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1) La Orden de Alberto el Oso fue creada en 1836 por los duques de Anhalt para premiar la lealtad y servicios a la casa real. Se divide en grandes cruces, comendadores y caballeros. 2) Las casas reales de Anhalt otorgan varias medallas y condecoraciones para honrar a los soldados que lucharon contra Francia entre 1813-1815. 3) La Orden del Toisón de Oro fue creada en 1430 por Felipe el Bueno de Borgoña con el objetivo de defender la fe católica y
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1) La Orden de Alberto el Oso fue creada en 1836 por los duques de Anhalt para premiar la lealtad y servicios a la casa real. Se divide en grandes cruces, comendadores y caballeros. 2) Las casas reales de Anhalt otorgan varias medallas y condecoraciones para honrar a los soldados que lucharon contra Francia entre 1813-1815. 3) La Orden del Toisón de Oro fue creada en 1430 por Felipe el Bueno de Borgoña con el objetivo de defender la fe católica y
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ÓRDENES -DE CABALLERíA

INSIGNIAS DE HONOR.

-
. - I

,
blPIBNTA Da J. ·ROGER calle de la Union, n,O n.
." BARCELONA.
HISTORIA .
TRAJES YCONDECORACIONES

..
É INSIGNIAS DE HONOR.

BARCELONA:
2tgtncia .1lUibica <!tatlllana lIlJoctor .1lUarti ~ 2trtigall
CALLE DE ESCl;DELLERS N •o 68, ESQuiNA Á LA DE ARAY •

1848.
.1\ nhall, Figur¡¡ l. .\nllüll, planche' .
DE LAS ORDENES

INSIGNIAS DE HONOR.

ANHALT-DESSAV y ANHALT-BERNBURGO .
. .,..

ORDEN DE ALBERTO EL OSO.

ESTA órden que se instituyó para renovar la memoria de la que


. en el año de 1382 croo el príncipe Segismundo, existe desde 18
de noviembre de 1836. Es comun á las tres ramas de la casa de
Anhalt, y la crearon los duques Leopoldo Federico, Alejandro
Cárlos, y Enrique cabeza \le la familia, en honra de sus ante-
pasados, y para premiar á los que por su fidelidad, adhesion, ta-
lento ó servicios, se ,hubiesen hecho dignos de consideracion.
1
ORDENES DE CABALLERIA.

'Divídese en tres clases, á saber: grandes cruces, comendado-


res y caballeros. La lámina 1 n.o 2 representa la condecora-
cion de gran cruz que se lleva colgada de una cinta muy ancha,
terciada del hombro derecho alIado izquierdo con la placa n.o 1.
Los comendadores usan la cruz n.o 3 puesta en sotuer, e to es,
pendiente de una cinta menos ancha que pasa alrededor del cuello;
y los caballeros en el ojal.
Hay aneja á la órdell una medalla de oro y otra de plata (Lám.
1 n.o 4 yo.) de cuño igual al de la [Link], que se lle-
va pendiente de la misma cinta. ,
Para premiar los servicios, fidelidad y adhesion á su persona
y casa, el duque de Anhalt-Coethen tambien concede la inicial
del difunto duque Fernando Federico y la suy~ propia, ambas
de brillantes, que se llevan á modo de sotuel', Ó venera, pen-
dientes de una cinta verde y blanca. (Lám. II mÍms. 8 y 9.)
Confiere igualmente medallas de oro y plata con la cinta de ,la
condecoracion anterior. (Lam. II núms, 11 y 12.)
En 1819 su antecesor el duque Fernando Federico, condecoró
con una medalla de hierro (Lám. II n.o 7), que tambien se lleva
pendiente de una cinta blanca y verde, á cuantos concurrieron
á las campañas de 1813 y 1810, contra [Link]. El anverso re-
presenta la inicial del duque Luis cuyo reinado se señaló por estas'
campañas; y en el reverso se lee esta inscripcion: DEN 'VA-
TERLANDS VERTIIEIDlGERN 1814-1815.-Á LOS DEFENSORES
DE LA PATRIA. 1814-1815.
Por decreto de 26 de febrero de 1810, el duque de ,Anhalt-
Dessau, Leopoldo Federico Francisco, concedió á los voluntarios
que sirvieron contra los franceses en las últimas campañas del
imperio, la facultad de llevar en el lado izquierdo del pecho un
cordon con los colores de Anhalt, y su sucesor Leopoldo Fe-
derico por decreto de 5 de febrero de 1823, permitió que á este cor-
don seuniese la cruz n.o 10 lámina n, en cuyo reverso están escri-
tas estas palabras: HALTSTAPFERN KRlEGERN, 1814-1815.--Á
LOS VALIENTES GUERREROS DE ANHALT. 1814-1810. Para con-
decorar á sus soldados de 1814 y 1815, el duque de Anhalt-Bern-
burgo instituyó tambien una medalla de hierro, (L:ím. Il n.o 6)
en cuyo reverso se lee DEN WATERL.t\.NDS VERTHEIDIGERN.
18U-1815.-Á LOS DEFENSORES DE LA PATRIA. 1814-1815.
Allhalt, Figura :2.
:\nhalt, ¡,lanche 2.

11.

ro.
ANUALT. 3
t La mas de las cruces y medallas de la casa de Anbalt tienen
las inscripciones siguientes, que traducimos á continuacion para
mayor inteligencia de nuestros lectores.
~\LBRECHT DER BAER REG : 1123 BIS 1170.-ALBERTO EL
OSO REINO DESDE EL AÑO 1123 HASTA 1170.
FUER VERDIENS ANHAENGLICHKEIT V. TREUE.-POR ME-
RECIMIE TO DE U 10 Y FIDELIDAD.
F ERCHTE GOTT UNDBEFOLGE SEI E BEFEHLE.-TEME A
DIOS Y SIGUE SUS MANDATOS.
AU R'A. ,

ORDEN DEL TOISON DE ORO.

Á la par de todas las instituciones que han consagrado el res-


peto á la opinion, el orígen de la del Toison de Oro, aparece
envuelto en densas y fabulosas tinieblas. Discordes casi todos los
autores, unos atribuyen su creacion' á la galantería, otros á la
religion, algunos á la política. y finalmente hay quien asegura
que su primer objeto fué para fomentar la industria de las la-
nas. ¿ Porqué, pues, no se ha de dar crédito á los motivos que se
reconocen en el preámbulo de los estatutos?
('( Sépase que por el mucho y muy acendrado amor que pro-
fesamos al noble estado y órden de la caballería, cuyo honol'
y acrecentamiento deseamos con ardiente y singular allinco; y
á fin de que la verdadera fé católica, el estado de nuestra ma-
dre la santa iglesia, y la ,tranquilidad y prosperidad püblica, sean
como pueden y deben ser defendidas, guardadas y conservadas,
etc., etc..... »
-- - ---------_.~ -

Trage de caballero de la árden del Toison de oro. (Felipe el Bueno, creador de la árdea.)
Cosll1me de chevalier ele l' orore ele la Toi on d' or. (Philippe le Bon, Cl éateur de l' onlre.)
AUSTRIA. 5

Además, estas palabras se hallan tambien confirmadas por Jos


versos del epitafio de su funaador, Felipe el Bueno (1), y por el
canto poético que el célebre Jorge Chastelain compuso para eter-
nizar la memoria de tan noble, grande y elevada empresa, llevada:í.
cabo, segun dice, con constancia y con solo el objeto de confortar,
fomentar y guardar nuestra santa fé.
La insigne órden del Toison de Oro fué creada el 10 de enero
de U29, dia en. que Felipe el Bueno, duque de Borgoña y sobe-
rano de Jos Paises,.Bajos, se desposó con Isabel de Portugal hija
de don Jnan 1. Los primeros caballeros, (( nobles de nombre y
armas y sin tacha», fueron solamente veinte y cuatro; fijóse su mí-
mero á treinta en los estatutos de U31; pero cuando casi todos
los estados de la casa de Borgoña se unieron á la posesion del.
imperio de España y de la mitad de Italia, Cárlos V con autori-
zacion del papa Lean X, aumentó su mimero hasta cincuenta.
El fundador se declaró jefe y soberano de la órden, como igual.
mente dispuso fuese esta dignidad hereditaria, sucediéndos3 unos
á otros los duques ele BOJ'goña. No obstante, el artículo 65 hacia
sobre este particular las prevenciones siguientes: (( si el soberano
en su muerte deja por heredera una hembra soltera, queremos
y ordenamos que en este caso sea elegido uno de los hermanos
-d~ la órden para cuidar de todos los negocios de~ la misma, hasta
tanto que la referida heredera se case con un caballero que por
su edad, sea apto para (lesempeñar el cargo distinguido de so-
berano de la órden.» En virtud de esta disposicion, y por el en-
lace que María de Borgoña contrajo con Maximiliano, el gran
maestrazgo pasó de la casa de Capeto á la de Habsburgo.
El dia 6 de III¡ayo de 1!¡j'98 , cuando el hijo de Cárlos V. con-
sintió en ceder Ila soberanía de los Paises Bajos, estipuló lo si-
guiente: (( Conc~demos 'tambien á nuestra hija, que además de
los títulos particulares de· cada una de las espresadas provincias
de los Paises Bajos y condado de Borgoña, se pueda firmar, ti-
tular y llamar duquesa de Borgoña; no obstante, nos reservamos
mientras dure nuestro beneplácito, para Nos y el príncipe nues_
tro hijo, el citado título de duque de Borgoña con todos los de-
rechos que por él pueden competernos, juntarpente con la alteza
(1) Para quardar la iglesia que es de Dios roa usion,
fundé la noblo órden 11 amI da del Toison; ctc.
6 ORDENES DE C;\I:ALLERIA.

y soberanía de nuestra órdcn del roison de Oro, de la cual nos


reservamos la facultad de poder disponer en lo suceSIVO como
Hl,ejor nos parezca.»
La soberanía de esta insigne órden se conservó· en España, si 11
contradiccion alguna, hasta el fallecimiento de Cárlos II que fué
el ültimo rey de la casa de Austria. Pero habiéndose dividido
la monarquía de resultas de la guerra de 'sucesion, el preten-
diente se apoderó de los archivos de la órden, y los trasladó á
Viena .. Coronado emperador con el nombre de Cárlos ~I, de-
claróse jefe de la órden como sucesor de los duques de Bor-
o goña, que nunca habian "sid~ considerados como á tale!; sino en
calidad de soberanos de los Paises Bajos. I

Mas justificados eran los derechos del duque de Anjou, puesto


que se ballaban cimentados en los actos de los herederps de los
fundadores que habian unido esta órden á la corona de España.
En agosto de 1718 se celebró en Lóndres un tratado que acep-
tó J.{elipe V en la Haya, á 17 de febrero de 1720. Por uno de
sus ¡:Lrtículos, el emperador de Alemania reconocia al duque de
Anjou por rey de España, renunciando en otro todos los dere-
chos que pudiese tener á la monarquía española.
El congreso de Utrecht dejó pendiente la cuestion; pero por
el artículo 10 de la paz de Viena, celebrada en 1725, se con-
vino que el emperador y el rey de España á fin de allanar las
controversias suscitadas, conservarian uno y otro durante su vida
los títulos que hasta aquel entonces habian usado; pero que sus
suceSOl'es se limitarian á los que tuviesen por razon de las pro-
vincias que poseyesen en realidad, en cuya estipulacion hallábase
tácitamente [Link] la dignidad de gran maestre de la órden.
Habiendo fallecido Cárlos II en 17!~O, su hija María Teresa he-
redera de sus estados, confirió el maestrazgo á su esposo; .pero
don José Carpintero secretario de la legacion de España en Viena,
protestó enérgicamente contra semejante acto.
En los preliminares del tratado de Aix-Ia-Chapelle celebrado
en 1748, habia un artículo que decia: «S. M. Británica, S. M.
Cristianísima, y los señores Estados Generales, se obligan á in-
terponer su influjo, para que se resuelva sobre las diferencias que
existen relativas al maestrazgo de la órden del Toison de Oro.))
Pero no habiéndose mentado nada sobre este punto en el trata-
AUSTRIA. 'i

do definitivo, el marqués de Sotomayor protestó contra ( todas las


iJlducciones que cualquiera poco instruido de los derechos de ambas co·,
1'OllaS, pudiese sacar del artículo 13 de los preliminares, como y tambicn

del silencio del tratado definitivo, en perjuicio de un derecho IJ pose-


sion inseparablemente unidas á la corona de España.»
El conde de Kaunitz-Rittberg contestó á este acto en 26 de no-
viembre de 1748, con una contra protesta, por lo que las dos
coronas perpetuizaron el ejercicio de esta prerogativa, como si lo
tuvlesen..legalmente, siendo así que dicha posesion de ningun mo-
do pued pertenecer á la casa de Austria, tanto porque el gran
maéstrazgo está legalmente uJúclo á la corona de España, y son
sus reyes de la línea primogénita del emperador Maximiliano , pa-
dre de l, elipe el Hermoso, cuanto porque Cárlos VI, emperador
de Austria, renunció solemnemente todos sus derechos.

Segun los estatutos, ]os oficiales de la órden son: un canciller


que abria en otro tiempo los capítulos, y que en la actualidad sella
las actas y despachos y guarda los sellos; un tesorero, que custo-
dia los trajes, collares, joyas, documentos y demas pertenencias
de la órden; un grefier ('1) Y un rey de armas llamado Toison de
Oro, cuyas funciones son, avisar á los caballeros el dia de la ce-
lebt'acion de capítulo, y desempeñar todos los mensajes y de-
más negocios propios de su clase.
El traje se compone desde el tiempo de Cárlos el Temerario.
de una túnica de terciopelo carmesí forrada de raso blan-
co, manto de terciopelo purpúreo, forrado tambien de lo mis-
mo y adornado con ricos bordados de oro, cuyo vivo esterior es
igualmente blanco, yen él se halla bordada la divisa JÉ L' AY EM-
FRIS, El gorro es de terciopelo color purpúreo en cuya parte supe-
rior sale un pedazo de ropa del mismo color que cae pOl' detrás
y se sujeta ~obre el hombro. Los zapatos y las medias son en-
carnados.
En tiempo de Felipe el Bueno, su fundador, el gorro y manlo
eran de grana forrada de pieles de armiño. con un bordado de
oro que representaba unos eslabones y pedernales que estaban

(f) En Espaüa se ha conservado el nombre rrancés de gl'e¡iel' para denominar este emrl~o tIe 'a Í>r-
den que equivale por sus funciones á secretario, pues liene á su ~argo anotor las rallas y :acciones Illi'-
ritorias¡ re¡;istrar los despachos, cte.
8 ORDENES DE CABALLERíA.

dando chispas por mútua percusion, y la divisa era: Outre n' auray.
El mote de Cárlos el Temel'ario era: Ante ferit quam {lamma micet .
.El de Felipe el Hermoso esposo de doña Juana la Loca, decia: Qui
Vouldrá; y el de Cárlos V, Plus ultra.
La condecoracion n.o 1 lám. III que es un vellocino de oro,
se lleva colgada del cuello, y los dias de ceremonia á la cadena
n.O 8.
Los caballel'os celebran cada año la fiesta de su patron el glorio-
so apóstol san Andres: el primer dia es la solemnizacion del santo, -
y su traje es encarnado, á imitacion del martirio del apóstol. El
segundo dia negro, y hacen la conmemoracion de los difuntos her~
manos caballeros. El tercero blanco, en honor de la Vírgen San-
tísima.
El emperador de Austria en calidad de gran maestre, y todos
los miembros presentes, concurren en procesion á la iglesia, y
despues de celebrados los divinos oficios', vuelven á palacio y
comen en la sala capitular. El dia de Reyes con asistencia del
emperador, se reune el capítulo en la misma iglesia, y se ar-
man caballeros los miembros recientemente nombrados con mu~
chas y muy solemnes ceremonias.

Forma del juramento que hizo el fundador Felipe 1, llamado el


Bueno por su grande liberalidad con los pobres, afabilidad con
los vasallos y príncipes estranjeros, y finalmente por el respeto,
afecto y reverencia, que profesaba á la honra de Dios y defensa
de la ley cristiana.
« Todos los capítulos y artículos de las constituciones que he-
mos ordenado y dispuesto por Nos, y á nombre de los duques
de Borgoña que nos sucederán y serán maestres de esta órden,
prometemos de guardar y observar inviolablemente, cuanto po~
drémos ejecutar, y si en las cosas presentes hubiese alguna duda
ó litigio, lo ,reservamos á Nos y á nuestros sucesores, que pro
tempore fuesen superiores, de declararle, interpretarle y deter~
minarle, entendiendo que esté en nuestro arbitrio y de nuestros
sucesores, el añadir nuevos artículos, quitarlos, enmendarlos ó
mudarlos, y siendo obscuros, ambiguos ó dudosos, interpretarlos
como nos pareciere, con el consentimiento y voluntad de nues-
tros hermanos caballeros.» .
Austria, Figura 1. 3 Autriche, planche 1.

6 el 7.
4.
AUSTRIA.
Esta ceremonia fué celebrada el año 1429 en la iglesia de ~n­
Bertin, en la villa de Tomer.
Los estatutos de los tiempos de Cárlos V estaban concebidos
en 10 términos siguient3s:
«l.0 Que tOS caballeros sean cincnenta y nno, nobles en san-
gre y merecedores por hazañas, los cuales ha de elegir el du-
que de Borgoña.
11. o Que no sea admitido ,,~allero, que tenga otra órde-n mi-
litar, Y esto no s( entiende con los emperadores, reyes y du-
ques que sean maestres de alguna órden.
III." Solo el maestre tiene autorida.d de dar el Toison, el cual
siempre han de tl'aer, escepto qne no haya ocasion alguna de im-
p ediment) grave.
IV. o Cualquier caballero jure fidelidad, y de guardar amistad
al superior, y como han de servirse uno con otro, para la re-
putacion y honra de la órden; y el caballero presente vuelva por
la honra del ausente, si se ofreciese alguna cosa.
V. o El caballero tiene obligacion de [Link] en defensa de su
maestre y vasallqs cuando hubiese guerra, y tambien si fuese eon-
tra la iglesia ó religion cristiana.
VI.o El supremo maestre no puede mover guerra ninguna, si
primero no la comunica con la mayor parte de los caballeros.
VII: Si los caballeros son vasallos del maestre, no pueden ir
á servir á ningun príncipe sin licencia.
VIII. o Si sucediese algun litigio entre los caballeros, el maestre
conozca de la causa, y si ellos no pudiesen venir envien pro-
curadores.
IX. o Si á algun caballero le fuese hecha alguna superchería,
conviene á los demás salir á la defensa.
X. o Si un caballero ultrajase á otro, conozca de esta causa el
maestre. ,
XI. o El caballero que se hallase en alguna guerra ó de la pa-·
tria ó de su príncipe, puede tomar las armas sin contravenir al
juramento de fidelidad.
XII: Cada oabalIero se ayude como pueda en las necesidades,
así si es preso en guerra, co'mo por otro accidente; y estando
en mano de otro caballero de la misma órden aunque sea su
contrario. no le moleste ni pida rescate ~ antes le ha de dar li-
~ *
~o ORDENES DE CABALLERIA.

bertad; y si el príncipe á quien sirviese no quisiese, sálgase de


su campo.
XlII. o Al caballero de esta órden se le guarden todas las pre-
eminencias, dignidades y prerogativas de la misma, y si cometiese
algun delito sea castigado del maestre" y por el crímen de la
heregía, traicion, ó que en la guerra vilmente haya huido se le
quite el collar y como infame Sea expulso de la órden.
XIV. o El caballero mas, antiguo preceda á otro en los conse-
jos, y esto se entiende tambien de los emperadores, reyes y du-
ques entre ellos, etc. éte. " , ,
En la eleccioll del nuevo caballero el supremo maestre tenia
dos votos, y el modo de elegir era el siguiente, segun los esta-'
tutos referidos.

ELECCION DEL CABALLERO.

«Cuando vaca la dignidad de caballero por muerte, el rey de


armas dá parte de ello al gran maestre y tambieo á los caballeros
ausentes, para que se hallen presentes á tal ~leccion; y no pu-
diendo venir envien poder y voto escrito de su mano para la
persona que ha de recibir la tal dignidad, la cual se hará en la
parte donde se juntan 10& caballeros, jurando de .eleg¡r el que
fnere mas apropósito y merecedor, y: quien tuviese mas votos,
aquel será el caballero. El escribano de la 6rden le asentará en
el libro; pero si se hallara ausente el nombrado, enviará el su-
premo maestre al rey de armas con las constituciones, para que
mejor se pueda determinar si ha de recibir el collar, y no pu-
diendo venir se dará á la persona á quien enviase con su poder,
y se le avisa por el maestre que esté presente al primero ó se-
gundo consejo para hacer el juramento de la órden. »

Mono DE HABL R AL MAESTRE POR EL NUEVO CABALLERO


y DARLE EL COLLAR (1).

«Príncipe óptimo, pues que prim~ramente he sido avisado con

(1) Hemos creido conveniente continuar parte de los estatutos que regian cuando la corona de [Link]"
, perteneeia á la casa de Austria, junto con las ceremonias que desde su fundaelon celebraba la 6rden, co-
piándolas con exaelitud <Iel original, csper,[Link] cn sus fórmula,
AUSTRIA.

vuestras cartas como aviades sido servido con estos cavalleros y


hermanos nuestros elegirme á tan eminente grado como es este, ~
con el cual siempre me reputaré honradíssimo, con aquella re-
verencia mayor que yo devia aprové el juizio y eleccion que de
mí hizistes, y recibí alegremente este grande y tan ilustre be-
neficio, con gratíssimo ánimo, y aora estoy aquí para daros to-
das aqnelbls gracias que por mí se pueden dar mayores, .para ofre-
cerme á todo este sacro colegio pronto y :apercibido á executar
todas aquellas cosas, las cuales conozco que convienen á la h-onra
y comodo de esta' órden y JUDtamente á mi oficio. )}
El supremo maestre antes que los demás caballeros contesta-
ba en estos términos:
« Yo valeroso hombre, y estos mis hermanos, habiendo tenido
satisfaccion de vuestras alabanzas y esperando en lo pervenir, no
solo aveis de cumplir todas las cosas de la' órden, mas a,nmen-
tarlas y multiplicarlas mucho mas para adquirir honra á vos mis-
mo, y á la órden en comun de la cavallería, os hemos nombr:l-
do en este nuestro colegio. Lo que queda es que ahora os obli-
gais ,con aquella forma de juramento que os declararé, á defen-
der y conservar cuanto mas podreis en todo el tiempo de vues-
tra vida, ó alomenos lo que viviéredes en. esta órden, la gran-
de'l3. nuestra y de qualquiera que tocare á Nos, á nuestro estado
y la dignidad tambien.
«Jurad tambien que pondreis todo vuestro esfuerzo para que esta
órden permanezca y se conserve en el esplendor y su grandeza,
y para que sea assí pondreis todo vuestro cuidado, ni sufrireis
jamás que quanto podreis evitar que sea violado ó damnificado
en cosa qualquiera perteneciente á la comun dignidad de todos.
y si t lo que Dios no quiera) sucediesse que hiziéssedes alguna
cos<\ , por la qual deviéssedes salir de la órden y se' os pidiesse'
el Toison,,~urad de embiarlo al supremo maestre de la órden ó
al tesorero dentro de tres meses, y que despues de aquel tiem-
po no traeréis la misma cadena, ni otra al modo de la misma
hechura, ni os enfadaréis, ó tomaréis ódio contra el Supremo ó
qualquier otro de los cavalleros.
« y las penas en las cuales por menos y leves pecados sereis ca-
lumniado y condenado, llevaréis sin querer mal all\faestre ó á otro
qualquiera cavallero.
OItDENES DE CABALLERIA.

«Que en qualquiera hora que huviese consejo general de la 6r-


den ó vos os hallareis presente ó embiar'eis algun substituto vues-
tro , como se manda por nuestras constituciones,. y tambien que
guardareis entera obediencia al Supremo, á sus sucesores ó á sus
Vic~rios, en qualquier cosa justa y honesta de nuestra órden.
Además desto jurad, que quanto podreis ,con todas vuestras fuer-
zas observareis de una en lIDa todas las ordenaciones de la ór-
den: Y esto se entiende, como si por qualquiera capítulo hu-
vierades jurado.
«Aviendo confirmado el liUevo cavallero todas estas cosas, y
aviendo Jurado eu manos del Supremo maestre teniendósiempre
la mano derecha encima de la cruz y sagrados Evangelios, pro-
meterá de guardarlos inviolablemente. Puesto de rodillas ante el
maestre y poniéndole el collar del Toison le hablará deste modo:
Esta misma órden os recibe en su compañía y en señal de esto
·os adorna y circunda el cuello desta cadena de oro, quiera Dios
que la podais traer :por largo tiempo y que esto sea á gloria de
Dios, de toda la cristiandad y ensal<;amiento de la Santa Iglesia,
y en honra y aumento assi desta órden universal como priva-
damente á fama, reputacion y alaban<;a vuestra, en nombre del
Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo, Amen. Nuevo Cavallero.
Esto mismo me conceda .Dios y assentándose junto á los demás
cavalleros, uno el mas cercano dél lo lleva al supremo maes-
tre, y le abrazará como barán los demás.»

PREVENCIONES GENERALES.

«Si alguien huviesse sido electo á esta dignidad y lo recusase,


avisense los demás cavalleros para la nueva eleccion, conforme
está dicho, y al nuevo cavallero se le' envie constituciones y for-
ma del juramento como han hecho los d"emás.
«Qualquier cavallero que haya sido anumerado de la órden, tiene
obligacion de pagar al Tesorero· della quarenta ducados de oro,
la qual suma se ha de gastar en cosas pertenecientes al culto
de Dios, ó que la dicha cantidad se gaste en ornamentos de la
Iglesia.
« Quando pasase á mejor vida qualquier cavallero, cada uno de
los hermanos embie la limosna de cinco missas cantadas por el
AUSTRIA.. 13

alma de dicho difllnto : y esto lo ejecute el Tesorero en Devona,


en la capilla Dival.
«Al rey de armas dé el supremo cada año cien ducados y cada
cavallero dos, y la paga sea cuando haya consejo general.
«Si el supremo maestre se muriese y dexare sucessor que no
sea de edad, elijan un Cavallero que govierne la órden hasta que
seá de eJad; si quedase muger, hasta que se case que despues
lo será su esposo.
«Los cavalleros de la órden por el juramento que hazen, han
de estar sujetos al supremo maestre, y no á otro juez assí en
lo civil como criminal, etc. etc.»

No queremos conchtir sin describir el único capítulo general,


que en España ha celebrado la órden del Toison de, Oro.
Antes de ser promovido Cárlos V rey de España al imperio,
celebró en la catedl'al de la ciudad de Barcelona capítulo ge-
neral de la órden del Toison de Oro, nueva en estos reinos, y
á quien trátaba de ensalzar concediéndola á príncipes y sobera-
nos, y á los primeros vasallos de sus coronas. Fué el primero y
último que se ha celebrado fuera de los estados de Flandes.
Algun tiempo antes de esta solemnidad pintáronse sobre las si-
llas del coro pOI' manos extremadamente finas los escudos de
armas (1) de los caballeros presentes, ausentes y difuntos, desde
'el otro capítulo; y porlIue no cupieron todos, los dem~ís se pin-
taron en' los guarda polvos de los cajones de la sacristía que es
una pieza rica. Adornaron el coro de terciopelo tarmesí, y la ?illa
del emperador Maximiliano que le representaba (2), estaba cu-
bierta de terciopelo negro con dosel de la misma tela: la del
rey Cárlos con su dosel y estrado de brocado á otro lado: la
iglesia adornada de paños ricos y tapizes; finalmente la capilla
real se hayaba dispuesta con riqueza y gusto en el presbi terio,
al lado del evangelio.
, El dia 5 de marzo de 1519 salió üírlos V por la tarde de pa-
lacio para oir vÍsperas y completas, acompañado de los del 1'oi-
(t) fioy dia se conservan lodos los escudos y verdaderamente honran por su mérito al pincel del artista
que los traz\>.
(2) En el mismo ailo de 1519 á los 22 de Eñero, falleció el emperador Maximiliano abuelo paterno d~
Cárlos y, por CU¡'O motivo se habian celebrado dos .ó tres dias antes de eslas Gestas sus honras fúnebres
«lO loda malllliGcentia en la misma iglesia Caled~al dc Darcelona.
onD~NES DE CABALLERíA.

son, de dos reyes de armas, de los maestros de ceremonias, y de


los caballeros catalanes y forasteros á caballo ricamente adorna-
dos: los del Toison iban vestidos con sus tlÍnicas y mantos de
tetciopelo carmesí, gorros del mismo color, todo forrado de ta-
fetan blanco, cadenas de oro y el Toison en el pecho. Todos
los caballeros iban de dos en dos por órden de antigüedad, luego
despues venia el príncipe, alrededor del cual seguian los arche-
ros y alabarderos de la guardia. Cerraban la comitiva los emplea.
dos de palacio, heraldos, cabaUeros, oficiales y demás gentes de
la corte.
Di6 aquel dia el príncipe el bábito y divisa del Toisoñ, á Chris-
terno rey de Dinamarca su cuñado, á Segismundo rey de Po-
lonia, y á los duques de Alba, de Escalona, del Infantado, de
Frias, de Bejar, de -ájera, \le Saint-Mair, ai almirante de Cas-
tilla, á Adriano Croy señor de Beauraing, al conde de Gautre
y al príncipe de Orange; por los reynos de la corona de Ara-
gon al duque de Cardona, y al príncipe de Vicíniano de Ná:-
poles.
El conde de Venavente renunció esta distincion, diciendo que
él era muy castellano, y que no se bonraba éon blasones estran·
geros, pues los habia tan huenos en el reino y á su estimacion
mejores. Era el conde valeroso por estremo y en realidad muy
castellano.
Celebradas las vísperas y completas, volvió Cárlos V· á SU pa-
lacio con el acompañamiento, y cenaron con él todos los del Toi-
son.
Domingo día 6, volvió con la misma comitiva á 011' el oficio que
celebró el obispo de Vicb. Al ofertorio, el oficial llamado Toi-
son de oro se dirigió bácia el trono, é inclinándose tres veces
diferentes, dijo: « Muy alto, muy escelente y poderoso señor jefe
y soberano de la órden, venid á la ofrenda.» El príncipe se le-
vantó y ofreció en el ofertorio rica prenda. El rey de armas lla.
mó á los demás caballeros, los que de dos en dos hicieron la
misma ceremonia ofreciendo cada uno un ducado. Sentóse el
rey de armas por órden en las sillas de los ausentes, y de los
que habian muerto, publicando: que no obstante su ausencia ó
muerte se proseguia la órden, y fué á ofrecer por ellos: sí-
guió luego la misa, bubo oracion panegírica, y concluida la
AUSTRIA.

fiesta, acompañaron al rey al pálacio mayor real que despues rué


inquisicion. Comieron con él todos los de la órden, en el salon
grande que se llamaba el de los Pleitos.
LlÍnes 7 por la mañana, con la misma solemnidad llegaron to_
dos los caballeros con su jefe vestidos de luto, del modo si-
guiente; mantos y gorras de terciopelo negro con rodetes de lo
mismo, que caian hasta el suelo, y el collar puesto' encima. Du-
rante la marcha, las trompetas guarnecidas de negro no tocaron,
pues que celebraban el aniversario por los difuntos de la órden.
'fambien fué ostentosa accion, tanto por el mucho coste y buen gusto
de la pirámide, como por el gran nlÍmero de antorchas y bayetas
que adornaban la iglesia. Al ofertorio, el rey de armas llamó
por sus nombres á los caballeros difuntos, pero pasado un cora-
to intervalo, tomó él mismo un Cil'io con el escudo de armas
del fallecido, diciendo en tono triste y sombrío, j ha muerto I El
nombrado oficial, llamó despues á los caballeros por órden de
antigüedad, les entregó un cirio tambien con el escudo de sus
armas, y siguiendo al soberano fueron á la ofrenda. Concluido
el aniversario el secretario leyó los nombres, apellidos y digni-
dades, de los caballeros difuntos, publicando sus hazañas y demás
buenas cualidades, y por último pidió á toda la reuníon rogase
á .Dios por sus almas.
Concluidas las honras fúnebres se retiraron á palacio, y comie-
ron tambien con el jefe todos los de la órden. Por la tarde, ves-
tidos de damasco blanco, volvieron á la Seo, para asistir á las vís-
peras y completas cantadas en loor de la Vírgen, retirándow con
la misma majestad á palacio.
Mártes 8, celebróse otro solemne oficio, pero solo ofreció el
Soberano en el ofertorio, y observando siempre .el mismo ór-
d~n vohió á su posada, que era el palacio del arzobispo, y dióse
fin á las [Link].
Al medio dia se procedió á la apel'tura del capítulo, en don-
de prestaron todos los caballeros el juramento de guardar in-
violable secreto de lo que fuese tratado y resuelto en la se-
sion. Empezaron por cumplir con lo prevenid<? en los estatutos,
e3to es, haciendo una verídica informacion de sus vidas y cos-
tumbres, manifestando lo que sabian ó habian oido decir de sus
hermanos, en contra del honor, obligacion y dignidad de la ca-
ORDENES DE CADALLERIA.

ballería, ó bien contra los estatutos, á cuyo objeto para delÍ-


berar con mas libertad, hacian salir al que se juzgaba aguardando
á que fuese llamado: sometiéronse todos á esta formalidad sin dis-
tincion de clases, y cuando entraban se elogiaban si se habían
hecho acreedor~s á las alabanzas, ó eran reprehendidos si lo creian
conveniente. En estas sesiones se deliberaba de todo lo que te-
nia relacion con la órden.

. Muchas eran las prerogativas, franquicias y exenciones que ga--


zaban por aquellos tiempos los caballeros del Toison de Oro, pues
que estaban libres de pagar señoríos, derechos, sisas ~ gabelas,
cosechas y tributos por razon de víveres, para el gasto y con-
sumo de sus familias. como igualmente eran eximidos de to'"
dos los derechos llamados de plazagc, pasage. portazgo y bar-
cage , tallas, subsidios, impuestos y demás contribuciones. cuyos
privilegios eran siempre confirmados por todos los reyes sobera-
nos de la órden. .
, Como era mucho el gasto que ocasionaba la reunion de capí-
tulo, y á fin de reemplazarlos sin necesidad de dispendio alguno.
Felipe n obtuvo de su santidad Gregorio XIII, la facultad de po~
del' .crear caballeros por sí y ante sí: de suerte que (lesde el ce:
lebrada en Gante en 1559 ,no se ha convocado otro.

ÓRDEN DE MARÍA TERESA.

E~ 18 de junio de 171)8, el Feld-mariscal Daun ,vengó en las


llanuras de 1\.olin las derrotas del duque de Lorena, y obligó á
Federico el Grande á levantar el sitio de Praga y renunciar
la posesion de la Bohemia. Para eternizar la memoria de esta
accion tan gloriosa para las banderas austriacas, la emperatrit
María Teresa instituyó una órden militar de su -mismo nombre,
la: cual desde su origen distribuyó con tanta justicia y cuidado,
de suerte que ha quedado la mas honorífica y distinguida de todas
las órdenes de mé, ito; sin embargo, algunos estrangel'os por sus haza-
iías y acciones heróicas han sido condecorados con tan noble dis-
tincion.
Despues de los estatutos decretados en 12 de diciembre de 1-758,
nadie ha sido admitido en la órden sino por su elevada cuna ',ó
AUSTRIA.
á causa de muchas heridas recibidas en . sangrientas _y decisivas ba-
tallas, ó bien por su mucha ,antigüedad: pero muy pocos por fa-
vor ó recomendacion. Los aspirantes deben probar que no tan
solo han cumplido con su honor y deberes, sí que tambien el
haberse distinguido por una accion brillante, ó bien .que han
adquirido grande reputacion en el ejército por sus sabios con-
sejos, cooperando á su ejecucion y buenos resultados (',on su valor.
Los títulos y pruebas de los candidatos son sometidos al capí-
tulo, en el cual se convocan [Link].s cruces y caballé[Link]-
sentes del ejército, debiendo asistir cuando menos seis miemhros,
sin contar el presidente.
En las asambleas capitulares tenidas con _el mas absoluto s,e-
creta, se examinan escrupulosamente los titulas de los. ca~di­
datos sin consideracion de personas ni amistades particulares,
atendido á que se trata del bien del servicio. y del honor de
la órden.
El número de miembros es ilimitado, pero en la actualidad
.la paz que por tantos años goza aquel imperio, ha .reducido su
número á un centenar e~caso.
En su principio habia solamente dos clases de condecorados,
á saber: grandes cruces y caballeros. José 11 creó otra inter(Ile-
dia, los comendadores, y concedió una placa á los grandes cruces.
Desde la fecha de su recepcion, esto es por antigüedad, tienen
mas ó ,menos consideracion en la órden, sin que por ninguna
otra ,causa particular puedan merecerla.
Los privilegios propios de la condecoracion son, la nobleza
hereditaria y el título de baron libre de todo, gasto; los caba-
lleros tienen el derecho de presentarse al emperador en audien-
~ia particular,. sin necesidad de solicitarla al chambelan de ser-
vicio; y los grandefi cruces la entrada perpétua en el conseio pri-
vado. ..-
Los veinte grandes cruces mas antiguos, perciben una pension
an,ual de 1000 florines; los comendadores una de 800, los Ill;l5
antiguos caballeros 600, Ylos ciento siguientes 400 florines; ,to-
das las viudas reciben durante su vida, la mitad de la pension
segun sus clases.
La fiesta solemne de esta órden está fijada en 10 de Octubre,
dia de Santa Teresa.
48 ÓRDENES DE CABALLEaIA.

. La insignia distintiva está representada en la lámina III núms. 3


y .\; los grandes cruces la usan pendiente de una banda con la
placa n.o 2: los comendadores la llevan en sotuer, y los caballe·
ros al lado izquierdo del pecho ó en el ojal de la casaca del mis,..
mo ládo.

ÚRDEN DE SAN ESTEBAN.

EL mérito militar habia encontrado ya su recompensa con la


órden de María Teresa, por lo que la emperatriz quiso tambien
asegurar una compensacion al mérito y al talento civil. Insti-
tuyó pues en o de mayo del año 1764, dia de la coronacion del
emperador José JI, la órden del santo apóstol rey Esteban, aSí
llamada, en memoria del fundador del reino de Hungría.
Segun los estatutos aprobados el dia siguiente del refer~do mes
y año, la dignidad de gl'an maestre es inseparable de la corona
de Hungría.
La órden en su principio: tenia 'Veinte grandes cruces, treinta
comendadores, y cincuenta caballeros de tercera clase, sin con.
tal' los miembros del clero; pero hoy dia el número de caba-
lleros no está limitado. Las dos primeras clases, están reserva-
das para la alta y antigua nobleza; la tercera clase para la no-
bleza moderna; pero es preciso y obligatorio que los simple- .
mente llamados nobles, presenten pruebas de cuatro generaciones.
Los condes, barones y chambelanes, en atencion á su notoriedad
pública están exeptuados de estas pruebas.
Los súbditos del imperio grandes cruces ó comendadores, por
solo el nombramiento de tales, son considerados al mismo tiem-
po consejeros de estado privados. Los caballeros si lo solicitan,
son elevados á la dignidad de conde ó baron.
. La condecoracion es la misma para todos los grados, solo se
diferencia en su grandor, y está representada en la lámina III
nums.. 6 Y7. La placa n.o o está reservada para los grandes cru-
ces.
El dia de San Esteban fiesta anual de la órdel1, la condeco-
racion se lleva pendiente de la cadena n.o 14 (lámina IV) en h·
cual alternan la cifra M. T. (María Teresa,) la corona húngara,
y las letras S. S. (Sancto Stephano).
Comendadur de la úrden de San EsLevan de }! ullgl'i~.
Comm~ndrlll' de ]'ordre de Saint-Etiellne de lItJngric.
Austria, Figura 2. J\lltriche, planche 2.

t~.

10

11. 1;:).

u.

---=--~----

Gran CI uz de la órden de Leopoldo de Auslria.


Gland-Croix de l'ordre de Léopold d' Aulriche.
AUSTRIA,
La cruz está suspendida de un medallon, que tiene una ins-
cripcion con las siguientes palabras: STRYNGYT AMORE.
Esta órden ha ~ ~scogido por traje el antiguo húngaro; un largo
manto de terciopelo verde forrado de raso carmesí guarnecido de
armiños, con las mangas anchas por arriba y estrechas por abajo.
El vestido interior es carmesí lo mismo que el gorro, con ar-
miños tambien, y adornado con plumas de halcon ,que salen de
un' estuche de esmalte de color encarnado y verde.
Los grandes cruces tienen en el manto junto á las pieles de ar-
miño una guirnalda de hojas de endna de oro, y el vestido está
tambien sembrado con hojas igualmente bordadas. Los comenda-
dores se distinguen por una guarnicion mas sencilla, pero toda-
vía es mas estrecha la del manto de los caballeros. •

ORDEN DE LEOPOLDO.

COMO la órden de san Esteban está reservada únicamente pa"


ra la nobleza, el emperador Francisco I instituyó en 7 enero
de 1808, dia de su casamiento con su tercera mujer, Luisa de-
Austria-ModEma, una nueva órden en memoria del emperador
Leopoldo 11, destinada para recompensar á todos aquellos que
por medio de esfuerzos duraderos y constantes contribuyen al
Lien del estado, ya haciendo honor á su patria por Sus adelantos
en las artes y ciencias, ya distinguiéndose ·en ~mpresas de utilidad
para el país. .
Todo imliviUuo sea cual fuere su nacimiento y su rango, sea
militar ó paisano, puede pretenderla, siempre que haya guar-'
dado úna vida irreprensible y goze de una reputacion sin tacha.,
La ór<len se compone de tres Glases: grandes cruces, comen~,
dadores y caballeros. El gran maestre es dignidad inseparable d.e
la corona im1>.erial.
La cOllllecoracion núms. 10 y 11, lámina IV, salvo la diferen-
cia de grandor, es la misma para todo" los grados; los gran-
des cruces la llevan colgada de una ancha cinta puesta en banda
con la 1llaca n.O 9; los comendadores suspendida al cuello, y.
los caballeros en el ojal de la casaca. La cruz tiene en el anverso.
la inscripcion siguiente: INTEGRITATI ET MÉRITO y al reverso
OPES REGUM CORDA SUBDlTORUM. '
20 ORDENES DE CABALLERIA.

Los eslabones del collar que llevan cuando visten el traje de


ceremonia, figuran alternativamente las letras enlazadas F. L.
CFrancisco-Leopoldo) la corona imperial, y una guirnalda de
hojas de encina. (Lám. VI n.o 26).
"La fiesta de la órden se celebra el domingo uespues de la Epi-
fanía.
El traje es de los colores austriacos; vestido, calzones y za-
patos de terciopelo encarnado; medias del mismo color; vestido
cerrado con cuello derecho, adornados todos los bordes con una
guirnalda de hojas de encina bordadas de oro; el manto de ter,
,eiopelo blanco distingue los grados, tanto por su largor, como
por la anchura y riqueza de los bordados y forro.
Los dignatarios de la órden son: un prelado, un canciller,'
un tesorero, un' escribano, un he~aldo, y un archivero.
Los caballeros tienen libre entrada en la" cámara del consejo
privado los dias de fiesta de la órden; los grandes cruces y co-
mendadores todos los dias. ...
La dignidad de consejero privado de primera clase vi siem·
pre unida i la de gran cruz. Los comendadores son promovi-
dos, si lo desean, i h dignidad de baron; los caballeros ob-,
tienen sin gasto alguno la nobleza her~ditaria.

ÚRDEN DE ELISABET-TERESA.
ESTA órden, es la segunda militar de Austria, y es conocida,
igualmente con el nombre de FUNOACION MILITAR DE ELISA-
BET~TERESA. Fué fundada en 1750 por Elisabet-Cristina viuda
del emperador CárIos VI, para recompensar á veinte oficiales desde
el grado de coronel al de general que hayan servido fielmente
la casa de Austria por el espacio de treinta años. Los miembros
de la órden están divididos en tres clases; los caballeros de la
primera, perciben una pension anual de 1000 florines, los de
la segunda una de 800, y los de la tercera 500 solamente.
En 16 de noviembre de 1771 la emperatriz María Teresa re-
novó esta órden, y aumentó hasta i veinte y uno el número' de
caballeros, de los cuales seis tienen de pension 1000 1l0rines-
ocho 800, Y siete 500.
El emperador hace los nombramientos á propuesta del con·
AUSTRIA..

sejo áulico. El nacimiento, la religion, ni la posesion de cual-


quiera otra órden militar, no son motivos suficientes para no
ser admitidos.
La condecoracion n.O 10 lámina IV, se lleva en el ojal izquier-
do, pendiente de una cinta negra. En el centro hay dos cifr,IS
con una corona encima, y en el cerco la inscripcion: M. THE-
RESlA PARE TS GRATIAM PERE NEM VOLVIT.

ÓRDEN DE LA CORONA DE HIERRO.

L~ órden de la corona de Hieno fué instituida por Napoleon


rey de Italia el dia 3 de junio de 1800, para recompell3ar los
servicios prestados en el ejército, ó bien en las diferentes car-
reras civiles.
Para señalar la nueva reunion de las provincias lomharclas con
la monarquía austriaca, el emperador Francisco 11 creó oLl'a vez
esta órden, que ya estaba consiclerada como sepultada bajo las
ruinas del reino de ltalja ,y la reunió á las demas órdenes im-
periales.
Segun los estatutos publicados en Milán en 1.0 junio de 1816,·
'ta órden, no comprendiendo los príncipes de la casa impe-
rial, está dividida en veinte caballeros de primera clase, treinta
de segunda y cincuenta de tercera.
El título de gran maestre es inseparable de la corona de Aus-
tria, y los nombramientos le pertenecen enteramente.
Los oficiales son: un prelado, un ~anciller, un tesorero, un se-
cretario, un heraldo de armas y un empleado de la cancillería.
La l1esta de la órden tiene lugar en la ig1esia de la corte el
primer domingo despues del 7 de abril, aniversario de la crea-
cion del reino Lombardo "Veneto.
La condecoracion n.o 13 lámina IV, se usa pendiente de una
cinta en banda por los caballeros de primera clase; en escudo
por los de la segunda; y en el ojal por los de la tercera ó ül-
tima <Jase.
Los días de ceremonia los caballeros de t01as las clases usan
2'
ORDH ES DE CAnALLERIA.

el traje particular siguiente; ropilla de terciopelo amarillo forra-


do de raso blanco, y las orillas adornadas con un bordado de plata
parecido ó igual al del cuello; calzones y medias de seda blanca;
zapatos de terciopelo blanco; gorro de tel'ciopelo azul guarnecidos
los ribetes de presillas de plata y algunas plumas blancas; gor-
guera doblemente dentellada; Ulanto de terciopelo blanco for-
rado de raso del mismo color; y la condecoracion suspendida de.
la hermosa cadena n." 16 lámina V.
Los grados se distinguen por la longitud del manto y por el
ancho de los bordados.
Los clballer03 tienen la obligacion de usar siempre lá eonde-
eoracion, y no pueden aceptar ninguna otra sin permiso del gran
maestt'e.
Los privilegios son absolutamente iguales á los que lienen los
de la órden de San Estéban., que hemos l'¡eferido yá.

ÚRDEN DE LA CRUZ ESTRELLADA.

EN la noche del 2 de febrero de 1668, un incendio se apo':


deró del palacio imperial de Viena 1 y el fuego se propagó con
tanta rapidez, de modo que la emperatriz Eleonora de Gonzaga
no tuvo mas tiempo que el preciso para abandonar su cua,rto
que inmediatamente se desplomó.
Entre los objetos perdidos, el que excitó los mas vivos pe-
sares de la emperatriz, fué una pequeña cajita de boj adornada
de cristal y esmalte, envuelta con una funda de seda, que con-
t~nia una cruz de oro, donde estaba engastado un pedacito de la
cruz de Jesucristo.
Esta reliquia que la casa de Austria hacia mucho tiempo po-
seia, y que los emperadores Maximiliano y Fernando ID cons-
tantemente llevaron sobre su cuerpo, habia sido regalada á la
viuda de este último príncipe por su sucesor Leopoldo I. El dia
6 de Febrero, la cruz de oro fué encontrada intacta, y el hecho
se hizo constar por un proceso verbal del obispo.
Por este aconte~imiento, concibió la emperatriz la idea de fun·
Austria, FiguI,¡ 3 .J .\1111 jche , j,1 ol ... C'h e 3

1M. 1 j.

!t.
AUSTRIA.
dar una órden de señoras nobles, no solamente para eternizar la.
memoria de tan feliz hallazgo, sino 'que tambien para atraer á to-
das las pertenecientes á la órden, á que se dedicaran á la ado-
racion de la cruz, y guardasen una vida virtuosa ejerciendo actos
piadosos y caritativos. Aprobados los estatutos por un breve del
papa Clemente IX en 27 de julio de 1668, fueron sancionados por·
el emperador Leopoldo el dia 9 de setiembre.
La nobleza es una condicion necesaria para la admision. El
número de damas e~ ilimitado ~ y los nombramientos pertenecen
á la gran jefa ó administradora que es constantemente una prin-.
cesa de la casa de Austria.
La órden celebra su fiesta el dia 3 de mayo y el 14 de se-
tiembre, dias de la invencion y exaltacion de la Santa Cruz.
Los oficiales son: un tesorero, un secretario, un examinador
para las pruebas de nobleza, un canciller y un ujier.
Las damas de la C''UZ Estrellada usan pendiente de una cinta
negra sobre el pecho izquierdo, la condecoracion n.o 22 lá-
mina V.
La insignia tiene en el centro una cruz encarnada, yen su parte
superior la inscripcion SALUS ET GLORIA.

CABALLEROS TEUTONICOS DE SANTA MARIA, LLAMADOS


CRUCIGEROS Ó MARIANOS EN ÁLE~IANIA.

ESTA órden tiene el mismo orígen que las órdenes de san Juan
de Jerusalen y del Temple.
Era tan grande la persecusion que habia en Jerusalen contra'
los cristiand's, y tan grande el empeño que tenian los Turcos para'
reconquistar la ciudad y santo sepulcro, que los que gobernaban
aquel reyno confusos de como se podrian defender, pues hacia
mucho tiempo que estaban en grande aprieto, y próximos á su-
cumbir despues de una resistencia sostenida con heroicidad admi-
rable, agotados todos los recursos, determinaron enviar embaja-
dore á su santidad Gregorio VII[ para que les favoreciese, como
en efecto lo hizo escribiendo á .Feclerico 1 emperadol' de Alemania,
ORDENES DE CABALLERIA.

á fin de que con los de su imperio procurase sujetar al tirano Turco.


Tan obediente como celoso el in-victo monal'ca, convocó á todos
los grandes de su imperio y demas caballeros, y despues de ma-
nifestarles la gran necesidad de la santa ciudad y el mandato del
vicario de Cristo, de comun voluntad determinaron ir á su santa
defensa, jurando todos de no volver á su patria sin redimir á los
cristianos de las vejaciones que estaban sufriendo.
Partieron gran número de caballeros con innumerable ejército,
y vencidos los Turcos por todas partes, tuvieron que retirarse
dejando á los cristianos en pacífica posesion la ciudad de Jeru-
salen y el santo sepulcro. En señal de gr~cias por las' victorias
alcanzadas, como y tambien para agradecer debidamente el celo
con que los heridos y enfermos alemanes fueron tratados por
una sociedad de compatriotas suyos durante el sitio de San
Juan de Acre, el año 1189 fabricaron en la santa ciudad un
templo [Link] á nuestra Señora, adonde eongregados todos ó
la mayor parte de los referidos caballeros, instituyeron la ór-
den de santa María, tomando por insignia una cruz octágona
negra orlada con una trensilla de plata, en hábito blanco.
El instituto fué voto de amparar la fé católica y á todos los
..peregrinos que iban á visitar el santo sepulcro, castidad con-
yugal y obediencia al gran maestre. Juraban como las dos ór-
denes religiosas militares anteriormente creadas, que se dedica-
rian con preferencia á la defensa de la tierra fanta, turacion
de los enfermos de su nacion, y que se contentarian con solo
-lo mas necesario, esto es, un hábito para vestirse, pan yagua
por todo alimento, y por cama la simple paja.
A principios del. año 1191, cuando Federico de Suabja llegó allí
con los restos del ejército de Barbarroja, pudo comprender toda
la utilidad de aquellos establecimientos por el celo y esmero con
que fueron tratados sus enfermos, y considerándolos muy nece-
sarios., quiso darles una forma y existencia estable. El patl'iarca
)T todos los caballeros aplaudieron su proyecto, y los obispos fue-
. ron encargados de redactar una regla sacada de la de los hos-
pitalarios por todo lo que tenia relacion al cuidado de los enfer-
mos, y de la de los templarios por la disciplina militar.
El papa Celestino lUla aprobó, y guardan la regla de san Agus-
tin que le fué dada á Enrique Walpot su primer maestre. Tie-
AUSTRIA. 25

nen los mismos e~tatutos que los templarios y poseen grandes


encomiendas en Alemania.
Esta nueva órden de caballería llamada la Casa teutónica ele la
Santa Vírgen de JeT"llsalen, fué dividida en tres clases reservadas
esclusivamente para los alemanes. y solo los nobles podian ser
admitidos en la de caballeros. Sus principios fueron muy débiles,
hasta que Herman de Stalza cuarto gran maestre que la gobernó
por espacio de treinta años, empezó á darle toda la importancia
y poderío que tuvo mas adelante. Lo que mas prueba el sabio
y afortunado gobierno de este grande hombre, es, que cuando
su eleccion únicamente tenia la órden diez [Link] para
el manejo de las armas, á causa de las muchas pérdidas que
habian sufrido los teutónicos bajo la direccion de los tres maes··
tres anteriores, siendo así que cuando su muerte se contaban
mas de dos mil, los mas de ellos pertenecientes á las familias
mas distinguidas de Alemania.
La alta y merecida reputacion de Herman de Slalza. hizo que
fuese nombrado árbitro para solventar las diferencias habidas
entre el papa Honorio III y el emperador Federico 11 ( t ) , y re-
portó á ,su órden grandes pose~iones en muchos paises, que acre-
centaron notablemente las riquezas de los caballeros teutónicos,
de suerte que todo su poder lo debieron á Stalza (2).
Por aquellos tiempos los pequeños soberanos del norte de Ale-
mania, cuyos dominios eran limítrofes con los que habitaban los
prusianos, nacion en aquella época idólatra y casi salvaje, tenian
siempre que soslenel' una guerra bastante sangrienta que diez-
maba sus ejércitos y aniquilaba lentamente su poder. Con el ob-
jeto pnes de evitar tantos males, Conrado duque de Cujavia entre
otros, imploró su favor para que le ayudasen contra aquellos
pueblos bárbaros, por lo que les cedió la propiedad de dos de
sus provincias, la Livonia y Culm. así como todo lo que pudie-
sen conqtt1star á los prusianos.

(1) Honorio e:rigia á Federico el cumplimienlo del volo que babia beeho oe ir á comba tir en la Tierra
'anta contra los infieles; pero el emperador prefiriendo el agrallable tlima y hermosura de la iLa,,~" '"<
fatigas de aquella espedicion, diferia lie'mpre su partida apesar de las inslancias y amena"as del papa
que mnrió antes de que pudiese lograr el cumplimiento de su mandato. Su sucesor Gre¡;orio IX de ¡;énio
mas vivo que su anlecesor, escomulgó al emperador como infiel á su voto.
(2) Hcrman de Slalza fué en la órden teutónica, lo que fueron en la de Ifalta 101 graodes ",ap,stres
Ral'mundo de Puy y Arbnsson de Lavalcue.

3
ORDENES DE CABAUIWÍA.

El gran maesb'e aceptó los ofrecimientos del duque y le envió


uno d/~ sus tenientes, que con un refuerzo de cruzados que le
procuró el papa Inocencia IV, combatió y atacó con audacia á
los prusianos rechazándoles en todos los encuentros: dueño ya
del país y de toda la jurisdiccil)n del rio Vístula que se estiende
hasta el mar Báltico, construyó muchas fortalezas, entre otras la
de Thorn en 1230, para que le sirviese de punto de apoyo en
caso de retirada. Este jefe llamado Balk que tomó el título de
maestre provincial, aprovechando los felices resullados adquiridos,
se adelantó hasta la Pomerania, y obligó á los habitantes á que
recibieran el bautismo y reconociesen por jefes á los eaballeros
teutónicos.
Estableció igualmente una pequeña flota para impedir que los
piratas fuesen á turbar la seguridad de las costas, y dejó tropas
en el país para mantener el dominio de la órden. La ciudad de
Elbing que es hoy dia una de las mas grandes del reino de Pru-
sia, debe su orígen al citado jefe.
Los caballeros teutónicos subyugar'on en cincuenta y tres año
la Polonia, y á las órdenes del gran maestre Conrado de Jun-
gingen se posesionaron de la Esthonia, la Livonia, la Cuerlandia,
la Samogitia, la Prusia, la Pomerania y la Nouvelle-Marche. La
Prusia sola compl'elldia cuarenta y nueve mil pueblos, cincuenta
y cinco ciudades, cuarenta y ocho castillos fortificados, y pro-
ducía 800,000 florines del Rín.
Estendiendo por tollas partes su poderío, los caballeros teutó-
nicos fundaron nueve obispados, á fin de sostener y estender la
religion cristiana en aquellas comarcas nuevamente convertidas.
Este pensamiento tan útil á primera vista, no dió el resultado
que esperaban, y poco tardaron en tener que arrepentirse de
haber cedido á los obispos una parte en el gobierno temporal,
dividiendo con ellos la soberanía de aquella conquista, porque
las guerras encarnizadas que esto produjo fueron las principales
causas que menoscabaron su poder. Sin embargo, preciso es de-
cirlo en justa alabanza de los guerreros teutónicos, que á ellos
solamente se debe la civilizacion de los pueblos que dominaron,
como y tambien la fundacion de Elbing, Thorn, Marienburgo,
Dantzig y Konigsberg.
Apesar de esto, aquellos pueblos conquistados prefiriendo su
AUSTRIA. 27

libertad á las demás ventajas sociales adquiridas, se rebelaron


mas de una vez y volvieron al culto de sus ídolos, como lo ha-
bian hecho los Sajones en tiempo de Cárlo-Magllo. El catolicis-
mo no fué jamás á sus ojos sino una religion impuesta por la
fuerza de las armas, la que se apresuraron á abjurar al cabo de
tres siglos, abrasando el luteranismo.
Con mucha fatiga y gl'ande constancia los caballeros teutónicos
afianzaron su dominacion, y su triunfo fué completo hácia el año
1295 (1). Por aquella época conquistaron la Cuerlalldia y la Se-
migalia, poniéndose en guardia contra los lituanos y moscovitas
sus vecinos, pues que no podian estenderse ya mas sin esponerse
á perder con facilidad todo 10 que poseian.
Mientras en el norte de Alemania obtenian tan brillantes su-
cesas, los de Palestina fueron obligados á abandonar aquel país,
en donde tenian su residencia los principJles dignatal'ios de la
órden. Anduvieron bastante tiempo el'l'.mtes , pero por los años
1306, el gran maestre pasó á Marienburgo ciudad de Prusia, para
establecerse allí. Los grandes oficiales de la órden unos se queda-
ron con el gran maestre, otl'os se fueron á Elbing y Konigs-
berg.
Durante los desastres de Palestina, la órden teutónica tuvo que
sostener muchas guerras intestinas contra los obispos que ella
misma habia establecido en la Livonia. Estas desavenencias se
renOV:ll'on hácia el año 1369, Y no finalizaron hasta en 1495,
por la prudencia y vastos conocimie!ltos del gl'an maestre Waltel'
Plett'~ll1berg.
Por los años 1406, conjurándose los prusianos y polacos con-
tra los lituanos y tártaros, se empezó una nueva guerra. pel'O
ülltando :i esta S<'lzon el rey de Polonia, cesaron los combates, y
de comlln acuerdo eligieron á un príncipe de la casa Yagnelona
de Litnania; mas adelante este rey ayudado de otros soberanos
declaró la guerra á 'los prusianos, y ganó una batalla sangrienta en
las llanuras de Tannenberg, el dia 25 de julio de '14.10, contra

(1) Los caballeros teutónicos predicando el catolicismo á los pueblos de Prusia, y los discípulos de lIIe-
din predicando el mahometismo á lo. pueblo, ,le la duminacion rom"na, fueron propiamcn:e hahlando mi-
sioneros al'mados. La diferencia está en que los primeros por la le)' del sable civilizaron á lo menos las na-
ciones hárbaras, micntras que los segundos volvieron á la barbarie los pueblos cristianos ya civilizados.
28 ORDENES DE CABALLERIA.

un ejército compuesto de ochenta y tres mil combatientes man-


dados por el gran maestre Ulrico de Jungingen. Los polacos hi-
cieron una carnicería espantosa, pues que murieron cerca de trein-
ta mil entre teutónicos y prusianos, y cuando los restos de la ór-
den S3 reunieron, no se encontraron mas que tres caballeros de
un rango bastante elevado para poder aspirar á la primera dig-
11Ídad. Sin embargo, la victoria costó tan cara al rey de Polonia,
de suerte que se vió obligado á firmar la paz.
En 1440 las ciudades Dantzick, Elbing, Thorn y la nobleza
de muchas provincias, formaron una alianza formal contra la ór
den; en 1454 toda la Prusia occidental se puso en ins';;'reccion
bajo la proteccion del rey Casimiro IV, Y despues de una guerra
de trece años que costó el sacrificio de sus vidas á mas de tres-
cientas mil personas, destruyó mas de dos mil iglesias, é incen-
dió mas de diez y seis mil pueblos, los caballeros firmaron en
1466 un tratado vergonzoso, que no les dejó mas que una parte
de la Prusia, sometiéndose al señorío ó soberanía de la Polonia.
Algun tiempo despues el gran maestre "Valter de Plettemberg,
luvo que sostener una nueva guena contra los moscovitas -que
fueron á atacarle con un numeroso ejército, y aunque le cupo
la gloria de destruirlos en una gran batalla, sin embargo no le
fué posible apesar de tan señalada victoria devolvp.r á la órden
su antiguo esplendor, perdido desde la paz de 1466. Este [Link]-
tinguido gran maestre falleció en 1498, Y tuvo por sucesor á Fe-
derico duque de Sajonia Landgrave ele Thuringe, que intentó, pero
inutilmente recobrar las ciudades y paises cedidos á los polacos.
Federico ensayó sustraer la órden del yugo en que estaba so-
metida, ya pOI' medio de negociaciones infructuosa , ya con la
guerra, y despues de seis añus de batallas quedó abatido el po-
der de los teutónicos y cambiada enteramente la constitucion
de la Prusia.
Finalmente en 1510, fué nombrado gran maestre el que debia
darle el último golpe de muerte. Er'a este Alberto de Brande-
burgo canónigo de Colonia y sobrino de Segismundo rey de Po-
lonia, que ofl'eció á su tio declararse feudatario de su corona,
si consentía en reconocerle como á soberano de todos los bie-
nes que la órden poseia en Prusia. La paz de Cracovia conce-
dió á Alberto tl'igésimó quinto gl'an maestre, el títlJlo de duqne
AUSTRIA. 29

hereditario, con lo que quedó destruido por medio de una trai-


cion, un imperio fundado por la violencia. El nuevo duque se
hizo e!1tonces luterano, se casó, abdicó la cualidad de gran maes-
tre, y persiguió á todos los caballeros que no quisieron seguir su
ejemplo.
La apostasía de Alberto de Brandeburgo fué seguida de la se-
paracion de lo~ cahalleros de la Livonia, los que abrasaron igual
mente el luteranismo y se casaron, de suerte que su religion
quedó estinguida.
l..a órden teutónica tan mutilada en el personal y en sus pose-
siones, se encontró reducida al último estremo en comparacion
al inmenso poder que en otro tiempo habia tenido, pues que
010 conservaba algunas comarcas que no habian sido infectadas
por la herejía. Retiráronse en ellas los caballeros fieles, y ocu-
paron la Franconia donile, poseian todavía Marienthal y algunos
distritos vecinos. El jefe de la órden Walter de Cronberg en 1527
tomó el título de administrador del gran maestrazgo de Prusia
y maestre de la órden en los paises alemanes y belgas, siendo
considerado como príncipe eclesiástico del imperio y miembro
de la asamblea de Franconia.
La órden en aquel entonces se componia , como hemos dicho,
del maestrazgo de Mergentheim provincia de quince leguas cua-
dI'aJas de extension, y á mas doce bailíos en parte católicos y
en parte protestantes gobernados por los caballeros comenda-
dores.
En este estado fué reconocida por el jefe del imperio y por
Jos demás soberanos que lo componian, y aunque el gran maes-
tre Walter de Cronberg requirió al usmpador para que devol-
viese ú la órden las hermosas provincias que le habian sido con-
fiscadas, sin mas dere~ho ni razon que su apostasía y la fuerza,
no obtuv8 de. Alberto sino una respuesta atrevida é insolente,
que no pudo castigar por no tener casi ejército (1).
Reconocido Alberto por el rey de Polonia con quien se habia
repartido los despojos de la órden, quedóse con la Prusia que
heredaron los hijos que tuvo con su esposa Dorotea hija del rey
(1 \ En todos tiempos de nada ha servido la razon y justicia en las reclamaciones, si las ha hecho UDa
parle Jéhil; porque siempre logra y puede mas el que tiene á su favor la "azon de la fuerza, que no
el que le asiste solamente la fuerza de la razono .
30 ÓRDENES DE CABALLEftlA.

de Dinamarca, y son estas las posesiones que en 1701 pasal'on á


. formar el reino de Prusia, tan poderoso al presente.
Así pues la casa de Brandeburgo que en nuestros días pcupa
un rango muy distinguido en Europa, debe todo lo que ella po-
see á dos apóstatas, á saber: al uno su religion (1), al otro sus
estados (2). .
Con la paz de Luneville (9 febrero de 1801) perdió la órden
los bailíos de Coblenza, Altenbriesen y Borgoña, pérdida que fué
compensada á espensas de los capítulos, abadías y conventos del
Vorarlberg austriaco, y con los conventos todavía dispoq,íbles de
las diócesis de Absburgo y Constanza, esceptuando los del Bris-
gau.
En 1805 por la paz de Presburgo, el emperador de Austria fué
in vestido con la dignidad, derechos, rentas y posesiones, perte-
necientes al maestrazgo.
En 1809 la órden fué abolida por Napoleon en los paises de
la confederacion del Rin, y los príncipes se apropiaron las po-
sesiones de sus estados respectivos, hechos que aunque ilegales,
cuando la paz obtuvieron la sancion de la casa de Austria.
El congreso de Viena respetaI!do las posiciones adquiridas, per-
mitió al Austria el reunir á los bienes que habia conservado en
sus estados y en la Silesia prusiana, la soberanía de la casa de
la órden de Francfort-sobre-el-Mein, como y tambien todos los
dominios, rentas y privilegios, que le son anexos. (Véase Paises
Bajos.)
La [Link] de la óiden (lám. V n.o 20) se lleva colga-
da al cuello; los caballeros usan á mas en el pecho la cruz de
plata bordada n.O 19. En otro tiempo y en fiestas solemnes se
ponian sobre el traje de su clase un manto blanco, en el cual
se veia la misma cruz, pero de una dimension muy grande.
El gran maestre se eligia en capítulo genel'al, re~ibia la inves-
tidura del emperador, y en las dietas del imperio se sentaba des-
pues de los arzobispos. Los caballeros unos el'an católicos y otros
luteran03. Estos últimos eran admitidos en los bailiages de Hesse,
de Saxonia, y de Thuringía. En lo demás guardaban el celibato,
( 1) Lulero.
(2) Albello de DranJeburgo.
AUSTRIA. 3.
rezaban ciertas oraciones á horas señaladas, y obedecian al gran
maestre lo mismo que los católicos.
El modo de armar caballeros es el mismo que el de la reli-
gion de Malta, que mas adelante describirémos.
Los maestres que mas se han distinguido por su va101' y be-
neficios que de ellos reportó la órden, son: Enrique de Wal-
pot primer maestre durante el sitio de Acre: HerÓlan de Stal-
za, que le dió mucho poderío; Hannon de [Link] restauró
la órden que habia padecido mucho con tantas guerras; Bur-
chardo de Schewenden rué herido por los infieles y mmió de
sus resultas en Rhodas; Weinrichó de Knipenrode que sostuvo
con valor muchas guerras sangrientas; Conrado Zolner de Rodens-
tein maestre muy apreciado y favorecido por el papa y emperador
Conrado de Fungingen que dejó la órden cuando su muerte en
un estado muy floreciente; Juan de Tieffeu noble suizo gobernó
con mucha prudencia y moderacion, etc. etc.

üRDE DE SAN JUA DE JERUSALEN.

ESTA órden, primero hospitalaria, despues militar, y última-


mente soberana, que la caridad hizo nacer, y que el celo de
{lefender los santos lugares armó contra los infieles, ha sido una
de las mas célebres y distinguidas entre las demás órdenes mi-
litares religiosas. En efecto, su historia está intimamente unida
con todos los hechos y circunstancias mas memorables de la edad
media, pues que los nombres de estos religiosos se encuentran
en todas las grandes .ocasiones en que habia necesidad de cor-
rer peligros inminentes, y las pruebas de valor que dieron du-
rante aquellas famosas espediciones acaecidas en el once y trece
siglos, qué con tanta justicia admiraron nuestros antepasados,
les valió por de pronlo el lamel de la victoria, y mas adelante
la inmortalidad.
Para encontrar el orígen de tan distinguida órden, es preciso
remontarse algo mas allá del tiempo de los cruzados, pues que
comenzó á mediados del siglo once, cuando la ciudad de Jeru-
S<llen estaba todavía en poder de los mahometanos.
32 ORDENES DE CABALLEIlIA.

Hácia el año de 1048, los negociantes de Amalfi ciudad muy


90reciente por aquellos tiempos, situada en el golfo de ápoles,
hacian un gran comercio en las costas de Síria, y como de allí
·por clevocion pasaban frecuentemente á visitar los santos lugares,
pidieron al sultan de los sarracenos señor de Palestina, el per-
miso, mediante un tributo que se obligaban á pagarle todos los
años, de edificar en Jerusalen una casa, con el objeto de que
sirviese de alojamiento para todos los cristianos que pasasen á visi-
tar aquella ciudad. Algun tiempo despues Gerardo de Pro venza
Con algunos compañeros, fundó en la misma casa un hospital
y una iglesia dedicada á san Juan Bautisw, en [Link] esta-
blecieron :religiosos de la órden de san Benito, que tomaron el
nombre de hospitalarios de San Juan de Jerusalen.
Cuando Godofredo de Bullon jefe de la primera cruzada se
apoderó e-n el año 1099 de los santos lugares. encontró es-
tos religiosos establecidos en Jerusalen, los que le auxiliaron y
secundaron en sus empresas cristianas, no tan solo con sus ser·
vicios hasta aquel entonces simplemente humanit.1rios. si que tam-
bien con las armas, ya conservando la seguridad de los cami-
nos, ya batiéndose pecho á pecho con los inueles mostrando
siempre su valor y heroicidad.
Estas nuevas funciones y los ricos dones que les dió Godofredo.
atrajeron á la órden un gran número de nobles, por lo que se
di vidieron en tres clases, á saber: caballeros, clérigos, y herma-
• HOS [Link]. Los primeros y últimos tenían obligacion de batirse
para defender la fé y proteger :í los peregrinos; los clérigos
celebrar los oficios divinos y asifitir á los enfermos que tuviesen
á su cuidado. Estos hospitalarios pues, que por sus obligaciones
primitivas hacian solamente lús tres votos ~omunes de religion,
en 1 t 04 añ::ldieron otro, por el cual se obligaban á defender á
los cristianos que visita~An la [Link]'a santa contra los insultos
de los sarracenos, y tomaron por símbolo una cruz con ocho
puntas.
No fué tan solo Godofredo el que favoreció á los religiosos de
San Juan, sino que tambien otros caballeros les hicieron nume-
rosas dádivas, de suerte que en poco tiempo se encontraron en
la mayer opulencia.
Los pontífices confirmaron la posesiou de los bienes que les
AUSTRIA. 33
habían cedido , dándoles á mas privilegios de mucha estima.
A Gerardo muerto en 1118, sucedió Raymundo de Puy, que
es el· que ha sido considerado como el primer gran maestre de
la órden.
Hasta aquel entonces los hospitalarios no guardaron ninguna re-
gla fija, pero Raymundo les dió una muy severa. El sabio le-
gislador conocia bien que para mantener en su deber religiosos
que tenian las armas, era preciso someterles á una le~islacion dura,
imponiéndoles, si así podemos espresarnos, un yugo de hierro'
de modo que la severidad era tanta que las faltas mas leves eran
castigadas con el mayor rigor.
El nuevo gran maestre encontró igualmente, que las rentas
de su hospital escedian en mucho á las necesidades de los en-
fermos y peregrinos puestos á sus cuidados, por lo que determinó
emplear el sobrante para defender la tierra santa, á cuyo objeto
ofreció nuevamente los servicios de la órden al rey de Jerusa-
len.
Aprobó el papa todo esto, y órdenó que la nueva milicia tu-
viese por estandarte en campaña, una cruz blanca de ocho pun-
tas en campo colorado.
En el año 1118, cuando el sultan de Egipto atacó á Balduino
11 rey de Jerusalen, fué la primera ocasion en que los caballe-
ros hospitalarios desplegaron con mas energía su indomable va-
lor, pues que á las órdenes de su gran maestre, arrollaron y
dispersaron :í los enemigos, apesar de su tenaz resistencia. Cua-
tro años despues ofrecieron otra vez sus socorros al mismo Bal-
duino con tan felices resultallos, de suerte que los infieles tu-
vieron que abandonar la idea de atacar á los cristianos. Con no
menos ventajas y esplendor, desempeñaron un papel importante
en los sitios de Tiro y Escalona, y en 1126 consiguieron la mas
y
completa decidida victoria contra el sultan de Damasco.
Raymundo, siempre activo y valeroso, no cesó nunca de com-
batir en todas partes contra los infieles, siendo constantemente
el apoyo del trono vacilante del rey de Jerusalen. Finalmente,
este héroe falleció en 1160, despues de haber 'gob ruaclo y en-
riquecido la órden por espacio 'de cuarenta y dos años.
En 1187 Saladino, sultan de Egipto y de Siria, á favor de las
discordias que reinaban entre los cristianos, se apocleró para
3' ~
ORDENES DE CABALLERIA.

siempre de Jerusalen, por lo que los caballeros se vieron obli-


gados á retirarse de los santos lugares, quedando sin asilo, hasta
<-!ue los cruzados despues de un largo sitio reconquistaron la ciu-
dad de San Juan de Acre, yen 1191 se estahlecieron allí, don-
de se defendieron 'con mucho valor cerca de cien años, esto es
hasta en 1291, época en que los infieles la asaltaron y ganaron
para no perderla mas. En fin, precisados por las fuerzas nume-'
rosas de los sarracenos á retirarse, eneontraron los caballeros
un nuevo asilo en la isla de Chipre, cuyo rey Enrique de Lu-
siñan les cedió la ciudad de Limissol. Diez años elespuM con lo
socorros de Europa se apoderaron de la isla de Rodas, donde
se establecieron hácia el año 1310, por qlya razon fueron llama-
dos Caballeros de Rodas.
Los sarracenos quisieron reconquistarla al año siguiente, pero
fueron vigorosamente rechazados y obligados á levantar el sitio.
En 1391 enterados los turcos de bs disensiones que reinaban
entl'e los caballeros, quisieron aprovechar esta ocasion, por lo que
se presentaron á sitiar la isla con ochenta velas: pero los de la
órden apesar de no tener mas que seis galeras para defenderse,
atacaron con ímpetu á los turcos y echaron á pique casi todo.
sus buques.
Rodas fué atacada de nuevo en 1444 por el sultan de Egipto
con una armada de 18000 hombres, que durante cinco añ05 sos-
tuvo con tenacidad el sitio; sin embargo fué obligado á reti-
rarse.
Mahomet JI orgulloso de su poderío, pues que acababa de ele -
truir el imperio griego con la toma de Constantinopla acaecida
en 14ñ3, quiso tambien arrojar del Asia á los caballeros de Ro-
das, y aunque puso sitio á la isla en 1480 con un ejército ele
:100,000 hombres y 160 velas, sin embargo, tuvo que desistir de
su proyecto, pues que todos sus esfuerzos se estrellaron por la
resistencia del inmortal gran maestre D' Aubusson, que le hizo
levantar el sitio despues de haber sufrido la enorme pérdida de
90,000 turcos.
Mahomet no tuvo tiempo de lavar esta afrenta, y despues de
su muerte se metió la discordia entre sus dos hijos Bajazet y
Zizim. Este tiltimo en 1482, se puso bajo la proteccion de los
caballeros de Rodas que le recibieron como rey de su isla, Y
A STRIA 35

obligaron á Bajazet á que les pagase anualmente una pensíon de


35,000 ducados para la manutencion de su hermano: pero Zi-
zim temeroso de caer en poder de Baiazet solicitó pasar á Fran-
cia, donde le pareció que estaria con mas seguridad.
El desgraciado Zizim murió en Roma el año 1495, Y Bajazet
no temiendo ya nada por parte de los caballeros de Rodas, les
declaró la guerra. La mayor parte de los príncipes cristianos re-
celosos del poderío otomano se reunieron .contra Bajazet, po-
niendo al gl'an maestre como jefe de la liga, pero muy pronto
e desunieron é hicieron separadamente la paz con los turcos. Esta
conducta irritó y abatió tanto al gl'an maestre, de suerte que
murió de una melancolía profunda, el año 1503, á la edad de
ochenta años, despues de haber gobel'l1ado gloriosamente la ór-
len por espacio de veinte y siete años.
Apesar de tantos combates glorioso3, llegó la hora fatal en que
Jos hospitalarios de San Juan debian perder su brillante conquista.
En 1522 Soliman 11 emperador de los turcos, con 300,000 ¡hom-
bres y 280 buques puso sitio delante de Rodas. Los caballeros
aunque poco numerosos y sin protectores, habrian tal vez po-
dido rechanr este nuevo ataque, pero habia entre ellos un trai-
dor; Ancll'és de Amaral, portugués, canciller de la órden, estaba
ofendido por no haber sido nombrado gl'an maestre, cuya dig.;..
nidad fué concedida á Villiers de Isle-Adam enemigo suyo. En
u despecho para vengarse, concibió ]a aleve idea de entregar la
plaza á los infieles, á cuyo objeto indicó á Soliman por medio
de una tJecha que arrojó á su campo, los medio:; útiles para
conseguirlo, y aunque la alevosía fué descubierta y castigado su
autor con todo el rigor de la ley, sin embargo, los turcos apro-
vecharon su aviso, y el gran maestre Isle-Adam fué obligado á
rendirse, despues de una resistencia heróica, digna de resulta-
dos mas 1avorables; lo que acaeció en 1522.
. Despues de perdida la isla, los caballeros de Rodas quedaron
errantes, fijándose tan pronto en una parte como en otra, y
Mesina, las islas dPo Hieres y Viterbo, fueron los puntos princi-
pales en donde se alb€l'garon, hasta que en 1530 les fué con-
cedida por el emperador Cárlos V, la isla de Malta y su pro-
teccion, bajo la condicion de que tendrian siempre un número
ORDENES DE CABALLERIA.

suficiente de embarcaciones para sostener la guerra contra los tUl'-


CDS.
Soliman quiso igualmente quitarles este nuevo asilo, pero el
gran maestre Lavalette tan valiente y mas afortunado que su an-
tecesor Isle-Adam, contuvo por espacio <1e cuatro meses todos
los esfuerzos de la altiva pujanza otomana, y obligó al sultan á
retirarse, apesar de su génio intrépido, tenaz y resuelto.
Vamos á dar una idea del gobierno, dignidades, ocupaciones y
ceremonias de los caballeros de San Juan de Jerusalen.
El gobierno <1e la órden establecido en Malta, era 1i la vez
monárquico y aristocrático. El gran maestre obraba como sobe-
rano de la isla y demás dependencias, pues que hacia acuñar mo-
nedas y tenia el derecho de indultar á los criminales: pero en
los negocios importantes, no podia hacer nada sin reunir el con-
sejo que se componia de los grandes cruces, y grandes priores de
los bailíos conventuales, si bien que era presidente del [Link] y
como á tal tenia dos votos.
La órden en su totalidad comprendía ocho naciones ó lenguas,
(1) á saber: la de Provenza, de Auvernia, de Francia, de Italia,
de Aragon, de Castilla, de Alemania y de Inglaterra, si bien que
esta última se suprimió despues del cambio de religion en aque-
lla isla. Los caballeros hijos de Bélgica estaban comprendidos en
la lengua de Francia.
Cada lengua tenia un jefe que se llamaba pifie1' y un bailío
conventual.
El pifia de la lengua de Provenza en memoria de Raymundo
de Puy que era provenzal, tenia el título de gran comendador;
el de la lengua de Auvernia gran mariscal; el de la lengua de
Francia gran hospitalario; el de la lengua de Aragon gran juez
conservador; el de la lengua de Castilla que compren<1ia tambíen
Portugal, gran canciller; el de la lengua de Alemania gran bailio;
finalmente, el de la lengua de Inglaterra era antiguamente general
de infantería.
Cada lengua poseia muchos grandes prioratos y balliages con-
y
ventuales, los que tenian estos empleos, eran considerados como
grandes dignidades de la órden.
( 1) Lengua en la orden de san Juan significa la (lfJvincia 6 tcrrilorrio en que está dividida su jnris-
d iccion.
AUSTRIA. 31

Á mas cada lengua tenia en Malta un palacio, donde un reunian


los caballeros de su nacion bajo la presidencia de su respectivo
piliel' • que tenia á su cargo el suministrar á los de su lengua
todo lo que necesitasen.
Todos los gl'andes prioratos tenian muchísimas encomiendas. Se
llamaban asi cierto número de bienes pertenecientes á la órden,
entre los cuales se encontraba una casa para aquel que poseia la
encomienda. El producto de estos bienes de los que era admi-
nistrador le pertenecian, y el'a este un empleo que se conce-
dia generalmente á los mas antiguos de la órden.
Las encomiendas eran de. tres clases: magistrales, de justicia,
y de gracia.
La primeras eran aquellas que pertenecian al gran maestre,
y cuyo producto formaba parte de su renta (1). De estas habia
una en cada gran priorato.
Las encomiendas de justicia, eran aquellas que se daban á los
mas antióuos y de mas méritos. Las de gracia, eran concedidas
por el gl'an maestre y por los grandes priores, á los lte1'mallos sir-
vientes, sin consideracion á su antigüedad.
Para ser comendador de justicia, era preciso haber recidido
cinco años en Malta y haber hecho personalmente cuatro camvanas.
Llamábanse camvanas de la palabra árabe karoüen (reunion de hom-
bres), y en la órden significaba andar á corso en las galeras y navíos
(;Ontra los infiele:;, haciendo viajes regularmente bastante largos.
Todo el personal de la órden estaba dividido en caballeros de jus-
licia, cabal/m'os de gracia, y hermanos sirvientes. Estos últimos es-
taban subdivididos en dos clases, á saber: hermalLOS sÍ1:vientes de m'-
mas, y hermanos sil'vientes de iglesia.
Los caballeros de justicia, eran nobles y tenian obligacion de
presentar las pruebas: de entre ellos salian todos los que desem-
peñaban eJ cargo de gran maestre y demas dignidades.
Los caballeros de gracia, eran aquellos que sin ser nobles ha-
bian prestado servicios eminentes á la órden ó hecho alguna he-
róica accion en la guerra, considerada de mérito suficiente para
el' re petados como á tales.
Los hermanos sil'vientes de guerra, usat~an iguales armas que los
caballeros y prc taban servicio en el hospital. Finalmente, los her-
( 1) A mas de esto el gran maestre tenia 00,000 escudos anuales que le pagaba la órden. junto oon la
décima parle de lodas las pre as,
~
38 ORDENES DE CAl3ALLÉRíA

manos sirvientes de iglesia eran eclesiásticos y servian de capellanes


de la armada, ó bien desempeñaban el mismo cargo en las igle-
sias conventuales de Malta y en las de las encomiendas que te-
nian en todos los reinos cristianos.
Para ser admitidos como caballeros no había ninguna edad
determinada, pero era obligatorio durante los dos años siguien-
tes á su admision, el pagar una suma de 330 pistolas de Es-
paña que se llamaba derecho de pasage, cantidad que quedaba de
propiedad de la órden, si el que la habia satisfecho moria ó cam-
biaba de estado. La antigüedad se contaba desde el dia de entrada.
Los eclesiásticos ó capellanes que se llamaban diacot!, podian
ser admitidos de diez á quince años,' pagando cien escudos de oro
por derecho de pasage. Los que eran recibidos despues de los
quince años pagaban 1200 libras, á menos que tuviesen el gra-
do de doctor, pues que con esta circunstancia no tenian que sa-
tisfacer cantidad alguna.
Las ceremonias que para la aclmision de un eaballel'o se ha-
cian eran muy singulares.
. 1.0 El sacerdote que celebraba la misa bendecia la espada del
candidato, despues de lo cual un caballero se la ceñia diciendo
las siguientes palabras; « Os ciiío esta espada en nombl'e de Dios
todo pode¡'oso, y de la glol'iosa Víl'gen Mal'ta, de san Juan Bautista
lluest1'o patron, y del glorioso san JOl'ge.»
En seguida presentándole la cruz de la órden decia: «Esta
cniz se os entrega de colol' blanco ell señal de plll'eZa, la cual
debe!'eis tener lo mismo en el C01'azon como afuera, sin mancha
ni tacha alguna. Las ocho puntas que notais en ella, son en se-
ñal de las ocho beatitudes que vos debeis tene!' en vos .... POI' esto yo
os ordeno el usarla abiertamente, (ostentosísimamente) cosida al lado
izquic!'do del pecho, sin que jamas podais abandonal'la.
Entre los grandes maestres de la órden de San Juan de Jeru-
salen, dos han sido nombrados cardenales, asaber: Pedro de Au-
busson, y Rugo de Loubens de Verdale, los dos franceses. De
esta misma nacíon eran Fulco de ViIlaret, conquistador de Ro-
das, Villiers de Isle-Adam que tomó posesion de Malta, y Juan
de Lavalette que la def~ndió contra Soliman.
Pel'o sensible es decirlo, si la Francia ha. sido la patria de los
mas ilustres defensores de esta órden célehre, tambien ha sido
BADEN. 39

la Francia la que le ha dado el golpe de muerte. En efecto, la


órden de San Juan se sostuvo en Malta doscientos sesenta y siete
años, y allí estaria todavia, si la traicion no la hubiese destro-
nado.
En 30 de Julio de 1791, un decreto de la convencion privó
de la calidad y derechos de ciudadano, á todo francés afiliado en
cualquiera órden de' caballería fundada sobre las distinciones de
nacimiento.
En 19 de setiembre de 1792 por otro ,decreto, se mandó la
venta pública de todos los bienes pertenecientes á la órden. Mas
adelante la Francia consideró como potencia estranjera á la re-
ligion de Malta, luego fué tratada como enemiga, porque así
convenia á los intereses de los que dirigiel'on tan terrible usur-
pacion.
El dia 8 de Junio de 1798, una escuadra fl'ancesa apareció de-
lante de Malta. ceLa célebre órden, que reinaba en aquella isla, ~s­
taba miserablemente dispersada y debilitada desde el origen de
la revolucion francesa. La mayol' parte de caballeros franceses
hahian considerado como su primer deher el reunirse á las han-
deras de los príncipes: unos combatian en la Vendée, otros en la
Bretaña, y muchos hahían perecido en las jornadas de Quiberon.
Los mas de los que se quedaron en Malta creian estar con tanta
eguridad y confianza de no ser atacados, de suerte que des-
preciaban y hacian burla ue aquellos que por justa prevision ,
pensaban que la revolucion francesa podria algull dia turbar su
¡'eposo plantando la bandera sobre el peñasco é isla que ellos
custodiaban. Esta funesta apatía se dió á conocer el año ante-
rior, cuando elevaron á la distinguida dignidad de gran maes-
tre de la órden ,á un hombre que por su carácter tibio y es-
casez de conocimientos hahria sido hasta en los tiempos mas
normales ..u n grande ohstáculo para reportar la Ól'den bien al-
guno; por consiguiente incapaz de ocupar aquella soberanía in-
mortalizada por Parisat-Lavalette, Villier d~ Isle-Adam y otros mu-
cho . Era este Fernando de Hompesch, :í quien el general Bo-
naparle pidió en 20 de junio del referido año, permiso para que
dejara fondear en el puerto de Malta la escuadra francesa; y aun-
que una invasion tan brusca y repentina no habia sido prevista,
sin embargo, e ta demanda .no debia causar tanto terror á los ha-
ORDENES DE CABALLEIUA.

bitantes de una isla que estaba defendida con todas las fortifi-
caciones que el arte y la naturalez~ pueden presentar, y á mas
con 7000 hombres y numerosa artillería, para oponerse al ata-
que de los franceses. El día 22 el ejército francés desembarcó
en ocho puntos diferentes, y no espel'imentó mas que una débil
resistencia. Un regimiento fué desarmado por solos cien franceses,
otro fué perseguido hasta la ciudad. El general Vaubois marchó
sobre la vieja ciudnd al frente de una coluna, le fueron abier-
tas las puertas á la pri~era intimacion. yel gran maestre renun-
ció por medio de una capitulacion espresa á favor de la Fran-
cia, el derecho de soberanía que ejercia en las islas <te Malta,
de Gozzo y Comino.
Malta cambió de leyes, para no volver mas á tener aquellas
que le recordaban todavía las grandes proezas del tiempo de las
cl'\Jzadas. Aquel terrible fuerte levantado contra el islamismo y
contra las piraterías africanas desapareció, dejando un inmenso
vacio en el Mediterráneo.
El g1'an prior dr. Malta y un crecido número de caballeros
protestaron contra la capitulacion que habia firmado el gran maes-
tre Hompesch, y manifestaron en este acto toda la torpezá y mala
fé de su jefe, pues que convocando el consejo de la órden, es-
duyó á los caballeros mas antiguos, ma:. valientes y mas leales.
Para concluir copiarémos parte de la memoria presentada en el
[Link] de Viena en 24 febrero de 181 Q.
« Despues de esto la órden no perdió ni su existencia, ni el ca-
rácter sagrado de soberana que tan dignamente poseia desde tan-
tos siglos. Un monarca de los mas poderosos de Europa se de-
claró jefe de la órden, con el solo objeto de devolverle sn a11-
tiguo esplendor; y su augusto hijo renunciando los títulos, no
cesó nunca de ser su protector. El soberano de Siciliá le abrió
un asilo en sus estados, sin menoscabar por eso su independen-
cia. Un nuevo gran maestre fué nombrado por su Santidad á pe-
. ticion de la misma órden y con consentimiento de las demás
potencias. Sus ministros fueron admitidos en tOd3S las córtes don-
de fueron enviados, y hasta Bonaparte la comprendió en el tra-
tado de Amiens. La falta de cumplimiento de este tratado au-
mentó los males de la órden; sns bienes fueron invadidos, y los
mismos soberanos que le habian sido propicios, creyeron tltil po·-
AUSTRIA.

llerla temporalmente bajo su vigilancia, hasta que fuesen sus in-


dividuos destinados á su primitivo objeto de utilidad general.
Sin embargo, la órden no dejó por esto de existir en todos los
estados, escepto en aquellos que estaban directamente sometidos
:í Napoleon, que la consideraba no como abolida, sino como
cstrangera. En este intermedio murió el gran maestre Tomasi,
y el santo padre aunque fué rogado para nombrar un sucesor, con
todo no quiso en su sabiduría tomar á su cargo semejante deter-
minacion, y sí únicamente valiéndose de a autoridad que de de-
recho le pertenecia, y de la cual en otras circunstancias estraOl'.
dinarias habia hecho uso, confirió al sacro colegio subsistente
en Catania y al lugar teniente del gran maestrazgo, las faculta-
des necesarias para continuar gobernando la órden del modo y
forma como se encontraba.»
El congreso no hizo caso alguno de estas reclamaciones por
consiguiente nada decidió.
El sacro colegio trasladado desde 1827 de Catania á Ferrara,
ha sido desde el año 1831 definitivamente establecido en Roma,
donde residen en la actualidad todos los caballeros de mas re-
presentacion. Esta órden independiente y soberana, de jure, tie-
ne reconocidos sus representantes por la mayor parte de los mo-
narcas de Europa. y ha conservado, apesar de tantos contratiem-
pos, los bienes y rentas del priorato de Bohemia; en la Lom-
bardia, Dos Sicilias, ducados de Parma, Plasencia, Módena y
tuca, ha recobrado sus posesiones, obteniendo el derecho de
acrecentarlas.
La órden al presente se compone de:
Caballeros profesos, que pronuncian los votos prescritos en los
estatutos, los que no pueden ser admitidos sino en todos. aque-
llos paises, en donde la órden posee todavia sus encomiendas.
Caballero.,s de devocion, que tienen el derecho de usar el traje
é insignias de la órden. Esta gracia puede ser concedida á todo
católico que goze de buena reputacion, capaz de presentar las
pruebas de nobleza paterna y materna, en sus cuatro costados.
El uniforme consiste: en casaca de paño de color escarlata, forro,
vueltas y cuello blancos, para los caballeros profesos; forro, vuel-
tas y cuello de' terciopelo negro, para los caballeros de devociún;
las alas del sombrero blancas para unos y otros; en los hombros
42 ORDENES DE CABALLERrA.

gruesas presillas de oro; la guarnicion de la espada, botone,


espuelas y presilla del sombrero, tambien de oro; la pluma del mis-
mo es negra para los caballeros de devocion, y blanca para los
profesos.
El pantalon es de casimir blanco con galon de oro.
La condecoracion consiste en una cruz blanca con ocho pun-
tas, pendiente de una cinta negra. Sin embargo, sus adornos va-
rian en los paises que la órden persevera bajo la tutela de los
reyes. Así, (véase la lámma VI n.o 24), para la condecoracion aus-
triaca junto eon la placa n.: 23, yen los artículos España y Prusia
las condecoraciones usadas en cada una de estas naciotles.

MEDALLAS É INSIGNIAS DE HONOR.

:1 • CRUZ MILITAR (lámina VI n. o 30) creada en París el día


I

30 de mayo de 1814, para perpetuar la memoría de aquella época,


y los acontecimientos mas célebres y gloriosos en los cuales el
ejército austriaco habia tomado una parte activa. Se fabricaron
todas las cruees con el mismo metal de los cañones tomados al
enemigo.
2: CRUZ CIVIL DE ORO (lámina VI n. 025), de plata (n.o 29),
destinadas por el emperador Francisco 1 para todos aquellos mas
leales que habian adquirido algun mérito haciendo sacrificios y
secundando los esfuerzos durante los gloriosos suceso" de la guerra\
acaecidos desde 1813 hasta 1814. La priniera distribucion fué
hecha el dia 26 de mayo de 1815.
3.' MEDALLA MILITAR (lámina VI núms. 27 y 28) fundada
por José II y confirmada por Francisco 1, para premiar á los mili-
tare~ qne segun los estatutos no tienen las circunstancias nece-
sarias para obtener la cruz de la órden de María Teresa. Esta
medalla se concede de oro con doble paga, ó bien de plata con
una mitad de paga mas por gratificacion, segnn la mayor ó me-
nor importancia de los servicios prestados; el aumento de sueJ·
do es vitalicio.
4-.: CRUZ DE MÉRITO ECLESiÁSTICO. Esta cruz que es igual-
mente de oro ó plata, fué instituida por Francisco 1 en 26 de
Austria , F·Igura 4. Autnche , pla nc h e 4

'23.

:s 1.

~7.

u.

:\0.
AUSTRIA. 43

noviembre de 1801, con el objeto de recompensar los servicios


di5tinguidos de los capellanes castrenses. (Lám. V. n.o 21).
50' MEDALLA CIVIL DE HO ORo El emperador Francisco I
para premiar el mérito civil, creó una medalla de oro ó plata,
que se concede á las personas que mas se distinguen en el des-
empeño de sus destinos. Algunas veces si el agraciado tiene
méritos relevantes, le dan una gran medalla de oro, la que
usan pendiente de una cadena del mismo metal que pasa al
rededor del cuello; esta medalla presenta en una parte el re-
tl'ato del fundador con la siguiente inscripcion: FRANCISCUS
AUSTRIiE IMPERATOR, y en el reverso un templo con estas pa-
labras: AUSTRIA AD IMPERII DIGNITATEM EVECTA. Las otras
dos medallas tienen en una parte el retrato del emperador, con
la inscripcion: FRANCISCUS AUST. IMP. BOH. GAL. LOD. REX.
A. A. Y al reverso, una balanza, un cetro, un caduceo con una
corona encima, y las palabras siguientes alrededor: ruSTITIA
REG ORUM FUNDAMENTUM. (Lám. VI, n.O 31).
6" 1 SIGNIAS DE mSTlNCION PARA LOS VETERANOS. Se
conceden á los soldados hasta la clase de sargento primero, unos
e cudos de distincion que se usan prendid05 en el uniforme, con
el objeto de recompensar sus largos servicios, y excitarles á que
se reenganchen. El número 18 (lámina V) se dá á todos aque.
110 que vuelven á sentar plaza por la primera vez, y la del n.O
17 por el segundo reenganchamiento.
La única inscripcion de las dos medallas es la siguiente: V~
TERANTS.

---...",¡",.~._~-_.
BADEN.

ORDEN DE FIDELIDAD.

ESTA órden que es la primera del gran ducado, fué creada POl' el
margrave Cárlos Guillermo de Baden-Durlach, en 17 de junio de
1710 , dia en que colocó la primera piedra en el palacio de su re-
sidencia de Carlsruhe; el gran duque Cárlos Federico la restauró en
8 de mayo de 1803, dia en que acababa de ser elevado á la dignidad
de elector, siendo p:ues consagrada para eternizar dos grandes re-
cuerdos de la casa de Baden.
Desde los nuevos estatutos promulgados en 17 de junio de 1840,
la órden compuesta de una sola clase, es reservada para los sobe-
ranos y demas miembros de las casas reinantes, como igualmente
para los príncipes y demas individuos del gran ducado que tienen el
título de ExceLencia, á fin de compensar los servicios eminente
que hayan prestado por su acrisolada fidelidad á la persona de su
soberano; sin embargo, todos los agraciados deben haber sido ad-
mitidos entre los grandes cruces del Leon de Zrehringen.
Las insignias de la órden consisten:
1°. En una cruz de oro esmaltada de color encarnado con-
ocho puntas del mismo metal y dos C enlazadas que tienen encima la
corona gran-ducal. El escudo blanco del centro tiene la misma
cifra que descansa sobre dos rocas de sinople con la divisa signien-
te en su parte superior: FideLitas. Al reverso el escudo presenla las
Hadcn, FtóUrl
b < 1• 7 Balit'. ¡.>la'lchc 1.

t.

~.

I 1I

1 1I
h.
BADEN. 45
armas del gran ducado con una corona. Esta cruz se usa pen-
diente de una cinta amarilla listada de blanco puesta en banda
de derecha á izquierda. (Lám. VII n.o 2).
2.' En la misma cruz, (con la sola diferencia que el esmalte
del e cudo es de color de naranja) , descansando sobre una placa
con ocho rayos de plata, la que se lleva prendida en el lado
izquierdo del pecho. (Lám. VIl n.o 1).
ÓRDEN DEL MÉRITO MILITAR DE CARLOS FEDERICO.
INSTITUIDA en 4 de abril de 1807 por el gran duque Cárlos Fe-
derico para recompensar el mél'ito militar, esta órden se com-
done de tres clases: gl'andes cruces, comendadores y caballeros.
El soberano es el gran maestre. Para obtener la gran cruz es
preciso tener el grado de general. El número de miembros es ili-
mitado.
Toda accion esclarecida que exceda de los límites del deber,
y veinte y cinco años de servicio, dan derecho para obtenerla.
La admision es juzgada por el capí.tulo que se reune el dia 20
de noviembl'e, bajo la presidencia del gran maestre ó del mas
antiguo gran cruz: el nombramiento pertenece el gran maestre
que tiene á mas el derecho de no consultarlo al capítulo.
Los dos grandes cruces mas antiguos gozan una pension de cua-
trocientos florines, los tres de igual clase comendadores la de
doscientos, y los tres caballeros la de ciento.
La condecoracion (lám. VII n.o !l.) es la misma para todos los
grados salvo su grandor, y se usa con una cinta puesta en banda
por los grandes cruces, al rededor del cuello por los comenda-
dores, y en el ojal por los caballeros.
La placa n.o 3 la llevan sobre el lado izquierdo del pecho los
grandes cruces y los cinco comendadores que tienen el gl'ado
de general. Cuando su~ nombramiento los grandes cruces pagan
veinte ducados, diez los comendadores, y cinco los caballeros;
todos los negocios de la ól'den son repl'esent3dos por un canci-
ller y un tesorero.
ORDENES DE CABALLERIA.

MEDALLA DEL MÉRITO MILITAR.

EL gran duque Cárlos Federico despues de haber creado la


órden militar antedicha, instituyó en el mismo dia una medalla
de mérito militar (lám. VlII núms. 11 y 12,) destinada para los
saI.'gentos y soldados; se usa en el ojal suspendida de la cinta
de la órden.
La medalla ,de oro concede á su posesor doble pag7.; la de
plata una gratificacion de una mitad mas de sueldo.

ORDEN DEL LEON DE ZiEHRINGEN.

ESTA órden que ha recibido el nombre de los duques de Zreh-


l'ingen de quienes debe su orígen la casa de Baden, rué crea-
ua en 26 de diciembre de 1812 por el gran duque Cárlos, para
solemnizar la fiesta de la gran duquesa Estefanía Luisa Adriana
de Beauharnais.
Está dividida. en cuatro clases, á saber: grandes crJIces, co-
mendadol'es de primera y segunda clase, y caballeros.
],a digniuad de gran maestre vá anexa á la corona, y los
príncipes desde su nacimiento son grandes cruces.
El número de miembros es ilimitado.
La cruz es de oro esmaltada de verde, y sus brazos están
unidos por medio de unos corch~tes del mismo metal. El escudo
del centro representa las ruinas de un castillo en su parte ante-
rior, al reverso las armas de Zrehringen y un leon de oro en re-
lieve en campo rojo. (Lám. VIII n.o 9).
Por distincion particular algunos la usan con la cifra del so-
berano, colocada en su parte superior sobre tres hojas de en-
cina, n.o 13.
La cinta de esta insignia es verde con ribetes amarillos. Los
urandes cruces la llevan en banda de derecha é izquierda, los
III
· 8 I);¡¡]c, ¡'¡;¡ncl1c ".

8.

13.

10.

ti.
l.!.
BADE . 4'1

comendadores pendiente de una cinta que pasa alrededor del cue--


llo, y los caballeros en el ojal.
. [Link]ás los grandes cruces usan sobre el lado izquierdo del
pecho una placa de plata compuesta de ocho brazos, en cuyo cen-
tro está el escudo de Z:ehringen, rodeado de un anillo blanco
con la siguiente divisa: FÚR EHRE UND WAHRHEIT. POR HO-
NOR Y VERDAD. (Lám. VIII n.o 8.)
Los comendadores de primera clase se distinguen por una plaq¡
de plata con cuatro brazos y la cruz de la órden en el centro,
pero su escudo está encerrado dentro de un círculo colorado que
tiene inscrita la divisa referida.
La primera reunion del capítulo tuvo lugar en 1815, durante
t'l congreso de Viena.

H\SIGNIAS DE HONOR.

POR decreto de 18 febrero de 1831 el gran duque Leopoldo,


con el objeto de honrar con una señal exterior la antigüedad
tle sus fieles militares, instituyó:
1.. La Cruz (n.o 10 lám. VIII) para los oficiales que tienen
veinte y cinco años de servicio.
2: Las señales distintivas (núms. 1), 6 Y 7, lám. VII) para los
sargentos y soldados, los cuales tienen una para los doce, diez
y ocho, y veinte y cinco años de servicio.
La cruz se lleva en el ojal, y las demás insignias sobre el lado
izquierdo del pecho.
BAVIERA.

ORDEN DE SAN RUBERTO.

EN 1423, habiendo muerto sin dejar sucesion Renato IV duqu .


de Juliers y de Gueldre, pasó el ducado de Juliers á Adolfo de
Berg, y el de Gueldre á Arnaldo de Egmond. Este último Cl'e-
yéndose perjudicado, ensayó para reparar la injusticia de semejante
reparto la fuerza de las armas, si bien que tuvo muy pIOnto que ar-
repentirse y ceder á un arreglo que concedia á uno y otro duque una
tregua ó amisticio de diez años. En 1437 murió Adolfo dejando por
sucesor á su primo Gerardo, yapesar del tratado celebrado anterior-
mente, Arnaldo volvió á sus pretensiones, y entró con un ejército
bastante regular en el territorio de Juliers, por los años de 1444.
El duque Gilrardo zeloso de sus derechos salió en busca de su ene-
migo, y lo batió completamente en Ravensberg de Westphalia el dia .
de San Ruberto. En memoria de este decisivo triunfo creó una ór-
den para recompensar el valor de sus caballeros, como y tambien
para excitarles á que le guardasen una fidelidad inviolable.
Esta órden puesta bajo el patrocinio de San Ruberto, recibió igual-
mente el nombre de ó1'den de la bocina Ó corneta, porque los caballe-
ros usaban una cadena de oro compuesta de cornetas de monte, ó
trompas de caza. Entre sus primeros miembros se contaban muchos
estrangeros que auxiliaron al fundador, entre ellos alguno hombres
célebres de la nobleza belga, á saber; los condes <le Limbúurg y
BAVIERA 4·9

assau, los barones de Merode, Pallant, 8ombreffe, etc. etc.


Decayó muchísimo esta órden. y aunque se conservó durante
el gobierno de los decendientes del fundadol', con todo la guerra
de sucesion que sufrió el ducado de Juliers sostenida y di puta-
Aa entre las casas de Baviera, de Brandeburgo y de Sajonia, que
duró mas de treinta años, la hizo descuidar y dormir en olvido
profundo hasta el año 1709, época en la cual el elector pala-
tino Juan Guillermo, habiendo obtenido el alto Palatinado y po-
se 01' de una parte de los dominios de Juliers, la hizo renacer,
dándole al mismo tiempo nuevos estatutos.
Reunió1e doce pequeños cantones del país para los doce pri-
meros caballeros (esceptuando los prrncipes), los cuales debian.
tener cada uno un regimiento, ó hien percibir la paga de coro-
nel.
e componia la órden; del elector que era el gran maestre,
de doce condes ó barones, y de un número ilimitado de prín-
cipes y grandes, los que no podian pertenecer á ninguna otra
órden.
Los caballeros eran nombrados capitularmente á pluralidad de
votos, y á su recepcion entregaban al tesoro público cien duca-
dos para los pobres.
Á mas del suplente para el cargo de gran maestre, habia seis
oficiales principales, á saber: canciller, vicecanciller, secretario,
tesorero, rey de armas y el encargado de guardar las conde-
l

coraciones y trajes.
Los caballeros usaban un gran cordon encarnado, y sobre el
pecho una cruz de plata con una estrella de oro bordada, y la
divisa: IN FIDELITATE CONSTA S.
Los electores hicieron mas adelante sufrir á esta órden mu-
chas y grandes modificaciones. Finalmente, el rey Maximiliano
José la ~eclaró como la primera y mas distinguida del estado, y
la reunió con la llamada del Mérito Civil, de suerte que los ca-
pitulares deben ser escogidos entre los comendadores de aqnella,
con seis años ó mas de antigüedad, siempre que posean todas las
cualidades necesarias; sin embargo, si son condecorados con la
gran cruz del Mérito Civil, entonces son preferidos á los demas
caballeros de San Huberto.
Desde las ültimas ordenanzas no se concede mas que :í los prín-
5
ORDENES DE CABALLERIA.

cipes reinantes y á sus agnados y parientes en línea masculina,


con tal que no estén sirviendo al estrangero ni tengan sujecion
alguna, y á los estrangeros que el rey considera dignos de tan
elevada distincion.
Los caballeros usan sobre el pecho la placa (n.o 1 lámina IX);
y suspendida de una larga cinta de un color encarnado muy su,.
bido, con un ribete verde, puesta como todas las bandas de iz-
quierda á derecha, la cruz de oro (n.o 2) , que tiene ocho pun-
tas que terminan en otros tantos globitos, esmaltada de blanco
y sembrada de llamas de oro, guarnecida entre sus brazos con
unas ráfagas del mismo metal y en la parte superior la coro:tta real.
El escudo en su centro representa p,r delante la conver ion de san
Huberto, situado dentro un círculo rojo con la divisa esculpida
en caracteres de oro góticos: IN TRAU VAST FIRME E LEALTAD,
en el reverso tiene un globo imperial de oro en campo colora-
do, rodeado con la siguiente inscripcion: IN MEMORIAM RECUPE-
RATlE DIGNITATIS AVITlE. 1708 (n.o :l). Esta cruz puede ser
adornada de diamantes ó pedrerías.
Los dias de gala los caballeros visten nn traje á la española
antigua de color negro y encarnado, y la condecoracion la usan
pendiente de la cadena (n.o 4 ), compuesta de cuarenta y dos ani-
llos que representan alternativamente la cifra de Cárlos Teodoro
y la conversion de san Huberto.
El capítulo se celebra el dia 12 de octubre.
Los gastos de entl'ada por un príncipe ascienden á doscien-
tos ducados, y por un conde ó gentilhombre á cien ducados con
cien florines.

ÚRDEN DE SAN JORGE.

Los duques de Baviera Oton III y Gerardo, cuando partieron


para la cruzada, escogieron á san Jorge por patron, y llevaban
la cruz roja sobre el pecho y broquel. Cárlos Alberto que mas
adelante fué el emperador Cárlos VII, acordándose de las glo-
rias de sus antepasados, quiso establecer· una órden nueva que
rué instituida el dia 24 de abril de 1729, bajo el nombre de
Baviera, Figura 1. 9 Baviere, planche l.

..
~
o
~I
.. - "-?

6
DA lERA. 5i

San Jorge, defensor de la concepcion inmaculada de la Vírgen.


Los estatuto fueron aprobados por Benito XIV, que dispensó á
tan noble órden todas las preeminencias, honores y privilegios.
otorgados por los papas á las demás órdenes distinguidas de Ale_
mania. Despues de la estincion de la rama bávara, el elector
Cárlos Teodoro la confirmó en 1778, concediéndole al ~ismo
tiempo ser considerada en el segundo rango, entre las condeco-
raciones bávaras.
El reyes el jefe ó gran maestre, despues de él viene el gran
prior que debe ser un príncipe de su sangre. Los demas miem-
bros se dividen en tres clases, á saber: grandes cmces ó gl'an-
des c6mendadores, y caballeros.
Tiene tambien la órden una clase eclesiástica, compuesta de un
obispo, un prior, deanes y capellanes. Para ser admitido en la
clase referida, es preciso hacer prue~a rigurosa de antigua no-
bleza. El agraciado jura defender la religion católica, la concep·
cion inmaculada, y empuñar las armas siempre que lo mande el
gran maestre.
La órden celebra la fiesta de san Jorge el dia 12 de Abril,
y la Concepcion de la Vírgen el dia 8 de ,liciembre.
El ti-aje se compone de un ropaje de tela de plata forrado de
terciopelo de color de fuego, calzones de terciopelo del mismo
color, manto de terciopelo azul celeste forrado de blanco, somo
brero á lo Enrique IV guarnecido de plumas blancas y encarna-
das, y la condecoracion atada al collar (lámina X figur. 11).
Esta condecoracion (lám. IX núms. 6 y 7), cuyo grandor de-
muestra las diferentes clases de caballeros de la órden, se usa
colgada de una banda por los que tienen la gran cruz, pendien-
te de una cinta que pasa al rededor del cuello por los comen-
dadores, y los simplemente caballeros en el ojal.
Los gf'andes cruces y los comendadores, usan igualmente la pla-
ca n.· 5 de la lámina IX.

ÚRDEN MILITAR DE MAXIMILIA O JOS);:.

POR decreto de 1.· de marzo de 1806, el rey Maximiliano José .


ORDENES DE CABALLERIA.

elevó al rango de órden de caballería, una insignia de hono,r


militar que habia sido creada en 8 de Junio de 1797, por el elec-
tor Cárlos Teodoro, y ordenó que el dia 1.0 de Enero de 1806,
día de la aceptacion de la dignidad real, debia ser considerado
como el dia de la fundacion de la órden, cuyo aniversario fijó se
celebrara por aquella festividad. Dividida en tres clases, grandes
cruces, comendadores y caballeros, la nueva órden es destinada
para recompensar las acciones gloriosas y espontáneas, con peli-
gro de la vida, que prueben á mas de mucha serenidad en casos
apurados, una bravura inteligente, y hayan reportado gloria y uti-
lidad al ejército, sobrepujando los deberes propios de sú clase.
El mél'ito de estas· acciones es apreciado por el capítulo de la
órden que lo comunica al soberano.
Los seis grandes cruces mas antiguos gozan cada uno una pen-
sion de mil quinientos florines, los ocho comendadores una de
quinientos, y los cincuenta caballeros de igual clase, perciben tres-
cientos. Solo los generales pueden ser admisibles en laprimera
clase.
Los individuos condecorados con la antigua insignia militar
que no han sido admitidos en la órden, son considerados como
miembros honorarios.
Todo individuo de la órden, si es natural del país, recibe la
nobleza personal, y se le concede hereditaria libre de todo gasto,
si su padre y su abuelo han sido agraciados con la misma dis-
tincion.
Las honras fúnebres tributadas á los condecorados el dia de
su entierro, !'ion las que corresponden :í los que poseen un gra-
do superior al suyo.
El distintivo de la órden l1ám. X n.o 9) es una cruz esmal-
tada blanca, que tiene en sus ángulos unos rayos de oro , y en la
parte superior una corona real. El escudo del centro de esmalte
azul, tiene en una parte la cifra en oro del rey Maximiliano, yen
la otra la divisa; VIRTUTI PRO PATRIA. Las diferencias de gran-
dor marcan, como se ha: referido ya, los diversos grados ó clases.
• Los que tienen la gran cruz, la usan pendiente de una cinta
negra con dos realces blanco y azul, puesta á modo de banda
de derecha á izquierda; los comendadores, con una cinta all'e-
dedor del cuello; y los simplemente caballeros, en el ojal.
Ra\iera, Figura 2. 10. Raviere, phu che;>'.

!:l.

13.

lO. 11

I1
BAVIERA.

Los gl'andes cruces llevan á mas en el pecho, la placa (n.o 8 lá-


mina X).

ÚRDEN DEL MBRITO CIVIL.

LA. creacion de esta órden por el rey Maximiliano José tuvo


lugar el dia 19 de mayo de 1808, con el objeto de ofrecer una
recompensa á todos aquellos individuos, que en las carreras ci-
viles han merecido el aplauso general, ya por sus virtudes patrió-
ticas, ya por sus eminentes servicios.
Cuando la revision de los estatutos, el dia 8 de octubre de
1817, el número de los grandes cruces rué limitado á veinte y cua-
tro, sin contar aquellos que son caballeros de San Huberto; el
de los comendadores á cuarenta, y el de los caballeros á ciento
sesenta. Obtienen la nobleza personal ó hereditaria, en los mis~
mos casos y circunstancias que los condecorados con la órden mi-
litar.
Los huérfanos de los caballeros gozan una pension de trescien-
tos florines.
Las insignias de la órden (lám. X núms. 13 y 14) son: una
cruz con ocho brazos de esmalte blanco, unidos con un~ guir-
nalda de encina. El escudo del medio, tiene en su superficie
anterior las armas de Baviera con una corona real, rodeadas de
un círculo rojo con la divisa, VIRTUS ET HONOR en letras de
oro; al reverso el busto del fmidador con la inscripcion siguien-
te: MAX. JOS. REX BAVARVE.
Esta cruz en la parte superior tiene la corona real, de la cua~
s11e un anillo para usarla pendiente de una cinta azul morada,
listada -de blanco, puesta en banda de derecha á izquierda por
los grandes cruces, con una cinta alrededor del cuello por los
comendadores, y en el ojal por los caballeros.
Los grandes cruces usan á mas en el pecho una estrella de
plata que se compone de ocho brazos, en cuyo centro tiene igual-
mente el escudo de la cruz, y el todo está rodeado de una co-
rona de encina. (Lám. X n.o 12).
El collar de la órden es el de la (lám. XI n" 22).
ORDENES DE CABALLElllA

El elector palatino Cárlos-Teodoro, distribuyó las medallas si-


guientes instituidas en épocas diferentes.
. Por un decreto del 22 de noviembre de 1794, se habia creado
una medalla de oro y otra de plata para recompensar la bravura de
los sargentos y soldados. En 1798 se concedió para el mismo objeto,
como gracia estraordinaria, una medalla de oro de veinte y cua-
tro ducados de peso, que tiene en el centro el retrato del elector,
y en el cerco del reverso la inscripcion, MERENTlBUS, rodeada
de una guirnalda de encina. Finalmente, Maximiliano-José deci-
dió por decreto de 7 noviembre de 1805, la creacion de una me-
dalla de Mérito Civil, á fin de excitar la emulacion de los" ciuda-
danos, y para recompensar las acciones honoríficas ó las virtu-
des ch:ieas, demostradas en casos de amenazar una guerra contra
la independencia del país. Todo condecorado tiene mérito igual
al que gozan los funcionarios públicos, y en toda fiesta, junta ó
reunion, son considerados y ocupan los asientos mas distinguidos;
sus peticiones tienen el derecho de ser acogidas favorablemente,
por cuya razon es muy apreciada semejante distincion. Esta me-
dalla hasta el año 1808 no fué mas que una simple insignia de
distincion, pero despues reunida con las tres de la órden del
Mérito Civil, formó su cuarta clase.
Desde la revision de 8 de octubre de 1817, todo ciudadano que
ha prestado servicios distinguidos, puede aspirar á la condecora-
cion del Mérito Civil, pero la admision en las tres primeras cla-
ses, no se decide sino con la aprobacion y aviso del consejo de
la órden; la distribucion de la medalla se efectua simplemente á
propuesta del ministro.

ÚRDEN REAL DE LUIS.

EN 25 de Agosto de 1827, el rey Luis señaló para la crea-


cion de esta órden, el cuadragésimo aniversario de su nacimiento
y de sus dias. Oestinóla para recompensar cincuenta años de
honrosos servicios, ya sean en la córte, en la igle. ia, en el ejél~~
cito, ó en los empleos civiles. En estos cincuenta años se cuen-
tan los servicios prestados anteriormente en los pai es incorpo-
navlt'ra 1 Figura 3. 11 Bavlcre, planche 3.

lB

I~

1.

~ I
• In
BAVIERA.

rados despues con la Baviera. Un año de campaña se cuenta por


dos; pero el tiempo pasado en la reforma, pension, ó retiro, no
e abona.
La coodecoracion consiste:
1.· Para los oficiales y fuoeionarios civiles ó eclesiásticos te-
niendo el rango de consejero, en una cruz de oro (núms. 27 y
28 lám. XII).
2: Para los empleados de una clase inferior, eo la medalla de
oro (o: 30 lám. XIll).
Estas iosignias se usan prendidas al pecho, suspendidas de una
cinta de color carme~í con un filete azul, mas larga por la cruz
tIue por la medalla.
La inscripcioo de las dos es la siguiente: LUDWIG KOONIG VON
BA YERN; LUDOVICO REY DE BAVIERA.

ÚRDEN DE SAN MIGUEL.

EL elector de Colonia José-Clemente la instituyó en 29 de se-


tiembre de 1693 como duque de Baviera, durante su residen-
cía en Munich. El rey Maximiliano-José- la confirmó en 11 de
setiembre de 1808, cuando trató de reformar las órdenes reales,
y segun los nuevos estatutos decretados en 6 de agosto de 1810,
á las antiguas obligaciones de los caballeros, esto es, la defensa
de la religíon y del honor divino, les impuso el deber de so-
correr y ayudar á los defensores de la patria.
La órden se compone de diez y ocho grandes cruces, que for-
man el capítulo, ocho oficiales, treiota y seis caballeros, y ca-
#
torce caballeros honorarios.
Para ser admitido eo las tres primeras clases es necesario pre-
. eotar las pruebas de nobleza; la eleccion de los caballeros ho-
norarios está al cargo y discrecion del gran maestre, sin que
para estos nombramientos haya ninguna condicion precisa de na-
cimiento, estado, ni religion.
La recepcion de los miembros no tiene lugar, hasta que los
escogidos ban obtenido la aprobacion del rey, jefe soberano de
la órdcn.
ORDE ES DE CABALLERIA.

El gran maestre ha de ser siempre un príncipe de la casa


real, hoy dia (1846) lo es el duque Guillermo de Baviera. Las
tres primeras clases usan la placa (n." 15 lám. XI), Y la conde-
coracion núms. 16 y 17 que disminuye de grandor segun los gra-
dos; los grandes cruces la llevan pendiente' de una cinta ancha,
en banda, que pasa de derecha á izquierda, las tres clases siguien-
tes la usan con una cinta al rededor del cuello.
La cruz de la cuarta clase difiere de las primeras, en que la
siguiente divisa, ¿ QUIS UT DEUS? reemplaza la imágen de san Mi-
guel.
El collar, (lám. XII n.o 29) se usa sobre el traje de ros dias de
gala, que consiste en un uniforme azul oscuro forrado de blanco,
con bordados de oro en el cuello, mangas y carteras; chaleco
de seda blanca, adornado con bordados de la misma clase; cal-
zones de seda negra, medias blancas, zapatos con hebillas de
oro, y espada en cuya empuñadura está grabada la condecora-
cion de la órden. Por una gracia especial del papa Pio VI, los
eclesiásticos miembros de la órden, en los dias de ceremonia, usan
el traje de prelados domésticos de su Santidad. Los individuos
del capítulo se reunen todos los años en la iglesia de san Mi-
guel de Munich.

ORDEN DE SANTA ELISABET.

FUNDADA en 13 de octubre de 1766 por la electora Elisabeth-Au-


gusta, el papa Clemente XI~I la confirmó y dispensó muchos pri-
vilegios.
La duquesa de Leuchtenberg es la gran jefa y soberana actual
de la órden, que se compone de doce princesas de casa reinante,
y de treinta y dos damas católicas, que tienen la obligacion de pre-
sentar las pruebas de diez y seis cuartos de nobleza.
Los estatutos imponen el deber de [Link] á los pobres y
desgraciados. La condecoracion n.o 25 y 26 (lám. XU) e usa so-
bre el pecho izquierdo.
Baviera, Figura 5. 12 Bavíere, planche 5.

'lfi.

27. 25.

28 2 ...

il5

29.
[Link].

CAPiTULO DE DAMAS DE SA TA A-A EN MU ICH.

FUNDADO en 1784 por María-Ana Sofía, viuda del elector Maxi-


miliano IV, se componia de diez señoritas mayores de quince
años probando diez ,y seis Cuartos de nobleza; estaban antes su-
je~as á vivir en comunidad bajo la direccion de una abadesa, y
obligadas á asistir en el coro. Mas a<Jelante la vida en comunidad
fué abolida, y el goce de las prebendas las conservaba la titular
misma despues de su matrimonio. Finalmente, la disposicion por
la que las canonesas conservaban su prebenda hasta dos años
despues de su matrimonio, ha sido tambien abolida por decreto
de 14 de noviembre de 1837. Al presente el capítulo se com-
pone de veinte y cinco canonesas de primera clase con 800 flo-
rines, y cuarenta y dos de la segunda con 400. Un tercio de
estas pensiones ha sido reservado por el rey Maximiliano José,
desde el 6 de mayo de 1809, para las huérfanas de los oficiales.
La abadesa que siempre es una princesa de la casa real, es
hov dia la princesa Aldegonda.
Sobre el vestido negro que forma su traje, se ponen los días
(estivos un manto largo, con un capucho de terciopelo negro tam-
bien, pero el de la abadesa está guarnecido de pieles de armiño,
y todas usan la condecoracion (núms. 18 y 19, lám. XI).

CAPÍTULO DE DAMAS DE SANTA-ANA EN WURZBURGO.

LA condesa Ana-María de Dernbach en su testamento destinó.


en caso que su esposo muriese sin hijos, todos sus biélles para
la institucion de un capítulo de señoritas. Lo prescrito en el tes"::
tamento fué ejecutado en 1714, y en el año de 1753 fué creada una
séptima prebenda, por donacion y voluntad del conde de Otstein ..
El objeto de la institucion era: la adoracion de Dios, la ce-
lebracion y oracion por el descanso eterno de la fundadora, y la
enseñanza de todas las virtudes y ciencias espirituales y nobles.
1)'
58 ORDENES DE CABALLERIA.

Las canonesas estaban ob'igadas á la residencia, y las cualidades


necesarias para su admision eran: la religion católica, la descen-
dencia directa de buena nobleza, con pruebas de ocho cuartos,
y la edad de doce á die7 y seis años r
De 1802 á 1805, la Baviera dueña del obispado de Vurzburp;o
eE'unió el capítulo al de Munich.
La paz de P¡'esburgo volvió la existencia al capítulo, y el nuevo
gean duque de Vurzburgo dióle el dia 22 de enero de 1811 nue-
vos e:;tatutos, que fueron despues de 1814 respetados por la B~-
viera. •
El capítulo se compone, ::i mas de la abadesa y damas oonora-
I'ias, de doce canonesas' de primera clase y veinte de la segunda,
unas y otras nombradas por el rey.
El traje e un vestido negro con la condecoracion (n.o 20 lám. Xl).

ÓRDEN DE TERESA.

[~S'flT IDA en 12 de diciembre de 1827 por la reina Tere a, rué


aprobada por el rtY en el mismo dla. El objeto de esta creacion
es: eoncp,der á cierto nümel'o de jóvenes Jlobles á mas de una
distincion honrosa, una renta anual de 300 florines, supliendo
de este modo su escasa fortuna.
Las damas de la órden tienen hoy día limitado su número á
doce, y no pueden ser escogidas sino ent¡'e las señoritas nobles
de Bavier:l, nacidas (le legítimo matrimonio, cuya renta no ex-
ceda de 250 florines, previniendo de su fortuna privada, de partos
ele familia, ó 'bien de otras prebendas ó títulos. La pension qu('rla
e3linguida cuando se casa la titularia.
La reina hace los nombramientos con la aprobacion del ¡'ey.
Hay iguilmente damas honorarias que pueden ser escogidas fuem
del reino.
La condecoracion es la de los (11l1ms. 2a y 24. lám. XlI).
BaVICla, fi'lgura 4. 13 BaYIC:1 (', ¡¡lanche -!.

~o
BAVIERA.

MEDALLAS É INSIGNIAS DE DISTINCION.

1.0 MEDALLA MILITAR. Creada en 22 de noviembre de 1'194,


es de oro ó de plata, y se distribuye á los soldados y sargentos
como en recompensa de su valor. Tiene en una p::lrte el retrato
del fundador Maximiliano José, y al reverso un leon coronado,
::lrmado de un machete, sosteniendo un escudo con las armas de
Baviera y la siguiente inscripcion: DER TAPFERKEIT. A LA VA-
LETIA. Se usa pe,ldiente de la cinta de la órden militar de Maxi-
miliano. (Lám. XlII lltímeros 33 y 34).
Los méritos para esta recompensa son sometidos al exámen de
una comision militar, que trans¡~j te el p;oceso verbal de sus de-
liberaciones á la autoridad competente. la cual somete su dictá-
men á la aprobacion del rey. _
Á e!"ta merlalla vá unida una gratificacion anual que se satis-
face aumentando el sueldo de los agraciados, sin embargo cesa
la pension si quedan despedidos del servicio.
2: MEDAI;LA PARA EL CUERPO DE SANIDAD MILITAR.
CI'eada en 8 de octubre de 1812 por Maximiliano José, á fin de
recompensar :i los médicos, cirujanos y practicantes, que mas se
distinguen en el desempeño de su noble profesion. Las hay de oro
y de plata, pero unas y otras tienen en el centro el retrato de su
fundador, y al reverso una guirnalda de encina y de laurel con
la inscripcion: OB MILITES INTER PRiELIA ET ARTE ET VIR-
TUTE SERVATOS. La medalla de plata se concede á los practi-
cantes y cirujano¡;;. Se usa pendiente de una cinta igual á la me-
dalla militar y dá derecho á una pensiono (Lám. XIII n o 31).
El exámen de los méritos necesarios para obtener esta distin-
don se hace por medio de una comision militar, que somete su
diotámen á la sancion del general en jefe, el que presenta al rey el
resultado para que decida.
3: CRUZ MILITAR. Esta cruz (lám. XI n.o 21) hecha de ca-
ñones fundidos, fué creada el dia 4. de diciembre de 1814, en me-
moria de la guerra de la independencia de 1813 á 1814., Y fué
distribuida en 27 de mayo de 1817, al ejército activo' y guardias
60 ORDENES DE CABALLERíA

nacionales, estendiendo esta distribucion por gracia particular á


los soldados de 18U. Se usa esta cruz puesta en el lado izquierdo
del pecho. pero el príncipe de Wrede por una distincion parti-
cular, la lleva pendiente de una cinta puesta alrededor del cue-
llo. Está tambien suspendida la cinta en forma de corbata á todas
las banderas de la legion, legiones movilizadas, y en la de Land-
werd, que en aquel entonces fueron reunidas otra vez pal'a de-
fender las fronteras.

.ea
BÉLGICA.

ÓRDE DE LEOPOLDO.

EL congreso nacional aceptando la monarquía, aceptó igualmen-


te las instituciones con las que la dignidad real adquiere siempre ma-
yor fuerza y esplendor. El trono belga podia rodearse de la nobleza
fiel que le habia legado el monarca .caido, rejuveneciéndola por
medio de nuevas combinaciones. La creacion de órdenes militares
habia tambien sido prevista, y la marcha de los acontecimientos
bizo precisa la realizacion de semejante pensamiento. El fundador
de la dinastía de Bélgica tenia que aliarse con la nueva dinastía
de Francia, para fortificar las simpatías que enlazaban mútuamente
á las dignidades reales de los dos pueblos emancipados; este acto
debia ser solemnizado por medio de cambios de cordones y cruces,
por lo que la creacion de una órden civil y militar fué solicitada á
la representacion nacional en 8 de junio de 1832, en una peticion
defendida por el conde F. de Merode, que terminó su discurso
con las palabras siguientes: «Si por regla general es admitido como
ütil que todo ciudadano que consagra sus talentos y parte de su
vida en servicio del Estado, tiene derecho á una gratificacion ó
sueldo, las recompensas de una órden muy apreciada y distinguida,
todavía puede éjercer la mas útil influencia, y excitar á las almas
generosas::í. arrastrar los mayores peligros, haciendo cosas mas gran-
6
ORDENES bE CABALLERIA.

des que el deber exige.» En la sesion del 29 de junio fué leido


por M. Dumortier el proyecto, y la discusion se empezó el dia
2 de julio.
Los defensores fueron en escaso número, y aunque en el primer
ensayo quedó desechada la peticion por 38 votos contra 33, con
todo en la segunda votacion quedó aprobada por 37 contra 30. En
el senado bastó una sesion para dilucidarlo y darle su aprobacion.
si bien que en esta cámara encontró pocos obstáculos. pues que
fué muy reducido el número de senadores que se opusieron al pro-
yecto.
Muy poco se hizo esperar la sancion real, y despues .ae la ley
pl'Omulgada en 11 de julio, la órden de Leopoldo fué dividida en
cuatro clases, á saber: grandes cordones, comendadores, oficiales.
y' caballeros; pero una ley posterior de 20 diciembre de 1838 creó
una quinta clase esta es, los grandes oficiales, por la que tuvo
j

que modifical'se el decreto de 3 de agosto de 1832, que habia re-


gulado el modelo de las insignias.
Los nombramientos pertenecen esclusÍvamente al rey que es el
!jl'an maestre, y los méritos para adquirir esta distincion deben
ser precisos ó esclusivos, y publicados.
Los representantes de la nacion que admiten la condecoracion
civil, est:ln sujetos á reeleccion.
Todos los sargentos y soldados que la poseen, perciben una
gl'atificacion anual de cien francos.
Para conservar la condecoracion. es preciso conservar igual-
mente el pleno ejercicio de los derechos de ciudadano.
La cruz de la órden (lám. XIV, lltíms. o y 6) es la misma para
todos los grados, y solo se diferencía en su grandor; los caba-
lleros la usan de p,Iata, (1) Ylas demas clases de oro.
Los· distintivos de las cinco clases referidas son:
Para el gran cordon la placa (n.o 1) bordada sobre el unifor-
me, con la condecoracion (n.o 3) pendiente de una ancha cinta,
que pasa en banda de derecha á izquierda.
Para los grandes oficiales la placa (n.o 2) bordada sobre el uni-
forme.
Para los comendadores, la condecoracion (n.o 4) pendiente de
una cinta que se ponen alrededor del cuello.
(1) La lám. XIY señala el grandor exacto y oficial, reducido á la mitad.
Bélgica, Figura 1. 1-1. Belgique, planche l.

~.
Bélóica
'" , F'Igura 2. 15 Belóiq
" ue, planche 2.

1I

10
BÉLGICA. 63

Finalmente ,. para los o'ficiales y caballeros la cruz (n.o ñ) puest.:'l


en el ojal ó en el pecho; la cinta de los oficiales tiene una hebilla
de oro.
El collar de la órden es el que representa el n.o 3.
La órden militar es caracterizada por dos machetes cruzados de-
bajo de la corona de la cruz. y del escudo de las placas.
Por el decreto de 8 de noviembre de 1832, la administracion de
la órden ha sido reunida al ministerio de negocios estrangeros.
La inscripcion que tienen las placas y cruces, es la siguiente:
L' UNION FAIT LA FORCE.

CRUZ DE HIERRO.

LA revolucion de setiembre hizo sacudir el yugo que la sobe-


ranía holandesa ejercia contra los belgas. pero el combate san-
griento que para adquirir el triunfo tuvo que sostener el .pueblo,
babia dado por resultado muchos muertos y gran número de heri-
dos: la victoria se alcanzó inmolándose ciudadanos valientes, entre
los cuales se contaban algunos padres de familia. El gobierno pro-
visional desde los primeros meses de su existencia, quiso pagar las
deudas que la nacion tenia contraidas para con sus libertadores.
Un decreto fechado en 6 de noviembre señaló las pensiones de
los heridos, de las viudas, huérfanos y parientes de los comba-
tientes que sucumbieron, y decretó á mas una cruz para que eter-
nizara la mémoria de los que lucharon á favor de la independencia.
Pero la insuficiencia del erario y algunas otras causas, retardaron
la aplicacion de este decreto; sin embargo, en 14 de enero de
1831, el gobierno provisional determinó lo siguiente: .
« Considerando
I
que es muy justo y necesario perpetuar la me-
moria de los servicios que han afianzado la emancipacion de la
patria, y recompensar debidamente los sacrificios de aquellos ciu-
dadanos que todo lo han expuesto para hacer triunfar la causa
de la [Link];»
« Considerando que el medio mejor de llenar las obligaciones
yá reconocidas para este objeto, es, encargarse el honor de pre-
miarlas;»
64 ORDENES DE CADALLERIA.

«Decretar que será concedida una estrella de honor á los pa-


triotas que han rendido señalados servicios á la causa de la re-
volucion, y que han coadyuvado con sus sacrificios á su triunfo.»
«Se conceden ademas banderas de honor á los pueblos que ma
han contribuido al triunfo popular.»
Este decreto que por una parte traspasaba los límites del poder
ejecutivo, encontró una viva oposicion en el país, que conservaba
todavía algunas chispas de la llama revolucionaria; la ejecucion no
pudo realizarse, y cuando algun tiempo despues el señor de Sau-
vage ministro del interior, quiso ponerlo en planta y lo presentó
á la sancion del congreso, el nuevo proyecto de ley, n1utilado
en todas sus partes, no conservaba mas que la distribucion de la'
banderas de honor á los pueblos. Finalmente, sin querer reusar
á los valientes de setiembre las recompensas merecidas, la asam-
blea creyó que el proyecto no llenaba cumplidamente su objeto,
puesto que era muy difícil y casi imposible, el poder reconocer lo.
derechos legítimos para adquirir la condecoracion.
Entretanto, el gobierno aguijoneado por la comision d~ recom-
pe nsas no renunciaba al proyecto de la insignia : pero Mr. Theux
acordándose de todo lo que habia pasado en 1831, juzgó que la
realizacion exacta y sencílla del decreto de 1830 se habia hecho yá
imposible. A fin pues de no someter á las deliberaciones de la
cámara una ley especial, la dejó olvidada en un rincon de su
bufete. El crédito pedido, y que fué defendido por MI'. Rogier su-
cesor de MI'. de Theux, encontró no tan solo apoyo en la cámara,
sí que tambien se lo dispensaron los que se habian opuesto en 1831;
y segun la preposicion de Mr. Dumortier, la condecoracion fué
concedida á los miembros del gobierno provisional.
El artículo del decreto, tal como ha sido promulgado en 8 de
octubre de 1833, está coneebido en estos términos:
«Se conceden los fondos para gastos de elaboracion de meda-
llas ó cruces de hierro, destinadas á los ciudadanos que desde el
dia 25 de agosto de 1830, hasta el 4 de febrero de 1831, han ido
heridos, ó bien han dado pruebas de un valor esclarecido en los
combates sostenidos á favor de la independencia nacional, prestando
servicios distinauidos
o al país. Se concede . igualmente en nombre
del pueblo belga ~ la cruz de hierro á los miembros del poder pro-
visional. »
BÉLGICA. 61)

En virtud de la ley citada, un decreto del 25 de octubre ins-


tituyó la comision encargada de reconocer y señalar al ministro,
las personas que tenian derecho á la condecoracion popular; y des-
pues de muchas dudas, el modelo fué definitivamente determinado
segun decreto de 25 febrero de 1835. Consiste en una cruz con cua-
tro brazos, que tiene en el centro dentro de un círculo de oro el
Leon belga del mismo metal, y al reverso el año 1330. Se usa
pendiente de una cinta morada roja, con un filete en cada lado
amarillo y negro. (Lám. XV núms. 7 y 8).
La cruz de hierro ha sido distribuida segun los decretos de 25
setiembre de 1834 y de 2 de abril de 1835, á 1602 ciudadanos.
Muchos condecorados recibieron al mismo tiempo la medalla con-
memorativa (n.o 9). que tiene en el anverso la inscripcion: AUX
DEFENSEURS DE LA fATRlE: y al reverso, INDEPENDENCE
DE LA BÉLGIQUE..

IEDALLAS POR ACTOS DE FILANTROPíA O GENEROSIDAD.

UNA sociedad de provincia fué la que en 1825, tomó la iniciativa


en crear estas recompensas. El gobierno belga se ha visto obligado
á continuar su obra, á pesar de que no tenia ley ni decreto espe-
cial que 10 autorizara, introduciendo al efecto las sumas conside-
radas como necesarias. Tres clases se establecieron de medallas;
una de oro del valor de 100 francos, otra de plata dorada de 50
á 60 francos, y finalmente una de plata de 30 á 40 francos. Un
Jecreto de 24 de junio de 1835 , concedió que pudiesen llevarse
suspendidas de una cinta con los colores nacionales larga de cua-
tro centímetros, ó bien pendiente de una cinta que pasa alre-
dedor del..cuello, si la medalla es de las mas grandes. Pero segun
el decreto de 27 setiembre de 1837, su modelo ha sido reducido á
veinte y cuatro milímetros. En el anverso tiene grabado el retrato
del rey con las palabras siguientes: LEOPOLD PREMIER ROl DES
BEtGES, y al reverso hay una corona, debajo de la cual está el nom-
bre , domicilio y accion, de aquel que la ha merecido, con la ins-
cripcion: DEVOUEMENT, COURAGE, HUMANITÉ, RECOMPENSE
66 ORDENES DE CABALLERIA.
PUBLIQUE. La cinta no puede separar3e de la medalla. (L~ím. XV
núms.11 y 12).

-.-

Segun el artículo 9 del real decreto de 18 de abril de 1818,


entre otras medidas para extender el saludable uso de la vacuna,
se dcretó lo que sigue: todos los años deberá hacerse en cada pro-
vincia del reino la distribucion de algunas medallas de 01'0 (n.o 10),
del valor de cincuenta florines, á favor de los médi~os y ciru-
janos que mas particularmente hayan prestado señalados servicios,
inoculando gratuitamente la vacuna, considerándolos dignos de se-
mejante recompensa siempre que el número de inoculados pasen
de ciento.
Esta medalla tiene en el anverso el retrato del rey con la misma
inscripcion de la insignia anterior, y al reverso una vaca con la
leyenda siguiente: PROPAGATlO DE LA VACeI JE.
Brasil. 16 Brésil.

o.

~.
BRASIL.

ORDEN DE DON PEDRO.

E 'fA órden la primera-'(tel imperio, fué creada por el emperador


D. Pedro I. No hay sino de una clase, y no se concede mas que
á los soberanos.
La cruz consiste en una estrella de cinco brazos de esmalte
blanco, listada y engastada de oro, descansando sobre de otra
estrella de oro de cinco brazos tambien, y encima la corona im-
perial del mismo metal. Hay en el centro un fénix que tiene en
el pecho la cifra P. l. (Pedro 1), sosteniendo con sus garras una
corona, ~ncerrado todo dentro un círculo azul sembrado de oro,
sobre el cual se lee: FU DADOR DO IMPERIO DO BRAZIL. (Lám.
XVI, n.o 2).
Esta cruz se usa pendiente de una larga cinta verde, morada,
li tada de blanco, puest~ en banda de derecha á izquierda.
l.,a placa que representa la cruz de la órden sin la corona, se
11 a . obre el lado izquierdo del pecho. (Lám. XVI n.o 1).
68 ORDENES DE CABALLERIA.

ÓRDEN DE LA CRUZ DEL SUD.

INSTITUIDA el dia 1.0 de diciembre de 1822 por el emperador D.


~edro, esta órden está dividida en cuatro clases: grandes cruces,
dignatarios, oficiales, y caballeros. El emperador es el gran maestre.
La condecoracion consiste, en una estrella esmaltada de blanco
con cinco brazos dobles engastados, colocada sobre dos ramas de
café y de coco, ocupando la parte superior la corona b¡asileña.
Tiene en el centro un medallon azul con el retrato de Pedro 1. 0

sobre fondo de oro, y la leyenda siguiente: PETRUS I BRAZI-


LIJE IMPERATOR sobre fondo azul; en el reverso la cruz del Sud
sobre igual fondo, rodeada de un círculo azul con la divisa: BEN E
MERENTIUM PRiEMIUM. (Lám. XVI n.O 4).
Esta cruz atada á una cinta azul celeste, la llevan en el pecho los
caballeros y oficiales; pendiente tambien de una cinta alrededor
del cuello por los dignatarios; y en banda los grandes cruces.
Estos dos últimos grados usan además 50bre el pecho la placa (n.o 3).

ÚRDEN DE LA [Link].

. EL emperador O. Pedro, viudo desde el 10 de diciembre de


1826, de la archiduquesa Leopoldina-Carolina-Josefa, obtuvo la
mano de la princesa Amelia-Agusta-Eugenia-Napoleon, hija del
príncipe Eugenio. En 17 de octubre de 1829, la llegada de la
nueva soberana del Brasil fué anunciada. por el estampido de los
cañones de las baterías del Rio y de la armada. El emperador pre-
cedia á su jóven esposa, y desembarcó con ella en un arco de
triunfo construido al efecto, en medio de las entusiatas acIama-
\ciones populares, salvas de artillería, y repique de campanas. La
bendicion nupcial fué dada en la capilla de palacio, y seguida de
un Te-Del/m cuya música habia sido compuesta por el mismo em-
perador. La emperatriz hizo en seguida la entrada solemne en la
capital, y en el mismo dia para perpetuar la memoria de una
BRASIL. 69

alianza que parecia coronar todos sus votos, el emperador por


una galantería digna de otro siglo mas caballereseo, creó la órden
de la Rosa, destinada á recompensar los servicios militares y ci-
viles. Se compone de ocho caballeros grandes cruces efectivos, y
ocho honorarios, diez y seis grandes dignatarios, treinta digna-
tarios, y un número ilimitado de comendadores, oficiales, y caba-
lleros.
El emperador es el gran maestre; el príncipe imperial es á la
vez gran cruz y dignatario; todos los príncipes de la casa son gran-
des cruces.
Para obtener la gran cruz es preciso poseer el tratamiento de
excelencia, para la de dignatario es preciso tener el de señoría, y
por esta distincion adquieren el de excelencia; al comendador se
le dá el de señoría. Para ser oficial de la órden es preciso tener
rango de coronel, y de capitan para poder ser nombrado caballero.
La insignia es una estrella blanca de seis brazos, con filetes y
engastes de oro, unidos con una guirnalda de rosas, sobre la
cual hay la corona imperial del Brasil. En el centro la cifra de
oro P. A. (Pedro y Amelia) rodeada de un largo círculo del mis-
mo metal con la inscripcion: AMOR ET FIDELDADE. Al reverso
la fecha de su fundacion en un círculo azul sobre campo de oro,
con las palabras: PEDRO É AMELIA. (Lám. XVI n." 6).
Los grandes cruces la usan con una banda que pasa de derecha
á izquierda; los dignatarios en sotuer, esto es, al rededor del cuello;
y los demás miembros en el lado izquierdo del pecho; la escab
de los grados es conocida tambien por la mayor ó menor longitud
de la cinta, que es de color de rosa con filete blanco.
Los ocho grandes cruces efectivos se distinguen de los demas,
los dias de gala,_ por un collar de oro compuesto de diferentes
rosas esmaltadas. .
La placa (n.o 5) la usan puesta en el pecho con la corona, los
grandes ~ruces y grandes dignatarios; y sin corona los dignatarios,
comendadores y oficiales.

f -"
• . _ • .J

6'
BRUNSWICK.

ÓRDEN DE Er RIQUE EL LEüN.

ENRIQUE el Leon habia querido fundar una órden para honrar


la memoria de sus antepasados; pero habiéndole los acontecimien-
tos políticos impedido realizar su pensamiento, no se instituyó la
órden, hasta que su nieto el duque Guillermo insiguiendo su idea,
por decreto de 20 de abril de 1834, creó la de Enrique el Leon,
para recompensar sin distincion de nacimiento las personas, que
ya por sus eminentes cualidades cívicas ó militares, ya por sus
adelantos en las artes y cien das , se hagan dignas del aprecio del
príncipe.
El título de gran maestre vá unido á la corona de Brunswick.
La órden se divide en cuatro clases, á saber: grandes cruces,
comendadores de primera clase, comendadores de segunda, y ca-
balleros.
Para tener la gran cruz, es preciso haber sido primeramente
caballero y ascender todos los grados de la órden, sin que por
ningun caso ni concesion, pueda alterarse esta parte de los estatutos.
Entre personas de igual rango ó categoría, los condecorados
gozan la preferencia, y poseen al mismo tiempo el derecho de
añadir á sus escudos de armas, las insignias de la órden.
El duque se reservó la facultad de poder excluir á todos los ca-
balleros que hubiesen cometido alguna falta grave.
Brunswick, Figura l. ]7 Brunswick, planche l.

6.

3. 1,
BRUNSWIK. 74

La condecoracion consiste. en una cruz octágona azul celeste


con engastes de oro en sus puntas. Las diferentes cimeras de las
armas ducales ocupan la superficie de la cruz; la columna, el ca-
ballo, y las dos hoces, sobre el escudo rojo del medio; la cola de
pavo real con la estrella, en el brazo superior; el yelmo, en el
brazo inferior; las plumas de pavo real, en los dos brazos laterales;
en los ángulos. la cifra coronada del fundador;- finalmente, sobre
la rama superior un leon de oro entre dos ramos de laurel, que
tiene encima la corona ducal.
Al reverso, el escudo rojo del centro, contiene la ~ivisa de la Ól'-
den, INMOTA FIDES, rodeada de un círculo de oro sobre el cual
está grabado el año de su fundacion. (Lám. XVII núms. 3 y 4).
La dimension de la insi~nia varia segun los grados. Los gran-
des cruces la usan pendiente de una cinta colorada listada de ama-
rillo, de mas de cuatro pulgadas de ancho, puesta en banda de
izquierda á derecha; los comendadores en sotuer, ó sea pendiente
de una cinta ancha de dos pulgadas y media que pasa alrededor
del cuello; y los caballeros con una cinta de pulgada y media en
el ojal.
Los grandes cruces usan ademas en el pecho, una placa octágona
de plata en la cual está engastada la condecoracion, pero ~in las
cimeras ni cifras de los ángulos: el medallon del centro de plata
tiene la letra W coronada, y está rodeada de un círculo colorado,
con la divisa en letras de oro. (Lám. XVII n.O 1).
Los comendadores de primera clase usan igualmente en el pe-
cho la cruz de plata octágona (lám. XVII n.o 2). El centro está
ocupado por un medallon colorado con la divisa de la órden en
letras de oro, cerrado por un círculo tambien de oro , que tiene
inscrito el año MDCCCXXXIV; entre los brazos de la cruz se en-
cuentra la W coronada.
Los dias de gran solemnidad los grandes cruces" están autori-
zados para tfsar suspendida la insignia de una cadena de oro, cuyos.
eslabones representan: 1.° Un escudo con las armas de Bl'unswick
0
Luneburgo, rodeado de banderas: 2. Dos leones de oro que hacen
0
frente al escudo: 3. El medallon de la placa de los grandes cruces.
(Lám. XVII, n.O n).
Esta condecoracion cuando muere el posesor se ha de devolver.
na [Link] DE MÉRITO tiene aneja la órden; es de oro para
72 ORDENES DE CABALLElUA

los de primera clase, y tiene unidos los ángulos por medio de una
corona de encina, con la cifra del fundador en el centro, y la di":
visa en los brazos; para la segunda clase es de plata sin la corona
de encina. (Lám. XVII n.o 6). I o puede usarse separada de la cinta
que es la misma de la órden.

DISTINCIONES POR~ANTIGUEDAD.

0
Pon. decreto de 1. de abril de 1833, el duque [Link] de
Brunswick, instituyó para recompensar los dilatados y relevantes
servicios de los militares, las distinciones siguientes:
1.' Para todos los oficiales y empleados militares considerados
de igual clase, despues de veinte y cinco años de buenos servicios,
una CRUZ DE ORO esmaltada de color de púrpura, teniendo en.
una superficie del escudo la cifra ducal coronada, y al reverso el
número 25:
2.' Para los sargentos, soldados y demás, que corresponden
á igual clase, a) despues tambien de veinte y cinco años de ser-
.vicio, una CRUZ DE PLATA, cuyo escudo del centro rodeado de
rayos tiene la cifra del duque; en el reverso el número 25 ;-b
á los veinte años una CRUZ igual pero con la cifra 20; - e ) á los
quince una HEBILLA DE PLATA, con un escudo oval que tiene
la cifra referida del duque, y al reverso el número 15.
Estas insignias (lám. XVIII, núms. 7 y 8) se usan prendidas al
y'echo por medio de una cinta de color azul, con filetes ó listas
amarillas. Todas las cruces referidas cuando mueren los conde-
corados ó han perdido el derecho de usarlas, deben devolverse.
No pueden ser concedidas sinó á los que están en aclivo ser-
vicio, pues que los oficiales de veteranos y demas individuos que
son retirados ó licenciados, obtenido empleos civiles ó notados
para obtenerlos, en ningun caso pueden solicitarlas.
Los años de campaña no se abonan dobles.
Todos los que por causa ó motivo infamante son condenados
por algun tribunal, están privados de usar la condecoracion, como
y tambien todos aquellos que por alguna falta, se les hace pasar
á servir en alguna compañía de disciplina.
Brllll"Wlck, ¡dullClw 2.

10. l:!.

11
BRU SWIK 73

Los agraciados con la cruz de plata de la primera clase, reciben


un sobresueldo de un rixdal todos los meses, y los de la segunda
medio rixdal. Este aumento de sueldo cesa cuando se deja el ser-
..
VICJO.
.
Si un condecorado pasa de una clase á otra, no puede usar mas
que la insignia superior.
:El exámen ó clasificacion de méritos, está confiado á una co
mision que se reune todos los años por el mes de marzo. El duque
decide despues del informe que le presentan, y la distribucion de
los premios tiene lugar el dia 20 de abril.
CRUZ DE HONOR para los que entraron en campaña el año-
1808. (Lám. XVIII, n.o 9).
Esta condecoracion es de oro para la clase de oficiales, y de
bronce para los sargentos y soldados. Los brazos están unidos por
medio de una corona de laurel, y en el anverso tiene el año 1809
con la inscripcion: FUR TREUE UND TAPFERKEIT, (POR LA FI-
DELIDAD Y LA VALENTIA); en el reverso el caballo de Bruns-
wick con las palabras siguientes: CARL. FRIEDlUCH. AUGUST,
WILHELM. CARLOS FEDERICO AUGUSTO GUILLERMO. Se usa
prendida con una cinta azul en el lado izquierdo del pecho. Fué
esta cruz creada el dia 30 ue octubre de 1824., para premiar á las
tropas que acompañaron al duque Federico Guillermo cuando pasó
á Inglaterra.
lIEDALLA (lám. XVIII n.o 10), fué igualmente creada por el
duque Cárlos en 30 de octubl'e de 1824 , Y destinada para los re-
gimientos de húsares y de infantería, que con los ingleses se ba-
tieron en la península contra los franceses. Es de plata para los
oficiales, y de bronce para las demás clases; tiene en una parte
la inscripcion PENÍNSULA dentro de una guirnalda de laurel, y
al reverso, la cifra del duque Cárlos sobre un trofeo. Se usa pen-
diente de upa cinta de color carmesí.
MEDALLA DE WATERLOO (lám. XVIII n.o 11).-Por decreto
de 11 de junio de 1818, el príncipe regente de Inglaterra (Jorge IV),
tutor del duque Cárlos de Brunswick, instituyó á favor de las tro-
pas ducales que tomaron parte en la campaña de 1810, una me-
dalla conmemorativa de esta grande época. La medalla hecha del
metal de los cañones conquistados, representa por un lado el buste
del duque Federico Guillermo muerto en Quatre-Bras; en el re·
7
74 ORDENES DE CABALLERíA

verso tiene el año 1815 con una corona de laurel y de encina y


la leyenda: BRAU SCHWEIG SEI E KRlEGER . Q ATRE-BR.A
UND WATERLOO-BRUNSWIK A SUS GUERREROS. Q ATRE-
BRAS y WATERLOO- y por lema el nombre del condecorado
y el grado que tenia. Se lleva en el tercer ojal ó sobre el lado
izquierdo del pecho. La cinta amarilla listada de azul no e pued
usar sin la insignia. La medalla sin cinta, fué concedida á los he-
rederos de los militares muertos en el campo de batalla ó falle-
cidos despues por sus heridas.
Están escluidos de esta distincion: 1.0 todos aquellos que á cau a
de su conducta en las jornadas de 16, 17 Y 18 de j uñio, han
sido condenados á dejar el servicio, ó que han prevenido esta
condena pidiendo la licencia absoluta: 2.° Aquellos cuya conducta
general ha sido .censurada por un consejo de guerra: 3: Todos los
que han desertado desde el 15 de junio, y no han aprovechado la
amnistía concedida en 28 mayo de 1816: !~: y último los que han
sido condenados por delitos infamantes.
Los consejos de guerra y los tribunales en cada condena de un
condecorado, tienen que espresar si queda ó no digno de u al'
por mas tiempo la medalla.

MEDALLA PARA EL VALOR Y FILANTROPíA.

Pon decreto de 25 de abril de 1836, el duque Guillermo creó


para todos aquellos individuos que por un acto de valor espontáneo,
y sin pensar en sus propios peligros, hacen esfuerzos honro os para
salvar la vida ó las propiedades de sus conciudadanos, una medalla
de plata, llamada RET1~UNGS MEDAILLE: MEDALLA DE SAL-
VACION. Tiene en una cara un scudo ocupado con la cifra del
fundador, y en su parte superior la corona ducal sostenida por
dos leones, y adornada de banderas con la leyenda: EHRE ZEI-
CHEN GESTlFTET AM 20 APRIL 1836. INSIGNIA DE HONOR
CREADA EN 25 DE ABRIL DE 1836. Al reverso una fama volando
que tiene en su mano derecha una corona de estrellas, y en la
izquierda una palma con la inscrjpcion: MUTHIGER THATEN
CHRENDER LOHN. RECOMPENSA HONORÍFICA DE ACCIONES
BRU 5WIK. 75

VALEROSAS. Esta medalla (lám; XVIII n.o 12) se lleva pendiente


de una cinta verde y no es permitido usarla separadamente. Cual-
quiera accion infamante priva segun los estatutos el uso de la con-
decoracion.

MEDALLA DE MÉRITO.

A mas de las condecoraciones que hemos dicho fue.'on crea-


das por el duque Cárlos, se cuentan las siguientes:
J: Una medalla de mérito civil instituida durante los prime-
ros años de su reinado, pero que solamente rué concedida á
tres personas.
2: En los últimos tiempos de su administracion una medalla
de mérito' militar, que concedió en aquel entonces á dos ofi-
ciales.
Estas medallas como hemos referido son de plata, y se usan
en el ojal pendientes de una cinta azul morada con un ribe-
te blanco muy delgado.

.. .....
DINAMARCA.
,

ÓRDE DEL ELEFANTE (1).

LA. órden del Elefante como la Jarretera ó liga de Inglaterra


y el Toison de Oro en España, es de las distinciones mas apre-
ciadas de Europa, pues que por una sagacidad que distingue ;i
las naciones que las poseen es muy limitado el número de caba-
lleros; su orígen como toda órden tan aristocrática stá envuel-
to en la's tinieblas de la antigüedad, y los escritores hasta al
presente no han descifrado su misteriosa historia.
Unos la remontan á los tiempos de Canuto "1 á fines del si"
glo duodécimo, (nosotros creemos que los que esto dicen son
aduladores del país); otros apesar de su severo exámen, y son
los únicos que pueden presentar datos, señalan á Cri tian I como
fundador, que vivia en la segunda mitad del siglo quince esto es el
año 1458. El gobierno en sus declaraciones oficiales fija su funda-
don en los primeros ~ños del siglo quince, que fué restaurada
(i) RESEÑAS GENERALES. El reyes el jefe de las órdenes y el que las confiere segun su vo-
luntad. La administracion ha sido confiada al capílulo de las órdenes reales eslablecido el dia 118
de junio dfl 1808, Y el reyes su presidenle.
Exisle igualmenle un cuerpo militar de las órdenes que hace el servicio los dias de gala, y se
compone de un jefe, dos comandaules, y trein la y dos oficiales.
El dia de fiesta comun para todas las órdenes, es el 28 de junio aniversario del nacimienlo
del rey Valdemaro Il. En este dia se reune el eapílulo en la capilla del palacio de Frledrigsborg,
y deben asistir todos los miembros y caballeros que viven en la ciudad. Tienen á mas olra fiesla que
es la del rey reinante, y enIónces el capitulo se reune en el palacio de Rosenborg.
Dinamarca, Figura 1. ]9. Danemark, p]anc!H' 1.

5.
DINAMARCA. 7'1

por Cristian LO en el citado año de 1 Hi8, Y confirmada por los


papas Pio V y Sixto VI, en 1462 y 1464.. Por aquellos tiempos
no era conocida con el nombre de órden del Elefante, sino con
el de cofradía de la Vírgen-Santísima.
0
Sus estatutos fueron modificados por Cristian V en 1. de di-
ciembre de 169.3.
El número de caballeros está limitado á treinta, no compren-
diendo los príncipes reales que son caballeros natos.
Los parientes cercanos de la casa real pueden ser admitidos
pn la órden á los veinte años de edad, los demas sean de la
clase que fueren, han de tener á 10 menos treinta cumplidos.
Todos los dinamarqueses deben hacer profesion de seguir la·
religion evangélica, como igualmente haber sido juzgados dig-
nos de la cruz de Dannebrog,
La condecoracion del Elefante, (lám. XIX n.O 2 ) no tiene com-
paracion ni semejanza con ninguna otra insignia. En su forma
actual. representa un elefante esmaltado de color blanco, con
colmillos de oro, y caparazon azul, llevando sobre el dorso
una torre pintada, y sobre el cuello un negro que tiene en una
mano una flecha de oro. Comunmente esta insignia se usa sus-
pendida de una aneha cinta azul morada, que viene á caer so-
bre la cadera derecha. Los dias de gala la usan pendiente del
collar de oro (lám. XX n.o 2) ,que se compone de torres que
alternan con los elefantes, cuya manta azul tiene la letra D.
( Dania) del mismo metal.
Los caballeros usan además sobre el lado izquierdo del pe-
cho, la estrella de oro (lám. XIX n.o 1). El escudo de oro del
ceutro , está cubierto con otro escudo mas pequeño encarnado,
y una cruz de diamantes, rodeado todo de una guirnalda con
laureles'de plata.
El traje, consiste en una casaca y calzones de raso blanco,
manto largo de terciopelo carmesí, con una larga cola ó 1'0-.
zagante de mas de ocho palmos forrado tQJlo de blanco, y
un capucho. El sombrero es de terciopelo negro, adornado con
plumas blancas y coloradas.
El manto del reyes forrado de piel de armiño; y su som-
brero tiene solo plumas blancas, junto con una garzota. de color
negro.
78 aRDE ES DE CABALLERlA.

La fiesta particular de la órden del Elefante, de de el año


1808, está fijada el dia primero de enero. En 011'0 tiempo se cele-
braba el dia tercero de la Pascua de Pentecostes.
La divisa es: Magnanimi pretium.
- La eleccion de este símbolo es menos rara que el de ottas
muchas órdenes.
Yá los antiguos reconocian al elefante las prerogativas que
mas adornan al que ciñe la diadema real: la fuerza y la clemen-
cia, la calma y la prudencia, atribuyéndole á mas una fiere-
za digna, puesto que no sabe, ó no puede, doblar las ro-
dillas. '

ORDEN DE DANNEBROG.

ALBERTO, obispo tercero de Riga, estableció en la Livonia los


caballeros porta-machetes. Una buena parte de indígenas habian
aceptado la fé y el yugo de sus nuevos maestros, pero los Es-
thonianos resistian todavía y amenazaron la colonia cristiana
que invocó el socorro de Valdemaro' Il rey de Dinamarca. Los
paganos engrosados por los Rusos, fueron al encuentro de los
daneses, que dispersos tomaron la fuga despues de haber per-
dido su estandarte; pero á la vista de una nueva bandera que
apareció, tal vez por ardid de algun jefe, lo ciertú es, que crei-
dos los soldados que habia caido del cielo. se entusiasmaron, y
volviendo á la carga con una confianza llena de audacia alcan-
zaron una completa victoria. La bandera colorada con una cruz
blanca, fué desde aquel entonces el estandarte de los daneses,
y para eternizar la memoria de tan feliz acontecimiento y re-
compensnr á sus guerreros, Valdemaro instituyó la órden de
Dannebrog.
Seguramente m~hos autores para contrariar lo que los da-
neses tuvieron por milagro, han ridiculizado mas de lo que me-
recia el orígen antiguo de la órden, probando que era mucho
mas moderno; sin embargo, á pesar de lo que se ha dicho,
puede muy bien remontarse su creacion al año de 1219, si bien
que mas adelante fué condenada al olvido por la reforma.
DINAMARCA. 79

Cuatro siglos despues. cuando el pueblo danés prefiriendo á


la tiranía de la nobleza el despotismo de uno solo. sacrificó
. us libertade al trono; cuando la sucesion de la corona fué
asegurada á la casa de Oldenburgo. perdió la aristocracia el pri-
vilegio de elegir Jos reyes. y hecho Schumacher conde de Grif-
fenreld. para compensar á los grandes del estado de la pérdida
de sus prerogativas • instituyó los títulos nobiliarios; esta me-
dida no fué suficiente. pues que quedaban todavía que satisfa-
cer las pretensiones de la nobleza media; á este fin proyectó la
renovacion de la orden de Dannebrog. cuyo restablecimiento
inauguró el reinado de Cristian V en 1~~ de octubre de 1671.
Sus estatutos no fueron sin embargo publicados hasta veinte y
dos años despues. esto es. en 1.0 de octubre de 1693. los que
conservaron su vigor hasta el año 1808. En esta época por de-
acto de 28 de junio. el rey Federico VI dió á la órden la 01'-
ganizacion actual.
Esta distillciQll pueden obtenerla todos los daneses cualquie-
ra que sea su posicion y su edad. con solo que hayan mereci-
do el aprecio genel'al por sus servicios dislinguidos. tanto civiles
corno militares. El número de miembros es ilimitado. y están
divididos en cuatro clases diferentes. Se debe empezar obte-
niendo el grado inf rior y ascender sucesivamente, salvo algu-
nas escepciones por méritos sobresalientes. que el rey puede
dispensar por las facultacles que posee segun los estatutos.
Los grandes comendadores son miembros del capítulo. son
considerados en rango despues de los felds-mariscales y almiran.
tes, y se les concede los mismos honores militares que á los
tenientes generales. Este grado ae obtiene con mucha dificultad.
por lo que es considerado como una gracia particular y dis-
tinguida del rey.
Los gr~ndes erutes gozan los honores militares de general
mayor. y son los primeros de la segunda clase en la escala ge-
neral de la órden. Todos aquellos que al ti mpo de su reor-
ganizacion eran ya miembros de ella. han sido colocados en es-
t~ clase.
Los comendadores tienen los honores de oficial de estado
mayor, y los caballeros los de aficial subalterno. ll1gun 1'an-
80 ORDENES .EDBACALLERIA
go particular se atribuye á estas dos clases, si bien tienen la pre
ferencia entre sus iguales.
La condecoracion (lám. XX n.o 9), es una largacruz de oro e -
maltada de blanco, con los bordes colorados, que tiene en su
parte superior la cifra del rey coronada, y en cada ángulo una
corona- real. Presenta en el centro de su cara anterior, una W
coronada (Waldt::maro) y en las estremidade las palabras: GUD
OG I{ONGEN (DIOS Y EL REY). Al reverso el año de su creaciou,
el de su renovacion, y el de la reforma: 1219, 1671 Y 1808.
La cinta es blanca listada de color encarnado.
Los caballeros de Dannebrog de primera clase, on 1lamado
grandes comendadores, y tienen el tratamiento de excelencia; usan
la cruz (lám~ XX n.o 8) puesta en soluel', esto es, pasando la cinta
alrededor del cuello, y la insignia guarnecida de diamantes, junto
con la placa (lám. XIX n.o 4) sobre el lado izquierdo del pecho.
Los caballeros de segunda clase son llamados grandes cruces,
y llevan la condecoracion (lám. XX n.o 9) suspendida de una
ancha cinta blanca con ribete encarnado, puesta en banda de de-
recha á izquierda; usan igualmente la placa de los grande co-
mendadores sobre el lado izquieroo del pecho. Los que son ecle-
siásticos ó caballeros' del Elefante, llevan la cruz como los de primera
clase.
La cruz de la tercera que los comendadores llevan al cuello, est..'Í
representada en la (lám. XX n" 9), y la placa (n.o 5lám. XIX).
Los miembros de la clase cuarta usan la misma condecoracion
pero sin placa.
Todos los caballeros que son despues admitidos en la del Ele-
fante, conservan la condecoracion de su clase.
Tambien se pueden considerar como de la órden los que co-
locamos en la quinta clase, que son conocidos con el nombre
de HOMBRES DE DANNEBROG: son estos todos aquellos indivi-
duos que no han sido reconocidos con méritos suficientes para ser
admitidos en la órden, pero que son dignos y han merecido una
distincion.
Los centinelas les hacen los honores, tienen la preferencia entre
sus iguales, y pueden asistir á las asambleas que celebra la órden.
Su condecoracioll es la misma' que la de los caballeros, pero de
<Bata (lám. XX n.o 10); el rey, los miembros capitulares y los ca
Dinamarca, Figura 2. 20 Danemark, planche 2.

7.

10

I!

11

DINAMARCA. 8f

balleros del Elefante tienen la obligacion de usar la insignia.


El 10 de abril aniversario de Cristian V, es la fiesta particulár
de la órden que se celebra én el palacio de Rosenburgo. En-
tonces y en las demás solemnidades, los miembros de las dos
• primeras clases usan un traj e particular, que consiste; en un largo
manto de terciopelo de color de rosa con forro blanco; calzones,
medias y zapatos blancos tambien; sombrero negro adornado con
plumas blancas y encarnadas; la condecoracion suspendida de un
collar cuyos anillos representan alternativamente la cifra C. V. y
la Wambas cosas coronadas, junto con la cruz de la órden. (Lám.
XIX n.o 6).
La divisa es: PIETATI ET JOSTITIJE.
Diferentes etimologías se han atribuido :i la palabra Dannebrog,
pero la mas probable' es la que vamos á manifestar: BROG anti-
gua diccion danesa significa lienzo, tejido, bandera; será pues
por esta razon su significado, bandera de los Daneses, ó 'estan-
darte real de Dinamarca.

MEDALLAS É INSIGNIAS DE HONOR.

I:-Despues de la batalla de Copenhague (2 abril de 1801) mas


honorífica para los daneses que para los ingleses, si bien que la tira-
nía de la Inglaterra haya triunfado, el rey hizo acuñar una medalla
de honor á favor de los valerosos militares que mas se hubiesen
distinguido por su brávura y serenidad. De oro para los oficiales,
y de' pI ta para las demás clases, se usa pendiente de una cinta
encarnada, en la cual está tejida la cruz de Dannebrog: tiene eJ;!
el anverso un leon sobre la proa de un navío qe guerra que sos-
tiene con lUla garra las armas de Dinamarca, y con la otra un:¡¡.
porra con la inscripcion 2 ABRIL; en el reverso las insignias rea-
les, corona, cetro, y machete con la inscripcion; EL REY Y LA
PATRIA RECONOCIDA. Por lema en realce se lee el nombre y
grado del condecorado.. Esta insignia no se usó mas que por algun
tiempo pues que al presente casi es entel'amente desconocida.
,11". - Un' [Link] d.e 29 de enero de 1801 [Link] por el

7*
8 ORDENES DE CADALLEftlA '

rey Cristian VD, creó una medalla para recompensar á los obreros
ó trabajadores de los arsenales reales, á fin de estimularles á vi-
gilar por la conservacion de los buques de la armada. (Lám.
XX n.o 7). Un segundo decreto fechado en 4 setiembre de 1814,
estendió la distribucion de esta medalla á los sargentos de arti- •
llería, á los marineros, y á los empleados para la confeccion de mo·
delos, inspectores de máquinas de fuego y de diques etc.
Los artífices, marineros, artilleros de primera clase, carpin-
teros, maestros de obras, y sus oficiales, no pueden obtener esta
condeco racion hasta los veinte y cinco años de servicio; los cor...
deleros calafates etc. á los treinta. A mas de ,esto , es ~ondicion
precisa el haber guardado siempre una irreprensible conducta du-
rante el tiempo referido.
III.·- Un real decreto de 23 agosto de 1817 instituyó:
1. o Una medalla de bronce (Iám. XX n.o 12) á favor de los
sargentos y músicos de igual clase, que despues de ocho años de bue-
nos servicios, se reenganchen por ocho años mas. Esta condecora-
cion se usa pendiente de una cadena dorada.
2. o Una cruz tambien de bronce, (n.o 11), para lo reengan-
chados por tercera vez, esto es, por el compromiso de servir
hasta veinte y cuatro años; se lleva colgada de la misma cadena
puesta encima de la primera.
Iv.a-MEDALLA DE MÉRITO, acuñada en 1771 por órden del
rf!'j Cristian VII, y es de dos clases, una de oro y otra de plata.
Tiene en una parte el retrato del rey, y al reverso dos cuernos de
la abundancia, rodeados de una corona de laurel y de encina, con
la inscripcion siguiente: PRO MÉRITIS. Esta medaJla no está des-
tinada para usarla en el pecho, solo se conserva en un estuche
propio para ella, ó bien puesta en un cuadro pequeño muy lujoso.
V:-MEDALLA creada por el mismo rey en 1793, para recom-
pensar los servicios prestados á favor de la industria, y las virtudes
cívicas que influyen directamente á favor del bien general. En la
parte anterior tiene grabado el retrato del rey, y en la otra esta
inscripcion: FORTIENT (MÉRITO) con una corona de encina al-
rededor. Tampoco se usa en el pecho como la anterior.
VI:-MEDALLA para premiar las acciones nobles. Fué fundada
en 1793, á propuesta del colegio de hacienda y créditos. En una
ntNAMARCA.

cara tiene el retrato del rey reinante, y en la otra las palabras:


FOR EDEL DAAD (POR ACCIO ES NO'BLES).
VU:-MEOALLA para recompensar todaa las acciones bellas y
generosas. En 1812, el rey á propuesta del citado colegio, tuvo á
bien concederla particularmente á las personas que esponen sus
vidas para salvar á los que se ahogan. No difiere de la prece-
dente mas que por el reverso, pues tiene dentro de una guirnalda
de flores acuáticas, la inscripcion: OF FARENS IVAELG FREM-
BLOMSTER PRUS OG LON. (PREMIO y RECOMPENSA AL LI-
BERTADOR DE LOS PELIGROS).
El decreto que instituyó esta medalla, dice que los nombres de
todos los individuos que la obtengan deben ser grabados en la
misma. Tambien los que adquieren las medallas PRO MERITIS,
FORTIE T, Y FOR AEDEL DAAD, gozan de igual privilegio.

,
DOS SICILIAS.
,
.~

ORDEN DE SAN GENARü.

ESTA órden fué instituida el dia 6 enero de 1738 por Cárlos rey
de las Dos Sicilias (conocido mas adelante con el nombre de Cár-
los III de España) para solemnizar su matrimonio con la prin-
cesa Amelia de Sajonia. La órden se compone; del rey que es el
gran maestre y soberano y de los cuatro oficiales, canciller, maes-
tro de ceremonias , tesorero y secretario; y á mas de un nú-
mero ilimitado de caballeros de derecho y de caballeros de favor
ó gracm. Los primeros deben hacer constar ser nobles por sus
cuatro costados.
Las principales obligaciones de los miembros son, la defensa de
la religion católica y una fidelidad inviolable á favor del gran
maestre.
Las insignias consisten: en una ancha cinta morada puesta en
banda de derecha á izquierda, de la cual se lleva pendiente la cruz
(n.o 2) Yla placa (n.o 1 lám. XXI) colocada en el lado izquierdo
del pecho.
Los dias de ceremonia, los caballeros usan un manto de seda de
color purpúreo, forrado de gris y sembrado de flores de lis, con
dos largos cordones de seda y oro por ceñidor; casaca, chaleco
y pantalones de tela de plata forrada de blanco, con botones de
oro; cinturon de lo mismo del manto; sombrero negro con una
Do~ S icilias, Figura 1. 21 Deux-Sicile~, planche I

l.
3.

2.
DOS SICILIAS. 81S

pluma colorada; medias blancas bordadas de oro; zapatos negros,


y la condecoracion unida al collar (n.o 5 lám. XXI).

ORDE DE SA FER A JDO y DEL MÉRITO.

EL rey Fernando IV dcspues de su vuelta á Nápoles, instituyó


0
esta órden por decreto de 1. de abril del año 1800, para recom-
pensar los napolitanos que se hubiesen distinguido por algun ser-
vicio importante, ó bien por su fidelidad á la persona del rey y
á la monarquía. Abolida en 1805 como las demás órdenes por José
Napoleon, siguió y se mantuvo en Sicilia, donde el rc;y legítimo
se retiró. Cuando su creacion se componia solamente de dos clases,
á saber: grandes cruces y comendadores; pero una real cédula
del 25 de julio de 1810, le reunió otra clase mas, la de caballeros.
Los nombramientos pertenecen esclusivamente al rey que es el
gran maestre. Todo g~neral ó jefe que alcanza una éompleta vic-
toria, obtiene de derecho su admision en la primera clase, que
no tiene sino veinte y cuatro miembros. Cualquiera que haya de-
fendido ó tomado una ciudad, es tambien de derecho comendador.
1..:1 pequeña cruz sirve para premiar á los oficiales de todos grados
y clases, que se bayan distinguido ya por su talento, ya por su
valor.
Los grandes cruces tienen el título de excelencia, y el derecho
de cubrirse delante del rey, lo mismo que los grandes de España
de primera clase; gozan á mas la facultad de poder penetrar hasta
sn cámara, como los chambelanes de servicio.
En las ocasiones solemnes, se colocan á la derecha del trono,
seguidos de los (;Omendadores y caballeros.
Todos los miembros de la órden, tienen el privilegio de prefe-
rencia entre ~us iguales.
La cinta es azul listada de color de naranja. La condecoracion
(lám. XXI n.o 4), es parecida en todos los grados salvo su tama-
ño. Los grandes cruces ]a llevan suspendida de una cinta puesta
en banda de derecha á izquierda, con la placa (n.o 3) sobre el
lado izquierdo del uniforme. Los comendadores, la usan á modo

8
86 ORDENES DE CABALLERIA.

de sotuer, esto es, colgada de una cinta que pasa [Link] del
cuello, pero sin placa; y los caballeros en el ojal.
En los dias de ceremonia, el traje es, para los novicios; casaca,
chaleco y calzones de tela de oro; medias hlancas sembradas de
flores de lis de oro; sombrero á lo Enrique IV , con galon de oro
tambien, cucarda de seda colorada, y tres grandes plumas, una
blanca colocada entre dos coloradas. Los caballeros profesos, usan
un manto de seda azul sembrado de flores de lis de oro, alter-
nando con la cifra del fundador, forrado de seda blanca y pieles
de armiño, ajustado á la cintura por dos largos cordones entre-
tejidos con seda azul, encarnada y oro; la espada sujeta á- un tali
de seda azul con ribetes encarnados, bordado como el manto; y
la condecoracion suspendida al collar. (Lám. XXIU n.o 15).
Los cuatro oficiales de la órden, el gran canciller, el gran mae -
tre de ceremonias, el gran tesorero, y el secretario, llevan la cruz
en sotue1' pendiente de una cinta no tan ancha, y la placa que usan
es de plata.
La cédula mencionada de 1810 unió á la órden una medalla
de oro (lám. XXII n.o 10) destinada á recompensar los servicios
distinguidos de los sargentos, pilotos, maestres, contramaestres,
etc. , y una medalla de plata para los soldados. Estas distinciones
se usan con la cinta igual á la de los caballeros.
Los estatutos prescriben la defensa de la religion católica y una·
fidelidad [Link] á favor del gran maestre.

ÓRDEN DE CONSTANTINO.

ESTA órden como la de la Espuela de Oro, pretende tener igual-


mente mas antigüedad que la misma caballería, si hemos de dar
crédito á lo que de ella han dicho algunos escritores. Sin embargo,
otros con mas probabilidad le niegan ocho siglos de existencia,
y señalan su fundadon durante el reinado de Isaac-Angel Com-
néno. Las razones que alegan estos últimos son bastante convin-
centes, y tienen á mas en su favor que no han escrito su historia
por interés ni mandato alguno, mucho menos por complacer ni
Dos S icilias, Figura 2. 22 Deux-Siciles, planche 2.

7.

10
DOS SIC1LlAS. 87

adular á ningun soberano, como casi todos los que sostienen la


primera opinion.
El emperador Isaac-Angel seducido por el ejemplo de las reli-
giones militares del tiempo de las cruzadas. quiso tambien tener
su órden dedicada á la defensa del imperio (1190). Sometióla á
.la regla de san Basilio, y le dió el nombre de Orden de Constan-
tino, por consagrar la pretension que tenian todos sus antepasa-
dos de descender de aquel monarca, ó de san Jorge, porque la
puso bajo el patrocinio de este bienaventurado soldado. Á fin de
recojer el fruto que se prometia de semejante institucion, nom-
bró diferentes vicarios generales en todos los estados de la cris-
~iandad, y obligó á todos los miembros á pagar á la órden cien
coronas. Todos los admitidos debian probar cuatro costados de no-
bleza, y se dividian en dos clases; grandes priores, y caballeros.
El gran maestrazgo se mantuvo hereditario siguiendo los deseos
del fundador. Cuando la media luna hubo reemplazado la cruz
sobre la torre de Santa-Sofía, cuando todos los pequeños príncipes
del Bajo Imperio se acobardaron deJante del sable de los turcos,
los Comnenos aligeraron las miserias del destierro concediendo por
dinero esta condecoracion, y las ventas numerOEas que de ella
hicieron la volvieron despreciable y despreciada. El pretendido
último vástago de estos príncipes Andrés Ángel Flavio, llegado
á la senectud, y habiendo perdido la esper~lllza de continuar su
nombre y casa, se decidió á deEacerse del gr~m maestrazgo: en-
contró pues un comprador, que fué el duque de Parma Francisco
Farnesio, cuya cesion fué ratificada por los papas Inocencio XII
y Clemente XI.
Á fin de levantar la órden del estado de envilecimiento en que
se encontraba, el nue,·o gran maestre le fijó su asiento en la
capital, le dió inmensos bienes, y dotó ricamente la MADONNA
DELLA STECCATA, que fué la iglesia que le señaló.
"".En 1731 la familia Farnesio quedó estinguida. El heredero del
ducado el infante D. Cárlos, se encargó de declararse gran maes-
tre y de distrihuir la órden de Constantino. Tres años despues vino
á ser por la suerte de las armas señor de ápoles, y trasladó á
su nuevo reino el asiento y archivo de la órden, la que se quedó
allí apesar de las inútiles reclamaciones del infante D. Felipe y
de su hijo, que habian reemplazado á D. Cárlos en la posesion
88 ORDENES DE CABALLERIA.

de Parma. Durante la dominacion francesa, la órden continuó ,en


Sicilia donde permanecieron los reyes fugitivos.
El tratado de París (1814) cedió la herencia de los Farnesios á
la emperatriz María Luisa, la que se declaró solemne' y forillal-
mente soberana de la órden de Constantino, en ( 13 de febrero
de 1816), fundando su derecho en que por línea materna descen-
dia de los Farnesios, pues que su madre era Mal'Ía Teresa de Sicilia,
y á mas de que la órden era una propiedad de su duc:ldo con el
cual estaba unida mas de cien años hacia.
Nosotros no creemos que el proceso haya sido debatido n~ arre-
glado entre los Barbones y la archiduquesa. Cada u no d~ los dos
soberanos obra como gran maestre legítimo, nombra caballeros.
y distribuye la condecoracioll. Esta consiste, e.l una cruz colorada
flordelizada, con el monogr,ama 'de Cristo de oro; sobre las puntas
de los brazos están escritas las letras, I. R. S. V. (IN ROC SIGNO
VINCES); y sobre el brazo del centro las letras A y O (EGO SUM
ALPHA y OMEGA). En su parte superior tiene una corona, y de
la rama inferior cuelga un san Jorge de oro á caballo. (Véase el ar-
tículo PARMA, para la figura y demás de las insignias.)
A esta condecoracion los grandes cru~es aí'íaden una placa sobre
el lado izquierdo del pecho, gue está igual mente representada en
la lámina de PARM.t\. (véase).
, Los 'caballeros usan la conde<;:oracion suspendida de una cinta
en el ojal.
El traje consiste, en un manto de seda azul forrado de tafetan
blanco, sujeto por un largo córdon blanco y azul ; frac blanco
tambien; chaleco y calzones del color del manto; medias blancas;
zapatos blancos con lazos azules; cinturoli de terciopelo carmesí;
sombrer~e terciopelo encarnado con ribetes <1e seda [Link] y
plumas; sobre el reborde anterior se ve el monogl'ama de oro;
los grandes cruces tienerl un collar compuesto de quince eslabo-
nes, del cual se lleva pendiente san Jorge; lo's caballeros usan
la condecoracion colgada de una cadena de oro.
Los eclesiásticos llevan sobre el manto una alba azul guarnecida
de dentellones blancos.
La órden despues del rey gran maestre se divide en dos clases,
grandes cruces y caballeros; estos últimos se subllividen en ca-
balleros efectivos ó donadores, los cuales cuando su re epcion
DOS SICILlAS.

hacen donacion de algunos bienes, caballeros honorarios, cape-


llanes, y escuderos.
La gran cruz no es conc~dida mas <P,Ie á la alta nobleza. Para
el' caballero es 5uficiente la prueba de nobleza por los cuatro cos-
lados, pero los caballeros honorarios pueden suplir esta cualidad
por los servicios eminentes que hayan prestado.
La fidelidad y obediencia al gran maestre, y la defensa de la
religion católica, son las principales obligaciones de la órden. .

ORDEN DE SAN JORGE DE LA REUNIO

EN 24 de febrel'o de 1808, José Napoleon creó la ORDEN


DE LAS nos SIClLIAS, que se componia de cincuenta dignata-
Tíos Ó grandes cruces, cien comendadores y seiscientos caballe-
ros. Las obJigaciones que tenian que cumplir todos los agracia-
dos con tan distinguida órden, eran segun el juramento presta-
do en el acto de su recepcion: el sacrificar su fortuna y su
vida en defensa del estado y de la corona, cumplir todos los
·deberes de leales caballeros, y mantener constantemente una
fraternal union entre sí. Cada miembro percibia una pension que
acaba el monarca de las rentas de las antiguas órdenes supri-
midas, pues que el objeto' de su fundador era hacerse por e~te
medio muchos servidores fieles y una nueva aristocracia.
Reformada en 181 ñ por el rey Fernando IV, fué definitiva-
0
men te insti tuida segunda vez el dia 1. de enero de 18 t 9, con
el nombre de SA JORGE DE LA REUNION, para celebrar la
reunion de los dos estados diferentes en que estaba dividido el
reino. Es destinada para recompensar el valor y los servicios
militares;
Adem~ del gran maestre (el rey), del gran condestable (el
duque de Calabria) y el gran mariscal, los miembros de la ór-
den están divididos .en seis clases, á saber:
1: Grandes cruces (condecoracion de la lám. XXII. n.o 7 eon
la placa n.o 6);
2: Comendadores. . . . '1 (col1l1ecoracion n.O 8 sin la imá-
3: Caballeros de derecho gl'n de S..lll JOI'ge);

Oo'
"
90 ORDENES DE CABALLERíA

4: Caballeros de favor (condecoracion n.o 9).


o: Medalla de oro (lám. XXIII, n.o U).
6: Medalla de plata (igual modelo de la anterior).
Segun las clases es la insignia mas ó menos pequeña y el cor-
don mas ó menos estrecho. Se usa en sotuer, esto es, pendien-
te de una cinta que pasa alrededor del cuello por los miem-
bros de las dos primeras clases; los caballeros la llevan en el
ojal.
La condecoracion de gran cruz, comendador, y 'caballero de
derecho, es considerada como distincion del va/m', y se concede
á los oficiales y generales como premio de todos los hechos me-
morables en campaña. La medalla de oro sirve para récompen-
sal' el valor he1'óico de los sargentos y soldados.
El grado de caballero de favor, y la medalla de plata, son
,'ecompensas de merito, que se adquieren por haber observado bue-
na conducta durante la guerra, y por cuarenta años de servi-
cio con dos campañas á lo menos; los sargentos y soldados no
pueden aspirar sino á la medalla.
Los títulos de los candidatos son examinados en el capítulo,
compuesto de un presidente gran cruz y de diez vocales cuan-
do menos, todos nombrados por el gran maestre. En tiempo
de guerra puede celebrarse el capítulo en el mismo ejército,
pero para juzgar únicamente los actos y acciones valerosas.
Una diputacion magistral está encargada del despacho de los
negocios y gestiones comunes de la órden; se compone del gran
mariscal que es el presidente, dos grandes cruces y dos comen-
dadores que tienen el título de asesores ó vocales, dos caba-
lleros de derecho y dos caballeros de favor secretarios. El pre-
sidente e:p. caso de impedimento ó enfermedad, es reemplazado
por el asesor mas antiguo. .
Los negocios importantes ó estraordinarios son tratados en un
gran consejo compuesto de doce grandes cruces, presidido por
el gran. condeslable, el que si hay necesidad puede ser reem-
plazado por el gran mariscal. ó bien por un caballero gran
cruz nombrado por el gran maestre.
Dos Sic¡]ia , Figura 3. Deux- ¡ciles, planche 3.

II t~.

11.

1"
DOS SICILIA

ORDE DE FRANCISCO 1. o

EsTA. orden, creada en 28 de setiembre de 1829 por el rey


0
Francisco 1. ha sido destinada para premiar el mérito civil en
,

los empleos públicos, como y tambien para recompensar debi-


damente á todos los que se distinguen en las ciencias, artes,
agricultura, industria y comercio. Los militares pueden preten-
der esta condecoracion, siempre que les sea posible alegar los
mismos méritos que hemos señalado para las demas clases.
El reyes el jefe y gran maestre.
La órden se divide en cinco clases.
Lo grandes cruces usan la cruz n.o 12, Y la placa n.o 11,
(Jám. XXlIJ).
Los comendadores y los caballeros llevan la misma cruz, pe-
ro mas pequeña y sin placa.
La dos clases inferiores tienen por insignia la medalla de oro
ü de plata (n.o 13).
Los negocios de la órden son desempeñados por una comision
nombrada por el rey, que se compone de un presidente gran cruz,
dos comendadores, y dos caballeros que tienen á su cargo los em-
pleo de ecretarío y archivero.

,
,

Caballero de la órden de San Juan de J erusalen.


Chevalier de l'ordre de Saint-Jean de Jérus;¡lel1l.
"" •
ESPANA.

ÚRDEN DE SAN JUAN DE JERUSALEN (1).

ASí como Ramon Berenguer conde de Barcelona y Provenza quiso


dar lustre á la órden militar de los templarios, pues que aban-
donó todas sus insignias y títulos para dedicarse enteramente á la§
obligaciones que tenia como individuo de aquella órden militar.
tambien Alfonso primero de Navarra y. Aragon , llamado el
batallador', rué el primero en su país que por su celo y de-
vocion favoreció notablemente á la órden de San Juan de Jerusalen.
Este príncipe uno de los mas grandes capitanes de su siglo, que
habia salido victorioso en veinte y nueve batallas campales dadas
contra los moros, viéndose viejo y sin sucesion, declaró en su
testamento solemne, hecho en 1131, á los templarios, hospi-
talarios de San Juan y al santo sepulcro de Jerusalen, como úni-
cos herederos y SUCésores de las coronas de Navarra y Aragon,
con el objeto y obligacion de que sostuviesen la guerra contra los
moros y S'arracenos. Pocos dias antes de su muerte fué ratificado
el testamento, y muchos grandes de los dos reinos por complacer á
su soberano lo firmaron y consintieron. Alfonso que jamás habia·
conoeido el peligro, atacó á los infieles cerca de Fraga con fuer-
zas umamente inferiores á las de los (nemigos, y aJH encontró una
muerte gloriosa, si bien costó muy cara :i las armas españolas.
(1) PDrD ID llIOlicia bisl6ricD seneral de eita Orden, 1:/4I.U AUSTRIA.,
94 . ORDENES DE CABALLERIA.

Los grandes de los dos reinos, temerosos de que las órdenes


militares hiciesen valer el testamento de Alfonso, se apresuraron
á darle un sucesor, y despues de diferentes reuniones, los dipu-
tados de las dos coronas no pudieron avenirse y nombraron cada
uno un n evo rey. Los navarros eligieron á D. García Ramirez
príncipe descendiente de sus, ~llti~llOS reyes. y los aragoneses
á otro príncipe llamado RatuÍl'o, hermano del gran Alfonso, que
era sacerdote mas de cuarenta años hacia, que habia sido abad de
Sahagun, y sucesivamente obispo de Burgos. Pamplona y Barbastro.
Las órdenes militares herederas, tuvieron en Palestina diferentes
consejos con los principales de los dos reinos que allí habia"y pal':l
llevar á cabo un asunto de tanta importancia. determinaron enviar
diputados paraque pidiesen la ejecucion del testamento del rey
difunto, ó cuando menos para tratar de su sucesion, de una ma-
nera conveniente á los intereses de los legatarios.
Raymundo Dupuy rué encargado de esta negociacion, y partió
para España acompañado de algunos antiguos hospitalarios elegidos
por el consejo. El patriarca de Jerusalen Guillermo y los templa-
rios, nombraron tambien por su parte sus diputados, pero llegados
unos y otros á España, encontraron que los navarros y aragoneses
en perjuicio del testamento del rey Alfonso habian escogido ya
nuevos soberanos. Estos príncipes estaban ya en posesion del tro-
no, y no era creible que lo abandonasen voluntariamente para
ceder el lugar á los. estrangeros, por lo que entraron los diputados
en negociaciones. Pero como semejante~ pretensiones sin grande~
ejércitos son siempre desechadas, despues de vanas proposiciones
y disputas sin fin, los navarros quitándose la máscara contestaron:
que el rey difunto no podia disponer de la corona en perjuicio
de sus legítimos herederos, ni tampoco podia impedir el derecho
natural que tienen los pueblos de elegir un soberfUlo á falta de
herederos. Por esta declaracion- perdieron los comisionados toda
esperanza de convenio con los navarros.
Ramon Berenguer conde de Barc lona, hijo del templario, tl'ató
con el rey Ramiro de Al'agon, que acababa de quedar viudo y queria
volver al convento, qU,e á su tiempo se casaria con su hija Pe-
tronila, por cuya l:azon .se encargó desde aquel entonces del go-
bierno, con el nombre de príncipe de Aragon. Los comisionados
le dirigiero~ su peticion como lo habian hecho con los navarros,
ESPAÑA. 95

y el conde D. Ramon la admitió generosamente, resolviendo com-


pensar en justicia :í los legatarios del rey Alfonso.
Primeramente convinieron, que si el conde y la jóven reina
Petronila muriesen sin hijos, la corona de Aragon volveria ~í las
órdenes militares y canónigosdeJ santo Sepulcro, y que desde aquel
entonces unos y oh'os tendrian en las plazas que en adelante
se conquistasen :í los moros, cierto mÍmero de vasallos, los que
estarían obligados á tomar las armas y seguir :í los religiosos mi-
Jitares, cuando tuviesen guerra contra los infieles. A mas de
estas condiciones, cedió a los legatal'ios de dicha soberanía mu-
chas tierras y castillos con todas sus dependencias, capaces de
mantener gran número de caballeros. A estas tierras y seño-
ríos, añadióles la décima parte de los tributos que se cobraban
en todo el reyno, y la quinta de las contribuciones que se
sacaban de las tierras de los moros. Fin~lmente quedó conveni-
do, que los reyes de Aragon no podrian nunca firmar la paz con
los infieles, sin consentimiento del patriarca de Jerusalen y de Jas
dos órdenes militares.. Este tratado fué firmado y ratificado en
el mes de setiembre del año 1141, Y el papa Adriano IV y Fulco
rey de Jerusalen lo aprobaron despues. Desde esta época la ór-
den de San Juan de Jerus.'llen , por la parte de bienes y privi-
vilegios que le tocaron, empezó á ejercer bastante podel'Ío en
Espaila.
Los grandes de este reino, secundaron tambien los sentimientos
de estima á favor de las órdenes militares, pues el año 1153, D.
Pedro Dartal primer baron. del reyno de Aragon, cedió á los hos-
pitalarios la ciudad de Borgia con sus dependencias, la que mas
adelante permutaron con D. Ramon Berenguer príncipe de Ara-
gon por Dumbel, castillo de Alberi .) y el de Cabano!'.
Estas donaciones tan frecuentes en aquellos tiempos, eran muy
l'ecomendables en atencion al digno uso que de ellas hacian los
.hospitalarios de San Juan; pues que de tantos· bienes , solo sacaban
para ellos una pequeña cantidad por su alimento frugal, y el
resto lo consagraban enteramente para mantener los pobres ó sos-
tener la guerra contra los infieles. A mas de esto, los hospitala-
rios en recompensa de los beneficios que recibieron de España.
se armaron distintas veces para combatir contra los moros que •
estaban apoderados de la m;.yor y mejor parte del reyno, pues
96 ORDENES DE CABALLERIA.

que cuando Mahomed Enacer Miramolin rey de Marruecos, invadió


la Castilla con un ejércitl) formidable, Gutierre de Ermegildo prior
de la órden de San Juan, por mandato del gran maestre se pre-
sentó al rey A\anso VIII á la cabeza de un número considerable
de caballeros y vasallos de la órden.
Cuando D. Jaime de Aragon primero de este nombre. despues
de haber tomado con intrepidez las islas de Mallorca y Menorca
que estaban en poder de los moros, emprendió la conquista del
reyno de Valencia con una poderosa armada y un ejército com-
puesto de mas de sesenta mil hombres, Zael rey de Valencia, uno
de los mas bravos príncipes mahometanos, no se acorbardó Qor esto,
pero como no tenia casi ejército capaz de sostener la campaña contra
el de D. Jaime, determinó encerrarse en la capital. Los cristianos
fueron á los pocos dias á sitiarla por mar y tierra hasta los pies
de sus mismas murallas" pero por el valor y ardimiento con que
se defendian los sitiados, D. Jaime no pudo ganar un palmo de
terreno que no le costara el sacrificio de sus mas bravos soldados.
Los moros hacian frecuentes salidas que comunmente costaban
mucha sangre, por lo que el resultado del sitio se bacia de dia
en dia mas incierto. Viendo disminuir el rey D. Jaime sus tropas,
llamó á su socorro los hospitalarios de San Juan, y Freyle Hugo
de Forcalquier, castellan de Amposta, y lugar teniente del gran
maestre, á la cabeza de un gran número de caballeros españoles
llegó á su campo. y para que su auxilio fuese mas útil, reunió
;i su division dos mil hombres de infanteria que babia levantado á
sus espensas de entre los vasallos de la órden.
El rey con mucho regocijo vióle llegar tan bien acompañado, y el
sitio desde aquel momento cambió de aspecto porque una noble emu-
lacion se desarrolló entre los cristianos. Los caballeros se distinguie-
ron como lo tenian de costumbre por su intrepidez, y quitaron
espada en mano muchos puestos avanzados é interesantes á los
enemigos. Zae! habiendo perdido todo lo mas notable para la de-
fensa, concentró sus fuerzas en medio de la ciudad, en donde
todavía se defendió algunos días valerosamente, pero precisado
finalmente por la falta de, víveres y por baber perdido casi toda
su guarnicion, capituló y entregó la plaza al rey de Aragon. El
• resto del reyno siguió el ejemplo -ele la capital, todo se sometió
bajo el poder del vencedor, con lo que la corona de Valencia fué
ESPAÑA. 97

reunida á la de Aragon. Despues de esto D. Jaime declaró plí-


blicamente, que debia tan importante conquista á la valentía de
los caballeros de San Juan, por lo que trató de recompensarles co-
mo príncipe agradecido y liberal, cediéndoles la villa de Cervera
con todas sus dependencias, Ascola, Alcoceven , la hermosa cam-
piña de San Mateo, etc.
Mucha fué la gloria que esta religion militar adquirió en Es-
paña, pero muchos fueron tambien los bienes que alcanzó, pues
á mas de los referidos, se le reunieron mas adelante todos los que
poseian los templarios en Mallorca, y ]a mayor parte de los de
Aragon y Valencia: sin embargo, aunque el pdncipe español de
los dos últimos reynos sabia bien que los caballel'os de Rodas
eran C<'lpaces de sostener las plazas y defender las fronteras, como
lo habian hecho los templarios, con todo, quiso aprovecharse
de una buena parte de Jos despojos de estos últimos, esto es, de
diez y siete encomiendas que eran á la vez plazas fuertes con
todas sus dependencias, para pOlIel' con su producto mantener
sus guarniciones, alegando por motivo que no cumplia lo man-
dado por el concilio y por su santidad, por temor de que ·]os
moros no se apoderasen de unos puntos tan importantes. siendo
asi que la verdadera causa rué porque unos bienes de tanto valor,
no pasasen á una órden que tenia por gran maestre un estran-
gero que no dependia de nadie sino del sumo pontífice. Los hos-
pitalarios hicieron muchas gestiones en contra de semejante,pro-
. ceder, y despues de diferentes negociaciones y conferencias que
duraron por espacio de cinco años, por intervencion del papa
Juan XXII, se firmó un tratado entre Leonardo de Tibertis pro-
curador general de la órden, y Vidal de Villanueva ministro del
rey de Aragon, por el cual Jos caballeros de Rodas no solamente
desistieron de sus pretenciones relativas á los bienes de los tem-
plarios silJIados en el reyno de Valencia y dependientes del rey
de Aragon, si que tambien ofrecieron al papa todas las enco-
miendas particulares de su misma órden que poseian en el citado
re~7no, á escepcion de la encomienda de la ciudad de Valencia
y el castillo llamado el torrente, que fué lo único que se reser-
varon. Todos los demas bienes de los de San Juan y templa-
rios del reyno de Valencia, á inst:mcias del rey de Aragon
fueron cedidos por el papa á los caballeros de Calatrava,
9
98 ORDENES DE CABALLERíA

cediendo en cumbio á los de Rodas, ~i escepcion de las diez y


siete fortalezas que habian poseido los templarios en las fronte-
ras, que el rey como hemos dicho ya se habia apodel'ado, las
demas encomiendas y bienes que les habian pertenecido tanto del
reino de Aragon como del principado 'de Cataluña. POI' este tl'a-
tado los caballeros de S, Juan se hicieron muy poderosos en una
y otra parte.
F~rnando IV rey de Castilla no se tomó tanto trabajo, pues luego
que el concilio tenido en Salamanca declaró inocentes :í los tem-
plarios de su pais, se apodel'ó de sus bienes, y rennió á su domi-
nio muchas ciudades de consideracion que el pontífice h:tbia cedi-
do á los caballeros de Ro 'las. En compensacion, todos los reyes que
quisieron apoderarse de los bienes referidos, como los de Castilla,
Aragon y Portugal, solicitaron la creacion de otl'as ónlene mili-
tares, pero mas adelante se vió que los presentimientos de los papas
Clemente V y Juan XXII, no los habían concebido sin fundamento.
l,os sucesores de aquellos príncipes, encontral'on con facilidad el
medio de reunir á sus personas bajo el título de administradore~
perpétuos ,los cuatro grandes maestrazgos de Santiago, Calatrava,
Alcántara y Cristo, lo que les produjo rentas inmensas: y pal'a
'[ue este cambio fuese grato á los caballeros de las órdenes
referidas, obtuvieron de la cOI'le de Roma el permiso pal'a
que pudiesen casarse, y sustituir al hábito regular que habian de
usar, una simple cruz de oro con dos esmaltes iguales al antiguo
, color de sus hábitos religiosos. A pesar de esto, es preciso confesar
(lue los reyes de España fueron sucesivamente conduciendo este
negocio á su objeto comun, con tanta habilida(l, constancia y
maestría, de suerte que es y ha sido la admiracion de los sabio¡.;
diplomáticos de todas épocas.
No debemos concluil' sin hacer honoríflca mencion de los hOIl1~
bres grandes españoles, que han sido gran maestres de la órden
de San Juan. En 1376, muerto el gran maestre Julliac, el capítulo
y convento de Rodas nombró para sucedcrle, :i freyle Juan Fel'-
nando de Heredia, castellan de Amposta. gran prior de Aragon
y de San Giles de Castilla, persona muy influyente por sus rela-
ciones íntimas con el papa y demas sobel'anos podel'osos de Eu-
ropa. Este caballero pertenecia :í una de las casas mas distingui-
das de Aragon. Blas(;o Heredía su hermano mayor, era en aqnella
ESPA~A.

sazon Justicia mayor', dignidad que fué establecida en aquel reino


como un freno á la autoridad real, para impedir que los sobera-
nos no abusasen de su posicion, en perjuicio de los privilegios ó
fueros de la nacion. Durante muchos años de matrimonio D.
Blasco no pudo tener sucesion , y á fin de que su nombre y casa
se mantuviese, obligó al jóven Heredia (le quien se trata, á con-
traer matrimonio. De e~te enlace tuvo dos hijas, pero habiendo
muerto de parto su esposa, el hermano todavia deseoso de tener
herederos de su nombre, hízole contl'aer segundas nupcias con
Dona Teresa Contelia sobrina y heredera de su mujer, de ,suerte
que todos los bienes de estas cásas tan poderosas, quedaban lÍní-
camente para el jóven Heredia y sus hijos. De este segundo ma-
trimonio tuvo un hijo y una hija, quedando otra vez viudo, pero
su cuñada despues de tantos ailos de esterilidad dió sucesivamente
. al muudo dos hijos, por lo que perdió de un golpe los bienes y
sus mas halagüeñas esperanzas.
En tan triste situacion, despues de haber recomendado todos
!\Us hijos á su hermano mayor y sin comunicar su designio á na-
die, se embarcó para Rodas, en donde pidió el hábito y fué admitido
por el gran maestrp, VilJeneuve, en calidad de caballero de la len-
gua de Aragon. Muy pronto su porte noble, sus maneras finas, y
su ardimiento y valor, que demostró en diferentes combates contra
los infieles, le grangearon el aprecio y amistad de los caballe-
ros mas principales, pero mas particularmente del gran maestre
que le tuvo mucba aficion, tanto por la regularidad de su vida y
costumbres, cuanto por su carácter dulce, insínmmle y recto, qué
le elaba la facilidad de desempeñar sin pena todos los destinos y
comisiones diferentes que podian contribuir á su elevacion.
Por estas 1'aras cualidades, el gran maestre le dió una enco-
mienda de gracia llamada Alambro, la que despues permutó me-
jorando c~n la de VilJet; como un crecido mlmero de caballeros
y sobre todo de los mas antiguos, perecieron en el asalto de Ale-
jandria le tocó por turno el baylío de Caspe y despues la castellanía
de Amposta, una de las principales dignidades de la órnen, y la
mas considerable de Europa rlespues del gran maestrazgo, ya se
considerase por la vasta estension de su jurisdiccion y por el nlÍ-
mero y cualidad de sus vasallos, ya por sus inmensas rentas.
ta foriuna que le conducia como por la mano, no se paró aquí
100 ORDENES DE CABALLERIA

todavía. Cuando quedó vacante el gran priorato oe Cataluña, se


presentaron dos pretendientes: el uno en perjuicio de los derechos
de la órden se habia hecho nombrar por el papa, el otro llamado
freyIe BereQgl1er Nicossa reclamaba el priorato á título de anti-
güedad. Su de{echo no tenia duda, y estaba en el interés de la
órden, no periliitir que sus religiosos en lugar de procural' ha-
cer méritos para ser premiados, buscasen la proteccion por in-
trigas de la córte de Roma. Por otra parte, por deseo de que
Rodas no ofendiese con esto al soberano pontífice, el gran maes-
tre y el consejo resolvieron llenvial'1e un embajador. Para , de-
sempeñar semejante comision tenian necesidad de un ministro
h;lbil, amable y recto, que sin herir la suceptibi\idad de la au-
toridad pontíficia, supiese cons()rvar con teso n los del'echos y pri-
vilegios de la reIigion. El gran maestre entre un gran mimero'
ue caballeros, creyó que solamente Heredia reunia las cualidades
de un hábil embajador, por lo que rué nombrado con este cargo
por aprobacion del consejo.
Las instrucciones que se le dieron fueron las siguientes: que
despues de haber besado los pies al papa de [Link] del gran maestre
y en nombre de toda la órden, le representase el daño que su
nombramiento acababa de hacer á los caballeros de Rodas; que
la mayor parte de sus individuos con aquel sistema, encontrarian
mucho mas corto el camino de poseer las encomiendas, puesto
que las obtendrian por favor é intriga, en lugar de tenerlas por
antigüedad y servicios; que semejantes disposiciones relajarian la
disciplina tan necesaria á los caballeros de San Juan; que el con-
vento estaria dentro poco tiempo desierto, y se veria á SllS reli-
giosos abandonar la residencia de Rodas y sus obligaciones, para
fijarlo en la córte de Homa, ó en la de los demas soberanos de
Europa. Finalmente, el embajador tenia órden de insistir con ener-
gía para que se revocase el breve apostólico, pero como se crei:t
que el papa sostendria terminantemente su nombramiento, se die-
ron facultades á Heredia para terminar este negocio por una tran- ,
saccion ó acomodamiento, siempre que lo juzgase conveuiente.
Partió pues el embajador, y despues de haber llegado á Aviñon,
en la audiencia qne ]e dispensó el papa, le representó con mucha
~1l'te y elocuencia, que si bien la órden guardaba uua sumision
perfecta con respeto a] nombramiento, con todo no podia dejar


ESPAÑA.

de lamentárse de Ulla disposicion que violaba sus privilegios y


arruinaba la obra de los pontífices sus predecesores; que él tenia
el encargo de presentar á los pies de su santidad como padre
comun de los fieles, los homenajes de un cuerpo consagrado á
la defensa de la cristiandad, pero cuyo celo se relajaria infalible-
mente, si sus individuos notasen se les privaba de las recompensas
hasta aquel entonces concedidas por sus servic~os. El papa le con-
testó, que en general le habian hablado muy bien del sujeto que
habia nombrado para el priorato de Cataluña, pero que deseaba
poder terminar este negocio amistosamente y á satisfaccion de las
partes, Siempre que no se hiriese en lo mas mínimo la autoridad
de que se hallaba revestido. Heredia ju~gó con semejante respuesta
que no obtendria del papa la revocarion de la gracia concedida,
y puso todos sus cuidados en el modo de transigir, buscando al
mismo tiempo su interés- particular; á este fin manejó tan dies-.
tl':unente la voluntad de los uos pretendientes, de suerte, que les
hizo convenir el repartirse los muchos bienes del priorato, cosa
que rué muy agradable al papa. Hasta aquí condujo la negociacion
conforme á las instrucciones é intenciones del gran maestre, pero
enseguida se alejó de ellas, pues ya conoció que aquella era la
ocasion mas oportuna para adquirir derechos al priorato de Ca-
taluña. Los dos pretendientes no estaban en disposicion por su
edad avanzada y enfermedades de trasladarse al priorato, en vista
de lo cual procuró que el papa le nombrase su gerente ó ecónomo,
como en efecto sucedió; despues de esto, como habia sabido con-
quistarse la voluntad del pontífice, se hizo nombrar su sucesor
para adquirir la propiedad. de modo que con semejante conducta
abandonó los intereses de la órden. Aquellos caballeros sobrevi-
Tieron poco tiempo á esta disposicion, y nadie mas sino él se apro..:..
vechó de la discordancia .
. Despue8 de semejante proceder no tuvo valor de presentarse al
gran maestre, y como su sagacidad y talento le facilitaba los me-
dios de salir airoso en los casos mas apurados, determinó estudiar
secretamente todas las intrigas y política de aquella córte, condu-
ciéndose con tanta habilidad, de suerte que mas adelante tuvo mu-
cha influencia en las elecciones y en la confianza de los soberanos
pontífices.
Habiendo sabido Clemente VI que Felipe de Valois rey de Francia
102 ORDENES DE CABALLERIA.

y Eduardo rey de Inglaterra, estaban á punto de batirse deses-


peradamente, escogió á Heredia para que en representadon' suya
hit'iese de mediador cerca de aquellos monarcas. Este caballero
tan [Link] como hábil, preveyó que la batalla entre aquellos
ejércitos habia de ser muy sangrienta, por lo que se hizo dar
permiso del papa, para declararse contra aquel de los dos prín-
cipes que reusase la mediacion de la santa silla. Como Eduardo
• habia sido el agresor, se fué primeramente á su campo para co-
municarle su comision: lo primero que solicitó rué una suspen-
-sion de hostilidades, pero encontrando al príncipe inglés son al-
gunas ventajas adquiridas y un numeroso ejército, no pudo obtener
nada de lo que deseaba. El valeroso Heredia irritado del poco
casó que hacia el inglés de sus oficios y por la altivez con que
habia rechazado sus proposiciones, declaró que estando concluida
su comision queria pasar á servir al rey de Francia, y despue~
de comunicado el permiso que tenia para obrar así del santo padre,
5e fué á encontrar al ejército francés que no tardó mucho tiempo
á batirse con el enemigo.
Esta desgraciada batalla tuvo lugar cerca de Cl'ecy, los fran-
ceses la perdieron por traicion de algunos de sus jefes y por la
precipitacion é imprudencia de otros. Felipe se batió con mas va-
lor que prudencia, y se quedó de los ültimos en el campo de
batalla, donde combatió todavía teniendo solamente sesenta caballe-
ros cerca de él, pero muerto su caballo hubiera infaliblemente
caido en poder de sus enemigos, si Heredia no le' hubiese pre-
sentado con la mayor presteza el suyo, con el cual hizo su retirada
el Pl'ÍJIcipe .
'El castellano, viendo todavía una columna de infantería que se sos-
tenia con estraordinario valor, se puso á su cabeza y disputó con
ella por mucho tiempo la victoria á los ingleses, pero esta fuerza
rodeada por el ejército victorioso fué derrotada.
Durante el tiempo en que se estaba curando de cuatro grandes
heridas recibidas en el campo de batalla, supo que en el cam-
pamento inglés se hablaba muy desventajosamente sobre su con-
ducta, y que los oficiales de aquella nacion decian, que estando
revestido del carácter de embajador no debía haber combatido á
favor de los franceses sin violar el derecho de gentes. Aun no
estaba curado cuando envió á su campo un heraldo, para presentar
ESPARA. 103

el reto formal que hacia' á todos aquellos que criticaban su con·


ducta, el que queria se celebrase en combate particular, si Eduardo
á quien pedia el permiso no volviese por su honor, publicando
que antes de la batalla le habia comunicado la facultad concedida
por el papa junto con su instruccion , esto es, de combatir contra
el príncipe que rehusase las propo~iciones de paz que tenia encar-
gadas. Mas adelante tomó otra vez la negociacion, yapesar de todo
lo acaecido, los mas de los autores atribuyen que á él solamente
se debió )a tregua de un año que los dos reyes convinieron.
Á su vuelta á Aviñon, tuvo la satisfaccion de ver que el papa
hahia quedado muy satisfecho de su conducta. Por aquel tiempo
Inocencio VI sncedió á Clemente, por cuya eleccion la fortuna de
Heredia tomó un nuevo vuelo durante el pontificado de un papa
que le habia sido siempre el amigo de mas confianza; en seguida
rué nombrado gobernador de Aviñon y del condado Veneciano,
luego ministro y confidente; y como si la fortuna del favorito
fuese su único negocio, parecia que el papa no estaba ocupado de
otra cosa mas que de su elevacion. Todos los dias recibia Heredia
nuevos beneficios, y las gracias que el papa concedia le eran con-
sultada ; los mas grandes príncipes solicitaban con ahinco su amis-
tad, de suerte que el pontífice bien podia decirse que solamente
tenia el título de tal. mientras que su ministro gozaba de toda la
~lutoridad.
. Con esta proteccion sin igual, pudo adquirir con facilidad ri-
quezas inmensas, de las que empleó una gran parte para el es-
tablecimiento de sus hijos -que habia dejado en Aragon. Con su
actividad atendia á todo, no dejaba un asunto por pequeño que
fuese para que otro lo desempeñara, y aun se encargó de dirigir
una obra inmensa que á sus costas mandó fabricar, esta fué,
el rodear de murallas y torres muy bien fortificadas la ciudad de
Aviñon, pJlra poder estar con toda seguridad el apa y su corte.
Cuando la muerte de Inocencio VI, sucedió al pontificado Urbano
V y en seguida Gregorio Xl que le hizo perder una parte de su
crédito: viendo Heredia que su posicion estaba algo incierta, trató
<.le asegurarla por distinto camino.
El gran maestre Julliac era ya de una edad muy avanzada, por
lo que consideró aquel destinQ como un asilo honroso contra los
golpe. de la fortuna y las desgracias de la corte. En seguida arregló
104 ORDENES D.E CABALLEIUA

su plan, y los amigos que tenia en la córte de Aviñon trabajaron


asiduamente á favor de sus intereses; por otra parte, los mas de
los soberanos de Europa secundaron sus miras y le recomendaron
á, los caballeros de sus reinos respectivos, de suerte que cuando
la muerte de Julliac, el convento aunque algo agraviado de su
conducta, se vió en la necesidad de nombrarle, como lo hizo,
con el cargo de gran maestre.
Al momento que Heredia recibió la noticia de su eleccion, se
[Link]. para pasar á Rodas. pero como queria presentarse con
fuerzas que sostuviesen su reputacion y el honor de la órden,
mandó fabricar á sus espensas nueve galeras, sin cont~r otros
muchos buques mas pequeños, en los cuales hizo embarcar gran
número de aventureros que tenia á sueldo. Estaba ya para darse
á la vela, cuando se vió obligado á diferir su partida á peticion
del papa Gregorio XI, que quiso servirse de él y de su flota, para
el logro de un gran proyecto que hacia algan tiempo meditaba
y que entonces declaró.
Contábanse cerca setenta años que la santa silla habia sido tras-
ladada por el papa Clemente V á la ciudad de Aviñon. Durante
tan larga ausencia, almque los pontífices se consideraban sobe-
ranos de Roma, aquella capital del mundo era por aquel entonces
gobernada por un magistrado que tenia el título de senador, y
por doce ciudadanos mas que eran llamados bannerets, los que di-
rigian todo su coriato
, para inspirar á sus habitantes el deseo de
restablecer en Hotna la antigua república; sin embargo, los que
por aquel tiempo se apellidaban romanos, eran muy diferentes
de aquellos ilustres republicanos tan célebres por su grandeza y
por aquel valor tan raro, que les hizo dueños de una buena parte
del mundo. Los romanos modernos, no eran otra cosa que una
Teunion degenerada (le un miserable resto de Godos, Lombar-
dos, y de todos aquellos bárbaros que en los siglos anteriores ha-
bian invadido la Italia Á mas de esto, desde que Roma se habia
visto la capital de los papas, la grandeza de alma de los antiguos
romanos, aquel amor tan enérgico y respetable á favor de la li-
bertad, su valor y constancia se habian convertido en una ambi-
cion desmedida de elevarse para ocupal' las primeras dignidades de
la iglesia.
El estudio de teología y derecho era el ünico que se cultivaba,
ESPAÑA~ 405
Roma poblada de eclesiástieos era muy á menudo víctima de ri...
validades é intrigas de sus "propios moradores; estas divisiones
causaron su decadencia, y los habitantes de la nueva RO'ma no
tenian de los antiguos y bravos romanos mas que el nombre. Desde
que se alejaron los papas, 'aquella gran ciudad no fué mas que un.
lugar campestre y miserable, porque las riquezas que de todos los
estados cristianos iban á parar á la córte romana, siguieron cobrán_
dose en donde residia el pontífice. La mayor parte de las demás plazas
del patrimonio de San Pedro, ó bien estaban ocupadas por peque-
ños tiranos, ó bien bajo el título agradable de libertad se habian
reunido á la liga de los florentinos, quienes en aquel entonces ha-
cian la guerra al mismo papa y asolaban la campiña de Roma.
Gregorio XI habia empleado contra ellos las armas de la iglesia,
pues que les escomulgó en una bula solemne, pero como pare-
cía que esto no les hacia miedo, hizo pasar á Italia un ejército
que el cardenal Roberto oe Génova mandaba en calidad de le-
gado de la santa silla. Aquel pontífice no pudiendo obtener el
resultado que esperaba, volvió á poner en juego las armas espi-
rituales. pero de un modo inaudito y enteramente nuevo, puesto
que no tan solo agl'avó la excomunion antigua fulminada contra
los florenlinos, sino que quiso comprehender en ella á todos los de.
más fieles que tenian comercio con ellos, y que les abastecian de oro,
plata, vino, carne,' lana, lienzos y hasta de leña, añadiéndoles
lo siguiente: Nos confiscamos todos los bienes de Los florentinos y cualqm..
ra podrá apropiárselos; ordenamos igualmente el derecho de apoderarse
!tasta de Sl/S mismas personas, sean de la clase que fueren, para hacerLOB
sus esclavos, .pero con obligacion precisa de reducirlos. ti la esclavitud.
Esta bula produjo todo el efecto que'podia esperarse de la am-
bicion de los hombres animada por la piadosa credulidad de aque
Hos tiempos. Cada uno se hacia un mérito en perseguir á los desgra..
ciados excomulgados, todos buscaban con avidez donde tenian sus
bienes para apropiárselos, el comercio de los florentinos que era su
I
principal resorte fué arruinado enteramente en muy poco tiempo,
sus deudores reusaban pagarles sus créditos, y en los paises es-'
tran~eros, sobre todo en Inglaterra, muchos comerciantes fueron
encarcelados por órden del rey y heehos esclavos.
En vista de esto los florentinos depusieron las armas, y con el
objeto de mover la compasion del papa, le enviaron diputados quíe-
9'
ORDENES DE CABALLERíA

ries no pudiendo obtener la revocacion de tan terrible bula, diri-


gieron una súplica á santa Catalina d'e Sena religiosa de la órden
de santo Domingo, célebre en toda la Italia por su piedad y demás
virtudes. Esta devota mujer se embarcó para la Provenza y llegada
felizmente á Aviñon, en una audiencia particular que tuvo con el
pontífice, despues de muchos ruegos, alcanzó la revocacion de la
bula.
. Apesar del buen resultado que tuvo este negocio con los floren-
tinos, el papa se vió casi obligado á cambiar de residencia, puesto
que los romanos privados del provecho que les producia el tener
la córte en Roma, le enviaron secretamente diputados con en-
cargo de pedirle volviese á la capital del mundo cristiano, en donde
seria reconocido. como á soberano y le guardarian una fidelidad in-
violable.
El pontífice movido por esta peticion y por los consejos de santa
Brígida, santa Catalina, por Pedro infante de Aragon religioso de
la órden de san Francisco y por algunos otros personajes, de-
terminó volver á Italia, apesar de los ruegos de sus padres Gui-
llermo conde de Beaufort y su esposa, 'Y de Cárlos V rey de Francia,
quien preveyendo los Catales resultados que podria traer á la iglesia
una marcha tan precipitada, le escribió en los términos siguientes:
Vos vais ti un paM, santo padre, que ni os conocen ni os aprecian, en
donde si VOIJ {allecas, lo que es muy probable, los roman03 3e harán
dueñós de la vOluntad de los cardenales, y pam impedir que la corte
de Roma no vuelva á Aviñon, les obligarán con un puñal sobre la gar-
ganta á elegir un papa italiano.
Todas las instancias de este príncipe Cueron inútiles, y los car-
denales tuvieron que sujetarse á la voluntad inflexible del papa
que pasó á Marsella para embarcarse en las galeras que mandaba el
nuevo gran maestre Heredia, acompañado de los priores de San
Giles, de Inglaterra y de Roma, y de un considerable número de
caballeros y comendadores de la órden.
El gran maestre dirigió el timon de la galera del papa, y aunque
una fuerte tempestad dispersó la pequeña flota, sin embargo Heredia
por su firmeza y capacidad en el arte de navegar, resistió la vio-
lencia de los vientos y condujo felizmente al santo padre al puerto
de Ostia.
Antes de entral' el pontífice en la capital, eglln los ofrecimientos
ESPA'RA. 107

J]e los magistrados, se hizo una declaracion solemne en la que


el pueblo de Roma le reconocia como á soberano de la ciudad y
su territorio. En seguida hizo la entrada con toda su córte, pre-,
cedido del gran maestre que iba inmediato de su santidad ,con el
estandarte de la iglesia en la mano. Los magistrados seguidos de
un numeroso gentío, con sus aclamaciones demostraban el gozo
público, si bien que mas adelante se vió que en la ceremonia de
esta sumil!ion aparente, hubo mas esplendor y pompa [Link]-
dad y verdadera obediencia.
Entretanto el gran maestre satisfecho po~ haber cumpljdo su
encargo honrosamente, se embarcó con todos sus caballeros para
Hodas donde sabia le aguardaban con impaciencia. Siguiendo su
rumbo cerca las costas de la Morea, encontró la escuadra .de los
venecianos que en aquel entonces hacian la guerra á los turcos.
El almirante pasó á la galera del gran maestre para saludarle,
y como conocia perfectamente el valor y capacidad de Heredia,
le pidió en nombre de su república y por el bien de [Link] la
cristiandad, se le reuniese con todos sus. caballeros para quitar
del poder de los infieles una plaza muy importante. Aunque ne-
gocios interesantísimos llamaban á Heredia para seguir el camino
de Rodas donde debia tomar posesion de su dignidad, su valor
le hizo despreciar su interés, y abrazó con júbilo la ocasjon de
distinguirse contra los enemigos de la religion, por sus grandes talen-
tos militares. Reunidas las dos armadas, desembarcaron sus tropas
cerca de Patrás, ciudad que estaba situada sobre una altura distante
un cuarto de legua de la costa.
Como aquella plaza tenia pocas fortificaciones, mucha estension,
y las murallas estaban casi arruinadas, el gran maestre intentó
asaltarla y se bizo dueño de ella (;On muy poca resisteneia. El
gobernador reservó su guarnicion para la defensa del castillo que
estaba situado en el punto mas elevado de la ciudad, en donde
no. habian escaseado ni olvidado ninguna clase de fortificaciones
qu'e el arte'militar conocia por aquellos tiempos, de suerte que
generalmente se creia inespugnable .
. Fué pues necesario sitiarIo con toda regla y precaucion: los
ataques que se le dirigieron fueron tenaces y valerosos, pero la
defensa rué desesperada tambien. La órden perdió muchos caballeros
de consideracíon, por lo que el. gran maestre irritado é impa-
108 ORDENES DE CABALLERIA.

~iente de tan larga resistencia, mandó que trabajasen las máquinas


para abrir brechas, y si bien no se pudo lograr mas que una zan-
ja impracticable, con todo, confiado solamente en su valor tomó
una escala, apoyóla contra l!\ brecha referida, subió el primero
espada en mano, y sin mirar si sus soldados le seguian se arrojó
dentro de la plaza. El mismo gobernador fué el que se opuso
con mucho valor á su paso batiéndose como en duelo parti-
cular, pero el cristiano mas diestro que el infiel le atravesó con
su espada cortándole despues la cabeza: mientra5 que esto suce-
dia , los caballeros temerosos por la suerte de su caudillo subian
para socorrerle destrozando todo cuanto se les ponia delante, de
modo que en breves momentos fué pasada á cuchillo tolh la guar-
nicion.
m gran maestre animado con tan feliz resultad{) y por los elo-
gios del general veneciano, resolvió estender su,; conquistas en
la Morea. La ciudad de Corinto fué el primer objeto que llamó
mas su atencion, y oido el dictámen del consejo de guerra que de-
terminó arrojar de allí á los infieles, el ejército cristiano e~tró en
el país para formalizar el sitio. Heredia antes de comprometerse quiso
reconocer en persona el estado de la plaza, y como no le acom-
pañaba sino una corta, escolla cayó dC'sgraciadamente en una em-
boscada,' Los turcos dispersaron y acuchillaron toda su fuerza hacién-
dole prisionero, y si bien por de pronto creyeron que no era mas
que un oficial cualquiera, con todo declarado su nombre por los
desertores, fué conducido al castillo de Corinto donde lo custo-
,aiaron con muchísimo cuidado. '
Los gl'andes priores de San Giles, de Inglaterra y de Roma, que
le habian acompañado en aquella espedicion, con consentimiento
general de los venecianos ofrecieron por su rescate la ciudad de
Patras, pero los turcos reusaron esta proposicion contestando:
que siendo como eran dueños de toda la Morea, sabrian muy bien
reconquistar aquella plaza en menos tiempo que los cristianos ha-
bían empleado para rendirla. Desesperados los caballeros por lo
que se diria de ellos si abandonaban al gran maestre en poder
de los inlieles, ofrecieron además de Patras una cantidad consi-
derable de dinero y joyas, prometiendo igualmente que los tres
granaes priores se quedarian en rehenes hasta qu~ todo el capital
estuviese satisfecho.
ESPA -A. 409

Contentos los turcos con esta última oferta la comunicaron al


gran maestre, pero este hombre valeroso se opuso generosamente
y no quiso consentir nunca que los tres grandes priores se que-
dasen por él en manos de los infieles, respondiendo á los caballeros
del modo siguiente: Dejad mis queridos hermanos morir entre hierros
á un viejo inútil que ya no puede vivir mucho tiempo, pues vosotros
que todavía sois jóvenes os debeis 1'eservar para servir á la 1'eligion. En
yano aquellos religiosos que habian alcanzado el permiso de verle
por una sola vez, trataron de hacerle consentir con súplicas y
lágrimas, nada absolutamente pudo cambiar su resolucion. Tam-'
poco quiso acceder que para su rescate se empleasen los tesoros
de la Ól'den, contestándoles soLre esto en los términos siguien-
tes: Si es preciso pagar alguna suma, mi familia ha 1'ecibido de mí
tantos bienes y muestras de aprecio, que tiene obligacion de darme
esta prueba de f'econocimiento. Los turcos no hicieron caso de tan
alta generosidad, y á fin de obligarle á pagar cuanto antes el res-
cate, lo tra ladaron á las montañas de la Albania. Allí fué encerrado
en una estrecha cárcel en donde en vez de permanecer en Rodas
por su nueva digniffird, estuvo preso mas de tres años con la mas
rigurosa esclavitud, ocupado solamente en hacer serias reflexiones
sobre la instabilidad de las grandezas humanas.
Durante su cautiverio, tuvo lugar aquel furioso cisma que dividió
la iglesia cerca de cincuenta años, en el cual desgraciadamente
como todos los estados y órdenes de la cristiandad, quedó envuelta
la órden de San Juan de Jerusa]en.
Segun tenemos referido ya, el papa Gregorio XI prevenido por
la sumision aparente de ]os romanos, abandonó]a Provenza y fijó
su residencia en Roma asiento natural de todos los soberanos pon-
tífices. No habia mucho tiempo que habitaba aquella ciudad, cuando
notó con dolor que el espíritu de rebe]ion dominaba á]a mayor
parte de sus, súbditos; los magistrados apesar de los juramentos
mas solemnes, léjos de prestarle obediencia se habian apoderado
otra vez de su primera autoridad perpetuándose en el gobierno.
El convencimiento íntimo que tenia de que á su muerte los rebeldes
estenderian su tiranía contra el mismo cónclave, por cuyo medio
se harian dueños de la eleccion de su sucesor, oblig9 al pontífice
á· tomar la resolucion dé volverse á Aviñonj pero habiéndole aco-
metido desgraciadamente una enfermedad muy grave de cuyas re-
10
HO ORDENES DE CABALLERIA

.sultas fué víctima, no tuvo otro recurso en sus últimos momentos


que exortar á los cardenales para que le diesen por sucesor el
que encontrasen mas digno de ocupar tan elevado puesto, sin que
guardasen ningun miramiento á nadie por distinguido que fuese
que desease violentarles la eleccion, único medio de evitar el cisma
que despues sobrevino.
Aun no habia cerrado los ojos el pontífice, cuando los magistrados
de la ciudad por temor de que el nuevo papa no trasladase la santa
silla á Aviñon, resolvieron oponerse á la elecciol1 de un cardenal
ultramontano, y obligar á los que componian el cónclave á que
nombrasen un romano, ó cuando menos un italiano. k este fin
pusieron la tropa sobre las armas, reforzaron las puertas y fuertes
dejándolo todo en estado de defensa, y vigilaron escrupulosamente
á los cardenales con el objeto de que no se retirasen á otra ciudad
de Italia para hacer con libertad la eleccion.
Los jefes rebeldes desterraron de Roma todos aquellos habi-
tantes leales y bien intencionados que podian oponerse á la vio-
lencia que pretendian usar contra los electores, así como hicieron
entrar bandidos y demás gente feroz de las montañas vecinas, á
quienes entregaron armas y dieron el encargo de recorrer los di-
ferentes cuarteles de Roma gritando, que todo lo pasarían á cu-
chillo si no se nombraba un papa romano ó á lo menos italiano.
Romano lo volemo ó al manco italiano. La hez del pueblo animada
secretamente por los mismos magistrados se les reunió tambien.
El desórden no se terminó con este tumulto, pues que pasados
los diez primeros días empleados por las exequias del difunto papa,
cuando los cardenales se disponian para entrar en el cónclave, los
sediciosos dueños de las puertas y fuertes les intimaron que se
guardasen bien de elegir por papa un cardenal ultramontano, pues
que les lJondrian las cabeza.'! mas encarnadas todavía que sus sombreros,
y para ac('lerar la eleccion de un italiano, los mas furiosos co-
locaron al rertedor del local donde estaban reunidos, haces de leña,
sarmientos y paja, en disposicion de pegar allí fuego. Otros hacian
mucho ruido con las picas y alabardas en las puertas y suelo, y á
fin de arrancarles su consentimiento, les representaban la muerte
bajo diferentes formas á cual mas afrentosa y terrible .
. Los cardenales prefirieron pertenecer al número de los confe-
sores que á la distinguida clase de los mártires, por lo que para
ESPAÑA.

alvar sus vidas convinieron en nombrar un papa italiano. Antes


de proceder á una eleccion tan visiblemente forzada, los ultra-
montanos y tambien los italianos, protestaron delante del escribano,
que no efectuaban aquella eleccion sino á la fuerza y por evitar
una muerte cierta, y que para cuando estarian libres ó en lugar
~eguro, se reservaban el derecho de proceder á otra eleccion nueva.
En seguida nombraron por papa á Bartolomé Prignano, napoli-
tano, arzobispo de Bari. Escogieron á este sugeto, porque era pre-
lado considerado como el hombre mas sabio de Italia en la car-
rera eclesiástica, y como era testigo ocular de la violencia que se
les hacia, creyeron que nunca desearia prevalerse de una digni-
dad á la que no habia sido llamado segun las reglas de la Iglesia.
Algunos historiadores añaden, que viendo Prignano la violencia que
ejercian contra los cardenales, y sin .preveer que habia de recoger
todo su fruto, dijo á uno de sus amigos que se encontraba con
él en la iglesia de San Pedro, que él no reconoceria jamás por. pap(1,
aquel que los cardenales nombrasen pam aquella suprema dignidad
obligados con el puñal en la garganta.
Sin embargo, cuando los príncipes de la Iglesia lo llamaron para
anunciarle su eleccion, recibió esta noticia por de pronto con mu-
cha sorpresa, la alegría sucedió muy luego á este primer senti-
miento, y finalmente la ambicion le hizo dar su consentimiento.
En vano despues de esta farsa de eleccion los eardenales solici-
taron salir de Roma bajo pretesto, segun decian, de ratificar su
nombramiento en un lugar libre; el ambicioso napolitano lejos de
ceder á esta demanda, declaró que su eleccion habia sido legítima,
y á fin de impedir que los cardenales la revocasen se valió de los
jefes de la rebelion para detener su salida de Roma. Por una
nueva violencia les obligó á que asistiesen personalmente á·la fiesta
de su entronizacion y ceremonia de coronamiento, esto es el dia
que tomó, el nombre de Urbano VI. .
o conten to con todo lo referido, exigióles que escribiesen á
los principales príncipes y demás personas notables de la cristiandad,
para certificar que su eleccion habia sido libre y canónica. Los
cardenales que se veian todos los dias, si así puede llamarse, en-
tre la vida y la muerte, por no irritar aquel- que ellos considera.
ban como á su tirano , firmaron todo lo que quiso, pero al mismo
tiempo hicieron conocer secretamente á muchos soberanos y sobre
'142 ORDENES DE CABALLERlA

todo á Cárlos V rey de Francia, que no pusiesen crédito alguno


á todo 10 que ellos mismos escribiesen durante su permanencia en
Roma.
Su objeto principal era salirse de la córte, 10 que al cabo pu-
dieron lograr á pretesto de los grandes calores propios de la es-
tacion. En vez de retirarse cada uno á su casa de campo, la mayor
parte de los ultramontanos de comun acuerdo se salieron de los
estados del papa para ir á informar al rey de Francia y demás
príncipes cristianos, la manera violenta que se habia usado para
colocar al arzobispo de Bari en la cátedra de San Pedro, haciendo
una relacion exacta de todo lo que habia pasado en R~na des-
pues de la muerte de Gregorio XI, con una copia auténtica de sus
protestas. Enseguida escribieron al nuevo papa, esponiéndole que
nadie estaba mas instruido que él mismo de los vicios que adolecia
su eleccion , y ~ue habiendo sido testigo de las violencias que se les
habian hecho, no podia ignorar que no era verdaderamente papa;
por lo que le conjuraban en los términos mas precisos y enérgicos
para que dejase un destino que no podia ni debia ocupar mucho tiem-
po, sin esponer por su ambicion á la Iglesia y s':ls fieles á 105 des-
graciados resultados de un cisma, del cual él solo tendria que dar
cuenta delante la severa justicia de Dios.
Urbano, rechazó con altivez sus exortaciones y súplicas tratán-
tloles de rebeldes y cismáticos, sin embargo, mas adelante pareció
que se ablandaba, y para hacerles volver á su cÓl'te, les ofreció una
amnistía que despues se vió claramente que no habria sido observa-
da si se hubiesen dejado engañar por sus promesas. Los cardenales
para dar cumplimiento á sus escrúpulos de conciencia, se fueron á
Fondí plaza fuerte del reino de Nápoles, y á fin de estar allí con
toda seguridad, hicieron guardarla por un cuerpo de tropas estran-
geras que Gregorio XI tenia á sueldo para la defensa del patrimonio
de San Pedro. Fué pues en esta ciudad en donde procedieron de
nuevo á la eleccion del papa, y despues de haberse encerrado en
el cónclave, en el primer escrutinio eligieron al cardenal Roberto
de Génova hermano de Amadeo conde de Genova que fué coro-
nado bajo el nombre de Clemente VII.
Los dos papas por los anatemas que se lanzaban recíprocamen-
te uno contra otro, y contra todos aquellos que seguian el parti-
do opuesto al suyo, hicieron desarrollar el cisma mas furioso que
ESPAÑA. 413

darse pueda. Todos los príncipes cristianos se dividieron en esta


famosa diferencia, pues que unos se adhirieron á Urbano y otros
prestaron obediencia á Clemente. Igual sistema siguieron muchas
universidades famosas, grandes teólogos, sabios jurisconsultos y de-
mas personas célebres, de suerte que encontráronse en partidos
opuestos personas doctas y santas que generalmente se creia te-
nian el don de hacer milagros, como si Dios no hubiese querido
que se supiese cual de los dos papas era legítimo.
El mismo espíritu de division se desarrolló entre los caballeros
de la órden de San Juan; el gran maestre Heredia rescatado con
el dinero de su familia, despues de haber salido de la cárcel de
los infieles, se declaró junto con todo el convento de Rodas "á
favor de Clemente, y las lenguas de Italia, de Inglaterra y muchos
comendadores de Alemania, reconocieron á Urbano. Este papa á fin
de vengal'Se del gran maestre, lo declaró inhábil para semejante dig-
ilidad,pero como no pudo obtener del convento que se eligiese otro,
nombró de su propia autoridad para tan eminente cargo, á freile
Ricardo Caracciolo prior de Capua. Asi pues, la órden de San Juan
se encontró con dos gran maestres, como la iglesia tenia dos
papas. Sin embargo, si se esceptua la Italia, Inglaterra y algunas en-
comiendas de Alemania, como ya tenemos referido, la órden en ge-
neral continuó unida constantemente á la obediencia de Clemente y
sometida al gobierno de Heredia.
Este gran maestre en otl'o tiempo ávido de bienes y honores,
durante su cautiverio no se dedicó á otra cosa mas que á reflec-
sionar sobre la vanidad de las grandezas de este mundo. La adver-
sidad, esta dura pero útil escuela, volvióle á la órden desinteresado,
modesto, lleno de zelo, siempre animado del espíritu de religion
y atento en su conducta, de modo que no tenia otro objeto que
el bien de sus hermanos, la consel'vacion de la disciplina y su pro-
pia santificacion.
Antes qúe saliese Heredia de su encierro, freile Bertran de
Flotte gran comendador y lugar teniente del gran maestre, reu-
nió en Rodas capítulo general, para redactar diferentes regla-
rnentos que hubieran sido muy útiles si hubiese tenido bastante
autoridad para hacer que se observasen. En ellos se ordenaba,
que los nombramientos hechos por el gran maestre y el consejo
de las encomiendas, serian adm'tidos" y acatad os en nada obs-
ORDENES DE CABALLERíA

lante las pretenciones de algunos priores, que se habian atri-


buido el derecho de proveer las encomiendas vacantes en sus
prioratos; que de los bienes que componian la encomienda de Chi-
pre, se hiciesen siete partes é igual número de encomiendas, la
primera de las cuales tendria el nombre de grande, con el título
de gran cruz el que la obtuviese, y las seis restantes serian desti-
nadas para los caballeros segun su antigüedad, los que estarian so-
metidos á la jurisdiccion del gran cruz; que el comendador de la
isla Cos ó Lango, estaria obligado de mantener á sus espensas vein-
te y cinco caballeros, cada uno de los cuales tendria la obligacion
de poseer un caballo con su equipage, estando siempre en dispo-
sicion de marchar donde sus superiores le destinasen; finalmente,
que en caso de faltar á cualquiera de las prevenciones referidas,
perderian el derecho á los grados y á la pension que el tesoro les
suministraba.
A estos reglamentos se añadieron algunos artículos relativos á
la conducta que el gran maestre .deberia guardar, á fin de que su'
presencia no faltase nunca de Rodas. En ellos se prevenia", que es-
tando el gran maestre fuera del convento, no podria conferir nin-
guna dignidad ni proveer ninguna encomienda, y con el objeto de
evitar el abuso que insensiblemente habian introducido de soli-
citar de la corte de Roma su retiro del gran maestrazgo, se hizo
un estatuto particular, que obligaba al gran maestre que por su
edad adelantada ó por sus enfermedades tuviese que abdicar su
dignidad, no pudiese remitir la renuncia sino al capítulo general ó
al convento gefe de la órden , únicús á quien pertenecia el derecho
(le nombrar su sucesor.
Cuando Heredia se fué á Rodas despúes de su cautiverio, tomó
posesion de su dignidad y gobierno. En seguida, hízose dar cuenta
del estado de fondos y créditos de la órden tan necesarios para la
conservacion y defensa de las islas y plazas que la religion ócupaba
en el mar l\IediteJ"f:lneo y en sus costas, pero vió con sentimiento
que durante su ausencia y á favor del cisma, se habia introducido
en la órden una anarquía espantosa, puesto que muchos religiosos,
y principalmente los priores y comendadores, se habian hecho in-
dependientes y como ál'bitros de sus deberes. Los unos, acataban
las órdenes del consejo siempre y cuando les eran personalmente
útiles y ventajosas. Otros, y en especial los del Norte, no obserra-
ESPAÑA. 115

han ni guardaban relacion alguna con el convento, por lo que no


pagaban ningun derecho ni tributo, y como la órden no podia dis-
pensarse de sustentar y pagar á los soldados que tenia de guar-
nicion en las plazas de 'Su pertenencia, se habia visto el consejo
en la necesidad urgente de acudir á los empréstitos, los que
fueron tan considerables, que los intereses solamente absorbian to-
das las rentas y contribuciones quP, de Rodas se sacaban.
El gran maestre, habiendo conferenciado con el consejo sobl'e el
estado deplorable en que se encontraban, y la dificultad de poder
remediarlo, juzgó que no tenian otro recurso que acudi.r al papa
para que se corrigiesen semejantes desórdenes. El consejo suplicó
al gran maestre que se trasladase á Aviñon donde residia el papa
Clemente, lo que efectuó acompañado de los freiles, Beltran de
Flotte gran comendador, Buison prior de la iglesia, Estonio de
Slegleolts comendador de Friburgo y Guillermo de Fontenai co-
mendador de Espaillons, caballeros de talento y adictos á su per-
sona. Llegados felizmente delante del papa, el gran maestre,
despues de haber besado los pies de su santidad y prestado el
correspondiente juramento de obediencia, le representó con su ra-
ra y admirable elocuencia, el estado deplorable en que se encon-
traba la órden por la desgraciada division que se le habia introduci-
do, la que e hallaba privada de los tributos de los comendadores
cismáticos; que los de igual clase adictos á su obediencia, bajo di-
ferentes pretestos no eran tampoco nada exactos en pagar la pension
tan jnsta y necesaria, y que no se atrevia á exigirla can autoridatl,
porque habia muchos individuos que no se creerian deshonrados
cambiando de partido durante el cisma, bajo el pretesto ridículo de
escoger el mas justo, siendo asi que lo hal'ian conducidos por
solo el misel'able espíritu de avaricia. Clemente se hizo cargo de
todas SU" razones, y convino con él , que en semejante coyuntura
era preciso obrar con dulzUl'a, pOl' lo que determil).ó convocar
muchos capítulos en las diferentes lenguas, pero principalmente
en Aviñon por ser ciudad de su l'esidencia, y en la castellanía de
Amposta por pertenecer á la España patria del famoso gran maestre.
Heredia presidió en Aviñon todas las asambleas, y tanto por su
ejemplo como por sus discursos, reanimó el espíritu de union y
caridad de los religiosos, de los cuales muchos sinceramente afec-
tados por las relaciones q!le hizo del estado de la, Ól'den, se com-
416 -DRDEI ES DE CABALLERIA.

prometieron á pasar inmediatamente á Rodas, y otros ofrecieron


p~gar los atrasos que debian por sus tributos. 'Pero como' todos los
ausilios ofrecidos ni podian ser entregados con presteza, ni tampoco
eran muy considerables :í causa del cisma que dividia á los ca-
balleros de San Juan, y por otra parte Rodas y Smyrna se ha-
llaban amenazadas por Bajazet 1 sultan de los turcos, el gran maes-
tre sacrificó UDa gran parte de sus inmensos bienes para el socorro
de la óJ'den, y en diferentes ocasiones hizo pasar á las ciudades re-
feridas muchos buques cargados de armas y víveres; por el mismo
conducto remitióles cantidades considerables para pagar á los solda- ,) ,
dos que la religion tenia á sueldo. ,
Por igual espírüu de piedad, fundó en Caspe y Rubulo del reyno
de Aragon, una encomienda y una colegiata de doce sacerdotes á fa-
vor de los capellanes de la órden, y para su subsistencia cedióles
con título perpetuo las tierras de Exariel y la mitad del producto
del castillo de San Pedro.
Ni freile Ricardo de Caracciolo príor de Capua que el papa Urba-
no VI nombró gran 'maestre, ni el que despues de su muerte nom-
bró Bonifacio IX durante el cisma como á lugar teniente, ninguno
de los dos fué reverenciado como á tal pOI: la mayoría de la órden,
pnes que siempre quedó unida á Heredia y admiraba sus raras cua-
lidades. Este principe falleeió en Aviñon en marzo del año 1399,
siendo de edad muy avanzada, despues de haber gobernado la ór-
den durante diez y nueve alíos y ocho meses. Su éuerpo fué tras-
ladado á la iglesia de Caspe que él habia fundado y que mas ade-
iante llegó á ser considerada como cabeza de baylío.
Este grande hombre durante su vida privada, fué tan gran capitan
como sabio y astuto diplomático: como buen padre trató de elevar
á sus hijos, yen nombre de Juan Fernando Heredia su primogénito,
compró los castillos y tierras de Mora, de Valbucna y muchos
otros señoríos, entre otros el condado de Fuente que al presente
poseen sus descendientes. Cuando ocupó la alta dignidad de gran
maestre, fué desinteresado, liberal, siempre lleno de zelo para el
sosten de la disciplina, y sobre todo por la defensa de los derecho
y privilegios de la órden. De él se conservan todavía excelentes le-
yes, ó mejor dicho ordenanzas, que demuestran claramente su zelo
y, habilidad .en el gobierno. La ~rden de San Juan perdió con su
muerte, un héroe que ocupa Una de las. mej?res páginas de su ~isto-
ESPAÑA. H7

ria, un sabio porque su talento le hizo merecer este dictado, y un


gran bienhechor porque durante el tiempo que desempeñó el gran
maestrazgo fueron infinitas y considerables las riquezas que cedió
para su sosten.
Sus cenizas se conservan con veneracion en España su pais natal,
y los españoles justos admiradores de las proezas que su distinguido
paisano hizo en paises lejanos, con satisfaccion las poseen y con .01'-
gullo muestran á los estrangeros el sepulcro donde estan encerra-
das.
El año 1421 fué elevado á la dignidad de gran maestre, freyle
Antonio Fluviano del priorato de Cataluña, gran prior de Chipre ó
gran conservador, y lugar teniente de su predecesor.
La paz que la religion de San Juan habia gozado en los últi-
mos años del maestrazgo de Naillac fué turbada por diferentes
tentativas de los infieles, por lo que los caballeros se vieron ata 4

cados sucesivamente por los turcos de Asia y por los sarrace-


oos de Egipto. ta pujanza que por aquellos tiempos tenian los
enemigos de la órden, impidieron que los caballeros se e~parcie­
sen como tenian de costumbre por diferentes reynos, á fin de
socorrer á los católicos. Las flotas de los sarracenos desembarca-
ron un ejército numeroso y declararon la guerra á Lusiñan rey
de Chipre; el rey viendo invadida la isla por los mamelucos, imploró
en seguida el auxilio de la órden, y aunque los caballeros te-
nian por aquel tiempo paz con los sarracenos, el gran maestre y
el consejo no pudieron consentir el ver con indiferencia un ejér-
cito numeroso tan cerca de la isla de Rodas, sin temer las des-
gracias que podian con el tiempo sobrevenir á la órden.
El gran maestre como buen aliado del soberano de Chipre,
mandóle socorros de consideracion por diferentes veces , lo que
hizo que la guerra fuese duradera y horrorosa. Mas adelante tuvo
lugar ~na ,batalla fatal contra los cristianos en la que muchos
caballeros de San Juan perecieron, y hasta el rey de Chipre tu-
vo la desgracia de caer en manos de sus enemigos que lo hicie-
ron prisionero.
Fluviano animado por su constante valor y creyendo que los
sarracenos se apoderarian de toda la isla , hilO pasar á Chipre
nuevos socorros de hombres y dinero, haciendo asegurar se-
cretamente á los principales señores de aquel reyno , que Ja ó1'-
1O~
H8 ORDENES DE CABALLERIA.

den nunca les abandonaría, siempre y cuando siguiesen en el


propósito y generosa resolucion de morir espada en mano an-
tes que someterse al yugo de los mahometanos. Pero aquellos
nobles divididos entre sí, acostumbrados á la holgazanería y faltos
de valor, solo sirvieron para enviar embajadores al sultan á fin
de rescatal' á su soberano, única cosa que cumplieron de lo que
el gran maestre les encargó. La negociacion duró mucho tiempo,
pues el sultan creyendo que sus tropas dentro poco tiempo le
harían dueño de toda la isla, oponia todos los dias nuevas dificul-
tades. Sin embargo, el general egipcio 'vió muy pronto, que los
progl'esos de sus armas eran contenidos con audacia y sé estre-
llaban sin ventajas contra los caballeros de S. Juan, y á fin de ven-
garse, en su despecho taló la grande encomienda ó baylio que la
órden poseia en aquella. isla. Aquel bárbaro, mandó arruinar
los edificios, cortar los árboles y arrancar las viñas, de suerte que
aquella grande encomienda considerada como la' mas rica que la
órden poseia, fué enteramente arruinada. El sultan resolvió nI mis-
mo tiempo dirigir todo el esfuerzo de sus armas contra la isla de
Rodas, pues tenia la esperanza de hacerse dueño de ella, en aten-
cion á que los caballeros tenian la mayor p·arte de sus fuerzas
ocupadas para defender la isla de Chipre, ó bien s e apoderaria
de esta última, porque quedaria sin socorro puesto que la abando-
narían los de San Juan para defender su hogar.
Los príncipes ambiciosos no limitan nunca sus proyectos, por cuya
razon el sultan ambicionaba la conquista de las islas de Rodas y
Chipre á fin de hacerse dueño de todas las demas islas del Archi-
piélago, y poder contrarestar de esta manera á los soberanos mas
poderosos del Asia menor. Lleno de tan vastos proyectos, aceptó
las proposiciones de los embajadores de Chipre, y sus mÍnistros
pusieron precio á la libertad del rey, pidiendo por rescate ciento
veinte mil florines de oro. El príncipe reusó esta proposicion, no
solamente porque le pareció la cantidad excesiva, si que tambien
por la falta de dinero en que se encontraba, puesto que la guerra
habia agotado sus tesoros. El Hran maestre temiendo que los sarrace-
nos se apoderasen de toda la isla de Chipre, le aconsejó que á cual-
quier precio por elevado que fuese se retirase del poder de aquellos
bárbaros, y á fin de conseguir su libertad, la órden le facilitó la
mayor parte del reséate , por cuyo medio se firmó la paz.
ESPAÑA. H9

El sultan para halagar al gran maestre y con el pretesto de con-


servar con la órden una paz duradera, renovó por aquel tiempo el
tratado que su antecesor habia firmado durante 'el maestrazgo de
NailJac, pero Fluviano que tenia á sus espehsas personas fieles
en Alejandría y hasta en el mismo consejo del 'príncipe, fué in-
formado con seguridad de todos sus designios y de la lraicion que
aquel soberano queria hacer contra sus estados. A fin pues de no
ser sorprendido por aquel bárbaro, comunicó su posicion peligro-
sa al papa Eugenio IV y á la mayor parte de -los príncipes cristianos,
como y tambien envió una citacion general á todos los estados de
la cristiandad, con recomendacion espresa á los priores, para que
hiciesen pasal' inmediatamente á Rodas veinte y cinco caballeros ó
comendadores de cada priorato. Muy pronto un gran número de
guerreros de la órden llegaron allí conducidos por su zelo y valor,
de los cuales unos se quedaron en Rodas, y otros fueron distri-
bujdos en las islas que pertenecian á la religion. El gran maestre
hizo proveer todos los almacenes de granos y demas provisiones
de boca: en fin, aquel digno gefe por su vigilancia y acti ¡dad, se
puso en poco tiempo en tan buena posicion, de suerte que cuando
llegaron las noticias de sus disposiciones de armamento á oídos
del soberano de Egipto, determinó diferir aquella empresa, mu-
cho mas sabiendo como sabia que la órden no podia de ninguñ.
modo mantener por mucho tiempo tan crecido número de caba-
lleros.
Entretanto, segun la confianza fundada que tenia el sultan, el
tesoro de la órden quedó exausto con tanto gasto, y el gran maes-
tre á fin de poder cubrir todas sus atenciones, resolvió convo-
car en Rodas capítulo general segun el uso de aquellos tiempos.
Los priores entregaban el dia de capítulo los derechos y pensiones
de las encomiendas contenidas en sus prioratos, junto con la lis-
ta de todos aquellos que no habian cumplido semejante obligaciori ,
y como la ó~'den no podia sosten01' tantas guerras diferentes contra
los infieles, si le faltaba este re~urso , el capítulo votaba penas ri-
gmosas contra los morosos ó negligentes, al mismo tiempo que por
.nuevas votaciones trataba de suministrar fondos necesarios para los
armamentos de la religion.
Con este objeto y á fin de restablecer la disciplina regular, el
gr¡lll maestre convocó el capítulo celebrado en Rodas en veinte

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