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Medias Dulces

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MEDIAS D U L C E S

H u b o una vez una abuela que


©IvarDaCoJI, 1997 tenía una nieta brincona,
© Editorial Norma S.A., 1997 para todo el mundo de habla hispana.
Prohibida la reproducción total o parcial de esta obra,
por cualquier medio, sin permiso escrito de la Editorial.
comegalletas y juguetona
Primera reimpresión, 1998
Segunda reimpresión, 1999
llamada Julia.
Julia quería mucho a su abuela
Tercera reimpresión, 2000
Cuarta reimpresión. 2002
Impreso por Editora Géminis Ltda.
Impreso en Colombia - Printed in Colombia
Mayo de 2002 canosa, desdentada y gran
Dirección editorial, María Candelaria Posada
Edición, Cristina Aparicio
narradora de cuentos.
Diagramación y armada, Ana Inés Rojas
Dirección de arte, Julio Vanoy
Una tarde, Julia brincaba y la
abuela la regañaba. Julia corría y
• ISBN: 958-04-3398-4
la abuela la
regañaba
nuevamente,
hasta que,
cansada de
regañarla tanto,
le propuso:
—Ven, siéntate a
mi lado, que quiero contarte u n
cuento.
Julia dejó de brincar, de correr,
de comer galletas, de jalarle la
cola al gato y se sentó encima de
la falda de la abuela callada,
calladita... para escuchar la
historia que le
quería contar:
—Hace
mucho, mucho
tiempo, tanto que
sólo una vieja
como yo puede
í

recordarlo... bueno, hace mucho —¿Como tú? —preguntó Julia.


tiempo existió una bruja llamada —Sí, como yo. También había
Befana. una niña pequeña, pecosa y muy
La Befana era canosa,
desdentada, u n poco gorda y
jorobada. ^
—Bueno... —respondió la
abuela—. Ana, que así se
llamaba la niña de esta historia,
no era tan
i brincona,
I comegalletas y
juguetona como
tú. A n a era muy
juiciosa. Mucho,
mucho, digamos...
que era demasiado
juiciosa.
í

—Pues u n día —continuó


contando la abuela—, a la
Befaná le llegó una carta. Era
una invitación distinta a las
demás invitaciones que hasta
ahora había recibido:

Querida Befana:
Tus compañeras y amigas brujas
hemos organizado una fiesta de medias.
Las medias más lindas serán premiadas.
Contamos con tu asistencia.
Con un hechizado saludo,
tus amigas brujas.
—¿Medias? —pensó la
Befana—. Yo no uso medias. E n
la vida me he puesto unas, y eso
no es lo peor... no tengo n i u n
par.
Pero si una bruja puede volar
Hizo u n intento y no resultó,
en escoba y
hizo otro y
convertir a
tampoco.
un príncipe -
Intentó por
en sapo,
tercera vez,
¿por qué no
pero como las
va a poder
dos primeras
con
veces, falló.
hechizos
conseguir unas medias? L a
^ Befana fue a
^ su caldero,
buscó en
su libro de
fórmulas
y comenzó
a trabajar.

14
—Definitivamente —dijo
preocupada la Befana—, seré
capaz de volar en escoba y de
convertir a la gente en sapo,
pero no de hacer u n par de
medias.
Entonces hizo lo que
cualquiera haría si necesitara —¿Qué haremos? —dijo
resolver u n problema. Buscó a preocupada la Befana mientras
su mamá. se rascaba la cabeza.
—¿Medias? —le preguntó Entonces la madre tomó de la
extrañada su mamá—. No, no mano a la hija e hizo lo que
tengo. cualquiera haría si
tuviera semejante
problema. Buscó a su
mamá, o sea a la
abuelita de la
Befana. >¿> »
-No, ,4¡$f[L
no y no
•—dijo la i Ííy/J»l|.^.
( r

abuelita—. '*
17
N o tengo medias, nunca
aprendí a tejerlas, me parecía
muy aburrido.
Y como tres brujas pueden
más que una, reunidas fueron al
caldero a hacer conjuros,
intentando conseguir unas
medias. Brincaban alrededor
de las llamas y cantaban:

Entrégamelas, caldero,
y voy contando hasta tres,
un par de medias yo quiero
que calcen mis fríos pies.

A l parecer, tres brujas eran


capaces de hacer muchos
hechizos, pero, definitivamente,
de conseguir u n par de medias,
no.
La Befana estaba muy triste.
N o iba a poder asistir a su fiesta.

18
—¿Y Ana,
abuela? ¿Qué
pasó con esa
niñita tan
aburrida?
—preguntó Julia
con curiosidad.
—Ya verás —dijo la abuela—.
Ya verás. E l día en que la
Befana trataba de conseguir sus
medias, ese día, llovió con tanta
intensidad que las calles
parecían ríos, mejor aún, mares.
Había charcos por todas partes.
Las clases terminaron y todos
los alumnos se fueron a sus
casas. Todos menos Ana. Ella era
muy estudiosa, digamos que

20
para su edad era demasiado corriendo a la calle.
estudiosa. Realmente no corría,
Sentada, escribía en sus brincaba por
cuadernos sumas y restas de entre los charcos.
matemáticas, frases muy Su falda, sus
bonitas, y todo lo iba adornando zapatos y sus
con dibujos multicolores. De crespos se hacían
pronto sintió algo más feo que más pesados por
tener una piedra entre el zapato el barro que
o que aguantar las ganas de ir al poco a poco los
baño; sintió aburrimiento. Sí, iba salpicando.
A n a estaba aburrida. Los cuadernos
—Todo lo hago bien; siempre de matemáticas y lenguaje se
soy juiciosa y soy la primera de convirtieron en barquitos y
la clase —pensó—. Sí, tanto aviones de papel que recorrieron
juicio me tiene harta. los mares hechos por la lluvia
Entonces, sobre las calles.
repentinamente,
metió sus
cuadernos
entre la
maleta y salió

22
-jgpL- —Abuela, A n a ya
^^
í £ S
no me parece tan...
bueno, tan tonta
—interrumpió Julia. —Pero,
¿quién la va a ayudar?
—¿Quién piensas que podría
Cuando A n a se aproximó a su ayudarla? —le preguntó la
casa se acordó de que tenía abuela.
mamá, y de que, como todas las —Pues, pues...
mamas del mundo, se iba a —Sí, señora, la Befana. Porque
disgustar de ver a su hija ese día de lluvia, charcos y
ensopada en barro, y además, la desorden de Ana, ese día la
regañaría, y para completar Befana, para olvidar la pena que
terminaría diciendo: le producía saber que no iría a
—¿Una niña tan juiciosa como su fiesta de medias, salió a dar
tú haciendo esas un paseo en escoba.
tonterías? Volando de nube en nube,
Era horrible, desde lo alto,
pensarlo era alcanzó a ver
horrible. A n a una niñita que
no quería brincaba feliz
regresar. entre los
24 25
charcos. Era Ana. La Befana la —¡Por los m i l calderos! Ya
siguió, porque le causó tengo la solución.
curiosidad ver cómo de u n Ana'miró extrañada a esa
momento a otro esa niñita se vieiecita desdentada, u n poco
detenía al pie de u n árbol a gorda y jorobada, que saltaba
llorar desconsoladamente. dando gritos.
— N o sé qué hacer, no sé qué —¿La solución de qué? —le
hacer —gemía Ana. preguntó.
La Befana se le acercó y le —Es muy sencillo. Si tú, esta
preguntó: noche, antes de ir a dormir, dejas
—¿Qué te pasa? tus medias colgadas de la
A n a le contó lo sucedido y la ventana de tu habitación, yo soy
Befana la observaba mientras capaz de hacer que tu mamá no
escuchaba atentamente el
relato.
'Tero, ¡qué medias más
preciosas tiene esta niña!"
pensó la Befana.
Y antes de que A n a pudiera
terminar tranquilamente de
contar su historia, dio u n grito
de felicidad:

26
se dé cuenta de lo los crespos llenos de
ensopada que estás, y barro y no se extrañó de
sobretodo de lo mal que ver a su hija hecha una
te has portado. sopa; es más, no se dio
—¿De veras? — A n a cuenta de nada.
confiaba en la viejecita, Esa noche, antes de
y total, ¿qué podía acostarse, A n a colgó de
perder? Uno de tantos la ventana sus medias.
pares de medias que su La Befana iría a su
mamá le había tejido. fiesta.
Nada más. —Y... ¿sí fue a la
—¡Está bien! —dijo fiesta, abuela? —
A n a a la Befana—. preguntó como siempre
¡Trato hecho! Julia.
Cuando regresó a su —¡Claro! Había tantos
casa, su mamá le besó pares de medias como
brujas asistieron: medias
de puntos, de rayas, de
flores, de gatos, brillantes,
con corazones... en fin,
medias, medias y más
medias, pero ningunas
fueron tan elogiadas
como las de Befana.
—¡Por todos los sapos!
¡Qué medias, chica!
Algunas sentían
envidia y no podían
ocultarla:
—Bueno... me parece
haberlas visto en otra
parte.
Otras aún más
perversas comentaban:
—Estoy segura de que a
la primera lavada no le
quedarán buenas n i a su
gato.

i
31
—Eso, si las lava fiesta, las brujas
—respondía su montaron en sus
compañera. escobas camino a sus
—Porque ésa, ésa es bien casas.
descuidada. L a Befana debía
L a Befana no dio devolver las medias y
importancia a los tontos así lo hizo, pero en
comentarios. Esa noche se agradecimiento las llenó
sentía feliz. Bailó una y de pastillas de chocolate
otra vez sin cansarse. con nueces, caramelos
H i z o los mejores conjuros de menta y leche,
y se ganó el primer lápices de colores,
premio en la competencia cuadernos de dibujo,
de hechizos. pinceles y muñecos de
Estaba tan feliz que, a madera.
pesar de haber obtenido Cuando A n a despertó
el tercer puesto en el se maravilló de ver sus
concurso de medias, se medias repletas de cosas
sentía muy agradecida tan ricas y, en el fondo,
con A n a . cerca al talón de una de
Una vez asomó el sol y ellas, encontró la
se hubo terminado la siguiente nota:
32 33
Querida niña:
Espero que las cosas
con tu mamá hayan
salido bien. Te
devuelvo tus medias.
Me hiciste muy feliz.
Por último, quisiera
pedirte un favor:
¿podrías prestarme
otro par esta noche?
Gracias.
Befana
—¡Claro que se las medias para
prestaré! escoger, pero
—gritó Ana. como río
A la Befana le había alcanzaba a
encantado usar medias, se dejarles a todos
sentía más inspirada para un regalo cada
realizar sus pócimas y noche, decidió
conjuros nocturnos. escribir una carta
Llegada la madrugada, con la siguiente
montaba en su escoba e iba propuesta:
a devolverlas.
A n a contó lo sucedido a Niños:
una amiga que comenzó a Quiero agradecerles que
colgar medias en su piensen en mí y deseen prestarme sus
ventana antes de ir a inedias. Para recompensarlos por el
dormir. L a Befana usó u n fiwor que han hecho, todos los días seis
par de ésas. de enero llenaré con dulces y regalos un
La amiga de A n a contó a par de medias que cuelguen en la
u n amigo, y éste a su vez a ventana de sus habitaciones.
otro, y a otra y a otro, y así Los quiere,
hasta que cada vez Befana
Befana.
tenía infinidad de pares de

36 37
—De este modo
—continuó diciendo la
abuela—, termina la historia
4

de la Befana. Por eso cada


seis de enero ella sale en su
escoba cargando a sus
espaldas u n saco enorme
repleto de dulces y
sorpresas que va
depositando entre las
medias que los niños han
colgado en la ventana de sus
habitaciones.
—¡Huyy, abuela! ¡Qué
cuento tan divertido! Sólo
que quisiera saber: ¿la
Befana siempre devuelve las
medias que le han prestado?
—Pues... ¿te has dado
cuenta de que a veces, en
nuestras casas, buscamos
desesperadamente u n par

38
de medias que finalmente La abuela la llevó a su
nunca aparece? cuarto, le puso la pijama y
—Sí —dice Julia. la arropó entre las cobijas de
—Bueno, cuando eso su cama.
suceda ya sabes quién las —Hasta mañana, Julia.
tiene. Posiblemente se lo —Hasta mañana, abuela.
contarás a tu mamá y ella no La abuela cerró la puerta
te creerá, pero ten la y Julia se levantó sin hacer
seguridad de que están mucho ruido, Buscó en el
calzando los pies de la armario el cajón de las
Befana, y que si no las medias y escogió el par más
devolvió fue porque se bonito, las colgó de la
quedó dormida y se le ventana y volvió a meterse
olvidó entregarlas, o bien entre las cobijas.
porque le gustaron tanto, "Espero que el seis de
tanto, que no quería enero llegue muy pronto",
quitárselas. pensó. Luego cerró los ojos
Julia bostezó. Tenía y se fue durmiendo poquito
hambre. Comió con la a poco.
abuela y cuando terminó
volvió a bostezar... tenía
sueño.

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