Papá, hoy nos han pedido que te describamos, y es difícil hacerlo solo con palabras.
Hay que
utilizar la imagen del mar, el sonido de tu música preferida, y los paisajes de tantos viajes,
especialmente los de Viena. Hay que hablar de sellos, de pesca, de ajedrez, de teología,
astronomía, buenas lecturas y buenas películas (especialmente las de tu Sarita Montiel). Pero
sobre todo, hay que hablar de inteligencia, honradez, integridad…y amor.
Amor a tus padres y tus hermanos, amor y respeto que supiste inculcarnos, y que hoy
intentamos reproducir en nuestras familias. Un gran amor por la que era la hermana de tu
amigo y que se convirtió en tu mujer y compañera de vida. Amor a cada una de tus hijas, sus
familias, y cada uno de tus nietos. Amor también por los más necesitados y los enfermos a los
que acompañaste con tu voluntariado en la parroquia, en el Cotolengo y en la fundación Arrels
con las personas indigentes.
Además, a quien describimos? Al ingeniero que fue a los jesuitas, serio, racional y
responsable? O al pillo loco que tiraba la chancleta en el paseo de San Antonio de Calonge y
que se quería poner una margarita en la calva para irse a vivir a una isla desierta? Porque los
dos eras tú.
Fuiste feliz hasta hace dos años, cuando se fue mamá. Estos años has sobrevivido con valentía
a pesar del durísimo sentimiento de pérdida de tu gran amor, de tu ancla..., tu faro. Pero,
como nos enseñó ella, hasta de esta situación podemos sacar algo bueno: estos dos años has
estado en primera fila, preguntando por nosotras y nuestras familias, llamándonos cuando
estábamos enfermas o para felicitarnos en nuestros cumpleaños. Cosas habituales que hacía
mamá y que tú, a pesar de todo, has sabido mantener.
Igual que lo dijimos con mamá, hoy no nos despedimos de ti, este escrito es un
reconocimiento a tu persona, a tu forma de ser, a tus valores. Nos has enseñado a ser
coherentes, responsables y buenas personas. También nos has hecho reír y nos has dado los
mejores consejos, nos has contagiado la pasión por las pequeñas cosas y a disfrutar de la vida.
Y como decía Mamá en su poema, y que tantas veces hemos leído juntos estos últimos años:
“tenemos una bonita historia …..
También queremos dar las gracias a las personas que nos han ayudado estos años en casa y
que habéis cuidado y tratado a nuestro padre con tanto afecto, comprensión y respeto.
A ti Larisa por tu alegría, tus comidas especiales y tantos detalles divertidos que le devolvieron
en muchos momentos la sonrisa a papá. A ti Félix por acompañarle, a él y a todas nosotras, en
el último adiós a nuestra madre y que nunca olvidaremos. Por tu serenidad, paciencia
comprensión y cariño cada noche de estos años de cuidados. A ti Feliciano que has sabido
entenderle tan bien durante el día. Por vuestras complicidades, por hacerle reír, y por darle
tantos cuidados y amor hasta el último momento de su vida. A los dos por cuidarle como a un
padre.
Y a todos los que en otros momentos también le cuidasteis, a Héctor a Ana Mary y a ti Víctor
por los cuidados de estas últimas semanas.
Gracias a vosotros especialmente a sus cuatro hermanos que tanto os habéis querido, A sus
cuñados y a vuestras familias, a nuestras familias y amigos que nos habéis acompañado
durante todo este tiempo y a todos los que en algún momento de vuestras vidas habéis
compartido con papá este barco que es la vida.
Gracias a todos, también por estar hoy aquí. A los que nos habéis acompañado estos días y a
los que, debido a la distancia geográfica, la enfermedad o por otras razones no habéis podido
venir pero que sentimos igual de cerca.
Gracias a todos.
Tus cinco hijas y tus nietos que te querrán siempre