QUISTE RADICULAR
También se le llama quiste periapical. Es una lesión osteolítica (que deteriora el hueso) de
los maxilares que se origina a partir de un foco inflamatorio procedente del foramen apical
como consecuencia de una necrosis pulpar. Este quiste también puede provenir de un
granuloma periapical, estimulando la proliferación de los restos epiteliales de Malassez,
produciendo finalmente un quiste. El quiste radicular inflamatorio se origina por la
invasión bacteriana al sistema de canales radiculares.
Se clasifica como un quiste odontogénico inflamatorio. Son los quistes odontogénicos más
prevalentes. Es el quiste más común en maxilares, se reporta que representa hasta el 80%
de todos los quistes odontogénicos. En estudios en Chile, Canadá se obtuvo el 50%.
Algunos autores mencionan que el granuloma apical es la patología periapical más
frecuente, seguido del quiste radicular.
Algunos autores diferencian el granuloma del quiste según el tamaño, si la lesión
radiolúcida apical mide más de 1cm es compatible con un quiste radicular, si mide menos
con un granuloma periapical. Empero, el diagnóstico definitivo es solo con el dx
histopatológico.
*Previo a la intervención quirúrgica debe realizarse la endodoncia del diente donde se
encuentre el quiste, ¿incluidos dientes vitales cuyo ápice esté dentro de la cavidad
quística?
Se ha probado que lesiones odontogénicos reparan después del tratamiento endodóntico
cuando se logra una correcta desinfección y sellado, por lo que siempre se debe evaluar
correctamente el plan de tx.
Siempre que existe un quiste radicular de gran tamaño se debe indicar un tx endodóntico-
quirúrgico.
Auxiliares de dx: radiografías convencionales, tomografía computarizada Cone
Beam
Características:
Radiográficas: La imagen más habitual del quiste radicular muestra un área
radiolúcida bien delimitada, corticalizada, en relación con la raíz de un diente con
necrosis pulpar, existiendo pérdida de la cortical en la zona apical, en ocasiones se
ve una fina línea de mayor densidad ósea rodeando la lesión, indicativo de la
reacción ósea ante su lento crecimiento
Clínicas: suele ser asintomático, por lo que su detección habitualmente es
radiográfica; de crecimiento lento de larga evolución, aprox. 5mm al año.
QUISTECTOMÍA CON CURETAJE APICAL
Su finalidad es la eliminación del tejido quístico y lograr la toma correcta de biopsia
PROCEDIMIENTO:
1. Aplicar anestesia, puede ser bajo anestesia general e intubación nasotraqueal
derecha; infiltración de anestesia local (lidocaína al 2% con epinefrina), técnica a
usar según el área.
2. Abordaje vestibular mediante colgajo mucoperióstico
3. Realizar curetaje manual y mecánico de la cavidad, tomando muestra de la
membrana para la biopsia
4. Irrigación con suero fisiológico
5. Control de hemostasia. Puede ser con electrobisturí y gelitas con subgalato de
bismuto
6. Reposición de colgajo y sutura (qué sutura y qué técnica se usó)
7. Examen histopatológico (resultados)
8. Controles clínicos y radiográficos seriados. Pueden ser rx periapicales. A los 20
meses hacer CBCT (tomografía computarizada de haz cónico
SELLADO APICAL
Se utiliza MTA, ya que es un material que es biocompatible, tiene acción bacteriostática y
propiedades de obturación radicular. 1
1. Quiste radicular asociado a diente geminado: tratamiento endodóntico-quirúrgico,
ELSEVIER
QUISTE RADICULAR
Es una patología periapical de origen pulpar. Representan la mayoría de todos los quistes
bucomaxilofaciales, entre el 57 y 87%. Se le llama también quiste apical, paradental,
periodontal, apical o radicular. Es un pequeño saco, cuyo centro está lleno de líquido o
material semisólido o gaseoso cubierto internamente con epitelio y externamente con
tejido conectivo fibroso pegado al hueso.
Se puede presentar de 3 formas:
Periapical: se sitúa en el espacio de Black, relacionado con el ápice dental.
Lateral: está en dependencia de un conducto lateral accesorio o de una falsa vía
producida endodónticamente.
Residual: relacionado con un diente ausente en la arcada, ya extraído y que ya
presentaba la lesión.
Causa: daño físico, químico o bacteriano que resulta de la muerte pulpar, seguida de una
estimulación de los restos de Malassez. La transformación de estas células epiteliales en
quistes puede ocurrir por caries con consiguiente necrosis pulpar, se forma un granuloma
(pequeña área de inflamación, es una masa más o menos esférica de células inmunes que
se forma cuando el sistema inmune intenta aislar sustancias extrañas que ha sido incapaz
de eliminar, como bacterias y hongos, o materiales, también se debe a procesos de
inflamación crónica) como reacción defensiva hiperplásica (aumento en la producción de
células de un órgano o tejido normal) frente a un estímulo inflamatorio persistente y no
intenso. La proliferación de las células epiteliales se hace de modo irregular, las células
situadas en el interior sufren una degeneración hidrópica y se necrosan, formando una
cavidad llena de líquido. Por otro lado, las células plasmáticas de la vecindad son asiento
de la degeneración grasa y se incorporan al contenido líquido.
Una vez formado el quiste, crece progresivamente por aumento pasivo y no por
proliferación del epitelio. Se cree que crece por reabsorción ósea por la presión quística,
producción de colagenasas, presencia de prostaglandinas sintetizadas, poder fibrinolítico
de la pared, etc.
Bacteriología: puede o no estar infectado. Se han aislado actinomices
Histopatología: se compone de una cubierta interna de epitelio escamoso estratificado,
que se puede romper en casos de infección y de una pared externa de tejido conectivo en
contacto con el hueso. En quistes jóvenes de pequeño tamaño, aumenta el componente
inflamatorio celular conectivo. Al crecer el quiste, la capa externa se esclerosa y el hueso
periférico se vuelve más compacto. La línea radiopaca de condensación ósea periquística
no siempre se aprecia. En el interior de la cavidad se encuentran cristales de colesterina
(colesterol) , restos celulares (polimorfonucleares, macrófagos), proteínas, hemosiderina y
queratina. El líquido tiene aspecto claro en los quistes no infectados y turbio o purulento
en los que sí lo están, en caso de queratinización el contenido es espeso y cremoso.
Hay una posibilidad, aunque sigue siendo ampliamente discutida, de malignización de las
células epiteliales hacia un quiste epidermoide.
Histológicamente un quiste periapical es muy similar al granuloma excepto por la
presencia de una cavidad patológica recubierta internamente por epitelio conteniendo un
líquido o un material semisólido o gaseoso compuesto fundamentalmente de células
epiteliales degeneradas. El recubrimiento es usualmente epitelio escamoso estratificado
de anchura variable. La zona más periférica de un quiste está compuesta por una cápsula
colágena separando la lesión del tejido óseo sano. 2
2. Iztacala. Patología periapical de origen pulpar.
QUISTE RADICULAR
Es un tipo de quiste de los maxilares de origen odontogénico, es decir, con origen en los
tejidos formadores de los órganos dentarios.
Un quiste es una cavidad patológica revestida por epitelio, pueden localizarse en cualquier
lugar del cuerpo.
El revestimiento de los quistes odontogénicos tiene su origen en los remanentes celulares
epiteliales que durante el desarrollo fueron la base para completar el desarrollo de los
dientes y que quedan atrapados dentro del hueso o en el tejido gingival.
La OMS lo define como un quiste originado de los restos epiteliales de Malassez en el
ligamento periodontal, como consecuencia de un proceso inflamatorio, generalmente
después de la muerte de la pulpa dental. Suelen ser asintomáticos. Se asocian a cualquier
OD de ambas denticiones, hay más prevalencia en la permanente, la zona más afectada es
la anterior superior, seguido de molares inferiores, se pueden presentar a cualquier edad,
con más frecuencia de los 20 a los 50 años. Clínicamente se observa un aumento de
volumen, generalmente de crecimiento lento, en el área periapical de un diente con caries
profunda y muerte pulpar, algunos pacientes pueden presentar dolor al cierre de la boca o
al contacto intercuspídeo.
Radiográficamente se observa un OD con lesión cariosa profunda y una zona de
rarefacción en la porción apical: la lesión es radiolúcida, de forma oval o circular que en
muchas ocasiones se muestra irregular, de límites generalmente mal definidos; a veces
están rodeados de un borde esclerótico que frecuentemente se continúa con la lámina
dura del hueso alveolar del OD afectado. En caso de presentar una infección severa, no se
observan los márgenes radiográficos con claridad.
Su dx es mediante hallazgo radiográfico con una rx periapical o panorámica y siempre se
asocia a un OD no vital. Cuando la cavidad se encuentra en la parte lateral de la raíz de un
OD con necrosis pulpar se llama quiste lateral. Su dx diferencial puede ser: absceso
periapical, granuloma periapical, tumores odontogénicos y otras neoplasias no
odontogénicas.
Su tx es la enucleación de la lesión acompañado de raspado y curetaje de la cavidad, si el
OD no está muy destruido se puede conservar si se realiza un tratamiento de conductos,
además, algunas veces está incluida la apicectomía o radicectomía, empero, si no se puede
restaurar es mejor la extracción. Su pronóstico es bueno, pero puede haber recidiva si el
legrado y curetaje no fue el adecuado o cuando la endodoncia no se hizo bien. 3
3. Patología bucal y craneofacial. Trillas
QUISTE RADICULAR
QUISTE:
Es una cavidad anormal, revestida de epitelio que contiene líquido o semilíquido.
Un quiste está formado por 3 estructuras fundamentales: una cavidad central (luz),
revestimiento epitelial y una pared exterior (cápsula). La cavidad suele contener material
líquido o semisólido, como residuos celulares, queratina y moco. El revestimiento epitelial
difiere entre los distintos tipos de quiste y puede ser plano estratificado queratinizado o no
queratinizado, seudoestratificado, cilíndrico o cuboidal. La pared del quiste está formada
por tejido conjuntivo que contiene fibroblastos y vasos sanguíneos. Los quistes suelen
presentar diferentes grados de inflamación que pueden alterar su morfología
fundamental. La inflamación intensa puede destruir el revestimiento epitelial.
Los quistes con revestimiento epitelial se denominan verdaderos.
Los quistes de la región oral pueden dividirse en quistes de origen odontógeno y quistes
embrionarios o no odontógenos.
QUISTES ODONTÓGENOS:
Quiste en el cual el revestimiento de la luz del quiste deriva del epitelio producido durante
el desarrollo del diente.
Los quistes odontógenos derivan de estructuras epiteliales como: restos de Malassez:
restos de la vaina epitelial radicular de Hertwig que persisten en el ligamento periodontal
después de formada la raíz; epitelio del esmalte reducido: epitelio residual que rodea la
corona del diente después de completarse la formación del esmalte; restos de la lámina
dental (de Serres): islotes y tiras de epitelio que se originan en el epitelio oral y
permanecen en los tejidos después de inducir el desarrollo del diente.
QUISTES DERIVADOS DE LOS RESTOS DE MALASSEZ:
Estos restos son pequeños islotes y tiras de epitelio odontógeno que se encuentran en el
ligamento periodontal. Representan restos de la vaina radicular de Hertwig, estructura
epitelial embrionaria que rodea a la raíz en desarrollo. Están presentes a lo largo de toda la
longitud de la raíz, son más abundantes en la región apical.
QUISTE RADICULAR, PERIAPICAL O PERIODONTAL APICAL
Quiste odontógeno de origen inflamatorio que es precedido por un granuloma periapical
crónico y estimulación de los restos de Malassez presentes en la membrana periodontal.
Aparece en el vértice de la raíz de un diente erupcionado cuya pulpa ha sido desvitalizada
por caries o traumatismo dental.
El descenso en la incidencia de caries ha provocado una disminución en la incidencia de
quistes periapicales.
El quiste se origina en los restos de Malassez, los cuales aumentan de tamaño en
respuesta a la inflamación desencadenada por la infección bacteriana de la pulpa o en
respuesta directa al tejido pulpar necrótico. Dado que las células epiteliales obtienen sus
nutrientes por difusión a partir del tejido conectivo contiguo, el crecimiento progresivo de
un islote epitelial aleja las células más internas de este de sus nutrientes, por lo que las
células más internas sufren necrosis colicualuativa isquémica produciéndose una cavidad
central (luz) rodeada por epitelio viable.
Clínica:
La mayoría de estos quistes aparecen en el vértice de la raíz, adyacentes al foramen apical,
a veces también aparecen en el foramen de conductos accesorios, estos se denominan
quistes radiculares laterales.
El tamaño es variable, generalmente miden menos de 1 cm de diámetro.
Radiología:
Se presenta como una radiotransparencia redondeada, bien circunscrita, en el vértice de la
raíz de un diente desvitalizado. Los quistes desarrollados en la cara lateral del OD tienen
aspecto de radiotransparencias semicirculares apoyados contra la superficie de la raíz.
Histopatología:
Es una cavidad revestida de epitelio plano no queratinizado de espesor variable. Por lo
general están inflamados y suele haber neutrófilos en el revestimiento epitelial. Como la
inflamación es por lo regular intensa, puede destruir parte del revestimiento epitelial,
dejando en su lugar una zona de tejido de granulación. El epitelio y a veces el tejido
conectivo de un pequeño porcentaje de quiste radicular muestra cúmulos de estructuras
denominadas cuerpos hialinos (de Rushton), aún no se conoce su importancia biológica. La
pared del tejido conjuntivo del quiste radicular muestra infiltrado inflamatorio importante
compuesto de células plasmáticas, linfocitos, histiocitos cargados de lípidos y neutrófilos.
Con frecuencia también existen en la pared del quiste células gigantes de cuerpos extraños
asociadas con depósitos de colesterol cristalino y depósitos de hemosiderina. La luz del
quiste suele contener líquido proteináceo y residuos celulares necróticos.
Tratamiento:
La mayoría se trata mediante enucleación tras la extracción o el tratamiento endodóncico
del diente responsable.
4. Sapp Patología oral
QUISTE RADICULAR
Un quiste radicular es una cavidad anormal con contenido líquido, gaseoso o
semisólido, recubierta en su interior por epitelio escamoso estratificado queratinizado
o no, según la antigüedad. Puede ser hiperplásico y su exterior se encuentra recubierto
por tejido conectivo.
Presenta infiltrado inflamatorio como granulocitos polimorfonucleares, células
plasmáticas, mucosas, ciliadas, linfocitos, histiocitos cargados de lípidos y neutrófilos,
cuerpos hialinos, hemorragia y hemosiderina. También, pueden localizarse en su
interior cristales de colesterol asociados con células gigantes multinucleadas.
El quiste se forma a partir de la estimulación de los restos de Malassez, originados de
la vaina epitelial de Hertwig asociada a la propagación de la inflamación de un diente
necrótico, donde se forma un granuloma como reacción defensiva hiperplásica frente a
un estímulo inflamatorio.
Clínicamente son asintomáticos, no suele producir expansión ósea y cuando pasa se
produce en vestibular. No hay cambios en tejidos blandos, aunque pueden
deteriorarse y provocar dolor y fistulización.
Hay diferentes teorías para explicar el crecimiento del quiste: reabsorción ósea por la
presión quística, producción de colagenasas, presencia de prostaglandinas sintetizadas
o poder fibrinolítico de la pared, etc.
Se considera quiste verdadero aquel que está completamente encapsulado sin
comunicación con el conducto y como un quiste en bolsa cuando presenta
comunicación con el conducto radicular.
El dx del quiste se confirma mediante el análisis de la sintomatología del px, con rx
panorámica, que permite visualizar el área afectada y determinar la dimensión de
lesiones grandes y estudio histopatológico.
Radiográficamente son radiolúcidos, redondos, ovalado o unilocular que se presenta
en apical y puede estar rodeada por hueso cortical. Delimitada por una línea radiopaca
continua indica presencia de hueso esclerótico, además se observa la existencia de una
membrana quística y pérdida de la lámina dura. Cuando la imagen radiolúcida alcanza
un diámetro de 1.6 cm o más y abarca más de un ápice, lo más probable es que
corresponda a un quiste radicular inflamatorio.
El dx diferencial se realiza con granuloma periapical, cicatriz periapical en zonas
tratadas previamente mediante cirugía, quiste óseo simple, quiste óseo traumático o
tumor odontogénico queratinizante.
La exodoncia, endodoncia y cx son los tx más indicados para estas lesiones. El tx
endodóntico no quirúrgico que elimina la infección del conducto radicular es suficiente
para lograr una curación completa de grandes lesiones quísticas perirradiculares.
Además, al hacer una obturación tridimensional del sistema de conductas, sellando
foramen y orificio coronal, se logra una mejoría del 88% de las lesiones quísticas
periapicales inflamatorias. Para lograr una buena cicatrización periapical, en la
extirpación quirúrgica de un quiste radicular verdadero se debe incluir la eliminación
de la infección del conducto radicular.
Nair refiere que los quistes falsos o en bolsa se pueden resolver mediante tratamiento
endodóncico. También, se reporta una tasa de éxito del 80 al 90% para la eliminación
de lesiones quísticas radiculares y de periodontitis apical con tratamiento de
endodoncia convencional, lo que sugiere que los quistes pueden desaparecer sin
necesidad de un tx quirúrgico.
El tx de un quiste periapical inflamatorio se puede intervenir con control de la infección
intraconducto, con ampliación del foramen, con apósito intraconducto de hidróxido de
calcio y con terapia endodóntica convencional; este tratamiento resulta suficiente para
la lograr una resolución de la lesión 24 meses postratamiento.
Se sugieren técnicas menos agresivas antes de recurrir a una enucleación, como
sobreinstrumentación o marsupialización seguidas de apicectomía y cistectomía, para
disminuir el tamaño de la lesión y evitar riesgos de lesiones a estructuras anatómicas,
posibles defectos o cicatrices posintervención, dolor o incomodidad posoperatoria.
Scholl et al reporta que el tratamiento de los quistes verdaderos consiste en:
enucleación, resección radicular en caso de molares, marsupialización, tx de conductos
retrógrado o exodoncia del diente comprometido. Las lesiones de quistes verdaderos
son las que presentan menor probabilidad de resolverse mediante endodoncia
convencional, puesto que están aisladas de los irritantes del canal radicular y son
autosostenidas.
En un estudio se concluyó que el tx de conducto usando hidróxido de calcio como
apósito antibacteriano fue un éxito en la curación de lesiones quísticas periapicales.
El tx del quiste radicular inflamatorio se puede abordar desde varias perspectivas:
Endodoncia y posterior observación rx de la lesión
Endodoncia y apicectomía o curetaje de la lesión en la zona apical
Extracción de la unidad dentaria y posterior curetaje de la zona para eliminar
restos celulares
En caso de lesiones extensas, la descompresión de la lesión permite disminuir
el tamaño del quiste, y posteriormente la enucleación. 5
5. Posada Álvarez J. Quiste radicular de origen odontogénico.
QUISTE RADICULAR
Etiología. El epitelio procede de la activación de células de origen embrionario, de la vaina
radicular de Hertwig. La transformación de estas células epiteliales en quistes puede
ocurrir por irritación causada por un proceso inflamatorio posterior a la necrosis pulpar y
posterior invasión microbiana de los tejidos periapicales. Es el más común de los quistes
odontogénicos.
Características clínicas. El crecimiento ocurre de forma lenta, aunque puede adquirir
dimensiones amplias, y expandir las corticales óseas; es asintomático hasta que se
identifica con rx o se infecta y aumenta de tamaño y genera dolor.
Radiología. Zona radiolúcida de tamaño variable, delimitada por una condensación ósea
en la periferia.
Histología. Se observa epitelio escamoso estratificado hacia la luz del quiste y una pared
externa de tejido conjuntivo en contacto con el hueso. Al interior de la cavidad hay
cristales de colesterina, restos celulares, proteínas, hemosiderina y queratina.
Tx. Enucleación completa de la lesión, la cual se acompaña de curetaje y apicectomía, con
colocación de obturación retrógrada para eliminar el riesgo de recurrencia.