0% encontró este documento útil (0 votos)
70 vistas4 páginas

Importancia de la Inteligencia Emocional en el Trabajo

El documento discute la importancia de la inteligencia emocional en el lugar de trabajo. Explica que la inteligencia emocional implica la capacidad de reconocer las propias emociones y las emociones de los demás, motivarse a sí mismo y manejar adecuadamente las relaciones. En el mundo laboral actual, competencias como la inteligencia emocional son cruciales para adaptarse a los cambios y lograr resultados óptimos.

Cargado por

Lennox Estrada
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
70 vistas4 páginas

Importancia de la Inteligencia Emocional en el Trabajo

El documento discute la importancia de la inteligencia emocional en el lugar de trabajo. Explica que la inteligencia emocional implica la capacidad de reconocer las propias emociones y las emociones de los demás, motivarse a sí mismo y manejar adecuadamente las relaciones. En el mundo laboral actual, competencias como la inteligencia emocional son cruciales para adaptarse a los cambios y lograr resultados óptimos.

Cargado por

Lennox Estrada
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

El tipo de relación que mantengamos con nosotros mismos, el modo en que nos

relacionemos con los demás, nuestra capacidad de liderazgo y nuestra habilidad para
trabajar en equipo, son los elementos que van a determinar el éxito y la satisfacción en el
mundo laboral.
La Inteligencia Emocional supone, según D. Goleman, la capacidad de reconocer nuestros
propios sentimientos, los sentimientos de los demás, motivarnos y manejar adecuadamente
las relaciones que sostenemos con los demás y con nosotros mismos. Para conseguirlo
considera imprescindible el dominio de aptitudes personales que determinan el control de
uno mismo (la autoestima, la motivación y el autocontrol), y otras de tipo social que
determinan el manejo de las relaciones (la empatía y las habilidades sociales).
En el mundo laboral actual, con los nuevos modelos de gestión, competencias como la
Inteligencia Emocional cobran una importancia crucial. A medida que las organizaciones se
desenvuelven en mercados más competitivos y dinámicos aparecen las reestructuraciones
internas o comienzan a ser parte de la globalización lo que significa fuertes modificaciones
en el estilo de gestión y liderazgo empresarial. Debido a ello, los empleados deberán
desarrollar nuevas características para adaptarse mejor a estos cambios organizacionales y
conseguir resultados óptimos.
Un estudio realizado entre los años 80-90 con 250 ejecutivos de diversas culturas,
descubrió que la mayoría de ellos sentía que su trabajo exigía “la participación de su
cabeza, pero no de su corazón”. Muchos de estos ejecutivos manifestaron su temor a que la
empatía y la comprensión por sus compañeros de trabajo interfiriera con los objetivos de la
empresa. Algunos consideraban absurda la idea misma de tener en cuenta los sentimientos
de sus subordinados y preferían permanecer emocionalmente distantes para ser capaces de
asumir mejor las “duras” decisiones propias del mundo empresarial.
Actualmente esta visión de “la lucha en la selva” representa el pasado de la vida
corporativa, mientras que el futuro está simbolizado por la persona experta en el manejo de
las habilidades interpersonales. Afortunadamente las normas que gobiernan el mundo
laboral están cambiando.
Componentes de la inteligencia emocional
1) Conocer las propias emociones
La conciencia de uno mismo (el reconocer un sentimiento mientras ocurre) es la clave de la
inteligencia emocional. Una mayor certidumbre con respecto a nuestras emociones es una
buena guía para las elecciones vitales, desde casarse hasta optar entre un trabajo u otro.
2) Manejar las emociones
Las personas que saben serenarse y librarse de la ansiedad, irritación o melancolías
excesivas se recuperan con mayor rapidez de los reveses de la vida.
3) Automotivación
Las personas que saben controlar la impulsividad y esperar para obtener su recompensa
cumplen con sus objetivos y están conformes con sus logros.
4) Empatía
La capacidad para reconocer las emociones de los demás, saber qué quieren y qué necesitan
es la habilidad fundamental para establecer relaciones sociales y vínculos personales.
5) Manejar las relaciones
Esto significa saber actuar de acuerdo con las emociones de los demás: determinan la
capacidad de liderazgo y popularidad.
En el caso de nuestras emociones, los componentes serían: nuestros pensamientos o
valoraciones cognoscitivas, nuestros cambios psicológicos o acciones basadas en la
excitación nerviosa y nuestras tendencias comportamentales.
Para un buen manejo de este parámetro de la Inteligencia Emocional necesitaríamos tomar
el mando de nuestros pensamientos, dirigir oportunamente nuestras excitaciones nerviosas
y llegar a ser buenos solucionadores de problemas.

Por tanto, en la gestión de problemas, es necesario ser muy conscientes de


que:
• El problema real no es quién está involucrado. El problema real es cómo
respondemos.
• El problema real no es que nos moleste el problema. El problema real es cómo me
siento.
• El problema real no es cómo ha ocurrido. El problema real es cuándo lo tratamos de
resolver.
Algunas de las pautas a seguir que nos pueden ayudar a realizar esta difícil tarea serían, en
primer lugar, comprender la naturaleza de los problemas y posteriormente, interiorizar la
idea de que son las respuestas a las situaciones las que causan los problemas.
Es vital admitir realmente que los problemas son parte normal de la vida y no hemos de
sentirnos obsesionados por ellos cuando los tenemos. La clave no está en negar los
problemas, sino en solucionarlos.
Lo que hace a una persona más elástica que otra para gestionar oportunamente los reveses y
convertirlos en plataformas de éxitos, no es un gen especial de elasticidad emocional y
psicológica, sino la habilidad de procesar y usar productivamente la emoción engendrada
por un revés.

Dentro de este marco de relaciones interpersonales algunas pautas deben


tenerse en cuenta:
• Separar las personas de los temas. Enfocar en intereses y no en posiciones.
• Establecer metas precisas de la negociación.
• Trabajar juntos para crear opciones que favorezcan ambas partes. La inteligencia al
servicio de las emociones
Las personas somos generalmente más emotivas que racionales y, por tanto, empatía,
paciencia creativa y claridad mental son dimensiones que nos ayudarán a sacar el máximo
partido de nuestra habilidad en Gestión de la Inteligencia Emocional.
Para las organizaciones, conseguir al más brillante en algún ámbito es cuestión de tiempo y
dinero, pero será mucho más complicado encontrar al más apto. Lo anterior significa
competencia técnica e "inteligencia emocional".
Es interesante destacar que un coeficiente intelectual superior o un alto nivel de pericia en
una determinada materia pueden llegar a ser paradójicamente negativos para el éxito laboral
en la entidad moderna. Lo anterior se explica por la común falta de capacidad de aceptar
críticas, consejos y trabajar en equipo de las "estrellas".
Análogamente, la dificultad que tienen los supervisores, jefes o gerentes para empatizar con
sus subordinados y así poder transmitir los mensajes de la manera más eficaz posible, es
otro punto de interés. Lo anterior está estrechamente relacionado con el liderazgo.
Las personas dotadas de esta aptitud:
Reconocen la necesidad de efectuar cambios y retirar obstáculos Desafían el statu que para
reconocer la necesidad de cambio Sirven de modelo para el cambio que se espera de otros
En la actualidad, las organizaciones reorganizan, despojan, se funden, adquieren, arrasan
con las jerarquías, se universalizan. En la década de los noventa, la aceleración del cambio
ha puesto en ascenso la capacidad de liderarlo. En estudios anteriores, efectuados en los
años setenta y ochenta, ser catalizador de cambio no era algo muy apreciado. Pero a medida
que nos acercamos al nuevo milenio, cada vez son más las compañías que buscan a gente
capaz de liderar la mutación.

También podría gustarte