Pedro II de Brasil
Pedro II de Brasil
Pedro II de Brasil (Río de Janeiro, 2 de diciembre de 1825-París, 5 de diciempbre de 1891), apodado "El
Magnánimo", fue el segundo y último monarca del Imperio brasileño, habiendo reinado en el país durante
un período de 58 años, fue el hijo menor del emperador Pedro I de Brasil y la emperatriz consorte María
Pedro II de Brasil
Leopoldina de Austria, Obligado a pasar la mayor parte de su tiempo estudiando en preparación para reinar, Emperador de Brasil
conoció pocos momentos de alegría y amigos de su edad. Sus experiencias con intrigas palaciegas y
disputas políticas durante este período tuvieron un gran impacto en la formación de su carácter. El
emperador Dom Pedro II se convirtió en un hombre con un fuerte sentido del deber y devoción por su país
y su pueblo. Por otro lado, le molestaba cada vez más su papel de monarca.1 2 Nacido en Palacio Imperial
de São Cristóvão, en Río de Janeiro. La abrupta abdicación de su padre y su marcha a Portugal, hizo
emperador a Pedro con tan solo cinco años.
A pesar de haber heredado un imperio al borde de la desintegración, Pedro II transformó Brasil en una
potencia emergente a nivel internacional. La nación creció de forma distinta a sus vecinos
hispanoamericanos debido a su estabilidad política; a su libertad de expresión, que se mantuvo celosamente;
al respeto a los derechos civiles y a su crecimiento económico regular así como por su forma de gobierno:
una monarquía parlamentaria constitucional. Brasil salió victorioso de tres conflictos internacionales (la
Guerra contra Oribe y Rosas, la Guerra de Uruguay y la Guerra de la Triple Alianza) bajo su reinado y
prevaleció en otras disputas internacionales y tensiones internas. Pedro II impuso con firmeza la abolición
de la esclavitud a pesar de la oposición de intereses económicos y políticos y se ganó la reputación de ser un
gran patrocinador del conocimiento, la cultura y las ciencias así como el respeto y la admiración de
estudiosos como Charles Darwin, Victor Hugo y Friedrich Nietzsche. Fue amigo de Richard Wagner, Luis
Pasteur y Henry Wadsworth Longfellow, entre otros.
A pesar de que no existía el deseo de un cambio en la forma de gobierno en la mayoría de los brasileños, el
emperador fue apartado del poder por un súbito golpe de Estado que solo contaba con el apoyo de un
pequeño grupo de líderes militares que querían una república gobernada por un dictador. Pedro II se había
cansado y estaba desilusionado con respecto a las perspectivas del futuro de la monarquía, a pesar del apoyo Emperador de Brasil
popular, y no apoyó ninguna iniciativa de restauración de la monarquía. Pasó sus dos últimos años de vida 7 de mayo de 1831-15 de noviembre de 1889
en Europa viviendo con escasos recursos. (58 años)
El reinado de Pedro tuvo un final poco común ya que fue depuesto cuando era muy querido por el pueblo y Predecesor Pedro I
en la cima de su popularidad. A él le siguió un periodo de gobiernos débiles, dictaduras y crisis Sucesor Deodoro da Fonseca
constitucionales y económicas. Los hombres que lo exiliaron pronto lo convirtieron en un modelo para la (Presidente de la República)
república brasileña. Algunas décadas después de su muerte, su reputación fue restaurada y sus restos Información personal
mortales fueron llevados de vuelta a Brasil, donde es considerado un héroe y símbolo de identidad nacional.
Nombre Pedro de Alcántara Juan Carlos
completo Leopoldo Salvador Bibiano
Francisco Javier de Paula
Índice Leocadio Miguel Gabriel Rafael
Gonzaga
Primeros años
Nacimiento Otros títulos
Príncipe imperial de Brasil
Educación (1825-1831)
Coronación anticipada Coronación 18 de julio de 1841
Consolidación Nacimiento 2 de diciembre de 1825
Matrimonio Palacio de San Cristóbal, Río de
Establecimiento de la autoridad imperial Janeiro, Imperio del Brasil
Crecimiento Fallecimiento 5 de diciembre de 1891 (66
Pedro II y la política años)
Vida doméstica Hotel Bedford, París, Francia
Mecenas de las artes y las ciencias Sepultura Capilla Imperial de la Catedral de
Popularidad y conflicto con el Imperio británico Petrópolis
Referencias
Bibliografía
Enlaces externos
Primeros años
Nacimiento
Escudo de Pedro II de Brasil
Por parte de padre, el emperador Pedro I, era miembro de la rama brasileña de la Dinastía de Braganza y su nombre era
precedido por el título honorífico de don desde su nacimiento.10 Era nieto del rey portugués Juan VI y sobrino de Miguel I.11
12 Su madre era la archiduquesa María Leopoldina de Austria, hija de Francisco I, último monarca del Sacro Imperio Romano-
Germánico. Por parte de madre, era sobrino político de Napoleón Bonaparte y primo de los emperadores Napoleón II de Francia,
Francisco José I de Austria-Hungría y Maximiliano I de México.12 13 14
Fue el único hijo varón y legítimo de Pedro I que sobrevivió a la infancia y fue reconocido oficialmente como heredero al trono
brasileño con el título de príncipe imperial el 6 de agosto de 1826.8 15 La emperatriz Leopoldina murió el 11 de diciembre de
Pedro II con 10 meses (1826). 1826, poco días después de dar a luz a un niño que nació muerto16 y cuando Pedro solo tenía 1 año.14 Por lo tanto, Pedro no
tenía recuerdos de su madre sino por lo que le contaban sobre ella.17 18
La influencia y los recuerdos de su padre se apagaron
con el tiempo.19
Dos años y medio después de la muerte de Leopoldina, el emperador volvió a casarse con Amelia de Beauharnais. El príncipe Pedro tampoco pasó mucho tiempo
con su madrastra aunque tuvo con ella un vínculo afectuoso20 21 22
y estuvieron en contacto hasta la muerte de ella en 1873.23 El emperador Pedro I abdicó el 7
de abril de 1831, tras un largo conflicto con la facción liberal (que posteriormente se convertiría en los dos partidos dominantes de la monarquía, el Conservador y
el Liberal) con poder en el parlamento. Él y Amelia salieron inmediatamente hacia Europa donde Pedro I iba a restaurar a su hija María II en el trono de Portugal
ya que este había sido usurpado por el hermano de este, Miguel I.24 25 El príncipe imperial Pedro se convirtió entonces en Pedro II, «emperador constitucional y
defensor perpetuo de Brasil.»5
Educación
Antes de dejar el país, el emperador seleccionó a tres personas para que cuidaran de su hijo y de las hijas que permanecieron
en el país. La primera persona escogida fue José Bonifácio, amigo y líder influyente durante la independencia brasileña, que
fue nombrado tutor.26 27 La segunda fue Mariana Carlota de Verna Magalhães Coutinho, posteriormente condesa de
Belmonte, que era la aya de Pedro II desde el nacimiento de este.28 Cuando era un bebé, la llamaba «dadama» porque no
sabía pronunciar correctamente la palabra «dama».15 Él la consideraba su segunda madre y seguía llamándola así incluso de
adulto.3 29
La tercera persona escogida fue Rafael, un negro veterano de la Guerra del Brasil.28 30 Rafael era un empleado
del palacio en el que Pedro I confiaba ciegamente y le pidió que cuidase a su hijo, lo que hizo hasta el fin de sus días.8 30
José Bonifácio fue destituido en diciembre de 1833 y sustituido por otro tutor.31 32 33 Pedro II se pasaba los días
estudiando34 y solo tenía dos horas libres al día.35 Se levantaba a las 06:30 de la mañana, empezaba a estudiar a las siete y
terminaba a las diez de la noche, cuando se iba a la cama.36 Su educación estuvo muy bien cuidada para incentivar valores y
una personalidad diferente de la impulsividad e irresponsabilidad que caracterizaron a su padre.31 37 Su pasión por la lectura
le permitió asimilar cualquier tipo de información.38 No obstante, Pedro II no era un genio,39 aunque sí era inteligente40 y
tenía una gran capacidad para acumular conocimiento con facilidad.41 El emperador Pedro II con doce
años vestido con el uniforme
El emperador tuvo una infancia solitaria e infeliz.8 42
La pérdida súbita de sus padres lo perseguiría toda su vida;43 tuvo muy imperial de gala (1838).
pocos amigos de su edad28 36 44
y el contacto que tuvo con sus hermanas era limitado.31 34 44
El ambiente en el que fue
45 46
criado lo convirtió en una persona tímida y carente de cariño que buscaba refugio en los libros y al mismo tiempo le
proporcionaba una fuga de su mundo real.47 48
Coronación anticipada
La entronación de Pedro II en 1831 supuso el inicio de un periodo de crisis, el más inestable de la historia de
Brasil.49 Se creó una regencia para gobernar en su lugar hasta que alcanzara la mayoría de edad.24 No obstante, las
disputas entre las facciones políticas tuvieron como resultado una serie de rebeliones y crearon una situación
inestable, casi anárquica bajo este periodo de regencia.50
La posibilidad de adelantar la mayoría de edad del joven emperador, en lugar de esperar a que cumpliera 18 el 2 de
diciembre de 1843, se tenía en consideración desde 1835.51 52
53 La idea fue apoyada, de cierta forma, por los dos
52 54
principales partidos políticos. Se creía que aquellos que lo ayudaran a tomar las riendas del poder estarían en
posición de manipular al joven emperador.55 Los políticos que habían surgido en la década de 1830 se habían
familiarizado con los peligros de gobernar. De acuerdo con el historiador Roderick J. Barman: «[los políticos] habían
La coronación de Pedro II, con quince años,
perdido toda la fe en su capacidad para gobernar el país por sí solos. Aceptaron a Pedro II como una figura de
el 18 de julio de 1841.
autoridad cuya presencia era indispensable para la supervivencia del país.»56 El pueblo brasileño también apoyaba el adelanto de la mayoría de edad, y
consideraban a Pedro II «el símbolo vivo de la unión de la patria»; esa posición «le otorgó, a ojos del público, una mayor autoridad de la de cualquier
monarca.»57
Los que defendieron la inmediata declaración de mayoría de edad de Pedro II redactaron una moción pidiéndole al emperador que asumiera plenos poderes.58 Se
envió una declaración al palacio de São Cristóvão para preguntar si Pedro II aceptaría o rechazaría adelantar su mayoría de edad.58 59 60
Este respondió
61 62
tímidamente que sí al ofrecimiento y prefirió que se produjera ese mismo día en vez de esperar a su cumpleaños en diciembre. Al día siguiente, el 23 de julio
de 1840, el parlamento brasileño declaró formalmente a Pedro II mayor de edad con 15 años.63 64 Por la tarde, el emperador prestó juramento a la constitución.65
66 Fue aclamado, coronado y consagrado el 18 de julio de 1841.67 68
Consolidación
Matrimonio
El fin de la regencia estabilizó el gobierno. Con un monarca legítimo en el trono, la autoridad se revistió con una voz clara y
única.69 Pedro II entendía su papel como el de un árbitro que dejaba sus ideas de lado para que no afectaran a su deber de
moderador de las disputas políticas entre los partidos.69 El joven monarca era dedicado y realizaba inspecciones diarias
personalmente y visitaba las administraciones públicas. Sus súbditos estaban impresionados con su aparente autoconfianza,69
a pesar de que su timidez y su falta de capacidad para desenvolverse en diferentes situaciones eran vistas como defectos. Su
carácter reservado y el hecho de hablar con solo una o dos palabras hacían las conversaciones extremadamente difíciles.70 Su
naturaleza taciturna era una manifestación de su miedo a las relaciones cercanas que tenía su origen en las vivencias de
abandono, intriga y traición que tuvo en la infancia.71
Entre bambalinas, se creó un grupo de siervos de palacio de alto cargo y notables políticos conocidos como "Facción
Cortesana" (Facção Áulica, en portugués) o "Club da Joana" por la influencia que tenían sobre el joven emperador -y algunos
eran tan cercanos como Mariana de Verna.72 Pedro II fue utilizado con maestría por los cortesanos para eliminar a sus
enemigos (tanto reales como supuestos) a través del alejamiento de sus rivales. El acceso a la persona del monarca por Teresa Cristina, esposa de
políticos rivales y la información que este recibía estaban cuidadosamente controlados. Una ronda continua de asuntos de Pedro II, con 24 años (1846).
gobierno, estudios, eventos y apariciones personales, usadas como distracciones, mantuvieron al emperador ocupado, aislado
de forma efectiva y le impedían darse cuenta de cómo estaba siendo explotado.73
Los cortesanos estaban preocupados con la inmadurez del emperador y creyeron que un matrimonio podía mejorar su
comportamiento y su personalidad.74 El gobierno del Reino de las Dos Sicilias ofreció la mano de la princesa Teresa
Cristina.75 76
77
El retrato que estos enviaron reveló que se trataba de una mujer joven y guapa, lo que llevó a Pedro II a
aceptar la propuesta.78 79 Se casaron por poderes en Nápoles el 30 de mayo de 184380 81 82
y la nueva emperatriz de Brasil
desembarcó en Río de Janeiro el 3 de septiembre.83 84 Al verla en persona el emperador sufrió una decepción85 86
87
ya que
85 86 88
el retrato estaba claramente idealizado; Teresa Cristina era una mujer baja, con algo de sobrepeso y coja. El emperador
no ocultó su decepción. Uno de los presentes afirmó que el emperador le dio la espalda a Teresa Cristina; otro, que del shock, el
emperador tuvo que sentarse y es posible que ambas cosas fueran verdad.85 Aquella noche, Pedro II lloró y le dijo a Mariana
de Verna: «Me han engañado, Dadama.»85 87 89
Horas y horas fueron necesarias para convencerlo de que el deber le exigía
que siguiera adelante con el matrimonio.85 87 89
Una celebración nupcial, con la ratificación de los votos, se realizó el día
siguiente, el 4 de septiembre.90 91
92
Con su crecimiento, sus debilidades desaparecieron y sus cualidades salieron a la luz. Aprendió no solo a ser imparcial y
dedicado, sino también cortés, paciente y sensato. A medida que comenzó a ejercer por completo su autoridad, sus nuevas
habilidades sociales y su dedicación en el gobierno contribuyeron enormemente a dar una imagen pública de eficiencia.93 El
historiador Roderick J. Barman lo describió así: «[Pedro II] mantenía sus emociones bajo férrea disciplina. Nunca era basto y
nunca perdía la cabeza. Era excepcionalmente inteligente con las palabras y cauteloso en su forma de reaccionar.»97
A finales de 1845 y principios de 1846, el emperador realizó un viaje por las provincias más al sur de Brasil y pasó por São
Paulo, Santa Catarina y Río Grande do Sul. Este se sorprendió de la bienvenida tan entusiasta y calurosa que recibió en todas
las provincias.98 Esto lo ánimo, por primera vez en la vida, a actuar con confianza por iniciativa propia.99 Este periodo
supuso el fin de la "Facción Cortesana". Pedro II eliminó con éxito toda influencia que los cortesanos tenían y los alejó de su
círculo íntimo al mismo tiempo que evitaba una alteración pública.100
La tercera crisis fue un conflicto con la Confederación Argentina relacionado con la propiedad de los territorios alrededor del Río de la Plata y la navegación de
sus afluentes.103 Durante la década de 1830, el gobernante Juan Manuel de Rosas apoyó revueltas en Uruguay y Brasil y solo a partir de 1850 le fue posible a
Brasil hacer frente a la amenaza que representaba Rosas.103 Se forjó una alianza entre Brasil, Uruguay y las provincias argentinas rebeldes,103 lo que provocó la
guerra contra Uribe y Rosas y la posterior caída del gobernante argentino en 1852.104 105
El éxito del imperio en las tres crisis aumentó considerablemente la estabilidad y el prestigio de Brasil.106 Internacionalmente,
los europeos comenzaron a ver al país como un símbolo de los ideales liberales familiares, como la libertad de prensa y el
respeto constitucional a las libertades civiles. Su monarquía parlamentaria representativa contrastaba con la mezcla de
dictaduras e inestabilidad de las naciones de Sudamérica durante este periodo.107 108
109
Crecimiento
Pedro II y la política
Las inseguridades de su infancia y la explotación sufrida durante su juventud hicieron que el emperador tomara control sobre su propio destino. En su visión del
mundo, para alcanzar la autodeterminación era necesario obtener el poder necesario y mantenerlo.117 Él utilizaba su activa participación en el rumbo del gobierno
como medio de influencia. Su dirección se volvió indispensable a pesar de que nunca tuvo un «gobierno de un hombre solo».118 El emperador respetaba las
prerrogativas de la legislatura, incluso cuando los políticos se resistían, retrasaban o frustraban sus objetivos y nominaciones.119
El sistema político nacional brasileño se parecía al de cualquier nación parlamentaria. El emperador, como jefe de Estado, pedía a un miembro del Partido
Conservador o del Partido Liberal que formara gobierno. El otro partido pasaría a la oposición en la legislatura, como contrapeso al nuevo gobierno. «En su
manejo de los dos partidos, tenía que mantener una reputación de imparcial, trabajar de acuerdo con la voluntad popular y evitar todo tipo de imposición flagrante
de su voluntad en la escena política.»120
La presencia activa de Pedro II en la escena política era una parte importante de la estructura del gobierno, que también incluía el consejo de ministros, la Cámara
de Diputados y el Senado. La mayor parte de los políticos apoyaban el papel del emperador. Muchos habían vivido durante el periodo de regencia, cuando la falta
de un monarca que pudiera mantenerse por encima de los intereses propios, llevó a años de lucha entre facciones políticas. Sus experiencias con la vida pública le
crearon la convicción de que el emperador era «indispensable para la paz y la prosperidad permanente de Brasil.»121
Vida doméstica
El matrimonio entre Pedro II y Teresa Cristina empezó mal, pero a base de madurez, paciencia y, con el nacimiento del primer
hijo Alfonso, la relación mejoró.104 122
Más tarde, Teresa Cristina tuvo tres hijos más: Isabel, en 1846; Leopoldina, en 1847;
y por último, Pedro, en 1848.89 123 124
Sin embargo, los dos niños murieron durante la infancia, lo que devastó al
emperador.89 125
126 Además de sufrir como padre, su visión de futuro sobre el imperio cambió completamente. A pesar del
afecto que sentía por sus hijas, no creía que Isabel, a pesar de ser la heredera, tuviera una posibilidad real de prosperar en el
trono. Él creía que su sucesor tenía que ser un hombre para que la monarquía fuese viable.127 Empezó a pensar que el
sistema imperial estaba unido a su persona y que no sobreviviría a su muerte.128 Isabel y su hermana recibieron una
educación excepcional,129 a pesar de que no fueron educadas para gobernar el país. Pedro II excluía deliberadamente a
Isabel en la participación de los asuntos y decisiones de gobierno.130
Alrededor de 1850, Pedro II empezó a tener amores discretos con otras mujeres.131 La más famosa y duradera de esas
relaciones fue con Luísa Margarida de Barros Portugal, condesa de Barral, con quien mantuvo una relación de amistad
romántica e íntima, pero no adúltera, y la nombró aya de sus hijas en noviembre de 1856.125 132
133
Durante toda la vida, el
emperador tuvo la esperanza de encontrar a su alma gemela, algo que sentía que le habían robado134 al ser obligado a casarse Las hijas supervivientes de Pedro
II en 1855: las princesas
por razones de Estado con una mujer por la que nunca sintió nada.135 Esto son solo dos ejemplos que ilustran la doble
Leopoldina e Isabel (sentada).
personalidad del emperador; una era la de Pedro II que llevaba con ahínco el papel de emperador que el destino le había
impuesto y, la otra, era Pedro de Alcántara, que consideraba el cargo imperial una carga pesada y que se sentía más feliz en los
mundos de la literatura y la ciencia.136
Pedro II era un trabajador compulsivo y su rutina era muy exigente. Normalmente se levantaba a las siete de la mañana y no se acostaba hasta las dos de la
madrugada del día siguiente. Reservaba sus días a los asuntos de Estado y el poco tiempo libre que tenía lo dedicaba a leer y a estudiar.137 El emperador vestía a
diario un sencillo frac negro con pantalones y corbata negros. En las ocasiones especiales usaba el uniforme de gala y solo aparecía vestido con el traje de
emperador dos veces al año en la apertura y el cierre de la Asamblea General.138 139
Pedro II era tan exigente con los políticos y funcionarios como consigo mismo.107 El emperador le exigía a los políticos que trabajaran ocho horas al día y adoptó
una política exigente en cuanto a la selección de funcionarios basada en la moralidad y el mérito.140 Para ser ejemplo, él adoptó una forma de vida sencilla y se
acabaron los bailes y los eventos de corte desde 1852.136 141 También se negó a aumentar su partida presupuestaria (800 000 000 de reales al año),142 que se
mantuvo estable desde 1840 y pasó a representar de un 3% a un 0,5% del gasto público en 1889.143 144
Tampoco le gustaba el lujo,145 146
147
ya que entendía
que el lujo era «un gasto inútil y un robo a la Nación.»148
«Nací para consagrarme a las letras y a las ciencias», comentó el emperador en su diario personal en 1862.150 151 Siempre
encontró placer en la lectura y descubrió en los libros un refugio.152 153 Su habilidad para recordar pasajes que había leído
en el pasado era notable.154 155 Los intereses de Pedro II eran diversos e incluían antropología, geografía, geología,
medicina, derecho, estudios religiosos, filosofía, pintura, escultura, teatro, música, química, poesía y tecnología.156 157
Hacia
el final de su reinado, había tres bibliotecas en el palacio de São Cristóvão que contenían más de 60 000 libros.158 Su pasión
por la lingüística lo llevó a estudiar idiomas y era capaz de hablar y escribir no solo en portugués, sino también en latín,
francés, alemán, inglés, italiano, español, griego, árabe, hebreo, sánscrito, chino, provenzal y tupí.159 160 161
162
163
Se
convirtió en el primer brasileño que adquirió una cámara de daguerrotipo en marzo de 1840. 164 165
Montó un laboratorio
fotográfico en el palacio de São Cristóvão y otro de química y física. También construyó un observatorio astronómico en el
palacio.154
La erudición del emperador sorprendió a Friedrich Nietzsche cuando se conocieron.125 166 167 Sucedió durante un viaje por
Europa organizado por su Consejo de Ministros en 1870 durante el que previamente conoció a Richard Wagner.168 Era
Pedro II (c. 1858). En la década 1871, Nietzsche viaja en un tren por Austria pero cuenta entró a un vagón privado por error, pidió disculpas pero su anfitrión
de 1850, los libros empezaron a
le pidió que se quedara y tuvieron una conversación muy grata,168 169 después de la que Nietzsche quedó asombrado por la
aparecer de manera prominente
en sus retratos: una referencia a
erudición de su comensal, cuya identidad desconocía al momento de descender del tren.170 Se volverían a encontrar en 1876,
su papel como defensor de la al inagurarse en el Festspielhaus de Bayreuth la tetralogía de El anillo del nibelungo.168 Victor Hugo le dijo: «Señor, eres un
educación. 149 gran ciudadano, eres el nieto de Marco Aurelio»,171 172 169
y Alexandre Herculano lo llamó «príncipe que la opinión
general considera como el número uno de su era gracias a una mente dotada y a la constante aplicación de su don para las
ciencias y la cultura.»150 Era miembro de la Royal Society,173 de la Academia de las Ciencias de Rusia,174 de las Reales
Academias de Ciencias y Artes de Bélgica175 y de la Sociedad Geográfica Americana.176 En 1875 fue elegido miembro de la Academia de las Ciencias
francesa, un honor que solo habían recibido otros dos jefes de Estado: Pedro, el Grande y Napoleón Bonaparte.172 177 Pedro II se carteó con científicos,
filósofos, músicos y otros intelectuales. Se hizo amigo de muchos de sus destinatarios como Richard Wagner,178 Louis Pasteur,179 Louis Agassiz, John
Greenleaf Whittier, Michel Eugène Chevreul, Alexander Graham Bell,180 Henry Wadsworth Longfellow,181 Arthur de Gobineau,182 Frédéric Mistral,183
Alessandro Manzoni,184 Alexandre Herculano,185 Camilo Castelo Branco186 y James Cooley Fletcher.187
A finales de 1859, Pedro II abandonó la capital para viajar por las provincias del norte. Visitó Espírito Santo, Bahía,
Sergipe, Alagoas, Pernambuco y Paraíba y volvió en febrero de 1860 tras haber estado viajando cuatro meses. El viaje fue
un gran éxito ya que el emperador fue recibido calurosamente por todos los lugares por donde pasó.188 189
190
La primera mitad de la década de 1860 vio un Brasil en paz y próspero. Las libertades civiles se mantuvieron pues191 192
Pedro II defendía con vigor la libertad de expresión,193 194 que existía desde la independencia de Brasil.195 Los
periódicos nacionales y provinciales se convirtieron para él en un medio ideal para conocer la opinión pública y la
situación general de la nación.148 Otro medio era el contacto directo con sus súbditos por lo que organizaba audiencias
Pedro II con su mujer y sus hijas al
públicas los martes y los sábados. Cualquier persona, incluso los esclavos,196 podía ser recibida y presentar sus peticiones sur de Minas Gerais en 1861.
o contar su historia.197 198
También visitaba escuelas, prisiones, exposiciones, fábricas y cuarteles y aprovechaba estas
apariciones públicas para recopilar información de primera mano.199
Esta tranquilidad desapareció cuando el cónsul británico en Río de Janeiro, William Dougal Christie, se declaró dispuesto a provocar una guerra entre su país y
Brasil. El diplomático, que creía en la diplomacia de cañonero,200 envió a Brasil un ultimátum abusivo tras dos incidentes menores ocurridos entre finales de 1861
y principios de 1862. El primero fue el naufragio de un navío inglés en la costa de Río Grande do Sul y el pillaje de sus bienes por los habitantes locales; el
segundo fue el arresto de oficiales británicos borrachos que provocaron desórdenes en las calles de Río.200 201 202
El gobierno brasileño se negó a ceder y
William Dougal Christie dio órdenes a los barcos de guerra británicos para que capturaran navíos mercantes brasileños como indemnización.203 204 205 La
marina brasileña se preparó para un conflicto inminente y 206 el emperador ordenó comprar material de artillería costera. 207 Los acorazados y las defensas
recibieron la autorización208 para abrir fuego contra cualquier navío británico que intentase capturar un barco brasileño.209 Pedro II dirigió la resistencia de
Brasil y rechazó toda concesión.210 211 212
Esta respuesta fue una sorpresa para Christie, quien cambió de comportamiento y propuso una vía pacífica y de
arbitraje internacional. 213 214 215
El gobierno brasileño presentó sus argumentos y, al ver la posición del gobierno británico debilitada, rompió sus relaciones
diplomáticas con Gran Bretaña en junio de 1863.216 217 215
El «patriota voluntario»
Mientras que continuaba la amenaza de guerra del Imperio británico, Brasil debía prestar atención a sus fronteras meridionales ya que comenzó en Uruguay una
nueva guerra civil .218 219 220 221 El gobierno brasileño decidió intervenir por miedo a dar una imagen de debilidad ante los británicos.222 El ejército brasileño
invadió Uruguay en diciembre de 1864 para llevar a cabo una breve campaña victoriosa que acabó el 20 de febrero de 1865 con el derrocamiento del Presidente
Bernardo Berro y la imposición de Venancio Flores como dictador de Uruguay.223 224 225
Durante este tiempo, en noviembre de 1864, el gobierno de Francisco Solano López viéndose amenazado por el Imperio en su acceso al mar, derrocando en forma
ilegítima al gobierno blanco del Uruguay aliado del Paraguay, además de haber ignorado el ultimátum del gobierno Paraguayo al Imperio sobre su invasión al
Uruguay, en defensa de su dignidad de País soberano, declara la guerra al imperio y ocupa parte del Mato Grosso que estaba en disputa con el Imperio del Brasil,
el cual había usurpado en forma ilegítima en 1804. El gobierno Paraguayo reclamaba posesión legítima de dicho territorio, y en rietradas ocasiones había intentado
poner fin a la disputa, pero fue el Imperio que evadió la resolución por su insaciable codicia de territorios, sosteniendo la tesis infundada que el límite era el río
Apa. En marzo de 1865, el gobierno Paraguayo declara la guerra Argentina, por negarse a dar paso por su territorio para ir a defender al Uruguay, si embargo, el
gobierno Argentino brindaba apoyo al Imperio e incluso daba municiones a la armada Brasilera en su bombardeo a la
ciudad Uruguayavde Paysandú. El presidente Argentino Bartolomé Mitre oculto la declaración de guerra para pasar por
País agredido cuando, el ejército paraguayo ocupo la ciudad de Corrientes. 226 227
Consciente de la anarquía que reinaba en la región y de la incapacidad e incompetencia de los jefes militares para aguantar
el empuje del ejército paraguayo, Pedro II decidió ir en persona al frente.228 Aunque el Consejo de Ministros y el
Parlamento se negó.228 229
Tras recibir una opinión desfavorable del Consejo de Estado, Pedro II hizo la siguiente
declaración: «Si se me impide ir allí como emperador, no se me puede impedir abdicar e ir como patriota voluntario.»230
228 229
231
Por eso, a los brasileños que se iban de voluntarios a la guerra se les conocieron como los «patriotas
voluntarios», en homenaje a Pedro II.229 El monarca fue llamado popularmente «el voluntario número uno».232 233
Inesperadamente, la guerra continuó cerca de cinco años más. Durante este periodo, el emperador se dedicó en cuerpo y
alma a continuar el esfuerzo de la guerra.251 252
Trabajó sin descanso en mantener y equipar las tropas para reforzar las
líneas de frente y avanzar en la construcción de nuevos barcos de guerra.230 Al mismo tiempo, se esforzó en evitar Pedro II con uniforme de almirante a
disputas entre los partidos políticos para no perjudicar el esfuerzo militar.253 254 Su negativa a aceptar un resultado a corto los 44 años, los años de guerra le
envejecieron de forma prematura.242
plazo para conseguir una victoria total sobre el enemigo fue crucial para el resultado final.255 256 Su tenacidad acabó con
la muerte de López en combate el 1 de marzo de 1870 y el final de la guerra.257 258
Más de 50 000 soldados brasileños murieron en combate259 y el coste de la guerra representó once veces el presupuesto anual del gobierno.260 Sin embargo, el
país era tan próspero que el gobierno pudo reembolsar la deuda de la guerra en diez años solamente.261 262 El conflicto estimuló la producción nacional y el
crecimiento económico.263 Pedro II rechazó la propuesta de la Asamblea de erigir una estatua ecuestre con su efigie para conmemorar la victoria y prefirió utilizar
el dinero para construir escuelas primarias.264 265
266
267
Apogeo
La victoria diplomática sobre el Imperio británico y la victoria militar sobre Uruguay en 1865, junto con el final feliz de la
guerra con Paraguay en 1870, marcaron el inicio de lo que se denominó «edad de oro» y apogeo del Imperio brasileño.268
Los años 1870 fueron años felices en Brasil y la popularidad del emperador estuvo en su apogeo. El país realizó progresos
en los ámbitos sociales y políticos y todas las capas de la sociedad se beneficiaron de reformas y del reparto de la creciente
prosperidad.269 La reputación internacional de Brasil, tanto por su estabilidad política como por su potencial de inversión,
aumentó considerablemente y El imperio fue considerado como una nación moderna.268 La economía conoció un rápido
crecimiento y la inmigración estaba en expansión. Se empezaron a construir nuevas líneas férreas, nuevos medios de
transporte y se extendieron otros inventos como el teléfono y el correo postal. «Con la esclavitud destinada a desaparecer y
otras reformas en proyecto, las perspectivas de "progreso moral y material" parecían inmensas.»270
En 1870, pocos brasileños se oponían a la esclavitud y eran aún menos los que se atrevían a decirlo abiertamente. Pedro II
era uno de esos pocos271 272 y consideraba la esclavitud como una «vergüenza nacional».273 Además, el emperador no
tenía esclavos.271 En 1823, los esclavos eran el 29% de la población brasileña, pero este porcentaje era del 15,2% en
1872.274 Sin embargo, la abolición de la esclavitud era un tema delicado en Brasil. Casi todo el mundo, del más rico al
más pobre, tenía sus esclavos.275 276
Sin embargo, el emperador quería poner fin a la esclavitud de forma progresiva242
277 para atenuar el impacto de la abolición en la economía nacional.278 Fingió ignorar los daños crecientes que causaría a
Una vez que se prohibió la llegada de nuevos esclavos extranjeros, Pedro II abordó, a principios de los años 1860, el asunto de la esclavitud de niños nacidos de
padre esclavos.283 284
La ley se redactó a iniciativa del emperador283 pero el conflicto con Paraguay retrasó la discusión en la Asamblea.285 284
Pedro II pidió
públicamente la erradicación progresiva de la esclavitud en su discurso del trono en 1867286 pero fue criticado fuertemente y su decisión fue considerada como un
«suicidio nacional».285 287
288 Se le reprochó y se le hizo saber que «la abolición era su deseo personal y no de la nación.»289 Finalmente se aprobó el proyecto
de ley y la ley de vientres libres fue promulgada el 28 de septiembre de 1871. Gracias a ella, todos los niños nacidos de esclavas tras esta fecha nacían libres.289
290 291
He llorado de felicidad y también de tristeza viendo a mi madre tan tierna, pero a su vez, tan vieja y tan enferma.296 293
297 Auguste Mariette (sentado, a la
izquierda) y Pedro II (sentado, a la
El emperador visitó España, Reino Unido, Bélgica, el Imperio alemán, el Imperio austrohúngaro, Italia, Egipto, Grecia, derecha) visitando la necrópolis de
Suiza y Francia. En Coburgo visitó la tumba de su hija.298 297 Este viaje fue para él «un momento de liberación y de Giza a finales de 1871.
libertad.» Viajó con el nombre de «Don Pedro de Alcántara», e insistió en ser tratado de forma informal y se conformaba
con alojarse en hoteles.293 299
Se pasaba días enteros reunido con científicos y otros intelectuales con los que debatía.293
297 Su estancia europea fue un éxito; su actitud y su curiosidad le trajeron el respeto de los países que visitaba. El prestigio de Brasil y del emperador salieron
reforzados durante su gira y cuando volvió a Brasil se ratificó la ley de vientres libres. La pareja imperial regresó triunfalmente a Brasil el 31 de marzo de
1872.270
Poco después de su vuelta a Brasil, Pedro II tuvo que enfrentarse a una crisis
inesperada. El clero contaba desde hacía tiempo con escasez de personal y el poco
del que disponía, tenía problemas de disciplina y estaba poco instruido,300 301
302
lo que condujo a una pérdida del respeto hacia la Iglesia católica. 302 El gobierno
imperial llevó a cabo un programa de reformas para poner remedio a esos
problemas.302 Como el catolicismo era religión de Estado, el emperador ejercía un
control sobre esos asuntos302 como el pago de los sueldos de los miembros del
clero, el nombramiento de los sacerdotes y de los obispos, la ratificación de las
bulas papales y la supervisión de los seminarios.302 303 Para que la reforma
tuviera éxito, el gobierno nombró a obispos que satisfacían sus criterios de
educación, que apoyaban sus reformas y la vuelta a los valores morales.302 301
Sin embargo, como los hombres más aptos comenzaban a escalar los puestos más
altos de la jerarquía, empezó a sentirse un resentimiento contra el control
gubernamental.302 301
Pedro II con 50 años, en 1875.
Pedro II con 49 años, en 1875. Los obispos de Olinda y Pará eran dos obispos de la nueva generación, de ese
clero instruido, de celosos religiosos brasileños. Estaban influidos por el
ultramontanismo, que se propagaba dentro del catolicismo de la época. En 1872, ordenaron que los francmasones fueran
expulsados de las cofradías de hermanos legos.304 305 306
Aunque la francmasonería europea tenía tendencia a preconizar el ateísmo y el anticlericalismo, las
cosas eran bastantes diferente en Brasil307 donde las órdenes masones eran legión, aunque el emperador no formaba parte de ninguna de ellas.308 El gobierno
intentaba persuadir a los obispos para anular su decisión, pero se negaron y fueron llevados ante la Corte Superior de Justicia. En 1874, fueron condenados a
cuatro años de trabajos forzados, que el emperador transformó en una pena de prisión.309 310
311
Pedro II desempeñó un papel decisivo ya que apoyó sin dudar
las decisiones del gobierno.302 305 312
Pedro II era un partidario ferviente del catolicismo, ya que consideraba que aseguraba los valores importantes de la civilización y del civismo aunque era bastante
ortodoxo en cuanto a la doctrina y se consideraba libre para pensar y para actuar.313 El emperador aceptó las nuevas ideas, como la teoría de Charles Darwin
sobre la evolución y destacó que «las leyes que él [Darwin] ha descubierto glorifican al Creador.»314 Era moderado en sus creencias religiosas,315 pero no podía
aceptar la falta de respeto a la ley civil y a la autoridad de gobierno.305 316
Como le dijo a su yerno: «[El gobierno] debe velar porque los procesos de la
constitución sean respetados, no hay voluntad de proteger la masonería... pero el objetivo es defender los derechos del poder civil.»317 La crisis se resolvió en
septiembre de 1875 cuando el emperador decidió acordar una amnistía completa a los obispos y anular sus órdenes de expulsión.318 311 La principal
consecuencia de la crisis fue que el clero no vio ninguna ventaja en apoyar a Pedro II.305 Dejaron de apoyar al emperador y esperaron a la llegada de su hija
mayor y heredera, Isabel, por sus ideas ultramontanas declaradas.319
El emperador salió nuevamente de viaje al extranjero, esta vez a los Estados Unidos. Estuvo acompañado por Rafael, su
fiel sirviente, que lo había criado desde la infancia.320 Pedro II llegó a Nueva York el 15 de abril de 1876 para, a partir de
ahí visitar el país. Visitó San Francisco, Nueva Orleans, Washington y Toronto en Canadá.321 322 323
El viaje fue un
«gran triunfo», Pedro II causó una gran impresión en el pueblo estadounidense por su sencillez y su bondad.176 324 325
También atravesó el Atlántico y visitó Dinamarca, Suecia, Finlandia, Rusia, el Imperio otomano, Grecia, Tierra Santa,
Egipto, Italia, el Imperio austrohúngaro, el Imperio alemán, Francia, Gran Bretaña, Países Bajos, Suiza y Portugal.326 327
Volvió a Brasil el 22 de septiembre de 1877.328
Sus viajes al extranjero tuvieron un profundo impacto en el emperador. Se liberó de las restricciones impuestas por su
Pedro II (sentado, a la derecha) en
función.329 Bajo el pseudónimo de «Pedro de Alcântara», pudo desplazarse como una persona normal y llegó incluso a las cataratas del Niágara, en 1876.
viajar en tren solo con su esposa. Era únicamente en estas giras en el extranjero cuando el emperador podía abandonar la
existencia formal y las exigencia de la vida que tenía en Brasil.329 Sin embargo, le
era más difícil volver a su papel de jefe de Estado cuando volvía a Brasil.330 En
cuanto murieron sus hijos, su fe en el futuro de la monarquía se desvaneció. Sus
viajes al extranjero le creaban un profundo resentimiento hacia el cargo de tanto
peso que le fue adjudicado siendo solo un niño de cinco años. Como había
entendido que no tenía ningún interés en conservar el trono para la próxima
generación, no había necesidad de mantenerlo durante el resto de la vida que le
quedaba.331
La guerra del Pacífico entre Chile, Perú y Bolivia despertó desde el primer
momento un vivo interés entre la opinión pública de Brasil, y el emperador y su
corte se manifestaron a favor de las reclamaciones de Santiago. Siguiendo las
instrucciones del propio emperador, el ministro brasileño Juan do Ponte Ribeyro
Pedro II en 1876. dio a conocer al gobierno el contenido del tratado secreto firmado por Perú y
Bolivia en 1873, que fue la base para declararle la guerra a ambos países. Pese a
ello, evitó involucrarse en el conflicto.
Foto autografiada de Pedro II.
Ocaso y caída
Decadencia
Durante los años 1880, Brasil siguió prosperando y la composición social de su población se diversificó enormemente
mientras que la lucha por los derechos de la mujer empezaba a surgir.332 Las cartas escritas por Pedro II nos muestran a
un hombre cultivado cada vez más harto del mundo y más pesimista sobre su futuro.333 334 El emperador siguió siendo
respetuoso con sus funciones y meticuloso en la ejecución de las tareas que tenía asignado aunque las hiciera sin
entusiasmo.334 Debido a su creciente indiferencia con respeto a la suerte del régimen335 y a su falta de reacción cara a la
oposición al régimen imperial, algunos historiadores le atribuyen la «principal, o quizá la única, responsabilidad» de la
caída de la monarquía.336
Conocedores de los peligros y los obstáculos del gobierno, los políticos de los años 1830 consideraban al emperador como
la fuente principal de la autoridad indispensable tanto para el gobierno como para la supervivencia nacional.56 Sin
embargo, esta generación de políticos fueron desapareciendo o se retiraron progresivamente del gobierno hasta que, en los
años 1880, fue prácticamente reemplazada por un nuevo grupo de políticos que no habían vivido la regencia ni los
primeros años del reinado de Pedro II, cuando los peligros externos e internos amenazaban la existencia misma de la
nación. Ellos solo habían conocido una administración estable y la prosperidad.56 Contrariamente a aquellos del periodo
precedente, los nuevos políticos no veían ninguna razón para defender el papel imperial como una fuerza unificadora
Pedro II con 61 años, en 1887: un beneficiosa para la nación.337 El papel de Pedro II en la realización de la unidad nacional, de la estabilidad y del buen
emperador resignado a abdicar. gobierno había caído totalmente en el olvido por parte de las élites dirigentes. Por su humildad, el emperador daba la
impresión de que su papel era inútil.338
La ausencia de heredero varón que permitiera implementar una nueva dirección de la nación disminuyó igualmente las perspectivas a largo plazo de la monarquía
brasileña. El emperador quería mucho a su hija Isabel pero estimaba que una mujer en el poder era imposible en Brasil. Consideraba que la muerte de sus dos hijos
varones era una señal de que el imperio estaba destinado a la desaparición.339 La resistencia a aceptar a una mujer a la cabeza del Estado estaba igualmente
compartida por el establishment político.340 Aunque la constitución permitía que una mujer accediera al trono, Brasil era un país muy tradicional y solo hubiera
aceptado un sucesor varón como jefe de Estado.128
El republicanismo era una idea que nunca había prosperado en la élite brasileña.341 342 343
y encontraba poco apoyo en las provincias.344 345 346
Sin embargo,
la combinación de las ideas republicanas con la difusión del positivismo en el interior del ejército y de los oficiales de base o de los rangos medios constituían un
grave peligro para la monarquía y condujo a la indisciplina en el interior de los cuerpos militares. Algunos soldados soñaban con una república dictatorial que fuera
superior a la monarquía liberal y democrática.347 348
A finales de los años 1880, la salud del emperador se agravó considerablemente349 y sus médicos le aconsejaban que
fuera a curarse a Europa.350 Pedro II abandonó Brasil el 30 de junio de 1887 mientras que Isabel quedaba al mando del
timón.350 Durante su estancia en Milán, el emperador estuvo dos semanas entre la vida y la muerte y recibió la
extremaunción.351 352
353
Mientras que él estaba convaleciente, en la cama del hospital, se le informó de que el 22 de
mayo de 1888 la esclavitud había sido abolida en Brasil.354 Con la voz débil y lágrimas en los ojos, dijo: «¡Qué gran
pueblo! ¡Qué gran pueblo!».354 355
356
Volvió a Brasil y desembarcó en Río de Janeiro el 22 de agosto de 1888.357 358
Todo el país lo acogió con un entusiasmo nunca visto antes. De la capital, de las provincias, de todas partes, llegaron
pruebas de afecto y de veneración.359
Las señales de devoción expresadas por los brasileños por la vuelta del emperador y la emperatriz demostraron hasta qué
punto la monarquía parecía beneficiarse de un apoyo inquebrantable360 y estaba en la cumbre de su popularidad.358 361
362
Las medidas tomadas por el gobierno inquietaron a los republicanos y a los militares positivistas pero, sin embargo, se dieron cuenta de que estas disposiciones
minaban el poder real y favorecían a sus propios fines y los republicanos presionaron al gobierno para que tomara decisiones análogas.370 La reorganización de la
Guardia Nacional fue lanzado por el gobierno en agosto de 1889 y la creación de una fuerza rival impulsó a los oficiales disidentes a tomar medidas
desesperadas.371 Para los republicanos y los oficiales era «ahora o nunca».372 Aunque la mayoría de la población no tenía ningún deseo de cambiar de forma de
gobierno,346 los republicanos empezaron a hacer presión para que los militares positivistas acabaran con la monarquía.373
Finalmente, los militares, dieron un golpe de Estado e instauraron la república el 15 de noviembre de 1889.374 366 375
376
377 En un primer momento, algunas
personas que vieron lo que estaban pasando no concibieron que se trataba de una rebelión.378 379 La historiadora Lidia Besouchet afirma que: «jamás una
revolución fue tan reducida.»380 En todo momento, Pedro II no mostró ninguna emoción y se preocupó muy poco por el devenir de los acontecimientos.381
Rechazó todas las propuestas que le hicieron los políticos y los jefes militares para reprimir la rebelión.382 383
384
Cuando el emperador se enteró de que había
sido depuesto, simplemente dijo estas palabras: «Si es así, me iré; he trabajado bastante y estoy cansado y me voy a descansar.»385
Exilio y legado
Últimos años
Hubo una resistencia monárquica significante tras la caída del Imperio, que siempre fue reprimida.386 También se
produjeron disturbios contra el golpe así como batallas entre las tropas monárquicas del ejército contra milicias
republicanas.387 El «nuevo régimen suprimió con rápida brutalidad y con total desdén hacia todas las libertades
civiles cualquier tentativa de crear un partido monárquico o de publicar periódicos monárquicos.»388 La emperatriz
Teresa Cristina falleció pocos días después de llegar a Europa389 390 e Isabel y su familia se mudaron hacia otro
lugar mientras su padre se estableció en París.391 392
Sus dos últimos años de vida fueron solitarios y melancólicos y
vivió en hoteles modestos sin casi recursos y escribiendo en su diario sus sueños en los que le estaba permitido volver
a Brasil.393 394
395
Pedro II en su lecho de muerte el 6 de Un día dio un largo paseo por el río Sena en carruaje abierto a pesar de la temperatura extremadamente baja. Al volver
diciembre de 1891: el libro de debajo de la al hotel Bedford por la noche, se sintió resfriado.396 397 La enfermedad evolucionó en los días siguientes hasta que
almohada bajo su cabeza simboliza que se transformó en una neumonía.396 398 El estado de salud de Pedro II empeoró rápidamente hasta su muerte a las
incluso después de su muerte su mente 00:35 de la mañana el 5 de diciembre de 1891.399 400 Sus últimas palabras fueron:«Que Dios me conceda estos
descansa sobre el conocimiento.
últimos deseos de paz y prosperidad para Brasil.»401 Mientras preparaban su cuerpo, un paquete cerrado con un sello
fue encontrado en la habitación con un mensaje escrito por el propio emperador: «Es la tierra de mis padres; deseo que
sea puesta en mi ataúd si muero fuera de mi patria.»400 402
403
El paquete, que contenía tierras de todas las provincias brasileñas, se colocó dentro del féretro.402
404
La princesa Isabel deseaba celebrar una ceremonia discreta e íntima,405 pero acabó aceptando la petición del gobierno francés de realizar un funeral de jefe de
Estado.400 406
407
Al día siguiente, miles de personalidades comparecieron en la ceremonia realizada en la iglesia de la Madeleine. Además de la familia de Pedro
II acudieron Francisco II de las Dos Sicilias, exrey del extinto Reino de las Dos Sicilias, Isabel II de España, exreina de España, Felipe de Orleans, conde de
Orleans, así como otros miembros de la realeza europea.408 409 También estuvieron presentes el general Joseph Brugère, representando al presidente Marie
François Sadi Carnot, los presidentes del Senado y el Parlamento así como senadores, diputados, diplomáticos y otros representantes del gobierno francés410 así
como casi todos los miembros de la Academia Francesa, del Instituto de Francia y de la Academia de Ciencias Morales.406 411 Representantes de otros gobiernos,
tanto del continente americano como europeo hicieron acto de presencia incluso vinieron de países lejanos como el Imperio otomano, China, Japón, Persia.410 El
ataúd fue transportado en cortejo fúnebre hasta la estación de tren, desde donde partiría hacia Portugal. A pesar de la lluvia incesante y de la temperatura
extremadamente baja,412 cerca de 300 000 personas asistieron al acto.413 El viaje prosiguió hasta la iglesia de San Vicente de Fora en Lisboa y el cuerpo de
Pedro II fue depositado en el panteón de los Braganza el 12 de diciembre.414 415
Los miembros del gobierno republicano brasileño, «temerosos de la gran repercusión que podía tener la muerte del emperador», se negaron a realizar ninguna
manifestación oficial.416 De todas formas, el pueblo brasileño no se mostró indiferente ante el fallecimiento de Pedro II pues la «repercusión en Brasil fue también
inmensa, a pesar de los esfuerzos del gobierno por minimizarla. Hubo manifestaciones de dolor en todo el país: comercios cerrados, banderas a media asta,
campanas tocando a difunto, cintas negras en la ropa, oficios religiosos.»414 417
Se realizaron «misas solemnes por todo el país, seguidas de panegíricos donde se
enaltecía a Pedro II y el régimen monárquico.»417
Legado
Los brasileños siguieron apegados a la figura del emperador popular a quien consideraban un héroe418 y siguieron
viéndolo como el padre del pueblo personificado.419 Esta visión era aún más fuerte entre los brasileños negros o de
ascendencia negra que creían que la monarquía representaba la emancipación. El fenómeno de apoyo continuo al
monarca depuesto se debe sobre todo a una idea generalizada de que fue «un gobernante sabio, benevolente, austero y
honesto.»420 Esta visión positiva de Pedro II y la nostalgia de su reinado creció también debido a que el país empezó
a sufrir crisis políticas y económicas que los brasileños atribuían a la caída del emperador.421 El emperador nunca
dejó de ser considerado un héroe popular, pero gradualmente volvería a ser un héroe oficial.422
Sorprendentemente, se manifestaron fuertes sentimientos de culpa entre los republicanos, que se hicieron cada vez
más evidentes con la muerte del emperador en el exilio.423 Ellos elogiaban a Pedro II, que era visto como un modelo Tumba de Pedro II y de Teresa Cristina en
de los ideales republicanos,424 así como la era imperial, que consideraban que debía ser un ejemplo a seguir por la la catedral de Petrópolis, Brasil.
joven república.425 En Brasil, las noticias de la muerte del emperador «causaron un sentimiento genuino de remordimientos entre aquellos que, a pesar de que no
sentían simpatías por la restauración, reconocían tantos los méritos como las obras realizadas por su gobernante fallecido.»418 420 426 427
Sus restos mortales, así como los de su esposa, fueron finalmente llevados a Brasil el 1921, a tiempo para el centenario de la independencia brasileña en 1922, ya
que el gobierno quería dar a Pedro II honores de jefe de Estado.428 429 Se declaró festivo nacional y el retorno del emperador como héroe nacional se celebró por
todo el país.424 Millares de personas participaron en la ceremonia principal en Río de Janeiro. El historiador Pedro Calmon describió la escena: «Los viejos
lloraban. Muchos se arrodillaban. Todos aplaudían. No había diferencias entre republicanos y monárquicos. Todos eran brasileños.»430 Este homenaje marcó la
reconciliación del Brasil republicano con su pasado monárquico.429
Los historiadores tienen a Pedro II y su reinado en gran estima. La literatura historiográfica que trata de él es vasta y, con excepción del periodo inmediatamente
posterior a su caída, enormemente positiva y hasta laudatoria.431 El emperador brasileño Pedro II es comúnmente considerado por los historiadores como «el
mayor hombre de Brasil».432 433 1 El historiador Richard Graham comentó que «la mayor parte de los historiadores del siglo XX han mirado el periodo [del
reinado de Pedro II] con nostalgia pero, a su vez, para criticar de forma sutil, o no tanto, los regímenes dictatoriales subsecuentes en Brasil.»434
Descendencia
De su matrimonio con la princesa Teresa Cristina de las Dos Sicilias tuvo cuatro hijos:
Princesa Isabel de Brasil (29 de julio de 1846 – 14 de noviembre de 1921), princesa imperial de Brasil y condesa de Eu por su
matrimonio con el príncipe Gastón de Francia.
Princesa Leopoldina de Brasil (13 de julio de 1847 - 7 de febrero de 1871), se casó con el príncipe Luis Augusto de Sajonia-Coburgo-
Gotha.
Pedro (19 de julio de 1848 – 9 de enero de 1850).Príncipe imperial de Brasil de su nacimiento hasta su muerte.
Ancestros
Antepasados de Pedro II de Brasil
16. Juan V, rey de Portugal
Germánico (= 30)
12. Leopoldo II, emperador del Sacro Imperio Romano Germánico
(Francisco I, emperador de Austria)
Germánico (= 24)
15. Archiduquesa María Carolina de Austria
Referencias
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Enlaces externos
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Sucesor:
Predecesor:
Proclamación de la República
Pedro I de Brasil y IV de Portugal
(Deodoro da Fonseca)
Emperador de Brasil
1831-1889
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