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“Identificación de las propiedades de los geosintéticos de refuerzo para su implementación
en proyectos de pavimentos flexibles”
ÍNDICE
Introducción.............................................................................................................6
Justificación.............................................................................................................9
Objetivos..................................................................................................................10
Marco Teórico.........................................................................................................11
Los Geosintéticos.........................................................................................21
Polímeros: Materia Prima............................................................................23
Tipos de Geosintéticos.................................................................................27
Funciones de los Geosintéticos....................................................................37
Características de los Geosintéticos de Refuerzo y
Mecanismos de
……………………………..….……….….. 40
Interacción
Valores MARV............................................................................................48
Diseño con geosintéticos para la función de refuerzo.................................50
Estabilización de Suelos con Geosintéticos.................................................52
Metodología.............................................................................................................56
Resultados y Discusión............................................................................................58
Primer Estudio.............................................................................................58
2
Segundo Estudio..........................................................................................62
3
Tercer Estudio …………………………………………..……..………..
63
Cuarto Estudio…………………………………………..……..………..
66
Quinto Estudio…………………………………………..……..………..
68
Comparativa de resultados con Teoría de Giroud-Han 2004 …………..
111
Comentarios ……………………………………………………………
122
Conclusiones y Recomendaciones...........................................................................127
Bibliografía..............................................................................................................131
Anexos.....................................................................................................................134
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INTRODUCCIÓN
En más de una ocasión, ya sea en congresos o estudios elaborados por instancias nacionales
o internacionales como Central Intelligence Agency, se ha vinculado fuertemente la calidad
y capacidad de desarrollo económico de un país en función de la infraestructura vial con la
que cuenta. El que un territorio tenga una red de vías terrestres adecuada se ve reflejado con
la mejora en los tiempos de transporte de población y mercancías, y en un país como
México esto resulta sumamente imperativo puesto que el 95.2% de los pasajeros emplean
medios terrestres para movilizarse y el 56.3% de las mercancías es transportada mediante
autotransporte de cargas a través de la red carretera de nuestro país (SCT, 2020).
Acorde con los datos actualizados de la Red Nacional de Caminos publicado por el
Instituto Mexicano del Transporte, en el país existen 780,509 kilómetros de caminos, de los
cuáles 174,779 kilómetros se encuentran pavimentados y dentro de esta cantidad
aproximadamente el 29% corresponde a caminos federales, en donde predomina
fuertemente el uso de pavimentos flexibles en alrededor del 95.4% (IMT, 2021).
Los pavimentos que conforman estas vías son sistemas multicapas complejos, no
sólo porque cada capa que lo conforma cuenta con diferentes propiedades en su espesor y
en los materiales empleados para su construcción, sino porque también están expuestas a
una gran variedad de factores que tienden a deteriorar el pavimento a un ritmo mayor de lo
previsto en su ciclo de vida, como lo son las sobrecargas vehiculares, los cambios bruscos
de temperatura, la precipitación, la reflexión e incluso las condiciones atmosféricas.
En este contexto, empresas y profesionistas en esta área de la ingeniería han
desarrollado e implementado una gran variedad de tecnologías que buscan mejorar desde su
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construcción las propiedades mecánicas y geotécnicas de los pavimentos flexibles, es decir,
aquellos conformados por capas de agregado pétreo seleccionados y en su parte superior
coronados con una carpeta asfáltica.
Una de estas tecnologías son los geosintéticos, polímeros plásticos los cuales poseen
una gran variedad de funciones no sólo en el área de geotecnia y vías terrestres, sino
también en la ingeniería sanitaria y ambiental.
En términos de pavimentos, el refuerzo (que pueden proporcionar tipos de
geosintéticos en específico) se refiere a la “habilidad de una intercapa para mejorar la
distribución de la carga aplicada sobre una mayor área y compensar la falta de resistencia a
la tensión en este sistema estructural” (Ibrahim et al., 2016). Con la mejora de este sistema
multicapa, buscan la optimización de recursos y/o la ampliación de la vida útil del
proyecto.
No obstante, pese a que la implementación de los geosintéticos en pavimentos
flexibles data de la década de 1970 (Zofka et al., 2017) y ha dado resultados favorables, los
mecanismos en su funcionamiento siguen sin esclarecerse, ha habido muy pocos intentos en
la sistematización de este proceso de aplicación, por lo que resulta importante localizar
cuáles propiedades del geosintético, y/o de los agregados pétreos del pavimento o del suelo
adyacente, influyen objetivamente en el desempeño de esta tecnología.
Dada la amplia gama de aplicaciones de los geosintéticos en el rubro de las vías
terrestres y por las diferentes condiciones que se presentan en el sistema multicapa de un
pavimento flexible, esta investigación busca focalizar su objeto de estudio en los
parámetros involucrados en los geosintéticos de refuerzo que se emplean para la
estabilización de la
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interfase entre la capa de subrasante y la capa de subbase (o base) del sistema de pavimento
más común en la red de carreteras del país.
A lo largo de este documento, se relatará la justificación económica y social de esta
investigación para explicar detalladamente el contexto de la problemática con las vías
terrestres, específicamente con los daños en los pavimentos flexibles, y posteriormente se
profundizará en la teoría de los geosintéticos (incluyendo características, tipos, fabricación
y funciones) así como en sus mecanismos de trabajo cuando se emplean como refuerzo
entre las capas de un pavimento. Dicho marco teórico concluirá con la recapitulación de la
teoría de estabilización de suelos.
Tras ello, se explicará la metodología de esta investigación, así como sus alcances y
limitaciones, la cual está basada en la revisión bibliográfica con estudios técnicos en donde
se evalúa el desempeño de los geosintéticos en su función de refuerzo en pavimentos
flexibles aunado con una comparación cuantitativa con la teoría abordada en la
estabilización de suelos.
Posterior a un análisis de los resultados, se delimitarán las características de los
geosintéticos de refuerzo que, en base a lo argumentado en la discusión, tienen una
correlación importante con el desempeño de esta aplicación en vías terrestres, cerrando así
con las conclusiones enfatizándose los puntos en que se puede brindar continuidad al tema
en próximos estudios.
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JUSTIFICACIÓN
La implementación de los geosintéticos de refuerzo como estabilización de subrasante no
únicamente busca mejorar las propiedades de esta capa, sino que influye positivamente en
las demás capas del sistema del pavimento disminuyendo la contaminación de finos en la
capa superior y manteniendo en la medida de lo posible las propiedades de diseño de las
capas.
Por más inversión que se coloque a las capas superiores (carpeta asfáltica, riegos de
impregnación y liga, emulsiones, o la base), si las capas que conforman las terracerías no
están en buenas condiciones el sistema multicapa empezará a presentar complicaciones
antes de lo previsto en el ciclo de vida del proyecto.
Por ello, el conocer y ubicar las propiedades de los geosintéticos que permiten
estabilizar la parte superior de las terracerías otorga a los productores y proveedores la
información de las propiedades específicas que deben salvaguardarse por encima de las
demás durante la producción y transporte de este material de refuerzo, optimizando así el
sistema de producción y asegurando un mejor rendimiento en campo de este material y del
periodo de vida de la vía terrestre, todo esto se verá reflejado en una disminución de los
costos de operación de la vía terrestre y en la mejora de la calidad de la infraestructura
carretera del país donde se implemente correctamente los geosintéticos para esta función.
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OBJETIVOS
Objetivo general:
Identificar las propiedades de los geosintéticos de refuerzo, puntualmente de geomallas y
geotextiles tejidos, que estén vinculados al desempeño en la aplicación de la
estabilización de la subrasante en pavimentos flexibles.
Objetivos específicos:
Sintetizar en un documento la teoría de refuerzo de vías terrestres con geosintéticos en
donde se contemplen las fallas en los sistemas de pavimentos flexibles y los mecanismos
de interacción de los geosintéticos en la intercapa de interés.
Proponer, a partir de las propiedades identificadas, una metodología experimental para
futuras investigaciones con las que pueda corroborarse el desempeño de las variables
propuestas en la función de estabilización de subrasante.
Analizar la relación que guarda el sistema de producción de los geosintéticos de refuerzo
con las propiedades identificadas dentro del objetivo general, considerando el material,
la geometría, el proceso de fabricación y unión de los elementos, etc.
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MARCO TEÓRICO
La comprensión de la problemática a tratar en este documento recae en la ubicación del
lugar en el que interviene el objeto de estudio, los pavimentos. Acorde con Rico y del
Castillo, un pavimento consiste en una seria de capas horizontales de materiales apropiados
entre el nivel superior de terracerías a la superficie de rodamiento (1978), el cual debe
proporcionar una superficie uniforme para transitar, poseer color y texturas adecuadas con
las que proporciona fricción a la superficie y resistir la acción del tránsito y del
intemperismo.
La función principal del pavimento es recibir y transmitir adecuadamente a las
terracerías los esfuerzos producidos por las cargas de tránsito sin que se presenten
deformaciones excesivas y procurando mantener condiciones de tránsito confortables y
seguras.
Los pavimentos se dividen en dos grandes grupos acorde a su superficie de
rodamiento: los pavimentos flexibles (una superficie elaborada con concreto asfáltico) y los
pavimentos rígidos (con una superficie hecha de concreto hidráulico).
Un pavimento flexible consiste en una carpeta asfáltica colocada encima de capas
granulares de materiales seleccionados encima de las capas de terracerías, la estructura de
estos pavimentos puede ser un sistema multicapa, full-depth o sección invertida.
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Figura 1.- Esquema general de un pavimento flexible (Reyes R. R., 2020).
Un pavimento rígido se trata de una losa de concreto colocada encima de la capa
superior de las terracerías, por proceso constructivo se coloca una capa de calidad sub-base
que únicamente cumple con funciones de drenaje y no aporta resistencia estructural al
pavimento.
Figura 2.- Esquema general de un pavimento rígido (Reyes R. R., 2020).
Debido a que la mayor parte de las carreteras en México mantienen una estructura
de pavimento flexible, el presente estudio se enfocará en dicho tipo de pavimento.
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En un sistema de pavimento, mientras más cercana a la superficie se encuentra la capa
requerirá de materiales de mayores especificaciones, y tanto el uso como el espesor de cada
una de ellas estará en función de la intensidad de tránsito y demás parámetros
contemplados en la metodología de diseño del pavimento. Un pavimento flexible de altas
especificaciones se encuentra conformado por las siguientes capas, enlistadas de la más
profunda a la más superficial:
Terraplén: Consiste en suelos y fragmentos de roca que van del nivel de desplante a
la subyacente, entre sus funciones están alcanzar los niveles necesarios para cumplir
con las especificaciones geométricas del proyecto, resistir las cargas de tránsito
transmitidas por las capas superiores y distribuir los esfuerzos para la transmisión
de la carga al terreno natural.
Subyacente: Capa compuesta de suelos y fragmentos de roca producto de cortes o la
extracción de bancos, empleado inmediatamente encima de un terraplén. Dicha capa
debe colocarse a partir de intensidades de tránsito de los 10,000 ejes equivalentes.
Es una capa de transición que absorbe los esfuerzos que no absorbió la subrasante y
así transmitir esfuerzos adecuados a las características del terraplén.
Subrasante: Es la capa que corona a las terracerías, compuesta de suelos naturales,
seleccionados y cribados productos de cortes y extracción. Sirve de desplante para
la estructura del pavimento, de igual forma evita que los materiales finos plásticos
del terraplén contaminen las capas del pavimento y evita que materiales de las capas
superiores se introduzcan en las oquedades de los fragmentos de roca en la capa de
terraplén. En la normativa del Instituto Mexicano del Transporte corresponde a la
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primera capa, que especifica un tamaño máximo de agregado de 76mm, pero aun
permite un porcentaje considerable de finos.
Subbase: Primera capa de la estructura del pavimento la cual está conformada por
material granular natural, cribado, parcialmente triturado, totalmente triturado y
mezclado. Se coloca sobre la subrasante y forma una capa de apoyo para la base. La
normativa establece requisitos para su granulometría estableciendo que la curva
granulométrica para el material empleando en esta capa no debe presentar cambios
bruscos en su pendiente. Una de sus principales funciones es de drenaje, buscando
impedir que la humedad de las terracerías ascienda por capilaridad y en caso de que
se introduzca agua de la parte superior, permite que descienda y se desaloje por
efecto del bombeo y sobreelevación de las capas inferiores.
Base: Capa ubicada entre la subbase y la carpeta asfáltica, conformada de materiales
cribados, parcialmente triturados, totalmente triturados o mezclados. Al igual que la
subbase debe proveer condiciones de drenaje adecuadas procurando mantener un
porcentaje de finos menor al 5%. Dicha capa es la que recibe directamente las
cargas de tránsito a través de la carpeta asfáltica y debe transmitir dichas cargas
adecuadamente a las capas inferiores.
Carpeta asfáltica: Es la capa comprendida entre la base con la superficie de
rodamiento del pavimento, es la mezcla de agregado natural con material asfáltico y
aditivos. Entre sus atributos deben estar presente: la capacidad de soportar cargas,
resistencia adecuada al deslizamiento, regularidad superficial (longitudinal y
transversal), rápida eliminación de agua superficial, adecuada reflexión luminosa,
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apariencia agradable, proporcionar bajo nivel de ruido y de desgaste en las llantas,
etc.
Figura 3.- Estructura de una carretera con pavimento flexible (Reyes R. R., 2020).
En lo que respecta al diseño de los pavimentos, este consiste en la definición
adecuada de los espesores de cada una de las capas, así como establecer las características
de cada una de estas y la forma es que se hará su adhesión. Este proceso parte del tránsito y
sus cargas, el medio ambiente (temperatura, precipitación, etc.), los materiales que se tiene
a la disposición, y los criterios de falla.
Antes de explicar cuáles son dichos criterios de falla en los pavimentos flexibles, se
comentará acerca de las metodologías de diseño. Ciertamente existe una gran variedad
debido a los tipos de métodos que se han desarrollado en las últimas décadas, en su inicio
dichos métodos eran meramente empíricos, pero después se han ido incorporando
metodologías basadas en el equilibrio límite, de deflexión límite, incluso de regresiones y
así hasta llegar a los mecanicistas, de igual forma existen metodologías que son
combinaciones de estos métodos mencionados.
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Cabe destacar que un dato clave que está presente en las metodologías de diseño de
pavimentos son los Ejes Equivalentes (EEA), es una unidad de daño producida por las
cargas vehiculares determinada a partir del Tráfico Diario Promedio Anual (TDPA), la
cantidad de carriles en la vía de interés, el sentido de circulación en dichos carriles, el
tiempo de vida útil del proyecto, entre otros datos. Mediante esta variable se condensan los
requerimientos de carga vehicular que debe soportar un pavimento durante su periodo de
vida.
En cuanto a las propiedades de los materiales, son dos las que juegan un papel
importante en varias de estas metodologías. La primera es el Valor Relativo de Soporte
VRS (ó California Bear Ratio, CBR por sus siglas en inglés), es una medida de resistencia
del agregado en capa compactada que es comparado con la resistencia estandarizada de un
agregado calizo en California. El segundo es el Módulo de Resiliencia (MR), es un módulo
elástico que mide la capacidad de recuperación de los materiales ante deformaciones debido
a cargas repetidas, este se obtiene con una prueba en cámara triaxial.
A continuación, se describen tres metodologías de diseño de pavimentos conocidas
en el país:
1.- Metodología del Instituto del Asfalto: Es un método que surgió en Estados
Unidos y parte de conocer la temperatura del lugar, los ejes equivalentes y el módulo de
resiliencia de la subrasante. A través de unos gráficos tomando como datos de entrada a las
variables antes mencionadas, se interpola gráficamente el espesor de la capa de carpeta
asfáltica que requiere el pavimento para condiciones dadas. Los espesores de las capas
granulares (base, subbase) vienen estandarizadas, pero existen varios gráficos para esta
metodología en función de tres temperaturas distintas y del tipo de base implementada
en el proyecto
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(granular y estabilizada). No obstante, la cantidad de escenarios se ve muy limitados al
contemplar sólo tres temperaturas que son más típicas de Estados Unidos. Además, esta
metodología de diseño tiende proponer espesores de carpeta asfáltica muy elevados, por lo
que su uso por las empresas es mínimo.
2.- Metodología de AASHTO-1993: Es un método mecánico-empirista sucesor de la
metodología AASHO de 1958-1961, a partir de tramos de prueba en EUA con condiciones
de suelo conocidas se estudió el comportamiento de diversas secciones ante el paso
vehicular y de estas pruebas se planteó una ecuación basada en una regresión no lineal que
contempla los ejes equivalentes, condiciones de servicio, el módulo de resiliencia de la
capa evaluada y demás variables estadísticas.
En el proceso de diseño, a partir de la ecuación general se determina la variable SN
(Número estructural) para toda la estructura del pavimento, una condición que debe cumplir
la suma de todos los números estructurales de cada capa de esta estructura. Tras ello se
determinan los coeficientes de cada capa del pavimento a partir de ecuaciones indicadas en
el manual de diseño y en orden de la capa más superficial a la más profunda, se obtendrá el
número estructural de cada capa (y un coeficiente de drenaje a partir de las capas
granulares) con el cual se despeja el valor de espesor mínimo que requiere la capa del
pavimento. Obteniéndose así los espesores de la capa de carpeta asfáltica, base y subbase.
Esta es una de las metodologías más empleadas por la cantidad de variables que
intervienen en su desarrollo, no obstante, se debe recalcar que la ecuación general que se
obtuvo en los estudios originales se rige bajo las condiciones puntuales de los tramos de
prueba por lo que generalizar sus criterios y aplicarlos en otros lugares puede llevar a
ligeras
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discrepancias. Además, su metodología no contempla la evaluación ante deformaciones
permanentes, únicamente el agrietamiento por fatiga.
3.- Método del Instituto de la Ingeniería de la UNAM: Es una metodología más
mecanicista que las anteriores descritas, puesto que su base recae en las teorías para
cálculos de esfuerzos, deformaciones y deflexiones contemplando la Teoría de Boussinesq
y la Teoría Multicapa de Burmister aplicada a estructuras de pavimentos flexibles.
Dicho método se encuentra condensado en un programa llamado DIS-PAV, al cual se le
debe ingresar información sobre el tipo del camino del proyecto, las condiciones de tráfico,
el módulo de resiliencia y otras propiedades de las capas de los materiales, las condiciones
de daño permitidas para el proyecto y demás variables estadísticas, para que proponga una
estructura de pavimentos de hasta 5 capas a partir de una evaluación por deformación
permanente, posteriormente el software verifica el diseño por fatiga (agrietamiento) e
indica si cumple o no con los criterios de falla. En caso de no cumplir, permite modificar al
momento los espesores de capas, los módulos de resiliencia de las capas o incluso el
incorporar una base estabilizada hasta lograr el diseño óptimo, es decir, aquel que cumpla
con los criterios de falla empleando los menores espesores posibles.
Debido a la automatización del proceso para cálculo y modificación, así como su
fundamento menos empírico, esta metodología es la más empleada en el país. Aunque, la
calidad de la información ingresada al programa por parte del diseñador debe estar
respaldada por la comprensión de los conceptos teóricos detrás de esta metodología junto
con una verdadera compresión de los criterios de falla y la relación que guardan todas las
variables involucradas para así asegurar un diseño adecuado.
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Como se describió en las metodologías de diseño, un elemento fundamental que
condiciona cada una de ellas son los criterios de falla, es decir, las condiciones de daño
específicas que se permitirá que el pavimento sufra durante su periodo de vida útil antes de
que llegue a condiciones de falla.
A diferencia del diseño de cimentaciones en donde se determina la capacidad de carga
del suelo o la falla por cortante, debido a las cargas de menor magnitud a las que está
sometido un pavimento (cargas vehiculares) lo que rige las condiciones estructurales y
funcionales en el diseño son las deformaciones y el agrietamiento. Las fallas en los
pavimentos pueden clasificarse en dos grandes grupos:
Fallas funcionales: Aquellas que se generan en la superficie de rodamiento o debajo
de la misma llegando a afectar la circulación. Estas provocan incomodidad e
inseguridad a los usuarios, así como daños a los vehículos.
Fallas estructurales: Aquellas que se generan al interior de la estructura del
pavimento que conlleve al colapso de la estructura de pavimento o de alguno de sus
componentes, siendo incapaz de soportar las cargas e interrumpiendo su
continuidad.
Existen una gran variedad de daños en los pavimentos flexibles que deben contemplarse
a la hora de plantear un programa de gestión y mantenimiento de infraestructura carretera,
no obstante, las principales fallas que son consideradas como criterios a la hora de diseñar
un pavimento flexible son las siguientes:
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Agrietamiento por fatiga: Criterio relacionada al número de repeticiones permisibles
para un nivel dado de deformaciones horizontales producidas por esfuerzos de
tensión producidos en el lecho inferior de la carpeta asfáltica.
Deformación permanente o rodera: Consiste en la deformación vertical que se da en
el sentido longitudinal de la vía producida por los esfuerzos de comprensión en la
subrasante.
Agrietamientos térmicos: Se incluyen los agrietamientos debido a las bajas
temperaturas como al efecto de fatiga producido por el ciclo de variación de
temperatura diaria, principalmente en asfaltos endurecidos.
Muchos son los factores vinculados al surgimiento de estos deteriores, pero en el país se
ha detectado que una alta incidencia de daños en pavimentos flexibles se debe a: diseños
por debajo de los requerimientos actuales en cuanto a espesores y calidad de los materiales,
procedimientos constructivos y control de calidad inadecuados, conservación deficiente y
sin planificación, mala calidad en las condiciones de drenaje, pero principalmente por el
incremento en el tránsito en términos de volumen y magnitud de cargas (llegándose a
presentar sobrecargas vehiculares en camiones y tractocamiones).
La complejidad de esta problemática ha conllevado a una gran variedad de estudios que
buscan atribuir qué elementos específicos intervienen en cada uno de estos dos principales
criterios de falla (rodera y agrietamiento). En el caso del agrietamiento, su presencia es
contribuido en su totalidad por problemas que presenta la carpeta asfáltica, específicamente
los daños causados por la acumulación repetida de esfuerzos o deformaciones. Mientras
que,
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para la rodera, cada capa del pavimento influye en la magnitud de este deterioro, desde la
carpeta asfáltica, las capas granulares, las terracerías y el terreno natural.
Por ello, dos ejes centrales para contrarrestar la problemática de daños y deterioros en
los pavimentos flexibles de nuestro país recaen en un buen diseño de mezcla asfáltica y, en
el caso de las deformaciones permanentes, procurar las condiciones mecánicas y
geotécnicas en cada una de las capas de la estructura del pavimento, por lo que la
aplicación de un refuerzo en la interfase de un sistema multicapa de pavimento flexible es
una medida que lleva varias décadas implementándose y que ha sido ampliamente
estudiada en los últimos años, refiriéndose precisamente al refuerzo con geosintéticos. Por
lo que a continuación se profundizará detalladamente en esta tecnología y los fundamentos
de su aplicación como refuerzo y estabilización en las capas granulares de un pavimento
flexible.
Los Geosintéticos
El término de Geosintético se compone de dos palabras:
Geo. - Prefijo griego que significa tierra/suelo, involucrado en áreas de la
ingeniería y geotecnia.
Sintético. – Productos fabricados por procedimientos industriales o síntesis química.
La unión de ambos términos define el concepto de interés, siendo los geosintéticos
aquellos productos desarrollados a partir de segmentos industriales (textiles, caucho,
materiales plásticos, membranas bituminosas, etc.), para la transformación de polímeros
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básicos (polietileno, polipropileno, nylon, fibra de vidrio) que puedan ser empleados para el
mejoramiento en el comportamiento de los suelos.
Otra definición, acorde a las ASTM D4439 Standard Terminology for Geosynthethics,
indica que el geosintético es “un producto plano fabricado a partir de material polimérico
utilizado con suelo, roca, tierra u otro material relacionado con la ingeniería geotécnica
como parte integral de un producto hecho por el hombre, estructura o sistema.”
La idea de agregar materiales obtenidos de la naturaleza a los suelos, como madera,
raíces, bambú, ramas, etc., para mejorar las propiedades de estos ha estado desde los
primeros capítulos de la humanidad. Algunos de estos ejemplos de aplicación en la
antigüedad se remontan a las construcciones de Mesopotamia y China cuyas murallas
tenían en su interior mezclas de suelos reforzados con raíces.
Un marco inicial para el uso de los geosintéticos ha sido el uso de mantas de algodón
como refuerzo de pavimentos asfálticos en Carolina del Sur en el año de 1926. Con el auge
en la fabricación de polímeros sintéticos en la década de 1940 el uso de los geosintéticos se
hizo más frecuente, llevando en la década de 1950 el desarrollo de técnicas de producción
de geotextiles tejidos y posteriormente de geotextiles no tejidos (en la década de 1960).
El empleo de los geosintéticos en la ingeniería civil ha incrementado en los últimos
años, tomando cada vez un papel más importante en la industria de la construcción. Su
rápido crecimiento en las últimas 4 décadas se debe principalmente a las siguientes
características favorables:
No corrosividad.
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Altamente resistente a la degradación química y biológica.
Durabilidad a largo plazo bajo la cubierta del suelo.
Alta flexibilidad.
Ligereza.
Fáciles de transportar y almacenar.
Simplicidad de instalación.
Proporcionan buen aspecto estético a la estructura.
Por ello se emplea en una gran variedad de aplicaciones dentro de la ingeniería
geotécnica, transporte, recursos hídricos, ingeniería ambiental, y costera para lograr
beneficios económicos y técnicos.
Esta importancia no sólo se debe al aumento que este concepto representa en el
presupuesto total de las obras, sino también a la importancia de las responsabilidades
técnicas para las cuales son diseñados. Resultando importante entender el fundamento
químico de los geosintéticos en el área de los polímetros para comprender el origen de las
propiedades físicas y mecánicas de estos materiales.
Polímeros: Materia Prima
La palabra polímero proviene del griego “poli” que significa muchos y “meros” que
significa partes, por ello, un material polímero consiste en varias partes unidas para formar
un entero, y cada una de estas partes se le conoce como monómero. Los monómeros y la
repetición de sus unidades moleculares son diferentes debido al proceso de polimerización,
el número de
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locales donde una molécula monomérica puede ligarse a otras moléculas monoméricas
(conocido como funcionalidad) determina el tipo y largo de la cadena polimérica.
Acorde a su geometría, los polímeros empleados en la fabricación de los geosintéticos
son:
Polímeros amorfos: Aquellos en donde las moléculas no presentan ningún tipo de
orden, creando unos huecos por donde pasa la luz dándole transparencia al material.
Polímeros semi-cristalinos: Aquellos compuestos por zonas con un determinado
orden en la unión de sus moléculas y zonas amorfas. En este caso, al tener un orden
existen menos huecos entre cadenas por lo que no pasa luz a no ser que posean un
espesor pequeño.
El peso molecular de un polímero es el número de veces que ocurre la repetición de una
unidad (grado de polimerización) multiplicado por el peso molecular de la unidad repetida.
El peso molecular promedio y la distribución estadística son muy importantes en el
comportamiento resultante del polímero, es decir, con el aumento en el peso molecular
promedio se obtiene:
Aumento en la resistencia del textil
Aumento en la elongación
Aumento en la resistencia de impacto
Aumento en la resistencia al agrietamiento
Aumento en la resistencia al calor
Reducción de la capacidad de escurrimiento
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Reducción en la procesabilidad
La fabricación de los polímeros generalmente es realizada por compañías químicas o
petroquímicas que producen polímeros en forma de hojuelas o gránulos sólidos conocidos
como pellets. La mayoría de los polímeros empleados en la fabricación de los geosintéticos
son aquellos que presentan solamente un tipo de monómero y son conocidos como
“homopolymers”. Sin embargo, hay otras variantes que buscan expandir las propiedades
estructurales de un polímero con su fabricación a partir de dos o tres unidades,
denominados copolymers o terpolymers respectivamente.
Pese a esta amplia variedad de opciones y que en el mundo se fabrican
aproximadamente 50,000 de polímeros diferentes, comúnmente se emplean los siguientes
polímeros en la fabricación de los geosintéticos:
Polietileno (PE)
Polipropileno (PP)
Cloruro de Polivinilo (PVC)
Poliéster (PET)
Nylon o Poliamida (PA)
Poliestireno (PS)
Un material que últimamente se ha empleado más para fabricar estos productos es la
fibra de vidrio. La decisión de cuál geosintético emplear a partir de su material depende
normalmente de las condiciones en sitio donde se colocará el material, por ejemplo, el pH
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del suelo reacciona de diferentes maneras con los diferentes polímeros listados, llegando a
degradar algunos y no afectar a otros porque son inertes.
El proceso en la fabricación de los geosintéticos tiene influencia a partir de las
propiedades de los polímeros de los cuales se fabrica. Entre algunos efectos asociados al
proceso de fabricación se encuentra el pre-estiramiento y el porcentaje de cristalización del
polímero, ya que condicionan las características de resistencia a la tracción de las fibras o
filamentos, influyendo también en el comportamiento a fluencia (creep), y los aditivos
mejoran su durabilidad.
Entre los procesos de degradación que puede sufrir un polímero se encuentran: la
temperatura, la oxidación (las poliolefinas como el polipropileno y el polietileno son más
susceptibles), la hidrólisis (en pH elevados el poliéster es más susceptible), los rayos UV (el
polipropileno es más susceptible), los agentes químicos, los agentes biológicos, etc. La
complejidad en estos procesos de degradación involucra una serie de factores que requiere
de la correcta asesoría desde el proyecto hasta la aplicación de los materiales.
Los geosintéticos han demostrado tener varias ventajas en su aplicación para fines
ingenieriles, entre ellas destacan las siguientes:
Tienen un funcionamiento predecible
Las teorías para su diseño son conocidas
Ahorro en espacios, volúmenes y tiempos de construcción
Fácil control en la fabricación y colocación
Continuidad sobre grandes áreas
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En varias ocasiones tienen a representar una alternativa más económica frente a
las soluciones tradicionales.
Antes de profundizar en la aplicación de esta tecnología en el rubro de interés de esta
investigación, es necesario recapitular los diferentes tipos de geosintéticos existentes junto
con las funciones que desempeña cada uno de estos.
Tipos de Geosintéticos
La familia de los geosintéticos está compuesta de la siguiente manera, marcándose entre
paréntesis su simbología:
Geotextiles (GT)
Geotextil tejido (GTW)
Geotextil no tejido (GTN)
Geomallas (GG)
Geomalla extruida (GGE)
Geomallas por adhesión (GGB)
Geomalla tejida (GGW)
Geomembranas
Georredes (GN)
Geomcompuestos
Geomantas (GA)
Geoceldass (GL)
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Geotextiles
Son productos sintéticos y permeables utilizados principalmente en aplicaciones de
ingeniería y geotecnia. Se subdividen en:
Geotextiles Tejidos
Son estructuras planas y regulares producidas a través del entrelazamiento,
generalmente en ángulos rectos, de dos o más juegos de hilos en dos direcciones
preferenciales que constituyen los hilos de urdiembre (paralelos al sentido de
producción) y los hilos de la trama (perpendiculares a los hilos de urdidura). En
función de la selección de las fibras los geotextiles tejidos puedes subdividirse en
Monofilamente, Multifilamento y Bandaleta (son cintas achatadas). Este tipo de
geotextil ofrece una alta resistencia presentando bajos niveles de deformación
unitaria (del 2 al 5%).
Geotextiles no tejidos
Son estructuras planas formadas por fibras o filamentos orientados aleatoriamente e
interligados por procesos mecánicos, térmicos o químicos.
En el proceso mecánico el entrelazamiento de fibras se da por medio de ajugas
dentadas, en el proceso térmico la liga de las fibras es mediante la fusión parcial por
calentamiento, mientras que el proceso químico consiste en la unión de las fibras
empleando productos químicos como resinas.
Los geotextiles no tejidos también se diferencian por la longitud de las fibras,
pudiendo ser continuas o cortas. No obstante, este tipo de geosintéticos no genera
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resistencias altas hasta que alcanza una deformación unitaria elevada (alrededor del
50%) por lo que sus aplicaciones se ven restringidas en el área del refuerzo y se
enfocan en la función de filtración, protección y separación.
Los geotextiles son fabricados con varios tipos de polímeros, pero cada uno tiene
una mayor o menos participación en el mercado acorde con las costumbres de consumo en
cada país. Se estima que en el mundo aproximadamente el 85% de los geotextiles se
fabrican de polipropileno, el 12% de poliéster, el 2% de polietileno y el 1% restante de
poliamida.
Para su fabricación, el polímero seleccionado se transforma en un fundido por calor
o presión y después se coloca en un molde. Del molde salen fibras o una cinta plana en
estado semilíquido e inmediatamente se enfría con agua o aire para volverlo un sólido con
la cualidad de elongable, paralelo a este proceso el material se estira para reducir sus
dimensiones en ancho y espesor para ocasionar un ordenamiento en sus moléculas. Así, se
forman filamentos con resistencia en el sentido longitudinal, la modificación de los
procesos deriva a una variedad de posibilidad en el comportamiento esfuerzo –
deformación del geotextil.
Los principales filamentos empleados en la construcción de este geosintético son los
monofilamentos cortados (fibra cortada), multifilamento (filamento continuo), hilos de
fibra, hilos de filamento continúo entrelazados, hilos de multifilamento entrelazados y cinta
plana ranurada.
28
Figura 4.- Tipos de filamentos en geotextiles (PAVCO, 2012).
En las siguientes 4 imágenes se muestra a nivel microscópico los diferentes ejemplos
de filamentos en los geotextiles tejidos:
Figura 5- Geotextiles tejidos a escala microscópica (PAVCO, 2012).
29
En las siguientes dos imágenes a escala microscópica se muestran ejemplos de los
filamentos en geotextiles no tejidos.
Figura 6- Geotextiles no tejidos a escala microscópica (PAVCO, 2012).
Hay una gran cantidad de funciones asociadas a los geotextiles, entre ellas destacan:
filtración, separación/estabilización, protección, refuerzo, control de erosión,
impermeabilización, etc.
Geomallas
Son estructuras formadas por una red rectangular de elementos conectados integralmente,
que pueden ser fijados por extrusión, adhesión o entrelazamiento, cuyas aberturas son
mayores que sus componentes. Las geomallas tienen como mecanismo fundamental de
funcionamiento la fricción, pudiendo contar algunos tipos de geomallas con el efecto
confinante de las partículas del suelo que se alojan en sus aberturas. Las geomallas pueden
ser de los siguientes tipos:
Geomallas co-extruidas
Son estructuras planas fabricadas de materiales poliméricos, normalmente de
polietileno de alta densidad (HDPE) a través de un proceso de extrusión y un
sucesivo
30
estiramiento. Están conformadas por una red angular de costillas conectadas de
forma integrada con aberturas de suficiente tamaño para permitir la trabazón del
suelo, piedra u otro material geotécnico circundante. Su principal función es como
material de refuerzo. Se clasifican principalmente en dos tipos:
Mono-orientada o unidireccional: Es una geomalla con una distribución uniforme de
largas aberturas elípticas, desarrollando una gran fuerza a la tensión en la dirección
longitudinal, llegando a soportar entre 60 a 200 kN/m. Debido a su material son
totalmente inertes a las condiciones químicas y biológicas que se presentan en el
suelo.
Figura 7- Geomalla extruida unidireccional (PAVCO, 2012).
Bi-orientada o bidireccional: Es una geomalla con una estructura uniforme de
espacios rectangulares de alta resistencia a la tensión en ambas direcciones (rango
de 20 a 30 kN/m) y un alto módulo de elasticidad. Este tipo de geomallas co-
extruidas se componen de elementos y nudos rígidos que proveen un gran
confinamiento. Son efectivos en el refuerzo de estructuras de pavimentos rígidos o
flexibles.
31
Figura 8- Geomalla extruida bidireccional (PAVCO, 2012).
En cuando al proceso de fabricación para ambos tipos de geomallas co-
extruidas, inicialmente se tienen láminas de material en el que se realizan unas
perforaciones, cuadradas o elípticas, de forma uniforme y controlada sobre toda la
lámina. Según sea el caso, la lámina perforada recibe estiramiento en una o dos
direcciones, el cual se realiza a temperaturas y esfuerzos controlados para evitar la
fractura del material mientras se orientan las moléculas en el sentido de la
elongación.
Geomallas Tejidas
Son estructuras planas en forma de red fabricadas por el entrelazamiento (en
ángulos rectos) de fibras sintéticas con un elevado módulo elástico, generalmente
recubiertas por una capa protectora que también es de un material polimérico
(generalmente PVC o polietileno).
32
Figura 9- Geomalla tejida bidireccional (Feicheng Lianyi Engineering Plastics Co., Ltd, 2021).
Geomallas por adhesión o sobreposición de fibras (soldadas)
Son estructuras planas producidas por la sobreposición y la soldadura, formadas
generalmente en ángulos rectos y un núcleo de poliéster de alta resistencia revestido
por una protección de polipropileno. Es el tipo de geomalla más resistente a la
tracción longitudinal alcanzando los 1200 kN/m.
Figura 10- Geomalla soldada bidireccional (Environmental XPRT, 2021).
Pese a los tipos de geomallas previamente comentados, hay otra forma de clasificarlas en
los siguientes dos grupos:
33
Geomallas convencionales: Son formadas por cintas de un único material obtenidos a través
del estiramiento de membranas extruidas y posteriormente perforadas, o directamente
extruidas y luego estiradas. Se representan con una estructura muy abierta.
Geomallas compuestas: Formadas por fibras de alta resistencia revestidas por un segundo
polímero, donde las fibras definirán las características de resistencia y el segundo polímero
proporcionará la protección contra el deterioro de las fibras.
Georredes
Geosintético que consiste en una serie de tiras poliméricas paralelas conectadas
íntegramente sobre otras series de tiras similares con ángulos variados. Tiene un espesor de
1 a 5mm, sus ángulos de conexión van de los 60° a 90°, son hechas normalmente de
polietileno de alta densidad o polipropileno y su función principal es de drenaje, llegándose
a aplicar en depósitos líquidos, túneles y muros de contención. Para evitar la intrusión de
los materiales que serán drenados, las georredes siempre se utilizan en conjunto con
geotextiles (como filtros) y las geomembranas (como elementos de retención).
Geomantas
Son estructuras constituidas por fibras, hilos o cintas de materiales sintéticos formado por
una malla no regular deformable con un espesor de 10 a 20mm. Su arreglo enmarañado
puede ser obtenido a través de la conexión térmica o mecánica de los materiales sintéticos.
Son caracterizadas por tener un alto índice de vacíos (mayor al 90°).
Las geomantas no aportan resistencia mecánica, su aplicación está dirigida a
colocarlas en pendientes (suaves o pronunciadas) para mejorar la resistencia contra la
erosión
34
provocada por el impacto y flujo de la lluvia, garantizando el crecimiento de la vegetación
y por ende una capa de refuerzo superficial del suelo.
Geoceldas
Son celdas yuxtapuestas producidas por costura o soldadura de tiras de materiales sintéticos
con una altura aproximada de 100mm, formando una estructura similar a una colmena. La
principal función de este geosintético es la contención del terreno o de otros materiales
sueltos colocados al interior de las celdas
Geotubos
Son tubos hechos de material sintético, generalmente PVC o HDPE, de superficie
corrugada, lisa o perforada. Estos materiales son empleados para captar y conducir fluidos
en sistemas de drenaje para una vasta gama de obras de ingeniería, como algunos ejemplos
están: conductores en drenes de pavimentos, conductores en drenes de muros de
contención, etc.
Geobloques
Son prismas rectangulares fabricados de materiales sintéticos livianos y resistentes,
generalmente poliestireno expandido. Se emplean en la geotecnia para reemplazar el suelo
con la finalidad de generar una disminución de cargas en la construcción de rellenos. Lo
recomendable es recubrirlo para que agentes externos (como solventes) no los desintegren.
Geomembranas
Son geosintéticos de permeabilidad muy baja usados como barrera para el control de la
migración de fluidos. La mayoría son fabricadas a partir de polímeros extruidos o co-
extruidos como el HDPE, PP o PVC que son extruidos en hojas muy largas las cuales son
35
soldadas en el lugar de aplicación. Pueden ser plastoméricas, elastoméricas o bituminosas.
Pueden emplearse en azoteas, piscinas, pero su uso principal recae en los rellenos
sanitarios.
Geocompuestos
Es el nombre genérico para definir productos confirmados por la asociación de dos o más
geosintéticos distintos. La filosofía para el desarrollo de estos materiales es combinar las
mejores características de diferentes geosintéticos en la solución de un problema.
Funciones de los geosintéticos
Al ser una gran variedad de geosintéticos, es importante tener focalizado las funciones que
nos aportan cada uno de ellos, siempre realizan una o más de las siguientes funciones
básicas cuando están en contacto con tierra, roca y/o cualquier material relacionado con la
ingeniería civil:
Separación: Se trata de la función más básica, y consiste en la
prevención de la mezcla de suelos diferentes y adyacentes
mediante el uso de un geosintético.
Nota 1
Filtración: Consiste en la restricción para evitar la pérdida de
partículas de suelos sometidas a fuerzas hidrodinámicas, pero
permite el paso de los fluidos a través del geosintético.
Nota 1
36
Nota 1: Figuras 11 y 12.- Esquemas del funcionamiento de los geosintéticos (PAVCO, 2012).
37
Drenaje: Se presenta cuando el flujo del líquido a varias salidas
del sistema es permitido, pero con una migración nula o limitada
de partículas de suelo dentro de su plano desde la masa de suelo
circundante. Nota 2
Estabilización y refuerzo: La presencia del geosintético
actúa en estos casos como un elemento que al combinarse
con el suelo produce un geo material con propiedades de
Nota 2
resistencia
a tensión y deformaciones mejorados sobre un suelo no
reforzado.
Impermeabilización: Cuando el geosintético actúa como
Nota 2
una membrana para evitar la migración de líquidos o gases
durante la vida útil proyectada de la aplicación.
Protección: Dicha función ocurre cuando se da un alivio o
distribución de tensiones trasmitidos de un material a otro Nota 2
con el geosintético en su interfase, y así protege al material
de daños.
Funciones diversas: A partir de las funciones básicas anteriores, los geosintéticos
realizan otras funciones catalogadas como descripciones cualitativas que a pesar de
no estar respaldas por pruebas estándar, sus técnicas de diseño son implementadas,
38
Nota 2: Figuras 13-16.- Esquemas del funcionamiento de los geosintéticos (PAVCO, 2012).
39
como, por ejemplo: absorción, amortiguación, aislamiento, cribado, control de
erosión, confinamiento, etc.
En la siguiente tabla se resumen todas las funciones que poseen estos materiales junto
con los tipos de geosintético en específico que proveen cada una de dichas funciones.
Función Descripción Productos
Permitir el pasaje de los fluidos,
Geotextiles,
Filtración reteniendo la migración de las
geocompuestos
partículas de suelo.
Drenaje Facilitar el transporte de fluidos Georredes, geocompuestos
Evitar la mezcla de dos tipos de
Geotexxtiles,
Separación suelos diferentes o materiales
geocompuestos
diferentes
Evitar daños a una estructura, a un Geotextiles, georredes,
Protección
material o a otro geosintético geocompuestos
Geomembranas,
Impermeabilización Formar una barrera a los fluidos
geocompuestos
Refuerzo de muros Proporciona resistencia a la tracción Geomalla unidireccional,
y taludes en el suelo geotextiles
Refuerzo de suelos Aumenta la capacidad de soporte del Geomalla bidireccional,
blandos suelo geotextiles, geocompuestos
40
Refuerzo de Proporciona resistencia a la tracción Geomalla bidireccional,
pavimentos y a la fatiga geotextiles
Evita el desprendimiento y
transporte de las partículas del suelo Geomantas, geoceldas,
Control de erosión
provocado por la lluvia, biomantas
escurrimiento superficial y el viento
Retención del movimiento
Confinamiento Geoceldas
superficial del suelo
Tabla 1.- Resumen de funciones de los geosintéticos (Elaboración propia).
Dado el planteamiento del problema de esta investigación, la aplicación enfocada al
refuerzo en pavimentos y la estabilización para capas de pavimentos requiere de las
funciones de refuerzo y separación, motivo por el cual se profundizarán en los mecanismos
de trabajo de los tipos de geosintéticos que cumplen con estas funciones.
Características de los geosintéticos de refuerzo y Mecanismos de Interacción
La noción del refuerzo de suelos radica en la inclusión de elementos buenos en tensión que
mejoran las características mecánicas del suelo. El problema se origina en que los suelos
son materiales con una incontrolable variabilidad de características, pero el geosintético de
refuerzo busca eliminar estos inconvenientes convirtiendo al suelo en un material de
características predecibles. A través de esta función de refuerzo se crea un sistema
mejorado
41
con la introducción del geosintético, un material que trabaja bien a tensión, dentro de un
suelo, un material que trabaja bien a compresión.
Aquellos geosintéticos con los que se puede cumplir adecuadamente dicha función
son los geotextiles tejidos y las geomallas, no obstante, debido a su geometría y
características físicas presentan diferentes mecanismos de trabajo. Por ello, se describirán
las características de los geosintéticos que influyen más en el desempeño de estos
materiales para la función de refuerzo y posteriormente cada uno de los mecanismos de
interacción- suelo geosintético.
Son dos las características principales que se comentarán en este apartado, la
resistencia a la tensión y la rigidez del geosintético.
Resistencia a la tensión
Considerada como la propiedad más importante del geotextil que aparece como función
primaria en aplicación de refuerzo. El ensayo básico para determinarla consiste en colocar
el geosintético entre un juego de mordazas dentro de una máquina de ensayo mecánico y
tensar el material hasta la falla de ruptura. Durante el ensayo se toman mediciones con la
que se genera una curva de esfuerzo deformación, dicho esfuerzo está dado en unidades de
carga por unidad de ancho.
42
Figura 17.- Ensaye a Tensión Grab (Instron, 2021).
De la curva de esfuerzo deformación se obtiene la siguiente información:
Esfuerzo máximo (resistencia del geosintético)
Deformación a la falla (elongación máxima)
Tenacidad (trabajo por unidad de volumen antes de la falla)
Módulo de elasticidad (la pendiente de la porción inicial de la curva)
Las normas ASTM que refieren a esta propiedad física son la ASTM D4632 (Método Grab)
y ASTM D4595 (Muestra ancha).
Rigidez
Figura 18.- Geomalla colocada en campo (Geosintéticos Origo, 2021).
43
Es la flexibilidad que posee el geosintético a partir de la relación entre el peso de este
material entre su resistencia a doblarse bajo su propio peso. Es una propiedad indicativa
respecto a la capacidad para proveer una superficie de trabajo sobre suelos blandos,
resultando un elemento clave si el geosintético se plantea usar para la función de
estabilización.
El método utilizado para determinar este parámetro viene descrito en la ASTM
D1398 y su valor normalmente es expresado en mg-cm.
Estas propiedades físicas junto con la geometría específica de cada geosintético de
refuerzo definen en gran medida el comportamiento que presentará el material una vez sea
colocado en sitio, resultando importante comprender cómo interactúa el geosintético al
contacto con el suelo para tener un punto de partida en la medición del desempeño de estos
materiales. Este documento abundará en cinco mecanismos de interacción suelo-
geosintético, aunque en próximos apartados se hará énfasis en unos mecanismos más que
en otros, estos son: mecanismo de membrana, mecanismo de trabazón, mecanismos de
capacidad de carga, mecanismo de corte y mecanismo de anclaje. Cada uno de estos se
explica a continuación:
Mecanismos de membrana
Figura 18- Posibles funciones de refuerzo provistos por geosintéticos en camino para
soporte de membrana a tensión (Holtz et al, 2008, after Haliburton, et al., 1981).
44
Figura 19- Mecanismo de membrana (Cymper, 2015).
Este mecanismo predomina principalmente en los geotextiles tejidos, en donde la
aplicación de la carga produce tensiones en la parte inferior del geosintético y así inicia a
trabajar ya que se origina una reacción a estos esfuerzos de tensión. Simultáneamente, a los
costados de la zona del geosintético en donde se aplica la carga, se produce una reacción
hacia abajo que se considera como una sobrecarga q, esto restringe la superficie de falla y
termina mejorando la capacidad portante de la interfase dividida por el geosintético.
Este mecanismo se rige por la fricción entre el material con el geosintético y su
implementación es más deseada en capas de materiales con calidad de subrasante, al
presentar particular de menor granulometría respecto a las capas superiores del pavimento.
Mecanismo de trabazón mecánica
Figura 20- Posibles funciones de refuerzo provistos por
geosintéticos en camino para confinamiento lateral (Holtz et Figura 21- Esquema de confinamiento
al, 2008, after Haliburton, et al., 1981). lateral del agregado en geomalla
(PAVCO, 2020).
45
Es un mecanismo que se da específicamente en las geomallas, en este la penetración parcial
de las partículas del agregado en las aperturas del geosintético genera un estado de
confinamiento lateral en esta interfase reforzada, la cual previene el desplazamiento
horizontal y vertical de las partículas de relleno cuando se aplica de una carga sobre la capa
de material.
Dada su naturaleza este mecanismo funciona a partir de la trabazón y su uso resulta
más favorable para reforzar capas granulares de la estructura del pavimento, subbase y
base. No obstante, se debe procurar un estado de confinamiento para que el mecanismo se
desarrolle adecuadamente ya que una separación granular resta rigidez al sistema.
Mecanismo de Distribución de Carga.
Figura 22.- Posibles funciones de refuerzo provistos por geosintéticos en camino para
distribución de carga (Holtz et al, 2008, after Haliburton, et al., 1981).
Figura 23.- Analogía del mecanismo de distribución de carga en zapatos de esquimal
(Stock Photo 123 RF, 2021).
46
En este mecanismo, la colocación del geosintético de refuerzo amplia el área en la cual se
distribuyen las cargas aplicadas en la superficie y se da una mejor distribución de los
esfuerzos, generando un menor estado de carga en la capa por debajo del geosintético.
Este mecanismo es análogo a lo que sucede cuando un esquimal emplea un calzado
más amplio al convencional para poder caminar encima de las capas de nieve para hundirse
menos al dar cada uno de sus pasos puesto que la presión vertical es distribuida en un área
más grande.
Mecanismo de corte
Este mecanismo se da cuando el geotextil es colocado sobre un suelo con carga de
compresión en la dirección normal y luego ambos materiales son cortados en su interfase.
Mediante la adaptación de la prueba de corte directo es que se puede estudiar el
comportamiento de la fricción suelo-geotextil. Con la comparación de la respuesta de la
prueba hecha en una interfase suelo-suelo y en una interfase geosintético-suelo es que se
pueden obtener las eficiencias de las resistencias al corte en términos de la cohesión y el
ángulo de fricción del suelo.
Figura 24.- Diagrama de suelo-geosintético en prueba de corte directo (Abu-Farsakh et al., 2007).
47
Relacionando los parámetros de resistencia al corte (c y φ) con los parámetros
anteriores se pueden calcular las eficiencias:
𝐶𝑎 tan 𝛿
𝐸𝑐 = [ ] 𝐸𝜑 = [ ] ∗ 100
𝑐 tan 𝜑
Donde:
Ec = Eficiencia en cohesión
E φ = Eficiencia en fricción
Ca = Adhesión del suelo al geosintético.
c = Cohesión del suelo
δ = Ángulo de resistencia cortante suelo-geosintético
φ = Ángulo de resistencia cortante del
suelo Mecanismo de Anclaje (Pull-out)
Es un mecanismo similar al del corte, pero en este el suelo actúa en ambos lados del
geosintético contra una fuerza que tiende a jalarlo hacia fuera. Este parámetro se obtiene de
una prueba de laboratorio en donde el geosintético es confinado en un bloque de suelo y se
le aplica una fuerza para extraerlo, a partir de la carga de falla (cuando se da el
arrancamiento) se determina la adherencia del geosintético en ambos lados.
Figura 25- Fuerza de arrancamiento en geosintéticos (Geomatrix, 2016).
48
Figura 26.- Prueba de arrancamiento ASTM D6706 (Geomatrix, 2016).
Siendo entonces la resistencia propia del geosintético confinado a ser arrancado, la
variable que se mide en esta prueba es el coeficiente de interacción del geosintético con el
suelo ensayado y se despeja de la siguiente ecuación:
𝑇 = 2 ∗ 𝐶𝑖 ∗ 𝐿𝑒 ∗ 𝜎𝑛´ ∗ tan 𝜑′
Donde:
T = Capacidad de anclaje por unidad de ancho (kN/m)
Ci = Coeficiente de interacción adimensional
Le = Longitud de empotramiento de la geomalla
σn’ = Esfuerzo normal efectivo aplicado en el geosintético (kPa)
φ’ = Ángulo de fricción efectiva en el suelo (°).
Dicha expresión aplicada para suelos granulares, y para su aplicación en vías terrestres
el material es granular, pero para suelos cohesivos dicha expresión se modifica.
Valores MARV
Una vez aterrizadas las cuestiones teóricas de las propiedades de los geosintéticos y los
mecanismos por los cuales operan aquellos empleados en la función de refuerzo, es de
interés para este estudio comentar la particularidad que los proveedores de
geosintéticos han
49
implementado a la hora de especificar las propiedades de sus productos en las fichas
técnicas para garantizar una confiabilidad adecuada en la implementación de estas
tecnologías.
En las especificaciones, las entidades indican las propiedades mínimas requeridas
del geosintético para una determinada aplicación (llámese refuerzo, drenaje, filtración) y
muchos fabricantes acostumbraban a poner en sus catálogos los valores promedios de las
propiedades medidas en pruebas de laboratorio de los geosintéticos. No obstante, el valor
promedio de una propiedad dada, dentro de un lote, es el valor para el cual un 50% de
valores está por encima y el 50% está por debajo, ciertamente esto es un índice de
confiabilidad bajo.
Por lo que se inició a determinar estadísticamente un valor intermedio entre estos
dos puntos, el valor promedio y el valor mínimo, conocido como MARV (Minimal
Average Roll Value por sus siglas en inglés), el cual se considera como el número
representativo de ensayos realizados en rollos seleccionados de geosintéticos de un lote en
específico.
Figura 27.- Ubicación de MARV en una distribución normal (PACVO, 2012).
50
La obtención del valor MARV es mediante la resta de dos desviaciones estándar al
valor promedio, de esta manera se obtiene un 2.5% de cada lado de la distribución normal y
con ello se logra una certidumbre del 95%. Es así como se pasa de una confiabilidad del
50% usando los valores promedios a una del 95% empleando los valores MARV para
reportar una propiedad del geosintético en sus fichas técnicas.
Por ello, cuando se reciba la ficha técnica de un proveedor de geosintéticos, se debe
verificar que todos los valores reportados para las propiedades de los productos sean
valores MARV y así se tiene un elevado grado de certeza de que las propiedades de los
especímenes empleados cumplirán con lo solicitado para la función del geosintético.
Diseño con Geosintéticos para la función de refuerzo
El fundamento para la selección del geosintético de refuerzo para determinado proyecto
parte de un mismo principio: se establece un factor de seguridad global a partir de la
resistencia a la tensión permisible entra la resistencia a la tensión requerida.
𝑇𝑝𝑒𝑟𝑚
𝐹. 𝑆. =
𝑇 𝑟𝑒𝑞
La resistencia a la tensión requerida se obtiene partir de las condiciones geométricas
y geotécnicas de la obra, con la que se calcula una tensión requerida del geosintético en la
obra.
Mientras que la resistencia permisible se obtiene dividiendo la resistencia última del
geosintético, tomada del valor MARV reportada en la ficha técnica, entre varios factores de
reducción que varían en función del área de aplicación gel geosintético en sitio. Dichos
factores de reducción buscan incorporar la degradación de las propiedades mecánicas del
51
geosintético tras su colocación en sitio, pese a que diferentes autores plantean varios tipos
de factores de reducción, estos pueden condensarse en tres grandes grupos:
Factor de reducción por daños de instalación
Factor de reducción por creep
Factor de reducción por degradación química-biológica
El primer factor contempla el daño que puede sufrir el geosintético a causa de errores
humanos desde su transporte, almacenamiento y el cuidado con la técnica durante su
colocación. El segundo factor busca abarcar la afectación que sufre el geosintético en
cuanto a su elongación bajo cargas constantes, en otras palabras, su deformación con el
paso del tiempo, su evaluación es importante porque los polímeros son materiales sensibles
a esta solicitación. Por último, el tercer grupo de los factores de reducción contempla las
afectaciones que sufre el material ante la reacción con los compuestos químicos o
microorganismos presentes en el material que esté en contacto con el geosintético.
Los rangos recomendados en los factores de reducción difieren entre las geomallas y los
geotextiles. La selección acertada de estos valores de reducción se da conociendo las
condiciones del suelo en el sitio del proyecto y el material que conforma a los geosintéticos,
pero en caso de carecer de una información en específico, el diseño con geosintéticos
selecciona habitualmente aquel escenario crítico con el valor máximo en el rango de los
factores de reducción.
Tras esta explicación de los mecanismos de interacción de los geosintéticos de refuerzo
con el suelo y los criterios ingenieriles empleados en el diseño con geosintéticos, se
52
profundizará en la teoría detrás de la aplicación de interés en este trabajo de investigación,
la estabilización en la interfase de capas granulares de un pavimento flexible.
Estabilización de suelos con geosintéticos
La estabilización con geosintéticos es un proceso físico (por la combinación de materiales)
y mecánico (por la interacción de cargas). El geosintético es colocado dentro de las
interfaces de suelos con diferentes propiedades mecánicas y físicas que en conjunto con el
agregado conforman una sección estabilizada.
Las funciones de los geosintéticos que vienen implícitas con la función de
estabilización de suelos son la separación, filtración y la propia estabilización. Los
geosintéticos empleados para este proceso son los mismos que funcionan óptimamente en
el refuerzo de pavimentos: los geotextiles tejidos, las geomallas biaxiales y las geoceldas;
pero, por alcances de la investigación, únicamente se abordará en este documento el
desempeño de los primeros dos geosintéticos mencionados para esta función.
Como se ha mencionado en apartados previos, el objetivo de incorporar estos
materiales poliméricos es proporcionar la resistencia a la tensión que los suelos por sí solos
no tienen. Además, con el proceso de estabilización se brinda una plataforma adecuada de
trabajo para la colocación de capas superiores, disminuye la compresibilidad de la capa y
disminuye la erosionabilidad.
Para la metodología de diseño de geosintéticos para la estabilización de suelos, una
propiedad indispensable que debe conocerse del suelo a mejorar es su CBR. Manuales de
Diseño de Geosintéticos recomiendan que suelos con CBR menores al 3% son los que
53
forzosamente deben diseñarse bajo la función de estabilización y separación, mientras que
aquellos con un CBR mayor al 3% recomiendan diseñar únicamente por separación.
No obstante, la colocación de geosintéticos de refuerzo para la estabilización de las
capas granulares trae ventajas al mejorar las propiedades de las capas de material en la
interfase donde se ubique el geosintético y así disminuir las deformaciones permanentes.
Por ello, a continuación, se describirá la teoría en que se basa la metodología de diseño con
geosintéticos para estabilización de suelos más reconocida y así entender el proceso con el
que puede medirse numéricamente el desempeño de estas tecnologías para esta aplicación.
Esta metodología es la de Giroud-Han (2004) cuya ecuación general de diseño está
basada en la comparación de dos estructuras, la primera diseñada sin refuerzo (una
estructura de control) y la segunda estabilizada con un geosintético de refuerzo. Con la
comparación inicial de dicha tecnología se hizo un análisis matemático, después se
efectuaron pruebas de laboratorio con este modelo de las dos estructuras y tras ello se
realizaron pruebas en campo.
Figura 28.- Planteamiento para el modelo Giroud-Han 2004 con una estructura de suelo no reforzada
(izquierda) y una estructura de suelo reforzada (derecha) con geosintético (PACVO, 2020).
54
De estos estudios se planteó la ecuación para la estabilización de suelos con
geosintéticos:
𝑟 1 𝖥
0.868 + (0.661 − 1.006 ∗ 𝐽2) ( )2 𝑙𝑜𝑔𝑁 I 𝑃 2 1
ℎ 𝜋 ∗ 𝑟 I
ℎ= I √
0.3 𝑠 𝑟) 2 − 1I ∗ 𝑟
[1 + 0.204 ( 3.48 ∗ 𝐶𝐵𝑅𝐵𝐺 − 1)] I [1 − 0.9 ∗ 𝑒−(ℎ ] 𝑁𝑐 ∗ 𝑓𝑐 ∗ 𝐶𝐵𝑅𝑆𝑅 I
𝐶𝐵𝑅𝑆𝑅 𝑓𝑠
[ ]
Donde:
h (m) = Espesor de la capa de material granular requerido.
J (m-N/°) = Módulo de rigidez del geosintético
N = Número de repeticiones de carga
P (kN) = Carga por rueda, 2P es igual a la carga del eje.
r (m) = Radio del área de contacto de la llanta.
CBRSR % = CBR de la subrasante (o de la capa de material debajo del refuerzo)
CBRGB % = CBR del material granular (o de la capa de material encima del
refuerzo)
s (mm) = Ahuellamiento/rodera permitido, se trata de la deformación que sufrirá el
pavimento, es un criterio de servicialidad que acorde al criterio del diseñador
puede ir de los 25 a 100mm.
Nc = Factor de capacidad portante
fs = Profundidad del ahuellamiento/rodera de referencia (75mm).
fc = Constante de 30 kPa
P / (π*r^2) = Presión de contacto de la llanta (p)
55
El Manual de Diseño para esta metodología consultado como referencia indica que para
secciones sin refuerzo de geosintético el valor de la variable Nc deberá considerarse de 3.14
y el de J igual a cero, mientras que para interfase de capas reforzada con geotextil tejido el
valor de Nc a considerar es de 5.14 y el de J igual a cero, mientras que para interfases
reforzadas con geomallas Nc se indica que deberá usarse el valor de 5.71 y el valor de J
dependerá de la especificación técnica de la geomalla biaxial, puede ser de 0.33 o de 0.55
dependiendo del proceso de fabricación de la geomalla.
De igual manera recomienda la implementación de geotextiles tejidos para la función de
estabilización en interfases de capas de materiales granulares o finos, mientras que el uso
de las geomallas para refuerzo únicamente serán de material granular (y que su uso deberá
complementarse con un geotextil que cumpla con la función de separación ya que la
geomalla por si sola permite la filtración de finos que pueden modificar significativamente
las propiedades del suelo de la capa superior).
Es así como ya se presentó y desglosó la información necesaria para el desarrollo
metodológico de esta investigación, procedimiento que será descrito a continuación para
posterior entregar los resultados del proceso.
56
METODOLOGÍA
El tipo de investigación para la elaboración de este documento consiste en una revisión
bibliográfica de una amplia de variedad de estudios realizados por instancias
gubernamentales o empresas particulares en donde se abarcan temas como la interacción
que tienen los geosintéticos con los suelos, el desempeño de la aplicación de los
geosintéticos en los pavimentos y la relación que muestran las diferentes propiedades de
estos materiales como refuerzo en el sistema multicapa de los pavimentos, siendo los de
principal interés aquellos enfocados en la función de estabilización de la subrasante.
A partir de esta revisión se localizaron las propiedades que, en función de todo el
estado del arte previamente explicado en las secciones anteriores, muestran tener una
posible relación con el desempeño de esta tecnología en la aplicación de interés. Cabe
destacar que los documentos revisados hicieron uso del método experimental en la
obtención de sus resultados, por lo que, en este trabajo se busca sintetizar todos estos datos
buscando proponer variables congruentes a la teoría de refuerzo de suelos con las que se
pueda medir cuantitativamente el impacto que tiene los geosintéticos para estabilizar la
capa de subrasante de un pavimento.
Los primeros cuatro estudios que se abarcarán en este documento buscan resaltar
propiedades puntuales que convergen en la recapitulación de un último quinto estudio de
carácter más técnico en donde se hicieron mediciones rigurosas en un modelo a escala real
que involucraron una gran cantidad de variables a consideración para definir las más
congruentes al buen desempeño de los geosintéticos de refuerzo aplicados en campo.
57
Posterior a ello se efectuó una comparación numérica de los resultados obtenidos en
las mediciones del último estudio técnico con la teoría de diseño de geosintéticos para la
estabilización de suelos blandos explicada en el apartado anterior con la finalidad verificar
algunos de los resultados de dicho estudio y mostrar la importancia que recae en una buena
caracterización de propiedades a la hora de formular ecuaciones de diseño.
Se hace hincapié en que esta investigación es meramente la interpretación de una
revisión de varios estudios junto con la aplicación teórica del diseño de geosintéticos para
una función en específico, directamente para este documento no se efectúo ninguna prueba
de laboratorio o estudios en campo que respaldasen los argumentos, sino que se recopiló
información de varios medios y con la teoría conocida de los geosintéticos se le brindó una
argumentación encaminada a las áreas de oportunidad que presenta la rama del diseño con
geosintéticos.
Pese a sólo involucrar directamente los resultados de cinco estudios, la recopilación
del estado del arte y la búsqueda en general de la información requirió de la lectura y
compresión de muchos documentos más, presentándose únicamente aquellos con relación
al hilo principal de la argumentación de este documento.
58
RESULTADOS Y DISCUSIÓN
Como se explicó en el apartado de metodología, en este apartado se desglosarán los puntos
principales de los diferentes estudios revisados con relevancia para esta investigación, los
cuales respaldan el funcionamiento de los geosintéticos como refuerzo de pavimentos
flexibles.
1.- Aplicaciones del refuerzo de pavimentos con geosintéticos.
El primer estudio revisado, elaborado por Perkins et al. en 2010 sobre las aplicaciones de
los geosintéticos en el refuerzo de pavimentos, corroboró gran parte de la información
descrito en apartados previos.
Entre los puntos más importantes en cuanto a la función de estabilización en
pavimentos indican:
Que la colocación del refuerzo busca proveer una plataforma para la construcción
de caminos sin pavimentar o sistemas de pavimento rígido o flexible. Una geomalla
con capacidad de confinamiento lateral o geotextil con buena capacidad friccionante
provee refuerzo a manera de resistencia a tensión del movimiento lateral de las
capas de agregados; reduce la deformación del suelo y deformaciones plásticas.
También aumenta la superficie de distribución del esfuerzo cortante.
El geosintético de refuerzo provee separación para evitar el mezclado de la capa
granular con la subrasante. La ligera intromisión de finos a la capa granular si afecta
en gran medida las características estructurales de los pavimentos. La geomalla no
impide la intromisión del suelo de la subrasante hacia las capas superiores; la capa
granular con la geomalla debe proveer esta función.
59
Como el suelo de la subrasante consiste una parte de granos finos con alto contenido
de agua, el geotextil debe permitir la filtración para disipar el exceso de presión de
poro hacia la capa de la base. Para geomallas, la capa granular soportada por la
geomalla debe tener una gradación compatible con la subrasante. Entonces lo que
provee el refuerzo para la estabilización mecánica de suelos de subrasante débil es
el propio refuerzo, separación, filtración y drenaje.
La estabilización con geosintéticos facilita en gran medida la superficie de
construcción. Es una alternativa más eficiente a otros métodos de estabilización; a
su vez reduce los requerimientos de compactación para las primeras rondas de la
capa de agregados. A largo plazo, mantiene la sección del camino y la integridad del
material de la base previniendo de los agregados ingresen a la subrasante.
Los dos principales mecanismos de aplicación son el incremento de la capacidad
portante y el confinamiento lateral, ambas contribuyen a la capacidad de carga.
Cuando la capa de agregado es cargada por algún vehículo dicha capa tiende a
moverse lateralmente y es restringida por la subrasante o el refuerzo del
geosintético. El componente del mecanismo consiste en la restricción de
movimiento lateral de la base o subbase (genera confinamiento), incrementando el
módulo de los agregados, mejorando la distribución de los esfuerzos verticales en la
subrasante con el incremento del módulo en la capa granular, y reduce la
deformación por cortante en la parte superior de la subrasante.
A medida que se aumente el espesor de la capa de grava o aumente la rigidez al
añadir secciones de pavimento, el esfuerzo en el geosintético disminuirá a tal punto
que las deformaciones en el geosintético serán muy pequeñas o nulas.
60
En cuanto a la relación que guarda la presión de poro en aplicaciones de refuerzo, el
estudio indicó que las mayores deformaciones por ciclo se dan en las mayores
condiciones de presión de poro y las menores deformaciones se presentaron en su
caso contrario. Hay estudios que afirman una reducción en la presión de poro a
través con la presencia bien posicionada de un geosintético.
En cuanto al refuerzo de la capa base, esta misma investigación recalca los siguientes
puntos:
El objetivo de colocar el refuerzo en esta capa es para disminuir la deformación
permanente (rodera) y las grietas por fatiga durante su vida operacional. La
aplicación de una carga por parte del vehículo genera esfuerzos dinámicos en varios
componentes del pavimento, la rigidez de estos componentes condiciona a las
deformaciones (las cuales son pequeñas en un pavimento bien diseñado). Conforme
las cargas se aplican, la deformación permanente es inducida y acumulada. Las
grietas por fatiga en la carpeta asfáltica resultan de repetidos ciclos de deformación
lateral a tensión al fondo de la capa. Para caracterizar al geosintético es importante
considerar la pequeña reformación de la rigidez al oponerse a la resistencia de altos
niveles de deformaciones.
El mecanismo del refuerzo busca prevenir movimientos laterales en los agregados
de la base con la interacción del cortantes entre la base y el geosintético. La
deformación lateral puede darse durante la construcción del camino (por el equipo
pesado de compactación que ocasiona esfuerzos de compresión a la capa granular) y
durante su vida útil.
61
De los estudios efectuados por modelo DEM y modelos de carga triaxial se
estableció que el empleo de un refuerzo lleva a una reducción en la deformación
vertical de la base, deriva a una menor superficie de deflexión, así como una
disminución en el esfuerzo a tensión al fondo de la carpeta y un mejor periodo de
vida respecto a la fatiga.
Se destacó que la vida de servicio de un pavimento se encuentra definida por las
repeticiones de carga necesarias para alcanzar una superficie particular de
deformación permanente; este número de ciclos puede incrementar incorporando un
factor al incluir un geosintético en la capa de la base, y el espesor de la base puede
reducir en el orden de un 50%. La mayoría de los estudios cuantifican los beneficios
en función de las deformaciones permanentes (rodera). Es más complicado
demostrar experimentalmente los beneficios en función del incremento de la viga de
fatiga de la carpeta asfáltica.
La eficiencia del refuerzo depende de las condiciones de uso. El refuerzo trabaja
mejor cuando la capacidad portante del pavimento es baja. Si la capacidad portante
del pavimento es alta, el refuerzo no tiene mucho efecto en las deformaciones
permanentes. Una malla de acero previene el desarrollo de grietas longitudinales
por heladas en el área reforzada (debe instalarse en todo el ancho del camino, no
hay necesidad de traslape).
Son necesarias buenas propiedades de interacción para transferir la carga de los
agregados al refuerzo. No obstante, se han tenido problemas para correlacionar el
parámetro de un solo material con el desempeño del refuerzo. Esto quiere decir que
un parámetro por sí solo no puede definir todo el desempeño, y el conjunto de
62
parámetros pueden trabajar a favor o en contra para determinar cómo el refuerzo
beneficiará al pavimento.
2.- Refuerzo de pavimentos sobre arcillas expansivas
El uso de un refuerzo en la capa de la base además de tener la función de aumentar el
periodo de vida útil del camino, o la función de optimizar la capa disminuyendo su función,
también presenta una función adicional relacionada a la aparición de las grietas
longitudinales.
Este estudio realizado por el Dr. Zornberg en 2012 evaluó principalmente casos en
campo (de tramos de estudio en Texas) para ver los efectos que traía consigo el refuerzo
con geomallas encima de subrasantes compuestas de arcillas expansivas, enfocándose en el
parámetro de la aparición de grietas longitudinales.
Figura 29.- Comparación del desempeño de secciones de pavimento sobre arcillas expansivas:
(a) Sección 2 reforzada con geomalla; (b) Sección de control (no reforzada); (c) Sección 1
reforzada con geomalla (Zornberg J.G., 2012).
Conclusiones de las observaciones en campo:
63
Los geosintéticos utilizados como refuerzo pueden minimizar efectivamente el
desarrollo de grietas longitudinales en pavimentos construidos sobre arcillas
expansivas.
Los geosintéticos utilizados como refuerzo consiguen reubicar grietas
longitudinales más allá de la zona de pavimento reforzado.
Tanto las especificaciones disponibles como los métodos de ensayo existentes para
caracterizar los refuerzos de pavimento no son suficientes para identificar los
parámetros que rigen el desempeño de pavimentos reforzados.
3.- Efecto del contenido de humedad y la densidad seca en la interacción de geosintético en
suelo cohesivo mediante pruebas de corte directo.
Este estudio se enfocó en las propiedades de los geosintéticos para suelos cohesivos, en
donde efectuaron pruebas de corte directo en 4 tipos de suelos diferentes (3 arcillas de
diferentes propiedades y 1 arena) en tres diferentes geomallas y un geotextil tejido.
Los parámetros de interacción en la interfase suelo-geosintético depende del
mecanismo de interacción (corte directo o pull-out), propiedades mecánicas de suelo
(densidad, tamaño y forma de grano, distribución del agregado y contenido de agua), las
propiedades mecánicas del geosintéticos (resistencia a la tensión última y con 5% de
deformación) y de sus propiedades geométricas.
La falla por pull-out se ocasiona debido a un mal ancho del geosintético en el
sistema, y la falla por corte directo se da por la relación entre el suelo con el geosintético
(su prueba
64
de estudio brinda parámetros mecánicos muy importantes como lo son la cohesión y el
ángulo de fricción generado en esta interfase).
Entre las geomallas de poliéster y geotextil de polietileno, los geosintéticos hechos
de poliéster muestran en un inicio una mejor resistencia o desempeño.
Para tener un punto de control, se hizo una prueba de corte sin el suelo reforzado.
Esquema de las pruebas (las capas de suelos superiores fueron debidamente compactadas a
una misma energía de compactación):
Figura 24- Diagrama de suelo-geosintético en prueba de corte directo (Abu-Farsakh et al., 2007).
Se le aplicaron esfuerzos de 25, 50 y 75 kPa a las muestras de arcilla, y a la de arena
se le aplicaron esfuerzos de 15, 30 y 45 kPa (se usaron esfuerzos menores en este material
para evitar el desalojo de agua).
El ángulo de fricción máximo alcanzado por la arena fue de 41° (con una de las
geomallas, con el geotextil fue de 33°) mientras que el de las arcillas fueron del orden del
24 al 28%.
Para la arena, las propiedades de las geomallas no marcaron cambios notorios en los
resultados.
También se calculó el coeficiente de interacción:
65
Tabla 2.- Eficiencia de interfase de los geosintéticos en arena y condiciones de
compactación óptima (Abu-Farsakh et al., 2007).
Para suelos cohesivos, este coeficiente depende también de la presión de
confinamiento; pero a esfuerzos normales muy altos dicha relación depende más de la
fricción entre el geosintético con el suelo. En suelos cohesivos dicho coeficiente estuvo en
un valor promedio de 0.7.
Tabla 3.- Eficiencia de interfase de los geosintéticos en la arcilla 25 en
condiciones de compactación óptima (Abu-Farsakh et al., 2007).
Los efectos de contenido de agua y la densidad seca del suelo se desglosan a
continuación:
La resistencia disminuyó con el aumento en el contenido de humedad.
66
Se vio que el comportamiento del geotextil a largo plazo se dará mejor con
contenido elevado de humedad debido a la capacidad drenante de dicho geotextil,
pero el rendimiento de las geomallas (en especial las más rígidas) se ve fuertemente
afectadas al carecer de dicha capacidad drenante (inclusive en 1/3 de su aporte).
El estudio hace la recomendación de emplear material que por lo menos sea el 95%
de la densidad seca máxima y un contenido de humedad no mayor al 2%.
Se recomiendan realizar estudios enfocados al comportamiento del sistema a largo
plazo.
4.- Investigación de la interacción suelo-geosintético empleando prueba de corte directo y
métodos de elemento finito.
Una limitación de las soluciones analíticas en este ámbito (para determinar la rigidez de
refuerzo o la interacción geosintético en sistemas de suelo reforzados) es que no se toma la
influencia de la deformación de la masa del suelo ni se estima con exactitud la estabilidad
interna; pero los métodos numéricos pueden describir adecuadamente estos mecanismos
que se desarrollan de manera simultánea.
Esta investigación publicada en 2019 hizo tanto una prueba en laboratorio como una
modelación numérica del coeficiente de interacción que se da entre el geosintético de
refuerzo y el suelo. Se empleó una prueba de corte directo para la primera parte.
67
La prueba se hizo en una caja cuadrada de corte directo de 35x35cm, el suelo
empleado consistió en piedra limosa (limestone) fragmentada. Los esfuerzos normales se
aplicaron en tres etapas de 0.125, 0.150 y 0.175 MPa.
La modelación se hizo con el software Plaxis 2D, empleando un modelo de Mohr-
Coulomb para el material. Propiedades especificadas de los geosintéticos empleados en la
prueba y las características del suelo:
Tabla 4.- Características de los especímenes de los geosintéticos de refuerzo
seleccionados (Vlcek J., & Valaskova V.,2019).
Tabla 5.- Características del espécimen del suelo (Vlcek J., & Valaskova V.,2019).
El plano de corte se posicionó a la mitad de la muestra de suelo, que tiene contacto
con la caja de suelo. Se presentó gran similitud de resultados obtenidos entre la prueba en
laboratorio y la modelación.
El primer y tercer espécimen de geosintéticos obtuvieron valores muy parecidos en
su esfuerzo cortante a pesar de que el primer tiene una rigidez a la tensión menor, esto
puede
68
deberse a la alta rigidez de las uniones en los elementos. Esto indica que hay una mayor
estabilización en la interfase de suelo-geosintético cuando el geosintético presenta
conexiones rígidas en sus puntos de unión (el espécimen B carecía de esto y presentó
menor resistencia al cortante por una ruptura en su interfase).
Refuerzos con estructura de malla y juntas rígidas otorgan un mayor nivel de
interacción del geosintético con el suelo.
5.- Uso de geosintéticos para la estabilización de subrasante
Las investigaciones previamente resumidas se colocaron en este documento
particularmente para entablar los conceptos e ideas que se comprueban con este estudio
técnico desarrollado por el Instituto de Transporte del Oeste de los Estados Unidos
publicado en 2014, el cual es el principal estudio para desglosar y analizar acorde a los
alcances de este proyecto.
Este estudio fue hecho para dar seguimiento a la investigación de Cuelho y Perkins
de 2009, se halló que secciones de prueba construidas en una subrasante débil con una capa
de base delgada aguantaba unas pasadas de un camión de tres ejes totalmente cargados. Los
resultados indicaron que la resistencia a la tensión del geosintético de refuerzo estaba
vinculado con el desempeño y las metodologías de diseño para la estabilización de la
subrasante no calcularon bien la profundidad de la base para estabilizar el camino, se
necesitaba investigar el desempeño de los geosintéticos en condiciones menos severas.
Secciones de escala real fueron construidas, ensayadas y monitoreadas con
TRASCEND para comparar el desempeño de operación de los geosintéticos empleados
para estabilizar la subrasante. Fueron 17 pruebas, 14 con refuerzo y 3 sin refuerzo.
Todos los
69
tramos fueron de 50 pies de longitud y la resistencia promedio de la subrasante fue de 1.79
CBR excepto dos secciones reforzadas con geomalla tipo 2 BX, las cuales fueron
construidas con un CBR de 2.14 y 1.64 respectivamente. El espesor de la base de estas
secciones fue de
10.9 pulgadas, y dos de las pruebas emplearon bases de mayor espesor (16.3 y 24.9 pulgadas).
La resistencia y consistencia de la subrasante fue monitoreada de varias formas
durante su construcción, construida en 6 capas de 6 pulgadas, el geosintético y los
instrumentos de medición se instalaron en la parte superior de esta capa. De igual forma se
tuvieron las precauciones correspondientes durante la elaboración y colocación de la base.
Un camión cargado de 3 ejes fue conducido a 5 millas por hora en las secciones de
prueba. Se midieron: deformaciones longitudinales y transversales, desplazamiento y
deformación del geosintético, y la variación de la presión de poro de la subrasante. Las
pasadas por los tramos se hicieron en otoño de 2012, un total de 740. El tráfico se mantuvo
hasta alcanzar una deformación en el pavimento de 3 pulgadas de profundidad.
Las mediciones de deformación se realizaron cada 40 pulgadas, las mediciones de
estas deformaciones fueron comparadas con la altura base previo al tráfico. La acumulación
de la deformación por la pasada de los camiones mostró los mejores resultados con un
refuerzo de geotextil tejido, seguido de dos geomallas y un geotextil no tejido, mientras que
el peor desempeño vino por parte de una geomalla en específico.
El análisis de la deformación longitudinal estuvo encaminado a determinar qué
propiedades del geosintético se relacionaban mejor con el desempeño en una sección de
prueba en particular, el punto de partida fue la afectación de los materiales a profundidades
específicas de deformación. Se emplearon análisis de regresión lineal para la resistencia a
la
70
tensión por ancho, la rigidez de tensión cíclica, la resiliencia de la interfase de rigidez por
cortante, la fuerza y rigidez de los nodos, y la estabilidad de apertura de los módulos. Estos
análisis revelaron que la resistencia a la tensión por ancho y la resistencia-rigidez de los
nodos eran los más relacionados con el desempeño de los tramos de prueba reforzados.
Se replicaron los análisis de regresión con la información de la primera fase de la
investigación, indicando que a condiciones más severas (una base de menor espesor), las
propiedades de resistencia a la tensión de geomallas estaban relacionadas al desempeño
bajo mayores deformaciones. El beneficio de la resistencia de los nodos presentó su pico a
las 3 pulgadas de deformación, su contribución fue menor a mayores deformaciones. Los
dos geotextiles (uno tejido y otro no tejido) tuvieron buen desempeño, la informa en que
interactuaron con la subrasante fue diferentes que con la geomalla.
El comportamiento transversal fue caracterizado empleando medidas de
deformación y desplazamiento tomadas perpendicular al tráfico. El desplazamiento y
deformaciones a largo plazo fueron recolectadas durante el tráfico para caracterizar el
comportamiento transversal en las secciones de prueba. La información de los sensores
indicó una transición en el apoyo del geosintético pasando de confinamiento lateral de la
base a una membrana de soporte que involucra deformaciones de mayor profundidad.
Aquellas secciones en donde la dirección de los desplazamientos tuvo su transición
antes, fueron aquellas que alcanzaron mayores niveles de deformación longitudinal
primero, esta transición se dio aproximadamente a las 2 pulgadas de deformación.
Se realizaron dos periodos de mediciones e interpretación de resultados, uno tras
acabar la aplicación de cargas vehiculares y el otro se efectuó ocho meses después, se
71
tomaron muestras de la base y subrasante para obtener porciones considerables de
geosintético y evaluar sus propiedades a la tensión y rigidez, así como mediciones de
humedad a las capas de base y subrasante. Estas excavaciones permitieron la forma de la
deformación en el lugar de paso de las dos llantas, la distorsión del geosintético por el
tráfico y la acumulación de deformación, y pullout. El daño en los geosintéticos fue
mínimo, aquellos tramos que fallaron antes fueron aquellos con mayor cantidad de daño en
los nodos.
Los resultados en cuanto a la reducción de la base indicaron que el mejor caso se dio
con el modelo TenCate Mirafi RS580i, con una reducción del 26.9% (cuatro pulgadas).
Esta comparativa es válida cuando grava extra sea suficiente para permitir la operación de
vehículos pesados sobre la subrasante débil sin deformaciones excesivas.
Los resultados indican que la resistencia y la rigidez de los nodos contribuyen al
desempeño de los geosintéticos cuando se emplea para estabilización de subrasantes.
Aquellos que gusten usar los geosintéticos para esta función deberán conocer los valores
mínimos de las propiedades de estos materiales vinculados con el buen desempeño de estas
secciones de prueba. Mientras más propiedades de los materiales especificados, mejor.
El estudio recomienda que investigaciones futuras se centren los efectos
combinados de estas propiedades. Aunque se sabe que los geotextiles tuvieron un buen
desempeño, se desconocen las propiedades del material a las cuales se le debe ese
desempeño.
Una explicación detallada del desarrollo del proyecto se presenta a continuación.
La primera parte de este estudio llevada cabo en 2009 apuntó a la resistencia última
de tensión y la resistencia a la tensión al 2% de la deformación unitaria como propiedades
de interés durante el desempeño del geosintético para controlar el desarrollo de
deformación
72
longitudinales (rodera), la importancia de las propiedades radicó en las grandes cargas
aplicadas, en varios casos excedieron la tensión última del material. Los resultados de este
estudio se limitaron a una base delgada sobre un suelo suave, el daño anticipado en los
tramos de prueba bajo condiciones bajas de volumen vehicular se piensa que fue debido a
la profundidad de la grava y el alto porcentaje de partículas redondas. Claramente el modo
de falla se debió a capacidad de carga por cortante en la subrasante, la ruptura por tensión
en las geomallas y falla por arrancamiento con un geotextil.
Para que la construcción de un camino se dé sobre una subrasante estabilizada se
requiere que el sistema multicapa subrasante-geosintético-base se encuentre estable, dicha
condición puede verificarse observando la deformación del sistema tras el paso una sola
vez de un vehículo cargado y ver si la deformación fue mínima. Bajo condiciones estables
no hay fallas en la subrasante por capacidad de carga, por ende, bajo estas condiciones se
prevé que las propiedades del geosintético que entren en juego sean otras.
El objetivo de la investigación fue construir secciones de prueba con una base de
mayor espesor conllevando a una menor deformación y así determinar cuáles propiedades
de los materiales intervienen más en el desempeño para aplicación de estabilización de
subrasante.
Para estas pruebas, la subrasante es artificial para proveer de mismas condiciones a
todos los tramos, así como la superficie de uniforme para que lo que entre en juego sea
realmente el geosintético, cabe resaltar que fueron pruebas en caminos no pavimentados.
Los principales indicadores para medir el desempeño de los geosintéticos fueron las
mediciones de las deformaciones longitudinales y transversales.
73
Las propiedades mecánicas de los geosintéticos fueron comparadas con las pasadas
de los camiones en la transición de confinamiento lateral a la membrana de soporte y a la
falla con el enfoque en averiguar cuál propiedad se asemeja más al funcionamiento en
campo. Entre las propiedades evaluadas están: resistencia a la tensión ancho-largo, módulo
cíclico de tensión, la resiliencia en la rigidez de cortante en la interfase, la resistencia de los
nodos y el módulo de estabilidad de apertura.
Se construyeron 17 secciones de prueba. La primera parte describe el diseño del
sitio de prueba, las propiedades de los materiales, el proceso constructivo de los tramos de
prueba, la instrumentación empleada y los sistemas para el manejo de los datos. La segunda
parte se enfoca a las propiedades de los geosintéticos provistos y las pruebas hechas a los
materiales. El diseño buscó crear una vialidad uniforme para estudiar los efectos de la
estabilización con geosintéticos, la resistencia de la subrasante y la profundidad de la base
(de grava). El proyecto fue planeado para cuantificar diferencias en el desempeño de los
geosintéticos bajo mismas condiciones, pero también se hicieron secciones que
contemplaran la variación en la resistencia de la subrasante y el espesor de la base. Tres
secciones de control sin geosintético fueron construidas y cada una tenía un espesor de base
diferentes y otras tres secciones de control fueron construidas con un mismo geosintético,
pero con subrasantes de
diferentes resistencias.
74
Figura 30.- Interfaz general de las secciones de prueba con sus parámetros constructivos
(Cuelho E., Perkins S. & Morris Z., 2014).
El diseño del proyecto fue en un solo carril. Un pavimento de grava construido
sobre 3 pies de una subrasante colocada sobre un sustrato fuerte y estable. En total tuvo una
longitud de 860 pies para evaluar 14 geosintéticos y 3 secciones de control. Se considero la
misma pendiente del 1% a la de una vía cercana, e igual se tomaron las precauciones en las
excavaciones para que elementos preexistentes no afectaran las condiciones de los tramos
de prueba.
Corte de la sección:
75
Figura 31.- Sección transversal del tramo de prueba en campo con el camión a escala
aproximada (Cuelho E., Perkins S. & Morris Z., 2014).
En cuanto a las características de la subrasante, el material se obtuvo de un banco de
grava en las cercanías, se limpió y tras su secado se tamizó para remover partículas de más
de una pulgada de diámetro. El suelo clasificó como un CL (arcilla de baja expansibilidad
con arena) acorde al SUCS, otras de sus propiedades fueron:
Tabla 6.- Propiedades generales de la subrasante artificial
(Cuelho E., Perkins S. & Morris Z., 2014).
Con propósitos constructivos, la subrasante fue caracterizada con una comparativa
entre la resistencia al cortante y el Valor Relativo de Soporte (o CBR en inglés) con la
76
variación en el contenido de agua. El objetivo de esto fue vincular rangos de resistencia al
cortante para obtener valores de CBR para ese material en específico. Esta calibración se
hizo con el objetivo de emplear instrumentos para medir la resistencia al cortante ya que
son dispositivos más fáciles de operar, más precisos y con resultados al instante. Las
mediciones de las propiedades de la subrasante se complementaron con un cono
penetrómetro dinámico y un deflectómetro ligero.
Para las propiedades del agregado para la base, se tomaron en cuenta las siguientes
propiedades: Granulometría, porcentaje de caras fracturadas, número mínimo de caras
fracturadas, así como límite líquido y límite plástico. Se comparó de un suelo de la
especificación de Montana 5A contra el promedio de las granulometrías de especificaciones
de varios estados de EUA. Se especificó límite líquido máximo del 25% y un índice
plástico de 6.
El material final que conformará la capa base del proyecto se obtuvo de un banco de
materiales a 20 millas del sitio de prueba, clasifica en el SUCS como GP-GC (grava mal
graduada con arcilla y arena), su índice plástico fue de 8. Las pruebas de CBR en el
agregado resultaron en intervalos de capacidad mayores con desplazamientos de 0.2
pulgadas, por ende, el CBR a 0.2 pulgadas será el empleado. Se hicieron correcciones para
considerar la forma cóncava de la curva carga-desplazamiento, con estas correcciones se
obtuvieron valores de CBR por encima de 100 para este material de base.
77
Figura 32.- Curva granulométrica del agregado que conforma la base
(Cuelho E., Perkins S. & Morris Z., 2014).
Tabla 7.- Propiedades generales del material para la capa base
(Cuelho E., Perkins S. & Morris Z., 2014).
Se revisaron los criterios de separación y filtración acorde a la granulometría del
suelo, para corroborar si se requerirá de un geotextil para cumplir dicha función, no
obstante, cumplió con el criterio de separación (no se requiere geotextil de separación) y
cumplió con uno de los dos criterios de filtración, pero como la contaminación de la base
con material de
78
la subrasante será mínimo (por el corto tiempo de prueba de la sección y bajos niveles de
tráfico) no se colocó en dicho caso en donde no cumplió. El ancho de la capa se definió a
partir del análisis de deformaciones en estudios previos, se estableció un espesor de capa
base de 12 pulgadas.
En cuanto a los geosintéticos, se emplearon 12 diferentes geosintéticos, de los
cuales 10 fueron geomallas y 2 fueron geotextiles (uno tejido y otro no tejido), a estos se les
aplicaron 5 pruebas de laboratorios para tener sus propiedades bien ubicadas entre ellas:
Resistencia largo-ancho a la tensión = Con esta prueba se obtiene la curva carga-
deformación del geosintéticos en sus dos principales direcciones.
Módulo cíclico de tensión= Se realiza en el mismo equipo de la prueba anterior, pero esta
prueba busca evaluar el módulo de tensión del geosintético ante la aplicación de pequeñas
deformaciones bajo cargas cíclicas. El objetivo es determinar el módulo de cíclico de
tensión a diferentes niveles de deformación unitaria.
Resiliencia en la interfase a la rigidez por cortante= Mide la rigidez entre el geosintético y
el suelo que lo rodeo bajo pequeñas cargas cíclicas (ya se efectúa en un equipo distinto, al
igual que las otras dos).
Resistencia en los nodos= Sólo se realiza en geomallas, efectuadas en una máquina cruz en
una sola dirección, la prueba busca corroborar que los nodos de las geomallas tengan
suficiente fuerza para soportar los esfuerzos aplicados durante la etapa de construcción, así
como tentativamente indicar qué tan bien la estructura de la malla transfiera la carga en la
dirección perpendicular de donde se recibe la carga.
79
Módulo de estabilidad de apertura= La prueba busca cuantificar la rigidez en las
dimensiones de las geomallas bajo condiciones de carga que produzca torsión, al igual que
la pasada, esta prueba no se hace en geotextiles.
También se checaron las condiciones de resistencia última para geomallas y
resistencia a la tensión grab del geotextil, así como el criterio de apertura de malla. Todos
cumplieron con dichos criterios con excepción de una geomalla que no cumplió con el
tamaño de apertura, pero debido al tamaño del material de agregado se logra aun así
cumplir con el requisito.
Tabla 8.- Resumen de las características de los geosintéticos empleados en el estudio
(Cuelho E., Perkins S. & Morris Z., 2014).
80
Algunas particularidades de adaptación en función del geosintético se destacaron y
se desplegaron un resumen de resultados para cada prueba y una comparación con los datos
que indica el proveedor (datos MARV), en la mayoría de los casos los resultados arrojaron
propiedades por encima de los valores MARV de la ficha técnica del geosintético.
Los pasos de la construcción del tramo de prueba fueron los siguientes:
Excavación y alineamiento de la zanja
Colocación de plástico para nivelar la zanja
Preparación y colocación de la subrasante artificial
Instalación de los geosintéticos y los sensores de medición
Preparación y colocación de la capa base
Cada tramo de 50pies fue
subdividido en 14 secciones, no se
empleó una zona de transición ya que el
empalme de los geosintéticos coincidía
con la transición entre secciones
adyacentes.
Se hicieron múltiples mediciones
para asegurar la calidad durante la
construcción y compactación de la capa
de subrasante.
Figura 33.- Áreas de medición para las pruebas del suelo en
campo para cada sección del tramo de prueba (Cuelho E.,
Perkins S. & Morris Z., 2014).
81
Tabla 9.- Resumen de las pruebas de monitoreo en el suelo efectuadas durante la
construcción (Cuelho E., Perkins S. & Morris Z., 2014).
La construcción de la zanja inicio en junio de 2012, lográndose una excavación de
860 pies de largo por 16 pies de ancho, el fondo de la zanja se compactó con un
compactador vibratorio, se colocó un plástico con el cual que procuró mantener la humedad
de la subrasante durante el proyecto.
Figuras 34 y 35.- Reporte fotográfico de la construcción del tramo de prueba, a la izquierda la excavación
terminada y a la derecha la colocación de la subrasante en la excavación
(Cuelho E., Perkins S. & Morris Z., 2014).
82
La subrasante se colocó en 6 capas de 6 pulgadas con lo que se lograría un espesor
final de 3 pies, se fue agregando agua para alcanzar la resistencia deseada.
La compactación se hizo con un compactador liso con vibración, dos pasadas a lo
largo de 3 planos longitudinales, el contenido de humedad por capa se mantuvo colocando
un plástico hasta el momento en que se fuese a poner otra capa, se cuidó mucho el
contenido de humedad. Antes de colocar la capa de la base, se niveló la capa de subrasante
a la altura del camino adyacente, se hizo una revisión topográfica y se colocaron los
medidores de la presión de poro antes que los geosintéticos.
Figuras 36-39.- Esquina superior izquierda: Humedecimiento y mezclado de la subrasante con la
excavadora; Esquina superior derecha: Seguimiento en la colocación de la subrasante con minicargador
montado sobre orugas; Esquina inferior izquierda: Compactador liso empleado en compactación de la
subrasante; Esquina inferior derecha: Nivelación final de la capa de subrasante.
(Cuelho E., Perkins S. & Morris Z., 2014).
83
Al parecer le dieron menos prioridad a la resistencia de las capas más profundad de
la subrasante, la estrategia para determinar la resistencia de las capas de subrasante fue con
la teoría de distribución de esfuerzos elásticos de Boussinesq.
Con esta teoría, sacaron la influencia y porcentaje de participación de cada capa.
Las tres capas superiores de la subrasante presentan el 70% de la influencia que causará la
carga vehicular.
Tabla 10.- Factores de carga para la subrasante artificial (Cuelho E., Perkins
S. & Morris Z., 2014).
La resistencia al cortante fue calculada con la medición del dispositivo de cortante y
los factores de carga por cada capa. Todas las secciones se buscaron construir para alcanzar
un CBR 0.1 mayor al buscado.
84
Figura 40.- Resistencia al cortante de las regiones de subrasante construida de la A a la G (oeste a
este en la ruta) (Cuelho E., Perkins S. & Morris Z., 2014).
También se midió la rigidez en las regiones B, D y F de cada tramo durante la
construcción de la subrasante. Con otro dispositivo también se midió la resistencia de la
capa subrasante tras terminar su construcción.
Figura 41.- Resistencia CBR de la subrasante artificial del DCP y medición del cortante
(Cuelho E., Perkins S. & Morris Z., 2014).
85
El CBR se midió en campo, y con múltiples instrumentos para determinarlo por
diferentes metodologías. También se medió la densidad en la sección D de cada tramo y
también muestras de humedad para calcular el contenido de agua.
Figura 42.- Densidad en sitio y contenido de agua en la subrasante de la región D (tramos
de oeste y este) (Cuelho E., Perkins S. & Morris Z., 2014).
En cuanto a la instalación de los geosintéticos, estos no estuvieron expuestos
al sol hasta el momento de su instalación, una pieza de geosintético se recortó del
rollo del material y se le colocaron los medidores de deformación unitaria en dos
puntos, el pedazo del rollo del material fue instalado colocándolo en sentido de la
dirección del tráfico. No se tensionaron en sitio los bordes de los geosintéticos.
Como el ancho de los rollos de geosintético variaba, fueron centrados todos respecto
a la subrasante.
86
Figura 43.- Instalación del geosintético (Cuelho E., Perkins S. & Morris Z., 2014).
87
Figura
Se hizo 44.- Nivelación
revisión de la grava
topográfica en la superficie
y diversas (Cuelho
mediciones enE.,laPerkins S. & Morris
superficie final Z.,
de2014).
grava.
Figura 45.- Espesor promedio de la capa base en cada tramo (Cuelho E., Perkins S. & Morris Z., 2014).
Con al mediciones y cálculos correspondientes se buscó corroborar el CBR de
diseño y el módulo dinámico de deflexión (también se hizo medición y se reporte CBR de
campo).
88
Figura 46.- CBR promedio de la capa base en campo por tramo (Cuelho E., Perkins S. & Morris
Z., 2014).
Con un densímetro nuclear se midió el peso unitario seco de la base y el contenido de agua.
Figura 47.- Densidad y contenido de humedad en sitio de la capa base por tramo (Cuelho E.,
Perkins S. & Morris Z., 2014).
89
La instrumentación del proyecto está enfocada en medir el desplazamiento y la
deformación unitaria del geosintético y el cambio en la presión de poro de la subrasante. La
información recolectada en los sensores se almacenó en equipos cercanos al sitio de la
prueba. Se efectuaron 6 mediciones de desplazamiento transversal del geosintético y tres
mediciones del cambio en la presión de poro en dos ubicaciones diferentes dentro del
mismo tramo.
Figura 48.- Interfase de la instrumentación visto en planta en un tramo de prueba (Cuelho E., Perkins
S. & Morris Z., 2014).
Figura 49.- Interfase de la instrumentación visto en perfil en un tramo de prueba (Cuelho E., Perkins
S. & Morris Z., 2014).
90
De igual forma se explicó detalladamente cómo se colocó cada uno de estos
medidores en el sitio de prueba y cómo se transmitiría la información al centro de mando.
También especificaron los factores de calibración para cada tramo.
El inicio del tráfico y la recolección de datos comenzó el 13 de septiembre y
culminó el 7 de noviembre, el tráfico se hizo en una sola dirección y a una velocidad 5
millas por hora, se marcaron línea de tránsito. Con lluvias que tuvieran una precipitación de
la décima parte de una pulgada se interrumpió el tráfico. Dicho tráfico se mantuvo hasta
alcanzar una rodera de 3 pulgadas de profundidad, posterior a ello se colocó grava adicional
en la zona de oquedades hasta nivelar con la superficie. El vehículo empleado fue el
siguiente:
Figura 50.- Camión empleado para vehículo de prueba para el tráfico (Cuelho E., Perkins S. & Morris
Z., 2014).
Figura 51.- Dimensiones por eje y pesos asociados al vehículo de prueba (Cuelho E.,
Perkins S. & Morris Z., 2014).
91
Figura 52.- Fotografía en la sección 10 con aproximadamente cero pulgadas
de deformación permanente o rodera (Cuelho E., Perkins S. & Morris Z.,
2014).
Figura 53.- Fotografía en la sección 10 con aproximadamente tres pulgadas de
deformación
permanente o rodera (Cuelho E., Perkins S. & Morris Z., 2014).
92
Las mediciones de la rodera se efectuaron cada 40 pulgadas en ambas zonas, para
cada sección de prueba se efectuaron 28 mediciones longitudinales (14 de cada línea) bajo
diferentes niveles de tráfico. También se realizaron mediciones transversales y mediciones
individuales para delimitar el contorno de la superficie deformada.
Tabla 11.- Resumen de la medición de deformaciones/rodera (Cuelho E., Perkins S. & Morris Z., 2014).
Figura 54.- Esquema de la medición de las roderas (Cuelho E., Perkins S. & Morris Z., 2014).
La que se considera como deformación es la medición de la línea base antes del
tráfico a la profundidad. La deformación aparente que contempla el cambio de elevación de
extremo a extremo tiende a ser mayor.
93
Finalizado el tránsito se inició con una primera ronda de medición de las variables
marcadas al inicio de la metodología para esta investigación, su objetivo fue para evaluar el
daño en los geosintéticos desde la construcción hasta el tráfico, revaluar las características
de resistencia del suelo, el material de subrasante y el material de base. La primera
evaluación se hizo a la semana de haber culminado el tráfico y la segunda se hizo en el
verano del año siguiente.
La primera investigación se vio limitada por las bajas temperaturas de la temporada
y se limitó a esclarecer las diferencias en los niveles de deformación longitudinal a lo largo
del tramo. La segunda revisión fue más exhaustiva pero ya fue con la influencia de los
factores climáticos del invierno y primavera en el norte de EUA, lo que implica un cambio
en las condiciones del suelo.
En la primera visita con una excavadora pequeña se dejó libre geosintético y la parte
superior de la subrasante para hacer mediciones con el Cono Dinámico Penetrómetro DCP,
el deflectómetro ligero LWD, mediciones de cortante, y extraer pequeñas muestras para
determinar el contenido de agua.
Mientras que en la segunda visita se extrajeron largos tramos (de 6 pies por el ancho
del rollo) de geosintéticos en áreas que presentaron la deformación longitudinal cercana a
las 3 pulgadas. Se hicieron perfiles topográficos de la deformación transversal para tomarlo
en cuenta respecto al espesor de la capa de base, se hicieron mediciones con DCP y LWD,
se tomaron muestras en la superficie y al fondo de la capa de la subrasante y también
muestra en la capa de la base para ver su contaminación con finos.
94
Para la deformación en la subrasante, a pesar de que se esperaba un comportamiento
similar en la deformación a lo largo del tramo, las diferencias en la magnitud de la rodera
durante el tráfico fueron notables, la primera ronda de mediciones en noviembre de 2012 se
centró en registrar la información necesaria para atender esta incógnita. Por la consistencia
del suelo se tuvieron complicaciones para registrar buenas lecturas de la resistencia al
cortante. En secciones con gran deformación su causa se debió a la ruptura del geosintético.
Tabla 12.- Propiedades de subrasante del análisis forense efectuado en noviembre de 2012 (Cuelho E.,
Perkins S. & Morris Z., 2014).
95
Las mediciones buscaban obtener una posible correlación entre el contenido de
humedad de la subrasante, la resistencia de la subrasante medida con la DCP y la rigidez de
la subrasante medida con el LWD, pero no se halló una correlación entre estas variables. La
deformación en la subrasante en un indicador de cortante por distorsión y no por la
compactación de este material, hubo un aumento del 30% en la rigidez aproximadamente
respecto a las mediciones hechas tras la construcción.
Para la segunda revisión, se escogieron las áreas en cada tramo que hayan
presentado mayor deformación, en dichas áreas se removió la base con aire a presión (para
no dañar el material) y se extrajo el geosintético (el cual se fue cortado y almacenado para
posteriores evaluaciones).
Posterior a la toma de las muestras de geosintéticos, se hicieron mediciones de las
propiedades de la subrasante con DCP, LWD y toma de muestras para contenido de
humedad a una profundidad de 4 y 28 pulgadas. Se hace hincapié en los cambios en la
humedad que se sufrieron durante ese lapso, la humedad en la superficie fue similar a lo
largo del tramo, pero perdió un 6% respecto a las mediciones tras la construcción del tramo,
la muestras a mayor profundidad tuvieron un mayor contenido de humedad (pero aun así
fue menor respecto a esa misma profundidad tras la construcción). Como resultado, las
mediciones con los equipos de DCP y LWD mostraron mayor resistencia en la capa de
subrasante. Las correlaciones entre la profundidad de deformación tras las 300 pasadas,
CBR, el módulo de deflexión dinámico y el contenido de humedad fueron muy bajas por
los cambios que sufrió la subrasante en ese periodo.
96
Tabla 13.- Propiedades de subrasante del análisis forense efectuado en julio de 2013 (Cuelho E., Perkins S. &
Morris Z., 2014).
Respecto a la base, se hicieron revisiones en ambas visitas, estas consistieron en la
revisión topográfica para comparar el espesor de la capa antes y después del tráfico, así
como la recolección de muestras para medir la contaminación de finos. En promedio, la
pérdida del
97
espesor de la base fue de 0.7 pulgadas, esto se atribuye a la pérdida de agregado en la
subrasante, compactación y difusión de la capa de este agregado durante el tráfico.
Tabla 14.- Comparación del espesor de la capa de grava antes y después del tráfico (Cuelho E., Perkins S. &
Morris Z., 2014).
Para cada tramo, se tomaron 6 muestras de base, tomadas encima, a 4 y a 6 pulgadas
de la superficie del geosintético.
98
Figura 55.- Porcentaje de finos en la capa base de las muestras encima de los geosintéticos (Cuelho E.,
Perkins S. & Morris Z., 2014).
En cuanto a la inspección de las geomallas, se revisaron qué tan intactas se
encontraban los nodos y las costillas, ya que las dos formas en que la geomalla soporta y
transmite la carga es por la tensión que se sufre en las costillas y las uniones que se forman
en las conexiones de las costillas. Los daños variaron en función de la composición
estructural del material.
Para el daño de los nodos, se planteó una metodología para determinar qué tan
dañado estaba el material por superficie, se registraron fotos de las muestras y se hicieron
los cálculos.
99
Tabla 15.- Metodología del puntaje para el daño en los nodos (Cuelho E., Perkins S. & Morris Z., 2014).
En donde “n”i es el número de nodos que presentaron ese número.
Tabla 16.- Determinación del daño en los nudos de las geomallas de muestra (Cuelho E., Perkins S. & Morris
Z., 2014).
100
Figura 56.- Grado de qué tan intacto estaban los nudos de las geomallas (Cuelho E., Perkins S. & Morris Z., 2014).
La mayoría de los daños en los nodos fue en el área deformada, nodos en geomallas
extruidas y la geomalla tejida de Mirafi tuvieron poco daño; pero el resto de los modelos de
geomallas tejidas o las geomallas soldadas tuvieron el mayor daño.
Para la revisión de las costillas se hizo un proceso de revisión análogo, un sistema
de puntaje de 4 puntos en función de cómo se encontraba la costilla. El daño de las costillas
en geomallas integras, geomallas extruidas, la geomalla tejida de Tencate y la geomalla
soldada de Enkagrid presentaron pocos a nulos daños, pero el resto de las costillas en
geomallas tejidas fueron las que presentaron el mayor de los daños.
Tabla 17.- Metodología de puntaje para daño en las costillas de la geomalla (Cuelho E.,
Perkins S. & Morris Z., 2014).
101
Tabla 18.- Medición del daño de las costillas de las muestras de geomalla en dirección de la
máquina (Cuelho E., Perkins S. & Morris Z., 2014).
Esto también se hizo de forma perpendicular a la máquina, con resultados muy
similares a los anteriores.
En cuanto a los geotextiles, los dos que fueron empleados no presentaron daños
sobresalientes, el geotextil tejido no presentó arrancamiento y una revisión topográfica
marcó poca desviación de la capa de material respecto a su ubicación tras la construcción
del tramo de prueba.
En resumen, las menores deformaciones se dieron en las geomallas íntegras y
extruidas seguido de las geomallas soldadas y el geotextil tejido, las geomallas con nodos
tejidos tuvieron gran distorsión, pero el geosintético que sufrió mayores deformaciones fue
el geotextil no tejido. Se hizo una correlación entre la distorsión y la profundidad de
deformación de la rodera, pero esta resultó ser muy baja.
102
Muchas de las secciones mostraron evidencia del efecto de la membrana tensionante.
Tabla 19.- Distorsión de los geosintéticos debido al tráfico (Cuelho E., Perkins S. & Morris Z., 2014).
Aparte de todo esto, se sacaron tres muestras de los geosintéticos desenterrados y se
probaron en la máquina para evaluar cambios en su resistencia a la tensión después del
103
tráfico. La resistencia al 2% de la deformación unitaria y la resistencia última
disminuyeron, se adjudica la abrasión y factores del entorno a esta disminución, quienes
presentaron mayor pérdida fueron algunas geomallas con nodos tejidos, y las que mostraron
menor pérdida fueron las geomallas íntegramente formadas.
Tabla 20.- Resistencia a la tensión en dirección perpendicular a la máquina de las muestras de geomallas
extraídas (Cuelho E., Perkins S. & Morris Z., 2014).
Las conclusiones de estas dos rondas después de las mediciones fueron las siguientes:
Algunas medidas de la rigidez en la superficie de la subrasante revelaron posibles
correlaciones con la formación de las deformaciones por rodera, así como el equipo LWD
104
tiene un uso potencial para predecir el desempeño de los geosintéticos al emplearse en la
estabilización de subrasantes.
El espesor de la capa base disminuyó 0.7 pulgadas, puede atribuirse a la compactación y
desprendimiento del agregado.
El contenido de finos a la altura del geosintético fue 5% mayor al contenido 4-6 pulgadas
arriba de este, la sección 13 (que tenía el geotextil tejido de Tencate Mirafi) fue la que tuvo
la menor contaminación de finos.
El nivel de distorsión no está vinculado con la deformación en la rodera.
Posterior a la interpretación inicial de las mediciones, se efectuaron análisis más detallados
con los datos obtenidos, buscando determinar el desempeño de cada sección efectuando lo
siguiente:
Correcciones de las medidas de deformación longitudinal durante el tráfico a partir de los
datos coleccionados de las secciones de pruebas construidas con diferente resistencia en la
subrasante y espesores de la capa base.
Un análisis estadístico para verificar, validar y comparar los datos de la deformación
longitudinal, posterior a ellos se hicieron regresiones para determinar posibles correlaciones
entre varias propiedades de los geosintéticos y el desempeño en los tramos de prueba.
Perfiles de deformación transversal, desplazamientos y deformaciones unitarias
transversales se emplearon para entender el comportamiento del material durante el tráfico.
Las medidas de la variación en la presión de poro se relacionaron con el desempeño de las
secciones de prueba.
105
El comportamiento de la deformación por rodera se ve influenciado principalmente
por la resistencia de la subrasante, el espesor y la resistencia de la capa base y la presencia
del geosintético, las secciones de control buscan facilitar la comparación de la información
de las demás secciones. Pese al meticuloso trabajo para que no hubiera variaciones en la
resistencia de la subrasante y en el espesor de la base, pequeñas variaciones se presentaron.
El siguiente gráfico muestra la respuesta a la deformación de todas las secciones
(una que vez que hicieron las correcciones), a mayor pendiente es que mostraron peor
desempeño con una mayor deformación en menos tiempo.
Figura 57.- Deformación permanente, rodera, corregida de todas las secciones de prueba (Cuelho
E., Perkins S. & Morris Z., 2014).
El análisis a partir de la respuesta de deformación longitudinal se hizo usando la
información del gráfico anterior y determinar que propiedad del geosintético influye más en
106
el desempeño de las secciones de prueba. Los análisis se hicieron a deformaciones con
profundidades de 1, 2 y 2.5 pulgadas, y se evaluaron las siguientes propiedades del material:
Resistencia a la tensión ancho-largo al 2% de deformación
Resistencia a la tensión ancho-largo al 5% de deformación
Resistencia última a la tensión ancho-largo
Rigidez cíclica a la tensión a varios porcentajes
Rigidez en la resiliencia al cortante en la interfase
Resistencia de los nodos
Rigidez de los nodos (toma la secante de rigidez de la resistencia del nodo a una respuesta de
0.05 pulgadas de desplazamiento)
Módulo de estabilidad de apertura (Rigidez torsional)
Se hizo una regresión lineal, se escogió esta regresión por la poca cantidad de
puntos. Obteniendo el valor de raíz R, el coeficiente de determinación, se empleó para
verificar que tan bien se apegan los datos a la regresión lineal, valores más cercanos a +1.0
indican buenas correlaciones y los cercanos a ceros o negativos indican mala correlación.
107
Tabla 21.- Resultados del análisis de la regresión lineal empleando datos de todas las secciones de prueba
(Cuelho E., Perkins S. & Morris Z., 2014).
Las propiedades del geosintético que influyeron más en el desempeño fueron la
resistencia y rigidez de los nodos. Se hizo una segunda regresión omitiendo los datos de los
geosintéticos que no se desempeñaron adecuadamente (ya que la transmisión de la carga no
se llevó correctamente por los nodos débiles). Esta segunda regresión indicó que la
resistencia a la tensión del material también es un buen indicador (por las resistencias a la
tensión ancho-largo con el 5% de deformación unitaria y la resistencia última de tensión).
Por información faltante es que se redujo el valor de la Raíz-R con la resistencia y rigidez
de los nodos.
108
Tabla 22.- Resultados del análisis de la regresión lineal empleando datos de secciones en específico
(Cuelho E., Perkins S. & Morris Z., 2014).
Un resumen del análisis de todos los resultados se expuso en la tabla de la siguiente
página.
El desempeño de los geosintéticos en la estabilización de subrasante depende de las
propiedades del camino que se busca estabilizar. En caso donde el aporte estructural venga
menos de la base y más del geosintético (se efectuaron las correlaciones anteriores, pero
con los datos de la fase I de la investigación de 2009), la rigidez y la resistencia juegan un
papel importante en la disminución de las deformaciones por rodera. La resistencia y
rigidez de los nodos también influyen, pero su influencia disminuye con el aumento en la
deformación. Pero en situaciones donde hay mayor espesor de base y la deformación por
rodera se desarrolla a menor velocidad, el papel de la rigidez y la resistencia de los nodos
influyen más para mejorar el desempeño ante el desarrollo de rodera, parte de ello es la
necesidad que se
109
tiene de la rigidez del geosintético en la transmisión de las cargas al material, especialmente
en la dirección perpendicular.
Tabla 23.- Resumen del desempeño de las secciones de prueba y las características de los materiales
(Cuelho E., Perkins S. & Morris Z., 2014).
110
Las conclusiones generales de toda esta investigación fueron las siguientes:
Una regresión linear para ver la correlación de las propiedades del geosintético y el
desempeño ante la deformación por rodera indican buenos resultados con la resistencia y
rigidez de los nudos, la resistencia a la tensión ancho-largo, y la rigidez cíclica en la
dirección perpendicular.
El análisis transversal de deformaciones indica que el mecanismo de refuerzo en un inicio
es el confinamiento lateral a bajos niveles de deformación, pero a partir de las 2 pulgadas
(presentando antes de las 300 pasadas de camión) el mecanismo presentado fue membrana
de soporte.
El geotextil tejido fue el que tuvo el mejor desempeño, pero se requiere más investigación
para esclarecer las propiedades a las que se debe esto. Las propiedades de fricción en la
superficie y la resistencia a la tensión pueden ser unas de las causas.
El geotextil no tejido a pesar de tener una menor resistencia tuvo un desempeño mejor que
varias geomallas, más investigación se necesita para esclarecer a qué se debe esto.
Algunas medidas en la rigidez en la superficie de la subrasante y la base muestran una
potencial correlación con el desempeño a la deformación por rodera, por lo que el equipo
LWD posiblemente puede emplearse para predecir el desempeño de los geosintéticos en
esta aplicación.
Mediciones después del tráfico en las propiedades a tensión de los geosintéticos mostraron
un incremento en la resistencia a la tensión al 2% de la deformación unitaria y una
disminución en la resistencia a la tensión última en la mayoría de los geosintéticos.
111
Una regresión lineal simple indicó que no hay una tendencia clara en la variación de la
presión de poro con las propiedades de los geosintéticos.
Los resultados del estudio indican que la resistencia y la rigidez de los nudos y miembros
que se tensionen son las propiedades que incluyen en el desempeño de los geosintéticos al
aplicarse en la estabilización de subrasante, su contribución depende del espesor de la capa
de la base y la profundidad prevista de la deformación por rodera. Para emplear estos
geosintéticos en esta función, aún se requiere más estudios para especificar los valores
mínimos en las propiedades de los materiales con los cuales se tenga un buen desempeño
en las secciones de prueba respecto a la formación de estas deformaciones.
Comparativa de los resultados en cambio con la Teoría de Giroud-Han 2004
Previo a la discusión general de todas las investigaciones revisadas, en este apartado se hará
una comparativa numérica entre algunas de las mediciones obtenidas en campo de la
investigación con lo que se calcularía empleando la Teoría de Giroud-Han 2004.
Recapitulando la estructura de la ecuación de estabilización de suelos con geosintéticos de
esta teoría, se tiene la siguiente expresión:
𝑟 1 𝖥
0.868 + (0.661 − 1.006 ∗ 𝐽2) ( )2 𝑙𝑜𝑔𝑁 I 𝑃 2 1
ℎ 𝜋 ∗ 𝑟 I
ℎ= I √
0.3 𝑠 𝑟) 2 − 1I ∗ 𝑟
[1 + 0.204 ( 3.48 ∗ 𝐶𝐵𝑅𝐵𝐺 − 1)] I [1 − 0.9 ∗ 𝑒−(ℎ ] 𝑁𝑐 ∗ 𝑓𝑐 ∗ 𝐶𝐵𝑅𝑆𝑅 I
𝐶𝐵𝑅𝑆𝑅 𝑓𝑠
[ ]
Donde:
112
h (m) = Espesor de la capa de material granular requerido.
J (m-N/°) = Módulo de rigidez del geosintético
N = Número de repeticiones de carga
P (kN) = Carga por rueda, 2P es igual a la carga del eje.
r (m) = Radio del área de contacto de la llanta.
CBRSR % = CBR de la subrasante (o de la capa de material debajo del refuerzo)
CBRGB % = CBR del material granular (o de la capa de material encima del
refuerzo)
s (mm) = Rodera
Nc = Factor de capacidad portante
fs = Profundidad del ahuellamiento/rodera de referencia (75mm).
fc = Constante de 30 kPa
En el proceso convencional del diseño con geosintéticos para esta función, de las fichas
técnicas se obtienen la información de los geosintéticos de refuerzo y de los estudios en
campo se obtienen los parámetros del suelo, por lo que esta expresión funge como una
ecuación iterativa en donde se propone un espesor de la capa granular que se colocaría
encima del geosintético hasta llegar a un espesor de capa en el que se obtenga el mismo
valor en ambos lados de la ecuación.
Para este caso, el espesor de la capa es una variable conocida junto con las propiedades
del suelo y las características del geosintético, siendo entonces el valor de la rodera la
variable que se estimaría con esta ecuación y se comparará con las roderas medidas en la
primera ronda de recolección de resultados del estudio. No se hará comparación con las
roderas
113
medidas en la segunda ronda de resultados porque hubo un intervalo de meses entre ambas
recolecciones de información, teniendo así una gran discrepancia de resultados vinculados a
las propiedades del geosintético a causa de las condiciones ambientales presentadas en ese
lapso de meses.
Se seleccionaron 4 de los 14 analizados en el estudio, junto con un cálculo de control
determinando la rodera teórica sin la presencia de un geosintético de refuerzo. Los casos de
prueba seleccionados fueron:
1. El geotextil tejido de fibra de polipropileno del caso 13 llamado Mirafi RS580i de
Tencate.
2. La geomalla biaxial tejida de multifilamento de poliéster correspondiente al caso 8
con el nombre de Mirafi BXG-11 de Tencate.
3. La geomalla biaxial soldada de polipropileno del caso 5 llamada Enkagrid MAX 30
de Colbond.
4. La geomalla biaxial extruida (íntegramente formada) de la sección 2 denominada
BX Type 2 de Tensar.
La selección de estos casos de prueba se debió a que fueron los de mejor desempeño
para cada uno de los tipos de geosintéticos de refuerzo estudiados: geotextiles tejidos,
geomallas extruidas, geomallas soldadas y geomallas tejidas. Al no ser un geosintético de
refuerzo, el caso de prueba del geotextil no tejido fue omitido.
Cabe destacar que se determinarán dos roderas para los 4 casos (sin contar el caso de
control), esto se debe a que la metodología del estudio planteó 740 pasadas del vehículo de
prueba pero en sus resultados reportó las roderas a las 300 pasadas, por lo que se calculará
la
114
rodera ambos casos y así tener un valor de referencia puesto que la segunda rodera de cada
caso en las mediciones en campo contempla el cambio no únicamente del número de
pasadas, sino también de un cambio de CBR calculado por mediciones indirectas tras el
tránsito.
La información que se puede generalizar para todos los cálculos es la siguiente:
h = 0.3048m (o las 12 pulgadas indicadas en el proceso constructivo del tramo de
prueba)
N = 740 / 300
P (kN) = 37.5 kN
Este dato se obtuvo a partir del eje del camión usado en el estudio con la mayor carga,
dicho eje sumaba 16,700 libras que al convertirlas en toneladas dieron un valor de 7.582
Ton equivalentes a 75 kN por eje.
r (m) = 0.125m
Obtenido calculando la raíz cuadrada del cociente de la carga por rueda entre π por la
presión de inflado de las llantas del vehículo (usándose un valor de ficha técnica empleada
para este tipo de vehículo).
37.5
𝑟 = √𝜋 ∗ 760 = 0.125𝑚
CBRSR = 1.7% (de los estudios geotécnicos contemplados para las roderas por 740
pasadas del vehículo, con excepción del caso de prueba de la geomalla extruida en
donde se empleó un CBR menor del 1.4%).
CBRGB = 100% (acorde a los estudios geotécnicos de la base)
115
Nc = 3.14 para el caso de control sin refuerzo, 5.14 para el geotextil tejido y 5.71
para los tres casos con la geomalla.
fs = 75mm
fc = Constante de 30 kPa
El primero de los dos datos que cambiará para cada caso corresponde al Módulo de
Rigidez del Geosintético (J), al que la investigación previa hace referencia como “Aperture
Stability Modulus” pero emplea las mismas unidades equivalentes al sistema inglés. Los
valores que se emplearán en cada caso para esta variable se tomarán de los medidos en el
estudio y resumidos en la siguiente tabla:
Tabla 24.- Resultados de las pruebas de rigidez torsional (J) en los geosintéticos de refuerzo
en los tramos de prueba (Cuelho E., Perkins S. & Morris Z., 2014).
116
Las conversiones al sistema de unidades que marca la ecuación de Giroud-Han para
cada caso se muestra a continuación=
a) Para la geomalla biaxial tejida:
0.0254𝑚 4.44822 𝑚−𝑁
3.1 𝑖𝑛 ∗ 𝑙𝑏𝑓 = ∗ → 0.35025
1 𝑖𝑛 𝑁 𝑔𝑟𝑎𝑑𝑜𝑠
1 𝑙𝑏𝑓
b) Para la geomalla biaxial soldada:
0.0254𝑚 4.44822 𝑚−𝑁
13.9 𝑖𝑛 ∗ 𝑙𝑏𝑓 = ∗ → 1.5705
1 𝑖𝑛 𝑁 𝑔𝑟𝑎𝑑𝑜𝑠
1 𝑙𝑏𝑓
c) Para la geomalla biaxial extruida:
0.0254𝑚 4.44822 𝑚−𝑁
6.9 𝑖𝑛 ∗ 𝑙𝑏𝑓 = ∗ → 0.7796
1 𝑖𝑛 𝑁 𝑔𝑟𝑎𝑑𝑜𝑠
1 𝑙𝑏𝑓
Mientras que el segundo dato que cambiará para cada caso será el CBR
correspondiente a las 300 pasadas del camión, este valor será tomado de la tabla en donde
vienen las mediciones de rodera en campo para cada uno de los casos de prueba. Misma
que previamente ya fue colocada en este documento, pero se presenta nuevamente a
continuación únicamente con los casos de interés.
117
Tabla 25.- Propiedades de la subrasante del análisis forense llevado a cabo en noviembre del
2012, casos seleccionados a partir de la Tabla 12 correspondiente al quinto estudio
(Cuelho
E., Perkins S. & Morris Z., 2014).
En la siguiente tabla se condensan todos los datos que serán sustituidos en el cálculo
de las dos roderas para cada uno de los 4 casos y la rodera para el caso de control:
Datos Caso Geotextil Geomalla Geomalla Geomalla
control tejido tejida soldada extruida
(íntegra)
h (m) 0.3048 0.3048 0.3048 0.3048 0.3048 0.3048 0.3048 0.3048 0.3048
J (m-N/°) 0 0 0 0.35 0.35 1.57 1.57 0.779 0.779
N 740 740 300 740 300 740 300 740 300
P (kN) 37.5 37.5 37.5 37.5 37.5 37.5 37.5 37.5 37.5
r (m) 0.125 0.125 0.125 0.125 0.125 0.125 0.125 0.125 0.125
CBRSR % 1.7 1.7 2.37 1.7 2.39 1.7 2.31 1.4 1.9
CBR GB% 100 100 100 100 100 100 100 100 100
Nc 3.14 5.14 5.14 5.71 5.71 5.71 5.71 5.71 5.71
fs (mm) 75 75 75 75 75 75 75 75 75
fc (kPa) 30 30 30 30 30 30 30 30 30
Tabla 26.- Resumen de datos del quinto estudio para los cálculos de rodera con la
metodología de Giroud-Han 2004 (Elaboración propia).
118
Cálculo del caso de control:
Para el cálculo de la rodera a partir de la información recolectada, se elaboró una
hoja de cálculo bajo la lógica del procedimiento para diseñar y proponer espesor de capa
granular conociendo los demás datos, pero en vez de iterar los valores de los espesores en
ambos lados de la ecuación, se fijó uno de los dos valores del espesor y el otro se
condicionó mediante el comando “Buscar Objetivo” o “Goal Seek” para obtener el mismo
valor que la celda que contiene el valor del espesor ya establecido modificando el valor de
la celda de rodera, y de esta forma se obtiene un valor de deformación permanente en
función de todas las demás variables de la ecuación que rige esta metodología. Dicha tabla
se presenta a continuación:
Estructura de control (sin refuerzo)
Carga por rueda P (kN) 37.5
Presión de inflado p´ 760
r (m) 0.1253239
CBR Subrasante % 1.7
CBR Material granular % 100
RE 8.149487962
J módulo de rigidez (m*N) 0
N Num repeticiones carga 740
s Ahuellamiento permitido (mm) 82.96641137
fs mm 75
fc kPa 30
Nc 3.14
h Altura sugerida (m) 0.3048
Parte 1 numerador 1.368029343
Parte 1 denominador 1.816
Numerador raíz 760
Denominador raíz 42.51361641
Raíz 4.228075865
h calculado (m) 0.304759
Tabla 27.- Resultados para el cálculo de la rodera en el primer caso correspondiente a la
sección de control (Elaboración propia).
119
Nota= Si RE es mayor a 5.0, el valor de esta variable para los cálculos restantes en la
expresión será igual a 5.
La parte de la ecuación que conforma RE es la siguiente=
3.48 ∗ 𝐶𝐵𝑅𝐵𝐺0.3
𝑅𝐸 = ( )
𝐶𝐵𝑅𝑆𝑅
Por lo tanto, la rodera teórica que debió sufrir el tramo de control sin refuerzo a las
740 pasadas del vehículo fue de 8.296cm o 3.266 pulgadas. Ninguno de los siguientes
cálculos debe presentar una rodera de mayor magnitud porque en ese caso el geosintético
de refuerzo estaría perjudicando el sistema multicapa de pavimento. En el apartado de
anexos se colocarán las tablas correspondientes a los cálculos restantes.
Cálculo para el geotextil tejido:
Para 740 pasadas del vehículo y un CBR de 1.7%, la rodera obtenida con el refuerzo de
geotextil fue de 5.0664cm o 1.9946 pulgadas.
Para 300 pasadas del vehículo y un CBR de 2.37%, la rodera obtenida con el
refuerzo de geotextil fue de 3.36 cm o 1.32 pulgadas.
La deformación medida en campo correspondiente al CBR de 2.37% fue de 1.13
pulgadas. Comparando ambas mediciones se obtuvo el siguiente porcentaje de error=
1.32 𝑖𝑛 − 1.13 𝑛
𝑖
𝐸𝑟𝑟𝑜𝑟 = ∗ 100 = 14.4%
1.32 𝑖𝑛
No obstante, la deformación medida en otro punto de dicho tramo es de mucha
mayor magnitud a pesar de haber reportado un CBR ligeramente menor. Esta gran
discrepancia
120
puede deberse ya sea a los problemas que tuvieron los investigadores para efectuar la
primera ronda de mediciones, así como la falta de variables de los geotextiles tejidos en la
ecuación de esta teoría que pueda respaldar un cálculo más apegado a la realidad. Pese a
ello, este fue el caso con el menor grado de error.
Cálculo para la geomalla tejida:
Para 740 pasadas del vehículo y un CBR de 1.7%, la rodera obtenida con el refuerzo de
geotextil fue de 4.091 cm o 1.6106 pulgadas.
Para 300 pasadas del vehículo y un CBR de 2.39%, la rodera obtenida con el
refuerzo de geotextil fue de 2.715 cm o 1.068 pulgadas.
La deformación medida en campo correspondiente al CBR de 2.39% fue de 1.48
pulgadas. Comparando ambas mediciones se obtuvo el siguiente porcentaje de error=
1.48 𝑖𝑛 − 1.068 𝑛
𝑖
𝐸𝑟𝑟𝑜𝑟 = ∗ 100 = 27.8%
1.48 𝑖𝑛
Así como en el caso del geotextil tejido, la otra medición de rodera en el tramo a
pesar de tener un CBR cercano al punto comparado su valor era mayor y su comparación
con la rodera teórica llevaría a un alto grado de error.
Cálculo para la geomalla soldada:
Para este caso la ecuación planteada redirigía a valores de rodera fuera de la lógica,
indicando que el modelo tiende a marcar este error para geomallas cuya variable de rigidez
torsional J es mayor a 1.0 en las unidades que se solicitan para la ecuación. La otra
geomalla soldada empleada en estas pruebas también arrojó un valor de J mayor a 1.0 y la
expresión iterativa
121
para calcular la rodera no arrojaba resultados viables y el espesor que condicionaba en la
ecuación a la rodera mostró un comportamiento asintótico por un espesor mucho menor.
Esta situación ya deriva al análisis matemático de la expresión en donde el valor de J está
elevado a una potencia y el tener un valor mayor a 1.0 afecta en gran medida a las demás
variables involucradas.
Por este motivo, el valor de rodera obtenido se descartó para compararlo con las
mediciones realizadas en campo.
Cálculo para la geomalla extruida:
Para 740 pasadas del vehículo y un CBR de 1.4%, la rodera obtenida con el refuerzo de
geotextil fue de 2.86582 cm o 1.128 pulgadas.
Para 300 pasadas del vehículo y un CBR de 1.9%, la rodera obtenida con el refuerzo
de geotextil fue de 2.093 cm o 0.82 pulgadas.
La deformación medida en campo correspondiente al CBR de 1.90% fue de 3.22
pulgadas. Comparando ambas mediciones se obtuvo el siguiente porcentaje de error=
3.22 𝑖𝑛 − 0.82 𝑛
𝑖
𝐸𝑟𝑟𝑜𝑟 = ∗ 100 = 74.53%
3.22 𝑖𝑛
La medición de la otra rodera en el mismo tramo resultó ser menor ante un aumento
del CBR para dicha medición, no obstante, un aumento del CBR en el modelo teórico
programado en la hoja de cálculo llevará una rodera aún menor a la obtenida que al
compararse con su medición correspondiente seguirá arrojando un valor elevado de error.
122
Comentarios.
Todo este desarrollo numérico con esta ecuación iterativa de la metodología de Giroud-Han
2004 busca comprobar cuantitativamente uno de los resultados del estudio principal que se
recapituló en esta investigación el cual no se había comentado hasta este punto. Dicha
cuestión recae en la correlación lineal que se hizo a varias de las propiedades de los
geosintéticos del refuerzo empleados en las 17 pruebas, la cual mostró una correlación
relativamente alta con la resistencia y rigidez de los nodos de las geomallas, pero a su vez
mostró correlaciones bajas, al punto de ser negativas, con las propiedades de la rigidez
torsional o “aperture stability modulus” cómo lo marcaron en el estudio:
Tabla 28.- Resultados del análisis de la regresión lineal empleando datos de todas las secciones de prueba,
propiedades seleccionadas correspondientes al quinto estudio (Cuelho E., Perkins S. & Morris Z., 2014).
Con la información actual de estudios relativamente recientes, se demuestra que la
metodología de Giroud-Han 2004 (una de las más empleadas para el diseño con
geosintéticos para la estabilización de suelos) es poco confiable para representar realmente
lo que sucede en este proceso, y esto se debe primordialmente a una pobre caracterización
de las propiedades de los geosintéticos en campo para relacionarlos con el desempeño en
campo de esta metodología.
123
A pesar de tener errores dentro de los márgenes aceptables abordando el caso del
geotextil tejido, al ser un geosintético que cumple con varias funciones simultáneamente (a
diferencia de la geomalla) muchas de sus propiedades en los modelos son omitidas,
propiedades que los estudios y las mediciones en campo demuestran que sí deben tomarse
en cuenta para la formulación de metodologías.
Los cálculos teóricos del geotextil tejido apuntaron que su rodera sería mayor a la de
todas las geomallas, pero en las mediciones en campo resultó ser el geosintético con el
mejor desempeño y esto pudo deberse a su función de separación que una geomalla no
siempre puede asegurar, la contaminación de partículas finas en los tramos con geotextil
tejido fue la de menor magnitud en todo el estudio y esto permitió que las propiedades de
cada capa de material se conservasen de mejor manera durante la aplicación de la carga
vehicular y posteriormente por acción de las condiciones climatológicas por meses.
A pesar de haber tenido poca correlación con los resultados del último estudio, la
filtración y drenaje del agua también es un papel importante para el desempeño de los
geosintéticos en esa aplicación, rubro que este y otros modelos para el diseño por
estabilización no contempla. Si uno de los geosintéticos que entraron en los 17 tramos de
prueba tiene buenas propiedades de drenaje lo es el geotextil no tejido, pese a que su uso
como refuerzo resulte contraproducente al requerir elevados porcentajes de deformación
unitaria, si resultó ser el cuarto geosintético con mejor desempeño global para la
estabilización de la subrasante del estudio lo fue por su facilidad para captar y transmitir el
agua fuera del sistema multicapa del pavimento.
124
Como lo marcó el segundo estudio resumido en esta revisión bibliográfica, el
contenido de agua afecta considerablemente las propiedades mecánicas de los geosintéticos
de refuerzo, por lo que su drenaje es esencial si se quiere tener un desempeño adecuado a
largo plazo.
Caracterizar propiedades de geotextiles, ya sean tejidos o no tejidos, para lograr
modelos de diseño y análisis más apegados a la realidad sin duda es una tarea compleja,
pero el mejor punto de partida es considerar sus atributos por el conjunto de funciones que
puede llegar a cumplir simultáneamente y no emplear propiedades muy específicas para
una sola función.
El caso de la caracterización de las propiedades de las geomallas puede
puntualizarse mejor para la información recolectada con estos estudios, los resultados del
cuarto estudio resumido acerca de la interacción suelo-geosintético mediante pruebas de
corte y análisis computacionales indicaron que un refuerzo con geometría de malla y
uniones rígidas eran aquellos con una mayor interacción con el suelo de contacto,
información que fue comprobada con las mediciones en campo del quinto estudio, al ser las
geomallas con los nodos más resistentes y rígidos aquellas que tuvieron en la mayoría de
los casos un mejor desempeño en la estabilización de la subrasante.
Por ello, es importante que esta información se vea reflejada en nuevas teorías de
diseño que puedas sustituir aquellos con décadas de antigüedad, y esto no quiere decir que
sean metodologías erróneas, en su momento fueron planteadas para buscar aproximaciones
con la información que tenían en su momento, pero ahora que se sabe que la rigidez
torsional J presenta poca correlación con un buen desempeño de estas tecnologías para
funciones de
125
estabilización, los modelos específicamente para geomallas deben plantearse
encaminándose a incluir parámetros relaciones con la resistencia y rigidez de los nodos.
Así como está ocurriendo la transición con los métodos de diseño de pavimentos,
hallazgos de esta índole son la señal para ir disminuyendo la cantidad de elementos
empíricos en los modelos de diseño con geosintéticos y empezar a contemplar variables
mecanicistas que sean más fáciles de homogeneizar y regular desde los procesos de
fabricación de estos materiales.
Futuras investigaciones enfocadas al desempeño de las geomallas para evaluar los
tipos de uniones deberán contemplar como eje en su metodología el emplear ejemplares de
un mismo proveedor, buscando así condiciones más estandarizadas entre los geosintéticos a
estudiar.
Pero de igual forma, evaluar geomallas de un mismo tipo de unión, pero de
diferentes proveedores o plantas de producción (en el caso de un mismo proveedor) dará
resultados ligados al mismo proceso de fabricación de los materiales, y en función de la
apertura que tengan las empresas participantes, los resultados tiene el potencial de llevar a
una optimización de los métodos de producción para los fabricantes involucrados.
Además de todo lo comentado, el último estudio reveló algo bastante interesante en
relación a los mecanismos de interacción ya que la teoría explicada al inicio apunta un
mecanismo de interacción específico a un tipo de geosintético cuando las mediciones y
evidencia en campo de aquella investigación de muestran que, por lo menos en el caso de
las geomallas, su mecanismo de interacción puede variar en función de la magnitud de
deformación que llegue a presentar, manteniendo su adjudicado mecanismo de trabazón
bajo
126
condiciones iniciales de deformación pero presentando un comportamiento diferente a
partir de niveles de rodera en específico.
Igual lo anterior pudo deberse a la interfase en que la geomalla estuvo colocada, ya
que esta preserva mucho mejor su mecanismo habitual de interacción cuando se encuentra
rodeada de un suelo granular cuyas partículas queden atrapadas en sus aberturas, pero en un
medio con material más fino y sin las condiciones de drenaje óptimo, ciertamente su
mecanismo de trabajo predilecto no pudo desarrollarse.
En este tipo de situaciones en que se requiere estabilizar la interfase de una capa de
pavimentos granular y una subrasante, la opción más viable resultará ser ya sea un geotextil
tejido o un geocompuesto cuya parte superior sea la geomalla para confinar los particulares
granulares de la base y en la parte inferior un geotextil que desarrolla adecuadamente su
mecanismo de interacción en un suelo con mayor contenido de finos.
Por ello, a la hora de plantear o formular modelos/ecuaciones de diseño y definir
características de geosintéticos en dichos modelos, conocer y especificar las condiciones en
que un geosintético presentará un adecuado mecanismo de trabajo es fundamental para que
la propuesta tenga menores posibilidades de presentar discrepancias en su implementación.
127
CONCLUSIONES Y RECOMENDACIONES
Sin duda el campo de acción para las problemáticas que enfrenta actualmente la
infraestructura carretera de México es amplio, en un contexto en donde las sobrecargas
vehiculares y las condiciones climatológicas extremas seguirán presentes o incluso
incrementándose, la optimización de las nuevas tecnologías para mejorar el proceso
tradicional en la construcción de pavimentos flexibles son una alternativa viable si dicha
optimización se lleva a cabo con los fundamentos científicos e ingenieriles adecuados.
A lo largo de este documento se hizo una recapitulación de los problemas
funcionales y estructurales que tienen los pavimentos, así como sus causas, ligándolo con la
tecnología que se hizo presente por el resto del documento: los geosintéticos de refuerzo. El
eje fundamental para respaldar una buena implementación de estos materiales ya sea como
refuerzo o estabilización en el sistema multicapa de un pavimento flexible recae en su
sistema de interacción con los suelos, conociendo dicho mecanismo de trabajo es que se
puede delimitar las condiciones en que cada geosintético de esta índole puede
desempeñarse de la mejor manera posible.
Los estudios analizados después de presentar la metodología de esta investigación
dejaron ver a los geotextiles como un material multitareas con amplio potencial de uso, en
donde su mayor limitación aparentemente es su representación matemática en los modelos
de diseño los cuales contemplan únicamente las propiedades involucradas en una función
en específico sin tomar en cuenta el papel simultáneo que otros elementos físicos del
material puedan ocasionar en otras funciones. Al plantear una metodología de diseño de
refuerzo con geotextiles tejidos no debe quedar fuera cómo influye sus propiedades de
separación o sus
128
propiedades de filtración ya que de no hacerlo los modelos subestimarán las cualidades del
material y su optimización se verá afectada.
Ciertamente buscar lo anterior implica una labor sumamente compleja al entrar en el
escenario variables climatológicas, pero el avance tecnológico de los últimos años en
herramientas computacionales y sensores de medición implican un enorme potencial para
seguir promoviendo investigaciones como las recapituladas en este documento con lo cual
se irán formulando y afinando modelos que puedan describir un mejor comportamiento de
los geotextiles y no sólo modelos que lo tratan de discretizar.
Por otra parte, la interpretación de toda la información presentada en los estudios
que involucraron el desempeño de las geomallas biaxiales aterrizó resultados más tangibles.
Las funciones de las geomallas claramente son más puntuales que la de los geotextiles
limitándose al refuerzo y estabilización (preferentemente de suelos granulares), pero a
pesar de ello en esta investigación se verificó que inclusive en una de las metodologías más
aceptadas para el diseño por estabilización de suelos blancos con geosintéticos hubo una
mala caracterización de las propiedades del material a la hora de formular la ecuación de
diseño.
Estudios en campo con una adecuada implementación de sensores de medición
mostraron que la propiedad denominada módulo de rigidez torsional presenta baja
correlación en el desempeño de las geomallas a la hora de estabilizar una subrasante,
cuestión que se comprobó numéricamente con los porcentajes de error elevados al
comparar las deformaciones teóricas dadas por la ecuación de diseño de Giroud-Han 2004
con las mediciones en campo.
129
Esto no descarta que las mediciones de los resultados no estuviesen lo mejor
afinadas y calibradas, pero lo que es rescatable es que hay otras propiedades físicas de las
geomallas que parecen intervenir mejor en el desempeño de esta aplicación y han sido
omitidas en la formulación de metodologías de diseño. La resistencia de los nodos y la
rigidez de estos influye directamente en la rigidez general del elemento más que en su
resistencia a la tensión última, la fortaleza en las uniones de las geomallas apunta ser un
parámetro viable con el que se pueden plantear una gran diversidad de investigaciones para
corroborar la unión más adecuada en la estabilización de suelos o para más funciones, así
como el proceso de fabricación más rentable para producir las geomallas que interactúen
mejor con el suelo que las rodea y mejoren las propiedades del sistema multicapa que están
reforzando.
De esta forma la continuidad a este trabajo en una parte recae en estudios en campo
como el último analizado en este documento donde se empleen geomallas con un mismo
tipo de unión pero de diferentes materiales poliméricos o viceversa, que se haga uso de
geomallas de un mismo polímero pero con diferentes tipos de unión en su proceso de
fabricación; brindando en ambos casos un análisis más objetivo de la influencia que tiene el
proceso de producción de este geosintético de refuerzo en específico para la aplicación en
campo estudiada.
En cuanto a la continuidad de este trabajo en el área de los geotextiles, para lograr
entender su complejo funcionamiento en estudios futuros se deben tener las herramientas
adecuadas para medir las propiedades de los geotextiles en campo, recientemente se han
estado desarrollado sensores aplicados en proyectos de infraestructura con gran potencial
para medir una gran variedad de parámetros implícitos que puedan estarse ignorando en el
130
estudio de los geotextiles. Por lo que el área de investigación para este geosintético, pese a
que su creación se remonta a mediados del siglo XX, apenas está tomando forma. Una vez
se cuenten con las herramientas adecuadas, se podrán ir planteando programas de estudios
en campo que otorguen información significativa de las propiedades que influyan
objetivamente en el desempeño de los geotextiles en campo.
Recordando que el alcance de esta investigación es argumentativo tras la revisión
bibliográfica de estudios técnicos y su comparación con las teorías ya conocidas, toda
optimización de un proceso o un producto se respalda en conocer sus fundamentos y
vincular adecuadamente la teoría con la práctica, un puente que particularmente tiene
muchas grietas y roderas en el área del diseño de geosintéticos de refuerzo aplicados a
pavimentos flexibles. Por lo que se espera que este tipo de documentos pueda esclarecer las
nociones básicas del funcionamiento de esta tecnología para formular programas de
investigación con objetivos más claros y puntuales, para no sólo optimizar la producción
del conocimiento efectivo sino también optimizar las soluciones ingenieriles que tanto
necesita el país.
131
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134
ANEXOS
Cálculos de rodera para comparación con mediciones del estudio analizado #5.
Geotextil tejido: Primera rodera
Estructura con refuerzo geotextil
Carga por rueda P (kN) 37.5
Presión de inflado p 760
r (m) 0.1253239
CBR Subrasante % 1.7
CBR Material granular % 100
RE 8.14948796
J módulo de rigidez (m*N) 0
N Num repeticiones carga 740
s Ahuellamiento permitido (mm) 50.664
fs mm 75
fc kPa 30
Nc 5.14
h Altura sugerida (m) 0.3048
Parte 1 numerador 1.36802934
Parte 1 denominador 1.816
Numerador raíz 760
Denominador raíz 42.4970408
Raiz 4.22890035
h calculado (m) 0.304837
Geotextil tejido: Segunda rodera
Estructura con refuerzo geotextil
Carga por rueda P (kN) 37.5
Presión de inflado p 760
r (m) 0.1253239
135
CBR Subrasante % 2.37
CBR Material granular % 100
RE 5.84562428
J módulo de rigidez (m*N) 0
N Num repeticiones carga 300
s Ahuellamiento permitido (mm) 33.6031973
fs mm 75
fc kPa 30
Nc 5.14
h Altura sugerida (m) 0.3048
Parte 1 numerador 1.29969511
Parte 1 denominador 1.816
Numerador raíz 760
Denominador raíz 39.2951763
Raiz 4.39781722
h calculado (m) 0.304761
Geomalla tejida: Primera rodera
Estructura con refuerzo geomalla
Carga por rueda P (kN) 37.5
Presión de inflado p 760
r (m) 0.1253239
CBR Subrasante % 1.7
CBR Material granular % 100
RE 8.149487962
J módulo de rigidez (m*N) 0.35
N Num repeticiones carga 740
s Ahuellamiento permitido (mm) 40.912645
fs mm 75
fc kPa 30
Nc 5.71
h Altura sugerida (m) 0.3048
Parte 1 numerador 1.274805264
136
Parte 1 denominador 1.816
Numerador raíz 760
Denominador raíz 38.12323638
Raiz 4.464901838
h calculado (m) 0.3048266
Geomalla tejida: Segunda rodera
Estructura con refuerzo geomalla
Carga por rueda P (kN) 37.5
Presión de inflado p 760
r (m) 0.1253239
CBR Subrasante % 2.39
CBR Material granular % 100
RE 5.796706919
J módulo de rigidez (m*N) 0.35
N Num repeticiones carga 300
s Ahuellamiento permitido (mm) 27.15756668
fs mm 75
fc kPa 30
Nc 5.71
h Altura sugerida (m) 0.3048
Parte 1 numerador 1.219211079
Parte 1 denominador 1.816
Numerador raíz 760
Denominador raíz 35.57722239
Raiz 4.62190247
h calculado (m) 0.304743
Geomalla soldada: Primera rodera
Estructura con refuerzo geomalla
Carga por rueda P (kN) 37.5
Presión de inflado p 760
137
r (m) 0.1253239
CBR Subrasante % 1.7
CBR Material granular % 100
RE 8.149487962
J módulo de rigidez (m*N) 1.57
N Num repeticiones carga 740
s Ahuellamiento permitido (mm) 2.84986E+35
fs mm 75
fc kPa 30
Nc 5.71
h Altura sugerida (m) 0.3048
-
Parte 1 numerador 0.507791326
Parte 1 denominador 1.816
Numerador raíz 760
Denominador raíz 2.65556E+35
Raiz 5.34969E-17
h calculado (m) 0.0350432
Se omitió el despliegue de resultados para la segunda rodera de este caso.
Geomalla extruida: Primera rodera
Estructura con refuerzo geomalla
Carga por rueda P (kN) 37.5
Presión de inflado p 760
r (m) 0.1253239
CBR Subrasante % 1.4
CBR Material granular % 100
RE 9.895806811
J módulo de rigidez (m*N) 0.7796
N Num repeticiones carga 760
s Ahuellamiento permitido (mm) 28.67023459
fs mm 75
fc kPa 30
138
Nc 5.71
h Altura sugerida (m) 0.3048
Parte 1 numerador 0.905655239
Parte 1 denominador 1.816
Numerador raíz 760
Denominador raíz 22.0010073
Raiz 5.877403585
h calculado (m) 0.3048384
Geomalla extruida: Segunda rodera
Estructura con refuerzo geomalla
Carga por rueda P (kN) 37.5
Presión de inflado p 760
r (m) 0.1253239
CBR Subrasante % 1.9
CBR Material granular % 100
RE 7.291647124
J módulo de rigidez (m*N) 0.7796
N Num repeticiones carga 300
s Ahuellamiento permitido (mm) 20.93356392
fs mm 75
fc kPa 30
Nc 5.71
h Altura sugerida (m) 0.3048
Parte 1 numerador 0.900378559
Parte 1 denominador 1.816
Numerador raíz 760
Denominador raíz 21.80118282
Raiz 5.904277591
h calculado (m) 0.3047321