La Verdad y la Felicidad
El hombre desde que comienza a hablar, comienza a pensar, y cuando comienza a darle el
matiz de comunicación a través del lenguaje, comienza a mentir. El hombre crea mentiras,
crea mitos, crea mitologías, para hacerse la vida más fácil. Y justamente esas estrategias
humanas parten del criterio humano de que nosotros siempre queremos vivir en la felicidad,
nosotros añoramos estar en felicidad y para estar en la felicidad los humanos usamos
estrategias para que, en términos muy concretos, «no me molesten, no me hagan daño, sigan
lo que yo estoy pensando y sepan que lo que yo digo es la verdad».
Sin embargo, nuestro cerebro no conoce la felicidad, la felicidad no existe, desde el punto de
vista instintivo el cerebro lo que plantea es la evitación del dolor.
- ¿Qué es el dolor?
El dolor es señal de muerte, el dolor no es más que la acumulación de ácido láctico que es el
producto final de la muerte celular. Lo que ha demostrado el devenir de la historia de la
humanidad es que el hombre evita el dolor y la muerte, y la muerte como única verdad hace
que el hombre se enmascare en mentiras para vivir, porque la muerte es lo único real que nos
va a pasar a todos.
La verdad es la ciencia, la búsqueda de la verdad es la filosofía, lo que pasó fue que la
búsqueda de la verdad fue sustituida por la búsqueda de la felicidad. El mismo Aristóteles
cuando definía la verdad decía que era la armonía de los pensamientos que se apegaban a la
realidad, a los hechos, y a lo que él podía percibir. Por otro lado, la verdad y la felicidad
nunca fueron de la mano, la búsqueda de la felicidad individual es más importante que la
búsqueda de la verdad.
La verdad es relativa y culturalmente designada, hay una verdad para unos, y una verdad para
otros. Pero también hay verdades subjetivas que el sujeto mismo se la puede crear pensando
que es la realidad.
- ¿Qué es la diplomacia?
La diplomacia es el non-plus-ultra de la mentira, vivimos en un mundo de mentiras, tú no
puedes llegar a tu casa y decirle a tu madre lo fea que esta, que le hiede la boca, que le quedo
mal la comida, decirle a tu hermanito cuando llegue de la escuela “Tu eres un imbécil, sacaste
un 40 en el colegio y te quemaste”. La gente no quiere oír la verdad, la gente quiere oír su
versión de sí misma, y así es el mundo que nos arropa, por eso la verdad no aparece.
Lo que ha permitido que nosotros podamos aceptar a los demás es justamente la tolerancia,
sin embargo, nadie es tolerante, y ahí es cuando entra la paradoja de la tolerancia, tolerar al
intolerante, no se puede tolerar la intolerancia, porque si tú toleras la intolerancia al final tú
también terminas siendo igual de intolerante.
Y así es como todo llega a esas grandes paradojas filosóficas que el mundo vive y la gente ni
cuenta se da.