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Cultivo de Higueras y Tunas en Coquimbo

Este documento describe la higuera y la tuna como frutales de bajo requerimiento hídrico que son una buena alternativa productiva para la Región de Coquimbo, Chile. Se detalla que la higuera es extremadamente tolerante a la falta de agua y puede sobrevivir años sin riego. También se explican los manejos agronómicos clave para la higuera como la poda de formación, poda productiva y rendimientos esperados.

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Cultivo de Higueras y Tunas en Coquimbo

Este documento describe la higuera y la tuna como frutales de bajo requerimiento hídrico que son una buena alternativa productiva para la Región de Coquimbo, Chile. Se detalla que la higuera es extremadamente tolerante a la falta de agua y puede sobrevivir años sin riego. También se explican los manejos agronómicos clave para la higuera como la poda de formación, poda productiva y rendimientos esperados.

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Capítulo 6.

Frutales de bajo requerimiento


hídrico: higuera y tuna
Víctor Muñoz A.,
Ing. Agrónomo
[Link]@[Link]
Nicolás Franck Berger (U),
Ing. Agrónomo Ph.D. [Link].
Giovanni Lobos L.,
Ing. Agrónomo
globos@[Link]

La situación hídrica que afectó a la Región de Coquimbo por más de ocho


temporadas, generó una incertidumbre sobre las especies que se encontraban
establecidas en la Región, si éstas serían capaces de sobrevivir otro período de
sequía o, directamente se debería cambiar a otras especies de menor requeri-
miento hídrico. Bajo este enfoque, se comenzó con la búsqueda o alternativas
productivas que tuvieran dichas características.

Trabajos desarrollados en higueras y tunas por el Centro de Estudios de Zonas


Áridas CEZA de la Universidad de Chile en la Región, determinaron que éstas son
una buena alternativa productiva para la Región, especies de bajo requerimiento
hídrico y de buenas proyecciones, por lo que se promovieron estas especies
durante el desarrollo del proyecto.

6.1. La higuera (Ficus carica L.)


La higuera es un frutal de la familia de las moráceas, cuyo origen se sitúa en la
zona del Asia Menor. Su cultivo corresponde a la primera industria frutícola de
que se tenga registro, lo cual puede atribuirse a la rusticidad del árbol y la larga
vida útil y aporte energético de los frutos deshidratados (Franck, et al., 2014)
Para alcanzar su rendimiento potencial y una buena calidad del fruto, el riego de
la higuera debe satisfacer sus requerimientos mínimos, ya que, ante un estrés
hídrico los frutos en crecimiento son muy sensibles y puede afectar su tamaño

Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA) / MINISTERIO DE AGRICULTURA 41


o incluso caer. Sin embargo, la planta de higuera es extremadamente tolerante a
la falta de agua (Botti et al., 2001), y dependiendo de las condiciones climáticas
del lugar en que se encuentre, puede sobrevivir años sin riego.

6.1.1. Diferencia entre higos y brevas

La higuera tiene la capacidad de que en cada nudo o metámero de sus brotes se


genera una hoja, una yema vegetativa y un fruto; y en la medida que las condi-
ciones climáticas permitan que el brote crezca, habrá nuevos nudos, y por ende,
nuevos frutos. Al acercarse el invierno hay pequeños frutos formados, pero que
no alcanzan a madurar por falta de temperatura, y el brote entra en receso. En
la primavera, cuando las temperaturas empiezan a subir, comienza la brotación
de la higuera, pero además, los frutos de la temporada anterior retoman su
crecimiento. De esta forma, se denominan “higos” a los frutos producidos en el
brote de la temporada o en la madera del año; mientras que las “brevas” corres-
ponden a los frutos producidos en el brote de la temporada anterior o madera
de un año (Muñoz et al., 2014).

A continuación, se presentan los manejos agronómicos clave que se deben


considerar al momento de emprender un proyecto frutícola para la producción
de higos.

6.1.2. Plantación
Los marcos de plantación tradicionalmente usados son muy amplios (6 x 5 m),
con árboles muy grandes, que fácilmente superan los 3 m de altura, lo que com-
plica la cosecha de la fruta. Los huertos modernos utilizan marcos de plantación
más densos (5 x 3 m hasta 4 x 1 m), con plantas más pequeñas que facilitan los
manejos agronómicos (en especial, la cosecha), lo que además le otorga una
mayor precocidad al huerto.

La propagación de la higuera se hace mediante estacas, pudiéndose usar plantas


en bolsa o a raíz desnuda (estas últimas deben plantarse durante el invierno).
Se recomienda utilizar plantas pequeñas (20-30 cm de altura), de 1 ó 2 años de
edad, ya que son más fáciles de formar y crecen de manera vigorosa. También
se debe realizar una fertilización basal al momento de plantar, considerando
una mezcla N-P-K que permita un adecuado desarrollo de las plantas durante
el primer año (15-15-28 unidades/ha). Se recomienda plantar en primavera,

42 BOLETÍN INIA N° 355


una vez que haya pasado el peligro de heladas, ya que los brotes nuevos pueden
ser muy sensibles a las bajas temperaturas. En lugares en que haya importante
presencia de liebres y conejos se recomienda aplicar medidas de protección.

6.1.3. Poda de formación

Este manejo es fundamental para la producción de higos, ya que incide de ma-


nera significativa en la eficiencia de otras labores, como por ejemplo la poda
productiva y, fundamentalmente, la cosecha. Si bien muchos agricultores están
familiarizados con la higuera, se desconocen los manejos agronómicos claves,
siendo la poda de formación uno de los principales. Usualmente la imagen de
una planta de higuera es la de un árbol enorme (Figura 29) y difícil de cosechar,
ya que los brotes productivos se ubican de manera periférica y gran parte están
muy arriba. La poda de formación de la higuera tiene como objetivo generar la
macroestructura en que se ubicarán los brotes productivos, de manera que la
cosecha y la poda productiva puedan hacerse sin necesidad de usar escalera
(Figura 30).

Figura 29. Higuera adulta sin poda de formación.

Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA) / MINISTERIO DE AGRICULTURA 43


Figura 30. Higuera adulta formada.

El primer año las plantas se deben despuntar a los 40 cm de altura, lo que romperá
la dominancia apical y estimulará la brotación. Se deben escoger 4-5 brotes bien
distribuidos en el espacio, y se deben eliminar el resto de brotes, así como las
sierpes. Estos brotes serán las ramas madres 1°, y ya que los higos se ubican en
el crecimiento del año, potencialmente pueden producir frutos (Figuras 31A y
31B). En el siguiente invierno, se deben rebajar las ramas madre 1° a 4-5 nudos,
y en la siguiente primavera, se deben elegir 2-3 brotes de cada rama madre
(eliminar el resto), los que producirán fruta y serán las ramas madre 2° a partir
del próximo invierno. Esta regla de poda debe seguirse hasta aproximadamente
el 4° ó 5° año, o hasta que el huerto logre tener la cantidad de brotes produc-
tivos por temporada que asegure alcanzar el rendimiento esperado. Los brotes
productivos deben ubicarse a una altura que facilite la cosecha (Figura 31C).

Por otro lado, los brotes productivos que generan plantas de higueras podadas,
son más largos y productivos que los de higueras sin podar, ya que seguramente
una higuera no podada consume más nutrientes y asimilados en mantener una
gran cantidad de madera improductiva. En ese sentido, es importante señalar

44 BOLETÍN INIA N° 355


A B C

Figura 31. Higuera antes (izq. A) y después de poda de formación (centro B), con 5 ramas
madres 1° bien distribuidas. Higuera de 3 años con brotes productivos en ramas madre
2° (der. C).

que un brote productivo de una higuera podada puede llegar a tener más de 20
metámeros y un largo de hasta 2,5 metros (Figura 32), mientras que un brote
de una higuera sin poda, dependiendo de la cantidad de agua que haya tenido
disponible durante la temporada, tendrá una longitud de entre 10 y 40 cm, no
más de 10 metámeros y en unos pocos los higos llegarán a madurez (Figura 33).

Figura 32. Higuera de 2 años con brotes productivos de 1,5 metros de largo y 12 metá-
meros a mediados de verano.

Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA) / MINISTERIO DE AGRICULTURA 45


Figura 33. Brote de higuera sin poda. A) Breva. B) Brote de la temporada a inicios de
primavera. Madera de 1 (C), 2 (D) y 3 (E) años.

6.1.4. Poda de producción

La poda de producción tiene como objetivo renovar la madera productiva y


ubicarla a una altura adecuada para la cosecha. Se realiza en invierno e implica
rebajar los brotes de la temporada anterior a 3-4 yemas. Cada brote productivo
puede tener entre 8 y 15 higos (dependiendo de la variedad y el clima), y los pesos
de los frutos fluctúan entre 10 y 50 g (depende principalmente de la variedad),
por lo que se debe saber el peso de los frutos, la cantidad de frutos por brote
productivo y el número de plantas por hectárea, para saber la cantidad de brotes
productivos por planta que permitan alcanzar un determinado rendimiento. Por
ejemplo, si queremos producir 18 toneladas de higos en un huerto con plantas a 4
x 2 metros, y la variedad que cultivamos usualmente produce 10 higos por brote
productivo que pesan 30 g, debemos hacer el cálculo presentado en la Ecuación
5. Estimación del rendimiento y número de brotes productivos en higuera.

Ecuación 5.
Rendimiento esperado (t/ha) = N° plantas/ha x N° brotes/planta x
N° frutos/brote x peso del fruto (g)

18 t/ha x 1.000.000 g/t = 1.250/ha x N° brotes/planta x 10


x 30 g N° brotes/planta = (18 x 1.000.000) / (1.250 x 10 x 30) = 48

46 BOLETÍN INIA N° 355


Así, cada planta de higuera deberá tener 48 brotes productivos para llegar a
producir 18 toneladas/ha. Por otra parte, si al primer año de formación las plantas
quedan con 4 ramas madre 1°, y en los años siguientes éstas se van multiplicando
por 2, al 4° año las plantas alcanzarán los 32 brotes productivos, y por ende, 32
ramas madres 4°. Si se estima que el rendimiento potencial es 18 toneladas/ha,
a partir del 5° año habría que ajustar la cantidad de brotes productivos a 48, y
rebajar y renovar los pitones mediante la poda de producción. Las Figuras 34 y
35 ilustran huertos adultos de higueras podadas en invierno, y el crecimiento
del brote y de una breva a inicios de primavera.

Figura 34. Huerto adulto de higuera podado en invierno.

Figura 35.
Brote de
higuera
­creciendo en
primavera,
­luego de la
poda ­invernal.

Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA) / MINISTERIO DE AGRICULTURA 47


6.1.5. Requerimientos hídricos y fertilización

La higuera es un frutal que presenta requerimientos hídricos más bajos que los
frutales tradicionales (80% respecto a uva de mesa). Dependiendo de la zona,
los requerimientos hídricos de un huerto adulto son entre 4.000 a 6.500 m3/ha.
Además, es un frutal con una gran tolerancia a la sequía, pudiendo sobrevivir
incluso a sequías absolutas en zonas con precipitaciones de 80 mm/año con
climas semiáridos, pero bajo esas condiciones no hay producción de fruta (sólo
maduran algunas brevas, aunque en cantidades marginales).

Para un buen desarrollo de los frutos, las plantas deben estar bien regadas, y si
hay restricciones hídricas durante el crecimiento de los frutos, puede haber caída
de hojas y frutos. Respecto a la fertilización NPK, durante la plena producción se
debería suministrar anualmente 100-60-150 unidades/ha, para un rendimiento
potencial de 20 t/ha de higos.

6.1.6. Cosecha y rendimientos

La producción puede comenzar al primer año, aunque generalmente se espera


hasta el 2° ó 3° año para comenzar a producir. La plena producción se alcanza
entre los 5 y los 8 años, dependiendo del marco de plantación. La maduración de
los frutos es prolongada y se puede extender por dos meses o más dependiendo
principalmente de las condiciones climáticas de la zona. Por ello es necesario
efectuar la cosecha en varias etapas. Los higos son frutos delicados, lo que se
debe tener en cuenta en la recolección. La cosecha de brevas se realiza durante
el mes de diciembre, mientras que la cosecha de higos se extiende desde enero
a mayo, en función de la zona. En general, el rendimiento productivo de huertos
de higuera es de 5-20 toneladas de brevas por hectárea y 12-30 toneladas de
higos por hectárea.

Puesto que la cosecha es manual, debe ser muy cuidadosa ya que los frutos son
blandos y fácilmente se pueden dañar. Al momento de su máximo aroma y sabor
el fruto todavía se encuentra fuertemente adherido a la rama. Además, la higuera
desprende látex cuando las hojas, frutos o ramas presentan cortes, el cual puede
causar fuertes irritaciones en la piel, por lo que al cosechar se recomienda el
uso de guantes. El látex también puede dañar los frutos. Por este motivo, luego
de cosecharlos se deben sacudir para evitar que el látex entre en contacto con
la piel del fruto. La piel del fruto es muy delicada, con pruina pero sin ceras pro-

48 BOLETÍN INIA N° 355


tectoras, por lo cual se debe manipular cuidadosamente y depositar los frutos
cosechados en canastos o en bandejas acolchadas, ya que los daños mecánicos
rápidamente provocan pardeamiento, sobre todo en variedades de piel verde.

6.2. La tuna (Opuntia ficus-indica)


La tuna o nopal es un cactus de origen americano que se ha cultivado para la
producción de fruta, brotes tiernos (nopalitos), forraje, por su uso como hospe-
dero de la cochinilla del carmín, insumo para la generación de biocombustibles
y también para detener procesos de desertificación. Los distintos órganos de la
planta presentan adaptaciones que le permiten tolerar el estrés hídrico, pudiendo
sobrevivir e incluso prosperar en condiciones agroclimáticas extremas en que
otras especies no lo lograrían (Franck, et al., 2014) .

6.2.1. Plantación

Se recomienda plantar las tunas en hileras simples, usando marcos de plantación


entre 5 ó 4 metros entre hileras, y 2 a 0,5 metros sobre hilera. Como material de
propagación es conveniente utilizar paletas de un año de edad, de forma regular,
homogéneas entre si, y que no presenten daños físicos. Al colectar las paletas
se deben cortar con un pequeño trozo de la paleta madre, y posteriormente se
someten a un proceso denominado “curado”, en que se dejan bajo sombra por 10
a 15 días, hasta que la zona de corte cicatrice. De no realizar el curado, puede
haber importantes pérdidas de plantas producto de ataques fungosos.

Las hileras se deben trazar, idealmente, en el sentido norte-sur, con las paletas
dispuestas de la misma forma, ya que esto permite que una cara reciba el sol
durante la mañana, y la otra, durante la tarde. Un aspecto fundamental en la
plantación es el contenido de agua del suelo, ya que se debe plantar en suelo
seco y en hoyos de plantación que permitan enterrar la mitad o 2/3 de la paleta
(Figura 36). Si se planta en suelo húmedo, o se riega inmediatamente después de
la plantación, seguramente habrá pérdidas de plantas por ataques de hongos. Se
recomienda iniciar el riego cuando haya transcurrido un mes desde la plantación,
o cuando se observe el crecimiento de raíces en las areolas de las paletas. Por
otro lado, es importante utilizar hoyos de plantación del tamaño recomendado,
ya que asegurarán un buen asentamiento de la planta y promoverán la emisión
de raíces desde más de la mitad de las areolas de la paleta. Adicionalmente, esta

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Figura 36. Plantación de tunas en suelo seco.

forma de plantar las tunas permite reducir el estrés por temperatura y radiación
que ocurre cuando se planta con paletas acostadas y con una piedra o terrón
encima, ya que con este método las paletas sufren deshidratación, se curvan los
extremos, una menor proporción de areolas generan raíces y el asentamiento
de la planta es superficial.

6.2.2. Poda de Formación

La regla para la poda de formación de tunas es dejar 2 ó 3 paletas nuevas por


paleta madre, cortando las paletas con cuchillo y dejando un pequeño tocón
en la paleta madre, el que se secará y se desprenderá de forma natural (Figura
37). Las paletas se deben seleccionar cuando tengan entre 10 y 15 cm de largo,
deben estar bien distribuidas en la paleta madre, tomando en cuenta el tamaño
que tendrán cuando sean adultas, de modo que éstas no se traslapen entre ellas,
ni con otras paletas de la planta. Se recomienda utilizar cuchillos bien afilados
para podar, y también el uso de guantes para soldar, ya que son gruesos y largos
(cubren el antebrazo). Además, se debe podar entre las 07:00 y las 11:00 h, ya
que las plantas están más turgentes y resulta más fácil la poda. La poda de for-
mación se debe realizar durante los 2 ó 3 primeros años, hasta que las plantas

50 BOLETÍN INIA N° 355


alcancen 1,6-1,8 m de altura, ya que plantas más altas serán muy difíciles de
cosechar. Una vez que las plantas tengan esa altura, debe comenzar la poda de
producción y renovación (Figuras 38 y 39 ).

Figura 37. Planta en formación (9 meses). Cruces rojas indican paletas a eliminar.

Figura 38. Planta de tuna en formación, a 1,5 años de su plantación.

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Figura 39. Planta de tuna de 1,6 m de altura y bien formada (2,5 años).

6.2.3. Poda de Producción

La fructificación de la tuna se produce en paletas de uno y dos años, siendo las


de un año las más productivas. En ese sentido, cualquier corte de poda significará
eliminar potenciales paletas productivas para la próxima temporada. Cuando las
plantas hayan alcanzado la altura adecuada, se deberán considerar: (i) la cantidad
de paletas productivas necesarias para alcanzar un determinado rendimiento
(tomando en cuenta la densidad de plantación) y (ii) las paletas nuevas para la
producción del año siguiente (Figuras 38 y 39). Por lo tanto, debe haber un equili-
brio entre las paletas de 1 año y las paletas nuevas, lo que permita mantener una
producción uniforme a lo largo del tiempo. Un aspecto a considerar es el hecho
de que en Chile se producen 2 floraciones, una floración en primavera, cuyos
frutos maduran en verano (al igual que en el resto del mundo); y una floración
en otoño, cuyos frutos maduran en invierno. Del punto de vista productivo, las
tunas de verano representan entre el 70 y 80% de la producción total de un
año; mientras que, desde la óptica comercial, el precio de la fruta de invierno
en el mercado interno es casi el doble en comparación con la fruta estival. Por
otra parte, los países importadores de tuna ([Link]., y algunos países europeos),
consumen tunas producidas en el hemisferio norte, es decir, fruta que madura

52 BOLETÍN INIA N° 355


entre los meses de mayo y septiembre, por lo que las tunas de verano que se
producen en Chile están disponibles a contra estación.

6.2.4. Raleo
El raleo de flores y frutos es una práctica que puede traer grandes ventajas en
la calidad de tunas, y el precio de la fruta puede cubrir el costo de este manejo.
Las paletas de tuna pueden tener una gran cantidad de flores (20 o más), pero la
carga va en desmedro del peso final de los frutos. En ese sentido, se ha observado
que cuando las paletas tienen más de 8 frutos, el tamaño de estos disminuye de
manera significativa, por lo que se recomienda dejar un máximo de 6 a 8 frutos
por paleta (Figuras 40 y 41). El raleo se puede realizar en floración (dos sema-
nas antes o dos semanas después), y se deben cortar las flores/frutos cuajados
dejando un pequeño tocón. Las flores/frutos cuajados seleccionados deben estar
espaciados unos de otros, y se debe tener en cuenta el tamaño que tendrán a
la madurez, de modo que los frutos puedan desarrollarse sin problemas. Ideal-
mente se deben escoger los frutos ubicados en el borde de las paletas, y evitar
los frutos que crezcan en la cara de la paleta, ya que a la madurez serán frutos
con una curvatura en la porción basal, lo que dificultará la cosecha y limitará
su vida de postcosecha.

Figura 40. Paleta de tuna con frutos cuajados antes del raleo.

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Figura 41. Paleta de tuna con frutos cuajados seleccionados después del raleo.

6.2.5. Requerimientos hídricos y fertilización

El requerimiento hídrico de tuna es equivalente al 20-30% de lo requerido por


uva de mesa. Dependiendo de la zona, un huerto adulto de tunas requiere entre
2.000 y 3.000 m3 de agua/ha; mientras que en el mes de máxima demanda hí-
drica (enero), el Kc de la tuna es de 0,45. Por otra parte, los requerimientos en
fertilizantes son menores que los de cultivos tradicionales. Sin embargo, para
alcanzar cosechas económicamente rentables necesita un adecuado aporte de
nutrientes. Durante el primer año se sugiere aportar una fertilización NPK de
20-20-20 unidades/ha, mientras que al alcanzar la plena producción (5° año
en adelante), sus requerimientos anuales son de 100-40-40 unidades/ha para
producir 30 toneladas/ha.

6.2.6. Cosecha y rendimientos

El rendimiento promedio de los tunales en Chile está en torno a las 10 toneladas


por hectáreas; sin embargo, mediante la tecnificación (poda de formación, raleo,
riego por goteo, entre otros) dichos rendimientos podrían más que duplicarse.
Un tunal comienza a producir al segundo año, y alcanza su plena producción al
quinto año, pudiendo producir por un largo período (más de 40 años).

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La cosecha debe realizase temprano en la mañana (6 a 9 de la mañana), utili-
zando guantes y cuchillos bien afilados. En las primeras horas del día, cuando la
temperatura es baja y la humedad del aire alta, las pequeñas espinas presentes
en los frutos, denominadas “glóquidos”, no se desprenden tan fácilmente lo que
ayuda a la cosecha. Los frutos se deben colectar cortando una pequeña porción
de la paleta productiva, la que se secará y desprenderá de manera natural, lo que
favorecerá la vida de postcosecha de la fruta. Tradicionalmente se cosechan los
frutos tirándolos o torciéndolos, lo que puede causar daños físicos importantes
en la zona basal del fruto, lo que favorece el ataque de hongos (Figuras 42 y 43).

Figura 42. Tuna cosechada torciéndola (izq.) y cortándola con cuchillo (der.).

Figura 43.
Planta de tuna
en formación,
a 1,5 años de
su plantación.

Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA) / MINISTERIO DE AGRICULTURA 55


Una vez cosechada la fruta, se deben remover los gloquídios, lo que se logra
con mayor facilidad bajo condiciones de calor y aire seco, es decir, durante la
tarde. La remoción de espinas se puede hacer de forma manual, colocando los
frutos en camas de paja o sobre una malla raschel y barriéndolos con escobas,
o usando máquinas especialmente desarrolladas para esta labor.

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