Camiña Geografia - Andina
Temas abordados
Camiña Geografia - Andina
Temas abordados
Geografías
Andinas
del Tamarugal
Geografías Andinas del Tamarugal
Editores: Alberto Díaz Araya, Juan Carlos Araya González, Álvaro Espinoza Collao.
Producción Editorial: Nicole Cortes Aliaga, Mijaíla Brkovic Leighton, Diego Yampara, Cristían Arias.
Fotografías: Juan Gálvez, Cristían Arias, Patricio Santos, Marco Orozco, Marianne Fuentealba, Vania Fernández, Alexis Gajardo, Andrea Molina, Daniel Castillo,
Erick Godoy, Genaro Llanes, Juan Carlos Araya, Juan Jofré, Nicole Cortés, Oscar Corvacho, Patricio Arriaza, Rodomiro Huanca, Alberto Díaz, Erick Espinoza.
Diseño: Carlos Bravo
Presentación................................................................................................................................................................................9
Prólogo........................................................................................................................................................................................ 11
Introducción.............................................................................................................................................................................. 13
Altiplano..................................................................................................................................................................................... 23
Precordillera.............................................................................................................................................................................. 53
Pampa-Oasis......................................................................................................................................................................... 107
Pampa tarapaqueña. Fotografía: Juan Gálvez.
6
Dedicado a las abuelas y abuelos de los Andes
7
Cerro Unita, Gigante de Tarapacá, Fotografía: Patricio Santos.
8
Presentación
Geografías Andinas del Tamarugal es el resultado de un va- territorio, un lazo que surge a través de la historia y de la
lioso trabajo de investigación etnoterritorial, elaborado en forma en que han interactuado con los espacios dados por
conjunto entre las comunidades del Área de Desarrollo In- su entorno natural. Así es como cerros, vertientes, bodefa-
dígena (ADI) Jiwasa Oraje; la Universidad de Tarapacá (UTA) les, salares o pampa han construido un paisaje cargado de
y la Corporación Nacional de Desarrollo Indígena (CONA- identidad, propia de la población tarapaqueña, donde cada
DI) Subdirección Norte. En este sentido, el presente libro lugar guarda un relato cargado de significado.
representa un impulso más, de parte del Estado, para la
promoción del reconocimiento y desarrollo social de las
personas y comunidades originarias de Chile, asuntos que De esta manera, se comprende el territorio como un es-
forman parte del compromiso que tenemos como institu- pacio de articulación para el desarrollo, en todos los sen-
ción. tidos, de las comunidades que en él interactúan y es el 9
10
Prólogo
La Universidad de Tarapacá ha mantenido un firme com- inclusión, el respeto y la promoción de la diversidad cul-
promiso, sostenido en el tiempo, con los territorios de la tural, que son también los pilares del Modelo Educativo
Macro Región Centro Sur Andina. Altiplano, precordillera, Institucional de la UTA.
pampa y costa son los escenarios donde se ha ido de-
sarrollando gran parte del conocimiento –humanístico y En esa línea, el aporte de este libro es fundamental, ya
científico– de calidad, que otorga identidad y da el sello que permite difundir conocimientos desde una primera
local a nuestra institución educativa. Por esto, estamos fuente de información, a la vez que contribuye al recono-
orgullosos de presentar Geografías Andinas del Tamarugal, cimiento de los derechos de los pueblos originarios me-
libro que representa el epítome de una serie de investi- diante el soporte de una institución universitaria.
gaciones transdisciplinarias realizadas por profesionales
11
de nuestra casa de estudios en convenio con CONADI y Finalmente, no queda más que dar las gracias a todas y
que confirma, una vez más, nuestra misión como centro todos aquellos quienes participaron, de una u otra forma,
de educación superior intercultural. en esta publicación. Sobre todo, a las comunidades que
abrieron las puertas de sus casas para relatarnos las his-
En este sentido, el presente volumen ofrece un registro torias de sus abuelos y abuelas. A ellos dedicamos estas
de imágenes y antecedentes etnohistóricos, sin perder páginas.
de vista el filtro de la cosmovisión y memoria oral de
los pueblos indígenas locales. Para lograrlo, se realizó Dr. Emilio Rodríguez Ponce
un largo trabajo en conjunto a comunidades aymaras y Rector Universidad de Tarapacá
quechuas del Tamarugal, siempre bajo los valores de la Arica, noviembre 2020
Apacheta blanca y un hito que demarcan la ruta desde el Alto de Chusmiza hacia los territorios del altiplano tarapaqueño.
Fotografía: Juan Jofré.
12
Introducción
El presente texto tiene como propósito difundir–median- En esta visión de mundo, los cerros mallkus emergen en
te imágenes y fragmentos de documentación etnohistó- el paisaje andino como estimulantes de la memoria so-
rica– la diversidad de ecologías y territorios indígenas ta- cial, que se actualiza en la toponimia. Los cerros, campos
rapaqueños, bajo una perspectiva que ilustra al altiplano, de cultivo o pastoreo, son fuerzas antinómicas que están
la precordillera y la pampa-oasis, siguiendo el legendario en permanente relación con la ‘sociedad humana’ y, por
desplazamiento de mujeres y hombres en su recorrido de eso, se le ofrecen diversos dones como reciprocidad. Así,
la cordillera al mar. Al respecto, este libro divulga a la so- las comunidades andinas no están exentan a estos sis-
ciedad regional el valor patrimonial que poseen el medio temas de creencias, pues interactúan con el paisaje me-
ambiente andino. diante sus prácticas socioculturales (Galdames, Choque y
Díaz 2016; Van Kessel 1992; Martínez 1989).
13
Sabemos que mucho antes de la llegada de los conquis-
tadores españoles, las comunidades andinas estable- La memoria, las deidades andinas como Tunupa y los
cieron fuertes vínculos con la geografía que los albergó, saberes locales sobre el paisaje grabado en petroglifos,
construyendo asentamientos, complejos sistemas de re- geoglifos y pictografías, también quedaron registrados
gadío y senderos que interconectaron lejanas tierras de en los quipus que custodiaban los sabios quipucamayoc
la puna, con las profundas quebradas y el inhóspito de- del Inka durante el Tawantinsuyu, quienes junto a los ji-
sierto, entre identidades y símbolos desplegados en los lakatas mostraron al encomendero español Lucas Martí-
territorios. nez en el pueblo de Tarapacá en el año 1565:
La topografía regional, caracterizada por diversos acci- “…visto por sus quipus y examinado con sus indios
dentes orográficos, cerros y valles mesotermos que es- y quipucamayos… doy fe que a mi presencia el dio
curren al occidente de los Andes, situación que permitió don Joan y don Pedro Lucuma y don Martín Lucay y
articular verticalmente pisos ecológicos bajo los princi- otro Martín Lucay [caciques] dela dicho pueblo [Ta-
pios de reciprocidad, redistribución y complementariedad rapacá] vieron los dichos quipus y declararon lo que
en paisajes andinos multiétnicos e interdigitados. dicho tienen…”
Archivo General de la Nación, Colonia, 1565.
14
17
En este contexto, los artefactos y las estructuras simbó-
licas que se ubican en colinas, caminos y cerros consti-
tuyen significantes importantes en la memoria colectiva
y la liturgia de las poblaciones indígenas, otorgándoles
nuevos significados, funciones y atributos.
cosmovisión comunitaria.
22
Altiplano
23
El Altiplano o Puna corresponde geográficamente a medos, que en el caso de este último se desarrolla entre
una extensa meseta con una altura promedio de 4.000 los meses de diciembre a marzo.
m.s.n.m, en la cual emergen las cumbres cordilleranas
andinas y volcanes incluso sobre los 6.000 m.s.n.m. Es regado por ríos que drenan hacia cuencas endorrei-
cas que tienen por base de equilibrio grandes salares. En
En la región de Tarapacá, esta unidad territorial se consi- general, la disponibilidad estacional del recurso hídrico
dera con el inicio de la meseta en los Andes presentan- da vida a bofedales y vertientes activadas por diversos
do elevados niveles de radiación, ligados a su topografía, acuíferos.
posición latitudinal y menor capacidad de absorción con
respecto al escaso espesor atmosférico. La delimitación del área altiplánica de la región de Ta-
rapacá abarca, de forma transversal, dos comunas: Col-
El clima en el área altiplánica corresponde a uno de tipo chane y Pica. La comuna de Colchane abarca una super-
frío de tundra de altura, constituyendo una amplia va- ficie de 4.015,6 km2. Su capital comunal homónima se
riabilidad estacional, caracterizado por lluvias con alta ubica en una planicie altoandina a 3.800 m.s.n.m., colin-
irregularidad, con alternancias de periodos secos y hú- dando con Bolivia.
Feria de Colchane, década de 1970. Fotografía: María Ester Grebe.
Isluga, es un área de la comuna de Colchane con una mar- estancias y caseríos. Los ayllus de Isluga son ach’a, isk’a,
ka o pueblo principal homónimo, con diferentes sectores San Juan y Kollana (Martínez 1989) y las respectivas es-
y asentamientos tradicionalmente divididos por mitades tancias son: Parajalla, Mauque, Arabilla, Caraguano, En-
o sayas según los patrones culturales andinos: Arajj saya quelga, Chapicollo, Pisiga Choque, Cotasaya, Escapiña,
(parcialidad de arriba) y Manqha saya (parcialidad de aba- Citani, Achauta y Pisiga Centro, etc. Las y los comune-
jo). Existen a su vez cuatro ayllus, dos en cada mitad con ros residen principalmente en las estancias y caseríos
29
dedicados a la ganadería de camélidos y a la agricultura También, cada ayllu posee aun un altar en una esquina en
de autoconsumo, congregándose en el pueblo ceremo- el exterior de la iglesia. El ayllu se define como una unidad
nial de Isluga para la fiesta Patronal o para la Anata. dentro de la organización socioespacial andina, unida por
lazos de parentesco y, a la vez, caracterizada por poseer
Para la década de 1970, cada parcialidad elegía anual- sus propios terrenos de pastoreo y cultivos. El cargo de
mente un cacique y cada ayllu elegía un mayordomo. mayordomo corresponde a quienes organizaban la fiesta
a los Santos Patronos. Asimismo, el rol del cacique esta-
ba vinculado a la toma de decisiones y la aplicación de la
justicia a nivel comunitario, además de participar en las
ceremonias (Díaz, Martínez y Ponce 2014).
31
32
Juana Mamani enseña sus tejidos en Ancuyo, sector de Isluga. Fotografía: Juan Gálvez.
Desde tiempos precolombinos, se mantienen en el en- quínoa; en las talegas se llevan las semillas de papa. Los
tramado de los textiles, la cosmovisión andina. En Isluga, costales van y vienen de las chacras transportando las
las bolsas destinadas al almacenaje y a la agricultura, cosechas. Lo mismo sucede en las ofrendas ceremonia-
como las talegas, wayuñas y costales sirven de apoyo a les: las talegas aparecen siempre con su carga de papas,
los trabajos de la tierra. Llevan las semillas a la chacra y mientras las wayuñas contienen la quínoa. Y en las bo-
se encuentra con esa carga en las ofrendas ceremoniales. degas y cocinas las tres bolsas se usan para almacenar
los víveres y repartirlos para que duren hasta la próxima
Durante la siembra, las wayuñas -prendidas con un alfi- cosecha. Conforman, así, una familia textil dedicada al
ler a la altura del pecho- sirven para llevar semilla de la alimento humano (Cereceda 2010).
Siembra de quinoa en las inmediaciones de Enquelga, comuna de Colchane. Fotografía: Juan Gálvez.
33
Fortunato Vilches y Juana Mamani hilando en Ancuyo, sector Isluga. Fotografía: Juan Gálvez.
34
35
Cariquima
36
Cerro Mama Huanapa. Fotografía: Juan Gálvez.
37
Imagen 35. Janko Apacheta en sector de Cariquima. Fotografía: Juan Jofré.
Cariquima, es una marka o pueblo principal, cuyos orí- El pueblo Cariquima, Jach’a Marka, posee residencias de
38
genes corresponden a la época colonial, el cual posee las y los diferentes comuneros, permite la congregación
los patrones andinos de organización del territorio, al de ambas sayas para las fiestas patronales como San
dividirse en sayas (mitades) en las cuales se localizan Juan (24 de noviembre), Anata y carnaval o actividades
estancias y caseríos. cívico-sociales respectivamente. Para las ceremonias,
en el pasado había autoridades comunitarias como los
caciques o mallku; cargo rotativo cuya duración era pre-
cisamente un año; las festividades también posibilita-
ron los cargos religiosos tradicionales como mayordo-
mos y alférez (pasiri y katuriri).
“Las comunidades de Arajj saya (parcialidad de arri-
ba) son Quebe, Ancuaque, Haitane, Chulluncane y
Los cerros protectores del territorio de Cariquima son
Chipiña; mientras que en Manqha saya (parcialidad
Mama Huanapa y Sillaguay, y extensos bofedales, ver-
de abajo) se encuentran Villablanca, Ancovinto, Chijo
tientes y sectores como de Templanza, Churuyo, Lupe,
y Panavinto”
Quitane, Chuwallani, Añaguani, Chipiña, Yarina, Tucupa,
Antonio Moscoso.
entre otros.
Campos de quinoa en los alrededores de Cariquima. Fotografía: Nicole Cortés. Pastora en sector de Cariquima. Fotografía: Juan Gálvez.
44
Lirima
El pueblo de Lirima –que en lengua aymara quiere decir
“donde toma agua el zorro”– es uno de los más nuevos
del altiplano de Tarapacá. Fue fundado hacia la segunda
mitad del siglo XX por un grupo de familias aymaras y se
ubica a los pies del cerro Lirima. Cuenta con una impor-
tante tradición aymara cultivada por sus habitantes, así
como atractivos tales como termas y bofedales.
Coposa
En el sector de Coposa habitan especialmente diversas ganso andino; el playero de Baird y el chorlo de la puna.
especies de aves silvestres, entre las que se cuentan los Algunos de estos se pueden observar especialmente en
tres tipos de flamencos que existen en nuestro país: el el Salar de Coposa y en el humedal y vertiente Jachucopo-
chileno, andino y James; así como los patos juarjual, puna sa, considerados verdaderos santuarios de la naturaleza.
y el jergón chico; la tagua, el zumbador, la gaviota y el
Bofedal con camélifos en Cancosa. Fotografía: Vania Fernández.
49
Cancosa
“Las “mamas t’allas” se ve en Cancosa, antiguamente era en todos los pueblos así… es que es el momento en que se jun-
tan. Es un momento en que traspasa… es un momento íntimo que viven las mujeres en la mesa. Eso viene desde mucho
tiempo y nosotros lo conservamos…”
Maximiliano Mamani.
50
Salar de Coposa. Fotografía: Juan Carlos Araya.
51
52
55
56
57
Cruz en Chapiquilta, sector Camiña. Fotografía: Juan Gálvez. Cruz de Mayo en Camiña. Fotografía: Alberto Díaz
Lichiwayus de Chapiquilta, bajando hacia la quebrada. Fotografía: Erick Espinoza 59
60
“Ustedes…, son los que Thunupa Tarapaca, al que llaman criador de Viracocha creador del mundo aborreció” Pachacuti, año 1613.
Petroglifos en Aroma, sector de Ariquilda. Fotografía: Marco Orozco.
Ubicada en la comuna de Huara, la quebrada de Aroma La quebrada de Aroma abarca la depresión intermedia y
–palabra que en lengua aymara podría significar “agua la precordillera, geografía andina donde se localizan So-
amarga”– obtiene su afluente a partir de las lluvias es- toca, Jaiña, Soga, Illalla, Misticsa y Chiapa, pueblos que
tivales que permiten la irrigación de una serie de terra- mantienen una serie de costumbres en torno a las cha-
zas de cultivos, alimentando acequias y terrazas de los cras, las cruces, calvarios, arte rupestre, sitios patrimo-
pueblos andinos de la precordillera a lo largo de su reco- niales, fiestas patronales, carnavales y ritos ancestrales
rrido, hasta llegar a la pampa del Tamarugal. a la tierra y al Tata Jachura, el cerro Mallku protector.
“la quebrada de Aroma que nace en las faldas del
Huanca y del Chinchura… los arroyos más importan-
tes, son el Ulmaya, el Puchultisa y el Pingallere, que
confluyen con los demás al pie del cerro de Oscana,
formando, desde allí, el río Aroma que va a terminar
en la pampa del Tamarugal, en el pequeño estanque
de Curaña…”
Guillermo Billinghurst, año 1886
61
62
Registro del Matrimonio entre Tomas Guacuano con Josefa Taucari, Indigenas de Sotoca.
Fuente: Archivo Obispado de Iquique, Parroquia Santo Tomás de Camiña, 1804-1845.
Sotoca es un poblado tarapaqueño de origen colonial En las inmediaciones del poblado se encontraban “el
el cual se encuentra localizado en la precordillera, en el cerro Pukara, Papastana, así hablaban los viejitos, al-
curso de una pequeña quebrada, a una altura aproxima- gunos hablaban con los Cariquima, Isluga, que se en-
damente a unos 3.000 m.s.n.m. antiguamente “se sem- tendían y hacían trueques por frutas y por sal, cuero”
braba maíz, papa, la oca, el trigo y otras cosas más frutas Emilia Tiayna.
como durazno, membrillo, tumbo y la gente los trans-
portaba en burro al pueblo de Chusmiza y eso lo bajaban
para venderlo en Huara” Domingo Lucay.
63
“Esto se hace para mantener los canales limpios, el alcalde tiene que organizar la gente y limpiar los canales y cada perso-
na limpia por el derecho de cuantas mitas tiene, si tiene 5 tiene que contratar 2 personas. Cada persona. Se juntan entre
25 a 20 personas para hacer la limpia. Cada año se elige un alcalde, yo pase el 2000 y el 98`,depuès se da el cargo a otra
persona. Se repiten por ser tan pocos. Antes esta fiesta se hacía corrida de gallos, se bailaba Compalelo. Esto me lo contó
el abuelito Epifanio Castro. Se hacía como una fiesta, ahora no porque se hace una fiesta pero muy chica. La virlancha es
sagrada es un llamito blanco y macho.”
Roberto Mamani
“de la quebrada para arriba son de Chiapa, para
abajo son de los sotocas, de esta misma palca coje
para la lomada al dar al cerro Patactaña, pam-
pa de Quitana, Infanta [mina del Inka], Ingacota
[laguna Inka]”, Doc. año 1612. (Paz Soldán 1878).
64
Procesión en Sipiza Fotografía: Genaro Llanes Procesión en Sipiza Fotografía: Genaro Llanes
Sipiza se ubica a 179 km de la ciudad de Iquique capital Una Yglecia de piedra bruta de treintaiciete varas de
Regional de Tarapacá y aproximadamente a unos 103 longitud poco mas o menos y ocho de latitud techada
km al noreste de Huara, alcanzando una altitud de 3.040 con madera de lunsa corriente, estera de petato de caña
66
m.s.n.m. Es un poblado de origen colonial, con extensos y tumbadillo de bayeta por el interior y exterior con paja
sectores destinados a los cultivos, el cual a partir del y barro el segundo cuerpo, y el primero con tejo y cal a
siglo XVIII se posiciona como el principal el santuario espensas de Don Francisco Lucay y Don Rufino Taucare
de toda la región, al cual acudían miles de peregrinos a el año de 1860 y con ayuda de la comunidad”
venerar al Señor de Sipiza. Con la actividad salitrera en Archivo Arzobispal de Arequipa, Inventarios, 1865
los albores del siglo XX y los procesos migratorios, fue
perdiendo paulatinamente vigencia en comparación con “El pueblo de Sipiza tiene varias vertientes que llegan
otros santuarios como la Tirana y Tarapacá, aunque se hasta un caserío, que se llama Umaga, allí hay una ver-
mantiene aún la celebración en la fiesta de Pentecostes. tiente que es agua termal ese es más abajo. Harta gente
tiene su casita allá, la gente va a regar su chacra y viene,
“Ymbentario de la santa Yglecia del Santuario de Sipisa que
otra vertiente es agua Milagro y Peñablanca. La princi-
forma el cura propio Don Narciso Leon a presencia de las
pal es Umaga, pasando primero por Totorane, Umaga se
autoridades de este pueblo que lo son el Síndico Don Ma-
junta las quebradas que vienen de Sotoca, son cultivos
riano Taucare el Jues de Paz Don Ygnacio Amache teniente
frutales, mucha gente tiene sus casas allí, también dicen
Governador Don Rufino Taucare y testigos que fuese se ha-
que hay minerales de oro y cobre”
llaron de la plata labrada, ornamentos y demás utiles perte-
Eleodoro Llanes
necientes a esta santa Yglecia es como sigue.
Alto Sipiza. Fotografía: Alexis Gajardo
67
“Tata Jachura, es la autoridad mayor, es
nuestra deidad perfecta. De ahí surge
nuestra historia y nuestra identidad”.
Aurora Cayo,
68
Cerro Mallku Tata Jachura visto desde el calvario de Vilquihuano. Fotografía: Juan Gálvez
69
Antiguo pueblo de Chiapa. Archivo Histórico UTA.
71
72
“Antiguamente no había huella en Huasquiña. Todo se hacía con animales por senderos: caballo, mula y burro. La gente salía con la mercadería en la noche con granadas, peras,
membrillos, verduras para llevarla a la pampa o a otros pueblos”. Benjamín Ramírez
Antiguo sendero entre Huasquiña y Chusmiza. Fotografía: Cristián Arias.
75
“Sibaya está enclavado entremedio de dos cerros. En su planicie hay un vergel muy lindo y un riachuelo también muy lindo. En el tiempo en que nosotros vivíamos en el pueblo era muy
distinto, había más abundancia, esto porque el pueblo tenía más gente y recuerdo que se cultivaban el maíz, la papa y se criaban animales como el vacuno…” Wilfredo Chacama.
Pueblo de Sibaya, en el sector alto de la quebrada de Tarapacá. Fuente: Cristian Arias
Chusmiza
76
Chusmiza se localiza en la precordillera en las laderas de propiedad ancestral sobre las aguas de la vertiente de-
la quebrada de Ocharaza a una altura de 3.200msnm. La nominada socavón. A partir de 1996 se inauguró un labe-
principal actividad productiva es la agricultura, , desarro- rinto de alegatos interpuestos por la comunidad en con-
llando cultivos de alfalfa, maíz, ajo y habas. Posee zonas tra de la empresa; acciones judiciales financiadas por los
de pastales para el ganado camélido en los sectores de indígenas mediante la realización de actividades sociales
Antuta, Antijire, Pampa Grande, Casire y Apacheta Blan- como venta de comidas tradicionales como kalapurka y
ca. El Chapire es el mallku, donde escurren los riachuelos el aporte de los comuneros bajo los principios del ayni,
de Huarcaza y Chapire. permitiendo costear los gastos en abogados.
Sin embargo, la tradición se vió alterada cuando una em- Por cerca de 14 años, entre alegatos y manifestaciones
presa accedió a los derechos de las aguas comunitarias a públicas de los indígenas en Iquique y Santiago, en 2009
mediados de la década de 1990, originando un conflicto la Corte Suprema reconoció finalmente los derechos co-
judicial entre la comunidad Chusmiza - Usmagama en munitarios sobre sus aguas ancestrales. Desde 2006, la
contra una empresa Agua Mineral Chusmiza S.A.I.C.A. comunidad formuló una denuncia a la Comisión Interame-
Los fundamentos de su defensa argumentaban una pre- ricana de Derechos Humanos (CIDH), mediada en la cual
sunta vulneración de derechos; ya que se había privado se generó un acuerdo de solución amistosa (Espinoza,
a la comunidad de la posesión material y del derecho de Araya y Díaz 2020).
77
“por 14 años luchamos para que la justicia reconociera que las aguas nos pertenecen... y vamos a seguir luchando... yo soy un guerrero”
Luis Humberto Carvajal Pérez, antiguo dirigente de la comunidad indígena en el socavón de Chusmiza.
Fotografía: Juan Gálvez
78
Imagen aérea de Huarcasa, centro ceremonial con mesa ritual en el Alto Chusmiza. Fotografía: Óscar Corvacho
79
80
“Usmagama es un pueblo muy antiguo, donde la ma- “…antiguamente había una persona que se sembra-
yoría hablaba castellano, pero también aymara… mis ba de aquí hasta poroma, entonces se nombraba a un
padres estaban dedicados a la agricultura y ganade- propietario como alcalde de agua, que estaba a cargo
ría… cultivaban papa, maíz, ajo, trigo y habas, pero del agua… el trabajo de ese alcalde era cuidar el agua,
hoy en día no puede continuar con todas estas pro- llevar el agua a destino donde se regaba, y todos espe-
ducciones debido a la escases de agua, solo pueden raban cuando le tocaba, había un orden”
cultivar algunas. Hoy ya no queda gente en el pueblo, Julio Ilaja.
solo las casitas y la iglesia”
Salvador Cayo.
82
La “entrega” del cargo de alférez en la mesa ritual durante la fiesta de la Asunta de Sibaya. Fotografía: Alberto Díaz, año 2007
Sibaya
Sibaya, es uno de los principales pueblos de la precordi-
llera en los altos de la quebrada de Tarapacá. Durante la
época colonial fue un Curato y capital distrital de la pre-
cordillera, con la presencia de alcalde de indios, caciques,
jilakacas, un sacerdote y comuneros que trabajaban sus
cultivos en chacras, eras, terrazas, ganadería de caméli-
dos e incluso labores en la mina de Paguanta. Fue fun-
damental durante el periodo salitrero, porque permitió
que cultivara alfalfa, verduras y la crianza de vacunos en
todo el sector. La comunidad ha mantenido el legado pa-
trimonial de sus antepasados, con diversar costumbres
como la “entrega”, wilancha, fiestas de cruces, las fiestas
patronales a San Nicolás y a la Virgen Asunta, entre otras
Cruz en el pueblo de Sibaya. Fotografía: Nicole Cortés
celebraciones y limpia de canales.
84
85
Huaviña
86
Entrada de la Fiesta de San Juan de Huaviña,. Fotografía: Alberto Díaz, año 2006.
“Los lugares que en Tarapacá necesitan de interprete
en lengua aimara, son: el Anejo de Guaviña que dista
10 leguas”
Estanislao Oviedo, año 1778.
88
89
Mapa de Antonio O´Brien, año 1766. Vista aérea de Laonzana. Fotografía: Cristián Arias.
91
“… si me acuerdo de todos los que vivían en Laonza- “el agua para beber se extrae de la vertiente “Aracaire
na, ahí vivía don Manuel Molina, don Roberto Cal- grande” y solo el agua de riego se extrae desde el río.
derón, don Bartolo Callo, don Pacífico Zamora, más Se va agotando el agua de la vertiente… va quedando
abajo Joaquín Rámirez, mi papá Domingo Barreda, poca… antiguamente en Aracaire caía el agua como
Francisco Callpa, Eusebio Callpa, Ernesto Peñaranda, una especie de cascada”
Juan Peñaranda, Máximo Guacucano, Aurelio Loza- Gumercindo Ramírez.
no, Arsenio Pacha, y después, me olvidé el nombre,
los Chacama, todas esas personas vivían allá, todos
tenían familia”
Sergio López.
Pachica
92
El proyecto iniciado el año 1845 consistía en recolectar todas estas aguas y conducirlas, por uno o más canales, a la que-
brada de Coscaya, la cual, como se sabe, es una bifurcación de la de Tarapacá”
Guillermo Billinghurst,1893
Tilivilca, Tarapacá. Fotografía: Erick Godoy
Tarapacá
El pueblo de Tarapacá, con una significativa historia que a la hacienda de Huarasiña. Ha sido el eje de la historia
lo ha vinculado al Tawantinsuyu, a las autoridades inkas nortina, como provincia, tenientazgo, corregimiento, in-
94
y a caciques locales, asumiendo protagonismo desde el tendencia, departamento y santuario consagrado a San
siglo XVI al ser el punto neurálgico que dio atributos de Lorenzo.
identidad a toda la región. Fue centro de la encomienda
de Lucas Martínez en 1540 y una de las primeras doc- “Tarapacá, agosto de 1787.
trinas coloniales; albergó a los indígenas, herederos de Razón de las tierras que comprende la Doctrina de
los pobladores de Caserones y Pircas en la de «Tarapacá San Lorenzo de Tarapacá según los cálculos hechos
Viejo» (al frente del actual cementerio), sitio que ya era por Sebastian Talledo, alcalde ordinario del pueblo y
habitado cuando Diego de Almagro recorre la zona, y que el licenciado Juan de Bargas, cura de dicha doctrina
después de 1570 opera bajo la lógica de la reducción a por orden de la Real Junta del Obispado.
Fue determinante en los inicios de la explotación minera libilca, Tarapacá, Calacala, Chillagua, Quillaguasa,
de Lucas Martínez, el cual instala un molino, articulán- Chaxuay, Caygua, Pasaquiña, Chillispaya, Carora,
dose con el mineral de Huantajaya. Dos siglos después Amalo, Texeña, Pachica, Quicana, Yngayapo, Cura-
(1717), este lugar es abandonado debido a epidemias o guacta, Panxaxha, Chañaral, Payta, Capiña, Ygueral y
aluviones, y trasladado a la ribera norte del río originan- Mulli, Maxes, Molino”
do el actual pueblo, cercano a la azoguería de Tilivilca y Archivo Arzobispal de Arequipa, Vicaría, año 1787.
Procesión de la imagen de San Lorenzo por las
calles del pueblo de Tarapacá .
Fotografía: Juan Gálvez
95
Tarapacá a fines del siglo XIX. Archivo Histórico UTA.
Molino en Tarapacá, Lucas Martínez. Fuente: Archivo General de la Nación, Notariales, Siglo XVI. Lucas Martínez Vegaso, año 1557,
texto in extenso.
“declaro que tengo en el valle de Tarapacá una
chacra que llaman Guarasiña. Mando que se re-
partan entre ellos yanaconas míos que tengo en
el valle de Tarapacá”
Lucas Martínez, año1565.
97
99
Mamiña
100
“La Quebrada de Quipisca, de que va hecho mensión “Dejo en Quipisca un pedasso de chacra, en la que
en su lugar, compraron al Rey los Indios de Mamiña, entran dos collos de mais de semilla, en la parte nom-
según parece del titúlo que conservan, y hoy se halla brada el Puquio, y confronta con las Tierras de Tomas
reducido al corto sembrio que en su lugar se nota, por Torbalay por la parte de arriba, por el otro costado
haber escaseado de muchos años a esta parte el agua Yzquierdo con el Cerro, y por el Rio. Declarolo para
105
para su cultivo”. que conste; y dos Higueras”, Juan Ramos.
“Padrón de los indios tributarios”, 1787. Archivo Obispado de Iquique, Testamento, 1798.
107
El área denominada Pampa del Tamarugal y Oasis abar- La Pampa del Tamarugal se caracteriza por ser una unidad
ca transversalmente las partes bajas de las comunas de de gran relevancia en términos de conservación de recur-
Pozo Almonte, Huara y Pica. Los poblados que integra sos naturales en una de las zonas más áridas del mun-
son La Tirana, La Huayca, Huatacondo, Cumiñalla, San- do: el Desierto de Atacama. La presencia de tamarugos,
ta Rosa del Valle de Quisma, San Antonio de Matilla, San algarrobos y bosques nativos –del género Prosopis– y
Andrés de Pica, exoficinas salitreras, entre otros. la existencia de los oasis naturales de Matilla y Pica, han
permitido que en este territorio se hayan desarrollado –a
En el marco del espacio territorial determinado por el lo largo de la historia y hasta la actualidad–, actividades
Plan Director Área de Desarrollo Indígena (ADI) Jiwasa económicas de relevancia, principalmente agrícolas y mi-
Oraje, de la región de Tarapacá, las asociaciones indíge- neras. De esta manera, las actividades propias de la zona
nas correspondientes a este piso ecológico son las de la han perfilado como un destacado nodo de relaciones
Pica, Matilla, Quisma, Alto Matilla y Bajo Matilla. Fue con interregionales e internacionales, a partir del periodo pre-
estos grupos con quienes se trabajó a fin de realizar la incaico hasta el presente.
investigación multidisciplinaria que, hoy en día, permite
hacer realidad este libro.
108
Geoglifos de Cerros Pintados, ubicados en la Cordillera de la Costa, al oeste de la pampa del Tamarugal. Fotografía: Juan Gálvez.
“el paisaje de nuestra pampa, permitió articular la
creación de geosímbolos, como parte de los ritos e
imaginarios de los caravaneros del desierto”
Luis Briones Morales
109
110
Explanada del santuario de La Tirana durante la fiesta de la Virgen del Carmen Fotografía: Cristián Arias.
“Estos terrenos son conocidos con el nombre de Canchones. Ofrecen la positiva, la inapreciable ventaja de no necesitar de riego. La misma tierra conserva una humedad tal, que es
bastante para las plantas. El modo como se hace el trabajo en los establecimientos del “Gobierno”, con sembríos de alfalfa, melones y algarrobos”, periódico El Peruano, 1874. 113
Antiguos canchones de cultivo en la pampa y ruinas de el gobierno en el sector de la Huayca. Fotografía: Cristián Arias.
114
“... cuando se llevaron el agua para Iquique, de Chintaguay, poco a poco se fueron secando los viñedos y ahora hay muy
poquito. Se ha ocupado la gente especialmente en limones, naranjas, mangos y verduras. Aquí en Matilla se cultiva todo,
pues. Verdura, de todo: zanahorias, cebolla, repollo, coles, cilantro, perejil, todo se cultiva. Flores es lo mejor aquí: claveles,
rosas, amapolas, diamelas, pensamientos, violetas, geranios, y así, tantísimas ... y reinas que llaman; caranguitas; pajari-
llas... Ahora, los árboles que están en las chacras, son naranjos, limones, cidras, limones dulces, chirimoyos, guayabos -que
eso es lo más que hay aquí, guayabos-, perales, granados, membrillos”.
Máximo Salazar, 1978.
Pica
115
“Entonces a mi papá le tocaba en Pica el agua una vez al mes, en invierno un poquito más temprano, 20 días, en verano al
mes, un mes dos días. Cuando, del Resbaladero, de la cocha, esa agua tenía que llegar hasta el final, a las chacras. Entonces
el agua venía de la cocha de las ánimas, la comunidad tenía agua toda la semana, de lunes a viernes, era una semana com-
pleta. Juntaba el agua de la cocha grande para que el agua tener fuerza. Si alguien vendía su chacra, con usos y costumbres,
el agua era igual para todos. Mitas le decían al riego, le tocaba la mita decían. Antes se celebraba la limpieza de canales, era
obligación limpiar”
Nelly Almonte, 1987
116
118
Vista aérea de la aldea colonial de Cumiñalla, pampa del Tamarugal. Fotografía: Patricio Santos.
“En el pueblo de Guatacondo, y ayllo de este
nombre tiene diez y seis yndios, en dicho pue-
blo el ayllo de Chipana tiene diez, y ocho… en
dicho pueblo el ayllo de Capuna”,
Cajas Reales de Arica, 1753
119
Archivo Nacional González Holguín, Diego. (1952 [1608]). Vocabulario de la Lengua General
de todo el Perú llamada Lengua Qquichua o del Inca. Lima: Universidad
Archivo Obispado de Iquique, Iquique, Chile. Nacional Mayor de San Marcos.
Chacama, Juan y Espinosa, Gustavo. (2005 [1999]). La ruta de Tarapacá. Sanhueza Tohá, Cecilia. (2008). Territorios, prácticas rituales y demarcación
Análisis de un mito y una imagen rupestre en el norte de Chile. En del espacio en Tarapacá en el siglo XVI. Boletín del Museo Chileno de Arte
Rupestreweb, URL http://rupestreweb.info/tarapaca.html Precolombino, 13 (2), 57-75.
Cereceda, Verónica. (2010). Semiología de los textiles andinos: las talegas de Santo Tomas, Domingo. (1995 [1560]). Grammatica o arte de la lengua
Isluga. Chungará (Arica), 42(1), 181-198. general de los Indios de los Reynos del Perú. Cuzco: Centro de Estudios
Regionales Andinos “Bartolomé de las Casas”.
Díaz A., Alberto, Martínez S., Paula, & Ponce, Carolina. (2014). Cofradías
de Arica y Tarapacá en los siglos XVIII y XIX. Indígenas andinos, sistema de solc, Václav. (2011). Casa aymara en Enquelga. Chungará (Arica), 43(1), 89-
cargos religiosos y festividades. Revista De Indias, 74(260), 101–128. 111.
Díaz A., Alberto, & Ponce C., Carolina. (2013). La arquitectura de la fe. Van Kessel, Juan. (1992). Holocausto al progreso. Los aymaras de Tarapacá.
Allpanchis, 45(81/82), 11-72. La Paz-Bolvia: Hisbol.
The book aims to recognize, document, and disseminate the indigenous territories, highlighting their cultural and historical significance. It integrates etnohistorical documents and images to preserve the ancestral memory of the Andean indigenous communities. By bringing forward such narratives and visual representations, it emphasizes the socio-cultural connections and the rights of indigenous groups over these territories, contributing to cultural diversity and promoting respect for these communities .
Sibaya reflects adaptation through its sustained agricultural and pastoral activities, supporting camelid husbandry and crop cultivation. Historically, it served as a mining hub and later an agrarian support during the nitrate boom. Over time, Sibaya has preserved its cultural heritage through ongoing religious celebrations and the maintenance of terraced farming despite external economic pressures. The community sustained its identity and adapted to economic changes by integrating historical practices into new contexts, such as leveraging its agricultural output for wider market interactions .
Territories serve as a foundational socio-political platform for indigenous communities, encapsulating both historical heritage and present socio-cultural dynamics. These areas are seen as compendiums of socio-cultural relations and are vital for articulating the development chores of the communities, both physically and symbolically. The connection between communities and land informs their customs, governance (such as the election of community leaders), and pursuit of rights, reflecting a blend of environmental resource use and cultural expression .
'Territorial identity' in the Andes is deeply intertwined with social and environmental dynamics, serving as a point of cultural reference and socio-economic interaction. The book details how geographical landmarks and traditional territories are repositories of communal memory and identity, reflecting both historical narratives and ongoing cultural practices. This identity shapes community interactions with natural resources, underlines the importance of maintaining ecological integrity, and supports indigenous claims to land and self-governance. Thus, territorial identity encapsulates the symbiotic relationship between people and their environment, fostering societal resilience and heritage preservation .
Local indigenous languages, such as Aymara and Quechua, play a crucial role in preserving cultural and historical narratives by providing a medium for oral history, traditional knowledge, and cultural expressions. As highlighted, these languages help maintain the integrity and continuity of indigenous cultural identity, facilitating the transmission of ancestry and practices across generations. The use of these languages in community interactions and rituals preserves the nuanced understanding of cultural values and land-specific knowledge, crucial for the continuity of cultural heritage .
In Isluga, the integration of cultural practices with territorial management is evident through its division into ayllus, which are socio-spatial units with distinct cultivation and pastoral territories. Each ayllu elects a mayordomo to organize cultural events like the festa Patronal, signifying a governance system rooted in cultural traditions. The division into Arajj saya and Manqha saya shows a structured cultural property management that interlinks domestic use with communal obligations and religious observances, reflecting an integration of societal roles and territorial stewardship .
Contemporary celebrations in Huaviña, such as those honoring San Juan and the Virgen Candelaria, integrate historical devotions to patron saints with Andean ancestral rites, illustrating a blend of Catholic and indigenous traditions. The practice of using agricultural eras in ceremonies underscores a historical reliance on and reverence for land management. Despite the changes over centuries, these festivities maintain elements of historic Aymara and Quechua culture, cultivating community identity and cohesion by reaffirming cultural continuity in a modern context .
The main economic activity in the altiplano region is the traditional livestock farming of camelids, notably llamas and alpacas, along with intrusive sheep farming. Additionally, there is highland agriculture involving quinoa and potatoes aimed at self-consumption or selling at local markets. This integration includes the traditional barter system at fairs, such as in Colchane, where Chilean and Bolivian communities exchange agricultural products and groceries, combining economic practices with cultural traditions .
The communities in Usmagama currently face challenges such as severe water scarcity, which limits agricultural practices that were once robust, including the cultivation of potatoes, corn, garlic, wheat, and beans. Historically, the area was known for its productive capacity and organized water usage under a traditional system of water rights and community roles, like the 'alcalde de agua' . Today, the significantly reduced availability of water restricts the variety and volume of crops that can be sustainably cultivated .
The terraces and water systems in Huaviña hold historical significance as remnants of Incan and pre-Incan agricultural innovation, which facilitated irrigation and cultivation in arid highland conditions. These systems reflect sophisticated engineering knowledge adapted to local geography and environmental conditions. Present-day agricultural practices continue to rely on these ancient infrastructures, although diminishing water availability challenges their efficacy. The terraces illustrate a long-standing tradition of landscape modification that supports both past and contemporary agricultural production .