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Quique Wolff

Quique Wolff creció jugando al fútbol con su hermano mayor en Buenos Aires. A los 15 años, probó en Racing Club gracias a la recomendación de su hermano y Juan Carlos Giménez, director de las divisiones inferiores de Racing, lo dejó quedar en el club. Luego de jugar en las divisiones inferiores de Racing, debutó en la primera división a los 17 años bajo la dirección de José Pizzuti. Más tarde jugó en River Plate y la selección argentina, lo que lo llevó a jugar en clubes españo
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Quique Wolff

Quique Wolff creció jugando al fútbol con su hermano mayor en Buenos Aires. A los 15 años, probó en Racing Club gracias a la recomendación de su hermano y Juan Carlos Giménez, director de las divisiones inferiores de Racing, lo dejó quedar en el club. Luego de jugar en las divisiones inferiores de Racing, debutó en la primera división a los 17 años bajo la dirección de José Pizzuti. Más tarde jugó en River Plate y la selección argentina, lo que lo llevó a jugar en clubes españo
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Quique Wolff

S: Bueno Quique un placer tenerte, conocerte personalmente, una persona realmente muy
reconocida no solamente por su parte profesional sino también por todo lo que has demostrado en
su vida, por sus valores, por su coherencia en la vida. A mí me gustaría conocer un poco ¿Quién te
llevó de la mano al fútbol y cuál fue el primer lugar que fuiste?

Q: Primero agradecerte que me hayas invitado para compartir este momento acá con todos ustedes.
El fútbol es una consecuencia de jugar, de tener ganas de jugar, no había una voracidad por tratar de
ser alguien en el mundo del futbol, yo quería jugar, jugaba mucho con mi hermano, que me lleva seis
años, entonces eso me permitía también la posibilidad de jugar con chicos más grandes, y bueno un
día de tanto jugar juntos y de jugar en equipos del barrio y de jugar en un equipo de la liga alemana
con él, él mismo me consiguió por un amigo una prueba en Racing y Racing era el equipo nuestro, yo
vivía en la zona norte y sigo viviendo en la zona norte de Buenos Aires, y nos íbamos a Avellaneda
con mi papá y él a ver a Racing jugar, y veíamos tercera, reserva y primera, nos sentábamos ahí,
había que buscar un lugarcito porque después todo se llenaba y no te podías mover. Y bueno
entonces fuimos a probarnos a Racing, y ahí empezó la historia, una historia particular también
porque encontré muy buena gente en el camino, porque yo me fui a probar y me probé le día como
todos los que se probaban…

S: ¿Qué edad tenías?

Q: Y yo tenía 15 años… Y el que manejaba todas las divisiones inferiores de Racing era un jugador
que había sido muy reconocido en su época que era Juan Carlos Giménez, y el hombre vino con toda
su sinceridad y cuando terminó la práctica me dijo “Mire usted tiene edad de octava, y yo tengo una
división muy buena, y hoy tengo que dar la lista a la AFA, pero si me queda un lugar lo pongo y sino
venga el año que viene”, y no me puso, y yo sentí que no sabía si me había dicho la verdad o había
dicho “Este no”. Entonces nada, seguí con el Colegio y jugando con ellos, Jugamos un partido contra
la octava de River con el seleccionado del Colegio, nos ganaron por un montón de goles, pero el que
dirigía las inferiores de River, José Curti, me llamó al término del partido y me dijo “quiero que se
venga a probar acá en febrero”. Yo no fui en febrero a River, fui primero a Racing otra vez. Había una
mesita que me acuerdo que ponían una hoja y uno anotaba y decía: Cómo te llamas, de qué año sos,
de qué jugas, anda a cambiarte. Y era una fila que hacíamos todos hasta que nos anotáramos. Y yo
estaba en la fila parado ahí y pasa Cacho Giménez caminando, y se para y me mira, me dice “Usted
es Wolff” y le digo “Sí”, “Yo lo iba a llamar, vaya a cambiarse”. O sea, lo que me había dicho era
verdad, uno empezaba a creer en la gente, y ahí fue que empecé a jugar.

S: Que bueno encontrarse con esa gente cuando uno va creciendo.

Q: Claro, es maravilloso, además todo pasa muy rápido, yo juego un año en Racing en la séptima
división, al otro año voy a averiguar cuándo nos tocaba jugar en la sexta y Cacho Giménez me dice
“No, lo estaba buscando, usted va a jugar en tercera ahora un campeonato por televisión”. Ya la
tercera era juego cuatro partidos en el campeonato ese y un hombre de traje me mira y me ve
después del partido, yo creía que era dela televisión, me van a hacer una nota, y cuando salí, el
Presidente de Racing, me dice “Tiene que viajar porque Pizzuti quiere que usted vaya a la primera
pero como es menor tenemos que hablar con su papá”. Digo, hablo yo porque no le va a creer, mi
papá se va agarrar un ataque. Y bueno y me fui a entrenar con la primera, año ’66, cuando después
Racing gana todo y era “El equipo de José” y yo hago un partido con ellos en Córdoba, cuando
termina el partido y nos volvíamos a Bs. As, Juan José Pizzuti me dice, “Bueno usted ahora pibe,
empieza a entrenar con la primera”. Y yo le digo “Yo no puedo entrenar con la primera”, dice
“¿Cómo no va a poder entrenar con la primera?”, “No, ¿ustedes entrenan a la mañana?”, “Sí”,
“Bueno yo voy al Colegio, estoy en quinto año”, ni hablar…Entonces me miró y me dijo, “bueno, vaya
al colegio, entrene con la tercera”, y al otro año me llevó a primera y me hizo debutar en primera.

S: ¿Te imaginas esa situación en este año?

Q: No, no existe, creo que no existe, a lo mejor existe por ahí las palabras del jugador en decirle eso,
pero existiría ahora un representante o alguien que le dijera “No, vos estás loco, andá a jugar”. Y me
parece que tuvo tanta naturalidad todo que hizo que sea más lindo que después me tocara estar con
él como entrenador y que además me hiciera jugar.

S: Asique terminas la secundaria y ahí sí.

Q: Si y sigo en la facultad. Yo estudiaba Ciencias Económicas en la facultad. Y bueno mi mujer


trabajaba en un banco, y yo estudiaba en la facultad, entonces bueno terminaba el partido el
domingo y yo iba el lunes a la facultad, me llevaba unas cuantas bromas cuando perdíamos, pero
bueno era mi objetivo, seguir estudiando, me parecía que era como una devolución a mis padres de
muchas cosas que seguramente se sacrificaron para que yo tuviera.

S: ¿Y terminaste la carrera?

Q: No pude terminar porque cuando me faltaban 10 materias me fui a España a jugar a la Unión
Deportiva Las Palmas, y después al Real Madrid, y cuando regresé me faltaban 16, porque había
materias que se habían desdoblado, cuando yo estudiaba era Costos y después era Costos I y II,
cambiaron muchas materias. Cuando volví yo ya tenía tres hijos, era más difícil. Y fue difícil la
situación de la vuelta y todo lo demás, y fui me anoté otra vez, pero ya no, ya no pude seguir.

S: ¿Y cómo fuiste a España?

Q: A España fui porque jugué el campeonato mundial, ya me había comprado River, ya había jugado
en River 1 año y medio, se juega el campeonato mundial y sale una propuesta para ir a jugar España.
No había sueños de dinero, porque además yo acá era capitán de la Selección, era capitán de River, y
me fui a jugar a un equipo que peleaba por salvarse del descenso en España. Cuando llegué me
dijeron “¿A qué viene?”, y yo le dije “Yo quiero jugar en el Barcelona o en el Real Madrid”, me
dijeron “Si, está bien, anda a cambiarte...” como diciendo “este está loco”.

Y al segundo años me quiso comprar el Barcelona y al tercer año me compró el Real Madrid, y
cumplí mi sueño, fui en busca de un sueño… Creo que en la vida yo casi todas las cosas que hice,
todos mis proyectos comenzaron con un sueño.

S: Empezaron en tu cabeza y después…

Q: Me parece que yo soy de los que insiste que los sueños hay que perseguirlos. Yo siempre digo “Si
soñamos y apuntamos a la luna le erramos, nos quedamos en las estrellas”. Yo siempre apunté alto,
y siempre soñé y sigo soñando, soy un soñador.

S: ¿Vos creés que existe la suerte?

Q: No, no. La suerte es un condimento que después se suma si uno hizo las cosas que bien ,a lo
mejor dice “Qué suerte que tuviste”

S: Claro pero primero está el esfuerzo…


Q: Primero está el esfuerzo, la dedicación y todo lo demás. Nosotros teníamos un entrenador
paraguayo en Las Palmas que no nos permitía antes del partido… A veces nos veía, cruzábamos y le
decíamos al otro “Suerte eh…” ah no que no nos escuchara… “¿Qué suerte?” decía, “Estuvimos toda
la semana trabajando, practicando, preparándonos para hacer el partido, ¿Qué suerte? La suerte si
después viene será porque hicieron las cosas bien y trabajaron de la mejor manera” Es decir, la
suerte es algo que está ahí dando vueltas, pero no es en lo que uno tiene que confiar.

S: Y ¿cómo fue esa experiencia de vivir en Europa, de irte con tus hijos?

Q: Fue difícil, el comienzo sobre todo fue difícil… Para mí no, fue difícil para mi mujer, teníamos una
beba pequeña, la primera, Carolina, nos fuimos cuando ya tenía seis meses y fuimos a las Islas
Canarias. Entonces nosotros cada fin de semana viajábamos a la Península para jugar los partidos, y
mi mujer se quedaba sola con la nena cuatro días. Me acuerdo que regresamos, era el año ’75, el
primer año vinimos de vacaciones a Bs. As. Y cuando bajamos del avión mi mujer me dijo “Yo no
vuelvo más” … Y yo hablé con el gerente, le conté, y era fantástico porque me decía “No se haga
problema Quique, ¿su mujer es hija única? - Sí - Sus suegros no querrán venir a vivir y a trabajar allá,
les buscamos algo… - Y, es difícil porque estamos acá – ¿No tiene unos amigos que quieran trabajar
allá? – Y, no…” Pero era el año ’75 y nosotros salíamos a comer a la noche por el camino y veíamos
coches que paraban a gente y los subían, fue un año muy duro y mi mujer me dijo “Volvamos”. Y nos
fuimos otra vez allá. Nació una hija canaria, y ya con la segunda nos acoplamos un poco más y ya
después cuando nos fuimos a a vivir a Madrid era como vivir en [Link]. y ahí ya todo fue mejor.

S: Claro ya se fueron adaptando también.

Q: Si, además Madrid era ya más una ciudad como [Link]. Las Islas Canarias es un lugar maravilloso
precioso, la gente fantástica, tengo el mejor de los recuerdos de estar ahí. Pero es una Isla y es difícil
acostumbrarse. Cuando uno está en el bullicio que estamos nosotros viviendo siempre.

S: Asique bueno termina esa estadía en Europa y regresas a la Argentina.

Q: Regreso a la Argentina sí, porque había tenido una experiencia mala en cuanto a que en el año ’78
cuando Argentina juega el Mundial, Cesar Menotti era técnico de Argentina, me fue a buscar, me
habló, me dijo que iba a jugar, después nunca nadie me avisó que no. Volví como un hincha a verlo,
entonces siempre me quedó la historia de decir “Yo me vuelvo a la Argentina”…Y cometí un error,
pero bueno me vuelvo a la Argentina, porque quería jugar el mundial ’82 para Argentina, y dije “la
única manera es volver” Porque yo en el ’78 jugaba en el Real Madrid, no nos llamaban, era al revés
que ahora, jugaban todos los de acá y no los de afuera, el único que jugó fue Mario Kempes que
había jugado con ellos.

Y volví y me equivoqué porque terminé jugando unos meses en Argentinos Juniors, con Diego
Maradona que recién empezaba a jugar…

S: ¿Cómo fue conocer a Diego?

Q: Fue muy bueno, fue muy bueno porque cuando yo lo conocí era un chico, había sido campeón
mundial juvenil nada más, pero jugaba en Argentinos Juniors, maravilloso. Uno lo veía jugar y era
maravilloso. Pero era Diego, el que todos conocemos. Entonces yo asumía una posición con él, te
diría, de padre, yo tenía 31 años y él tenía 18. Entonces yo le decía “Vení, ¿Por qué no viniste al
entrenamiento?” Y él me decía “Maestro” y yo veía digo, “este me tolera a mí, me va a matar un día”
Claro lo que pasa es que después con el tiempo uno va haciendo el camino, y se va dando cuenta
que yo para él había jugado en el Real Madrid, y para él era un sueño que después lo repasó pero
por arriba de todos. Pero fue muy lindo conocerlo. Y es muy lindo conocerlo, yo con Diego tengo una
muy buena relación, no nos vemos mucho, no nos vemos casi nunca mejor dicho, pero tengo una
muy buena relación, esa relación de que él acepta que yo le diga cosas que me parecen que están
mal, tuve una muy buena relación con la mamá y el papá, y eso también lo valoró mucho. Y bueno, y
hablamos muchas cosas que él no tuvo que hacer e hizo, y bueno cada uno maneja su vida y es
difícil. Pero fue muy lindo conocerlo, pero duré tres meses ahí, y me fui. No jugué más. Porque el
sueño mío del 82’ se terminó en ese año ’79 que cuando acabó dije “No juego más” porque era muy
raro para mí, yo venía del Real Madrid que era un club perfecto. Estaba Santiago Bernabéu de
Presidente, era muy especial. Y vine a un club, este donde a Delém que me llevó, el técnico, lo
echaron, pusieron otro técnico, los hinchas entraban al vestuario, los dirigentes no pagaban, y yo
dije “esto no es para mí” y pensé, además, “si no lo soporto como jugador, no lo voy a soportar
como entrenador” entonces se acabaron dos carreras mías ahí.

S: El sueño tuyo también era jugar en la Selección…

Q: En la selección jugué, me puse la camiseta…

S: ¿Cómo fue ese paso?

Q: Fue maravilloso…

S: Debe ser algo incomparable con otro tipo de partido…

Q: No, fue maravilloso… Yo había jugado un campeonato sudamericano juvenil con Argentina que lo
ganamos con Cacho Giménez de técnico. Tienen relaciones las personas ¿no? Y después Pizzuti, el
que había sido mi técnico en Racing, me lleva a la Selección, es técnico de la Selección y me lleva a la
Selección. Jugamos un torneo en Brasil, cuando volvimos Pizzuti se fue de la Selección, y vino de
entrenador Enrique Omar Sívori, que fue un gran jugador argentino que estaba en Italia y todos lo
mirábamos con una admiración profunda y él hace su primera citación de los jugadores que van a la
Selección de él en la cancha de River, éramos como 30 jugadores, y bueno habló con todos así, y
dijo, “Bueno profesor que trabajen y después hacemos fútbol”, y cuando nos paramos todos me dice
“Wolff, venga por favor”, yo no lo conocía, no teníamos ninguna relación previa y yo lo miré y le dije:
“Sí, maestro” y me dijo: “No, quería decirle que usted va a ser el capitán de la Selección”. Y el capitán
no es sólo el que se pone la tira, es el primero en llegar, el capitán es el que da el ejemplo, el capitán
es el que… y yo me quedé mudo, era una cosa muy fuerte…

S: Que superaba el sueño….

Q: Claro, todavía duplicaba el sueño. Y bueno después estaba el sueño de decir “bueno ojalá que con
Argentina juguemos un mundial” y jugué un mundial en Alemania. O sea que los sueños uno los
persigue y si los persigue con muchas ganas se hacen realidad.

S: Y qué bueno esto de ir transitándolos relajadamente sin estar obsesionado por lograrlo y perderte
otras cosas que quizás te iban pasando en el camino.

Q: No, claro. El fútbol es una profesión difícil, o era una profesión en el mismo momento que
nosotros la realizamos y ahora les pasa a los chicos seguramente lo mismo. Difícil en el sentido que
te perdés cosas muy importantes. Es decir, mi primera hija, está Carolina que tenía 6 meses cuando
nos fuimos a Canarias, cuando nació yo estaba concentrado con la Selección, pero estuve con ella un
mes, nos llevaron a jugar el mundial y estuve 3 meses afuera, cuando volví tenía 4 meses, cuando
llegué y tenía 4 meses me compró Las Palmas y me fui 60 días yo sólo para tratar de comprar un
departamento y tener un lugar donde vivir con mi familia. Cuando la volví a encontrar tenía 6 meses,
o sea, eso es imperdonable, porque uno se pierde cosas muy fuertes de algo que forma parte de
nuestra vida.
S: ¿Pero si tendrías que recorrer otra vez tu vida, cambiarías algo?

Q: No, nada, nada, lo haría igual. Los aciertos y los errores los haría igual. Qué vivo sería, ahora
cambiaría tal cosa porque me equivoqué, no. Esto es así y…

S: Se aprende de eso…

Q: Mucho se aprende. Mucho. Sobre todo, se aprendió porque yo vuelvo a la Argentina, nuestra
Argentina querida siempre nos ofreció algunas sorpresas, y yo volví en la época de la plata dulce,
cuando volví no me podía comprar nada, o sea yo ganaba menos que lo que ganaban acá. Cuando
hice todo el esfuerzo para comprarme mi casa y empezar a arreglarla de pronto era al revés, no
tenía nada, tuve que vender lo poquito que me había ganado con el futbol para terminar mi casa,
teníamos un auto solo que yo quería que mi mujer llevara a los chicos al colegio porque no quería
que los chicos sintieran lo que había pasado, y yo me iba a trabajar con mi hermano, mi hermano
trabajaba en el centro en una librería, y le vendía librería a los bancos, y entonces él me decía “Andá
a hablar vos con los gerentes así hablando de fútbol y te compran cosas”, y yo me iba en tren y en
subte de Martínez al centro, no tenía auto. Es difícil ahora pensar que en el tren uno puede
encontrar a Messi caminando o a Di María, es muy difícil. Bueno en esa época sucedió y fue bueno.
Porque hubo que empezar otra vez de cero, fue bueno, fue luchar, no me gustaba mucho lo que
hacía, hacía tiempo que me habían dicho que tenía que hacer periodismo deportivo, empecé a
hablar con muchos periodistas de esa época en los que uno cree, a ver si era verdad o si era… Y
todos coincidían que sí, empecé a estudiar, me recibí de periodista deportivo y empecé a trabajar en
el año ’83.

S: ¿Quiénes fueron tus referentes en el periodismo?

Q: Uno saca siempre algo a todos. El que primero me empujó fue Esteban Peicovich, estaba en
Madrid viviendo él, yo jugaba en el Real, nos hicimos amigos, un argentino que vivía ahí le escribía
para editorial Atlántida y él fue el primero que empezó a decirme “Vos tenés que hacer periodismo
deportivo”, yo estaba jugando, yo le decía, “Si Esteban, dentro de 20 años”, uno cree que va a jugar
toda la vida…Y él me daba libros de periodismo y yo los leía, pero bueno quedábamos en eso.
Cuando empezó esta historia que había que buscar un trabajo yo fui a preguntarle a Osvaldo
Ardizzone, que escribía en El Gráfico, a Juvenal, también escribía en El Gráfico, a José María Muñoz,
recalé en gente que me parecía que había hecho un esfuerzo muy grande en su trabajo y que lo
hacía muy bien y todos coincidía en que sí, que hiciera periodismo deportivo. Y bueno, ahí
empezamos a estudiar, y nos dedicamos a esto y en el año ’82 que era el mundial que yo quería
jugar, fue mi primer trabajo periodístico. No diría periodístico porque todavía no era periodista, pero
fui comentarista de un programa del mundial.

S: Y ya ahí empezaste a ingresar en lo que son los medios de comunicación…

Q: Ahí empecé. Empecé a ingresar y también, por eso digo las casualidades tienen que ver con el
esfuerzo de uno también, no son casualidades porque sí. Y una persona que había estado conmigo
una vez en España en un programa de televisión, y que yo había estado acompañándolo para
reportear a jugadores y eso, me llamó por teléfono, yo no me acordaba de él, y me dijo “Vamos a
tomar un café”, le dije que sí, lo encontré y me dijo “Quique me nombraron jefe de deportes de
Radio Continental y yo quiero que vos trabajes en la radio”, y fui y empecé a trabajar en la radio. Fue
también muy bueno encontrar gente como la que encontré, estaba Nicanor González del Solar que
era el periodista de Rugby y cuando llegué me dijo “Yo creo que vos no tendrías que trabajar acá,
porque vos sos un jugador de fútbol no sos un periodista”, y dije “bueno”. A los 6 meses yo conducía
la tira, me habían llevado para hacer un poquito y yo era el conductor de la tira, y a fin de año él me
dijo “Yo estoy orgulloso de trabajar con vos”. Y esas cosas empujaron. Después trabajé con
Magdalena Ruíz Guiñazú, con Rolando Hangling, el Beto Baddía, Con Fernando Bravo, y uno fue
aprendiendo poco a poco, un poquito de cada uno, para tratar de seguir en la carrera.

S: Excelentes personas todas las que vas nombrando, creo que la vida si te premió de alguna manera
fue encontrarte con este tipo de gente como decías al principio del reportaje, a veces uno tiene la
suerte de encontrarse con esa gente, más allá de, ahí sí es como que Dios te va poniendo los
referentes.

Q: Algo sucede, hay que poner algo para tratar de conseguirlo, no hay que bajar los brazos esto está
claro, es decir, una de las cosas que yo más valoro en esta vida que me toco hacer en ese momento
que fue difícil y que fue duro fue eso, que apareció algo que me empujó y que me llevó a un lugar
para comenzar de la mejor manera.

S: Y tuviste una compañera que te acompañó, y que te empujó también, eso es fundamental, a veces
eso no se ve, pero es fundamental en la vida de la familia.

Q: No tengas dudas, si yo hace ya 43 años que estoy casado con Mara, 5 años de novio, 48 años
juntos. Una vida juntos. No solamente estuvo al lado mío en las buenas, en las malas, en la que sea,
sino que además me dio 5 hijos maravillosos, tengo 9 nietos. Soy un agradecido total a todo esto.

S: Quique también te gustaba escribir y bueno, de hecho, no solamente haces libros como el que has
venido a trabajar con los chicos acá a nuestra ciudad, sino también escribís poemas…

Q: no, no tanto poemas, no escribo poemas, cuando utilizo las cosas que utilizo en el programa por
lo general son muchas que las escribió un buen amigo que tengo que se llama José Pascual y yo lo
digo, son de él, uno trata de ponerle lo suyo para tratar de completarlas, pero no, me costó mucho
escribir.

S: Te costó…

Q: Sí, mucho, me costó mucho y me siento más fuerte hablando que escribiendo, y fue gracioso
porque cuando empecé a hacer periodismo deportivo, enseguida El Gráfico vino y me dijo “Quique,
te queremos contratar” y les dije “No, no porque todavía no me siento fuerte para escribir”,
entonces me dijeron, “pero lo escribimos nosotros” y le dijo, “No, pero no soy yo entonces”.
Entonces mi primer trabajo escribiendo fue en el mundial del 90 que escribí para “El cronista
comercial”, “El campeonato mundial” y después en el 97 escribí un libro porque se cumplían 30 años
de mi debut en primera división y fue como escribir toda mi carrera, hasta ese año, y “Trabajar en
equipo es un golazo” también tuvo sus idas y vueltas. ¨Porque yo hace 15 años que vengo dando
conferencias de trabajo en equipo y de liderazgo, motivación para las empresas, que empezó por
casualidad y se transformó en algo maravilloso…

S: ¿Te llama un amigo para dar una charla en un banco?

Q: Si, si fue así, y empezamos de esa manera.

S: ¿Y de qué te dijo específicamente que hablaras?


Q: Él me dijo “te animás a dar una charla, porque tenemos problemas y diferencias en el banco
entre el equipo financiero y el equipo comercial, y queremos unirlos, que trabajen juntos…”, y le
digo “¿pero te parece?”, bueno me dijo “Buscale la vuelta, armá algo”. Bueno, yo armé videos, armé
cosas para conversar con ellos, contarles, y así empezó la historia. Nunca hicimos una publicidad, de
esto, nunca. Hace 15 años que hago conferencias. Hemos dado conferencias, casi 30 por año, he
dado conferencias en todos los países de América, en Centro América, en México, en todos lados.

S: Sobre liderazgo y trabajo en equipo…

Q: Liderazgo, trabajo en equipo, motivación… Y entonces en una de esas salidas, un día que
estábamos en Acapulco para dar una conferencia, yo fui al gimnasio, y un Mexicano que estaba ahí
me dice “Quique estas aquí y estas acá” porque estaba el televisor y estaba el programa de
“Simplemente Fútbol” …Y le digo “Sí, lo grabé” … y dice “¿Y qué haces aquí?, y le dije “No, vine a dar
una conferencia para una empresa” y dice “¿Tienes un libro?”…”No” le dije “no tengo un libro”…
“Espera” fue a buscar a la mujer que hacía gimnasio, que era la directora de Editorial “Urano”, en
México, me dice “No, tenés que tener un libro Quique”, “Bueno vamos a ver” le dije, empezó el
primer empujón… Empecé a escribir algo pero ahí quedaba…

Me voy Perú un día con ESPN a hacer una presentación, me voy a tomar un café a la vuelta del hotel,
era un café de estos que te sirven, que vas a pedir y me distraigo y le digo, había una señora atrás
mío, le digo, “Pasá, pasá vos”, y me dice “no, no, estás vos” y era en Perú, le digo “¿Vos? Vos sos
Argentina…”, me dice “Sí, yo soy argentina, estoy acá trabajando”… “Bueno vamos a tomar una
café”, le dije. Tomamos el café y dice “Sí, estoy con mi familia, y yo trabajo para editorial Urano” y
pienso “No, otra vez…” y dice “¿Y qué haces acá?” y digo “Vine a dar una conferencia”, y dice “Tenés
que escribir un libro…Bueno asique ahí empezó la cosa y se sumó Bulat, que es el director de Urano
en España, y entre los tres me obligaron a escribir el libro, que finalmente lo terminé, hace dos o tres
años que lo terminé, y nunca le hicimos publicidad al libro. Y bueno acá en Azul, Lorena Daher tuvo
la gentileza de tomarlo, de hacer una clase con los chicos, de estudiar con el libro y cuando me
mandó un mensaje y me dijo lo que había pasado me sentí como que tenía que venir, estar con ellos
y agradecerle esto…

S: Y una experiencia como nueva, porque en realidad se traza un paralelo entre este libro con el
evangelio, los valores, no sé cómo lo fue trabajando ella y los chicos están realmente fascinados…

Q: Es un libro donde uno va escribiendo algunas cosas que seguramente leí en algún otro lado,
algunas que a uno se le ocurren para contar, algunas cosas que me pasaron, y ahí fuimos armando
cada uno de los condimentos que hacen bueno tratar de ver si podemos tratar de mejorar un poco
en las cosas que hacemos, dejar de ser un poco individualistas, y pensar que necesitamos del otro
para ser mejores…

S: ¿Crees que la problemática que hoy tiene Argentina, es esto del individualismo y no aprender a
trabajar en equipo y a futuro?

Q: Y… es uno de los temas, es uno de los temas, y a futuro seguimos viendo lo mismo, es decir,
porque si nos trasladamos al ámbito político más grande, vemos que a lo mejor en el Gobierno
sucede eso, todos trabajan cada uno por su lado, la oposición son un montón, también todo
divididos, y entonces uno empieza a preocuparse, porque no vamos a lograr nada, nunca uno es más
que la suma de todos, entonces si no nos damos cuenta de esto y empezamos a trabajar en equipo y
si no pensamos , si no le ponemos pasión a los que hacemos, si no sabemos elegir, y si nos damos
cuenta cuando nos eligen por qué nos eligen, si no escuchamos, hay tantas cosas que se van
sumando a eso, si no creemos en nosotros, es muy difícil, pero eso difícil hace que después todo sea
más simple, es así, es real.

S: ¿Porque es una filosofía de vida que tenemos que aprender no?

Q: Vos sabes que hay mucha gente que me dice “Qué vivo, vos porque haces lo que te gusta”, le digo
“¿Sabes qué pasa? Lo importante es que te guste lo que haces” y yo estoy convencido que de que, si
yo no fuese periodista y vendiera caramelos, los trataría de vender cómo si fuera el mejor vendedor
de caramelos del mundo, por lo menos lucharía para eso.

S: Claro siempre uno tiene que tratar de mejorarse a sí mismo…

Q: En lo que le toque hacer. Y, pero es lo que me tocó hacer y en esto tengo que ser el mejor.

S: Porque de hecho vos cuando dejaste el futbol fuiste a estudiar periodismo, no es que ya tenías
una vocación y una pasión por el periodismo, o sea cada cosa que hiciste te esforzaste para hacerla
bien. Entonces estás viendo los frutos.

Q: Creo que es la única manera. Si, está bien. Pero ponele que de pronto eso no hubiese sucedido, si
me hubiese tocado hacer otra cosa trataría de hacerla de la misma manera, les digo “Traten de
querer su trabajo”. Cómo pueden llegar a querer su trabajo, les digo, cuando muchas veces nos pasa
hasta en el canal, esos días que alguno de los chicos llega, y “otra vez me hicieron venir y ya estuve
ayer”, le digo “Mira, cuando venís para acá en el coche, anda mirando la gente en la calle que está
trabajando de otra cosa, y cuando llegues acá vas a decir “Que suerte que tengo este trabajo…”” Si
valoramos el trabajo nuestro, mirando el trabajo de los demás entonces ahí nos vamos a dar cuenta
que estamos en el buen camino.

S: Y el tener trabajo…

Q: Y el tener trabajo…

S: Que hay mucha gente que por ahí está en la calle dando vueltas buscándolo…También tuviste que
pasar por una experiencia muy dura, que fue una experiencia de salud, y que eso también que eso
también te posiciono de otra manera en la vida ¿no?

Q: Si, yo digo, Dios me hizo cosas que uno cree que son a propósito, y la verdad que todavía me
duele y mucho, cosas que suceden alrededor, yo tuve un ACV, por una membranita que tenía abierta
en el corazón que fue lo que descubrieron en el momento, que me dio, porque yo veía mal, decía
tonterías, tenía una parte del cuerpo casi dormida… Bueno y cuando descubrieron eso dijeron “esto
se soluciona”, me costó, lo más difícil fue recuperar la vista bien, pero después no me paso nada.
Pero a mí me quedo, porque mi familia que vez que hablábamos del tema era muy fuerte lo que
había pasado, entonces yo fui a ver al médico y le dije “Doctor, una de las peores cosas es que veo a
mi familia, que cada vez que hablamos de esto…”, me dijo “Quique, tu mujer vino a hablar conmigo,
y entonces me dijo “¿Se puede quedar así?”, y yo le dije “Se puede quedar peor”. Vamos a hablar en
términos futboleros” me dijo, “Pegaste en el palo Quique”. Ahora los revisan a los bebes cuando
nacen, si está abierta le abren el pechito y le cierran la… O sea, yo me podría haber muerto jugando
al futbol, nunca me había sucedido nada, pero a lo mejor el reflejo fue tan fuerte como cada vez que
me sucede que de pronto veo que hay gente que a través de un ACV se muere o se queda mal… Y
digo “Yo no… ¿Por qué yo no?” y entonces todos los días, hace 8 años de esto, todos los días me
levanto, todos los días le agradezco a Dios un día más, todos los días digo “Que suerte… Hoy tengo
un día más”.

S: ¿Qué es Dios para vos en tu vida?

Q: Y algo muy fuerte, muy importante, que creo que nos ayuda, que nos da fuerzas, no soy aquel
que… No le pido sólo cosas para mí, es decir, le pido cosas para la gente que quiero, para mucha
gente que quiero, no solamente la familia…Y, bueno me responde, o sea, lo tengo cerca, lo tuve
demasiado cerca ahí y lo tengo cerca, sé que está ahí, y que no tengo temor a nada, y que mientras
él esté, los míos van a estar cuidados.

S: Quique ¿cómo ves nuestro país hoy? Esta cultura de, vos decías cuando comenzabas este
reportaje, de que no te importó esperar un año más para probarte en fútbol, cuando vivíamos más
relajados, por ahí en nuestra niñez… ¿Cómo vez este mundo de hoy, esta Argentina de hoy?

Q: Es una vorágine, el mundo es una vorágine. Corremos mucho.

S: Pero Europa está desacelerada ya…

Q: Pero vamos muy rápido, corremos muy rápido y quizás, bueno, nos van llevando los nuevos
elementos… Es decir, el celular, la computadora, el mensaje rápido…

S: Que por un lado nos favorece y por otro no…

Q: Si, nos da un montón de adelantos para un montón de cosas, a las cuales, por supuesto no nos
podemos escapar, Pero también uno dice, antes, por ejemplo, te llegaba una carta, la leías, la
mirabas, te daba tiempo a la reflexión, para pensar, para preparar la respuesta, volvías a escribir,
tardaba cinco días en llegar. Ahora te llega un mail lo tenes que contestar al instante, y enseguida
viene el otro rebote. O sea, todo eso nos movió a ser más ágiles. Pero uno ve que no sé, me parece
que hay mucho individualismo, mucho pensar en uno, en uno, en uno, en uno, y no se dan cuenta
que a lo mejor pensando en el otro conseguimos más devolución.

S: Seguro, sin duda, esto de trabajar en equipo…

Q: Si, además en eso, en pensar en el otro…

S: En estar en equipo… En vivir en equipo.

Q. En vivir en equipo. Y alguna vez en darnos cuenta de lo que tenemos, no nos damos cuenta de lo
que tenemos. Lo que tenemos pasa como que ya está, ya lo tenemos. Lo que tenemos tiene que ser
algo que nos damos cuenta que nos costó mucho hacerlo, lo tenemos, lo conseguimos, pero nos
costó mucho y tiene que ser el lugar donde ponemos el pie para dar el salto a ver si podemos
conseguir algo más.
S: Disfrutarlo ¿no?

Q: Y no valoramos lo que tenemos, no disfrutamos lo que tenemos.

S: Es como que estamos más pendientes del futuro y no disfrutamos el presente ¿no?

Q: Y por esa misma cuestión de lo rápido que todo tiene que ser, y uno ve que los hijos crecen
rápido, que los nietos crecen rápido, que el año pasa rápido, que de pronto decís “¿Ya estamos otra
vez en Navidad? “Y termina el año, terminan las vacaciones… ¿Por qué tan rápido no? Pero bueno
nos tenemos que adaptar a vivir de esa manera, pero no olvidarnos de las cosas importantes, y
cuáles son las cosas urgentes ¿no?

S: ¿Con qué soñás?

Q: ¿Ahora en adelante? Sueño con que mi familia tenga una buena vida, que a los que quiero les
vaya bien. De pronto me aparece algún proyecto que uno dice “bueno, podría ser esto”. Pero ahora
ya sueño por hacer las cosas bien, por lograr responderle a la gente que confía en mí, ya los sueños
van bajando un poquito, ya no digo “Quisiera llegar a esto”. La vida me ha dado muchas más cosas
de las que yo pensaba. Pero muchas más cosas. Y después de estos últimos 8 años de pronto
aparece que llevé la antorcha para los Juegos Olímpicos. Fui el único argentino que llevo la antorcha
en los Juegos Olímpicos, en los últimos, en Londres. Y yo digo “¿y esto? ¿A mí por qué? Y porque sí,
porque mandaron un currículum mío y estudiaban a ver quién podía ir, y así como alguno me dice “y
porque vos jugaste”, no, porque había gente que era maestra jardinera en un jardín. Nos
juntábamos con el grupo de los que fuimos. A mí me tocó en New Castle, y yo dije “¿Por qué me
toca a mí?”. Pude estar con el Papa Francisco, que fue una cosa soñada.

S: Contame esta experiencia de haber estado con él…

Q: No, fue maravillosa porque estaba en el campeonato mundial y mi mujer desde que salió Jorge
Bergoglio como Papa y escuchamos ese día que empezaba la etapa del Papa Francisco, me dijo “Que
lindo, podríamos ir a verlo alguna vez”. Nosotros fuimos cuando estaba Juan Pablo II, pero nunca a
una audiencia, siempre mirarlo en la plaza, y ver al Papa, y bueno íbamos allí disfrutábamos del
momento, orábamos… Y entonces yo estaba en el mundial, en los ratos que tenía libre en el hotel
digo “¿Dónde puedo encontrar algo que me pueda llevar al Papa Francisco?”. Y entonces empecé a
mirar, busqué “Papa Francisco”, ahí tenes las cosas de las computadoras que ayudan… Y vi la
embajada argentina en el Vaticano, y digo “Ah, voy a escribir”. Entonces escribí, le puse quién era,
cuál era mi intención, que mi familia, que todos somos muy católicos, y bueno le conté todo. Y
bueno quedó ahí. Al otro día, mensaje de la embajada… Entonces “Hola Quique” que se yo, Yo
conocía a Don Antonio Cafiero, y estaba Juan Pablo Cafiero como embajador, “Uy Juan Pablo, le
mando un abrazo” y que se yo, y dice “Si, cómo no, ¿a usted le parece bien que puedan venir en
Septiembre?”, “Si, cuando me diga” le pongo yo, “mire que somos muchos… Porque me encantaría
ir con toda mi familia” … “Bueno no importa, todo bien” me pone. Bueno y un día recibo un mensaje
que me dice “mire, ¿no podrá cambiar la fecha? Porque Monseñor Karcher que está acá dice que no
va a estar en septiembre, y él quiere estar cuando usted esté con el Papa. Y yo dije “Bueno, si la
cambio” porque pensé, esto es una oportunidad que me brindan que no la esperaba. Bueno me
pusieron la fecha del 15 de octubre, todo perfecto, viajamos allá a Roma, y el día antes yo llamé a la
embajada porque tenía que buscar unas entradas y me dijo “no Quique, mañana directamente a las
8 de la mañana en la puerta de Santa Ana del Vaticano, te va a esperar el Monseñor Karcher”. Llego
a las 8 de la mañana, desperté a todos muy temprano, mi nietito, todos corriendo, llegamos a la
puerta y había gente ahí, y le digo “Mire tengo que venir a ver Monseñor Karcher”, “Si, a la fila” me
dijo. Había una fila como de 100 personas, yo digo “¿Y esto? Se acabó…” Ya no era lo que me
imaginé que lo iba a ver a Francisco que lo iba a ver de cerca, bueno. Nos hicieron pasar a un lugar a
todas las personas y apareció Monseñor Karcher, se paró y empezó a nombrar, dijo “vamos a ir en
fila india, a medida que los nombre” Nombró a todos, quedaba una pareja y nosotros, 14 éramos… Y
esa pareja pasó y dijo “¿Quién son ustedes?” les dijo a ellos, somos Fernández, “Bueno pase”. Y yo le
digo “Yo soy Quique Wolff” le digo yo mirándolo, “no, no yo ya sé, ustedes son los últimos, pero van
a ser los primeros, son los únicos que tienen una foto grupal con el Papa”. Entramos por la Basílica,
bajamos, siempre al costado del altar ponen a la gente conocida, cuando nosotros íbamos a entrar,
nos dicen “no, ustedes no, traigan unas sillas para poner acá” y uno le dijo “No, no se pueden poner
sillas ahí”, “ah, bueno, los llevo a un lugar por atrás de todos, van a quedar un poco lejos pero
después los voy a buscar” me dijo un hombre que estaba conmigo. Yo dije “Chau, perdimos”. Nos
metieron atrás de todo y había como cincuenta novios, novias y novios vestidos de novia y de novio,
que también iban a ir a la escalera de la Basílica donde él los saludaba. Entonces cuando terminan yo
voy otra vez rápido y había un guardia ahí en la puerta, me dice “¿a dónde va?”, le digo “no me
dijeron a mí…”, “yo no sé” me dijo…” “No puede pasar”, y yo dije “Soné” …Empezaron a pasar los
novios y de pronto vino un hombre a buscarme y me dijo “¿Señor Wolff?”, y me llevó y quedamos al
lado de los novios después de una mesa donde él daba la bendición a unas plaquetas y había un
santo que se llevaban a Brasil, y bueno y nosotros quedamos los 14 paraditos ahí, solitos. Y él saludo
a todos los novios, hizo la bendición de lo que tenía en la mesa, y quedó con nosotros ahí, y fue una
emoción muy grande… Verlo ahí tenerlo ahí, darle la mano, saludo a cada uno de mis nietos, a la
familia…

S: Es muy deferente con los argentinos…

Q: Igual uno lo nota cansado, un trajín muy fuerte, y nosotros le pedimos que rezara por una amiga
de mi hija que estaba mal y él dijo “decile que rece por mí”

S: Es lo que pide siempre.

Q: Es lo que pide siempre. Pero fue maravilloso. La ficha termina porque estaba ahí todo, pasamos
ese momento, nos fuimos…. A la noche pasábamos siempre por la plaza del Vaticano, porque yo
había buscado alojamiento cerca, y cuando pasamos a la noche que estaba toda la plaza vacía y
había gente sacándose fotos, yo decía “Nosotros estábamos allá, increíble” … Fue increíble.

S: ¿No deja de sorprenderte cuando la gente en el mundo te reconoce no?

Q: Me encanta…

S: A mí me gustaría que me cuentes una anécdota que leí por ahí en un reportaje que te hicieron que
habías estacionado mal el auto en México…

Q: ah sí, fue graciosísima. Fue gracioso porque el Coco Basile, que fue compañero mío en Racing y lo
quiero mucho. Coco era técnico de un equipo de México, y fuimos un día a comer en Bs. As. Y me
dijo “Quique, en México, te ven todos”. Le digo “No Coco, que me van a ver todos en México” … “Sí,
la gente “Simplemente Fútbol” lo ven todos”. Le digo “Coco, lo ven los jugadores…” Porque el
jugador de fútbol pone un programa de fútbol y ve “Simplemente Fútbol” … “Lo ven todos” decía.

Yo fui a México, porque teníamos que hacer unas entrevistas y dejamos un coche estacionado… En
la calle había un montón de autos estacionados, allí en Polanco, habíamos ido a tomar un café, nos
sentamos y de pronto miro que los coches empiezan a salir, pero era automático, empezaron a irse
todos, y yo lo miro al otro y digo “¿Che se podía estacionar acá?”, le digo “A ver si no se puede…”
Miro así y como a 100 metros había una grúa levantando mi auto, el que habíamos alquilado. Salgo
corriendo, llego hasta ahí, el hombre de espaldas, le digo “no, no, yo no soy de acá y no sabía que no
se podía estacionar, perdóneme”, se da vuelta y me dice “Hombre… “Simplemente Fútbol”” me dice
el hombre… Y yo me quedo… “Hombre, Quique, no, ahí arriba súbelo, súbelo”… Lo pusimos arriba de
la vereda… Y ahí empezó esta historia por trabajar en un canal como es ESPN que llega a todos los
lugares a donde yo te dije que fui.

S. Claro, y un buen producto que se mira.

Q: Sí, me sorprendió. Y voy mucho a Colombia, voy y la gente es muy amable. Van en moto, pasan y
paran y “Quique, me regala una foto”… Y yo encantado.

Y un día me pasó una que fue muy graciosa ahí en Colombia, en una zona de muchos cafés a la
noche. Nos paramos en unos y nos sentamos a tomar dos cafés, a pedir algo y estamos ahí y
empiezan a levantarse, “¿Quique, me regala una foto?” – “Sí, si” – Una foto, una foto, una foto…
Todo el mundo pedía una foto y yo encantado. Entonces viene una chica y me dice “¿Me regala una
foto?” “si” le digo, me saco una foto y cuando termina me dice, “Yo no sé quién es usted, pero todo
el mundo sacaba fotos…” dijo, “Me quedo afuera”… Me hizo mucha gracia eso.

S: Por las dudas… Quique, ya estamos terminando este reportaje del cual te agradezco tu amabilidad
y tu predisposición, pero gustaría un mensaje para los chicos, para los jóvenes de nuestro país, este
programa sale en toda la provincia de Buenos Aires, se ve por You Tube, en muchos lugares, asique
no quiero desaprovechar la oportunidad con una persona como vos, con tus valores, de que les
dejes un mensaje…

Q: No se entreguen nunca chicos, piensen que el mundo no está puesto para que ustedes se peleen.

El mundo está puesto para que lo transiten, el mundo está puesto para que vivan de la mejor
manera posible. Disfruten de cada cosa que les sucede. Crean en sus posibilidades. No piensen que
no lo pueden hacer o no lo pueden conseguir. Sí, se puede. Pero tampoco hagan eso solamente
porque quieren conseguirlo porque es un capricho, no, no es un capricho, es la vida.

Quieran todo lo que hacen. Valoren todo lo que les dan. No dejen nunca de pensar que las
posibilidades pueden ser mucho mejor, que cada día puede ser mucho mejor. Despiértense
pensando eso. Hay muchas cosas y muchos valores para resaltar. Y ustedes, los jóvenes, que son los
que seguramente tienen mucho más camino por recorrer, si lo hacen bien y lo hacen de la mejor
manera, confíen en sus posibilidades que lo van a lograr…Y no dejen de soñar… Siempre sueñen…

S: Gracias Quique…

Q: A vos… Al contrario, un placer…

S: Igualmente…

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