “Y entonces todo Israel será salvo.” Una promesa inequívoca de la salvación
nacional futura de Israel.
Y cuando ese momento venga y el Espíritu de gracia y oración venga sobre ellos, como Zacarías lo
describe, y de pronto se les da vida y vista y se dan cuenta de que rechazaron y mataron y continuaron
odiando a su único salvador, se devolverán, revertirán sus consideraciones y la confesión será las
palabras mismas de Isaías 53. Es entonces y dirán, “Él llevó nuestras enfermedades y sufrió nuestros
dolores. Él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados. El castigo de nuestra paz fue
sobre Él. Jehová cargó en Él el pecado de todos nosotros. Fue cortado de la tierra de los vivientes y por la
rebelión de mi pueblo fue herido.” Hay una salvación futura para la Israel nacional que es prometida en
el Antiguo Testamento y reiterada en el Nuevo Testamento.
Ahora, simplemente como un comentario al margen, algunas personas creen que este quizás es una
especie de enfoque pre milenarista, nuevo y que muchos geólogos históricamente y ciertamente teólogos a
milenaristas no creerían esto. Miren, no hay manera posible de escapar lo que la Biblia dice acerca de la
salvación futura de Israel. Usted tendrá que deshacer Jeremías, Ezequiel, Isaías, Zacarías. Tendrá que
deshacer la predicación de Jesús, la predicación de los apóstoles y el Libro de Romanos. Usted no puede
hacer eso.
La salvación futura de Israel sí tan clara que si usted regresa, tomemos simplemente por ejemplo el
tiempo de los reformadores en el siglo XVII y siglos subsecuentes de puritanos y reformadores. Usted
encontrará que ellos creyeron plenamente en la salvación futura de Israel como nación. Ningún otro que
Juan Calvino, quien muere en 1564, en el siglo XVI dice esto, “Cuando los gentiles entren, los judíos
también regresarán de su desvío a la obediencia a la fe y de esta manera se completará la salvación de
todo el Israel de Dios. De tal manera que los judíos obtendrán el primer lugar según su propósito eterno.
Él amó esa nación y esto Él lo confirma mediante la declaración asombrosa que la gracia del llamado
divino no puede ser anulada.”
Y Calvino y sus amigos trabajando en la Biblia de Ginebra colocaron en las notas de Romanos 11 este
párrafo, “La ceguera de los judíos no están y universal que el Señor no tiene elegidos en esa nación, ni
será continua porque habrá un tiempo en el que ellos también como los profetas han predicho abrasará
de manera eficaz aquello que de ahora tan obstinada en la mayor parte de ellos han rechazado. El comité
entero de los traductores y eruditos y teólogos que trabajaron en la Biblia de Ginebra afirmaron la
salvación futura de Israel y también lo hicieron una lista larga de escritores puritanos que les podría citar
durante los siguientes 20 o 30 minutos.
Esto se infiltró en el pensamiento de algunos de los nombres que usted conoce, teólogos como Charles
Hodge y Robert Harden, gente como Arthur Jones e inclusive antes de él, Carlos Harden Spencer. No fue
nadie menos que John Owen en 1616 a 1683, Owen dijo esto, “Los días de la oración y humillación se
guardan en Escocia. Un objeto en particular, el de la conversión prometida del pueblo antiguo de Dios,
los judíos, para que se apresure a suceder.” Es inescapable que esta es la verdad, todos aquellos que
fueron intérpretes fieles de las Escrituras lo afirman.
Uno de mis puritanos favoritos, Thomas Boston escribió, “Hay un día que está por venir cuando habrá
una conversión nacional de los judíos. Los judíos hoy segados y rechazados se convertirán a la fe en
Cristo.” Esas son noticias maravillosas, ¿no es cierto? Para nosotros viviendo en el mundo y viendo lo que
vemos en Israel en la actualidad. Según nuestro querido amigo John Murray, la misma creencia con
respecto al futuro de los judíos se encuentra de manera amplia en la literatura puritana del siglo XVII. Y
podría seguir, no voy a seguir, simplemente para decir que está por todos lados. Jonathan Edwards en el
siglo XVIII en Estados Unidos afirma la salvación de Israel como nación. Todos los que son estudiantes
fieles de las Escrituras hayan imposible escapar eso.
Entonces cuando eso suceda, como le he estado siendo, esto es lo que van a decir, las palabras mismas o
palabras como estas de Isaías, capítulo 53, “Cuando ese día venga, cuando ese día llegue mirarán a aquel
a quien traspasaron y revertirán su opinión. Y de sus bocas saldrán estas palabras de confesión abierta
penitente. El corazón de lo cual es esto.” Ellos dirán, “Pensamos – versículo 4 – que Él fue azotado por
herido de Dios y abatido por sus blasfemias. Ahora sabemos que Él fue azotado, herido de Dios y abatido
por nuestras rebeliones, por nuestros pecados, por nuestra llaga y nuestro pecado fue colocado sobre Él.
Y Él fue cortado por nuestra rebelión. Nosotros que la merecíamos.” Atravesarán por esta confesión
hasta la mitad en el versículo 11 y después la palabra final queda en Dios.
Y desde la mitad del versículo 11 hasta el versículo 12 Dios afirma su confesión, Dios afirma que esta
confesión es la confesión verdadera y es Dios mismo quien dice a la mitad del versículo 11, “Si, justificará
mi siervo justo a muchos y llevará las iniquidades de ellos habiendo Él llevado el pecado de muchos y
orado por los transgresores.” Esa es la afirmación final de Dios de que la confesión que los judíos han
hecho es de hecho una confesión precisa. Dios mismo entonces responde al enigma. ¿Cómo es que Él
puede ser exaltado y humillado? Dios dice, “Él será humillado para llevar sus iniquidades, para llevar el
pecado de muchos.”
Pero en el versículo 12, “Yo le daré parte con los grandes y con los fuertes repartirá despojos. Y esa es su
exaltación.” Entonces eso le da el panorama general de lo que estamos viendo aquí. Los judíos en una
generación futura dirán lo que usted ha dicho y lo que yo ya he dicho, que Jesucristo es el único Salvador,
que su muerte es un sacrificio vicario y sustitutivo hecho por mí, hecho por pecadores, que Él muere
como el Cordero escogido de Dios para quitar el pecado del mundo y que no hay salvación en ningún otro
fuera de el nombre de Jesucristo.
Bueno, con ese tipo de repaso vayamos a la última estrofa. Hasta este punto las provisiones y los
beneficios de la muerte del siervo han sido vistas desde la perspectiva de la gente, como dije. Y ese será el
caso hasta la mitad del versículo 11, las líneas finales de la mitad del versículo 11 al 12 cambiarán, y no
vamos a oír la perspectiva de los judíos o la perspectiva de los pecadores, vamos a oír la perspectiva de
Dios que le acabo de leer.
Entonces termina de una manera poderosa conforme Dios afirma la veracidad de su confesión y eso nos
lleva el versículo 10. Entonces veámoslo. Esto es lo que el Señor le ha hecho a su siervo, ellos tienen un
entendimiento soteriológico completo de la cruz de Cristo. Estos judíos en la generación futura que hagan
esta confesión entienden todo el panorama, no les falta nada en su soteriología, su Evangelio es un
Evangelio completo. Esto es sorprendente, porque recuerde ahora, esto es 700 años antes de que Cristo
siquiera venga y estas son palabras que salen de los judíos miles de años después de eso que indican un
entendimiento completo de la cruz, ellos ahora saben lo que es la realidad. Versículo 10, “Ellos saben
cómo en el Señor quiso quebrantarlo, sujetándolo a padecimiento. Cuando haya puesto su vida en
expiación.” Lo entienden, ellos entienden la expiación vicaría sustitutiva sacrificial de Cristo en el lugar
de los pecadores.
Ellos entienden eso, esa gran doctrina medular. Ellos entienden que el que no conoció pecado por
nosotros fue hecho pecado. Ellos entienden que Él llevó en su cuerpo nuestros pecados en la cruz, lo
entienden. Ellos entienden lo que las epístolas del Nuevo Testamento explican a detalle, y por cierto, en el
hebreo el término Jehová, Yahue, el tetragramatón, el nombre para el Señor mismo es enfático; Jehová
quiso quebrantarlo, aunque podría ser al mismo tiempo, aunque como dice el versículo 9, “Nunca hizo
maldad ni hubo engaño en su boca.” En otras palabras, Él es perfectamente santo, perfectamente justo,
perfectamente sin pecado a pesar de que no tuvo pecado Jehová quiso quebrantarlo, sujetándolo a
padecimiento; no solo quebrantarlo sin un tipo de quebrantamiento que es descrito con una frase que lo
modifica, sujetándolo a padecimiento.
En otras palabras, el Señor le está haciendo algo a Él que es horrendo, los hombres claro, están
quebrantándolo de manera injusta, vimos eso, ¿no es cierto? En los versículos anteriores. Los hombres
están haciéndolo peor que pueden hacer con un juicio injusto y brutalidad y abuso y golpeándolo y
abofeteándolo y pegándole con varas y coronándolo con espinas y clavándolo y traspasándolo, los
hombres están haciendo lo peor que pueden hacer, lo peor que los pecadores pueden hacer y están
contentos por hacer eso. Pero aquí Dios está contento y Dios se deleita en quebrantarlo, mientras que los
hombres están haciendo lo peor que pueden hacer, al mismo tiempo Dios está haciendo lo mejor que Él
puede hacer. Los hombres están haciendo lo peor que pueden hacer por el que no tuvo pecado y Dios está
haciendo lo mejor que Él puede hacer por los pecadores. Su muerte es la obra de Dios, Él es el Cordero
de Dios, elegido por Dios, Hechos 2, Hechos 4, “Elegido por el determinado consejo de Dios, el propósito y
el consejo de Dios ha determinado que Él muera.” Es Dios quien colocó sobre Él la iniquidad de todos
nosotros. Es Dios quien lo quebranta. Es Dios quien lo corta de la tierra de los vivientes. Dios quien no
quiere la muerte del impío, como dice Ezequiel 18, encuentra placer pleno en la muerte del justo. Él lo
llama así en el versículo 11, el justo. Dios que no se deleita en la muerte de pecadores encuentra deleite
completo en la muerte del perfecto.
Ahora escuche con atención, el deleite de Dios y el placer de Dios en la muerte de Cristo, el placer de Dios
al quebrantarlo, el placer de Dios al sujetarlo a padecimiento, y permítame decirle algo acerca de esa
frase, sujetándolo a padecimiento. Es una frase muy poderosa, sujetándole a padecimiento. Porque tiene
la idea de enfermarlo, y no enfermo de alguna enfermedad sino literalmente una experiencia tan
tormentosa como para debilitar completamente su ser entero. Dios no solo lo quebranta en el sentido de
que lo mata sino que Él lo hace tan tormentoso y doloroso como sea inconcebible o concebible. Él es
quebrantado de manera agonizante, dolorosa, tormentosa. Y Dios está llevando a cabo el
quebrantamiento.
Ahora, esta no es la muerte como algunos han sugerido de un mártir, esta no es la muerte de un mártir,
los mártires no mueren así. Digo, las dificultades físicas están presentes, sea que sean quemados en la
estaca, matados de otra manera. Pero si usted estudia la historia de los mártires, usted encuentra algo
bastante interesante. Usted puede remontarse al Libro de los Mártires de Fox y leer los miles de relatos
de los mártires ahí. Puede estudiar los mártires a lo largo de la historia de la iglesia y encontrará que los
mártires mueren con canciones en sus labios, los mártires mueren cantando, los mártires mueren dando
testimonio de la fe en el Señor, los mártires mueren con esperanza en sus corazones, los mártires mueren
sorprendentemente con una medida de gozo porque los mártires mueren, escuche, bajo los consuelos
dulces de la gracia, los mártires mueren bajo los consuelos dulces de la gracia, los mártires mueren con el
Espíritu Santo fortaleciéndolos, los mártires mueren con la presencia de Dios siendo palpable, los
mártires mueren bajo los consuelos dulces de la gracia, los mártires mueren y al morir comienzan a
gustar del cielo porque eso es gracia, la muerte de Nuestro Señor no fue así, no se cantó ningún himno
después de que dejaron la Pascua, no se citó Escritura alguna, no hubo consuelo, no hubo Espíritu Santo,
no hubo Padre, no hubo fuente de consuelo.
¿Por qué? Porque Jesús no murió bajo los consuelos dulces de la gracia, Jesús murió bajo los terrores
desatados sin alivio de la ley, Jesús murió bajo la ira de Dios desatada. No hubo consuelo, únicamente
furia divina. Jesús murió gustando el infierno, “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?”
Ningún creyente jamás murió así. Y todo incrédulo muere así, todo creyente muere probando el cielo.
Todo incrédulo muere probando el infierno. Jesús murió probando el infierno. Él murió la muerte de un
incrédulo sin consuelo y sin gracia y sin misericordia. Los judíos lo entienden.
Ellos tienen un entendimiento muy rico de la muerte del Mesías, ¿pero por qué quiso Dios? ¿Por qué?
¿Por qué es que le agradó a Dios? ¿Cómo es que en Dios pudo querer esto? ¿Cómo fue posible que Dios
se agradara de agonías como estas? Escuche, el deleite de Dios y el placer de Dios al quebrantar a su hijo
de esta manera no estuvo en su dolor sino en su propósito. No estuvo en su agonía, estuvo en su mérito,
estuvo en lo que Él logró. No fue en su sufrimiento, fue en su salvación y eso es lo que dice.
¿Por qué quiso el Señor quebrantarlo sujetándole a padecimiento? Porque Él puso su vida en expiación
por el pecado, literalmente en hebreo, porque Él se presentará a sí mismo como una ofrenda por la culpa,
porque Él entregaría su vida para salvar a pecadores. Fue el resultado lo que agradó a Dios, no el dolor.
Pero el dolor y la agonía fueron necesarios, Él tuvo que morir bajo las realidades de la ley e ira divinas en
su plenitud desatadas sin consuelo. Los judíos lo entienden.
Él fue la ofrenda por la culpa, Él fue la ofrenda por la culpa. ¿Por qué dirían eso? ¿Por qué el Espíritu
Santo colocó esas palabras para que Isaías las escribiera? Es una ofrenda por la culpa. Le voy a decir
porque, hubieron cinco ofrendas que los judíos ofrecieron, según Levítico cuando Dios estableció su
sistema sacrificial; estaba la ofrenda quemada y después estaba la ofrenda de grano y la ofrenda de paz y
la ofrenda por el pecado y la ofrenda por la culpa; tres de ellas fueron sacrificios. La primera, la ofrenda
quemada, y la cuarta y la quinta, la ofrenda por el pecado y la ofrenda por la culpa fueron sacrificios
animales. Las otras dos, la de grano y de paz no lo fueron.
Sin entrar en muchos detalles, tres de ellas fueron sacrificios animales, esas tres que fueron sacrificios
animales fueron retratos de los resultados mortales del pecado, que el pecado produce la muerte. Pero
también expresaban la esperanza en que Dios permitiría que un sustituto muriera en el lugar del pecador
y el sacrificio de un animal representaba el hecho de que Dios permitiría un sustituto, nada más que
ninguno de esos animales fueron ese sustituto, únicamente apuntaron a la realidad de que habría un
sustituto. Pero de esas tres ofertas en donde usted tiene animales involucrados la ofrenda quemada, la
ofrenda por el pecado y la ofrenda por la culpa; la final es la ofrenda que más abarca, esa quinta, la
ofrenda por la culpa. Añade una dimensión que las otras no tienen, y no voy a entrar a todos esos
detalles, pero añade una dimensión que las otras no tienen.
Y la mayoría de los comentaristas están de acuerdo en afirmar que lo que era característico de la ofrenda
por la culpa o algunas veces llamada la ofrenda por la transgresión es la misma, fue que la ofrenda que
añadía la dimensión de restitución o satisfacción o propiciación, lo cual es un verbo que significa quedar
satisfecho, es la última de las ofrendas en Levítico en los primeros siete capítulos, es una extensión de las
otras. Por cierto, fue la ofrenda por el pecado y la ofrenda por la culpa que fueron las ofrendas ofrecidas
diariamente en los sacrificios de la mañana y la tarde.
Entonces ellos ofrecían estas ofrendas todo el tiempo. Extendían las nociones e ideas en la ofrenda por el
pecado, en la ofrenda por el pecado usted expresaba arrepentimiento, en la ofrenda por el pecado usted
reconocía que el pecado traía la muerte y la esperanza de un sustituto. Pero en la ofrenda por la culpa,
debido a que el animal entero era colocado en el altar, estaba el retrato de término o satisfacción
completa, satisfacción completa. Y los judíos verán eso, que la ofrenda de Cristo fue la ofrenda por la
culpa en el sentido de que fue la ofrenda más completa, proveyó satisfacción completa, restitución
completa, propiciación completa.
La satisfacción de la justicia de Dios es demostrada en la totalidad de ese sacrificio, la deuda es pagada en
su totalidad y el pecador queda libre. Cuán rico es este entendimiento, de que Él no es la ofrenda
quemada y Él no es la ofrenda por el pecado, Él es la ofrenda por la culpa. Lo cual cubre todo lo que las
otras dos cubren y añade la dimensión maravillosa de satisfacción completa divina, el sacrificio del siervo
como el pago completo de compensación dado a Dios para satisfacer su justicia santa y para pagar de
manera total la paga de todos los pecados de todos aquellos que jamás creerían, aquellos entonces cuyos
pecados son pagados, serán perdonados para siempre.
Y Juan dice, “Él es la propiciación por nuestros pecados, la ofrenda por la culpa, la ofrenda por la
transgresión que satisface a Dios y no solo por los nuestros sino también por los pecados del mundo
entero.” Este es el entendimiento del Evangelio, que Cristo es la satisfacción completa, el sacrificio
completo a lo cual nada puede ser añadido. Dios está satisfecho. Esa es la razón por la que Dios se agradó,
quiso quebrantarlo no porque Él se deleitó en la agonía, sino porque Él se deleitó en la expiación y se
deleitó porque Él fue la ofrenda por la culpa para todos los creyentes desde Adán hasta el final, quien
pagó de manera completa la justicia divina.
Ellos tienen un entendimiento completo de la cruz, pero no se detienen ahí, hay más de su confesión. A la
mitad del versículo 10, “Verá linaje, vivirá por largos días y la voluntad de Jehová será en su mano
prosperada. Verá el fruto de la aflicción de su alma y quedará satisfecho.” Espera un minuto, está
muerto, ¿qué está pasando aquí? ¿Cómo es que Él puede ver su linaje y prolongar sus días, llevar a cabo
la obra de Dios en su mano, ver y quedar satisfecho? Él tendrá que estar vivo, ¿no es cierto? Tiene que
estar vivo, esta es una confesión de la resurrección.
Y está en la imagen de dar a luz un niño, esto es simplemente magnífico, verá linaje, verá su
descendencia. Eso es tiempo futuro. Ahora ellos cambian, estos judíos, al tiempo futuro los resultados de
lo que Él ha hecho, Él verá linaje, Él verá su descendencia. Esta es una analogía tan obvia, ¿y no nos
gustaría a todos ver las generaciones venideras, verdad? Esa es la razón por la que estamos tan
preocupados por los que quedan atrás. Hay muchas páginas de Internet en donde usted puede ir y
revisar a toda la gente muerta que hay en su familia, eso en cierta manera es un mal sustituto por el
hecho de que usted no va a ver a los que viene del futuro. Pero usted sabe, todos decimos, “Me encantaría
ver a mis hijos. Me encantaría ver a mis hijos casi casándose. Me encantaría ver a los hijos de mis hijos,
mis nietos. Me encantaría ver a los hijos de mis nietos. Me encantaría ver a dónde va eso. Me encantaría
ver a lo largo del camino unas cuantas generaciones para ver si la vialidad del Señor en esta generación
se sostiene. Y me encantaría ver a dónde va el reino y cómo sale la gente de mi familia y cómo encaja en
los propósitos de Dios en el futuro.” Pero yo nunca veré eso.
Usted sabe, estoy bendecido, en tiempos antiguos usted era bendecido si vivió después del diluvio para ver
una generación o dos. Yo ciertamente estoy bendecido por ver a mis hijos, a mis nietos, no sé si veré a mis
bisnietos. Ciertamente no veré más allá de eso porque estaré muerto. Entonces si Él ve linaje, si Él ve
posteridad Él tiene que estar vivo por mucho tiempo, y así será, Él prolongará sus días. Esa es una
expresión hebrea para una vida larga, duradera. Él está vivo ahora. Entonces aquí está Romanos 10:9-10,
ellos no solo creen en la muerte de Cristo sino que reconocen que Dios lo resucitó de los muertos. Aquí
está la resurrección. Él verá a su posteridad, Él verá a las generaciones en el futuro, Él verá a todas ellas
porque está vivo, Él está vivo, y Él tendría que estar vivo, ¿no es cierto? Para reinar, para ser exaltado,
me encanta esto en Hebreos 2:09, “Él fue hecho poco menor que los ángeles para el sufrimiento de la
muerte. Pero lo vemos coronado de gloria y honra.” Y después versículo 10, “Porque fue apropiado por
quien son todas las cosas y mediante quien son todas las cosas en llevar muchos hijos a la gloria.”
Simplemente deténgase ahí.
Él los verá a todos ellos, a todos los que Él lleve a la gloria Él verá. Juan 6 Él dice, “Todo lo que el Padre
me da vendrá a mí y yo no perderé a ninguno de ellos y los resucitaré en el día postrero.” Él vivirá para
ver su posteridad. Él vive para siempre para ver a sus hijos. Él verá su novia completa. Él verá su rebaño
congregado a la gloria. Él verá a sus hijos, en realidad es sorprendente. Sí, Él prospera. Eso es lo que Él
dijo en el 13 al 52, “Mi siervo prosperará.” Y aquí su prosperidad es indicada en la frase final del
versículo 10, “La voluntad de Jehová será en su mano prosperada.” ¿Y cuál es la voluntad de Jehová?
Que al quebrantarlo Él salva los elegidos. Él lo verá. No solo es que Él lo verá sino que lo hará, la
voluntad de Jehová será en su mano prosperada. Todo lo que el Padre me da vendrá a mí y yo no perderé
nada. Yo los resucitaré.” La obra de Cristo será terminada.
El placer de Dios se encuentren salvar a pecadores y para satisfacer su placer en salvar a pecadores Él
tuvo que matar a su hijo, pero Él se deleita en quebrantar a su hijo para que Él pueda deleitarse en
salvar a pecadores que lo alabarán y lo glorificarán para siempre. Toda esta salvación entera como dice
Efesios 1, es para alabanza de su gloria. Y ellos tendrán una palabra final en su confesión, versículo 11,
“Verá el fruto de la aflicción de su alma y quedará satisfecho.” ¿Qué verá? Él verá el plan llegando a su
término. Él verá la buena voluntad del Señor teniendo éxito. Él verá a su linaje espiritual. Él verá a los
redimidos congregados.
Dios está satisfecho por el sacrificio expiatorio de Cristo y Cristo está igualmente satisfecho al ver a todos
sus hijos congregados alrededor de su trono para siempre, la descendencia espiritual, los redimidos de
todas las épocas, para siempre su amor, para siempre su novia, para siempre sus hijos e hijas amando,
adorando, honrándolo, sirviéndolo en su presencia en las glorias del cielo eterno. Y de manera especial,
oh, de manera especial, Él se deleitará en la salvación de esa esposa adúltera, Israel.
Escuché Isaías 62, “Por causa de Sion no guardaré silencio y por causa de Jerusalén no guardaré silencio
hasta que su justicia salga como brillo y su salvación como una antorcha que está ardiendo. Y las
naciones verán tu justicia y todos los reyes tu gloria y serás llamada por un nuevo nombre que la boca de
Jehová designará. Tú también serás una corona de belleza en la mano de Jehová y una diadema real en la
mano de tu Dios. Ya no se dirá de ti desamparada, y de tu tierra ya no se dirá desolada, sino que serás
llamada mi deleite es en ella y tu tierra casada porque Jehová se deleita en ti y tu tierra estar casada con
Él, porque como un joven se casa con una virgen, así tus hijos se casarán contigo. Y como el novio se
regocija por la novia, así tu Dios se regocijará por ti.”
Dios se regocijará por la salvación de Israel de la que hemos estado hablando en el futuro y también
Cristo. Y como resultado de la angustia de su alma, literalmente Él verá su descendencia espiritual
incluyendo Israel y quedará satisfecho. Otra manera de traducir eso es, “Él lo disfrutará al máximo. El
gozo y satisfacción plena del siervo vienen de proveer justicia, redención, perdón y el cielo eterno para
sus hijos.” Que día será ese, que debía será ese. Las palabras finales son de Dios a la mitad del versículo
11 y esperaremos a oír de Él la próxima semana.
Antes de irnos tenemos algo muy especial esta mañana. Hemos sido tan bendecidos por tantos años, por
tener Don Green y a Nancy y a su familia como parte de nuestra iglesia. Él ahora está partiendo para
volverse el pastor de una iglesia en el área de Cincinnati, un grupo realmente fabuloso de personas,
algunos de los líderes están con nosotros en esta mañana y les damos la bienvenida y hemos disfrutado
tenerlos en nuestro tiempo de oración como ancianos. Pero no queremos despedir a Don si una
afirmación apropiada de que estamos detrás de esto y que lo amamos, confiamos en él, creemos en él y
afirmamos que este es el llamado de Dios en su vida, como lo hicimos en el primer servicio lo haremos
para aquellos ancianos que están aquí.
Don, si vienes, y vamos a pedir a los ancianos que te rodean, si hay alguno en este servicio. La mayoría de
ellos estuvieron en la primera hora. Don ha sido una parte fiel de nuestro ministerio, muchos de ustedes
lo conocen y lo aman y a su familia mucho. Y nos regocijamos en los pasos que el Señor hace que sus
siervos fieles tomen. Abrazamos a estas personas preciadas que Dios nos da de manera ligera,
entendiendo que le pertenecen a Él y no a nosotros. Pero vamos a extrañar a Don y a su ministerio entre
nosotros. Sin embargo, creemos con todos nuestros corazones que este es el propósito de Dios para él y
queremos afirmar eso esta mañana. Ore conmigo.
Padre, te damos gracias porque conforme llegamos a la conclusión de esta experiencia de adoración en su
totalidad esta mañana, que Tú eres soberano y lo hemos cantado y lo hemos visto y lo hemos dicho y lo
hemos leído y lo hemos declarado y hemos oído al profeta declararlo y te hemos oído declararlo a partir
de tus propias palabras. Y Señor, afirmamos eso. Y que Tú llamas a hombres y los llamas a la salvación
en primer lugar y después los llamas a Tu iglesia y muchos hombres son levantados para pastorear y
cuidar y guiar de Tu iglesia y sabemos que este es Tu llamado. Estamos tan agradecidos por haber tenido
una parte pequeña de ministerio compartido con Don a lo largo de los años y ahora creemos que esta es
Tu mano en su vida y en la vida de su familia al llevarlo a ese siguiente paso en donde su ministerio
florecerá. Oramos por el grupo de personas, que lo reciban bien y lleguen a amar a su familia como
también a Don. Y oramos porque Tú hagas mucho más abundantemente, más allá de lo que podemos
pedir o entender según el poder que actúa en nosotros, que resucitó a Cristo de los muertos. Oramos
porque el testimonio que se ha levantado en esa parte de nuestro país se esparza no solo en el área
inmediata sino también en todo el mundo. Capacita a Don y úsalo de una manera poderosa, poderosa. De
nuevo te damos gracias Señor por darnos el privilegio de invertir en las vidas de siervos selectos que
pueden por lo tanto ser más útiles para ti. Te damos gracias por esta congregación, esta iglesia y los
muchos en esta iglesia que han invertido en las vidas de los Green como familia y como individuos. Y
oramos porque todos lo que nos has permitido hacer no sea más que el comienzo de lo que hay por
delante. Entonces lo encomendamos a la palabra de Tu gracia, la cual tiene poder para sobre edificarlo y
darle una herencia con los santos y que Tú hagas lo que trae honra a Tu nombre a través de Él en el área
a la que Él ha sido enviado. Nos regocijamos en esa oportunidad y esperamos recibir reportes de
bendición. Te damos gracias en el nombre de Cristo. Amén.
Abra su Biblia en el capítulo 53 de Isaías, para una última ocasión. Este es el mensaje número 10 en esta
serie, y quiero decirle que es con gran resistencia que me despido de esto. Este capítulo se ha incorporado
en la médula de mi alma, en mi ADN espiritual; pero, de nuevo, todo pasaje parece hacerme lo mismo.
No obstante, éste se eleva por encima del resto en tantas maneras; he tratado de compartir eso con
ustedes en las últimas 9 horas que hemos pasado en este capítulo.
Cuando comenzamos este estudio un par de meses atrás, le presenté el hecho de que la verdad en este
capítulo respondería la pregunta más importante, esencial, vital, crítica, que jamás puede ser presentada.
Que este capítulo proveería la respuesta a la pregunta más seria, de mayor peso, más significativa de
todas. Y la pregunta que este capítulo responde es más importante que cualquier otra pregunta, es más
importante que todas las demás preguntas combinadas, es infinitamente más importante que cualquier
otra pregunta combinada. Y la pregunta que es respondida en este capítulo no tiene nada que ver con
salud, no tiene nada que ver con riqueza, no tiene nada que ver con éxito, no tiene nada que ver con
educación, no tiene nada que ver con sociología, no tiene nada que ver con religión per se, no tiene anda
qué ver con política, moralidad o filosofía. Trasciende todas esas preguntas, y de hecho, la pregunta que
responde es la pregunta para la cual la Biblia fue escrita. La Biblia fue escrita para responder a esta
pregunta, la cual es respondida de manera preeminente en este capítulo mismo.
¿Cuál es la pregunta? La pregunta es ésta: ¿Cómo puede un pecador ser perdonado de manera completa
y ser reconciliado con el Dios Santo, y de esta manera escapar del infierno eterno y entrar al cielo eterno?
Esa es la pregunta de todas las preguntas. Y debido a que todo ser humano vivirá para siempre, o en el
infierno eterno o en el cielo eterno, esa es la pregunta que necesita ser respondida de manera más
desesperada que cualquier otra. ¿Cómo es que un pecador puede ser perdonado de manera completa, y
quedar reconciliado con el Dios Santo, y así escapar del infierno eterno y entrar al cielo eterno? Esa es la
pregunta suprema moral, esa es la pregunta espiritual suprema, esa es la pregunta religiosa suprema,
para la cual ningún sistema de moralidad, ninguna espiritualidad mística, y ninguna religión tiene una
respuesta, fuera del cristianismo. Y la Biblia es escrita para dar esa respuesta.
Si usted toma esa pregunta y esa respuesta de la Biblia, la Biblia es como cualquier otro libro. Es para
esta pregunta y esta respuesta que las Escrituras Santas fueron reveladas. Y en lo que al Antiguo
Testamento concierne, no es respondida en ningún otro lugar de manera tan clara como en Isaías
53 como lo hemos aprendido. Eso hace que éste sea el capítulo pináculo en el Antiguo Testamento, éste es
el Monte Everest del Antiguo Testamento; es una profecía inspirada por el Espíritu Santo, del significado
de la muerte y resurrección de Jesucristo 700 años antes de que Él viniera.
Cuando presentamos la serie, le dije que algunos comentaristas a lo largo de los años lo han llamado “el
quinto Evangelio”, yo no lo llamaría así, yo lo llamaría el primer Evangelio, y Mateo es el número 2, y
Marcos es el número 3, y Lucas es el número 4, y Juan es el número 5; éste es el primer Evangelio, esto es
un relato del Dios hombre, que vino al mundo, para morir por pecadores; resucitó para proveer
salvación, y ha sido exaltado al cielo. No solo es el primer Evangelio, inclusive me atrevería decir que ésta
es la primera Epístola, la primera Epístola. Usted puede colocar ésta inmediatamente después del libro de
Los Hechos, antes de Romanos, porque el mensaje aquí no solo es el mismo mensaje que usted lee en los
cuatro Evangelios, sino que es la misma interpretación de los Evangelios que usted encuentra en los
escritos de Pablo y Pedro y Juan.
Y de esta manera, es una demostración sin paralelos en el Antiguo Testamento de autoría divina, porque
aquí está el registro de la vida y la muerte por crucifixión, por perforación, y sepultura del Señor
Jesucristo, setecientos años antes de que sucediera con detalles, y aquí está la interpretación del Nuevo
Testamento de esa muerte y resurrección, que dice exactamente lo mismo que leemos en las Epístolas del
Nuevo Testamento.
Como hemos estado aprendiendo, las palabras de este capítulo glorioso, capítulo 53, están todas en el
tiempo pasado. Y mientras que es una profecía del futuro, no es en particular primordialmente una
profecía de los acontecimientos de la vida de Cristo. En primer lugar, es una profecía de la conversión
final de Israel cuando en el futuro, como Zacarías lo expresó: “Mirarán a Aquel a quien traspasaron y
llorarán por Él como se llora por Unigénito, y el Espíritu de Gracia y Oración viene sobre ellos y la
fuente de limpieza les es abierta y llegan a conocer a Dios”, eso es lo que Zacarías 12 y 13 dice que va a
suceder en el futuro. La promesa de Dios en Ezequiel 36 es la salvación futura de Israel es repetida en
Jeremías 31, y es afirmada en Zacarías 12, 13 y 14. De ahí es de donde Pablo extrae lo que él dice en
Romanos 11, que todo Israel será salvo.
El profeta Isaías recibe una visión de esa salvación futura de Israel al final de la historia humana,
inmediatamente antes de la venida de Jesucristo, cuando mirarán hacia atrás a Aquel a quien
traspasaron y lo verán por quien realmente es Él, y lo abrazan como Señor y Salvador; son limpiados de
sus pecados, salvados, y llegan al conocimiento verdadero de Dios. Cuando eso suceda en el futuro, estas
son palabras que ellos dirán, ésta es su confesión; esa es la razón por la que todos los verbos están en
tiempo pasado y los pronombres son plurales. Esto es Israel haciendo su confesión en el futuro, y
mientras que la confesión aquí es la confesión futura de Israel que trae salvación a la nación.
También esa misma confesión es hecha por todo judío y gentil desde Cristo mediante el cual somos salvos.
Algún día Israel hará esta confesión; nosotros ya la hemos hecho, nosotros ya hemos reconocido que Él
fue traspasado por nuestras transgresiones, molido por nuestras iniquidades, ya hemos reconocido que el
Señor causó que la iniquidad de todos nosotros cayera sobre Él; reconocemos que Jehová quiso
quebrantarlo porque Él fue una ofrenda por la culpa; entendemos eso, creemos eso, creemos en el
sacrificio vicario y sustitutivo de Jesucristo por pecadores, creemos que Él fue cortado de la tierra de los
vivientes por la transgresión del pueblo de Dios quien merecía eso; Él tomó nuestro juicio, creemos eso.
Esta es la razón por la que somos salvos, éste es el Evangelio. Esta confesión es el corazón de la teología
de la salvación, aquí está la doctrina de la justificación por la imputación de nuestros pecados al justo. El
Siervo de Jehová, quien se convierte en el sacrificio sustitutivo, muriendo en nuestro lugar, tomando el
castigo dado por Dios por nuestros pecados, y por todos los pecados de todos aquellos que jamás creen en
Él. Y un día los judíos dirán esto, y ya lo hemos dicho, Él fue traspasado por nuestras trasgresiones, Él
fue quebrantado por nuestras iniquidades; el castigo de nuestra paz cayó sobre Él, y por su llaga, sus
azotes, somos nosotros curados.
Algún día los judíos dirán: “Jehová ha causado que la iniquidad de todos nosotros cayera sobre Él”,
algún día ellos dirán: “Por la transgresión de mi pueblo, quien merecía ser azotado, Él fue cortado”,
algún día ellos dirán eso. Y escuche, hasta que alguien dice eso, no puede ser salvo, no hay otra manera
en la que alguien pueda ser salvo. Hay predicadores, pastores, están contentos de anunciar que los judíos
pueden ser salvos en la actualidad sin Cristo; eso no es verdad, cualquier judío o cualquier gentil puede
ser salvo en la actualidad; esta congregación está constituida de judíos y gentiles que ya han hecho esta
confesión, pero nadie puede ser salvo sin esta confesión.
Nos regocijamos en que algún día la nación hará esa confesión, en una gran obra de gracia soberana,
cuando Dios mediante su Espíritu Santo de Gracia venga sobre ellos, los regenere, miren hacia atrás,
vean a Cristo, reviertan la decisión que han estado haciendo durante 2000 años, y lo abracen como
Salvador. Esta es su confesión, esta es mi confesión, esta es la confesión de usted. No se detiene en la cruz.
También junto con ellos confesamos que aunque Él fue una ofrenda por la culpa, versículo 10, verá
linaje, vivirá por largos días, y la voluntad de Jehová será en su mano prosperada, y verá el fruto de la
aflicción de su alma y quedará satisfecho. La confesión incluye también la resurrección, su resurrección.
Si Él está muerto, ¿cómo puede Él ver su linaje? ¿Cómo puede Él prolongar sus días? ¿Cómo Él puede
cumplir la voluntad del Señor y ver el fruto de la aflicción de su alma y quedar satisfecho, a menos de que
Él resucite de los muertos?
Confesamos que no solo Jesús murió, sino que Él resucitó, Romanos 10. Si usted cree en su corazón que
Dios lo levantó de los muertos y lo confiesa como Señor, será salvo. Eso es lo que creemos, así es como lo
vemos, así es como los judíos lo verán. Pero eso en sí mismo no es la última palabra. ¿Estamos en lo
correcto? Escuche, este entendimiento de la doctrina de la justificación, expiación sustitutiva, vicaria, ha
estado bajo ataque desde la época del Nuevo Testamento, está bajo ataque en la actualidad. Hay teólogos
que niegan la expresión sustitutiva de Jesucristo como una provisión por los pecados de todos los que
jamás creerán individualmente, siempre hay una batalla por esta doctrina. De hecho, pareció como si la
batalla se perdió durante mil años hasta que la reforma la recuperó. ¿Lo entendimos correctamente?
Es lo que leemos aquí, esta confesión futura de los judíos es éste un entendimiento preciso de la cruz, es
éste un entendimiento preciso del significado de la muerte de Cristo y su resurrección; y no solo su
muerte y resurrección, sino su exaltación, porque según el capítulo 52:13, Él será engrandecido y
exaltado, y será puesto muy en alto, y sorprenderá a las naciones, asombrará a muchas naciones; Él
silenciará, Él callará las bocas de todos los monarcas del mundo porque Él será tan superior a ellos. Eso
no solo habla de su venida la primera vez, sino de su venida la segunda vez para reinar. ¿Lo entendieron
bien los judíos? ¿Lo ven correctamente? ¿Es así como lo vemos o es esa la manera en la que Dios lo ve?
¿Cómo es que Dios ve la cruz?
Bueno, sabemos desde el principio de este texto, capítulo 52, versículos 13 al 15, que Dios es el que habla:
“He aquí mi Siervo, mi Esclavo”, é·vedh, el Esclavo de Jehová, el cual ha sido el título del Mesías
remontándose al capítulo 42. Entonces, sabemos que Dios aquí es el que habla, primera persona, y Él está
describiendo la carrera del Mesías, su Esclavo, y Él dice que prosperará. Él será engrandecido y exaltado
y será puesto muy en alto, Él asombrará a muchas naciones; entonces, Él habla de su exaltación y su
soberanía. En el versículo 14, el que está a la mitad, habla de que será desfigurado, será herido, y será
peor que cualquier humano; su forma será más menospreciable, será más desfigurado que cualquier otro
hombre. Entonces, nos está diciendo que la carrera de su Siervo, quien está por venir, incluirá gloria y
sufrimiento. Ese es un enigma para los judíos.
Estaba leyendo un libro en un vuelo anoche de Seattle a aquí, y fue un libro que estaba describiendo lo
que los rabinos creen y han pensando a lo largo de la historia acerca de esta porción de las Escrituras, y
estaban preocupados por este enigma, ¿cómo es que el Mesías puede ser exaltado y glorificado y
desfigurado más que cualquier otro hombre? Y las maquinaciones que atravesaron a lo largo de su
historia, desde el tiempo pasado de Cristo hasta el día moderno tratando de explicar cómo es que esto
puede explicar al Mesías son casi infinitas. ¿Cómo es que usted resuelve esto?
Bueno, el capítulo 53 lo resuelve simplemente diciendo que antes de que Él sea exaltado, Él será
humillado; entendemos eso. En su primera venida, Él será desfigurado y ejecutado. En su segunda
venida, Él va a venir a reinar y a gobernar. Así es como lo entendemos. Pero, ¿eso es coherente con la
manera en la que Dios lo entiende? Después de todo, es la perspectiva de Dios la que importa. El
problema de la salvación, el problema del perdón, el problema de la reconciliación, el problema de la vida
eterna o el asunto de la vida eterna, no es acerca de cómo vemos nosotros las cosas; no es la corte final
decir cómo es que nosotros lo vemos, la corte final es cómo es que Dios lo ve. Quiero la perspectiva de
Dios de la muerte de Cristo y de la resurrección de Cristo.
Y entonces, tenemos eso en los últimos dos versículos de este capítulo sorprendente. Comenzando a la
mitad del versículo 11 Dios habla, todos los pronombres cambian, van de estar en el plural al singular, los
verbos van de estar en tiempo pasado al futuro, va de los judíos como una nación viendo de regreso a la
cruz, a Dios hablando hacia adelante a la cruz. ¿Y cuál es la perspectiva de Dios? Escuche: Comenzando
por Su conocimiento. Versículo 11: “Por Su conocimiento, el Justo, mi Siervo, justificará a muchos, y
llevará las iniquidades de ellos. Por tanto, yo le daré parte con los grandes, y con los fuertes repartirá
despojos, por cuanto derramó su vida hasta la muerte, y fue contado con los pecadores, habiendo Él
llevado el pecado de muchos, y orado por los transgresores”. Esas son las palabras mismas de Dios,
resolviendo el enigma de los versículos 13 al 15 en el capítulo 52, esta es la perspectiva de Dios.
Los pronombres Mí y Yo, los verbos futuros, Dios hablando de manera personal, prediciendo la realidad
misma que los judíos confesarán. Él está prediciendo la muerte del Justo, Él está prediciendo que Él se
derramará a Sí mismo hasta la muerte, Él está prediciendo que será una muerte que llevará el pecado,
que Él llevará los pecados de los muchos, y que por eso Él justificará a los muchos. Esa es la doctrina de
la expiación vicaria sustitutiva: justificación por imputación. Esa es la gran doctrina que ha sido
confesada por la generación futura de judíos y por todos nosotros, y Dios la afirma, Dios la afirma. Dios
afirma la deidad de su Siervo, cuando en el versículo 11 Él lo identifica como “el Justo”. Diré más acerca
de eso en un momento.
Él afirma su humanidad cuando Él habla de que Él derramó su vida hasta la muerte, y que fue incluido
entre los transgresores. Pero primordialmente Él se refiere a su expiación vicaria sustitutiva sacrificial,
cuando Él dice en el versículo 11 que Él llevará las iniquidades, y en el versículo 12, habiendo Él llevado
el pecado de muchos, inclusive afirma su resurrección porque Él le dará parte con los grandes, y con los
fuertes repartirá despojos; Él afirma su mediación, su intercesión en la última línea, y orado por los
transgresores. Entonces, aquí hay una palabra de Yahweh, una palabra de Jehová, declarando la
respuesta a la pregunta suprema de la vida: ¿Cómo es que un pecador puede ser perdonado de manera
completa y reconciliarse con Dios, siendo liberado, por lo tanto, del infierno eterno al cielo eterno? La
respuesta de Dios es: Mediante la muerte del Justo que muere en el lugar del pecador, pagando de
manera completa la paga por el pecado. Esta es la afirmación de Dios.
Veámoslo de manera más detenida. Como dije, Dios es el Orador, Dios es el que habla, Yahweh, Dios
Padre es el que vuelve a hablar, y Él vuelve a presentar a su Siervo. “Mi Siervo” lo llama Él en el
versículo 11, y eso es lo que Él lo llamó cuando Él lo presentó allá atrás en el 52:13: “Mi Siervo”, el Siervo
de Jehová. Ese título mesiánico estamos familiarizados con él, pero quiero enfocarme en el Justo, el Justo.
Solo hay uno que podía llevar ese título, uno en este mundo, un humano, un hombre que podía llevar ese
título: “El Justo”, y esa es una designación tan maravillosa del Antiguo Testamento del Mesías que era
familiar para los creyentes del Nuevo Testamento que conocían el Antiguo Testamento.
Por ejemplo, Pedro predica este gran sermón en el tercer capítulo de Hechos, y él usa ese título, él dice:
“El Dios de Abraham, Isaac, y Jacob, el Dios de nuestros padres ha glorificado a su Esclavo, Jesús;
Aquel, a quien vosotros entregasteis y desechasteis en la presencia de Pilatos cuando él había decidido
liberarlo, pero ustedes desecharon al Santo y el Justo”, el Justo, Él es el único Justo. Esteban predicó ese
gran sermón antes de que fuera aplastado debajo de las piedras sangrientas, y él dice: “¿A quién de los
profetas vuestros padres no persiguieron? –a los judíos–, ellos mataron a aquellos que habían anunciado
previamente la venida del Justo, el Justo, ese se había convertido en un título mesiánico. En el capítulo
22, Pablo reitera su testimonio acerca del camino a Damasco y él dice: “Fui a la casa de Ananías, y
Ananías me habló acerca del Justo”.
De regreso entonces al capítulo 53, Dios también establece este título aquí, al llamar a su Siervo: “El
Justo”. El único que fue Santo, sin mancha, apartado de los pecadores, en quien no hubo pecado, de
quien se dijo: “Éste es mi Hijo Amado, en quien tengo complacencia”. Entonces, aquí está Dios hablando
de su Hijo, su Esclavo, el Justo, y Él dice esto: “Por Su conocimiento justificará mi Siervo Justo a
muchos”, los “muchos” se refiere a los que creen, los “muchos” se refiere al pueblo de Dios, los “muchos”
significa aquellos por cuyos pecados Él murió y expió; Él justificará, esto es Él proveerá justicia para
ellos; Él, mediante su sacrificio, al llevar los pecados de ellos, podrá concederle su justicia. Entendemos la
doctrina de la justificación que Él muere, el Justo, para justificar a muchos pecadores.
La frase en la que quiero concentrarme, porque usted conoce esas otras cosas, es: “Por Su conocimiento”.
¿El conocimiento de quién estamos hablando aquí? Puede ser de una u otra manera, en el hebreo podría
ser “por Su conocimiento”, por el conocimiento de Él, y eso es lo que es implícito en unas versiones. “Por
Su conocimiento” refiriéndose al conocimiento del Siervo, el Justo; Él justificará a muchos. Podría
estarse refiriendo al conocimiento de Él, del plan de Dios; su entendimiento del plan de Dios, la sabiduría
perfecta que Él poseyó. Isaías presenta un punto en el capítulo1 y capítulo 5 acerca de que los israelitas
carecen de conocimiento; él presenta otro punto muy fuerte en el capítulo 44 de Isaías acerca de que las
naciones carecen de conocimiento.
Entonces, quizás aquí él está diciendo: “Pero el Justo tiene el conocimiento que demanda para hacer la
voluntad de Dios y proveer justificación para los muchos”. El problema con eso es que no fue por el
conocimiento de Él que Él nos justifica, fue por su muerte. El hebreo nos permite traducirlo de esta
manera: “Por el conocimiento de Él, del Justo, mi Siervo, justificará a los muchos”. La justificación
vendrá a aquellos que lo conocen a Él, que lo conocen. Es mejor interpretar esto como nuestro
conocimiento de Él, de su persona, de su obra, de su propiciación, de su muerte y resurrección, el
Evangelio. Aquí Dios valida la gran comisión, aquí Dios dice que Él justificará a los muchos que tengan el
conocimiento de Él.
“En ningún otro nombre hay salvación, nadie viene al Padre sino por Mí”. Escuche, en Romanos 10,
Pablo está sobrevolando Isaías cuando él escribe, inclusive hace referencias a varias porciones de Isaías, y
Pablo dice esto, él dice: “Porque todo aquel que invocare el nombre del Señor –Romanos 10– será salvo”,
pero después dice: “¿Cómo invocarán en Aquel en quien no han creído? No pueden”. Después, él dice:
“¿Cómo creerán en Aquel de quien no han oído?”, y después él dice: “¿Cómo oirán sin un predicador?
¿Cómo oirán sin haber quién les predique? ¿Y cómo predicarán a menos de que fueran enviados?”, y
después esa afirmación maravillosa: “Cuán hermosos son los pies de aquellos que predican las buenas
nuevas”, solo son aquellos que lo conocen que pueden ser salvos. Y eso es lo que está diciendo, por el
conocimiento de Él, el Justo, mi Siervo, Él justificará a muchos.
Esa es la razón por la que vamos a los fines de la tierra con el Evangelio, esa es la razón por la que le
predicamos a toda creatura. No hay otra manera en la que ellos sean salvos. Israel no es salvo porque son
judíos, porque son monoteístas; ellos no serán salvos, hasta que, como individuos, ahora en la época de la
iglesia o en el futuro, al final de la época, miren a Aquel a quien traspasaron y lloren por Él y lo confiesen
como Señor. Aquí está el testimonio de Dios de la urgencia de proclamar el mensaje de Jesucristo hasta
los fines de la tierra. Los muchos, la gente por quien Cristo murió, solo puede ser salva cuando lo oyen
porque la fe salvadora viene –Romanos 10– por oír el mensaje acerca de Cristo. La fe viene por el oír la
Palabra acerca de Cristo. Ese es nuestro mandato, y ese mandato nos es dado aquí por Dios mismo.
Entonces, la gran comisión es colocada aquí en este mismo capítulo, y llamado a la fe, fe basada en el
conocimiento en la revelación verdadera de Cristo. Y después Dios dice: “Conociéndolo a Él de una
manera salvadora, conociéndolo en fe penitente, justificará a los muchos”. ¿Cómo? ¿Cómo es que
conocerlo a Él justificará? Porque Él llevará sus iniquidades. Dios cree en la doctrina de la justificación,
Dios cree en la doctrina de la imputación porque Dios la ordenó. Él tiene más qué decir. La segunda
mitad del versículo 12, estas son las palabras de Jehová, Yahweh, hablando de nuevo de su Siervo, el
Justo: “Él derramó su vida hasta la muerte”. Los verbos siempre son verbos de disposición, “derramó su
vida hasta la muerte”.
Como allá atrás en el versículo 7: “Él fue oprimido y Él permitió que lo afligieran”. Vimos todos esos, su
disposición está repleta a lo largo de esta porción entera de las Escrituras. Literalmente significa que Él
entregó su alma a la muerte. Entonces, Dios está haciendo un eco de la confesión que ya hemos leído de
los judíos; sí, Él se entregó a Sí mismo a la muerte, después esta afirmación maravillosa, “y fue contado
con los pecadores”. Literalmente en el hebreo significa: “Él se dejó a Sí mismo ser incluido entre los
trasgresores”. De hecho, Jesús cita esto en Lucas 22:37 antes de que Él fuera a la cruz, Él cita estas
palabras mismas; es una referencia a su encarnación, que Él literalmente fue incrustado entre los
transgresores, Él vivió entre los transgresores, Él se mezcló en este mundo; y desde un punto de vista
visual, Él no se vio diferente del resto de la gente.
No tuvo alguna aureola, Él no se movió a un metro del piso, Él no tuvo un atractivo o majestad; no hubo
nada en su apariencia que lo hiciera atractivo; Él se vio como cualquier otro hombre, Él caminó como
cualquier otro hombre, Él habló con una voz como la de cualquier otro hombre; Él comió, hizo lo que los
hombres hacen. No hubo nada en Él que lo llevara a la conclusión de que Él era sobrenatural, eso fue
parte del problema cuando Él hizo milagros; hubo un choque entre lo que Él parecía ser y el poder que
Él tuvo, que decidieron en su incredulidad que era el poder de satanás lo que de alguna manera estaba
operando a través de Él. Aquí Dios afirma la encarnación, aquí Dios mismo en sus propias palabras dice
que Él descendió y se dejó a Sí mismo ser incrustado en el mundo de hombres caídos.
Esto es Filipenses capítulo 2, que Él se humilló a Sí mismo, tomó forma de hombre, de siervo, y fue hasta
la muerte, inclusive muerte de la cruz. Entonces, no es acerca de su muerte con criminales, es acerca del
hecho de que Él vino a tomar su lugar con pecadores. Y aunque Él se familiarizó con pecadores, aunque
Él fue contado como un humano entre los transgresores; sin embargo, Él mismo pudo hacer lo que
ningún ser humano puede hacer, y eso fue llevar el pecado de muchos. Aunque Él se mezcló con
pecadores en el mundo; sin embargo, Él fue el único calificado para elevarse por encima de ellos, y ser el
sacrificio por los pecados de ellos. Él es el Justo. Dios, incrustado en la humanidad, el Dios hombre.
Y Él parece ser como el resto de los hombres, pero es capaz de levantar los pecados de ellos. Y como el
chivo expiatorio del día de la expiación, Levítico 16: “Llevándoselos lejos”, y esa referencia es hecha
varias veces, y, como usted sabe, en este capítulo, y la palabra final por parte del Padre acerca de la
muerte de Él y su resurrección inclusive en la última línea, “Y orado por los transgresores”. Me gustaría
que los traductores hubieran usado la palabra “mediado”, la palabra significa “mediado”, significa
“mediar”, significa “estar entre dos partes”, estar de pie entre dos partes; y esta es la afirmación de Dios,
que Cristo es el que está entre Dios y el hombre.
1ª de Timoteo 2:5: “Hay un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre”. Sí, en esa
mediación Él es el intercesor, Él es Aquel que ruega nuestro caso, Él es el que es el puente a Dios, el
puente al cielo; Él hizo la mediación demandada posible a través de su muerte. Su mediación comenzó
por nosotros realmente en el Nuevo Testamento en Juan 17, antes de que Él llegara a la cruz cuando Él
oró, en esa oración sumo-sacerdotal la noche en la que Él fue traicionado, y comenzó a orar por nosotros,
Él comenzó a orar en esa oración increíble porque Dios nos llevara a todos al cielo, porque todos los que
les pertenecían a Él a lo largo de toda la historia humana fueran congregados, y que ellos fueran llevados
a la gloria cuando ellos pudieran verlo en su gloria, y vieran la gloria del Padre; y Él comenzó a
interceder por aquellos por quienes Él murió.
Pero hay una especie de nota hebrea muy importante que debemos señalar acerca del verbo “orado”, es
un verbo imperfecto lo cual significa “continuo”. Todos los verbos anteriores están en tiempo perfecto, lo
cual significa una acción terminada. Si usted regresa tres verbos, “Él fue derramado hasta la muerte”,
eso es “está completado”, Él hizo eso una vez, Él fue contado con los transgresores, esa es su encarnación,
Él hizo eso una vez; habiendo llevado el pecado de muchos, Él logró eso en la cruz, nunca debe ser
repetido, esos están completos, están perfeccionados. Pero su intercesión es imperfecta porque continúa.
Él vive perpetuamente para ser intercesión por nosotros, Él es nuestro defensor continuo, Él es nuestro
intercesor continuo, Él siempre es nuestro mediador hasta que finalmente lleguemos al cielo.
Hebreos 7:25, Romanos 8:34, celebran la obra mediadora intercesora de Cristo. Entonces, Dios mismo,
en esa sección, afirma el sacrificio vicario y sustitutivo de Cristo como la única ofrenda que puede
satisfacer su justicia y proveer salvación por pecadores y llevarlos a la justificación. Esto quiere decir que
son declarados justos por Dios. Eso viene únicamente a aquellos que lo conocen. Conocerlo, así es como la
justificación se lleva a cabo individualmente. El conocimiento de Él, por lo tanto, es crítico. Eso entonces
se convierte en el mandato para que nosotros esparzamos, diseminemos el conocimiento de Él al mundo.
Esta es una confesión que los judíos harán un día, esta es una confesión que ya hemos hecho, y esta es una
confesión que Dios mismo afirma. Eso nos lleva finalmente a la última palabra, versículo 12, hemos visto
el Siervo sorprendente, el Siervo menospreciado, hemos visto el Siervo sustituido, el Siervo silencioso, el
Siervo matado, y aquí está el Siervo soberano comenzando en el versículo 12: “Por tanto, yo le daré parte
con los grandes, y con los fuertes repartirá despojos”. ¿Resurrección? Claro. La resurrección, claro, es
implícita porque aquí ahora Él va a ser recompensado. Después del sufrimiento, la satisfacción; después
del sufrimiento, la salvación; después de la muerte, la liberación; después de lo horrendo, la gloria;
después del dolor, el placer; después de los espinos, el trono; después de la cruz, la corona. La primera
venida en humillación, la segunda venida en exaltación.
Entonces, el texto termina en la segunda venida, el texto termina en donde comenzó, en el 52:13: “Él será
prosperado, Él será engrandecido, exaltado y puesto muy en alto, asombrando naciones, callando a
reyes”, el texto termina con un triunfo y desfile victorioso, conforme el Señor, Dios mismo, coloca su
Siervo en el trono y lo recompensa con todos los despojos de su triunfo de conquista. Él es exaltado, Él es
todo glorioso, Él es colocado en un trono. Esto es Apocalipsis 11, cuando los reinos de este mundo se
convierten en los reinos de nuestro Dios y su Cristo; esto es Apocalipsis 19, cuando Él viene en un caballo
blanco con todos los santos, a juzgar y a hacer guerra en contra de los impíos, y después establecer su
reino glorioso en la tierra durante mil años, seguido de los cielos nuevos y la nueva tierra eternos, en los
cuales Él reina y Él es exaltado para siempre.
Esto es imagen poderosa, real; esta es la imagen de un héroe conquistador que regresa con todos los
despojos de su triunfo, habiendo superado, habiendo vencido a todas las fuerzas hostiles, y habiendo
avergonzado a todos los reyes insignificantes, Él viene triunfal. Y Dios declara dos cosas acerca de Él:
“Yo le daré parte con los grandes, y con los fuertes repartirá despojos”. Esta es una afirmación
magnífica. Esperaríamos que Él dijera: “Le daré todo”, eso es verdad, “Lo exaltaré”. Como Pablo dice en
Filipenses: “Le daré un nombre que es sobre todo nombre, para que el nombre de Jesús toda rodilla se
doble”, y ese nombre, por cierto, no es Jesús, es el nombre de Jesús, es el nombre Señor, ese es el nombre
que nos hace arrodillarnos.
Entenderíamos si Él dijera: “Le daré todo, y le daré todo”, pero ese no es el énfasis aquí. El énfasis aquí
es acerca de compartir: “Le daré parte con los grandes, y con los fuertes repartirá despojos”. ¿Quiénes
son los grandes y quiénes son los fuertes? ¿Qué? Esos somos nosotros. ¿Cómo es que nos volvimos fuertes
y grandes cuando somos insignificantes y débiles? De hecho, la palabra para “grandes” es “Jarabim”,
literalmente significa “los muchos”. Los “muchos” que Él justificó. Hemos visto esa palabra “muchos”
ya. “Él justificará a los muchos”, al final del versículo 12: “Habiendo llevado el pecado de muchos”. Aquí
están los “muchos”. “Por tanto, yo le daré parte con los muchos”.
Bueno, ¿por qué es que el traductor lo toma de los muchos a los grandes? Porque para ese entonces ya
habremos sido hechos grandes. Dice usted: “¿Vamos a ser exaltados?”, sí. ¿Nos vamos a convertir en
herederos de Dios –Romanos 8:17–, y coherederos con Cristo? Todo lo que Él posee, poseeremos; ¿no es
ésta la gracia magnánima de Dios? No nos sentamos en la eternidad, en cierto sentido, empobrecidos,
viendo a Cristo disfrutar todas las recompensas, sino que todo lo que Él posee lo comparte con nosotros;
esta es la extensión de la gracia masiva de Dios, Él divide el botín con los fuertes. ¿Quiénes son los
fuertes? Son los débiles hechos fuertes, somos los muchos hechos grandes, y somos los débiles hechos
fuertes; somos los triunfantes, eso es lo que eso significa; marchamos con Él.
Me gustaría que tuviéramos tiempo de ir al libro de Corintios en donde Pablo dice: “Marchamos en el
triunfo”. Todo el botín que Cristo ganó en la cruz, todos los redimidos de todas las épocas, estarán
participando de una comunión eterna que enriquecerá nuestras vidas. Todo lo que Él posee de las glorias
eternas del cielo nuevo y la tierra nueva, será también nuestra posesión. Reinaremos en la tierra en el
reino milenario con Él, nos sentaremos en tronos con Él, y reinaremos para siempre con Él en las glorias
de los cielos nuevos y la tierra nueva, y todo lo que es de Él será nuestro.
Entonces, la promesa de Isaías, es una generación futura de Israel que será salva finalmente al final. Y
ésta será su confesión, y Dios mismo afirma que esta confesión es un entendimiento verdadero de la obra
de Cristo en la cruz. Pero esta confesión debe ser la confesión de usted, arrepentirse de su pecado,
conocer lo que Cristo ha hecho, abrazarlo en fe como el sustituto que tomó el lugar de usted, confesarlo
como Señor resucitado es ser salvo, es ser salvo. Todo aquel que invocare su Nombre, será salvo, y
escapará del infierno eterno, y entrará al cielo eterno. Esta es la única pregunta que tiene una respuesta
que lo afecta a usted para siempre.
Acompáñeme en oración. Padre nuestro, te damos gracias por la Palabra, es tan poderosa y tan
penetrante. Gracias por darnos otra visión maravillosa de la cruz de Cristo. Ahora, al venir a esta mesa,
pedimos que lleves a cabo tu obra en nuestros corazones, que confesemos cualquier pecado que tengamos
en nuestras vidas, cualquier cosa que esté entre Tú y nosotros. Y para aquellos que no conocen a Cristo,
que este sea un tiempo en el que Tú despiertas sus corazones, y lleguen a abrazar al Salvador como su
única esperanza; que este sea un tiempo de alabanza y adoración también, como también un tiempo de
convicción y arrepentimiento.