Indemnización Laboral en Agroindustria
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producidas en autos—, indicó que no se encontraba controvertido que
“suscribió su primer contrato de locación de servicios con la parte
demandada a fin de desempeñarse como Responsable de Administración (v.
prueba documental reservada bajo interno 4930), y que a partir de ese
momento se sucedieron nuevas designaciones por un extenso período de casi
ocho (8) años —entre el 30/12/10 y el 31/08/18— de los cuales no surge que
hubiera sido contratado para una tarea excepcional…”.
Así las cosas, señaló que el Estado Nacional había
utilizado figuras jurídicas autorizadas legalmente para casos excepcionales con
una evidente desviación de poder que tuvo por objeto encubrir una
designación permanente bajo la apariencia de un contrato por tiempo
indeterminado, sin que se hubiera acreditado la existencia de circunstancias de
transitoriedad, excepcionalidad o eventualidad que justificara la adopción de
dicho mecanismo de contratación. Destacó que dicho comportamiento había
generado, por tanto, en cabeza del actor, una legítima expectativa de
permanencia laboral, merecedora de la protección que el artículo 14 bis de la
Constitución Nacional otorga al trabajador contra el despido arbitrario, por lo
que cabía admitir la pretensión indemnizatoria promovida.
Afirmó, entonces, que, en consonancia con lo resuelto por
la Corte federal en “Ramos” (Fallos 333:311), la indemnización prevista en el
artículo 11 de la ley 25.164 resultaba una medida equitativa para reparar los
perjuicios ocasionados al actor. Por consiguiente, ordenó a la demandada,
“abonar al accionante una indemnización igual a un mes de sueldo por cada
año de servicio o fracción mayor de tres meses, desde el inicio de la relación
laboral el día 30/12/10 hasta el día 31/08/18, tomando como ‘base’ la mayor
suma percibida durante el año 2018…”, con más intereses calculados
conforme a la tasa pasiva promedio mensual que publica el Banco Central de
la República Argentina desde el cese de la relación laboral y hasta la fecha de
efectivo pago.
Respecto a la pretendida indemnización en concepto de
daño moral, sostuvo que las pruebas producidas en estas actuaciones no habían
demostrado que se hubiera afectado la tranquilidad emocional del actor con
entidad suficiente para la procedencia del rubro peticionado.
Finalmente, impuso las costas del proceso a la demandada
en su carácter de vencida (artículo 68 del CPCCN).
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procedencia de la reparación otorgada, ni tampoco analizó “la situación de
hecho de quien no ha demostrado en lo absoluto los extremos invocados en la
acción intentada, ello es, su supuesto carácter de permanente, su fecha de
ingreso, ni supuesto perjuicio, por lo que no hay ninguna conducta ilegitima
ni arbitraria que justifique indemnización alguna…”.
(iv) que la juez de la instancia anterior no ha valorado la
totalidad de la prueba incorporada a la causa, de la que surge que “el ex agente
Schiviendt se encontraba contratado en un todo de acuerdo bajo la modalidad
del art. 9 de la ley Marco de Regulación de Empleo Público… y que la
rescisión de su contrato ha sido resuelta en virtud de las facultades propias de
la Administración…”. En consecuencia, entiende que la juez a quo ha omitido
considerar “que el acto administrativo cuestionado, se encuentra íntegramente
conforme a derecho, y ponerlo en discusión hace peligrar su legitimidad y
ejecutoriedad, invalidando el ordenamiento jurídico citado y la
discrecionalidad con la que gozan dichos actos”.
(v) que, finalmente, la juez a quo no ha explicitado las
razones por las cuales aplicó el artículo 11 de la ley 25.164 a los fines de fijar
la indemnización reclamada en autos.
4º) Que, por su parte, el actor formula las siguientes
quejas:
(i) que la relación laboral tuvo inicio el 1º/1/1999, fecha en
que comenzó a prestar su capacidad de trabajo para la demandada en una total
relación de subordinación y dependencia. Sobre el punto, destaca que prestó
servicios para el INTA, en la órbita de la Secretaría de Gobierno de
Agroindustria, debiendo adherir a contratos con la Fundación ArgenINTA
durante el periodo comprendido entre 1999 y 2010.
(ii) que, a los fines de garantizar un resarcimiento pleno de
las consecuencias del despido injustificado, corresponde aplicar en forma
analógica la ley 20.744 “en lo que hace a la indemnización sustitutiva de
Preaviso; Sueldo Anual Complementario de Preaviso; días trabajados en el
mes; integración del mes de despido; Sueldo Anual Complementario de
integración del mes de despido; Sueldo Anual Complementario proporcional;
vacaciones no gozadas y Sueldo Anual Complementario por vacaciones no
gozadas”.
(iii) que, en atención a la existencia de una relación laboral
no registrada y la falta de pago en término de las indemnizaciones derivadas
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Gobierno Nacional en el marco de la citada Resolución Nº 821” (v. página 59,
íd. cit.).
Tras extenderse su vigencia hasta el 30/6/2001 (v. páginas
59vta., íd. cit.), el 18/7/2001 el actor y la Fundación suscribieron un nuevo
instrumento por el que acordaron, nuevamente, que el Sr. Schviendt se
comprometía, por un plazo de tres meses, a realizar el Plan de Obra
correspondiente a la aplicación y desarrollo de las operatorias del Programa
Social Agropecuario, “en la función de responsable del área administrativa-
contable” (v. página 60/60vta., íd. cit.). Los términos de dicha contratación
fueron idénticamente reproducidos en distintos contratos suscriptos el
1º/10/2001 (v. páginas 61/61vta., íd. cit.), el 1º/1/2002 (v. páginas 62/62vta.,
íd. cit.), el 28/2/2002 (v. páginas 63/63vta., íd. cit.), el 1º/11/2002 (v. fs. 64, íd.
cit.), 1º/3/2003 (v. páginas 64vta., íd. cit.), el 1º/9/2003 (v. fs. 65vta., íd. cit.) y
el 1º/11/2003 (v. fs. 66vta., íd. cit.).
Posteriormente, el 1º/5/2004 se celebró un nuevo contrato
por medio del cual el actor asumió la obligación de “prestar apoyo para el
desarrollo de las actividades incluidas en el Programa Social Agropecuario”
(v. páginas 67/69, íd. cit.). Idénticos términos fueron plasmados en los
convenios suscriptos el 1º/11/2004 (v. páginas 69vta./71, íd. cit.).
Con fecha 1º/1/2006 el demandante y la Fundación
ArgenINTA acordaron un nuevo contrato de locación de obra, de seis meses
de duración, en virtud del cual el primero asumió la realización de las
“acciones previstas en el Programa” (v. páginas 74/75, íd. cit.), que fue
extendido mediante convenio del 1º/7/2006 (v. páginas 76/77, íd. cit.). Otro
acuerdo, asignando al actor las mismas actividades y servicios que los
inmediatos anteriores, fue celebrado, por el término de seis meses, el
1º/1/2007 (v. páginas 78/80, íd. cit., en especial, “términos de referencia”).
Vencido el plazo de vigencia, transcurridos otros seis
meses para los cuales no fue acompañado convenio alguno, el 1º/1/2008, el
actor y la Fundación suscribieron un contrato de “locación de servicios”, de
duración bimestral, para la realización de diversas actividades en el marco del
Programa Social Agropecuario (v. páginas 81/83, íd. cit.). Sus términos fueron
prorrogados el 1º/3/2008 por cuatro meses (v. página 84, íd. cit.), el 1º/7/2008
por seis meses (v. páginas 85/89vta., íd. cit.), el 1º/1/2009 por cuatro meses (v.
páginas 90/92vta., íd. cit.), el 1º/5/2009 por tres meses (v. páginas 93/95vta.,
íd. cit.), el 1º/8/2009 por cinco meses (v. páginas 96/98, íd. cit.), el 1º/1/2010
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por dos meses (v. páginas 101vta./104, íd. cit.), el 1º/3/2010 (v. páginas
98vta./101, íd. cit.), el 1º/5/2010 (v. páginas 105/107vta.), el 1º/7/2010 (v.
páginas 108/110), el 1º/8/2010, (v. páginas 111/113, íd. cit.), el 1º/9/2010 (v.
páginas 114/116vta., íd. cit.), el 1º/10/2010 (v. páginas 117/119vta., íd. cit.), el
1º/11/2010 (v. páginas 120/122vta., íd. cit.) y el 1º/1/2011 (v. páginas
123/125vta., íd. cit.), por el término de un mes.
Cabe destacar que, paralelamente, el 1º/8/2010, el actor
firmó un contrato de locación de servicios con el Ministerio de Agricultura,
Ganadería y Pesca de la Nación, en los términos del artículo 9º de la ley
25.164, para desarrollar tareas en carácter de “responsable de administración”
por el periodo comprendido entre el 1º/8/2010 y el 31/12/2010 (v. páginas
25/28 del IF-2020-12965801-APN-DAGPMA#MPYT —legajo personal del
actor—, acompañado por la demandada en sus presentaciones del 27/7/2020 y
28/10/2020). Asimismo, surge que un nuevo contrato de locación de servicios
fue celebrado el 1º/1/2011, para el cumplimiento de idénticas tareas hasta el
31/12/2011 (v. páginas 23/24, íd. cit. y páginas 210vta./211 de la
documentación reservada a fs. 28 en sobre Nº 4930).
Mediante resolución 1285/2012, el Ministerio de
Agricultura, Ganadería y Pesca se tuvo por aprobada la contratación del actor
por el periodo comprendido entre el 1º/1/2012 y el 31/12/2012 (v. páginas
27/28 y 50 del IF-2022-399115228-APN-DAGP#MAGYP, acompañado por
la demandada en su presentación del 26/4/2022), que fue renovada, a su vez,
por medio de la resolución 544/2014 para los años 2013 y 2014 (v. páginas
foliadas con números 615/617, 711 y 727, íd. cit.). Asimismo, mediante
resoluciones 105/2015 (v. páginas 1/4 y 35 del IF-2021-53713815-APN-
DAGP#MAGYP, íd. cit.), 262/2016 (v. páginas 1/2 y 162 del IF-2021-
53716240-APN-DAGP#MAGYP, íd. cit.), 86/2017 (v. página 159 del IF-
2017-02636358-APN-DGRRHH#MA, íd. cit.) y 65/2018 (v. páginas 618/619
y 760 del IF-2022-39915228-APN-DAGP#MAGYP, íd. cit.) se tuvieron por
aprobadas las contrataciones, también en los términos del artículo 9º de la ley
25.164, por los años 2015, 2016, 2017 y 2018, respectivamente.
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Finalmente, a través de la CD 902418205 del 31/8/2018,
se hizo saber al actor que, mediante resolución 97/2018, se había dispuesto
rescindir anticipadamente su contrato (v. página 2vta. de la documentación
reservada a fs. 28 en sobre Nº 4930 y archivo embebido en NO-2018-
46960750-APN-DGRRHH#MPYT, acompañado en CD reservado en sobre Nº
5032 a fs. 40).
6º) Que, así expuestas las contrataciones involucradas en
la presente controversia, en la medida en que se advierte la celebración de
convenios con dos personas jurídicas distintas —vale decir, la Fundación
ArgenINTA (que no ha sido demandada en autos), durante el periodo 1999-
2010, por un lado; y el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca, por el
periodo 2010-2018, por el otro—, resulta menester pronunciarse, en primer
término, respecto de la fecha de inicio de la relación laboral cuya ruptura —de
corresponder— daría lugar a la pretendida aplicación de la doctrina sentada
por la Corte federal en el precedente “Ramos”. Es decir, corresponde dilucidar
si, en la especie, no obstante la existencia de dos etapas contractuales
claramente diferenciadas, puede hablarse de un único vínculo laboral que tuvo
inicio —como pretende la actora— el 1º/1/1999 y que se extendió por el
término de casi veinte años.
Al respecto, cabe destacar que este Tribunal ha
considerado, pese a la existencia de alteraciones en la modalidad contractual
—en particular, en lo relativo a los sujetos contratantes—, que, en la medida
en que se mantuviera incólume la figura de la locación de servicios podría
configurarse, de todos modos, analizando los términos de las sucesivas
contrataciones y la índole de las tareas asignadas al contratado, un vínculo
laboral “ininterrumpido” (esta Sala, “Ruiz Díaz, Mariana Verónica c/ EN –
Min. Economía y Finanzas Públicas s/ empleo público”, causa 5041/2014,
sentencia del 22/3/2022). Ello, vale reiterar, sin perjuicio de utilizarse “estilos
diferentes de contratos de locación de servicios; incluyendo un periodo en el
que [el demandado] no lució, en los instrumentos pertinentes, como partícipe
directo” (íd. cit., considerando 13).
Desde esta perspectiva, juzgo necesario examinar los
términos de los distintos contratos incorporados a la causa a los fines de
determinar si, a raíz de su contenido, puede razonablemente inferirse la
existencia de una solución de continuidad en las contrataciones involucradas
en autos, pese a su celebración con entidades diferentes.
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del PROINDER en materia de control de desembolsos y transferencias de
recursos a unidades provinciales.
A partir de los contratos celebrados desde 1º/5/2004 y
hasta el 31/12/2006, sus términos indicaban expresamente que “[l]a Secretaría
de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentos (SAGPyA) por su cuenta y
orden, siendo la entidad que financia el costo del mismo, ha encomendado a
la Fundación ArgenINTA suscribir el presente Contrato de Locación de
Obra” (artículo 1º, el subrayado no pertenece al original) a los fines de que el
actor prestara apoyo “para el desarrollo de las actividades incluidas en el
Programa Social Agropecuario” (artículo 3º). En tal sentido, el Sr. Schviendt
realizaría “la coordinación administrativa financiera contable del
Componente AIR del Proinder”, administrando los fondos del componente,
realizando el control de desembolsos y la transferencia de recursos a las
unidades provinciales, supervisando la recepción, carga y procesamiento de la
información contable proveniente de las unidades provinciales, entre otras
tareas (Anexo 1, al que remite el artículo 7º del contrato) (v. páginas 67/77vta.,
íd. cit.).
Para el contrato subsiguiente (suscripto el 1º/1/2007), si
bien dejó de asentarse que era la entonces Secretaría de Agricultura,
Ganadería, Pesca y Alimentos quien encomendaba su celebración, no puede
soslayarse que, conforme surge del anexo al que remite su cláusula primera,
las tareas asignadas al actor resultaban sustancialmente idénticas a las
descriptas anteriormente, aclarándose, asimismo, que su financiamiento
provenía de fondos aportados por la mencionada Secretaría (v. páginas
78/80vta., íd. cit.).
Por otra parte, desde el 1º/1/2008 y hasta el 30/4/2009,
mediante la celebración de convenios financiados por la Secretaría de
Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentos, el actor volvió a desempeñar,
sustancialmente, las tareas que le habían asignado en el periodo 2001-2004 (v.
páginas 60/66vta. y 81/91, íd. cit.).
Posteriormente, también financiados con fondos
provenientes del aludido organismo, durante el periodo comprendido entre el
1º/5/2009 y el 31/12/2009, se celebraron distintos contratos por medio de los
cuales se le encomendó al actor “[r]ealizar la coordinación administrativa,
financiera y contable de los distintos programas que conforman la
Subsecretaría de Desarrollo Rural y Agricultura Familiar en las distintas
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orden a prestar servicios en carácter de “responsable de administración”,
correspondiéndole asistir al Subsecretario de Agricultura Familiar en el diseño
de la política presupuestaria, administrativa y financiera; supervisar los
procesos y procedimientos de gestión legal, económica, financiera y
presupuestaria a las unidades en las distintas categorías programáticas,
efectuando los trámites administrativos necesarios para la obtención de
recursos; asistir a las unidades ejecutoras y a las direcciones en los
procedimientos administrativos; coordinar los proyectos con las distintas
fuentes de financiamiento; coordinar la política administrativa de las
direcciones y unidades de la Subsecretaría (v. páginas 25/27 del IF-2020-
12965801-APN-DAGPMA#MPYT —legajo personal del actor—,
acompañado por la demandada en sus presentaciones del 27/7/2020 y
28/10/2020).
8º) Que, de este modo, el origen de los fondos destinados
al financiamiento de los contratos, su objeto en orden la realización de
actividades tendientes al desarrollo e implementación operativa del Programa
Social Agropecuario y PROINDER —dependiente de la entonces Secretaría
de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación—, el hecho de que la
celebración de los contratos fuera encomendada por el Programa Social
Agropecuario o, directamente, por la mencionada Secretaría, y la existencia de
continuidad en las tareas realizadas por el actor durante el tiempo en que
estuvo contratado por la Fundación ArgenINTA y el Ministerio de
Agricultura, constituyen circunstancias que permiten razonablemente inferir
que, en el caso, no se está frente a dos relaciones laborales independientes y
discontinuadas, sin vínculo entre los trabajos realizados (a contrario sensu,
esta Sala, “Lorenzatto, Nadia Andrea c/ EN – M Planificación – SE s/ empleo
público”, causa 938/2014, sentencia del 14/7/2022). Por el contrario, sin
perjuicio de la diversidad de modalidades contractuales adoptadas, en todas
ellas existió una estructura similar que se mantuvo sin alteraciones
sustanciales, con notorias similitudes en lo relativo a la naturaleza de las
actividades y funciones desempeñadas. Incluso, cabe advertir, durante los
últimos periodos en que el actor fue contratado por la Fundación ArgenINTA,
el lugar de prestación de servicio era la Avenida Paseo Colón 922, Oficina
202, Subsecretaría de Agricultura Familiar.
Refuerza lo expuesto los términos de la nota remitida por
la Fundación ArgenINTA al Ministerio de Agricultura Ganadería y Pesca con
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incurrido en una conducta ilegítima, estimó procedente el reclamo
indemnizatorio.
El mismo día, la Corte también se expidió en el caso
“Sánchez” (Fallos 333:335), aclarando que el hecho de que el actor realizara
tareas típicas de la actividad de la Auditoría General de la Nación no resultaba
suficiente, por sí solo, para demostrar la existencia de una desviación de poder
para encubrir, mediante la renovación de sucesivos contratos a término, un
vínculo de empleo permanente. Resaltó que, en el caso, la legislación
nacional autorizaba a la Auditoría General de la Nación para contratar
profesionales independientes para desempeñar, precisamente, el tipo de
funciones para la cual había sido contratado el actor. En consecuencia,
concluyó que, a diferencia de lo ocurrido en “Ramos”, no se había logrado
acreditar que el referido ente hubiera utilizado figuras jurídicas contempladas
legalmente para casos excepcionales, con la desviación de poder consistente
en encubrir una designación permanente bajo la apariencia de un contrato por
tiempo determinado.
Un año después dictó sentencia en la causa “Cerigliano”
(Fallos 334:398), donde, con remisión a las pautas sentadas en “Ramos”, la
Corte cuestionó el enunciado normativo en que se habían amparado las
sucesivas contrataciones de “locación de servicios”, toda vez que, por su
extrema generalidad, podía ser idóneo para concertar relaciones de muy
diversa índole; pero no parecía eficaz para enmarcar vínculos ajenos a toda
noción de transitoriedad y que, por el contrario, se mostraban aptos para
generar razonables expectativas de permanencia. Así, sostuvo que la
naturaleza jurídica de una institución debía ser definida, fundamentalmente,
por sus elementos constitutivos, con independencia del nombre que el
legislador o los contratantes le atribuyeran, siendo una evidente desviación de
poder la contratación de servicios por tiempo determinado con el objeto de
encubrir vinculaciones laborales de carácter permanente.
Por último, en “Gobierno de la Ciudad de Buenos”
(Fallos 336:2386), el Alto Tribunal concluyó que, para establecer si bajo la
forma de contratos de locación de servicios se habían ocultado vínculos
laborales permanente, debe analizarse en forma conjunta el régimen específico
invocado por el recurrente y los extremos fácticos de cada contratación.
10) Que, en este contexto, el cuadro fáctico y
jurisprudencial descripto (cfr. ut supra, considerandos 5º a 9º) permite afirmar
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que, en el caso, la relación que unió a las partes exhibió las características
propias de una relación de dependencia de índole estable. En efecto, no
obstante las diferentes modalidades contractuales adoptadas, se advierte que,
por la naturaleza de las tareas encomendadas al actor, éste fue contratado, sin
perjuicio de las particularidades anteriormente señaladas, por un periodo de
casi veinte años con el propósito de prestar servicios carentes de las notas de
transitoriedad invocadas por la demandada.
Es posible concluir entonces que, mediante este
procedimiento de reiteradas renovaciones contractuales —inicialmente por
intermedio de la Fundación ArgenINTA y luego directamente por el
Ministerio de Agricultura—, el organismo demandado se valió de una figura
legalmente permitida para cubrir necesidades excepcionales, con una evidente
desviación de poder que tuvo por objetivo encubrir una designación
permanente bajo la apariencia de un contrato por tiempo determinado.
De este modo, en su condición de contratado —con el
agravante de que, en un primer periodo, la contratación era encomendada a un
tercero—, el actor quedó al margen de toda protección contra la ruptura
discrecional del vínculo por parte del Estado Nacional.
En virtud de lo expuesto, el comportamiento del Estado
Nacional tuvo aptitud suficiente para generar en el Sr. Schviendt una legítima
expectativa de permanencia laboral, merecedora del amparo contemplado por
el artículo 14 bis de la Constitución Nacional contra el despido arbitrario del
trabajador; circunstancia que obliga a adoptar en el sub lite —tal como se
precisó en la sentencia recurrida, aunque contabilizando un periodo inferior—,
un temperamento análogo al dispuesto por la Corte Suprema de Justicia de la
Nación en el caso “Ramos”.
Por lo tanto, en consonancia con lo resuelto en el aludido
precedente y el criterio de este Tribunal en el sentido de que no es el nomen
iuris atribuido por el legislador o por los contratantes lo que debe tenerse en
cuenta en este ámbito, sino la realidad material para poder dilucidar la
naturaleza jurídica de una determinada relación (cfr., “Lucero, Nidia Elena c/
Administración Nacional de Laboratorios e Institutos de Salud Dr. Carlos G.
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Malbrán s/ empleo público”, causa 29.734/2015, sentencia del 3/12/2019; y
“Carriero, Silvia Noemí c/ IOSE s/ personal militar y civil de las FFAA y de
seg”, causa 27.137/2013, sentencia del 1º/9/2020), estimo que corresponde
admitir el reclamo indemnizatorio efectuado por el actor.
11) Que, con relación a la procedencia de la
indemnización prevista en el artículo 11 de la ley 25.164, cabe estar a las
pautas establecidas en el citado precedente “Ramos”, donde la Corte sostuvo
que, “a fin de establecer el importe, y a falta de previsiones legislativas
específicas, debe acudirse a una solución que, por analogía, repare
debidamente los perjuicios sufridos por el actor en este caso. De ahí que se
considera que la aplicación de la indemnización prevista por el artículo 11 de
la Ley Marco de Regulación de Empleo Público Nacional (ley 25.164), resulta
una medida equitativa para reparar los perjuicios demostrados por el actor
en este caso” (Fallos 333:311, cit., considerando 9º; criterio que fue
confirmado en “Cerigliano”, Fallos 334:398, cit., considerando 8º).
Este es el criterio que surge, asimismo, de la
jurisprudencia de esta Sala (“Crespo, Rafael Francisco c/ UBA s/ daños y
perjuicios”, causa 47.722/2011, sentencia del 25/6/2019,; “Lucero, Nidia
Elena c/ Administración Nacional de Laboratorios e Institutos de Salud Dr.
Carlos G. Malbrán s/ empleo público”, cit. supra, “Álvarez, Daniela Soledad
c/ Administración Nacional de Parques Nacionales s/ empleo público”, causa
46.431/2016, sentencia del 6/10/2020; “Finger, Leandro Luis c/ EN – M
RREE y Culto s/ empleo público”, sentencia del 3/12/2020; causa
49.919/2017; entre muchos otros).
12) Que, en tanto la parte actora pretende el otorgamiento
de indemnizaciones propias del derecho laboral —en concreto, las
contenidas en las leyes 20.744, 25.323 y 25.345—, es preciso señalar que la
Corte ha entendido que, dentro de la relación de empleo y función pública,
“están comprendidos tanto los supuesto de incorporación permanente a los
cuadros de la administración como aquellos del personal contratado y
temporario (cfr. Fallos: 311:216), marco éste ajeno al derecho privado —
laboral o no laboral— y propio de la normativa administrativa (cfr. Fallos:
320:74 y sus numerosas citas)” (cfr. C.567.XXIV, “Casteluccio, Miguel Ángel
c/ Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires”, sentencia del 5/10/1999,
entre otras; énfasis añadido).
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(Fallos 334:1821 y esta Sala, “Alves Pereyra, María Aparecida c/ EN-M°
Economía – AFIP s/ daños y perjuicios”, causa 17.059/2009, sentencia del
11/7/2017).
Sobre esta base, entiendo que el proceder ilegítimo de la
demandada produjo daños no materiales al actor que deben ser reparados. En
este sentido, no parece irrazonable colegir que la ruptura intempestiva de una
relación laboral de casi veinte años, sin que se hubiera explicitado motivo
alguno para ello, ocasionó en el demandante —padre de tres hijos, uno con
discapacidad (v. páginas 195/196 de la documentación reservada a fs. 28 en
sobre Nº 4930)— trastornos, aflicciones y angustias (cfr. esta Sala, y
“Carriero, Silvia Noemí c/ IOSE s/ personal militar y civil de las FFAA y de
seg”, cit. supra).
Al respecto, la pericia producida en autos da cuenta de
que, “[a] partir de la situación de litis, el actor vivencia marcada angustia . No
muestra un adecuado bagaje defensivo como para hacer frente a las
situaciones que vivencia, con marcados indicadores de inhibición en su
capacidad de resolución. Así mismo, su calidad vincular se halla afectada,
con dificultades para manejarse de modo equilibrado en las mismas, siendo
incapaz de profundizar en los vínculos ni permitiéndose mostrarse en su
verdadero sentir. Adicionalmente existe una incapacidad para permitirse un
apoyo o ayuda de parte de su contexto, sintiéndose en desventaja al recibir
este tipo de acompañamiento. Se han evaluado indicadores de tensión y
ansiedad que lo orientan a una falta de regulación interna de sus propias
emociones. El modo en que lo manifiesta es ponderantemente (sic) con un
estilo disfórico, en una posición tendiente a la depresión, con falta de
motivación e iniciativa en función a su propia proyección y desarrollo
profesional y personal” (v. informe pericial del 13/11/2021).
Por lo tanto, considero que corresponde admitir la
pretendida indemnización, que se fija en la suma de $100.000 con más
intereses calculados conforme a la tasa pasiva promedio que publica el Banco
Central de la República Argentina desde la fecha la ruptura del vínculo laboral
y hasta su efectivo pago.
15) Que, con relación a los gastos causídicos, entiendo
que, en atención a las particularidades y complejidad de la cuestión debatida,
las costas del proceso deben ser distribuidas en ambas instancias en el orden
causado (artículo 68, segundo párrafo, del CPCCN).
#33380360#348522361#20221108082300697
Poder Judicial de la Nación
CAMARA CONTENCIOSO ADMINISTRATIVO FEDERAL
- SALA IV -
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Regístrese, notifíquese y devuélvase.
ROGELIO W. VINCENTI
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