DIÓCESIS DE ACARIGUA ARAURE
COMISIÓN DIOCESANA DE CATEQUESIS
ESCUELA SAN PIO X
MATERIA: INICIACIÓN A LA VIDA CRISTIANA Y LA CATEQUESIS
FUENTE: DIRECTORIO GENERAL PARA LA CATEQUESIS
ALEGRIA DE INICIAR DISCIPULOS MISIONEROS EN EL CAMBIO DE EPOCA.
Objetivo General:
Establecer los criterios esenciales que caracterizan los procesos catequísticos basados en la iniciación a la
vida cristiana
Objetivos específicos:
1. Justificar la importancia dada al cambio de paradigma de catequesis sacramental a iniciación a la
vida cristiana
2. Proponer aspectos concretos que mejoren la pedagogía de la iniciación en la tarea pastoral de la
propia parroquia o diócesis
3. Analizar los componentes esenciales que caracterizan a una catequesis kerigmática con estilo
catecumenal
4. Formular pistas y criterios que promuevan la dimensión mistagógica en los procesos catequísticos
Actividad de evaluación Unica
Elaboro un cuadro descriptivo en el que muestro las etapas de iniciación a la vida cristiana indicando fortalezas,
debilidades, oportunidades y amenazas de la implementación de la Iniciación a la Vida cristiana (IVC) en mi
parroquia o diócesis.
NUEVO PARADIGMA DE LA CATEQUESIS
La catequesis de Iniciación Cristiana entendida como formadora de discípulos busca ser un
itinerario pedagógico que permita aprender a vivir conforme a la fe cristiana. Esta catequesis de
proceso busca integrar todas las dimensiones de la persona, atender sus búsquedas y necesidades,
avanzando a través de sucesivas etapas del recorrido espiritual; recorrido siempre singular, según
las personas y los grupos.
La novedad absoluta de este paradigma iniciático, o de inspiración catecumenal, consiste en
ubicar a la catequesis, tal como la concebimos hoy, en el lugar donde ella nació, o sea, dentro del
catecumenado. Ahí la catequesis encuentra su verdadero lugar y alcanza un mayor equilibrio entre
sus varios elementos. Así, aquello que es específicamente catequético, o sea, el anuncio de la
Palabra, la enseñanza doctrinal, la profundización de la fe, el ejercicio de la vida cristiana, queda
inmerso en un clima mucho más propicio al cultivo del crecimiento de la fe: la oración, la
celebración litúrgica, los ritos, los escrutinios y otras prácticas propuestas por el RICA: es la
mistagogía, o sea, la acción de introducir a los catecúmenos y catequizandos en los misterios de
la fe a través de las celebraciones y la enseñanza. Este proceso será conducido no sólo por el
catequista, sino por otras muchas personas que, en la comunidad, deben participar en el proceso
iniciático.
El nuevo paradigma catequético ofrece al ser humano contemporáneo, centrado en sí mismo, y a
partir de la situación de crisis de la transmisión de la fe, la posibilidad de encontrarse
personalmente con Cristo en el contexto de una comunidad eclesial. El catequista con la
catequesis provoca, favorece, acompaña y guía el encuentro con Jesús34. Este encuentro no es
un hecho espectacular como el relatado en la conversión de Pablo, sino una relación interpersonal
creciente con el Señor, conocido cada vez mejor en el Nuevo Testamento, reconocido presente
de múltiples formas con su compañía permanente, con quien se dialoga en la oración, a cuya
amistad se corresponde con gestos y acciones que le agraden, cuyo amor salvador compartimos
al comer su Cuerpo entregado y beber su Sangre derramada por la salvación del mundo.
El catecumenado y la inspiración catecumenal de la catequesis
41. La catequesis nace dentro del catecumenado como su segunda y más importante etapa o
tiempo. El catecumenado, como proceso de verdadera iniciación cristiana, es considerado una de
las mayores instituciones de la Iglesia de todos los tiempos. Con la implantación de la cristiandad
y la consiguiente desaparición del catecumenado en los siglos V - VI, la catequesis, a lo largo de
los siglos, se volvió una actividad independiente dentro de la Iglesia, reducida casi
exclusivamente a la doctrina. Este modelo fue muy eficaz, sobre todo después del Concilio de
Trento, porque todavía subsistía el fervor de la cristiandad y la misma sociedad cristiana ejercía
una especie de “catecumenado social”. Con la renovación catequética de inicios del siglo XX se
procuró superar la aridez de la catequesis doctrinal, ampliándola con nuevas dimensiones: bíblica,
antropológica, cristocéntrica, litúrgica, comunitaria, lo que fue ratificado en el Concilio Vaticano
II. Por otro lado, la catequesis, se fue ampliando de tal modo que abarcó innumerables aspectos
y el catequista llegó a ser un superagente de pastoral. Frente a una sociedad descristianizada y al
pluralismo de hoy, la propuesta de la Iglesia es volver al catecumenado, ese eficaz proceso
iniciático de la Iglesia primitiva. Entonces la catequesis volverá a su verdadero lugar y no será
una actividad independiente dentro de la Iglesia, como sucede hoy. Además del anuncio de la
Palabra de Dios y de la enseñanza de la doctrina conducidos por los catequistas, el proceso de
iniciación cristiana abarca muchas otras fuerzas de la comunidad (iniciadores, acompañantes,
padrinos, apoyo de la familia) y sobre todo la liturgia, pues en ella se hace la verdadera
experiencia del misterio de Cristo Jesús. Se puede concluir: la verdadera catequesis es aquella
que está al servicio de los procesos de iniciación cristiana.
42. La inspiración catecumenal para toda catequesis permite, en el marco de la realidad
latinoamericana y del Caribe, superar una catequesis meramente intelectualizada o ritualista como
también, una mentalidad de cursos para la preparación inmediata de los sacramentos sin una
referencia y participación de la comunidad eclesial, y ofrece el modelo de auténticos procesos de
iniciación a la vida cristiana.
INICIACIÓN A LA VIDA CRISTIANA
43. Se entiende como iniciación a la vida cristiana el proceso por el cual una persona es
introducida en el misterio de Jesucristo y en la vida de la Iglesia a través de la Palabra de Dios y
de la mediación sacramental y litúrgica, que va acompañando el cambio de actitudes
fundamentales de ser y existir con los demás y con el mundo, en una nueva identidad como
persona cristiana que testimonia el evangelio inserta en una comunidad eclesial viva y testimonial.
INSPIRACIÓN DE LOS PROCESOS DE CATEQUESIS
44. Toda catequesis ha de inspirarse en el modelo catecumenal, como afirma el Directorio General
para la Catequesis35. Para una más clara comprensión del camino de iniciación a la vida cristiana
que tiene el catecumenado como modelo, es necesario volver al Ritual para la Iniciación Cristiana
de Adultos (RICA)36. El Ritual presenta un camino litúrgico-sacramental y, a la vez, indica que
en cada etapa del itinerario se desarrolle creativamente el proceso catequístico necesario para el
crecimiento y maduración en la fe que habilita al sacramento37. Esta propuesta de itinerario está
bien articulada y tiene como finalidad profundizar la fe de los que han aceptado seguir a
Jesucristo, y llevarla a la madurez en el seguimiento y en la comunidad eclesial. Los signos
litúrgicos, por obra del Espíritu, tocan el corazón y el ser más que las palabras. 45. Este itinerario
descrito en el Ritual38 se desarrolla en cuatro tiempos o etapas, tal como se detalla a continuación.
Entre una etapa y otra se celebran los ritos de pasaje o grado.
ETAPAS DEL CAMINO DE INICIACIÓN CRISTIANA
46. Precatecumenado:
Es tiempo de testimonio, diálogo, de búsqueda y anuncio explícito de la persona de Cristo. No
tiene una duración definida, pues es período de acercamiento a la experiencia de vida cristiana.
Durante esta etapa tiene lugar el primer anuncio y, en el momento adecuado, será proclamado el
kerigma a aquellos que se acercan atraídos, aun sin saberlo, por la fascinación Los que reciben el
kerigma sienten la llamada a la conversión y la fe por el primer encuentro con Jesucristo vivo. Al
finalizar esta etapa se verifica la idoneidad y el deseo del candidato de continuar el itinerario
comenzado. Se celebra el primer paso: ingreso al catecumenado, signación en la frente y también,
entrega de los Evangelios.
47. Catecumenado.
Es el tiempo dedicado a la catequesis y a la experiencia integral de la vida cristiana: confesión de
fe, celebración, oración y cambio de vida personal y social. La catequesis es integral, centrada en
la Palabra de Dios y en el conocimiento de la historia de salvación. Desde la Palabra el
catecúmeno irá descubriendo los dogmas de la fe, la forma de vida según el evangelio, la
celebración y oración cristiana. Es tiempo de cambio de vida, por eso no se tiene prisa y puede
durar un tiempo prolongado. Las celebraciones que acompañan ese tiempo están descritas en el
RICA. El segundo grado o paso se da cuando el catecúmeno pide a la Iglesia ser admitido a los
sacramentos de la iniciación y se celebra el rito de la elección.
48. Iluminación y purificación.
Es tiempo dedicado a preparar más intensamente el espíritu y el corazón del catecúmeno y se
desarrolla de preferencia durante la cuaresma. Es un tiempo de conversión más intenso, de
renovación espiritual y preparación a la Pascua para acoger los sacramentos de la iniciación
cristiana que se celebrarán en la noche pascual. Es un camino espiritual acompañado de varios
ritos que se realizan dentro de las celebraciones litúrgicas de la cuaresma: los escrutinios y las
entregas del símbolo y de la oración dominical. 49. En la Vigilia Pascual los catecúmenos son
acogidos en la comunidad para la celebración de los sacramentos de la iniciación cristiana con
toda la solemnidad y riqueza de la liturgia pascual, es el tercer paso.
50. Mistagogia
Se desarrolla sobre todo, en el tiempo de Pascua. Durante esta etapa aquellos que recibieron los
sacramentos de la iniciación hacen experiencia de vida cristiana activa, participativa y
sacramental con el apoyo de nuevas catequesis. Se puede concluir la mistagogia propiamente
dicha, con la solemnidad de Pentecostés. En este proceso es necesario que la comunidad sea
realmente acogedora y esté preparada para recibir a los nuevos cristianos. Se espera que sea una
comunidad de fe, misionera, testimonial y servidora del mundo. 51. La Iglesia, con el
catecumenado genera nuevos hijos y al mismo tiempo se va renovando internamente con el
surgimiento de otros miembros que darán continuidad al mandato de Jesús: “Vayan por todo el
mundo y anuncien la buena nueva a toda la creación…” (cfr. Mc 16,15). La comunidad eclesial
a la luz del mandato misionero de Jesucristo procura estar siempre abierta a la acogida de nuevos
miembros y confía a los catequistas y a otros ministros la misión de introducirlos en el misterio
de la vida cristiana para extender el Reino de Dios y su justicia (cfr. Mt 6, 33).
Anuncio del kerigma y encuentro con Jesucristo vivo
52. Facilitar el encuentro y experiencia con Jesucristo como fundamento de la fe, conlleva la
necesidad de dar espacio al anuncio kerigmático, creando condiciones previas para su acogida
gozosa. A la conversión y despertar de la fe, corresponde una formación seria y sólida en la fe.
El Directorio General para la Catequesis39 y los documentos posteriores, hacen hincapié en este
retorno al primer anuncio que culmina en el kerigma, como paso indispensable para el desarrollo
posterior de la catequesis, entendida como proceso de iniciación, crecimiento y maduración de la
fe inicial. Dice Francisco: El kerigma es trinitario. Es el fuego del Espíritu que se dona en forma
de lenguas y nos hacer creer en Jesucristo, que con su muerte y resurrección nos revela y nos
comunica la misericordia infinita del Padre40. Alude al pregón global de la salvación formulado
por Jesucristo, presidido por el amor donde descubrimos al Espíritu Santo en acción: “Tanto amó
Dios al mundo que le dio a su Hijo único para que todo el que crea en Él no muera, sino que tenga
vida eterna” (Jn 3, 16), que involucra desde la creación a la escatología iluminando y alegrando
toda la catequesis41.
53. El kerigma es esencial al ser y misión de la Iglesia, nada de lo que ella hace puede desviarla
del anuncio siempre nuevo de Jesucristo muerto y resucitado
42. Se entiende por kerigma el anuncio central de la fe: la salvación en Cristo a los hombres y
mujeres que viven un contexto cultural, social, religioso y político determinado. 54. El kerigma
se proclama desde la experiencia de encuentro con Cristo: “Lo que hemos oído, lo que hemos
visto, lo que contemplaron y tocaron nuestras manos acerca de la Palabra de vida…” (I Jn 1,1).
Es un anuncio respaldado por el testimonio personal del catequista y con el ardor de la santidad.
“El mejor evangelizador es el santo, la persona de las bienaventuranzas”43. 40 EG 164. 41
Comentado también por el Directorio Nacional de Catequesis de Brasil, N° 32, al explicar los
elementos esenciales del kerigma según el DGC 102. 42 Cfr. I Co 15, 3. 43 IV Conferencia
General del Episcopado Latinoamericano. Nueva evangelización, promoción humana, cultura
cristina. Jesucristo ayer, hoy y siempre 33 Discernir: Algunos criterios de iluminación
55. Antes de educar en la fe y de cualquier otra acción eclesial y pastoral, es necesario asegurar
la experiencia de fe en los creyentes, porque la aceptación del kerigma es anterior a la comunión
con Cristo, y a la inserción de la persona en la comunidad. Es anterior al despertar al misterio y a
la iniciación litúrgica, previo a la formación moral, a la oración y a la vida interior. El kerigma
hace arder el corazón de las personas, confiando en la fuerza amorosa de Jesús en el Evangelio
que llama a cada ser humano a la conversión y lo acompaña en todas las etapas de la vida.
1.3. La dimensión misionera de la catequesis
56. La catequesis, parte indispensable del proceso evangelizador, da continuidad a la actividad
misionera de la Iglesia44. Tal afirmación se vincula a la urgencia que señalaba Aparecida45 y
recuerda constantemente el papa Francisco: no se puede permanecer a la espera pasiva de los que
acuden a las parroquias, es necesaria la salida misionera, ir a las esquinas y los cruces de camino
para anunciar que el mal y la muerte no tienen la última palabra, que el amor es más fuerte que la
muerte, que la victoria pascual de Cristo es nuestra victoria, y que todos estamos convocados a la
Iglesia para ser discípulos misioneros que trabajen en la extensión del Reino.
57. Este llamado a estar dispuestos a la salida misionera hace que la catequesis sea ella misma
misionera, porque acoge a los que se alejaron y están en búsqueda, (cfr. Hebreos 13, 8), Santo
Domingo, República Dominicana, 12-28 octubre de 1992. Santafé de Bogotá, Centro de
Publicaciones del CELAM, 1992. 28. En adelante, DSD. 44 Juan Pablo II, Exhortación
Apostólica Catechesi Tradendae sobre la catequesis en nuestro tiempo, 1979, 18. En adelante CT.
45 Cfr. DA 548. La alegría de iniciar discípulos misioneros en el cambio de época 34 y también
porque genera nuevos dinamismos misioneros en los catequizandos. “Cuando la Iglesia convoca
a la tarea evangelizadora, no hace más que indicar a los cristianos el verdadero dinamismo de la
realización personal”46.
58. En la catequesis misionera todo discurso transparenta el primer anuncio, como afirma
Francisco: Toda formación cristiana es ante todo la profundización del kerigma que se va
haciendo carne cada vez más y mejor, que nunca deja de iluminar la tarea catequística, y que
permite comprender adecuadamente el sentido de cualquier tema que se desarrolle en la
catequesis. Es el anuncio que responde al anhelo de infinito que hay en todo corazón humano47.
59. La catequesis como parte de la Misión Continental hace tomar conciencia de que la vocación
misionera es elemento constitutivo de la identidad de la Iglesia y del discípulo de Jesús. La
conversión al Reino de Dios se vive en la incorporación y pertenencia a la Iglesia evangelizadora
y dispone a la gozosa salida misionera.
1.4. La catequesis al servicio de la iniciación a la vida cristiana
60. Una catequesis inspirada en el proceso catecumenal ante todo es procesual, gradual, integral
y mistagógica48. En la actual sociedad secularizada bajo el influjo de 46 EG 10. 47 EG 165. 48
Cfr. DGC 68, El III Congreso Internacional del Catecumenado, “La iniciación cristiana en el
cambio de época” realizado en Santiago de Chile del 21 al 25 de julio de 2014 auspiciado por el
CELAM aportó reflexión sobre el cambio de época en cuatro continentes y experiencias
innovadoras en curso de catecumenado y de catequesis de inspiración catecumenal. Cfr. www.
[Link] 35 Discernir: Algunos criterios de iluminación una cultura
globalizada laicizante no puede presuponer la fe y por lo tanto ha de dar el espacio y tiempo
necesarios al primer anuncio y al kerigma. Es un tiempo anterior a la catequesis (o precatequesis)
que despierte los interrogantes profundos del ser humano y permite que se abra al encuentro con
la realidad de la fe en el contacto con la Palabra revelada y su máxima expresión que es Cristo.
61. La catequesis de inspiración catecumenal
Es una experiencia de vida cristiana que parte del testimonio de la comunidad y lo explica por la
revelación de Dios en la historia de la salvación. Es una formación para la vida cristiana y por lo
tanto es más que una enseñanza. Está llamada a poner las bases de la vida cristiana y por lo tanto
se centra en lo nuclear y común de la fe. Su término es la comunidad eclesial que vive, celebra y
testimonia la fe. Se dirige en primer lugar a los adultos y es modelo del que se derivan los
itinerarios de los adolescentes y niños.
CARACTERISTICAS DE LOS PROCESOS DE INICIACIÓN CRISTIANA
62. Los procesos de iniciación cristiana teológicamente tienen algunas características, que
encontramos también en el ejercicio de la catequesis como se concibe hoy, cuyas características
evidencian mejor los procesos iniciáticos: a) La iniciación es obra del amor inmenso de Dios
que se nos manifiesta en el misterio de Cristo Jesús: este es el objetivo de la iniciación
cristiana, su origen y contenido. A través de los tres sacramentos de la iniciación, en una unidad
indisoluble, se expresa la unidad de la Trinidad: el bautismo nos hace hijos del Padre, la Eucaristía
nos alimenta con el Cuerpo de Cristo y la Confirmación nos unge con la unción del Espíritu Santo.
b) Esta obra divina se realiza en la Iglesia y por la mediación de la Iglesia: es en la Iglesia y
por su mediación que la Palabra de Dios es anunciada, ella es la que acoge y hace posible un
camino de fe, coloca los fundamentos de la vida cristiana e incorpora a los nuevos miembros a
ella, haciéndolos miembros del Cuerpo Místico de Cristo.
La acción de los catequistas y de otros ministros junto a los catequizandos y catecúmenos,
enriquecida con sus dones personales, es siempre palabra (enseñanza, comunicación) y gestos
(ritos, celebraciones) de la Iglesia.
c) El proceso de iniciación cristiana requiere de la libre decisión de la persona: es el sentido
de los escrutinios. Por la obediencia de la fe los interlocutores de la iniciación cristiana se entregan
entera y libremente a Dios. En los procesos de iniciación cristiana se involucran todas las esferas
y dimensiones de su ser. Las personas que, terminada la catequesis, abandonan la Iglesia,
ciertamente fue porque su libertad no se involucró totalmente en la confrontación con la Palabra
de Dios.
Los escrutinios, elecciones y otras acciones dentro del catecumenado facilitan la libre respuesta
de las personas.
d) En los procesos de iniciación cristiana se manifiesta la participación humana en el diálogo
de la salvación.
Somos llamados a tener una relación personal con Dios. Con los procesos iniciáticos la persona
comienza a caminar desde Dios que irrumpe en su vida y camina con él en lo cotidiano. Lo que
a veces afirmamos como verdad abstracta que la “persona pregunta y Dios responde” sucede casi
visiblemente a lo largo de los procesos iniciáticos.
63. Los sacramentos son de gran valor para la Iglesia, signos eficaces de la gracia y de la presencia
de Dios entre su pueblo. Jesucristo expresa sacramentalmente la voluntad del Padre. Él es la
plenitud de la revelación del Padre, con la encarnación, vida, pasión, muerte y resurrección,
continúa presente sacramentalmente con hombres y mujeres de fe en la comunidad cristiana.
Cuando las comunidades eclesiales se reúnen para la celebración de los sacramentos, celebran la
Pascua de Jesucristo, muerto y resucitado, en la realidad humana concreta de la vida cotidiana.
Todo verdadero proceso catequístico conduce a la celebración de los sacramentos, como el
momento culminante de la participación en el misterio de Cristo.
65. La iniciación cristiana, que incluye el kerigma, es la manera práctica de poner a alguien en
contacto con Jesucristo y hacerlo discípulo. Nos da también la oportunidad de fortalecer la unidad
de los tres sacramentos de la iniciación y profundizar en su rico sentido49. Por lo tanto, la
catequesis no podrá polarizarse en uno de los tres sacramentos de la iniciación ni ignorar la
celebración de los otros sacramentos.
66. La Catequesis está al servicio de la Iniciación a la Vida Cristiana en su conjunto. Celebrar un
sacramento es creer y asumir la misión de Jesús en la realidad en que vivimos. La actividad
catequética como un elemento importante de la iniciación a la vida cristiana implica un largo
proceso vital, de introducción de los cristianos todavía no plenamente iniciados, sea cual fuere su
edad, en diversos aspectos esenciales de la fe cristiana. La vida sacramental se empobrece y se
convierte muy pronto en ritualismo vacío, si no se funda en un conocimiento serio del significado
de los sacramentos y la catequesis se intelectualiza, si no cobra vida en la práctica sacramental50.
49 DA 288. 50 CT 23. La alegría de iniciar discípulos misioneros en el cambio de época 38 II.1.5.
La iniciación a la vida cristiana en el magisterio eclesial reciente
67. Un itinerario de iniciación a la vida cristiana no puede perder de vista las orientaciones
emanadas por los últimos Sínodos, las Exhortaciones Apostólicas de Benedicto XVI y Francisco
y de la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe en Aparecida. En
una visión de conjunto, el magisterio reciente nos ofrece entre otras, estas indicaciones:
68. Iniciar al encuentro con Jesús que se manifiesta en su Palabra. La comunidad acompaña al
catequizando ofreciéndole uno de sus tesoros más preciados: La Palabra de Dios. Por medio de
la escucha atenta y la memorización inteligente51 el catequizando descubre cómo Dios busca a
la persona y le ofrece su amistad. Progresivamente, el catequista le ayudará no solo a reconocer
figuras, hechos y expresiones propias del texto sagrado sino a comprenderlas desde la Tradición
de la Iglesia. A la Palabra acogida seguirá la iniciación a la respuesta de fe personal y comunitaria
partiendo de las mismas oraciones contenidas en la Biblia y siguiendo con su lectura y meditación
sistemática, aprovechando también el potencial educativo de la piedad popular mariana52, que se
funda en María, Madre de la fe53. La apropiación del mensaje llevará al catequizando a reexpresar
su contenido de manera significativa para la sociedad de hoy54.
69. Iniciar al encuentro con Jesús que se manifiesta en la belleza de lo creado por Dios y por la
humanidad. La vía iniciada a partir de la Palabra de Dios encuentra otro 51 Cfr. VD 74. 52 Cfr.
DA 298, 300. 53 Cfr. VD 27. 54 Cfr. EG 154. 39 Discernir: Algunos criterios de iluminación
camino complementario en el itinerario del asombro ante la belleza presente en el mundo.
La comunidad ayuda al catequizando a percibir con ojos de niño la majestuosidad de lo creado
por Dios y el ingenio y laboriosidad de las obras humanas cuya belleza desborda toda
comprensión55.
Esta evangelización que toca el corazón invita al catequizando a trascender la obra y acercarse a
su autor y a la inspiración divina que la hizo posible. Informada la mente y agudizados los
sentidos, el camino de encuentro lleva a la contemplación y al diálogo. Belleza y verdad llegan a
encontrarse.
Iniciar también a la comprensión de la iconografía y simbología religiosas56 presentes en
nuestros templos y ciudades, en nuestras costumbres y tradiciones culturales, en la producción
audiovisual, permite captar el misterio de la encarnación. Particular atención debería prestarse
dentro de la iniciación sacramental al descubrimiento, asombro, acompañamiento y celebración
de Jesús presente en la Eucaristía57.
70. Iniciar al encuentro con Jesús que se manifiesta como buena noticia de vida y esperanza. La
comunidad cristiana promueve experiencias creativas que suscitan el encuentro con Cristo58
quien ofrece a cada persona motivos para vivir a plenitud el proyecto de felicidad que Dios tiene
prometido. Esta dinámica kerigmática de propuesta cercana, abierta al diálogo, paciente y cordial
debe suscitar en quien la recibe una actitud de cambio inicial y un deseo de perseverar junto a
otros en este camino de seguimiento. Ratificado este encuentro inicial con Jesús y el misterio
trinitario, la comunidad ofrecerá un ITINERArio de crecimiento orgánico y progresivo inspirado
en el modelo catecumenal de los primeros siglos59. Clave de este itinerario es la verificación del
crecimiento que, por obra del Espíritu, se va suscitando en el catequizando.
71. Iniciar al encuentro con Jesús que se manifiesta en el misterio celebrado. La tradición de la
Iglesia ha expresado de diversas formas el encuentro con Jesús. La comunidad introduce al
catequizando en la comprensión de los signos, símbolos y ritos presentes en las celebraciones
cristianas60 situándolos dentro de la Historia de Salvación y explicando su relación con la vida
cristiana cotidiana. La dimensión mistagógica permite dar sentido pleno al misterio que se revela
en el encuentro sacramental con Jesús. 72. Iniciar al encuentro con Jesús que se manifiesta en el
pobre y en la comunidad. No se puede desligar la relación con Jesús de la comunidad que se reúne
en su nombre y del proyecto del Reino. La comunidad debe ser consciente de que el proceso de
iniciación no es meramente doctrinal61 sino experiencial, que parte de la experiencia familiar62
y lleva a promover una cultura del encuentro63. La iniciación a la vida en comunidad se
complementa con la iniciación al descubrimiento de Dios presente en los pobres64, en las
periferias humanas y urbanas65 y en los nuevos ámbitos socioculturales. La comunidad
acompaña 59 Cfr. DA 294. 60 Cfr. SCa 64. 61 Cfr. DA 299; EG 161. 62 Cfr. SCa 19, DA 302,
Juan PaBlo ii, Exhortación Apostólica Postsinodal Ecclesia in America sobre el encuentro con
Jesucristo vivo, camino para la conversión, la comunión y la solidaridad en América 34, en
adelante EAm 63 Cfr. EG 87, 220. 64 Cfr. EG 177; 186-196. 65 Cfr. EG 30, 46, 63, 191. 41
Discernir: Algunos criterios de iluminación al catequizando en el ejercicio de las virtudes
evangélicas, sociales y políticas66 que le permitan mostrar que sigue a Jesús dentro de las
instituciones de base: matrimonio, familia, comunidad cristiana y sociedad. 73. Iniciar al
encuentro con Jesús que se encarna en la cultura y piedad de un pueblo. La comunidad presta
atención a las necesidades y potencialidades de su entorno y utiliza aquellos medios que le
permitan presentar la Buena Nueva con los lenguajes más adecuados y significativos en que se
encuentra. La piedad popular mariana y los centros educativos y universitarios católicos siguen
teniendo un potencial pedagógico evangelizador que no debe desaprovecharse67. 74. Iniciar a
quienes acompañan procesos de iniciación. La comunidad debe preocuparse por contar con
catequistas, hombres y mujeres que evangelicen con su fe, su testimonio y una escucha compasiva
y respetuosa. Partiendo de sus necesidades e inquietudes debe proveerles experiencias formativas
que les permitan vivir en primera persona el proceso de conversión, iniciación e incorporación a
la vida cristiana de tal manera que ellos puedan acompañar competentemente a otros68. La
comunidad que delega en sus catequistas los procesos de iniciación se compromete también a
darles acompañamiento continuo para que ellos, a su vez, acompañen a otros, especialmente a
aquellos que avanzan débilmente en el camino de la fe o experimentan la fragilidad y la
pobreza69. 66 Cfr. DA 100, 385, 505. 67 Cfr. DA 300, 338. 68 Cfr. DA. 69 Cfr. EG 209. La
alegría de iniciar discípulos misioneros en el cambio de época 42 ii.2. La catequeSiS, momento
en eL itinerario de La formación de LoS aLegreS diScíPuLoS miSioneroS 75. La misión
continental promovida en América Latina es un fuerte llamado a la Iglesia a salir de sus estrechos
límites para abrirse al encuentro de todos aquellos que se fueron alejando o nunca escucharon la
voz del Señor que los llamó, para hacerlos discípulos misioneros del Señor Resucitado. 76. Esta
acción, fruto de la misión, requiere de un camino formativo gradual y progresivo que de la fe
inicial, descubierta nuevamente, acompañe al convertido a la madurez de la fe en la integridad de
la experiencia cristiana en la comunidad eclesial. Como ya se ha afirmado, es a través de la
catequesis de iniciación a la vida cristiana como se logra esta meta. Esto implica un itinerario
descrito en sus condiciones y características en el Documento de Aparecida70, y que implica
tareas posteriores irremplazables. 77. La Tercera Semana Latinoamericana de Catequesis señala
la estrecha e ineludible relación entre la catequesis y el itinerario formativo del discípulo
misionero. Para iniciar el itinerario de formación del discípulo, muchas veces se hace necesario
un nuevo anuncio que permita al bautizado experimentar a Jesús vivo como Señor y Salvador de
toda la vida y dador del Espíritu Santo y profundizar, mediante la catequesis y los sacramentos
de iniciación, el crecimiento en la fe que pone en comunión con Cristo e introduce al creyente a
la comunidad eclesial 71. 70 DA 276-278. 71 III SLAC, 28. 43 Discernir: Algunos criterios de
iluminación 78. La realización de un itinerario formativo es parte de la misión de la Iglesia, que
a través del primer anuncio, de la proclamación gozosa y testimonial del kerigma, llama a todos
a escuchar la voz de Jesús que invita a su seguimiento. 79. En este proceso se destaca que hay
una gradualidad y distintos momentos, marcados por finalidades muy claras. El itinerario
formativo del seguidor de Jesús hunde sus raíces en la naturaleza dinámica de la persona y en la
invitación personal de Jesucristo, que llama a los suyos por su nombre, y estos lo siguen porque
conocen su voz72. La misión principal de toda la formación del creyente es ayudarlo a vivir en
plenitud este llamado, que consiste en encontrarse siempre con Cristo, y, así reconocer, acoger,
interiorizar y desarrollar la experiencia y los valores que constituyen la propia identidad y misión
cristiana en el mundo73 en continuidad con su incorporación a la comunidad creyente. 80. La
catequesis por tanto ha de tener en cuenta el marco más amplio del itinerario formativo del
discípulo misionero. Porque formar discípulos y misioneros en América Latina significa
(también) animar a hombres y mujeres a comprometerse con su realidad social, política, y
cultural; a estar abiertos al diálogo con el mundo y a ser defensores de la vida, de los derechos
humanos y de la naturaleza, conforme a la doctrina social de la Iglesia74. 72 DA 277. 73 Cfr. DA
273. 74 III SLAC, 135. La alegría de iniciar discípulos misioneros en el cambio de época 44 ii.3.
La formación Para eL miniSterio de La catequeSiS en eL nuevo Paradigma 81. El Magisterio
posconciliar sobre la tarea del catequista destaca la importancia de su formación. En el contexto
de la Nueva Evangelización, la formación del catequista busca que sea lo más apto posible para
realizar un acto de comunicación; desarrollar aptitudes, habilidades y destrezas para comunicar
el mensaje evangélico desde su propia experiencia de encuentro y relación con Jesús75. 82.
Habiendo descrito el nuevo paradigma de la catequesis se concluye que éste requiere de un nuevo
catequista, y de una nueva formación, en clave iniciática, que empieza con una presentación
adecuada del kerigma, a fin de favorecer en los catequistas, primero, un verdadero encuentro con
el Misterio de Cristo y su Persona, fortaleciendo su discipulado y su misión, como soportes de su
ser de catequista. En esta nueva visión de catequesis precisa que “el catequista redescubra la
experiencia sacramental de su iniciación cristiana;