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La Revolución Nacional de 1952 y Sus Efectos Socioculturales, Económicos y Políticos en La Historia de Bolivia

La Revolución Nacional de 1952 en Bolivia tuvo grandes efectos socioculturales, económicos y políticos. Se estableció el sufragio universal, se fundó la Central Obrera Boliviana para representar a los sindicatos, y se nacionalizaron las minas de estaño más importantes del país. Estos cambios transformaron la estructura de poder en Bolivia y llevaron a una mayor participación política de grupos previamente marginados.
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La Revolución Nacional de 1952 y Sus Efectos Socioculturales, Económicos y Políticos en La Historia de Bolivia

La Revolución Nacional de 1952 en Bolivia tuvo grandes efectos socioculturales, económicos y políticos. Se estableció el sufragio universal, se fundó la Central Obrera Boliviana para representar a los sindicatos, y se nacionalizaron las minas de estaño más importantes del país. Estos cambios transformaron la estructura de poder en Bolivia y llevaron a una mayor participación política de grupos previamente marginados.
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La Revolución Nacional de 1952 y sus efectos

Socioculturales, Económicos y Políticos en la


Historia de Bolivia
La Revolución boliviana de 1952, conocida como Revolución del 52, fue un proyecto
político liderado por el partido denominado Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR)
y que, en alianza con liberales y comunistas, pretendió implantar un nuevo modelo
socioeconómico en Bolivia. Tuvo como figuras principales a los presidentes Víctor Paz
Estenssoro y Hernán Siles Zuazo. El gobierno del MNR luego de esta Revolución duró
desde el 9 de abril de 1952 hasta el golpe de estado del 4 de noviembre de 1964. En
estos doce años, hubo un cogobierno y a la vez pugna de poder entre el partido y los
sindicatos obreros, aglutinados principalmente en torno a la Central Obrera Boliviana
(COB).

Inicios:
El año 1951 el MNR obtuvo un
triunfo en las elecciones. De forma
inmediata se formó una Junta Militar
de Gobierno para evitar la llegada al
poder del MNR. Ante esta reacción
del ejército, un año más tarde, se
producirá el día 9 de abril un golpe
de Estado dirigido por el general de
policía Antonio Seleme con el apoyo
civil de Siles Suazo y el dirigente
minero Juan Lechin Oquendo,
ambos del MNR, así como la
confabulación del general Torres
Ortiz. El Cuerpo de Carabineros y
Policías tuvo una destacada
participación en iniciar la revuelta que luego contó con el apoyo de la población, de los
obreros de Villa Victoria y los mineros que llegaron de la mina Milluni.
Ese 9 de abril de 1952, el Cuerpo de Carabineros y Policías fue movilizado
institucionalmente por el ministro del Interior, general Seleme, y tomaron instituciones
estratégicas, como prefecturas y radios para difundir la noticia. También fueron
movilizados los regimientos de carabineros Capitán Zeballos y 21 de Julio, la Brigada
Departamental de Policías, cadetes de la Escuela de Carabineros y Policías y la Dirección
General de Policías y Carabineros, todos con armamento y municiones, para tomar zonas
estratégicas. A los civiles del MNR que acudieron, así como a los muchos voluntarios,
obreros, sobre todo, se les distribuyó armas y municiones, provenientes de la Brigada
Departamental, de la Dirección General y de los regimientos de Carabineros. El arsenal
de la plaza Antofagasta, tomado por el capitán de Ejército Israel Téllez, ya había sido
distribuido a combatientes civiles. Pero el general Torres Ortiz, comprometido en el
alzamiento, se desmarcó a última hora e hizo acuartelar al ejército. Se dispuso a repeler
el golpe. El doctor Siles Suazo se asiló en la Nunciatura, ese mismo día. Viendo el
incontrolable desborde popular, renuncia el general Seleme a la conducción del “Gobierno
Revolucionario”. Quedó Lechín Oquendo, máximo dirigente de la Federación de Mineros,
dirigiendo el alzamiento en las calles con las consignas "Reforma agraria" y
"Nacionalización de minas".
El día jueves, 10 de abril, continuaron los combates. Juan Lechin Oquendo encabezando
a los mineros de Milluni, tomó el Grupo Aéreo de Caza y desde allí mandó aviones a
soltar panfletos sobre el Gran Cuartel de Miraflores, induciéndolos a rendirse. El pueblo
asaltó el retén de la Garita de Lima, sacó armamento y munición y siguió luchando.
El viernes 11 de abril Lechín junto a Rolando Requena se dirigieron a tomar el Gran
Cuartel de Miraflores. Posteriormente, apoyados por el pueblo alzado tomaron el Palacio
Quemado . Horas más tarde, llegaron los políticos del MNR, quienes no vieron
conveniente realizar la "reforma agraria" (muchos de ellos eran latifundistas) ni la
"Nacionalización de minas". Al final, el doctor Siles Suazo cedió pues Lechín argumentó
que esas consignas llevaron a la gente a ofrendar su vida, y era la inmensa multitud que
estaba, en ese mismo instante, afuera, en la plaza, coreando la victoria revolucionaria.

Desarrollo de la Revolución:
El desarrollo de la Revolución del 52 cubre tres periodos presidenciales. Durante el primer
gobierno de Víctor Paz Estenssoro (1952-1956) se realizaron los cambios más
significativos como ser el voto universal, la fundación de la Central Obrera Boliviana, la
disolución y reforma del ejército, y la nacionalización de las minas entre abril y octubre de
1952. En agosto de 1953 se decretó la reforma agraria y en 1955 se aprobó el nuevo
Código de la Educación que dio inicio a la reforma de la educación. En 1955 también se
aprobó el nuevo Código Petróleo que permitía el acceso de empresas extranjeras a la
exploración y explotación petrolífera.

Sufragio universal
El 24 de junio de 1952 el gobierno implantó el voto universal. Al otorgar el derecho a voto
a analfabetos, indígenas y mujeres, se incrementó en número de electores de 205 000
(6,6 % de la población total) en 1951 a 1 125 000 (33,8 %) en 1956. La ampliación del
derecho a voto era una medida radical en el contexto latinoamericano. Por ejemplo, el
voto a la mujer recién se otorgó en el Brasil en 1934, en Chile en 1949, en la Argentina y
Colombia en 1951, en México en 1955 y en Perú en 1956. El voto a los analfabetos fue
concedido en 1980 en el Perú y recién en 1986 en Brasil

Central Obrera Boliviana


La Central Obrera Boliviana (COB) fue fundada el 17 de abril de 1952 con el objetivo de
integrar los sindicatos de mineros, fabriles, ferroviarios, bancarios, gráficos, empleados de
industria y comercio, constructores, panificadores y campesinos. Su primer secretario
ejecutivo fue Juan Lechín Oquendo, que había sido secretario ejecutivo de la Federación
Sindical de Trabajadores Mineros de Bolivia (FSTMB) fundada en 1944. Lechín también
era Ministro de Minas y Petróleo del primer gabinete de Víctor Paz Estenssoro. Entre los
objetivos principales de la COB estaba luchar por la nacionalización de las minas y
ferrocarriles, por la revolución agraria y la derogación de medidas anti obreras dictadas
por gobiernos anteriores Durante todo el gobierno del MNR la COB fue "el ala
revolucionaria radical" de la revolución exigiendo la aceleración y profundización de los
cambios sociales y económicos A la misma vez, las relaciones laborales durante el
gobierno del MNR fueron turbulentas. Se estima que se llevaron a cabo un promedio de
350 huelgas por año entre 1952 y 1958 con un efecto negativo sobre la producción,
convirtiendo a Bolivia en uno de los países en los cuales se perdió mayor número de
horas-hombre por trabajador.9

Disolución y reforma del ejército


El MNR redujo el tamaño del ejército de
aproximadamente 20 000 a 5000
soldados entre abril de 1952 y enero de
1953, al licenciar a los conscriptos.
Además, se estima que retiró a alrededor
de 300 oficiales. El presupuesto del
ejército fue recortado de 20 % del
presupuesto general a la mitad en 1953 y
a 6,7 % en 1957. En reemplazo del
ejército, el MNR formó milicias urbanas y
rurales con obreros y campesinos. Entre
1952 y 1956, la policía y las milicias
populares predominaron en la seguridad interna y orden público. A partir de 1956 y hasta
1964, se redujo la legitimidad de las milicias y la importancia de la policía a medida que se
reconstituyó el ejército, quién predominó en la seguridad interna y orden público

Nacionalización de las minas


La nacionalización de las minas de los tres principales grupos empresariales mineros
(Patiño, Hochschild y Aramayo) constituyó la primera reforma económica del MNR y
desató una serie de contradicciones internas y externas alrededor de la Revolución del
52. En el plano interno, el MNR había estado tratando de incrementar el control del
Estado sobre la minería desde el gobierno de Villarroel, con el control de divisas. Sin
embargo, en 1952, Paz Estenssoro no estaba comprometido con una nacionalización. Por
tanto, las primeras medidas del MNR en el sector minero fueron la creación de un
monopolio de exportación a través del Banco Minero y la obligatoriedad de entrega del
cien por ciento de divisas al Banco Central. Fue más bien el movimiento obrero, a través
de la FSTMB, que demandaba la nacionalización. En el plano externo, Paz Estenssoro
era renuente a la nacionalización por el mensaje que esta acción enviaría a los Estados
Unidos sobre la orientación ideológica del partido. Además, la nacionalización traía
consigo.
A modo de evaluar la situación, Paz Estenssoro conformó una Comisión de
Nacionalización de la Minas que deliberó por cinco meses y concluyó que se nacionalicen
las minas con compensación en octubre de 1952. El 31 de octubre, en Siglo XX, Catavi,
Paz Estenssoro, junto con su Ministro de Minas, Juan Lechin Oquendo, firmaron el
decreto de nacionalización traspasando los bienes de las 163 minas distribuidas en 78
compañías mineras de Patiño, Hochschild y Aramayo a la recientemente
creada Corporación Minera de Bolivia. La nacionalización de las minas fue vista como la
"independencia económica" de Bolivia tanto por el MNR, la FSTMB y los medios de
prensa

Reforma agraria
A mediados del siglo XX Bolivia contaba con un sistema agrario latifundista caracterizado
por una desigual tenencia de la tierra, condiciones de trabajo semifeudales y con baja
capacidad de proveer alimentos a Bolivia. Aproximadamente 4.5 % de la población era
propietaria del 70 % de la tierra agrícola El trabajo agrario consistía de un sistema del
control de la mano de obra a través del acceso a tierra a través de prestaciones laborales.
Adicionalmente, los indígenas tenían que aportar con semillas, herramientas y hasta
animales para realizar el trabajo. Además de obligaciones laborales agropecuarias, los
indígenas estaban obligados a ofrecer servicios personales remanentes de la época
colonial (pongueaje) al hacendado y su familia. La ineficiencia del sector agropecuario era
tal que entre el 35 al 40 por ciento de las importaciones eran de alimentos. En enero de
1953 se organizó un Comisión de Reforma Agraria presidida por el Vicepresidente Hernán
Siles Zuazo con miembros de partidos de la oposición como el POR y el PIR y miembros
del MNR. El 2 de agosto de 1953 en Ucureña, Cochabamba se firmó el Decreto de
Reforma Agraria. El decreto ofrecía indemnización a los terratenientes y otorgaba las
tierras de las haciendas a los indios a través de sus sindicatos y comunidades con la
condición que no fueran vendidas a título personal. 
El sistema de implementación de la reforma era engorroso. De los 15 322 casos iniciados
entre 1953 y 1966, solo se llegó a concluir 7 322 o el 48,8 %. Entre 1954 y 1968 el
Servicio Nacional de Reforma Agraria había procesado ocho millones de las
aproximadamente treinta y seis millones de hectáreas por distribuirse. En los
subsiguientes 30 años, sin embargo, se lograron distribuir 39 millones de hectáreas
adicionales (llegando a un total de 47 millones de hectáreas) con más de 650 000
beneficiarios.

Reforma educativa
En 1952, el 20,8 % de la población en edad estaba en primaria y dos tercios de la
población (60,9 %) era analfabeta. Al año del inicio de la Revolución y para adecuar el
sistema educativo a las transformaciones anteriores, en 1953 el gobierno creó la
Comisión Nacional de Reforma Educativa que en 120 días presentó su propuesta. Recién
ante demandas del magisterio en 1955 se promulgó el Código de la Educación Boliviana.
El Código dividió el sistema educativo en un ámbito urbano, a cargo del Ministerio de
Educación, y otro de educación rural a cargo del recientemente creado Ministerio de
Asuntos Campesinos. El Código buscaba extender la educación a las mayorías y re-
orientar la educación hacia una educación técnica. También planteaba la importancia
castellanizar al indio y en su afán modernizador, convertirlo en campesino. Sin duda se
expandió la cobertura de la matrícula en área rural, sin embargo ésta fue de baja calidad.
Luego de analizar las falencias del sistema educativo (predominancia de la memorización
y recitación; provisión de solo rudimentos de escritura, lectura y matemática; escasa
preparación de maestros; y brevedad del año escolar por excesivos feriados).

Conclusiones:
Finalizando con este grandioso y amplio tema, que llevo a nuestro país al momento actual
que nos encontramos, es adecuado resaltar el poder y sacrificio que hizo el pueblo
Boliviano por su libertad política y social, dando a entender que un presidente sin el apoyo
de su población no es más que un simple organizador externo del País, la influencia de
los sectores masivos (Pueblos Indígena Originario Campesinos) es totalmente crucial en
la elección y decisión de normas y políticas que legislan y brindan un régimen adecuado a
la Mayoría de personas.

Bibliografias:

 [Link]
FOOTNOTECorbett197229-31-10
 [Link]
29152003000100007

Common questions

Con tecnología de IA

The Bolivian Revolution of 1952 brought several significant changes, including the establishment of universal suffrage, which drastically increased the voter base by granting voting rights to women, indigenous people, and the illiterate . Moreover, the revolution led to major structural changes such as the nationalization of the mining industry, initially resisted by the MNR leadership but eventually carried out under pressure from labor unions . The government also implemented agrarian reforms to dismantle the latifundia system and redistribute land to indigenous communities under certain stipulations . Additionally, a reform in education was initiated to extend access and integrate technical training, aiming to modernize the populace .

The Central Obrera Boliviana (COB) was crucial in Bolivia's revolutionary government, acting as a radical revolutionary force that pressured the government for accelerated social and economic changes . This organization advocated for workers' rights and the nationalization of industries and was involved in frequent strikes demanding deeper reforms, significantly shaping policy directions . The COB's demands sometimes conflicted with governmental strategies, illustrating the tensions between the revolutionary ideals and the practical governance of the MNR.

The 1952 Revolution significantly redefined the state’s relationship with indigenous communities by incorporating agrarian reforms that aimed to redistribute land to indigenous peoples . This move attempted to rectify historical inequalities and integrate indigenous communities more fully into the national political and economic fabric. However, the implementation challenges and the imposition of state policies such as castilianization revealed ongoing tensions between indigenous autonomy and national assimilation policies, affecting their sense of empowerment and encouraging further socio-political activism .

The MNR government faced contradictions in its economic reforms, such as the tension between nationalizing industries to appease domestic socialist-leaning demands and balancing these actions to maintain favorable relations with the United States and attract foreign investments . This reconciliation involved tactical approaches, like compensating mine owners during nationalization and formulating policies that allowed certain levels of foreign participation in exploration industries, such as in the new Petroleum Code . Such strategies highlighted the MNR’s pragmatic yet controversial balancing act in marrying nationalist objectives with external economic realities.

The nationalization of mines in Bolivia was a central reform of the 1952 Revolution and conveyed a message of economic independence, aligning with nationalist and worker interests . This move, however, strained relations with the United States because it suggested a potential shift towards more socialist-leaning policies, raising concerns about Bolivia's political alignment during the Cold War period . The need to balance internal demands for national control over resources with external diplomatic relations showcased the complexities of Bolivia's position between nationalist aspirations and geopolitical realities.

The military reforms of the Revolutionary period drastically downsized the army from 20,000 to 5,000 soldiers and reduced its budget significantly . This was complemented by the creation of rural and urban militias to replace traditional military roles. These changes reflected attempts to diminish military influence, yet by 1964, the army had regained prominence, suggesting that the reforms had only a temporary effect. This seesawing of military power highlighted the difficulties in maintaining civilian supremacy over military institutions, which remained a pivotal issue in Bolivia's defense policies .

The dissolution and reform of the Bolivian army reflected the political priorities of the 1952 Revolution by underscoring the desire to reduce military power, which was seen as an obstacle to civilian and popular governance . The reduction in military size and budget, coupled with the empowerment of civilian militias, demonstrated a shift towards more civilian and worker-influenced security mechanisms. This approach was in line with the revolution's core principles of decentralizing power and fostering popular participation in state affairs . Despite these efforts, the subsequent resurgence of military power indicated a complex interaction between revolutionary ideals and pragmatic governance.

The educational reforms initiated by the 1952 Revolution sought to expand access to education and tailor it to meet both urban and rural needs by dividing the system into two branches: urban, managed by the Ministry of Education, and rural, under the Ministry of Asuntos Campesinos . The reforms aimed to increase enrollment, reduce high illiteracy rates by emphasizing technical training, and integrate indigenous populations by castilianizing them, although the quality of rural education remained low . These efforts reflected a comprehensive strategy to align education with broader social and economic reforms.

The adoption of universal suffrage in Bolivia expanded the electorate significantly, especially by including women, indigenous people, and the illiterate . This shift was radical and led to substantial societal adjustments, promoting greater political inclusivity and diversity, albeit challenging existing social hierarchies. Initial reactions varied; traditional power holders showed resistance due to altered voter demographics, while marginalized groups saw this as a victory for their political empowerment, thus fostering a more participatory democracy .

The agrarian reform aimed to dismantle the entrenched latifundia system by redistributing land to indigenous communities, potentially altering the socio-economic structure by empowering rural populations and attempting to eliminate semi-feudal labor relations . Challenges included the complex and slow bureaucratic processes, with only 48.8% of initiated cases concluded by 1966, and resistance from landowners concerned about compensation . This sluggish implementation highlighted the difficulty in transforming long-standing agricultural practices and hierarchies.

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