INTRODUCCIÓN
La educación secundaria argentina cuenta con un extenso desarrollo. En el transcurso
de los últimos 20 años, este nivel educativo se convirtió en objeto de diferentes
análisis y propuestas en el marco de un proceso de redefinición permanente. Este
proceso comprende, desde el cambio de “forma” hasta el tipo de formación, en tensión
permanente entre la formación general propedéutica y la formación para el trabajo.
En este contexto, el desarrollo específico de este nivel en el ámbito rural es un espacio
rico para explorar dado que se cuenta con pocos antecedentes de estudios en nuestro
país, así como también, en América Latina.
Esta situación adquiere aún más relevancia si se considera que, a partir de 2006, se
establece la obligatoriedad de la educación secundaria en el marco de la Ley de
Educación Nacional N° 26.206 (en adelante LEN). En nuestro país, la educación
secundaria del ámbito rural asumió históricamente distintas modalidades y
estrategias. Las escuelas agropecuarias constituyen la oferta de índole “tradicional”
en el ámbito rural.
POBLACIÓN RURAL
Aproximándonos al análisis de la problemática demográfica, una primera definición
de la población rural, propuesta por Villalvazo Peña y otros (2002), considera a ésta
distribuida en pequeños asentamientos dispersos con una baja relación entre el
número de habitantes y la superficie que ocupan, así como el predominio de
actividades primarias, niveles precarios de bienestar y condiciones de vida. Estos
autores plantean que, en la actualidad, resulta sumamente problemático consensuar
el significado de los términos rural o urbano debido a la complejidad inherente al tema
y las diferentes realidades de cada país e, incluso, al interior de éstos. Por lo cual, es
necesario tener presente que la expresión población rural, utilizada en forma genérica,
resulta imprecisa en tanto no introduce especificaciones ligadas con la historia, los
aspectos simbólicos, las condiciones geográficas y económicas y las relaciones de
subordinación-hegemonía que se dan en este amplio ámbito geográfico.
Por su parte, Edelmira Pérez (2001) plantea que el medio rural es un conjunto de
regiones, zonas o territorios cuya población desarrolla diversas actividades o se
desempeña en distintos sectores como la agricultura, la artesanía, las industrias
pequeñas y medianas, el comercio, los servicios, la ganadería, la pesca, la minería,
la extracción de recursos naturales y el turismo, entre otros. En dichas regiones o
zonas, hay asentamientos que se relacionan entre sí y con el exterior en los cuales
interactúan una serie de instituciones, públicas y privadas. Además, afirma que lo rural
trasciende lo agropecuario y, asimismo, mantiene nexos fuertes de intercambio con
lo urbano en la provisión de alimentos y, también, de gran cantidad de bienes y
servicios entre los que vale la pena destacar la oferta y el cuidado de recursos
naturales, los espacios de descanso y los aportes al mantenimiento y el desarrollo de
la cultura.
Por otra parte, Jaime Viñas-Román (2003) sostiene que las zonas rurales se
caracterizan, en general, por su marginalidad y su dependencia con relación a las
urbanas. El fenómeno de la migración campo-ciudad es una constante que se
desarrolló con mayor fuerza en el siglo XX y, en la actualidad, se mantiene debido
principalmente a los procesos de industrialización y los nuevos tipos de tenencia de
la tierra (importantes procesos de concentración de la propiedad).
En particular, existen dos grandes universos de establecimientos de este nivel en el
ámbito rural que remiten a historias, desarrollos, problemáticas y desafíos distintos.
Por un lado, se encuentran las escuelas medias rurales, que en este trabajo
denominamos “secundarias tradicionales”, tales como: agropecuarias, agrotécnicas,
agrícolas y técnicas y también las escuelas Polimodales creadas a partir de éstas por
la reforma educativa de los ´90. Son definidas así ya que fueron creadas como tales.
En este sentido, las características de la enseñanza agropecuaria y el interés
compartido por el trabajo en el campo constituyen dos factores clave en la
conformación de la identidad institucional y sus actores. Existe una fuerte visión en
torno de las figuras del docente y el alumno agropecuarios lo que constituiría un factor
aglutinante y convocante hacia el interior de este tipo de escuelas. Por otro lado, se
encuentran las escuelas primarias que fueron transformadas en escuelas de EGB al
incluir la oferta del Tercer Ciclo en su propuesta pedagógica. En el marco de la LEN,
contienen el Ciclo Básico de la educación Secundaria actual. La experiencia y la
identidad de estas escuelas están fuertemente asociadas al nivel primario.
LOS ALUMNOS
De sus alumnos En 2007, la matrícula del nivel Secundario en el ámbito rural asciende
a 233.616 alumnos de los cuales el 89.4% accede a la oferta estatal. En valores
absolutos, Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe y Tucumán superan los 20.000 alumnos
en estas condiciones. El 30% de los alumnos se encuentra en el 7° año de estudio y
un poco más del 70% se concentra en el primer ciclo de la escuela Secundaria.
Además, el 60% de la matrícula se localiza en establecimientos con más años de
estudio (el 44% en Secundaria de 6 años y el 16% en Secundarias de 5 años) y cerca
de un tercio (29%) corresponde al Ciclo Básico del Secundario con Primaria. En el
total de la matrícula de nivel Secundario, el promedio de alumnos por año de estudio
varía entre 21 y 78 alumnos. En el ámbito rural, las cifras son mucho menores. Las
Secundarias completas son las que presentan los promedios más altos (entre 29 y 26
alumnos). En el otro extremo se ubica el Ciclo Básico de Secundaria con Primaria,
con sólo 8 alumnos por año de estudio. La repitencia está presente en proporciones
considerables (9,4% en promedio de este nivel) aunque es levemente menor en
comparación con el ámbito urbano. En este sentido, éste no es uno de los problemas
más significativos del sistema educativo como comúnmente se lo considera. La
sobreedad alcanza el 42,9% en promedio y el pico se presenta en el 8° año de estudio
que asciende a 46,6%. Es decir, más de 4 de cada 10 alumnos tienen más años de
la edad correspondiente al año de estudio que se encuentran cursando, proporción
que es un poco mayor en comparación con el ámbito urbano. Además, tasa de
abandono interanual asciende al 17,1%, cifra que es un poco más elevada que en el
ámbito urbano (12,1%). La tasa de egreso muestra que es muy baja la proporción de
alumnos que finaliza este nivel ya que sólo egresa el 21,6%, lo que representa casi la
mitad del porcentaje del ámbito urbano. El aumento de la cobertura de la educación
Secundaria produce cambios en la composición del alumnado. De una mayor
selectividad se pasa a una situación en la que ya no son los alumnos de mejor
rendimiento de la educación básica los que acceden al Ciclo Superior siguiente sino
que un conjunto variado de estudiantes llega a la escuela con fines diversos. Entre
ellos, está la continuidad de estudios deseablemente hasta un nivel técnico superior
o universitario, la habilitación para acceder a un puesto de trabajo y la socialización
para hacer una transición desde el mundo rural a la ciudad. También, influye la
expectativa de algunos padres de utilizar la escuela Secundaria como “guardería” de
adolescentes. Se trata de una población marcada por la heterogeneidad en su origen
territorial y socioeconómico como en su historia de rendimiento escolar, expectativas
y fines (Irigoin, 1997).
AULA: Plurigrado
La enseñanza en las escuelas rurales muchas veces se ve dificultada al tener que
construir uno o varios contenidos con alumnos de distintos años, y en algunos casos
con alumnos que si bien concurren al mismo año sus niveles de conocimiento son
distintos.
Por ello tenemos que reflexionar constantemente sobre nuestra práctica docente,
considerar los contenidos a enseñar, contemplar qué propuestas pueden ser
ofrecidas a los alumnos de plurigrado y cuáles no. Enseñar en plurigrado significa
buscar distintas alternativas de enseñanza, propuestas diversificadas, adecuadas a
diferentes alumnos que trabajan juntos y que pueden ser planteadas en la misma aula
y al mismo tiempo.
¿Cómo podemos lograrlo? Buscando contenidos que sean comunes a ambos ciclos,
pero desde niveles de complejidad creciente, es decir, complejizando según los años,
con distintas actividades; otra opción sería utilizando un mismo recurso con ambos
ciclos, pero para alcanzar distintas perspectivas; también seleccionando distintas
estrategias para enseñar un mismo contenido. Siempre partiendo de situaciones
concretas cotidianas para los alumnos, problematizándolas para avanzar en la
construcción de conceptos significativos. Partir de sus conocimientos previos para
poder seguir avanzando en la construcción de nuevos.
Un aspecto importante en el trabajo de plurigrado es el agrupamiento, que debe ser
flexible. Trabajar con alumnos de diferentes ciclos nos permite agruparlos según sus
posibilidades y en función de las diversas actividades que se proponen.
En el área de Lengua las propuestas de enseñanza deben partir de las prácticas
sociales de la lectura, escritura y oralidad e instalarlas en el aula adoptándolas a las
situaciones de enseñanza.
En el área de Matemática se deben plantear situaciones problemáticas donde los
alumnos deban recurrir a sus saberes previos para resolverlas, propiciando la
creación de nuevos para organizar sus acciones, contruir nuevos conocimientos a
partir de ir relacionando los conocimientos nuevos con los previos. Avanzando a
través de la resolución de nuevos problemas, de las confrontaciones y de los análisis
surgidos en la clase.
Para la enseñanza de Ciencias Naturales en plurigrado es necesario tomar distintas
decisiones didácticas: elegir un tema que sea amplio para poder articular distintos
contenidos; analizar las relaciones que puede tener este tema con los distintos ejes
que propone el Diseño Curricular para poder complejizar los contenidos según los
años. Es importante destacar la creación de un "centro de estudio", que debe ser un
lugar físico determinado, donde cada vez que los alumnos trabajen en Ciencias
Naturales tengan allí todo lo disponible para hacerlo y puedan recurrir a él cada vez
que sea necesario. La dinámica de trabajo en el área gira en torno a fichas de trabajo
que deben estar organizadas y apoyadas por algún código de reconocimiento. Las
fichas pueden estar por grupos: experiencias y problemas relacionados con otras
áreas; información para ampliar los contenidos; evaluación y cierre.
Las Ciencias Sociales tienen como objetivo la realidad social. La enseñanza de esta
área debe permitir a los alumnos entender al hombre en el marco de una sociedad y
en un tiempo determinado. Debe favorecer la formulación de hipótesis, el planteo de
interrogantes, la indagación, el desarrollo de la capacidad de análisis y de juicios
críticos fundados por parte de alumnos. Una estrategia para emplear en plurigrado
puede ser el "Museo temático interactivo". Esta alternativa didáctica permite incluir y
relacionar varios contenidos, plantear distintas actividades de diversos niveles de
complejización, relacionar y resignificar los temas abordados, pero desde la
construcción de un espacio específico para el trabajo de Ciencias Sociales.
De esta manera se intenta renovar nuestra práctica docente diaria en plurigrado,
abriendo caminos a nuevas posibilidades de enseñanza donde será necesario
también utilizar nuestra imaginación para llevarla a cabo.
(…) El recorrido realizado hasta aquí muestra la convivencia actual de distintas
definiciones de lo rural. Por un lado, la definición restringida que se utiliza desde los
sistemas estadísticos oficiales y por el otro, definiciones ampliadas que utilizan
quienes hacen uso de datos para diseñar, gestionar y evaluar políticas públicas. (…)
La primera, mantiene una definición histórica de lo rural que ofrece la ventaja de
permitir la comparabilidad a lo largo del tiempo. (…) La segunda perspectiva emplea
otra definición que -desde el marco de la “nueva ruralidad”- permite pensar la ruralidad
como un territorio con pluriactividad y en estrecha relación con el mundo urbano,
buscando superar así la tradicional dicotomía ciudad-campo e industria-agricultura
(González et al., 2015:10). Definir entonces la ruralidad desde la categoría de
territorio, posibilita recuperar la dimensión histórica, política, social, cultural,
económica y ambiental que la atraviesan, además de visibilizar la heterogeneidad de
territorios rurales en los que se ubican las escuelas que dan respuesta a la demanda
educativa de las poblaciones que los habitan.
LEGISLACIÓN
Nacional
La modalidad del sistema educativo garantiza que la población que habita en zonas
rurales tenga acceso a los niveles obligatorios del sistema educativo, adecuándose a
sus necesidades y particularidades.
La educación rural se incorporó formalmente a la agenda educativa a través de su
constitución como modalidad a partir de la sanción de la Ley de Educación Nacional
26.206 en 2006, que nos dice:
ARTÍCULO 49°: La Educación Rural es la modalidad del sistema educativo de los
niveles de Educación Inicial, Primaria y Secundaria destinada a garantizar el
cumplimiento de la escolaridad obligatoria a través de formas adecuadas a las
necesidades y particularidades de la población que habita en zonas rurales.
La escuela rural debería formar solucionadores de problemas, lo cual implica una
revolución en los métodos y contenidos educativos, otorgándole a los niños y jóvenes
una educación que sea acorde a la situación del entorno y que promueva su
desarrollo. Los estudiantes rurales suelen ser más pobres, con padres menos
educados y pueden tener una lengua materna indígena; esto trae dificultades
educativas, ya que las escuelas están pensadas principalmente para educar en
español, castellano a estudiantes en grupos homogéneos.
Provincial
Nuestra Ley Provincial 5381 nos dice que la educación es de interés prioritario, por
ende debemos construir una sociedad justa respetando la identidad de los Pueblos
Originarios; que si bien no existen muchos en la actualidad, en la modalidad rural
pueden encontrarse dichas tradiciones que los involucre. En su artículo 33 nos dice
que uno de los objetivos para la educación Secundaria es generar propuestas
curriculares flexibles y de calidad para los contextos rurales. En el artículo 110, los
estudios a distancia pueden ser implementados a partir del ciclo orientado del nivel
secundario.