LA JURISDICCIÓN AGRARIA
[Link]. Abdón Sánchez Noguera *
I. LA JURISDICCIÓN. DELIMITACIÓN DEL CONCEPTO A LA LUZ DE LA
DOCTRINA DEL DERECHO PROCESAL MODERNO. II. LOS ORGANOS
INVESTIDOS DEL PODER JURISDICCIONAL. III. LA JURISDICCIÓN AGRARIA.
A. LA JURISDICCIÓN AGRARIA EN LA CONSTITUCIÓN DE LA REPÚBLICA
BOLIVARIANA DE VENEZUELA. B. LA JURISDICCIÓN AGRARIA EN LA LEY DE
TIERRAS Y DESARROLLO AGRARIO. C. LA COMPETENCIA ATRIBUIDA A LOS
ORGANOS DE ADMINISTRACIÓN DE JUSTICIA EN LA LEY DE TIERRAS Y
DESARROLLO AGRARIO. CONCLUSION.
I. LA JURISDICCIÓN. DELIMITACIÓN DEL CONCEPTO A LA LUZ DE
LA DOCTRINA DEL DERECHO PROCESAL MODERNO.
Vista como noción integrante del “Trinomio sistemático fundamental” del
Derecho Procesal (Calamandrei) (1) o de la “Trilogía estructural de la ciencia del
Proceso Civil” (Podetti) (2), a la cual se integran el proceso y la acción, la jurisdicción
tiene su origen en el surgimiento del Estado y en el desarrollo de la sociedad política
organizada, como instrumento para la solución de los conflictos surgidos entre sus
integrantes, en contraposición a la solución bilateral de los contendientes a través de
sus propios medios.
Inicialmente, la justicia primitiva ínter partes, fue sustituida por la justicia impartida
por terceros imparciales que no necesariamente era un órgano del Estado, con lo
* Ponencia presentada por su autor en el marco del Congreso Latinoamericano de
Derecho Agrario organizado por el Instituto Iberoamercano de Derecho Agrario
celebrado en la ciudad de Mérida en el mes de Junio de 2006.
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cual aparece el arbitraje como mecanismo de solución de conflictos y
posteriormente, sin que este desapareciera, se abriera paso a los jueces públicos,
cuando el Estado asume el control del ejercicio del poder jurisdiccional a través de
órganos creados a tal fin, imponiéndole a los particulares el deber de acudir a ellos y
al propio Estado el deber de prestar la función.
La discusión se plantea hoy día, en cuando a la ubicación de la jurisdicción,
buscando respuestas al juego verbal formulado por Alcalá Zamora (3) respecto de la
acción, la jurisdicción y el proceso, al afirmar que del proceso sabemos donde está,
pero no lo que es, si una relación o una situación jurídica; de la jurisdicción sabemos
lo que es pero no donde está, si en el Derecho Procesal o en el Constitucional y de la
acción no sabemos ni lo que es – en la pugna entre teorías abstractas y las
concretas- ni donde está, si en el campo del derecho material o del derecho
procesal.
Para encontrar respuesta a la interrogante relacionada con la ubicación de la
jurisdicción como noción del derecho procesal, hay que partir necesariamente del
análisis de las normas constitucionales que la regulan, observando que la
Constitución venezolana de 1999, nos define la jurisdicción como emanación de un
poder atribuido al Estado, por sus ciudadanos y ciudadanas, al consagrar la potestad
de administrar justicia como emanación de las mismas, trasunto de la consideración
de que el poder soberano reside en el pueblo, pero se ejerce a través de los órganos
del Poder Judicial (Art. 253) y no obstante incluir en el sistema de justicia al “…
Tribunal Supremo de Justicia, los demás tribunales que determine la ley, el Ministerio
Público, la Defensoría Pública, los órganos de investigación penal, los o las auxiliares
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y funcionarios o funcionarias de justicia, el sistema penitenciario, los medios
alternativos de justicia, los ciudadanos o ciudadanas que participan en la
administración de justicia conforme a la ley y los abogados autorizados o abogadas
autorizadas para el ejercicio”, no puede entenderse que aparte del Tribunal Supremo
de Justicia y los demás tribunales que determine la ley, los demás integrantes
puedan tener atribuida la función jurisdiccional, pues su integración al sistema debe
tenerse solo como coadyuvantes a la realización de dicha función.
Nuestra Constitución, apartándose de la tradicional división tripartida del Poder
Público, consagra la existencia de cinco poderes en la estructura organizativa del
Estado Venezolano: Poder Legislativo, Poder Ejecutivo, Poder Judicial, Poder
Ciudadano y Poder Electoral, pero mantiene casi intactas las funciones que
corresponden a los tres primeros poderes, atribuyendo al Poder Judicial la función de
administrar justicia, esto es la Potestad Jurisdiccional.
Desde el punto de vista esbozado hasta ahora, no cabe duda que la distribución
de poderes y la definición de las funciones del Poder Judicial corresponden al ámbito
del Derecho Constitucional, pero cuando se entra al desarrollo de las bases
constitucionales de la jurisdicción, esto es al funcionamiento y desarrollo de sus
aspectos particulares que al actuar permiten su concresión en el desarrollo del
proceso, tampoco cabe duda que nos adentramos en el campo del derecho procesal
(4).
Es precisamente el Derecho Procesal, la ciencia del derecho que ha permitido
delimitar el contenido, alcance y significación de la jurisdicción, que no se concreta
sólo a su fin primordial que es la creación de la norma particular que regule en forma
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definitiva la relación conflictiva que se ha sometido a su resolución, sino también a
los demás aspectos que le permiten arribar a esa actuación final que es la sentencia.
Y ese mismo desarrollo procesal, ha permitido encontrar en el concepto de
jurisdicción que cada autor ha proporcionado, elementos comunes que dan cuerpo a
la institución.
En primer lugar, se afirma que la jurisdicción es una función del Estado, que
envuelve para este el poder de administrar justicia y el deber de administrarla cuando
le es requerida, al tiempo que constituye un derecho de los justiciables de exigir su
ejercicio.
Se trata de una función pública, emanación de la soberanía derivada del poder
del pueblo, que se ejerce a través de los órganos creados en forma exclusiva a tal fin
en Nombre de la República y por Autoridad de la Ley.
El fin primordial de la función jurisdiccional es la solución de los conflictos que le
sean sometidos a su conocimiento, a través de una norma individualizada y concreta
que resulta de la aplicación de la norma general creada a través de la ley.
El ejercicio de tal función está sometido a la constitucionalidad y la legalidad, en
el sentido de exigir en toda la actuación del órgano jurisdiccional, apego incondicional
a las normas constitucionales y legales que regulan su actuación, por lo que el Juez
no crea derecho, lo aplica, al individualizar la norma abstracta en norma de conducta
que sólo se aplica al caso concreto que ha sido juzgado.
De allí que la definición de jurisdicción esbozada por Chiovenda, mantiene
plena vigencia, pues en ella se encuentran incluidos los distintos elementos que se
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han señalado. En efecto, el gran maestro enseña que la jurisdicción es “la función del
Estado que tiene por fin la actuación de la voluntad concreta de la ley, mediante la
sustitución de la actividad de órganos públicos a la actividad de los particulares o de
otros órganos públicos, ya afirmando la existencia de la voluntad de la ley, ya
ordenando ulteriormente su ejecución” (5).
II. LOS ORGANOS INVESTIDOS DEL PODER JURISDICCIONAL.
Conforme al citado artículo 257 de la Constitución de la República Bolivariana
de Venezuela, “Corresponde a los órganos del Poder Judicial conocer de las causas
y asuntos de su competencia mediante los procedimientos que determinen las leyes,
y ejecutar o hacer ejecutar sus sentencias”, limitándose su contenido regulatorio a las
reglas fundamentales en cuanto a la organización y estructura del Tribunal Supremo
de Justicia y dejando al legislador ordinario lo correspondiente a los demás
Tribunales y específicamente “…lo relativo a las jurisdicciones especiales y a la
competencia, organización y funcionamiento de los tribunales en cuanto no esté
previsto en esta Constitución”. (Art. 261).
De este modo, con el sustento constitucional indicado, las leyes orgánicas o
especiales que estaban vigentes a la fecha de entrada en vigencia de la Constitución
de la República de 1999 y las que se han promulgado con posterioridad a la misma,
constituyen el sustento legal de la organización y funcionamiento del Poder Judicial
venezolano.
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En el orden civil y mercantil, el desarrollo constitucional de la organización del
Poder Judicial se logra a través de la Ley Orgánica del Poder Judicial, conforme al
cual la administración de justicia se imparte a través de los Juzgados de Municipio,
de Primera Instancia y Superiores, agrupados en Circunscripciones Judiciales que
generalmente se corresponden con la división político territorial del país en Estados y
Municipios. Los correspondientes procedimientos se desarrollan a través del Código
de Procedimiento Civil y del Código de Comercio, encontrándose igualmente
regulaciones procedimentales en otras leyes, entre ellas el Código Civil.
La jurisdicción Contencioso Administrativa, aunque carece de una ley que
regule específicamente su organización y funcionamiento, se basa en una estructura
creada a través de disposiciones de carácter administrativo, dictadas en forma de
decretos y resoluciones, sin que hasta la fecha la Asamblea Nacional haya
sancionado la correspondiente ley que regule dicha rama del sistema judicial,
limitándose la Constitución a establecer que “La jurisdicción contencioso
administrativa corresponde al Tribunal Supremo de Justicia y a los demás tribunales
que determine la ley” (Art. 259).
Las jurisdicciones especiales del Trabajo, de Protección del Niño y del
Adolescente y Agraria, encuentran desarrollo de las normas constitucionales en las
leyes orgánica Procesal del Trabajo (Gaceta Oficial N° Nº 37.504. Caracas, 13 de
agosto de 2002) y Para la Protección del Niño y del Adolescente (Gaceta Oficial N°
5.266 Extraordinario del 02 de octubre de 1998) y en la Ley de Tierras y Desarrollo
Agrario (G.O. N° 37.323 de 13 de noviembre de 2001, reformada en 2005), que han
acogido el sistema del juicio por audiencias con predominio de la oralidad.
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La organización y funcionamiento de los Tribunales que tienen atribuida la
jurisdicción penal aparece regulada en el Código Orgánico Procesal Penal y en el
Código Orgánico de Justicia Militar.
III. LA JURISDICCIÓN AGRARIA
Arribar a la conclusión de que una rama del derecho ha alcanzado plena
autonomía científica el máximo grado de desarrollo en su aplicación práctica,
requiere verificar si se presentan tres elementos que se corresponden con el trinomio
sistemático fundamental esbozado por Calamandrei. Así, para que el derecho de
acción tenga el poder de poner en movimiento los órganos de la jurisdicción, es
necesaria la existencia de un conjunto de normas que regulen relaciones, derechos y
obligaciones de los sujetos de esa rama de derecho, esto es que exista un derecho
material o sustancial que permita ejercer el derecho de acción; para que los
conflictos derivados de las relaciones entre los sujetos de los derechos sustanciales
y la violación de tales derechos, encuentren solución, se requiere la presencia de
unos órganos jurisdiccionales que investidos de autoridad de solución a los mismos,
es el poder jurisdiccional del estado personificado en la organización judicial; y
finalmente para que esos órganos investidos del poder jurisdiccional adecuen el
modo de actuar para dirimir los conflictos, es necesario un conjunto de normas que
regulen su actuación, esto es, se necesita la presencia de un procedimiento
legalmente establecido.
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Cuando se trata de investigar si el Derecho Agrario se encuentra en tal estadio
del desarrollo científico, no hay duda que el mismo cuenta con el conjunto normativo
que denominamos derecho sustantivo y que el mismo se encuentra en primer lugar
en la Ley de Tierras y Desarrollo Agrario y en las normas que regulan la actividad
agraria y los recursos naturales; pero al lado de las leyes especiales aparecen
dispersas en el ordenamiento jurídico un conjunto de normas que guardan relación
con tal actividad o que las leyes especiales acogen como propias, como ocurre por
ejemplo con la posesión o la prescripción adquisitiva, que también se integran al
Derecho Agrario.
Si lo que se propone es determinar la existencia de normas procedimentales
que en forma particular regulan el modo como ha de desarrollarse el proceso en el
cual se decidirán los conflictos que surgen con motivo de la aplicación de las leyes
sustantivas de naturaleza agraria, se encuentra que la Ley de Tierras y Desarrollo
Agrario establece un procedimiento especial, con principios y formas de desarrollo
propios, como es el procedimiento agrario, en sus vertientes del procedimiento
ordinario agrario y los Procedimientos Contencioso Administrativos Agrarios y de las
Demandas contra los Entes Estatales Agrarios.
Finalmente, la creación de tribunales especializados, la Sala Especial Agraria de
la Sala de Casación Social del Tribunal Supremo de Justicia, los Tribunales
Superiores Agrarios y los Tribunales de Primera Instancia Agraria, previstos en la Ley
de Tierras y Desarrollo Agrario, demuestran la existencia de un fuero especial que es
el fuero agrario.
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Trata en esta ponencia, el particular aspecto de la jurisdicción agraria, a la cual
nos referimos seguidamente, partiendo del fundamento constitucional de la misma y
el desarrollo legal que se ha concretado a través de la Ley de Tierras y Desarrollo
Agrario.
A) LA JURISDICCIÓN AGRARIA EN LA CONSTITUCIÓN DE LA
REPÚBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA.
La Constitución de la República Bolivariana de Venezuela de 1999, no contiene
una disposición particular referida a la jurisdicción agraria, como si contiene
disposiciones relativas a las jurisdicciones: contencioso administrativa, penal militar y
laboral, señalando principios rectores para las mismas.
Pero en el parágrafo único del artículo 261, al hacerse la delegación al
legislador ordinario para su desarrollo, al establecer que “La ley regulará lo relativo a
las jurisdicciones especiales y a la competencia, organización y funcionamiento de
los tribunales en cuanto no esté previsto en esta Constitución”; limita esa delegación
al señalar que la competencia, organización y funcionamiento de los tribunales de la
jurisdicción agraria, deberán regularse en ley especial, respetando los postulados
constitucionales referidos a tales aspectos, específicamente los principios que rigen
el proceso: independencia (Art. 254), responsabilidad judicial (Art. 255), prohibición
de activismo político partidista, gremial, sindical o de índole semejante. (Art. 256),
simplificación, uniformidad y eficacia de los trámites, adopción de un procedimiento
breve, oral y público y el principio finalista conforme al cual no se sacrificará la
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justicia por la omisión de formalidades no esenciales (Art. 257) y la promoción de los
mecanismos alternativos de solución de conflictos (Art. 258).
B) LA JURISDICCIÓN AGRARIA EN LA LEY DE TIERRAS Y DESARROLLO
AGRARIO.
Tratándose de una ley con un alto contenido político, pues su fin principal fue la
adopción de un nuevo sistema de la propiedad rural en Venezuela, al establecerse
limitaciones y obligaciones que disminuyen en gran medida los derechos que
tradicionalmente se reconocían a sus propietarios, el legislador puso su mejor
empeño en el logro de tal fin, pero descuidó el aspecto jurisdiccional en muchos
aspectos. Esta afirmación tiene sustento al analizar el contenido de las disposiciones
fundamentales de la Ley de Tierras y Desarrollo Agrario, en las cuales se omite en
forma inexplicable cualquier mención a la jurisdicción agraria, como sea para
subyugarla a las decisiones de la administración agraria e impedirle cumplir su
misión fundamental de ser garante de los derechos de los sujetos de la ley.
En lo tocante a la organización y funcionamiento de los órganos encargados de
la administración de justicia en materia agraria, no obstante los adelantos logrados
en otras jurisdicciones, como en la jurisdicción laboral, en la cual se modifica
radicalmente la vetusta organización que contenía la Ley Orgánica de Tribunales y
Procedimiento del Trabajo, con lo cual se logra el cumplimiento de una de las metas
fijadas en las normas constitucionales, el legislador mantuvo la misma estructura
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arcaica de los tribunales agrarios que consagraba la derogada Ley Orgánica de
Tribunales y Procedimientos Agrarios.
Así, en vez de prever la creación de los circuitos judiciales agrarios que
garantizaran a los justiciables el acceso efectivo a la justicia, poniendo a su
disposición una estructura tribunalicia, mantuvo la misma estructura que existía, la de
tribunales unipersonales tanto de primera como de segunda instancia.
En todo caso, se hace necesario hacer referencia a dicha estructura a los fines
propuestos, señalando que la Ley de Tierras y Desarrollo Agrario, en el Título V,
regula tal estructura y funcionamiento, determinando como tribunales encargados del
ejercicio de la función jurisdiccional en materia agraria, a la Sala Especial Agraria de
la Sala de Casación Social del Tribunal Supremo de Justicia (Art. 162), los Tribunales
Superiores Agrarios y los Tribunales de Primera Instancia Agraria (Art. 167 y 208).
La organización interna y funcionamiento de dichos Tribunales es la misma que
se establece en la Ley Orgánica del Poder Judicial para los Tribunales de la
jurisdicción ordinaria, al no prever la Ley de Tierras y Desarrollo Agrario una
organización distinta, ni remitir a otras leyes especiales su regulación.
En la actualidad, la sede de los Juzgados de Primera Instancia Agraria en
Venezuela, se fija en consideración a las condiciones particulares de ubicación de la
ciudad sede en una zona agropecuaria y de los Juzgados Superiores en
consideración a las regiones agrarias del país; lo que ya no se corresponde con los
criterios actualmente seguidos en la administración agraria, por lo que se hace
urgente la revisión de tales criterios para que se consolide una jurisdicción agraria
que garantice efectivamente el acceso a la justicia y la celeridad procesal.
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C. LA COMPETENCIA ATRIBUIDA A LOS ORGANOS DE ADMINISTRACIÓN
DE JUSTICIA EN LA LEY DE TIERRAS Y DESARROLLO AGRARIO.
Las competencias de los distintos órganos de administración de justicia,
aparecen diseminadas en la Ley de Tierras y Desarrollo Agrario, en el articulado de
la misma.
A la Sala de Casación Social del Tribunal Supremo de Justicia en Sala Especial
de Casación Agraria, se le atribuyen como competencias:
a. Conocer de los recursos de casación contra las sentencias definitivas de
última instancia que sean dictadas en los juicios de naturaleza agraria (Art.
195).
b. Conocer como Tribunal de Segunda Instancia, de todas las acciones que por
cualquier causa, sean intentadas con ocasión a la actividad u omisión de los
órganos administrativos en materia agraria, incluyendo el régimen de los
contratos administrativos, el régimen de las expropiaciones, las demandas
patrimoniales y demás acciones con arreglo al derecho común que sean
interpuestas contra cualesquiera de los órganos o los entes agrarios. (Arts. 167,
numeral 2 y 168).
c. Conocer de los recursos de interpretación sobre el alcance o inteligencia de
cualesquiera de las normas contenidas en la Ley de Tierras y Desarrollo Agrario
(Art. 195)
La competencia de los Tribunales Superiores, aparece señalada así:
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a. Conocer de los recursos ordinarios que se interpongan contra las sentencia
dictadas por los Tribunales de Primera Instancia en los asuntos que sean de la
competencia de estos. (Art. 240)
b. Conocer de todas las acciones que por cualquier causa, sean intentadas con
ocasión a la actividad u omisión de los órganos administrativos en materia
agraria, incluyendo el régimen de los contratos administrativos, el régimen de
las expropiaciones, las demandas patrimoniales y demás acciones con arreglo
al derecho común que sean interpuestas contra cualesquiera de los órganos o
los entes agrarios. (Art. 167, numeral 1).
A los Tribunales de Primera Instancia Agraria, el artículo 208 de la Ley de
Tierras y Desarrollo Agrario señala como competentes para conocer las demandas
entre particulares que se promuevan con ocasión de la actividad agraria, sobre los
siguientes asuntos:
1. Acciones declarativas, petitorias, reivindicatorias y posesorias en materia
agraria.
2. Deslinde judicial de predios rurales.
3. Acciones relativas al uso, aprovechamiento, constitución de servidumbres y
demás derechos reales, para fines agrarios.
4. Acciones sucesorales sobre bienes afectos a la actividad agraria.
5. Acciones derivadas del derecho de permanencia.
6. Procedimientos de desocupación o desalojos de fundos.
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7. Acciones derivadas de perturbaciones o daños a la propiedad o posesión
agraria.
8. Acciones derivadas de contratos agrarios.
9. Acciones de indemnización de daños y perjuicios derivados de la actividad
agraria.
10. Acciones originadas con ocasión a la constitución del patrimonio familiar
agrario.
11. Acciones derivadas de conflictos suscitados entre sociedades de usuarios,
uniones de prestatarios, cooperativas y demás organizaciones de índole
agraria.
12 Acciones derivadas del crédito agrario.
13. Acciones y controversias surgidas del uso, aprovechamiento, fomento y
conservación de los recursos naturales renovables que determine la ley.
14. Acciones derivadas del uso común de las aguas de regadío y de las
organizaciones de usuarios de las mismas.
15. En general, todas las acciones y controversias entre particulares
relacionados con la actividad agraria.
El elemento que define la naturaleza agraria de un predio rústico o rural a los
efectos de la ley, es vocación de uso agrario fijadas por el Ejecutivo Nacional.
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CONCLUSIÓN
Del análisis de las normas constitucionales y legales que regulan la función del
Estado de administrar justicia en los asuntos de índole agraria, así como el desarrollo
de tales bases a través de la interpretación jurisprudencial y del aporte de la doctrina,
puede concluirse que en Venezuela existe una jurisdicción especial agraria,
integrada por tribunales especializados, a la que se han atribuido unas competencias
específicas y establecido las normas que regulan los procedimientos especiales que
han de tramitarse ante la misma.
_________
(1) Calamandrei, Piero (1943). Institución di Dititto Processuale Civile, secondo il
nuevo Codice. 2ª Ed. Cedan, Padova.
(2) Podetti, Ramiro (1944). Trilogía Estructural de la ciencia del proceso civil, en
Revista de Derecho Procesal, Parte I.
(3) Alcalá Zamora, Niceto (1946). Enseñanzas y sugerencias de algunos
procesalistas sudamericanos acerca de la acción, en estudios de Derecho Procesal
en honor a Hugo Alsina. Buenos Aires.
(4) Rengel Romberg, Arístides (1991). Tratado de Derecho Procesal Civil
Venezolano, Vol. I, Caracas: Editorial Ex Libris.
(5) Chiovenda, Giuseppe (1933. Institución di Diritto Processuale Civile, Napoli:
Jovene.
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