ANTONIO RAMÓN VALLEJO
Nació el 17 de marzo de 1844 en Tegucigalpa, Honduras. Su padre fue don
Román Vallejo y su madre, doña Marta Bustillo. Fue su abuelo paterno el señor
don Antonio Vallejo.
Sus primeras letras fueron impartidas en una escuela privada, entonces no las
había públicas, dirigida por sus tías maternas las señoritas Leonor y Antonina
Bustillo, quienes daban instrucción elemental a niños del vecindario y de
honorables familias quienes confiaban sus hijos al cuidado celoso de estas
educadoras.
Los estudios secundarios los realizó brillantemente en la academia del estado
entonces no había centros de enseñanza secundaria y era la academia la
encargada de otorgar el grado de Bachiller en Filosofía. En 1858 fue
matriculado por el Secretario de la Academia presbítero Samuel Escobar, luego
que demostró haber cursado y aprobado los cursos elementales de lectura y
escritura.
Practicó su examen para optar al Bachillerato en Filosofía el 4 de octubre de
1862, pero fue hasta el 7 de febrero de 1872 que el rector de la academia del
estado de Honduras, presbítero doctor Trinidad Estrada, y el secretario, abogado
Rafael Alvarado, le extendieron el diploma. En esa misma fecha se le entregó el
diploma de Bachiller en Derecho Civil. El examen lo había realizado el 20 de
noviembre de 1864.
Posteriormente se trasladó a Comayagua y se inscribió en el Colegio Tridentino
para seguir la carrera sacerdotal. A los 24 años, el 8 de septiembre de 1868, el
Ilustrísimo Fray Juan de Jesús Zepeda y Zepeda, lo ordenó sacerdote en
solemne ceremonia celebrada en la Catedral de Comayagua. Su primera misa la
ofició en Tegucigalpa, el 19 de septiembre de 1868. En 1869 fue nombrado cura
párroco del pueblo de Lamaní en el Departamento de Comayagua.
Poco permaneció en Lamaní, debido a que aquel ejercicio no le agradaba. Con
el propósito de que lo removieran casó a todas aquellas personas que así lo
desearan sin ganarles un tan solo centavo. Muchos pusieron en regla sus
relaciones pues por falta de recursos no lo habían hecho y, como era de
esperarse, los pueblos vecinos exigieron lo mismo de sus respectivos curas y
nadie quería desembolsar absolutamente nada como pago por derechos de
matrimonio. Los curas vecinos protestaron ante el obispo en Comayagua y fue
removido y trasladado, en 1870, a la Capellanía de Omoa. El mismo año de
1870 abandonó la Capellanía y se trasladó a Tegucigalpa en donde ejerció el
sacerdocio en la Iglesia de San Francisco. Hacia 1889, abandonó el sacerdocio.
En el desempeño de su misión, visitó en 1870, muchos pueblos, contándose
entre ellos los de Goajiquiro, Opatoro, Gacauterique, Similatón, en las alturas de
las sierras que se encuentran al sur de Comayagua, como a trece o catorce
leguas del Obispado de Comayagua. Observó que esos pueblos se encontraban
en completo atraso y que las costumbres de aquellos indios eran primitivas.
Abandonó muy pronto el ejercicio sacerdotal pero siempre fue fiel a la doctrina
católica. Sin embargo, fue partidario de la libertad de cultos permitida por el
general Santos Guardiola en las Islas de la Bahía como condición exigida por
Inglaterra para la devolución de ese territorio insular a la soberanía hondureña.
Esta medida fue atacada duramente por el Vicario Del Cid quien procedió a
excomulgar al presidente Guardiola.
En su necrología del presbítero Miguel Ángel Bustillo combate acremente la
actitud de Del Cid. En el compendio de la historia social y política de Honduras,
arremete contra el escolasticismo, imbuido como estaba de las doctrinas
positivistas:
«Al terminarse la dominación española, Guatemala se hubiera
encontrado con muy pocos hombres, si Fr. José Antonio Liendo
de Goicoechea, que se ocupó durante treinta años de dar
lecciones de Filosofía, que contribuyeron de una manera muy
eficaz a que se mudase el aspecto de los estudios de entonces, no
hubiera enseñado a la juventud a pensar por sí y a conocer que el
pensamiento sofocado por el escolasticismo, es el atentado más
grande contra la naturaleza humana.»
Se quejó del atraso de estos pueblos y lo atribuyó a que solamente en Guatemala
había imprenta y que lo que ahí se publicaba no contenía conocimientos útiles.
Muerte
Falleció en el año 1914.
Publicaciones
Obras
● Colección de las Constituciones Políticas que en la República de
Honduras se ha decretado en los cincuenta y seis años que lleva de
independencia. Nueva York, 1878.
● Apuntes de Gramática Latina. Tegucigalpa, 1881.
● Compendio de la Historia Social y Política de Honduras. Tegucigalpa,
[[1882**.
● Censo General de la República de Honduras levantando el 15 de junio
de 1887, Tegucigalpa, 1888.
● Estadística de la escuelas según el Censo de 1887, Tegucigalpa, 1889.
● Índice cronológico de los Tratados, Convenciones, Capitulaciones,
Armisticios, Dietas, Protocolos de Conferencias, Contratos de
Ferrocarril Interoceánico y otros actos diplomáticos de la República de
Honduras.